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Una cita camino a la cumbre: Argentina-Inglaterra se enfrentan otra vez

Una cita camino a la cumbre: Argentina-Inglaterra se enfrentan otra vez

Cuarenta años después de México '86, Argentina e Inglaterra vuelven a cruzarse en un Mundial con un lugar en la final en juego. La historia, el presente y el legado de Messi confluyen en un partido destinado a ocupar un lugar en la memoria colectiva.

Ni los guionistas más audaces se hubieran animado a tanto, pero aquí estamos, parados frente a la Historia. El campeón del mundo, el equipo del irresistible Lionel Messi, el hombre adorado por todos aquellos a quienes conmueve este juego, se mide por un lugar en la final contra su némesis, la temible Inglaterra de Harry Kane y Jude Bellingham.

A cuarenta años de México 86, partido cumbre que fue merecedor de un documental exquisito, El partido, la industria del fútbol consigue poner en la vidriera global su producto más buscado. No lo decimos nosotros, sino el Wall Street Journal: “Con el debido respeto a la aspereza de la rivalidad entre los Yankees y los Red Sox, (…) la mayor rivalidad en los deportes pertenece a un enfrentamiento que no es muy frecuente. Y llegará a un punto crítico una vez más y con más en juego que nunca: Argentina-Inglaterra”.

El ambiente está cargado aquí en Atlanta. La tensión se siente en el aire. La inminencia del duelo ha generado un estado de crispación y de ansiedad general que no es solo argentina. La expectativa desatada se nota en las consultas y las preguntas de colegas de otros países, tan ilusionados como nosotros.

Un buen puñado de interrogantes condimentan la antesala del gran show. Siempre los hay en partidos de semifinales de un Mundial, pero aquí adquieren mayor relevancia. Lo provocan, sobre todo, el desempeño de la selección de Scaloni, un equipo que por momentos parece remolón, escaso de tensión, vulnerable, pero que así y todo es el que más goles marcó hasta acá. Esa paradoja central, la de ser un conjunto de jugadores cuyo rendimiento ha estado por debajo de lo habitual pero que por otro lado ha mostrado un poder de fuego notable, es la que comenzará a dilucidarse desde las 16 horas de hoy en el Atlanta Stadium.

Argentina, finalmente, tiene un rival de una jerarquía tal que la obligará a demostrar realmente para lo que está, es decir, sabremos si tiene la capacidad para volver a subirse a lo más alto. No hay duda de que si el campeón del mundo derrota a Inglaterra es porque puede revalidar su título. Messi y su pandilla no necesitan validación alguna, es cierto, pero sí lo necesita el camino desandado en lo que va de USA 26, trufado de momentos explosivos e inolvidables pero también de otros con largos y somnolientos silencios.

En ese sentido, el partido con Suiza por los cuartos de final ha despertado tanto dudas como esperanzas. Las primeras tienen que ver con su performance general, la menos convincente hasta aquí. En varios momentos Argentina fue totalmente neutralizada por su rival, que pareció borrar de la cancha al campeón, desmantelar por completo sus planes.

Los europeos ejercieron sobre el equipo de Messi y compañia una llamativa supremacía táctica, dominio que no tuvo tanto que ver con la posesión de la pelota en sí -aunque también-, o con la creación de situaciones de riesgo, sino con una suerte de sometimiento de tipo “ideológico” -se jugó del modo que Suiza quería- que apuntó al corazón blando de su rival, porque entorpeció sus circuitos de juego y, de algún modo, desactivó su leit motiv, el toque.

Las esperanzas, por su parte, tienen que ver con lo que finalmente sucedió, no solo por el triunfo sino por la identidad de los responsables del mismo. Además de su impactante belleza, el gol de Julián Alvarez derogó la ley seca que pesaba sobre el delantero surgido en River. Lo mismo podría decirse de Lautaro Martínez, aún cuando él había marcado de penal ante Jordania. ¿Significará esto que ambos cruzaron el rubicón para siempre? Por supuesto que no lo sabemos, pero lo que sí es seguro que la ansiedad de ambos debe ser otra, mucho menor.

Para Inglaterra, por su parte, es el partido más importante de su selección en casi cuarenta años, desde 1990, cuando cayó en semifinales del mundial de Italia ante Alemania. Hay al menos dos generaciones de británicos que aguardan este partido como si se tratara del partido de sus vidas. En algún sentido lo es. El país de los inventores, con todo lo que ello implica, juega un partido que puede ser histórico.

Malvinas, la expulsión de Rattín en 1966, el gol con la mano, el gol del siglo, la enorme influencia cultural, la inquina popular hacia ellos: son varios los elementos que hacen de esta semifinal un enfrentamiento especial. Quizás sea uno de esos días que todos recordamos para siempre.

“Salten todos para ganarle al que no salta”: la AFA reaviva la mística antes del Argentina-Inglaterra

“Salten todos para ganarle al que no salta”: la AFA reaviva la mística antes del Argentina-Inglaterra

La AFA encendió la previa con “Salten todos”, un spot que mezcla épica futbolera, memoria colectiva y la narrativa emocional que la Selección convirtió en marca registrada desde 2022.

Horas antes de la semifinal del Mundial 2026, la Asociación del Fútbol Argentino publicó en X un video que no busca la neutralidad ni la tibieza: apela directamente a la identidad futbolera argentina, a su memoria afectiva y a un clásico que excede cualquier análisis táctico. El spot, titulado “Salten todos”, se volvió viral en minutos y se instaló como el contenido dominante de la previa del duelo con Inglaterra, un partido que siempre se juega en más de una cancha.

Un mensaje sin rodeos

La pieza arranca con una orden que funciona como consigna y como guiño generacional: “Salten. Salten todos para ganarle al que no salta. Desde donde estén.”

La frase remite al histórico canto de tribuna —“el que no salta, es un inglés”—, pero la AFA lo resignifica: no es un ataque, sino una invitación a participar del ritual colectivo. En tiempos de hiperconectividad, el salto funciona como gesto mínimo de pertenencia: una forma de jugar el partido sin estar en Atlanta.

Messi, Maradona y la continuidad de un relato

El video enlaza dos momentos que el fútbol argentino convirtió en mito:

  • Los ocho goles de Lionel Messi en este Mundial, que lo ubican en la cima de la tabla junto a Mbappé.
  • El primer gol de Diego Maradona a Inglaterra en México 86, recuperado en imágenes y en una frase que busca activar la memoria emotiva: “Salten por la historia, como saltó alguna vez aquel diez... que esta tierra se la banca.”

La AFA construye así una continuidad narrativa: del 10 que saltó en el 86 al 10 que salta en 2026, y del país que se unió detrás de Maradona al que hoy se ordena detrás de Messi.

La Scaloneta como dispositivo emocional

El spot también refuerza la identidad del ciclo Scaloni, que desde Qatar 2022 se consolidó como un fenómeno cultural además de deportivo. La voz en off recuerda que el equipo llega a la semifinal “con ocho goles de Leo” y que “al mundo ya le saltó la ficha”.

La frase funciona como puente entre la épica y la actualidad: Argentina no solo llega con historia, llega con presente.

Un clásico que nunca es solo fútbol

Aunque Lionel Scaloni insiste en bajar la tensión —“es un partido de fútbol, no busquemos otra cosa” —, el cruce con Inglaterra siempre activa capas que exceden lo deportivo: Malvinas, México 86, la rivalidad simbólica y la liturgia de la hinchada.

El video no menciona nada de eso explícitamente, pero lo sugiere todo. La AFA evita la confrontación directa y elige la épica futbolera como terreno común, un modo de convocar sin encender conflictos.

El salto como metáfora nacional

Hacia el final, el spot pide un salto “por sus compañeros, por sus hermanos y por todos los argentinos que saltaron a la eternidad”, acompañado por imágenes de Menotti y otros referentes históricos.

La metáfora es clara: saltar es acompañar, sostener, empujar. En un país acostumbrado a convertir el fútbol en un espacio de catarsis colectiva, la AFA propone un gesto simple que condensa identidad, memoria y deseo.

Epílogo: un salto antes del salto

En la antesala de un partido que siempre se juega con historia, la AFA eligió un mensaje que no busca explicar nada: busca activar algo. Un gesto, un canto, una memoria. En un Mundial donde la Scaloneta volvió a construir comunidad, “Salten todos” funciona como contraseña y como promesa: si Argentina salta unida, la final está a un salto de distancia.

Con información de agencias e IA.

"Banderas con las Malvinas es contenido político": el Gobierno avaló una inédita restricción para el partido contra Inglaterra

El protocolo del Mercedes-Benz Stadium permite el ingreso de banderas, pero la ministra de Seguridad confirmó que las que incluyan referencias a las islas serán retenidas en los ingresos.

Los hinchas que asistan este miércoles a la semifinal del Mundial entre Argentina e Inglaterra en Atlanta no podrán ingresar al estadio con banderas, camisetas, carteles u otros elementos que contengan referencias a las Islas Malvinas. La restricción fue confirmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien sostuvo que ese tipo de mensajes será considerado de carácter político y, por lo tanto, quedará alcanzado por las normas especiales de seguridad definidas para el encuentro.

“Tuvimos una reunión y definimos que no se podrá entrar a la cancha con contenido provocativo”, dijo la ministra en diálogo con radio Now, y fue taxativa al decir: “Banderas con las Malvinas es contenido político”.

“No pueden ingresar banderas con contenido político. Sí bandera argentina o inglesa. Pero nada que contenga algún mensaje que pueda provocar algún tipo de situación”, agregó. Monteoliva aclaró, de todos modos, que la restricción no alcanza a los cánticos de la hinchada: “No se puede prohibir un canto o taparle la boca a la gente”.

La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva.

La decisión introduce una excepción al régimen habitual del Mercedes-Benz Stadium. Según la guía oficial elaborada para los asistentes al Mundial, el estadio permite el ingreso de banderas y pancartas siempre que no superen los dos metros de largo por 1,5 metros de ancho, estén confeccionadas con material ignífugo y, si exceden esas dimensiones, cuenten con autorización previa. Sin embargo, para el cruce entre argentinos e ingleses las autoridades dispusieron una restricción adicional sobre cualquier elemento con contenido político.

La medida forma parte del operativo especial de seguridad diseñado para un partido catalogado como de alto riesgo. Según informó Monteoliva, el dispositivo fue coordinado entre la FIFA y las autoridades estadounidenses y contará con unos 1.600 efectivos policiales desplegados en el estadio y sus inmediaciones.

Recomendaciones generales del Mercedes-Benz Stadium donde sólo se especifica las dimensiones de banderas y pancartas.

En la previa del encuentro, representantes de la FIFA, el FBI, las policías de Atlanta y Miami y delegaciones de seguridad de Argentina e Inglaterra participaron de una reunión de coordinación en el Centro Internacional de Cooperación Policial, en Leesburg (Virginia). Allí se elaboró el informe previo al partido, con una evaluación de riesgos, antecedentes entre ambas parcialidades y el esquema de acceso al estadio.

Como parte del operativo, los simpatizantes argentinos ingresarán por la Puerta 4, mientras que los ingleses lo harán por la Puerta 3, con el objetivo de evitar cruces en los accesos, aunque una vez dentro del estadio no habrá separación entre ambas hinchadas.

Operativo en CABA

En paralelo al operativo previsto en Atlanta, el Gobierno reforzará la seguridad en torno a la Embajada del Reino Unido en Buenos Aires. Según fuentes oficiales, el dispositivo movilizará a unos 300 efectivos de la Policía Federal, con vallados, custodia especial y un esquema de monitoreo reforzado en la zona de Recoleta. En la Casa Rosada explican que el despliegue responde al carácter “altamente sensible” del partido por la histórica rivalidad entre ambos países y la cuestión Malvinas.

El operativo también abarcará el Ministerio de Seguridad, la Embajada de Israel y el Obelisco, donde se esperan eventuales festejos si Argentina avanza a la final. Las autoridades prevén desplegar anillos de seguridad, fuerzas de reserva, brigadas de civil y unidades especiales para prevenir incidentes antes, durante y después del encuentro. Según fuentes del Gobierno, el esquema de prevención será similar al que se implementa cada 2 de abril, en el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas.

Un poeta, Inglaterra y una mano vengadora: la insólita historia de la afición argentina en Bangladesh

Un poeta, Inglaterra y una mano vengadora: la insólita historia de la afición argentina en Bangladesh

Este miércoles puede haber más camisetas albicelestes en las calles de ese país asiático que en toda Argentina, fruto de una devoción forjada en un amor platónico y un rencor en común.

Uno por exceso de jugadores negros, otro por muy pocos: la lógica racista juega su Mundial

Las estadísticas dibujan dos países con muy poca relación. Cuentan que hay apenas cinco argentinos entre los casi 178 millones de habitantes de Bangladesh, y que menos de un centenar de bangladesíes viven en Buenos Aires. Que hay entre los dos territorios más de 17.000 kilómetros de distancia y ninguna historia en común. Sin embargo, este miércoles habrá probablemente más camisetas albicelestes en el quinto país más poblado de Asia que en toda Argentina.

Estas estadísticas son menos fiables que las primeras, pero el periodista deportivo Rajib Hasan se encargó de contar en sus redes –y en declaraciones a medios internacionales– que aunque Bangladesh nunca se clasificó para un Mundial, posee una afición futbolera que cada cuatro años desborda las calles del país. Y lo hace en su mayoría para apoyar a la selección argentina. Hasan calcula unos 70 millones de hinchas de todas las edades. Según el último censo, Argentina tiene poco más de 46 millones de personas.

Esta pasión aparentemente inexplicable tiene (cómo no) un nexo político y un nombre propio: Inglaterra, precisamente el equipo que se batirá en semifinales con Argentina. Bangladesh vivió bajo dominio británico por casi dos siglos, hasta 1947, cuando pasó a formar parte de Pakistán. Recién consiguió independizarse en 1971. La historia colonial bangladesí y el enfrentamiento de Argentina con Gran Bretaña por las islas Malvinas son la llave de esta historia, la inesperada convergencia entre dos países que no tienen nada en común, salvo una cosa: un enemigo.

Pero las relaciones no se tejen solo desde lo negativo. Cuenta Mercedes Giuffré, analista en Relaciones Internacionales especializada en Asia, que estos insólitos lazos entre Argentina y Bangladesh comenzaron a principios del siglo XX y tuvieron más que ver con el amor.

El poeta y la escritora

En 1924, el Premio Nobel de literatura Rabindranath Tagore enferma en el barco que lo llevaba a Perú y se ve obligado a desembarcar de urgencia en Buenos Aires. Los periódicos del momento se hacen eco de la noticia, y la escritora Victoria Ocampo, profunda admiradora del poeta, se acerca a visitarlo.

Ocampo, una mecenas adelantada a su tiempo y una figura clave de la historia cultural argentina, aloja a Tagore durante unos meses. Allí nace una amistad que duraría hasta la muerte del poeta en 1941, una profunda relación platónica e intelectual que inspiró libros de ambos e incluso fue abordada por el cine. Esa cercanía genera interés en la intelectualidad local por la situación del pueblo bengalí, que poco después, en 1943, sufre uno de los capítulos más trágicos y oscuros de su historia: la Gran Hambruna de Bengala, una catástrofe humanitaria provocada por la confiscación de suministros de alimentos impuestas por el gobierno de Winston Churchill en plena Segunda Guerra Mundial. Se calcula que murieron entre 1,5 y 3 millones de personas.

Tagore y  Victoria Ocampo.

En 1971, Ocampo y el escritor Jorge Luis Borges firman un manifiesto y salen a la calle para apoyar la independencia de Bangladesh, que una década después sería uno de los países que apoyaría a Argentina en todos los foros internacionales en su reclamo de las Malvinas, unas remotas islas en el Atlántico sur ocupadas por Gran Bretaña.

Poco después de la guerra de Malvinas de 1982, llega el Mundial en el que Argentina le gana en cuartos a Inglaterra con dos goles de Maradona que son ya historia del fútbol. La estrella mundialista de 1986 es la que multiplica esos lazos improbables hasta la locura: los bangladesíes ven en Diego y su ‘mano de Dios’ al artífice de la venganza contra la Gran Bretaña colonial, y su figura se convierte en devoción deportiva.

Una devoción que crece y se instala en el país, incluso entre las generaciones que no vieron jugar al 10 de Villa Fiorito en aquellos televisores a color que se popularizaron en Bangladesh para disfrutar de México ‘86. Y de la camiseta de 'D10S', a la 10 de Lionel Messi.

Un Lionel Messi que juega su último Mundial, y que nunca se enfrentó a la selección inglesa. “He jugado contra todos menos contra Inglaterra, así que también será lindo por eso”, dijo el capitán argentino. Y aunque el entrenador Lionel Scaloni rebajó expectativas recordando que es “solo un partido de fútbol”, el encuentro se vivirá seguramente con una intensidad extrafutbolística.

Por Malvinas / Por el Diego / Por la última de Leo / Argentina quiero verte bicampeón”, canta la hinchada argentina en el Río de la Plata. A 17.000 kilómetros, otra afición albiceleste agitará sus banderas, aunque no lo haga a ritmo de cumbia, que no todo se contagia tan fácil. Tiempo al tiempo.

El arte porteño del siglo XIX que esconde la camiseta que la Selección Argentina usará ante Inglaterra

El arte porteño del siglo XIX que esconde la camiseta que la Selección Argentina usará ante Inglaterra

La Scaloneta jugará la semifinal del Mundial 2026 con su camiseta alternativa, un diseño de Adidas inspirado en el fileteado porteño.

La Selección argentina usará ante Inglaterra una camiseta con una fuerte carga cultural e histórica, ya que la indumentaria suplente diseñada por Adidas para el Mundial 2026 está inspirada en el fileteado porteño, un estilo artístico nacido en Buenos Aires a fines del siglo XIX.

El equipo dirigido por Lionel Scaloni jugará la semifinal de este miércoles con su camiseta alternativa, de base oscura y detalles azules, en un nuevo capítulo de la rivalidad mundialista ante Inglaterra.

La camiseta no solo remite a la historia futbolera de la Selección, que también utilizó tonos azules en cruces recordados contra los ingleses, sino que además incorpora una referencia estética propia de la identidad porteña.

El diseño presenta trazos curvos, formas ornamentales y líneas en espiral que evocan al fileteado porteño, una técnica pictórica tradicional de la Ciudad de Buenos Aires. Adidas describió la camiseta alternativa como “un diseño dinámico inspirado en la expresión artística de la ciudad”.

El fileteado nació hacia finales del siglo XIX como una forma de decoración popular en carros de transporte de alimentos de tracción animal y luego se expandió a camiones, colectivos, carteles y otros objetos urbanos.

Entre sus rasgos principales aparecen los colores vivos, las líneas estilizadas, los espirales, la simetría, los efectos tridimensionales mediante sombras y perspectivas, y una tipografía característica que terminó convertida en sello visual de Buenos Aires.

El reconocimiento internacional llegó en 2015, cuando la UNESCO inscribió al filete porteño de Buenos Aires en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

De esta manera, la camiseta que Argentina llevará ante Inglaterra no será apenas una alternativa deportiva o una elección cromática para evitar similitudes con el uniforme rival, sino también una pieza atravesada por una expresión artística profundamente argentina.

El detalle cobra todavía más fuerza en la previa de un partido cargado de historia: Argentina e Inglaterra volverán a enfrentarse en una Copa del Mundo, esta vez por un lugar en la final del Mundial 2026, con una camiseta que combina memoria futbolera, identidad cultural y arte popular porteño.