Manuel Jose Garcia

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Noticias de Buenos Aires

Presas por abortar: los casos de mujeres que siguen siendo enjuiciadas por interrumpir sus embarazos

Presas por abortar: los casos de mujeres que siguen siendo enjuiciadas por interrumpir sus embarazos

D.G. tiene 36 años y está presa por abortar en Argentina. Pasaron casi dos años de la sanción de la ley 27.610 de Interrupción Voluntaria del Embarazo pero aún así una fiscal de Cañada de Gómez, en la provincia de Santa Fe, la acusa de homicidio agravado por el vínculo, con la posibilidad de ser condenada a cadena perpetua. 

D.G. vive en una situación de vulnerabilidad económica, social y mental, una de las causales por las que el aborto es no punible por fuera del plazo de 14 semanas. Tiene cinco hijos a los que no puede ver por problemas de consumo. El 30 de octubre tomó pastillas de misoprostol y le avisó a una amiga. Ella la denunció. La policía llegó a su casa, se la llevó puérpera y secuestró dos fetos que encontró en el patio. D.G. quedó detenida en una comisaría junto con un vecino acusado de ayudarla. 

El 2 de noviembre fue la audiencia imputativa. “La fiscal Gabriela Lescano describió un aborto pero a la hora de pedir la imputación lo hizo por homicidio agravado por el vínculo. Sin pruebas pidió la imputación más grave”, explica Daiana Araya de La Colectiva de Abogadas Transfeministas de Rosario. Desde la organización enviaron un pedido a la Fiscalía regional para que se sancione a la fiscal por desconocimiento de derecho.

El embarazo de D.G. no está registrado en el sistema de salud. Es decir, todavía no hay ninguna prueba que determine de cuántos meses estaba embarazada. A pesar de eso, los medios difundieron información falsa sobre la cantidad de semanas de gestación, los fetos y la vida de ella. La fiscal usó la palabra gemelas, dijo que su equipo se largó a llorar y profundizó en detalles que sumaron al estigma y la criminalización de D.G. 

En la ley 27.610 el aborto es legal sin restricciones hasta la semana 14. Por fuera de ese período lo es por causales que incluyen la violación y el riesgo de salud integral: física, económica, mental y social. Sin esas causales la pena para quien aborta es de tres meses a un año. La cárcel no es una opción. Con la acusación de homicidio agravado, el juez Álvaro Campos dictó una prisión preventiva de 45 días. 

En la audiencia la fiscal dijo que D.G. podría haber ido al centro de salud a tres cuadras de la casa porque “ahora hay una ley”.  

“¿Qué pasa que la gente no se entera de que ahora hay una ley? ¿Qué está haciendo el Estado para que acceda al derecho? ¿Alguien pensaba que se aprobaba la ley y se terminaba el estigma? ¿Cuán accesibles son los centros de salud?”. La que se hace estas preguntas es Lucrecia Aranda, integrante de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto de Rosario. Desde la organización reclaman una mirada integral de la Justicia y que se revise la prisión preventiva cuando existe un problema de salud. 

A D.G. le tomó declaración un policía que la custodiaba en el hospital. Fue sin testigos ni defensa, en puerperio y en la camilla. “Eso en un Estado de derecho no está bien y no pasa con otros detenidos. Acá pesan dos estigmas: el del aborto y el de la adicción. No se la ve como persona que tiene un problema de salud, se la ve como un delincuente”, agrega Aranda.

El caso de D.G. muestra cómo en Argentina hay personas gestantes criminalizadas por aborto y emergencias obstétricas. Antes de la legalización del aborto, había 1532 causas por aborto y 37 por eventos obstétricos, según un informe del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). Hoy no hay datos sobre cuántas son las víctimas de la Justicia Penal pero abogadas de distintos lugares del país siguen los casos y buscan sacarlas de la cárcel. En muchas causas se repite la acusación de homicidio agravado por el vínculo. Es decir,  la condena esperada para estas mujeres es de prisión perpetua. 

La China no sabía que estaba embarazada. Tampoco lo supo las dos veces que fue madre y las otras dos que tuvo abortos expontáneos. Tiene ovario poliquístico, un síndrome que le provoca dolores fuertes y hace que la menstruación no se interrumpa con el embarazo. El 15 de diciembre de 2020 sintió esos dolores y expulsó lo que ella pensaba eran coágulos. 

Lo que tuvo ese día fue un parto en avalancha. Tiró las sábanas a la basura, un cartonero las encontró y llamó a la policía. A los pocos días la detuvieron a ella y al marido. Los primeros días estuvo presa en Tribunales, puérpera y con una hemorragia por el parto sin atención médica. No le dieron nada para limpiarse, no pudo cambiarse la ropa interior por tres días, ni siquiera la dejaron lavarse las manos. 

La China está presa desde hace casi dos años. Este lunes llegó a juicio por homicidio agravado por el vínculo. 

Indiana Guereño forma parte de la Asociación de Pensamiento Penal y del equipo que la representa. Ve en La China los patrones comunes que se repiten en otras causas y que ya habían registrado con Belén, quien estuvo presa tres años por un aborto espontáneo. Primero, los malos tratos en el hospital. Médicos que denuncian a mujeres con emergencias obstétricas, que las maltratan en vez de atenderlas ante un problema de salud. Mujeres que entran a un hospital y salen esposadas a la cárcel. Después, las investigaciones negligentes donde la primera y única hipótesis es que ellas son culpables. “No se verifica el ADN, no se investigan otras hipótesis, otros responsables. En el caso de La China está probado que tuvo un problema en la placenta, no hizo nada”, explica.  Por último, las sentencias arbitrarias con prisiones preventivas prolongadas y condenas a perpetua. 

Uno de los casos que mostró todos estos patrones fue el de Ana Clara, en Corrientes. Estuvo 13 años presa y era inocente. “Tuvo un parto en la casa y tenía doble vuelta de cordón. En el momento no se hicieron los estudios correspondientes para determinar la causa de muerte. Ella le había puesto la mejor ropita que tenía y la enterró. La estaba esperando y la trataron de criminal. Estuvo presa 13 años por perder un hijo”, dice Guereño. En 2014, gracias a la intervención de abogadas feministas, fue absuelta. 

Desde la Asociación de Pensamiento Penal siguen al menos diez causas de mujeres y personas gestantes criminalizadas por abortar o por emergencias obstétricas en Argentina. Entre abogadas de todas las provincias se pasan la información y se activa la red que integran con el Cels, Católicas por el Derecho a Decidir, Inecip, Mujeres por Mujeres y otras organizaciones. No hay certezas de cuántas son las presas en todo el país porque las carátulas no son siempre iguales. “A veces imputan por lesiones graves, otras por homicidio, otras por aborto”, agrega Guereño. 

Para la abogada en la Justicia falta lo que se repite desde hace años: perspectiva de género. “Ponerse en las zapatillas de esa mujer y lo que vivió en ese momento, poner en contexto. Correr los prejuicios y no juzgar el embarazo como una lo vivió, como una lo imagina porque cada cuerpo es diferente, al igual que cada casa y cada historia”. También hay desconocimiento y formación en relación a las legislaciones y tratados internacionales que dicen claramente que una mujer que sufrió una emergencia obstétrica no puede ser criminalizada. 

Esta semana distintas organizaciones lanzaron la campaña #AbsoluciónParaLaChina. Los alegatos empezaron este viernes y queda definir la fecha de la sentencia. 

“Imputar por homicidio agravado por el vínculo a una persona que está atravesando el puerperio es inconstitucional. Si encima hubo una emergencia obstétrica más aún”, dice la abogada Luli Sánchéz. Representa a Juana, el nombre ficticio de una mujer de entre 20 y 30 años de Moreno, provincia de Buenos Aires, que está presa desde agosto de 2020.

Juana tuvo una emergencia obstétrica en pleno aislamiento estricto por la pandemia. No sabía que estaba embarazada. Llamó al Same para buscar ayuda y los médicos del servicio de urgencias y del hospital la denunciaron. 

Sánchez explica que es necesario hablar de la inconstitucionalidad de las acusaciones de homicidio agravado por el vínculo contra mujeres puérperas. Ese es el pedido que elevó en la causa de Juana. La abogada explica que la Justicia no consideró en la acusación el contexto de emergencia obstétrica y el puerperio que Juana atravesaba, como cualquier persona que tiene un parto o aborto. “Es una condición médica y física que no hay que probar. No se puede condenar a perpetua a una mujer puérpera. Es desproporcionado. No hay ministerios públicos que respeten la Constitución cuando persiguen a estas mujeres y piden penas perpetuas”, explica Sánchez.  

Antes de la reforma del Código Penal de 1994 la pena para homicidios en estado puerperal pasó de 3 años a perpetua. El retroceso venía en sintonía con una serie de cambios legislativos que tiraron para atrás derechos sexuales en todo el mundo. Se seguía una política del Vaticano como reacción a las conquistas de años anteriores. Mientras en Estados Unidos Bush prohibía la cooperación internacional que financiara cualquiera política pro aborto en el mundo y en Perú Fujimori ordenaba esterilizaciones masivas, en Argentina el menemismo fue el brazo ejecutor de distintos retrocesos. Aumentó la criminalidad por aborto, se eliminó el infanticidio, se prohibió el misoprostol y la pastilla del dia después. 

El otro argumento por el que Sánchez pide la inconstitucionalidad de la causa contra Juana es la violación de confidencialidad y el secreto médico, algo que se repite en todos los procesos contra mujeres criminalizadas por gestar. “No está permitido a los fiscales usar información obtenida ilegalmente. A Juana le tomaron declaración sin abogado, la familia fue interrogada  sin avisarles”, agrega.   

Un factor que se suma es que la emergencia obstétrica fue en plena pandemia, cuando el acceso a los derechos y al sistema de salud estaban restringidos. Las consecuencias en la salud sexual de mujeres y personas gestantes fueron advertidas en 2020 por organismos internacionales y por el Estado. En Rosario, por ejemplo, en el primer semestre de 2020 hubo un 60 por ciento menos de abortos legales que en el mismo período de 2019. Una caída que ya mostraba cómo el acceso a los derechos se veía restringido. 

“En el Amba regía la cuarentena estricta, no había vacunas, todos teníamos miedo a morir. Había un retroceso en el acceso a la salud porque el Covid ocupaba toda la escena. No se miden las consecuencias que ese aislamiento tuvo en la salud sexual de las personas”, dice Sánchez. 

Para la abogada es importante hablar de que no saber que estás embarazada es algo común y que pasa con frecuencia: “Sobre todo en pandemia sin acceso a la salud. Ese no saber puede tener que ver con muchas razones pero el abordaje debe ser sanitario, no criminal”. 

Juana primero estuvo detenida en una comisaría y ahora está con domiciliaria. Tiene el apoyo de su familia, estudia y espera ser escuchada. Recién en los últimos meses pudo volver a los controles de salud y está en tratamiento de salud mental. La causa fue elevada a juicio. Sánchez espera que no se llegue a esa instancia y que sea declarada inconstitucional antes. 

AB/MG

Alberto Fernández se someterá este sábado a una endoscopía tras la gastritis erosiva que padeció en Bali

Alberto Fernández se someterá este sábado a una endoscopía tras la gastritis erosiva que padeció en Bali

El presidente Alberto Fernández se someterá este sábado a una endoscopia tras haber padecido un sangrado por una gastritis erosiva durante la Cumbre del G-20 que esta semana se desarrolló en Bali, Indonesia, según informó la Unidad Médica Presidencial.

"El señor Presidente de la Nación, Doctor D. Alberto Ángel Fernández, se realizará los controles endoscópicos correspondientes el día sábado 19 de Noviembre del corriente año, luego de haber padecido un sangrado digestivo por una gastritis erosiva. Se mantendrá informada a la opinión pública de la evolución médica de la salud del Primer mandatario", sostiene el comunicado firmado por Federico Saavedra, especialista en clínica médica y titular de esta Unidad Presidencial.

"Les agradezco profundamente los mensajes de aliento que me han hecho llegar y la preocupación por el episodio de salud que sufrí en Bali. Estoy sinceramente conmovido por ellos. Me encuentro ya en franca recuperación, siguiendo los cuidados y controles indicados", señaló ayer Fernández a través de un mensaje publicado en su cuenta oficial de la red social Twitter.

El jefe de Estado también agradeció "al equipo médico de la Presidencia, así como a quienes me atendieron en el Sanglah Hospital de Bali y a todos quienes me acompañaron en estos días". "Mi gratitud por su prestancia y su afecto", remarcó el jefe de Estado en sus redes sociales.

Con dolores como si le estuviesen arañando el estómago, el mandatario deberá guardar reposo durante el fin de semana por indicación médica y tendrá que someterse a estudios para chequear su estado de salud. Producto del estrés de los viajes, la falta de sueño y las altas temperaturas en Bali, el mandatario sufrió dos vahídos y debió ser atendido por su unidad médica en un hospital local. Si bien el parte lo dictó su médico Federico Saavedra desde Indonesia, deberá continuar con la realización de exámenes médicos que llevará a cabo este sábado en el Sanatorio Otamendi para combatir la gastritis.

Es que además de padecer de acidez que solía combatir con los típicos efervescentes, el jefe de Estado sufrió una afección pulmonar en 2019 que lo obliga a tomar anticoagulantes de forma diaria, lo que empeoró su situación gástrica.

DA

"Yo, captador": ojo, códigos y trampas de los buscadores de futbolistas de entre 6 y 15 años

Un lunes a las cuatro de la tarde el Club Ferro está lleno de gente. Diego González tiene un cuaderno en la mano y grita: “¡Categoría 2016! Por acá”. Es el jefe de Captación de fútbol masculino del club. Niños de seis años con botines, medias, cortos y alguna camiseta de Messi van acercándose a la cancha de sintético 2 para que el captador los anote y les pregunte si esta es la primera vez que van a probarse en el club. 

Francisco Cornejo, Ramón Maddoni, Jorge Griffa y no muchos más. Los descubridores de talentos de antes eran como superhéroes. Subían a su auto y recorrían provincias. Si en una plaza veían a un chico interesante lo llevaban al club que creían óptimo. Esos nenes fueron Maradona, Tevez, Riquelme y tantos más. Hoy, la mayoría de los clubes de Buenos Aires tienen una cuenta en Instagram dedicada a la captación de jugadores. 

Un captador mira, compara, evalúa y, así, convoca o rechaza a aquellos chicos que quieren ser parte de algún plantel. Cada captador tiene su estilo. Están los que consideran que en la cantidad está el talento, que cuantos más jugadores prueben, mejor será el equipo a futuro. Otros se toman su tiempo. Están los vieja escuela y los que componen ellos solos el departamento de scouting, que viajan y ven y citan. Los captadores fueron jugadores y el ojo les viene de ahí, de haber sido. O fueron directores técnicos. En Buenos Aires cada club tiene su método. Los captadores se conocen entre todos pero ninguno conoce a una colega mujer. Ellos dicen que en su rubro hay talento y hay experiencia, hay don y práctica. 

—¿Lo de ustedes es algo innato o se entrena? 

—Se entrena con el tiempo, te lo da la experiencia. Pero hay un “don” en la mirada. A mí mis compañeros me preguntan “¿vos qué ves?”, “¿cómo te das cuenta?”. Porque yo en diez minutos les digo “este tiene esto, esto y esto y le falta todo esto”. Y me dicen “dejamelo ver un poquito más”. Miralo más pero yo ya sé. En mi ojo tengo una comparativa constante, comparo mucho con lo que tuve, con lo que vi, con lo que llegó a donde tenía que llegar, con lo que estoy viendo —dice, con seguridad, Paulo Arena, jefe de captación de Argentinos Juniors. Tiene 43 años y es captador desde hace cuatro. 

Los captadores comparten un vocabulario: “mirada”, “comparativa”, “talento”, “inteligencia”. No suelen hablar de edades. Arena, por ejemplo, dice: “Categoría 2018”. Saco la cuenta y le pregunto qué ven en un chico de cuatro años. “Lo motriz. Te das cuenta si tiene velocidad, cómo gambetea. Es algo que tienen interno”, responde. 

A medida que van entrando a la cancha de Ferro, los nenes reciben una pelota y hacen jueguitos. Octubre y noviembre son meses de pruebas y pases. Hoy, un lunes de octubre, los que se prueban son como veinte. “Hacen más jueguitos que la 2010”, le dice una mujer a otra. Está del lado de afuera de la cancha, espera ver las habilidades de su hijo. En la cancha de al lado se entrena la categoría 2010, chicos de 12 años. Los que se están probando hoy tienen seis. Un nene se sienta arriba de la pelota. “Arriba de la pelota no, la pelota en el pie", le dice uno de los profesores que va a coordinar la prueba. Después le ata los cordones. 

Qué ven los que miran

—Haber jugado muchos años al fútbol me dio la posibilidad de ver distinto y pensar lo que el chico está pensando a esa edad, porque yo la pasé. Lo primero que ves es la forma en la que se desempeña en la cancha, vos te das cuenta cómo la para, cómo la toca. Por ahí en el primer toque le pifia pero es por los nervios. 

Habla Víctor “El Bichi” Paredes, captador desde hace más de diez años. Hace dos que lidera el departamento de scouting de Atlanta, club en en el que se consagró como el jugador que más vistió la camiseta. Tiene 51 años y se toma su tiempo para seleccionar jugadores. Llegó a Buenos Aires desde Formosa con 15 años y pasó por las mismas pruebas que ahora coordina. Lleva adelante, además, una clínica para captadores.

—¿Cuál es tu método de evaluación?

—Vamos a ver entrenamientos de otros clubes. Algunos técnicos amigos te dicen “esto no lo vamos a tener en cuenta, fijate por ahí a vos te sirve”. Los seguimos varias semanas porque sabemos que saben que los estamos siguiendo y están nerviosos. Cuando ya están libres, hablamos con los padres y con el club, y los traemos para Atlanta a probarlo dos semanas. Los nervios los traicionan. El primer día no están cómodos. Probamos al día siguiente, y al otro día. Pasan una o dos semanas para que se suelten, conozcan a sus compañeros, a los otros jugadores que están a prueba. Y ahí sí, ya sabés. Una vez que quedan en el club nosotros también hacemos un seguimiento. Cada vez son más chicos los que vienen. Yo veo chicos que tienen seis años, cinco y juegan bien.

Los padres, pegados al alambrado, miran atentos. Sacan fotos, hablan entre ellos y vuelven a mirar. Madres hay menos. Una, que sí está contra el alambrado, le dice al marido que le diga al nene que se saque el buzo, que se va a morir de calor. Los jugadores se sientan, escuchan las indicaciones que les hacen los profes. Hay dos que guían la prueba y un tercero con un cuaderno que observa y anota. Diego González, jefe de scouting de Ferro, mira de reojo. Ahora los nenes repiten un ejercicio: “Miro la pelota”; “Vuelvo de espaldas”; “Dale, ya sale mi compañero”; “Dale”. Tienen seis años. Hay mucho sol y mucho viento.  

La mayor parte de la captación se hace en otras provincias. Los clubes de AMBA tienen reclutadores en diversos puntos del país que organizan una primera prueba en alguna ciudad o algún pueblo. Luego arman un selectivo que es observado, en una segunda instancia, por el jefe de captación del club, que viaja y elige a un puñado de chicos que va a ir a Buenos Aires. En la prueba final, esos chicos deberán demostrar si además de jugar bien están preparados para el desarraigo.

—Nosotros hicimos algo medio moderno que es tener un departamento de captación con 41 captadores en todo el país, lo que hace que haya más pruebas. Vamos a llegar a las 100 pruebas este año seguramente—, cuenta con orgullo Diego González, que entró al área de captación de Ferro en febrero de este año. 

Todo eso corre para los jugadores. Los caminos para ser captador, en cambio, pueden ser más diversos.

Daniel Brizuela se convirtió en captador de casualidad. Ahora es el director de scouting de la Federación venezolana de fútbol junto a José Pekerman, pero en el 2005, cuando era director técnico en Deportivo Merlo, lo llamaron de un club de México, el Celaya, para ir a dirigir y se fue. Allá, mientras paseaba por un pueblito vio a un chico jugando a la pelota, descalzo, en una plaza. Daniel lo detectó sin saberlo. Habló con él y se lo llevó. El chico se llama José “El Gallito” Vázquez. En el Mundial de Brasil 2014 fue titular para México y actualmente juega en el Toluca. 

—¿Hay códigos entre captadores? 

—Existen y tratamos de manejarnos dentro de esos códigos. Pero el león se come al ratón. Entre los siete clubes más importantes hay que tener cuidado para tocar un jugador. Ahora, a los clubes denominados “chicos” es probable que el club grande no los respete tanto. No te olvides que lo que posiciona a los captadores es la calidad de los jugadores que llevan. Para crecer de forma personal en algún momento tenés que robar algo. El captador tiene que decir “lo traigo y me hago el tonto”. Cuando te querés dar cuenta el chico está jugando en Boca y los dirigentes llamando a Almagro para decirle “este chico me llegó de casualidad”: mentira. Todos sabemos que es mentira—, dice Paulo Arena, captador de Argentinos Juniors, el Semillero del mundo,  

La prueba se detiene unos minutos. “Tomen agua y vuelvan”. Un nene se hace pis. Otro quiere agua y el padre no le trajo. Consigue un poco que le convida otro jugador, toma y vuelve a la cancha corriendo. Ahora todos están sentados. Tienen seis años. Ahora los profes los dividen en dos grupos: “Último ejercicio y hacemos fútbol”. Un nene está muy cansado y otro de mal humor. El primero, pese al abatimiento, hace lo que le indican. El otro pega un pelotazo al arco y mete un gol aunque su tarea era la defensa. Uno de los profes lo reta. La prueba, que va a durar una hora y media, empezó hace cuarenta minutos.

—Las pruebas son medio crueles. A veces un jugador toca la pelota seis o siete veces en un partido. O tenés un delantero que no la toca, y es muy difícil evaluar al arquero. Son bastante injustas las pruebas. Sobre todo en chicos que vienen del interior. Pero tratamos de diferenciar al jugador que sea técnico, rápido. Eso es lo que más se busca—, dice Diego González, captador en Ferro.

“Jamás se puede mover un chico sólo porque quiero sacarme la duda. Jamás”, dice Brizuela, ex captador de River. La búsqueda de talentos está, en la mayoría de los clubes, muy emparentada con la formación. “No es solamente encontrarlo al jugador. Con encontrarlo no haces nada, porque después se fue y cómo hiciste para contenerlo. El pibe extraña, se quiere ir, se preocupa porque el hermanito no come… Porque detrás del jugador está la persona, y eso es lo más importante”, sigue Brizuela. Para él, captación y formación son casi la misma cosa. Paulo Arena, captador de Argentinos Juniors, ex DT de la inferiores de Vélez y capacitador de captadores, coincide: “El peor flagelo que hay en el fútbol argentino es la deformación, por eso no somos mejores. Si el formador argentino estuviera más capacitado, sería otra cosa, sería otro fútbol esto”. Está convencido de que para ser un buen captador, hay que haber sido técnico “porque el que dirigió sabe hasta dónde puede dar un jugador”. 

—¿Por eso los traen de tan chicos? 

—Exacto. Yo siempre doy un ejemplo básico: esto es como que a un chico de 15 años le den un auto y la llave. Si no le dicen nada, en algún momento lo pone en marcha solo, y en algún momento arranca y se va. No hay deformación ahí porque el chico aprendió solo. El problema es que en el interior le dan el auto, le ponen la llave mal y encima le dicen “arrancá con tercera” y andan en tercera para todos lados. Cuando llegan acá vos le decís “primero tenés que poner primera'' y te responden: “No, es que yo andaba así”. Listo. Eso es el interior. Así como te lo digo. Y cuando vos vas a dar charlas para darles una herramienta más, no van. Ellos están convencidos de que su trabajo es lo más y no quieren escuchar al porteño. Yo estuve en Cali hace poquito y ahí tenemos mucho más oído que en Argentina, mucho más. 

  “Está cansado”, le dice al marido la madre del chico con buzo. El nene entrenó ayer, anteayer jugó al fútbol, hoy a la mañana volvió a entrenar. Los chicos, que llevan una hora haciendo ejercicios, se preparan para empezar el partido. Al nene que estaba de mal humor lo mandan al arco. Su papá lo alienta. El nene no quiere saber nada. A medida que avanza el partido los van rotando de posición. A él lo ponen de defensor. Se ubica y después no se mueve más. La pelota está en el área contraria. “Ponete de 3”, le grita el padre. El nene dice algo que no escuchamos. Está fastidiado. “Bueno, hacé lo que quieras”, dice el padre resignado. 

Si el fútbol femenino está en pleno despliegue, ¿hay captadoras mujeres? La respuesta es la misma: los clubes no tienen ni un área de captación específica para jugadoras ni pensión para mujeres. La mayoría de los clubes de Buenos Aores garantizan alojamiento y escolaridad a los jugadores que traen desde otras provincias. Pero si en alguna prueba ven de casualidad a alguna piba jugar y la quieren traer, ella o su familia tienen que ocuparse del lugar donde va a vivir acá en Buenos Aires y de la escuela. Ninguno de los captadores entrevistados conoce a alguna colega mujer. Tampoco las periodistas especializadas consultadas para esta nota.

Cuando la pelota se va afuera, alguno de los profes tira una nueva a la cancha y los nenes corren tras ella. Hace más de una hora que no paran de moverse. Por momentos se cansan pero siguen. Por momentos se caen pero se levantan. Por momentos se mueven como si fueran más grandes. Se mueven como si la magia del nombre “Messi” que tienen en la camiseta les diera fuerza. Son las 17.30 y en Ferro hace frío. La prueba termina y los chicos salen corriendo a encontrarse con sus familiares. Tienen seis años. Al chico que estaba de mal humor el padre le hace un chiste pero él no se ríe. “Qué golazo que metiste”, le dice otro padre a su hijo. La madre del chico del buzo lo recibe con los brazos abiertos, lo abraza y le dice: “¿Vamos a merendar?”.

ML/SH

Esta nota fue producida durante Hacemos Crónica, el taller de Periodismo Narrativo que ofrece Club El Movimiento en la redacción de elDiarioAR.

Después de varios tratamientos, formó una familia monomarental: "Estoy feliz con mi decisión, pero no significa que no me pese"

Después de varios tratamientos, formó una familia monomarental:

Hace algunos años que las conversaciones sobre la concepción de nuevos seres humanos, especialmente en sectores medios y altos urbanos, se ampliaron de un imaginario sexual e íntimo a otro de luces blancas, agujas e intervenciones médicas. La maternidad y la paternidad se fueron postergando hacia edades más avanzadas, se ampliaron derechos de parejas del mismo sexo o personas individuales para pensar en concebir de muy diversas maneras y surgió una creciente industria que propone extender las posibilidades de gestar más allá de los obstáculos biológicos o las condiciones particulares y mueve millones de dólares en todo el mundo.

Los números globales son contundentes para ilustrar lo que está pasando en el mercado de las mapaternidades pero reposan en un esquinita insignificante de ese baño o esa habitación en donde todos los días miles de mujeres en el mundo se inyectan fármacos diversos en sus panzas para la estimulación ovárica antes de una extracción de óvulos o para una transferencia embrionaria y pasan por otras intervenciones con el objetivo de ser mamás de hijos e hijas que nazcan de sus cuerpos.

Hay parejas y personas para las cuales llegar a un embarazo es, por eso, una travesía médica y una catarata de obstáculos y frustraciones. Como me dijo una amiga que pasó por varios tratamientos de fertilidad y ahora está descansando y pensando cómo y si continuarlos: para algunas mujeres como ella, el trabajo extraordinario de la maternidad empieza antes de la maternidad. 

En sus redes sociales, Dana, la protagonista de la historia de hoy, ilustró esto con una foto en la que aparece vestida con blisters vacíos. En esos agujeritos de plástico reposaban las pastillas multicolores que nutrieron su cuerpo a lo largo de unos seis años en los que buscó ser mamá. Si tuviera que ponerle un precio, estima que dejó algo así como lo que vale un auto en todos esos tratamientos. Porque si bien por ley las prepagas y obras sociales cubren tratamientos de baja y alta complejidad, hay un mundo de medicinas, técnicas nuevas y procedimientos vinculados a la fertilidad que se ofrecen cotidianamente para mejorar las chances de que una fertilización asistida logre su objetivo y no siempre o no a priori están cubiertos.

Cronológicamente, su historia con la maternidad empezó hace mucho: cuando de nena se imaginaba embarazada e inflaba la panza para engañar a su hermana mayor. En sus veintis, sin embargo, la idea no la seducía para nada. Hasta que se enamoró intensamente de un chico que conoció en Estados Unidos, cuando ella hacía su carrera de danza, y decidieron hacer valijas y mudarse juntos a un departamento de Palermo en Buenos Aires. Fue ahí que la maternidad le empezó a picar. Tenía 33 años, siete de relación, y planteó la conversación para dar ese paso como pareja. Pero se chocó con otro plan: su novio le dijo que solo quería tener un hijo si lo hacía en el marco de una pareja formal, debidamente casada, pero que a su vez no sentía que era su momento para casarse. Esta discordancia desencadenó una separación bastante dolorosa: seguían enamorados, pero diferían en algo tan intangible como eso que algunos llaman “el proyecto de vida” y no pudieron resolverlo. 

Después de ese duelo, ella se dedicó a vivir su vida. En la web emergían las apps de levante y Dana swipeó una buena rotación de perfiles, se divirtió, experimentó y olvidó por un tiempo su proyecto de maternidad, que en ese momento todavía venía adosado a una pareja. La madre, incluso, le aconsejó congelar óvulos, pero desestimó la idea con cortesía hacia afuera y pensando por dentro “¡qué boludez!” 

–Era inimaginable para mí todo el trayecto que tuve que hacer y no dejo de pensar en lo mal informadas que estamos, cuánto falta en los consultorios y estudios ginecológicos que nos informen bien de las posibilidades y las estadísticas. Una cosa es la perspectiva feminista para empoderarse, hacer carrera, decidir postergar la maternidad, pero tenés que saber que hay un tiempo de los órganos, que envejecen, y que eso no se modifica con el feminismo. 

 

Fue a los 35 cuando el asunto volvió a su vida y de una manera algo amarga: le encontraron un útero minado por miomas dispersos que podían dificultar e incluso impedir la gestación. Llegaron a decirle que su útero quedaría como un colador después de la operación que necesitaba y que iba a serle imposible sostener un embarazo. Pero Dana empezó a investigar otras alternativas de operación que auguraban una mejor posvida para su órgano. 

–Ahí la maternidad empezó a ser un tema en mi vida y sin darme cuenta, en mis relaciones: empecé a buscar un posible papá para mis hijos porque sentía que me tenía que apurar. Eso es una mierda. Cuando me di cuenta de que estaba haciendo eso empecé a pensar que podía planificarlo en soledad. Lo hablé mucho. Empecé a buscar gente que había sido madre sola, algunas por decisión y otras por no decisión. Estamos llenas de madres que criaron y gestaron solas alrededor. Empecé a sacarle el velo del dramatismo. 

Dana también contaba a su favor con una base económica y afectiva: una casa propia, un trabajo estable y una familia que iba a ayudarla en este proyecto. Había considerado la subrogación y también la adopción como alternativas, aunque ninguna le generaba tanto entusiasmo: por algún motivo que no logra descular, la maternidad para ella estaba, en su ilusión, vinculada a la gestación. 

En eso, sucedió lo inesperado: cuando estaba por iniciar un tratamiento, apareció alguien a quien llamaremos F. Se conocieron gracias a OK Cupid, la app de citas que filtra perfiles en función de una serie de preguntas y algortimos. Empezaron a salir. Se engancharon. Pero Dana estaba avanzando en un tratamiento para extraerse óvulos y convertirlos en embriones gracias a esperma donado y eso la tenía muy tomada. Al mes de empezar a salir, decidió compartirlo con él: 

–Le di tres opciones. Una bajarse de la relación, antes de que nos enganchemos más. La otra acompañar sin ser parte y la última ser parte. Yo tenía clarísimo que iba a seguir con mi proyecto pase lo que pase con él. 

Él tenía hijos, mostró interés y en principio dijo que no pensaba terminar la relación incipiente por ese tema. A los seis meses de salir y después de nuevos estudios que le indicaban que tenía que acelerar el tratamiento, Dana fue más enfática. Él le dijo que quería ser parte, tener un hijo con ella, pero que necesitaba más tiempo. Ella lo entendió y lo aceptó. Aprovechó para encarar una operación sofisticada de sus miomas y se extrajo óvulos previamente.

La relación ya llevaba dos años y Dana cumplía 40 cuando tomó la iniciativa: era momento de fecundar los óvulos con los espermatozoides en el laboratorio –no iba a poder suceder espontáneamente por la operación reciente– e implantarse esos embriones, de a uno por vez, en su útero ya casi libre de los miomas. Dana tenía nueve óvulos congelados. Los embriones fecundados in vitro fueron enviados a Estados Unidos para ser analizados genéticamente: ninguno resultó viable. Los óvulos de Dana, concluyeron los médicos, no tenían el potencial de convertirse en un embrión que pudiera crecer y desarrollarse.

–Ahí fue el primer golpe al corazón, al autoestima, a las posibilidades: mi cuerpo no funcionaba. Lloré mucho, pero no porque yo quería tener un hijo que se parezca a mi biológicamente. Lloré porque nos enseñan a soñar la maternidad y a mí todo me estaba indicando que mi cuerpo no estaba para eso. Todas las pautas y todos los intentos me estaban diciendo a vos esto no te tocó, vieja. Ahí es cuando me surgió la pregunta: ¿Hasta cuándo sigo insistiendo?  

La posibilidad de adoptar volvió a ocupar lugar entre conversaciones familiares y también con su pareja, pero Dana prefirió la ovodonación. La clínica en donde los estaban atendiendo se ocuparía de buscar a la donante de un óvulo y ella empezó nuevamente con los parches, pastillas e inyecciones para preparar su cuerpo para la transferencia. Pero las cosas en la pareja empezaron a trastabillar y dos semanas antes de la fecha acordada para implantarle el embrión, F. le confesó que no estaba para ser papá otra vez, que se bajaba de ese barco. 

Dana se encontró en el mismo escritorio de la médica con la que había estado hablando de un “nosotros” para encarar el proyecto sin pareja: 

–Para mi sorpresa, me dijo que era más común de lo que yo me imaginaba: los varones pueden sentirse afuera del proceso y muchos de ellos, cuando se acerca el momento, se van. Yo había pensado varias veces en dejar de hacer tratamientos pero tenía el horizonte claro de que yo iba a maternar.

Había muchas decisiones para tomar: la donante de óvulos ya estaba lista para desprender su material genético en una transacción cada vez más habitual en las clínicas de fertilidad, y Dana puso la mente en frío más allá de todo lo que la estaba atravesando la separación y optó, sin tiempo para pensarlo demasiado, por acudir a un donante de esperma anónimo. 

Gracias a eso, pudieron conformarse ocho embriones. Ya convencida de su maternidad sin una pareja, se implantó el primero, pero no prendió. Al mes y medio fue por el segundo. Tampoco. Cuando estaba por empezar con la tercera transferencia, la pandemia interrumpió la vida cotidiana en todo el planeta y de pronto Dana, que había pasado por terremotos anatómicos, hormonales y emocionales, que en el medio había cambiado de equipo médico y explorado su cuerpo con distintos estudios que arrojaban nuevas hipótesis y nuevos tratamientos –desde intervenciones quirúrgicas hasta cambios de dieta–, decidió tomarse unos meses de reposo ahora que el mundo parecía haberse suspendido. Usó ese tiempo para rearmarse y depurarse y hacia fin del 2020 encaró nuevamente los preparativos físicos para la transferencia de un nuevo embrión. Tuvo dos intentos fallidos y decidió ir por un tercero, aunque las condiciones no eran óptimas.

–Una vez que estás en este rollo es muy difícil decir hasta cuándo. Ponés el cuerpo biológicamente pero también vivís en un estado de postergación y en todo lo que no podés hacer: proyectos que posponés por si prende el embarazo, vacaciones que decís que no por si prende el embarazo, un máster que mejor no por si prende. Yo me había puesto en un momento como límite la edad, la cantidad de intentos, la cantidad de embriones, diferentes fines porque genera mucho desgaste: porque la vida es una mierda si te la pasás en esta bicicleta.

Pero el tercero, el menos pensado, el que ni siquiera le estaba generando la ansiedad de la “betaespera”, como se llama ese período entre la transferencia y en análisis de sangre que confirma o descarta, por considerarlo algo casi imposible, prendió. 

A los 43 años, un embrión producto de doble donación de esperma y óvulo, crecía en su panza. 

Su beba cumplió un año la semana pasada y en estos meses, Dana tramitó el trajín de los más de seis años de búsqueda para encauzarlo en un vínculo madre e hija que, aunque tiene toda esa historia, también se inició desde cero. 

–Una amiga me dijo: “las facturas que le vas a pasar a tu hija” y me pareció horrible, ojalá que no. 

Ella trabaja en la administración pública cinco horas y media (por lactancia). De manera presencial va tres veces, y las otras dos desde su casa. A su hija la cuidan sus padres y una niñera, en un patchwork que tiene los pros y los contras de la diversificación. 

–Mi familia es la red más maravillosa que pude haber tenido. Y tengo un grupo de amigas que de verdad funcionó y funciona: en los bajones, en el embarazo, con el nacimiento, cuando salimos a comer y ellas se la agarran, o me ofrecen quedarse si yo quiero salir.

Durante este año, también recuperó, de nuevo gracias a sus padres y a su hermana mayor, la posibilidad de salir de vez en cuando. Ella tiene claro que no quiere estar abducida por la maternidad en un 100% y trata, en la medida de lo posible y lejos de la actividad que tenía antes, de mantener alguna vida social además de su trabajo. El hecho de que no haya un papá en escena le impacta de maneras diversas: 

–El cansancio es mucho. Yo vuelvo con ella a mi casa y me doy cuenta de que no tengo papel higiénico y la tengo que volver a vestir, abrigarla y salir con ella. No tengo otra alternativa. Lo mismo si me quiero bañar o hacer cualquier cosa: tiene que ser cuando ella duerme. Estoy feliz con la decisión pero eso no significa que no me pese. 

Dana observa en algunas situaciones un trato diferencial ante su elección monomarental, pero también sabe que va a tener que lidiar con ese aspecto que sale de la norma y se prepara para contarle a su hija en el futuro cómo se conformó su familia. Eso implicó e implica contárselo a ella misma y a su entorno.

–Una de las primeras cosas que hice cuando tomé la decisión de hacer esto sin una pareja fue pensar en cómo lo iba a nombrar: yo no soy una madre sola, tengo una familia monomarental por elección. Ni me siento sola ni lo hice todo sola ni quiero la pena de “ay pobre está sola”. Eso también es básico a la hora de poder contarle a mi hija cómo llegó a este mundo. 

NS

Divididas: el segundo 35º Encuentro Nacional de Mujeres muestra las fracturas dentro del feminismo

Después del Plurinacional, arranca en San Luis el 35º Encuentro Nacional de Mujeres

Este fin de semana se realiza en San Luis el 35º Encuentro Nacional de Mujeres (ENM) que recibirá a 15.000 personas de todo el país. Es el segundo de este año, después de que en octubre se hizo, también en la capital puntana, el Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbiana, Trans, Travestis, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries. Por primera vez, después de tres décadas, se realizan dos eventos diferentes.

Desde el sábado 19  hasta el domingo 21, la ciudad de San Luis será el lugar de reunión de más de 15.000 mujeres y disidencias que participarán de 74 talleres en 46 escuelas. Además, habrá peñas, espacios culturales y ferias de emprendedoras. Según explicó Cecilia Betervide, integrante de la comisión organizadora, el eje será el impacto de la pandemia. “Ese tema va a recorrer todo los talleres. Ha impactado en la pobreza, en el trabajo, en la participación de las mujeres en los espacios políticos, sindicales, en el aumento de violencia y abusos sexuales, en la situación de las infancias y personas adultas mayores”, le dijo la organizadora a elDiarioAR. Por primera vez, habrá un taller de soberanía nacional y uno para las niñeces llamado "Hablamos de lo que queremos y de lo que nos gusta".

También reclamarán justicia para los casos de violencia de género y femicidios de la provincia: Johana Galdeano, Mónica Ramos, Carla Pereira, Dora Arce y Florencia Magalí Morales. Además, pedirán por la aparición de Guadalupe Lucero Cialone, la nena de seis años desaparecida hace un año y medio en esa provincia. El domingo a las 19 será la marcha tradicional, que esta vez pasará por al menos 25 cuadras de la ciudad. Tanto la apertura como el cierre y la peña serán en el Parque de las Naciones y el lunes se define cuál será la próxima sede. El gobierno de Alberto Rodríguez Saa confirmó que, al igual que en el encuentro anterior, el operativo policial estará a cargo de 1300 mujeres.

Desde la Comisión Organizadora indicaron que aún no está confirmado el transporte urbano gratuito para asistir a los talleres. “Esperemos que el municipio acceda, porque para muchas de las que duermen en las escuelas el viaje de 50 pesos es prohibitivo”, indicaron. Tampoco están confirmadas las viandas que fueron tramitadas ante el Ministerio de Desarrollo Social y de Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación.

Después de más de tres décadas, por primera vez habrá dos encuentros. El anterior, que convocó alrededor de 100.000 personas, fue el 8, 9 y 10 de octubre y amplió el nombre a “Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbiana, Trans, Travestis, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries”, un debate que se viene dando desde hace algunos años y que se profundizó después del encuentro de 2019 en La Plata. Tras la pandemia, no hubo acuerdo y las dos comisiones organizadoras hicieron caminos diferentes. “Lo vivimos como una batalla que hemos perdido desde el movimiento de mujeres y diversidades. Nos debilita como movimiento, no es algo de lo que estemos orgullosas”, afirmó Betervide

“Desde la comisión organizadora hemos hecho distintos llamamientos a la unidad, nos hemos sentado con la otra comisión, hemos hecho una propuesta completa de elegir una sola fecha y transitar con los dos nombres y generar en el encuentro una instancia donde se defina el nombre. Pero no hubo aceptación, una comisión organizadora no tiene la potestad de cambiar el nombre o los pilares del Encuentro, eso es potestad de todas las mujeres. No nos aferramos a un nombre sino que defendemos fuertemente los pilares y entre ellos está la democracia, quiénes son las que toman las decisiones”, agregó la organizadora del ENM que se realiza este fin de semana. 

La idea de la ruptura es algo que las referentas históricas también lamentaron. La psicoanalista, médica e integrante fundacional de la Campaña  por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito y participante desde el primer encuentro de 1986 en la Ciudad de Buenos Aires, Martha Rosenberg, lamentó la fragmentación.  “La política de ‘Encuentro’ es una política de encuentro de diversidades, no hay encuentro si va una predominante expresión de diversidad, tanto territorial, racial, étnica o sexogenérica. Encuentro de Mujeres es una marca muy importante de cómo se van organizando las políticas de las identidades en la historia a partir de tomar como propios los métodos y los principios del feminismo. Me resulta lamentable que la forma de integración en este espacio sea la fragmentación, que no se reconozca esta capacidad de los ENM de transformación del significante “mujer” en algo que es el paraguas de un encuentro, porque puede haber otros encuentros de otras identidades. Es muy complejo”, le había dicho Rosenberg a este diario semanas atrás, cuando se realizó ese primer encuentro de octubre.

El Plurinacional ya definió que la sede para el año 2023 será Bariloche, quizás se pueda acercar posiciones para esa fecha. “Confíamos en la sabiduría del movimiento de mujeres y diversidades y ojalá que el próximo año pueda volver a unir lo que ahora se ha fracturado. Entendemos que es una necesidad porque quedan muchos derechos por conquistar y otros que conquistamos y nos lo van negando. Vamos a luchar fuertemente para que el movimiento se vuelva a unir en un solo encuentro”, agregó Betervide.

CDB/MG