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La hermana del Presidente marcó el tono de la narrativa libertaria. Tras su tuit, se sumaron desde el propio Milei a Santiago Caputo, pasando por todos los ministros. La estrategia se volcó a las bases libertarias, donde hay enojo sobre los viajes del jefe de Gabinete.
Adorni viajó en vuelo privado a Punta del Este con un periodista de la TV Pública a un costo de US$ 10.000
Javier y Karina Milei aterrizaron el miércoles a las 16:33 en Buenos Aires luego de visitar Chile y de su paso por Nueva York y Miami, pero tardaron 24 horas más en salir a defender abiertamente a Manuel Adorni, envuelto en un escándalo por haber subido al avión presidencial a su esposa y de haber viajado en un jet privado a Punta del Este. El apoyo cerrado del Gobierno al jefe de Gabinete llegó recién en la tarde de este jueves, en una jugada coordinada en lo discursivo que habilitó la hermana del Presidente, “El Jefe”.
“Mi apoyo total e incondicional a @madorni frente a tanta basura mediática. Conozco tu integridad. Eso me alcanza. Siempre con vos”, tuiteó la secretaria general de la Presidencia a las 14.51 de ayer y a partir de ese momento hubo una catarata de mensajes en apoyo a Adorni desde todas las terminales del Gobierno, como el propio Milei, el asesor Santiago Caputo, Martín Menem (titular de Diputados) y los diferentes ministros. Al final del día el jefe de Gabinete le puso el broche a la narrativa oficial: sin aclarar los costosos viajes con su esposa, admitió un “error” por haber dicho “deslomarse”.
“Salieron todos a bancar. Lo lógico en un equipo. El Jefe es muy ordenador, da un panorama, y si sale ella, es mejor para todos después salir”, explicaron desde es un despacho con poder sobre el detrás de escena. La narrativa fue la de una conspiración detrás de las denuncias. Karina le puso palabras a una defensa oficialista que había empezado tímidamente por la media mañana con la ministra Sandra Pettovello publicando una foto junto a Adorni, que luego repostearon Luis Caputo y hasta Adorni.
Pero la movida comunicacional dejó una incógnita interna: ¿por qué tardó tanto el Gobierno en reaccionar? Y una más: ¿qué se dice realmente en La Libertad Avanza debajo de la espuma? El escándalo comenzó tras el fin de semana por la revelación de la foto de la mujer de Adorni –Bettina Angeletti– con la comitiva en Nueva York, se acrecentó con la argumentación de “deslomado” que dio el propio ministro el martes y estalló este miércoles cuando elDiarioAR reveló el viaje privado a Punta del Este.
Además, ya hay consecuencias judiciales del episodio. La Procuración de Investigaciones Administrativas abrió una investigación contra Adorni por sus dos viajes en cuestión. Por otro lado, la denuncia de la diputada Marcela Pagano recayó en el juzgado de Ariel Lijo, quien fue propuesto por el Gobierno para ocupar la Corte Suprema.
Milei y su hermana se encerraron en Olivos tras llegar de Chile el miércoles. Hubo diálogo con algunos ministros, como el de Interior, Diego Santilli, que tenía en agenda visitar Expoagro junto con la secretaria General de la Presidencia. Este jueves Milei armó las valijas de nuevo, porque a las 23 partió hacia España en un viaje ultralibertario: no tendrá audiencia oficial con Pedro Sanchez o la realeza, sino que se reunirá con Santiago Abascal –líder de Vox–, disertará en una conferencia ultra y se verá con el alemán Philipp Bagus, quien tiene su propio prontuario con el mandatario: su esposa es la española Eva María Carrasco Bañuelos, que aunque no tiene lazos con el país fue designada como directora del Colegio Mayor Argentino en Madrid con un sueldo de unos 6.000 euros, como reveló este medio en enero 2025.
Mientras Adorni se quedó en Nueva York para cerrar el Argentina Week y volverá el fin de semana en el vuelo particular –según él mismo explicó– que sacó con su dinero, tanto él como su esposa, que pagó unos US$5.400 ida y vuelta –aunque la ida la habría perdido porque se subió al Tango-01–. El ministro coordinador se mostró incluso con su esposa en varias reuniones con empresarios e inversores norteamericanos.
Pero debajo de la superficie el ruido no acaba en el mundillo libertario. “Es un garrón y el archivo es muy crudo”, dijo un funcionario sobre la doble vara que usó el oficialismo para defender a Adorni, cuando él mismo cuestionaba actitudes similares del kirchnerismo. El ministro coordinador aseguró que fue “Presidencia la que invitó” a su esposa al Tango-01: Angeletti no solo es su esposa, también “se lleva súper bien con Karina”, dijo a elDiarioAR alguien que la conoce. Si la decisión de llevar a la Nueva York no fue solo de Adorni, explicaría la defensa cerrada de todo el Gobierno.
El paraguas comunicacional cerró además la grieta entre Karina Milei y Santiago Caputo. “No es gratis ser el gobierno que efectivamente está terminando con cien años de un modelo empobrecedor que destruyó nuestro país para beneficio de los políticos, los empresaurios y sus amigos de los medios. Todo mi apoyo para @madorni”, tuiteó el asesor monotributista a las 15.09, veinte minutos después de El Jefe.
El asesor permaneció las últimas horas en el Salón Martín Fierro de la Casa Rosada. “Quizás no fue la mejor manera de defenderse, que podría haber sido más cuidadoso y no decir ‘deslomando’”, le recomendaron a Adorni desde una de las usinas de Caputo. La Oficina de Respuesta Oficial, que encabeza el tuitero caputista Juan Pablo Carreira –que fue con Milei, Adorni y su mujer a Nueva York–, no negó lo innegable pero sí lanzó mensajes en la red social X para cuestionar opositores sobre las críticas a Milei.
La defensa a Adorni llegó incluso a las huestes libertarias a través de Sebastián Pareja, mandamás en el territorio bonaerense. El diputado nacional distribuyó por WhatsApp entre su base de dirigentes un tuit suyo –que salió después del de Karina Milei– y la consigna “TE BANCAMOS, MANUEL”. Hubo obediencia automática, pero por lo bajo se registraron críticas muy filosas al jefe de Gabinete. “Vos imaginate si le pasa a alguno que no sea el salame este, que es favorito de Karina… es un tarado, un hijo de puta”, le dijo un legislador de LLA a este medio. La fuente anticipó que la polémica continuará, porque la oposición tiene con qué buscar pegarle al Gobierno: “En el Congreso, en la Legislatura y hasta en los Concejos Deliberantes van a estar todos hablando contra Adorni”.
Por lo pronto, el Gobierno acusó el golpe. “ÁNIMO @madorni”, tuiteó el presidente Milei, también después de su hermana. El mensaje revela que la situación afectó personalmente al ministro coordinador, quien aprovechará las últimas horas para distenderse en Nueva York porque recién volverá este sábado, luego de haberse “deslomado” durante toda la semana.
MC

El jefe de Gabinete explicó que la presencia de su esposa en el avión presidencial rumbo a Estados Unidos no implicó un costo adicional para el Estado y agradeció el respaldo del presidente Javier Milei y de funcionarios del Gobierno.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, salió a dar explicaciones luego de la polémica generada por el viaje de su esposa, Bettina Angeletti, a Estados Unidos a bordo del avión presidencial y agradeció públicamente el apoyo recibido por parte del Gobierno, incluido el del presidente Javier Milei y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
La controversia comenzó luego de que se conociera que Angeletti había viajado junto al funcionario en la aeronave oficial durante su visita a Estados Unidos, donde participó del evento Argentina Week, que se desarrolló entre el 9 y el 12 de marzo.
En declaraciones televisivas, Adorni confirmó la presencia de su pareja en el avión y explicó que el viaje no implicó un costo adicional para el Estado. “Mi mujer estaba en el avión presidencial”, señaló el jefe de Gabinete, quien detalló que su esposa ya tenía previsto viajar a Miami, aunque el plan había sido postergado.
Según relató, la decisión de que lo acompañara surgió luego de una modificación en su agenda oficial. “Mi mujer iba a viajar el 26 de febrero a Miami, pero después hubo un cambio en el viaje y yo quería que me acompañe. Presidencia la invitó”, explicó.
El funcionario también remarcó que el traslado no representó un gasto extra. “Vengo a deslomarme una semana o cinco días a Estados Unidos y yo quería que mi esposa me acompañe porque es mi compañera de vida. No le sacamos un peso al Estado”, sostuvo.
Tras las críticas que se multiplicaron en redes sociales y en algunos sectores de la oposición, Adorni publicó un mensaje en sus redes sociales en el que reconoció que utilizó una expresión desafortunada durante la entrevista.
“Uno puede decir alguna palabra o frase desafortunada en un vivo, sí. Me ha ocurrido muchas veces. La palabra no debió ser ‘deslomarse’. Somos humanos y cometemos errores”, escribió el funcionario.
En el mismo mensaje, el jefe de Gabinete defendió el trabajo de la administración libertaria y cuestionó a quienes critican al Gobierno. “Detrás de cada explicación se encuentra siempre la verdadera intención de contar todo lo que estamos haciendo desde hace más de dos años con el Presidente Milei y todo el gabinete para cambiar un país que nos dejaron en ruinas”, afirmó.
Adorni también agradeció los respaldos recibidos en medio de la controversia. “Quiero agradecer a cada uno de los que se tomaron el tiempo de escribirme y al apoyo incondicional del gabinete nacional y del Presidente de la Nación. Siempre seguiremos firmes trabajando por los argentinos de bien”, concluyó.
El propio presidente Milei salió a respaldar públicamente a su jefe de Gabinete y cuestionó las críticas por el episodio. “Si muchos sectores supieran el concepto de costo marginal tendrían claro que muchas cosas que se dicen no tienen ni el más mínimo sentido”, escribió el mandatario en sus redes sociales.
“Pero como pocos economistas lo entienden de verdad y a otros rubro no les importa (ni lo captan) entonces ensucian… Ánimo”, agregó el Presidente.
En la misma línea se expresó Karina Milei, quien manifestó su “apoyo total e incondicional” al funcionario y cuestionó la cobertura mediática del episodio. “Frente a tanta basura mediática. Conozco tu integridad. Eso me alcanza. Siempre con vos”, escribió la secretaria general de la Presidencia.
La defensa de Adorni también llegó desde distintos sectores del oficialismo. Entre quienes se pronunciaron se encuentran el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el dirigente Diego Santilli; y el asesor presidencial Santiago Caputo, además de referentes de espacios políticos cercanos al Gobierno.
Las expresiones de apoyo se dieron en medio de la escalada de críticas por el viaje de Angeletti en el avión presidencial, una polémica que volvió a instalar el debate sobre el uso de recursos del Estado en los traslados de funcionarios durante misiones oficiales.
Con información de medios y redes
JIB

El presidente y la secretaria general de la Presidencia respaldaron al ministro coordinador, un episodio que ya derivó en denuncias judiciales. También se expresó Martín Menem.
Dirigentes del oficialismo salieron a respaldar públicamente al jefe de Gabinete Manuel Adorni luego de que se multiplicaran las críticas y denuncias por dos episodios recientes: un viaje privado a Punta del Este en jet y la presencia de su pareja en un vuelo oficial a New York City para participar de la Argentina Week.
El presidente Javier Milei señaló en X: “Si supieran el concepto de costo marginal tendrían claro que muchas cosas que se dicen no tienen ni el más mínimo sentido. Pero como pocos economistas lo entienden de verdad y a otros rubro no les importa (ni lo captan) entonces ensucian... ÁNIMO @madorni ...!!! LLA! VLLC!”.
La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, fue una de las primeras en manifestar su apoyo. “Mi apoyo total e incondicional a @madorni frente a tanta basura mediática. Conozco tu integridad. Eso me alcanza. Siempre con vos”, escribió en su cuenta de la red social X.
En la misma línea se expresó el ministro del Interior, Diego Santilli: “No vamos a permitir ningún tipo de operación política para que el kirchnerismo, una vez más, intente desestabilizar al gobierno. A fondo con @madorni”.
También el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, defendió al funcionario. “Ayer, hoy y siempre junto a @madorni. Espalda con espalda frente a tantos burdos ataques mediáticos orquestados desde la oposición. Vamos a defender siempre a los argentinos de bien. Manuel es uno de ellos”, publicó.
Las expresiones de respaldo se produjeron después de que se conociera que Adorni viajó entre el 12 y el 17 de febrero a Punta del Este en un jet privado junto a su pareja, Bettina Angeletti, dos familiares y el periodista Marcelo Grandio. El vuelo se realizó en un avión Honda Jet matrícula LV-HWA operado por la empresa Alpha Centauri.
Según documentación del traslado, la aeronave partió desde el aeropuerto de San Fernando con destino al aeropuerto Laguna del Sauce. Cada tramo de ese tipo de vuelo tiene un costo cercano a los 5.800 dólares, aunque la tarifa total de ida y vuelta habría sido de unos 10.000 dólares. No trascendió públicamente quién pagó el servicio.
De acuerdo con fuentes aeroportuarias citadas por distintos medios, al regresar a la Argentina el funcionario habría solicitado realizar los trámites migratorios dentro de un hangar privado, un procedimiento excepcional que suele aplicarse a funcionarios o pasajeros considerados VIP.
Adorni evitó dar detalles sobre ese viaje y sostuvo que se trata de un asunto de su “vida privada”.
La polémica se suma a otro episodio que generó cuestionamientos en los últimos días: la presencia de su pareja en el viaje oficial a Nueva York para participar de Argentina Week junto al presidente Javier Milei y otros funcionarios.
El traslado se realizó a bordo de la aeronave presidencial ARG-01 y motivó dos denuncias penales contra el jefe de Gabinete. Una fue presentada por el abogado Gregorio Dalbón, mientras que la otra fue impulsada por la diputada nacional Marcela Pagano.
Las presentaciones judiciales quedaron radicadas en los juzgados federales 3 y 11 de Comodoro Py. En su denuncia, Pagano señaló la posible comisión de delitos como peculado, defraudación contra la administración pública, abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público.
Dalbón, por su parte, planteó que podría tratarse de un caso de malversación de caudales públicos o utilización indebida de bienes del Estado y pidió que se requiera a Casa Militar la documentación vinculada al vuelo oficial para determinar si la pareja del funcionario integró formalmente la comitiva.
Las denuncias surgieron después de que Adorni defendiera públicamente la presencia de Angeletti en el viaje. “Es mi mujer, es mi compañera de vida. Iba a viajar conmigo, pagó su pasaje. Después, por el cambio de agenda, Presidencia la invitó a subirse conmigo”, explicó en una entrevista televisiva.
El funcionario sostuvo además que el traslado no implicó gastos para el Estado. “No le gastamos ni un peso al Estado”, afirmó.
En paralelo, el abogado Agustín Rombolá presentó un pedido ante la Oficina Anticorrupción para que el organismo determine si el traslado se ajustó a la normativa vigente y si implicó o no un uso de bienes públicos con fines ajenos a la misión oficial.
CRM

El presidente norteamericano alardea de los beneficios para las empresas estadounidenses de la escalada en los precios del petróleo que tienen a todo el mundo en alerta al tiempo que la oposición a la guerra crece en EE.UU. y en sus propios votantes.
Es la guerra con menos apoyos entre los estadounidenses. Y acaba de empezar. Es una guerra por elección, sin mediar amenaza demostrada, que está empobreciendo a los estadounidenses por el automático incremento del precio de la nafta y por el gasto que está suponiendo para los contribuyentes: según admitió el Pentágono ante el Congreso de EE.UU., los primeros seis días de guerra generaron un costo de 11.300 millones de dólares.
Además, ya hay siete soldados estadounidenses muertos y, al menos, otros 140 heridos, según informaba el Departamento de Guerra esta semana. Asimismo, este jueves se supo que se estrelló un avión cisterna en Irak con cinco personas a bordo.
La guerra está costando dinero al presupuesto de EE.UU., un país con una deuda de 38 billones de dólares –125% del PIB–, a los bolsillos de los ciudadanos y tiene a los congresistas que se juegan su asiento dentro de ocho meses en un estado de ansiedad permanente y sin herramientas para defender una guerra sobre la que el comandante en jefe, Donald Trump, no para de cambiar de versión cada día que pasa.
Primero fue alentar a una revuelta interna; luego a replicar el modelo venezolano de Gobierno tutelado; y ahora buscar una rendición total de un país de 90 millones de habitantes que hizo una revolución en 1979, precisamente, para zafarse de la injerencia de potencias extranjeras, sobre todo EE.UU., personificada en el Sha de Persia.
“EE.UU. es el mayor productor de petróleo del mundo, con gran diferencia; por lo tanto, cuando los precios del petróleo suben, ganamos mucho dinero”, decía el presidente de EE.UU. este jueves por la mañana en Truth Social. Es decir, la nafta pasó de estar por debajo de 3 dólares el galón –3,8 litros– a más de 3,5 en diez días, en un país cuya economía empresarial y ciudadana se fundamenta mucho en la energía barata.
En un momento en el que la escalada de precios del petróleo está amenazando el bolsillo de los estadounidenses por el costo del combustible a causa de un bloqueo en Ormuz para el que la Casa Blanca no tenía nada previsto, el presidente de EE.UU. intenta presentar una disrupción global como una buena noticia para la economía estadounidense.
Pero el presidente de EE.UU., después de decir el día antes que no era un problema porque bajaría mucho muy pronto, ahora dice que no hay problema porque las grandes corporaciones del país están llenándose los bolsillos con el caos mundial generado por el bloqueo del estrecho de Ormuz para el que Washington no tenía preparada ninguna respuesta.
Hasta tal punto muestra desesperación Trump, que este viernes reclamaba una bajada de tipos de interés al presidente de la Fed, Jeremy Powell, antes de la próxima reunión de la junta de gobierno del organismo, que está prevista para la próxima semana, si bien no se esperaban nuevos recortes de tipos hasta más adelante. Y la incertidumbre económica del momento desatada por la guerra en Irán tampoco animará a Powell a tocar los tipos.
Y, más tarde, el Departamento del Tesoro anunciaba a través de un post en X del secretario Scott Bessent medidas para flexibilizar aún más las sanciones sobre el petróleo ruso y que otorgará una exención para la entrega y venta de ciertos crudos y productos petrolíferos rusos ya en alta mar durante el próximo mes. Esta medida se produce después de que la administración concediera un permiso temporal a la India para adquirir petróleo ruso y puede afectar a unos 125 millones de barriles cargados en buques cisterna.
Habitualmente transitan –antes del 28 de febrero que empezó la guerra– por el estrecho unos 20 millones de barriles de petróleo al día, según la Agencia Internacional de la Energía.
Tanto cambia de versión, que tan pronto se ofrece a escoltar a los petroleros, cosa que no terminó de hacer por los riesgos que conlleva, como que llama cobardes a los dueños de los barcos que no se atreven a cruzar el estrecho por miedo a ser hundidos por misiles iraníes, cosa que pasa cada día: “Tengan agallas, no hay nada que temer, no tienen armada”. Desde esas declaraciones, varios petroleros fueron alcanzados por proyectiles de Teherán.
Hasta tal punto el presidente de EE.UU. sabe que la guerra lanzada en Irán de la mano de Israel es impopular en el mundo, que ya se da por vencido con el Nobel de la Paz que deseó tanto como para obligar a María Corina Machado a regalarle la medalla del premio.
En una breve conversación telefónica con el Washington Examiner este jueves por la mañana, Trump aseguró “no tener ni idea” de si la guerra en Irán logrará “llevarlo a cruzar la meta” ante los miembros del comité: “No lo sé, no me interesa. No hablo sobre el Premio Nobel”.
Según publicaba hace unos días The Wall Street Journal, ya hay asesores que se atreven a instar en privado a Trump a buscar un plan de salida a la guerra de Irán, en medio del repunte de los precios del petróleo y la preocupación de que un conflicto prolongado pudiera provocar una reacción política adversa en año electoral, con la renovación de los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio de los 100 senadores en el próximo mes de noviembre.
Y tanto los asesores de Trump como los congresistas que se juegan su futuro político dentro de ocho meses, saben que si bien muchos miembros de la base conservadora del presidente siguen respaldando la guerra, crece la inquietud de que una guerra prolongada pueda erosionar dicho apoyo.
Según el WSJ, Trump fue informado sobre las encuestas relativas a la guerra que revelan que la mayoría de los estadounidenses está en contra, y algunos de los asesores ven con alarma cómo los precios del petróleo se disparan hasta superar los 100 dólares por barril. El diario también explica que la Casa Blanca recibió llamadas de algunos republicanos inquietos en relación con las elecciones de mitad de mandato.
En privado, muchos aliados de Trump reconocen el riesgo de un peligro político para el presidente y su partido a medida que la guerra se prolonga, asegura la CNN. Muchos han instado a la administración a ofrecer un mensaje más claro sobre los objetivos de la guerra y los criterios para medir su éxito, con la esperanza de ofrecer a los ciudadanos estadounidenses preocupados una mejor idea de cómo podría terminar el conflicto.
Muchos republicanos, entre ellos algunos que se postulan a la reelección en noviembre, temen que la confusión en los plazos planteados por el presidente dificulte la tarea de convencer a los votantes de que esta no es una “guerra eterna”.
Entre quienes cuestionan la guerra abiertamente se encuentra el congresista Thomas Massie, el republicano de Kentucky a quien Trump detesta. “Solo quiero decir esto: Thomas Massie es un desastre para nuestro partido”, dijo Trump en un acto este miércoles, mientras invitaba a subir al escenario al oponente de Massie en las primarias.
En el lado contrario, uno de los mayores defensores de Trump, haga lo que haga, es el senador Lindsey Graham (Carolina del Sur), quien se mostró a favor de una postura más agresiva en la guerra contra Irán hasta el punto de ser respondido por referentes MAGA que no entienden que esta guerra case con el America First.
“Estoy dispuesto a firmar un acuerdo de defensa mutua con [Arabia Saudita] y brindarles protección a perpetuidad”, declaró el lunes en una entrevista con Fox News. “Si fueran atacados por Irán, nosotros iríamos a la guerra por vosotros”. Graham también sugirió que Estados Unidos debería reubicar sus bases militares fuera de España, después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se negara a involucrar al país en lo que calificó como una “guerra ilegal” en Oriente Medio.
“¿Cuándo se convirtió Lindsey Graham en nuestro presidente?”, escribió en X Megyn Kelly, la expresentadora de Fox News convertida ahora en comentarista ultra independiente. Kelly advirtió sobre la influencia que Graham ejerce sobre Trump y calificó su retórica de peligrosa: “Seamos realistas. El problema con Lindsey Graham no es (solo) que sea un maníaco homicida; el problema es que le cae bien a Trump y lo escucha, y que el canal favorito de Trump lo exhibe por doquier como si fuera una 'conejita' de Hefner en todos sus programas”, afirmó, haciendo referencia a la Fox.
El comentarista conservador Matt Walsh expresó críticas similares a las de Kelly, escribiendo en X: “¿De dónde cree él que emana la autoridad para ofrecer unilateralmente ”acuerdos de defensa“ permanentes a países extranjeros?”.
Por su parte, el exrepresentante Matt Gaetz —quien fuera elegido por Trump para fiscal general y que ahora es presentador en One America News— criticó a Graham: “Trasladar 'todo nuestro material a Israel' no es poner a Estados Unidos primero [America First]”, escribió Gaetz.
Más de la mitad de los votantes estadounidenses se han expresado en contra de la guerra en Irán, y la mayoría cree que el conflicto podría prolongarse durante meses o incluso más tiempo, según una encuesta de la Universidad de Quinnipiac publicada este lunes por Politico. No obstante, el 85% de los republicanos encuestados declaró apoyar la acción militar en Irán, frente a un 11% que se mostró en contra.
Mientras tanto, Trump intenta reaccionar con desesperación ante el caos económico de Ormuz, anunciando medidas, algunas contradictorias, cada día, en una muestra de falta de previsión, mientras crece la presión interna contra la guerra en Irán en un año electoral que puede suponer un vuelco en el dominio republicano del Capitolio.

La agresión militar y las consecuencias para Europa generaron grietas en una familia política alineada hasta ahora mayoritariamente con Trump.
El comunicado de la dirección de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) tras el inicio de la última guerra de Donald Trump y Benjamin Netanyahu: “Observamos con gran preocupación los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán. Instamos a todas las partes beligerantes a actuar con la máxima moderación. La población civil y las infraestructuras civiles deben permanecer protegidas. Debe respetarse sin restricciones el derecho internacional y el derecho internacional humanitario. La nueva desestabilización de Oriente Próximo no beneficia a los intereses alemanes y debe finalizar”.
El texto, colgado en la plataforma X por el grupo parlamentario de AfD en el Bundestag pocas horas después del ataque, generó una cascada de comentarios que demuestran cómo la guerra de agresión de Trump y Netanyahu está desgarrando el espacio ideológico de la ultraderecha alemana. “Guau, el comunicado parece de un partido de izquierda”, dice uno. “¿No es este un texto de Baerbock y Von der Leyen?”, agrega otro. “El islam político debe ser combatido siempre y en todos lados”, señala otro.
Las críticas, en este caso, no venían precisamente de movimientos de izquierda o antifascistas, sino de perfiles claramente pertenecientes al espectro ideológico que rodea a AfD. En el contexto de una guerra, apoyada abiertamente por el canciller conservador Friedrich Merz y cuyas consecuencias pueden afectar seriamente a la economía alemana, el partido de ultraderecha se encuentra bajo fuego amigo.
La condena de la guerra contra Irán de la presidencia conjunta de AfD, conformada por Alice Weidel y Tino Chrupalla, llama aún más la atención por la estrecha relación mantenida entre el partido ultra alemán y el trumpismo. El vicepresidente de EE.UU., JD Vance, dio el año pasado un discurso en la Conferencia de Seguridad de Múnich que se podía interpretar como todo un espaldarazo a Alternativa para Alemania en vísperas de unas elecciones federales alemanas. Numerosas voces de AfD han aplaudido e incluso tomado como ejemplo para el futuro de Alemania las redadas antimigratorias de ICE en EE.UU.
Por un lado, está el sector que se orienta culturalmente hacia EEUU, entiende Occidente como un proyecto civilizatorio y considera a Israel como un puesto avanzado de ese proyecto. Por otro lado, está el sector que rechaza a EEUU como potencia hegemónica imperialista, quiere posicionar a Europa como una unidad geopolítica independiente y, a menudo, aunque no siempre, argumenta en línea con los intereses rusos
En el actual contexto geoestratégico, sacudido por la guerra en Oriente Medio, se observan dos facciones dentro de AfD: la ultraderecha transatlántica y proisraelí –que se mira en el espejo del neoconservadurismo encarnado por Trump y los halcones que le rodean en su segundo mandato– y la ultraderecha soberanista, proteccionista y de posiciones nacional-étnicas, encarnadas mejor que nadie por Björn Höcke, líder de AfD en estado de Turingia y del ala más radical del partido.
“La división en materia de política exterior dentro de AfD es el resultado de un partido que alberga bajo un mismo techo dos visiones geopolíticas profundamente incompatibles”, escribe el periodista alemán Nils Schniederjann, especializado en ultraderecha y cofundador del boletín Überrechts. “Por un lado, está el sector que se orienta culturalmente hacia EE.UU., entiende Occidente como un proyecto civilizatorio y considera a Israel como un puesto avanzado de ese proyecto. Por otro lado, está el sector que rechaza a EE.UU. como potencia hegemónica imperialista, quiere posicionar a Europa como una unidad geopolítica independiente y, a menudo, aunque no siempre, argumenta en línea con los intereses rusos”.
Esa tensión dentro de AfD descrita por Schniederjann se puede aplicar a la familia política ultraderechista europea, con las particularidades que presenta cada uno de los países. La guerra contra Irán genera un cisma en la ultraderecha europea que se puede resumir en tres grandes posiciones: los indecisos –que prefieren callar o mantener un perfil bajo sobre una guerra que les perjudica–, los que apoyan abiertamente la guerra iniciada por Trump y Netanyahu, y los que se oponen a ella.
El representante más destacado de la primera facción es el primer ministro húngaro, Víktor Orbán. En los primeros días de la guerra, Orbán mantuvo un silencio atronador. Es uno de los principales aliados de Trump –y de Vladímir Putin– dentro de la UE, le gusta presentarse como un defensor de la paz y se opone a la ayuda militar a Ucrania, y ni apoyó ni condenó los ataques contra la República Islámica. Orbán se encuentra en plena campaña, en la antesala de unas elecciones generales húngaras el próximo abril. Las encuestas proyectan su primera derrota electoral en 16 años. La guerra de Irán llega, por tanto, en el peor momento para él y su “democracia iliberal”.
Con unas elecciones municipales a la vuelta de la esquina, el líder ultraderechista francés Jordan Bardella ha intentado mantener un equilibrio: aunque al comienzo de la ofensiva no la condenó de forma directa, subrayó que cualquier cambio de régimen “legítimo y sostenible” debe provenir del pueblo iraní. Rápidamente, pasó a centrarse en el impacto económico negativo que la guerra tiene sobre los ciudadanos franceses.
Entre las voces destacadas que apoyan la agresión contra Irán se encuentran Vox y Reform UK, de Nigel Farage. El presidente del partido de ultraderecha español, Santiago Abascal, dijo que el ataque a Irán le generaba “gran esperanza” sobre la caída de la República Islámica y no dudó en acusar al Gobierno de Pedro Sánchez de acercar a España a “la oscuridad antioccidental” por su negativa a permitir a EE.UU. el uso de las bases de Rota y Morón para hacer la guerra.
Farage, un seguidor declarado de Trump que incluso participó activamente en campañas en favor del líder republicano, no ha dudado en atacar al primer ministro británico, el laborista Keir Starmer, por hacer peligrar la “relación especial” de Reino Unido con EE.UU.: “Está arriesgando la relación con un país sin el que estamos indefensos”, dijo Farage recientemente a la agencia Reuters por las dudas expresadas por Starmer sobre la guerra. No obstante, el líder ultra británico parece haber cambiado de rumbo recientemente dado el escaso apoyo de la población del país a la ofensiva.
Y la facción de la ultraderecha europea más crítica con la agresión está encabezada por la primer ministra italiana, la posfascista Giorgia Meloni, de Hermanos de Italia. Aunque su Gobierno justificó en un primer momento los ataques contra Irán, días después, y tras las críticas de la oposición, Meloni fue tajante: “No estamos en guerra ni queremos entrar en ella”. Este miércoles, la primera ministra italiana reconoció que el ataque está “fuera del derecho internacional”, aunque agregó: “Tampoco podemos permitirnos un régimen de ayatolás en posesión de armas nucleares”.
Estas declaraciones sitúan a Meloni, curiosamente, más cerca de Pedro Sánchez que de Santiago Abascal en la cuestión iraní, un síntoma de las enormes contradicciones a las que se enfrentan los líderes de la ultraderecha europea, alineados en el pasado mayoritariamente con el movimiento MAGA de Trump, y que ahora ven cómo ello les puede pasar factura por las consecuencias de la guerra contra Irán que ya se ciernen sobre el Viejo Continente.