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En un acto autocelebratorio, Milei volvió a cargar contra el Estado, la ley de aborto y el “maldito socialismo”

Con una clase teórica autocelebratoria, Milei volvió a cargar contra el Estado, la ley de aborto y el

Javier Milei protagonizó este miércoles un acto inédito y sorprendente: con más del 50% de pobreza, una inflación que sigue alta, ingresos desplomados, recesión y los dólares paralelos que se despegan de la cotización oficial, a lo que se suma una situación complicada en Misiones —donde distintos sectores de trabajadores estatales, incluidos los policías, están protestando por mejoras salariales—, el presidente de la Nación decidió presentar su último libro en el mítico estadio Luna Park, donde además cantó canciones y fue vitoreado por un público magnetizado. Más que la presentación de un libro, pareció un acto político de autocelebración, a poco de cumplirse los primeros seis meses desde que llegó a la Casa Rosada.

Milei ingresó al escenario como un rockstar, como acostumbra. Allí cantó la ya clásica canción de La Renga de sus actos, Panic Show, que dice “Hola a todos, yo soy el león, rugió la bestia en medio de la avenida”; pero esta vez no a capela sino acompañada por músicos, una “banda libertaria”, como la llamó.

El Presidente se encargó especialmente de recordar que había elegido mudar de la Rural de Palermo al Luna Park la presentación de su libro después de que los organizadores de la Feria del Libro cuestionaran con dureza a su gestión, por sus políticas en contra de la cultura. “Gracias, kirchneristas”, les dedicó, aludiendo específicamente al presidente de la Fundación El Libro, Alejandro Vaccaro.

El libro de Milei, “Capitalismo, socialismo y la trampa neoclásica”, fue presentado ante unas 12.000 personas que fueron a escucharlo hablar y cantar dentro del Luna Park, y otras más que lo hicieron desde afuera porque no pudieron conseguir entrada. Además de sus seguidores estuvieron todos los funcionarios de su Gabinete —entre ellos, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, su hermana, El Jefe—, y senadores y diputados de La Libertad Avanza y del PRO.

Una charla de teoría económica en el Luna Park

La presentación de su libro consistió en una conferencia sobre teoría económica como las que acostumbra a dar Milei en sus presentaciones. Lo curioso fue que lo hizo en el Luna Park, donde por ejemplo se conocieron Juan Domingo Perón y Eva Duarte y se casaron Diego Maradona y Claudia Villafañe, además de recordadas peleas de boxeo y otras celebraciones.

Milei repasó su libro en el orden de los capítulos y anticipó que su próximo libro —el número 14 de su autoría, aunque tiene denuncias de plagio— lo escribirá con Demian Reidel, un economista que antes de su asunción sonó como posible presidente del Banco Central.

En su discurso, que se pareció a los de Cristina Fernández de Kirchner, Milei sostuvo que en enero último, durante su exposición ante el Foro Económico Mundial, de Davos —una de sus primeras actividades como presidente de la Nación—, le dijo al mundo “que la Argentina está presente y viene a levantar las ideas de la libertad como nadie en el mundo”.

Miles de personas acompañaron a Javier Milei durante la presentación de su libro

En otro momento de su mensaje, Milei se detuvo a reflexionar sobre los monopolios y dijo que “si una empresa logra hacer un celular de muchísimas mejores prestaciones y a un costo muchísimo más bajo” que el resto, “¿qué creen que va a pasar con las nuevas restantes? ¡Van a quebrar! ¿Y qué tiene de malo eso? No tiene nada de malo, es maravilloso. ”Ustedes ahora tienen un teléfono 10 veces mejor, 10 veces más barato y les queda un montón de guita para gastar en un montón de otras cosas. ¡Vamos!“, completó.

Después el Presidente dijo que “los únicos monopolios que son malos, que es la verdadera definición de monopolio” ocurren “cuando el monarca o el señor feudal le daba a una empresa la potestad para ser la única que vendiera ese producto en ese lugar y que si alguien violaba eso, le caía con toda la fuerza del Estado encima”. “Es decir, el monopolio es malo cuando el que está en el medio es el Estado. Por lo tanto, el problema sigue siendo el maldito Estado”, afirmó el jefe de Estado.

Sostuvo que “el camino hacia la miseria, la trampa que nos lleva a la miseria, es el buenismo socialista, porque demanda cada vez más intervención”.

Tras autodefinirse más de una vez como “anarcocapitalista” y “liberal libertario”, Milei volvió a decir —ya lo hizo en muchas ocasiones— que “los fallos de mercado no existen” y que si hay fallos de mercado hay que revisar “que no está la intervención del Estado porque, si la hay, el problema no es el mercado” y remató: “El problema no es la gente, el problema son los políticos”.

Luego el Presidente cuestionó a los “aborteros” y señaló que “la agenda del aborto es una agenda que tiene más de 3.000 años y es una agenda absolutamente asesina por un par de salames que hicieron malas cuentas”.

En otro momento de su discurso aludió al economista John Maynard Keynes como “una de las cosas más oscuras en la historia de la humanidad junto al marxismo”. Después de mencionarlo, la hinchada en el Luna Park cantó: “Oh, Keynes sos ladrón, sos ladrón, sos ladrón, Keynes sos ladrón”. También le gritaron “hijo de puta”. Keynes murió hace 78 años.

También dijo que cuando leyó Teoría del valor, de Gérard Debreu, “que tiene una belleza matemática que es súper inspiradora” la disfrutó más que su “primer (sic) Playboy”.

Milei cerró la presentación de su libro diciendo que “el maldito socialismo es contra los que tenemos que pelear de una vez por todas”.

El presidente Javier Milei en su acto en el Luna Park.

El living entre Milei y Espert

Luego fue el turno del vocero presidencial, Manuel Adorni, que también dio un breve mensaje antes de presentar a Milei y al diputado José Luis Espert, de La Libertad Avanza, quienes compartieron una suerte de conversatorio frente al público.

Adorni presentó a Milei y Espert como rockstars. Al diputado la hinchada lo vitoreó: “Pelado, pelado, pelado”.

“Es increíble estar acá, en este atril”, dijo Adorni, quien señaló que “Capitalismo, socialismo y la trampa neoclásica” es el libro número 13 de Milei. “Hace un año, exactamente un año, Javier Milei sacaba su libro 'El fin de la Inflación', que tuve el honor prologar [...] En ese momento me parecieron increíbles dos cosas. La primera, que el título del libro, 'El fin de la Inflación', pueda en algún momento ser verdad. Y lo otro que me pareció absolutamente increíble es que se iba a cumplir el título del libro”, dijo Adorni. En abril, sin embargo, la inflación fue del 8,8%, de acuerdo con el Indec.

Entonces, Milei y Espert departieron sobre economía y coyuntura en “un living” montado en el escenario del Luna Park, moderado por Adorni, quien también fue vitoreado por la hinchada libertaria, a la que invitó a ir “mañana a la conferencia” que brinda habitualmente en la Casa Rosada, en un gesto de desprecio a los periodistas acreditados.

“La batalla cultural hay que darla en todos lados porque si no los zurdos nos van a llevar puestos”, dijo Milei en el cierre, que terminó con la canción Se viene, de Bersuit Vergarabat, y Milei, Espert y Adorni saludando al público. La canción dice: “Y ya no hay ninguna duda, se está pudriendo esta basura. Si esto no es una dictadura, ¿qué es?, ¿qué es?”.

MM/JJD

Aguantar a Milei, aguantar la economía: el Presidente rockea para votantes que están dispuestos al sacrificio

Aguantar a Milei, aguantar la economía: el Presidente rockea para votantes que están dispuestos al sacrificio

Acá está Matías Fernández, 21 años, que en 2019 militó a Alberto Fernández y hoy lleva puesta la gorra de La Libertad Avanza. Matías tiró una manta sobre la plaza Roma y sobre la manta, todo lo que vende: banderines de Milei, calcos de Milei y unas tarjetas diseñadas con inteligencia artificial -en una, Messi abraza a un león y a un pato, en otra Victoria Villarruel parece una virgen horadada por rayos-. Matías dice que si el merch de Eva Perón diera guita, él también vendería. Cobra en efectivo y acepta Mercado Pago, el banco de las personas no bancarizadas. Cómo la lleva, pregunta. “Hay que aguantar”, dice. Su puesto está al lado de diez puestos de preafiliación donde las personas hacen fila para ser parte de La Libertad Avanza. Adentro del Luna Park hay una prueba de sonido. En un rato, el presidente Javier Milei cantará unos temas.

También presentará su libro, el último. Se llama Capitalismo, Socialismo y la Trampa Neoclásica. Es el tercero que edita por Planeta y el único que no tendrá presentación en la Feria del Libro. Milei se bajó cuando la fecha estaba confirmada. No arreglaron con la Fundación El Libro. Como buen as de la distracción y el escándalo, Milei ganó: de las 6 mil personas que cabrían en la pista de La Rural, a las 8 mil y pico del Luna Park; de la entrada paga, a la entrada gratuita; de ser un autor que presenta un libro a probarse el traje de rockero, el de Everest, la banda que tuvo cuando dejó el arco, la que armó antes de atajar la Economía.

Las imágenes de la previa del acto de Milei

La plaza Roma es un cuadrado de cemento, intervenida por pasto de diseño y un ombú que crece como puede. Ahí están desplegadas las banderas de La San Martín, una agrupación que nació hoy. Hoy: el día en que el Presidente Milei tocará en el Luna Park. “Somos una agrupación de trabajadores que apoyamos el plan de gobierno de La Libertad Avanza. Somos choferes de colectivos, empleados de panadería. ¿Ves? El logo es un san martín el caballo y rodeado de la peluca de Milei”, dice Sebastián, miembro fundador. Flamea la bandera. Veo: el patriota en su corcel asomando entre un pelo que también podría ser el perfil de un león. Qué del plan de gobierno los convence, pregunto. Si están mejor, pregunto. “La estamos peleando. Hay que hacer el sacrificio”, dice Sebastián.

Los seguidores del presidente Javier Milei esperan el comienzo del show en el estadio Luna ParkGMP08769

Todo opaco. Todo gris. Mucho negro. Negro, negro, negro. Salvo la escarapela de Nicolás, una creación suya. Es una tira de tela azul. Lleva un sobrero panamá, unas gafas amarillas en un día nublado, unos air pods con las luces encedidas. Quiere que lo miren Nicolás, pero se inquieta ante “tantas preguntas”. Vino con su hermano. Su familia tiene una fábrica de golosinas que ellos heredarán. “Pero yo soy creador de contenidos”, dice Nicolás y parece que no le importa mucho más que eso.

A las 18 abren las puertas del Luna Park. Dos ingresos, dos pasillos hechos con vallas. Un poco de improvisación libertaria. Cuello de botella. La gente aguanta. Aguanta el apretón, el apretón y el frío. La gente aguanta. Aguanta, aguanta, aguanta. La prueba de sonido terminó. Sobre el escenario hay tres sillones blancos. A la derecha, un bajo y una batería. A la izquierda, dos guitarras -una es acústica-. Esto no es una presentación de libro. Esta no es una exposición sobre Economía. Esto tampoco es un show. Esto es un “vivo”, un “recital”. Milei vio 14 veces a los Rolling Stones.

Los seguidores del presidente Javier Milei comienzan a colmar el estadio Luna Park

“Probablemente muchas de las cosas que yo digo en un acto, vos ya la escuchaste. Hay cosas que si no las digo, casi te sentirías defraudado. Si no doy la definición de liberalismo de Alberto Benegas Lynch, El Prócer, sería un sacrilegio. (…) La estética es muy parecida a la de un recital, sólo que se habla de política y de economía”, le dijo Milei a Nicolás Márquez, su biógrafo. A propósito: Milei. La Revolución que no vieron venir, escrito por Márquez y Marcelo Duclos, se vendía afuera del Luna Park a 15 mil pesos, la mitad del precio de su lanzamiento, que fue hace menos de un mes.

El humo blanco entre los sillones, la batería, las guitarras. La puesta de luces y las pantallas, todo muy sencillo. Dos pantallas en las que pasan la tapan del libro, la contratapa del libro, el perfil cincelado del presidente. Milei no tiene esa mandíbula, pero qué importa. Ahí, al pie del escenario, estás las filas vip. Se sentó Patricia Bullrich, se sentó Daniel Scioli. Cada tanto alguien vitorea un “viva-la-libertad-carajo”. Suenan los Stones, los jingles de Gelatina. Ahí están Iñaki y Eugenia en sus bises, los chicos que -equivocadamente- postearon un saludo de Navidad desde la cuenta de Casa Rosada. Bueno, los corrieron el verano y ahora volvieron con todo, son unas stars. Importan tanto como el hombre disfrazado de Milei, con peluca y anteojos, que cuando pasa por el palquito de prensa levanta la mano, saluda como princesa de carnaval. Y hay un Mickey. Hay un Mickey, acá. Y Lilia Lemoine, que por ahora no se dejó ver.

Seguidores del presidente Javier Milei coparon el estadio Luna Park

VDM/JJD

Las imágenes de la presentación del libro de Milei en el Luna Park

Las imágenes de la presentación del libro de Milei en el Luna Park

Miles de personas se acercaron esta tarde al Luna Park para asistir a la presentación del último libro del presidente Javier Milei, Capitalismo, socialismo y la trampa neoclásica. Con carteles y vestimenta alusiva, se fueron congregando en los alrededores mucho antes de las 20:00, el horario previsto para el inicio del acto.

El acto tendrá dos partes: primero, una charla sobre economía, junto al diputado José Luis Espert y a su vocero, Manuel Adorni; y después, un show liberal en el que el mandatario cantará dos canciones de La Renga, “Panic Show” y “El Revelde”, junto a lo que denomina “la banda libertaria”, compuesta por el legislador Alberto “Bertie” Benegas Lynch, en la batería; Joaquín Benegas Lynch, en guitarra; y Marcelo Duclos, uno de sus biógrafos, en el bajo. Esos temas son los que el jefe de Estado usó durante su campaña a presidente y a los que recurre para iniciar algunos de ellos.

El Gobierno fracasó en un nuevo intento en el Senado para impulsar la ley Bases

El Gobierno fracasó en un nuevo intento en el Senado para impulsar la ley Bases

Otra vez el Gobierno falló con su estrategia política en el Senado. Este miércoles fracasó en un nuevo intento de que avance en el plenario de comisiones la ley Bases de Javier Milei por falta de acuerdo con la oposición aliada. El oficialismo se vio obligado a llamar a un cuarto intermedio sin fecha prevista. Lo mismo había pasado ayer con el tratamiento del paquete fiscal. Cierra así la tercera semana de tratamiento sin avances claros.

“Muchos de los cambios que se solicitan los senados son similares. Por eso pasamos a un cuarto intermedio y mientras esto sucede vamos a ir preparando un dictamen de acuerdo para que en el próximo plenario que nos reúnamos circularice el dictamen para poder aprobarlo”, fue la fórmula que encontró para salir del laberinto el libertario Bartolomé Abdala (San Luis), titular del plenario de comisiones de Asuntos Constitucionales, Legislación General y Presupuesto que ya hace tres semanas discute la ley Bases.

La Libertad Avanza quería que este miércoles se apruebe el texto de la iniciativa oficialista que apunta a desregularizar la economía para luego llevarlo al recinto para su sanción, pero nuevamente chocó con los reclamos de espacios cercanos como es la UCR y distintas fuerzas provinciales. Al menos los senadores opositores cercanos cuestionaron un centenar de artículos. Por la mañana se especuló con que al mediodía iba a haber un nuevo borrador de la ley que finalmento no salió a la luz, supo elDiarioAR de fuentes libertarias.

Abdala no supo precisar cuándo se retomará la negociación: dijo que probablemente podría ser la semana próxima, pero no fue certero en su discurso, lo que revela la falta de estrategia política del oficialismo. “Creo que mañana va a estar el borrador. Si es posible, lo mas probable es que sea martes o miércoles próximo la nueva reunión. Por mí sería mañana mismo, pero lo veo difícil”, admitió el puntano ante un cuestionamiento directo del senador Pablo Blanco, del radicalismo (Tierra del Fuego), sobre cuál será el cronograma oficial. El fueguino incluso aprovechó para chicanear al Gobierno: “Van a sacar la ley para el 20 de junio, el 9 de julio o tienen también el 17 de agosto, la muerte de San Martín”, dijo en referencia al traspie mileísta de querer sancionar las leyes para el 25 de mayo.

Son varios los nudos que tiene que desatar el Gobierno para que avancen sus leyes. En la UCR apuntan a varios artículos clave de ambas iniciativas que son troncales: el alcance de la delegación de facultades, la privatización de empresas como Aerolíneas Argentinas, el Correo y Radio Nacional, el RIGI y el blanqueo de capitales.

“Durante todas estas reuniones que hemos tenido hemos puntualizado, qué cosas de la ley bases están bien, qué cosas están mal redactadas o pensadas de manera tal que pueden producir efectos muy nocivos porque entonces hay que modificar o eliminar qué cosas tienen redacción poco feliz como admitió un funcionario”, dijo en su intenvención el radical Martín Lousteau (CABA).

Pero no solo en el partido centenario Milei tiene un freno a sus iniciativas. Recibió fuertes críticas de Guadalupe Tagliaferri del PRO (CABA) y también de senadores de fuerzas federales, como el entrerriano Eduardo Kueider y la cordobesa Alejandra Vigo, ambos de Unidad Federal. En esas peceras el oficialismo necesita pescar apoyos porque apenas tiene tres firmas propias en el plenario de comisiones que trata la ley Bases. En la comisión de Presupuesto, donde se discute el paquete fiscal, tiene solo una firma. Ese escaso peso parlamentario lo tiene en el recinto: solo 7 senadores propios de 72. Deberá hacer fuerza para aprobar las iniciativas, que deberán volver a Diputados para su sanción definitiva.

La reunión de este miércoles se dilató al principo cuando el kirchnerismo pidió las exposiciones del actor Jorge Marrale y el director de la multisectorial audiovisual Guillermo Tello. Su reclamo fue que no aprueben los superpoderes para el Presidente que podrían habilitar el cierre de órganismos culturales.

Ya al mediodía el oficialismo intentó una jugada para avanzar definitivamente con la ley: el salteño Juan Carlos Romero, del bloque aliado Cambio Federal, pidió un cuarto intermedio hasta las 14 a sabiendas de que funcionarios del Ejecutivo iban a ir al Senado a presentar los cambios a la ley.

José Rolandi, segundo de Nicolás Posse, y su mano derecha, María Ibarzabal, habían estado el lunes hasta con la vice Victoria Villarruel y opositores para puntear modificaciones. “Los funcionarios nos están trayendo los cambios propuestos por los distintos bloques”, afirmó Abdala al pedido de Romero. Pero la estrategia falló porque finalmente el oficialismo no pudo convencer a la oposición de los cambios y empujar la ley. Ahora es una incertidumbre cuándo volverán a reunirse las comisiones para discutir el borrador final de las leyes.

MC/JJD

Potencia, ínfulas y provocación: las películas que compiten por la Palma de Oro

Potencia, ínfulas y provocación: las películas que compiten por la Palma de Oro

Desde el ascenso de Donald Trump hasta la vida del poeta y político ruso Eduard Limónov, pasando por las desventuras del capo de un cartel mexicano que transiciona a mujer o el cambiante último cuarto de siglo en China visto desde una perspectiva femenina, las películas que compiten por la Palma de Oro, máximo premio de Cannes, tienen no solo el sello de los autores y autoras que las dirigieron sino una potencia, unas ínfulas y una capacidad de provocación que generan esas controversias que tanto gustan en y alimentan al festival más importante del mundo.

Vistos ya 16 de los 22 films que participan en la Competencia Oficial, casi no hubo propuestas modestas, ascéticas ni contemplativas. El equipo que dirige Thierry Frémaux busca siempre a los grandes apellidos del cine contemporáneo, pero prioriza su selección si además llegan con proyectos grandes, de extensa duración, protagonizadas en su mayoría por mujeres, con elencos cargados de figuras y en lo posible hablados en inglés (aunque provengan de otras regiones). Esta tendencia consolida a los directores consagrados, que suelen aceptar y buscar esas condiciones, pero relega a instancias menores o directamente a las secciones paralelas a los realizadores más jóvenes o aquellos que apuestan por un cine más independiente, austero, delicado y frágil.

El jurado presidido por Greta Gerwig e integrado también por Ebru Ceylan, Lily Gladstone, Eva Green, Nadine Labaki, Juan Antonio Bayona, Pierfrancesco Favino, Kore-Eda Hirokazu y Omar Sy tendrá la difícil e intrincada misión de iluminar con su palmarés ciertas zonas de una Competencia pletórica de historias extremas y con polémicas miradas sobre el mundo. Más allá de “Megalopolis”, la monumental película de Francis Ford Coppola ya comentada en esta cobertura, la principal sección de esta 77ª edición estuvo pletórica de films de alto impacto.

Parte del elenco de The substance.

“The Apprentice”, de Ali Abbasi

 Nacido en Irán y radicado en Dinamarca, el director de “Border: Sentí algo hermoso” y “Holy Spider” filmó la historia de un joven Donald Trump (Sebastian Stan) que, con la ayuda de su mentor, el lobbysta de derecha Roy Cohn (Jeremy Strong, el Kendall Roy de “Succession”), se convirtió en multimillonario gracias a audaces y polémicas inversiones inmobiliarias. La película, que arranca en 1973, cuando tenía 27 años, intenta desentrañar con espíritu satírico y suerte diversa los misterios de esa figura que luego se convertiría en nada menos que presidente de la Nación y generó una violenta respuesta del equipo de abogados de Trump, que la acusó de “pura basura” y “difamación maliciosa”, sobre todo por una escena de violación a su esposa Ivana (Maria Bakalova) que, como todo en el film, se muestra sin maquilajes, filtros ni medias tintas, llamando a todo por su nombre.

“Emilia Pérez”, de Jacques Audiard

 Ganador de la Palma de Oro por “Dheepan” en 2015, el director de “Lee mis labios”, “El latido de mi corazón”, “Un profeta” y “Metal y hueso” rodó en México un audaz y extraño film con algo del cine de Carlos Reygadas y Michel Franco mezclado con el de Pedro Almodóvar, el de Jacques Demy y un final a puro western. Manitas del Monte es el líder de un cartel que viene arrasando con sus rivales por gozar además de los apoyos políticos necesarios, pero no quiere ser el narco de curtido rostro varonil sino una mujer y por eso ya empezado hace dos años el proceso hormonal previo a la operación para el cambio de sexo. Para llevar adelante esa transición, contacta a Rita Moro Castro (Zoe Saldaña), una abogada tan talentosa como desperdiciada por sus jefes, para que se ocupe de todos los detalles (ya en los primeros minutos del film viajará a Bangkok, Tel Aviv y Lausana). Y, sí, Manitas se convertirá en Emilia Pérez (notable trabajo de Karla Sofía Gascón), quien luego abrirá una ONG para ayudar a las víctimas de la guerra del narcotráfico. Un cambio radical en todo el espectro y los sentidos posibles. Selena Gómez y Edgar Ramírez completan el elenco principal de un largometraje que combina vistosos musicales callejeros con escenas de extrema violencia.

Parte del elenco de Emilia Perez, de Jacques Audiard.

“Limónov: The Ballad”, de Kirill Serebrennikov

 El realizador de “Leto” (2018) y “Petrov’s Flu” (2021) narra la historia de Eduard Limónov (1943-2020), quien –como sostiene el subtítulo del libro del francés Emmanuel Carrère en el que este film está basado– fue “un poeta radical soviético que se convirtió en un vagabundo en Nueva York, una sensación en Francia y un antihéroe político en Rusia”. 

El film encuentra sus mejores momentos, su corazón, en la descripción del período que el poeta (por entonces desconocido y sin un centavo, en plan Charles Bukowski y la Generación Beat) pasó en Nueva York entre 1974 y 1982. En el terreno visual también es la década más lograda, ya que el personaje de Limónov (imponente interpretación de Ben Whishaw) se fusiona con locaciones reconstruidas en estudios e imágenes de archivo de la época en las zonas más densas y turbias de Manhattan. El look, claro, es siempre analógico y muy granulado. Luego llegaría su radicación en París, donde publicó decenas de libros y se convirtió en una celebridad, y su regreso a Rusia tras la Glásnot y la Perestroika, donde formó partidos extremistas que lo convirtieron en una figura muy incómoda y le valieron un par de años en una prisión de Siberia acusado de terrorismo. La decisión de filmar toda la película en inglés (eso sí, con acento ruso) es bastante molesta, sobre todo al inicio. Como compensación, Serebrennikov regala unos cuantos pasajes de enorme intensidad con el viejo axioma de sexo, drogas y rocanrol (hay versiones de clásicos de Lou Reed solista, de la Velvet Underground y Tom Waits, entre otros). Por supuesto, la película resulta en muchos pasajes caprichosa, en otros algo complaciente o incompleta, pero jamás deja de fascinar con la rebeldía de su espíritu punk.

Parte del elenco de The apprentice.

“Kinds of Kindness” (“Tipos de gentileza”), de Yorgos Lanthimos

Luego del éxito masivo y los premios de las más “accesibles” “La favorita” y “Pobres criaturas”, el director presentó en Cannes un tríptico (tres historias independientes de casi una hora cada una con los mismos intérpretes en diferentes papeles), algo de las distopías de “Black Mirror” y cierta esencia de sus primeros trabajos griegos. Que Lanthimos es un virtuoso para la puesta en escena (visualmente su nuevo film es deslumbrante), que le gusta la deformidad, la excentricidad, la crueldad, la perversión, la provocación, que tiene una mirada desencantada y misantrópica de la sociedad contemporánea y del ser humano es algo ya sabido, pero en “Tipos de gentileza” el capricho y la arbitrariedad están llevados a extremos ya dignos de la sátira. Y, entonces, surge el peor de los pecados en este tipo de apuestas: las mini películas no son divertidas y –dentro de una propuesta elíptica, inasible y desconcertante en general– la última es muy aburrida. 

Con intérpretes que parece se van consolidando como fetiches o clan de Lanthimos (repiten Emma Stone y Willem Dafoe, quienes con Jesse Plemons y Margaret Qualley volverán para futuros proyectos ya en marcha o anunciados del director), Tipos de gentileza propone tres historias con Abortos, manipulaciones, humillaciones y sumisiones, autos (y choques) a toda velocidad, profetas de extraña espiritualidad, intentos de revivir a los muertos con cadáveres en la morgue, personajes que se cortan partes del cuerpo, patéticas relaciones de parejas, delirios de persecución, trastornos de la percepción, sueños que devienen pesadillas, sexo forzado, grupal o programado... El cóctel es de lo más diverso, pero al mezclar todo esta vez el sabor no le quedó del todo bien a esta propuesta suntuosa, caprichosa y retorcida.

“Caught By the Tides”, de Jia Zhang-ke

Con imágenes tomadas en 2002 y 2006 (épocas en las que filmó “Unknown Pleasures” y “Naturaleza muerta”, respectivamente, con Zhao Tao como protagonista y aportes secundarios de Zhubin Li) y escenas ambientadas en 2022 (todavía plena pandemia en China), Jia Zhang-ke ofrece otro de sus desgarradores, pero también elocuentes y fascinantes retratos sobre los profundos cambios socioeconómicos en el gigante asiático. 

La película arranca con una escena casera en el que varias mujeres cantan, charlas y ríen en la ciudad norteña de Dantong para luego ir hacia zonas más sórdidas como los trabajadores de una mina o las desventuras laborales y afectivas de Qiaoqiao (Zhao Tao, su heroína y musa de siempre, y esposa del director en la vida real), en una sociedad machista (véase el derrotero del personaje de Guo Bin que interpreta Zhubin Li), marcada por las diferencias sociales, los desplazamientos (voluntarios y forzados), los bruscos cambios (viejos edificios que se derrumban para dar lugar a nuevas torres, vastas zonas que quedan sumergidas por la represa de las Tres Gargantas). Así, las múltiples y festivas escenas de música y baile del inicio van mutando hacia otras en las que se imponen el desamparo y la desolación.

“The Substance”, de Coralie Fargeat

 La directora de “Revenge” (2017) impactó en todos los sentidos posibles con una orgía de sangre, vísceras y desnudos que se convirtió en inmediato objeto de culto entre los adoradores del splatter. Elisabeth Sparkle (Demi Moore) ha ganado un Oscar, tiene su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y se mantiene con cierta popularidad gracias a un show televisivo de fitness a-lo-Jane Fonda. Sin embargo, pasados los 50 años (Moore tiene 61), ya es considerada vieja por Harvey (un siempre desatado Dennis Quaid), el ejecutivo de la cadena que lo produce y que se plantea encontrar una reemplazante más joven para conquistar nuevas audiencias. Después de un brutal choque automovilístico del que sale ilesa de manera milagrosa y ya con una mezcla de angustia y desesperación, Elisabeth recibe una enigmática propuesta llamada, como la película, The Substance, que permite obtener una mejor versión de uno mismo. ¿Cómo? Inyectándose una fórmula, alimentándose con otra y “conviviendo” o, mejor dicho, dividiéndose la existencia una semana cada una.

Elenco de The substance.

Cuando se aplica la primera dosis y luego de una transformación (las mutaciones y metamorfosis serán una constante) en la que ya se adivina el festival de fluidos, vísceras y sangre que vendrá, su versión mejorada tomará la fisonomía de... ¡Margaret Qualley! Sí, durante 7 días veremos a la cincuentona Elisabeth y durante los 7 siguientes a la juvenil Sue, dueña de un cuerpo perfecto y que rápidamente se convertirá en la estrella del canal gracias al show Pump It Up. Mientras Elisabeth entra en una inercia depresiva y Sue no deja de ascender y de llevarse el mundo por delante, ocurre lo impensado: en medio del desenfreno, la joven se olvida de cumplir con el plazo exacto de 7 días para pasarle la posta a su otro yo, generándole a la veterana horribles secuelas físicas. 

“The Substance” propone un acercamiento femenino (y feminista) al gore y al body horror, a mitos clásicos como los de Dorian Grey, Frankenstein, Jekyll & Hyde y Fausto. Las consecuencias de las presiones y explotaciones por parte de los hombres que ostentan el poder, la vejez desechable, la objetivación del cuerpo femenino o el culto a la belleza y a la perfección sin tener en cuenta los efectos colaterales son solo algunos de los temas que Fargeat aborda en lo que ya es una tendencia entre las directoras francesas, desde Julia Ducournau (“Crudo” y “Titane”) a Noemie Merlant (presente también en esta edición con “Les femmes au balcon / The Balconettes”). MUBI compró la película para América Latina y otros territorios tanto para salas como para streaming.

“Bird”, de Andrea Arnold

 Premiada varias veces en Cannes por “Red Road” (2006), “Fish Tank” (2009) y “Dulzura americana” (2016), la directora inglesa nos traslada Gravesend, un suburbio del sudeste de Londres a orillas del Thames, donde la protagonista y dueña del punto de vista es Bailey (Nykiya Adams, en su debut absoluto en el cine), una niña de 12 años que ha aprendido a (sobre)adaptarse en un entorno complicado en todo sentido: padres separados, nuevas familias ensambladas, múltiples hermanitos, carencias económicas (vive en un edificio lleno de graffitis tomado por squatters), poca o nula contención y todo tipo de precariedades (por ejemplo, cuando le viene la primera menstruación). Su papá Bug (Barry Keoghan) está por volver a casarse con una joven a la que conoció hace apenas tres meses y su mamá Peyton (Jasmine Jobson) tiene un novio golpeador llamado Skate (James Nelson-Joyce) que genera pánico y deja secuelas en todos los que están a su alrededor. 

Pocas realizadoras hacen gala de un cine tan intenso como Andrea Arnold. Pasan tantas cosas en sus películas, hay tanta información en cada plano, hay tanta tensión en esa cámara en mano, hay tanta interacción entre diálogos, ruidos y canciones de pop-rock (de Coldplay a Blur, pasando por The Verve y Fontaines DC) que la sensación es de caos y de fascinación. No siempre esa intensidad es del todo genuina porque a veces la directora nos abruma con la recarga de elementos y de estímulos, pero en líneas generales Bird nos sumerge en un (sub)mundo tan sórdido por momentos (violencia machista incluida) como fascinante y querible en otros (hay una enorme empatía hacia y desde sus personajes).

Parte del elenco de “Oh, Canada”, de Paul Schrader.

“Oh, Canada”, de Paul Schrader

 A 27 años de “Días de furia” (“Affliction”), Schrader vuelve a trabajar sobre una novela de Russell Banks (en este caso “Foregone”, de 2021) y, a 44 años de “Gigoló americano”, contó nuevamente con Richard Gere como protagonista, pero el resultado, lamentablemente, no es tan estimulante como el de las experiencias previas. Leo Fite (Gere) es un celebrado documentalista ligado al cine político que sufre un cáncer terminal. Acompañado por Emma (Uma Thurman), su esposa de las últimas tres décadas, llega a una última entrevista que le propone un equipo liderado por Malcolm (Michael Imperioli) que lo admira hasta la veneración y prende la cámara para que recorra su vida y su obra. Mientras lucha contra su debilidad física y su confusión mental, Fite se pone cada vez más confesional, sacando a la luz secretos y mentiras guardados durante décadas. Y esos recuerdos sobre todo de sus épocas juveniles (su lucha contra los mandatos familiares, su rebeldía e idealismo, su curiosidad política, su dificultad para armar y sostener una familia con un hijo al que se negó a reconocer, su actividad académica en la que lo vemos citar a Susan Sontag y Sigmund Freud) son recreados en flashbacks no demasiado inspirados con Jacob Elordi como el Fite joven.

David Cronenberg y parte del elenco de “The Shrouds”.

“The Shrouds”, de David Cronenberg

Carolyn Zeifman murió en julio de 2017 luego de haber estado cuatro décadas junto a David Cronenberg. El fallecimiento de su esposa, que tenía 66 años, devastó al director y fue el germen de “The Shrouds”, un guion para una serie rechazada por Netflix que luego devino en una película sobre la pérdida, el duelo y el dolor. No es que importe demasiado conocer las motivaciones del realizador canadiense para entender este film, pero ese dato que él mismo reveló en algunas entrevistas sirve para conectar con cierta intimidad y visceralidad que transmite la película, sobre todo en su primera parte (para mi gusto es demasiado derivativa en su resolución). Karsh (Vincent Cassel) es un empresario de Toronto que hace cuatro años ha perdido a su esposa Rebecca (Diane Kruger) luego de que ella sufriera un cáncer muy agresivo. El viudo creó entonces Gravetech, una compañía que construye cementerios de última generación (¡y en el de Canadá también funciona un restaurante!) en el que los familiares pueden acceder en tiempo real a través de una App a las imágenes de cámaras instaladas dentro de las tumbas y apreciar así la situación (léase degradación) de los restos. Aunque suene bastante impresionable y macabro, Karsh maneja todo con sobriedad y eficacia, aunque en su semblante se aprecia los efectos de la soledad y la angustia que lo aquejan y lo corroen (las citas a ciegas en busca de algún tipo de relación afectiva terminan indefectiblemente en fracaso). Un día con su equipo descubren que varias de las criptas han sido profanadas y el sistema informático que las conectaba con los clientes, hackeado. La investigación, en la que participa su ex cuñado Maury (Guy Pearce), permite trazar todo tipo de teorías conspirativas que incluyen a chinos, rusos... e islandeses. En esta película siempre mutante (las tramas de Cronenberg se han vuelto cada vez más intrincadas) conviven traumas personales con estudios sobre el cáncer, desnudos y escenas de sexo con cuerpos mutilados, una asistenta vía IA que comparte información sensible, una enigmática multimillonaria franco-coreana llamada Soo-Min (Sandrine Holt) y una Diane Kruger que interpreta tres papeles: la difunta esposa (Re)Becca, su neurótica hermana Terry y Hunny, el mencionado “personaje” de Inteligencia Artificial.

“Anora”, de Sean Baker

 El director de “Prince of Broadway” (2008), “Starlet” (2012), “Tangerine” (2015), “El proyecto Florida” (2017) y “Red Rocket” (2021) narra las experienciasde Ani (consagratorio trabajo de Mikey Madison), una muchacha de 23 años que vive en un penoso departamento que alquila de manera compartida y se gana la vida haciendo lap-dance, ese baile hipersexualizado en el regazo de los clientes, en un club de Manhattan, pero cuando Vanya Zakharov (Mark Eydelshteyn en plan Timothée Chalamet), un veinteañero ruso hijo de multimillonarios le propone que ella sea su escort, Ani se dedicará a él primero por un día, luego por una semana y -en el marco de un descontrolado viaje a Las Vegas- se convertirá en su esposa. Claro que, apenas se enteran de esa típica boda a las apuradas, los tres matones que trabajan para los padres de Vanya (o Ivan) harán todo lo posible para que el matrimonio sea anulado lo antes posible. Lo que empieza como “La Cenicienta”, sigue como “Mujer bonita”, deriva hacia “¿Qué pasó ayer?”, tiene un zona que remite a “Diamantes en bruto” y luego se convierte en una versión actualizada de “Después de hora”. Baker filma Coney Island como nunca antes, aborda múltiples géneros y en todos se destacan, aunque en ninguno tanto como en la comedia. Obsesionado por quienes trabajan en la industria sexual, por las diferencias de clase y por las grietas y contradicciones de la sociedad estadounidense, Baker encuentra en “Anora” su film si se quiere más accesible y comercial y claramente el más intenso y disfrutable de su carrera. Un prodigio de puesta en escena, de diálogos punzantes, de versatilidad de tonos y climas, y sobre todo de actuaciones.

Parte del elenco de “Anora”, de Sean Baker.

“Parthenope”, de Paolo Sorrentino

 Al director italiano siempre le han fascinado cuestiones como la juventud y la vejez, la belleza y la degradación y, en esta historia ambientada en su Nápoles sobre todo entre 1968 y 1975 (hay un prólogo en 1950 y un epílogo en 2023), la protagonista absoluta es la Parthenope (Celeste Dalla Porta), una mujer tan atractiva que genera efectos devastadores en quienes la rodean o se enamoran de ella. Tras un intento fallido de ingresar en el cine, se dedica a la Antropología de la mano de un profesor y mentor (Silvio Orlando). Gary Oldman (como el escritor John Cheever) y Stefania Sandrelli (como la Parthenope en la actualidad) completan el reparto central de un film donde todo es hermoso (desde los primeros planos de la protagonista hasta los exteriores de la zona de Capri), pero al mismo tiempo el interés se va desvaneciendo entre diálogos torpes, conflictos subrayados, y una solemnidad que todo lo contamina.

Parte del elenco de “Parthenope”, de Paolo Sorrentino.

La selección se completó (hasta ahora) con “Diamant Brut”, de la francesa Agathe Riedinger y única ópera prima en la disputa por la Palma de Oro, que describe el derrotero de una adolescente de un sórdido suburbio que intenta salir de ese entorno gracias a su éxito como influencer en redes sociales y su elección para un reality show; “The Girl with the Needle”, del sueco Magnus von Horn, sobre las penurias de una joven trabajadora de una fábrica textil en la Copenhague de 1918 narrada a puro sadismo y crueldad; “Three Kilometers to the End Of The World”, del rumano Emanuel Parvu, sobre un muchacho de 17 años que es víctima de todo tipo de abusos cuando regresa a su conservador pueblo natal y descubren que es gay; y “Marcello Mio”, de Christophe Honoré, fallido homenaje que desde la ficción le hicieron a Marcello Mastroianni su hija Chiara, su exesposa Catherine Deneuve y varias otras figuras cercanas.

DB/DTC