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Ayuso y Milei convierten su 'acto institucional' en una confrontación contra el Gobierno español

Ayuso y Milei convierten su encuentro institucional en un mitin contra el Gobierno

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el presidente de Argentina, Javier Milei, utilizaron hoy la entrega de la Medalla Internacional de la Comunidad como un mitin político contra el Gobierno español y las “políticas socialistas” y en defensa de las políticas económicas y de recortes de derechos y libertades que el ejecutivo de Milei está aplicando en su país.

Tras recibir el reconocimiento, y después de unas palabras de Isabel Díaz Ayuso en las que defendió la libertad, las políticas de su gobierno autonómico o la historia compartida entre España y Argentina, el presidente Javier Milei hizo un recorrido por su carrera política y de crítica a la situación económica de Argentina, de la que culpa a los gobiernos anteriores.

Milei asegura que el “modelo de la casta” parte de “una premisa socialista que dice que donde hay una necesidad nace un derecho” y cuestiona que “los derechos alguien los tiene que pagar y los recursos son finitos”. Ante esto, el presidente argentino propone creer en “el sistema de precios”, que ha calificado como “una de las mayores invenciones de la humanidad”, y tras lo que ha cargado contra la justicia social, de la que ha dicho que es “injusta y profundamente violenta”.

Isabel Díaz Ayuso, que no invitó al acto al líder de su partido, Alberto Núñez Feijóo, ha cargado contra los “proyectos liberticidas que están arruinando naciones enteras” y ha dicho que todos comenzaron por “el asalto a la separación de poderes y la justicia” y que anteponen la “democracia popular” a la ley, lo que define como “la ley de la selva”.

Una vez criticada la justicia social, Milei citó al diputado liberal francés Bastiat para hablar de “las porosas manos de los políticos”, tras lo que hizo una referencia velada a las causas judiciales que enfrentan algunos familiares del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez: “Esa porosidad... quizás es de un hermano, de la pareja o lo que sea”.

El jefe de Estado argentino cargó también contra el endeudamiento, que definió como “una forma inmoral de enfrentar la situación” y dijo que es algo que su gobierno está cambiando. Milei volvió a afirmar que su ejecutivo ha realizado en cinco meses un ajuste de cinco puntos del PIB, “el mayor de la historia mundial” para no tener que financiar el déficit con emisión de moneda. Después de ello, llegó a asegurar que va a convertir en delito la emisión de dinero.

Para terminar su discurso, Javier Milei cargó abiertamente contra el presidente del Gobierno español: “El señor Sánchez o no entendió o le gusta mucho el Estado para llevarse puestos a los españoles. Pero tengo la esperanza de que estén despertando como despertó la Argentina”, tras lo que ha recordado uno de sus lemas de campaña, cuando dijo que venía a la política “no para despertar corderos, sino para despertar leones”, y ha añadido que “parece que ese rugir empezó a llegar a todo el mundo”.

Antes de hacerle entrega de la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid, la presidenta regional ha definido como “un inmenso honor” la visita de Milei y ha destacado el idioma, la historia o la cultura en común de Argentina y España. Tras ello, ha criticado el “colectivismo empobrecedor” y lo que ha llamado “cultura de la subvención” que busca en su opinión crear redes clientelares y “voto cautivo”.

Después, defendió las políticas del gobierno de Milei, asegurando que “los precios empiezan a contenerse” y que hoy Argentina “está en el mapa internacional” y le deseó al jefe de gobierno argentino que sus medidas acierten y que ambos países nunca rompan sus vínculos históricos.

DM

Milei sigue su guerra personal con Pedro Sánchez: “Estudió economía pero parece que no entendió nada"

Milei sigue su guerra personal con Pedro Sánchez: “Estudió economía pero parece que no entendió nada

El presidente Javier Milei aseguró hoy que el mandatario español, Pedro Sánchez, “no sabe” de economía a pesar de ser economista y dijo que “le gusta mucho” el Estado para “llevarse puesto a los españoles”.

En el marco de la ceremonia de premiación donde la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, le entregó la Medalla Internacional de la Comunidad madrileña, el jefe de Estado volvió a criticar al Sánchez. 

“Quiero contarles dos frases: una de von Mises y otra de Hayek. La de Mises dice que el conocimiento en economía lleva al liberalismo y la de Hayek dice que, si los socialistas entendieran de economía, no serían socialistas.

Y agregó: “Bueno, parece que una de las excepciones que hacen a la regla la tienen ustedes con el señor (Pedro) Sánchez, que a pesar de haber estudiado economía parece que no entendió, o le gusta mucho el Estado para llevarse puesto a los españoles”. 

En tanto, Milei elogió a Ayuso y volvió a reiterar su mirada acerca del socialismo en territorio español. “Tal como señalaba el presidente, en algún sentido, lo he dicho en otros discursos, nosotros venimos del futuro a contarles una historia que es deseable evitar. Es la historia del daño y la decadencia que causa el socialismo”, manifestó. 

En este sentido, el mandatario argentino, expresó: “Es por eso que quiero alertarlos sobre los riesgos y cómo funciona ese modelo. No es necesario llegar a una situación tan extrema como la que llegó Argentina”.

"Madrid es tan hermoso, no dejen que el socialismo les arruine la vida.

La actividad Milei en España continuará más tarde, cuando será premiado por el Instituto Juan de Mariana en el marco de la Cena de la Libertad en el Casino de Madrid, durante la Semana de la Libertad.

Durante esa ceremonia, está previsto que brinde un discurso de 30 minutos junto al profesor Jesús Huerta de Soto, y a otros referentes del ámbito académico.

DM con información de agencia NA

Javier Milei, el "zumbado" que despierta amores y odios con su visita a España

Javier Milei, el

Los líderes populistas tienden a ser más conocidos que los no populistas por su forma de comunicar: emplean constantemente un lenguaje provocador, directo y controvertido, que capta la atención de los medios y del público en general; usan eficazmente las redes sociales y los atriles para hablarle “directamente al pueblo”, eludiendo a los periodistas que los pueden poner en aprietos con sus preguntas; ofrecen todo el tiempo soluciones rápidas y realizan promesas audaces y radicales; eligen al adversario del día para denostarlo y construir un escudo moral, y se presentan como representantes del pueblo contra los “poderes fácticos” o “la casta”, lo que genera una fuerte conexión emocional con sus seguidores.

Cristina Fernández de Kirchner, que gobernó durante ocho años como presidenta y otros cuatro como vicepresidenta, fue una figura conocida por los ciudadanos de a pie en países como España, donde ahora también es conocido Javier Milei, quien lleva poco más de seis meses en la Casa Rosada. Es muy común que aquí la gente sepa perfectamente quién es, cómo piensa y qué consecuencias puede provocar su paso por el poder.

Es que la figura de Milei, además, ha cobrado notoriedad en España sobre todo después de aquella visita que realizó en mayo a Madrid, donde asistió a un acto del partido ultraderechista Vox y desde un escenario, sin mantener contacto alguno con autoridades españolas, tildó al presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, de “calaña de gente atornillada al poder” y en la misma frase acusó a su esposa, Begoña Gómez, de “mujer corrupta”.

Que sean líderes conocidos no significa que sean venerados. En efecto, elDiarioAR consultó en Madrid —a propósito de la nueva visita de Milei a la ciudad este viernes, donde recibirá un premio del think tank liberal Instituto Juan de Mariana— a personas de distintas ocupaciones y con niveles dispares de información política sobre la figura del mandatario argentino y en la mayoría de los casos las opiniones fueron negativas. Sin embargo, hay de sobra gente que lo apoya, no tanto porque coincidan con su ideario anarcocapitalista sino, sobre todo, porque están en contra del gobierno del socialista Sánchez: como el presidente argentino le ha declarado la guerra mediática, les simpatiza.

“No tengo mucho criterio. Me parece un zumbado, que habla con sus perros muertos”, dijo Raúl, un abogado de Madrid al que poco le importa la política pero a Milei sí que lo conoce. Zumbado es una persona de poco quicio, un loco. Y lo de los “perros muertos” es en alusión a que Milei confesó en una entrevista reciente que juega todas las mañanas con Conan, que habría muerto en 2017, y dijo tener cinco perros, cuando en rigor serían cuatro los vivos.

“Acabo de verle. Lo busqué en Google. No le conocía... Dios. Intento no entrar en el pánico porque en las últimas elecciones europeas entré en pánico por los resultados a favor de la ultraderecha, y cuando entro en pánico no paro. Me gusta estar informado pero no sobreinformado”, afirmó Ismael, un nadador profesional que vive en Vallecas, al sureste de Madrid. A diferencia de Ismael, que no sabía quién era Milei, se sorprendió por sus pelos y sus largas patillas y prefirió no seguir hablando de él, Víctor, un programador catalán que vive en Barcelona, sí lo conocía y se declaró “en contra de prácticamente todo lo que hace”.

“Me parece bastante increíble su ascenso al poder en Argentina, me parece bastante parecido al de Donald Trump, que fue a partir de redes: todo el mundo se pensaba que era un loco y sus ideas les parecían una locura a todo el mundo, pero llegó a presidente. Yo estoy muy en contra de la privatización de recursos como la educación o la sanidad. Entonces, estoy bastante en contra de todo lo que hace Milei y de él como personaje. Lo que representa tampoco me gusta mucho”, sostuvo.

Para Víctor, “en Europa el movimiento hacia la derecha está creciendo mucho y de aquí surgen este tipo de personajes políticos, personajes propagandísticos, como Trump o Viktor Orbán, en Hungría”.

“No me gusta mucho, no sólo por lo que hace en su país sino porque activa mucho la extrema derecha en otros países, como por ejemplo el mío”, dijo a su vez Christian, un técnico en sonido que vive en Barcelona.

Gema, responsable de comunicación y marketing en una empresa con sedes en toda España, dijo que “Milei es un excéntrico, un provocador, un faltón”, que vendría a ser una persona que siempre está faltándole el respeto a todo el mundo.

“Creo que es un tipo que va a llevar a la Argentina o a muchos argentinos a una situación límite, con sus políticas económicas y con ese personaje que él se ha creado. Por el odio que tienen hacia la izquierda, aquí Vox y Santiago Abascal aplauden mucho sus salidas de tono, sus ataques a Begoña Gómez, etcétera. Por ahí no sé si Milei es tan racista como aquí los de Vox. Pero sí que es un extremista que no quiere a las minorías. Por ahí homofobia no tiene Milei, pero sí quienes lo rodean y con quienes él se junta”, dijo Gema. Y remató: “Independientemente de las cosas buenas que tenga este tipo, no le da credibilidad a la Argentina, más bien se la quita. Y presenta a la Argentina como un país de pandereta. Es bastante increíble que haya llegado a la presidencia de Argentina un tipo como él”.

Gianluca, un médico italiano que vive en Barcelona, dijo que Milei “es un experimento que cuyo impacto habrá que mirar: un neoliberalismo al 100%, sin ninguna atención para los desfavorecidos ni para reducir las desigualdades, con políticas que se basan en la privatización, en el capital, dando igual que sean empresas contaminantes o empresas sin garantías”, y promoviendo “la desintegración de los sistemas públicos de salud y educativo, como ya se ve como en las primeras manifestaciones de universitarios”. “Mucha suerte, Argentina”, finalizó Gianluca.

Pero en España también hay personas a quienes Milei les cae simpático. Por ejemplo, una señora española a la que entrevistó en la calle el periodista Joaquín Sánchez Mariño, el 28 de mayo último.

—¿Conoce a esta persona?

—Sí. El argentino.

—¿Y qué le parece?

—A mí me gusta.

—¿No se ofendió con lo que hizo con Pedro Sánchez?

—¿Si a mí me ofendió?

—Sí, que vino y habló mal de la mujer de Pedro Sánchez...

—Pero si dijo la verdad.

—¿No le pareció una falta de respeto venir a un país...?

—Me pareció perfecto.

—Y le gusta.

—A mí me gusta. Vamos, no me gusta él como hombre.

Así, entre pelos desordenados, perros y bravuconadas, Javier Milei le viene echando leña al fuego de la ya encendida escena política en España, con tanto fervor que hasta en la Puerta del Sol uno puede encontrarse transeúntes no argentinos que estén debatiendo sobre economía argentina y sobre “el loco” que gobierna esta nación. Milei confirma que no hay fronteras para el impacto de un líder populista. Ahora falta que demuestre qué impacto tendrán los remedios que propone.

@joaquinsanchezm De paseo por Madrid preguntando por Javier Milei. ¿Es realmente el presidente más popular del mundo? #javiermilei #milei #madrid ♬ sonido original - Joaquin Sanchez M

JJD/DTC

Ideas para desertar

Ideas para desertar

Recuerdo tiempos en los que en las paredes argentinas se leía el grafiti “en este país la salida es Autopista Ricchieri, Ezeiza, su ruta”. Ahora no es tan fácil. ¿Adónde ir? Hay guerra en Europa del Este y Medio Oriente, olas de calor, migraciones masivas, odio, fanatismo, precarización. Hace poco estuve en un bar de Bolonia conversando con Franco Berardi, conocido como Bifo, acerca de su libro Desertemos. Su diagnóstico es implacable: hoy la subjetividad en Occidente oscila entre una epidemia depresiva y una psicosis agresiva de masas. El capital financiero funciona en automático gracias a las tecnologías digitales y se presenta como un sistema sin alternativas, que genera una publicidad invasiva y frenética, destruye la salud y la educación pública y solo crea trabajos precarios porque necesita cada vez menos mano de obra. Por todos lados hay sobrantes, excedentes humanos. Una oleada de pánico y depresión alcanza a las “generaciones precarizadas” mientras las democracias occidentales se revelan como payasadas cuando los ciudadanos solo pueden participar votando a sus representantes cada tantos años para descubrir que esos representantes –estén más a la derecha o más a la izquierda– no cambian sustancialmente las condiciones de existencia y sólo pueden obedecer, aun con matices, las leyes del mercado. La sensación de impotencia es absoluta. Ante esto, el filósofo y veterano activista de la autonomía obrera italiana plantea que la salida es la deserción.

Dice Bifo en su libro que no pretende pregonar una causa sino pensar en una tendencia que observa en el comportamiento social espontáneo. Pero también propone abrazar esa tendencia, que llama “estratégicamente racional, éticamente aceptable y capaz de restituir un carácter colectivo a la acción, incluso si la acción consiste en no actuar”. Describe cinco tipos de deserción. Una es la de quienes desertan de la guerra y prefieren huir antes que matar o morir en defensa de una frontera. Otra es la pérdida de fe en las virtudes del trabajo: ante la paga miserable y las condiciones espantosas que se impone a los trabajadores, surge el silencioso rechazo a trabajar. Luego, el rechazo al consumo, o el no consumir nada que no se genere en la comunidad de autoproducción (cooperativas, compras directas a productores, etc.). También sabemos que, si no se puede dejar de consumir, se puede consumir menos. “¿Y si redujéramos al mínimo nuestras necesidades económicas, reduciendo al mínimo las interacciones sociales obligatorias?”, se pregunta Bifo. Otra es la deserción de la participación política, entendida como esa “ficción democrática” que induce a votar por un nuevo gobierno que no será diferente del anterior en cuanto a su sometimiento al mercado financiero global. Y otra es desertar de la procreación: cada vez más gente no quiere tener descendencia, sobre todo en los países del Norte. Es más: “La procreación es un acto egoísta e irresponsable cuando las probabilidades de una vida feliz se han reducido a casi cero y las áreas habitables del planeta se van reduciendo mientras la población crece”.

Le dije que conozco en persona esas cinco deserciones. Nunca quise tener hijos. Al trabajo le escapé cada vez que pude y cuando fui obligado a trabajar lo hice a conciencia de que sería un intercambio transitorio de tiempo por dinero. Tal como ocurre con el consumo, creo que, si no se puede dejar de trabajar, siempre se puede trabajar menos. Según las épocas, reduje mis necesidades a un mínimo, viviendo en los bosques o en las islas, cultivando mi huerto, comprando lo menos posible; hoy mismo, ante los brutales aumentos de precios en esta Argentina que está a la vanguardia del ataque privatizador sobre el tejido público, vuelvo a mis viejas ropas y costumbres, gasto poco, compro lo indispensable. Y de la guerra, ni hablar: rechazo la violencia, detesto la militarización de la vida. Pero tengo algunas dudas.

¿No es deserción de las urnas, la abstención electoral, lo que a veces lleva a que supuestos “outsiders” vinculados al capital financiero lleguen a puestos de poder? ¿No habría que darles alguna chance –aun a riesgo de ser nuevamente traicionados– a representantes que al menos en el Congreso nos defiendan de la codicia y del abuso de los poderosos? Pregunto nomás.  

Por otro lado, se me hace difícil pensar que las mayorías puedan dejar sus trabajos en masa o renunciar al deseo de consumir y mucho menos al mandato o al goce de tener hijos. Desertar en esos casos todavía me parece una posibilidad de comportamiento para minorías. A menos que las condiciones empeoren. Esto también es posible, incluso probable, quizá inevitable.

Y habrá que ver adónde vamos, como escribió Miguel Cantilo en años en los que había más lugar para el éxodo. La deserción, el abandono, la huida se emparentan con la antigua noción taoísta de wu wei: no hacer, no intervenir, no actuar, al menos como la interpretó Barthes; una especie de pasividad humilde, alejada de todo deseo de rivalidad o de violencia. Nietzsche en Ecce Homo contrasta esa pasividad con el resentimiento, la fuerza reactiva que agita y construye militantes, sacerdotes, mesías, mientras que en la pasividad habría algo así como la actitud del soldado ruso que, ante una campaña militar que le parece demasiado dura, se tiende simplemente sobre la nieve: no acepta absolutamente nada, ni siquiera se rebela en forma activa contra la guerra. 

El movimiento del desertor es más enérgico, huye con todas sus fuerzas. ¿Y en el caso de que vengan a masacrarte, de no tener adónde huir? Bifo ofrece un ejemplo para pensar en situación y en contexto. Dice: si hubiera vivido en Kiev, y ante la invasión rusa me hubiesen dicho que debía defender el “mundo libre”, hubiera desertado; pero tal vez para defender mi casa y mis hermanos habría entrado en la resistencia. O sea, tomar el camino del medio, con disponibilidad total para inclinarse hacia uno u otro lado. Sin dogmatismo, con ironía, sin cinismo y sin arrodillarse ante el poder. Algo así.

OB/DTC

Psicoterapia on demand

Psicoterapia on demand

Estos no son buenos tiempos para la psicoterapia. Si lo pensamos un poco, este invento (que dos personas se encontrasen a conversar con fines de promover un cambio, en una de ellas, a partir de la asistencia profesional de la otra) funcionó durante un siglo, el XX, y quizá ya fue suficiente. En principio, ya no parecen estar dadas las condiciones –dejarán de estarlo– para que alguien se proponga lo que en sentido amplio se podría llamar “cambiar”.

Decir “cambio” es algo superficial; en un sentido más profundo podría decirse: querer tomar una posición resuelta respecto del sufrimiento o, más simplemente, interrogar el modo en que se hace la experiencia del sentido, para que este no sea inmediato ni impostado. El propósito último de la psicoterapia es producir un acercamiento imposible: constituir un sujeto de la experiencia.

Esto parece cada vez más difícil; no porque las personas hayan dejado de sufrir –al contrario– sino porque la sanción de que uno tiene que hacer un movimiento personal para ciertas acciones cayó en desuso. Hoy es la sociedad la que se tiene que adaptar a cada quien; a nadie se le puede pedir una renuncia para establecer un vínculo; en fin, el individualismo es la desaparición de la idea de una transformación interior.

Un psicoterapeuta es un obstáculo. Es un estorbo. El ideal ingenuo de que es alguien que te entiende encubre la realidad de que muchas veces no entiende o incluso no está de acuerdo

En este contexto, la propuesta de una aplicación de psicoterapia surgida a partir de la inteligencia artificial no puede extrañar. Es lo propio de una época en que cada quien puede hacer su descargo virtual sin que nadie lo objete, en que si el otro es una resistencia se la puede silenciar, eliminar o bloquear.

Un psicoterapeuta es un obstáculo. Es un estorbo. El ideal ingenuo de que es alguien que te entiende encubre la realidad de que muchas veces no entiende o incluso no está de acuerdo. Una App jamás se enojaría o pensaría “No te banco más”.

Ubico estas referencias, que pueden parecer inapropiadas, porque son el modo extremo en que retorna en la psicoterapia esa instancia que ya no está constituida intrapsíquicamente: el superyo. Hoy esa instancia de interpelación está proyectada en el mundo, se la puede ver de lejos y, como hace el individuo, doblar antes.

Salvo en el encuentro psicoterapéutico, que si es tal, tarde o temprano encalla con la suposición de algún tipo de valoración: “¿soy un buen o mal paciente?”, “A veces siento que me retás”, etcétera. Ninguna de estas comunicaciones podría vivirse con una App. La más interesante es: “Me aburro de contar siempre lo mismo”, porque quien la dice se aburre porque aburre al otro.

Entonces el tema no es si la inteligencia artificial podría reemplazar al psicoterapeuta. Claro que sí. El punto es que esto solo sería posible en un contexto en el que ya desapareció la psicoterapia. No es que va a dejar de existir, es que ya no existe más. Porque ya hay personas que esperan que su psicoterapeuta funcione como una App y no los incomode en lo más mínimo.

LT/MF