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Guzmán y Manzur intentaron calmar a los inversores de Wall Street preocupados por el "plan platita en el bolsillo"

Guzmán y Manzur intentaron calmar a los inversores de Wall Street preocupados por el

El jefe de Gabinete, Juan Manzur, y el ministro de Economía, Martín Guzmán, dieron a entender en privado lo que no pueden reconocer en público en plena campaña y después de la crítica del "ajuste" que hizo la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner en una carta abierta. Este viernes, en el encuentro que mantuvieron en el consulado argentino de Nueva York con una veintena de representantes de bancos y fondos de inversión de Wall Street, uno de ellos advirtió que el "plan platita en el bosillo" iba en contra del ordenamiento fiscal que pregona Guzmán. Entonces tomó la palabra un invitado del Gobierno, el consultor y ex viceministro Emmanuel Álvarez Agis, y aclaró que, pese a lo que se publicó en los medios, el gasto público no se ha acelerado. Manzur y Guzmán se miraron entre sí y se sonrieron con complicidad.

"No nos estamos desviando de la ejecución presupuestada", declaró el ministro. Es cierto que, más allá de algunas medidas puntuales como el aumento del plan Potenciar Trabajo, la actualización del impuesto a las ganancias, el complemento de las asignaciones familiares o el bono de $ 5.000 para que jóvenes gasten en espectáculos, no ha habido una cuarta edición del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) ni un extra para compensar la pérdida de poder de compra de las jubilaciones y la asignación universal por hijo (AUH). Incluso uno de los asesores económicos de Juntos por el Cambio reconoce que las erogaciones anunciadas tras las primarias equivalen sólo al 0,2% del PBI.

La reunión, que duró más de dos horas, comenzó con una exposición de Guzmán, otra de Manzur y después llegó la ronda de preguntas, aunque fueron más quejas que interrogaciones. Todo el diálogo fue en español porque los representantes de bancos y fondos norteamericanos y de otros países desarrollados eran latinoamericanos, la mayoría argentinos. Matías Silvani (GoldenTree Asset Management), Alberto Ades (NWI Management LP), Soledad López (Morgan Stanley), Ruben Kliksberg (Redwood Capital Management), Claudia Castro (Invesco US), Luis Simon (Goldman Sachs Asset Management), Martín Marrón (JP Morgan), Gerardo Bernaldez (CarVal Investors), Gustavo Ferraro (Gramercy Management Company), Darío Lizzano (PointState Argentum), Fernando Grisales (Schroeders), Pablo Golberg (BlackRock), Gustavo Palazzi (VR Capital Group), Diego Ferro (M2M Capital) y Andrés Lederman (Fintech) integraban la lista. "Ninguno quedó impresionado por Manzur, no cambia nada", comentó un allegado a uno de ellos.

El jefe del Palacio de Hacienda presentó un power point durante 40 minutos con el marco conceptual de su programa económico, las proyecciones para 2022 y el estado de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Comentó que el problema de la economía argentina radica en la restricción externa, es decir, la escasez de dólares. Abogó por un "Estado fuerte" que cree las condiciones para que aumenten las exportaciones con valor agregado que permita generar divisas que financien el crecimiento, que siempre trae aparejado incremento de importaciones. También defendió el rol contracíclico del Estado, pero reconoció que para eso debe achicar el déficit fiscal que lo torna vulnerable.

Guzmán defendió que su plan están funcionando bien, la economía se recupera y la inflación venía bajando hasta que en septiembre subió por "factores estacionales". El ministro atribuyó el salto del 2,5% de agosto al 3,5% del mes pasado al encarecimiento de la ropa por la nueva temporada y a la autorización de alzas de precios regulados. En la oposición consideran que, tras las primarias y el anuncio de medidas para favorecer el consumo, el mercado interpretó que habría más gasto financiado con emisión monetaria y entonces se apuró a remarcar. Guzmán auguró una merma del índice en octubre, pero sus interlocutores desconfiaron.

El ministro argumentó que el tipo de cambio oficial está en un nivel adecuado y sostuvo que el dólar blue no refleja la realidad argentina sino la de un país de sólo US$ 6.000 de PBI per cápita, similar a Albania, Colombia o Ecuador. La renta personal de la Argentina es 9.122. Pero Guzmán admitió que hay que seguir bajando la brecha entre ambos tipos de cambio.

El funcionario destacó su buena relación con el staff del FMI y atribuyó a la burocracia del organismo el hecho de que aún no se haya cerrado el acuerdo. También alegó que no quieren firmar cualquier compromiso que después se incumpla a los tres meses. Pero uno de los inversores le recordó que en 2020 él había dicho que el pacto estaba cerca y todavía seguía sin rubricarse. Otro le señaló que si hubiesen acordado, se podrían haber ahorrado todos los pagos de 2021 al Fondo y hubieran podido mejorar su declamado objetivo de acumular reservas. Un tercero, de diálogo frecuente con el organismo, le reprochó que la Argentina "volviera locos" a los técnicos del FMI "objetando cada coma del acuerdo" y con demandas "raras" como la extensión del plazo de pago de 10 a 20 años, prórroga que está fuera de sus estatutos, o la eliminación de los sobrecargos que se cobran a los países deudores, demanda que ha encontrado buena recepción en la reciente reunión de ministros de Economía del G20 (Grupo de 20 economías más grandes del mundo). El inversor adjudicó esas pretensiones al jefe del bloque de diputados del Frente de Todos, Máximo Kirchner.

Uno de los invitados le cuestionó los "controles" de precios. Guzmán le respondió que en un país como la Argentina, con las "expectativas desalineadas", era necesario combinar los "acuerdos" de precios con las políticas de ordenamiento macroeconómico. Ahí fue cuando le repreguntaron por el gasto electoral.

Pero antes de esos cuestionamientos expuso Manzur. En un discurso corto y de tono político, el jefe de Gabinete les recordó que él era gobernador de Tucumán, como dejando en claro que representaba a los jefes provinciales. Les explicó que el Frente de Todos es una coalición amplia pero todos sus miembros están de acuerdo con pactar con el FMI. Agregó que el Gobierno está "muy comprometido" en busca un convenio porque "quiere pagar, pero necesita oxígeno". Detalló que también la vicepresidenta está a favor de pactar.

Manzur prometió que después de las elecciones del 14 de noviembre convocarán a la oposición, el empresariado y el sindicalismo a fijar políticas de Estado. También les informó que Juntos por el Cambio apoyará en el Congreso el acuerdo que se firme con el FMI. De hecho, el candidato Diego Santilli así lo aseguró en un almuerzo público con empresarios.

AR

Manzur llega a los Estados Unidos y vuelve a asomar el poder de un empresario aliado del Gobierno

Manzur llega a Estados y vuelve a asomar el poder de un empresario aliado al gobierno

A menos de un mes de asumir sus funciones como jefe de Gabinete, la visita de Juan Manzur a Estados Unidos muestra su vocación, temprana y explícita, por trascender la gestión acotada a los pasillos de Casa Rosada e ilumina el mapa de relaciones del gobernador licenciado en Tucumán. 

Manzur voló a Nueva York con la excusa de acompañar a Martín Guzmán este viernes en un encuentro con empresarios y potenciales inversores en el consulado argentino en Nueva York. Allí, el jefe de Gabinete oficiará el doble rol de aval y supervisor del ministro de Economía. Según declaró el martes pasado, lo hizo por “indicación del Presidente de la Nación”, lo que no puede más que sorprender si se tiene en cuenta que su antecesor, Santiago Cafiero, no se sumó nunca a la comitiva argentina durante sus 21 meses en el cargo. 

Aún si Alberto Fernández se lo hubiera encomendado, el viaje de Manzur a la Gran Manzana no hace más que reeditar una costumbre que lleva casi una década desde que el tucumano comenzó a amasar un proyecto de poder que se sueña nacional e incluye el peregrinaje repetido en torno a las instituciones que nuclean al establishment norteamericano: la Cámara de Comercio de Estados Unidos, la Universidad George Washington, el Atlantic Council, el City College de Nueva York, el Centro Woodrow Wilson, la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) son algunas de ellas. 

Detrás de ese circuito de relaciones aparece de manera recurrente el nombre del empresario Gustavo Cinosi, un experto en lobby que tiene aceitado el ida y vuelta entre Buenos Aires y Washington. No hay que descartar que contribuya con la misión de Manzur. El dueño de la franquicia del Hotel Sheraton oficia de nexo permanente entre el peronismo y los círculos de poder de Estados Unidos desde hace por lo menos 15 años. Si en el amanecer del kirchnerismo llegó a desempeñarse como chofer de Carlos Zannini y a constituir sociedades con el financista Jorge Chueco, hace ya bastante tiempo que sus mejores esfuerzos apuntan a regar semillas como las de Manzur y Sergio Massa. 

Con su oficina en el primer piso del edificio principal de la Organización de Estados Americanos en Washington, en la esquina de 17th Street y Constitution, Cinosi tiene un cargo formal y una actuación pública en torno al secretario general de la OEA, el uruguayo Luis Almagro. Pero además cumple con otro tipo de funciones que, según dicen quienes lo conocen bien, le demandan el más absoluto perfil bajo y la mayor de las reservas. Fuentes bien informadas del Gobierno sostienen que su cercanía con el Departamento de Estado no se reduce a la cuestiones empíricas sino que existe un compromiso orgánico y Cinosi reporta al Bureau of Intelligence and Research. Por eso, el empresario prefiere no hablar en público y por eso, afirma, permite “que se malinforme y se mienta” en torno a su figura. 

La relación del asesor especial de Almagro con Manzur lleva varios años e incluye la organización de encuentros en el Sheraton de Tucumán. Según dice el empresario en conversaciones con la dirigencia del Frente de Todos, Manzur es su amigo y tiene el curioso talento de “no defraudar” a nadie, un eslabón más de la cadena que busca conectarlo con la epopeya de Carlos Menem. 

Aunque sostiene que el ahora jefe de gabinete dispone de un abanico de relaciones que no precisa de sus servicios, Cinosi no solo presta desde hace años su hotel para los foros que organiza Manzur sino que cumple el rol de lazarillo en las visitas a Estados Unidos. En 2017, por ejemplo, el gobernador viajó para reunirse y fotografiarse con Cinosi y con Almagro. En 2019, encabezó una delegación de empresarios de 17 representantes de provincias y municipios argentinos a Washington para firmar un acuerdo de los estados subnacionales nucleados en Zicosur con la OEA. El factotum del encuentro fue Cinosi y uno de los grandes impulsores del viaje fue su gran amigo, Eduardo Eurnekian, también de buena llegada a Manzur. De ese círculo de afinidades forma parte también Massa, ahora relegado en la escena por la irrupción de Manzur. Se trata de un sector del peronismo que circula por los mismos ámbitos en Estados Unidos y que, con la derrota de las PASO y los cambios de gabinete, parece haber ganado preeminencia en el Frente de Todos. 

Después de haber sido cercano al gobierno de Mauricio Macri, Cinosi se anotó desde el primer momento como aliado de la alianza de los Fernández. Ya en su tiempo de candidato, el ahora Presidente estuvo en dos oportunidades en encuentros organizados en el Sheraton de Tucumán junto al ahora jefe de Gabinete, en junio y septiembre de 2019. Más adelante, Cinosi apareció en México para reunirse con Fernández apenas unos días después de su triunfo en las elecciones generales. Llegó junto al entonces encargado de Asuntos del Hemisferio Occidental Maurice Claver Carone y al halcón republicano Elliot Abrams, famoso por haber liderado la operación de los contras en Nicaragua en los años ochenta. Esa inexplicable incursión respondió, según dice el asesor de Almagro, a un pedido del presidente Fernández. Poco después, el golpe de Estado en Bolivia -que Almagro no condenó después de haber denunciado fraude de Evo Morales- y la pelea por el sillón del BID que Claver Carone le ganó a Gustavo Beliz volvieron a encontrar a Alberto y Cinosi en veredas separadas.

Desplazado entonces del rol de nexo con Washington, el dueño de Sheraton dejó trascender en más de una oportunidad que era la primera vez en años que un gobierno argentino no pagaba por tener relaciones con Estados Unidos. Como prueba, la contratación de las empresas Arnold & Porter y Glover Park Group para que Tom Shannon hiciera lobby por Argentina durante la negociación de la deuda de los acreedores privados. 

La llegada de Manzur a la jefatura de gabinete vuelve a poner al empresario y lobista muy cerca del gobierno argentino. El poder de Cinosi es materia de discusión dentro y fuera del gobierno nacional. Entre los enemigos de su cosecha, figuran desde sectores del Gobierno que rechazan el acercamiento a Washington y reclaman mayor dureza con el Fondo hasta voceros de la embajada norteamericana que recelan de sus modos y sus aliados. Mientras algunos lo califican como un vendedor de humo bien entrenado, otros requieren de sus servicios en forma constante. Acostumbrado al fuego cruzado, Cinosi no habla pero también juega. 

DG

Andalgalá: crónica de una lucha que camina desde hace 11 años

Andalgalá: crónica de una lucha que camina desde hace 11 años

De pie afuera de la comisaría, La Rosita gritó a todo pulmón una frase que quedaría en la historia de la lucha: “Esos sinvergüenzas que están detrás de los escritorios tomando café, decidiendo qué es lo que necesitamos para Andalgalá, ¿por qué nos tienen que poner en estos tipos de situaciones? ¿Por qué tenemos que venir sábado a sábado hace once años caminando para que nunca se nos escuche? ¡Hasta el cura hacía lobby para la minera! ¿Por qué razón tenemos que vivir así? Pero no estamos cansados... Si ustedes creen que cuando nos han hecho cagar en el 2010 y han metido presos a los compañeros nosotros vamos a aflojar, están errados. O es la minera o somos nosotros. No tenemos otra salida”.

Era abril de 2021 y 12 de sus compañeros y compañeras estaban en la comisaría, bajo detención por manifestarse contra la minera canadiense Yamana Gold que está instalada en el territorio. 

Rosa Farías tiene 58 años, mide como máximo un metro y medio, es corpulenta, piel morena y pelo castaño enrulado por encima de los hombros. Paradojas de la vida, esta docente jubilada que lucha desde el ‘98 tiene artrosis. Casi no puede caminar y desde hace un tiempo que los sábados se queda en casa. 

Las rodillas de la Rosita están más rígidas e hinchadas que antes y sabe que no va a poder andar a la par del resto. Pero son las 5 de la tarde del 7 de agosto y está sentada en un banco de la Plaza 9 de Julio frente a la iglesia rosa San Francisco de Asís. Está por largarse la Caminata por la Vida N°600 que organizan en Andalgalá, una ciudad de la provincia de Catamarca, en el noroeste argentino. 

La Asamblea El Algarrobo lleva adelante la resistencia contra la megaminería en el territorio y la defensa del agua. Desde hace 600 sábados que caminan todas las semanas para pedir el cese de actividades en el cerro Aconquija. 

Pienso que cada instante sobrevivido al caminar

Y cada segundo de incertidumbre

Cada momento de no saber

Son la clave exacta de este tejido

Que ando cargando bajo la piel

Así te protejo, aquí sigues dentro

Mientras suena “Hasta la raíz” de Natalia Lafourcade y la música carnavalesca que están tocando, un puñado de niños y niñas corretean y escriben en hojas de colores: “agüita pa’ la vida”, “no exploten el cerro”. Muchas sonrisas pueden distinguirse incluso a pesar de los barbijos: es un reclamo pero parece una celebración. “Agarren un cartel, están para eso”, dice alguien con el micrófono y señala las pancartas exhibidas en el piso: “el agua vale más que el oro”, “megaminería sin licencia social”, “gobiernos genocidas”. 

“El número 600 es una alegría porque significa que nuestro pueblo sigue latiendo, pero también es una tristeza porque son años de no ser escuchados. Esto ya no es una democracia participativa”, explica Rosa con una tranquilidad sorprendente. 

La Ley Nacional de Glaciares prohíbe “la liberación, dispersión o disposición de sustancias o elementos contaminantes” en superficies de glaciares o ambientes periglaciares, un área que tiene suelos congelados y que actúa como reguladora del agua. Según el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) hay capas de hielo a sólo 700 metros del asentamiento minero en Andalgalá que, de por sí, se ubica en zona periglaciar. En marzo, el Ministerio de Ambiente confirmó la información a partir de una auditoría.  

Un mes después, máquinas excavadoras subieron al cerro Aconquija.  

Lo hicieron el 7 de abril, por un departamento vecino, casi a escondidas. MARA (Mina Agua Rica-Alumbrera) integra dos minas anteriores y sus respectivas infraestructuras. El consorcio, junto con Glencore y Newmont Goldcorp, está en etapa de exploración avanzada: estiman lograr una producción anual de 533 millones de libras de cobre, 107.000 onzas de oro y "contribuciones” de molibdeno y plata en los primeros 10 años. La mina tendría una vida útil de 28 años.

Que haya máquinas en la montaña es algo que a las personas de la lucha les duele en el alma. Con la noticia, la convocatoria masiva y pacífica de la caminata N°583 del 10 de abril concluyó con un sospechoso incendio en un galpón que había sido de la empresa. El lugar terminó destruido casi por completo. En busca de culpables, 12 asambleístas fueron detenidos.

El yacimiento ocupa justo el centro del cauce del Río Minas, que junto a los ríos Blanco y Candado conforma la cuenca hídrica del Río Andalgalá, aprovechado para riego, energía y consumo humano de esa ciudad y sus aledañas. El agua surge del deshielo de la capa glaciar y ambiente periglaciar que recubre el cordón montañoso. 

La minería a cielo abierto implicaría que las explosiones desprendan gases de efecto invernadero y polvo. El polvo del mineral que se podría desparramar son sulfuros. “Si eso se mezcla con el agua de lluvia, libera una corriente de ácido sulfúrico, que es muy reactivo y ataca las rocas”, explica el geólogo andalgalense Aldo Banchig, de la Universidad de San Juan.

“En una de las áreas de explotación del cerro ha quedado sulfuro y cuando se mezcla con aguas superficiales empieza a correr un arroyito turquesa que es sulfato de cobre”, informa Banchig. También advierte que, por ahora, el río está “bastante bien” en términos de potabilidad.

Una de las conquistas que logró la Asamblea fue un fallo judicial de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. En 2016 determinó que la actividad de la minera Agua Rica representaba un daño para el ambiente y la sociedad, advirtiendo por posibles avalanchas, derrumbes, contaminación del agua y repercusiones en la salud, en relación a la Ley General del Ambiente. 

En base a lo planteado por el tribunal, el Municipio de Andalgalá aprobó ese mismo año por unanimidad la ordenanza 029/2016 que prohibía la actividad minera. La norma fue derribada en diciembre del 2020 por la Corte Suprema provincial, que la declaró inconstitucional. La justificación fue que la provincia no tiene una ley ambiental que impida la operación, por lo tanto no se estaba violando ningún derecho y así fue como el último abril las máquinas subieron al cerro. 

En un contexto en que el Acuerdo de Escazú, ratificado por Argentina, está vigente desde el 22 de abril, surge la pregunta sobre cuál es el grado de responsabilidad del Estado cuando las personas defienden el territorio. El tratado de América Latina y el Caribe tiene como objetivo garantizar el acceso a la información, la justicia y la participación ciudadana en cuestiones ambientales, así como los derechos humanos de quienes defienden el territorio en la región, la más peligrosa para los y las defensoras ambientales, según Global Witness. 

“Si el Estado no hace nada o es insuficiente, está incumpliendo el Acuerdo. Se puede apelar a la instancia internacional para que, por ejemplo, los fallos judiciales se cumplan”, indica Andrés Nápoli, director de FARN y participante de las negociaciones del tratado. 

“Este lugar es de todos”, dijo José Martiarene cuando abrió la tranquera de la sede de El Algarrobo, donde está la radio comunitaria que fundaron en el pueblito de Chaquiago. La puerta con la foto de Santiago Maldonado da paso a un estudio chiquito con hermosos murales de las poblaciones originarias, una mesa de plástico y un par de micrófonos. Desde ahí, la Asamblea denuncia el sistema extractivista que rige en el planeta, que profundiza cada vez más las desigualdades a nivel global; la famosa asimetría Norte-Sur.

Con una vista panorámica del cordón montañoso, el humilde terreno de tierra y arena tiene banderas de la lucha por todos lados. Algunas funcionan como paredes estratégicas porque dicen que un vecino los espía para pasar información a las autoridades. No es casual porque la sede está en el camino que toman los camiones de MARA para subir al cerro y a veces la Asamblea decide cortarlo. Allí los reprimieron el 15 de febrero de 2010.

“La Voz del Algarrobo” es el programa estrella y lo conduce Rosita Farías los sábados de 11 a 13, aunque el último tiempo “se tomó unas merecidas vacaciones”, dijo José. El motivo es el mismo por el que no va a las caminatas. Pero durante más de seis años su garganta fue un puente entre la Asamblea y el resto del pueblo; el botón que da aire a la frecuencia, una forma de resistencia: “El nevado del Aconquija no se toca”, dice la pared de afuera.

“Aprendizaje” es lo que define los años de lucha de la Rosa, según ella. Es muy cuidadosa con la información, por más que no sepa si hay personas escuchando del otro lado. 

Hay un alto nivel de empoderamiento y de apropiación de las normas jurídicas, que las personas de Andalgalá usaron como herramientas”, considera la abogada de la Asamblea, Mariana Katz. “Se dieron cuenta que el conocimiento es tan importante como la manifestación social. La gente en Andalgalá sabe que existen los Derechos Humanos y eso no es sólo que la policía no te pegue”. 

Rosa tiene un papel muy activo en la comunicación, que en los últimos años se intensificó a medida que sus piernas se quedaban. No necesita moverse de su casa para activar y a veces activa tanto que muchas personas de la lucha dicen que puede volverse "una hinchapelotas". 

Para la histórica Caminata 600 decidió quedarse a un costado. Ahí está frente a la iglesia rosa, en el banco más cercano al parlante, escuchando lo que dicen sus compañeras y compañeros, supervisando que todo salga bien. Sabe bien que esto “no se trata de la Rosa”: “Para nosotros, los más viejos, es un alivio saber que hay gente joven al costado. No detrás, al costado. Nosotros somos uno al lado del otro, agarrados de las manos”.

Nadie se imaginaba lo que iba a pasar. Los palos se siguen sintiendo en la piel y los golpes y gritos siguen resonando en la mente de las personas que los recibieron. Jóvenes y viejos. Las muñecas todavía tienen la marca de los precintos ajustados. ¿El después? la humillación por la vulneración de la integridad física y mental, el miedo de salir a la calle, de perder el trabajo, de que toquen a tu familia. Con muchos llantos de por medio, más tarde puede llegar el empoderamiento. 

Esa podría ser la descripción de la represión del 15 de febrero de 2010, cuando le pegaron a todo -todo- el mundo andalgalense por primera vez, o los allanamientos y detenciones iniciados en abril del 2021, luego del incendio. El efecto sorpresa, la criminalización de la protesta y la violencia en demasía, presentes en ambos. Al principio, a Rosa le parecía fuerte el término “dictadura minera”, confesó. Pero esos antecedentes hicieron que las palabras surgieran sin esfuerzos.

“El 15 de febrero” es una frase, una idea que ya quedó en el imaginario colectivo. Cuando José encontró a su pareja con su hijo en brazos y la espalda baleada. Cuando Sara Fernández y su mamá se abrazaban en el suelo mientras recibían palos y patadas. Ese día, mientras los vecinos y vecinas coreaban el himno nacional, metían a otros varios en los camiones de la policía. Hasta la figura de la virgen con su manto blanco quedó con agujeros de bala. 

Cuando la situación se repitió en abril de este año, Rosa, una de las mujeres más plantadas en la lucha, no tuvo la fuerza para conocer el detalle de las últimas detenciones: “Sabía que me iba a quebrar. Porque son chicos que conozco, que se criaron en la lucha y que los veo como mis hijos”, lamentó.

Rosa, esta advertencia es para vos: los próximos párrafos detallan esos hechos iniciados el 12 de abril del 2021 que quizás te incomode leer. 

Sara había terminado una clase de inglés cuando pasadas las 10:30 un grupo de hombres y mujeres policías ingresó a su casa a los tumbos. Ella pedía una explicación, aunque se imaginaba que se la llevarían demorada por un par de horas y listo. Pero una le pasó el brazo por el cuello y le cortó la respiración hasta el desvanecimiento. Al caer, su cabeza se golpeó contra un mueble. “No seas tan espamentera”, le dijeron entre risas. Y con Sara finalmente en el suelo, sin oxígeno y la mano lastimada por un pisotón lograron levantarla de los pelos y meterla en el móvil. 

Los vecinos de Andalgalá dicen que no pasan cosas grosas en el pueblo. Generalmente reina la tranquilidad, como mucho te pueden robar la bicicleta. Sin embargo, de los operativos de detención participaron fuerzas del grupo Kuntur, la división especial de Catamarca entrenada para atender casos que involucren situaciones como toma de rehenes, allanamientos complejos y traslados de detenidos peligrosos. ¿Es Andalgalá una ciudad tranquila?

Quienes se manifestaron el día del incidente tienen dudas de cómo se dieron las cosas; que la puerta se abrió muy fácilmente, que no había ni un extintor. Los bomberos a dos cuadras tardaron dos horas en llegar y la zona estaba liberada de policías, que siempre siguen de cerca las caminatas, menos ese día. Nadie sabe nada, pero 12 personas fueron detenidas durante 15 días. 

“Los eligen para someterlos a indagación. A uno de los chicos lo sacaron a la noche de la celda, empezaron a decirle que conocían a su hijo. Le preguntaron si no le daba miedo que su mujer embarazada esté sola, que por qué no les decía quién fue: buscaron a personas que quizás podían quebrarse, pero nadie vio nada del incendio”, dijo Sara. Según la recopilación de varios testimonios, los días en la comisaría (en algunos casos fueron tres o cuatro hasta completar el plazo con domiciliaria) estuvieron sin ver la luz del sol, en calabozos húmedos, oscuros, con colchones sucios y baños sin agua. 

Muchas de esas personas están hoy en la 600, aún con causas judiciales en curso. Una de ellas anda con un cartel que dice “preso por defender el agua de todos”. Algunas todavía tienen miedo y eligen no acercarse a la marcha. Acá es donde viene Aldo Flores y dice que marchar es para militares, que Andalgalá camina, no marcha.

Durante esos días de angustia en la comisaría, afuera siempre había quilombo que auguraba esperanza. Eran El Algarrobo, familiares y personas autoconvocadas que hacían ruido para pedir la liberación de sus compañeros y compañeras. Aunque uno de los detenidos aseguró que desde el interior no se entendía lo que decían, el barullo le era reconfortante. Desde afuera, Rosa le gritó con todas sus fuerzas que se quedara tranquilo, que su familia estaba bien, porque acababan de dar positivo de Covid-19. Eso sí lo entendió: sus palabras le llegaron como el sol que todavía no había podido sentir desde la celda. El abrazo de mamá que te dice que de ésta vamos a salir.

José dijo que con cinco mujeres más como la Rosita “recuperábamos las Islas Malvinas”.

A pesar de las noches sin dormir por la angustia, las tardes sin respirar por los gases lacrimógenos y los acampes en Buenos Aires que perjudicaron aún más sus rodillas, la Rosi está riendo desde su banco en la plaza. No puede mantener una conversación sin que la interrumpan para saludarla con un abrazo. Se quedará expectante hasta que la Caminata vuelva al punto de salida. Los pasos por ella los darán sus hijas y sus nietos: “Vos vas a ser la voz y nosotros vamos a ser tu cuerpo”, le dijeron un tiempo atrás, porque la lucha para ella es lo último que se deja.

Una voz finita suena por el parlante con saludos para la Asamblea. Era Nora Cortiñas, “mamá Norita” como le dicen por ahí. La Madre de Plaza de Mayo estuvo siempre para Andalgalá, aunque ella se defina como “una acompañante solidaria” del reclamo. La Asamblea asegura que les abrió muchas puertas. En el pueblo, su nombre es palabra santa. 

“El terrorismo de Estado no vino porque sí”, explicó Nora, “vino para implementar un modelo económico a gusto de Estados Unidos. Argentina es un país que no es pobre; está empobrecido porque tiene una deuda que lo asfixia. Entonces ahora estamos en una resistencia muy grande porque la gente fue reprimida, torturada y los camiones del extractivismo siguen arriba de la montaña sacando nuestras riquezas para entregarlas”. 

La mujer de 91 años sabe perfectamente lo que representa caminar. Sus pasos empezaron a marcar senderos en el 77, cuando las vueltas alrededor de la Plaza de Mayo fueron el inicio de una revolución en medio de una dictadura militar. Norita sabe más que nadie lo que es enfrentarse al poder económico, a todo un sistema que desprecia la vida y que intenta callar la voz de los pueblos. No es casual que las caminatas por la vida sean eso; caminatas. Un abrir caminos para sacar a la luz lo escondido y aberrante, un legado de las Madres que El Algarrobo tomó para construir un presente con memoria y un futuro con esperanza.

El sociólogo Horacio Machado Aráoz dice que “los procesos expropiatorios iniciados con el brutal avasallamiento a los ‘derechos humanos’ en las dictaduras militares de los ’70” tienen su continuidad actualmente. Ahora, con “la degradación de la materialidad corporal que hace a los ‘individuos’ y a las ‘poblaciones’ corporalidades susceptibles de ser re-conocidas, como ‘legítimos portadores de derechos’”. Históricamente, la riqueza natural de los países empobrecidos fue saqueada al servicio de los más ricos, haciendo que hoy, incluso en democracia, los planes sistemáticos de exterminio sean ejercidos indirectamente con la población. 

“Andalgalá no olvida las represiones, la ridícula judicialización por el sólo hecho de defender el agua”, lee Ana Chayle, una mujer chiquita que está con el micrófono en la plaza justo antes de arrancar la 600. “Parece que es el poder político el que no ejercita la memoria. Por eso no aprende que cada vez que tocan a una, a uno, cien más salen a la calle. Por eso no entendieron que Andalgalá se levanta y fortalece ante cada embestida”. 

El pueblo tiene las piernas hinchadas de tanto caminar. Cada paso se vuelve más difícil porque el camino es rocoso y cuesta arriba. La llegada: la naciente del río. La vida. El tiempo que Andalgalá lleva caminando se hace carne cada día, en cada lágrima y en cada risa, porque sabe que la tranquilidad no dura demasiado. Pero esa triste convicción hace que se vuelvan más resistentes a cada golpe y se fortalezcan colectivamente. No es ningún nombre propio, ninguna individualidad. Es el amor por el territorio, la historia y el futuro; la memoria y la esperanza que se retroalimentan, porque una es gracias a la otra, al igual que los compañeros y compañeras en la lucha por sus vidas, la tuya y la mía. 

Andalgalá no descansa, pero tiene la conciencia tranquila y así anduvo por las calles ese 7 de agosto en la 600, pero también siguió y seguirá en la 601, 602 y 603. La  autodeterminación es el motor de sus piernas que tienen mil problemas, pero que caminan. 

JM/CB

Río de la Plata: un muerto, dos náufragos y un bolso con 37 kilos de cocaína flotando

Río de la Plata: un muerto, dos náufragos y un bolso con 37 kilos de cocaína flotando

Un hombre fue encontrado muerto este viernes en aguas del Río de la Plata luego del hallazgo de un bolso flotando con 37 kilos de cocaína y la aparición de dos hombres pidiendo auxilio frente a las costas de la localidad bonaerense de Ensenada, informaron fuentes judiciales y de la Prefectura Naval Argentina.

Según los investigadores, uno de los hombres que fue rescatado, y que ahora permanece internado en calidad de detenido, es el exsaxofonista de Los Fabulosos Cadillacs, Ignacio Alfredo Pardo, alias “Naco Goldfinger”, quien había estado preso en una causa por robo y por planear el asesinato de un fiscal y había sido beneficiado con una libertad asistida el 30 de junio del año pasado, en plena pandemia por el coronavirus.

Todo comenzó cerca de las 6.40 cuando personal de Prefectura rescató a dos hombres que se encontraban en el agua en la zona de Ensenada y que fueron trasladados de inmediato al Hospital Larrain de Berisso, con un cuadro de hipotermia.

Personal de la Prefectura Naval Argentina recibió una llamada de emergencia desde un buque de prácticos que se encontraba cerca a la Rada La Plata, informando que habían socorrido a dos hombres que se encontraban en el agua y que había un tercero que estaba desaparecido.

Los prefectos que llegaron al lugar a bordo del Guardacosta 75 se entrevistaron con los hombres, a quienes identificaron como Gastón Minini y Alfredo Pardo, el exsaxofonista de los Cadillacs.

Los hombres contaron a los investigadores que habían salido la noche anterior en una lancha a pescar y que la tormenta de la tarde de ayer había provocado el naufragio. Además, contaron que con ellos había un tercer amigo, a quien no encontraban.

Dos horas y media después, el Guardacosta 75 de la Prefectura que patrullaba la zona en tareas de control encontró una embarcación a la deriva, por lo que solicitó la colaboración de otro guardacosta de la fuerza. Pocos minutos más tarde, los prefectos lograron abordar la embarcación y hallaron dentro un hombre fallecido, quien fue identificado luego por los investigadores como Carlos Camaratta.

En tanto, momentos después, según las fuentes consultadas, fue hallado un bolso de color negro flotando y dentro del mismo se encontraban 34 panes con una sustancia blanca que, tras ser sometida a un peritaje, se determinó que se trataba de cocaína, cuyo peso total ascendía a los 37 kilos.

Los investigadores aseguraron que los panes llevaban un sello en el frente con la imagen del narcotraficante mexicano Félix Gallardo, más conocido como "El Jefe de Jefes" o "El Zar de la droga".

La pesquisa que tiene a su cargo el juzgado federal 3 de La Plata, a cargo de Ernesto Kreplak, intenta determinar ahora, tal como se presume, si los dos hombres hallados flotando frente a las costas de Ensenada tienen relación con el hallazgo de la droga.

Además, se intenta establecer si la embarcación estaba regresando de Uruguay hacia Argentina con la droga o si, por el contrario, se dirigía hacia el vecino país.

El juez Kreplak ordenó la detención de los dos sospechosos que aún permanecían internados en el hospital y se presume que los indagará en las próximas horas.

"Naco Goldfinger" fue uno de los fundadores de Los Fabulosos Cadillacs, la banda de ska y rock nacional surgida en los 80 y que lidera Vicentico, donde tocaba el saxo tenor y con la cual grabó los primeros cinco discos hasta que se alejó en 1991.

Pardo fue detenido en 2015 y condenado por una serie de robos, pero también quedó imputado en otra causa que investiga un supuesto plan para asesinar al fiscal que lo encarceló, para lo cual pensaba pagarle 100 mil pesos a un sicario.

Según las fuentes judiciales, el 30 de junio del año pasado fue beneficiado por un juez de Ejecución que le otorgó la libertad asistida.

DA con información de Télam

Para cuando tengas que conocer a Elvis

Para cuando tengas que conocer a Elvis

De chico íbamos con mi familia a las piletas populares. Tomábamos un colectivo que venía desde el fin del mundo y que después de un largo recorrido nos dejaba en La Salada o en la otra -si la Salada estaba estallada de gente- que se llamaba Ocean. Eran piletas salinizadas artificialmente, un trop plein del mar. Yo no sabía nadar y me estuve por ahogar dos veces: la primera vez fue en una pileta popular del parque Pichincha y gracias a Luis Kalinger -un amigo del barrio cuya familia tenía un kiosco de golosinas- me salvé, ya que él vio cómo me hundía y me sujetó por atrás y me fue arriando a la orilla y me sacó. Es sorprendente la forma en que lo hizo, ya que ambos éramos muy chicos y alguien que se está ahogando te puede llevar con él en su desesperación. 

La segunda vez fue en la ciudad deportiva de San Lorenzo. Había una chica que me gustaba y que venía a la pileta y me parecía mal que ella supiera que no sabía nadar. Así que me arrojé en la parte de tres metros pensando que iba a salir en una zona con menos profundidad -ese era el plan- pero no debo haber tenido un buen envión o calculé mal dónde terminaba lo profundo y me empecé a ahogar. En ese entonces los jugadores de la novena de San Lorenzo andaban por la pileta después de entrenar y Jorge Rinaldi -el mejor jugador de todos los tiempos- vio que me hundía y me sacó. 

Nadie se ahoga dos veces en la misma pileta. Así que después de eso tomé clases de natación y empecé a nadar en estilo crawl regularmente. A los treinta años me agarró una depresión profunda y pensé que me iba a ir a la B. Quique Fogwill, que vivía a unas cuadras de mi casa, me llevó a nadar con él al club Almagro. Me dijo que nadar me iba a sacar la depresión. Fogwill nadaba muy bien y yo lo seguía por detrás, a distancia. Por lo general íbamos pasado el mediodía y teníamos un andarivel para nosotros solos. La depresión se fue después de un largo año y Fogwill me propuso nadar en el río. Fuimos al Tigre y nadamos una tarde inolvidable. 

A veces voy a una casa donde hay pileta y no me meto en todo el día por más calor que haga. No me interesa la pileta para refrescarme o jugar, me gusta nadar, de punta a punta, perder el yo nadando. Pienso en Viel Temperley y ese largo poema llamado Crawl: “Vengo de comulgar y estoy en éxtasis, aunque comulgué como un ahogado”. Fogwill me leía ese poema y me decía que ahí Viel -mientras la sintaxis nadaba en la página- se había convertido en poeta, que antes publicaba libros de poesía pero que no lo era. 

Me fascina eso de descubrir a alguien inesperado en la misma persona que tratamos todos los días. De golpe tu hermanita es una chica desconocida y tu esposa alguien que cambia de voz y de carácter. Y ahí donde había armonía empieza el caos. Y todos te preguntan ¿No lo viste venir? Hay una sensación ridícula, un pensamiento instalado, de que la gente no puede cambiar. Cuando en realidad la vida es pura impermanencia y lo que de verdad existe es el cambio. Anoche vi una película que creo, entre otras cosas, habla de eso, pero no porque la película se lo proponga, sino por lo que me pasó con ella. La película se llama Black Mass y es sobre gángsters, infiltrados del FBI y la amistad de tres muchachos desde que son niños en las calles del sur de Nueva York hasta que crecen y se hacen pedazos. Me la quedé viendo porque el actor principal era un asesino extraordinario, frío, de ojos azules letales que estaba muy preocupado por la salud de su hijo pequeño. Le ponía la misma onda a asesinar a alguien como a ocuparse de su hijo ¿Quién era este actor tan bueno? No lo pude reconocer en toda la película hasta que me quedé a ver los títulos y era…Johnny Depp! No lo podía creer. Creo que a veces -como En fuego contra fuego, de Mann- estamos viendo a De Niro y Pacino hacer de ellos y los personajes no nos impresionan. Pero en esta película Depp tiene una máscara -me enteré después- y eso fue muy cuestionado por los críticos. El maquillaje lo hacía irreconocible, la actuación lo volvía sublime. Supongo que “la máscara” es lo que hace que te guste o no la actuación de Depp. Lo que vuelve singular a alguien o algo es lo que a veces fascina o repele. Leónidas Lamborghini no soportaba la forma de adjetivar de Borges. Pero eso era algo esencial en Borges. “Nadie te clava un 'íntimo' cuchillo, te clavan un cuchillo, a secas”, te decía el Lamborghini, probablemente el único revolucionario que tuvo el peronismo. 

Hay una novela que leí sólo en inglés, no sé si existe traducción, de Michael Dumanis. La leí en Iowa cuando se me habían acabado los libros en español. El título era algo así como “Para cuando tengas que conocer a Elvis”. Estaba narrada en tercera persona y contaba la aventura de una pareja desde que se conocían, muy jóvenes, hasta que -tres hijos más tarde- se separaban. El comienzo era genial. La chica de la pareja -no recuerdo el nombre- decía que antes de conocer a su novio, había tenido relaciones con tipos que en realidad eran covers de su primer amor. Ella pensaba que nunca iba a poder escapar de ese amor inicial. Lo interesante de la novela -que está escrita en los años setenta- es que narra en su parte media una nueva manera de ser padre, ya que el personaje no quiere ser como su padre -sólo un proveedor de alimentos- y se ocupa de bañar a sus hijos, cambiarlos, jugar con ellos, disfrutarlos. En un momento, cuando ya están separados, una novia que tiene le dice: “Cuando te liberes de los chicos, nos podemos ver”. Y él le contesta: “Yo no me libero de los chicos, los chicos me liberan”. La pareja original que inicia la fábula se rompe y hay una escena que me hizo llorar. El tribunal no permite que los hijos estén con el padre la mitad del tiempo, porque en esa época se suponía que tenían que vivir con la madre y el padre era un apéndice ocasional que los sacaba a pasear los fines de semana y mandaba el cheque. En la escena que me mató, el padre los lleva a un restaurante de comida rápida -de esos que no te bajás del coche- y le dice a los hijos que para él fue muy importante saberse un hijo querido. Saber que sus padres no sólo se ocupaban de sus cosas sino que lo disfrutaban a él. Y que quería que ellos supieran que los veía poco porque el sistema judicial era perverso y que si fuera por él estaría todo el tiempo con ellos. “Quiero que sepan que los quiero”, les dice mientras corre la bandeja con los desperdicios del fast food. En los años setenta esta escena es políticamente concreta. Ahora estamos llenos de series y libros con personajes políticamente correctos . Y muchos padres, por suerte, hoy están más cerca de este personaje de Dumanis que de los padres domingueros que no bañaban ni cambiaban pañales. La pregunta es: ¿sabrá qué hacer la justicia actual con estos nuevos padres, una vez que la pareja se rompe? En esta época de la virtualidad, ¿estarán las juezas y jueces preparados para escuchar a los padres que desean tener los mismos derechos y obligaciones que las madres? ¿No es ese testimonio algo “aurático” que debería ser presencial y no sólo virtual? Algunos jueces sólo leen expedientes y fallan sin ni siquiera permitirse escuchar a una de las partes, algo que me parece increíble. La justicia es tan lenta como las películas de Tarkovski. 

Ayer me anoté para nadar de nuevo. Vienen días intensos y hay que remontar corriente arriba. Como no se puede ir a la pileta de manera espontánea -por el Covid - hay que entrar en internet con un password y anotarse. Mi password es FOGWILL.

FC/CB