Cuchilla Nevada

Código Postal 5155

Noticias de Cordoba

Otra vez aislado y sin líderes que lo ordenen, el peronismo teme por las traiciones

Otra vez aislado y sin líderes que lo ordenen, el peronismo teme por las traiciones

Una necesidad: evitar fugas. Un objetivo: rechazar el DNU fundacional de Javier Milei. Una realidad: el aislamiento. El peronismo volvió a quedar como único representante del bando enemigo en la redefinición de roles que ensayó el viernes el presidente Javier Milei y el principal espacio opositor intentará mantener enhebrados los hilos (finitos) con los que sobrevivió unido en los primeros 80 días de gobierno libertario.

El escenario no parece alentador. Sin líderes ordenadores, el PJ navega en la incertidumbre, sobre todo a partir de la convocatoria del Presidente a un nuevo acuerdo con los gobernadores que le posibilite avanzar con las leyes que requiere para su gobierno a cambio de moderar la asfixia fiscal a la que los sometió en los últimos días.

El entusiasmo ante la incipiente mayoría que habían empezado a construir para rechazar el decreto de necesidad y urgencia 70, languideció en la madrugada frente al golpe que significó el primer objetivo que trazó Milei con la convocatoria: ganar tiempo. En el peronismo quedó claro que el Presidente escenificó una “maniobra distractiva” que tendrá como primera consecuencia un freno al envión con el que venía la posibilidad de que el Senado lograra rechazar el DNU. Los números, de todas maneras, no estaban. 

Asegurados, para Unión por la Patria había 35 votos. Los 33 senadores propios, más 2 de los 9 que habían insinuado, por carta, oponerse. “Milei necesita que el DNU llegue a junio para poder privatizar todo”, se alarma una senadora. Sucede que el decreto establece un plazo de 180 días para que todas las empresas con participación del Estado se conviertan en sociedades anónimas. Anoche había desazón en las principales espadas legislativas sobre la posibilidad de que finalmente, no logren concretar el golpe. Objetivo caído.

La sospecha está puesta en que el método elegido por Milei será efectivo. “Van a entrar”, rezongaba una fuente legislativa del peronismo en alusión a los gobernadores, que como gesto para abrir el diálogo con el Gobierno pondrán un freno al rechazo al DNU. En la CGT todavía se ilusionan con voltearlo. Creen que Milei “los va a traicionar” y que al final volverán a la misma estrategia. Para el peronismo, lo que propuso el Presidente es una “extorsión”, pero creen que igual muchos gobernadores aceptarán la invitación.

Las sospechas están a la orden del día. Después de la salida del bloque de Unión por la Patria de los diputados que responden al gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, la mirada está puesta en el catamarqueño Raúl Jalil, bajo la lupa de todos. El mandatario ya se reunió la semana pasada con el ministro del Interior, Guillermo Francos. “Lo que no entienden es que con inestabilidad social producto de la recesión no les van a ir las inversiones que les prometen”, acota un dirigente sindical.  “Alguno va a encontrar de nuevo la excusa para volver a proponer ayudar al gobierno”, apunta un legislador, en referencia a los propios. Por lo pronto, Jalil salió ayer dispuesto a colaborar: “El peronismo tiene que ir a Córdoba y trabajar en este nuevo pacto para todos los argentinos”. Es más sutil y pícaro, lo describen en la Casa Rosada. “No es Jaldo”, agregan. Los ajenos ya dieron muestras de bajar las armas. ¿Tenían otra salida?

El debate no es mayo, es ya. “Plata por leyes” es el nuevo mantra con el que desde la Casa Rosada intentarán tentar a los gobernadores, que en la mirada del PJ quedan presos de la “trampa Milei”. Ahí cae Axel Kicillof. Las suspicacias abundan. El gobernador bonaerense quedó afuera de la lista de los “jinetes del fracaso” con la que Milei delimitó nuevamente a sus enemigos. La lectura de un sector del peronismo es que el Presidente “le bajó el precio” al bonaerense. Lo ninguneó. El está obligado a levantar el perfil, destacan a su lado. Lo hará mañana, en su asamblea legislativa.

La aparición de Sergio Massa en ese casting de adversarios llamó la atención. Los vasos comunicantes entre los dos hombres que disputaron la segunda vuelta presidencial siguen firmes, sospechan. El ex ministro de Economía reunió ayer en Roque Pérez al Frente Renovador en su afán por mostrar lo propio dentro de un universo diezmado tras la derrota electoral. Hay diferencias con Kicillof. Otra vez el fuego amigo.

Cristina Kirchner también se mueve. Está activa desde el Instituto Patria y un sector que le responde empezó a circular la idea de que comande el PJ. Por ahora, sólo una idea. La salida de Alberto Fernández del partido es inminente. Todavía debaten el cómo. Para muchos, es un juego fuera de agenda. Pero la semana pasada abundaron las reuniones para definir el futuro partidario.  

Con un resultado impredecible sobre la nueva negociación, al peronismo no le queda otro camino que esperar. Sus principales dirigentes vuelven a apelar al factor tiempo para determinar por sí solo el futuro. Evitar fugas sigue siendo la prioridad más clara. Sin liderazgo, al peronismo le surgió otro problema: Milei empezó a hacer política.

MV/DTC

Con un festival de agravios y la brutal motosierra en marcha, Milei ultima la oferta de rendición a los “traidores”

Con un festival de agravios y la brutal motosierra en marcha, Milei ultima la oferta de rendición a los “traidores”

Javier Milei había terminado su primer discurso de apertura de sesiones del Congreso y se retiraba del palacio, entornado por el Festilindo de las bancadas ultraderechistas y las barras de jóvenes fóbicos al Estado que consiguieron acceso. Su pieza oratoria incluyó ofensas (“políticos como muchos de ustedes son ricos”, “autores de una fiesta obscena”), anuncios de guerra (“se encontrarán con un animal muy distinto al que están acostumbrados”), una repetida lotería de extravagancias (15.000% de inflación, 17% de déficit fiscal, el país más rico del mundo que cayó al puesto 140), anuncios de motosierra cruel (cierre de Télam, regreso de las AFJP y vía libre al gatillo fácil y la ejecución “en legítima defensa”), mercantilización de la política (financiamiento privado de los partidos), una barbarie negacionista de la pandemia y del terror de Estado en una misma frase, en torno al número 30.000, y “la bomba”, “la revelación bíblica”, “la refundación” que encandiló a los medios oficialistas: un contrato de adhesión a un decálogo neoliberal a ser firmado el 25 de mayo, en Córdoba, sujeto a la aprobación de la ley ómnibus que fue retirada tras su fracaso en Diputados. El Pacto de Mayo, aclaró Milei, muy probablemente naufragará más temprano que tarde, porque “la corrupción, la mezquindad y el egoísmo están demasiado extendidos”.

Con esas palabras todavía resonando en el palacio legislativo, el jefe del bloque radical en Diputados, Rodrigo de Loredo, no perdió oportunidad de demostrar la falta de altura, capacidad estratégica, valores e ideología de la política líquida que representa. Dijo De Loredo ante los cronistas: “Celebramos el tono con el que ha encarado este anuncio de apertura de sesiones el Presidente. En buena hora. Celebramos que haya trazado un diagnóstico de lo recibido con más precisión, menos eslóganes, pero con una cruda descripción de la situación crítica de la Argentina. Nos parece que es un gran aporte. La propuesta que, fiel a su estilo, denomina una serie de reformas ‘anticasta’, prácticamente diría que cada una de esas iniciativas son desde hace tiempo iniciativas que el radicalismo propicia… Nuestra expresión política siempre ha hecho un culto a la austeridad en la administración del Estado. Estamos muy contentos…”.

De Loredo da la nota desde que asumió Milei, por el palmario contraste entre su voluntad de dar una mano y el desprecio que le depara el libertario. El jefe de la bancada de la UCR no fue, sin embargo, el único que pareció querer volver a la situación previa al 7 de febrero, cuando el Gobierno decidió retirar la ley ómnibus tras un par de votaciones en contra en artículos sensibles.

¿Qué significa esta oferta de rendición a “las ratas” y “los traidores”? ¿Milei mueve fichas desde una posición de fortaleza o de debilidad? ¿La oposición amigable tiene oportunidad de retornar a su zona de confort? ¿Pronunció el ultra un discurso “histórico”, “impresionante”, “fundacional”, “de estadista” y “sensacional” que describieron los canales de TV de los principales grupos de comunicación del país, Clarín y La Nación?

Un primer dato es que Milei necesita tener la ley Bases aprobada como tal o con un cuerpo central y proyectos satélite. Si quiere concretar la reducción de cinco puntos del PBI, se impone que la licuación de jubilaciones, salarios y planes de asistencia conseguida este verano gracias a la devaluación de diciembre quede cristalizada en una ley.

Al final, la maniobra de presentar un proyecto para modificar cientos de leyes para luego negociar a las patadas durante un mes y terminar retirándola en pleno debate en el recinto no fue una obra maestra para exponer la división ideológica, como se dejó autoconvencer el ultra en un puñado de entrevistas posteriores al fracaso en el Congreso.

Otro aspecto correlacionado es que Milei no baraja un rechazo al decreto de necesidad y urgencia de similares características a la ley Bases, cuyo veto en el Senado, como informó este medio, estaba casi asegurado hasta el viernes. La discusión en Diputados —bastaría su aprobación en una cámara para que el DNU siga su curso— se acercaba, con resultado incierto.

Milei progresa en sus jugadas maestras, pero siempre vuelve al punto de partida, con la excepción de la motosierra brutal que aplica Luis Caputo. El desfinanciamiento de la obra pública, tratamientos médicos, universidades, el Conicet y los comedores populares está al borde de la ilegalidad, pero se ejecuta. Mucho ruido, pero tal como detalla la consulta Vectorial, que dirige Haroldo Montagu, viceministro de Economía durante la primera parte del Gobierno anterior, el hachazo a las provincias y un cúmulo de gastos sensibles sólo sumó 10% del ajuste que permitió alcanzar el festejado superávit de enero. Más de la mitad correspondió a la licuación de jubilaciones y prestaciones sociales que vieron carcomido su valor real por el bimestre con mayor inflación en más de tres décadas.

El Presidente lanzó el aviso de negociación a su estilo, con ofensas, que una vez que se dicen, máxime con la frecuencia y la intensidad que propala el padre de Conan, restan margen de retorno. El jefe de Estado ya probó que hay una parte de la oposición que se deja insultar a repetición y confía en que algunos de “los políticos ladrones”, “la casta”, “los empobrecedores de siempre” y “los que no la ven” se tentarán con la cita en Córdoba el 25 de mayo. Varios de ellos gobiernan o dependen de provincias que se acercan al precipicio y no sería la primera vez que cambian de camiseta a la vista de todos.

Se ve que el cordobesismo se sintió conmovido por el mero hecho de que eligieran a la provincia como sede del pacto “refundacional” que propone Milei, acaso tanto como los habitantes del pueblo chubutense de Trevelin con la tortilla al rescoldo, cuya fiesta anual fue cuestionada por el vocero presidencial Manuel Adorni. Modestia notable de la dirigencia de una provincia tan crucial en la historia argentina como Córdoba. Lo primero que hicieron el gobernador Martín Llaryora, la senadora y esposa de Juan Schiaretti Alejandra Vigo y el propio De Loredo fue mostrarse orgullosos de que su tierra haya sido elegida como sede del convenio pergeñado por Milei y sus asesores porteños. “Conan es cordobés”, disparó el Presidente. Música para los oídos de La Docta.  

Esta vez, Llaryora pisó un poco el freno. Recitó, como su par radical santafesino Maximiliano Pullaro, la letanía del diálogo y el consenso, pero no arriesgó posición sobre el contenido del pacto y advirtió reparos. Le siguieron con más enjundia mileista otros gobernadores, como los cuasioficialistas mendocino Alfredo Cornejo, porteño Jorge Macri y tucumano Osvaldo Jaldo. Este peculiar personaje norteño se condenó a sí mismo a convivir en la misma balsa con los hermanos Milei, Lilia Lemoine y Santiago Caputo, hasta que su presencia los incomode demasiado y le exijan que se lance a nadar en medio del río.  

Hasta el chubutense Ignacio Torres sanó las heridas de la crueldad mileísta y dijo celebrar y acompañar la convocatoria presidencial, con prudencia.

Los diez puntos de las Tablas de Milei incluyen uno que exige el recorte del gasto público hasta 25% del producto bruto interno (PBI), unos diez puntos menos que en la actualidad. El dato en sí mismo no dice mucho sin explicación y contexto, pero es en general más típico a un país centroamericano o del sudeste asiático que de uno europeo, Uruguay o Brasil. En cualquier caso, se trata de una Argentina sin Asignación Universal por Hijo que cubre a todos los menores de 18 años y un régimen de cobertura previsional mucho menor al actual, que es el más alto de América Latina.

En principio, es un país absolutamente inviable que difícilmente podría explicar un gobernador que adhiera a ese borrador con severos errores de ortografía, presentado por el Ejecutivo. Habrá que ver el grado de compromiso que implica firmar un texto por el estilo, pero no parece un camino sencillo hasta el 25 de mayo. Como pasó con la ley Bases y el mega DNU, que en un primer momento concitaron apoyo entre los opositores amigables, en cuanto aparezcan objetores al Pacto de Mayo, Milei y su parafernalia de medios deberán retornar a sus batallas contra algún artista popular que haya cobrado por una actuación y no se llame Fátima Flórez.

La interpretación de que el ultra lanzó el proyecto del 25 de mayo como un globo de ensayo para recrear el estado de guerra y ganar oxígeno, a sabiendas de una muy probable derrota, suena inverosímil. La debilidad de un Gobierno se paga en la economía.

Alejandro Werner, exdirector para el Hemisferio Occidental del FMI y arquitecto del acuerdo de deuda por US$44.500 millones con el Gobierno de Mauricio Macri en 2018, valoró esta semana que, para Milei, resulta fundamental mostrar fortaleza política tanto o más que sus objetivos económicos de corto plazo.

En entrevista con la agencia estadounidense REDD, el exejecutivo del FMI elogió el rumbo del libertario, con alguna prevención por el costo social, pero centró su preocupación en la capacidad de Milei para alcanzar acuerdos políticos, como un factor habilitante no sólo para firmar una reprogramación de los pagos del acuerdo actual, sino de obtener fondos adicionales.

Milei metió la mano en la bolsa y rescató nombres para saciar la avidez de los suyos y, en especial, sus aliados macristas. Denostó a Sergio Massa, Pablo Moyano, Máximo Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. La televisación de impronta dictatorial impidió ver la reacción de las bancadas peronistas, pero sí mostró el entusiasmo de los larretistas del PRO que piden pista en el Gobierno ultra y se hacen filmar aguerridos. Antes, el mandatario había mencionado al sindicalista docente Roberto Baradel y aludido a Alberto Fernández y Gerardo Morales, sin nombrarlos.

El caso del radical jujeño ofrece una carambola. Sus métodos despóticos de encarcelar opositores, desde otrora poderosos, como Milagro Sala, a personas de a pie, como tuiteros y manifestantes, sale del blindaje de medios macri-mileístas porque el exgobernador viró y se transformó en férreo un crítico del exmandatario conservador y el actual libertario. Entonces, se convirtió en el permitido de la crítica de la prensa oficialista, súbitamente preocupada por el estado de derecho en Jujuy.

Moyano y Baradel, sindicalistas con estilos de vida y prácticas opuestas, se defienden como tales. Hace rato el macrismo los puso en la mira. Grabois es prácticamente el único político de alto perfil en Unión por la Patria que eligió confrontar a diario con el Gobierno, acción que se está demostrando como redituable. Sin margen para que le endilguen deshonestidad o manejos presupuestarios turbios, las balas del sistema macri-mileísta parecen fortalecerlo.

Distinto es el caso de Cristina, Alberto, Máximo y Massa. Se han quitado autoridad en el ágora a tal punto que su voz parece contraproducente hasta cuando los atacan con saña. Deslizan, filtran, tuitean, reaccionan por algún episodio de su interés personal, participan de encuentros reservados, pero casi no se dejan ver ni oír, y nadie parece demasiado preocupado por conocer sus explicaciones.

Milei es un presidente popular, con algún grado de adhesión que va de 40% al 56%, según quien mida. Esa fortaleza explica en parte los vaivenes de los amigables, el oportunismo sumiso de los macristas y la teoría que comparten Cristina y Massa, ambos de diálogo fluido y “relación muy positiva”, de que no es tiempo de asomar la cabeza. Que los recortes —entienden la è vice y el exministro— hagan lo suyo y disparen la reacción popular. Cuando eso ocurra, habrá que ver si las multitudes se muestran interesadas en ser lideradas por dos de los principales responsables del fallido Gobierno del Frente de Todos.

La ausencia de líderes y la falta de reemplazos marcan el descalabro del peronismo, acaso el más profundo de su historia. No es, sin embargo, el único silencio..

La devaluación, la licuación premeditada y la parálisis por incompetencia del Gobierno libertario marcan una pérdida histórica del poder adquisitivo de los salarios. Servicios esenciales de educación y salud quedaron a la deriva, sin siquiera responsables a los que pedir explicaciones. Bien alto, en el altillo de la protección mediática, el Presidente y los ministros se mantienen al margen de la repregunta. Las universidades y el sistema científico están a las puertas de la peor crisis de financiamiento de su historia, como detalló el docente Martín Becerra en este diario. Hay pacientes de enfermedades graves abandonados a su suerte.

No faltan “casos” que ejemplifiquen el cuadro. De hecho, como marca su política editorial, elDiarioAR —bastante en soledad— ha dado a conocer decenas de historias de personas y colectivos que quedaron a la intemperie.

Uno de ellos, Pablo Riveros, presentó un recurso de amparo para que la Dirección de Asistencia Directa por Situaciones Especiales, que dependía de Capital Humano y pasó a Salud, le brinde el medicamento Soliris Eculizumab que el Estado había dejado de proveerle en diciembre. El joven de 20 años, habitante de Lanús, estudiante de Diseño Gráfico, padece hemoglobinuria paroxística nocturna (HPN), una enfermedad inusual grave.

El juez en lo Contencioso Administrativo Federal Martin Cormick dispuso el jueves que la DADSE le otorgue "en forma inmediata, gratuita y por el tiempo que dure el tratamiento" ese remedio que tiene un costo de US$42.000 por mes. El magistrado adujo "razones humanitarias". El ministerio de Sandra Pettovello se presentó en el expediente para resistir el amparo, con el argumento de que estaba realizando auditorías. Pablo y su madre, Stella Coronel, están esperando hasta el martes, cuando vence el plazo para que el Gobierno de Milei apele la decisión. La condición de salud del joven impide aguardar una semana más.

En tiempos de distopía, el juez debió recordar que "el derecho a la vida es el primer derecho natural de la persona humana preexistente a toda legislación positiva", que "el derecho a la Salud está íntimamente relacionado con el derecho a la vida", y que la Corte Suprema sentó jurisprudencia de que "la autoridad pública debe garantizar el derecho a la preservación de la salud".

Damnificados directos de los recortes en escuelas, hospitales y transporte público se expresan con lo que tienen más a mano, que suelen ser las redes sociales. Hay protestas sectoriales en defensa propia. Algunos gobernadores denuncian el ahogo al que los somete la motosierra de Caputo. La CGT, con la limitación que implica una recesión brutal y el hecho de que buena parte de los trabajadores que representan votaron a Milei, emprendieron las medidas de fuerza y de protesta más decididas en estos meses. Lo dicho: Hablan Grabois, los sindicalistas, grupos de curas y diputados del Frente de Izquierda y Unión por la Patria.

Milei dice, grita y vomita odio con eficacia. Le rinde. Un par de frases trilladas contra “la policía de pensamiento” del Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI), "esa aberración del Ministerio de la Mujer", “el adoctrinamiento” X, la “cueva de ñoquis” Z.

Una ausencia que se va tornando atronadora es la de cientos o miles de personas discriminadas que lograron una reparación por mediación del INADI, centenares de miles de jóvenes que terminaron el secundario o emprendieron estudios terciarios gracias a Fines y Progresar, millones que trabajaron toda su vida en negro y adquirieron la jubilación vía una moratoria, estudiantes de universidades públicas que tienen su vacante, sus laboratorios y su equipamiento en riesgo, empresarios pyme que remaron la crisis por la asistencia financiera del Banco Nación, comarcas turísticas que deben su existencia a Aerolíneas Argentinas, docentes que utilizaron los contenidos de Educ.AR, centenares de miles de familias que adquirieron su vivienda con Procrear, barrios populares que se conectaron a cloacas y agua potable a través de Aysa, otros tantos que se quedaron sin comedor popular, o sin transporte colectivo, periodistas y medios que estructuran su oferta a partir de los cables de Télam, millones de extranjeros que se documentaron por una de las leyes migratorias más progresistas del mundo.

¿Dónde están esas voces? ¿Dónde están los estudiantes de las universidades públicas que resistieron el intento de arancelamiento y los múltiples ajustes de Carlos Menem, doblegaron el hachazo de Ricardo López Murphy en 2001 y protagonizaron la masiva Marcha Nacional Universitaria de 2018, cuando Macri exploraba por dónde recortar?

La respuesta es compleja. Los años de exceso de proclamas y poca calidad del Estado presente, el ensimismamiento y la bronca con el otro que eclosionaron con la pandemia, el agobio de la inflación, la falla sistémica y falta de ejemplaridad del Frente de Todos y el taladro fascistoide en que se transformaron los medios audiovisuales de mayor difusión ayudan a encontrarla.

"Las familias están preocupadas por reemplazar lo que se les cayó, el que perdió la changa sale a cartonear, comen menos y peor, pero todavía no hay un quiebre. No falta mucho", dijo a este medio un integrante de Unidad Piquetera, organización que maneja unos 200 comedores.

Un docente de una escuela inicial y primaria del interior de La Matanza da cuenta de lo que registra su grupo de whatsapp con los compañeros de trabajo. Allí, entre los maestros, en su mayoría mujeres, el voto a Milei se hizo contante y sonante. Un indicio lo muestra el paro convocado por CTERA el 26 de febrero. Unos días antes, el secretario de la escuela, como es usual en esos casos, consultó quién adheriría, para organizar cuestiones logísticas. Salió casi empatado: 19 por el sí y 18 por el no. Todos ellos, con alta probabilidad, perderán el plus salarial del Fondo de Incentivo Docente.

El dato puede ser casuístico e inestable, pero que Milei algo vio, es indudable.

SL/DTC

 

La estanflación pone a prueba al método de la campaña permanente

La estanflación pone a prueba al método de la campaña permanente

Si algo dejó claro la primera apertura de sesiones del Congreso a cargo de Javier Milei es que la campaña no terminó. Teatralizado para las redes sociales, aplaudido para los recortes virales, agendado en el prime time televisivo y coronado por un pliego maximalista de propuestas que pretendió soslayar su debilidad parlamentaria y el reciente fracaso de la Ley Ómnibus, su discurso apuntó sólo a su núcleo duro y se ciñó al repertorio que lo catapultó al sillón de Rivadavia: slogans, agresiones, exageraciones, datos falsos, voluntarismo y teorías conspirativas. 

La preocupación que crece entre los empresarios más poderosos del país es que al Presidente se lo haya comido el personaje. Que el método de la campaña permanente eclipse a la gestión, cuyo rumbo general comparten pero en cuya implementación no perciben gran virtud. En asuntos de Estado, empiezan a advertir, para pasar del dicho al hecho hay que plasmar las decisiones en actos administrativos a veces aburridos y mantener la atención al menos por un rato sobre el mismo tema. Y a 80 días de asumido, Milei carece de músculo ejecutor: no solo sufre tempranas deserciones como las de Sebastián García de Luca (Seguridad) y Daniel Ibáñez (Pymes) esta semana, sino que mantiene todavía vacantes casi un 40% de los puestos políticos de segunda y tercera línea. 

No es la forma más eficaz de ahorrarle plata al fisco, sobre todo si se tiene en cuenta la cantidad de subalternos que esperan instrucciones de cada uno de ellos y, mientras tanto, cumple horario y se va a la casa. Más bien confirma la orfandad de cuadros que al inicio algunos magnates aprovecharon para promover gente suya al frente de áreas tan alejadas de sus negocios como la secretaría de Educación, pero que ahora comienzan a lamentar. Lo mismo sugiere la permanencia en cargos clave de funcionarios de la antigua casta, como Daniel Scioli, Alejandro Lew (Banco Central, ex YPF), Leonardo Madcur (FMI, ex jefe de asesores de Massa) y hasta el jefe de Aerolíneas Argentinas, Fabián Lombardo, que entró con la reestatización de 2009 y ascendió en 2019 a segundo del camporista Pablo Ceriani. 

Es tal la intensidad de la crisis que sacude a todo lo instituido y tal el castigo que el electorado infligió al peronismo y al macrismo al mismo tiempo que, aun con esa debilidad a cuestas, Milei luce poderosísimo. Eso explica que tanta gente influyente y habitualmente bien informada haya pensado que el viernes podía anunciar la dolarización de la economía en un plazo breve. Una perspectiva que todavía sostienen en privado economistas como Martín Guzmán y dirigentes como Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa, que incluso lo conversaron entre sí. 

Los enviados oficiales a la Fiesta de la Vendimia, con Victoria Villarruel y Guillermo Francos a la cabeza, se encargaron de desmentirlo tajantemente. “No es dolarización. Es competencia de monedas”, les repetía el sábado Luis Petri a los comprovincianos que lo frenaban en el multitudinario desayuno de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) en el Hyatt. “La dolarización está en la hoja de ruta pero no este año. E incluso cuando ocurra, el peso no va a desaparecer”, afinaba la puntería Francos en el almuerzo de Bodegas de Argentina (BdA). 

En la Mendoza libertaria, donde Milei obtuvo 71,2% en segunda vuelta, la frase que más se oye es “sí, pero así como veníamos no se podía más”. La caída vertical del consumo interno de vinos tras el Caputazo de diciembre —que duplicó su precio en apenas un mes y medio— no hace mella por ahora en la adhesión resignada que concita el profeta del ajuste. Ni siquiera el mal verano que tuvo la cerveza, su clásico rival, alivió a la industria que más empleo genera en la provincia. Si bien ambos brebajes se bebieron menos y subieron más o menos lo mismo, la cerveza recuperó market share porque, al saltar desde una base inferior, quedó mucho más barata. 

La propia Vendimia grita no hay plata. Bodegas top donde solía ser necesario reservar con meses de anticipación para la semana más cotizada del año tenían el jueves y el viernes la mitad de sus mesas vacías. Tampoco se escuchaba el portuñol de las últimas temporadas: el cubierto con degustación de vinos de alta gama —que oscila entre los $40.000 y los $100.000— es caro tanto para argentinos como para extranjeros, que cambian sus divisas al blue por los mismos pesos que en octubre pero compran con ellos la mitad de vino o de cualquier otra cosa. Ya ningún chileno cruza a llenar el baúl. Los cosecheros manuales cobran entre $500 y $700 el tacho de uvas y levantan como mucho $15.000 por jornada de trabajo a destajo. 

A eso se sumó una granizada tan severa como inesperada el jueves, que dejó literalmente a la intemperie a cientos de productores de los departamentos Maipú y Lavalle. En catástrofes anteriores comparables, la Nación solía compensarlos. Algunos viñateros esperaban un anuncio en ese sentido del secretario de Industria, Juan Pazo, el exCEO de Rapsodia que ya reportó a Caputo durante su fallida gestión con Mauricio Macri. Pero las fuerzas del cielo no los ayudaron. Ni siquiera se hizo la Vendimia Solidaria de Daniel Vila, que negó ante elDiarioAR haber puesto en venta América TV, una versión que hizo circular uno de sus socios minoritarios.

El alud de tarifazos por delante complica el plan oficial de que la recesión frene a la inflación. Si los costos siguen empujando, primero llegarán las quiebras, los despidos o las paradas productivas repentinas como en Acindar. Pero además, la batalla entre los distintos eslabones oligopólicos de cada cadena de producción por una tajada mayor de la masa de ingresos que el Caputazo transfirió del trabajo al capital todavía no terminó de librarse. Los supermercadistas acusan a las grandes industrias fabricantes de bienes de consumo masivo de haberse pasado de rosca con el traslado a precios de la devaluación y ellas responden que las grandes cadenas se sobrestockearon en noviembre para comprar al precio viejo y vender al nuevo. Todas desmienten en los hechos que la causa única de la inflación sea la emisión monetaria. 

Marina Dal Poggetto, una de los economistas que conversaron en Buenos Aires con la Nº2 del Fondo Monetario, Gita Gopinath, cree que los empresarios siguen alineados tras Milei pese a la inconsistencia de su plan porque los atraen más las sucesivas “acumulaciones originarias” que ocurren con cada bandazo que pega el modelo (por despojo ajeno, como siempre) que el más deseable crecimiento sostenido de la productividad y del valor de sus propios activos. 

El mercado, por su parte, parece haber comprado el relato fiscal de la licuadora pero sobre todo la dureza con la que Milei consiguió que la motosierra lastimara a los más pobres sin un atisbo de reacción social. Por ahora los únicos ganadores son los bancos, cuyos balances se inflan al ritmo del repunte de los bonos de la deuda donde colocaron en los últimos años el dinero que les confían los ahorristas. 

Seguramente se hable de eso el martes, cuando Milei visite Expoagro, la megaferia agroindustrial coorganizada por Clarín y La Nación. El año pasado, según los organizadores, hubo negocios por U$S1.200 millones. ¿Qué pasará este año sin YPF Agro como prestamista amigo de gasoil, sin un Banco Nación que vuelva a duplicar las líneas de financiación y con las retenciones todavía ahí? ¿Cuántas cosechadoras y cuántos tractores se venderán en plena sequía de pesos? ¿Cuántos quintales de soja deberá poner un productor para cambiar la chata, y cuántos debía poner hace dos o tres años? ¿Cuánto más pedirán para liquidar una cosecha que, como se anticipó la semana pasada en este envío, ya vale US$9.000 millones de dólares menos que en diciembre por la ola de calor?

Las inquietudes nublan un horizonte incierto donde muchos dirigentes simplemente aguardan a ver hasta dónde tolera el ajuste la sociedad. Por ahora la explosión es todavía una hipótesis y lo que trae aparejado el empobrecimiento se parece más a una implosión, como escribió Mario Santucho en la revista Crisis hace ya dos años. Cristina cree que este mandato, más que a la dirigencia peronista, va a poner a prueba cuán peronista sigue siendo la sociedad. A Massa, claro, le conviene que sea lo más tarde posible. Necesita separar lo más posible su derrota de la próxima definición de liderazgos. Si reapareció tímidamente el sábado es porque ve precipitarse los acontecimientos.

Todo un revival de 2001, como los trueques que proliferan en las ferias del conurbano profundo a falta de pesos o el policía novato que admite ante un manifestante que entre ellos “no hay conflicto”. Ese año el peronismo también se replegaba para intentar restañar las heridas internas de un liderazgo que no admitía críticas. Lo que nunca nadie habría imaginado es que uno de los aspirantes a heredar la batuta del movimiento se metería a trabajar para un fondo buitre y lo anunciaría públicamente. Tan incansable como inimputable, el que le hizo notar la contradicción a Massa fue su fiel José de Mendiguren: “¿Vos querés ser Manzano o Kirchner? ¿Querés firmar balances o firmar decretos?”, le cuestionó en la intimidad. 

Es una llamativa semejanza entre el triunfador y el derrotado del balotaje, que a su vez los diferencia a ambos de Luiz Inácio Lula da Silva, que cerró su déficit y logró un excedente fiscal en enero gracias a un impuesto a los mega-ricos que grava especialmente las fortunas en el exterior. En la cumbre del G-20 en San Pablo, el director del Observatorio Fiscal Europeo, Gabriel Zucman, lo puso como ejemplo. En esa línea va el adelanto de Ingresos Brutos que reclamó Axel Kicillof a 254 grandes empresas radicadas en territorio bonaerense. 

Con tamaña disyuntiva identitaria en la oposición no debería sorprender que Milei consiga ocultar sus problemas de gestión detrás de la campaña permanente. No parece que vaya a ser ningún dirigente tradicional quien rompa el hechizo. ¿Lo hará la estanflación?

AB/DTC

Milei-Macri, una relación política cruzada por intrigas y desconfianzas mutuas

Milei-Macri, una relación política cruzada por intrigas y desconfianzas mutuas

Aquella noche de octubre, cuando cerca de la madrugada le abrió las puertas de su casona en Acassuso a Javier Milei y a su hermana Karina, Mauricio Macri sintió que volvía a jugar en el primer equipo. Con Juntos por el Cambio fuera de carrera, el fundador del PRO se relamía con la posibilidad de gobernar a través del por entonces candidato de La Libertad Avanza. El economista libertario había acusado el golpe del sorpresivo segundo lugar en las elecciones generales y fue a los pies de Macri en busca de su apoyo de cara al balotaje. Pero lo que parecía ser una lisa y llana capitulación por parte de Milei, el devenir de los acontecimientos lo convirtió en otra cosa.

Con la victoria libertaria consumada, la conformación del gabinete le guardaba a Macri una sorpresa: el ofrecimiento unilateral a Patricia Bullrich para asumir al frente del Ministerio de Seguridad, un gesto que el expresidente interpreto como una movida en contra suyo. A partir de ese momento, y aunque su exministro de Finanzas, Luis "Toto" Caputo, también acabó por ingresar a la gestión, la idea de un cogobierno pareció quedar definitivamente sepultada. “Les deseo a ambos el mayor de los éxitos en este compromiso personal”, fue el mensaje de Macri, sugestivo, a través de las redes sociales.

Sin embargo, transcurridos los primeros tres meses de gobierno libertario, Macri no dejó de ser una fuente de consulta permanente para el presidente Milei, con quien comparte una clara afinidad ideológica. El estrecho vínculo que supieron tejer permaneció intacto pese a aquel desplante, que sí significo un enfriamiento en su relación con Bullrich. El viernes, sin ir más lejos, Macri fue uno de los primeros en saludar el "Pacto de mayo" presentado por el Presidente durante su primer discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso.

"Un mensaje claro, firme y con coraje. Todos los argentinos tenemos que apoyar al Presidente y la clase política aceptar esta invitación en un gesto de humildad y grandeza", escribió el viernes por la noche en su cuenta de X, para después asegurar que el llamado a la unidad nacional será acompañado por el PRO.

"El Presidente Macri sí la ve", había dicho Milei el fin de semana pasado, durante una entrevista que concedió desde Washington, en los días previos a su presentación ante la Asamblea Legislativa. Cada vez que tiene oportunidad, el Presidente se deshace en elogios al hablar del fundador del PRO, con quien asegura contactarse "cada 10 días". Desde que Milei asumió al frente de la Casa Rosada, no volvieron a verse personalmente, aunque cerca del exmandatario confirmaron a elDiarioAR que esa reunión estaría "al caer" (trascendió que se habrían encontrado "en secreto", lo que fue desmentido por fuentes de ambos bandos).

Nada indicaría que, de concretarse, ese encuentro vaya a representar un cambio en la dinámica del oficialismo. En el fondo, Milei siempre consideró a Macri una amenaza para su independencia política. Pero son los miembros de su mesa chica quienes más reparos ponen a un desembarco formal de los amarillos en el gobierno. Ni su hermana Karina, que hoy oficia de secretaria general de la Presidencia, ni su asesor estrella Santiago Caputo, ven con buenos ojos abrir el juego de la gestión. Tampoco el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, ni el ministro de Interior, Guillermo Francos, otras dos figuras gravitantes del esquema libertario.

Así y todo, en La Libertad Avanza ponderan el acercamiento "natural" que existió con el bloque PRO durante los debates de la Ley bases en el Congreso. Por eso Milei no reniega de su relación con su jefe de bancada, Cristian Ritondo, con quien se reunió a solas en su despacho de la Casa Rosada el miércoles pasado. Tampoco descartan la conformación de una alianza electoral para competir en las legislativas de 2025, algo que dio a entender el propio Presidente en varias de sus últimas entrevistas. "Aunque pensar en ese escenario todavía es hacer futurología", se atajó un referente.

Desde las filas libertarias también esperan que Macri resuelva las tensiones que existen puertas adentro de su propio espacio. La pelea por los fondos de coparticipación entre Milei y el mandatario chubutense Ignacio Torres agitó las aguas de la interna del PRO y dejó al expresidente en el ojo de la tormenta. De acuerdo con trascendidos, la ministra Bullrich cuestionó a Macri por haberse llamado al silencio luego de que se conociera la reunión que mantuvo con Torres horas antes de que se desatara el conflicto. El fundador del PRO habría intentado intermediar sin éxito entre Torres y Milei, lo que motivó distintas versiones. Si no hay imprevistos, Macri será consagrado como titular del partido el próximo 19 de marzo. A partir de allí, especulan en el oficialismo, otro puede ser el cantar.

PL/DTC

El desafío de Kicillof, gestionar el recorte de fondos nacionales sin perder capital político

El desafío de Kicillof, gestionar el recorte de fondos nacionales sin perder capital político

La Plata.- Esta semana el presidente Javier Milei le quitó sin previo aviso una gran cantidad de recursos nacionales a la gestión provincial. La situación estructural de la provincia de Buenos Aires, hace décadas, depende del gobierno central por las características de la Ley de Coparticipación. La discrecionalidad de fondos del Estado Nacional es clave para organizar la gestión de una provincia que contiene al 40% de los habitantes del país. Los recortes que ordenó el Presidente por decreto se suman a un panorama general de recesión, en el que no sólo las finanzas públicas están mal, sino también la economía diaria de las familias bonaerenses.

A raíz de estas medidas, el gobernador de la provincia de Buenos Aires convocó a una conferencia de prensa. “Está en juego la unidad nacional y la Constitución”, dijo Kicillof ante una audiencia protagonizada por referentes del peronismo, intendentes y sindicalistas. “El gobierno nacional le está sacando la plata del bolsillo a los 17 millones de bonaerenses. No a Axel, ni al gobierno provincial. A cada uno de los habitantes de esta provincia”, enfatizan a elDiarioAR integrantes del equipo de gestión. 

Kicillof también anunció que le pedirá a la Corte Suprema de Justicia de la Nación que le exija al Gobierno de Javier Milei la devolución de los fondos nacionales. Además contó que mantiene reuniones con otros gobernadores de todos los espacios políticos “para dar una respuesta conjunta y contundente”. 

Sin embargo, las urgencias del bolsillo no entienden de los tiempos de la Justicia y los desafíos económicos se acercan a la orilla como un tsunami. Kicillof tiene que cerrar paritarias, pagarle a los proveedores de la provincia, sostener a más de 600.000 empleados estatales y procurar que los 135 municipios bonaerenses no colapsen. Todo eso en un marzo y abril que el propio ministro de Economía de la Nación adelantó que serán muy duros. 

¿Podrá Kicillof enfrentar estos desafíos sin pagar el costo político? 

Fuentes del gobierno provincial le dijeron al DiarioAR que enfrentarán los obstáculos “haciendo una administración lo más eficiente posible de recursos”. Y aclaran que la provincia de Buenos Aires es la más perjudicada en el reparto de la coparticipación.  “Generamos el 40%, recibimos apenas el 22% (aun con los programas y fondos que teníamos hasta ahora solo se llegaba a un 25% en los mejores meses). Con esa condición somos la provincia que menos gasta del país y la segunda, después de Cordoba, con menos personal. Es decir, aún con un austero manejo de recursos, es muy difícil enfrentar semejante desfinanciamiento”, aclaran.

Desde el equipo del Gobernador aseguran que van a priorizar los salarios y que adaptarán las políticas públicas a los recursos que vayan consiguiendo. “Tenemos un equipo de gobierno que va a buscar las maneras de resolver las consecuencias de lo que genere Milei”, explican. “De hecho, que esta semana empiecen las clases es el mejor ejemplo. Los docentes entienden el esfuerzo que hace la administración provincial no solo en materia salarial, si no también en materia de infraestructura, de programas, de trabajo mancomunado con toda la comunidad educativa para buscar mejoras”.

Por otro lado, el gobierno de Javier Milei tendrá que estar atento a las consecuencias que le puede traer asfixiar a la provincia de Buenos Aires. “Es como serruchar una de las patas de la silla sobre la que se está sentado”, dice el politólogo y analista Gustavo Marangoni. 

No sólo porque es el distrito más grande en términos de población y concentración económica, sino por su cercanía geográfica a las oficinas del gobierno central. No es lo mismo tener una crisis en un Estado provincial que está a mil kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, que tenerla en la puerta de la Casa Rosada.  

“El conurbano es como una entidad mixta”, dice Marangoni, “es la Provincia pero también es como la Nación de alguna manera. Porque los medios hablan de cosas que pasan en el conurbano. Es muy difícil en el imaginario de la sociedad separar lo que sucede en la provincia de lo que sucede en el país.” Entonces, “mirar desde la Casa Rosada con mucha ajenidad lo que sucede en Buenos Aires puede ser una conducta riesgosa”, explica el politólogo.

En sus discursos el Gobernador se enfoca en dejar en claro que el costo del ajuste lo tiene que pagar Milei, va y vuelve siempre sobre esa idea. “Por más que sigan extorsionando y amenazando no vamos a dejar de pelear por lo que le corresponde a los bonaerenses. Esos fondos son para la seguridad, la educación y la salud de nuestro pueblo”, tuiteó Kicillof. 

Para el Gobierno nacional Axel Kicillof es “el villano favorito”. Porque es un economista que está en la antípodas de Javier Milei y porque si para los libertarios hoy por hoy los gobernadores son el corazón de la casta, quien gobierna la provincia de Buenos Aires encabeza la lista. En esa construcción del enemigo el gobernador cobra cada vez más importancia. 

Hoy Axel Kicillof es, junto a Javier Milei, el protagonista del escenario político. El líder de la oposición se mantiene con la cabeza en alto frente al rechazo social creciente contra la dirigencia política. Se le atribuye honestidad en la función pública y capital simbólico. Las consultoras que realizaron encuestas en el inicio del 2024 dicen que el Gobernador mantiene su imagen, fideliza a su núcleo duro, pero ponen en duda si tiene posibilidades de crecer o si ya alcanzó su techo.

“Para romper ese techo, el peronismo –no solo Kicillof– debería construir una nueva relación con el electorado y los actores sociales de la zona “centro” del país, aquellos más vinculados al circuito de producción agropecuaria. Esa promesa incipiente intentó encarnar Alberto Fernández en 2019, pero terminó rápidamente diluida”, explica el investigador de opinión pública y consultor de Opina Argentina Javier Cachés.

Cachés explica que el peronismo atraviesa una crisis profunda, tanto en términos de liderazgos como de su vinculación con la sociedad. “El desafío es volver a sintonizar con su base electoral y social. En palabras del propio gobernador de PBA, se trata de ‘componer una nueva canción’, una nueva melodía. El peronismo quedó congelado en su identidad kirchnerista, que fue muy eficaz para representar a la sociedad de comienzos de siglo, pero que hoy, 20 años después, tiene límites para interpelar a una mayoría social”.

Para el especialista el partido tiene la obligación de renovarse para poder construir una coalición entre los actores sociales perdedores que probablemente emerjan del proceso de reforma y desregulación económica que impulsa Milei. “Por estar al frente de la principal provincia del país, Kicillof está en condiciones de conducir esa eventual coalición. Para eso, es imprescindible que haya una lectura fina sobre las transformaciones que atraviesan a la sociedad -en especial a los sectores populares”, aclara Cachés.

La primera gestión tuvo a Kicillof con cierta holgura de recursos garantizada por un Alberto Fernández que no le cortó los fondos ni siquiera en el peor momento de su relación. Esta segunda temporada de la serie viene con bajo presupuesto y deja al Gobernador con un desafío que lo puede catapultar o empantanar. 

“Es la primera vez desde 1999-2001 que el Presidente y el Gobernador de PBA pertenecen a espacios políticos distintos (en ese momento, De la Rúa y Ruckauf). La experiencia sugiere que cuando esos dos cargos son ocupados por fuerzas alternativas, terminan colisionando. En 2001 perdió el presidente”, dice Javier Cachés. “Pero Kicillof también debería tener presente “la maldición bonaerense”: ningún gobernador de la Provincia llegó a la presidencia de la Nación por elecciones populares. Es el problema de la gobernación: ofrece una estructura política robusta, pero limitada para saltar a la presidencia de la Nación.”

Para Marangoni, si tuviera que pensar en una estrategia, el Gobernador tiene que intentar muchas variantes a la vez, pivoteando entre espacios provinciales y nacionales, propios y ajenos. Como si aplicara un bactericida de amplio espectro. “Resulta bastante desafiante pensar cómo reacciona Milei. Con otros podías estar de acuerdo o en desacuerdo pero estaba dentro de las reglas del juego. Él ha cambiado el juego”, concluye.

Mientras tanto, desde su equipo de trabajo aseguran que,“para Axel el 2027 no está en su cabeza. No hay margen para pensar en el período que viene. Todas sus acciones son pensando en la realidad que tienen los bonaerenses hoy”. 

VL/DTC