Kilometro 859

Código Postal 5214

Noticias de Cordoba

Mahiques y Lijo, codo a codo en París en medio del caso Adorni y la disputa por el poder en Comodoro Py

Mahiques y Lijo, codo a codo en París en medio del caso Adorni y la disputa por el poder en Comodoro Py

La coincidencia entre el ministro de Justicia y el juez que investiga a Manuel Adorni despertó suspicacias en medio de la negociación por los pliegos judiciales y la puja por el control de los tribunales federales.

La imagen difundida este miércoles por el Gobierno parecía, a primera vista, una postal protocolar más de una misión internacional. Pero en la Argentina de Javier Milei pocas fotografías son inocentes. El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, apareció junto al juez federal Ariel Lijo en París, en el marco del plenario del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), y la coincidencia rápidamente despertó suspicacias políticas y judiciales.

No se trata solamente de que Lijo sea el magistrado que investiga al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por presunto enriquecimiento ilícito. Tampoco de que el viaje ocurra en medio de las negociaciones abiertas por los pliegos judiciales y la futura integración de la Corte Suprema. La escena condensa, además, varias de las tensiones que atraviesan simultáneamente al oficialismo: la interna entre Karina Milei y Santiago Caputo, la disputa por la conducción de Comodoro Py y la puja por los próximos nombramientos en el Poder Judicial.

Karina Milei y Juan Bautista Mahiques en su jura como ministro; atrás, Javier Milei se saluda con Carlos Mahiques.

La fotografía difundida por el Ministerio de Justicia muestra a ambos funcionarios compartiendo actividades en el encuentro internacional que se desarrolla esta semana en la capital francesa. No trascendió si mantuvieron conversaciones sobre la causa que involucra a Adorni ni hubo precisiones oficiales al respecto. Integrantes de la delegación insistieron en que se trata de una misión estrictamente técnica orientada a exhibir los avances argentinos en materia de prevención del lavado de dinero y financiamiento del terrorismo.

Pero hay otro dato que terminó alimentando las especulaciones. Aunque no compartieron el vuelo desde Buenos Aires, los principales integrantes de la delegación argentina decidieron alojarse en el mismo hotel, un elegante establecimiento ubicado sobre la avenida Marceau, una de las zonas más exclusivas de París. Allí conviven desde el domingo y hasta el viernes Mahiques, Lijo, el titular de la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado (Dajudeco), Juan Tomás Rodríguez Ponte, y el juez federal Sebastián Casanello. Oficialmente, la explicación es sencilla: se trata de una misión técnica de cinco días. Extraoficialmente, la coincidencia volvió inevitable una pregunta en Buenos Aires: cuánto de la conversación gira alrededor del GAFI y cuánto alrededor del tablero judicial argentino.

La presencia de Rodríguez Ponte agrega otra capa de lectura política. Exsecretario del juzgado de Lijo, actual responsable de las escuchas judiciales y aspirante a ocupar un juzgado federal en Lomas de Zamora, integra uno de los expedientes más sensibles de las negociaciones abiertas por los futuros nombramientos judiciales.

Lijo fue uno de los nombres originalmente impulsados por Milei para integrar el máximo tribunal.

La paradoja es que, mientras el oficialismo intenta mostrar una imagen de coordinación institucional ante la comunidad internacional, buena parte de sus protagonistas encarnan disputas abiertas en el plano doméstico. El ministro de Justicia responde políticamente al universo de Karina Milei. Lijo es señalado desde hace tiempo como uno de los magistrados con mejor diálogo con el entorno de Santiago Caputo.

La relación personal entre ellos, además, viene de mucho antes. Tanto Mahiques como su segundo, Santiago Viola, construyeron parte de su trayectoria profesional en el entorno del juzgado de Lijo. Son vínculos históricos que preceden a la llegada de Milei al poder y que hoy reaparecen bajo una nueva luz, atravesados por la creciente judicialización de algunos de los principales funcionarios del Gobierno.

Lijo, además, concentra varios expedientes sensibles para la administración libertaria. Además de la investigación patrimonial sobre Adorni, tiene a su cargo la causa por las presuntas irregularidades en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), donde se encuentra procesado quien fuera su titular, el abogado Diego Spagnuolo, entre otros.

Lule Menem y Santiago Viola.

El viaje también se produce en un momento particularmente relevante para el ministro de Justicia. Después de que el Senado aprobara cerca de 70 pliegos judiciales, Mahiques intenta avanzar en una negociación más ambiciosa: ocupar las vacantes pendientes en la Justicia federal y encarar la discusión, todavía inconclusa, sobre los dos lugares disponibles en la Corte Suprema. La situación de Lijo ocupa un lugar especial dentro de ese tablero. El magistrado fue uno de los nombres originalmente impulsados por Milei para integrar el máximo tribunal, donde fue designado por decreto, pero nunca consiguió reunir los votos necesarios en la Cámara alta.

Como si fuera poco, tanto Mahiques como Lijo aparecen mencionados en otra carrera silenciosa: la sucesión en la Procuración General de la Nación. Tanto el ministro como el juez son señalados en distintos sectores judiciales como posibles aspirantes a convertirse en jefe de los fiscales, un cargo vacante desde hace casi una década y que sigue siendo una de las piezas más codiciadas del tablero institucional argentino.

Acercamiento a la OCDE

La agenda formal, sin embargo, transitó por otros carriles. El GAFI, creado en 1989 por los países integrantes del G7, es el principal organismo internacional encargado de establecer estándares globales contra el lavado de activos, el financiamiento del terrorismo y otros delitos financieros. Sus cuarenta recomendaciones constituyen hoy la principal hoja de ruta que deben seguir los países para demostrar la solidez de sus sistemas de control.

Para la Argentina, la participación en este plenario tiene una importancia adicional. El país atraviesa un proceso de seguimiento luego de la evaluación aprobada en 2024 y busca consolidar los avances exhibidos en materia de prevención del lavado de dinero, un requisito clave dentro de su estrategia de acercamiento a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, mantuvo una reunión con el Secretario General de la OCDE, Mathias Cormann.

Según informó el Gobierno, Mahiques mantuvo este jueves una reunión con el Secretario General de ese organismo, Mathias Cormann, que se sumó al que tuvo lugar el miércoles con Giles Thomson, próximo presidente del GAFI para el período 2026-2028. Allí abordaron, de acuerdo al comunicado difundido, “los desafíos vinculados al fortalecimiento de los sistemas de prevención y persecución del lavado de activos, el financiamiento del terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva”. Desde el Ejecutivo destacaron especialmente que Thomson valoró la participación de representantes del Poder Judicial en la delegación argentina.

Mahiques, a su vez, aseguró que las políticas impulsadas por el Ministerio de Justicia y el trabajo que desarrolla la Unidad de Información Financiera (UIF) se encuentran alineados con las prioridades de la próxima presidencia del organismo. La comitiva argentina mantuvo además un encuentro con la presidenta saliente del GAFI, Elisa de Anda Madrazo, quien felicitó al país por los avances registrados desde la aprobación del Informe de Evaluación Mutua en 2024 y por la participación activa de la delegación en los distintos grupos de trabajo.

PL/MG

Tras diez días de silencio, Milei cruzó a Harari por la regulación de IA: "No significa lanzar el Día del Juicio de Terminator"

Tras diez días de silencio, Milei cruzó a Harari por la regulación de IA:

El Presidente contestó las objeciones del historiador israelí al proyecto que habilita sociedades gestionadas exclusivamente por inteligencia artificial. Aseguró que la personería jurídica permite regularlas y rechazó que convierta a la Argentina en un "paraíso sin control".

La crítica de Harari sobre las empresas sin humanos golpeó a Milei y pone en riesgo la fantasía de Peter Thiel

Diez días después de que el historiador israelí Yuval Harari cuestionó a Javier Milei por sus ideas de crear sociedades sin humanos, este jueves llegó la respuesta oficial por medio de un comunicado de la llamada “Oficina del Presidente” en el que el Gobierno argentino sostuvo que “otorgar personalidad jurídica a las compañías de IA no significa lanzar el Día del Juicio de Terminator”.

En el texto, Milei enfatizó que se trata de “ofrecer el refugio que James Watt necesitó hace 200 años, permitiendo que la imaginación se desarrolle y crezca con libertad”.

En un artículo publicado por Financial Times, Harari cuestionó la idea de Milei de habilitar la existencia legal de empresas que operan exclusivamente mediante algoritmos o inteligencia artificial, sin empleados ni gerentes humanos en otra columna en el mismo medio y firmada junto al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. El historiador señaló que este proyecto podría convertir al país en un paraíso sin control para la IA. Según explicó, el reconocimiento legal de empresas creadas por algoritmos funcionaría como una especie de “llave maestra” que permitiría a sistemas de inteligencia artificial intervenir de manera autónoma en ámbitos financieros, económicos y políticos.

Hoy, el Presidente publicó un comunicado en el que señala: “Esto me recuerda a una historia de Isaac Asimov en Yo, Robot, escrita en 1950, en la que una campaña política se ve opacada por la sospecha de que el candidato favorito podría ser un robot. El debate resultante es fascinante. La conclusión: el robot trabaja sin parar, es escrupulosamente honesto y nunca pierde la compostura. ¿Por qué no probar con el político robot? Nadie lo sabe con certeza, pero considero probable que las empresas de IA serán más adversas al riesgo que los humanos”.

Según la mirada de Milei, “las preocupaciones de Harari son un argumento a favor de la personalidad jurídica, no lo contrario” y remarcó que la personalidad jurídica “lejos de facilitar abusos, es precisamente el mecanismo mediante el cual una sociedad canaliza su energía creativa dentro del marco de la ley, los derechos de propiedad y el principio de no agresión que forman los pilares del liberalismo”.

El 1 de junio, el Gobierno oficializó el envío al Senado de un proyecto de Ley General de Sociedades. Se trata de la reforma más profunda al derecho societario argentino desde 1972, cuando la dictadura de Lanusse sancionó la Ley 19.550 que aún rige. El proyecto define la Sociedad Automatizada como aquella que “desarrolla su objeto social mediante sistemas algorítmicos autónomos o agentes de inteligencia artificial, sin requerir trabajadores en relación de dependencia ni recursos humanos para su operación ordinaria”. La sociedad responde con su patrimonio por los daños que causen esos sistemas. En términos concretos: un algoritmo que ofrece un servicio o producto de forma autónoma puede constituirse como empresa, negociar con terceros y limitar su responsabilidad al patrimonio societario. Un robot con personería jurídica.

En el artículo escrito para el Financial Times, titulado “Argentina invita a la inteligencia artificial a liberarse” (“Argentina invites AI to free itself”, en su título original en el inglés), Milei arranca con una analogía histórica: la fundación de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales en 1602 como origen de la sociedad de responsabilidad limitada y motor del capitalismo industrial. “La máquina y la entidad legal fueron, juntas, la doble hélice de la prosperidad moderna”, escribió.

En su respuesta, Harari –autor de los ya célebres Sapiens(2011), Nexus (2020) y Homo Deus (2015)– escribió: “Milei espera convertir Buenos Aires en una nueva Ámsterdam. Corre el riesgo de convertirla en una nueva Batavia”, escribió en referencia a la capital de las antiguas colonias neerlandesas en Asia –hoy Yakarta, capital de Indonesia– asociada históricamente al poder de las grandes compañías comerciales.

En otro tramo advirtió que “Otorgar personalidad jurídica a las IA permitiría a los agentes de IA emprender numerosas iniciativas nuevas, generando potencialmente una enorme riqueza. Sin embargo, la personalidad jurídica es una llave de uso general que también les permitiría acceder a nuestros sistemas financieros, económicos y políticos. Esto suscita muchas preocupaciones”.

Lo cierto es que las críticas del prestigioso historiador israelí generaron malestar en el Gobierno que no supo cómo responderle. De hecho, el mismo día que el Financial Times publicó el artículo de Harari, Milei escribió en su cuenta de X: “. ¡Ya estoy preparando mi respuesta para ver si podemos calmar tus temores sobre el camino que propuse la semana pasada!”.

Al Gobierno le tomó diez días elaborar la respuesta que llegó hoy: “Siempre es un placer y un honor que Noah Harari comente una de las ideas de uno. Sin embargo, la preocupación de Harari respecto de las sociedades de responsabilidad limitada operadas de manera autónoma por inteligencia artificial es, en todo caso, inesperada”, comenzó el Presidente.

“En primer lugar, porque probablemente ninguna persona en el mundo pueda prever el futuro tan bien como él; y otorgarles a las empresas gestionadas por IA un marco jurídico parece ser una característica necesaria de ese futuro. En segundo lugar, porque en Sapiens Harari elogia la responsabilidad limitada. De hecho, sostiene: ‘La idea detrás de tales compañías se encuentra entre las invenciones más ingeniosas de la humanidad’”, siguió.

Según precisa el comunicado de la Oficina del Presidente, Milei planteó sus “reparos respecto de su preocupación por la supuesta capacidad especial de la IA para encontrar vacíos legales o hacer trampas. No es que avalemos tales conductas. Sin embargo, incluso antes de preguntarnos por qué esos vacíos no pueden corregirse, deberíamos preguntarnos: ¿acaso los seres humanos no hacen lo mismo? Y aun así, eso no es motivo para abolir las estructuras corporativas, y no creo que nadie lo haya sugerido en el caso de empresas dirigidas por personas. Ni siquiera después de Enron. De hecho, preferiría tener un patrimonio contra el cual hacer valer un reclamo si una IA me perjudica, antes que no tener protección alguna. Huelga decir que, en nuestro esquema, las mismas penas y sanciones que se aplican a compañías cuyos directivos humanos cometen irregularidades se aplicarían a las firmas autónomas”.

CC

Una filtración revela un club secreto fundado por Peter Thiel, el tecnomagnate admirado por Milei

Una filtración revela un club secreto fundado por Peter Thiel, el tecnomagnate admirado por Milei

La revista especializada WIRED reveló que un error básico de seguridad dejó al descubierto los registros internos de un grupo privado cofundado por el multimillonario dueño de Palantir. Funcionarios de Trump y ejecutivos de Silicon Valley, ente los miembros. Estaría incluido Marcos Galperín.

Una sociedad secreta fundada por Peter Thiel, ahora radicado en Argentina para seguir el “experimento” de Javier Milei, quedó expuesta por descuido propio. La revista especializada WIRED reveló este lunes que los registros internos de Dialog —una organización privada fundada en 2006 por el dueño de Palantir— estuvieron accesibles en línea para cualquier persona que supiera dónde mirar.

El directorio de miembros estaba incrustado en el código fuente de su página web, visible sin ningún tipo de contraseña ni restricción. La hacktivista suiza maia arson crimew (escribe su nombre en minúscula), conocida por haber expuesto la Lista de Exclusión Aérea del gobierno estadounidense, fue quien lo detectó primero a partir de una denuncia anónima.

Los documentos filtrados revelan que Dialog no es un think tank más. La lista de inscriptos para el retiro anual de 2026 —programado para agosto en las afueras de Dublín, con un costo de más de US$16.000 por persona— incluye al secretario del Tesoro Scott Bessent, al secretario del Ejército, Dan Driscoll, y al general Alexus Grynkewich, comandante supremo aliado de la OTAN en Europa. También aparecen el senador Ted Cruz, el cofundador de Palantir Joe Lonsdale, el exdirector ejecutivo de Google Eric Schmidt, el cofundador de OpenAI Greg Brockman y Elon Musk. Ninguno utilizó una dirección de correo electrónico gubernamental para inscribirse, lo que coloca su participación fuera del alcance de las leyes de acceso a la información pública.

La publicación del sitio especializado WIRED.

Lo que hace singular a Dialog no es solo quiénes están, sino cómo convergen. Auren Hoffman, presidente de la organización, fundó SafeGraph y LiveRamp, dos de los principales intermediarios de datos de consumo de Estados Unidos. Aparece en la misma lista que el senador Cruz, quien preside el comité del Senado que supervisa a la Comisión Federal de Comercio —el regulador de privacidad de datos—, y que Bessent, cuyo ministerio redacta las normas sobre datos financieros. Lonsdale, cuya empresa Palantir gestiona los sistemas de datos del Pentágono y del Servicio de Inmigración, comparte organización con el congresista Jim Himes, principal opositor en el Comité de Inteligencia de la Cámara que supervisa esos contratos.

Entre los 222 inscriptos figuraría también Marcos Galperin, cofundador y CEO de MercadoLibre. Su nombre aparece en una lista que circuló en redes sociales a partir de la información publicada por WIRED, aunque la revista no lo menciona en el cuerpo de su nota. Sería el único latinoamericano destacado en un círculo que convoca simultáneamente a reguladores financieros, ejecutivos de inteligencia artificial y funcionarios de seguridad nacional: no un foro de ideas, sino un espacio donde el poder económico y el político se encuentran sin registro ni atribución.

La agenda del retiro de 2026 termina de dibujar el espíritu del grupo. Entre las sesiones previstas figuran “Navegando la Tercera Guerra Mundial”, “Tecnologías de campo de batalla”, “Construye un culto” y “¿Cómo va tu vida sexual?”. Los datos también revelan que Dialog opera un servicio de citas para sus miembros —con un formulario que pregunta sobre orientación política y estado civil— y que esa información también quedó expuesta en la filtración, junto con los tokens de acceso personales de cada participante.

Dialog operó durante dos décadas bajo una regla estricta: todo lo dicho en sus encuentros es off the record y nada puede atribuirse a nadie. La filtración no provino de un espía ni de un hackeo sofisticado: bastó con ver el código fuente de una página web casi vacía. La organización no respondió a los pedidos de comentario de WIRED, según la publicación especializada. Su director ejecutivo, Raffi Grinberg —autor de un libro de autoayuda llamado How to Be a Grown-Up— tampoco.

La crítica de Harari sobre las empresas sin humanos golpeó a Milei y pone en riesgo la fantasía de Peter Thiel

La crítica de Harari sobre las empresas sin humanos golpeó a Milei y pone en riesgo la fantasía de Peter Thiel

El Presidente acusó el golpe de los cuestionamientos del historiador israelí a su proyecto de empresas con algoritmos y aún medita con Sturzenegger cómo responderle con altura intelectual. El dueño de Palantir habló de la reforma societaria con Grabois.

El Gobierno oficializa la reforma societaria que habilita que haya empresas manejadas por algoritmos, sin personas

La crítica del historiador israelí Yuval Harari a la idea de Javier Milei de crear sociedades sin humanos golpeó de lleno en el corazón del Gobierno. Lejos de cuestionar su retórica, el presidente libertario agachó la cabeza: “¡Ya estoy preparando mi respuesta para ver si podemos disipar sus temores!”, tuiteó, admitiendo así que no estaba a la altura intelectual de contestarle al instante al autor de los ya célebres Sapiens (2011), Nexus (2020) y Homo Deus (2015), cuyas páginas cierra con una advertencia abrumadora para la especie humana: “¿Qué le ocurrirá a la sociedad, a la política y a la vida cotidiana cuando algoritmos no conscientes pero muy inteligentes nos conozcan mejor que nosotros mismos?”.

Milei le debe la respuesta a Harari desde el lunes pasado. En el Financial Times, el escritor elogió al libertario pero alertó que convertir al país en un paraíso sin control para la IA es una herramienta “extremadamente riesgosa”. Según explicó, el reconocimiento legal de empresas creadas por algoritmos funcionaría como una especie de “llave maestra” que permitiría a sistemas de inteligencia artificial intervenir de manera autónoma en ámbitos financieros, económicos y políticos. 

Harari también planteó que estas corporaciones podrían poseer bienes, contratar personal, participar en operaciones comerciales internacionales, iniciar acciones judiciales e incluso realizar aportes a campañas políticas sin que existiera una persona humana directamente responsable de sus decisiones. “Milei espera convertir Buenos Aires en una nueva Ámsterdam. Corre el riesgo de convertirla en una nueva Batavia”, escribió en referencia a la capital de las antiguas colonias neerlandesas en Asia –hoy Yakarta, hoy capital de Indonesia– asociada históricamente al poder de las grandes compañías comerciales.

Harari respondía en el mismo periódico de color salmón del círculo financiero global en el que Milei publicó una columna el 4 de junio pasado firmada junto a Federico Sturzenegger titulada “Argentina invita a la inteligencia artificial a liberarse” (“Argentina invites AI to free itself”, en su título original en el inglés). 

Un funcionario –y mano derecha del ministro de Desregulación– admitió ante elDiarioAR la incomodidad que generó la crítica de Harari: “Lo admiro profundamente en su pensamiento, he leído todos sus libros, y estuve en su charla al respecto en el World Economic Forum. Pero creo que tiene un prejuicio con la IA, y comete un error al decir que la IA va a contratar empleados. El tipo societario nuestro es para empresas que no requieran trabajadores en relación de dependencia”.

El proyecto que el Poder Ejecutivo envió al Senado el 29 de mayo plantea una modificación profunda de la Ley General de Sociedades, vigente desde hace más de medio siglo. Entre sus puntos más novedosos, incorpora la figura de las “sociedades automatizadas”, definidas como aquellas que desarrollan su actividad mediante sistemas algorítmicos autónomos o agentes de inteligencia artificial, sin necesidad de contar con empleados en relación de dependencia ni personal destinado a su funcionamiento habitual. La iniciativa también introduce las DAOs (Sociedades Descentralizadas Autónomas Operativas), organizaciones sustentadas en contratos inteligentes y mecanismos de gobernanza basados en tecnología blockchain, capaces de constituirse y operar por completo en entornos digitales. A esto se suma la posibilidad de que los conflictos societarios sean sometidos a la legislación extranjera que acuerden las partes involucradas. 

“Lo más importante que hay que saber sobre la IA es que no es simplemente otra herramienta. Es un agente. Puede aprender y cambiar por sí mismo, y tomar decisiones por sí mismo. Un cuchillo es una herramienta. Puede usar un cuchillo para cortar ensalada o para asesinar a alguien, pero tú decides qué hacer con él. La IA es un cuchillo que puede decidir por sí mismo si cortar ensalada o cometer un asesinato”, planteó Harari en su última exposición en el World Economic Forum en Davos, hace cuatro meses, aquella a la que asistió el funcionario de Sturzenegger y Milei citado, y que está muy involucrado en el proyecto de ley de sociedades automatizadas. 

“Le vamos a responder”, avisó este viernes el funcionario sobre el debate que abrió Harari. Pero la incomodidad en el seno libertario existe. Y trasciende a los dichos de Harari. “A veces siento que pasamos de Alberdi y la Constitución Nacional a la Unión Soviética”, se quejó una voz de La Libertad Avanza por el freno de los propios aliados que tienen los proyectos de desregulación en el Congreso.

Más el llano local, el abogado y especialista en Derecho e IA por la Universidad de Salamanca Nicolás Bevilacqua planteó a elDiarioAR: “La inteligencia artificial no es una aplicación más ni una innovación comparable a cualquier avance tecnológico del pasado. Es una herramienta con –cada vez más– capacidad para intervenir en decisiones que afectan el empleo, el crédito, la salud, la educación, la seguridad y el acceso a derechos fundamentales. Por eso, la pregunta central ya no es cuánto Estado debe retirarse, sino cuánto Estado necesita una democracia para evitar que tecnologías cada vez más poderosas operen sin controles, sin transparencia y sin responsabilidades”.

Milei recibió a Peter Thiel semanas atrás en la Casa Rosada.

Si la ley de sociedades automatizadas aún no avanzó siquiera en comisiones del Senado es porque Bullrich tiene otros problemas que resolver antes. Los gobernadores y las bancas del PRO y la UCR ya están pidiendo nuevos cambios en la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, que desregulariza la venta de tierra a extranjeros. La sesión para votar esa iniciativa iba a ser la semana pasada, pero se pateó para esta; y el riesgo Adorni obligó a Bullrich a postergarla una semana más.

Y así como a Harari, el proyecto de sociedades automatizadas también llamó la atención a otro nombre influyente en el escenario global: Peter Thiel, el tecnomagnate dueño de Palantir que reside en una mansión en Barrio Parque y quiere auspiciar la Argentina de la inteligencia artificial libertaria. Porque aunque en el Gobierno lo nieguen, la ley de reforma societaria le vendría como anillo al dedo al multimillonario que juega al ajedrez en el club Torre Blanca de Almagro.

Thiel se lo dijo a Juan Grabois cuando lo recibió en su casa la semana pasada días antes de la muerte del Indio Solari, según pudo reconstruir elDiarioAR. El empresario convocó al diputado del kirchnerismo vía mensaje de texto para hablar de la encíclica papal Magnifica Humanitas –donde justamente León XIV alerta sobre la inteligencia artificial– pero sobre todo le transmitió un especial interés por la posibilidad de que en el país se permitan crear empresas sin humanos. 

Grabois salió de la mansión con la sensación de que Thiel no era una mente brillante, sino “apenas un programador” que sabe muy bien cómo vender su producto de procesamiento de base de datos a nivel masivo. Los servicios de Palantir ya están incorporados en distintas áreas de seguridad, defensa y videovigilancia de países como Estados Unidos e Israel. 

Revista Noticias reveló la imagen de Grabois ingresando a la mansión y Clarín contó otra fantansía de Thiel en Argentina: busca crear en conversaciones con Santiago Caputo una ciudad “con reglas propias” que le permita a los inversores globales vivir sin tener que rendir cuentas al Estado. El asesor de Milei tuiteó días atrás: “La Nueva Argentina que el Presidente está construyendo desde las cenizas del Antiguo Régimen Colectivista merece una ciudad emblema acorde al futuro de prosperidad que nos espera”.

Milei propone abrir la Argentina sin control a los magnates tech, tanto por las sociedades automatizadas como por el atractivo de exención impositiva y externalización de las ganancias a la instalación de data-centers o la explotación minera a mayor escala vía el Super-RIGI. El proyecto avanza en el Congreso pero no tiene allanado el camino para su sanción, aunque el Gobierno quiere que sea en el próximo mes para que pase desapercibido debajo de la atención que genera el Mundial. También la respuesta de Milei a Harari pasaría bajo el radar de la pelota.

MC

Clínica de la separación

Clínica de la separación

Nuestra época tiende a pensar la infancia desde la lógica de la crianza -lo que hay que dar al niño-, olvidando que educar también implica introducir la dimensión de lo que es preciso pedirle.

Nuestra época piensa a los niños desde la lactancia extendida, esto es, desde lo que hay que darles, como si no existiera el complejo de control de esfínteres, que plantea la cuestión desde lo que es preciso pedirles.

El complejo de lactancia se opone al de esfínteres como criar se opone a educar. A los niños es necesario criarlos y educarlos. Esto es obvio, o lo era hasta hace un tiempo. El punto que quiero destacar, respecto de la articulación de ambos complejos, es que en su bisagra se constituye la masturbación como actividad psíquica infantil.

Sigmund Freud insistió lo suficiente en cómo del pecho se pasa a los genitales. El problema es que cuando no se constituye adecuadamente el complejo de control de esfínteres, la masturbación permanece como pura excitación autoerótica, de la que el niño no considera que tiene que separarse (como de las heces).

Las madres de niñas y niños pequeños lo dicen: “No para, está frotándose todo el tiempo”. Esta etapa es algo normal, pero no puede extenderse indefinidamente, para eso está su articulación con el complejo de control de esfínteres (es sucio) y su posterior relación con la vergüenza (que no me vean).

En quienes no se dio este pasaje, la masturbación permanece como la fuerza pulsionante de sus acciones. Es lo que les ocurre a las personas que no se pueden quedar quietas, o que si tienen un minuto meten una actividad útil (como barrer o lavar) que con esta utilidad justifica su raíz erótica.

Estas personas hacen muchas cosas, pero no elaboran. Solo viven procesos de descarga, no pueden tolerar tensiones internas. Decir que son ansiosas es decir poco; decir que sus actos son compulsivos, es decir nada, si no se aclara que la compulsión tiene su origen en la masturbación.

Freud tiene una idea bellísima: los síntomas son equivalentes del acto sexual, las compulsiones son continuaciones de la masturbación. Todavía no sacamos todas las conclusiones que se desprenden de esta idea. Ni siquiera la entendemos.

Por su parte, a Jacques Lacan le gustaba decir que “el deseo es el deseo del Otro”. Sin embargo, esto no quiere decir que un deseo es idéntico al deseo del otro; entre la primera parte de la frase y la segunda, hay una pausa: “El deseo… es el deseo del Otro”.

Esto quiere decir que un deseo es la diferencia respecto de otro deseo. Lacan decía lo mismo cuando afirmaba que el deseo nace de una experiencia de separación. El deseo es el deseo que se separa (Lacan también decía “parirse”) del deseo del Otro.

Aclaremos: separarse del deseo del Otro no es sin ese deseo, esta es —por decirlo así— una separación en el interior del deseo del Otro. Ilustremos esto con un ejemplo sencillo, que permite continuar la articulación entre complejos.

Una mujer cuenta que su hijo, sin que ella supiera, usó su tarjeta de crédito para un juego. Ella estuvo muy bien: entendió que el niño no se lo quería pedir; porque si se lo pedía ella hubiera dicho que sí. El punto es que ella solo se enojó cuando le preguntó si había sido él y primero este lo negó.

Luego el niño lo reconoció y ella le dijo: “Yo puedo aceptar que quieras algo que yo no sepa, pero no que después no puedas responder por eso”.

Otro ejemplo es el de un joven que vive estudiando. Es un gran estudioso y va por la tercera carrera. Quizás está demasiado cómodo en la posición autoerótica de estudiante. No puede interrogar esa posición, porque lo deja muy bien instalado en relación a lo que el Otro espera.

Al estudiar, hace lo que le piden; es más, se molesta cuando un docente no expresa con claridad qué quiere y da demasiada libertad en la consigna. Definitivamente, no quiere encontrarse con ese intervalo —esa pausa— que puede haber entre lo esperado y lo que se produce.

En el primer ejemplo, un niño ya está convirtiéndose en sujeto de deseo, anudado separadamente a otro deseo; en el segundo, un neurótico rechaza obsesivamente que su deseo se efectúe como deseo del Otro.

El niño ya está destetándose, el joven permanece adherido a los residuos de saber que no quiere dejar ir. Ambos sufren de la dificultad para separarse.

LL/MF