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Asume Presti como ministro de Defensa y designaría a más militares en cargos políticos

Asume Presti como ministro de Defensa y designaría a más militares en cargos políticos

El designado funcionario desembarca formalmente en el Poder Ejecutivo. Se rodearía de otros miembros del Ejército en cargos claves en la cartera. Posturas negacionistas, hijos de represores y militares con más de 40 años en las FFAA.

Milei elige por primera vez en democracia a un militar (hijo de un criminal de la dictadura) como ministro de Defensa

El militar del Ejército Carlos Presti jura hoy como ministro de Defensa de Javier Milei y sella la incorporación de las Fuerzas Armadas a la mesa política de un gobierno constitucional por primera vez desde el retorno de la democracia. El Presidente encabezará el acto de jura desde el mediodía en la Casa Rosada –según supo elDiarioAR de voceros oficiales– tras designar al funcionario el lunes pasado, cuando aceptó la renuncia de su antecesor, Luis Petri.

Presti desembarca en el Ejecutivo en un acto que corona el abrazo libertario a la familia militar. Con cargo castrense de Teniente General, el flamante ministro no pasó a retiro, sino que pasó “a disponibilidad” por un periodo de al menos dos años, el plazo formal de mandato que le queda a Milei. Su designación además generó en organismos de derechos humanos la preocupación por cierta avanzada negacionista en el oficialismo: el padre del ministro, Roque Carlos Presti, murió impune acusado de delitos de lesa humanidad, ya que durante la dictadura fue responsable de la represión en La Plata y coordinó centros clandestinos de detención y tortura.

La llegada de Presti al Gobierno significaría también la llegada de distintos miembros de las Fuerzas Armadas a la toma de decisiones políticas en el ministerio de Defensa, principalmente del Ejército. Aún no está confirmado el grupo de colaboradores que rodeará al funcionario, pero ya trascendieron nombres para su mesa chica que denotan una significativa politización de los militares. Entre ellos no aparecen figuras de la Armada ni de la Fuerza Aérea.

Voces que conocen el interior de las FFAA contrapusieron las críticas de los organismos como Abuelas de Plaza de Mayo o el CELS sobre Presti por la “militarización de la política”. “Hay mucha ilusión, Presti viene a manejar las fuerzas armadas desde la dirección política. Conoce las problemáticas porque toda su vida transitó ahí”, recogió este medio. 

Otra fuente que pidió el anonimato y que conoce en profundidad los movimientos internos en Defensa aseguró: “Con Presti el Ejército se incorpora en el dispositivo de poder del presidente Milei; todos los militares que ubica en el ministerio pasarán a ser funcionarios, por lo que la fuerza se va a partidizar y serán los propios militares los que tomen decisiones sobre defensa sin tener que informar siquiera al Ejecutiva, porque serán parte del Gobierno”.

Los cargos a ocupar

Ya en el cargo, Presti deberá ocuparse de llenar varios “ravioles” que componen el organigrama en el Edificio Libertador. Allí los puestos sensibles son los de la Secretaría de Estrategia y Asuntos Ministeriales (en los papeles, el viceministerio), la Jefatura de Gabinete, la Secretaría de Asuntos Internacionales, el Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA, la obra social que atraviesa una fuerte crisis estructural), la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica, la Agencia Logística (que provee de suministros las operaciones militares) y el Instituto de Ayuda Financiera (IAF, que paga los retiros y pensiones militares).

Jorge Alberto Puebla será el virtual viceministro de Defensa.

Si bien el flamante ministro nunca habló sobre el rol de su padre en la dictadura, ya dio una pista que encendió alarmas: ascenderá como jefe de Gabinete a Guillermo Madero, actual subsecretario, pudo confirmar este medio. El funcionario se negó en su momento a enviarle información a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi) y llegó a visitar a los represores que están presos en la Unidad 34 de Campo de Mayo, como anticipó elDiarioAR el fin de semana.

Como viceministro y mano derecha, Presti tiene en estudio designar al general de división Jorge Alberto Puebla, según anticipó La Nación y pudo corroborar este medio. Se trata de un militar en actividad, con 42 años de servicio en las FFAA, que actualmente ostenta en el Ejército el cargo de director general de Educación. 

Puebla tiene 59 años y fue compañero de promoción de Presti en la Promoción 118 del Colegio Militar. Formado en el arma de Ingenieros, como director general de Educación del Ejército maneja desde los institutos de formación de la fuerza: el Colegio Militar, la Escuela Superior de Guerra, la Escuela de Suboficiales Sargento Cabral y los liceos militares. 

Puebla es un militar de carrera que incluso despertó elogios en el kirchnerismo, aunque en off the record. “En términos militares tenemos una buena opinión suya, muy eficaz en el trabajo de cuestiones de asistencias en emergencia y desastres naturales”, señaló un ex funcionario en Defensa.

Martella, hijo de un represor

Un “raviol” que sí despierta alertas es la posible designación como secretario de Asuntos Internacionales para la Defensa del teniente coronel Daniel Enrique Martella, quien fue pasado a retiro en 2013 por Cristina Kirchner. El cargo es clave por el vínculo con otros países, ahora muy enfocado en la relación de la Casa Rosada con Estados Unidos.

Daniel Mertella sería el encargado de las relaciones internacionales de las FFAA.

Martella pasó a retiro aunque sus causas no están clarificadas: podría haber tenido una sanción previa o decidido su retiro por cuestiones personales. “No tiene problemas de portación de apellido”, dijo una voz que lo conoce, a partir de que Martella es hijo de un militar de la dictadura condenado por delitos de lesa humanidad: Luis Santiago Martella, quien fue secretario general de Roberto Viola y luego jefe de la Policía Federal. Fue condenado en 2016 en la megacausa La Perla, el centro clandestino que funcionaba en Córdoba, por privación ilegal de la libertad agravada, imposición de tormentos agravados, y homicidio calificado. Murió en 2017.

Además, Martella tuvo de hermano al teniente Luis Carlos Martella, quien combatió en Malvinas y murió en un combate en el monte Dos Hermanas, al oeste de Puerto Argentino. En junio del año pasado tuvo un homenaje en el Senado.

Martella padre fue secretario de Viola y condenado por delitos de lesa humanidad.

Martella ya estuvo en el ministerio de Defensa, en tiempos de Petri, como director nacional de Planeamiento y Estrategia. Junto a otros militares retirados, está detrás de la organización de Do-Tank “Tabula Rasa”, que entre sus objetivos declarados busca “prevenir futuros conflictos en el país y formular políticas de defensa”. En su trayectoria se cuentan participaciones en misiones de la ONU.

En esa línea, no trascendió las posibles designaciones para la sensible Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar, justo cuando el Gobierno cambió la cúpula de la SIDE. Sí en la Agencia Logística de la Defensa estaría al frente el general de brigada Carlos Horacio Martín. Es un espacio clave porque maneja el presupuesto de la cartera para realizar todas las compras.

La obra social IOSFA sería otro “raviol” para un militar. El nominado sería el general de brigada Omar Horacio Domínguez. El servicio de cobertura médica tiene un déficit de $150.000 millones, hay prestadores de servicios cancelados y la atención está limitada en unidades hospitalarias del personal militar. Domínguez fue director del Hospital Militar y desde enero de 2024 es director general de Salud del Ejército, nombrado allí por Presti como jefe de la fuerza. Conocedores del tema señalan que será una de las prioridades de Presti; de hecho, antes de dejar el cargo, Petri pidió una auditoría al respecto.

Un último miembro de las FFAA que desembarcaría en Defensa sería el subjefe del Ejército, general de brigada Carlos Alberto Carugno, como posible titular del Instituto de Ayuda Financiera, con un abultado presupuesto para gestionar el pago de unos 300.000 retiros y pensiones, además de realizar inversiones en el mercado financiero para otorgar préstamos. “Es la Anses militar”, la calificó una fuente. El área la condujo Francisco Jorge Adorni, hermano de Manuel Adorni, ahora diputado bonaerense. Llegó a hacer un préstamo de $40.000 millones al IOSFA para no caer en bancarrota.

MC/MG

El nuevo jefe de la SIDE tiene una empresa en Miami pero no la declaró ante la Oficina Anticorrupción

El nuevo jefe de la SIDE tiene una empresa en Miami pero no la declaró ante la Oficina Anticorrupción

El contador Cristian Auguadra registró en 2021 y mantiene hasta ahora una SRL en EE UU llamada Bizarak. Sin embargo, omitió mencionarla en su declaración jurada patrimonial cuando se incorporó en 2024 como jefe de asuntos internos de la Secretaría de Inteligencia ni tampoco a fin de ese año, cuando se renueva esa constancia. Tampoco figuran otros activos en el extranjero.

El jefe de la SIDE discutió en su casa con un enviado de Santiago Caputo y escala la tensión entre los espías

El nuevo secretario de Inteligencia del Estado (SIDE), el contador Cristian Auguadra, creó en 2021 y mantiene activa hasta ahora una sociedad de responsabilidad limitada (SRL) en el estado de Florida, EE.UU., pero no la incluyó en su declaración jurada patrimonial presentada ante la Oficina Anticorrupción (OA). La empresa se llama Bizarak LLC, que es la sigla de norteamericana para referirse a las SRL. elDiarioaAR consultó a Auguadra y al subsecretario de Prensa del Gobierno, Javier Lanari, sobre la función de esa compañía y la razón por la que se la omitió de la declaración ante la OA, pero no hubo respuesta.

Bizarak fue fundada hace cuatro años en el Boulevard Biscayne 2275 de Miami bajo el manejo de Auguadra y Héctor Hermida, con quien al mismo tiempo armada una SRL en la Argentina, Cerrito Broker, dedicada a la compraventa de inmuebles. Hermida fue dirigente del club Ferro Carril Oeste y por presuntas irregularidades como tal fue expulsado de esa institución y estuvo involucrado en una causa penal que finalmente prescribió. En 2022, Hermida siguió figurando como socio de Auguadra en Bizarak, pero a partir de 2023 y hasta 2025 fue reemplazado por la esposa del actual jefe de la SIDE; Valeria Fillmore.

Constancia de vigencia de la sociedad de Aguadra en el estado de Florida.

Auguadra se graduó de contador en 1993 en la Universidad de Morón, privada, y al año siguiente creó su propio estudio, Global Consultancy Services. En 2024 se incorporó a la SIDE como inspector general de la Division de Asuntos Internos. Su hijo Gonzalo también se sumó a la secretaría y, como tal, viajó este año a una reunión internacional de espías en Azerbaiyán en la que aprovechó para ir a ver el gran premio de Fórmula 1 en el que corrió Franco Colapinto.

Ni en la declaración jurada inicial de gestión en 2024 ni en la que siempre se presenta a fin de ese año aparece Bizarak ni ningún activo en el extranjero. En cambio, declaró una casa en la ciudad autónoma de Buenos Aires de 180 metros cuadrados, otra inversión inmobiliaria acá, un departamento en San Martín de los Andes, un Mercedes-Benz de 2012, una Toyota Hilux, un Volkswagen Golf, un scooter Yamaha, US$30.000 en efectivo, depósitos de menor monto, la financiera Option Securities, la empresa inmobiliaria Elovate y el Grupo del Centro, de servicios de tratamientos médicos como diálisis.

Declaración jurada patrimonial de Auguadra a finales de 2024.

Después del escándalo de aquella noche de principios de noviembre, en el que entonces jefe de la SIDE, Sergio Neiffert, salió en calzoncillos de su casa a recibir agresiones de su entonces número dos, José Francisco Lago Rodríguez, por perder la confianza del asesor presidencial Santiago Caputo, comenzó el proceso de recambio que derivó en el ascenso de Cristian Auguadra. El nuevo 'señor 5' se mantiene dentro del ala de Caputo, en la rivalidad interna ahora sosegada con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. De hecho, elDiarioAR también consultó a fuentes internas de la SIDE sobre la función de Bizarak y su omisión en la declaración jurada y allí sugirieron consultar a Caputo, que tampoco contestó. No será tampoco el primer caso de un funcionario de este ni de anteriores gobiernos que evitan declarar algunos de sus activos más llamativos ante las autoridades.

AR/MG

Los árboles de Aira, algunos libros de diciembre

Los árboles de Aira, algunos libros de diciembre

Libros, series, películas y un montón de cosas para aferrarse en medio del desconcierto.

Apología del viaje, las series de diciembre

Uno. “La ciudad, tejido de desapariciones que aparecen, es ante todo una acumulación de signos, de cosas, de hechos que se vuelven signos por la acción encontrada del hábito y el interés, del antes y después de la percepción, confundidos. De ahí la peculiaridad del tiempo urbano, ese famoso ‘no tener tiempo’ de las excusas a las que recurrimos. Un clásico de la literatura argentina explicaba su falta de producción diciendo que, en Buenos Aires, ‘tomás unos mates, das una vuelta a la manzana y ya se te fue el día’”, apunta César Aira en El juego de las desapariciones (el ensayo forma parte de Actos de presencia, un libro que en Argentina salió este año por Random House y que reúne distintas disertaciones del escritor en universidades, ferias y congresos, entre 1989 y 2021). El texto arranca con una situación imaginaria, un juego que propone Aira: pensar cómo se vería Buenos Aires si mágicamente desapareciera todo –calles, construcciones, monumentos, veredas, carteles, habitantes– menos los árboles.

Dos. Diciembre suele ser –por hábito, por resignación, por inercia, por deseo o por la combinación de un poco de todo eso: elige tu propia aventura–, el mes de “no tener tiempo”. Se multiplican las invitaciones, los compromisos, los brindis, los adioses a algo un poco difuso que se va (también los balances, las listas, esa insistencia por dejar registro, tal vez para encontrarle alguna forma a eso inaprensible que nos hace ruido y que por las dudas despedimos). La vida a fin de año: tejido de despedidas que reciben, un irse para dar la bienvenida a otra cosa también incierta. Varios de esos encuentros sociales suelen darse entre personas que entran en la categoría de “conocidas” (aunque ya hablamos de los vaivenes que implica conocer a alguien). Las conversaciones, entonces, flotan entre el merodeo ni tan íntimo ni tan distante, alguna noticia del momento, algún chisme si la ocasión lo amerita, alguna preocupación, alguna picardía si los interlocutores son buenos para el llamado small-talk, la charlita. Nunca falta el que se va por las ramas. 

Tres. No era diciembre, pero fue hace poco en un encuentro social. A la siempre inquietante pregunta de cómo andás respondí con generalidades, retruqué con una pregunta similar y las personas con las que hablaba hicieron lo propio. En algún momento la deriva nos llevó a los árboles. Conté al pasar que, por pedido de algún vecino cruel, estaban evaluando talar el plátano que está justo en la puerta del edificio donde vivo. Un árbol impotente y maravilloso, lo primero a lo que le presto atención de verdad cada mañana cuando aparece a través de la ventana. Un árbol que es sombra, movimiento, registro vital del paso de las estaciones. M., que es editor de libros y vecino, comentó sobre un sauce que talaron a pocas cuadras. La noticia me dejó helada: era otro de mis árboles favoritos del barrio, un imán, puro esplendor y elegancia. Una parada obligada en la ciudad de “no tener tiempo”: debo haberme quedado mirándolo cientos de veces (y, otra vez, la insistencia por dejar registro: guardo en mi teléfono docenas de fotos y videos de ese árbol). Al volver me fui caminando hasta la esquina del sauce y lo que vi fue su huella: una pieza más en ese juego de las desapariciones que aparecen.

Cuatro. A la mañana siguiente, después de corroborar que el plátano de casa seguía ahí y con muchas ganas de olvidarme del episodio del sauce, me puse a buscar en la biblioteca un libro que quería leer para algo que estoy escribiendo. No lo encontré, pero sí me crucé con el de Aira que, como el plátano, también estaba ahí aunque nunca lo había abierto. No tardé mucho en llegar a sus actos de presencia y a su fantasía de una Buenos Aires donde desaparece todo menos los árboles.

Cinco. Desde entonces –a veces con más prolijidad, a veces con más torpeza dependiendo de las semanas, porque soy experta en la excusa de “no tener tiempo”– anoto, cada día, alguna cosa sobre un árbol que me cruzo y que me llama la atención (aparecen en la calle, en los libros, en las canciones, en las películas que veo). Algunos de los últimos que registré: la canción Uno es árbol, del último disco de Juana Molina, que dice “uno es árbol/uno no es árbol dormido”; las secuoyas del bosque que visitan James Stewart y Kim Novak en Vértigo, de Hitchcock; un árbol con todas las raíces afuera por la calle Lerma; el aromo –o su retoño en realidad– de Manuelita Rosas en los bosques de Palermo, signo de cierta idea de clemencia (lo rescata con maestría Martín Kohan en su reciente libro Argentinos, ¡a las cosas!). 

Seis. Es diciembre y los compromisos no paran de multiplicarse. Mi registro diario también. Maniobras de evasión o árboles que tapan bosques, seguro. Y a la vez un intento por encontrarle alguna forma a eso que se me vuelve cada vez más inasible. A todo lo que hace ruido.

Empieza una nueva entrega de Mil lianas.

1. Libros de diciembre. El último mes de 2025 trae, en el cada vez más expandido mundo editorial, lanzamientos de libros muy diversos. Entre otros nombres, a lo largo de diciembre llegarán a las librerías locales títulos nuevos o reediciones de notables obras de Margaret Atwood, María Sonia Cristoff, Juan Forn, Beatriz Sarlo, Osvaldo Bayer, Diana Bellessi y Ursula K. Le Guin. Armé una guía con los más destacados, la encuentran por acá.

Por mi parte ya arranqué por dos buenísimos, que, mientras escribo estas líneas, me doy cuenta de que están atravesados por una pregunta similar alrededor de la identidad argentina. Uno, como les contaba arriba, es el libro de ensayo crítico Argentinos, ¡a las cosas!, de Martín Kohan (pronto les cuento más porque lo entrevisté por estas horas acaloradas) y el otro es la novela El contrabando ejemplar, de Pablo Maurette, que ganó este año el Premio Herralde

Margaret Atwood, Martín Kohan, Juan Forn, María Sonia Cristoff y Pablo Maurette, algunos de los nombres que se destacan entre las novedades editoriales de diciembre.

Las memorias de Margaret Atwood –en realidad, algo así “como unas memorias”, como propone la autora– vienen con una introducción que me encantó y que cierra, también, con una pregunta: “Al revisitar mi pasado como escritora, he tenido sueños extraños. He conversado con los muertos: los muertos benévolos, sobre todo. He desenterrado las primeras cosas que escribí, y por suerte jamás publiqué, y me he muerto de vergüenza al leerlas. He intentado captar de nuevo mi estado de ánimo en aquella época. Decisiones equivocadas, miriñaques, argumentos abandonados, medias de nailon con costuras, canoas, amores perdidos. Todo es material. ¿Qué haré con él?”.

La guía con los libros de diciembre se puede leer en este enlace. Y, por acá, series y películas que llegan al streaming en diciembre.

2. Apostilla. Una noticia triste llegó hace unos días: murió el talentosísimo fotógrafo británico Martin Parr. Integrante de la agencia Magnum desde mediados de los '90 y reconocido en todo el mundo por su sagaz mirada sobre la sociedad con un afilado sentido del humor, Parr fue un artista que jugó con la ironía, pero que sobre todo observó a sus retratados con cariño. Su ojo estuvo siempre puesto en los comportamientos de las personas comunes en los lugares comunes, por eso tantas veces retrató turistas en los sitios más insólitos y concurridos del planeta.

Con muestras y publicaciones que circularon por todos lados –Parr fue un fotógrafo siempre en movimiento–, una de sus colecciones más conocidas tiene a distintas playas de los países más diversos–y por ende, a los veraneantes– como objeto de estudio y fascinación. Como les conté hace un tiempo acá, en 2014, el fotógrafo llegó hasta Mar del Plata y, más específicamente, a Playa Grande y la Bristol, donde sacó una serie alucinante de fotografías. En su página oficial, afirmó que se sintió especialmente atrapado por el lugar y por las multitudes que acuden allí año tras año. Como homenaje y agradecimiento, dejo el enlace aquí para que las visiten.

3. La hora de los hornos, de Felipe Celesia. De la clandestinidad local y los temores por rodar en plena dictadura de Juan Carlos Onganía, a los aplausos en festivales europeos. Del anonimato y el trabajo publicitario a codearse con Jean-Luc Godard. Del rechazo al justicialismo a la intimidad de Puerta de Hierro para hablar cara a cara con Juan Domingo Perón. Del brillo a la censura. De las dudas iniciales, a las certezas escritas en manifiestos sobre el cine político de intervención que se volvieron referencia para toda una generación de cineastas. De los rodeos interminables para encontrar una manera de decir a la convicción más férrea: hacer una película para cambiar el mundo.

Una serie de saludables ambivalencias se tejen detrás de las vidas de Fernando Pino Solanas y Octavio Getino y del rodaje de su película La hora de los hornos, un hito insoslayable para la historia del cine argentino. Una referencia internacional para el rubro, también, desde su estreno en 1968 en el festival de Pésaro, Italia.

Con inteligencia, con un rastreo incansable por archivos, con la recuperación de los diarios personales del propio Solanas y de buena parte de los intercambios epistolares del cineasta, en su flamante libro La hora de los hornos (Paidós, 2025) el periodista Felipe Celesia reconstruyó la historia de una epopeya, del encuentro de dos hombres con orígenes disímiles y también de una época efervescente hecha de ideas, ambiciones y contingencias.

Entrevisté a Felipe Celesia en estos días para preguntarle por su libro, que es excelente. Encuentran la nota en este enlace

El periodista Felipe Celesia es autor de numerosos libros de no ficción.

El libro La hora de los hornos, de Felipe Celesia, salió por Paidós. Más, en esta entrevista con su autor.

Banda sonora. Arriba mencioné al pasar a Juana Molina y justo hace unos días Diego Fischerman escribió sobre su nuevo disco en este artículo súper interesante que une a la artista argentina y su particular manera de “jugar a decir” con una constelación de fantasmas. También, claro, hay árboles.

Algo más: por esta entrega de Línea Documental (es mi newsletter de cabecera y quiero creer que ya están suscriptos; si se les pasó, se anotan acá y todos los sábados lo reciben gratis) me enteré de que Piazzolla, los años del tiburón está disponible por acá para ver gratis y online en CineAR Play. Hablamos en Mil lianas hace bastante tiempo sobre este documental alucinante (por acá, más precisamente, si tienen ganas de pasar y saber un poco más sobre la película). Parte de toda esta música y otras perlitas que me fui cruzando esta semana se filtró en nuestra banda sonora compartida. Se escucha, como siempre, en este enlace.

Bonus track. Una buena opción para quienes estén en Buenos Aires y quieran darse una vuelta: el sábado 13 y el domingo 14 tendrá lugar una nueva edición de la tradicional Feria del Libro Raro. En palabras de sus organizadores, “es una oportunidad única para encontrarse con libros raros, difíciles de encontrar, por su escasez, pero dignos de ser buscados, por su valor bibliófilo”.

Con entrada libre, además de venta de libros, charlas y talleres gratuitos como todos los años, quienes asistan podrán encontrarse con libreros y libreras especializados en rarezas y curiosidades bibliográficas, al igual que editoras y editores que, recuperando los tradicionales oficios y artes del libro, hacen sus libros artesanalmente”. El lugar elegido este año es el Museo Moderno en San Juan 350, CABA. Pueden leer por acá más detalles de la programación.

¡Hasta la próxima!

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AL/CRM

La inflación sube cada mes desde junio y alcanzó el 2,5% en noviembre

La inflación sube cada mes desde junio y alcanzó el 2,5% en noviembre

Lejos del IPC heredado del peronismo pero también de la promesa de 0% de Milei, los precios se elevan cada vez más por empuje de la carne, el aceite, las frutas, las bebidas, el alquiler, la luz y el gas, los remedios, el combustible, la telefonía, la educación, los restaurantes y el cuidado personal. Alerta por el fuerte incremento de las canastas para no ser pobre ni indigente.

Sin llegar al 12% mensual heredado del gobierno anterior, el de Javier Milei encuentra cada vez más difícil llegar a la inflación cero que se propone. Desde junio pasado en adelante, el índice de precios al consumidor (IPC) se incrementa mes a mes: del 1,5% de piso de mayo al 1,6% al mes siguiente, al 1,9% en julio y agosto, al 2,1% en septiembre, al 2,3% en octubre y este jueves se conoció el 2,5% de noviembre. Y eso que este último ya no estuvo bajo la influencia de la incertidumbre electoral que presionaba al alza del dólar.

El IPC acumula en el año una variación de 27,9% y en la comparación interanual, 31,4%. Ya la Argentina no está en el podio mundial de la inflación, pero sigue estando quinta, detrás de Venezuela, Sudán del Sur, Irán y Haití.

El rubro de mayor aumento en noviembre último fue vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (3,4%), seguida de transporte (3,0%) y alimentos y bebidas no alcohólicas (2,8%). Los que registraron las menores variaciones en noviembre fueron equipamiento y mantenimiento del hogar (1,1%) y ropa y calzado (0,5%).

En el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA) aumentaron por encima del IPC la carne (6,6%), aceites, grasas y manteca (3,3%), frutas (8,7%), aguas, gaseosas y jugos (5,1%), el alquiler (2,9%, con lo que se sigue derribando el mito de que la desregulación baja el valor), electricidad y gas (4,2%, por otro tarifazo, previo al que se viene en enero próximo), medicamentos (2,8%), autos (3,9%), combustible (3,5%, que las petroleras remarcan en silencio y sin cesar, ya sin informar a la prensa), telefonía e internet (2,9%), recreación y cultura (2,7%), educación (3,1%), restaurantes (2,8%) y ciudado personal (2,8%).

Sólo bajaron los precios de los lácteos, la ropa -por el impacto de la importación masiva por los portales Shein y Temu, entre otros orígenes- y las verduras, sobre todo por el abaratamiento del tomate y las arvejas. También hubo rebajas en arroz, pollo y huevo.

“El aumento del IPC del 2,5% en noviembre termina de dibujar un U observando los últimos 12 meses”, advirtió el economista Roberto Cachanosky por la red social X. “A partir de junio vemos un aumento sistemático del IPC. Un 2,5% de aumento equivale a un 34,5% anual. Pasados dos años de gobierno, no se puede decir que hubo un triunfo en la lucha contra la inflación con una inflación acumulada en los últimos 12 meses del 31,4%”, agregó el excandidato a diputado. Lejos quedó aquella frase del jefe de Gabinete, Manuel Adorni: “Saluden a la inflación que se va”.

Y no sólo eso. También vuelve a complicarse la pobreza. En noviembre subió 4,1% el costo de la canasta básica alimentaria y 3,6% el de la canasta básica total, que incluye también los remedios, el celular, la ropa, la educación y los gastos de la vivienda. En la medida en que se encarecen ambas canastas, se corre el riesgo de que el descenso logrado por el gobierno de Milei en los indicadores de indigentes y pobres se revierta al menos en parte. Y puede complicarse más si, como prevé el presupuesto 2026, la asignación universal por hijo deja de aumentarse al mismo ritmo que hasta ahora.

AR/CRM

La violencia corporativa, las bananas y Milei

La violencia corporativa, las bananas y Milei

Colombia encara su pasado y refuerza derechos; Argentina deja caer las causas contra empresas por delitos de lesa humanidad y habilita una contrarreforma laboral que revive la lógica de La Forestal. Dos memorias, dos rumbos, dos futuros opuestos para los trabajadores.

Mientras en Colombia el presidente Gustavo Petro conmemora los 97 años de la Masacre de las Bananeras y busca avanzar con una reforma laboral que refuerza derechos, en Argentina los juicios contra empresas responsables de crímenes de lesa humanidad se estancan y el empresariado impulsa una contrarreforma que amenaza con regresar a principios del siglo XX. Aunque la comparación podría extenderse a toda América Latina, acá tenemos dos países, dos pasados de violencia corporativa, dos futuros opuestos para el conjunto del pueblo trabajador.

Colombia, de la UFCO a Chiquita

La presencia de Petro en la conmemoración en Ciénaga, Magdalena, fue un hito histórico. Es el primer mandatario en hacer presencia en este acto de memoria. No sólo eso. Anunció un plan de reparación colectiva que reconoce al movimiento sindical como sujeto de reparación en el marco del conflicto armado y presentó un proyecto de ley para conmemorar oficialmente la masacre de obreros cometida en 1928 por la empresa estadounidense United Fruit Co., de cara a su próximo centenario.

En su discurso, Petro lanzó una línea al pasado con un sentido lleno de presente: “La United Fruit Company hoy se llama Chiquita Brands y ha seguido matando trabajadores de Colombia”, dijo. En 1928, los obreros asesinados superaron el centenar, siendo una especulación conservadora, pues diversas fuentes hablan de miles de víctimas. El presidente los recordó, comparándolos con los miles de trabajadores bananeros asesinados en Urabá entre los años 80 y principios del siglo XXI, bajo la “gobernanza paramilitar”. Así, se refirió explícitamente al involucramiento de Chiquita Brands en la financiación del paramilitarismo (en concreto, de las Autodefensas Unidas de Colombia). La conexión es plena: Chiquita es sucesora directa de la UFCo. En 2007, se declaró culpable en EEUU y pagó una multa de 25 millones de dólares al gobierno de aquel país. La justicia para las víctimas llegó recién en 2024, 17 años más tarde, cuando un jurado la condenó a pagar 38.3 millones de dólares a 16 demandantes. Asimismo, la justicia colombiana avanzó por la vía penal y este año condenó a siete ex directivos de Banadex (filial de Chiquita) a 11 años de prisión. Durante el proceso, Chiquita Brands evitó disculparse con las víctimas. Tanto en este caso como en el de la Masacre de 1928, la estrategia corporativa fue clara: la negación, el olvido, intentando estigmatizar y culpabilizar a los obreros por subversión.

La línea al presente es clara. Durante la conmemoración, Petro y su ministro de Trabajo advirtieron que la violencia laboral continúa. Inspecciones del Ministerio del Trabajo han hallado en estos días en fincas bananeras del Magdalena situaciones similares a la de hace un siglo: jornadas de más de 10 horas, con mujeres ganando la mitad que los hombres. En otros casos, han hallado condiciones de lo que llamamos la “esclavitud contemporánea”.

Argentina: camino a La Forestal

El caso Chiquita no es excepcional en América Latina. El enjuiciamiento de esta violencia empresarial fue ejemplar hace no mucho en Argentina. Pero ahora, ha entrado en un pantano.

Como la UFCo, Argentina tuvo episodios trágicos a comienzos de la década de 1920. La masacre de los obreros de La Forestal en el norte de Santa Fe hoy es recordada para rechazar toda reforma laboral que nos devuelva a la superexplotación de los hacheros. La empresa negó siempre su responsabilidad, justificando la explotación con eufemismos como “civilización” o “modernidad”. La masacre de obreros de la Patagonia tiene una política de memoria arraigada y un pedido de investigación judicial. La masacre de Napalpí, en el Chaco, es un caso atípico, no por el acontecimiento centenario, sino porque en 2022 alcanzó el umbral de la justicia. Luego de un siglo, un juicio por la verdad condenó los crímenes cometidos contra los indígenas convertidos en mano de obra barata bajo servidumbre. Sin embargo, la reparación es lenta, pese al gran esfuerzo de los fiscales. 

Así como Gabriel García Márquez reincorporó la violencia de la UFCo en “Cien Años de Soledad”, Gastón Gori y Osvaldo Bayer –también en los años 60 del pasado siglo- rescataron del olvido las masacres corporativas argentinas, que hoy están profundamente documentadas.

Aquella violencia corporativa de los años veinte se reinventó en los años dictatoriales. En Argentina, los estudios sobre estos hechos fueron innovadores, marcando el camino en el exterior. Hoy se cumplen diez años de la publicación del informe “Responsabilidad Empresarial en Delitos de Lesa Humanidad”, que documentó cómo empresarios (Ford, Acindar, Ledesma, La Fronterita y Las Marías, entre 25 empresas) fueron “partícipes necesarios” en las prácticas condenadas por el derecho internacional humanitario. Una causa judicial contra Ford Motor Argentina alcanzó un hito en diciembre de 2018 cuando dos exejecutivos fueron condenados a 10 y 12 años de prisión por secuestro y tortura de trabajadores en la planta de General Pacheco. Con gran iniciativa de las víctimas, se consiguió la primera sentencia de altos funcionarios de una firma multinacional por estos delitos, aunque Ford negó sistemáticamente su responsabilidad.

Diez años después de aquel informe, el Poder Judicial muestra una resistencia estructural a avanzar contra los civiles. El Ingenio La Fronterita, elevado a juicio oral en 2021, es el primer caso en la fila de los juicios, sin fecha de inicio para el debate. La causa Acindar, que usaba el albergue de solteros como Centro Clandestino de Detención, ha finalizado escandalosamente con absoluciones. El caso Mercedes Benz está pendiente de la Corte Suprema, la misma que evitó condenar al dueño de Ledesma, Carlos Blaquier, y que en 2019 rechazó la compensación a víctimas de Techint (Dálmine-Siderca) al considerar que no podía haber reclamo civil por la desaparición de trabajadores en la planta o en tránsito a ella.

La Comisión Bicameral de la Verdad que investigaría la complicidad económica y financiera de la dictadura creada por ley en 2015, nunca fue implementada. Mientras tanto, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, donde se llevaban adelante estas investigaciones sobre responsabilidad corporativa, fue desmantelada.

Reformas laborales y responsabilidad política de las corporaciones

A la luz de estas trayectorias, no es raro escuchar en Argentina el grito de “No queremos ser como los hacheros de La Forestal”. Así es. La herencia de la violencia corporativa ilumina los rumbos divergentes de la política laboral en el Cono Sur, partiendo, por supuesto, de dos realidades completamente diferentes. Argentina, pese a la gran precarización de las últimas décadas, parte de condiciones históricas más favorables para los trabajadores.

En Colombia, la nueva Ley 2466 de 2025 que promovió el gobierno de Petro busca reforzar derechos laborales: establece el contrato a término indefinido como regla general, aumenta recargos nocturnos y festivos, y crea miles de inspectores del trabajo para verificar su cumplimiento. Es una victoria legislativa en respuesta a las históricas demandas de dignidad y justicia. En Argentina, el intento de reforma laboral impulsado por el sector empresarial es regresivo. Busca dar preeminencia a la negociación colectiva por empresa, con salarios más bajos o jornadas más largas, una regresión a las relaciones laborales de hace un siglo. Además, busca eliminar las indemnizaciones y la ultraactividad de los convenios colectivos, obligando a los sindicatos a negociar sin red.

En el informe sobre la participación empresarial en los delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura argentina, se priorizó hablar de “responsabilidad” en lugar de “complicidad”. Responsabilidad histórica, política, moral. Hablamos de una responsabilidad que puede entrar en el terreno legal, penal o civil, pero que es más profunda: exige que las corporaciones asuman las consecuencias de su historia, no solo sus ganancias. Cuando Ford, Techint o Chiquita rechazan su responsabilidad histórica, no solo evaden el pasado: luchan por proteger las estructuras de la violencia corporativa, que va desde la destrucción del medio ambiente y el desfalco económico hasta la esclavitud moderna, la amenaza constante del despido, la precarización y la masacre. Luchan por naturalizar una violencia que las memorias y la investigación ponen al descubierto. Por eso en Argentina además atacan a la ciencia, desfinanciando la investigación académica, el Conicet y las universidades. 

Cruzar el umbral de la memoria es un acto político indispensable para confrontar la violencia sistémica del futuro. Mientras Colombia intenta romper ese ciclo con justicia y reforma laboral, Argentina se pierde en la ciénaga del vasallaje.

El autor es historiador y periodista, fue co-coordinador y co-autor del informe Responsabilidad Empresarial en Delitos de Lesa Humanidad.