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La oposición discute la posibilidad de confluir en un frente anti-Milei para las elecciones de medio término

La oposición discute la posibilidad de confluir en un frente anti-Milei para las elecciones de medio término

Los distintos sectores de la oposición, fragmentados y sin líderes indiscutibles, empiezan a conversar sobre cuál será la estrategia más eficaz para enfrentar al gobierno de Javier Milei. Al interior del peronismo conviven posturas encontradas: algunos proponen un “reseteo” que deje atrás la polarización entre kirchneristas y anti-kirchneristas para poder generar un frente amplio, mientras otros consideran que sería un error “amontonarse” sin un programa de gobierno compartido. 

El sustento detrás de una gran coalición contra Milei sería el de recrear un “cordón sanitario”, que se ensayó en la campaña y tuvo cierta efectividad pese a que no logró imponerse en las urnas. Lo avala el caso reciente de Francia, donde un acuerdo entre espacios políticos disímiles logró frenar una victoria de la ultraderecha encarnada en Marine Le Pen en las elecciones legislativas. La diferencia fundamental, que Milei haya llegado al gobierno, hace que algunos planteen que ya no tiene sentido pensar en un frente “catch-all” opositor. 

La coincidencia entre los distintos sectores de la oposición es que la victoria de Milei obliga a reorganizar las posiciones en el tablero político. Muchos repiten que el clivaje ahora gira en torno al Presidente y ya no en la relación entre kirchneristas y opositores. “Hoy es una etapa de reencuentros, donde hay mucha disponibilidad a acercarnos a sectores con los que antes era impensado. Pero eso no quiere decir que podamos armar una propuesta conjunta, falta mucho tiempo para lograrlo”, opinó un dirigente del PJ nacional en diálogo con elDiarioAR. 

Martín Lousteau en la marcha por el Día de la Memoria. Una construcción ambiciosa incluye al peronismo, sectores del radicalismo, la Coalición Cívica y el espacio de Horacio Rodríguez Larreta.

El primero que se animó a dar un mensaje de voluntad de apertura fue Axel Kicillof. Lo hizo con imágenes que generaron ruido en la interna, al visitar a dos gobernadores opositores al kirchnerismo: el radical Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y el macrista Ignacio Torres (Chubut). Además de lo gestual, el gobernador bonaerense en el último tiempo cierra todos sus discursos con la idea de que hay que reinventar una “alternativa” a Milei junto a “todas las fuerzas democráticas”. 

El ministro de Desarrollo de la Comunidad de la Provincia, Andrés “Cuervo” Larroque, un hombre que trabaja en la estrategia política de Kicillof, lo dijo sin eufemismos hace dos semanas en una entrevista en Radio Con Vos: “Hay que sentarse con todo aquel que manifieste un matiz con la política de este gobierno”. Consultado sobre la posibilidad de armar un frente común con sectores del radicalismo, la Coalición Cívica y el espacio de Horacio Rodríguez Larreta, respondió: “Todos aquellos sectores que se sienten agredidos por este modelo –en realidad, por este bosquejo de política que significa el gobierno de Milei– nos tenemos que reunir para ponerle fin a esta locura y empezar una etapa distinta”. 

La mesa chica de Sergio Massa no comparte esa posición. En el Frente Renovador consideran que “cuando la sociedad ve un amontonamiento de políticos que piensan distinto, lo rechaza”. El excandidato presidencial quiere darle fuerza a su partido y participar de la construcción de una alternativa que sea “nítida” en sus planteos, que construya un nuevo paradigma y se muestre “moderna” en su forma de contarlo.

Massa no comulga con la idea del cordón sanitario. En el FR creen que “cuando la sociedad ve un amontonamiento de políticos que piensan distinto, lo rechaza”.

Massa, que preserva su alianza con Máximo Kirchner, repite que primero hay que “dialogar con la sociedad” sobre los problemas de su vida cotidiana, sin precipitarse a generar acuerdos entre dirigentes. Tampoco Guillermo Moreno, guardián de la doctrina peronista, demuestra una disponibilidad para construir un frente amplio. Pese a que en 2023 no superó las elecciones primarias, el exsecretario de Comercio fue recientemente legitimado como un actor relevante en la interna por ser el organizador de una cumbre económica a la que todos los distintos sectores del peronismo mandaron representantes.  

Climas de época 

Los movimientos políticos empezaron a sentirse antes del balotaje, donde Massa recibió adhesiones impensadas en los meses previos. La idea clave que posibilitó esas alianzas fue la de “preservar la democracia”. Funcionó como un escudo y una diagonal entre sectores con planteos muy disímiles. Aunque no le alcanzó para ganar, en el peronismo hay quienes insisten en que el gobierno de Milei profundizó los desplazamientos. 

La transversalidad tuvo, en los últimos meses, ejemplos concretos: la marcha a favor de la universidad pública –que aglutinó al peronismo, kirchnerismo y radicalismo–, o la votación en Diputados de la reforma jubilatoria propuesta por la oposición. Al no poder insistir con proyecto propio, Unión por la Patria (UP) se acopló al que presentó el radicalismo, dejando acorralado al Gobierno. 

La marcha en defensa de la educación fue un punto de convergencia de sectores opositores a Milei.

El sociólogo y consultor Ignacio Ramírez, que adhiere a la idea de una nueva polarización y estudia los escenarios de alternativas a Milei, opinó en diálogo con elDiarioAR sobre una diferencia fundamental respecto al “clima ideológico” que se vivía en los ‘90, una década a la que Milei se aferra. “Durante esa etapa, a partir del Consenso de Washington, había un eje en el consenso. En nuestro presente político todo es disputa, malestar, desacuerdos y polarización. Los ’90 fueron una etapa de optimismo capitalista: Margaret Thatcher generaba la sensación de que no había alternativa, pero ahora atravesamos un momento mucho más nihilista. Hay un péndulo ideológico muy oscilante; no existe un clima hegemónico, sino una polarización ideológica. En los ’80 y ’90 la reacción de la centroizquierda fue, en términos generales, de cierta asimilación ideológica. Hoy sucede lo contrario: los electorados y las ofertas acentúan un clima más transformista”. 

Los ensayos de alianzas

La posibilidad de la creación de un frente amplio contra Milei hoy resulta lejana. Sin embargo, ese camino podría tener escalas distritales. Una de ellas es la Ciudad de Buenos Aires, donde actores importantes del peronismo ya debaten la posibilidad de armar alianzas con otros sectores. Juan Manuel Olmos, con buena llegada a las distintas terminales del peronismo, es uno de los que pregona esta idea. 

La sostuvo Matías Lammens un mes atrás en una entrevista con Futurock, donde afirmó: “La lógica política cambió, no es la misma de hace un año. Hoy la nueva polarización es entre los que están con Milei y los que no estamos con Milei. Y entre los que no estamos con Milei, tenemos que construir un gran frente”. También pidió tener la “valentía” de buscar acuerdos entre los que alguna vez estuvieron “enemistados”. 

En diálogo con elDiarioAR, desde ese sector afirmaron la voluntad de conversar con actores como Martín Lousteau y Horacio Rodríguez Larreta. “Hay conversaciones, aunque lo más probable es que ese acuerdo amplio pueda verse proyectado en 2027, porque en 2025 todos van a querer salir a medirse”, vaticinaron. 

Dentro del larretismo no hay voluntad de convergencia con el kirchnerismo, sino todo lo contrario.

La oposición no peronista también tiene matices. El sector de Lousteau se muestra más propenso a negociar. Emiliano Yacobitti, su socio político, dijo este viernes en Futurock: “No me hace problema estar más cerca de un kirchnerista que de Rodrigo De Loredo”. Si bien su armado es refractario al peronismo, también tienen un pasado de acercamiento en ese sentido. 

Filas adentro del larretismo, la resistencia es mayor. Lo que se escucha hoy no es una voluntad de convergencia con el kirchnerismo, sino todo lo contrario. Incluso tienen sus reservas al “estilo de oposición” que ejerce Lousteau. “Nos recuerda al kirchnerismo”, chicanean. La mejor perspectiva, hoy, es disputarle a Milei desde adentro. En términos nacionales, se ilusionan con que la ruptura de Macri con Bullrich los vuelva a convertir en actores relevantes en la reconstrucción del PRO. Hoy no ven una convergencia posible; piensan en un 2025 alejados del peronismo.

LA/DTC

El Gobierno busca eliminar las PASO y ya tantea eventuales apoyos entre los bloques dialoguistas del Congreso

El Gobierno busca eliminar las PASO y ya tantea eventuales apoyos entre los bloques dialoguistas del Congreso

Con la ley Bases debajo del brazo, luego de meses de debates que parecieron interminables, el gobierno de Javier Milei comenzó a moverse con la intención de profundizar las reformas que le quedaron pendientes y que pretende llevar a cabo antes de 2025. Una de ellas es la vinculada al régimen electoral, con dos puntos como ejes principales: la eliminación de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) y la instrumentación de la Boleta Única de Papel, que ya tiene media sanción de Diputados.

Desde Casa Rosada aseguraron que las tratativas ya comenzaron y que los bloques dialoguistas se mostraron abiertos al debate de ambos ítems, que ya estaban incluidos en un capítulo del proyecto original de la ley Bases enviado en diciembre. “Se está trabajando en esa línea”, deslizaron a elDiarioAR desde el entorno del jefe de Gabinete, Guillermo Francos. La semana que pasó, el funcionario que hace las veces de principal espada política del Gobierno fue contundente al sostener que las PASO en realidad “no han servido para nada” y que “se implementaron solamente como un gasto más”.

Guillermo Francos, hombre clave para negociar con propios y extraños para que el Congreso apruebe la ley Bases.

“En las últimas se gastaron 52 millones de dólares, en una PASO que no sirvió para nadie, salvo para la elección de Juntos por el Cambio, donde debatían dos propuestas diferentes, pero para el resto de las fuerzas no significaban nada”, argumentó Francos durante su exposición ante los empresarios del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP). El jefe de Gabinete adelantó además que la semana próxima el oficialismo buscará reunirse con “diputados de distintos sectores” para “tratar temas que son básicos”, entre los que mencionó tanto la supresión de las primarias como la implementación de la boleta única.

Pero en el Congreso hay cierto reparo sobre las propuestas de reforma electoral que impulsa Milei. A contramano del optimismo que reina en Balcarce 50, distintas voces opositoras consultadas por elDiarioAR cuestionaron que, más allá de las intenciones mediáticas del Gobierno por eliminar las PASO, recortar el financiamiento a los partidos políticos o –la más sorpresiva aún– bajar aún más la edad para el voto voluntario, todavía todas esas iniciativas no tuvieron un correlato en proyectos de ley concretos. La única excepción es la instrumentación de la Boleta Única de Papel, que tiene media sanción de Diputados y espera en el Senado el acuerdo que logre Victoria Villarruel con los distintos bloques para llevarla al recinto. 

La vicepresidenta de Argentina y presidenta del Senado, Victoria Villarruel, gesticula mientras los legisladores se reúnen para debatir el proyecto de ley Bases.

“Es todo metaverso. No hay nada”, se quejó un diputado de la bancada de Miguel Pichetto que tiene trato directo con funcionarios de la Casa Rosada. Así y todo, la fuente reconoció que sí hubo contactos preliminares, tanto con Francos como con su segundo, José Rolandi. “Nos tantearon a ver qué pensamos, pero cuando le decimos las otras cosas que queremos discutir, reculan”, apuntó el legislador, que mencionó también que se le acercaron el titular de la Cámara baja, Martín Menem, y el jefe de la bancada libertaria, el cordobés Gabriel Bornoroni.

Tanto en Hacemos Coalición Federal como en el PRO y la UCR, las principales bancadas aliadas a La Libertad Avanza, hay un rechazo generalizado a la posibilidad de eliminar las primarias abiertas, una iniciativa que fue impulsada originalmente por el kirchnerismo hace 14 años. “No estamos de acuerdo”, fue tajante un importante operador parlamentario del radicalismo. 

Los que tampoco escondieron su rechazo a la posibilidad de eliminar las PASO fueron los miembros del bloque PRO que conduce Cristian Ritondo. “Queremos que sigan existiendo, y también queremos que se apruebe de una vez por todas la boleta única”, dijo un vocero en la bancada amarilla, muy alineada con el oficialismo.

Los opositores dialoguistas ven, si las conversaciones avanzan, que el toma y daca entre ambos virtuales proyectos puede ser una posibilidad, pero no confían en el oficialismo. “Si el Gobierno quisiera tener una conversación política seria, podríamos tener una negociación cruzada de boleta única por las PASO. Después hay que ver la letra chica: ¿desde cuándo vas a eliminar las primarias? Si es el año que viene, ni en pedo. Si es en tres años, hablemos”, desafió el diputado cercano a Pichetto.

Miguel Ángel Pichetto, jefe del bloque HCF.

Otro reparo que ponen desde la oposición dialoguistas es al eventual intento del Gobierno de recortar el financiamiento público a los partidos. “Sabemos que lo van a presentar como una baja del gasto de la política, pero la contracara es que las empresas se adueñan del Estado”, consideraron desde la UCR. Y añadieron: “El financiamiento público viene a establecer equidad entre los partidos para competir, y los aísla de los intereses privados”.

El oficialismo está en un escenario desafiante porque cualquier iniciativa de reforma política requiere la mayoría absoluta de ambas cámaras, una cantidad de voluntades que LLA está muy lejos de conseguir por su cuenta. De hecho, la oposición ya demostró que está a tiro de juntar por su cuenta los dos tercios, como ya quedó demostrado cuando acordó con el kirchnerismo avanzar con la nueva fórmula jubilatoria en Diputados. Francos deberá seguir ejercitando su muñeca.

MC/PL/DTC

Viejos vicios y nuevas incertidumbres de la “fase dos”

Viejos vicios y nuevas incertidumbres de la “fase dos”

El fin de la escalera descendente de la inflación lo agarró a Javier Milei en plena corrida cambiaria, atemperada por las tuercas del cepo pero sin garantía alguna de que la novena semana consecutiva de aumento del dólar blue vaya a ser la última. Mientras maceraba la decisión de usar más reservas del Banco Central para frenar las cotizaciones paralelas de la divisa, resignado a convivir con el control de cambios, el Presidente volvió a apelar a la estrategia que hasta ahora más le rindió: señalar responsables, atacarlos públicamente e irse de viaje al exterior. 

Lo novedoso fueron los enemigos que eligió esta vez y la indocilidad con la que le respondieron. Lo que Luis Caputo anunció como una ‘fase dos’ del Gobierno enfocada en la competitividad y en que la economía vuelva a crecer arrancó con un brote de furia: el Banco Macro acusado de “golpista” por televisión, el jefe del FMI para América vilipendiado por “comunista” en las redes sociales y el propio Milei entregado a estrambóticos dibujos en el aire para explicar por qué la inflación se estacionó en un nivel tan alto para una economía real hundida en una depresión tan profunda. A eso se le sumó el sábado la nueva regla monetaria-cambiaria para frenar al ‘contado con liqui’, otro intento de calmar a los inversores. 

La tirria con el banco de los Brito se incubaba desde el lunes 1° de julio, cuando su mesa de dinero ejecutó ‘puts’ por dos billones de pesos mientras Caputo intentaba convencer a todos los bancos locales de mantener sus posiciones en bonos soberanos. Esos ‘puts’ les garantizan a los tenedores de deuda la posibilidad de vendérsela al Banco Central a su valor de cierre del día anterior para hacerse de liquidez en cualquier momento. Esa garantía se ofreció tanto el año pasado como éste. Del stock total actual, unos 19 billones de pesos, más de 11 billones fueron entregados por el mismo Caputo. 

En una entrevista, Milei dijo que el Banco Macro

Al margen de la banalización del mote de ‘golpista’ justo la semana en que el binomio presidencial se subió a un tanque de guerra en plena Avenida del Libertador, la contradicción la marcó el primer jefe de Caputo en la gestión de Mauricio Macri, Alfonso Prat-Gay. “En dos meses pasamos de ‘el que fuga dólares es un héroe porque escapó a las garras del Estado’ (Foro de Llao Llao) a ‘es un golpista’ (Bolsa de Comercio) quien ejerce su derecho a ¡escapar de las garras del Estado!”, señaló. El titular de la Asociación de Bancos (ADEBA), Javier Bolzico, hundió más el dedo en la llaga: “Esa afirmación es injusta e incorrecta, y además genera dudas sobre la libertad de comercio”, apuntó en sus redes. “Así como no fuimos patriotas al comprarle en febrero a Milei esos puts, tampoco somos golpistas ahora al venderlos”, se defendió el propio Jorge Brito puertas adentro el jueves, horas antes de que lo señalara públicamente el mandatario pero con su nombre ya multiplicado en los portales informativos por obra y gracia de fuentes oficiales.  

Con el FMI, el choque fue aún más llamativo. La portavoz Julie Kozack ratificó el jueves como encargado de la negociación con la Argentina al chileno Rodrigo Valdés, a quien Milei reclamaba correr del medio, y aprovechó para desmentir lo que había dicho Caputo la víspera para intentar domar al dólar alcista: que el Fondo estaba evaluando un nuevo programa con el país que podía aportar dinero fresco a las reservas. El mazazo no solo sembró una nueva semilla de incertidumbre en el mercado sino que también dejó en claro ―una vez más― lo inconducente que es jugar a la interna en la calle 19: Kozack es una incondicional de la directora gerente Kristalina Georgieva, a quien Economía consideró siempre más dispuesta a ayudarlo que su número dos, la estricta Gita Gopinath. 

El nuevo intento de achicar la brecha agrandando la oferta en el ‘contado con liqui’ promete tensar todavía más la relación. El Fondo puede perdonar lo que considera “desvíos” de los programas de ajuste que diseña, pero lo que siempre exige a sus países deudores es que junten reservas para pagarle.

Tontos pero no tanto 

No todo es humo. Consciente de que la paciencia social puede encontrar su límite en cualquier momento, el Gobierno también afloja quirúrgicamente el ajuste cuando lo cree necesario. Así como el 4,6% de inflación de junio (superior al 4,2% de mayo) habría sido un par de puntos más alta si no se hubieran frenado los incrementos de precios de la luz y el gas y las actualizaciones previstas por los entes reguladores, esta semana hubo un amague de subir el boleto mínimo de colectivo en el área metropolitana que Caputo ordenó retrotraer apenas se enteró.

La orden llegó el lunes por escrito de la Secretaría de Transporte nacional a sendas reparticiones en la ciudad y la provincia de Buenos Aires, según revelaron a elDiarioAR fuentes oficiales bonaerenses. Establecía un nuevo boleto mínimo de $370 y uno para la segunda sección (el más usado) de $400, una suba de $100 respecto de los valores vigentes desde febrero. La contraorden llegó el jueves, también por escrito. 

Caputo y Sturzenegger, en la previa del acto en Tucumán.

La decisión oficial de mantenerlo fijo, lógicamente, impactará en una partida de subsidios que ya fue ampliada en mayo y que deberá volver a serlo pronto. Todo con la firma del cordobés Franco Mogetta, quien hace malabares para explicarles a sus coterráneos por qué tendrán que seguir haciendo el esfuerzo de pagar más del doble ($700), en un contexto de escasez tal que el gobernador Martín Llaryora suspendió el boleto estudiantil gratuito mientras duren las vacaciones de invierno. Es un foco de conflicto que también se mantiene latente entre un Caputo más pragmático y un recién llegado Federico Sturzenegger mucho más atado a los dogmas de la austeridad y la desregulación. 

En todo caso, mal que le pese, Milei tuvo su semana más kirchnerista: pisó tarifas al mejor estilo de Federico Basualdo, malversó aritméticamente el dato de la inflación casi a lo Guillermo Moreno y fustigó a los dueños de un banco con una virulencia a la que no llegó siquiera Cristina Fernández de Kirchner cuando amagaba con ir por todo. 

Verde debilidad

Los que no aparecen son los dólares genuinos. Lo admitió el viernes por radio el eyectado de la semana, Fernando Vilella, (ahora ex) secretario de Bioeconomía: la demora en la liquidación de la cosecha gruesa de soja está relacionada con “una expectativa de una posible devaluación” o a “un anuncio de acercamiento de la brecha entre el precio real del dólar y el que reciben los productores”, opinó. Hasta el momento, la liquidación 2024 es idéntica a la del año pasado, cuando la sequía redujo la cosecha a la mitad. 

¿Dónde está el resto? En los silobolsas cuyas ventas fueron récord en Expoagro, la misma feria donde Milei se le presentó a Vilella en marzo como si no lo hubiera visto nunca antes en su vida. También en los gigantescos acopios de las cerealeras del Paraná que ahora enfrentan una doble presión: la de Caputo para que liquiden esas tenencias y la de sus empleados ―los combativos afiliados al gremio aceitero― que velan las armas para un conflicto de final imprevisible contra el regreso del impuesto a las Ganancias sobre los sueldos más altos. 

Hasta el momento, la liquidación 2024 es idéntica a la del año pasado, cuando la sequía redujo la cosecha a la mitad.

El jefe del Consejo Agroalimentario Argentino (CAA), Gustavo Idígoras, reclamó un cronograma para la eliminación de las retenciones y el levantamiento del cepo, justo las dos cosas que Caputo no puede asegurar. El ministro lo admitió en confianza ante el presidente de la Sociedad Rural, Nicolás Pino, quien garabatea por estas horas su discurso para el acto formal de apertura de la tradicional feria de Palermo que cambiaron del sábado 27 al domingo 28, justamente para que pueda asistir Milei. 

Pino estuvo entre los contados jefes de cámaras que aceptaron chupar frío sentados en el acto surrealista que montó el Presidente en la Casa Histórica de Tucumán. Los demás, discretamente, mandaron a gerentes. El suyo en Palermo será un equilibrio delicado entre la afinidad política de sus bases con el gobierno ultraderechista y el reclamo sectorial de sus asociados, que separan la obra del artista. Por ahora, planea enhebrarlos con una frase: “No queremos ganar más. Queremos que eliminen las retenciones para hacer crecer el negocio y la economía”.

Ganar como sea

Las que no se privan de incrementar sus ganancias en plena mishiadura son las compañías más grandes del país, incluso aunque hayan caído sus ventas por la recesión. Lo exhibió nítidamente un informe conjunto del Centro de Estudios y Formación de la CTA (CIFRA) y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Según el trabajo, que hurga en los balances de 23 empresas publicados por la Comisión Nacional de Valores (CNV), las utilidades sobre ventas del laboratorio Richmond saltaron del 1,5% al 51,2% entre el primer trimestre de 2023 y el mismo lapso de 2024, las de Metrogas del 2,3% al 74,3%, las de Aluar del 5% al 52,1%, las de Mirgor del 5,5% al 51,2%, las de Arcor del 15,5% al 50,2% y las del Banco Macro del 4,3% al 44,9%.

Las grandes empresas no se privan de incrementar sus ganancias en plena mishiadura.

Difícil que alguna quiera incentivar un golpe de Estado con tamaño salto de sus dividendos. Ni que hablar las tres que consiguieron colar además varios de sus cuadros en la administración Milei: Aeropuertos Argentina 2000, cuya rentabilidad trepó del 19,3% al 80,1%, Pampa Energía, que pasó del 33,5% al 68,3%, y Ternium, del 30,4% al 49,6%. La mayoría tiene utilidades récord para las últimas dos décadas. 

Con esos datos sobre el escritorio, Caputo instó esta semana en dos cónclaves distintos a terminales automotrices y alimenticias a que retrotraigan los últimos aumentos de precios. “No existen razones macroeconómicas para que siga habiendo inflación. La salida del cepo va a ser ordenada y no vamos a devaluar”, repitió por enésima vez. Eso sí, evitó anticiparles lo que finalmente anunció Milei por televisión el sábado desde el retiro espiritual con magnates en Idaho. ¿Le creerán? 

AB/DTC

Un Topo, un Coloso y un Gigante que ganan todas las batallas, pero regresan siempre al punto de partida

Un Topo, un Coloso y un Gigante que ganan todas las batallas, pero regresan siempre al punto de partida

Los efectos políticos de un pacto convocado para “refundar el contrato social de la patria” terminaron minutos después de la parrafada leída por Javier Milei en la gélida medianoche tucumana del lunes pasado. Concretada la foto y retornados sus protagonistas a sus ciudades, el proyecto ultra no es ni más fuerte ni más débil de lo que era hasta entonces.

Los hermanos Milei son afectos a una prosa grandilocuente que parece producto del traductor de Google sin edición. Así nacen frases rústicas en las que sobresalen apelaciones del estilo “padres fundadores”, ornamento infaltable en las ceremonias estadounidenses, impropio del habla de los argentinos.

La cita tucumana dejó como tarea pendiente la constitución de un Consejo de Mayo de seis miembros que velará por el cumplimento del Pacto y contará con sillas para el Gobierno nacional, las provincias, la Cámara de Diputados, el Senado, sindicatos y empresariado.

Si ese jeroglífico llega a conformarse, la eventualidad de que pase de su primera foto resulta improbable. Se diluirá como lo está el consejo de asesores económicos que Karina Milei acaba de redibujar para desplazar a su blanco preferido: Ramiro Marra. Un cuerpo de falsos representantes podría adquirir un sentido si los instintos autoritarios de los ultras dan rienda suelta a alguna ilusión de reemplazar funciones legislativas por un Consejo de Mayo sin lógica ni mandato popular. De los autores de un DNU y una ley ómnibus de pretensiones constitucionales, no habría que descartar ensoñaciones por el estilo.

¿Por qué un Presidente reconocido por los Bolsonaro por su pene siempre erecto y su ano impenetrable debería consensuar medidas con un consejo de fracasados?

Un Ejecutivo conducido por un león que pisotea ratas y se candidateó al premio Nobel no necesita consejeros. El Coloso Federico Sturzenegger y el Gigante Luis Caputo llevan a cabo “el ajuste más importante de la historia de la humanidad” y resisten estoicos las andanadas de economistas “deshonestos intelectuales” y “socialistas empobrecedores”. Con un pase de manos de títulos públicos entre el Banco Central y el Tesoro y una motosierra implacable con los pacientes oncológicos, las jubilaciones y la educación pública, el primer Gobierno libertario del planeta pulverizó una inflación desde 17.000% a cero, nos cuentan.

¿Por qué un Presidente reconocido por los Bolsonaro por su pene siempre erecto y su ano impenetrable debería consensuar medidas con un consejo de fracasados?

El vuelo de Macri

La grandilocuencia que emanan los Milei y ejecuta el temible Santiago Caputo encuentra un punto de fuga a la hora de los hechos. Tanto “pacto refundacional” para terminar en una foto que ubicara a Milei en el centro con pose de prócer, rodeado de mandatarios de un arco que va desde el peronista tucumano vendido Osvaldo Jaldo, los PRO mileístas y el radical que extrema su rebeldía al vestirse de gris e incumplir el dress code, Maximiliano Pullaro. Pasará el tiempo y estos nuevos “padres fundadores” deberán encontrar hijos dispuestos a reconocerlos.

Mauricio Macri hizo un largo periplo desde sus vacaciones en Europa para decir presente en Tucumán.

Los próceres del Pacto de Mayo, reunidos el 8 de julio de 2024 en San Miguel de Tucumán

En los papeles de la convocatoria inicial, el Pacto de Mayo emularía al de la Moncloa, numen inevitable de la derecha argentina. Bajo ese formato, a Macri le habría tocado el rol del patriarca que sentó las bases para la revolución libertaria, a la vez que aliado indispensable para administrar la botonera en un gabinete con escasez de recursos humanos. No se dio.

Ocurre que entre los anuncios del mundo Milei y las puestas en escena median tachaduras y obsesiones hasta el ridículo para que nadie se lleve un crédito ni una ráfaga de televisión que no correspondan. El jefe de Estado desanduvo su ira hacia Macri de años atrás y ahora le regala el honor de nombrarlo “el Presi”, pero delega los pormenores de la cartelera en la tarotista Karina y el mago Santiago Caputo. Los voceros más políticos tuvieron que aclarar que Milei saludó con cordialidad al fundador del PRO en cuanto lo cruzó a las puertas de la Casa de Tucumán. Al menos no lo insultó, punto para el consenso.

A esta altura, la hipótesis de que crezca la influencia del expresidente es desdeñada con desprecio o resignación por las diferentes tribus del Gobierno, y ello no obedece sólo a inquinas menores y recelos nacidos en la inseguridad del eje Karina-Santiago Caputo.

Razones de un rechazo

La grieta entre la mesa chica de los Milei y Macri y sus hombres quedó cristalizada después de las primarias de agosto pasado, cuando el expresidente creyó encontrar espacio para que desembarcaran en el Gobierno libertario dos de sus hombres más controvertidos: Guillermo Dietrich y Jorge Triaca.

A esta altura, la hipótesis de que crezca la influencia del expresidente es desdeñada con desprecio o resignación por las diferentes tribus del Gobierno

El mero sondeo alineó a las huestes de Milei que provenían de Corporación América, la firma de Eduardo Eurnekian. Un grupo de exejecutivos de ese holding llegados al campo de La Libertad Avanza, Guillermo Francos, Nicolás Posse y Guillermo Ferraro, tenían diferencias entre sí, pero encontraron una razón para encolumnarse. Los dos últimos ya no están en el Ejecutivo (respectivamente, exjefe de Gabinete y exministro de Infraestructura); queda Francos.

Años atrás, Eurnekian le hizo un lugar a Milei en la pantalla del canal del que era accionista, América, para que horadara al Gobierno de Macri por derecha, tal como expusiera el periodista Juan González en el libro El Loco y fuera luego ratificado por varias fuentes.

Guillermo Dietrich, Mauricio Macri, María Eugenia Vidal y Ramiro Tagliaferro (primero a la derecha), durante una recorrida por el obrador del soterramiento el 11 de diciembre de 2017.

La contraparte de las traumáticas negociaciones por la renovación de la concesión de los aeropuertos que maneja Corporación América desde 1998 (ganada en una licitación que perdió el Grupo Macri) era el ministro de Transporte de la gestión Cambiemos, el citado Dietrich.

A este funcionario le tocó también el diseño de los planes de participación público-privada (PPP), con los que el Gobierno de Macri dijo que llevaría a cabo obras públicas por US$27.000 millones. Corporación América licitó, ganó dos corredores viales y volvió a chocar con Dietrich cuando sus proyectos se empantanaron, como todos los PPP.

La lista de desencuentros se extendió a la concesión del subte de Buenos Aires, para el que las administraciones del PRO, con Dietrich o su equipo a cargo, privilegiaron invariablemente al Grupo Roggio, administrador de ese calamitoso servicio desde 1994. También allí apuntó Corporación América con socios franceses, hasta que por razones inexplicables retiró su oferta en la última licitación, en beneficio de Metrovías y Emova, filiales de Roggio.

El poder de Dietrich en la obra pública durante el Gobierno de Macri fue superlativo. Estuvo a su cargo la reanudación del soterramiento del ferrocarril Sarmiento, acaso la obra pública en la que más recursos invirtió el Estado durante la gestión Cambiemos. El ministro siguió la línea trazada por sus predecesores de los gobiernos de los Kirchner, Ricardo Jaime, José López y Julio de Vido. Los indicios de corrupción eran abrumadores, pero no fueron óbice para que el Gobierno de Cambiemos extendiera el contrato con el mismo consorcio: IECSA (de Ángelo Calcaterra, primo de Macri), Odebrecht, Comsa y Ghella. El Estado pagó US$759 millones entre 2016 y 2018; fue como tirarlos por una canaleta. La crisis de la deuda obligó a paralizar la obra y el túnel quedó abandonado.

Hay voces que cifran en esos desacuerdos ancestrales y multimillonarios la razón de fondo que bloqueó el ingreso de Macri al Gobierno

El Paseo del Bajo en el límite de Puerto Madero, la segunda gran obra pública insignia del Gobierno de Macri, también tuvo a Dietrich como gestor e, inexorablemente, a IECSA como principal beneficiado, mientras Corporación América la seguía mirando de afuera.

La lista de la discordia alcanza los efectos colaterales de la promoción de aerolíneas low cost durante el macrismo, como Fly Bondi y las fallidas Avian (continuación de la empresa Macri Airlines, Macair), Andes y Alas del Sur, que debían operar en aeropuertos gerenciados por Corporación América.

Hay voces que cifran en esos desacuerdos ancestrales y multimillonarios la razón de fondo que bloqueó el ingreso de Macri al Gobierno, al menos en los términos en que el expresidente pretendía. Los recelos de Karina existen, Santiago Caputo avanza sobre posiciones desguarnecidas por la salida del fallido funcionario Posse, pero Francos, a quien muchos sindican como un jefe de Gabinete sin poder real, fue CEO de Corporación América y superior del ahora presidente, y no deja de ser un artífice del hilo conductor que llevó a Milei de la asesoría económica a los paneles televisivos y, finalmente, a la política. Para parte del entorno de Milei, la osadía de Macri de tratar de desembarcar con Dietrich fue tomada como una declaración de guerra.

Así las cosas, el espectro del macrismo, con sus cuentas pendientes en ebullición, asoma como refugio utilitario para frenar ofensivas de Santiago Caputo y Karina. Tal es el caso de Sandra Pettovello, que, acorralada y con una sangría interminable de funcionarios, dejó que Triaca tomara se asomara por Capital Humano. El exministro de Trabajo de Macri le envió uno de sus hombres a Pettovello, Lucas Fernández Aparicio, para que oficiara como su segundo. La semana pasada, la designación del enviado de Triaca quedó en un limbo porque Pettovello es muy desconfiada. Su megaministerio, que incluye Trabajo, Educación y Desarrollo Social, sigue sin arrancar.

El de Macri podría ser un capítulo cerrado si el Gobierno de Milei no estuviera en la posición en que se encuentra.

Batallas ganadas en las redes

La foto de Tucumán es tan desarmable como la vulnerabilidad del toma y daca económico e institucional establecido por el Ejecutivo es su relación con las provincias, o la posibilidad de que la recesión acelerada por las medidas de Caputo y Sturzenegger se lleve puesta la popularidad de todos.

Por esas cuestiones de las palabras huecas, un punto del Pacto de Mayo firmado por 18 gobernadores llamó a poner fin a la “extorsión” del reparto de recursos federales. Sin esa “extorsión”, varios de los presentes se habrían ausentado.

Ese frágil armado con las provincias y el Congreso coexiste con una mesa chica de los Milei poco poblada, sin densidad intelectual, que se repliega sobre sí y se regodea con postales como la de la noche tucumana o el tanque con el que juguetearon el Presidente y la vice en el desfile del 9 de julio.

Tapa de The Wall Street Journal del 10 de julio de 2024

En la lectura del medio centenar de agitadores de redes con despacho oficial y sueldos abultados, esa imagen que alcanzó la tapa de The Wall Street Journal o el premio recogido en Madrid son prueba de la proyección global de su líder. Si la información real indica que el galardón español fue una estatuilla de cartón otorgada por un sello marginal, o la sobreactuación militarista causa espanto en el mundo civilizado que guarda en su memoria las atrocidades cometidas por las Fuerzas Armadas argentinas, para los provocadores que merodean la Casa Rosada no reviste importancia, porque “nadie lee un carajo”.

La mala praxis para atender a enfermos, mantener las universidades abiertas, hacer que funcionen los trenes y darles de comer a los desocupados podría hacer colapsar al Estado, pero ése sería el objetivo de El Topo, por lo que el reproche social no sería tan severo

Podría ser, como sostienen los medios oficialistas, que Milei esté abriendo una nuevo tipo de liderazgo hiperpersonalista, basado en su relación directa con sus seguidores, que no requiere de la fortaleza política ni de la capacidad de articular equipos de Gobierno como eran concebidos antes. Un camino al andar que conforma una nueva realidad. La mala praxis generalizada para llevar a cabo funciones básicas del Estado provoca lastres sociales, pero ése sería el objetivo del Topo, por lo que el reproche no sería tan severo, según una interpretación benévola sobre el curso del Gobierno ultra.

De lo que no hay dudas es de que Milei fue electo para acabar con la volatilidad de precios y cambiaria, y solucionar las restricciones que supone la falta de dólares.

A siete meses del Gobierno, con recortes lacerantes en los ingresos de los trabajadores y un proceso de desempleo cuyo alcance es difícil prever, el Topo, el Coloso y el Gigante observan que la brecha entre la cotización oficial y los paralelos se acrecienta semana a semana. Con ello, la expectativa de devaluación y la presión inflacionaria.

Una mayoría de legisladores sumisos y una obsecuencia como directriz de importantes segmentos de los multimedios Clarín y La Nación no son suficientes para calmar las aguas. El Fondo Monetario Internacional alaba los “impresionantes pasos” de Milei hacia el equilibrio fiscal, pero no cesa de emitir alertas sobre las graves inconsistencias del rumbo.

Los multimedios citados contribuyen a la narrativa de que Milei bajó la inflación, y le computan a su antecesor peronista el índice de 25,5% de diciembre de 2023, disparado tras una de las mayores devaluaciones de la historia, orquestada por Caputo.

El excel del Gigante no para de ensayar experimentos a costa de ingresos básicos de la población. Bonos que suben y bajan, pases de manos del Central al Tesoro, maxiganancias, maxipérdidas, acaparamiento de la cosecha y deuda, mucha deuda.

Desde entonces, una recesión galopante no encuentra fin, pero no alcanza para aplastar del todo a la inflación. La estabilización aparente entre 4% y 5% mensual, nivel similar al que registraba antes de que el presidenciable Milei llamara a escapar del “excremento” que era el peso, podría quebrarse al alza en julio dado el impacto de la devaluación de los dólares paralelos.

Ayer Caputo y Milei anunciaron desde Estados Unidos un nuevo régimen para mitigar la presión devaluatoria, que según las primeras estimaciones de los economistas, incluidos quienes aprobaron la medida, redundará en una restricción todavía más severa de pesos circulantes y una mayor dificultad para que el Banco Central acumule reservas.

El excel del Gigante no para de ensayar experimentos a costa de ingresos básicos de la población. Bonos que suben y bajan, pases de manos del Central al Tesoro, maxiganancias, maxipérdidas, acaparamiento de la cosecha y deuda, mucha deuda.

El Coloso asumió el Ministerio de Regulación y Transformación del Estado y armó un staff bastante parecido a un equipo económico.

SL/DTC

Agustina Larrea: "Tengo la impresión de que lo ominoso está mucho más cerca de lo que creemos"

Agustina Larrea:

La podemos leer todas las semanas en este diario en sus entrevistas a escritores y escritoras y su newsletter Mil Lianas. Agustina Larrea es una de las periodistas culturales más reconocidas de la actualidad. Ahora publicó su primer libro de ficción, Los cuidados (Paripé Books), que abarca siete relatos ambientados en el pasado, en los que se insinúan algunas tramas terribles y en los que la memoria tiene un papel más que importante.

“Todas las historias guardan un misterio, todas están situadas en una zona oscura. Atravesar la oscuridad, pero no solo para descifrar los secretos, sino para iluminar los mecanismos humanos que fundan los puntos sombríos, es lo que logra Agustina Larrea con una escritura excepcional”, señala Cynthia Edul en la contratapa del libro.

Nacida en La Plata en 1982, Agustina Larrea es coautora de los libros de no ficción Quién es la chica. Las musas que inspiraron las grandes canciones del rock argentino (Reservoir Books, 2014) y Antártida. Historias desconocidas e increíbles del continente blanco (Ediciones B, 2021), así como de la novela gráfica infantil Poncho y la tormenta del fin del mundo.

Sobre la génesis de Los cuidados, el primer libro que firma en solitario, y su manera de aproximarse a la escritura se explayó en esta charla con elDiarioAR.

—¿Cómo surgieron los cuentos de este libro? Tengo entendido que fue antes de la pandemia.

—Hay una observación que me encanta que hace la escritora argentina Betina González en La obligación de ser genial sobre este asunto. Ella le dedica un buen tramo del libro a pensar alrededor del nacimiento de eso que se escribe, del impulso, del deseo por escribir. Y dice que una resiste todo lo que puede “la tentación de empezar” hasta que se produce la chispa que lleva a que una sea de alguna manera asaltada por la palabra. Una vez que se acepta esta especie de condición oscura del origen de, como dice Betina, “hacer cosas con palabras” –no hay mucha claridad por más que intentemos racionalizarlo; si hay lenguaje siempre habrá puntos ciegos–, se puede pensar en el comienzo. La distinción maravillosa que ella traza es que el comienzo de eso que escribimos no coincide necesariamente con el origen. Todo este rulo es para decir que comencé a escribir buena parte de los cuentos que integran Los cuidados en 2018, mucho antes de la pandemia. Algo que no tengo muy claro se abrió en ese momento, encontré un hueco entre mis ocupaciones, empecé a anotar imágenes o escenas y las llevé con torpeza a un taller literario que en ese momento dictaban las escritoras Romina Paula y Cynthia Edul. Escribir ficción, cuando de por sí te dedicás a escribir, como es mi caso, que trabajo desde que empecé en este oficio en medios gráficos, puede ser muy desafiante. Si pasás buena parte del día frente a una computadora, ¿tenés ganas de seguir? Pero evidentemente hay algo del deseo, de encontrar el espacio, de meterse en ese hueco y por suerte ocurrió. Me ocurrió. Pero, claro, el origen de esas historias seguramente sea muy anterior, porque la mayoría surge a partir de imágenes que arrastro conmigo desde hace muchísimos años.

—Todos los cuentos están ubicados en un pasado que incluso a veces es anterior a tu propio pasado. ¿Por qué hiciste esa elección?

—No es por ponerme esotérica ni hacer de esto un misterio, realmente no creo que haya algo así como una elección sino que, al menos en mi caso, se trata de un movimiento en una zona muy difusa entre una imagen que insiste, el cruce medio inesperado de algún recuerdo –que puede ser propio, ajeno o un poco espurio–, y una epifanía muy íntima, que quizá vista desde afuera (no quizás, casi seguro) parezca una pavada. Pero que, aunque no tenga muy claro cómo explicar, a mí íntimamente me resuena, me lleva a tironear de ahí para ver qué sale o qué se puede ir armando.

En este sentido, me encanta lo que propone Mauricio Kartun cuando habla del acto creador. Él dice que en el origen de lo que escribe siempre detecta una imagen que él llama “la imagen generadora” que es una insistencia y que a veces se ubica en el encuentro inesperado de dos elementos que a priori pareciera que no se podrían cruzar nunca. Él suele vincular esto, con esa lucidez hermosa que lo caracteriza, con mirar nubes: algunos verán eso, nubes. Pero habrá otros que encontrarán formas, un impulso que los lleve como un imán a imaginar. En el caso de los cuentos del libro, las imágenes generadoras que los impulsaron están vinculadas con el pasado. Tiendo a creer que no lo hago por un mero gesto nostálgico, sino porque cierta zona de mi imaginario, de las nubes que me voy cruzando y observando, se ubican entre objetos, lugares, personas, paisajes y hasta palabras de otros tiempos.

Tapa de 'Los cuidados' (Paripé Books)

—Con el lenguaje que utilizás también pasa algo parecido. No hay neologismos, ni modismos, ni nada que haga referencia al lenguaje actual. ¿Esa es una elección consciente también?

—Una amiga que leyó el libro, un poco entre risas, me decía “un celular de este siglo, te pido, ¡uno solito!”. Aclaro que hay un celular en uno de los cuentos, pero ni siquiera es un smartphone. Otra vez, como decía antes, no se trata de una elección, de una decisión deliberada o de mera voluntad. Hace unos años, en una charla en la Feria del Libro, la escritora y docente Florencia Angilletta abrió su intervención con algo que me pareció luminoso en este sentido. Dijo: “Hace tiempo que vengo pensando que nada cambia tanto como el pasado”. A mí eso me enganchó, porque de alguna manera le cambia el signo, lo corre de la melancolía o de la pesadez, ubica al pasado en un espacio muy dinámico, en un “animal grotesco”, para recordar el título de la obra teatral de Mariano Pensotti. Contra lo que algunos suelen pensar, el pasado es un terreno fértil y lleno de posibilidades narrativas.

—En todos los relatos pasó o está por pasar algo que no queda del todo claro pero podemos intuir. Pero, como sea, casi siempre es algo terrible. Sin spoilear, ¿qué podrías comentar sobre eso?

—Es una muy buena pregunta. La verdad es que no fue pensado así, como sistema quiero decir, pero a medida que van apareciendo lectoras y lectores de los cuentos me hacen este tipo de comentarios y trato (¡con muy poca suerte!) de encontrarle alguna explicación. Tengo la impresión de que lo ominoso está mucho más cerca de lo que creemos, que es un estado de latencia que nos rodea y del que por suerte no somos del todo conscientes. A los personajes de los cuentos, en el recorte temporal particular de cada relato, los bordea alguna circunstancia un poco terrible y ellos andan un poco a ciegas. Pero no creo que en ninguno sea algo excepcional, creo que en todo caso es efecto de ese recorte (toda historia es un poco eso: una amputación) o de algo que por algún motivo empiezan a recordar y se les vuelve insoslayable.

—Hacés además una reconstrucción minuciosa de los recuerdos e incluso en alguno de los relatos te detenés sobre cómo funciona la memoria. ¿Es importante eso para vos?

—Sí, creo que es bien nítido esto en el cuento Ese calor que vuelve, pero aparece bastante también en otros. La memoria es un asunto que me desvela: qué recordamos, cuándo, de qué manera, qué elegimos, qué omitimos, qué inventamos, qué exageramos o decidimos hacer memorable. La memoria es pura falla, pura pérdida, puro cuento. La memoria es tan lábil y tan maravillosa que no deja de intrigarme.

—¿Qué elementos te disparan un cuento?

—Por lo general es un disparador que tiene que ver con lo visual, con esa imagen generadora que comentaba antes: algo que insiste mucho, que por ahí llevo años encima hasta que encuentra una forma o hasta que se cruza con otra imagen y ese choque empieza a tener algún sentido para mí. Como la cabeza del fósforo sobre la cajita, algo así. Pero no siempre sale y suelo descartar bastante. Me gusta caminar mucho y las caminatas son momentos de pesca de imágenes.

—Sos muy lectora y, por tu trabajo, hablás además con muchos escritores. O sea, sabés mucho de la cocina de la escritura. ¿Eso te influye a la hora de escribir ficción o lo manejás por vías diferentes?

—Tengo el gusto y la responsabilidad de entrevistar a escritores y escritoras muy variados por mi trabajo, pero no tengo claro si eso tiene alguna influencia concreta sobre lo que escribo. Seguramente algo quede, pero creo que también ocurre cuando entrevisto a personas que se dedican a otras actividades porque me gusta lo que se produce en las notas en general. Hay algo atractivo en esa charla tan artificial, tan próxima y tan íntima: alguien se sienta con vos una hora, te resume su vida, presenta una serie de asuntos privados que lo constituyen, te presta un pasado y unas memorias. Y vos indagás, tenés permiso para ser impune y para que después vengan otros, tipo voyeurs, a leer qué se dijo en ese encuentro, qué rescataste del diálogo, qué palabras capturaste. Es fascinante, si lo pensás. Pero volviendo a la pregunta puntual, en muchas entrevistas con autores y autoras me encanta saber cómo llegan a lo que llegan, por qué caminos, con qué métodos. Pero la mayoría de los entrevistados no tiene una fórmula o una respuesta definida. Me gusta que hasta los más admirables o los que tienen obras que me interesan particularmente admiten que escriben siempre bastante a tientas, que cada mañana o cada noche en que se ponen a hacerlo sienten lo que sintieron la primera vez que se subieron a una bicicleta.

—¿Estás escribiendo ficción ahora?

—Tengo algunos relatos en estado de latencia, pero recién están macerando algunas imágenes. Soy muy lenta en este terreno y, pese a que escribo todos los días y el músculo por mi propia actividad está siempre en movimiento, no siempre tengo las antenas encendidas en esa dirección. A la vez, y no soy original en esto: como nos ocurre a la mayoría de quienes trabajamos en medios de prensa en esta Argentina de 2024, debo trabajar mucho para llegar a fin de mes y eso me deja un tiempo bastante acotado para esto y muchas otras actividades a las que me encantaría darles más espacio.

—Tus lectores más peques quieren saber cuándo se vienen más aventuras de Poncho.

—Poncho vuelve seguro, ¡esperemos que sea pronto! La novela gráfica infantil me mete en un universo que me encanta porque, al tratarse de historias contadas en viñetas, me obliga a una economía y a una concisión en la escritura que me desafía porque suelo ser bastante dispersa o un poco vueltera. En este caso, además, se trata de un proyecto que hacemos con mis amigos Tomás Balmaceda y Alexis Moyano y adoro trabajar y pasar tiempo con ellos.

CRM/DTC