Nicolas Bruzone

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Cristina Kirchner, los mensajes de whatsapp y el inicio de la reproducción del cristinismo

Cristina Kirchner, los mensajes de whatsapp y el inicio de la reproducción del cristinismo

“Cristina no manda mensajes de whatsapp. A lo sumo escribe un secretario privado para invitar al Instituto Patria”. La aclaración irónica parte de quienes hablan a diario con la expresidenta, que intenta mirar con desdén la feroz interna desatada en su nombre: la de sectores aliados por influir en cómo se rearma el cristinismo. Es la batalla de los paladares negros.

La guerra abierta (y esta es la novedad en un dispositivo político nacido y criado en el hermetismo) la libran el kicillofismo nonato y el camporismo de primera generación, dos espacios que corrieron de la mano hasta hace nada y son es el principal eje por donde gira sin tope el peronismo desde la derrota electoral del año pasado. 

Quienes vieron a la expresidenta en los últimos días dicen que está molesta. Preocupada, no. Para Cristina Fernández de Kirchner, la disputa entre Axel Kicillof, canalizada vía Andrés Larroque, con su hijo Máximo es un “tema menor” del que no quiere participar. Pero en el kirchnerismo tratan de dilucidar qué hacer con la onda expansiva que genera el declaracionismo descontrolado. “Es chiquitaje, eso piensa”, aclara rápido, queriéndose sacar el tema de encima, uno de los legisladores que más conoce a la expresidenta, de diálogo diario.

Tiempo pasado. Cuando había sonrisas entre el

Otros dirigentes la notaron más dolida. “Si los dos estuvieron sentados en mi mesa de cumpleaños… ”, la escucharon quejarse. Hacía referencia a Axel y el Cuervo, que estuvieron en la última celebración, el 19 de febrero pasado, que como todos los años se hizo en el Café Las Palabras, el reducto político del diputado Eduardo Valdes. 

Quienes más la conocen se juegan a especular que no se meterá en la disputa, no en público. Pero en ese río revuelto, la dirigencia va leyendo los gestos más mínimos. En su única exposición desde que gobierna Javier Milei, el ya famoso documento de 33 páginas, Cristina usó un párrafo para elogiar la “convicción” de Máximo de votar en contra del acuerdo con el FMI que firmó Martín Guzmán. En todo ese texto no hay una sola referencia a Kicillof, su último ministro de Economía, y su elegido para la provincia de Buenos Aires. 

En el Instituto Patria dicen que Axel es gobernador porque Cristina se la jugó contra todos los intendentes, en 2019, cuando decidió que él fuera el candidato. Lo ven bien, con posibilidades de ser el heredero. En definitiva, los bonaerenses lo volvieron a elegir sin ella en la boleta, pero hay voces cercanas a Cristina que creen que se está apurando. “Lo que tiene que hacer es gestionar, no ponerse como el único opositor a Milei”, le recuerda un senador.

¿Está en formación la herencia o todavía hay lugar para una candidatura de Cristina? Es la pregunta de siempre. “Apenas salga un afiche, entra una condena”, se ríen quienes ruegan no adelantar el tema, pero a nadie escapa que está tan activa en la política como en el 2016, cuando armó el Instituto Patria para organizar su regreso. Si en los primeros años del 2020, ya como vice, sus allegados contestaban que ella no quería volver a ser candidata, hoy dejan sugestivos puntos suspensivos. 

Cristina Kirchner junto a Axel Kicillof y su familia, en e día de su jura.

Hay un factor que pesa siempre en los pasos de la expresidenta: el frente judicial. Dicen que está convencida de que la Cámara de Casación ratificará la condena en su contra en la causa Vialidad. “La van a querer meter presa”, apuesta un senador. Tiene más de 70 años. “Son capaces de cambiar la ley de domiciliarias”, desafía.  

La expresidenta va casi todos los días al viejo edificio de la calle Rodríguez Peña 80. Ahí tiene su oficina, también, Máximo Kirchner. Es el lugar desde donde Cristina opera. En lo urgente, hoy tiene un objetivo claro: dar de baja el DNU 70 que ya rechazó el Senado y que aún no encuentra los votos para caer definitivamente en Diputados. Pero no se resigna. El debate de la ley bases bis podría retrasar su cometido, pero está convencida de poder lograrlo. 

Habla con gobernadores, todos los propios, pero tira guiños también a los esquivos. Hace unos días recibió al diputado provincial de Córdoba Federico Alesandri. Fue el candidato a gobernador del extinto Frente de Todos en las últimas elecciones, pero al asumir en la Legislatura, su voto empezó a ser clave para Martín Llaryora y se convirtió en una suerte de aliado circunstancial. Ese vínculo con el cordobecismo no se da directamente entre la expresidenta y el gobernador, sino que se teje, con alianzas tácticas, a través del senador Eduardo Wado de Pedro o el propio Máximo. Favor con favor se paga. 

En el desierto opositor, Cristina tiene poco para ofrecer a los gobernadores propios y menos aún para sumar a los ajenos, sobre todo cuando se trata de los recursos provinciales. Por eso en el kirchnerismo ya dan por hecho que esta nueva versión de la ley bases, con retoques, será aprobada, incluso en el Senado. Con cierta cintura, esta vez el gobierno nacional envió por separado el paquete fiscal que hará casi inevitable para el peronismo alguna fuga en esa votación. Las provincias se van quedando sin recursos. 

Máximo Kirchener, durante la marcha por del Dia de la Memoria, Verdad y Justicia

Las miradas están puestas en el gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, que esta semana recibió en su provincia al ministro del Interior, Guillermo Francos. Activó alertas. Una posibilidad que empezó a sonar con fuerza en las últimas horas como operativo de contención es que un hombre del santiagueño, el ex director del Sistema Nacional de Aeropuertos, Carlos Lugones Aignasse, desembarque en la Auditoría General de la Nación (AGN) en representación del PJ, que disputa dos lugares (si no le arrebata uno La Libertad Avanza) entre todas las tribus internas. El camporismo sigue firme con Juan Ignacio Forlón, pero podrían abrir el otro lugar al interior. Sábana corta. El problema es que deberán compensar a Sergio Massa, que quiere ahí a Guillermo Michel, ex Aduana y hombre fuerte de la gestión que ese organismo deberá controlar. 

La relación con Massa pasa por cierta fatiga, no de Cristina, sino del amplio espectro kirchnerista, que dejó expuesta la declaración de Mariano Recalde. El sincericidio del senador lo llevó a decir que ellos no llevaron candidato en 2023. Es lo que piensan en privado muchos de los más fieles seguidores de la expresidenta, pero hacerlo público es otra cosa. Tanto Máximo como Cristina hicieron control de daños. Máximo cenó con Massa. “Es un diálogo continuo, no pasa nada”, bajan la tensión desde La Cámpora. Tanto Massa como Malena Galmarini son nombres puestos para las listas del año que viene. También Axel lo ve seguido y esta semana abrió el gabinete a Sandra Mayol, una dirigente del riñón del tigrense.  

Hoy Massa sigue siendo el principal aliado de Cristina.

Hoy Massa sigue siendo el principal aliado de Cristina. En la mesa de decisiones se sientan muy pocos. Ellos dos y Máximo. A veces, más rezagado, Axel. Eso es parte de la puja de estos días. Que esa mesa sume sillas. 

Para el Patria, la última discusión -que incluyó dos brutales desaires seguidos al gobernador por parte de los intendentes camporistas Mayra Mendoza y Damián Selci-, se reduce a una disputa por el próximo cierre de listas. Para buena parte del peronismo, es una divisoria de aguas entre quienes quieren construir, desde el empuje de Cristina, un liderazgo que ahora lleve el nombre de Axel Kicillof. Lo resume un dirigente sindical: el próximo peronismo debería ser la síntesis entre Axel y Llaryora. Por ahora, una lejana ilusión.  

MV/DTC

  

En el radar del terrorismo pero sin forma de defendernos

En el radar del terrorismo pero sin forma de defendernos

La escalada de la guerra en Medio Oriente dibujó esta semana un enorme signo de interrogación sobre la economía mundial y habría disparado otra devaluación brusca del peso si no fuera por el control de cambios que Javier Milei había prometido en campaña levantar y ahora recién estudia aflojar parcialmente hacia fin de año. Aunque el empresariado top sigue bancando la motosierra y celebra las ganancias que apilan acciones y bonos desde que asumió, la incertidumbre sobre el precio del dólar crece como una sombra sobre el horizonte inmediato de los negocios. El sobreactuado alineamiento oficial con el ala dura de Estados Unidos e Israel no ayuda a sosegar los ánimos. 

Los patrones más lúcidos ya calculan cuánto podrían perder si el Presidente no abandona el acting del uniforme militar camuflado y los aviones F-16. Intuyen un peligroso in crescendo desde que la canciller Diana Mondino pidió a la OTAN que incorpore al país como “socio global”, un gesto que se sumó a la hipérbole de invitar al embajador israelí a la reunión del “comité de crisis” que convocó Milei tras interrumpir su gira por Estados Unidos y Europa apenas Irán atacó Israel en respuesta al bombardeo de su embajada en Damasco. 

Javier Milei convocó a un

No es algo que se circunscriba al Ejecutivo. Ni siquiera al espacio libertario. El juez Ariel Lijo, candidato oficialista a la Corte Suprema a quien apoya subrepticiamente el peronismo, visitó el miércoles al mismo Eyal Sela en la sede de la legación israelí, donde conversaron sobre rehenes y baterías antiaéreas pero también sobre narcotráfico y crimen organizado, dos temas en los cuales suele interesarse también la embajada estadounidense.  

Milei va por más: viajará a mediados de junio a la cumbre del G-7 en Apulia, invitado especialmente por la premier Giorgia Meloni. Será otra photo-opportunity con los mandatarios de Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania, Japón y el Reino Unido. Ahí aspira a reeditar el furor que causó en febrero, cuando la ultraderecha romana se peleaba por una selfie con él con una fascinación parecida a la de los potentados que convocó en el Llao Llao esta semana. Aquel viaje le resultó especialmente provechoso a Sandra Pettovello, quien escuchó con atención los consejos de Eugenia Rocella ―la integrista católica y antiabortista que Meloni designó ministra de Familia y Natalidad― sobre cómo vaciar los programas estatales que garantizan el derecho al aborto o el acceso a la anticoncepción, en caso de no poder cerrarlos. 

Milei junto a la general estadounidense Laura Richardson y  el embajador Marc Stanley.

El Fondo Monetario, que terminó esta semana de enterrar en Washington las esperanzas de Luis Caputo de un nuevo préstamo de U$S15.000 millones para abrir el cepo cambiario, advirtió justo antes de la Asamblea de Primavera sobre el impacto económico que podría tener la escalada bélica en el norte. “Si bien el alcance de la fragmentación es todavía relativamente pequeño y no sabemos cuán duradera será, el desacople entre los bloques geopolíticos rivales durante la Guerra Fría sugiere que podría empeorar considerablemente si persisten las tensiones y se intensifican las políticas restrictivas del comercio”, escribieron Gita Gopinath y Pierre-Olivier Gourinchas en un informe que no menciona a la Argentina. “El comercio y la inversión mundiales ―explicaron― resistieron esta vez porque los flujos se desviaron a través de países conectores”, como India en el caso del petróleo ruso. ¿Conviene embanderarse, entonces? Según el FMI, “son los países no alineados los que podrían beneficiarse de una creciente fragmentación geoeconómica”. 

Viva la libertad

Mientras la ideología reorienta las relaciones exteriores y aleja cada vez más a la Argentina del Mercosur y de China, el mundillo diplomático se cuece en su propio caldo de conspiraciones. El embajador Federico Barttfeld, jefe de Gabinete de Mondino, desató una verdadera razzia interna para alinear a díscolos y librepensadores. Su primera víctima fue Gustavo Martínez Pandiani, quien sonaba como canciller si ganaba Sergio Massa pero se aseguró la embajada en Suiza para el caso de que perdiera. Ese exilio dorado le duró apenas un par de meses: acaban de reasignarlo a Trinidad y Tobago.  

Mondino dio otro paso esta semana al amordazar a todo el personal del Palacio San Martín. El miércoles, a través de la circular 10.158/24, les prohibió “conceder entrevistas, pronunciar conferencias o manifestarse en medios de prensa, incluso redes sociales”, salvo que cuenten con su autorización expresa, que gestiona Barttfeld. Todo un hito para el primer diplomático que manifestó su adhesión a las ideas de la libertad y que suele recordar horrorizado la censura del dictador Nicolae Ceaușescu que sufrió de niño en la Bucarest de los tempranos años 80. 

Federico Barttfeld, jefe de Gabinete de Mondino.

El alfil de Mondino vivió ahí por ser hijo de Carlos Barttfeld, también diplomático, quien más tarde asumiría como embajador argentino en Yugoslavia. Lo fue entre 1991 y 1995, lapso durante el cual llegaron ilegalmente a Croacia miles de toneladas de armamento argentino producido por Fabricaciones Militares. En Cancillería todavía lo asocian a la logia P-2. Cuando murió, en 2009, el genocida Emilio Massera publicó un aviso en La Nación condoliéndose con sus deudos.  

La casta propia

Con el país “ya en el radar del terrorismo”, como admitió el propio Milei, la seguridad presidencial promete convertirse en una prioridad oficial. Pero en medio del escándalo por la duplicación de las dietas de los senadores y con el antecedente del revuelo que generó antes el decreto por el cual aumentaba su propio sueldo y el de sus ministros, también puede convertirse en una excusa para explicar el súbito abandono de los ademanes de austeridad con los que hizo campaña desde diciembre. 

Su decisión de viajar solo en aviones de línea, por ejemplo, no llegó a cumplir los cuatro meses. A Bariloche llegó en el Tango 11 y al Llao Llao lo trasladó un helicóptero, porque el camino hacia esa costa del Nahuel Huapi estaba interrumpido por protestas contra el ajuste. Privilegios a los que sus anfitriones están acostumbrados, como lo probaron los 20 aviones privados estacionados entre el miércoles y el viernes en el aeropuerto barilochense. ¿Devolverá ahora el Ministerio de Defensa las aeronaves que le transfirió Presidencia hace apenas semanas?

Javier Milei junto a los empresarios que lo recibieron en el Foro Llao Llao

Los vecinos de Olivos desmienten que la obsesión antiterrorista de Milei sea una novedad. Las dos o tres veces por semana que sale, ordena cortar el tránsito por Avenida del Libertador entre Villate y Malaver. Del mismo modo, cada vez que llega a un lugar de visita, los operativos policiales antiexplosivos interrumpen toda su actividad horas antes.

Es el sueño de la casta propia, como dice Fernando Rosso. El mismo que alimentaron esta semana los ascensos de Eduardo Serenellini, Manuel Adorni y Karina Milei, todos con salarios de bolsillo en torno a los $4 millones y la decisión del directorio de YPF de incrementar el monto destinado a sus propios honorarios de $2,08 billones a $10,18 billones, como reveló Alejandro Rebossio en elDiarioAR. Una quintuplicación que excede cualquier previsión inflacionaria para 2024. 

Engranados

Tanto Caputo como Milei insisten en que el dólar seguirá clavado para frenar los precios, aunque en Brasil haya subido más del 8% desde enero, casi sin inflación, y aunque la crisis de Medio Oriente amenace con profundizar esa brecha. El ministro de Economía fue especialmente enfático en Washington, en un encuentro a puertas cerradas con invitados del banco JP Morgan, para el que trabajó en los ‘90. “El mensaje más importante que quiero transmitirles es que no vamos a abandonar estas políticas, pase lo que pase. Este presidente nunca dará marcha atrás”, aseguró. Algunos bromearon con la tapa de los diarios de ese mismo día, que anunciaban que el Gobierno retrocedía con la desregulación de las cuotas de las prepagas.

En la Bolsa de Cereales, el jueves ante los directivos del Consejo Agroalimentario Argentino (CAA), Juan Pazo intentó mostrarse tan firme como su jefe. Los representantes de los productores de granos le advirtieron al virtual Nº2 de Caputo que la cosecha gruesa no se va a liquidar al ritmo que prevé Economía porque, entre la inflación en dólares registrada desde diciembre y el impuesto PAIS, no alcanzan a cubrir los costos de la próxima cosecha. Subrayaron que el tipo de cambio real actual es más bajo que todos los precios especiales que les ofreció Sergio Massa el año pasado. Es lo que lamentan quienes liquidan granos viejos que podrían haber vendido mejor cada vez que se abrió esa ventana. 

Los representantes de los productores de granos le advirtieron a Pazo que la cosecha gruesa no se va a liquidar al ritmo que prevé Economía.

Federico Furiase, un asesor clave que acompañó a Caputo durante los últimos años en la consultora Anker, trató de convencer a los ruralistas de que el camino para recuperar competitividad no va a ser la devaluación sino la baja de costos. “Sabemos que la paciencia social tiene su límite y la del mercado también. Pero vamos a ir por el camino de la desinflación y no nos vamos a mover”, machacó. Le respondieron con un reclamo: ni siquiera cumplieron con bajar los aranceles para importar agroquímicos, algo que anunció Caputo por Twitter y jamás se concretó. “Igual eso no es más del 3% del costo”, refunfuñó ante elDiarioAR uno de los presentes. 

El ritmo diario de liquidación está en los mismos niveles de febrero, lejos del habitual para una cosecha buena como la de este año. Y ningún directivo planea inmolarse por el plan libertario. El jefe del CAA, Gustavo Idígoras, ya vivió una situación parecida con Caputo como ministro de Finanzas, en 2018, cuando le pidió que convenza a los productores de vender sus granos. “Vos quedate tranquilo que después de este pico de $23 el dólar va a bajar”, le dijo. “Necesito que liquiden 700 millones. Cuando baje a $18, la diferencia va a ser para esos productores”, agregó. A los dos meses valía $36. 

 

AB/DTC

Flirteo salvaje entre el ultra y los magnates, mientras el peronismo deserta de su papel opositor

Flirteo salvaje entre el ultra y los magnates, mientras el peronismo deserta de su papel opositor

Pasado el mediodía del viernes, 7°C en Bariloche: el auditorio de unos 150 emprendedores escucha embelesado a Javier Milei en el salón Bustillo del Hotel Llao Llao. Termina el discurso y unos cuantos afortunados, más propensos a recibir el aplauso que a ofrecerlo, se amontonan para darle un abrazo del alma al Presidente y susurrarle complicidades al oído. Escenas de intimidad impostada con reminiscencias del encuentro de Milei con Donald Trump o Elon Musk, pero con el Presidente en el lugar del acosado y no del acosador. La desmesura es la forma que encontraron los magnates de desandar la indiferencia que le propinaron al “peluca” hasta su inesperada victoria en las primarias, en agosto pasado.

Avanzado el año electoral, la furia antipolítica del candidato encendía los instintos primarios de la elite económica argentina, pero las proclamas sobre dolarización y extinción del Estado, sumadas a su comportamiento irascible, eran tomadas como síntomas de un inadaptado social del que convenía mantener distancia. Sólo un puñado de emprendedores, como Eduardo Eurnekian, su empleador en Corporación América, y el entusiasta Cristiano Rattazzi, “la vieron” a tiempo.

La rueda echó a andar y hay motivos para la algarabía. El Presidente ultraderechista, en efecto, desmantela el corazón del Estado, como las universidades, el sistema de salud, las jubilaciones y toda herramienta regulatoria, pero abre las puertas del Gobierno a funcionarios apadrinados por varios de quienes lo escuchaban en Bariloche, mientras deja que estudios de abogados corporativos redacten leyes.

Es el modelo delegativo perfecto para el empresariado nacional: Milei hasta se anima a elogiar la virtud del monopolio, siempre y cuando las encuestas no indiquen lo contrario. Desde alguna oficina de Swiss Medical en Buenos Aires, el voraz Claudio Belocopitt habrá percibido la acritud de ver a sus pares pasar por alto las alusiones hirientes que le propinó el mandatario ultraderechista.

Nada demasiado nuevo bajo el sol. En la historia reciente, resuena la maravillosa música de José Alfredo Martínez de Hoz, Domingo Cavallo, Federico Sturzenegger y Luis Caputo. Todavía sobrevuelan en la web las postales de buena parte del auditorio congregado en el Llao Llao pocos años atrás, celebrando “la última oportunidad para la Argentina” de la mano de Mauricio Macri.  

Huésped de honor

La sintonía cumbre entre Milei y el empresariado alojado en el soñado hotel de Bariloche se dio cuando el disertante hizo un elogio de la evasión y la fuga.

Risas nerviosas y miradas incrédulas entre los magnates. Milei ya lo dijo todo hace rato, pero todavía toca fingir que la osadía causa gracia. Argentina tiene un Presidente que reiteradamente arenga el delito.

En su fuero íntimo, Marcos Galperín considera que los US$273 millones que no pagó Mercado Libre desde 2020 a 2023, entre beneficios impositivos y de contribuciones patronales, son mucho menos que las exenciones que realmente merece. Eduardo Elsztain, anfitrión del Foro Llao Llao, está convencido de que los reparos ambientales y normativos que frenan algunos de sus proyectos inmobiliarios son palos en la rueda del progreso. Si compró terrenos a precios irrisorios en alguna ventana de oportunidad, fue su intuición de emprendedor. Milei llegó para decir que un funcionario que repare en un código urbanístico o una asociación de vecinos de Caballito que reclame espacios verdes es un parásito a ser fumigado.

El hotel Llao Llao de Bariloche, sede del foro homónimo en el que reinó Javier Milei

No es la primera vez que la empresa de Elsztain hospeda al mandatario. Antes y después de la asunción presidencial, el 10 de diciembre, Milei y su hermana se afincaron durante semanas en el Hotel Libertador, sobre la avenida Córdoba de la Capital Federal, propiedad del mismo grupo empresarial. La cuenta por la estadía no fue abonada por el Estado, según la información oficial respondida a una presentación formal por elDiarioAR. ¿Quién pagó? ¿Fue una dádiva? “Pagó Karina con su tarjeta”, afirman en el Gobierno. ¿Cuánto? “Es privado”.

Ciencia ficción del empresariado nacional

El capitalismo global se montó sobre un esquema de banca offshore, elusión, evasión y traslocación a mercados con sueldos bajísimos que no es secreto para nadie. La organización Tax Justice Network evalúa que los Estados dejan de cobrar unos US$480.000 millones anuales por diversos mecanismos de fraude impositivo, tolerados por los gobiernos con poco disimulo. Luxemburgo, Irlanda, Islas Vírgenes, Panamá, Uruguay, Suiza, Andorra y Delaware son nombres de países y ciudades de significado inequívoco en los estudios contables. Pero el empresariado argentino expone un sello distintivo con respecto a sus pares de otras latitudes.

Amancio Ortega, dueño de Zara, está tan identificado con Galicia, que parte de la capacitación para sus ejecutivos incluye estadías en Arteixo, donde nació la empresa textil que lo convertiría en uno de los hombres más ricos del mundo. Donald Trump intentó mitigar su complejo de inferioridad construyendo una torre con su nombre en la Quinta Avenida de Manhattan. Warren Buffet y Bill Gates se unen para reclamar que los ricos paguen más impuestos. Andrónico Luksic describe el éxito de su emporio como el del modelo libertario de Chile. A nadie escapa el componente brasileñista de los billonaires paulistas que se trasladan en helicóptero. Sobre todos los mencionados sobrarán motivos de reproche, pero exhiben una cualidad de identificación con su país inexistente en sus pares de Argentina.

Se impone imaginar una escena de ciencia ficción. Reunido en Bariloche, el Gran Empresariado Nacional le hace saber al Presidente que es un despropósito absoluto la destrucción de la universidad pública

Paolo Rocca o Galperín, por citar paradigmas productivos diferentes, recorren una narrativa en la que su logro personal se da pese —y no gracias— al país. Uno de ellos se instala en el papel de un provocador de Twitter de baja estofa, capaz de agredir y despreciar a buena parte de la sociedad en la que nació, creció, estudió y heredó. “Peronia”, “Palermo bolche”, “sommeliers de derechos humanos”, escribe Galperín, el emprendedor más exitoso de Argentina, dando cuenta de un dispositivo mental y valorativo similar al de Horacio Cabak. Lo hace desde Uruguay, donde se radicó para pagar menos impuestos. El otro, más veterano y con frentes judiciales abiertos por presuntas evasión y corrupción en varios países, transita el mismo discurso, aunque de forma menos mordaz. 

Se impone imaginar una escena de ciencia ficción. Reunido en Bariloche, el Gran Empresariado Nacional le hace saber al Presidente que es un despropósito absoluto la destrucción de la universidad pública que proveyó a sus compañías de miles de profesionales de las más diversas disciplinas. Le explican que se trata de un sistema universitario y científico consolidado, movilizador, competitivo, que abre horizontes y construye una productividad única en América Latina, si se pretende un desarrollo sustentable.

El guion fracasaría por inverosímil. El goce que les causa a los huéspedes del Llao Llao la invitación a evadir impuestos se transformaría en un rictus de fastidio ante la inoportunidad de quien osara defender la universidad pública.

Senado, farsa y oportunismo

Mientras la casta por antonomasia se autocelebraba en Bariloche, los senadores se aumentaban el sueldo hasta unos $4 millones, desde $1,8 millones. Se podría discutir la magnitud del salto en una sola vez, beneficio que no obtuvo ningún sindicato este año, pero se trata de una cifra razonable para la tarea constitucional que les encomendó el pueblo. Es inferior a lo que ganan supervisores medios de gremios fuertes como los petroleros y los bancarios, y mucho menos de lo que perciben legisladores brasileños, uruguayos y chilenos. Equivale a apenas unos diez auspicios publicitarios de la página web o una consultoría ficticia de un periodista corrupto.

La poca estatura de los senadores quedó evidenciada en la forma de la votación del aumento. Un trámite disimulado, veloz, vergonzante, en el que ni se mencionaron el título y el tema de la ley, requirió el sigilo y la complicidad de la totalidad del cuerpo.

La persona con menos convicciones democráticas del Senado, coautora de libros junto al represor naval Alberto “El Gato” González, condenado por violación, secuestros y asesinatos, es la que demostró, otra vez, mayor convicción para sostener las razones de un salario acorde a la responsabilidad de un legislador.

El sueldo de los senadores equivale a apenas unos diez auspicios publicitarios de la página web o una consultoría ficticia de un periodista corrupto

La amargura por los bajos sueldos en los bloques peronistas de ambas cámaras es unánime, pero no hay un solo integrante dispuesto a explicar en público, sin inhibiciones, por qué es impropio de la democracia que sólo puedan ocupar una banca quienes manejen negocios paralelos. Alguno que otro lo hace a destiempo, en un tono ríspido en redes sociales, como quien contraataca cuando lo descubren por haber escondido un shampoo en la cartera. Ciertamente, no es el caso.

El momento de la votación en el Senado cuando se aprobó un aumento en la dieta de los senadores, el jueves 18 de abril de 2024.

Mauricio Macri dejó el cargo de Presidente con un patrimonio declarado de $273 millones, unos US$4,3 millones a valores de diciembre de 2019. Sólo con la compraventa de parques eólicos por parte de Socma, realizada en un abrir y cerrar de ojos entre 2016 y 2018, los Macri ganaron US$69,3 millones y enviaron la cosecha a Luxemburgo. Se dio la casualidad de que el exejecutivo de Socma era el inquilino de la Casa Rosada en los años de esa transacción obscena. Un Presidente tan suertudo puede darse el lujo de trabajar ad honorem y donar su jubilación, opción que tampoco adoptó del fundador del PRO.

El exmandatario se da una vida lujuriosa propia de un potentado, que es narrada con pleitesía por los grupos Clarín y La Nación. Se hizo tiempo para felicitar a los senadores del PRO por no apoyar el alza de sueldo. Mintió. Los representantes de su partido evitaron levantar la mano y quedar escrachados frente a cámaras, pero su voto fue afirmativo, según consta en las actas del Senado.

Mauricio Macri dejó el cargo de Presidente con un patrimonio declarado de $273 millones, unos US$4,3 millones. Sólo con la compraventa de parques eólicos por parte de Socma, los Macri ganaron US$ 69,3 millones y los enviaron a Luxemburgo

“El Presi” conservador faltó tanto a la verdad como su sucesor ultra, otro militante de sueldos bajos de los legisladores. Milei hizo la misma pantomima de saludar el coraje de los integrantes de la bancada de La Libertad Avanza por oponerse al alza. Como los del PRO, la armada Brancaleone libertaria había votado a favor. La temible Villarruel se ocupó de dejarlo claro.

El actual mandatario ve un exceso en que los senadores ganen por mes un quinto de lo que él cobraba por una charla de una hora con inversores financieros, negociada vía whatsapp con Karina.

Ocupada de temas más trascendentes, la hermana del Presidente ya no se encarga de ese tarifario. Sí se ocupa de encontrar la vuelta legal y administrativa para aumentarse el salario ella y a su grupo de elegidos a través de recategorizaciones y otras trampas. Manuel Adorni y su hermano Francisco se abrazan a la oportunidad de sus vidas y no paran de mejorar su bolsillo.

Temible paritaria de los Juez

El terreno es fértil para los oportunistas consuetudinarios. Luis Juez, jefe del bloque del PRO en el Senado, también votó a favor del aumento. Luego dijo que no se dio cuenta, que lo decidido le pareció un “bochorno”, y que pediría la marcha atrás.

Mensaje de Luis Juez en redes sociales para manifestar su apoyo a Javier Milei

El senador cordobés lleva toda su vida adulta en puestos estatales, electos y de los que se reparte la casta política. No sólo él. También su hija Agustina, empleada del Consejo de la Magistratura, hoy en funciones en los tribunales federales de Córdoba. O su hijo, Martín, concejal en la Ciudad de Córdoba. Daniel Juez, hermano, logró ser electo en la Legislatura de Córdoba. El sobrino, Lucas, giró por el Estado guiado por el tío hasta que su carrera se vio frustrada cuando lo encontraron en una ruta de Córdoba con cuarenta pastillas de éxtasis. El cuñado Pedro Alcaraz tiene un puesto de asesor en el Senado, al igual que otra cuñada, Graciela Saieg. La lista sigue.

Luis Caputo ya anotó qué hospital cerrar si los Juez se ponen duros en la paritaria familiar.

Desmanes en YPF

En paralelo, el directorio de YPF arbitró una escalada de sueldos verdaderamente escandalosa. El cuerpo directivo de la petrolera semiestatal otorgó a sus once miembros un ingreso mensual promedio de US$ 88.600 mensuales, según la cotización de hoy.

Ese monto es el doble de lo abonado a los directores de YPF, por ejemplo, en 2015 o en 2023, aunque, hacia fin de año, la diferencia podría ser menor si las remuneraciones no se actualizan con la devaluación por venir. En cualquier caso, lo estipulado en el acta de directorio que deberá ser refrendado por los accionistas el 26 de abril está totalmente fuera de mercado para las remuneraciones de la industria petrolera argentina.

El directorio, compuesto por designados por el Gobierno nacional y de cinco provincias, no cumple funciones ejecutivas. Se reúne dos o tres veces al mes para aprobar las decisiones estratégicas que adopta la línea de ejecutivos y gerentes. Algunos miembros ejercen tareas de control con mayor dedicación, por lo que es presumible que el promedio de remuneración mensual de US$88.600 se distribuya en forma dispar.

El jefe de Gabinete, Nicolás Posse, su segundo, José Rolandi, el ministro del Interior, Guillermo Francos, y el exsecretario de Energía Carlos Bastos son algunos de los funcionarios políticos en la petrolera estatal. El presidente y CEO de la empresa, el experimentado ejecutivo petrolero Horacio Marin, —en su caso, sí tiene funciones operativas— encabeza el equipo que aterrizó en YPF desde empresas de Techint.

Al menos Posse, Rolandi y Francos cumplirán su tarea ad honorem, como es tradición para quienes cobran un sueldo en el gabinete nacional.

La radical mendocina Jimena Latorre consideró fuera de lugar la consulta sobre el salario que percibirá por su tarea en el directorio de YPF.

Sin embargo, es una incógnita lo que ocurrirá con los delegados de Chubut, Santa Cruz, Mendoza y Neuquén. Los dos primeros fueron aportados por los respectivos sindicatos petroleros, aliados de sendos gobiernos provinciales. El director Omar Gutiérrez, exgobernador de Neuquén, no respondió la consulta de este medio.

Sí lo hizo, en cambio, la exdiputada radical Jimena Latorre, elegida para representar a Mendoza en YPF. La exlegisladora explicó que fue una decisión del directorio, de la que se declaró ajena, pese a integrarlo. Atribuyó la medida a la necesidad de acompañar el porcentaje de aumento otorgado a la línea gerencial, lo que fue desmentido por otras fuentes de YPF. Para finalizar, consideró que la consulta periodística estaba fuera de lugar y que no tenía nada más que hablar, por lo que cortó la comunicación.

¿A qué juegan?

El papel del peronismo y sus aliados sobre un tema menor para el presupuesto nacional, como el sueldo de los legisladores, fue acorde a su abordaje de los asuntos más relevantes. Nadie sabe cuál es realmente su postura, o sostiene todas a la vez, que es la peor alternativa posible. Queda así expuesto a que la maquinaria mediática y de redes de la ultraderecha elija qué perfil iluminar, según su conveniencia.

Juan Grabois boga por sueldos parlamentarios irrisorios. La diputada Victoria Tolosa Paz es eficaz para denunciar la hipocresía de los Milei cuando intentan aumentarse el ingreso a escondidas, pero incurre en la lógica libertaria de denunciar las alzas salariales “mientras la jubilación mínima es de $205.000”. La senadora Juliana di Tulio, por su parte, defiende los ingresos altos “porque hace muchos años que la política dejó de ser potestad de las elites”.

Cada peronista hace la suya.

Están los gobernadores de Catamarca y Tucumán, que aceptan mansitos la extorsión de Milei para que no ahogue a sus provincias, y están los confrontativos de La Rioja y Buenos Aires.

Están los enfocados en saldar cuentas con Alberto Fernández, como Wado de Pedro, y los que niegan el conflicto, como Gabriel Katopodis.

Están los que replican el discurso punitivista ultra, como Sergio Berni, y los que denuncian la sistemática brutalidad policial, como Natalia Zaracho.

Están los que resisten el impuesto a las Ganancias (ingresos) de sueldos altos, como los Moyano, y los que ansían su reimplantación, como los diputados de provincias norteñas.

El candidato presidencial Sergio Massa y el embajador en Brasil y rival del primero, Daniel Scioli, crearon una photo opportunity en la puerta del Ministerio de Economía el 29 de junio de 2023, escenificando su reconciliación.

Está Máximo Kirchner, atado como un náufrago al objetivo de intervenir el Gobierno de Axel Kicillof, y los que creen que no hay futuro político posible con La Cámpora y el Instituto Patria al mando de la nave.

En tiempos de la mayor ofensiva contra los derechos sociales, está Cristina, otrora dueña de una pulsión por confrontar, ahora silente, obsesionada con su reivindicación, rebajando todavía más su legado político

Está el minúsculo personaje Daniel Scioli y está Sergio Massa, volcado a asesorar a fondos financieros tenedores de títulos de la deuda, sin que nadie de su entorno atine a darse cuenta de que esa dedicación debería haber marcado el fin de su carrera política.

Y en tiempos de la mayor ofensiva contra los derechos sociales y ciudadanos de la democracia, está Cristina, otrora dueña de una pulsión por confrontar, ahora silente, obsesionada con su reivindicación política personal y la de su hijo, filmando tiktoks absurdos y rebajando todavía más su legado político.

El martes, la protesta universitaria será ocasión de la cuarta marcha masiva contra las políticas de Milei. La primera fue organizada por la CGT, el 24 de enero. Siguió el 8 de marzo, con las feministas, y el 24, con el movimiento de derechos humanos. Las organizaciones populares y de desocupados hacen saber su protesta a diario, pese a las amenazas de cárcel y violencia que agitan Patricia Bullrich y Jorge Macri.

A la luz del panorama que ofrece la nomenclatura peronista, será más genuino que la resistencia sea sin estos dirigentes a la cabeza. 

SL/DTC

"No te muevas que te mato” y "le dieron a matar": dos casos revelan abusos en la Policía de Jorge Macri

“No te muevas que te mato”. Edwin Freddy Capcha Condori fue detenido por la Policía de la Ciudad de Buenos Aires cuando participaba de la movilización al Ministerio de Capital Humano que el 10 de abril motorizaron las organizaciones sociales para reclamar asistencia alimentaria. El protocolo antipiquete se activó contra él de una manera brutal, pese a que estaba sobre la zona parquizada de la avenida 9 de Julio: los agentes de la Policía de la Ciudad lo tomaron del cuello, lo redujeron y lo arrastraron varios metros. Recibió una trompada en la cara y le golpearon la frente contra el asfalto. En el suelo lo amenazaron de muerte. Perdió tanta sangre que hasta una policía intentó pararle la hemorragia con una servilleta de papel. Por las heridas fue trasladado al hospital Ramos Mejía, antes de terminar detenido junto a una decena de manifestantes en la Alcaldía 4, en Parque Patricios. Pasó parte de la noche a la intemperie, en el patio de la sede policial porque los calabozos estaban saturados. Recién al otro día fue liberado.

El 27 de enero pasado Mariano Juárez, de 23 años, robó junto a otro joven de 18 años un auto en Barracas. En medio de la persecución policial chocaron contra un carro en la Villa 21-24. Al salir del vehículo, recibió tres disparos de la Policía porteña desde atrás. Una bala le entró por la nuca y le atravesó el maxilar izquierdo, otra impactó en el omóplato del mismo lado, y la última fue en una mano que ya tenía levantada, sin ofrecer resistencia. “Le dieron a matar”, se escucha de una mujer en videos registrados por los vecinos. En esas mismas imágenes se ve cómo los efectivos policiales intentaron “desmantelar” la escena: movieron el vehículo chocado, aún con sangre chorreando por la puerta. También levantaron los casquillos de bala. Los vecinos terminaron insultando a los efectivos, mientras Mariano era trasladado a una comisaría sin recibir asistencia médica inmediata. Luego sí fue atendido en el hospital Penna, hasta que el 2 de febrero fue derivado a la cárcel de Devoto, que pertenece al Servicio Penitenciario Federal. Su condición de salud sigue siendo grave: desde hace más de un mes tiene pendientes estudios en el Pirovano porque necesita con urgencia una cirugía maxilofacial por los disparos recibidos. Actualmente tiene que cortar la comida en pedacitos para poder comer. Los días de mucha humedad sus dolores aumentan. 

Mariano Juárez, de 23 años, recibió tres disparos de armas de fuego de la Policía de la Ciudad pese a no ofrecer resistencia luego de haber robado un auto. Necesita una cirugía maxilofacial.

Aunque en situaciones muy distintas, los casos de Edwin y de Mariano están conectados por la misma lógica represiva y de mano dura policial del gobierno porteño de Jorge Macri, a su vez amparado por la política que pregona Patricia Bullrich a nivel nacional. “Una ciudad limpia y ordenada”, es el leitmotiv de la gestión en la ciudad de Buenos Aires, donde ya no se vende que “La transformación no para”, como en tiempos de Horacio Rodríguez Larreta.

Con las cuentas públicas ajustadas, “ofrecer seguridad” se convirtió en la nave insignia del primo Macri. Por eso en sus primeros meses estableció un protocolo antipiquete espejo al de Nación, creó dos divisiones policiales nuevas –motorizadas en 4x4 y en motocicleta–, estableció un inédito protocolo de actuación de la fuerza y dispuso como jefe policial a un civil –Diego Kravetz–, lanzó un polémico operativo para levantar ranchadas y acampes, e impulsa en la Legislatura una ley de Reiterancia. Un paquete de medidas que tiene como flanco débil la habilitación de cierto abuso policial como denuncian los casos de Edwin y de Mariano.

“No venimos a pegarle a nadie”

Edwin, de nacionalidad boliviana y 44 años, es costurero y vive en La Matanza desde hace más de una década. Forma parte del Polo Obrero desde 2010 e integra un comedor popular en Villa Celina. De todas las marchas en las que participó, asegura que es la primera vez en la que fue golpeado y detenido por la policía. Por los maltratos que recibió, acaba de presentarse como querellante en una causa que inició el diputado porteño Gabriel Solano por apremios ilegales. “Nunca me pasó como con Milei”, aseguró a elDiarioAR.

“Había hartos policías. Me agarraron del cuello y yo ya no me moví, nada, y me arrastraron por la calle”, relató Edwin en un encuentro el miércoles pasado en la sede del Partido Obrero en Once. Aún tenía el golpe en la frente: por la profundidad del corte le hicieron cuatro puntos de sutura. Dijo que todavía le dolían la rodilla y la pierna izquierda. No pudo volver a trabajar y sus vecinos le hicieron una colecta en su ayuda. La escena de su detención quedó registrada por la cámara de C5N y los fotógrafos del colectivo “Ojos que sí la ven”

Edwin, el miércoles pasado, en el encuentro con elDiarioAR en la sede del PO en Capital Federal.

Todas las actuaciones de la policía porteña son auditadas por la Oficina de Transparencia y Control Externo de la Policía, que dirige Alfonso Antonio Palmou. Trabaja a la par con el ministerio de Seguridad, que conduce Waldo Wolff. En la cartera defendieron ante elDiarioAR el operativo antipiquete en la 9 de Julio, aunque no brindaron detalles de cómo fue la detención del militante del PO.

“Nosotros no venimos a pegarle a nadie”, recogió este medio de una alta fuente de Seguridad. Según el relato oficial, el operativo contra la protesta se inició sólo cuando la columna de manifestantes cortó la avenida principal del microcentro. Tanto en la UTEP como en el PO denunciaron que la fuerza actuó sin previo aviso, justo cuando estaban organizando una delegación para reunirse con funcionarios de Sandra Pettovello. 

“La policía no hubiera hecho el operativo si no cortaban la calle”, explicaron en la Ciudad. Los agentes estaban ubicados a unas 5 cuadras del histórico edificio cerca al Obelisco. Y, siempre según la fuente oficial, la intención era “desalojar” las columnas hacia el lado de Constitución. También hubo manifestantes que dañaron algunos vehículos, que terminaron con vidrios rotos y hasta partes quemadas. 

Una postal del momento en que Edwin fue detenido por la Policía de la Ciudad.

“Acá se dispara poco”

Mariano tenía un turno el lunes pasado para su cirugía maxilofacial pero desde Devoto no lo llevaron al Pirovano. Se lo reprogramaron para este lunes próximo y en mayo espera también ver a un oftalmólogo. Por esas demoras su defensa presentó un habeas corpus y desde el juzgado que sigue su causa intimaron al penal. Su familia pidió la prisión domiciliaria para poder ellos hacerse cargo de su salud.

En el gobierno porteño se desentendieron de las condiciones actuales de Mariano porque su detención depende de una cárcel federal. CABA no tiene un servicio penitenciario propio, déficit que es parte de un reclamo histórico con Nación por la transferencia total de las competencias judiciales. De ahí se deriva otro flanco en la gestión de Macri: en las últimas dos semanas hubo 4 fugas de las comisarías porteñas, facilitadas por la superpoblación de presos. La Policía local tiene el doble de detenidos que puede albergar: 1940 sobre unas mil plazas. “La solución es política. Que se lleven a los presos. Que tome conciencia el gobierno nacional que se tiene que hacer cargo de esto y rápidamente retrotraerlo a niveles y parámetros de seguridad estándar”, se quejó Wolff días atrás en Infobae.

Esa disputa de competencias jurisdiccionales explica que a Mariano lo detuvo la Policía porteña pero en el caso interviene un juzgado federal. Es el N°62 en lo Criminal y Correccional, Secretaría 79, a cargo de Eduardo Manuel Rico. Para la Policía de la Ciudad, durante la detención de Mariano hubo un “enfrentamiento con los malvivientes”, según el reporte oficial al que pudo acceder este medio. Ese relato choca con la versión que denunció el joven y lo que vieron los vecinos. Incluso en el expediente sobre el robo –supo elDiarioAR– se destaca que Mariano no estaba armado ni se habla de “enfrentamiento”. 

El caso tomó relevancia por su difusión original en La Garganta Poderosa. El joven está en una situación de consumo de drogas, condición por la que –entienden en su círculo cercano– delinquió varias veces. “No es un chico peligroso”, asegura Ochoteco, quien conoce a Mariano desde que era chico. “No pedimos que se lo exima de la imputación penal por el delito, pero las lesiones que recibió son un abuso policial y una intención de gatillo fácil. Consideramos que el Estado debe reparar ese daño para que el joven luego pueda ser penado”, aseguró a elDiarioAR Paz Ochoteco, coordinadora de la Fundación Temas, una ONG que brinda asistencia comunitaria en la villa 21-24. 

Uno de los disparos que Mariano recibió en el omóplato izquierdo, lo que demuestra que le dispararon desde atrás.

En Seguridad defendieron la actuación policial en todo sentido. “Me siento orgulloso del profesionalismo de la policía”, agregó la voz consultada en Seguridad. “En la ciudad no ha aumentado el delito y tenemos muchísima más presencia policial en la calle”, había expuesto Wolff en su entrevista a Infobae

Ante elDiarioAR en el ministerio aportaron un dato sobre el uso de armas letales: entre que asumió Macri en diciembre y el 3 de abril pasado, hubo “apenas” 15 casos en CABA en que los efectivos porteños abrieron fuego. La estadística se cuadruplicó del otro lado de la avenida General Paz: al menos 66 veces agentes de la Policía local, pero que viven en el conurbano, tuvieron que utilizar sus armas reglamentarias. “Se tienen que defender porque les roban cuando entran o salen de sus casas”, fue la explicación en el ministerio porteño. La conclusión fue tajante: “Acá se dispara poco”.

MC/DTC

El fin del amor en Manhattan

El fin del amor en Manhattan

Vi Sex and the City varias veces en la vida; la primera, salteada, como veíamos en las series en los 90, cuando agarraba algún capítulo en el canal de Cosmopolitan; de adolescente ya en la etapa de los DVDs, después en torrents y ahora la estoy viendo en Netflix, junto a mi novio que la está mirando por primera vez (y que tiene de poca a nula información previa sobre el asunto). Para mí es entonces algo así como el tercer encuentro con la serie, pero es el primero teniendo la edad de sus protagonistas; es el primero, también, desde que escribí un libro de ensayos sobre sexo en la ciudad, y también el primero desde que tengo una columna semanal. Yo no vivo en Nueva York y escribir sin dudas no paga lo que pagaba en esa época, así que no uso esa ropa ni llevo ese tren de vida; pero fuera de eso, realmente, para bien o para mal, poca gente debe tener más números que yo en el bingo de ser Carrie Bradshaw. 

Así y todo, yo esperaba que la serie se me viera un poco más vieja; incluso que me resultara aburrida, como me pasa con muchas cosas que recuerdo con cariño pero ya no me causan gracia veinte años después, o si me causan gracia es por buena voluntad, pero no me resuenan, ni me hablan de mi vida y mi mundo; nada más lejos de lo que sucedió. Los primeros minutos de Sex and the City cuentan la historia de una periodista británica que emigra a Nueva York y conoce a un tipo que trabaja en inversiones en la apertura de una muestra en una galería de arte: se enamoran perdidamente, conocen a los mutuos amigos e incluso empiezan a ver casas para mudarse juntos. La noche en que él iba a presentarle a sus padres ella está trabajando y él la llama: que su madre se siente mal, que lo dejan para otro día, otro día que finalmente nunca llega. Él la va dejando de llamar, ella se da cuenta y le pide explicaciones, pero es evidente que el tipo no piensa volver a verla. “No entiendo”, le cuenta ella llorando a Carrie, “en Londres, mirar casas juntos hubiera significado algo”. Pobre, dice Carrie en off: “nadie le avisó a esta chica del fin del amor en Manhattan”. Lo único de todo esto que queda viejo es lo de poder comprarse una casa; lo demás, sencillamente, es la historia de lo que hoy llamamos ghosteo, eso que la gente de cincuenta te dice que en su época no existía.

Mi novio, entonces, que ve la serie por primera vez y tampoco tiene mucha idea del impacto cultural que tuvo Sex and the City en la generación de chicas que la vieron, me pregunta si las cosas fueron siempre así o si efectivamente hoy una serie de los 90 nos resuena más de lo que nos hubiera resonado en 2008 no solo porque ahora tengamos los treinta y pico que tienen los personajes, sino sobre todo porque hay un regreso de ciertos valores éticos y estéticos. Creo que tiene algo de razón; lo pensé, sobre todo, porque más o menos por los mismos días en que subieron Sex and the City a Netflix se cumplieron doce años del primer episodio de Girls, la serie de Lena Dunhan en HBO que también seguía la vida de cuatro solteras, pero ya en una Nueva York más woke y post crack financiero de 2008; post Giuliani y post gentrificación también, una Nueva York en la que por primera vez en décadas, probablemente, los hijos estaban ganando menos que los padres y consumiendo los recursos familiares en lugar de multiplicarlos. El dinero me pareció siempre la diferencia más central entre una serie y la otra, pero ahora que veo Sex and the City me doy cuenta de que es más una cuestión de acentos: anoche, sin ir más lejos, vi un capítulo en el que a Carrie le cortan la tarjeta y decide quedarse en casa el viernes a la noche porque no le dan los fondos para andar comiendo afuera hasta que una amiga medio escort la llama y le dice que le va a invitar todo, que no se preocupe (lo de tener amigas medio escort, también: mucho más probable ahora que en 2010). Sex and the City hablaba de un mundo más próspero, es cierto; pero también de un mundo donde se tematizaban ciertas cosas y no otras, un mundo en el que ser un artista medio empobrecido no tenía ningún glamour porque lo único que tenía glamour era el glamour; pienso que tanto allá en los años de Obama como aquí en los del kirchnerismo fue distinta nuestra relación simbólica con el derroche y con la frivolidad, y que probablemente eso también se vea en nuestras relaciones sexoafectivas. Se podían producir las mismas atrocidades, las mismas banalidades, las mismas desconexiones y los mismos egoísmos, pero nadie estaba orgulloso de eso; al menos había que actuar otra cosa. También había otra relación con la sinceridad, sobre todo en lo que respecta a las desigualdades. Seguramente había tantos mantenidos en Nueva York en 1990 como en 2010 (o un número suficientemente parecido, sobre todo entre artistas y creative types), pero parte del ethos millennial tiene que ver con ponerlo sobre la mesa: en el primer capítulo de Sex and the City hay un ghosteo, entonces, y un sinceramiento sobre las mil desventuras que tienen que atravesar las mujeres en Manhattan; el primer capítulo de Girls, en cambio, muestra a los padres de la protagonista Hannah Horvath diciendo que se cansaron de pasarle plata para que juegue a ser escritora y va a tener que encontrarse un trabajo de verdad. El sinceramiento, en Girls, es más sobre la buena suerte que sobre la mala, y ahí radican en parte su grandeza, su inteligencia y su sutileza para pintar una época y una subjetividad.

Pienso otra cosa, también, y es que el tercer cambio principal de Sex and the City a Girls, además del empobrecimiento del mundo y la autoconciencia del privilegio, es el tono. Girls jamás es solemne, pero sus personajes a veces sí lo son: Girls habla de la famosa generación de cristal (la mía), las que nos tomamos cada desencuentro amoroso como una desgracia transatlántica, las que queremos tener tres novios por semana y llorarlos como las chicas de las novelas lloran a maridos muertos después de cuatro décadas de matrimonio. Sex and the City empieza con una historia de ghosteo, y una chica llorando por eso (a la que no se trata de tonta ni de loca), es cierto; pero la serie se ríe de eso, y todo indica que la chica ghosteada se estará riendo pronto también. Supongo que mientras intentamos aprender a ser mejores y no repetir los noventa podríamos al menos tomar de ellos la lección de la liviandad, y repetirlos más como farsa y con menos hambre de tragedia.

TT/DTC