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CFK y Macri esperan las definiciones del máximo tribunal penal del país en tres expedientes clave en el año electoral

CFK y Macri esperan las definiciones del máximo tribunal penal del país en tres expedientes clave en el año electoral

Con el enfrentamiento entre el oficialismo y la Corte Suprema en su pico máximo de tensión, la Cámara Federal de Casación, máximo tribunal penal del país, deberá tomar definiciones clave para el poder político en al menos tres expedientes de alto voltaje electoral: tres sobreseimientos de los dos principales líderes políticos, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner (por los casos Hotesur-Los Sauces) y el expresidente Mauricio Macri (por el presunto espionaje ilegal a familiares de los marinos del Ara San Juan). En ninguno de los tres casos será inminente, pero las decisiones de los jueces se esperan para los primeros meses del año, de acuerdo a las fuentes judiciales consultadas por elDiarioAR.

La Corte seguirá siendo el principal blanco de las críticas y acusaciones del oficialismo, que el próximo jueves 9 de febrero podría votar el informe de admisibilidad para dar apertura formal a la investigación contra los jueces supremos en la comisión de Juicio Político. Mientras tanto, la situación judicial de ambos expresidentes y líderes de sus espacios políticos continuará también en el centro de la escena durante el año electoral.

La Cámara Federal de Casación es el máximo tribunal penal del país y la instancia previa a la Corte en los casos de presunta corrupción, contrabando, lesa humanidad, trata de personas y narcotráfico. Está dividido en cuatro salas y cada una de ellas está compuesta por tres jueces y funciona como un tribunal en sí mismo. Su principal rol es la revisión de las sentencias de los tribunales orales federales y de los fallos y decisiones de la Cámara Federal de Apelaciones porteña.

Desde hace más de un año, la Sala I de la Casación tiene pendiente revisar los dos sobreseimientos anticipados que la vicepresidenta obtuvo en las causas por el Memorándum con Irán y Hotesur-Los Sauces. Las decisiones se esperaban para finales de diciembre o principios de febrero, pero diversas licencias de los jueces de la sala interrumpieron los plazos, que se extendieron para después del 18 y 20 de febrero. Aún así, el tribunal puede tomarse más tiempo del estimado formalmente para fallar en ambos casos.

En el caso contra Macri, la recusación del juez Carlos “Coco” Mahiques también ha demorado las definiciones del tribunal. El procesamiento por el caso de presunto espionaje ilegal a los familiares del ARA San Juan era el único procesamiento a Macri por un caso relacionado con su gestión como presidente.

El caso Memorándum se basó en la denuncia del fallecido fiscal Alberto Nisman por la firma de un memorándum de entendimiento con Irán en 2013, que buscaba que la Justicia argentina indagara a los acusados iraníes en un país neutral que, de acuerdo al fiscal, habría implicado el presunto encubrimiento de los imputados por el atentado a la mutual judía AMIA, ocurrido en 1994. El fiscal Javier de Luca planteó ante la Casación la inexistencia de delito en este caso. Si el máximo tribunal penal confirma el sobresemiento de Fernández de Kirchner, la querella, representada por los padres de dos víctimas de ataque terrorista, podrán acudir ante la Corte Suprema. Pero si Casación revoca el sobreseimiento, la vicepresidenta deberá eventualmente enfrentar otro juicio oral y público.

Hotesur-Los Sauces es el caso de presunto lavado de dinero de la familia Kirchner a través de sus negocios privados en hoteles y propiedades inmuebles con dos proveedores del Estado: los empresarios Lázaro Báez y, en menor medida, Cristóbal López y Fabián De Sousa. Si se confirma su sobreseimiento en Casación, el fiscal Mario Villar podrá acudir ante la Corte Suprema para pedir que se revise la nueva decisión. Si en cambio, el máximo tribunal penal revoca el sobresemiento de Fernández de Kirchner, deberá realizarse el juicio oral y público.

Estos sobreseimientos anticipados fueron ordenados por los tribunales orales federales número 8 (Memorándum) y 5 (Hotesur-Los Sauces) en octubre y noviembre de 2021. En el último caso fue con el voto en disidencia de la jueza Adriana Palliotti.

Esas decisiones permitieron a la expresidenta evitar el inicio de dos juicios orales y públicos, ya que ambos tribunales determinaron la inexistencia de delitos.

Los jueces que deberán revisar estos sobreseimientos son Ana María Figueroa, Diego Barroetaveña y Daniel Petrone, los mismos magistrados que ya intervinieron en la causa Dólar Futuro y ordenaron los sobreseimientos anticipados de Fernández de Kirchner y el resto de los imputados por inexistencia de delito (el caso está pendiente en la Corte Suprema, con un dictamen del procurador general Eduardo Casal a favor de la realización del juicio).

Luego del 9 de marzo, cuando el Tribunal Oral Federal número 2 haga públicos los fundamentos de la sentencia contra Fernández de Kirchner y el resto de los condenados en el caso Vialidad, otra sala de Casación, la IV, comenzará a recibir durante los meses siguientes las apelaciones de las defensas y del fiscal Diego Luciani, quien solicitará que se los condene también por el delitos de asociación ilícita. Pero la revisión de este caso podría pasar para 2024, previó una fuente del tribunal.

La Sala II de la Casación debe revisar el sobreseimiento que dictó la Cámara Federal de Apelaciones porteña a favor de Macri, quien había sido procesado por el juez federal de Dolores, Martín Bava, por las tareas de presunto espionaje ilegal realizadas por la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) de su gestión a familiares de los marinos del submarino ARA San Juan, mientras éstos se organizaban para reclamar y protestar ante el entonces presidente.

Cuando el caso llegó por incompetencia de Dolores a los tribunales de Comodoro Py, los jueces a Sala I de la Cámara Federal (Mariano Llorens, Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi) dictaron directamente el sobreseimiento (otra alternativa era revocar el procesamiento y ordenar que se siga investigando hasta obtener pruebas suficientes), lo que provocó las apelaciones del Ministerio Público Fiscal y de las querellas que representan a los familiares presuntamente damnificados. 

Casación debe entonces revisar ese sobreseimiento y determinar si Macri debe seguir siendo investigado por el presunto espionaje ilegal o si beneficia al expresidente, evitando la reapertura de la causa. En este caso, es clave la integración de la Sala que interviene en el máximo tribunal penal: la querella mayoritaria, que representa la abogada Valeria Carreras, recusó a uno de los tres jueces, Mahiques, exministro de Justicia de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires, magistrado cercano a Juntos por el Cambio y a Macri y uno de los protagonistas de los chats del caso Lago Escondido.

Por esa razón, antes de tomar una decisión sobre Macri, los otros dos jueces de la Sala II -Angela Ledesma y Guillermo Yacobucci- deben decidir si aceptar que Mahiques sea apartado del caso, explicó una fuente del tribunal. Puede ser un proceso que tome su tiempo. El primer paso es que la sala fije fecha para una audiencia en la que la querella expondrá sus razones para pedir el apartamiento del juez.

En este caso, el fiscal Raúl Pleé presentó ante la Casación un planteo en la misma línea que la querella: pidió que revoquen el sobreseimiento de Macri y ordenen seguir investigando.

Además, Macri tiene otros dos frentes en los tribunales federales de Retiro: fue imputado por otro caso de presunto espionaje ilegal al Instituto Patria y a Fernández de Kirchner y aún hay importantes medidas pendientes; y está abierta -también con medidas pendientes- la investigación por el acuerdo que su gobierno firmó con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2018, provocando el endeudamiento por US$40.000 millones.

En el caso por presunto espionaje ilegal al Instituto Patria, sede del kirchnerismo durante el gobierno de Macri, el fiscal Franco Picardi solicitó al juez Marcelo Martínez De Giorgi que pida a la AFI todas las líneas telefónicas institucionales asignadas a Macri, Gustavo Arribas (entonces jefe de Inteligencia), Silvia Majdalani (entonces segunda de la AFI) y otros tres funcionarios de la agencia oficial, entre los meses de junio y noviembre del año 2018, para que sean peritadas por la Dirección de Asistencia en Delitos Complejos y Crimen Organizado del Poder Judicial de la Nación (DAJuDeCO) y se crucen las llamadas entrantes y salientes durante los hechos clave del supuesto espionaje ilegal investigado.

El expresidente tiene otro caso penal abierto: Correo Argentino SA. Macri quedó imputado por el fiscal Juan Pedro Zoni en 2017 (lueo desplazado de la fiscalía), pero el expediente continúa abierto en el juzgado federal de Ariel Lijo.

Tanto Báez como López también tendrán sus propios capítulos en Casación en los próximos meses. Báez está condenado a doce años de prisión por lavado de dinero agravado de la corrupción y a otros seis años como partícipe necesario del delito de administración fraudulenta en perjuicio del Estado, en el caso Vialidad. La confirmación de su condena por el caso de lavado también está pendiente en Casación y se espera para este año, afirmó una fuente del tribunal. A partir del 9 de marzo, su defensa podrá apelar la condena en Vialidad ante el mismo tribunal y la fiscalía presentará un recurso para solicitar que se lo condene por el delito de asociación ilícita, por el que fue absuelto.

Cristóbal López y De Sousa fueron absueltos en el juicio por el caso Oil Combustibles, lo que también está pendiente en Casación, ya que el fiscal del juicio presentó un recurso para que se revise la decisión del tribunal oral. Se fijó una audiencia para junio de este año.

ED

Con la centralidad de un monarca, Macri administra las piezas de Juntos por el Cambio

Con la centralidad de un monarca, Macri administra las piezas de Juntos por el Cambio

Mauricio Macri suele ser descripto por sus enemigos como un millonario afecto a la reposera. La caricatura es a todas luces insuficiente para definir al primer presidente conservador electo por voto popular, sin camuflarse en el PJ o la UCR. No sólo ello. Pocos gobernantes democráticos lograron registros socioeconómicos tan rotundamente negativos en tan poco tiempo como el fundador del PRO entre 2015 y 2019. A tres años de aquello, Macri revalida sus credenciales como primus inter pares en el bloque de derecha y traza un camino al que sus aliados-adversarios se someten con una abnegación impensada hace meses. Se da el lujo de hacerlo desde una reposera patagónica.

En la antesala de la campaña electoral, el expresidente transita un período de esparcimiento inaudito. El 20 de noviembre llegó a Qatar para ver el Mundial. Quien crea que el exmandatario argentino estuvo muy atareado con la presidencia de la Fundación FIFA pero no recuerde una sola actividad de ese sello, podrá acudir a la página web institucional. La última actualización de su agenda fue en septiembre de 2021.

A su regreso de Doha, Macri pasó unos días por Buenos Aires, se hizo entrevistar en TN y La Nación+, y se trasladó a su nueva residencia en el country Cumelén, en Villa Langostura. Allí recibe a entornistas, hombres de negocios y políticos.

Vienen más viajes. Hace ya un tiempo que el expresidente no tiene que pedir permiso cuando se traslada al exterior. En cuanto los jueces de Comodoro Py lograron absorber todas las causas judiciales que lo involucraban, las enterraron, despejándole el engorroso trámite de solicitar autorización para viajar. El año pasado, la agenda de Macri incluyó dar clases en Miami, brindar conferencias organizadas por el PP en España, acudir a citas privadas en emiratos, pasear por París y jugar al bridge en Salsomaggiore Terme. Ya no. El fundador del PRO ahora es libre de encontrarse donde y con quien quiera, como su amigo paraguayo Horacio Cartes, a quien lo une la preocupación por el populismo.

Difícilmente un monarca europeo, ni siquiera uno muy displicente con sus súbditos, se podría tomar tres meses de vacaciones sin perder algunas tardes abrazando a desposeídos. No es el caso de Macri. El expresidente no rinde cuentas. Punto. Los jueces federales del paddle y las confidencias a la tardecita rechazan recusaciones y lo absuelven de hecho (cajoneo) o de derecho, mientras los medios dominantes ofrendan algunos de sus productos para celebrar sonrisas, desayunos y sombreros de la familia real.

María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta ensayaron un distanciamiento de su mentor político en 2020, cuando la memoria del Gobierno de Cambiemos estaba fresca. El conato fue nonato. La exgobernadora bonaerense parece apostar a una bendición del expresidente como una única carta para convertirse en candidata presidencial o, acaso, vicepresidencial. Para Larreta, se acabaron los tiempos en que ninguneaba al expresidente en actos de campaña. "Lo quisieron jubilar y ahora le piden que los acompañe" es una frase rectora destinada a los infieles en la cosmovisión del macrismo ortodoxo.

Tras una secuencia que pareció guionada por un adversario interno, el jefe de Gobierno porteño se inventó un segundo viaje a Cumelén en el lapso de un mes. Resultó que la prensa comenzó a mortificar a Larreta con un conteo de horas que el expresidente le había dedicado Patricia Bullrich en su visita al country patagónico, hace dos semanas. Un dato pareció crucial para el planeta JxC: Macri le había concedido una foto a su ministra de Seguridad, detalle omitido con Larreta en la cita de diciembre, entonces éste armó otra escapada a Cumelén para poder compartir una imagen con su exjefe en redes sociales.

Para Bullrich, ir al pie de Macri no tiene mayor costo. Sus proclamas de aversión a los tibios son calcadas y compiten por un electorado similar. En algunos mentideros, a Macri le atribuyen desconfianza ante los arrebatos individualistas de su exministra, lo que haría que no termine de apoyarla. Como sea, la lógica indicaría que, si compiten en una primaria, pueden perder los dos ante Larreta.  

En cambio, para el jefe de Gobierno, la sobreactuación de la dependencia política de Macri puede transformarse en un lastre en una eventual competencia o en una hipotética gestión que, según voces calificadas de su equipo de campaña, no cumplirá con el libreto draconiano que el exmandatario escribió en su último libro, Para qué.

En el equipo de Larreta transita una intuición con cierto fundamento. El expresidente y el jefe de Gobierno de la Ciudad tienen una sociedad política desde los orígenes del PRO, hace más de dos décadas, y ese tejido podría destrabar una interna que parece enrevesada. Macri, desconfiado como pocos, le entregó la llave de la gestión en la Capital Federal durante su campaña presidencial en 2015. Contra todos los pronósticos, el expresidente de Boca ungió a su jefe de Gabinete como candidato a sucederlo sobre la entonces angelada Gabriela Michetti. Las oportunidades de negocios de Nación y Ciudad se cruzaron mientras coexistieron ambos como gobernantes, con empresas de Angelo Calcaterra, Nicolás Caputo y Gustavo Arribas —tres empresarios indisociables de Macri— como beneficiarias. Hasta algunos espías nacidos y criados en el macrismo de pura cepa (“cuentapropistas” para Comodoro Py) que fisgonearon en la vida de Larreta encontraron refugio en la Ciudad cuando se agotó su función y quedaron al descubierto. Son capítulos de una alianza que soportó tragos amargos, al menos, hasta hoy.

Una voz muy cercana a Larreta, de impronta moderada, enmarcaba días atrás su mirada sobre el halcón Macri. “Mauricio tiene un rol inspirador muy importante para Juntos por el Cambio. Su prestigio internacional está intacto y tiene una amplia red de conexiones”. Extremó el argumento: “En Para qué, habla un reformista, que es el espíritu de la coalición. Por supuesto que tenemos que tener un diálogo sobre el cómo”. Y lo extremó más todavía. “Mauricio es muy inteligente y además es un patriota. Como patriota, piensa en la Argentina y quiere que los cambios se hagan, por lo que puede terminar convencido de que Horacio es el que los puede llevar a cabo, aunque no coincida en algunas cosas”.

Que Macri termine levantando la mano de Larreta, con lo cual, le limpiaría parte de la competencia por derecha, es una posibilidad que no habría que descartar. En tal caso, sobrevolaría la sombra de otra patriota que dijo haber nominado a Alberto Fernández porque estaba convencida de que él podría llevar a cabo las reformas que a ella se le negarían. Los patriotas, por lo visto, tienen ego.

Muchos influyentes de la política y la economía asumen que Larreta es el ganador más probable de las elecciones presidenciales. Sacan cuentas de la inflación, el desconcierto de Cristina Fernández, el alto rechazo a Macri, los garabatos cincuentistas de Máximo Kirchner, la soledad de Alberto, la pauta de CABA, las curvas a 180 kilómetros por hora de Bullrich, y quieren creer que “la evidencia indica” que el jefe de Gobierno de CABA será el próximo presidente.

Larreta tiene un problema: el animal indómito de la derecha radicalizada le manifiesta tirria. La amenaza está adentro de JxC, porque Bullrich es una sobreviviente de sus propias armas, a veces audaz, otras temeraria; y está afuera, en Javier Milei, quien dice odiarlo.

La solución no es fácil e implica riesgos. El jefe de Gobierno, reconocido por propios y extraños como un cartesiano, luce errático para encontrar la estrategia. Da un paso hacia el centro y dos hacia la derecha. Se deja sostener en una tabla de surf y transforma un verbo en acción: cooptar. En ese camino se muestra dispuesto a sumar a cualquier ultra excepto a quienes lo agravien en forma personal. El dirigente a cooptar puede proponer metralleta (Florencia Arietto, José Luis Espert), pero que preferentemente no quiera hacer blanco en él (Milei).

La estrategia de socavar a Bullrich con disparos de halcones exentos de cualquier sospecha de ser percibidos como palomas tiene su lógica. Esta semana salió mal con Arietto, cuando rompió la matrix del Grupo Clarín y del macrismo en general al postular la responsabilidad del Estado en la muerte de Santiago Maldonado en Chubut y el asesinato de Rafael Nahuel en Río Negro, en sendas represiones ordenadas por la exministra de Seguridad en 2017. "Cuando criticó la idea del Ejército en Rosario, estuvo bien, el resto estuvo de más", razonó la fuente larretista.

En el entorno de Larreta destacan cuál es el registro que realmente prefieren. El martes, Espert amonestó a Bullrich por su idea de eliminar la totalidad de los planes sociales para cuatro millones de personas. “Imposible”, una “gansada”, tuiteó el economista de ultraderecha aliado del jefe de Gobierno.

El larretismo pasó de confianza holgada a cautela a la hora de trazar un mapa sobre la interna con Bullrich y, eventualmente, con Macri. De una hoja de ruta en la que la notoria falta de equipos de la presidenta del PRO iba a sucumbir frente al método cartesiano Larreta, se pasó a describir una pelea pareja. Puede ser un giro táctico para agrupar a fóbicos de la derecha radicalizada o la aceptación de que las oleadas de ese signo han demostrado una potencia a veces incontrolable en ejemplos internacionales recientes.

En ese campo, Macri muestra una capacidad superlativa sobre el resto de los presidenciables de JxC para navegar las aguas de las derechas.

El expresidente no tiene el estilo ni representa lo mismo que Donald Trump y Jair Bolsonaro, pero supo tejer vínculos con ambos, al punto de que fueron sus apoyos internacionales más explícitos para pelear por su frustrada reelección. Macri se inscribe en una corriente conservadora latinoamericana con rasgos autoritarios, pero no encarna la furia golpista de las derechas peruana y boliviana, o el integrismo del chileno José Antonio Kast. Al mismo tiempo, no padece el desprecio de los ultraderechistas por conservadores híbridos, como su amigo Sebastián Piñera. Cuando viaja más allá de América Latina, Macri se mira en el espejo de la derecha clásica, desde José María Aznar hasta Benjamin Netanyahu, y también se mueve cómodo entre socialdemócratas resignados del estilo Felipe González.

La cualidad de Macri para adaptarse a diferentes temperaturas del agua y pasar a la tierra puede parecer insustancial en términos ideológicos, o bien puede ser vista como una herramienta para ocultar su verdadero propósito, aunque fue expuesto con bastante claridad en Para qué. A ello, Macri le suma la debilidad que genera el recuerdo de su Gobierno. Por más que intenta ser lavado con máquinas industriales, no es fácil de borrar. Pero el expresidente porta un activo que pesa en el campo en que se mueve. En tiempos de fraccionamiento de las derechas entre moderados, clásicos, reaccionarios y lunáticos que atacan palacios legislativos y levantan la muerte como estandarte, un político con capacidad de interpelar a (o ser tolerado por) todos ellos cuenta con una ventaja. Puede no alcanzar para ganar una elección, pero sirve para que el resto viaje a Cumelén para sacarse una foto.

SL

 

 

Fernández anunció que convocará a una mesa política que "diseñe las reglas electorales" del FdT

Fernández anunció que convocará a una mesa política que

El presidente Alberto Fernández anunció hoy que, como titular del PJ, convocará para los próximos días a la conformación de "una mesa que diseñe las reglas electorales" del Frente de Todos (FdT) y "la estrategia a seguir con miras a las distintas elecciones de este año" que se realizarán para elegir gobernadores, legisladores nacionales y presidente.

"Confío en que dicho ámbito de debate sirva para abrir la convocatoria a los sectores sociales, de la producción y del trabajo que acompañan a nuestra coalición de Gobierno con los que compartimos un mismo proyecto de país", añadió Fernández en un carta que reprodujo en su cuenta de la red social Twitter.

En la misiva, Fernández afirmó que, "como presidente del PJ, el partido más importante de nuestra coalición de Gobierno", la mesa política será convocada "en los próximos días".

El armado de una mesa política para discutir la estrategia electoral del oficialismo había sido solicitado por diferentes referentes de la coalición gobernante para encarar la campaña de cara a la renovación de autoridades y legisladores en 22 de las 24 jurisdicciones, y a nivel nacional presidente y vicepresidente, 24 senadores y 130 diputados.

Fernández señaló que "nuestros gobernadores y gobernadoras y nuestros intendentes e intendentas deberán definir el núcleo dirigencial que represente a la fuerza territorial del Frente de Todos".

"Es mi intención que los referentes que confluimos con miradas diversas en el peronismo, junto a referentes del Frente Renovador y de otras fuerzas políticas que participan del espacio, establezcamos las reglas de competencia que sostengan la unidad que nos lleve a la victoria", siguió.

Asimismo, el Presidente sostuvo que "no queremos que la Argentina vuelva a un pasado de persecución de opositores, de endeudamiento, de fuga de sus capitales, de caída de los salarios y de desindustrialización como el que padecimos durante el Gobierno de Juntos por el Cambio".

"Estos desafíos nos obligan a trabajar para que nuestro Frente se consolide alrededor de un proyecto de país inclusivo que se desarrolle respetando el federalismo. Un país que recupere tribunales que impartan justicia y no se sometan a poderes fácticos", concluyó Fernández.

El anuncio del Presidente fue leído con mucha expectativa desde las filas del kirchnerismo, desde donde valoraron la noticia y señalaron que esperan conocer más detalles de la "estrategia que se propone al conjunto del Frente de Todos".

"Además de la estrategia electoral y candidaturas, creemos necesario discutir las políticas que se desarrollarán para conquistar a la mayoría electoral que acompaña y acompañó a nuestro frente político", evaluaron desde el espacio del FdT que reivindica el mandato de Néstor Kirchner y los dos períodos de Cristina Fernández.

En materia electoral, una de las particularidades de este año que deberá tener en cuenta el oficialismo es que al menos 15 provincias desdoblarán las elecciones provinciales de las nacionales, con las PASO previstas para el 13 de agosto y las elecciones generales programadas para el 22 de octubre.

Fernández ya venía analizando el armado de esa mesa política y le había transmitido a sus allegados su vocación de "construirla y ponerse al frente", cerca de fin de año, según detallaron allegados al jefe de Estado.

El gobernador chaqueño, Jorge Capitanich, llamó el martes pasado, en la previa de la reunión del justicialismo bonaerense que se efectuó en Merlo, a constituir "una mesa política de articulación" de la coalición oficialista de cara a las elecciones presidenciales de este año.

"Hoy estamos ante la perspectiva de un proceso electoral sin una definición de estrategia política. Falta una mesa política de articulación, que es posible y necesario hacer", había exhortado en declaraciones a la prensa.

Dos días después, la portavoz de la Presidencia, Gabriela Cerruti, había adelantado que el propio jefe de Estado ya trabajaba en ella, ya que "como presidente del PJ, está analizando la conformación de una mesa que trabaje sobre la estrategia electoral".

Y sobre el mismo punto, había analizado: "Estamos empezando a ver esos debates y alineamientos que forman parte de todo lo que tiene que pasar en un proceso electoral normal, en el que todos vamos a trabajar para garantizar que no vuelva el triunfo de la derecha en Argentina, que nos hizo retroceder tanto".

Otra de las cuestiones a definir por la mesa política del oficialismo será si presenta una lista única o habrá competencia en las PASO, con distintos postulantes que dirimirán entre sí quién será el candidato a la Presidencia que finalmente represente a la coalición.

El propio Presidente había dicho hacia fines del año pasado al canal C5N que el candidato presidencial del FdT en las próximas elecciones será "el que reúna las mejores condiciones", y en base a ese criterio manifestó que quien se quiera presentar del oficialismo en las PASO podrá hacerlo.

También Capitanich defendió la necesidad de las primarias y expresó que "el liderazgo debe surgir de la voluntad popular que se exprese en las PASO".

En cuanto a las candidaturas, Alberto Fernández dijo en Madrid el 10 de mayo del año pasado, durante una entrevista a la cadena pública española RTVE, que iría por la reelección aunque luego aclaró que todavía no era el momento de estar "pensando en eso".

Por su parte, fuentes cercanas a Sergio Massa señalaron a Télam que para el tigrense "es incompatible ser ministro de Economía y candidato a presidente", una frase que el titular del Palacio de Hacienda está repitiendo en diversos ámbitos.

En la órbita de precandidatos también se menciona al chaqueño Capitanich, al jefe de Gabinete, Juan Manzur -quien no descarta competir por la gobernación de Tucumán- y al ministro del Interior, Eduardo "Wado" de Pedro.

En tanto, la vicepresidenta Fernández de Kirchner anunció inicialmente que su nombre no estará este año en ninguna boleta electoral, mientras que en una segunda intervención, durante un acto en Avellaneda, remarcó que las limitaciones que ella afrontaba en materia electoral se debían a una "proscripción".

La titular del Senado se refirió así a la inhabilitación especial perpetua fijada en primera instancia en el fallo de la causa Vialidad, a la que también aludió hace una semana su hijo y titular del PJ bonaerense Máximo Kirchner en una entrevista con el portal El Cohete a la Luna, donde advirtió: "Si Cristina quisiese presentarse a las elecciones le sacan la condena firme en cinco minutos".

Pese a lo que fue interpretado como la decisión de desistir de cualquier candidatura, en las últimas semanas comenzó a crecer un "operativo clamor" motorizado por agrupaciones políticas, sindicales y sociales del kirchnerismo que llaman a "romper con la proscripción" y que el 24 de marzo próximo confluirán en la movilización del Día de la Memoria bajo la consigna "Democracia o mafias".

En cualquier caso, la mesa política del FdT deberá definir estas cuestiones teniendo como fecha límite el 24 de junio, día en el que está pautado el cierre de listas de precandidatos.

CRM con información de la agencia Télam

Sergio Massa, frente al desafío de prolongar el rebote de la actividad económica en el año electoral

Sergio Massa, frente al desafío de prolongar el rebote de la actividad económica en el año electoral

Bajar la inflación, que en 2022 se acercó peligrosamente al 100%, no es el único desafío que Sergio Massa tiene por delante. Para la construcción de una narrativa exitosa de su paso por el Palacio de Hacienda también será determinante lo que suceda con la actividad económica, que en los últimos meses dejó atrás el rebote post pandemia y entró en un período de desaceleración. El saldo final de la gestión del Frente de Todos puede ser tres años seguidos de crecimiento del PBI, algo que no sucede desde hace 15 años, o un cierre de gestión marcado por la recesión. 

El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que elabora el Indec, arrojó en noviembre una variación interanual positiva de 2,6%, pero mostró una caída de 0,7% con relación al mes anterior. Fue el tercer mes consecutivo de retracción intermensual, lo que comienza a cristalizar una tendencia desafortunada.

Entre las principales razones detrás del freno de la actividad está, por un lado, la reducción de las importaciones promovida por el Gobierno para contener la falta de dólares, lo que genera problemas en las cadenas de producción. Por otro, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios por efecto de la inflación, lo que deprime la demanda. Los argentinos y argentinas consumen menos porque tienen menos dinero disponible en el bolsillo.

Para el año próximo el equipo económico de Massa proyecta una inflación del 60%, muy por debajo de las estimaciones del mercado, que la vuelven a ubicar cerca del 100%. Por otra parte, estima una mejora del PBI del 3,5%, superior al ya auspicioso 2% que augura el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo que seguirá monitoreando de cerca el cumplimiento de los objetivos de reducción del déficit fiscal y acumulación de reservas. 

Aun con un número más moderado en comparación con los años previos (la actividad económica creció 10,4% en 2021 y 5,5% en 2022) tres años seguidos de crecimiento constituirían un dato más que interesante para capitalizar políticamente, dado que es algo que no ocurre desde 2008; desde hace 15 años. Sería un arma poderosa para la campaña del Frente de Todos, que podría alegar que aun con las peripecias de magnitud medieval a las que se enfrentó –una pandemia, una guerra que trajo escasez de alimentos y energía–, hizo crecer la actividad tres de los cuatro años que gobernó. 

"Tres años mentirosos, igual", aclara un economista, que atribuye gran parte de ese crecimiento al rebote posterior a la crisis de 2020, en el que la actividad económica se deprimió 9,9%. Argentina fue uno de los países de la región que más profundo cayó el año por la crisis del Covid-19 y, por lo tanto, uno de los que mayor margen tenía para recuperar. 

Según María Castiglioni, directora de C&T Asesores Económicos, Argentina está entre los países latinoamericanos que lograron superar el nivel de PBI previo a la pandemia –en noviembre fue 7% superior a 2019–, pero si se observa un plazo más largo el país tuvo la peor performance en América Latina: en 2023 su PBI será apenas 3% mayor que el de 2011. Si la comparación se hace per cápita, la baja es de 9% frente a 2011.

“Este año está difícil porque tenés una sábana muy corta”, anticipa Castiglioni. “El Gobierno quiere reducir la brecha, intentar que los salarios estén parecidos a la inflación, que haya insumos para producir, que Argentina tenga dólares, que el dólar no se deprecie tanto para contener las expectativas inflacionarias. Esos son sus objetivos, pero va a tener que hacer equilibrio entre todos ellos”, vaticina. “Si quiere que la actividad crezca, no puede frenar tanto las importaciones para que haya insumos, pero si no hay dólares se devalúa el tipo de cambio. Está en una situación muy difícil”.

Para la economista, la probabilidad de éxito es baja y el Gobierno puede aspirar a objetivos moderados en los dos frentes: que la inflación no se dispare y que la actividad no entre en recesión, aunque sea por un crecimiento mínimo. Además de los elementos mencionados, no juegan a favor las expectativas sobre los resultados de la cosecha, afectada por la sequía. 

Para apuntalar el crecimiento el Gobierno también deberá revisar la limitación del crédito por las tasas de interés altas, que afectan el consumo y la producción. Este viernes, en el relanzamiento del programa de Precios Cuidados, Massa anticipó que la nueva etapa tiene "más premios y más castigos" e incluyó entre esos premios “financiamiento a tasas subsidiadas” para que las firmas que participan –más de 380 en todo el país– puedan aumentar su capacidad de abastecimiento. 

“La economía está muy condicionada, crecer 1,6% es poco frente a las necesidades que tiene nuestra estructura social y productiva, pero el otro escenario que hay sobre la mesa no es más ni menos que una fuerte recesión”, apunta Claudio Caprarulo, director de la consultora Analytica. 

Para el analista, la estrategia de Massa para lograr cerrar el año con la variable del crecimiento del PBI en verde será la que implementó desde su llegada: “tomar el sinuoso camino de ajustar el gasto para eludir otro default de deuda en pesos y las importaciones para evitar un fuerte salto del dólar”. Sin embargo, este año estará condicionado por las elecciones presidenciales, que suelen llegar acompañadas de medidas que mejoren el bolsillo de los trabajadores pero pueden ser disparadoras de un nuevo shock inflacionario.

DT/MG

El Papa Francisco: “Condenar a una persona homosexual es un pecado, criminalizarla, una injusticia”

El Papa Francisco: “Condenar a una persona homosexual es un pecado, criminalizarla, una injusticia”

“El mundo entero está en guerra, en autodestrucción. Detengámonos a tiempo, porque una bomba te devuelve otra más grande y otra más grande y en la escalada no sabes dónde acabarás”. El Papa Francisco lanzó un nuevo alegato antibelicista durante el vuelo que lo trajo de regreso de Congo y Sudán del Sur, adonde viajó con el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, y el moderador de la Iglesia de Escocia, Iain Greeenshields.

Durante la conferencia de prensa de regreso, Bergoglio volvió a señalar que “estoy abierto a reunirme con ambos presidentes, el de Ucrania y el de Rusia” para frenar una guerra que está a punto de cumplir su primer año, y recordó que “si no fui a Kiev es porque en aquel momento no era posible ir a Moscú”.

Sin embargo, quiso dejar claro que la de Ucrania “no es la única guerra”, recordando que “desde hace doce o trece años Siria está en guerra, desde hace más de diez años Yemen está en guerra; pensemos en Myanmar, en los pobres rohingya que viajan por el mundo porque han sido expulsados de su patria. En todas partes, en América Latina, ¡cuántos focos de guerra hay! Sí, hay guerras más importantes por el ruido que hacen, pero, no sé, el mundo entero está en guerra, y en autodestrucción”.

Francisco también tuvo que aclarar su polémica expresión sobre la homosexualidad en una reciente entrevista. “La criminalización de la homosexualidad es una cuestión que no debe dejarse pasar. Más o menos, cincuenta países, de una manera u otra, llevan a cabo esta criminalización, e incluso algunos de estos - creo que son diez, tienen la pena de muerte (para los homosexuales) - esto no está bien, las personas con tendencias homosexuales son hijos de Dios, Dios los ama, Dios los acompaña”. “Condenar a una persona así es un pecado, criminalizar a las personas con tendencias homosexuales es una injusticia”, concluyó.

Un mes después de la muerte de Benedicto XVI, Francisco subrayó que “pude hablar de todo con el Papa Benedicto. Incluso, para cambiar su opinión. Siempre estaba a mi lado, apoyándome, y si tenía alguna dificultad, me lo decía y hablábamos. No hubo problemas”.

“Algunas de las historias que se cuentan, de que Benedicto estaba amargado por lo que hizo el nuevo Papa, son cuentos chinos”, incidió, con crudeza, Bergoglio, quien denunció que “la muerte de Benedicto ha sido instrumentalizada por personas que quieren llevar agua a su propio molino. Y los que instrumentalizan a una persona tan buena, tan de Dios, casi diría un Santo Padre de la Iglesia, diría que son gente sin ética, son gente de partido, no de la Iglesia”.

Respecto a futuros viajes, Francisco apuntó a la posibilidad de viajar a India el año que viene. “Voy a Marsella el 29 de septiembre, y existe la posibilidad de que vuele a Mongolia desde Marsella, pero aún no es definitivo, es posible”. También, Lisboa. ¿Por qué estos países? “Elegí visitar los países más pequeños de Europa. Me dirán: 'Pero tú fuiste a Francia', no, fui a Estrasburgo; iré a Marsella, no a Francia. El más pequeño, el más pequeño”, para “intentar no caer en la globalización de la indiferencia”.

Sobre su visita a África, Bergoglio lamentó que “muchos vienen a explotar el Congo” porque “existe esta idea: África debe ser explotada. “La violencia es un tema cotidiano”, admitió Bergoglio denunciando cómo “la venta de armas es la mayor plaga del mundo”. “Y no sólo entre las grandes potencias. Incluso a estos pobres... les siembran la guerra. Es cruel. Les dicen: "¡A la guerra!" y les dan armas. Porque detrás hay intereses económicos para explotar la tierra, los minerales, la riqueza”, recalcó.

Finalmente, preguntado por su salud, bromeó: “Ya se sabe que la mala hierba nunca muere. No estoy como al principio del pontificado, esta rodilla molesta, pero va despacio, luego ya veremos”.

JB