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Feletti les apunta a Coto y Changomas por “querer mantener sus márgenes de 30% sobre el producto final"

Feletti les apunta a Coto y Changomas por “querer mantener sus márgenes de 30% sobre el producto final

En medio de la disputa por el control de precios y el cumplimiento del congelamiento de 1.432 productos de consumo masivo dispuesto días atrás por el Gobierno, el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, aseguró este martes ver con "preocupación" la existencia de "dos grandes cadenas de supermercados" que no quieren bajar sus márgenes de ganancia.

"Nosotros no quisimos intervenir en los márgenes de la cadena. Incluso se pidió que mantuvieran razonablemente los mismos márgenes de intermediación, pero hay dos cadenas que les están diciendo a los proveedores o productores que quieren mantener sus márgenes promedio de 30% sobre el producto final", denunció el funcionario, sin nombrar a las empresas. Fuentes vinculadas a la negociación de los precios aseguran que se trata de Coto y Changomas (Wallmart).

Desde ambas cadenas aseguran que adecuaron las normativas por la Secretaría “en tiempo récord” y desconocen de dónde surge el cuestionamiento, ya que ”desde el sábado, estamos recibiendo sucesivas inspecciones en todas las sucursales de parte de diferentes organismos de control y todas salen sin novedad”.

Para el titular de Comercio Interior, se trata de "una conducta antisocial que estamos viendo con preocupación y vamos a intervenir", y adelantó que, antes de identificarlas, hablará "personalmente" con ellas.

En tanto, el secretario subrayó la necesidad de "buscar acuerdos" y criticó los comunicados de la Coordinadora de la Industrias de Productos Alimenticios (Copal) durante la negociación.

"Estamos hablando de un segmento acotado del volumen de negocios que tienen y se les pide que ganen por cantidad y no por precio en un momento donde hay capacidad ociosa en el país, para asegurar la expansión del consumo y que esta no sea frustrada por precios", dijo Feletti.

"Todos los países del mundo aseguran una canasta amplia de alimentos diversificada para su población", puntualizó el secretario, y agregó que "esa canasta amplia no es asistencia social, sino el derecho de los sectores medios y los trabajadores de consumir".

Feletti también aseguró que el cumplimiento del nuevo esquema de precios que congela los valores de 1.432 productos de consumo masivo se sitúa por "arriba del 70%", e indicó que, de acuerdo con algunos indicadores, se registró "una baja en los precios" de las canastas de supermercado.

"El fin de semana y este lunes recorrimos y el acatamiento está arriba del 70%, lo cual es una medida razonable", destacó Feletti en diálogo con FM Urbana Play, y señaló que el "monitoreo" continuará durante la semana en curso.

Asimismo, anticipó que se han detectado retrocesos en los valores de las góndolas: "Ayer tuve una noticia positiva en los indicadores de alerta que tiene la Secretaría sobre las canastas de supermercado donde se registró una baja en los precios, pero vamos a esperar toda la semana y confirmarlo".

El secretario manifestó que, pese a las "fuertes resistencias" y la presencia de "operaciones de prensa", la "actitud de las empresas productoras fue virando para bien".

"Hasta ahora todas las grandes empresas productoras de alimentos con las cuales nos hemos venido reuniendo están mandando las listas de precios retrotraídas al 1 de octubre y se está desarrollando normalmente el programa", dijo Feletti sobre la implementación del nuevo esquema, que retrotrae los precios al 1 de octubre y los congela hasta el 7 de enero.

Respecto del abastecimiento en los comercios, añadió: "Hay casos que no están abastecidos. En algunos casos son supermercados de proximidad más chicos y, por ahí, la gama de 1.400 productos es mucha".

No obstante, subrayó que es "absolutamente falsa" la versión sobre una supuesta "corrección" del listado de productos congelados.

"El programa se desplegó, tiene un alto nivel de acatamiento; puede haber algunas fallas, pero estamos en el proceso de implementación", explicó.

Con información de agencias.

IG

El próximo embajador de EEUU pidió al Gobierno “un plan macroeconómico” y se mostró preocupado por la postura de la Argentina con respecto a Venezuela y Cuba

El próximo embajador de EEUU pidió al Gobierno “un plan macroeconómico” y se mostró preocupado por la postura de la Argentina con respecto a Venezuela y Cuba

En el marco de las audiencias que el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos realiza con los candidatos a ocupar distintas embajadas, Marc Stanley, el diplomático elegido por el presidente Joe Biden para ocupar la vacante en Buenos Aires, comparó a la Argentina con “un hermoso autobús turístico al que las ruedas no le están funcionando correctamente”, al tiempo que pidió “elaborar un plan macroeconómico para volver a encarrilar el camino” y mostró su preocupación porque el gobierno de Alberto Fernández “aún no se ha unido a Estados Unidos y otros países para presionar por reformas significativas en países como Venezuela y Cuba”.

En una de sus respuestas ante los legisladores que deberán confirmar su nombramiento, Stanley aseguró que la Argentina "es un hermoso autobús turístico al que las ruedas no le están funcionando correctamente”, y sostuvo que la deuda del FMI, “45 mil millones de dólares, es enorme. El problema, sin embargo, es que es responsabilidad de los líderes argentinos elaborar un plan macroeconómico para devolverla, y aún no lo han hecho. Dicen que ya viene uno”, resaltó.

El diplomático mencionó las reuniones que el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz mantuvo días atrás en Washington con el asesor de Seguridad Nacional de Biden, Jake Sullivan, y destacó que la embajada en Buenos Aires y el Departamento de Estado están “comprometidos en trabajar con el gobierno argentino para encontrar una solución que termine de encarrilar a la economía”.

Según Stanley, “la administración Biden está comprometida para encontrar formas constructivas de ayudar. Pero al final depende de Argentina idear un plan que los encamine”, reiteró, al tiempo que destacó que la pandemia de coronavirus “ciertamente no ha ayudado a la situación en absoluto. La buena noticia es que se han recuperado. Pero no hay problema más importante que volver a poner de pie la economía porque son un gran socio bilateral para nosotros, para el comercio y la economía, y necesitamos un socio que sea económicamente saludable”, añadió.

Asimismo, el futuro embajador se comprometió a ayudar al gobierno argentino en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por la reestructuración de la deuda. Stanley consideró que la Argentina, “lamentablemente, está experimentando importantes desafíos económicos, incluida una enorme deuda con el FMI y una prolongada recesión. Si se confirma mi nominación, trabajaré para apoyar los esfuerzos de Argentina para abordar esos desafíos”. Y agregó: “El comercio bilateral se ha reducido y algunas empresas estadounidenses están abandonando el país debido a barreras regulatorias. Seguiré dialogando con el gobierno argentino para abordar estos desafíos a medida que exploremos oportunidades para expandir el comercio estadounidense”, prometió.

En tanto, con respecto a la política exterior del gobierno de Alberto Fernández, el diplomático mostró su preocupación porque la Argentina “aún no se ha unido a Estados Unidos y otros países para presionar por reformas significativas en países como Venezuela y Cuba”.

Al ser consultado por el senador Ben Cardin sobre los casos de lavado de dinero en la triple frontera con Paraguay y Brasil, Stanley dijo conocer que “la corrupción tiene lugar en el área fronteriza de la que está hablando entre Paraguay, Brasil y Argentina” y sostuvo que la administración Biden “está totalmente comprometida en tratar de luchar contra lo que sucede allí. Vamos a trabajar con nuestras agencias de Defensa y de Inteligencia. Estamos haciendo muchos intercambios, entrenando y entregando una gran cantidad de equipos de lucha contra el crimen, por lo que estoy muy orgulloso de lo que está sucediendo, pero creo que está destacando un tema muy, muy importante”, remarcó.

Sobre la Argentina, Stanley destacó que se trata de “un país hermoso”, se mostró “expectante por conocer a su ciudadanía, caminar por las calles de Buenos Aires, hacer senderismo en Bariloche y empaparme con las Cataratas del Iguazú”, además de comprometerse a “recorrer todas las provincias”.

Para el diplomático, “Argentina es el segundo país más grande de América Latina, es un socio en nuestro en el hemisferio y como embajador de los Estados Unidos tengo la intención de hacer mi esfuerzo para promover asuntos de interés mutuo arraigados en nuestros valores comunes”, aseguró.

En su presentación, Stanley reseñó que, a lo largo de su vida, con 38 años de experiencia como abogado litigante líder y 44 años en el gobierno y el servicio público, “la búsqueda de la Justicia, el deseo de retribuir y reparar el mundo - lo que en judaísmo llamamos tikun olam - siempre ha sido una parte central de mi identidad. Como joven pasante y miembro del personal en Capitol Hill, como abogado, como voluntario, como activista en todo, desde la lucha para rescatar a los judíos soviéticos hasta la causa de un estado más seguro de Israel para roles de liderazgo en organizaciones sin fines de lucro locales y nacionales y en el gobierno estatal y federal. Ahora, de ser confirmado, tengo la oportunidad de seguir abriendo ese camino en nombre de nuestra nación”, señaló ante los senadores.

“Sé que lo haré fortalecido por el destacado personal de nuestra embajada: distinguidos miembros del servicio exterior y personal argentino local que realizan el trabajo silencioso pero vital de la diplomacia todos los días”, concluyó.

Marc R. Stanley es un abogado litigante, activista político, líder de la comunidad judía y filántropo de Dallas, Texas.

En 2020, se encargó de reclutar letrados demócratas que aportaron a la campaña presidencial de Biden. Stanley presidió “Abogados por Biden” para la campaña Biden-Harris (2019-2020) y en la actualidad trabaja como voluntario en varias organizaciones locales de Texas, incluido el Centro Comunitario Judío, Temple Emanu-El y el Banco de Alimentos del Norte de Texas.

Fue nombrado presidente de la Autoridad de Finanzas Públicas de Texas por la gobernadora de ese estado, Ann Richards, y miembro de la Junta de Visitantes de la Universidad del Aire de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos por el secretario de Defensa William Cohen.

En 2011, el expresidente Barack Obama lo designó como miembro del Consejo del Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos.

Además, es fundador de Stanley Law Group, un estudio jurídico de la ciudad de Dallas.

Con información de agencias.

IG

Martín Tetaz, de Juntos por el Cambio: "Todas las empresas estatales que produzcan bienes provistos por empresas privadas tendrían que ser privatizadas"

Martín Tetaz, de Juntos por el Cambio:

A partir de hoy, elDiarioAR inicia la publicación de una serie de ping-pongs de preguntas y respuestas sobre economía a candidatos de las próximas elecciones que sean economistas, empresarios o sindicalistas. Más vale conocer algo de su pensamiento antes de sorprenderse cuando asuman sus nuevos cargo. El primero en responder fue el economista Martín Tetaz, segundo en la lista a diputados de Juntos por el Cambio por la ciudad de Buenos Aires.

¿Cómo se baja la inflación? ¿Sirven los controles de precios?

La inflación baja con un Banco Central independiente, como Chile, Perú, Colombia o Brasil.

¿Cómo se baja el desempleo?

Se baja estabilizando la macroeconomía, con una reforma monetaria del Banco Central y, después, con una legislación laboral moderna para las pymes.

¿Está de acuerdo con cambiar la legislación laboral y cómo?

Sí, tiene que cambiar la legislación laboral para las pymes, de manera que se reduzcan los pasivos laborales que tienen, de suerte tal de que puedan contratar sin miedo al juicio laboral y en condiciones de libertad para cesar la contratación cuando no les va bien. Que el Estado proteja a los que quedan desempleados con un buen seguro de desempleo, fondeado en parte por los propios empresarios.

¿Cómo hacer para que los salarios recuperen poder de compra?

Primero hay que bajar la inflación. En segundo lugar, los salarios son la inversa del tipo de cambio real y para tener un tipo de cambio real más razonable, que permita mejores salarios, se requieren inversiones, aumento de la productividad y que la Argentina recupere un rol exportador fuerte, que perdió en los últimos 70 años. Hay que terminar con el sesgo antiexportador, que genera un tipo de cambio real más alto.

¿Hay que devaluar el tipo de cambio oficial o bajar el paralelo, y cómo? ¿Cuánto debería durar el cepo?

Con un Banco Central y una política monetaria independientes, no habría cepo. Habría un solo tipo de cambio y estaría bastante más cerca del tipo de cambio oficial, en razón en que está en niveles reales (ajustado por inflación) alto respecto a los últimos diez años. Está 40% por arriba de 2015. El dólar de equilibrio estaría mucho más cerca a $ 100 que a 180.

¿Qué partidas del gasto público deberían bajar?

Hay que eliminar todas las jubilaciones de privilegio, como las del servicio consular y las de los jueces. Hay que reducir drásticamente las partidas de subsidios económicos. Esto tiene que ver con actualizar los contratos de las empresas de servicios tanto energéticos como de transporte para evitar caer en un tarifazo, para permitir una mayor rentabilidad sin necesidad de recaer completamente en las tarifas.

¿Hay que reducir el empleo público? ¿Por qué?

Más que reducir el empleo público, mi propuesta es que para nombrar un empleado público deben haberse creado dos empleos privados. Si no hubo creación de empleo privado en mi jurisdicción, no puedo crear empleo público.

¿Hay que privatizar empresas públicas? ¿Cuáles?

Todas las empresas que produzcan bienes potencialmente provistos por empresas privadas, tendrían que ser privatizadas. No tiene sentido que el Estado produzca bienes cuando tiene que concentrarse en producir salud, educación, seguridad y justicia de calidad. El problema es que las empresas argentinas que podrían ser privatizadas no son deseables. Es imposible privatizar Aerolíneas porque no hay nadie quiere las quiera. Lo mismo con Astillero Río Santiago. Mi propuesta es que sean propiedad de los propios trabajadores, pero que no reciban más subsidios.

¿Hay que subir o bajar impuestos? ¿Cuáles?

Hay que eliminar todos los impuestos a la producción, a las exportaciones y al empleo. Los impuestos deben recaer sobre todo en Ganancias. Luego debe haber un impuesto general a los consumos como el IVA.

¿Le parece bien el endeudamiento que tomó Mauricio Macri? ¿Cómo podría haberse evitado?

Todo proceso de endeudamiento es consecuencia del déficit. Me hubiera gustado que no se generara déficit, que generó Cristina, que entró con superávit y entregó con déficit. También me hubiera gustado que el presidente Macri hubiera reducir más rápido el déficit.

¿Qué condiciones aceptaría en un programa del FMI y cuáles no?

Aceptaría todas las condiciones que vayan en línea con lo que de todas maneras tiene que hacer la Argentina y no aceptaría ninguna en contra de lo que tiene que hacer. Lo que tiene que hacer es una reforma monetaria, una fiscal y una de las reglas laborales.

¿Le parece bien proteger a la industria con los aranceles actuales y licencias no automáticas? ¿por qué?

No estoy de acuerdo con ninguna protección arancelaria ni paraarancelaria. El único mecanismo que tiene que tener la industria es el tipo de cambio real. Cuando la industria está perdiendo espacio en la economía, el dólar sube y proteger a todos los sectores sin ningún lobby. Lo que pasa es que no se puede hacer eso cuando el país está tomando mucha deuda porque el dólar se abarata. Ese fue el gran error de los gobiernos que intentaron aperturas en los 80 y los 90. Las aperturas con tipo de cambio bajo terminan en tragedia.

¿Está de acuerdo con que el país firme tratados de libre comercio con otros países, como hizo con la Unión Europea?

Estoy a favor de que el país firme todos los tratados de libre comercio que crea convenientes y que se inserte fuerte en el comercio internacional. No hay otro camino para un país con un mercado interno tan pequeño, de 45 millones de habitantes.

¿Cómo se transforman los planes sociales en empleo?

Primero hay que cambiar las reglas laborales de las pymes. Si las 650.000 pymes empiezan a contratar a un trabajador, se contrataría el triple que en un año muy bueno. Segundo, estabilizar la macroeconomía para que haya previsibilidad. Luego, generar incentivos específicos, como que los planes tengan una duración limitada en el tiempo y que si se incorporan a una empresa, sigan cobrando el plan durante un año para no tener el desincentivo a dejarlo y que las empresas que los contrates no paguen impuestos.

¿Qué medidas se podrían adoptar a favor de las pymes?

Las pymes necesitan estabilidad monetaria, menos impuestos a la producción, no deberían pagar ninguno en los primeros dos años de vida y después sólo Ganancias, y, en tercer lugar, reglas laborales adecuadas para ellas. Las reglas laborales de la Argentina son de la década del 70 para las grandes fábricas.

¿Qué productos y servicios debe producir la Argentina y cuáles no?

La Argentina debe producir todos los productos y servicios que el mercado le demande, genere valor y que esté en condiciones de producir. No está escrito que tengamos que hacer sí o sí determinados productos o no hacer otros.

¿Qué obras de infraestructura deberían hacerse?

Tendría que mejorar en provisión de energías renovables para cumplir con los compromisos del Acuerdo de París y no contribuir al calentamiento global. Tendría que tener una reforma de sus redes viales. Están colapsados todos los accesos a la ciudad de Buenos Aires. Eso tiene que ver con un sistema integral que tiene que recomponer el servicio de tren. Hay que mantener y mejorar las vías hídricas y los puertos, sobre todo los de La Plata y Bahía Blanca para diversificar el tráfico y el de Buenos Aires, que no es competitivo contra Montevideo. Todas las rutas con un tráfico razonable deben ser doble mano.

¿Cómo lograr el acceso a la casa propia?

En todos los países es con crédito hipotecario. Lo que ocurre es que primero hay que tener una moneda y hay que eliminar la inflación. Hoy no podríamos tener acceso al crédito porque los salarios reales están muy bajos en dólares en relación al precio del metro cuadrado. Para eso hay que recomponer salarios reales.

¿Cómo se resuelve la dificultad para alquilar?

Los dos grandes errores de la ley de alquileres son pedir que los contratos sean a tres años, cuando hay mucha gente que prefiere a un año y otros a cinco. Tiene que ser flexible la duración. En segundo lugar, las partes deberían ponerse de acuerdo sobre la regla de ajuste y que no se les imponga como impuso la ley. El índice del Banco Central está bien como sugerencia, pero no como obligación.

¿Deberían aumentar las tarifas de energía y transporte para las clases media y altas? ¿Por encima de la inflación, como con Macri?

Bajar las tarifas para la gente que las puede pagar es un acto de demagogia. El Estado está pagando la energía de la clase media y la media alta con el IVA de la polenta de los que no tienen para comer o con la emisión monetaria. La recomposición no necesariamente tiene que venir por las tarifas sino por un escenario de certidumbre hacia adelante que no modifique ningún gobierno. Hay que reestructurar todos los contratos con estabilidad fiscal, acceso a divisas y mantenimientos de las condiciones pactadas respecto de las tarifas.

Ante la crisis climática, ¿cuáles cree que son los sectores de la economía que hay que impulsar y, en oposición, cuáles cree que deberían ser relegados?

No creo que haya que impulsar sectores, pero sí el tipo de energía que producimos. La generación de energía tiene que estar concentrada en renovables. Luego, incorporar medidas como la medición de la huella de carbono por parte de las empresas y la obligación de captar esa huella, con esquemas como el de banco de bosques o el de bonos de carbono.

¿Qué opina del impacto ambiental del fracking, la minería a cielo abierto, la fumigación con agroquímicos, la deforestación para la agricultura y la ganadería o las industrias que contaminan ríos como el Riachuelo?

La experiencia en el mundo con las actividades agropecuarias, mineras e industriales es que el debate no es dicotómico, sí o o no, sino cómo. Uno ve minería en Canadá y funciona perfecto. Tiene que funcionar perfecto acá. Uno ve agricultura de calidad con buen manejo de productos químicos en la Argentina y los accidentes son mínimos. La producción industrial en el Riachuelo es más grave porque no se puede colocar el corazón industrial de la Argentina en áreas tan densamente pobladas, hay que analizar el tratamiento de residuos y que paguen por las contaminaciones. Eso va a generar el incentivo para evitarlas.

AR

Los padres no existen

Los padres no existen

Una frase popular dice que “Los reyes no existen, son los padres”. Sin embargo, ¿qué reprime esta afirmación? Que los padres tampoco existen.

Al consultorio de un psicoanalista llegan diversas personas, a veces enloquecidas con la idea de que tienen padres. Es realmente un disparate. 

¿Por qué se convencen de algo semejante? Porque a partir de esta creencia es que pueden pensar que son de un modo u otro, que les pasó tal o cual cosa, porque tienen los padres que tienen. Dicho de otra manera, los padres son una excelente excusa.

Gracias a que creemos que tenemos padres es que explicamos muchas particularidades de nuestra vida, porque hacemos de su existencia un recurso determinista. Por suerte, en la escucha psicoanalítica cuando alguien nos habla de sus padres, antes que dar sentadas las diferentes cuestiones que narra, nos preguntamos qué reprime esa narración.

Por ejemplo, alguien dice que su padre nunca lo quiso y lo trató mal, pero lo que no cuenta es que quizá ese maltrato es una representación de la complicidad del niño con su madre, al servicio del desprecio de la figura paterna. O alguien cuenta que nunca vio entre sus padres ninguna señal de afecto, pero ¿si este relato fuera para eludir saber algo del erotismo que quien habla demuestra por su sola presencia (venido al mundo al cabo de un coito, seguramente no solo uno)? 

Esto no quiere decir que los psicoanalistas no creamos en lo que dicen nuestros pacientes. Al contrario, creemos mucho más que ellos en que dicen algo cuando dicen lo que dicen, aunque a veces no lo saben. O se las arreglan bien para no saberlo.

No tenemos padres. Somos hijos de deseos singulares. De ese hombre, esa mujer y quizá de alguien más. Esta es una forma de decir que las funciones parentales no son abstracciones ni ideales. Las encarnan personas concretas y aquí cabe una aclaración: el deseo de hijo tampoco existe. 

Alguien puede desear un embarazo. Alguien puede querer tener un hijo. Pero no hay deseo de hijo. Me explicaré mejor porque esto puede parecer difícil de entender. 

El deseo es una función sexual que une los cuerpos eróticamente. En todo caso un hijo puede ser el resultado de un deseo entre dos y lo importante es esto último: el deseo del que proviene un hijo es entre dos. Claro que esto no quiere decir que dos personas se pongan de acuerdo para tener un hijo; aquí no valen las decisiones conscientes. 

Me refiero a que el deseo sexual es lo que une un cuerpo con otro cuerpo y un hijo puede ser muchas cosas: desde un temor a una sorpresa, o bien el objeto en que el deseo se posa una vez que se realizó; pero un hijo no es un deseo. 

Esta idea repugna a los neuróticos, que cada tanto se olvidan de que sus padres no existen y les preguntan: “¿Vos me quisiste tener?” o “¿Fui yo un hijo deseado?”, en busca de una presencia previa al acto sexual que los engendró. Los neuróticos quisieran estar ahí antes de haber sido concebidos. De ahí nace su pasión por no querer perderse nada.

Aquí alguien puede decirme que no siempre un hijo se concibe en una pareja, que la ciencia hoy tiene sus propios medios. Yo responderé que el deseo sexual que une un cuerpo con otro cuerpo bien puede estar en la fantasía. Aún recuerdo a la mujer que me contó que, en la primera entrevista que tuvo con un médico especialista en fertilización, tuve el pensamiento repentino: “Qué hombre pintón” y no se refería precisamente a su pareja. 

Los hijos no se buscan, llegan. Que no haya deseo de hijo también quiere decir que un hijo no es la causa del deseo que lo trajo al mundo. Y aquí cabe otra distinción, con el parto nace un niño, pero ¿en qué medida se convierte en hijo?

Un niño será un hijo si hay un deseo que lo precede y excede, al que con los años se dedicará a investigar. Recuerdo todavía al pequeño que un día dijo, antes de irse a la cama: “Este oso se lo regaló mi papá a mi mamá cuando ella se casó”. 

El inconsciente es irrespetuoso con el castellano: el niño no dijo “cuando se casaron”, entonces la pregunta es con quién se casó la madre cuando “ella se casó”. Hermosa forma en la que también la figura del padre reprime la presencia del marido. Hermoso también el modo en que el niño expresa metafóricamente la llegada del niño como un don.

El inconsciente cabe en una frase, para quien quiera oír. Entonces, un hijo será tal si no solo es cuidado y sus necesidades son satisfechas. Será un hijo si es capaz de tener alguna inquietud respecto del deseo que lo trajo al mundo.

Ser hijo es estar fuera de una escena en la que ocurre algo y que se espía. Ser hijo es una posición de espectador. Por eso la masturbación es una práctica de hijo, que mira una escena en la que se juega un deseo (en la fantasía o en una pantalla). Por eso quien es impotente en la cama, no lo es para tocarse. Por eso para ir a la cama es preciso dejar de ser hijo, al menos por un ratito. Por más que se insista con el colecho, a la cama no se va como hijo.

De la misma manera, un síntoma típico de la posición de hijo son los celos. ¿Qué otra cosa es un celoso sino un espía profesional, alguien que quiere saber qué pasa en otra escena? El celoso es alguien que padece por la suposición de un deseo que lo precede y excede, del que solo puede ser espectador.

Además puede ocurrir que un hijo se neurotice. ¿Qué quiere decir ser neurótico? Es un modo de no querer saber del deseo sexual que nos trajo al mundo. El neurótico quisiera ser la causa de ese deseo. Así es que no se imagina que nada pueda hacer más feliz a su madre que visitarla. Un neurótico nunca se imagina interrumpiendo a aquel de quien se cree la causa de su deseo.

Recuerdo que hace un tiempo estaba en un programa de TV en el que se debatía sobre infidelidad y alguien dijo: “Mi madre nunca le fue infiel a mi papá, en cambio él…”. ¡He ahí un hijo! Neurótico, además. ¿Qué reprime su afirmación? Primero, no tendría sentido decir algo que cualquier psicoanalista sabe: las mujeres son tan infieles como los varones; el punto en la frase es otro: con la acusación indirecta de infidelidad al padre, encubre que la madre pudo haberle sido infiel con el hijo mismo. Así se declara inocente o, mejor dicho, confiesa la culpa por el acto parricida: con la fantasía del padre infiel, vela que lo sabe cornudo.

Los neuróticos quieren ser la causa del deseo del otro. Esta es su tontera de hijos. Así es que construyen esa creencia de que los padres existen y, encima, les atribuyen todo tipo de aspectos que consolidan una narración familiar.

¿Qué produce el análisis? Mejor dicho, ¿cómo se reconoce a un analizado? Quien sea está analizado si es capaz de haber atravesado las versiones deterministas del otro, es decir, si es capaz de dejar de explicarse a partir del otro (con el esquema lineal de la causa y el efecto) y, en particular, a partir del momento en que puede decir “No sé” ante ciertos detalles de la historia familiar. 

Por ejemplo, puede ser que con los años alguien pueda situar que ese padre infiel al que le atribuyó todo tipo de fechorías, en la medida en que regresaba a casa, estaba unido con esa mujer que le reprochaba sus deslices por algo más que la costumbre. Tal vez esa escena implicara algo entre ellos, tal vez la otra cara de los reproches maternos al padre fueran la antesala de reconciliaciones fogosas. Cada quien se las arregla como puede para ir a la cama. 

Poco sabemos de nuestros padres, a lo mejor podemos dejar de mirar y creer que vemos, porque con el tiempo de análisis las versiones macizas de los padres ceden a las contradicciones y ese padre de tal o cual forma homogénea se vuelve un hombre unido a su pareja de una manera extraña, indeterminable, más o menos sintomática. 

El día en que nos damos cuenta de esto no dejamos de ser hijos, quizá sí de sufrir de neurosis y, además, habremos dejado de ser hijos desde una posición infantil. 

También dejamos de ser hijos desde una posición infantil el día en que advertimos que, con nuestros hermanos, somos hijos de las mismas personas, no de los mismos padres –ya que cada uno se armó su propia versión para velar ese deseo que lo trajo al mundo, que no fue el mismo para cada hijo.

El día en que descubrimos que los padres no existen, es que podemos empezar a amarlos sin esperar que nos amen.

Estamos analizados el día en que descubrimos que no sabemos un montón de cosas y no sufrimos por eso. Entonces es el comienzo de nuestra vida.

LL

Santiago Vazquez: “Sin celebración colectiva no creo que sea posible una comunidad”

Santiago Vazquez: “Sin celebración colectiva no creo que sea posible una comunidad”

Santiago Vazquez (Buenos Aires/1972) es conocido sobre todo por ser el creador del lenguaje de percusión con señas popularizado por el grupo La Bomba de Tiempo. Después vinieron un montón de otros proyectos -PAN, La Grande, entre otros- siempre con la percusión como eje, una mirada original -no hay más que recordar la versión de “Rezo por vos” que hizo hace unos días en el homenaje a Charly García en el CCK- y la comunidad como fuerza motora.

En estos meses en los que parece que vamos dejando atrás la pandemia, Vazquez, director del Centro de Estudios de Ritmo y Percusión con Señas, está presentando su perfil musical más íntimo, "su lado B", en una serie de “Concierto íntimos” al aire libre en los jardines del Museo Larreta de la Ciudad de Buenos Aires. En septiembre compartió una velada con Luna Monti y otra con Edgardo Cardozo. Ahora, en octubre, es el turno de Lola Membrillo de Perotá Chingó este viernes 29 y de Miloo Moya y Nico Sorín el domingo 31. En noviembre, los encuentros serán los viernes 12 y 26.

En entrevista con elDiarioAR, el multiinstrumentista, compositor, productor y gestor cultural repasó algunos hitos de su carrera, sus motivaciones y sus deseos para el futuro, así como la gestación de estos shows íntimos con los que va despidiendo este nada sencillo 2021.

-¿Cómo fue que te dieron ganas de armar estos conciertos en formato tan reducido?

-Venía con una dinámica de conciertos muy grandes. Todas las semanas, dos o tres conciertos con PAN, con La Grande, para muchísima gente con varios invitados. Era un nivel de exposición y de adrenalina difícil de sostener. Y un poco con la pandemia tuve el tiempo de detenerme. No es que estuve con mucho tiempo de creación, porque adaptarse a los cambios llevó mucho tiempo. Los que tienen hijos lo saben. Por otro lado, la profesión de músico no estaba preparada para la pandemia. Es una profesión que sufrió mucho. Todo lo que era conciertos en vivo se detuvo, todo lo que era clases grupales, mi otra fuente laboral, también se detuvo en seco y se reconvirtió a Zoom, con más o menos éxito. Reinventar trabajos para suplir todas las cosas que se cayeron y de alguna manera sostener la dinámica económica familiar llevó mucha energía. Así que no fue un tiempo tranquilo en el sentido de que me haya propuesto pararme a reflexionar. Viene siendo un tiempo muy intenso, de desafíos gigantescos. Por suerte voy capeándolos más o menos bien. Pero a costa de una gran dedicación y entrega de energía. Así que estamos todos esperando claramente que la cosa se normalice. Dentro de eso, es cierto que el hecho de que hayan parado los conciertos multitudinarios me relajó una exigencia que era semanal muy fuerte. Pero siempre, en realidad, compongo música desde mis instrumentos, con la mbira, la guitarra, el piano. Y si bien no es que tuve más tiempo de componer sí me surgió la posibilidad de pensar en conciertos pequeños a una escala más íntima, más familiar. Las ganas siempre estuvieron de tocar en dúo, en trío, en formaciones que te permiten otro tipo de diálogo. Y también para menos personas en un lugar más cercano, en donde poder mostrar algo de lo que pasa en la casa de un músico en general, en su living, su estudio, su sala de ensayo. Me daban ganas de compartir esa intimidad.

-¿Cómo elegiste a los músicos invitados?

-Básicamente me di el gusto de invitar a grandes amigos musicales, personas con las que toco hace mucho o hemos compartido proyectos, como, por ejemplo, Edgardo Cardozo, compañero de Puente Celeste de muchos años. Después va estar (Marcelo) Moguilevsky, otro compañero y amigo de Puente Celeste, Miloo Moya, compañero actualmente en mi grupo PAN, con el que nunca compartí, por ejemplo, este aspecto más acústico. Siempre fue en proyectos de música para bailar. Entonces me quiero dar ese espacio de juego con él. Así como fue en el primer concierto junto a Luna Monti como invitada. Nunca había tocado con ella pero siempre decía: 'Uy, qué lindo canta, cómo me gustaría poder compartir un rato de música'. Me pude dar ese gusto. Y así voy a hacer con algunas otras personas. Con Lola Membrillo de Perotá Chingó, Nico Sorín y otros.

-¿Por dónde te vino el interés por la música?

-Mi familia no es de músicos, pero mi madre y mi padre escuchaban mucha música. Eran personas muy eclécticas en lo que escuchaban: música clásica, los Beatles, tango, jazz, canciones de protesta italianas, rock. Cuando decidí que me iba a dedicar a la música, mi madre me apoyó enseguida y fue la que me ayudó a buscar profesores y eso. Y mi padre un poquito después también entendió que no había más remedio que aceptar que iba a ser músico, no porque no le gustara, sino porque tenía miedo por el aspecto laboral. Y tenía razón. Estoy contento de haber elegido la música como profesión pero ahora me doy cuenta de que tal vez también es posible ser músico sin necesidad de exigirle a la música que sea el sostén económico. He conocido historias de músicos muy importantes que no eran músicos como profesión. Con otra profesión lograban ganar su sustento y hacerse del tiempo para entonces hacer exactamente la música que querían, sin tener que hacer ninguna concesión. Como (Modest) Musorgsy, por ejemplo, que era militar. O Charles Ives, que era experto en seguros.

-Igual le encontraste la vuelta porque inventaste cosas muy originales y estás en movimiento constante.

-Dicen que soy como dicen que son los tiburones, que no pueden dejar de nadar porque la respiración solamente les entra cuando se mueven. A mí un poquito me pasa eso. No tengo la posibilidad de quedarme sentado y descansar sobre lo logrado ya. Simplemente porque la música no es así como ámbito laboral. Salvo algunos ítems de la profesión de músico. Si sos compositor y tuviste un éxito que se toca y se pasa en las radios para siempre, bueno, podés sentarte a descansar. Pero fuera de ese tipo de situaciones, ser músico es un trabajo de todos los días.

-¿Cómo nació el lenguaje de señas?

-Lo primero y tal vez anterior, pero que es importante para entender el proceso, es que la idea del ritmo con señas, este lenguaje que creé en el 2005, es de alguna manera la fertilización mutua de otras ideas previas, que se conjugaron y de pronto hicieron una reacción química y se convirtieron en algo nuevo. Esas ideas previas son el amase de toda la vida como estudiante, compositor, percusionista, investigador de diferentes ritmos y también de ciertos intereses sociales de ver cómo la percusión en las culturas donde hay una tradición fuerte es el centro del encuentro de la gente. No solamente tiene un rol expresivo sino que tiene un rol comunitario, social muy importante. Siempre tuve un poco de envidia de esos países o de esas ciudades donde existe esa tradición. Como pasa, por ejemplo, en Río con el samba. A todos les gusta el samba. Y dentro de una escola do samba van a encontrarse los magnates de Brasil con los hijos de sus mucamas y van a estar juntos ese rato. Por más que después en la escala social estén muy separados. Y eso me parece que tiene un valor importante en la cohesión comunitaria. Sin eso sería aún peor. En algún momento me convocaron para tocar con un músico estadounidense, Butch Morris, que dirigía mediante señas un grupo de improvisadores con su propio lenguaje que se llamaba “conduction”. Eran músicos de free jazz, avant-garde, que me interesa también, pero no es música para bailar, no es música que tenga al ritmo como su componente principal. Y en algún momento todo eso se me juntó y se me ocurrió que se podía generar un grupo que le de a la comunidad ese espacio de encuentro alrededor de un ritmo, que el ritmo sea propio, no por el hecho de ser una tradición local, sino de ser una creación genuina del momento y el lugar donde está sucediendo. O sea, improvisación. Y que esa improvisación se podía organizar mediante señas, como había visto hacer a Morris. Y que mis conocimientos de composición y mi estudio de los diferentes ritmos del mundo me podían ayudar a crear señas con un sentido ordenador del aspecto rítmico de la música. Entonces empecé a armar esas señas y busqué un lugar que se pareciera a esos espacios abiertos, públicos, en donde suceden ese tipo de rituales comunitarios. Encontré el Kónex y armé el grupo La Bomba de Tiempo. La sensación es que funcionó, que efectivamente algo que no estaba sucediendo en Buenos Aires empezó a suceder. Y después empezó a haber gente que empezó a pedirnos aprender el lenguaje y fundé junto a compañeros de La Bomba la primera escuela. Después continué por mi cuenta porque de alguna manera sigo creyendo que el ritmo con señas como juego y como método tiene un potencial universal, que es posible de ser utilizado en cualquier lugar con un impacto bueno hacia la comunidad local.

-De hecho, ocurre eso. Se está usando en todo el mundo. ¿Eso cómo te hace sentir?

-Genial, por supuesto. Hay creaciones que suceden casi por casualidad. En este caso, yo vi eso. Antes de armar el primer grupo, vi esta idea y dije: bueno, este juego no se basa en un folklore, una tradición, sino que se basa en lo contrario, en la improvisación, en la cual cada persona puede poner sus propias influencias. Entonces entendí que, si es que funcionaba, si era divertido, podría funcionar en cualquier lugar. En ese momento pensaba que podía funcionar en cualquier lugar en el que no hubiera tradiciones propias de percusión, como Buenos Aires, Toronto, Berlín o Nueva York, y que tal vez no funcionaría tan bien en Río de Janeiro, Bahía o Dakar, donde hay una tradición muy fuerte. Me podía imaginar esto funcionando como un juego y enseguida se me relacionó con el fútbol. No por la parte deportiva, sino por lo que sucede a nivel comunitario con el fútbol como un juego que puede interrelacionar a personas que viven en realidades totalmente distintas y, sin embargo, a través del juego, entran en contacto, se comunican, comparten. Vemos el Mundial y nos gusta ver cómo juega el equipo de Camerún o el de Nigeria o el de, qué se yo, Lituania, lugares que posiblemente no vayamos a conocer nunca, pero podemos entrar en contacto con su riqueza cultural porque hay un juego que nos acerca. Eso es un poco lo que soñé. Obviamente era un sueño desmesurado. Y, bueno, ver que está pasando, por supuesto, es una satisfacción gigantesca. Al mismo tiempo sé que no pasa solo. Diría que mi vida entera desde ese momento está al servicio de esta pequeña misión, de lograr que ese juego alcance el potencial que soñé y de la mejor manera posible.

-¿A qué te referís con "de la mejor manera posible"?

-Por ejemplo, cuando todavía era director de La Bomba de Tiempo, antes de que dejara el grupo, me ofrecieron hacer franquicias. Y yo les dije que no inmediatamente, sabiendo que desde el punto de vista económico seguramente fue una tontería lo que hice. Pero sabía que si había dos Bombas de Tiempo, una en Buenos Aires y otra, por decir algo, en París, nunca podrían medirse una con otra en un certamen internacional, por ejemplo. Como si hubiera dos River Plate. Es absurdo. Es interesante, sí, como negocio, pero a nivel social y cultural estás cortándole el potencial de ser realmente una red de expresiones variadas de cada lugar. Estás convirtiéndolo en una marca. Y para mí, si bien tiene un potencial comercial también, la verdad que el potencial que más me motiva es ver que realmente funciona y ayuda en todos esos planos que estuvimos hablando. Entonces dije que no. No solamente yo no lo voy a hacer, sino que no quiero que nadie lo haga. Por eso protegí el lenguaje de señas a nivel legal de forma que si alguien pretendiera apropiarse tener las herramientas para decir: no, amigo, esto es para todo el mundo y no hay una marca cerrada. No va a haberla nunca. O si la hay será en el contexto de algo mucho más grande en donde esté claro que la filosofía detrás de este lenguaje es compartir un juego y que cada uno tenga su forma de jugar, su estética.

-¿Cómo fue la evolución de La Bomba de Tiempo a PAN y La Grande?

-La Bomba de Tiempo fue un modelo, en su momento, pero después sentí la necesidad de crear otros grupos de ritmo con señas distintos, también para mostrar que la gracia no es hacer réplicas de La Bomba de Tiempo, sino hacer cada uno su propia búsqueda sonora y musical. Por eso es que ahora hace no tanto tiempo fundé PAN, que es un grupo que también es de percusión con señas, pero con desafíos musicales que para mí son totalmente distintos, como por ejemplo el hecho de que cada músico toca un set de instrumentos y no un instrumento único. Entonces las secciones de instrumentos se forman de otra manera. En cierto sentido es como si el primer equipo hubiera jugado con cuatro defensores, tres mediocampistas, dos delanteros, etc. Y en algún momento hay que demostrar que se puede jugar con dos defensores, cinco mediocampistas, una estrategia distinta interna, pese a que es el mismo juego. Para que empiece a haber esa interconexión y esa riqueza en la comparación de diferentes formas de jugar. Así que La Grande trae otro elemento más que es la armonía, la melodía y la composición. En La Grande combinamos con la improvisación temas de diferentes discos míos y los reorganizamos cada día de una forma distinta, de manera que conviven lo compuesto y lo ensayado con lo improvisado.

-Para vos es importante el concepto de fiesta en todo esto que armás, ¿no?

-Es importante el concepto de presencia juntos. O juntes. De presencia de las personas en el mismo espacio físico, porque nos conecta con una sensación y un sentido trascendente de lo que somos como humanos. Dicho así es un poco rimbombante pero es simplemente una sensación: sentirse parte de algo que es mayor que uno que es la comunidad. Pero no saberlo por teoría y porque nos lo enseñan en educación cívica. Sentirlo corporalmente. Y el ritmo nos ayuda a eso. El ritmo está usado en todas las tradiciones como un aglutinante de la sensación de comunidad, de ser un ser más grande entre muchos. Y también es utilizado en rituales en donde uno conecta no solo con la comunidad sino con la divinidad, con el mundo espiritual, lo misterioso, aquello que nos mueve y que no podemos abarcar. Solo podemos, con suerte, estar en contacto. Es el sentido de las religiones. En esos rituales suele suceder todo eso a la vez. La fiesta para mí es la versión pagana de ese ritual. La celebración de la vida. De la vida junto a otras personas que también viven y que somos todas, todes, parte del universo y de sus maravillas y también de sus dolores. Entonces, claro que me importa la fiesta. Y nos hace falta. Sin celebración colectiva no creo que sea posible una comunidad. La celebración es un órgano imprescindible para la vida de una comunidad. Y ofrecer esos espacios es una de las cosas que podemos hacer los artistas.

-¿Qué relación tenés con Japón?

-Es una relación muy loca, porque realmente tienen una cultura que nos es muy extraña, por momentos, de la que a mí me encanta aprender. Hay muchas cosas que con lo poco que conozco -debo haber ido unas seis, siete veces, que es un montón igual, pero no dejo de ser un visitante- que me maravillan y también revalorizo cosas de mi propia cultura. Fui la primera vez junto a dos muy amigos, colegas de acá, Fernando Kabusacki y Alejandro Franov, a tocar junto a músicos de Japón. Y me quedé prendado de esa cultura. Y después me sucedió que Kavka Shishido, una artista muy conocida en Japón, actriz, baterista, cantante y modelo, quería armar un grupo de percusión con señas en Tokio, que es una idea que yo tenía hace un montón. Así que nos pusimos juntos a armar un grupo de percusión con señas de muy alto nivel con algunos de los mejores percusionistas y bateristas de Tokio. Así que un año fui dos veces, al otro año fui tres veces, básicamente a seleccionar los músicos, a entrenarlos lo mejor posible y en el menor tiempo posible, a entrenarla a Kavka también como directora y después a tocar con el grupo, a hacer el estreno y algunos otros conciertos junto a Kavka y El Tempo, que es el nombre de este grupo. Ellos se dieron cuenta muy rápido del potencial de este lenguaje. Lo tomaron inmediatamente. En este momento hay otro grupo más de ritmo con señas en Tokio que se llama Las Señas, con el cual no colaboré de forma directa. Sí fui profesor del director. Así que mi sensación es que en Japón están entendiéndolo muy rápido. Me da un poco de miedo que lo valoren más que nosotros.

-¿Por qué temés eso?

-En Argentina ya está muy extendido. Lo usan profesores de colegios en casi todo el país. Pero a nivel oficial siento que todavía no está del todo entendido el potencial que tiene, por ejemplo, en las aulas y en la formación no solo para músicos, sino en la formación de las personas. Así como está claro en los colegios que hay que tener educación física o algo de contacto con el cuerpo y con la actividad corporal, todavía no siento que se entienda para qué tienen música en los programas escolares. Saben que tienen que tenerla pero no saben para qué. La sensación es que en Japón lo están tomando con una apertura y una valoración de lo que se puede hacer fabulosa. Di talleres para grupos de más de 150 personas. Músicos tremendos, profesionales muy impresionantes y también, en simultáneo, a personas con capacidades diferentes, músicos amateurs, gente que venía del área de Fukushima, que fueron evacuados a toda velocidad en el momento de la catástrofe nuclear y que fueron reinsertados en otros pueblos y como forma de integrarlos les fueron inventando actividades integradoras en las plazas, juegos, música, talleres. El Tempo, el grupo de percusión con señas que cofundé junto a Kavka, acaba de hacer el cierre de las Olimpiadas paralímpicas. En Japón están entendiendo el valor de esto. Eso me hace sentir un poquito algunas deficiencias llamémosle de la conducción en Argentina. Si vemos, por ejemplo, el sistema de promoción de la música en Venezuela, que genera una contención social muy importante pero además genera cultura, integración, obra artística valiosísima, exporta cultura y profesionales musicales, y, bueno, creo que el ritmo con señas tiene el potencial para generar algo así en Argentina.

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