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Francos volvió a defender el lugar de García-Mansilla en la Corte y le respondió a Lorenzetti

Francos volvió a defender el lugar de García-Mansilla en la Corte y le respondió a Lorenzetti

El jefe de Gabinete del presidente Javier Milei planteó que la designación de García-Mansilla es constitucional, ya que su designación fue ratificada por la Corte Suprema.

El jefe de Gabinete Guillermo Francos volvió a defender el asiento de García-Mansilla en la Corte Suprema tras el rechazo de su designación por parte del Senado. Sostuvo que más allá de la Cámara Alta, la Corte ya convalidó la decisión del Gobierno de nombrar a estos jueces en comisión hasta el 30 de noviembre.

Y agregó que no le “preocupa demasiado” los dichos del Ministro de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti ya que el propio Lorenzetti participó de la ceremonia de toma de juramento de García-Mansilla. “A veces uno hace declaraciones que no tienen fundamentación con la propia historia”, dijo.

Lorenzetti había dado a entender que su compañero en el máximo tribunal, Manuel García-Mansilla, no debió asumir por un decreto presidencial. Para el magistrado fue “respetable” la opinión del Senado que el jueves rechazó los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla para integrar el máximo tribunal. “El Senado se pronunció contra el Decreto, no contra los Candidatos, su decisión era predecible. El Senado opinó y eso es respetable”, había expresado.

Por su parte, Francos insistió en que “el último órgano que sanciona la constitucionalidad de un acto es la Corte Suprema; y la Corte ratificó los decretos del presidente Milei designando en comisión a García-Mansilla y al juez Lijo”.

En este sentido, el jefe de Gabinete agregó que “no hay reparo sobre la atribución del presidente para designar jueces en comisión”.

Al fallo del juez federal Alejo Ramos Padilla, quien le ordenó García-Mansilla que se abstenga de intervenir en causas judiciales, Francos le atribuyó intencionalidad política y falta de fundamentos. “De lo que resolvió el juez kirchnerista Ramos Padilla, juez federal en La Plata, (creo que) fue con intencionalidad política. Tenía escrita su resolución antes de que saliera la del Senado rechazando los pliegos. Me preocupa poco lo de Ramos Padilla porque no tiene fundamentos”, concluyó.  

Manuel García-Mansilla aún continúa como magistrado del máximo tribunal hasta tanto no presente su renuncia. Él mismo dejó trascender que le pedirá una opinión al resto de los supremos antes de tomar una decisión, pero ya recibió presiones públicas y por lo bajo para que dé un paso al costado. El académico, hasta hace poco decano de la facultad de Derecho en la Universidad Austral, todavía ocupa la oficina que dejó Juan Carlos Maqueda cuando dejó de ser juez en diciembre pasado, al cumplir 75 años.

Una atroz lectura de la Constitución

Una atroz lectura de la Constitución

El Senado evitó esta semana la posibilidad de una interpretación constitucional directamente atroz en su contenido y consecuencias, una propuesta impulsada por el Gobierno que volvió a poner a la democracia argentina al borde del abismo institucional.

Quisiera hacer algunos breves comentarios sobre el importantísimo hecho ocurrido esta semana, cuando el Senado rechazó los dos pliegos presentados por el Presidente en favor de dos candidatos para integrar la Corte Suprema –dos candidatos que, luego, el Presidente pretendió designar “en comisión” y por decreto–. La decisión del Senado, frente a la gravísima e irresponsable maniobra presidencial, no era obvia (nunca estuvo claro que el Senado terminaría por tomar una decisión semejante) y resultó por tanto importantísima (aun cuando deba, todavía, terminar de consolidarse). Permítanme, de todos modos, introducir la cuestión con un rodeo previo referido a la interpretación constitucional, destinado a subrayar la relevancia de la decisión senatorial y la gravedad de la situación institucional en la que nos colocara el Gobierno (con la ayuda, al menos, de uno de sus “comisionados”). 

Ante todo: es esperable y habitual que las Constituciones generen debates acerca de cómo deben ser interpretadas, en los casos concretos. Es esperable porque las Constituciones no son “guías telefónicas” o “tratados completos”, es decir textos larguísimos que procuran cubrir todos los escenarios o conflictos posibles. Por el contrario, las Constituciones suelen contentarse con afirmar algunas reglas de juego básicas (los procedimientos de la democracia) y algunos valores fundamentales (libertad, igualdad, etcétera). Y es habitual que las Constituciones generen debates interpretativos, dado que vivimos en sociedades plurales, caracterizadas por el hecho del desacuerdo. Quiero decir, en el marco de comunidades multiculturales, normalmente, disentimos: desacordamos sobre cómo entender, por caso, las ideas de libertad e igualdad frente a casos como el del aborto o la protesta social. Ahora bien, nuestros esperables y habituales desacuerdos interpretativos no revisten siempre la misma dificultad. Algunos de nuestros desacuerdos los resolvemos muy fácilmente. Por ejemplo, podemos disentir acerca del significado preciso de “libertad de expresión” pero tendemos a acordar fácilmente en que la censura a una obra de teatro o de cine violenta la libertad de expresión. Del mismo modo que hay diferencias interpretativas fáciles de resolver y otras muy complejas, hay desacuerdos interpretativos que nos refieren a posturas interpretativas más o menos razonables y otras –excepcionales– que nos colocan frente a lo extraordinario: postulaciones interpretativas –que llamaré, por su contenido e implicaciones– “atroces” o “disparatadas” (“outrageous”), a través de las cuales algunos de los protagonistas del conflicto del caso terminan colocando a la comunidad al borde de una crisis o quiebre del sistema. 

Pues bien, quiero postular que nos encontramos, en estos días, frente a un problema interpretativo sencillo de resolver, basado en propuestas interpretativas atroces o descomunales, que han vuelto a poner a la democracia argentina al borde del abismo institucional. En mi opinión, son muy pocas las ocasiones en que un país se enfrenta a conflictos semejantes. Pienso, por ejemplo, en el momento en que el equipo jurídico de Carlos Menem (algunos de cuyos protagonistas volvimos a ver en estos tiempos de LLA) postuló la posibilidad de una “tercera” reelección presidencial para Menem, aun cuando la Constitución que él mismo había hecho reformar poco tiempo antes autorizaba sólo una reelección. Pienso también en el caso de Evo Morales, quien procuró sortear su propia limitación para ser reelecto (también, conforme a lo establecido por la Constitución que él mismo había prohijado) a través de un “plebiscito popular” (destinada a dejar de lado la prohibición constitucional) y que, ante la derrota en el plebiscito, consiguió que el Tribunal Plurinacional lo autorizara a postularse, sosteniendo que, en caso contrario, se violaba su “derecho humano” a la reelección. En tales casos, los oficialismos propusieron lecturas atroces o disparatadas de la Constitución, que pusieron a sus respectivos países directamente al borde de un quiebre institucional. Pues bien, en el caso de las designaciones en comisión impulsadas por el Presidente nos enfrentamos a una situación semejante: un conflicto interpretativo sencillo de resolver, pero que nos coloca(ba) al borde de un quiebre del sistema (como dijeron algunos Senadores, de un “golpe institucional”). Concluyo, entonces, aclarando antes dos de las ideas recién expuestas: lo sencillo de la disputa interpretativa en juego y lo “atroz” de la propuesta interpretativa del Gobierno y, consiguientemente, de la crisis institucional frente a la cual nos dejó situados.

El desacuerdo interpretativo que enfrentamos resulta, en efecto, “sencillo” de resolver. Ello es así, entre otras razones, porque la Constitución del 94 nació, en buena medida, para restringir los poderes presidenciales y plasmó dicho objetivo de muchos modos, y en particular a través de cambios en las formas de elección de los jueces. Así, incluyó un Consejo de la Magistratura para el caso de jueces inferiores (de modo tal de limitar aún más la intervención y discrecionalidad presidenciales), y exigencias de consenso/acuerdo altísimas (dos tercios de los Senadores más “sesión pública”) para el caso de los jueces de la Corte. En tal sentido, quienes quieran (como en este caso) resolver las dudas interpretativas que pueda generarle la Constitución (por ejemplo, en cuando a su significado preciso a la hora de determinar el alcance del poder presidencial en materia de designaciones “en comisión”) haciendo primar un principio de “mayor libertad o discrecionalidad del Ejecutivo”, se están equivocando de Constitución. La Constitución nació y se justificó a partir del objetivo exactamente opuesto, y así lo dejó establecido en las reformas que explícitamente incorporó (por ejemplo, en materia de designación de jueces). Todo lo anterior, sin necesidad de mencionar una cantidad de factores adicionales que refuerzan el carácter disparatado de la interpretación presidencial (las exigencias de la Constitución en materia de género, los requerimientos de publicidad y diversidad establecidos por el vigente Decreto 222; el sentido ridículo que pretendió asignársele a los términos “receso” o “empleos”, del art. 99 inc. 19; etc).

El carácter “atroz” de la propuesta interpretativa del Presidente (o, luego, de su comisionado García Mansilla) se reconoce, por un lado, en lo manifiestamente absurdo de pensar que puede resultar constitucional que (frente a una Constitución cada vez más exigente en cuanto a los niveles de acuerdo “federal” para la designación de jueces de la Corte) el Presidente, “si tiene ganas”, y cuando vea que el Senado “se va al receso” (i.e., a fin de año, cuando, según el Gobierno y su candidato, debería dejar su cargo García Mansilla) vuelva a designar a un juez de la Corte por decreto, por otro año, dado que “se produjo una nueva vacante durante el receso del Senado”… y así por siempre. O también, en lo absurdo y muy grave que es que se le habilite al Ejecutivo una “nueva vía” –una “colectora” sencilla y sin costos– para designar jueces que resultarán “amigos” (o se mantendrán sólo si son “amigables”) dado que se trataría de jueces de la Corte con designación precaria y dependiente de la confirmación del poder político. Nos encontraríamos, por tanto, frente a una peculiar “nueva vía” de designación de jueces que, por lo demás, promovería la emergencia de jueces plenamente dependientes del gobierno de turno.

Esta posibilidad –la de una interpretación constitucional directamente atroz en su contenido y consecuencias institucionales– es la que evitó el Senado, esta semana: el Senado (contra mis prejuicios) se mostró a la altura de su misión, y cumplió muy dignamente con su responsabilidad institucional. En todo caso, sólo nos queda asegurar el pleno cumplimiento de esta crucial decisión senatorial, para despejar por completo, de nuestro horizonte institucional, la alternativa de un quiebre institucional.

RG/DTC

Crece la presión en la Justicia para que García-Mansilla renuncie a la Corte tras el rechazo del Senado

Crece la presión en la Justicia para que García-Mansilla renuncie a la Corte tras el rechazo del Senado

Lorenzetti cuestionó públicamente al actual magistrado que entró en comisión al máximo tribunal, quien aún se mantiene en el cargo. En el Palacio de Justicia y en Comodoro Py aseguran que el postulante del Presidente no debería ingresar ni a su actual despacho.

El Senado le marcó la cancha a Milei y dejó a García-Mansilla al borde de la ilegalidad

Rechazado su pliego como juez de la Corte Suprema por prácticamente dos tercios de los votos en el Senado, Manuel García-Mansilla aún continúa como magistrado del máximo tribunal hasta tanto no presente su renuncia. Él mismo dejó trascender que le pedirá una opinión al resto de los supremos antes de tomar una decisión, pero ya recibió presiones públicas y por lo bajo para que dé un paso al costado.

Fuentes judiciales consultadas por elDiarioAR al cierre de esta nota plantearon que aún no hubo una comunicación formal al menos con el titular de la Corte, Horacio Rosatti, y su segundo, Carlos Rosenkratz. Temprano esta mañana salió a hablar Ricardo Lorenzetti, que veladamente le pidió que se corra del cargo y aseguró: “Yo no hubiera aceptado asumir por decreto”.

Operadores de la Justicia en contacto con este medio afirmaron, a su vez, que García-Mansilla en los hechos no es más juez de la Corte. “No puede entrar a su despacho, lo tiene que sacar la fuerza policial si no se corre”, dijo con vehemencia una fuente que conoce los pasillos de Tribunales y de Comodoro Py. El académico, hasta hace poco decano de la facultad de Derecho en la Universidad Austral, ocupó la oficina que dejó Juan Carlos Maqueda cuando dejó de ser juez en diciembre pasado, al cumplir 75 años.

La salida de García-Mansilla parece tan escandalosa como su ingreso. Juró en la Corte en una reunión que no fue transmitida públicamente, sino que se supo una vez que ya había ocurrido, y que según informó el propio tribunal -ante un pedido de acceso a la información que hizo el constitucionalista Andrés Gil Domínguez- no tuvo ni siquiera recaudos administrativos y burocráticos.

La Corte Suprema el día de la jura de Manuel García-Mansilla.

“Te lo dice el originalismo, la deliberación, el neoconstitucionalismo y el bidartcampismo, Manuel tenés que renunciar por el bien de la República y para evitar una crisis de legitimidad de la CSJN sin precedentes”, tuiteó hoy Gil Domínguez.

El profesor de Derecho Constitucional (UBA/Austral) Jorge Alberto Diegues, tras un largo hilo en redes sociales, expresó: “Ante la decisión adoptada por el Senado el día de hoy, el tiempo constitucional de los jueces de la Corte nombrados el pasado 26 de febrero ha terminado. En el sistema constitucional argentino, ningún magistrado puede ser miembro del Poder Judicial con el rechazo expreso del Senado. Esa y no otra es la recta interpretación de la Constitución Nacional. Es el Senado de la Nación, como lo dice la Constitución, quien tiene (y espero siga teniendo) la última palabra”.

Con el resultado en contra del Senado, hoy mismo salió de su ostracismo Lorenzetti para presionarlo. “Yo nunca aceptaría ser designado por decreto”, dijo en radio Mitre, y planteó: “El Senado se pronunció contra el Decreto, no contra los candidatos, su decisión era predecible. El Senado opinó y eso es respetable”.

Hasta ahora García-Mansilla se aferra al cargo porque está sostenido políticamente por el Gobierno, donde se interpreta que su rol en comisión dura hasta el fin del actual periodo legislativo, que termina el 30 de noviembre. Pero un sinfín de especialistas ya plantearon que estaría violando la Constitución y que mantenerse como supremo sería un delito. Por caso, el juez Alejo Ramos Padilla le ordenó abstenerse de firmar fallos en la Corte. Ayer mismo, antes de conocerse la votación en la Cámara alta, García-Mansilla, despachó al menos unas 50 sentencias.

En la Corte el clima que se encontró esta mañana fue de extrema incertidumbre. “Silenzio stampa”, graficó una fuente del Palacio de Tribunales. Llamó la atención el trascendido de que García-Mansilla iba a consultarle a sus colegas. “Básicamente, no hay nada regulado sobre esto”, planteó un vocero consultado.

Al menos Lorenzetti le soltó la mano: “Yo no puedo opinar porque son temas juridicos. El doctor García-Mansilla es una persona honorable, que esta trabajando con nosotros, y él es el que va a opinar sobre esto. Dirá 'yo consideró que voy a continuar' o 'no voy a continuar’. Es una decisión personal que él estará evaluando”, planteó el supremo que supo ser presidente del tribunal.

“Es un usurpador este juez de la Corte. Hay un delito”, afirmó un juez federal con mucha experiencia a elDiarioAR. “García-Mansilla está en aprietos; resultó ser el más político. Tiene que renunciar. Y además quedó muy desprestigiado como experto académico”, comentó un operador judicial.

Una cuarta fuente insistió con la idea de que García-Mansilla ya está afuera del ámbito judicial: “Puede caminar por Tribunales o por Comodoro Py como cualquier persona, pero legalmente ya no puede estar más en su despacho”.

MC

Massa llamó a la unidad del PJ y a construir una alternativa al gobierno de Milei

Massa llamó a la unidad del PJ y a construir una alternativa al gobierno de Milei

El líder del Frente Renovador aseguró que el momento actual del país "amerita que no haya egos ni caprichos", e hizo un llamado a la unidad en medio de la interna entre el gobernador bonaerense Axel Kicillof y la ex presidenta Cristina Kirchner.

“El momento del país amerita que no haya vanidades, egos, ni caprichos. Y que tengamos todos una posición de estar dispuestos a ceder y estar dispuestos a tender la mesa para tratar de acercar siempre las partes”, aseguró el ex ministro de Economía y candidato presidencial Sergio Massa durante un encuentro en la ciudad de San Fernando.

Sobre el debate interno por el calendario electoral en la provincia de Buenos Aires, Massa sostuvo: “No sé si es con concurrencia o desdoblamiento posterior o anterior, antes de esto hay que resolver un paso previo: ¿hay o no hay vocación política de construir algo colectivo?¿Es en unidad o no? ¿Es representante de un sistema de valores distinto al de este gobierno? ¿si o no? Después discutamos la táctica”.

Además, el fundador del Frente Renovador (FR) dio definiciones sobre la posición que debe tomar la oposición al gobierno del presidente Javier Milei respecto de las elecciones legislativas de este año.“Tenemos que contribuir a que haya unidad y una alternativa al gobierno. Es la responsabilidad que tenemos y cada uno debe construirla”, sostuvo Massa.

Y agregó: “La división es la garantía de éxito de Milei, y la sociedad no nos va a perdonar que no hayamos tenido la generosidad y la capacidad de ceder para representar a quienes rechazan este gobierno”. El tigrense afirmó que el FR tiene como “primera responsabilidad el rol de construir y garantizar unidad”.

“Mientras la sociedad espera que seamos los que proponemos alternativas, construimos esperanza y damos debate para renovarnos y asumir nuestros errores, estamos en un debate de táctica electoral, ni siquiera en una discusión de propuesta electoral alternativa”, describió Massa.

En este sentido, manifestó: “Eso nos daña enormemente en la confianza de los que esperan de nosotros firmeza, claridad, transparencia en nuestra propuesta, un rol firme en el rechazo de las políticas de este gobierno y un rol propositivo”.

Durante la reunión estuvieron presentes el presidente de la Cámara de Diputados bonaerense Alexis Guerrera; el ministro de Transporte de la Provincia Martín Marinucci; el intendente de San Fernando Juan Andreotti, anfitrión del encuentro, Diego Giuliano, diputado nacional y presidente del Frente Renovador, y varios legisladores, funcionarios y dirigentes del espacio que lidera Massa.

MP con información de agencia.

Cristina Kirchner y Kicillof entran en la recta final de la negociación y no descartan una fractura para las elecciones

Cristina Kirchner y Kicillof entran en la recta final de la negociación y no descartan una fractura para las elecciones

El kirchnerismo volverá a presionar el martes con un proyecto para forzar los comicios concurrentes. “Apostamos a que no consumen un golpe legislativo”, se atajan en el entorno del gobernador. Ambos bandos se miden y esperan culpar al otro por la ruptura.

Máximo Kirchner lidera una carta abierta contra el desdoblamiento de las elecciones que quiere Kicillof

Kicillof argumenta a favor del desdoblamiento: “Hay que ir a votar en dos días distintos”

Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof se metieron de lleno en una discusión que parece sin retorno, pese a los esfuerzos que realizan distintos referentes del peronismo en acercar posiciones. Las negociaciones entrarán en tiempo de descuento este fin de semana, en la previa a la sesión especial convocada por el kirchnerismo para el próximo martes en la Legislatura, donde insistirán con un proyecto para forzar las elecciones concurrentes. Desde el entorno del gobernador juran que apostarán al consenso, aunque apelan a la estrategia de sentarse a esperar para ver hasta dónde La Cámpora y el massismo se animarán a avanzar. Las definiciones se dilatan porque cada sector buscará culpar al otro por la materialización de la ruptura.

En la previa al fin de semana, la senadora Teresa García lanzó un ultimátum a Kicillof: “Está advertido que si hay desdoblamiento, Cristina será candidata”. En declaraciones a FutuRock, insistió: “Si el desdoblamiento se plantea como una cuestión irrefutable, no hay otra posibilidad, no es un capricho de Cristina”. De ese modo blanqueó la posibilidad, que corre hace días en el peronismo luego de que la propia Cristina lo insinuara en una cena con algunos dirigentes en Ezeiza, de que compita como diputada provincial por la Tercera sección electoral, una estrategia que golpearía al armado de Kicillof en el Conurbano, sobre todo en municipios como Avellaneda o La Matanza, donde los intendentes están volcados al bando del gobernador.

“Está advertido que si hay desdoblamiento, Cristina será candidata”, dijo la senadora provincial Teresa García.

No es la única presión que recibió Kicillof en las últimas horas. Sus propios aliados e intendentes que le responden comenzaron a impacientarse, mientras que el dirigente social Juan Grabois dio una entrevista incendiaria al canal de streaming Cenital, en la que amenazó con competir por afuera si el peronismo no llega a un acuerdo en las próximas horas. “Lo que hay acá es un nivel de irresponsabilidad de la vida de los argentinos que yo no me banco más”, afirmó, con críticas a Cristina pero también a Kicillof, a quien apuró: “Si quiere desdoblar la elección, que tenga las pelotas y que lo haga”.

En la última sesión en la Legislatura, el kirchnerismo intentó avanzar con las concurrentes. La Cámpora, en sociedad con el massismo y otros legisladores afines, tanteó apoyos entre las filas del PRO y los libertarios de Javier Milei para juntar los dos tercios que les permitieran tratar sobre tablas el proyecto del massista Rubén Eslaiman para suspender las PASO por única vez. La intención era, a ese mismo texto, agregarle un artículo para establecer la fecha electoral el 26 de octubre, el mismo día que las elecciones nacionales. Lo curioso fue que la sesión estuvo unas horas interrumpida a raíz de un cuarto intermedio mientras Kicillof cerraba un plenario de Barrios de Pie a una cuadra de la Legislatura, donde afirmó que las elecciones concurrentes resultarían “un caos” e hizo explícita su voluntad de votar “dos días distintos”. También pidió “unidad sin sometimiento”.

Si bien kirchnerismo no logró juntar el número necesario para avanzar con las concurrentes, encontró una maniobra: el camporista Facundo Tignanelli, presidente del bloque de Unión por la Patria (UP), propuso que el proyecto de Eslaiman vaya al Orden del Día de la sesión del próximo martes, para que pueda ser aprobado por la Cámara “con o sin despacho”. Es decir, que pueda tener luz verde con mayoría absoluta y no requiera de los dos tercios. También sostuvo que podrían sumarse a ese proyecto los agregados que se consideren pertinentes en los días previos a la sesión, por lo que dejó abierta la puerta para agregar el artículo que exige la votación concurrente. De esta forma, el cristinismo dejó allanado el camino para conseguir los votos y torcerle el brazo al gobernador.

“Lo que hay acá es un nivel de irresponsabilidad de la vida de los argentinos que yo no me banco más”, protestó Juan Grabois, ex precandidato presidencial de Unión por la Patria.

“Seguimos buscando un consenso. Y esperamos que el martes no consumen un golpe legislativo”, dijo a elDiarioAR un dirigente de trato diario con Kicillof. También aseguró que en La Plata no tienen previsto publicar el decreto de desdoblamiento antes del martes. De ser así, la estrategia resulta evidente: buscarán dejar avanzar al kirchnerismo con el proyecto que consideran “extorsivo”, para luego disponer de un arco narrativo en el que los acusarán de haber quebrado el espacio. “Si se rompe, no será por una decisión nuestra. Y los que decidan la fractura deberán explicar por qué”, sostienen en la mesa chica axelista.

Desde ninguno de los dos sectores descartan que lo que hasta ahora se conoce como UP pueda fracturarse antes de las elecciones, algo que hace dos meses era un escenario que minimizaban todos los actores, con la excepción de algunos intendentes enemistados con la conducción de Cristina.

Seguimos buscando un consenso. Y esperamos que el martes no consumen un golpe legislativo

Dirigente cercano a Axel Kicillof

Las presiones cruzadas no cesan. Unos días después de que los intendentes afines a Kicillof publicaran un pedido para que desdoble la elección, el kirchnerismo hizo correr otra carta con firmas de intendentes, legisladores, concejales, rectores y sindicalistas, y que exige elecciones concurrentes: “Néstor Kirchner no insistiría en vano que no hay proyecto local sin proyecto nacional”, señalan. Un dato curioso fue que algunos firmantes se despegaron del escrito, como el intendente Ariel Sujarchuk (Escobar) y el senador provincial Pedro Borgini, que aseguran haber sido incluidos sin ninguna autorización. En el caso de Borgini incluso se despegó del Patria y pidió desdoblar.

En ese contexto de alta tensión, Massa reunirá este sábado a su tropa en el municipio de San Fernando para analizar una salida “consensuada”, que apele a la “unidad y cordura” dentro de Unión por la Patria. Kicillof, mientras tanto, permanece en una encrucijada. Optó por la estrategia de estirar la pelea sin romper y jugó al desgaste, pero ahora quedó en el centro de presiones cruzadas. Si desdobla, sabe que será víctima de la revancha de Cristina y foco del “fuego amigo” en la Legislatura y en la gestión. Si no desdobla, sufrirá el alejamiento de los intendentes que apostaron a su propio proyecto político. Esos mismos intendentes que hoy se empiezan a impacientar y le exigen definiciones.

LA/JJD