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El cuerpo fue hallado este sábado en un descampado de la capital cordobesa, tras varios días de intensa búsqueda. El caso, que conmociona a la provincia en la antesala de una nueva marcha de Ni Una Menos, tiene a un hombre detenido bajo investigación.
Agostina Vega, quien estaba desaparecida desde hace una semana, fue hallada sin vida esta tarde en un descampado ubicado cerca del barrio ampliación Ferreyra, en las inmediaciones de esta capital, según confirmaron las autoridades.
El hallazgo, en vísperas de la marcha del Ni Una Menos (3 de junio), se concretó durante uno de los rastrillajes que se llevó a cabo en esa zona, con la presencia del ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, y del jefe de la Policía, Marcelo Marín.
Desde el Observatorio Lucía Pérez, luego de conocerse la noticia del asesinato de Agostina Vega, informaron que en lo que va de 2026 se han registrado 94 femicidios.
La adolescente, de 14 años, estaba desaparecida desde el sábado pasado, y por hecho había sido detenido Claudio Barrelier, expareja de la madre, y quien había mostrado contradicciones durantes las declaraciones que dio ante la Justicia.
Los restos fueron encontrados en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra durante una rastrillaje del que participaron el fiscal de la causa, Raúl Garzón; y el ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, y el papá de Agostina, Gabriel Vega.
“Hemos encontrado restos humanos que en un 98 por ciento podemos decir que corresponderían a Agostina”, dijo el fiscal Garzón durante la conferencia de prensa que ofreció por la noche.
La mamá de Agostina fue trasladada a un centro asistencial con un cuadro de descompensación tras haber sido informada del hallazgo.
La joven había sido vista por última vez la noche del sábado 23 de mayo, lo que había generado un amplio operativo policial y una fuerte movilización en redes sociales y entre familiares y vecinos para dar con su paradero. Finalmente, el cuerpo fue encontrado en un descampado, un lugar que ya había sido relevado por los investigadores y donde había estado Claudio Barrelier, quien permanece como el único detenido en la causa.
El caso, que se sigue minuto a minuto, generó gran conmoción en la comunidad y reavivó los reclamos por el avance de la investigación. Fuentes cercanas al expediente indicaron que el foco ahora está puesto en determinar las circunstancias del hecho y en analizar las pruebas recolectadas durante la búsqueda para reconstruir lo ocurrido.
La desaparición de Agostina Vega había motivado la activación de protocolos especiales y la intervención de distintas áreas de seguridad, en un operativo que se extendió durante varios días hasta el hallazgo que puso fin a la incertidumbre.
Este miércoles 3 de junio se cumplirán 11 años de la primera marcha “Ni Una Menos”, la puso a la violencia de género y los femicidios en el centro de la discusión política. El disparador fue el asesinato de otra adolescente de la misma edad de Agostina, Chiara Páez, quien fue asesinada por su novio.
Este año, por primera vez desde 2017, hubo una leve baja en el índice de femicidios según el Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina (RNFJA) elaborado por la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJ): se registraron 200 víctimas directas, una cada 44 horas. Pero los números están lejos de ser una buena noticia. Natalia Gherardi, directora ejecutiva del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA): “Que bajen los femicidios siempre es una buena noticia. Pero decir que la violencia de género ya no es un problema o que el Estado puede retirarse con una variación de un sólo año, es falaz. Lo que muestran las estadísticas es otra cosa: hubo más tentativas de femicidio pero menos femicidios en el mismo año. Muchas mujeres sobrevivieron porque existieron intervenciones previas, dispositivos territoriales y políticas públicas que llegaron antes. La violencia no desapareció: sigue ocurriendo, sólo que en algunos casos el desenlace fatal pudo evitarse. Desarmar esas herramientas en este contexto no es eficiencia: es abandonar a las mujeres cuando más necesitan ayuda”.
Es que el asesinato de Agostina se produce en el marco de un ajuste sin precedentes en las políticas de género y de atención a las víctimas, desde el Ministerio de la Mujer hasta el programa Acompañar o la línea 144.

La crisis no solo agrandó la desigualdad: también cambió la manera en que los ricos argentinos se muestran. Entre Ferraris, marcas premium, influencers del “fast money” y una nueva élite sin pudor para exhibir consumo y privilegios, la ostentación dejó de esconderse y pasó a convertirse en símbolo de éxito en una Argentina cada vez más fragmentada.
Los ricos tributan el 25% de sus ingresos; la clase media, el 30% y los pobres, el 37%
“Mi marido me compró un auto de un color que no me gusta. Me regaló una Honda Hrv color lata y yo quería cualquier otro color. No me escucha. No me ama” Carol, Problemas de Millonarios, Vuelta y Media por Urbana Play.
“El lujo es vulgaridad”, esa frase que infundió Carlos Alberto el Indio Solari en el saber popular argentino a principios de la década del 90, se resignifica hoy como una contracultura entre la clase alta de los Rolex, las Ferrari, los aviones privados, la ostentación.
La vida de ricos aparece en la escena pública con un aumento del 91% en los patentamientos de autos de alta gama como Mercedes Benz, Audi, BMW y Volvo entre 2019 y 2025. Con un ingreso de Ferraris que empieza a acercarse a las cantidades que se veían en la década del 90. Con el desembarco de marcas premium como Dolce & Gabbana en los shoppings de la Ciudad de Buenos Aires. Con un récord histórico de vuelos privados en el aeropuerto de Córdoba para la final del Torneo Apertura 2026 entre River y Belgrano de Córdoba.
Con influencers que se autoproclaman traders exitosos como Matías Cardozo que en el relato de su historia Desde 0 a millonario a mis 20 años, dice haber llegado en 2025 a cumplir su sueño: vivir en Miami, tener el auto de sus sueños; repite sueño.
Aún con la novedad del alarde, casi un 60% de la población no mira mal al que tiene plata, y ese porcentaje aumenta a 66% si los consultados son de clase baja. “En un país en el que es tan complicado crecer económicamente, sobre todo para los sectores bajos, aquel que logra sortear los desafíos económicos, hacer guita o mantenerla y ganarle a la Argentina por astucia, adquiere un valor”, explica Juan Lautaro Lucarini, coordinador de research de la consultora Moiguer –fuente de estos datos–.
“Compramos una lancha nueva, más grande, para 12 personas, que no entra en ninguna guardería. No tenemos dónde guardarla”, Maira, Problemas de Millonarios, Vuelta y Media.
Este alarde de riqueza tiene un eco global con referentes como Elon Musk, Mark Zuckerberg y Donald Trump. Pero también una originalidad local, gracias al momento político y la estructura económica.
El escenario político lo resume una frase del discurso de Javier Milei en el World Economic Forum de Davos en 2024: “Para nosotros, el que gana dinero no es un malvado. Para nosotros, el que gana dinero es un benefactor social. Es decir, un héroe”.
El económico lo explica Mariana Heredia, doctora en sociología autora de ¿El 99% contra el 1%? Por qué la obsesión por los ricos no sirve para combatir la desigualdad: “Desde la década del 70, las sociedades occidentales se han vuelto cada vez más desiguales. La particularidad Argentina es que entra en esos patrones generales de occidente como de a saltos, no como tendencias. Y dentro de esa clase alta que logra concentrar una parte importante de la riqueza, están quienes empiezan a darse cuenta de que está en condiciones de darse los gustos que se dan otras clases altas, como comprar carteras carísimas, autos de marca y pasearse por la ciudad con ellos”.
“El año pasado nos fuimos a navegar medio lejos, a las islas Vírgenes Británicas, que alquilamos un velero por allá. Una persona de clase alta gasta lo que se le cante el culo, y está todo bien”, textuales etnográficas Moiguer.
Hacen yoga, meditación o ayurveda, toman suplementos, practican tres deportes y medio en promedio —el doble que el resto de las clases. Salen a comer varias veces por semana, compran ropa en el exterior y el 65% usa marcas como On, Lululemon, Moncler o Golden Goose.
La mitad tiene casa de fin de semana —contra el 5% de la clase media y baja. Casi todos tienen auto, muchos tres o más, siempre nuevos. Uno de cada cuatro tiene lancha. El 63% viaja en business, el 27% voló alguna vez en avión privado. Sus destinos son Estados Unidos, Europa o el Caribe.
Con un ingreso familiar promedio de US$ 7.900 mensuales, el 6% de la población argentina (2.8 millones de personas) es de clase alta. Concentran el 34% de la riqueza en un país donde el salario mínimo alcanza para comprar doce pizzas al mes —en Uruguay alcanza para 51–. Esta cifra no solo exhibe un retroceso notable: en 2015, ese mismo salario mínimo argentino alcanzaba para consumir 33 pizzas, según Moiguer. También una brecha que, paradójicamente, hace que ser rico en Argentina sea relativamente barato, dado que el poder adquisitivo en dólares convierte a Buenos Aires en una ciudad de primer mundo a precio de liquidación.
Por esta condición, la clase alta argentina se está reconfigurando. “Hoy puede ser clase alta un hogar con una pareja de profesionales gerentes de una empresa, que no necesita tener tres mil hectáreas arrendadas. La clase alta dejó de ser sinónimo de campo y apellido”, dice Lucarini.
En ese 6% conviven hoy los herederos —el 44%, para quienes la distinción siempre estuvo naturalizada— con un 39% de autoconstruidos que expandieron el capital heredado, y un 17% que Moiguer llama Fast Money: llegaron sin título universitario —el 79% no completó la universidad— y con una percepción distinta de lo que significa el éxito. El 31% prefiere vestirse con ropa que muestre las marcas, contra el 16% de los herederos. El 28% aspira a tener un Rolex, contra el 9% de los autoconstruidos. “La distinción se compra y se exhibe”, sintetiza la consultora.
Todos los miércoles desde hace unos pocos meses, Sebastián Wainraich, Julieta Pink y Pablo Fábregas escuchan problemas de millonarios en el programa de radio Vuelta y Media: un matrimonio de argentinos en Estados Unidos que tuvo que comprarse dos autos para ocupar el espacio de estacionamiento de la puerta de su casa, y evitar ver el auto del vecino, una chica a la que su cartera no le pega con el color del auto que le regaló su marido, otra mujer a la que no le entra un pantalón de diseño que se compró en Japón, y no tiene con quién dejar a su hija para volver a cambiarlo.
“Nosotros hacíamos muchos sketch de humor que, en este contexto, dejaron de ser graciosos, porque son realidades. Y siempre el chiste interno es que la realidad nos está dejando sin un montón de sketch que hacíamos respecto al progresismo o realidades laborales que eran parodias y que hoy son tristes. Esta sección es la que más prendió de todas”, dice Julieta Pink en diálogo con elDiarioAR.
Los problemas de millonarios encantan tanto al público oyente –a los que desde el equipo de Urbana temían que podía caerles antipáticos, por el nivel de ostentación en esta coyuntura– como a los millonarios, entre quienes, por un corte viral, “se corre la bola y quieren participar, aunque no sepan ni qué es el programa, ni qué es Argentina”, exagera Julieta. “Nos llaman millonarios de todo el mundo que, claro, sabíamos que existían. Pero lo curioso es que tengan ganas de hablar”, agrega.
“Y del lado de los oyentes, yo escucho la necesidad de poner el cerebro en remojo. Genera como una especie de wannabe, que te invita a jugar un ratito a tener esos problemas y después volver a tu vida de ir a buscar la tercera marca del supermercado”, reflexiona.
Por qué el programa que tuvo éxitos como Charla con Dios, Taller de engaño, Escuela de boludeces y Gorda con Helado, hoy se vuelve tendencia con Problemas de Millonarios puede ser un síntoma de época. “Nos sorprende muchísimo la repercusión, porque en Vuelta y Media no trabajamos por la viralización, tenemos el programa de siempre y las cosas que prenden, nos sorprenden”, dice Julieta Pink.
“Después de mucho tiempo, la clase alta vuelve a perder cierto pudor. Se está mostrando más, habla con muchísima más desfachatez de lo que tiene, de lo que hace, de lo que consume y de lo que deja de consumir”, complementa Lucarini. El analista atribuye esta desvergüenza a que la clase media dejó de funcionar como refugio de la población en general. En una encuesta que Moiguer realizó en 2004, el 94% de los argentinos respondía que era de clase media. En el 2024 repitieron la pregunta, y ese número bajó al 72%, a la vez que, por primera vez, emergió un 1% que se autopercibe de clase alta.
Zuckerberg, Musk, Galperín y Trump tienen imagen positiva en más de la mitad de los jóvenes de clase alta de 16 a 25 años, según Moiguer. Mostrar lo que se tiene dejó de ser un problema. El 53% no tiene ningún reparo en exhibir cómo gasta la plata —más del doble que los adultos de su misma clase. El 66% quiere que la marca que usa comunique éxito y status. “Es un efecto publicitario muy fuerte desde las redes y la música, que en los últimos años tuvo muy poca contracultura”, dice Mariana Heredia.
“Lo singular de la Argentina es que esas clases altas se encontraban en el Nacional Buenos Aires o en la UBA con gente que era hija del almacenero o de una maestra”, agrega. Con el aumento de la desigualdad, ese circuito se cierra cada vez más, y los jóvenes de clase alta viven en countries, van al colegio privado, luego a la universidad privada, no toman transporte público.
“Lo que se va dando en los últimos años es una segregación social cada vez más clara, donde es probable que los jóvenes de clase media alta solo se hayan encontrado con alguien de otro sector social en la empleada doméstica o en el jardinero”, observa Heredia.
La empatía se volvió abstracta, muy distinta a la de un pibe del mismo estrato que cursa en la pública junto a alguien que se tomó tres colectivos para llegar. “No significa lo mismo la justicia social para alguien que cree que está él y la empleada doméstica, que para alguien que entiende que hay una gradación y que de todas maneras, por el lugar donde nació, le va a resultar mucho más difícil llegar”, dice la socióloga.
Argentina fue, durante décadas, una anomalía en América Latina. Un país más poroso que sus vecinos, que celebró la movilidad social, que tuvo obreros metalúrgicos y clase media que consumía, que mezcló en el Nacional Buenos Aires o en la UBA al hijo del empresario con el hijo del almacenero. Esa singularidad se está erosionando. La industria cae, el agro y la minería crecen, y la estructura que distribuía —con todos sus problemas— se achica.
“Este agravamiento de la desigualdad, esta erosión de las protecciones laborales y de las instituciones públicas no arrancó con Milei”, dice Heredia. Arrancó en los 70, dio saltos en los 80 y en los 90. Los primeros gobiernos kirchneristas intentaron revertir algo, pero la tendencia es clara.
Todavía quedan algunas singularidades como los hospitales públicos, las universidades, pero el margen se achica.“¿Cuánto de esta estructura implica un cambio? Es una pregunta que nos hacemos todos”, cierra Heredia.
NR/MG

El 94,5% de la población reconoce los octógonos negros y seis de cada diez personas dejaron de comprar al menos un producto por tenerlos. La ley impulsó reformulaciones en la industria alimentaria y modificó hábitos de consumo. El Gobierno envió al Senado un proyecto para derogarla.
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En el frente de un paquete de galletitas hay un octógono negro. Dice: “Exceso en azúcares”. Desde que la Ley de Etiquetado Frontal entró en vigencia, el 94,5% de la población aprendió a reconocer ese sello y el 61% dejó de comprar al menos un producto por tenerlo, según la primera encuesta nacional sobre el impacto de la norma, realizada por el Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresarial de la FCE-UBA a fines de 2025.
Sin embargo, este marte el gobierno envió al Senado un proyecto para derogarla. La iniciativa lleva las firmas de Javier Milei, Manuel Adorni y el ministro de Salud, Mario Lugones, y elimina la norma en su totalidad desde el día de su publicación en el Boletín Oficial, sin período de transición. El proyecto consta de sólo cuatro artículos.
La derogación no implicaría únicamente el fin de los sellos negros de advertencia. También dejarían de regir las restricciones a la publicidad de ultraprocesados dirigida a niños y adolescentes, la obligación de informar azúcares libres en los envases –un dato relevante para personas con diabetes– y las disposiciones vinculadas a la promoción de entornos escolares saludables.
“No se trata solamente del etiquetado”, señala Laura Salzman, presidenta del Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires. “La ley también regula la publicidad y promueve la educación alimentaria nutricional. Lo que se propone es desarmar una política pública completa”.
La Ley 27.642 fue sancionada en octubre de 2021 con 200 votos afirmativos en Diputados y 64 en el Senado. La norma obliga a colocar octógonos negros en alimentos y bebidas que superen determinados límites de azúcar, sodio, grasas totales, grasas saturadas y calorías, definidos según el perfil nutricional de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Desde su implementación, la encuesta de la FCE-UBA registró cambios en los hábitos de compra y consumo. El 97% nota los octógonos mientras que el 94,5% comprende su significado. A su vez el 79% realizó algún tipo de cambio en sus compras, y el 61% efectivamente bajó el consumo de al menos un producto por tenerlos. El estudio concluye que el impacto “atraviesa todas las edades” y no se limita a un grupo generacional específico.
El efecto también alcanzó a los hogares con niños y adolescentes. Un estudio de Malzoni y Secchi, publicado en 2024 en la Revista SAN y realizado sobre 1.150 personas, mostró que el 74,4% de los padres con hijos menores de 16 años reporta pedidos frecuentes de productos con sellos de advertencia, como galletitas, yogures y golosinas. La presencia visible de los octógonos interviene entonces en la decisión final de compra de los padres.
Un análisis de más de 500 productos ultraprocesados realizado por Karen Manzur y Carlos Yáñez de la Universidad Adventista del Plata, publicado en la Revista Argentina de Salud Pública en 2024, detectó reducciones de hasta 40% en grasas totales y cercanas al 10% en sodio en lácteos y snacks salados.
La evidencia más citada sobre el impacto del sistema proviene de Chile, que implementó una legislación similar en 2016. Un estudio conjunto de la Universidad de Chile y la Universidad de Carolina del Norte, publicado en 2024 en PLOS Medicine, analizó las compras de 2.844 hogares durante seis años y detectó una reducción del 37% en la compra de azúcar proveniente de productos con sellos de advertencia. También registró caídas del 22% en sodio, 16% en grasas saturadas y 23% en calorías.
En Argentina, según la Segunda Encuesta Nacional de Nutrición del 2019, el 13,6% de los menores de cinco años tiene exceso de peso. En los adultos, se estima que cerca del 39% tiene obesidad y el 73% exceso de peso, según datos de la OMS del 2025. Las enfermedades crónicas no transmisibles –diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares– producen el 70% de las muertes totales en el país, según un estudio publicado en la Revista Argentina de Salud Pública en 2024.
“Estamos viendo cada vez más hipertensión, sobrepeso, obesidad y diabetes en chicos menores de 10 años”, advierte Salzman. “Cuando un chico consume permanentemente productos ultraprocesados, deja de consumir frutas, verduras, huevos, alimentos naturales. Ahí hay una responsabilidad social y comunitaria. Hay que discutir hasta dónde llega el poder de la industria alimentaria”.
Virginia Demo tiene 57 años, es humorista y alcanzó notoriedad masiva tras participar en Gran Hermano 2023. En enero de 2026 ingresó al programa Cuestión de Peso con 89,9 kilos y cuatro meses después recibió el alta con 76,6. En ese proceso, modificó sus hábitos y logró revertir un cuadro leve de hígado graso.
Cuenta que antes sostenía ayunos prolongados y luego consumía alimentos ultraprocesados. Desde papas fritas y gaseosas hasta dulces. Durante el tratamiento comenzó a incorporar herramientas para leer etiquetas y entender el impacto nutricional de determinados productos.
“La tabla nutricional hay que saber leerla e interpretarla. Los sellos, en cambio, son rápidos, simples y claros”, dice. “No hace falta tener tantos conocimientos técnicos para entenderlos”.
También empezó a comparar productos similares. “Hay productos que parecen súper sanos y después ves que tienen exceso de azúcar o sodio. El etiquetado también te ayuda a elegir mejor”, agrega.
Cinthia Gentiletti, de 43 años, que recurre regularmente a la consulta con su nutricionista, también modificó algunas decisiones cotidianas a partir de los octógonos. “Me permitieron hacer elecciones más informadas y ajustar aún más una forma de alimentarme que ya era consciente”, cuenta.
Dice que las mayores sorpresas aparecieron en productos que suelen presentarse como saludables, “especialmente algunas galletitas y ciertos lácteos”. “Confirmé que tenían niveles de azúcar, grasas o sodio mucho más altos de lo que esperaba”, señala. También empezó a comparar marcas dentro de una misma categoría y detectar diferencias nutricionales importantes entre productos similares.
Lo que Demo y Gentiletti aprendieron en su experiencia cotidiana es, para especialistas en nutrición, uno de los objetivos centrales de la ley: ofrecer información comprensible en pocos segundos y sin necesidad de conocimientos técnicos específicos.
Erica Bianquet, integrante del Grupo de Trabajo por la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable de FAGRAN y del Colegio de Nutricionistas, trabaja con pacientes con diabetes, hipertensión y obesidad. “Es una herramienta rápida y concreta para tomar una decisión en una góndola, especialmente para personas que no tienen por qué saber interpretar una tabla nutricional compleja”, explica. “No todo el mundo puede ponerse a comparar etiquetas durante veinte minutos en el supermercado. Y eso genera desigualdad”.
La ofensiva contra la ley comenzó antes del envío del proyecto al Congreso. En diciembre de 2024, la ANMAT modificó aspectos centrales de la ley. El principal cambio fue el criterio para calcular nutrientes críticos. Desde entonces, se consideran únicamente los ingredientes agregados durante la elaboración y no la composición total del producto. Como consecuencia, alimentos como quesos, yogures, mermeladas y jugos perdieron sellos pese a no haber cambiado su perfil nutricional.
“Generó muchísima confusión”, sostiene Bianquet. “Mucha gente asocia que cuando desaparece un sello, el producto mejoró o pasó a ser más saludable. Cuando en realidad la composición no cambió. El mensaje visual dejó de coincidir con el perfil nutricional real del producto”.
Durante la semana del 19 de mayo, los diputados Daiana Fernández Molero (PRO) y Alejandro Bongiovanni (LLA) presentaron un proyecto para derogar la ley con respaldo explícito de COPAL, la coordinadora de las industrias alimenticias. Días después, el Poder Ejecutivo envió su propia iniciativa, impulsada desde el Ministerio de Desregulación que conduce Federico Sturzenegger.
Las empresas que históricamente presionaron contra la ley –entre ellas Arcor, Coca-Cola, Mondelez, Danone y Nestlé, nucleadas en COPAL– encontraron en el gobierno libertario un terreno receptivo. El informe “Mucho más que etiquetas”, publicado por Fundeps en 2026, documenta que las flexibilizaciones administrativas del gobierno coincidieron con reclamos previos de esos sectores empresariales.
El Gobierno sostiene que el sistema actual genera “distorsiones” porque aplica criterios uniformes a productos diferentes y no distingue entre excesos leves y altos niveles de nutrientes críticos. También cuestiona la falta de armonización con el Mercosur y afirma que el esquema no incentiva mejoras graduales en las formulaciones.
El legislador Bongiovanni argumentó que en 2023 el 85% de los productos en góndola tenía al menos un sello. “Si todo tiene octógono, el octógono no significa nada”, sostuvo.
“La armonización regional existe, pero no impide que un país tome medidas de salud pública propias”, responde la nutricionista Bianquet. “Hay varios países de América Latina que avanzaron con sistemas de advertencia similares. Hay una discusión de fondo sobre qué pesa más, si los intereses comerciales de ciertos sectores o el derecho de la población a recibir información clara sobre lo que consume”.
“No me parece bueno sacar los sellos. No es lo mismo tener la tabla nutricional que tener los sellos. Porque no todo el mundo tiene conocimientos de nutrición”, resumen Virginia Demo.
Mientras el proyecto comienza su recorrido legislativo, organizaciones de nutricionistas y especialistas en salud pública mantienen reuniones con senadores de distintos bloques para intentar frenar la derogación. “Derogarla sería tirar a la basura años de trabajo técnico y sanitario”, concluye Salzman.
LN/MG

Facundo Leal, extitular del ORSNA y expresidente de ARSAT, fue detenido tras un allanamiento en Palermo donde la Justicia secuestró más de US$650.000 en efectivo, cocaína, ketamina y drogas sintéticas.
La detención de Facundo Leal en el marco de una investigación judicial que se inició por el presunto robo de equipamiento tecnológico de una empresa estatal abrió un nuevo frente de análisis para la Justicia. Un allanamiento realizado en su departamento del barrio porteño de Palermo derivó en el secuestro de una importante suma de dinero en efectivo y distintas sustancias prohibidas, elementos que ampliaron considerablemente el alcance original del expediente.
El mendocino Leal cuenta con una extensa trayectoria dentro de la administración pública. A lo largo de su carrera ocupó cargos de relevancia en áreas estratégicas vinculadas a las telecomunicaciones y la aviación. Entre otras funciones, presidió ARSAT, estuvo al frente del ORSNA y también se desempeñó en la ANAC.
Facundo Leal desarrolló buena parte de su carrera en el sector público y ocupó cargos de relevancia durante la gestión de Alberto Fernández. Durante ese período estuvo al frente de ARSAT, la compañía estatal encargada de áreas estratégicas de telecomunicaciones y tecnología satelital, y también tuvo responsabilidades vinculadas al sector aeronáutico. Incluso tras dejar la presidencia de la empresa, continuó desempeñándose dentro de la estructura de ARSAT hasta que quedó involucrado en la investigación judicial que derivó en su detención.
La causa judicial tuvo su origen durante los primeros meses de la gestión de Javier Milei, a partir de una denuncia relacionada con la sustracción de equipos tecnológicos pertenecientes a ARSAT. La investigación quedó radicada en el juzgado federal de San Isidro a cargo de Lino Mirabelli, con intervención del fiscal Fernando Domínguez.
Con el avance de las medidas de prueba, los investigadores comenzaron a analizar teléfonos celulares y otra documentación secuestrada. Esos peritajes habrían aportado indicios que llevaron a profundizar distintas líneas de investigación, entre ellas posibles irregularidades vinculadas a contratos de la empresa estatal, ampliando el foco inicial del expediente.
En ese contexto, la Justicia ordenó una serie de entre 12 y 15 allanamientos simultáneos en distintos puntos. Uno de esos procedimientos tuvo lugar en el domicilio de Leal, donde los agentes encontraron más de 650.000 dólares en efectivo, además de aproximadamente dos millones de pesos argentinos y divisas de diversos países, entre ellas euros, reales, pesos uruguayos, mexicanos y colombianos.
Durante el operativo también fueron secuestradas distintas sustancias prohibidas. De acuerdo con la información incorporada a la causa, los investigadores hallaron cerca de 300 gramos de ketamina y cristal MDMA, más de 70 pastillas de MDMA y una cantidad no precisada de cocaína. Todo el material quedó bajo custodia judicial para la realización de los correspondientes análisis periciales.
El hallazgo sorprendió incluso a quienes seguían de cerca la investigación, ya que el expediente no se había iniciado por sospechas vinculadas al narcotráfico ni a maniobras de lavado de dinero. Por ese motivo, ahora los investigadores deberán determinar si las drogas y el dinero encontrado guardan alguna relación con los hechos originalmente investigados o si se trata de situaciones independientes que dieron lugar a nuevas líneas de pesquisa.
La aparición de estos elementos elevó además el impacto institucional de la causa. ARSAT es considerada una empresa estratégica para el Estado argentino debido a su participación en áreas sensibles como las telecomunicaciones y los servicios satelitales. Por ello, cualquier sospecha relacionada con el manejo de sus recursos, contratos o equipamiento adquiere una dimensión política y económica relevante.
Mientras avanza la investigación, la Justicia deberá establecer el origen de los fondos secuestrados, determinar la eventual responsabilidad de los involucrados y esclarecer si existe algún vínculo entre el presunto robo de equipamiento tecnológico, las posibles irregularidades contractuales detectadas durante la pesquisa y el hallazgo de drogas y dinero en efectivo. El expediente, que comenzó con una hipótesis acotada, se transformó así en una causa mucho más compleja y de mayor alcance.
Con información de medios
JIB

El artista mendocino, referente mundial del arte cinético y la experimentación con la luz y el movimiento, falleció a los 98 años. Su obra revolucionó la relación entre el público y las artes visuales y dejó una huella imborrable en la cultura contemporánea.
Julio Le Parc, uno de los artistas argentinos más influyentes y revolucionarios de los siglos XX y XXI, falleció este viernes a los 98 años.
Reconocido por transformar la relación entre el público y las artes visuales, desarrolló una obra que rompió con las formas tradicionales de la pintura y la escultura para convertir al espectador en protagonista de la experiencia artística.
Nacido en Mendoza en 1928, Le Parc se instaló en París a fines de la década de 1950, donde comenzó una trayectoria que lo llevaría a convertirse en una referencia ineludible de la vanguardia internacional.
En la capital francesa fue uno de los fundadores del Grupo de Investigación de Arte Visual (GRAV), colectivo que impulsó una nueva manera de entender el arte: más participativa, accesible y ligada a la experiencia sensorial. Su propuesta buscaba alejar el arte de los espacios solemnes para acercarlo a la gente mediante la luz, el movimiento, el color y la interacción.
A lo largo de más de seis décadas de producción, Le Parc desafió las formas estáticas y exploró las posibilidades del movimiento. Sus instalaciones lumínicas, estructuras móviles, juegos de espejos y experimentaciones cromáticas se convirtieron en su sello distintivo.
Sus obras fueron exhibidas en algunos de los espacios culturales más importantes del mundo, entre ellos el MoMA de Nueva York, el Centro Pompidou de París y el Centro Cultural Kirchner de Buenos Aires, además de numerosas intervenciones en espacios públicos.
“El arte no debe ser algo sagrado para contemplar en silencio, sino una experiencia viva que despierte la percepción”, sostenía el artista mendocino.
Uno de los momentos más importantes de su carrera llegó en 1966, cuando obtuvo el Gran Premio Internacional de Pintura de la Bienal de Venecia, uno de los reconocimientos más prestigiosos del mundo artístico.
Ese galardón consolidó definitivamente su proyección internacional. Sin embargo, pese a haber desarrollado gran parte de su carrera en Francia, nunca perdió el vínculo con Argentina, donde fue homenajeado en numerosas retrospectivas que convocaron a miles de visitantes.
La muerte de Julio Le Parc marca el cierre de un capítulo fundamental para el arte cinético y la abstracción geométrica. No obstante, su legado permanecerá vigente a través de obras que continúan invitando al público a interactuar, descubrir y experimentar.
Sus creaciones seguirán reflejando luz, movimiento y color en museos y espacios culturales de todo el mundo, manteniendo viva una concepción del arte entendida como transformación, juego y participación.
Con su partida, la cultura argentina y mundial pierde a uno de sus grandes innovadores, pero su mirada optimista y su permanente invitación a explorar nuevas formas de percepción seguirán encendidas en cada una de sus obras.