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El presidente español, Pedro Sánchez, llama a sus socios a no hacer del "seguidismo siervo y servil" a los Estados Unidos la respuesta a este nuevo conflicto en Oriente Medio.
Trump amenaza con cortar el comercio con España y el Gobierno le exige cumplir sus acuerdos con la UE
Pedro Sánchez ratifica la postura de España ante la guerra unilateral de Estados Unidos e Israel desatada en Irán. “No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo simplemente por el miedo a las represalias de algunos”, dijo el presidente del Gobierno en una declaración institucional este miércoles desde el Palacio de la Moncloa.
Sánchez enarboló el “no a la guerra” como listón moral y político del país europeo ante este nuevo conflicto en Oriente Medio. “Repudiamos al régimen de los ayatolás, pero rechazamos este conflicto y pedimos una solución diplomática y política. Lo ingenuo es pensar que la solución es la violencia”, dijo.
El presidente insistió en su mensaje de rechazo al régimen iraní, algo compatible, remarcó, con no hacer seguidismo en ningún caso de la violencia llevada a cabo por Donald Trump y Benjamin Netanyahu. “La pregunta no es si estamos al lado de los ayatolás, nadie lo está. La pregunta es si estamos a favor de la paz y de la legalidad internacional”, aseguró.
Aunque implícitas, las alusiones a Donald Trump, su política exterior y sus amenazas a España fueron contundentes por parte del jefe del Ejecutivo, que llegó a deslizar que esta operación del inquilino de la Casa Blanca tiene el objetivo de tapar su propio “fracaso” y de “llenar el bolsilo de unos pocos”. Por eso, agregó, “el seguidismo siervo y servil no es una forma de liderar” la respuesta a este nuevo conflicto en Oriente Medio.
Sánchez pidió respetar a España como “miembro de la Unión Europea, de la OTAN y como actor internacional”. “Exigimos a Estados Unidos, a Israel y a Irán el cese de las hostilidades y la resolución diplomática de esta guerra. Tenemos que exigir que paren antes de que sea demasiado tarde. No se puede responder a una ilegalidad con otra, así es como empiezan los grandes desastres de la humanidad”.
El presidente español habló a primera hora de este miércoles después de la amenaza explícita que lanzó Donald Trump sobre las relaciones comerciales entre ambos países. “España fue un aliado terrible. De hecho, le dije a Scott [Bessent, secretario del Tesoro] que corte todas las relaciones con España. España dijo que no podemos usar sus bases. Podríamos usar su base si quisiéramos. Podríamos simplemente volar allí y usarla. Nadie nos va a decir que no la usemos. Pero no tenemos por qué hacerlo. Fueron poco amistosos”.
Esa fue la reacción del inquilino de la Casa Blanca a la decisión de España de desmarcarse tajantemente de la agresión unilateral a Irán coordinada entre los ejércitos americano e israelí. Un desmarque anunciado por el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, materializado en la restricción al uso de las bases americanas en suelo ibérico para esa operación de guerra. “Las bases de uso conjunto con Estados Unidos son bases de soberanía española que tienen un marco dentro del tratado con los Estados Unidos y es dentro de esa premisa, de nuestra soberanía y del marco de tratado, en el cual pueden ser utilizadas. Por lo tanto, no hay nada extraño ni sorprendente y no esperamos en absoluto ninguna consecuencia”, había dicho Albares a principios de semana.
Pero las consecuencias, al menos verbales, no tardaron en llegar. “Puedo decidir parar hoy todo lo que hacemos con España, podemos hacerlo ahora mismo. Nos lo ha reconocido el Tribunal Supremo. Podría detener mañana, hoy mejor aún, todo lo que tenga que ver con España. Embargos. Podemos hacerlo con España”, dijoTrump.
La primera reacción del Gobierno español a esas palabras ya fue la de señalar el camino de la legalidad internacional y de las reglas que operan en el marco de la Unión Europea. “ Si la administración norteamericana quiere revisar [la relación comercial] deberá hacerlo respetando la autonomía de las empresas privadas, la legalidad internacional, y los acuerdos bilaterales entre la Unión Europea y EE.UU.”, señalaron desde la Moncloa tras las palabras del presidente estadounidense.
Desde el Ejecutivo también trasladan un mensaje de tranquilidad para los ciudadanos españoles ante las repercusiones económicas que pudiera tener una decisión de ese tipo por parte de Washington, si es que llegara a materializarse. “Nuestro país cuenta con los recursos necesarios para contener posibles impactos, ayudar a los sectores que pudieran verse afectados, y diversificar cadenas de suministro”, aseguran en el Gobierno.

"Puedo decidir parar hoy todo lo que hacemos con España, podemos hacerlo ahora mismo", ha dicho Trump, quien ha llegado a amenazar hasta con aplicar un embargo
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cargó contra España por su negativa a ayudar a ese país a bombardear Irán. “Algunos países europeos han sido de gran ayuda, y otros han dejado de colaborar”, señaló Trump, quien también amenazó con romper las relaciones comerciales y hasta aplicar un embargo: “Todo comenzó cuando todos los países europeos aceptaron mi petición de aportar el 5% que les correspondía. Todos se mostraron entusiasmados con la idea, Alemania, todos, menos España, y ahora dicen que no podemos usar las bases, es terrible”.
“España ha sido muy poco colaborativa, y también Reino Unido, lo cual es muy sorprendente”, dijo Trump ante el canciller alemán, Freidrich Merz, quien permaneció impasible ante los ataques a países europeos y además apoyó la tesis de que España tiene que elevar su gasto militar en la línea de lo demandado por el presidente de EE.UU.
“España ha sido terrible”, dijo Trump: “De hecho, le he dicho a Scott [Bessent, secretario del Tesoro] que corte todas las relaciones con España. España dijo que no podemos usar sus bases. Podríamos usar su base si quisiéramos. Podríamos simplemente volar allí y usarla. Nadie nos va a decir que no la usemos. Pero no tenemos por qué hacerlo. Pero ellos fueron antipáticos”.
El Gobierno español asegura que EE.UU. no utilizó ni utilizará las bases que tiene en España para la guerra en Irán. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, lo negó categóricamente en una entrevista en TVE. “No se van a utilizar las bases de soberanía española para nada que no esté dentro del convenio con Estados Unidos ni para nada que no tenga encaje dentro de la carta de Naciones Unidas”, ha afirmado el jefe de la diplomacia española, que ha asegurado que “las bases no se están utilizando”. En todo caso, ha aseverado que el Gobierno no lo va a autorizar. Los aviones estadounidenses han abandonado las bases de Morón de la Frontera y Rota, según Reuters.
“Puedo decidir parar hoy todo lo que hacemos con España, podemos hacerlo ahora mismo. Nos lo ha reconocido el Tribunal Supremo. Podría detener mañana, hoy mejor aún, todo lo que tenga que ver con España. Embargos. Podemos hacerlo con España”, ha dicho Trump. Bessent ha dicho que el Supremo “reafirmó su capacidad para aplicar un embargo”. Y ha añadido Trump: “Y podemos imponer un 15% de aranceles a quien queramos [cosa que ya ha decretado el presidente de EE.UU]”.
“Son bases de uso conjunto, pero de soberanía española y, por lo tanto, España tiene la última palabra sobre el uso de esas bases”, ha explicado Albares, que también ha negado que EE.UU. informara previamente del ataque: “Nada en absoluto, es una acción unilateral fuera de cualquier acción colectiva”. Frente a la posición de España, Reino Unido sí ha aceptado que el uso “concreto y limitado” por parte de EE.UU. de las bases de la fuerza área para contrarrestar los ataques de Irán contra los países del Golfo.
Pero esto tampoco le sirve a Donald Trump, quien también cargó contra el primer ministro británico, Keir Starmer: “España se ha mostrado muy, muy poco colaboradora. Y también el Reino Unido. Lo segundo es sorprendente, ya no estamos en la época de Churchill. Reino Unido ha sido muy, muy poco colaborador con esa estúpida isla que tienen, que regalaron y arrendaron por 100 años, quizá por culpa de unos indígenas que reclaman la isla y que nunca han visto. ¿Qué sentido tiene eso? Y arruinan las relaciones. Es una pena. Y ese país, el Reino Unido. Mi madre nació allí. Lo amo. Hay lugares por los que automáticamente sientes cariño. Pero el Reino Unido, lo que están haciendo con la energía y lo que están haciendo con la inmigración es horrible”.

El convenio que regula el uso de las instalaciones militares por parte de EE.UU. afirma claramente la soberanía española y la necesidad de autorizar previamente los usos no previstos.
Visiblemente contrariado, el presidente de EE.UU., Donald Trump, aseguró el martes que el país podría usar las bases militares que tiene en España —Morón y Rota— a voluntad, pese a la negativa española a autorizar que se empleen para atacar Irán. No es cierto, tal y como recoge el convenio de 1988 que regula el funcionamiento de las instalaciones.
“España ha sido terrible”, dijo Trump. “De hecho, le he dicho a Scott [Bessent, secretario del Tesoro] que corte todas las relaciones con España. España dijo que no podemos usar sus bases. Y eso está bien. Podríamos usar su base si quisiéramos. Podríamos simplemente volar allí y usarla. Nadie nos va a decir que no la usemos. Pero no tenemos por qué hacerlo”, cargó el mandatario estadounidense en el despacho oval de la Casa Blanca, en presencia del canciller alemán, Friedrich Merz.
El enfado de Trump es tal que lo llevó a decir que quiere cortar también las relaciones comerciales. Pero el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, se expresó con contundencia el lunes, tras la salida de varias aeronaves de las bases en medio del rechazo a permitir su uso en la ofensiva contra Irán. “No se van a utilizar las bases de soberanía española para nada que no esté dentro del convenio con Estados Unidos ni para nada que no tenga encaje dentro de la carta de Naciones Unidas”, aseguró.
“Son bases de uso conjunto, pero de soberanía española y, por lo tanto, España tiene la última palabra sobre el uso de esas bases”, aclaró Albares. La normativa lo avala. El Convenio entre el Reino de España y los Estados Unidos de América sobre Cooperación para la Defensa, de 1988, regula el uso de las instalaciones militares. Aunque fue reformado en dos ocasiones, no alteró su esencia. El artículo 2.2 dispone que España concede a EE.UU. “el uso de instalaciones de apoyo y otorga autorizaciones de uso en el territorio, mar territorial y espacio aéreo españoles para objetivos dentro del ámbito bilateral o multilateral de este” y que “cualquier uso que vaya más allá de estos objetivos exigirá la autorización previa del Gobierno español”.
La necesidad de autorización previa se señala en repetidas ocasiones en el articulado. En el arranque del Capítulo III del convenio, que regula específicamente las “autorizaciones de uso”, el artículo 24 insiste en que “las partes reafirman que este convenio de cooperación para la defensa ha sido concertado reconociendo la soberanía y control de España sobre su territorio y espacio aéreo”. Y a continuación añade otra referencia al artículo 2.2: “Dichas autorizaciones serán aplicables exclusivamente a las actividades para la consecución de objetivos dentro del ámbito a que se refiere”. En su formato actual, el convenio se renueva con carácter anual si ninguna las partes se manifiesta en contra, según prevé el artículo 69.2.
En junio del año pasado, mientras Trump cargaba contra España por no comprometerse al 5% del PIB en defensa, sus aviones militares de radares y de reabastecimiento en vuelo aterrizabaron en las bases de Morón y Rota horas antes del ataque contra Irán. En total llegaron alrededor de 30 aviones estadounidenses a Europa. “En este momento sí que es verdad que Estados Unidos está utilizando las bases, pero siempre dentro de los límites del acuerdo que tenemos entre los dos países y con arreglo a los tratados”, dijo la ministra de Defensa, Margarita Robles, al respecto en declaraciones en los pasillos del Congreso recogidas por El País.
La presencia militar de EE.UU. en otros países es muy abundante, y no siempre pacífica, incluso entre sus aliados. En Japón son habituales, por ejemplo, las protestas vecinales por la permanencia de tropas en la isla de Okinawa, cuya causa original es la derrota nipona en la Segunda Guerra Mundial.
Como recordaba en una entrevista con elDiario.es Daniel Immerwahr, historiador, profesor y director del departamento de Historia de la Universidad Northwestern y autor de Cómo ocultar un imperio, “ha habido dos primeros ministros japoneses que han dimitido por la tensa política en torno a nuestras bases”.
“La experiencia japonesa no es del todo inusual. Los países que albergan bases tienen muchos debates políticos sobre la conveniencia de hacerlo, porque tiene algunos beneficios, pero también algunos costes evidentes”, reflexionaba el historiador. El caso español es un ejemplo evidente, como se constató con el reférendum sobre la permanencia en la OTAN de 1982 y el eslogan que repetían los opositores, “bases fuera”.
Immerwahr añadía que “los países que están cerca de países que albergan bases tienen que lidiar con el hecho de que EEUU esté, por ejemplo, volando armas nucleares sobre su territorio o afectando a sus economías y culturas a través de sus emisiones de radio” y concluía que “aunque la superficie de estas bases es pequeña, su importancia histórica es enorme”.

Washington tiene problemas para evacuar a los más de 1.500 ciudadanos estadounidenses que se quedaron atrapados en Oriente Medio por los bombardeos.
Trump amenaza con cortar el comercio con España y el Gobierno le exige cumplir sus acuerdos con la UE
Los bombardeos se están recrudeciendo sobre Irán. Según informó el Ejército estadounidense, hay más de 50.000 soldados en la zona participando en la ofensiva. Y de acuerdo con lo comunicado por el Gobierno de Israel, se produjeron en la noche del martes al miércoles “ataques extensivos” sobre Irán.
Los bombardeos israelíes y estadounidenses sobre Irán continuaron, los misiles y drones iraníes intensificaron su respuesta contra los países del Golfo y las fuerzas israelíes avanzaron en el Líbano para enfrentarse a Hezbollah, mientras que los mercados financieros mundiales se desplomaban por el temor a la inflación ante la subida del precio del petróleo.
El avance de Israel en el sur de Líbano levanta las sospechas de que pudiera estar planteando un ataque terrestre más amplio en la zona.
Mientras tanto, EE.UU. se está encontrando con graves problemas para evacuar a los más de 1.500 ciudadanos estadounidenses que pidideron ayuda para ser evacuados y que se han quedado atrapados en Oriente Próximo por los bombardeos: este lunes el Departamento de Estado pidió la evacuación de nacionales en 14 países, cuando ya no hay vuelos comerciales en la zona a raíz del ataque ilegal lanzado por Washington y Tel Aviv sobre Irán.
En los ataques, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la fuerza aérea y la marina de Irán habían sido “derrotadas” y que los nuevos ataques apuntaban a la cúpula iraní. En este sentido, Israel también atacó un complejo perteneciente a un grupo responsable de elegir al próximo líder supremo de Irán, según informó una fuente israelí a CNN.
Mientras tanto, un dron iraní cayó en dependencias del consulado estadounidense en Dubái. Estados Unidos cerró embajadas en tres países y advirtió a los estadounidenses que abandonen la región. Emiratos Árabes Unidos han anunciado que habían abierto corredores aéreos seguros con sus vecinos, mientras los diferentes países se luchan por evacuar a sus ciudadanos con el transporte paralizado.
La parálisis también afecta al mercado energético. Trump, en un post de Truth Social, ordenó “seguridad y garantías” para los barcos que viajan por el Golfo, y sugirió que la marina escoltaría a los petroleros a través del estrecho de Ormuz “si fuera necesario”.
Trump también afirmó en la Casa Blanca que los dirigentes iraníes a los que Estados Unidos había considerado posibles nuevos líderes habían muerto en los bombardeos de EE.UU. e Israel, y que el peor resultado sería que quien tomara el poder en Irán pudiera ser “tan malo” como sus predecesores.
Los países europeos e India trabajan en rutas de escape para sus ciudadanos en la región. Francia afirma que tiene unos 400.000 ciudadanos en Oriente Medio.
Después de que este martes se le preguntara a Trump por qué su Gobierno no estaba ayudando a evacuar a las personas atrapadas, el Departamento de Estado anunció que estaba “facilitando vuelos chárter desde Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Jordania”, y que 9.000 estadounidenses habían abandonado la región por su cuenta.
Además, la Media Luna Roja de Irán, la principal organización de ayuda humanitaria del país, afirmó que el número de víctimas mortales había aumentado a 787 desde el inicio de los ataques estadounidenses e israelíes el sábado. También han muerto seis militares estadounidenses y decenas de personas en el Líbano. En una ciudad del sur de Irán, miles de personas llenaron las calles durante el funeral de las víctimas de un ataque aéreo contra una escuela primaria para niñas, según imágenes y vídeos verificados por The New York Times.
El bombardeo de la escuela el sábado causó la muerte de al menos 175 personas.

Desde la duración de los ataques hasta las coartadas empleadas, la Casa Blanca lleva cambiando de versión desde que comenzaron los bombardeos contra Irán el sábado por la mañana.
Trump amenaza a España con “embargos” por su 'no' a usar las bases contra Irán: “Pedí cortar las relaciones comerciales”
Primero dijo que serían unos días. Ahora ya dijo cuatro o cinco semanas. Y, si se tiene en cuenta la historia reciente y la duración de las guerras estadounidenses fuera de sus fronteras, el plazo podría ser mucho más. Pero Donald Trump no parece tener el control de esos tiempos, por mucho que su secretario de Guerra, Pete Hegseth, haya dicho que la guerra la terminará quien la empezó, el presidente de EE.UU.
Del mismo modo que Trump no parece tener el control de los tiempos, tampoco parece tener el control del relato ni de las motivaciones para el ataque ilegal sobre Irán de la mano de Israel.
En su primera comparecencia, este sábado, pocas horas después de lanzar los bombardeos, el presidente de EE.UU. animó a los iraníes a levantarse contra el régimen de los ayatolás.
“Al gran y orgulloso pueblo de Irán, les digo esta noche que la hora de su libertad está cerca”, afirmaba el mandatario: “Manténganse a salvo. No salgan de sus casas. Las bombas caerán por todas partes. Cuando hayamos terminado, tomen el control de su gobierno. Será suyo. Probablemente sea su única oportunidad en generaciones. Durante muchos años pidieron la ayuda de Estados Unidos. Pero nunca la obtuvieron. Ningún presidente estaba dispuesto a hacer lo que yo estoy dispuesto a hacer esta noche. Ahora tienen un presidente que les está dando lo que quieren. Veamos cómo responden. EE.UU. los respalda con una fuerza abrumadora y un poder devastador. Ahora es el momento de tomar el control de su destino y abrazar el futuro próspero y glorioso que está al alcance de su mano. Este es el momento de actuar. No lo dejen pasar”.
Pero, con el paso del tiempo, esa revuelta popular alentada con bombas fue dando paso a otro tipo de soluciones, como la de buscar un Gobierno amigo, a la manera de lo que ocurrió en Venezuela tras el secuestro de Nicolás Maduro y la investidura de Delcy Rodríguez. Sin embargo, esto tampoco parece que vaya a resultar tan sencillo en un país con cinco décadas de régimen de los ayatolás.
“Me parece que alguien de adentro sería lo más apropiado”, dijo Trump este martes: “Las personas que teníamos en mente están muertas. Muy pronto no conoceremos a nadie, pero quiero decir que Venezuela fue increíble porque hicimos el ataque y mantuvimos el gobierno totalmente intacto. Y tenemos a Delcy, que fue muy buena. Tenemos toda la cadena de mando. Ya sacamos cien millones de barriles de petróleo. Y una gran parte de eso va a ellos y otra gran parte va a nosotros. Vamos a gestionar el petróleo y Venezuela va a ganar más dinero que nunca. Nadie vio nunca nada parecido. Si nos fijamos en Irak, donde, de forma muy estúpida, se despidió a todo el mundo, se despidió a los generales, al ejército, a la policía, al cuerpo de bomberos y a todos los funcionarios. Así que la gente llamaba y no tenía ni idea. Y de ahí surgió el ISIS. No creemos en despedir a toda la gente. Así que ya veremos qué pasa. Pero primero tenemos que acabar con el ejército”.
Del mismo modo, Trump tampoco está siendo capaz de imponer el relato de la amenaza inminente de Irán, como sí hizo George Bush con las armas de destrucción masiva de Irak, algo que gobiernos como el británico de Tony Blair o el español de José María Aznar asumieron a pies juntillas.
Es más, la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) de EE.UU. afirmó en un informe no clasificado el año pasado que Irán podría desarrollar un misil balístico intercontinental militarmente viable para 2035 “si Teherán decidiera desarrollar esa capacidad”, informa AP.
El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo a los periodistas el miércoles, 48 horas antes de lanzar el ataque que la negativa de Irán a hablar sobre su programa de misiles balísticos era un “gran problema”, pero se negó a comentar la conclusión de la DIA de que Irán aún estaba lejos de desarrollar un misil que pudiera alcanzar Estados Unidos.
Y en cuanto a las armas nucleares, hace apenas ocho meses, a instancias de Israel durante su guerra de 12 días con Irán el pasado mes de junio, Trump desplegó los B-2 para bombardear tres instalaciones nucleares iraníes clave. Y el presidente de EE.UU. y todo su departamento de Guerra acusaron a los medios que publicaron informes del Pentágono que ponían en duda que la destrucción hubiera sido tan total. “Obliterated” era la palabra que usaba Trump, y calificaba de “traidores” a quienes cuestionaran el relato oficial, que pasaba por negar la posibilidad de que Irán pudiera reconstruir su programa nuclear en el futuro.
Desde que Trump comenzó su enorme despliegue militar en Medio Oriente, en lo que supone la mayor concentración de fuerzas desde la guerra de Irak, la Administración estadounidense fue saltando de justificación en justificación para atacar Irán, sin haber encontrado aún ninguna consistente: desde la represión de Irán contra los manifestantes contrarios al régimen, hasta el programa nuclear iraní supuestamente devastado que de repente podría permitir a Irán desarrollar un arma nuclear en tiempo récord hasta el programa de armas balísticas que, según Trump, pronto podría lanzar un ataque contra los propios Estados Unidos de forma inminente.
Pero las contradicciones también se produjeron en las explicaciones sobre el proceso de toma de decisiones.
Este lunes, en el Capitolio, Marco Rubio dinamitó las afirmaciones de la Administración Trump de que Irán estaba planeando un ataque preventivo y afirmó, por contra, que era Israel el que estaba planeando atacar primero.
“Sabíamos que iba a haber una acción israelí, sabíamos que eso precipitaría un ataque contra las fuerzas estadounidenses y sabíamos que, si no los atacábamos preventivamente antes de que lanzaran esos ataques, sufriríamos más bajas”, dijo Rubio en los pasillos del Congreso.
Es decir, no había información de inteligencia sobre los planes de Irán de lanzar un ataque preventivo y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, desempeñó un papel clave en incitar a EE.UU. a lanzar ataques contra Irán.
A raíz de ese comentario, la Administración Trump se esforzó en refutar la idea de que Netanyahu presionó a Trump para que entrara en esta guerra.
Así, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, retuiteó un artículo con el siguiente titular: “No, Marco Rubio no afirmó que Israel arrastrara a Trump a la guerra con Irán”.
“Creo que iban a atacar primero y no quería que eso sucediera. Así que puede que haya sido yo quien haya forzado la mano de Israel”, respondió Trump este martes mientras hablaba con los periodistas en el Despacho Oval con el canciller alemán, Friederich Merz: “Estábamos negociando con esos lunáticos y mi opinión era que ellos [Irán] iban a atacar primero”.
Ni Trump ni nadie de su administración aportó pruebas de nada, y lo que los servicios de inteligencia estadounidenses habían dicho hasta el momento era precisamente lo contrario: que Teherán no tendría la capacidad de misiles de largo alcance al menos en una década.