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Cornejo gana con comodidad las elecciones y será el próximo gobernador de Mendoza

Cornejo gana con comodidad las elecciones y será el próximo gobernador de Mendoza

El senador radical Alfredo Cornejo, del Frente Cambia Mendoza, lograba imponerse esta noche en las elecciones para gobernador de la provincia cuyana, con el 63,22% de las mesas escrutadas.

El referente de Juntos por el Cambio, que ya gobernó Mendoza entre 2015 y 2019, obtenía el 39,80% de los votos, mientras en segundo lugar se encontraba el diputado nacional Omar de Marchi, de La Unión Mendocina, con el 29,32% de sufragios.

En el tercer puesto del escrutinio provisorio difundido por el gobierno mendocino aparecía el ex intendente de Luján de Cuyo Omar Parisi, del Frente Elegí Mendoza, con el 15,16%.

El Partido Verde, que va con el ex legislador Mario Vadillo y el diputado provincial Emanuel Fugazzotto, lograba el 11,61% de los votos y el Frente de Izquierda, con el binomio integrado por los exlegislador provinciales Lautaro Jiménez y Noelia Barbeito, obtenía el 4,11%; mientras el voto en blanco era del 4,79%.

MB

Patricia Bullrich busca festejar en Mendoza y cortar la polarización Milei-Massa

Patricia Bullrich busca festejar en Mendoza y cortar la polarización Milei-Massa

Patricia Bullrich había pactado el lunes pasado en una reunión con el intendente de Río Tercero, Marcos Ferrer, que el bloque del PRO en Diputados iba a acompañar la creación de una universidad nacional para la localidad del centro cordobés. El acuerdo significaba un refuerzo de la relación con la facción Evolución de la UCR, referenciados en Martín Lousteau, que jugó para Horacio Rodríguez Larreta en las PASO. La armonía se rompió en menos de 24 horas, cuando cuatro legisladores radicales, encabezados por Emiliano Yacobitti, habilitaron el quórum al kirchnerismo para eliminar el impuesto a las Ganancias. El enojo de la candidata presidencial significó que el partido amarillo votó esa noche en contra de la nueva casa de altos estudios. 

La nueva cuña en Juntos por el Cambio fue forzada hasta por Mauricio Macri –“el populismo es contagioso”, diagnóstico–, como si la oposición no tuviera la cancha inclinada hacia el 22 de octubre. Bullrich es la tercera en discordia en una polarización que ella mismo denunció entre Javier Milei y Sergio Massa. La pelea alimentó, además, esa hipótesis de que sería inevitable la ruptura de la coalición cambiemita si no vuelve a la Rosada.

“Yo soy cortoplacista. A mí me sirve que Patricia gane y trabajo para eso: ella es un avión, un tractor, es buenísima para liderar el proceso que viene para la Argentina. El objetivo es entrar al balotaje y después ganarlo. Ahora, si eso no pasa, obvio habrá que hacer autocrítica, tanto de Juntos por el Cambio como de la UCR”, recogió elDiarioAR de una de las voces de Evolución que se sentó anticipadamente el martes en el hemiciclo de la Cámara baja. La fuente minimizó el costo político: “Que diga lo que quiera Mauricio. Son hartas conocidas, y ya están resueltas, las disidencias con el PRO”, remató.

El frente abierto con el eje Lousteau-Yacobitti se extiende radialmente a Gerardo Morales –titular nacional del partido– y también a Larreta. El jefe de Gobierno vive su propia penuria: se convirtió en el Alberto Fernández de JxC: se fue de gira al exterior sin impacto mediático y lleva una agenda inocua. No le hace daño a Bullrich, pero tampoco le aporta. 

La descoordinación en el Parlamento chocó con los favores que en las últimas semanas recibió Bullrich de la UCR.  Maximiliano Pullaro –que reporta a Lousteau, pero tiene vuelo propio– le dio un lugar central a candidata cuando festejó su contundente victoria en Santa Fe hace dos domingos. Ella también se acopló siete días atrás al batacazo en Chaco de Leandro Zdero –cuya mentor es el correntino Gustavo Valdés–. Y esta noche Bullrich estará en Mendoza junto a Alfredo Cornejo y su posible retorno a la gobernación provincial. ¿Cómo hacer valer ese “aparato” federal el 22-O? Ni los radicales saben.

Con Mendoza, Bullrich espera conectar un hat-trick , un triplete de victorias provinciales para apuntalar sus chances presidenciales. “El margen va a ser menor al esperado, pero se va a ganar”, afirmó un confidente suyo antes de volar con ella desde Buenos Aires a la ciudad capital. La ex ministra de Macri está convencida de que el triplete Santa Fe-Chaco-Mendoza la vuelve a poner en carrera. “Son victorias importantes que hace que se vuelva a hablar de uno. Venimos entusiasmados”, dijo el vocero.

Cornejo tiene como retador principal a un conocido de Bullrich: se trata de Omar de Marchi, diputado del PRO, ex larretista y quien tejió una alianza subterránea con Milei. “No estamos preocupados, pero a las elecciones hay que ganarlas”, apuntaron cerca del actual senador. 

En las PASO provinciales la disputa Cornejo-Luis Petri recogió para JxC 420 mil votos y De Marchi sumó 200 mil. En las presidenciales, se dio vuelta la Taba: Milei capturó 466 mil y Bullrich-Larreta, 290 mil. Es decir que entre una elección y otra, la marca cambiemita perdió 127 mil votos. La provincia es importante: representa el 4,22% del padrón nacional.

Por eso hay expectativa por el factor libertario esta noche. En el bullrichismo especulan que el mileísmo se hará presente en Mendoza en el búnker de De Marchi a través de Ramiro Marra. A Bullrich le dicen en su entorno que Milei “ya no crece”. El problema es que ese estancamiento libertario no necesariamente le reporta más votos a JxC. 

El confidente de la ex ministra vaticina una postal parecida a las PASO: que ninguno de los tres candidatos va a superar los 35 puntos en la primera vuelta, pero que tampoco habrá quien se ubique debajo del 25%. “Milei está arriba, pero planchado. Nosotros somos un electrocardiograma. Estamos peleando cabeza a cabeza con Massa”, dijo un dirigente de mucha llegada a Bullrich.

El veredicto de Mendoza también alimentará la flamante interna en la UCR. “Todo demuestra que hay una reivindicación del Grupo Malbec”, apuntó a este medio un operador desde la provincia cuyana, en referencia a qué facción quedó mejor posicionada tras las PASO. Es la trinchera que blindó a Bullrich en la última Vendimia, con Cornejo a la cabeza, pero con la figura de Ernesto Sanz recortando por detrás. De ahí salió ungido Petri como candidato a vice.

Esta noche será el último trampolín provincial de Bullrich para alimentar su campaña. Luego deberá apostar a todo o nada a los debates presidenciales de los próximos dos domingos. En el medio, buscará golpes de efecto: está explorando una foto con el influencer Santiago Maratea para captar el voto jóven, hoy más identificado con Milei, además del kirchnerismo. Y, para justamente dar por cerrada la herida política abierta esta semana, quiere acomodar su agenda para mostrarse con el propio Lousteau.

MC/MG

El último auxilio de Cristina a Massa

El último auxilio de Cristina a Massa

- Cuiden la provincia. No se relajen, porque es una elección difícil.

La versión privada de Cristina Fernández de Kirchner -la lectura que compartió con dirigentes cercanos la semana previa a regresar a la escena pública luego de 70 días de silencio- despliega un escenario temerario que da por hecho el ingreso de Sergio Massa al balotaje, pero adivina una elección "compleja" que, para pánico de los propios, ubica en zona imprecisa lo que pueda ocurrir en la provincia de Buenos Aires, el dominio donde el ecosistema K protagoniza una interna extravagante.

La advertencia parece, en la interpretación más amable, un tirón de oreja por esa pelea de juvenilia pero se procesa con gravedad porque el último diagnóstico electoral de la vice, semanas antes de la PASO, fue un escenario de tercios que finalmente se verificó y que fue, incluso, más grave de lo que ella preconizó. En la complejidad que le relata a los suyos, Cristina trafica un problema futuro: ¿cómo atravesaría Axel Kicillof una gestión con Javier Milei presidente? Primero, el PJ debe ganar, dirán, pero lo que viene después es tanto o más dramático.

Durante la gestión de Alberto Fernández, la provincia tuvo la mayor asistencia de fondos en veinte años: ni María Eugenia Vidal recibió, proporcionalmente, tantos recursos de Mauricio Macri; mucho menos Daniel Scioli. En la línea de tiempo -posible- en la que el libertario llega a Casa Rosada, Kicillof estará frente a una encrucijada fenomenal: resistir con las limitaciones que impone la dependencia de recursos extra, o ensayar una convivencia frágil con un menú ajeno. "¿Cuánto tardarán los intendentes en negociar con Milei, puenteando a Axel?", se pregunta, al rato del discurso de Cristina, una figura de largo rodaje en la provincia.

Hay, para Cristina, otra urgencia. Intervino tarde, porque se visibilizó, para desactivar la tirria de primos entre su hijo Máximo Kichner y Kicillof. Además se subió al ring a un mes de la elección para tratar de subsanar otras fragilidades. Una carta, muy hacia adentro, es para reforzar su respaldo a Massa con el objetivo de activar la maquinaria política propia, que por momentos parecen repetir la frialdad y lejanía con la campaña como hicieron en el 2015 cuando el candidato no era el proyecto, era Daniel Scioli.

Massa, en su imperio de la voluntad, surfea ese proceso convencido de que no es determinante. Recién este lunes, a menos de un mes de la elección, se mostrará con Kicillof en el conurbano. "Cuando el peronismo se une y sale a jugar, agarrate", milita desde el optimismo el candidato y se abraza a la experiencia de Macri en 2019, cuando tras perder las PASO, lanzó una ristra de medidas -muy similares a las que anunció Massa- y acortó de 16 a 7 puntos la diferencia con Alberto Fernández.

Eso, según las encuestas, no ocurrió en tal dimensión: las mejores proyecciones que llegan al búnker de Unión por la Patria (UP) ofrecen escenario de empate técnico. La encuesta de CELAG, de Alfredo Serrano Mansilla, muestra una foto en la que Milei está arriba por apenas un punto parecido a los datos de Inteligencia Analítica, de Marcelo Escolar, un mega sondeo de 10 mil casos nacionales, telefónicos. Otras mediciones que llegan a UP son menos optimistas: el último tracking de ARESCO, le otorga 37,9% a Milei y 31 a Massa, con Patricia Bullrich en 25,2. #OpinaArgentina, de Facundo Nejamkis, otorga 34 a LLA, 29 a UP y 25 a JxC.

El dato repetido es que Bullrich queda, como dice Milei, tercera. La exministra se debate frente a la recomendación de su jefe de campaña, Dereck Hampton, que abraza la tesis de que militar el anti kirchnerismo explícito la ayudará a recuperar protagonismo. La semana que pasó, desde su búnker, circuló un escenario de triple empate. "Milei tocó 35 y cayó a 32", se explicó desde el bullrichismo y argumentaron que la campaña anti K apunta a retener votos de ese segmento que estaba absorviendo el libertario. En UP comparten la lectura, con dosis de deseo, de que el libertario llegó a su techo: mencionan una línea de tiempo en la que superó los 40 puntos, dejó se crecer, se estabilizó y empezó a bajar hasta estabilizarse entre 35 y 37.

El ala política del bullrichismo pide volver a la "Patricia Rambo" que debe, entre otras cuestiones, romper los manuales de campañólogos que le sugieren no personalizar la pelea con Milei. "La mandan a pelear contra el kirchnerismo, que es pelear contra un fantasma", se quejan. "Ella no sabe discutir sobre ideas, pelea con gente: con Gildo, con los K, tiene que ir a pelearse con Milei sino es imposible". Ya se contó acá: Bullrich es, hoy por hoy, un yunque para los candidatos de JxC que juegan en los territorios. Lo sabe Rogelio Frigerio, en Entre Ríos, donde en una potencial disputa mano a mano con Adan Bahl gana cómodo, pero la diferencia se ajusta con la boleta entera. Ir atado a Bullrich, le cuestan 8 puntos al exministro del Interior, según un sondeo de Poliarquía que maneja el equipo de campaña frigerista.

Un dato que parece irrefutable, aunque los comportamientos ante eso son desiguales, es que Milei y Bullrich están en un subi-baja empático: lo que uno crece o pierde, lo recoge el otro mientras que Massa se mantiene estable en un número, entre 31 y 32 puntos, que parece un techo de hormigón. "Hay una línea de edad, en 27 y 28 años para abajo, que son irrecuperables. Pero entre los 30 y los 50, hay votantes de JxC en 2019 que fueron a Patricia en las PASO y ahora van a Milei porque tiene propuestas. Ese voto se puede recuperar si Patricia demuestra que lo de Milei es todo imposible", confía un armador.

Es un problema serio que aparece en los estudios y reconfigura la presunción sobre el capital electoral del libertario. El sondeo de #OpinaArgentina refleja dos planos: entre sectores medios y altos, se percibe como un activo que Milei propone cosas, mientras que en el sector más bajo, irrumpe el componente de la capacidad y decisión de salir de la crisis.

Cristina, sobre la hora, apareció para poner en altavoz ese planteo: que las propuestas de Milei son impracticables, que la tarea de la militancia debe ser hablar y convencer y que, contra ese sesgo ideologizado tan arraigado entre los propios, es un error llamar derechización a una demanda de bienestar básico. Quizá demasiado tarde, la vice abre un manojo de debates en los que quedó preso el kirchnerismo: su planteo de "corporación de izquierda", y la mención a la cuestión de la educación y los gremios, -al igual que una línea, incipiente, sobre los planes sociales- estrenan una agenda que fueron tabú, o casi herética, para el ecosistema K. Que Cristina las explicita sirve para abrirlas. La vice parece, con esa agenda, validar aquello de las nuevas canciones que planteó Kicillof e incomodó a Kirchner.

Milei, cómodo en el centro del ring, gestiona y autoriza negociaciones y acuerdos. Este domingo seguirá, con atención, lo que ocurra en Mendoza donde Omar De Marchi desafía a Alfredo Cornejo. El libertario fantasea con que De Marchi, ex jefe de campaña de Horacio Rodríguez Larreta, gane la elección y se convierta en el primer gobernador mileista. Si eso no ocurre, el demócrata mendocino tendría un lugar asegurado en el potencial gabinete del libertario.

PI

Cristina Kirchner en la UMET: respaldo a Massa, fuerte crítica a los libertarios y alegato por un estado que "no se vuelva indefendible"

Cristina Kirchner en la UMET: respaldo a Massa, fuerte crítica a los libertarios y alegato por un estado que

“Yo también los amo, no saben cuánto. (…) A militar fuerte, compañeros y compañeras. Y a no enojarse, no hay que enojarse con nadie, no hay que criticar a nadie por su voto. Hay que debatir, pero con respeto”. Así se dirigía Cristina Fernández de Kirchner a la militancia que la esperaba en las puertas de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo, en Sarmiento 2037 (CABA). Acababa de presentar la reedición de Después del derrumbe, una compilación de conversaciones entre Torcuato Di Tella y Néstor Kirchner, previas a las elecciones de 2003.

“De castas, herencias, derrumbes y el futuro” fue el título de la charla impulsada por la Escuela Justicialista Néstor Kirchner, que contó con Pedro Rosemblat como interlocutor y arrancó a las 18 horas del sábado. Duró una hora y media y fue la primera aparición pública de la vicepresidenta tras las PASO, a la vez que su mensaje hacia los comicios de octubre.

En la esquina de Junín, se realizaba el ingreso de los invitados y la prensa con una guardia mínima. Una bandera argentina con la cara de la vicepresidenta y dos tablones marcaron, desde temprano, un corte de dos cuadras sobre Sarmiento: demasiado espacio para los pocos autoconvocados, las banderas de la Cámpora y otras agrupaciones kirchneristas, que mostraron una presencia más que moderada.

Pantalón de cuero, blazer azul, escarapela y un rosario. Cristina llegó a la UMET acompañada de aplausos. Sobre el escenario, una imagen repetida: los ojos de Néstor Kirchner. En el palco de invitados, se sentaron el gobernador bonaerense Axel Kicillof, ministros como Eduardo “Wado” de Pedro, Gabriel Katopodis y Tristán Bauer, el secretario de Justicia Juan Martín Mena, el procurador del Tesoro Carlos Zannini, la legisladora porteña Ofelia Fernández, los sindicalistas Hugo Yasky, Víctor Santamaría y Roberto Baradel, entre otras figuras. Frente al palco, representantes de Madres de Plaza de Mayo, Victoria Donda, jóvenes estudiantes y docentes de la Escuela Justicialista, como Mariano Recalde e Itaí Hagman.

“Vengo leyendo editoriales, notas periodísticas diciendo que no hablo. (…) ¿Qué iba a decir del resultado de las elecciones? Yo ya había dicho el resultado de las elecciones antes. (…) Dije que iba a ser una elección atípica, de tercios, y que lo importante iba a ser el piso y no el techo. Bueno, sucedió eso y hoy los competidores son los que tuvieron mejor piso en términos individuales: el candidato de la Libertad Avanza y el de Unión por la Patria”, arrancó Cristina.

Javier Milei, sin nombre y apellido, pero con múltiples alusiones (la escuela austríaca, la motosierra, la dolarización, los vouchers) fue el blanco de un discurso que apenas tocó el libro como excusa y se centró en un análisis social, político y económico de cuatro décadas, desde la recuperación de la democracia. También aludió a sus gestiones y a la de Juntos por el Cambio (“No pudieron construir una mayoría porque nadie se acuerda bien del gobierno que fueron”).

“No soy periodista, soy militante político”, atinó a decir un Rosemblat de pocas intervenciones. La expresidenta marcó los tiempos, los temas y las conclusiones del conversatorio. Con la acidez que la caracteriza, pero remarcando un tono reflexivo, casi docente. Pidió un pizarrón –usando a su interlocutor como “alumno”– y llevó dos videos que, por desperfectos técnicos, no pudo compartir con el auditorio. Pese a la tensión inicial, sorteó la situación con altura: “A mí no me gusta dejar las cosas a medias. A las cosas hay que hacerlas”.

Tanto dentro como fuera de la UMET se respiró un clima internista, para convencer y moralizar a los propios. Respondiendo a una base que hace rato pide la voz de la vicepresidenta, pero que no se movilizó para escucharla. “Tenía muchas ganas de entrar en contacto con todos ustedes y hablar sobre lo que está pasando. No desde la teoría, sino desde la realidad que nos tocó vivir. (…) Hubo mucha ilusión, hubo mucha expectativa que no se pudo cumplir”, le dijo al núcleo activo que esperó a su salida.

No faltó la crítica hacia el propio espacio, siempre desde una distancia prudencial del Gobierno del que forma parte. El respaldo a Sergio Massa fue de la mano de alguna “infidencia” (sic) respecto a discusiones con el presidente Alberto Fernández. Además, reivindicó su decisión de haber defendido una lista única para el peronismo, alegando que los enfrentamientos dentro de la fuerza, en un marco de más de 100 puntos de inflación, solo hubieran hecho crecer a La Libertad Avanza. “A ver, muchachos, por favor, un poco más de seriedad o de honestidad intelectual en los planteos”, asestó.

En constante diálogo con el repaso histórico, Cristina habló de los desafíos del presente. Más o menos explícitamente, tomó cuatro ejes centrales que Néstor Kirchner resaltó durante sus conversaciones con Di Tella: 1) La necesidad de que el Estado recupere control de los instrumentos macroeconómicos e impulse un modelo de producción y trabajo; 2) La idea de que el presidente debe tener control de la política económica; 3) La oposición al sectarismo; 4) La frase de su esposo: "Primero, Argentina".

Sumó otros debates, propios de la coyuntura y nuevas configuraciones políticas. “Querer vivir dignamente no es de derecha, es de argentinos”, afirmó. Remarcaba así que, para ella, el voto libertario no implica un crecimiento de los extremismos conservadores. Sí se dedicó a mostrar los problemas de los planes de La Libertad Avanza, con foco en dos elementos: el endeudamiento y la economía bimonetaria.

Por último, la vicepresidenta problematizó la presencia de un nuevo sujeto: el asalariado pobre. Y planteó: “No podemos negarnos a discutir”. En ese sentido, sugirió que, incluso, los planes sociales -a los cuales defendió fuertemente, pero desde el punto de vista del “auxilio” y “no como algo permanente”-, los paros docentes y el funcionamiento de las obras sociales deben ser puestos bajo la lupa. “El sector nacional y popular debe contribuir a que el Estado no se vuelva indefendible”, aseveró.

Fuera de la UMET, la vicepresidenta habló de derechos humanos, firmó una bandera, interactuó con el público, pidió disculpas por las expectativas no cumplidas y moralizó “hacia adelante”. “Muerta o presa, no me importa, pero no me voy a callar nunca”, cerró. Los militantes, concentrados en pocos metros, no demoraron en dispersarse.

JB 

¿Cuánto sería tu salario si se dolarizara? Dos calculadoras arrojan resultados lejanos a la expectativa

¿Cuánto sería tu salario si se dolarizara? Dos calculadoras arrojan resultados lejanos a la expectativa

Hay votantes que se confunden y piensan que si Javier Milei gana las elecciones y dolariza, cada peso se convertiría en un dólar, como el uno a uno del gobierno de Carlos Menem (1989-1999), pero no es así. Hace una semana, en una nueva entrevista con Alejandro Fantino, el candidato libertario comentó: "Si vos hoy ganaras 740.000 pesos, ganarías 1.000 dólares". Es decir, tomó como referencia el contado con liquidación (CCL), que ahora ya vale $752, porque lo considera el precio del mercado, más allá de que es una plaza donde hoy no pueden comprar ni bancos ni aseguradoras ni fondos comunes de inversión ni empresas exportadoras e importadoras. El periodista de la plataforma Neura le preguntó si un trabajador que percibe $350.000 "ganaría 500 dólares" y Milei respondió: "Sí, ganaría la mitad".

Pero surgen interrogantes. ¿Podrá Milei dolarizar a $740 por dólar, como dijo, o a $745, como vale el blue, o a $752, como está el CCL? Una de las consultoras que más escuchan los bancos, 1816, elaboró hipótesis con un tipo de cambio a $1.500 y $3.500 por el faltante de dólares para tanta demanda que puede haber en caso de eliminar el peso.

Otra duda es, si se dolariza a $740, como sueña Milei, los precios de todos los productos y servicios no se mantendrían quietos. El salto del dólar oficial del 22% el mes pasado provocó que la inflación se elevara del 6% al 12% mensual. Muchos bienes exportables e importados aún cotizan al tipo de cambio oficial, de $365, no al paralelo. Prueba de eso es la diferencia de precios que hay entre los supermercados, las estaciones de servicios o los locales de McDonald's en la Argentina medida al blue, como hace Milei, y Brasil, como se ve en la tabla siguiente.

Es decir, si toda la economía se rigiera por el valor del dólar paralelo y el que gana $740.000 pasara a ganar US$1.000, también puede suceder que pase a pagar US$12,21 por el kilo de carne picanha como en Brasil -por tomar un corte de carne presente a ambos lados de la frontera, similar a la colita de cuadril- y ya no US$5,38 como hasta ahora, es decir, un 127% más en dólares.

No por nada, muchos brasileños de ciudades fronterizas cruzan a comprar carne y cargar nafta en la Argentina. Es que el combustible sale allá 84% más en dólares. Si se rigiera por el tipo de cambio paralelo y no el oficial, el pan podría subir de US$1,56 a 4, como en el socio mayor del Mercosur, es decir 157% más en dólares. El litro de leche podría encarecerse 68%, la botella de 1,5 litros de Coca-Cola, 49%; y el menú Big Mac, que se toma como referencia mundial de cuán caro es un país, un 26%, o sea, en este bien no hay tanta diferencia. En cambio, el azúcar es 28% más barato en Brasil, pero porque allí se fomentó la industria azucarera para producir combustible y a su vez aquí hay un proteccionismo que bloquea la competencia importada.

Economistas críticos de Milei descreen que la dolarización se pueda hacer cambiando $740 por cada dólar y elaboraron un par de calculadoras para determinar cuántos dólares cobrarías en caso de que la Argentina cambie su devaluada moneda por la norteamericana. Una es https://rayodolarizador.com.ar/ y otra es https://tusueldoendolares.com.ar. El primero fue elaborado pór un grupo de desarrolladores informáticos y economistas, incluido Ariel Setton, economista que trabaja en una empresas de medios de pagos digitales y da clases en la Universidad de Buenos Aires (UBA). El otro es del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que encabeza Hernán Letcher, uno de los economistas más consultados por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Si uno toma como ejemplo, el salario promedio pretendido entre los postulantes a ofertas laborales del portal Bumeran en agosto, que llegó a $338.840, serían hoy US$450 al CCL, como quiere Milei. Pero según el Rayo Dolarizador de Setton y sus colegas valdría mucho menos. Esta web propone a cada usuario optar por una medida para lograr la dolarización ante la falta de divisas que sufre el Banco Central, con reservas netas negativas.

Una opción es que la Argentina se endeude por US$30.000 millones para dolarizar, que es lo que propone uno de los asesores de Milei, Emilio Ocampo, y los empresarios que lo respaldan, como Alec Oxenford, Gonzalo Tanoira, Eduardo Bastitta, Cristiano Rattazzi y Sebastián Braun. Pero a diferencia de ellos, que prevén que con ese endeudamiento externo se podría dolarizar al CCL actual, el Rayo Dolarizador calcula que el dólar se multiplicaría por cinco, hiperinflación mediante, hasta $ 3.584. Por tanto, el salario promedio pretendido de $ 338.000 caería a US$94. Pero Setton y sus colegas no creen que pueda juntarse ese crédito: "No pareciera una solución factible. Por sus montos, no pareciera encontrar actores privados o multilaterales dispuestos a hacerlo. Durante la campaña, Patricia Bullrich y Milei dijeron que conseguirían un crédito por este monto, luego Bullrich aclaró que era solo una idea y Milei dijo que no iba a decir quién se lo iba a prestar", comenta la web Rayo Dolarizador. En el caso de los sueldos pretendidos más bajos, que Bumeran los sitúa en el sector de educación y que alcanzan los $120.000, serían, según Milei, US$159, pero, según esta calculadora, sólo US$33.

La web Rayo Dolarizador menciona otra manera de conseguir dólares para adoptar la moneda estadounidense. "¿A quién cagamos?", se pregunta. Además de la alternativa de endeudar al Estado, es decir, a toda la sociedad, señala que otra vía es perjudicar a los acreedores del Banco Central. Esto "asume que las reservas brutas del Central no tienen contraparte, por ejemplo, el swap (canje de monedas) con China, con el FMI (Fondo Monetario Internacional) u otros". "Además, asume que los encajes de los depósitos en dólares en el sistema bancario dejan de contabilizarse como deuda. Esto último es una locura, pero estamos en Argentina", bromean. En este caso, el tipo de cambio sería $3.292. Es decir, un salario pretendido promedio sería de US$102 y el mínimo, de US$36.

Otra opción sería afectar los intereses -por usar un vocabulario menos soez que el Rayo Dolarizador- a los ahorristas. "Para evitar que los pesos del sistema se conviertan rápidamente en dólares, podríamos: activar un corralito, como en 2001, donde no podrías extraer todos tus depósitos y que eventualmente se convertirían en argendólares, algo planteado por el equipo de Milei; y convertir esos depósitos en bonos, como el plan Bonex de 1989", explica la web. Pero con este método no se conseguirían dólares para dolarizar, advierten Setton y compañía.

Tampoco se los lograría con las dos últimas alternativas que plantean. Una es echar mano de la bola creciente de Letras de Liquidez (Leliq). "Las Leliqs son letras de liquidez emitidas por el Central que tienen mayormente los bancos comerciales invirtiendo tus depósitos, y se pagan en pesos. Convertir las Leliq en bonos en dólares de mediano o largo plazo a un valor de mercado menor al actual resolvería la cantidad de pesos en el mercado, pero afectaría la estabilidad bancaria y los depósitos de los ahorristas. Está planteado como un tema a resolver por Ocampo", señala el Rayo Dolarizador.

El último camino es defaultear la deuda del Tesoro en pesos, que también se expande como las Leliq. "Implica convertir la deuda del Tesoro en pesos en deuda en dólares a largo plazo. Esto afectaría a empresas, la ANSES (Administración Nacional de la Seguridad Social) para pagar jubilaciones, fondos comunes que tienen invertido el dinero allí y a las familias", advierten. Por tanto, sólo tomando deuda externa o echando mano a los acreedores del Central, como China y el FMI, se podrían conseguir las divisas para dolarizar, según este ejercicio. Sólo defaulteando las Leliq y la deuda del Tesoro en pesos y con un corralito o plan Bonex no basta.

El Rayo Dolarizador permite combinar opciones para que el plan de Milei consiga más divisas. Si se endeuda por US$30.000 millones y además echa mano de los acreedores del Central, conseguiría un tipo de cambio de conversión de $1.582 por dólar. Salario promedio, US$214 y mínimo, US$75. Si toma deuda, defaultea las Leliq y mete un corralito y plan Bonex, el dólar quedaría en $1.801. Sueldo promedio, US$188 y mínimo, US$66. Si se endeuda e impaga los bonos del Tesoro, el tipo de cambio sería $2.030. Salario promedio, US$166 y mínimo, US$59. Sólo combinando endeudamiento con default de Leliq y a acreedores del Central más congelamiento de depósitos, se llegaría a un dólar cercano al CCL actual, de $795, con un sueldo mínimo de US$150 y uno promedio de US$426. Si se quieren evitar conflictos con China y el Fondo, y se consigue crédito para dolarizar, se defaultean las deudas del Tesoro y el Central y se aplica un corralito o un plan Bonex, bajaría incluso el dólar a US$247, demasiado para lo que se pretende, el sueldo promedio llegaría a US$1.370 y el mínimo, a US$247, pero se pagaría un "costo altísimo", como indica Setton y sus colegas.

El CEPA elaboró su propia calculadora de salario en dólares y poder adquisitivo. Toma como tipo de cambio de conversión $3.700 por dólar. ¿Cómo llega a ese número? "Tomados correctamente los activos del Central compuestos por la posición de oro y de divisas de las reservas internacionales, arrojan un total de US$6.400 millones. La base monetaria al 31 de julio era de $6,39 billones y, por otro lado, las Leliq, Notaliq y los pases pasivos -que son otros títulos de deuda de la autoridad monetaria- ascendían a la fecha de corte a la suma de $ 17,09 billones. El número total de pasivos en pesos asciende a $ 23,48 billones, por lo que el tipo de cambio de conversión sería de alrededor de $3.670, contra el mismo activo de US$6.400 millones. Pero no debe dejar de advertirse que, este tipo de cambio, aun siendo por demás elevado, se combina con la pérdida del principal respaldo de los depósitos en dólares de los ahorristas, los encajes que los bancos tienen depositados en el Central, lo que hace impracticable la propuesta", advierte el centro que integran Letcher y la directora del Banco Nación y candidata a diputada Julia Strada, entre otros.

Según esta calculadora llamada Tu Sueldo en Dólares, el salario pretendido promedio sería entonces de US$92 y serviría para comprar 14 kilos de asado -se calcula que los precios subirían en la misma proporción que cuando devaluó el gobierno de Mauricio Macri en 2018-, en lugar de los 141 kilos actuales. También calcula que con ese dinero se podría adquirir un décimo de los litros de leche, aceite, cerveza o Coca-Cola o de los kilos de fideos, arroz, azúcar, yerba mate y pan que se pueden comprar ahora. El sueldo mínimo caería a US$32, según la calculadora del CEPA. Eso alcanzaría para 5 kilos de asado o 20 de fideos o 31 litros de leche.

Ambas calculadoras advierten que inicialmente la dolarización acarrearía una hiperinflación. Sólo después llegaría la estabilidad de precios anhelada con la adopción de la moneda norteamericana. Ecuador dolarizó su economía en 2000, después de un 1999 con una inflación del 52%, mucho menor al 124% de la Argentina actual, y con un derrape del PBI per cápita de US$2.200 a US$1.500. El año 2000, en que adoptó el dólar, el índice de precios al consumidor (IPC) subió todavía más, 96%, y el PBI per cápita tocó fondo, US$1.400, para después empezar a recuperarse en las décadas siguientes. La inflación en 2001 fue 37%, a pesar de la dolarización; en 2002, 12% y recién al cuarto año del proceso, en 2003, cayó del 10% y se consolidó desde entonces, por 20 años ya, en este nivel bajo. La renta per cápita es ahora de US$6.300. Es decir, la mitad que la Argentina, que está en US$13.600. Nuestro piso fue en 2002, cuando explotó la atadura del peso al dólar, la llamada convertibilidad: US$2.500. Sólo ese año fue cercano a la renta personal de Ecuador, que para entonces estaba en US$2.100.

Pero como los dólares no compran la misma cantidad de bienes y servicios en cada país, el FMI elabora el índice de PBI per cápita ajustado por paridad de poder de compra. Allí, la Argentina están en US$ 27.260 y Ecuador, en 13.510, o sea, también la mitad.

Es difícil comparar los salarios de uno y otro país por los múltiples tipos de cambio de la Argentina. La firma Take Profit toma en cuenta el dólar oficial, lo que es acertado en parte porque muchos precios aún se rigen por él, pero no tiene en cuenta que otros están ya al paralelo. Según sus números, el sueldo promedio de la Argentina es US$785 y el de Ecuador, 525. Pero el salario mínimo ecuatoriano es mayor, 450, frente a 337 de los argentinos. Si tomamos el blue, tanto el salario promedio argentino de US$376 como el mínimo de US$161 quedarían muy por debajo de los de Ecuador. Pero algunos economistas toman en consideración un promedio de los tipos de cambio oficial y paralelo. Entonces podríamos calcular que el sueldo promedio argentino es US$580, un 10% por encima del ecuatoriano, y el mínimo, US$249, casi la mitad que el de ese país dolarizado.

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