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Con Lorenzetti desmarcado del resto de los jueces, la Corte ya prepara su defensa ante la comisión de Juicio Político

Con Lorenzetti desmarcado del resto de los jueces, la Corte ya prepara su defensa ante la comisión de Juicio Político

Los jueces de la Corte Suprema Horacio Rosatti, Juan Carlos Maqueda y Carlos Rosenkrantz comenzaron a preparar sus defensas de manera conjunta ante el avance de la comisión de juicio político en la Cámara de Diputados, confirmó a elDiarioAR una alta fuente del máximo tribunal. El cuarto integrante de la Corte, Ricardo Lorenzetti, quien mantiene un enfrentamiento con sus colegas, elaboraría por el momento su propia defensa.

En el Palacio de Justicia, donde los cuatro jueces volverán a verse las caras en febrero, luego de la feria de verano, los magistrados y sus principales colaboradores se alistan para dar la pelea “con argumentos”. Aunque saben que los pedidos de juicio político en su contra no podrán avanzar hasta el final, dado que el oficialismo no cuenta con los dos tercios de los votos necesarios para acusarlos en el recinto de Diputados ni para destituirlos en el Senado, aguardan una larga embestida del Frente de Todos en los medios de comunicación a través de la actividad de la comisión de Juicio Político. 

La Corte que el presidente Alberto Fernández quiere destituir por presunto mal desempeño está atravesada con una interna política y personal entre sus jueces, divididos en dos bloques: el trío que conforma la mayoría (integrado por el actual presidente del tribunal, Rosatti; Maqueda; y Rosenkrantz) y un unitario (Lorenzetti), quien quedó en minoría tras perder la presidencia de la Corte en 2018. “Las diferencias son irreconciliables”, aseguró una alta fuente del tribunal.

En el marco de esa pelea interna de poder, Lorenzetti hizo saber a través de periodistas y allegados que solicitará al trío Rosatti-Maqueda-Rosenkrantz la salida de Silvio Robles, vocero y principal asesor del presidente de la Corte. Robles ha estado en el centro de las críticas y denuncias del oficialismo por las supuestas conversaciones filtradas en internet tras el hackeo al teléfono del ministro de Seguridad y Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, Marcelo D’Alessandro. En los chats, Robles habría intercambiado información y el resultado final del fallo que la Corte iba a dictar a favor del gobierno de la Ciudad por la coparticipación y los fondos para financiar la policía porteña.

Para el trío que conforma la mayoría soltar la mano de Robles en medio de la embestida oficialista sería un error estratégico, explicó una fuente al tanto de la defensa que preparan los jueces. Además, el asesor de Rosatti cumple una función central en la organización del Consejo de la Magistratura, que preside el magistrado y se encarga de la selección y sanción de los jueces nacionales. El control sobre el funcionamiento de este organismo es uno de los puntos centrales de conflicto entre el kirchnerismo y la Corte.

Los chats o supuestos chats (el ministro D’Alessandro, quien debió pedirse licencia del cargo por este caso, asegura que son falsos o están adulterados) fueron el argumento central del Gobierno y un grupo de gobernadores para activar la avanzada sobre la Corte en la comisión de juicio político. Hasta la filtración de esas conversaciones, varias denuncias contra los jueces del tribunal se acumulaban en la comisión, sin movimientos.

La publicación de esos chats ocurrió tras el fallo a favor de la Ciudad de Buenos Aires que aumentó de manera cautelar los fondos de impuestos coparticipables que el Gobierno debe entregarle a la Administración de Horacio Rodríguez Larreta.

En las próximas dos semanas, la comisión en Diputados debe escuchar a los autores de los 14 pedidos de juicio político presentados contra los jueces de la Corte y se espera que el jueves 9 de febrero se vote el informe de admisibilidad de las acusaciones para dar inicio a la investigación, que podría alcanzar unos 60 hechos, explicó al final de la primera sesión el diputado Germán Martínez, jefe del bloque del Frente de Todos en la cámara baja. El oficialismo tiene mayoría en la comisión, por lo que se entiende que el informe será aprobado.

Los jueces Rosatti, Maqueda y Rosenkrantz cuentan con el apoyo de Juntos por el Cambio, pero el juez Lorenzetti tiene pedidos de juicio político por parte de la Coalición Cívica (CC), liderada por Elisa Carrió e integrante del principal bloque opositor. El oficialismo ya adelantó que apoyará por primera vez el avance de las denuncias de los "lilitos" y ese punto es la principal preocupación de Lorenzetti, afirmó a elDiarioAR un allegado al juez de la Corte.

A su vez, Juan Manuel López, diputado de la CC y vicepresidente de la comisión, adelantó a este medio hace dos semanas: “Creo que la estrategia del oficialismo de tratar ahora este pedido de juicio político contra Lorenzetti busca no sólo dividir a Juntos por el Cambio sino también a la Corte, y podría terminar en una negociación entre Lorenzetti y el Frente de Todos”, que dejaría al juez de Rafaela afuera de la avanzada oficialista. En el bloque oficialista lo niegan, en la Corte no lo descartan.

Luego, comenzará una etapa clave que deberá librarse no sólo en la comisión sino también en los medios de comunicación: los integrantes de la comisión deberán escuchar a los testigos. Entre ellos, el oficialismo citará a Robles y D’Alessandro. La declaración del asesor de Rosatti y posiblemente de otros integrantes de su vocalía será el punto de mayor tensión dentro de la Corte, explicó una fuente con acceso directo a los magistrados, y el que nadie en el Palacio de Justicia espera con ansías, a excepción tal vez de Lorenzetti. Robles es un asesor de perfil político, no jurídico, y un cara a cara con los diputados más duros del oficialismo es un partido que los jueces supremos no quieren ver.

Los argumentos para avanzar con los pedidos de juicio político no sólo se basan en los fallos de los jueces de la Corte, como la aplicación del 2x1 a condenados por delitos de lesa humanidad. El diputado Rodolfo Tailhade (Frente de Todos) explicó a elDiarioAR que los testigos están obligados a presentarse ante la comisión y que en caso de ausentarse o rechazar la citación, se los llevará por la fuerza pública. “Hay antecedentes de la propia Corte que admiten la facultad del Congreso para ordenar arrestos y usar la fuerza pública en casos en que una persona obstaculice el normal funcionamiento de las cámaras, pero el criterio del bloque es que ese eventual requerimiento se realice a través de un juzgado y que en todo caso sea un juez quien traiga por la fuerza pública al testigo”.

“Los argumentos para avanzar con los pedidos de juicio político no sólo se basan en los fallos de los jueces de la Corte, como la aplicación del 2x1 a condenados por delitos de lesa humanidad. También sobre el manejo de la obra social de los judiciales por lo que escucharemos a damnificados que van a venir a declarar; y sobre dos cuestiones clave en la Corte: el manejo de los fondos, sobre el que nadie salvo ellos tienen control”, adelantó Tailhade.

ED

Los cinco aumentos previstos para febrero, con foco en los servicios

Los cinco aumentos previstos para febrero, con foco en los servicios

A diferencia de enero, que llega con ajustes por la temporada de verano, y de marzo, momento en el que se relanza el año escolar y laboral, febrero no es un mes de alta estacionalidad inflacionaria. Sin embargo, viene acompañado con importantes aumentos, focalizados sobre todo en los servicios. En febrero habrá un nuevo ajuste de tarifas y también subas en las cuotas de prepagas y telecomunicaciones, entre otras.   

En el primer mes del año se realizaron audiencias públicas con el fin de definir las subas tarifarias para los servicios de transporte y distribución, que son parte del precio final de las boletas de gas y luz. Los aumentos definidos serán aplicados a partir de febrero, pero todavía no fue comunicado oficialmente el porcentaje. De todos modos, los usuarios recibirán el impacto concreto cuando lleguen las facturas de febrero, a partir del mes siguiente. 

A partir de febrero comenzará a regir la nueva metodología de ajuste de prepagas definida por el Gobierno a fines de 2022, año en que este servicio escaló por encima de la inflación y superó el 100%. La nueva fórmula de aumento para las cuotas toma como referencia la variación salarial (la remuneración promedio sujeta a aportes al Sistema Integrado Previsional Argentino, conocido como Ripte). 

Por un plazo de 18 meses el incremento de las cuotas no podrá ser mayor al 90% del índice Ripte del mes anterior. Pero esto se aplicará solo a los clientes que tengan ingresos netos inferiores a seis salarios mínimos, vitales y móviles ($406.458 en febrero). Para los titulares que superen ese tope, en cambio, las prepagas aplicarán incrementos mensuales que se regirán de acuerdo al Índice de Costos de Salud, de 8,21% para febrero.

El Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) autorizó incrementos de hasta 9,8% en febrero y 7,8% en abril para los servicios de telecomunicaciones. Desde 2020, año en que se definió a las telecomunicaciones como un servicio esencial, el Gobierno debe controlar y autorizar las subas en este sector, algo que en los hechos sucede en pocos casos. Las grandes compañías proveedoras del servicio judicializaron la decisión oficial y están protegidas por medidas cautelares que les permiten continuar disponiendo de sus propias tarifas y aplicar aumentos por encima de los definidos por el ente regulador. 

El Ministerio de Economía acordó a fines de 2022 con las empresas petroleras un esquema de subas para la nafta y el gasoil según el cual tendrán un incremento de 4% en febrero, aunque no se confirmó todavía qué día. Para marzo hay otra suba prevista, que es del 3,8% en un intento por mostrar un sendero de desaceleración de la inflación. 

Quienes deban renovar sus contratos de alquiler en febrero y estén regidos por la ley vigente tendrán subas en torno al 86%. Ese porcentaje surge del índice de actualización establecido por la Ley de Alquileres vigente, que contempla en partes iguales las variaciones mensuales del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y la variación de los salarios (Ripte). De esta manera, un alquiler de $70.000 pasaría a $130.200. 

Además de estos cinco aumentos, a partir de marzo se sumarán otros ya previstos, también en servicios: transporte público, agua y colegios privados, entre otros. En esta línea, un informe de la consultora Focus Market asegura que una familia tipo de cuatro integrantes (dos adultos y dos menores) que a septiembre de 2022 gastaba $179.000 necesitará casi $320.700 en marzo –un 79% más– por mes solo para pagar los servicios. 

El informe toma gastos promedio a septiembre de 2022 y contempla los aumentos derivados de la quita de los subsidios a las tarifas y también las subas en internet, cable y telefonía. Además, suma el alquiler, los gastos en combustible de automóvil particular, seguro de auto, transporte público y uso esporádico de un traslado en taxi. Por otra parte, asume que los dos menores asisten a un colegio privado, con una cuota mensual que pasaría de $20.000 a $55.000, incluyendo a los dos.

De acuerdo con el ejercicio teórico, esta familia testigo que pagaba por su canasta de servicios $178.928 en septiembre 2022 (fecha en que comenzó el sendero hacia la normalización del precios de los servicios públicos) deberá desembolsar en marzo $320.683 por exactamente lo mismo. Es decir, tendrá un incremento de un 79,2% de su canasta de servicios en solo un semestre.                                                                                                                                                                                                 

"Es importante considerar que hay servicios que aún no aumentaron en relación al nivel de la inflación acumulada en los últimos años o quedaron retrasados frente a los porcentajes de aumento determinados a principios de 2022, cuando se proyectaba una inflación anual de 33%, que terminó siendo casi tres veces superior", apunta Damián Di Pace, director de Focus Market. "Esto dejará precios de servicios retrasados frente a la inflación pasada y futura por lo cual a lo largo de 2023 se proyectan más aumentos que lo estimado en el informe", advierte.  

Si a los servicios se sumara la canasta básica de alimentos, los gastos mensuales de esta familia tipo se elevarían a $402.983 en marzo. El informe considera una inflación en alimentos moderada del 4% para los próximos meses, lo que llevaría la canasta a $82.300 en marzo. Si tomamos en cuenta que el salario mínimo vital y móvil a marzo de 2023 que será de $69.500, está familia requerirá 5,8 salarios para cubrir su costo de vida. 

DT

Luis Bejar, el cura tucumano que encendió la ira de la derecha peruana y tuvo que abandonar ese país en horas

Luis Bejar, el cura tucumano que encendió la ira de la derecha peruana y tuvo que abandonar ese país en horas

Perú atraviesa días de extrema tensión política que comenzaron con la destitución del expresidente de izquierda Pedro Castillo y la asunción como presidenta de Dina Boluarte, que hasta ese momento era vicepresidenta del mandatario destituido. La crisis se tradujo en protestas en las calles y debido a la represión que ordenó el gobierno ya han muerto alrededor de 50 personas. En el medio, el cura argentino Luis Bejar, que cumplía funciones en Juliaca, en donde fueron asesinados 19 manifestantes, pidió por redes sociales la renuncia de la presidenta, lo que provocó que referentes de partidos de derecha y medios afines lo trataran de terrorista y pusieran en riesgo su vida. La intervención de la Embajada y de la Cancillería argentina, más gestiones que llegaron desde el mismo Vaticano, la garantizaron a Bejar una salida de ese país en cuestión de días, ante la posibilidad cierta de que alguien atentara contra él. 

"Me advirtieron que sectores de las fuerzas armadas andaban detrás mío y que debían sacarme del país. Pese a lo que está sucediendo, el pueblo peruano no se rendirá y superará este momento, voy a volver en marzo porque ese es mi lugar en el mundo", afirmó a elDiarioAR el sacerdote tucumano Luis Bejar, de 58 años, más tranquilo, desde Santa Rosa de la Pampa, en donde vive una de sus hermanas. El cura nacido y criado en Tafí Viejo, confiesa que no recuerda con precisión cronológica todo lo que vivió desde el pasado 7 de enero, antes de dar misa, cuando por la red social Tik Tok hizo un posteo en donde afirmaba: “voy a pedir por estos 29 hermanos y hermanas que lamentablemente fueron asesinados (la cifra que se conocía hasta entonces). Y voy a rezar también por la pacificación del país, mediante la renuncia de Dina Boluarte. Voy a pedir que ella renuncie, que haya adelantamiento de elecciones y una nueva Constitución. Y después cambiará el Congreso, esperemos que para bien".

¿Por qué eligió Tik Tok y la razón del mensaje?

Tengo desde hace años una cuenta en Facebook pero me dijeron que esta nueva red tiene mayor alcance, sobre todo, en los jóvenes. Así que en enero me hice un usuario y el tercer posteo fue para dar este mensaje, ante el silencio de la iglesia oficial de Perú que por las muertes sólo hizo un comunicado llamando a la paz. Un comunicado que no decía absolutamente nada porque no fueron muertes, se trató de asesinatos, de crímenes en las calles por las protestas, no se trataron de muertes por causas naturales o una enfermedad. Incluso, mataron a un jovencito de 15 años. Eso es intolerable, frente a un pueblo que está siendo reprimido con el aval de los partidos liberales y de extrema derecha, que también se opusieron a todo lo que proponía el expresidente Castillo.

En ese mismo mensaje por esta red, el cura tuvo palabras en contra del congresista Jorge Montoya, exjefe de las Fuerzas Armadas y miembro del partido ultraconservador Renovación Popular, que unos días antes había denunciado penalmente a Evo Morales, expresidente de Bolivia, por supuestamente atentar contra la integridad de Perú y  apoyar las manifestaciones populares. "Debería lavarse la boca antes de nombrar a Evo, un referente nacional, latinoamericano y mundial, no sé cómo llegó al Congreso, cállate", sostuvo el sacerdote. 

  

El video se viralizó y dos días más tarde las autoridades de la iglesia católica peruana respondieron. El Obispado de Puno le ordenó a Bejar que renuncie a sus funciones en Pucará -la región que estaba a su cargo de su misión sacerdotal, que incluye a Juliaca- y se tome un año sabático para estudio. El Tik Tok también fue compartido por medios vinculados a sectores del poder empresarial, por lo que el cura se convirtió en blanco de duras críticas y acusaciones. La carta del Obispado, con la firma del obispo Jorge Carrión Pavlich, incluso fue leída como un indirecto aval a quienes lo acusaban de terrorista. "Su imprudencia está causando un grave daño a la Iglesia y crece un sentimiento en contra suya por ser extranjero, que lo identifican ellos como terrorista", dijo. En la misiva del obispo se omitió señalar, por ejemplo, que Bejar ejerce desde hace 26 años su misión religiosa en Juliaca y tampoco se identificaba al "ellos", es decir, a sus acusadores.

La situación escaló cuando el congresista Montoya elevó un pedido al Nuncio Apostólico de Perú para la destitución y traslado del cura tucumano, a quien acusaba de comunista y de hacer política desde el púlpito. La tensión se tornó casi insostenible para Bejar, por lo que el día 11 obedeció y presentó su dimisión, aunque antes habló por teléfono con el obispo, a quien le aclaró que no se arrepentía de sus mensajes: "no había ninguna razón para quedarse callado frente a los asesinatos, lo diría 50 veces más. Asesinaron en tres horas, si no me equivoco, a 17 personas".  Para entonces, el propio Evo Morales en su cuenta de Twitter ya había compartido sus palabras, lo que visibilizó aún más la situación, con la frase: "Gracias hermano Luis Humberto Bejar, Sacerdote del pueblo". 

Este sacerdote nació y se crió en Tafí Viejo, ciudad que está pegada a San Miguel de Tucumán, hacia el noroeste. Forma parte de una familia numerosa, cuyos apellidos son muy conocidos en su pueblo por estar relacionados a la política y la participación en entidades sociales: los Bejar y los Assaf. Es uno de nueve hermanos. Sus padres tuvieron tres pares de mellizos: un par de varones, un par de mujeres y los mellizos Luis y Sandra. Jugó básquet desde su adolescencia en el club Juventud Unida, en donde integró el equipo de primera división y se destacó por su fortaleza física. Era un obsesivo de los entrenamientos. En el medio, descubrió el montañismo, por estar Tafí Viejo al pie de la Sierra de San Javier, cuya altura llega hasta los 1900 msnm.

En los años 80 integró dos grupos de andinismo, con los que alcanzó cumbres tucumanas superiores a los 4000 msnm, hasta que en 1987 encaró el desafío más importante: llegar a los 6.355 msnm del Nevado de Cachi, en Salta. No pudo ser. Mil metros antes sus pulmones sintieron la falta de oxígeno y no pudo dar ni un paso más, a lo que se sumaron las malas condiciones del tiempo que hicieron que el equipo decidiera descender de inmediato. "En medio de la preocupación de mis amigos, estando aturdido, les decía que Dios nos iba a sacar de esa situación, que nos iban a rescatar. Y fue así, nos rescataron, aunque a mí me llevó casi un mes de recuperación, con varios días de suero y medicamentos", rememora sobre esos días el sacerdote.

Unos días antes de ese frustrado ascenso, a poco de egresar del colegio secundario, su madre le recordaría que apenas regresara a Tucumán debía rendir una materia de su primer año en la carrera de Abogacía, en la Universidad Nacional de Tucumán. Poco convencido porque ya la había desaprobado una vez, recuerda el padre Luis a elDiarioAR que le respondió: "cuando baje voy a ver qué haré con mi vida". En pleno proceso de recuperación se encontró con la respuesta para su vida. Decidió ingresar al Seminario Mayor, en Tucumán. Continuó con sus estudios en la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, en Buenos Aires, en donde también cursó Teología en la Universidad Católica (UCA). Los curas operarios, orden que nació en España, se caracterizan por ejercer su tarea de formación de sacerdotes y trabajar por las vocaciones. Se ordenó como sacerdote el 21 de diciembre de 1996, en Tucumán, en la Parroquia Monserrat, que tiene un colegio primario y secundario, en donde estaban presentes religiosos de la orden de los operarios. 

A los dos meses, la orden recibe la invitación desde Puno, Perú, para que dos curas ejerzan su misión en ese obispado. Eligen a un cura con experiencia y a él, que acepta de inmediato.

Un camino que le permitió integrarse con rapidez a la comunidad del lugar fue el deporte. Desde el frustrado ascenso al Nevado de Cachi le quedó como hábito la práctica de básquet. Apenas puso un pie en Juliaca buscó una cancha y la encontró en un barrio cercano a la parroquia.

Otra actividad que lo comprometió fue fundar y presidir la asociación civil Nuevo Amanecer, a través de la que se construyeron tres casas estudiantiles para adolescentes y jóvenes, se administra una escuela heredada de un sacerdote que murió en 2015, y se sostiene centro de reforestación que ya lleva más de 5000 árboles plantados en zonas recuperadas.

Tras el ultimátum del obispo de Puno, Bejar cambió de domicilio en Juliaca y desactivó la ubicación de sus dispositivos digitales. Solo un puñado de cercanos conocían a donde estaba. Mientras tanto, con Juliaca sitiada por las Fuerzas Armadas, se puso en contacto con los Curas por la Opción por los Pobres argentinos. "El padre Pepe Di Paola estuvo muy atento y también el embajador argentino Enrique Luis Vaca Narvaja, que actuó vía por mediación de la Cancillería. Hablé con ambos y referentes de otras oganizaciones de Derechos Humanos, que me hicieron sentir acompañado", recuerda Bejar a elDiarioAR sobre esas horas.

Todos le recomendaron bajar el perfil hasta lograr su salida de Perú pero el padre Luis no pudo con su naturaleza. Enterado que en Juliaca se iba a realizar un funeral con los féretros de los 19 asesinados por balas de fuego, decidió salir de su refugio y asistir. "Caminé hasta llegar a la plaza, en donde hubo 100.000 personas. Me acerqué a los féretros, a los familiares de los muertos y grande fue mi sorpresa cuando me reconocieron y recibí tantas muestras de afecto como jamás en mi vida. Muy sentidas, en medio de tanto dolor y de reclamo. Fue muy fuerte e inolvidable. Dos sacerdotes dieron una misa y me sumé a ellos, me temblaban las piernas", recuerda. "Cuando todo terminó, regresé al lugar en donde me encontraba, ya con la noticia de que tenía pasaje en avión para retornar a Argentina, aunque antes debía viajar a Arequipa cuatro horas en vehículo para, desde allí y en vuelo de cabotaje, llegar a Lima, en donde me esperaban amigos y el boleto a Buenos Aires".

Bejar salió de Juliaca durante la madrugada, en plena oscuridad, en un vehículo particular junto a dos personas. El viaje de cuatro horas se extendió a nueve, por los retenes en las rutas y las protestas. Recién en el tercero de los intentos pudo llegar al aeropuerto arequipeño. El primero no prosperó por la fuerte vigilancia de las Fuerzas Armadas, el segundo por las protestas en las calles y la represión, hasta que en el último pudo sortear esos impedimentos luego de caminar dos horas. Así llegó a Lima, en donde estuvo tres días -casi escondido- para retornar a Agentina. "Tengo a muchas personas para agradecer, entre ellas, por ejemplo, a los tucumanos José Vitar y a Noguera, a Vaca Narvaja y al equipo del canciller Santiago Cafiero y a muchos conocidos y anónimos que estuvieron en contacto permanente. También al Vaticano porque sé, por fuentes cercanas, que el Papa Francisco sabía de mi situación y se ocupó", señaló a Bejar.

Para dialogar con elDiarioAR, el padre Luis contó que hizo una pausa en la lectura del libro "Tucumantes. Relatos para vencer el silencio", de la periodista Sibila Camps, el resultado de una investigación con los que la autora compone una obra de la no ficción sobre la violencia que sufrió Tucumán durante la última dictadura cívico militar.

Consciente que despertó contra él la ira de la derecha peruana, se propuso volver a Juliaca. "Es mi lugar en el mundo, ya encontraré algún modo de volver en marzo o cuanto antes", promete.         

DC/MG

La juventud comunista reivindica su pertenencia al FDT, pero advierte: “No vamos a caer en el posibilismo de Massa candidato"

La juventud comunista reivindica su pertenencia al FDT, pero advierte: “No vamos a caer en el posibilismo de Massa candidato

Cuando Mauro Haddad nació hace 29 años, la Unión Soviética y el socialismo real ya no existían. Se cumplía el pronóstico etéreo de Francis Fukuyama del Fin de la Historia. Tan lejos del Moscú gorbachoviano como del politólogo neoliberal, el líder de los jóvenes comunistas argentinos sentencia sobre su pertenencia al Frente de Todos y el futuro electoral en nuestro país: “No tenemos los aliados deseados, los que queremos; tenemos los que existen. Pero del otro lado está el fascismo. Y hay que frenarlo, como en Chile, como en Brasil”.

Entre el jueves 19 de enero y el martes 23, cerca de 400 jóvenes de 11 provincias argentinas, además de delegados de Uruguay, Brasil, Chile y Panamá, participaron en las sierras de Córdoba del 10° Campamento Nacional de la Federación Juvenil Comunista (FJC), la juventud del Partido Comunista de la Argentina, el partido marxista-leninista más importante del Frente de Todos.

Haddad, porteño, de oficio jardinero, ex empleado de comercio y “trabajador en blanco” de la cultura; desde 2020 es el nuevo secretario general de “La Fede”, como se conoce a la FJC, por donde pasaron históricos como el fallecido líder comunista Patricio Echegaray; el cofundador del Frente Grande y ex funcionario de la Alianza y el primer kirchnerismo, Eduardo Sigal; o la periodista y militante ecofeminista Claudia Korol.

Durante la cuarentena, no se realizaron estos campamentos juveniles, pero La Fede realizó trabajos voluntarios en la provincia de Santa Fe, donde en octubre de 2020 fue asesinada la militante comunista María Florencia Gómez Pouillastrou: “En enero y febrero de 2021 decidimos volver a San Jorge, donde Flor militaba. Ella era una referente comunista y ecofeminista, tenía mucho trabajo territorial y era una referente social. Hicimos unas brigadas de trabajo voluntario en San Jorge, con atención médica primaria, ollas populares y la construcción de huertas comunitarias. Y este año, decidimos poner en marcha nuevamente los campamentos de La Fede”, cuenta el secretario general de la FJC.

Mientras despide a algunos de los camaradas que participaron del campamento en Villa Ciudad Parque, un pueblito serrano de 3.000 habitantes ubicado a nueve kilómetros de Villa General Belgrano, en el valle de Calamuchita y a 90 kilómetros al sur de esta Capital; Mauro Haddad habló con elDiarioAR sobre la utopía comunista del siglo 21: “Hoy tenemos que luchar por ser felices. Cuando me incorporé a La Fede, me sumé a la aventura de cambiar la historia. Los de mi edad somos hijos del neoliberalismo, yo en particular soy hijo del menemismo; y las chicas y chicos de mi edad o más chicos, son hijos del neoliberalismo. A nosotros nos cabe la tarea de desaprender el individualismo, esa cultura del ‘sálvese quien pueda’, que nos impusieron y luchar por ser felices. En los últimos 30 años cambió el trabajo, cambió el modo de producción y las relaciones laborales. Cambió el barrio, cambió la sociedad, los chicos no juegan más a la pelota en la plaza, no van más a buscar a sus amiguitos para jugar en la plaza, eso cambió. No podemos ver la realidad del siglo 21 solo con el Manifiesto Comunista de (Karl) Marx o de (Vladimir Illich) Lenin. Nuestra visión del mundo, fundada en el marxismo-leninismo; sigue siendo la lucha por una nueva sociedad más equitativa, más solidaria; donde la fraternidad propia de esta tarea militante nos lleva, en la diaria, en la cosa cotidiana, a construir un futuro mejor”.

Los abuelos de Mauro Haddad eran fieles de la Acción Católica, mientras que su mamá militó en el trotskista Movimiento Al Socialismo (MAS) que en los ’80 dirigía Luis Zamora, la prehistoria del actual Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT-U) donde milita la diputada Myriam Bregman: “Ya desde chico me sentí de izquierda, mi mamá nos enseñó eso, pero en la vida diaria. Ella era empleada en un vivero, hacía changas de jardinería por su cuenta y trabajó de mesera. Mi mamá nos inculcó con su ejemplo, la necesidad de cambiar el mundo, hacerlo más justo. Yo no viví la etapa de la Unión Soviética, ni la caída del Muro de Berlín. Sumarme a La Fede fue la mejor decisión que pude haber tomado. Nosotros, los jóvenes, no tenemos el peso de hacernos cargo de los errores del socialismo real. Nuestra mirada de izquierda, como jóvenes comunistas latinoamericanos, más tiene que ver con lo que decía (José Carlos) Mariátegui ‘ni calco, ni copia’ de los modelos como pudo haber sido la Unión Soviética para las generaciones de nuestros padres y abuelos; nosotros estamos inmersos en un proceso continental con una base política, pero haciéndolo a nuestra manera”.

-Para gran parte de la izquierda dura, la izquierda roja, la utopía socialista se derrumbó con la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la URSS. Mientras que para la derecha, los procesos progresistas en América latina son rehenes de La Habana…

-Está Cuba, sí. Pero no es lo que fue la Unión Soviética para los procesos revolucionarios de los países del Tercer Mundo desde la Segunda Guerra Mundial. El simbolismo de la Revolución Cubana es enorme; pero no es el único faro. Podemos decir que está China, que avanza al socialismo, saca a 700 millones de chinos de la pobreza y gobierna el Partido Comunista. Pero los chinos son una cultura milenaria de 5.000 años, es otro faro. Aprendimos a construir desde distintos lugares, partimos de un colectivo que nos nutrimos del marxismo-leninismo, pero buscamos nuestras propias herramientas y nuestro propio camino. A nosotros no nos pesan las derrotas de la caída de los países del campo socialista, ya nacimos sin ese mundo bipolar Este-Oeste. Y entre 2010 y 2015 se volvió a hablar a nivel mundial de socialismo, de la necesidad de reconstruir un mundo más equitativo. En Latinoamérica tuvimos una serie de gobiernos de centroizquierda de los que nos nutrimos, el caso de Pepe (Mujica) en Uruguay; Lula en Brasil; o el caso de Bolivia y el socialismo comunitario con un sujeto como los pueblos originarios jugando muy fuerte en la construcción de otro paradigma. En Chile, el gobierno de Gabriel Boric está desandando 30 años de neoliberalismo en democracia y 17 años de neoliberalismo bajo la dictadura de Pinochet; este año se cumple medio siglo del golpe de Estado que terminó con Salvador Allende muriendo en La Moneda defendiendo la democracia. Quizá los chilenos quisieran cambios más rápidos; pero a veces las sociedades van más lento. Acá en Argentina, la Ley del Aborto tardó años en aprobarse. Los procesos políticos y sociales no son puros, los procesos no son limpios, los procesos no son perfectos. 

-Hablando de procesos, el Partido Comunista integra el Frente de Todos ¿Es una contradicción integrar una coalición de gobierno cuyo candidato para competir en las presidenciales de este año que suena con más fuerza sea el ministro de Economía Sergio Massa?

-Es cierto, integramos el Frente de Todos, y a diferencia de los procesos como en Uruguay, Brasil o Chile, acá no tenemos ningún Ministerio. No está dicho, no está confirmado que Massa sea el candidato del Frente de Todos. No vamos a caer en el posibilismo de Massa candidato, queremos una candidatura con un programa popular. Pero como decía (Antonio) Gramsci, ‘el único modo de predecir el futuro es organizarse y hacer que eso que quieres, ocurra’. Para nosotros Massa es la Embajada (de EE.UU.), como también lo fue Alberto. Pero reitero, del otro lado está el neofascismo, hay una derecha que ya no oculta su neofascismo. (Horacio Rodríguez) Larreta es Macri y (Patricia) Bullrich es Macri; que es el negacionismo del genocidio de la dictadura, entre otras cosas. Macri fue el primer gobierno en reconocer a (Michel) Temer tras la destitución de Dilma en Brasil; y envió armamento a la golpista (Jeanine) Añez en Bolivia para reprimir las protestas en defensa de la democracia y el gobierno constitucional y democrático de Evo Morales. El macrismo apoya a la dictadura de Dina Boluarte en Perú que en un mes ya causó 50 asesinatos. Y a la derecha de esta derecha fascista, está la ultraderecha de (Javier) Milei; que expresa lo mismo que (Jair) Bolsonaro en Brasil, al pinochetismo de (José Antonio) Kast en Chile, o los franquistas de Vox en España y acá es socio de Ricardo Bussi, hijo del genocida tucumano Antonio Domingo Bussi. Nosotros no estamos por la unidad porque sí, no nos sirve como pueblo que la agenda la marque la derecha. Parte de nuestro frente son Alberto, Cristina, Massa, la CGT y la burocracia sindical; pero también, nuestros aliados en el Frente de Todos son los sectores populares con los que trabajamos juntos en los movimientos sociales, la CTA de Daniel Catalano y sectores del kirchnerismo o cristinismo. Ojalá Massa no fuera el candidato del Frente de Todos, pero tenemos que trabajar para poner en marcha un proyecto y un candidato capaz de ganar la elección y de llevar adelante ese programa de Gobierno, porque del otro lado, reitero, está el fascismo. Hoy el posibilismo nos dice que el candidato debe ser Sergio Massa y nosotros y amplios sectores del Frente de Todos planteamos que hay que seguir dando el debate. Y el cambio está en lo cotidiano, hay que cambiar en las pequeñas cosas, hay que intervenir, y como dicen los pibes, ‘mandarse’, con un programa.

-Con Cristina Fernández de Kirchner autoexcluida o proscripta, según quién lo lea, ¿quién es candidato o candidata que según el Partido Comunista le puede ganar a Juntos por el Cambio?

-Cristina ya lo dijo, ella está proscripta. No hay que olvidarse que hace apenas cuatro meses intentaron asesinarla. Una banda de lúmpenes financiada por la derecha montó un atentado, un magnicidio, que afortunadamente falló. Y eso no pasó hace 20 años, ocurrió hace sólo cuatro meses. Es grave que el intento de magnicidio de Cristina, la principal dirigente política del país y la mayor referencia política del movimiento popular, no sea un tema de la agenda política nacional. Más allá de eso, nos parece importante que Cristina juegue activamente en el proceso electoral y tome un rol más preponderante. Hoy el Partido Comunista y La Fede no estamos trabajando en candidaturas, estamos trabajando en la construcción de un armado que represente la agenda de los sectores populares, pero también estamos trabajando en los territorios, llevando desde el llano, soluciones a los problemas de la gente, con acciones solidarias mínimas como asistencia médica, construcción de huertas comunitarias u ollas populares para los sectores más vulnerables. 

Carl Honoré: “Las empresas aprovechan el movimiento Slow para vender”

Carl Honoré: “Las empresas aprovechan el movimiento Slow para vender”

Carl Honoré juega al hockey sobre hielo, deporte en el que el disco puede alcanzar unos 120 km por hora. Y es el referente global del movimiento Slow (lento), una filosofía que se extendió en áreas que van de la educación al modo de diseñar ciudades. Carl Honoré es canadiense pero nació en Escocia, y aunque sonríe mucho, siempre man- tiene la boca cerrada. Carl Honoré habla de las horas que perdemos frente a las pantallas de los dispositivos; él usa un smartwatch que no mira casi nunca. Vive en Londres pero, distraído, no cruza Av. Corrientes por la senda pea- tonal. Publicó seis libros, el primero Elogio de la lentitud, es un best seller y el más reciente, para chicos, Viajar sin prisa. 40 rutas para conectar con el mundo. Dice que fue su alfombra mágica. Lo tradujeron a 35 idiomas y fue orador en dos charlas TED. Sentado en un hall de hotel que podría estar en cualquiera de los lugares del mundo que recorre al año, pronuncia con calma un español especiado con los otros cuatro idiomas que habla, lo aprendió cuando fue corresponsal en Buenos Aires en la década del 90. Además de periodista es historiador y tiene un título en literatura italiana.  El escritor ríe cuando le digo que me hizo salir corriendo al adelantar el horario de esta entrevista

-Acabás de participar como orador en el V Congreso de Educación y Desarrollo Económico en la Ciudad de Buenos Aires, e hiciste hincapié en las bondades de lo que llamás la educación lenta.

-Sí, es una educación reflexiva, que deja espacio para el debate, para la creatividad, que estimula habilidades emocionales y sociales impartiendo menos contenido, para ganar en profundidad.

-La Ciudad de Buenos Aires fue escenario reciente de tomas en varios colegios a raíz de los reclamos por las condiciones edilicias y la falta de financiamiento, además el Ministerio de Educación de la Ciudad está en conflicto con los gremios por el proyecto de trasladar las jornadas de capacitación docente a los días sábados. En este contexto, ¿cómo podemos pensar en la implementación de un paradigma como el de la educación lenta? ¿Es posible incidir en las prácticas educativas sin modificar las condiciones estructurales del neoliberalismo?

-Cuando hablamos de neoliberalismo estamos hablando de estructuras muy arraigadas, muy potentes, muy fuertes, con muchísima inercia, y en ello también faltan fondos para la educación. Como yo lo veo lo que aporta el movimiento Slow (lento) es inyectar una mirada diferente al sistema que ya existe. Es un Caballo de Troya cantando as alabanzas de la lentitud, de la conexión humana, de la solidaridad. Y con pequeños pasos: en el colegio tal, o en tal otro, con cosas pequeñas para ir construyendo un movimiento dentro del sistema que con el tiempo, a mi juicio, tendrá que cambiar porque está podrido, es un desastre para el planeta y para las personas. Creo que, sobre todo, después de la pandemia nos estamos dando cuenta de esto, pero una cosa es darse cuenta de que el sistema ya pasó su fecha de vencimiento, y otra es crear un sistema nuevo mañana. Ese plan B es una revolución. Yo no soy mucho de revoluciones, creo en el cambio como evolución, en pasos pequeños, en ir acumulando una presión para cambiar en el largo plazo, provocar un cambio tectónico para que se produzca el cambio sísmico de crear una sociedad mucho más sana, más sostenible, y más solidaria, ese es el objetivo. Incluso en países como Argentina, donde la coyuntura es mucho más compleja, siempre veo que algo en algún colegio se puede hacer, cambiando un poco los horarios, o las actividades por ejemplo.

-Una de las observaciones que se le hace al Slow desde América Latina tiene que ver con que su visión resulta, en algún punto, individualista.

-Aquí son culturas mucho menos individualistas que la cultura anglosajona o la cultura sueca, donde mucha gente vive sola. Acá la familia y lo colectivo tienen un lugar más central. En cambio en países como Inglaterra o Canadá la gente se muda y se va lejos de casa, no tenemos vínculos tan fuertes con la familia ni con la comunidad. Es una gran ventaja para ustedes como latinoamericanos porque el gran salto, el gran cambio del cual estamos hablando consiste en pasar del individualismo a un modelo mucho más colectivista. Ustedes ya tienen una cultura que tiende hacia eso, a mí manera de ver ya es una gran ventaja, tienen muchas desventajas también, pero hay que ver el lado optimista, ¿no?

-El Slow también suena un poco voluntarista. Es muy difícil “bajar un cambio” cuando toda la estructura social está articulada para acelerarnos, para que seamos más productivos.

-Es muy difícil, pero difícil no es nunca imposible. Se me ocurre una cita que me gusta mucho, es un proverbio africano: “Si quieres ir rápido ve solo, si quieres ir lejos ve acompañado”

-¡Después decís que no crees en la revolución, Carl!

-¡Qué llegue la revolución! (se ríe). Tengo un revolucionario interno. Yo hablo de la revolución Slow, para mí es una revolución. En la que no creo es en la revolución de cócteles molotov.

-Al Slow también se lo acusa de clasista porque se requiere capital para darse el lujo del tiempo de ocio, para poder desacelerar. 

-Creo que esa es una mentira que nos vende el sistema capitalista, que pensemos que es solo un lujo, que no está al alcance de todos. Para mí el panorama es mucho más matizado. Obviamente todo es más fácil con plata pero, por otro lado, muchas personas que tienen empleos muy bien pagos tienen trabajos que los persiguen. Salen de la oficina y los están llamando, les están mandando mails, están constantemente conectados a la red. En cambio, si tenés un laburo como carpintero o albañil dejás tu laburo y ya está, no te mandan informes, o mails, o te llaman todo el tiempo. Por otro lado, el argentino promedio -estamos hablando de ricos, clase media y clase humilde- se pasa hasta 10 horas por día frente a una pantalla. Es increíble. Argentina está en el top 3 de horas de pantalla al día. Y luego la gente dice “no tengo tiempo”. Es que estás pegado a la pantalla, aferrado a Instagram, desperdiciando hora tras hora. Para muchos, sea cuál sea la clase social, requiere un cambio de chip en el uso del tiempo, sobre todo con las nuevas tecnologías que funcionan como un agujero negro, chupando hora tras hora, porque si no estamos ahí, en la vidriera, no estamos vigentes.

-Tu visión de la “postpandemia” es bastante positiva frente a otras lecturas que entienden que las condiciones de subsistencia de las poblaciones vulnerables son actualmente más precarias y que, en general, se produjo un empobrecimiento y hay una distribución aún más inequitativa de la riqueza.

-Creo que el gran legado de la pandemia fue demostrar que cosas que antes creíamos imposibles de cambiar sí pueden cambiar, que hay otra forma de hacer las cosas. Esto se ve mucho en el mundo laboral, en el trabajo remoto, híbrido, todas cosas impensables hace cinco años ya pasaron a ser la norma. Lo que tenemos que hacer con esta nueva libertad, esta nueva cancha abierta de posibilidades es elegir las buenas, no las malas. Yo no soy utópico y no creo que la pandemia haya salvado el mundo, para nada, pero cambió un poco el chip en el sentido de haber puesto sobre el tapete la posibilidad de reimaginar y replantear muchas cosas, desde la educación, pasando por las relaciones afectivas y el trabajo, lo sacudió todo. Nos dejó con esa posibilidad de reimaginarlo todo, soy bastante optimista. 

-El movimiento Slow, cuando postula que todos podemos desacelerar, no parece considerar la división sexual del trabajo, sobre todo de cuidado no remunerado, que establece desigualdades estructurales que permiten a los varones hacerse con un diferencial de tiempo, tanto de ocio como productivo. Esto incluso se reforzó con el teletrabajo en muchos casos.

-Estoy totalmente de acuerdo con que es un problema que se reforzó con la coyuntura de la pandemia. Creo que el movimiento Slow puede aportar mucho porque uno de sus objetivos principales es la igualdad, darle a todos los mismos derechos, las mismas posibilidades y la misma autonomía temporal, el mismo control sobre su tiempo. Controlar el propio tiempo es la piedra angular del movimiento. Yo estoy colaborando con un movimiento que empezó en Barcelona que se llama “La semana del uso del tiempo” y el eje es el acceso al control sobre el tiempo propio, eso tiene que ver también con las desigualdades de género. Es el filtro temporal. Hay muchos filtros a través de los cuales se pueden ver y combatir las desigualdades, se puede hacer desde muchas perspectivas, desde muchas ópticas. Un filtro es el tiempo y ahí puede aportar algo el Slow con el lenguaje, con la visión de una sociedad más justa, más igualitaria. Que las mujeres recuperen su tiempo es un punto clave.

-Gigantes como Microsoft están comenzando a adoptar algunos de los postulados del movimiento Slow en la organización del trabajo. Se enfocan en el aumento de la productividad que funciona como un incentivo para las empresas. ¿Existe un peligro de slow-washing empresarial?

-Hay dos peligros, el primero tiene que ver con la publicidad, lo que proyecta la empresa hacia afuera. Vos ves publicidades por todas partes utilizando al movimiento Slow: mujeres sentadas en la playa haciendo Yoga para vender cualquier barbaridad, y eso por un lado me parece positivo, entre comillas, porque el hecho de que las empresas están aprovechando el movimiento Slow para vender cosas ya demuestra que el movimiento llegó, que tiene peso en la cultura, es como decir “hemos llegado porque nos distorsionan, nos aprovechan, nos explotan”, ese es un punto. El otro es lo que hacen las empresas hacia adentro: aumentar la productividad me parece bien, incentivar la creatividad me parece fantástico, mejorar la salud también, pero para mí no es el punto final, no es el destino, es una etapa, es una estación para llegar a la terminal que es crear una empresa responsable, que no tenga como su único objetivo maximizar beneficios. Vuelvo a la metáfora del Caballo de Troya: vos llegás con un discurso de “aquí con la lentitud vamos a mejorar la productividad, la creatividad, etc” pero, al mismo tiempo, haciendo esto, dándole a los empleados la posibilidad de reflexionar, de contemplar el horizonte, de mirar el panorama completo, mi esperanza es que se empiecen a cuestionar. Y que las empresas se digan: le debemos algo a la sociedad, le debemos algo a la naturaleza, estamos conectados con el entorno, tenemos responsabilidades que van más allá de las ganancias. Y esa es un poco mi misión, el porqué trabajo con empresas, porque yo podría ir a trabajar a un banco y ganar mucho más de lo que gano predicando la lentitud para empresas, yo lo hago porque tengo una me - ta a largo plazo: provocar una revolución (se ríe) dentro de la empresa, pero el primer paso no es llegar con moloovs, sino un poco más suave, más ameno. “Ah! vamos a aumentar la productividad, vamos a ser más creativos, vamos a tener salud”, cosas lindas y luego, al desacelerar, casi siempre hay más tiempo para reflexionar y llegar a las grandes preguntas por fin: ¿quién soy? ¿será que estamos viviendo la vida correcta para nosotros? Esas preguntas que quedan tapadas por la vida de correcami - nos, haciendo malabares con 82 mails. En muchos casos esa vida frenética es un mecanismo de negación, una manera de huir de uno mismo, es mucho más fácil llenar la cabeza con distracciones electrónicas, estimulación, estar sobre cafeinado, cuesta afrontar esas preguntas complicadas, complejas.

-¿Tiene una dimensión utópica el Slow ?

-Soy bastante utópico en el fondo, digo siempre optimis - ta pero tengo mi lado utópico. Sueño con utopías. Y de hecho soy bastante de izquierda también. Bastante. Lo que pasa es que cuando la gente escucha la palabra “izquierda” le da pánico. No me vayas a citar como el Che del Norte (se ríe).

-¿Cómo entiende el movimiento Slow al consumo?

-Cada compra que hacemos es una decisión política, estamos diciendo “este es el mundo en el que quiero vivir”. Cada acto de compra es un acto que tiene un efecto de reacción en cadena.

-Pensaba por ejemplo en los autos eléctricos desarrollados en el llamado Norte Global, diseñados para funcionar con baterías de litio, que se extrae en gran parte de países de América Latina, entre ellos Argentina. Hay una distribución diferencial del riesgo entre el Norte y Sur Global, y una contradicción también.

-Bueno, quien manda es el Norte ¿no?. Exportamos al Sur nuestros problemas, nuestra basura incluso. Es el ejemplo de la desigualdad, las reglas de juego están hechas para favorecer al Norte, sin duda, incluso en estos campos, en las decisiones que deberían ser positivas para el planeta. La industria verde tiene su lado oscuro, y la factura la paga el Sur. En este caso por una cuestión geográfica, o geológica, que es que existen los minerales aquí.

-Sí, pero también es una decisión política sostener matrices de desarrollo montadas sobre industrias extractivas contaminantes. Los problemas globales tienen impactos locales.

-Sí, claro, vos podés comprar un auto eléctrico en Suecia, muy bueno para el medio ambiente en Estocolmo pero ¿qué impacto tiene en Bolivia?. Es como estar en el tráfico, vos no estás en el tráfico, vos sos el tráfico. Además podemos arrancar con las mejores intenciones del mundo, yo vivo en Londres, si quiero comprar un auto quiero comprar un auto eléctrico…

-También podés tomarte el subte Carl, que contamina menos…

-No, no, no voy a comprar ningún auto, yo ando en bici, en rollers y a pie. Es un ejemplo retórico, digamos. Ando por todos lados en bici, a veces en transporte público, que es otro ejemplo de la importancia de la colectividad, si invertimos en cosas que son para todos, todos salimos ganando. El paradigma del Buen Vivir es una propuesta latinoamericana que se basa en conocimientos, saberes y prácticas ancestrales de pueblos indígenas. Tiene algunos puntos en común con tu trabajo, se centra en el bienestar de las personas y pone en cuestión los supuestos del crecimiento económico, la explotación de la naturaleza, y la idea de progreso ilimitado. Sin embargo, en ciudades como Buenos Aires no tiene la cobertura mediática ni la atención que suscita el movimiento Slow. El que trae el mensaje es importante, desgraciadamente es así. En toda América Latina, pero sobre todo en Argentina, existe un gran complejo de inferioridad hacia el Norte, ven a esos países como superiores y agarran las tendencias porque “hacen esto en New York o en o Miami, o en París”. Yo lo sentí desde mi primera gira por América Latina para hablar de este tema, era como que la gente no se animaba a cuestionarme, llegaba ya con una montaña de crédito, de prestigio, solo por ser del “primer mundo”. Yo soy un periodista, estas son ideas, no son palabras grabadas en piedra. Siempre hay que criticar y cuestionar, no quiero que mis ideas sean plasmadas sin cambiar, tie - nen que ir evolucionando en función de nuevas miradas, de nuevos cuestionamientos. Me gusta criticar y que me critiquen, que vayamos modificando ideas a través del debate. Yo soy periodista, no soy ningún gurú.

-¿Cómo te sentís con que te llamen el gurú del movimiento Slow?

-Soy el gurú menos gurú del mundo. Cada vez que lo escuchamos con mis amigos nos reímos a carcajadas.

MR