El Alto Salvador

Código Postal 5571

Noticias de Mendoza

Milei y Menem, bajo presión en el Congreso para que se sancione a los diputados que visitaron a Astiz y otros represores

Milei y Menem, bajo presión en el Congreso para que se sancione a los diputados que visitaron a Astiz y otros represores

La repudiable visita de seis diputados de La Libertad Avanza a Alfredo Astiz y otros genocidas alojados en el penal de Ezeiza irrumpió ayer por la tarde en una importante reunión que el Gobierno tuvo con todos los bloques aliados en la Cámara de Diputados para discutir un tema de otra índole: el impulso de la reforma electoral libertaria que propone la eliminación de las PASO. La polémica dominó parte de la cumbre porque los aliados le reclamaron a los representantes del Ejecutivo y del oficialismo que haya una sanción disciplinaria para los legisladores que integraron la comitiva, supo elDiarioAR de fuentes parlamentarias. 

La respuesta que ensayó el oficialismo fue desligar a la Casa Rosada y al Congreso del episodio. El argumento fue que la agenda que promovió el diputado libertario por Entre Ríos Beltrán Benedit –y a la que se sumaron sus pares Guillermo Montenegro (Buenos Aires), Alida Ferreyra (Corrientes), Lourdes Arrieta (Mendoza), María Fernanda Araujo (CABA) y Rocío Bonacci (Santa Fe)– se trató de una mera “cuestión de índole personal” y que no representa ni al presidente Javier Milei ni a Martín Menem. Sugestivamente, tras la reunión con los legisladores anoche fue al Congreso Karina Milei. 

Los opositores no salieron conformes con esa contestación. Saben que en la próxima sesión en el recinto –ya agendada para el 7 de agosto– el kirchnerismo y la izquierda retomarán la polémica con muchas cuestiones de privilegio. Justo anoche, horas después de la cumbre en el Parlamento, desde Unión por la Patria presentaron un proyecto de resolución para que haya una sanción efectiva en el marco del artículo 66 de la Constitución Nacional.

El contexto de la discusión entre el Gobierno y su opositores más cercanos fue un encuentro que ocurrió en el salón de Honor del primer piso de Diputados, contiguo al despacho de Menem. Hasta allí se acercaron el vicejefe de Gabinete del Interior, Lisandro Catalan; el vicejefe de Gabinete Ejecutivo, José Rolandi; la secretaria de Planeamiento Estratégico, María Ibarzábal, y el subsecretario de Gestión Institucional, Lule Menem, para explicarle a las espadas de los bloques aliados el paquete de reformas políticas que quiere sancionar la Rosada antes de fin de año: básicamente la eliminación de las primarias y recortar el financiamiento de los partidos políticos. Fue un encuentro en segundo término, luego de la exposición que había encabezado el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, más temprano en Balcarce 50.

Del otro lado de la mesa se ubicó un amplio abanico de opositores cercanos a los libertarios, como Cristian Ritondo y Silvana Giudici (por el PRO); Rodrigo de Loredo y Soledad Carrizo (UCR); Miguel Pichetto y Margarita Stolbizer (Hacemos Coalición Federal), y Maximiliano Ferraro y Juan Manuel López (Coalición Cívica). Además estuvieron Pamela Caletti (Innovación Federal), Agustín Fernández (Independencia), Nancy Picón Martínez (Producción y Trabajo), Osvaldo Llancafilo (MPN), Paula Omodeo (CREO) y Oscar Zago (MID y ex de LLA). Por el oficialismo estuvo el titular del bloque, Gabriel Bornoroni.

Según reconstruyó elDiarioAR, fue Ritondo el que le reclamó al Gobierno una medida sobre el grupo de diputados que visitaron a los genocidas. Que el jefe de bloque del PRO iba a plantear el tema en la reunión con los funcionarios lo sabían de antemano Pichetto, De Loredo y López. La intención original era decírselo a Francos en la Rosada, pero se habrían olvidado. Para el diputado amarillo, la actitud de sus pares libertario fue “atroz”. 

El pedido puntual fue que Menem avance en una medida disciplinatoria amparado en el artículo 66 de la CN, el mismo que citó UP, que reza: “Cada Cámara hará su reglamento y podrá con dos tercios de votos, corregir a cualquiera de sus miembros por desorden de conducta en el ejercicio de sus funciones, o removerlo por inhabilidad física o moral sobreviniente a su incorporación, y hasta excluirle de su seno; pero bastará la mayoría de uno sobre la mitad de los presentes para decidir en las renuncias que voluntariamente hicieren de sus cargos”.

Tanto Menem como los funcionarios del Ejecutivo buscaron una salida elegante, aunque se mostraron sorprendidos porque el tema se introdujera en la cumbre que tenía otros ejes. Dijeron que lo que hicieron Benedit y los otros cinco legisladores “no es representativo de La Libertad Avanza como gobierno y como bloque”. El titular de la Cámara baja incluso ratificó que “no sabía” que se iba a realizar esa visita, pese a que el convite se había extendido a los 38 legisladores libertarios a través del grupo de WhatsApp que comparten. La visita además tuvo cierto carácter oficial: los legisladores viajaron en una combi pedida al cuerpo a través del sistema de autorizaciones de uso de vehículos oficiales, al cual los diputados pueden acceder por su intranet.

Lule Menem, Rolandi y Catalan, los funcionarios del Ejecutivo que ayer visitaron a diputados y recibieron el reclamo para que haya sanciones a los que visitaron a represores en Ezeiza.

El temor de los aliados es que si no hay siquiera un llamado de atención a los libertarios, la polémica escale en la próxima sesión, que tiene en agenda proyectos sobre regularización de uso de armas y la ampliación del registro de datos genéticos. “Empiojan una sesión que está acordada, ya sabemos lo que va a pasar. Les pedimos que tengan un poco de responsabilidad”, dijo una voz parlamentaria. “Si te hiciste un gol en contra, decime cómo lo recuperas”, le planteó uno de los diputados al Gobierno. “Afectaron la investidura del Congreso como institución y de todos nosotros como diputados”, se quejó una legisladora que estuvo en la reunión. Incluso sorprendió la reacción que tuvo Zago, hasta hace muy poco jefe del bloque de LLA: “Yo ya los hubiera expulsado”.

“Bienvenido sea el repudio de las distintas fuerzas políticas, pero es necesario tomar medidas ejemplificadoras”, plantearon desde UP en su tuit de anoche que reclamó una sanción sobre Benedit y los demás libertarios. Citaron también el artículo 188 del reglamento interno, que plantea: “En el caso de que la gravedad de las faltas lo justificare, la Cámara, a indicación del presidente o por moción de cualquiera de sus miembros, decidirá por una votación sin discusión, si es o no llegada la oportunidad de usar de la facultad que le confiere el artículo 66 de la Constitución. Resultando afirmativa, el presidente nombrará una comisión especial de cinco miembros que proponga la medida que el caso demande”.

Al caer la tarde en el despacho de Menem ayer ratificaron que no habrá ninguna medida al respecto sobre sus diputados. Y desligaron que la visita de la hermana de Milei a última hora tenga que ver con eso: apuntaron que las reuniones con El Jefe son periódicas. 

El titular de la Cámara baja buscó enfocarse en lo que dejó la cumbre de unas dos horas con la oposición aliada sobre la reforma electoral: la posibilidad de que se eliminen las PASO, la instrumentación de “ficha limpia” para los futuros candidatos y el avance de la Boleta Única de Papel en el Senado. Los funcionarios presentaron esos títulos a los opositores, pero no dieron detalles sobre cuándo se tratarán o cuando se conocerá la letra de los proyectos. El saldo de la jornada en el oficialismo fue: “Estamos bien”.

MC/DM

Los gestos y sobreactuaciones de Milei que volvieron a poner a la Argentina en la mira de Irán y Hamas

Los gestos y sobreactuaciones de Milei que volvieron a poner a la Argentina en la mira de Irán y Hamas

“Teherán va a imponer su propio juego respecto del enemigo y hará que se arrepienta de su enemistad con Irán”, proclamó el domingo un editorial del Teherán Times, el diario considerado como vocero oficioso del régimen iraní, principal valedor de la organización palestina Hamas.

La amenaza -sorprendentemente explícita- tenía como destinatario al Gobierno y a la Justica argentina, y fue estratégicamente realizada para que impactara sobre la jornada en que se recordaba en Buenos Aires el 30° aniversario del ataque contra la sede de la AMIA en el barrio porteño de Once.

Por si quedaban dudas, el editorial del Teherán Times afirmó su “rechazo a las hipotéticas acusaciones de la justicia argentina contra ciudadanos iraníes”. Y concluyó desafiante: “Sin duda, Teherán no olvidará la política antiiraní de Buenos Aires”.

Las respuestas por parte del Gobierno fueron inmediatas y corrieron por cuenta de figuras de peso como Victoria Villarruel, Patricia Bullrich, Luis Petri y Guillermo Francos. En el acto por el 30°aniversario del atentado a la AMIA, la vicepresidenta aseguró que Argentina “no va a tolerar amenazas de ningún estado” y que se atemorice a la población. En tanto que el ministro del Interior afirmó: “No hay preocupación, no nos vamos a dejar amenazar. Vamos a combatir al terrorismo con las Fuerzas de Seguridad, con las Fuerzas Armadas y con inteligencia”.

Durante toda la jornada de ayer, tanto el tono y como magnitud de las respuestas fueron dando cuenta de que la editorial del medio iraní había pegado fuerte en el Gobierno, principalmente por la llamativa ausencia de ambigüedades en el lenguaje utilizado.

Para numerosos analistas, una amenaza de estas características pone en “zona roja” la escalada de tensiones que se inició entre la Argentina y el eje Irán-Hamas prácticamente desde el momento en el que Javier Milei se sentó en el sillón de Rivadavia.

Una lista de actuaciones y sobreactuaciones

-Aún en campaña, antes de ser elegido presidente, el entonces candidato de La Libertad Avanza prometió que su prioridad en materia internacional serían Estado Unidos e Israel.

-El primer país al que Milei hizo una visita oficial como presidente fue Israel (había viajado antes a Suiza, pero para participar del Foro de Davos), en febrero de este año. Allí se reunió con referentes de sectores ultra religiosos y se tomó su hoy icónica foto llorando en el Muro de los Lamentos.

-Durante ese mismo mes, en una entrevista con la cadena CNN, el presidente afirmó que “Israel no está cometiendo ni un solo exceso” en sus represalias en Palestina por el ataque perpetrado por Hamas en territorio israelí y calificó a Hamas como “una expresión del nazismo en el siglo XXI”.

- Tras aquel viaje, Milei anunció que la Argentina trasladaría su embajada a Jerusalem (solo cinco países la tienen allí), lo que provocó un comunicado de repudio de Hamas, coordinado con Irán. La canciller Mondino relativizó en abril esta iniciativa, pero el presidente la ratificó a comienzo de este mes en un diálogo con seguidores en su cuenta de la red social X.

-El pasado 12 de julio, el Gobierno argentino declaró a Hamas “organización terrorista internacional”. En el anuncio oficial se explicaba además que Javier Milei “tiene el compromiso de reconocer a los terroristas por lo que son”. Tras hacerse pública la medida, Hamas exigió a Milei que se retracte.

-Este miércoles, en un discurso ante el Congreso Judío Mundial en el Hotel Hilton, previo al homenaje por el 30° aniversario , una actividad previa a los homenajes que se realizarán mañana, el Presidente afirmó que “no pueden quedar dudas de que el terrorismo iraní es un asunto de interés nacional que afecta de forma directa a la vida de los argentinos”, y destacó que a tres décadas de impunidad “elegimos la palabra, no el silencio” y responsabilizó a “sectores vinculados al gobierno de Irán, Hezbolá y Hamas”, que perpetraron la masacre del 7 de octubre pasado en Israel, de ser “el mismo terrorismo que nos atacó a nosotros” hace tres décadas.

Tras la publicación del editorial del Teherán Times, comenzaron a multiplicarse las voces advierten que el gobierno argentino “está jugando con fuego” a través de sus intervenciones en el eterno avispero de Medio Oriente.

“Milei ”cumple“ hasta las promesas desatinadas de campaña que derivan en actos de patanería geopolítica”, publicó el escritor y analista Jorge Asís en su columna habitual en el diario Perfil. “Agregó al Movimiento Hamas en la lista de ”organizaciones terroristas“, como si Argentina estuviera alojada en el primer cordón de la Unión Europea, en la oportuna víspera del 30 aniversario del atentado violentamente impune a la AMIA”.

Habrá que esperar entonces las próximas medidas, o acciones, de Hamas”, concluyó Asís. 

DM

La partida de Charly García, una vida en serio

La partida de Charly García, una vida en serio

Charly García está a punto de viajar a Estados Unidos. Tal vez lo intuya, tal vez lo pueda escuchar con su oído absoluto, tal vez esté escrito en algún lugar; va a partir para partir: el mar de la música argentina con sus nuevas olas, las cabezas de un país donde sus clics modernos van a reverberar para siempre. Quizás por eso habla frente a cámara con la calma impostada del que tiene un plan y una valija en la mano (el repaso mental, las tres P de pasaporte, pasaje, plata; el clásico “espero no estar olvidándome de nada” en tensión con un despreocupado “que pase lo que tenga que pasar, total voy a estar lejos”; la eterna cinchada inquietante entre lo nuevo y lo desconocido). Que lo inaudito no tape lo valiente: para algunos Charly es un marciano que se anima a aterrizar en la televisión. Y lo hace con soltura ni más ni menos que para conversar con Gerardo Sofovich, el conductor de voz rasposa, el actor, el productor de teatro de revistas, el hombre que escribió guiones de películas muy populares como Los caballeros de la cama redonda, Los doctores las prefieren desnudas, Los vampiros los prefieren gorditos, La guerra de los sostenes, Las muñecas que hacen ¡pum!. Lo insólito –tal vez pensado desde hoy– es justamente que se dediquen a conversar, que lo que compartan sea un diálogo, un interés genuino en ese aquí y ahora, en ese intercambio. Sofovich, de hecho, va dando muestras de su deslumbramiento ante el músico a medida que la charla avanza y Charly, a su vez, se prende del embeleso para regalarle palabras memorables. En un tramo se ponen confesionales: Sofovich dice que Los Beatles lo agarraron “cuando ya era grande”; García, lejos del lugar común del artista que apuesta a la incomprensión, asegura que trabaja pensando en el qué dirán. “Quiero comunicarme”, dispara.

La escena se interrumpe –y en esa interrupción, crece– con el aterrizaje de un tercero –no hay hechizo sin triángulo–: el actor Jorge Porcel, que dice que está de paso, que quiso meterse a escuchar. El mismo que protagonizó las películas que escribió Sofovich, el mismo que, según cuentan más adelante, suele debatir con el conductor sobre jazz. Más dubitativo, menos entregado a la novedad que Sofovich, el comediante de todos modos intenta arrimarse a un Charly cada vez más aplomado y encantador.

Sofovich pregunta si existe algo así como el rock nacional y le deja la respuesta servida para que García, en pocos movimientos, arme su árbol genealógico musical y cuente cómo escribe la música que escribe (un poco risueño, lo deja entrever: escribir es siempre armarse un linaje). Les dice que estudió música clásica, que de chico iba a ver a Almendra y a Los Gatos, que le interesan Gershwin o Bob Dylan y que, al mismo tiempo, su búsqueda es lo nuevo. “Se trata de hacer una música que no te suena a nada”, subraya. 

Con la picardía del pescador que sabe dónde pero sobre todo cuándo buscar, Sofovich lanza una pregunta caña: “¿Sos romántico?”. Entonces Charly, tal vez en el pico más alto de lucidez y frescura de todo el encuentro, asume: “Soy un romántico moderno. Por ahí es un romanticismo de un futuro antiguo. Algo antiguo pero futurista, como esas películas de ciencia ficción de antes que hablan de lo que va a pasar el año que viene y ya son viejas”.

La deriva los va a llevar a hablar de identidad, otra vez de Los Beatles, de ganar dinero, de las bandas y músicos que les “llegan” y los que no. Con Porcel no hay caso, no puede con Luis Alberto Spinetta pese a que, en su recuerdo, “Muchacha de papel fue una gran creación” (sic). Más adelante, será el turno de la violencia, de la política, de la importancia de que todos tengan la posibilidad de participar en las elecciones que se vienen (“mi voto es muy importante”, bromea Charly y promete que, como va a estar afuera, va a ir a votar al consulado). 

El final es para la paternidad, de alguna manera también para el futuro: García cuenta que fue a ver Titanes en el Ring con su hijo de seis años, que el nene juega con sintetizadores y que a veces le dice que sus canciones son “fallutas”. El cierre, a todo trapo, a todo encanto, lo impulsa otra pregunta caña de Sofovich: ¿qué te gustaría que fuera tu pibe? Charly, quizá pensando en la salida, en el viaje que se aproxima, en la música que viene, en la Argentina que se asoma y que conoce de memoria el tridente sufrir-amar-partir, responde y la moneda queda en el aire: “Me gustaría que fuera músico, por una vanidad personal. Pero me gustaría que fuera libre”.

Entonces Porcel, definitivamente pasado el proceso de deshielo, ya conquistado también por el músico, ya imantado por su magia, decreta que lo que acaba de escuchar es “el mejor acorde de la tarde”. Charly se pone a tocar algo en el piano, manda un saludo a los que están escuchando. “Voy a volver pronto, eh, y para arriba”, dice poco antes de partir para partir.

Estas escenas impresionantes fueron rescatadas en el podcast Charly García, 14 de julio de 1983 que circuló con mucha fuerza por estas horas (abajo les cuento más). Refleja una de las varias partidas con las que me crucé en estos días –del adiós glorioso de Ángel Di María a una película que me deslumbró y algunas lecturas: todo en ese tono–. Algunas forman parte de una nueva edición de Mil lianas. Si tienen ganas, pueden pasar por acá.

1. Partió de mí un barco llevándome, de Cecilia Kang. “Explicar con palabras de este mundo/ que partió de mí un barco llevándome”, escribió Alejandra Pizarnik en un poema que forma parte de su libro Árbol de Diana. De esa imagen y de esa partida inasible tomó el título para su película la cineasta argentino-coreana Cecilia Kang, quien en un texto que se difundió para los medios aseguró: “Podríamos decir que este poema habla acerca de aquello que es inaprensible con palabras. Aquello de lo vivencial, de la experiencia, que no se puede contar con el lenguaje. No nos alcanzan las palabras de este mundo para explicar algunas experiencias”.

Fue durante un viaje en 2013 a Seúl, la capital de Corea del Sur, que la realizadora tomó contacto con un personaje y con una historia que la marcó: la de una mujer llamada Kim Bok-dong, quien a sus 15 años fue convertida en lo que durante la Segunda Guerra Mundial se llamó “comfort women” o “mujeres de consuelo”. Fueron, según se pudo reconstruir años después y según narraron las propias sobrevivientes, más de 200 mil las jóvenes asiáticas secuestradas y llevadas lejos de sus hogares para ser explotadas como esclavas sexuales por el ejército imperial japonés

Muchos años después, la cineasta convoca a Melanie Chong, una joven actriz argentino-coreana y le propone que interprete frente a cámara en un monólogo a una de estas mujeres coreanas explotadas. Se trata, según se puede ir viendo a lo largo de la película, de una especie de experimento, de un intento por indagar en eso que no se puede decir pero sí registrar con imágenes. Lo que termina exhibiendo Kang con gran sensibilidad en su largometraje es una partida doble: por un lado la de la propia actriz, que a medida que se va involucrando en su papel se contacta también con sus propias heridas, con su propia historia personal, que también involucra idas y vueltas, partidas y llegadas. Y también la de la realizadora, que en ese intento por unir fragmentos que provienen de tiempos dispersos, arma una línea en forma de preguntas: ¿qué une aquel pasado con su propio presente? ¿Cómo ponerle el cuerpo hoy a las opresiones que siguen insistiendo?

La película Partió de mí un barco llevándome, de Cecilia Kang, se puede ver, entre otros, en Malba Cine. Más información sobre funciones y horarios, en este enlace.

2. Charly García, 14 de julio de 1983, de Marcelo Filippo. El músico, compositor y luthier argentino Marcelo Filippo lo cuenta así: un día del invierno de 1983 ve con su hermana que Charly García estaba en la televisión dándole una entrevista a Gerardo Sofovich. “Amenazando a nuestros padres para que no hicieran ruido”, como recuerda Filippo, decidieron registrar aquel encuentro insólito con lo que tenían a mano: un grabador portátil pegado al parlante del televisor. Ese audio se mantuvo guardado durante más de 40 años en un cassette TDK que Filippo convirtió ahora en un podcast hipnótico. Quizá intuía que tenía una joya entre sus manos, porque el registro se hizo poco antes de que García partiera a los Estados Unidos a visitar Nueva York y grabar un disco clave para la historia de la música popular argentina como Clics modernos y también por los tiempos que quedan capturados en esa cinta: las elecciones para que vuelva definitivamente la democracia están cada vez más cerca. El cruce que se arma entre un Charly súper lúcido, un Sofovich deslumbrado y la aparición sorpresiva de Jorge Porcel hacen de este hallazgo uno de los mejores documentos que se tienen de una época efervescente y de un artista que está por tomar vuelo, como sostiene Filippo, “en más de un sentido”.

El podcast Charly García, 14 de julio de 1983 se puede escuchar por acá. Más sobre Marcelo Filippo en este enlace.

3. La vida en serio, de Juana Bignozzi. Este libro, que llegó entre las novedades editoriales de junio, es también el libro de una escritora atravesada por una partida y por el intento de un regreso. La lengua está partida y también tironeada, rearmada. “Ahora sólo espero llegar a tiempo para siempre a mi ciudad”, escribe en el texto que abre esta publicación. Se trata del primer volumen de la poesía completa de Juana Bignozzi, lleva como título La vida en serio Obra completa 1998-2019 y fue publicado por Adriana Hidalgo al cuidado de Mercedes Halfon.

Bignozzi fue una especie de punk, una inclasificable, una de las autoras más interesantes del país. Un personaje que comenzó siendo la única mujer del célebre grupo de poetas El Pan duro, que integró con Juan Gelman y varios más, entre mediados de los 50 y mediados de los 60, y que luego dejó el país para instalarse en Barcelona en los ‘70. Muchos años después, de regreso en Buenos Aires, se convirtió en un personaje admirado por jóvenes poetas que se encargaron de cuidar su poesía, que por suerte está siendo recuperada con fervor. Leer a Bignozzi siempre es estimulante, como una inyección de adrenalina, de efervescencia.

Llega a las librerías la obra completa de Juana Bignozzi.

El libro La vida en serio Obra completa 1998-2019, de Juana Bignozzi, salió por Adriana Hidalgo Editora.

Apostilla. La colega Malena Rey (si todavía, por alguna extrañísima razón, no siguen su divino newsletter El hilo conductor, háganlo, es por acá) rescató en su cuenta de Twitter una entrevista reciente que le hicieron a César Aira en su casa en Flores para la televisión sueca y es pura magia. Pueden verla en este enlace.

Banda sonora. Hablamos arriba de Clics modernos, del linaje que se armó Charly García y de Nueva York. Me parece una buena excusa para sumar a nuestra lista de canciones (sí, esa que siempre encuentran por acá) al propio Charly, a Spinetta, a George Gershwin y algunos temas que por motivos distintos nos pueden hacer viajar musicalmente hasta Nueva York. Acompañamos y de paso suspiramos con el aniversario del lanzamiento de Cuando Harry conoció a Sally, que por estos días cumplió 35 años.

Bonus track. Un aviso para quienes tengan entre sus manos algún proyecto de libro de no ficción: esta semana el sello Libros del Asteroide anunció que se abre la recepción de proyectos para participar en la quinta edición del Premio de No Ficción, un galardón que organiza esa casa editorial y que se fundó para “promover y promocionar la creación de no ficción literaria en lengua castellana”. Por acá pueden leer más detalles de la convocatoria que premia con 10 mil euros al ganador. De paso, un recordatorio: sigue abierto el llamado para participar del Premio Futurock de Novela 2024, que este año entrega 3.500.000 pesos y tiene como jurado a Alan Pauls, Julián López y Carla MaliandiEn este enlace pueden encontrar más información.

Bonus track II. Por si se distrajeron o se les pasó, en este enlace pueden encontrar una guía con algunas de las novedades editoriales que llegan a lo largo de julio a las librerías.

¡Hasta la próxima!

Mil lianas también se puede leer como newsletter. Para recibirlo por correo electrónico cada viernes pueden suscribirse por acá.

El dolor en la histeria

El dolor en la histeria

Hace muchos años, después de un análisis que concluyó con la muerte del analista, quise volver a buscar un espacio. En realidad, ya había consultado a diferentes colegas, para hablar un poco del duelo y otro poco de cuestiones más inespecíficas.

Lo que ocurrió es que una tarde tomé un café con un colega con el que habíamos compartido algunas actividades y, sorpresivamente, me contó que estaba atravesando una separación de pareja. Hablaba tranquilo, triste, me dijo una frase que me impresionó: “Yo creí que mi relación era más estable, me confundí”.

Escribí que me impresionó, porque después me encontré pensando: “Este tipo se está separando, la mujer lo dejó y no solo lo cuenta sin avergonzarse, sino que tampoco se quiere tirar de un puente”. En fin, yo no sé si así es como lo vivió; sé que así lo pensé y que luego lo llamé y le pedí una entrevista.

Le quería preguntar cómo hace un hombre para vivir sin el amor de una mujer o, mejor dicho, cuando una mujer dice “Ya no te amo más” –porque son dos cosas distintas. Esto lo entendí después.

Fui muy feliz cuando volví a sentir esa transferencia espontánea, que es más fuerte que las ganas de curarse de algo o de no sufrir. Espontánea no quiere decir casual, quizá sea mejor decir inmotivada. Es tan ridícula esa idea de que se puede producir transferencia o se la puede prestidigitar. Esa idea, incluso común entre analistas, es lo contrario del psicoanálisis y de su práctica. La gente que piensa así nunca se analizó, aunque haya ido años a un analista.

Gracias a esa felicidad pude sufrir mucho. La transferencia no es una relación en la que uno sabe y el otro no, es más simple y complejo: es la relación en que alguien quiere saber algo de sí mismo a través de algo que otro tampoco sabe de sí mismo y, además, tiene que funcionar como una suposición.

Confundir la transferencia con idealización, con búsqueda de protección, con creencia en el saber, etc., no tiene nada que ver con el análisis. La transferencia es la forma mínima de efectuación del deseo como deseo del Otro y eso tiene que estar en el inicio del análisis o no hay análisis.

Es cierto que a veces los pacientes creen que los analistas son personas que tienen sus problemas resueltos, que tienen un dominio sin conflicto sobre sus pulsiones, que disfrutan de un amor pleno, etc. Lo suponen o lo esperan. Sin ser paciente, a veces alguien dice “Vos que sos psi…”, con la expectativa de que el terapeuta encarne un justo medio armónico.

Y en esto ni siquiera se trata de una idealización, sino que es un efecto inevitable de la posición ante una figura a la que se le atribuye una condición parental. Es la posición del niño: el otro goza de algo que yo no. Por eso la evaluación desde el ideal es mucho mayor con un psicoanalista que con cualquier otra profesión.

La posición de niño es fácilmente reconocible cuando, por ejemplo, alguien pregunta si vimos tal o cual serie (o película) y agrega: “Tenés que verla”. Es una recomendación como cualquier otra, claro, pero también incluye la demanda al otro de ser la causa de su deseo: quisiera que mi deseo te haga desear.

Confirmar esta demanda es lo contrario del análisis, ya que, además –si el paciente es neurótico– la confirmación sería vivida sintomáticamente: rechazo en la histeria, fastidio en la obsesión. Lo planteo para la neurosis porque es donde es más claro que el deseo como causa queda reprimido por la localización del sujeto como objeto en la fantasía: me sacaste algo, solo te interesa de mí lo que puedo darte, te aburro, etc.

La encrucijada clínica es aquella en que se decide el tratamiento, porque si esta posición no se invierte el paciente solo será paciente, es decir, alguien que solo está en condiciones de recibir y no tiene nada para dar. Voy a ilustrar esto último con otra referencia personal, a partir de un fallido de lectura.

Cuando en mis años de estudiante leí El dolor de la histeria, de Juan David Nasio, creí que era un libro más. En estos días volví a leerlo y ahora pienso que es un gran libro y que yo no supe leerlo bien.

Quizás en aquel entonces lo leí con cierta suspicacia y no estaba muy dispuesto a dejar que me afectara –como si solo quisiera saber qué decía y, a lo mejor, ya de antemano me negaba a su influencia. Esta es una pésima posición de lectura.

Por suerte en estos días, cuando le mencioné a alguien el título del libro, tuve un fallido, que el otro no notó, pero yo sí –unas horas después. Dije El dolor en la histeria y ese tropiezo en la preposición fue lo suficientemente significativo –para mí– como para justificar una transferencia renovada.

Entonces busqué el libro y a partir de esa división subjetiva que se me impuso (¿qué cambia para la histeria entre un “de” y un “en”?) me puse a trabajar como lector. Ya no quise leer “a ver qué dice”, sino que leí para escuchar(me).

Y esa distinción entre preposiciones me llevó a situar algo que el libro desarrolla de manera extraordinaria y que es el estatuto del sujeto histérico como radicalmente escindido, sufriente de su falta de representación psíquica, de su incapacidad para decir “yo” o de ponerle a un acto su nombre –donde la obsesión tiene más a mano el narcisismo. Incluso en su queja más acérrima, permanece lo inexpresado; en su berrinche más caprichoso, se trata de que no es lo que quiere; en sus actings para apropiarse de la palabra no puede menos que mentir.

Este es el dolor “de” la histeria, por su dificultad para asumirse como sujeto de deseo –salvo que sea a través del fantasma de la sujeción pasiva. “En” la histeria no hay mucho, de ahí su sufrimiento vacío al final del día, los desencantos cuando los ideales no se sostienen, la sensación de inexistencia que a veces se confunde con la locura.

Qué gran libro este de Nasio. Porque no solo es un alegato en defensa de la histeria como tipo clínico, sino una justificación de la necesidad de conservar esta categoría en psicoanálisis como matriz para pensar el sujeto psíquico.

LL/MF

Arenas del exilio

Arenas del exilio

Hace un par de meses la editorial Sigilo reeditó Arturo, la estrella más brillante, esa novela breve de Reinaldo Arenas sin puntos apartes ni seguidos en su frase única con subordinadas que se desencadenan a ritmo imparable de principio a fin. El realismo alucinatorio de Arenas, una de las cumbres estelares de la literatura hispanoamericana, invade con adornos neobarrocos el relato en primera persona de un joven internado en uno de esos campos de trabajo en los que el gobierno cubano encerraba a homosexuales y otros marginados para su “reeducación”. No es realismo “mágico” porque no está tentado por ninguna alegoría: los elefantes regios que irrumpen en estas páginas, entre otras figuras fantásticas, no representan otra cosa más que apariciones en la extensa llanura de una mente alucinante que se fuga, a través de una larga respiración discursiva, de la asfixia del campo de concentración. “Arturo” alucina climas y espacios, terrazas, bosques y palacios encantados, para recibir a un soñado y hermoso joven que llegaría como un dios radiante solo para él, mientras su cuerpo sufre las interminables jornadas de trabajo desde las cuatro de la mañana cortando caña al sol, empapado de sudor, vigilado por brutales soldados que lo humillan, le gritan “maricón”, lo provocan y cada tanto lo hacen adentrarse en el cañaveral para desahogar su sexo con violencia en ese cuerpo que ellos desprecian y al mismo tiempo desean.  

Los campos llamados Unidades Militares de Ayuda a la Producción se fueron cerrando o cambiando de fisonomía en Cuba a fines de la década del 60 pero el control de la disidencia sexual continuó de distintas formas y el recuerdo de las redadas policiales contra jóvenes de pelo largo o ropas ajustadas permaneció imborrable en la memoria de esa generación que estuvo primero esperanzada en la revolución y luego desilusionada hasta el punto del suicidio o la huida por todos los medios posibles. Una generación en sentido cronológico preciso: el 16 de julio de 1943 nacía Reinaldo Arenas en Holguín y ese mismo día también nacía en Santa Clara aquel a quien Arenas dedicó esta nouvelle con el epígrafe “A Nelson, en el aire”: Nelson Rodríguez Leyva. Un nombre tabú en el aire de Cuba, porque fue el escritor Rodríguez Leyva quien, tras haber pasado tres años en un campo de trabajos forzados, en 1971 intentó escapar secuestrando un avión de cabotaje junto a su amante adolescente, Ángel López-Rabi, armados de una granada. El incidente fue trágico: en vez de desviarse hacia Miami como le ordenaron los secuestradores, el piloto aterrizó en La Habana, donde se produjo un altercado con un militar que era pasajero en el avión y tras, ser herido de un disparo, Nelson decidió arrojar la granada hacia la parte trasera de la nave. Al explotar, la granada mató a un asistente de aviación civil, Reinaldo Naranjo. Por estos delitos, Nelson y su compañero fueron fusilados en la fortaleza de La Cabaña. Sus nombres quedaron impresos en la nota final de Arturo…

Su autor, que también conoció en carne propia los campos de trabajo, escribió esta novela ese mismo año y logró sacarla del país en forma clandestina; su primera edición fue en España en 1984. En los años 70, Arenas escribía en cuadernos a mano y vivía a salto de mata, como un prófugo, casi siempre buscado por la policía, a veces ocultándose en bosques y manglares. Un día lo atraparon y pasó dos años en el tenebroso Castillo del Morro –el escenario de las peripecias del fraile protagonista de El mundo alucinante– entre presos por tan diversos delitos como hurto, homicidio, contrabando, drogas, prostitución, homosexualidad e intentos de salir de Cuba sin permiso. Después de dos tentativas de suicido, recibió la oferta de dejar la prisión si confesaba que era un “contrarrevolucionario”, se arrepentía de su “debilidad ideológica” y prometía “rehabilitarse sexualmente”. Su sentencia final fue por “abusos lascivos”, con lo cual recibiría dos años de cárcel que en realidad ya habían sido cumplidos. Enviado a una granja de rehabilitación, en 1976 pudo recuperar la libertad de transitar y de soñar nuevamente con irse de Cuba. 

En 1980, cuando a unas 130.000 personas se les permitió partir desde el puerto de Mariel en embarcaciones propias, muchas de ellas precarias, en fuga de esa isla asediada por un bloqueo criminal y por el autoritarismo de un régimen que no toleraba la disidencia, Arenas logró salir por un error involuntario en su salvoconducto que le permitía deletrear su apellido como “Arinas” y pasó los controles en medio del caos del éxodo. Luego de varios días a la deriva, sin combustible ni comida, a través del Golfo de México, el bote en el que viajaba fue rescatado por guardacostas estadounidenses. Arribó a Miami como la mayoría de los refugiados cubanos pero no soportó el “mundo plástico y carente de misterio” de esa ciudad, “que no es ciudad sino una especie de caserío disuelto, un pueblo de vaqueros donde el caballo ha sido sustituido por el automóvil”. Se fue a Nueva York.

“El desterrado es ese tipo de persona que ha perdido a su amante y busca en cada rostro nuevo el rostro querido y, siempre autoengañándose, piensa que lo ha encontrado”, escribió en sus memorias Antes que anochezca. Desilusionado por la mercantilización de la vida en EE.UU., viajó esperanzado a Europa pero allí detestó encontrarse con lo que llamó “la izquierda festiva”, los escritores que vivían dentro del capitalismo vivando a la mítica revolución cubana con absoluta ignorancia o negación ante lo que ocurría en la isla. 

Habiendo contraído el sida, terminó en tres años de una frágil salud sus memorias, en parte dictadas a un grabador para que un amigo las pase a máquina, y se suicidó en Nueva York en diciembre de 1990. Sus cenizas fueron esparcidas en las aguas del Atlántico. Sus textos quedaron como guijarros incómodos en las costas de ese océano que une y separa al Norte imperial de la isla sometida y rebelde. En su carta de despedida dejó escrito: “Cuba será libre. Yo ya lo soy”. 

OB/DTC