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La Ciudad quiere entregar a privados los Centros Verdes y venta de reciclables que gestionan las cooperativas

La Ciudad quiere entregar a privados los Centros Verdes y venta de reciclables que gestionan las cooperativas

El proyecto de pliego para el período 2028-2038 reserva a las cooperativas la recolección puerta a puerta, pero deja la clasificación y comercialización del material en manos de las adjudicatarias del servicio de basura. Los trabajadores advierten que la medida amenaza miles de puestos de trabajo y pone en riesgo un sistema de reciclado reconocido en el mundo.

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires proyecta una fragmentación del sistema de reciclado que funciona desde hace más de dos décadas, premiado y reconocido en el mundo. “Es un honor y una confirmación de que estamos dando los pasos correctos para ser una ciudad resiliente e inclusiva”, dijo en 2021 la entonces ministra de Higiene Urbana Clara Muzzio, actual vicejefa de Gobierno, tras recibir el Smart City Award por el sistema de gestión de residuos sólidos urbanos.

Cinco años después, el gobierno que ella integra puso en consulta un pliego de higiene urbana para el período 2028-2038 que divide el circuito que hoy gestionan las cooperativas cartoneras. Los recuperadores urbanos conservarían la exclusividad de la recolección puerta a puerta, mientras que la operación de los Centros Verdes y la comercialización del material reciclable pasarían a las empresas que ganen la licitación de basura en cada zona.

“El Gobierno propone que esa exclusividad alcance únicamente a los recuperadores ambientales que trabajan en la calle, en las puertas de los edificios y en el sistema puerta a puerta. Deja afuera a los choferes, los operarios y los trabajadores de los centros verdes”, explica a elDiarioAR Carlos Albarracín, coordinador del predio de Barracas de la cooperativa Amanecer de los Cartoneros, quien alertó por la “continuidad laboral de 6.000 trabajadores”.

Recicladores urbanos protestan frente al Congreso

Un circuito que funciona de manera integrada

Actualmente, las cooperativas participan de todas las etapas del reciclado. Sus camiones distribuyen bolsones en los puntos de trabajo y, alrededor de las 21, regresan para retirarlos. Cada bolsón permite identificar al recuperador que recolectó el material. “Cada bolsón tiene un precinto identificado con el nombre, el apellido y el número correspondiente al recuperador. Se pesa individualmente, se clasifica el material, se vende y el dinero vuelve al bolsillo del compañero”, describe Albarracín.

La comercialización de los reciclables constituye una parte del ingreso de los trabajadores. A ese ingreso se suma un incentivo estatal de 390.000 pesos, según Manuel Mateu, vocero de Tonelada Justa, una plataforma de trazabilidad impulsada por la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores (FACCyR) y la Fundación Avina.

El sistema de reciclado se consolidó después de la crisis de 2001, cuando los cartoneros fueron incorporados formalmente a la recolección diferenciada. La legislación porteña les reconoce desde entonces la exclusividad de las tareas esenciales del circuito. En 2021, doce cooperativas obtuvieron la adjudicación del servicio.

El nuevo pliego, debatido en audiencias públicas el 5 y 8 de octubre, divide la recolección de basura y de reciclables en dos contratos por zona. Solo reserva a los recuperadores la recolección puerta a puerta. Los Centros Verdes, la clasificación y la venta del material quedan bajo responsabilidad de las empresas adjudicatarias del servicio de basura, que podrán comercializarlo sin un precio mínimo establecido.

El Gobierno porteño sostiene que busca mejorar el control del servicio. “Podemos saber que un camión pasó e hizo el recorrido, pero queremos incorporar herramientas que nos permitan evaluar el resultado de esta prestación”, afirmó el secretario de Higiene, Matías Lanusse, durante la audiencia del 5 de octubre, en medios de prensa.

Los ingresos y el futuro de los trabajadores

Para las organizaciones vinculadas al reciclado, el principal problema es que la separación del circuito modifica tanto las condiciones laborales como los incentivos económicos que sostienen la recuperación de materiales. “La ley protege la actividad de los recuperadores porque reconoce que el material recolectado constituye su medio de subsistencia. Si les quitás la posibilidad de comercializarlo, ¿cómo garantizás sus ingresos?”, plantea Mateu en diálogo con elDiarioAR.

La Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores se movilizó contra el proyecto. “Estamos peleando por un sistema que hace 20 años venimos cuidando”, sostuvo Sergio Sánchez, presidente de la organización.

El especialista advierte, además, que la venta del material puede representar apenas el 10% del costo de recolectar reciclables. Por eso, considera que incorporar esa actividad a un contrato diseñado principalmente para recolectar, tratar y disponer basura podría desalentar la recuperación. “El riesgo es que, al incorporar el reciclado a un circuito pensado principalmente para recolectar, tratar y disponer residuos, se termine recuperando menos”, señala.

Según Mateu, algunas empresas del sector le manifestaron que necesitarían cobrar hasta tres veces el presupuesto actual para hacerse cargo de las plantas y comercializar el material. “Las propias empresas reconocen que gestionar las plantas y comercializar los materiales les resultaría mucho más caro que a las cooperativas, cuyo funcionamiento no contempla una ganancia empresarial ni está sujeto a los mismos convenios laborales. Algunas nos dicen directamente que necesitarían cobrar hasta tres veces el presupuesto actual para realizar esas tareas”, advierte.

A la discusión económica se suma la experiencia acumulada por los trabajadores. Giselle Baiguera, de la Fundación Avina, que acompaña al sector con aportes de empresas, compara el funcionamiento de los Centros Verdes con el de una fábrica especializada. “No cualquiera puede distinguir entre PET, polietileno de baja densidad, otros tipos de polietileno o poliestireno”, explica a elDiarioAR.

Albarracín resume el problema en el funcionamiento cotidiano del servicio: “No va a funcionar si separan a los recuperadores que están en la calle de los choferes, los operarios y los centros verdes. Una parte no puede funcionar sin la otra”.

Barracas, el antecedente de una planta incendiada

La situación del Centro Verde de Barracas permite observar otro aspecto del conflicto: las condiciones en las que las cooperativas sostienen actualmente el servicio. En Herrera al 2200 funcionaba una planta de Amanecer de los Cartoneros que, según Albarracín, clasificaba y comercializaba unas 2.000 toneladas mensuales. La noche del 3 de febrero de 2024 sufrió un incendio que destruyó, de acuerdo con la cooperativa, casi el 90% de sus instalaciones. Los trabajadores habían reclamado previamente distintas reparaciones, entre ellas la del muro sobre la calle Osvaldo Cruz, donde se produjo el incendio.

El conflicto por el nuevo pliego se desarrolla, además, en un contexto de mayores controles sobre los recuperadores que trabajan en la vía pública. Baiguera considera que detrás de estas medidas existe una lógica higienista, en la que “importa más que los residuos no se vean que lo que efectivamente sucede con ellos”. Para el coordinador de Barracas, ambas decisiones están relacionadas. “Si ahora consiguen sacar a los choferes y a los operarios, en poco tiempo también van a avanzar sobre los recuperadores que trabajan en la calle”, advierte.

La licitación y la continuidad de las cooperativas

El 5 de octubre, mientras comenzaba la audiencia pública, la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores se movilizó contra el proyecto. “Estamos peleando por un sistema que hace 20 años venimos cuidando”, sostuvo Sergio Sánchez, presidente de la organización.

Mientras tanto, persiste la incertidumbre sobre la continuidad de los contratos actuales. Las organizaciones reclaman la apertura de una mesa de discusión para modificar el proyecto antes de su aprobación definitiva. El pedido central es que la exclusividad reconocida por la legislación porteña comprenda todas las etapas del reciclado y no solamente la recolección puerta a puerta. “A los choferes, los operarios, los trabajadores de los centros verdes, las promotoras ambientales y los recuperadores que están en la calle. Todos formamos parte del mismo sistema”, reclama Albarracín.

Las farmacéuticas del Covid se reinventan para sobrevivir: nuevas vacunas y medicamentos antiobesidad

Las farmacéuticas del Covid se reinventan para sobrevivir: nuevas vacunas y medicamentos antiobesidad

Los principales fabricantes de antídotos contra el coronavirus, que llegaron a ganar 90.000 millones en 2021 y 2022, exploran ahora alternativas ante la caída de las ventas y los precios de sus principales productos

Las mentiras contra las vacunas que nos salvaron

En una época cada vez más lejana, y durante un breve período de tiempo, las personas más buscadas del planeta no eran los CEO que hoy controlan la inteligencia artificial, sino los de algunas farmacéuticas. En plena pandemia del covid-19, dependía de estas compañías que hubiera o no vacunas que devolvieran el mundo a la normalidad. En octubre de 2020, estos fármacos entraban en una fase decisiva: la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) empezaba a evaluar las de AstraZeneca/Oxford y Pfizer/BioNTech, mientras Moderna completaba el reclutamiento de pacientes para su ensayo clínico en fase III. Seis años después, ¿qué fue de estas tres empresas? ¿Qué nos dicen sobre la evolución del sector farmacéutico desde entonces?

Para la investigadora en políticas farmacéuticas del Instituto de Medicina Tropical de Amberes (Bélgica), Belén Tarrafeta, lo que más ha cambiado desde 2020 es la percepción que se tiene de los medicamentos. Tras la pandemia “el medicamento ha dejado de verse únicamente como un producto sanitario y comercial y ha pasado a considerarse también un bien estratégico, relacionado con la seguridad, la soberanía nacional o regional y la autonomía”, afirma Tarrafeta. “Esta nueva mirada está cambiando la geopolítica en torno al medicamento”.

Cuatro farmacéuticas —Pfizer, BioNTech, Moderna y Sinovac— llegaron a ganar 90.000 millones en 2021 y 2022, según un informe del Centro para la Investigación de las Corporaciones Multinacionales SOMO publicado en febrero de 2023. No fue el caso de AstraZeneca, que anunció que vendería su vacuna sin ánimo de lucro: el análisis confirmó que “como mucho” obtuvieron “beneficios reducidos”.

Las empresas inflaron los precios —que fueron aumentando entre 2020 y 2022— y se beneficiaron de los llamados “acuerdos de compra anticipada”, a pesar de haber recibido miles de millones de dólares en financiación pública

El informe también concluía que las empresas inflaron los precios —que fueron aumentando entre 2020 y 2022— y se beneficiaron de los llamados “acuerdos de compra anticipada”, a pesar de haber recibido miles de millones de dólares en financiación pública. Como resultado, el acceso a las vacunas no fue equitativo entre países.

Sin embargo, para Tarrafeta fue otra farmacéutica, Sanofi, la que inició los recelos que llevaron a la búsqueda de una mayor seguridad y soberanía. “Cuando [esta empresa] era todavía una de las favoritas en la carrera por desarrollar una vacuna, su CEO en Estados Unidos anunció que las primeras dosis serían para ese país. El hecho de que una multinacional francesa pudiera dejar atrás a Europa fue lo que despertó a [el presidente de Francia] Emmanuel Macron y catalizó la puesta en marcha del mecanismo europeo de compras conjuntas, con sus múltiples tropiezos”.

“A pesar de los vaivenes de aquellos meses, en Europa terminó consolidándose sobre todo el relato del éxito científico y político”, dice Tarrafeta, una visión de la historia que considera “muy parcial” debido a que la cronología de los acontecimientos a escala mundial “fue bastante menos gloriosa”. Por otro lado, asegura que el Sur Global no hizo la misma lectura, al ver que “unos pocos países acumulaban contratos suficientes para vacunar varias veces a toda su población, mientras otros no tenían acceso, numerosos países de renta media accedían a precios más elevados que el Norte Global o bajo condiciones completamente abusivas”.

Desde África a Europa, los países tomaron buena nota de todo esto. “De esa experiencia salen varios de los grandes cambios que estamos viendo ahora”, asegura Tarrafeta.

Estas transformaciones pueden resumirse en tres: en África, la búsqueda de una mayor soberanía productiva; en Europa, la búsqueda de una mayor seguridad del suministro y una menor dependencia del exterior; y en América, la estrategia de Trump para que Estados Unidos no pague por los medicamentos precios superiores a los de otros países. Hoy podemos analizarlas a través de algunas de las farmacéuticas que más dieron que hablar durante la pandemia: Moderna, AstraZeneca y Pfizer.

Moderna: continúan las vacunas de ARNm, pero no en África

“En África, la fabricación local de vacunas y medicamentos ha pasado de ser una aspiración bastante marginal a convertirse en una prioridad política continental”, explica Tarrafeta. “Ya no se habla solamente de construir fábricas, sino también de regulación, transferencia tecnológica, personal cualificado, financiación, compras y creación de una demanda suficiente para que esa producción sea viable”.

Los ambiciosos esfuerzos se han topado con dificultades importantes. En 2022, Moderna anunció sus planes para construir una fábrica de vacunas de ARNm en Kenia, con una inversión de 500 millones de dólares que permitiría suministrar hasta 500 millones de dosis anuales al continente. Dos años después, en 2024, la farmacéutica informaba de que había “pausado” el proyecto ante la caída en la demanda de las vacunas contra la covid-19.

La tecnología de ARNm tiene un potencial milmillonario y Moderna sigue apostando por ella, solo que de momento lejos de África y con enfermedades que ya no sean la covid-19. A finales de agosto de 2026 la empresa, junto con Merck, comunicó mediante una nota de prensa el éxito preliminar del ensayo en fase III de su vacuna personalizada contra el melanoma.

Sus acciones se dispararon un 177% tras el anuncio y hoy su capitalización bursátil roza los 80.000 millones de dólares, menos de la mitad de los más de 180.000 que llegó a valer en el momento álgido de la pandemia. “Es algo importante para Moderna, que ha estado buscando un plan de negocio sostenible después de que la vacunación contra la covid-19 no se convirtiera en un requisito anual para la mayoría de la población”, resumía a la perfección el Financial Times, que consideraba que el frenesí inversor tiene más que ver con el potencial del mercado de las vacunas contra el cáncer que con unos resultados preliminares y con letra pequeña.

AstraZeneca: el plan de Trump para que Europa pague más

La estrategia de Trump de aplicar precios de “nación más favorecida” pretende que Estados Unidos no pague más por los fármacos de lo que lo hacen otros países comparables. “Esto puede tener un impacto sobre el precio de los medicamentos innovadores en todo el mundo”, advierte Tarrafeta. En su opinión, “esta política refleja que el poder de las compañías farmacéuticas para fijar y negociar los precios, que hasta ahora apenas se cuestionaba en determinados ámbitos, empieza a resultar incómodo incluso para los países que tradicionalmente lo aceptaban”.

AstraZeneca ha hecho gala de ese poder durante las negociaciones con Trump. Fue una de las farmacéuticas que presionaron a Reino Unido posponiendo o cancelando inversiones para que el Gobierno aumentara el gasto en los medicamentos. En su caso, anunció que pausaría una inversión de 200 millones de libras para expandir sus operaciones en Cambridge. Una vez se alcanzó un acuerdo para elevar el presupuesto, la compañía anunció que retomaría sus inversiones por valor de 300 millones de libras.

El pacto, anunciado el 1 de diciembre de 2025, implicaba que Reino Unido rebajaría el umbral de costoefectividad con el que evalúa qué medicamentos vale la pena pagar. En otras palabras, el país gastaría más al financiar fármacos que antes hubiera descartado. El primer ejemplo fue el de un fármaco de AstraZeneca contra una forma rara de cáncer de mama, Enhertu, cuya aprobación fue anunciada el mes pasado después de que el organismo responsable de la decisión (NICE, por sus siglas en inglés) lo rechazara en 2024.

AstraZeneca fue el ‘patito feo’ de la pandemia: la EMA terminó retirando su autorización de comercialización en 2024 a petición de la propia empresa, que ya no la fabricaba

Algunos investigadores se han preguntado de dónde saldrá el dinero extra que conlleva el acuerdo. “Asignar 9.000 millones de libras adicionales a nuevos medicamentos significa que habrá 9.000 millones de libras menos disponibles para otros servicios sanitarios del NHS”, aseguraba el profesor titular de Economía de la Universidad de York, James Lomas. Y advertía: “Desviar recursos a esta escala provocaría pérdidas sustanciales en la salud de la población”.

Todo este poder de presión fue posible pese a que la vacuna de AstraZeneca fue el ‘patito feo’ de la pandemia: la EMA terminó retirando su autorización de comercialización en 2024 a petición de la propia empresa, que ya no la fabricaba. Sin embargo, y a diferencia de Moderna y Pfizer, la farmacéutica no notó el fin de la emergencia sanitaria. En 2026 sus acciones alcanzaron máximos históricos por su presencia en mercados como los muy lucrativos fármacos contra enfermedades raras. Estos últimos suponen una parte importante de su cartera: en 2025 representaron el 16% de sus 58.000 millones de dólares de ingresos, que esperan aumentar a 80.000 para 2030.

Pfizer: el intento de los fármacos antiobesidad

El comportamiento de Pfizer fue de los más criticados durante la pandemia. Por ejemplo, Tarrafeta recuerda que “llegaron a exigir a los gobiernos que renunciaran parcialmente a su inmunidad soberana y ofrecieran determinados activos públicos como garantía para cubrir posibles indemnizaciones relacionadas con las vacunas”.

La empresa también tuvo que comparecer en el Parlamento Europeo en 2022 para dar explicaciones sobre las irregularidades en los acuerdos de las compras de vacunas y el llamado escándalo de los SMS, por el que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, había estado negociando una segunda tanda de vacunas con el CEO de la empresa por este canal y a un precio superior que el de la primera.

La vacuna de Pfizer había sido la más vendida, con 35.000 millones de dólares de beneficios netos en 2021 y 2022 según el análisis de SOMO. En 2023 la situación ya había cambiado. Hoy Pfizer es cuestionada por los inversores debido a las caídas en las ventas de las vacunas de la covid-19 y a la falta de nuevos productos. Esto, pese a que ha intentado introducirse en el sector de los fármacos contra la obesidad mediante la compra de la startup Metsera por 10 000 millones de dólares a finales de 2025.

“Hay que felicitarles por la vacuna contra la covid-19, pero, más allá de eso, no hay mucho más que permita destacar realmente una línea de I+D exitosa”, comentaba al Financial Times un gestor de fondos de valor.

Sin embargo, la Unión Europea no olvidó la dependencia creada con Pfizer durante la pandemia y ha tomado cartas en el asunto. “[En Europa] se empieza a asumir que comprar siempre al precio más bajo puede generar cadenas de suministro extremadamente frágiles”, comenta Tarrafeta al respecto de las reformas en la legislación farmacéutica europea. “La compra pública ya no debería valorar únicamente el precio, sino también la diversificación de proveedores, la seguridad del suministro y la localización de determinadas capacidades productivas”.

La película española de los mil remakes ahora apunta a los Oscar

La película española de los mil remakes ahora apunta a los Oscar

Llega a los cines 'La invitación', la versión inglesa de 'Sentimental', de Cesc Gay. La película española lleva, de momento, nueve adaptaciones. Esta vez tiene a Olivia Wilde y Penélope Cruz como cabezas de cartel. Griselda Siciliani protagonizó una de las tantas versiones.

La película “La virgen de la tosquera” fue elegida por la Academia de Cine de la Argentina para competir por los Oscar

El 19 de marzo de 2015, el Teatro Romea de Barcelona subió el telón para que el público barcelonés viera, por primera vez, Els veïns de dalt, la primera obra escrita y dirigida por Cesc Gay, cineasta responsable de títulos como Truman o En la ciudad. Aquella comedia de enredo que se basaba, de alguna forma y muy libremente, en el ruido generado por sus propios vecinos de arriba, fue un éxito que estuvo un año llenando el patio de butacas. Pere Arquillué, Àgata Roca, Nora Navas y Jordi Rico daban vida a estas dos parejas que en una cena acaban sacando los dardos para mostrar las grietas, dudas y aspiraciones de dos parejas modernas en un mundo que corría más rápido que ellos.

El éxito hizo que, apenas un año después, la obra llegará al teatro de la Latina de Madrid, con un reparto completamente nuevo (Pilar Castro, Xavi Mira, Andrew Tarbet y Candela Peña) y su título en castellano: Los vecinos de arriba. El resultado, el mismo, un éxito atronador con el cartel de ‘No hay entradas’ colgado día tras día, al igual que en la gira por toda España que se realizó justo después.

Era cuestión de tiempo que aquella obra se convirtiera en una película. Una producción, a priori, sencilla: cuatro actores, un único escenario y la prueba de fuego ya pasada, la de un guion que hacía reír a carcajadas allá por donde pasara. El encargado fue el propio Cesc Gay, que estrenó en noviembre de 2020 su versión. De nuevo, cambio de reparto. Ahora eran Javier Cámara, Alberto San Juan, Belén Cuesta y Griselda Siciliani. Esta vez sí, cambió de título. De Los vecinos de arriba se pasó a Sentimental. A pesar de estrenarse con las persianas a medio subir en la época post covid, el filme logró 733.364 euros en taquilla.

Y aquí llega lo novedoso. Aquella comedia de dos parejas que parecía un fenómeno puramente español, empezó a ser comprado para remakes. El primero llegó de Italia en 2022. Paolo Costella sustituía a Cesc Gay en Vicini di casa, una comedia que se iba más a la exageración y el humor más corporal, pero que mantenía línea a línea el guion. Fue solo el comienzo. Desde entonces han llegado remakes en Suiza (Die Nachbarn von oben, 2023) —que logró dos nominaciones a los premios del cine suizo para sus dos actrices—, Francia (Et plus si affinités, 2024), Rusia (Neprilichnye gosti, 2024), República Checa (V dobrém i zlém, 2024), Corea del Sur (Witjip saramdeul, 2025), Países Bajos (De bovenburen, 2026) y Portugal (O Pecado Mora em Cima, 2026).

Ha sido, cómo no, la versión de EE.UU. la que terminó de colocar la película original en el foco. El remake que ha hecho Hollywood llevaba años rondando los estudios. Exactamente, desde marzo de 2021, cuando se compraron los derechos para una versión en inglés. Un año después se anunció a Jonathan Dayton y Valerie Faris (directores de Pequeña Miss Sunshine) para dirigirla y en 2023 se dijeron los primeros nombres del reparto: Amy Adams, Paul Rudd y Tessa Thompson. Sin embargo, la producción nunca comenzó y acabó en un cajón hasta que en 2025 recayó en las manos de Olivia Wilde, aunque manteniendo el guion que habían escrito Rashida Jones y Will McCormack con el nombre de The invite. Wilde, además, se ponía al frente del reparto y elegía a Seth Rogen, Edward Norton y Penélope Cruz para protagonizarla.

A priori pocos apostaban porque el noveno remake de la misma historia pudiera hacer mucho ruido, pero el paso del filme en el pasado Festival de Sundance —a donde llegó sin distribución— se convirtió en la película más deseada del certamen. Los estudios pujaron por ella con ofertas millonarias. Finalmente, fue A24 quien se hizo con los derechos por 10 millones de euros tras rechazar Olivia Wilde una oferta del doble de dinero de Netflix por su compromiso con las salas de cine. 

Seth Rogen y Olivia Wilde en 'La invitación'

En EE.UU. se estrenó el pasado junio, y las críticas fueron arrolladoras. Tanto, que se encargaron de colocarla como una de las primeras favoritas a los Oscar. Cuatro meses después sigue en los lugares más altos de las apuestas. Y lo hace, además, con 60 millones de dólares recaudados en todo el mundo y con muchos lugares por estrenar. En España, lugar de nacimiento del original de Cesc Gay llegó este viernes, y ya con el runrún de los Oscar y la más que posible nominación de Penélope Cruz, que podría hacer historia en los premios de la Academia si consigue ser la primera persona en obtener dos nominaciones en la misma categoría el mismo año (algo posible tras el cambio de normas de la Academia y que podría ocurrir gracias a su otro trabajo en La bola negra).

Una mirada afilada y feminista

Tras ver La invitación uno puede entender por qué una película vista tantas veces antes ha conseguido destacar de esa manera. El primer lugar al que hay que mirar es al guion. La adaptación hecha por Rashida Jones y Will McCormack lima aspectos que la hacen mucho más moderna y afilada. Más propia del 2026. Complejiza los personajes femeninos, les da más aristas, y trae el conflicto de estas parejas al presente. Se toma la comedia en serio. Se quiere hacer reír, pero en una película que habla de una herida que afecta a muchas parejas del presente, con temas como la clase o la vivienda latiendo de fondo.

A eso hay que añadir la inteligencia de Olivia Wilde en la dirección. Casi todas las adaptaciones se han visto muy limitadas por el origen del texto. Cuatro personajes y un piso. Eso es todo lo que había en la obra de teatro, y ahí había que apañárselas para convertirlo en un artefacto cinematográfico. La mayor parte de las películas se han visto afectadas por ello. Han apostado todo a la efectividad del texto en vez de pensar en formas expresivas de explotar el territorio doméstico.

Wilde lo ha hecho. Lo demuestra con la elección de esa banda sonora, casi de música de thriller, que tensa cada conversación, también con un montaje mucho más rápido, y, sobre todo, con la composición de cada plano. Dónde se coloca cada personaje es importante. Cómo construye todos los elementos de su plano, y cómo juega con la propia arquitectura de la casa demuestra inteligencia, hasta llegar a un plano final que es capaz de mostrar el estado emocional al que han llegado los protagonistas solo por cómo les sitúa en el encuadre.

Edward Norton con Penélope Cruz al fondo en 'La invitación'

Como demostraba la obra y la primera versión, Sentimental, lo que es fundamental es tener a cuatro intérpretes que entiendan el tempo de una comedia basada en unos guiones ácidos, pero también en el ritmo y en cómo se paladean las pullas que se lanzan. Wilde ha elegido cuatro todoterrenos, pero son sobre todo ella misma y Penélope Cruz las que destacan. Wilde asumiendo la parte más exagerada, a veces rozando la comedia física. Siempre aportando algo, una reacción en segundo plano, un gesto divertido. Cruz disfrutando en un personaje que ella ayuda a elevar respecto a otras versiones. Mezcla el español y el inglés con naturalidad, y convierte su Piña en un torrente de energía. El público entiende que todo se revolucione con su llegada. 

Penélope Cruz reconocía en el Festival de Venecia que ella es la primera sorprendida por lo que le está ocurriendo este año. “Cuando estrenas tres películas en un año, si una sale bien y conecta con el público ya es una especie de milagro, pero que pase con las tres es raro. Y es sano que me siga sorprendiendo”, contaba tras la presentación de la tercera de esas películas, Búnker.

De los Oscar no quiere ni hablar. Cuando le mandaron las previsiones que la colocan nominada tanto por La invitación como por La bola negra se puso tan nerviosa que borró el mensaje que había escrito a quien se lo había enviado. Al final lo resumió con una palabra “ilusión”. “Eso quiere decir que las cosas van bien en tu trabajo y eso se traduce en que te sigan ofreciendo personajes interesantes, en poder seguir viviendo de tu trabajo, haciendo lo que te gusta y con material de calidad y con material que te permita enfrentarte cada vez a algo, algo nuevo, a algo que te dé miedo, y esa es la sensación que crea adicción dentro de nuestra profesión”. 

Los audios en los que militares españoles presumen de sus palizas a migrantes en Ceuta: “Sin guantes es mejor”

Los audios en los que militares españoles presumen de sus palizas a migrantes en Ceuta: “Sin guantes es mejor”

elDiario.es accede a audios que toman parte de una conversación entre al menos tres militares en servicio en Ceuta durante uno de sus turnos de vigilancia. Describen agresiones a migrantes “sin que se lo esperen” y tratos vejatorios

Relatos de una Ceuta solidaria ante la hostilidad creciente: “Tengo el corazón roto”

“Sin guantes es mejor, porque suena. Pero con guantes duele”, dice entre carcajadas un soldado que conversa con otros compañeros durante uno de sus turnos de vigilancia en Ceuta. Decenas de migrantes llevan meses denunciando palizas y tratos vejatorios por parte de patrullas de militares en la ciudad. Primero llegaron sus testimonios, acompañadas de fotos e informes médicos. Luego, varios vídeos publicados y verificados por elDiario.es confirmaron parte de la violencia que describen. Después, las primeras denuncias de palizas fueron presentadas en comisaría y el informe de Amnistía Internacional que hablaba de “torturas” por parte de efectivos de las Fuerzas Armadas fue enviado al juzgado. Ahora, un grupo de militares españoles en servicio en la ciudad autónoma confirma y describe entre risas detalles de algunas de estas prácticas abusivas en una conversación durante una de sus misiones, la cual quedó parcialmente recogida en varios audios y vídeos a los que ha accedido elDiario.es.

La conversación se produjo la noche del 21 al 22 de septiembre. Un grupo de militares de servicio en Ceuta cumplía uno de sus turnos de vigilancia en un punto fijo de la ciudad. En concreto, se encontraba en la carretera que colinda con el Centro de Estancia Temporal para Inmigrantes (CETI), próximo a uno de los bosques de la ciudad autónoma. Alrededor de la medianoche, junto a su vehículo oficial, el batallón permaneció posicionado durante al menos 50 minutos en este punto y, sin apenas movimiento en la zona, los soldados se relajaron y empezaron a describir algunas de las actuaciones que realizan en el marco de la crisis migratoria en la ciudad autónoma. En su charla, presumen entre risas de las palizas y prácticas vejatorias que, según había adelantado este medio y ha denunciado Amnistía Internacional en un informe, han cometido miembros de las Fuerzas Armadas españolas contra migrantes llegados al enclave durante la entrada masiva de finales de julio.

Entre las actuaciones comentadas, los al menos tres militares participantes en la conversación relatan palizas aparentemente injustificadas, posibles técnicas de engaño para atrapar a personas marroquíes antes de golpearlos o “pruebas” realizadas a los migrantes que podrían ser constitutivas de un delito de torturas. En general, el tono de los soldados traslada una normalización de estas prácticas, aunque a su vez los efectivos reconocen evitar “escuchar” o hablar con los agredidos porque, dicen, les puede llegar a “dar pena”. 

En los audios, al menos tres militares en servicio admiten haber participado de manera directa o indirecta en agresiones contra personas migrantes que, según trasladan, no suponían una amenaza para la patrulla. “A los dos que hemos llevado detrás del vehículo le hemos dicho: ¿tenéis carta? ¿necesitáis tarjeta?” [los marroquíes suelen llamar ‘carta’ a su documento de identidad marroquí, especialmente importante en el caso de los menores que quieren probar su edad], dice uno de los soldados mientras otro reacciona con varias carcajadas. Según sus palabras, en realidad no buscaban entregarles ninguna “tarjeta”, sino que se trataba de un engaño y el objetivo de su traslado al lugar donde se encontraba su coche era otro. “El man no se ha dado cuenta, porque le hemos dicho ‘póngase detrás del vehículo’ y se ha puesto así…”, dice uno de los uniformados, cuyo relato de los hechos es completado por uno de sus compañeros: “Y se la he dado sin que se la espere. Porque lo he mirado a él… Y ¡pam!”, añade, enfatizando el golpe que había tomado desprevenido a uno de los migrantes, según sus propias palabras recogidas en la grabación. 

En los mismos audios, los miembros de las Fuerzas Armadas continúan su charla describiendo las sensaciones que les provocan este tipo de agresiones. “Lo que pasa es que [pegar] sin guantes mola más. Sin guantes se escucha el 'plas'”, dice uno de los militares, imitando con énfasis el sonido de un tortazo. Sus compañeros rompen a reír: “Sin guantes suena; con guantes, duele”, matiza otro de ellos, mientras las risas continúan en los audios a los que ha accedido este medio. “Con guantes suena también”, apunta un tercero antes de que otra voz remate en medio del jolgorio: “Hay que ser buenas personas; hay que usar guantes”.

En otro de los extractos de las grabaciones, uno de los uniformados cuenta otra supuesta agresión. “Me acerqué. Y, digo, está lejos. Voy a intentar pegarle un guantazo y se va a ir para atrás. Y, digo, ¿qué hago para acercarme?”, indica, explicando a sus compañeros las dificultades para acceder al lugar donde se encontraba la persona a la que pretendía abofetear. Tras unos segundos de grabación en que el sonido ambiente impide comprender sus palabras, el mismo hombre concluye entre risas que, aparentemente, logró rematar su objetivo: “Y le digo, ¡toma! Y, voy, y le digo ¡toma!”, celebra en medio de las carcajadas de quienes le escuchan. 

Tras ello, otros dos militares intervienen para añadir que “las lágrimas se le saltaron” al agredido tras el “guantazo” descrito por el miembro de su unidad. “Las lágrimas se le han saltado y le digo. Eh, ¿ahora estás llorando”, comenta uno de ellos con ironía. “Es que parece que se las buscan, parece que les gusta cobrar”, apunta un tercero. En este punto, mencionan una de las razones que, supuestamente, les empuja a responder con violencia: conseguir respeto. “¿Sabes lo que pasa? Es que ya nos toman de cachondeo si no hacemos nada. Verás como ya al siguiente día ya no nos...”, continúa sin que la calidad del audio permita entender el final de la frase. “Parece que se las buscan. Parece que les gusta cobrar”, dicen.

En repetidas intervenciones, los efectivos de Ceuta hablan en los audios de “meter” a algunos migrantes en un vehículo, algo que conecta con varios testimonios recogidos por este medio en los que jóvenes marroquíes denuncian haber sido metidos en coches militares donde, o son golpeados en su interior o son trasladados a los bosques de la ciudad donde aseguran haber sufrido una paliza. Un ejemplo es el caso de Mohamed, publicado por elDiario.es, quien ha denunciado ante la Policía haber sido llevado por “militares españoles” a Benzú, donde afirma haber sido apaleado, mientras estaba “amordazado” y “atado” de pies y manos.

“Si les escuchas, te van a dar pena”

En las grabaciones, los uniformados reconocen haber llegado a sentir pena por algunos migrantes cuando han hablado con ellos en dariya [dialecto del árabe más común en Marruecos]. Por eso, dicen, ya optan por “no escucharles” durante este tipo de operaciones en Ceuta. “Él le ha dicho en dariya: ‘¿te ha pasado algo?”, sostiene uno de los efectivos, a lo que el compañero al que se refiere matiza que el migrante “no le ha contado” nada y, según señala, prefiere que sea así: “Yo tampoco quiero escuchar, porque nunca dicen la verdad”, opina. “Y te va a dar pena”, continúa otra voz.

“Los primeros dos días los escuchaba, pero como les escuches, te pones malo. Porque te cuentan cada historia... Te enseñan los cortes, te cuentan su vida, y mucho es mentira”, incide el militar que más presume de agredir a migrantes. “Ese es del talego, 100%”, comentan sobre uno de los marroquíes, del que presuponen que ha pasado por la cárcel.

La “prueba” que parecía de “la película 'Saw'”

La conversación a la que ha accedido este medio también revela posibles prácticas vejatorias que, según sus palabras, provocan la diversión de los soldados que participan en ellas. En concreto, uno de los militares cuenta una intervención de compañeros que forman parte de otra unidad, el Grupo de los Regulares, de cuya actuación habría sido testigo: “Los Regulares han disfrutado de verdad”, comienza. “Han metido a uno [...]. Le han dicho: ‘Si no les das fuerte y no chillan. Cobras tú”, recoge el audio, en lo que apunta a ser una especie de “prueba” en la que podrían estar exigiendo a “uno” [que por el contexto se entiende que es un migrante] que golpee a otros. “Al que le pegue y chille, va a cobrar fuerte. Y al que chilló, le inflaron a hostias. Ese se llevó la guantá de hostias”, continúa.

Pero si el migrante no grita y aguanta los golpes ¿qué pasa en esa supuesta “prueba”? Según uno de los participantes de la conversación, el castigo cae sobre quien le ha pegado por no haberle dado lo suficientemente fuerte: “Y si se la aguanta [y no chilla quien sufre la agresión], al que tenía que azotarle ”va a pegarle todo el mundo“, apunta otro militar que parece conocer la dinámica. ”Exacto. Ese también cobra“, responde con risotadas el soldado que había empezado a describir la supuesta actuación de los Regulares. Se muestra entusiasmado de lo que describe porque, añade, le ”recordó“ a las ”pruebas“ de la saga de películas de terror Saw. 

“Me quería quedar... Hacen cosas muy guapas. Me recordó a las pruebas de Saw. ¿Habéis visto la película Saw?”, pregunta a sus compañeros. Se refiere a una saga de cine de terror, cuyas tramas suelen poner a prueba a los protagonistas, obligándoles a elegir entre sufrir un dolor físico extremo o morir. En algunas escenas, también fuerzan a competir a las víctimas entre sí para evitar llevarse la peor parte de las torturas. En concreto, una de las trampas o pruebas consiste en que la persona agredida debe evitar gritar pese a la violencia ejercida sobre ella. 

Más allá de la supuesta “prueba” mencionada por este soldado, este medio ha accedido a testimonios de marroquíes que afirman haber sido amenazados por militares con golpearles más fuerte en caso de gritasen durante una supuesta paliza. Uno de los vídeos publicados por elDiario.es hace semanas muestra a varios uniformados aporreando a un hombre. Tirado en el suelo, el migrantes chillaba desconsolado mientras se escucha al uniformado decirle “cállate”.

“Hechos para matar”

En la charla, al menos dos militares parecen deslizar cierta crítica ante el tipo de intervenciones que deben realizar desde la crisis migratoria en la ciudad: “Los militares están hechos para matar, no están hechos para otra cosa”, comenta uno de ellos que también había añadido, unos segundos antes, que “la Policía siempre llega tarde”. En un fragmento de las grabaciones, un soldado opina que “lo que están haciendo” en Ceuta “es una mentira”, sin embargo, varios segundos de esa parte de su intervención son incomprensibles, por lo que no se llega a escuchar la razón que motiva su enfado ni a qué se refiere exactamente con aquello que dice “estar haciendo” en sus últimas misiones en la ciudad autónoma. “En la próxima maniobra, cambiamos los tiros por las porras”, se le oye decir con claridad. 

El Defensor del Pueblo ha admitido a trámite recientemente una queja de las asociaciones de militares ASFASPRO, AUME Y UMT por la situación que aseguran estar viviendo los soldados desplegados en Ceuta a raíz de la entrada de finales de julio. Los colectivos registraron el pasado 22 de septiembre quejas sobre la “falta de seguridad física, jurídica y medios” para el personal desplegado en la ciudad autónoma que, entre otros asuntos, denuncian la inexistencia de “órdenes” para cumplir con sus “cometidos” en la ciudad autónoma. “No es admisible que los militares sigan encadenando misiones y servicios de máxima exigencia sin que el Ministerio de Defensa proporcione seguridad jurídica e instrucciones claras con reglas operativas que otorguen plena cobertura legal y funcional a los soldados en el ejercicio de sus cometidos en la vía pública y perímetro fronterizo”, apunta el documento presentado ante la institución liderada por Ángel Gabilondo.

Además de los extractos seleccionados por elDiario.es, los audios también incluyen otros momentos de la conversación que este medio ha preferido no incluir para proteger el anonimato y la intimidad de los soldados, dado que el objetivo de la publicación es informar sobre las prácticas cometidas por miembros de las Fuerzas Armadas en Ceuta, que ya se encuentran judicializadas. Según denuncian decenas de testimonios de los migrantes recogidos por este medio y el informe de Amnistía Internacional trasladado por Defensa a la Justicia, este tipo de agresiones -como las que se describen en los audios- pueden formar parte de un “patrón común”. Las grabaciones en las que se basan este artículo fueron recogidas a través de varios móviles de distintas personas que se encontraban en la zona. Alertadas por la posible gravedad de los hechos narrados por varios uniformados de servicio, grabaron la conversación a unos cuantos metros de distancia. Con la misma finalidad de preservar su identidad, elDiario.es ha distorsionado las voces incluidas en los audios.

Este medio no ha podido confirmar la unidad de la que forman parte los uniformados que escuchamos en el audio. Su uniforme, en concreto su gorro, sí permite descartar que pertenezcan a batallones de los Regulares, Legionarios y Caballería, pero las imágenes a las que ha accedido este medio no permiten identificar sus insignias. Además de estos, tienen base en Ceuta el Regimiento Mixto de Artillería nº 30, el Regimiento de Ingenieros nº 7, la Unidad Logística nº 23 y el Batallón de Cuartel General de la Comandancia General. A ello se añaden los grupos que estaban de servicio en la ciudad autónoma durante la fecha en los que se produce la conversación: la Comandancia General de Baleares, el Tercio “Gran Capitán” 1º de La Legión de Melilla y el Regimiento de Infantería “Tenerife” nº 49, de la Brigada Canarias.

La charla de los militares se produjo en voz “alta” y en un lugar de acceso público, según detallan a elDiario.es dos testigos de la conversación, además de lo evidenciado en los audios a los que ha tenido acceso este medio. Estas personas reconocen haberse “sorprendido” al percatarse del detalle de lo que los soldados comentaban. “Lo que más me impactó fue cuando dijeron que les gustaba más pegar sin guantes. El hecho de que entre ellos comentasen cómo solían pegarles”, explica una de las personas que escuchó en directo a los uniformados. Los dos testigos también destacan otro momento que no aparece recogido en los audios ni en los vídeos a los que ha accedido este medio, por lo que no ha podido ser verificado de manera independiente: “Dijeron que la clave era meterlos en el maletero antes de pegarles. Porque, si gritan, no se les oye ni se les ve”. 

Desde hace un mes, elDiario.es ha publicado distintas investigaciones sobre las denuncias de palizas de militares a migrantes en Ceuta. Sin embargo, este medio no ha recibido respuesta alguna por parte del Ministerio de Defensa, pese a las insistentes preguntas trasladadas a su departamento de prensa. La primera información se publicó el pasado 15 de septiembre, recogiendo dos decenas de testimonios de personas marroquíes que aseguraban haber sufrido agresiones o vejaciones por parte de soldados desplegados en Ceuta. Posteriormente, este medio público varios casos de menores migrantes rociados con gas pimienta por efectivos de las Fuerzas Armadas, mientras los chicos realizaban actividades cotidianas, como volver de comprar comida o dirigirse a su campamento. El 25 de septiembre, llegaron los vídeos que confirmaban este tipo de actuaciones.

No obstante, pese a contar con la información, Defensa no la trasladó las denuncias a la Justicia hasta el pasado 30 de septiembre, después de que Amnistía Internacional publicase un informe que recogía parte de las denuncias publicadas por elDiario.es. En este tiempo, este medio sí recibió respuesta de fuentes de La Moncloa que mostraron su “preocupación” por los hechos denunciados y se comprometieron a abrir una investigación interna sobre la que de momento no han aportado información al respecto. Durante ese tiempo, ha continuado aumentando el número de testimonios que denuncian haber sufrido este tipo de prácticas por parte de efectivos de las Fuerzas Armadas en la ciudad autónoma.

Este domingo, la víspera del 12 de octubre, Margarita Robles defendió el trabajo de los soldados destinados en Ceuta y calificó de “críticas injustas” las denuncias de agresiones a migrantes, muchas ya contrastadas, pese a que su propio departamento ha enviado al juzgado a través de la investigación de Amnistía Internacional. “Me siento profundamente orgullosa de la labor que realizan, una labor callada que ha sufrido alguna crítica injusta fruto del desconocimiento”, dijo la titular de Defensa a los soldados destinados en la ciudad autónoma. Tres días después de sus declaraciones, se ha confirmado quién será el número dos de Pedro Sánchez en las listas del PSOE por circunscripción de Madrid para las próximas elecciones generales: la actual responsable de las Fuerzas Armadas, Margarita Robles.

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Vídeos: Lluna Bartual Sambartolomé y Salva Fenoll.

Edición de audio: Pedro Nogales.

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Entrevistado: Francisco Longa

Conducción: Camila Perochena

Producción y edición de sonido: Ian Gutiérrez y Martín Schindell

Historiar es un podcast creado y producido por la AsAIH, la Asociación Argentina de Investigadores en Historia. Cada episodio aborda un tema específico de historia argentina, latinoamericana o mundial.