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Noticias de Mendoza

El ascenso de Francos y su desafío de hacer política en un gobierno antipolítico

El ascenso de Francos y su desafío de hacer política en un gobierno antipolítico

El reacomodamiento de las fichas al interior del gabinete libertario a partir de la caída en desgracia de Nicolás Posse, el otrora silencioso y todopoderoso jefe de Gabinete de Javier Milei, empoderó todavía más a una de las figuras de mayor gravitación en las filas de La Libertad Avanza: el hasta ayer ministro del Interior, Guillermo Francos. En los pasillos de la Casa Rosada primaba este lunes un clima de distensión. Interpretaban el ascenso de Francos como una suerte de relanzamiento de la gestión libertaria, más allá de que flamante ministro coordinador se haya erigido desde el vamos en la espada política del Gobierno en su ida y vuelta con la “casta”.

Es que la designación al frente de la Jefatura de Gabinete de este abogado de 74 años, que hasta octubre se desempeñó como representante del país ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), designado por Alberto Fernández, no es más que la coronación de un replanteo estratégico operado por el Presidente hace ya varios meses. En su discurso ante la Asamblea Legislativa del 1° de marzo, luego de un verano de confrontación directa con las provincias, Milei presentó el Pacto de Mayo a modo de anzuelo con el fin de ganar tiempo en las negociaciones y le otorgó a Francos el margen de maniobra suficiente para comenzar a demostrar sus destrezas en el plano de la “rosca”.

Guillermo Francos brindó su primera conferencia de prensa de como ministro coordinador del gabinete.

A partir de ese momento, la misma foto se repitió en loop, como si se tratara de una película fallada: el por entonces ministro posando junto a mandatarios provinciales o diputados nacionales en algún despacho oficial, ya sea en Balcarce 50 o en edificios gubernamentales ubicados en algún otro punto de la Argentina. ¿El objetivo? Lograr los apoyos que necesita el Gobierno en su afán por aprobar su todavía incierto proyecto de ley Bases en el Congreso, algo que el propio Francos calificó este lunes como una “obsesión” personal.

Debido a su aplomo a la hora de tejer acuerdos, sobre Francos recayó la responsabilidad de “amortiguar” —según reconocen en su entorno— las consecuencias del modus operandi desafiante y contradictorio de Milei. Un rol de equilibrista que ahora deberá hacer valer en tanto hombre fuerte del Gobierno, sobre todo en lo que refiere a las negociaciones del oficialismo con la oposición. Sin ir más lejos, durante su primera jornada al frente de la Jefatura de Gabinete, el nuevo ministro coordinador se acercó hasta el Senado para encabezar personalmente el acuerdo con los bloques aliados del PRO, la UCR y los espacios federales y provinciales. No pudo asegurarse a que hoy haya dictamen de la ley Bases y el paquete fiscal, pero se arrimó bastante: al menos se mostró como el flamante interlocutor de la Casa Rosada con el Parlamento

De izquierda a derecha, Juez, Giustiniani, Abdala, Villarruel, Romero, Ibarzabal, Vischi, Rolandi, Espínola, Francos, Atauche y Arce, en la reunión de este martes en el Senado.

Con su presencia, además, Francos esmeriló a la propia vicepresidenta, Victoria Villarruel, a quien le hizo un encargo: que suspenda la exposición de la canciller Diana Mondino, que estaba prevista para ayer a las 16. La presidenta de la Cámara alta habló con el senador Francisco Paoltroni, jefe de la comisión de Relaciones Exteriores, y el formoseño desactivó rápidamente la convocatoria. “Todos estamos haciendo un esfuerzo para que salga la ley Bases, no queríamos distraernos ni perder la sinergia de las conversaciones”, explicó el senador formoseño.

¿Pero cómo se explica que un espacio que hace de la antipolítica un culto deba recostarse en una figura cuya trayectoria la emparentaría a cualquier político “casta”? Con un pasado vinculado a la figura de Domingo Felipe Cavallo, Francos fue electo diputado nacional en 1997 por Acción por la República, el partido fundado en 1996 por el exministro de Economía. Sin embargo, en 2000, el ahora funcionario libertario renunció a su banca y dejó la política activa ─pasó a la historia su justificación: “cansancio moral”─ para comenzar a trabajar en la actividad privada en Corporación América, de Eduardo Eurnekian, donde años más tarde se conocería con Milei.

Karina Milei y Guillermo Francos.

“Es una persona que tiene mucho talento político”, lo definió Milei, sin dar nombres, tres días después de las PASO del año pasado, las mismas que tuvieron al libertario como el ganador. En esa entrevista con LN+, el libertario describió a un casi ignoto Francos como “un gran político, una mente brillante y un ser humano maravilloso”. Era la primera vez que el actual presidente hacía referencia a quien ya, desde ese preciso momento, incluso antes de aterrizar en Balcarce 50, comenzó a tener un mandato claro: ser quien encabece la relación política con los distintos mandatarios provinciales.

A lo largo de los primeros seis meses de gobierno libertario, el extremo hermetismo que caracterizó a Posse se reflejó en el nulo interés que demostró en aceitar el vínculo institucional de la Casa Rosada con el Congreso, una de las funciones que, en la teoría, debe cumplir todo jefe de Gabinete. A partir de ahora, Francos tiene la misión de transformar ese silencio en diálogo frutífero. Y suplir, a su vez, la cada vez menor injerencia de Milei en los temas cotidianos de la gestión. Un desafío ciclópeo que, sin embargo, no escapará a la autoría de la mesa chica del Presidente, con la implacable Karina Milei a la cabeza.

PL/JJD

No le autorizaron a Argentina la descarga de un cargamento de GNL y más de 100 grandes industrias se quedaron sin gas

No le autorizaron a Argentina la descarga de un cargamento de GNL y más de 100 grandes industrias se quedaron sin gas

La Argentina compró durante el finde semana un cargamento de gas a la empresa brasileña Petrobras con el objetivo de evitar el desabastecimiento de energía. Sin embargo, Enarsa, la compañía estatal a cargo de la importación de Gas Natural Licuado (GNL), no pudo acreditar la transferencia de US$22 millones a la cuenta del proveedor, por lo que no se autorizó la descarga, según informó EconoJournal.

Esto derivó en que el ente regulador Enargas le cortara el suministro de gas a las 100 mayores industrias del país, entre las que figuran petroquímicas, petroleras, cerealeras y empresas dedicadas al sector agroindustrial, detallaron.

Las principales zonas afectadas corresponden al Gran Rosario y Córdoba. En esas áreas el sistema de gasoductos opera al límite de su capacidad.

“El contexto se complicó aún más por un problema operativo que afectó a la red de TGN, una de las dos transportistas de gas del país, que por un imprevisto técnico debió paralizar dos plantas compresoras en el sistema centro-oeste de gasoductos (...) TGN reestablecerá la operación de las dos plantas compresoras a las 21 de hoy, mientras que se estima que, si el BCRA autoriza el envío de fondos hacia Brasil, la terminal de Escobar podría empezar a regasificar a partir del mediodía del miércoles”, agregó EconoJournal.

El jueves pasado Enargas declaró al país en “pre emergencia”, por esta razón hubo cortes a estaciones de servicio e industrias para evitar los problemas de suministro. La ola polar anticipada duplicó la demanda ya que las bajas temperaturas se esperaban recién para la primera semana de junio. Fue así que el Gobierno informó el viernes pasado que avanzaría en el establecimiento de un orden de prioridades para darle suministro a hogares y comercios mientras que las industrias de alta demanda sufrirían recortes.

En este contexto, también hay faltas de abastecimiento de GNC. El presidente de la Federación de Entidades de Combustible de la provincia de Buenos Aires, Juan Carlos Basílico, estimó que los problemas podrían extenderse hasta el fin de semana. “Nadie esperaba el invierno a esta hora. Están viniendo 20 barcos que eran para la primera quincena de junio y pidieron otros 10. Para el fin de semana estaría solucionado”, señaló Basílico y reveló que la federación le envió cartas documentos al presidente, Javier Milei y al secretario de Energía Eduardo Chirilo para que respondan sobre el tema. También, le solicitaron explicaciones al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axerl Kicillof.

MM

Milei y los CEOs tech: una invitación en blanco

Milei y los CEOs tech: una invitación en blanco

Desde que los CEOs de las empresas tecnológicas son personas tan gravitantes en el poder mundial, a la dirigencia política argentina le interesa reunirse con ellos. Los dueños de internet hoy son dueños de empresas que, en términos de capital e influencia son incluso más importantes que los presidentes de muchas naciones. 

Javier Milei no es el primero que se ve seducido ante la magia de la tecnología y sus augurios de progreso. Cristina Kirchner, se mostró sonriente en la inauguración de la sede de Facebook en el 2015 y luego se reunió con su CEO, Mark Zuckerberg, ese mismo año durante una cumbre de las Américas en Panamá. Durante su gobierno, Mauricio Macri ocupó gran parte de su agenda internacional con encuentros con representantes de empresas tecnológicas: a los 45 días de asumir, viajó al Foro Económico de Davos y conversó con los líderes de Google, Facebook y Microsoft. Alberto Fernández también mantuvo varios encuentros con representantes de Google, dentro y fuera del país. 

Sin embargo, la cantidad de encuentros con referentes tecnológicos (por ejemplo, con el CEO de Tesla Elon Musk) en apenas seis meses de gobierno y las promesas que el Presidente plantea, permiten pensar que no se trate solamente de la vieja seducción de la tecnología, sino de algo más. Milei propone que, en un momento global de salto en el desarrollo de las tecnologías de la inteligencia artificial, la Argentina se convierta en un polo de atracción de inversiones para empresas como OpenAI de Sam Altman –con quien tiene previsto reunirse esta semana– o grandes corporaciones que incorporan sus desarrollos, como Google, Meta o Apple –a quienes también visitará–.

Ahora bien. El mundo, con Europa a la cabeza, está en un proceso de regular la inteligencia artificial. Como parte de este “momento regulatorio”, hace menos de una semana el Consejo de Europa adoptó el primer tratado internacional sobre inteligencia artificial, abierto a todos los países del mundo, no sólo los europeos. Este marco, entre otras cosas, establece reglas para cada instancia del desarrollo de la inteligencia artificial. Es decir, que si vamos a desarrollar cualquier solución, innovación o vamos a agregar IA en algo previo, tenemos que tener en cuenta que no sea nocivo para las personas y sus derechos. También, por ejemplo, señala que hay tecnologías muy riesgosas que por ahora es mejor no adoptar (por ejemplo, las tecnologías de reconocimiento facial por ahora genera más errores que soluciones). Pero esta ley no es la única: hay más de 600 en el mundo, entre ellas de organizaciones como UNESCO, la OCDE, etc. Y no sólo en Europa. En Estados Unidos, Joe Biden se pronunció a favor de regular los desarrollos de la inteligencia artificial para que no se conviertan en una amenaza para el bien común y para los derechos humanos. Hacia ahí está yendo el mundo.

Las empresas que va a visitar Milei, y sus CEOs en particular, están de acuerdo con estas regulaciones. O al menos dicen estarlo porque ya no está bien visto (sobre todo después de Cambridge Analítica en 2016) para las empresas de tecnología no cooperar con otros actores, entre ellos los gobiernos y las organizaciones internacionales, en el respeto de los derechos humanos. Dos ejemplos. El 17 de mayo renunció Jan Leike, el jefe encargado de cumplir los estándares éticos de OpenAI, alegando diferencias con el CEO Sam Altman y diciendo que “construir máquinas más inteligentes que los humanos es una tarea intrínsecamente peligrosa. OpenAI asume una enorme responsabilidad en nombre de toda la humanidad”. Fue un escándalo. Ayer, se conoció que el consejo asesor de Mark Zuckerberg en inteligencia artificial estaba compuesto solamente de hombres blancos. Otro escándalo. Sabemos que las tecnologías de reconocimiento facial tienen sesgos gravísimos en contra de las mujeres y las personas racializadas. Por ejemplo, el 96% de los deepfakes se construyen sobre imágenes de mujeres, generando ataques contra ellas y viralizando imágenes no consentidas. 

¿El Presidente estará al tanto de estas cosas? ¿Cuál será la propuesta para venir a la Argentina? ¿Les dirá vengan aquí a desarrollar inteligencia artificial respetando estas regulaciones que el mundo, en su conjunto, propone, para el bien común? ¿O, al contrario, habrá una propuesta de carta blanca?

Si el planteo de Milei es atraer inversiones y puestos de trabajo, tocará evaluar las condiciones. En caso de que sean beneficiosas para la producción nacional, serán bienvenidas. Sin embargo, si el planteo a los CEOs de las tecnológicas es que vengan a desarrollar alguna parte de sus compañías sin restricciones o a no cumplir los estándares internacionales, tal vez estemos metiéndonos en problemas. La Argentina es parte de muchas de las organizaciones internacionales que promueven los principios de derechos humanos para las tecnologías. En algunos casos, fue firmante de ellos. 

Por otro lado, sería interesante entender cuál será la propuesta a estas empresas respecto de la tributación local. ¿Qué régimen les aplicará? Sabemos que algunas de las grandes empresas tecnológicas tienen esquemas de tributación dobles, con los cuales pagan una parte de los impuestos a nivel local y luego eluden otra parte a través de esquemas financieros complejos. 

Finalmente, tiene razón Milei cuando dice que tenemos buenos recursos humanos formados en programación, ciencias duras, e incluso sociales (también necesarias para la IA). Por cierto, gran parte de ellos fueron formados en la universidad pública que este Gobierno está desfinanciado. Si queremos seguir teniendo estos recursos disponibles, ¿el Gobierno mejorará los recursos todavía en negociación en las universidades, especialmente los de los docentes, que aún parecen no discutirse? 

Natalia Zuazo es especialista en política y tecnología. Directora de Salto Agencia.

Para desendeudar al Banco Central, Milei primero licuó 16% los plazos fijos y ahora busca endeudar al Tesoro

Para desendeudar al Banco Central, Milei primero licuó 16% los plazos fijos y ahora busca endeudar al Tesoro

Uno de los asuntos que más obsesiona al presidente Javier Milei es limpiar la hoja de balance del Banco Central. Quiere desendeudarlo. Por un lado, fue bajando la tasa de las Letras de Liquidez (Leliq) tanto que los plazos fijos, con los lo que los bancos se fondeaban para adquirir esos títulos, perdieron 16% frente a la inflación en este gobierno, según calcula el analista financiero Christian Buteler. Al menos el plazo fijo le ganó este medio año al dólar blue o al contado con liquidación (CCL). Además, a través del presidente del Central, Santiago Bausili, fue cambiando las Leliq, a siete días, que iban venciendo por pases, que vencen a diario.

Ahora la idea es ir absorbiendo los pesos de los pases que venzan con títulos de deuda por $35 billones (unos US$40.000 millones al tipo de cambio oficial) que emitirá un experto en endeudamiento, el ministro de Economía, Luis Caputo. Estos papeles están en manos de los bancos, que a su vez, ponen en juego el dinero de sus clientes. El cambio de deudor, del Central al Tesoro, se dispuso este lunes por decreto de necesidad y urgencia (DNU). Es decir, se esquivó la autorización de un Congreso que La Libertad Avanza está lejos de dominar o seducir, después de medio año sin leyes aprobadas.

Que en el marco de una estrategia de reducción de emisión monetaria vía rotación de pases a Letras del Tesoro, resulta necesario realizar una adecuación del monto” por emitir, señala uno de los considerandos del DNU. “Que la naturaleza excepcional de la situación planteada hace imposible seguir los trámites ordinarios previstos en la Constitución Nacional para la sanción de las leyes”, continuaron Milei y sus ministros en los considerandos.

“Es muy lindo mientras dure”, bromea primero el exviceministro de Economía Fernando Morra, que en la actualidad se desempeña en la consultora Suramericana. “Más en serio: el rollover (refinanciamiento) al Central es prácticamente automático. Ahora, si los bancos quisieran salir de títulos públicos, ¿dejás caer el precio? ¿Cómo paga el Tesoro? ¿Lo tenés que asistir si tiene problemas de refinanciamiento? Fue el dilema de (Hernán) Lacunza (el exministro de Hacienda de Maurio Macri, que reperfiló, es decir, defaulteó la deuda pública doméstica). Nosotros estamos de acuerdo en la migración (de deuda del Central al Tesoro), pero la velocidad hay que calibrarla bien. Llenar de títulos públicos a corto plazo al Tesoro es asumir un riesgo importante. Además, ellos usan la métrica del déficit financiero. ¿Quién paga los intereses de esta nueva deuda?”, se pregunta el exnúmero dos de Martín Guzmán. Por ahora, la respuesta es con el esfuerzo de los contribuyentes. “¿Qué pasa con el déficit financiero? Es mayor. Yo creo que la dirección es correcta, la intensidad me parece muy riesgosa. Parecido al tema reducción de tasas. Si lo hacés muy rápido, quedás expuesto a tener problemas en otras variables”, apunta Morra a la suba de los dólares blue y financiero. “En este caso, al riesgo de refinanciamiento”, concluye el exviceministro de Alberto Fernández.

En cambio, otro exviceministro de Economía pero de Carlos Menem, Orlando Ferreres, apoya el DNU. “Es evidente el deseo de limpiar el balance del Central de los pases que hasta tienen que hacerlo por DNU. Se nota que quieren apurar el fin del intrincado cepo cambiario”, interpreta Ferreres. Es que en la medida en que los pesos queden absorbidos, ya no habría riesgo de que corran al dólar en un mercado sin restricciones para adquirirlo. Otro consultor que apoya al Gobierno en esta y otras políticas es Fernando Marull, de FMyA: “Está OK. Si cumplen con el superávit fiscal, no le veo riesgo”. Es decir, todo depende de que Milei mantenga empuñada la motosierra sobre el gasto, de que la economía no se hunda tanto como perforar la recaudación tributaria y de que el Congreso apruebe el paquete fiscal, que asegura nuevos ingresos por vía del impuesto a las ganancias, el adelanto de Bienes Personales, la moratoria y el blanqueo. Pero no está claro que el Senado apruebe todo lo que el jefe de Estado quiere, sobre todo en lo que respecta a Ganancias.

Ricardo Delgado, de la consultora Analytica, disiente con Ferreres al opinar que “en un punto” este cambio de manos de la deuda “limita la salida del cepo”. “Con una deuda tan corta (de corto plazo), cualquier evento negativo te dificulta el rolleo (refinanciamiento) y te aumenta la emisión. Acordate de las Lebacs”, recuerda Delgado la bola de Letras del Banco Central, que emitió a montones en el gobierno de Macri quien presidía este organismo, Federico Sturzenegger, futuro ministro de desregulación económica de Milei. Igualmente, el economista de Analytica valora aspectos del cambio de manos de la deuda: “Es positivo para el Central que disminuye su pasivo. Ayuda a que el Tesoro consiga financiamiento de los bancos. Pero aumenta el riesgo de refinanciamiento porque el Central no puede defaultear y el Tesoro, sí. Esto último en particular si el Gobierno quiere una ley penal para sancionar el financiamiento con emisión”.

“Con el rediseño del esquema monetario las autoridades buscan redireccionar la liquidez excedente desde pases pasivos del Central hacia las LECAP (Letras de Capitalización) que licita el Tesoro”, explica Bruno Bonfanti, de la consultora Ecolatina. “Claramente, si bien esta estrategia busca en parte asegurar el financiamiento para el Tesoro en sus licitaciones, el objetivo principal es profundizar el saneamiento de la hoja de balance del Central al reducir sus pasivos. Ahora bien, la contracara de aquel saneamiento es justamente un mayor endeudamiento del Tesoro, lo que implica que la estrategia recae excesivamente sobre el ancla fiscal. En tal sentido, resulta indispensable garantizar la sostenibilidad de la consolidación fiscal para evitar turbulencias en el mercado de deuda local. ¿A qué nos referimos con esto? La rotación de pases hacia títulos del Tesoro implica que las entidades financieras cambien 'riesgo del Central' por 'riesgo del Tesoro', cuyos títulos son más volátiles. Dado que las letras cotizan en el mercado secundario, cualquier ruido que afecte en su cotización impactará sobre las entidades financieras, obligando en última instancia al Central a intervenir en el mercado secundario para rescatar títulos o sostener sus precios. Entonces, si bien se reducen los pasivos del Central, el sistema financiero continúa expuesto al riesgo público y los riesgos macroeconómicos siguen siendo los mismos que antes. Si bien esta estrategia incrementa el endeudamiento del Tesoro y eleva los compromisos a afrontar en 2024, el hecho de que el instrumento seleccionado sean las LECAP evita presiones sobre el resultado financiero: el pago de intereses no se registra como tal, sino que se capitaliza y se registra como amortizaciones”, matiza Bonfanti.

AR/MG

Tu casa es mi casa

Tu casa es mi casa

Hay algo en común que tenemos los televidentes de la serie de Richard Gadd, Bebé Reno. Y son esas preguntas punzantes que nos suelen aparecer hacia el final y que ahí se quedan, como estampitas. ¿Por qué me impactó tanto esta historia? ¿Por qué dejé que entrara a lo profundo de mi psiquis de esta manera? ¿Cuánto tengo de Donny, o de Martha, incluso de Teri? ¿Alguna vez fui tan perseguida por alguien? ¿Alguna vez hice sentir a alguien tan asfixiado? ¿Me hubiera dado cuenta? ¿Qué hubiera hecho en el lugar del perseguido? ¿y del perseguidor? ¿Hubiera enloquecido totalmente hasta desconfiar de mi propia realidad? ¿Quién fui yo? ¿Quién soy yo? ¿Quién seré? 

La historia distribuida en ocho capítulos fue algo así como un suceso internacional, lo cual da a pensar que ese aluvión de preguntas también lo fue. Richard Gadd tiene treinta y cinco años, –mi edad– pero parece de muchos más, al menos para mí. Un rostro afilado en huesos y con una especie de preocupación milenaria, como alguien que nació con demasiada información. No todos supimos, de entrada, que esta historia de persecución de Martha hacia Donny era un caso real, y mucho menos que el mismísimo Donny era el productor, guionista, y actor de la serie de los eventos más traumáticos de su propia vida. La dirección estuvo a cargo de Werónica Tofilska y Josephine Bornebusch. Y claro, es difícil que pueda salir mal. Alguien que conoce la verdadera raíz de su desesperación no puede tener insipidez cuando la interpreta, aunque sean tres, cuatro, cinco tomas. Sabe lo que dijo, cómo lo dijo, y por qué. Richard Gadd es alguien que vio absolutamente vulnerada su confianza y ahora convirtió esa rotura en oficio. Su fuente de trabajo principal pareciera ser, entonces, la apertura total de su intimidad. Sin dejar ninguna confesión por fuera. Las cortinas se abrirán por completo y dejarán entrar los rayos UV hasta rasguñarle los ojos. 

En el recorte citadino y personal que pude hacer yo, identifiqué algunas cosas a partir del golpe extremo de la serie. Estamos agobiados de ver historias basadas en hechos reales y sin embargo, esta despuntó. Por ejemplo, pensé en qué poco me había detenido a pensar en el irrisorio lugar que ocupa la verdadera intimidad en la contemporaneidad. En que todos esos instantes de videos o fotos que compartimos en  Instagram, Tik Tok, Twitter e infinitos etcéteras,  están configurando personalidades de gente que probablemente ya no somos, con vidas que tenemos pero no tanto, vistas por otra cantidad de gente que no sabemos quiénes son, dónde están, y si acaso les importamos. Si un día un extraño nos increpara en algún punto cualquiera de la ciudad, contándonos detalles acerca de nosotros, sería una escena horripilante pero totalmente posible. Probablemente ese extraño haya hecho muy poco esfuerzo para saberlo todo de nosotros. Está todo ahí, liberado y azaroso, como si haber conformado nuestra propia línea de vida se resumiera en una navegación de minutos en Google que puede resumirlo todo. Lo que me lleva a esa famosa escena de la película Lost Highway de David Lynch, del año 98, en la que Bill Pullman es increpado por Robert Blake en una fiesta en una casa en algún lugar estilo Texas, con casas prefabricadas, tan noventosa que duele. Como si lo conociera de toda la vida, se le acerca mirándolo a los ojos, como si fuera directamente a matarlo pero todavía no. Y sin decirle hola le asegura que se conocen de antes, en su propia casa, pero Bill por supuesto no lo recuerda, porque ese rostro redondo y arrugado es algo que nunca vio en su vida. Pero Robert insiste y le dice algo así como qué pena que no te acuerdes, porque por ejemplo, ahora mismo estoy en tu casa. ¿Cómo en mi casa? Le pregunta Bill, sobrador, como si le estuviera gastando una broma, y Robert vuelve: En tu casa. Llamame. Y le alcanza un Movicom del noventa y cinco y Bill llama, porque claro, ¿qué otra cosa podría hacer? Se acaba de cruzar con un petiso de cara blanca que parece un mimo a punto de entrar a escena, y al cabo de dos tonos, es la voz del mismísimo Robert la que atiende la llamada: Te dije que estaba acá. Y así como en las historias de Instagram, Tik Tok, Twitter o la mar en coche, estar allá, haber estado, o ahora estar en otra parte, es todo lo mismo. Creemos saber quién es una persona, o donde estuvo, aunque en el fondo no sepamos nada en absoluto. 

O pongo este ejemplo personal. ¿Qué pasaría si  escribiera una ficción que se publica en una editorial de amplia llegada?  Una novela en la que pasan cosas que inventé, casi en su totalidad, y es leída por mucha gente. ¿Qué pasaría si un extraño me encontrara en un  espacio de escritura compartida, y me compartiera su material para que le de algún comentario? ¿Qué pasaría si ese material fuera algo así como una reescritura, impávida, de mi propia novela? No podría pensar que eso no es una chanza, una cizaña muy bien formulada. ¿Por qué alguien haría eso? ¿Y si yo tuviera que leer todo su texto hasta el final, fingiendo un interés que no tengo, de esa broma de mal gusto en la que mis personajes son los mismos que  los suyos pero bajo su ala, o su pluma, haciendo otras cosas, un poco más escabrosas, salidas de una mente que pareciera ser como un túnel fundido en una oscuridad que sigue y sigue y sigue y no termina nunca? Ese extraño que cree conocerte por algunas cosas que leyó de vos, para configurarse una personalidad tuya que a sus ojos es completamente sólida y que hace sentido. ¿Quién es uno en esos instantes de intimidad rasgada? ¿Quién era Donny cuando Martha lo esperaba sentada en la parada del colectivo enfrente de su casa, durante toda la noche, para hacerle saber que estaba dispuesta a morir de neumonía, solo para ha-cer-le  sa-ber? ¿Qué es esa falsa sensación de pertenencia que generan las redes, y por defecto, la época en la que vivimos? Porque si estamos tan cerca, casi pisándonos los talones en ese bar en el que esa chica X acaba de tomarse esa foto que subió a la red, ese bar que queda tan cerca de mi casa y al que podría ir y saludarla, y acaso hacerme amiga suya porque vi que compartimos algunos intereses, si son solo unas cuadras, unas pocas cuadras que nos distancian de una vida plena, juntas y hermanadas, por qué no acercarme? Si estamos tan cerca, por lo que vi en su Instagram, ¿por qué no podríamos estarlo más? ¿Quién nos prohíbe la cercanía? ¿Qué es el consenso cuando todo está tan falsamente incorporado?

Y yo sigo preguntando: ¿Qué era la intimidad cuando todavía no existían las redes? Algo así como de tiempo completo. Porque en este presente, lo íntimo es todo eso que hacemos fuera de internet. Lo que decidimos no mostrar. Lo que dejaremos en mute. La intimidad ya no es un derecho adquirido. La intimidad, ahora, es una decisión. Tan pero tan cerca y tan pero tan rápido, que ya no hay nada. Se va. Se fue. 

CF/DTC