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El reporte expone que la empresa de Fred Machado que supuestamente contrató al exdiputado mileísta no tenía una deuda que justificara la reestructuración, ni mucho menos un pago de US$1 millón por asesoría. Espert maniobra para dilatar la causa.
Un informe de la autoridad tributaria de Guatemala termina por desbaratar la estrategia judicial de José Luis Espert para explicar su vínculo económico con Federico “Fred” Machado, el empresario argentino que en mayo atrás se declaró culpable de fraude y lavado de dinero en un tribunal de Texas, Estados Unidos.
En su presentación escrita ante un juzgado federal de San Isidro del martes pasado, cuando fue citado a indagatoria, Espert se aferró a la explicación de que fue contratado en 2019 por la firma guatemalteca Minas del Pueblo, de Machado, para una asesoría de reestructuración de su deuda, a cambio de un compromiso de pago de US$1 millón, de los cuales se efectivizaron al menos US$200.000 en enero de 2020.
La acusación del fiscal federal Fernando Domínguez sostiene que ese contrato fue una mera pantalla para vehiculizar el lavado de activos. La sospecha parte de múltiples indicios: el exdiputado de La Libertad Avanza no realizó ninguna tarea relacionada al supuesto fin de la reestructuración de la deuda de la minera, ni tenía experiencia en ese tipo de auditorías, ni tampoco hubo ningún esbozo de Machado para recuperar el dinero transferido a cambio de nada. Los registros de mensajes entre Espert y su contador con la evasión como propósito, viajes, cuentas y fideicomisos que permanecían ocultos y una serie de transferencias sospechosas a lo largo del tiempo cierran el cuadro del presunto lavado.
A pedido de Domínguez, la Superintendencia de Administración Tributaria de Guatemala envió en junio un informe sobre el estado patrimonial de Minas del Pueblo en los años previos al pago de Machado a Espert. Allí se detalla que, en 2018, la empresa declaró un capital de US$10 millones y una deuda de US$300.000. El año siguiente, en el que el economista ultraderechista y el empresario argentino establecieron el vínculo por un supuesto interés del segundo en apoyar la campaña electoral del Frente Despertar, Minas del Pueblo contabilizó un capital de US$30 millones y una deuda de US$5 millones.
Los números hablan por sí solos. “¿Qué empresa aceptaría pagar US$1 millón a una consultora para reestructurar una deuda de US$5 millones, que a su vez que representa un sexto del patrimonio declarado? ¿Cuál era el apremio por pagar 20% del monto adeudado a un asesor sin ningún tipo de experiencia en la materia?”, se preguntó una fuente con acceso al expediente.
El informe del par del ARCA en Guatemala llegó a Argentina después del dictamen de Domínguez en el que solicitó la indagatoria de Espert ante el juez Lino Mirabelli, titular del juzgado federal 2 de San Isidro. En el texto del fiscal, se detallaron los pasos para dar apariencia de legalidad al trasiego de fondos a Espert desde el fideicomiso Wright Brothers Aircraft, utilizado por Machado y su socia, Debra Mercer-Erwin, para cometer un fraude a gran escala.
En la secuencia aparece el contrato por US$1 millón firmado en 2019, la compra de la casa en Beccar en noviembre de ese año, la transferencia de US$200.000 el 22 de enero de 2020 y la adquisición inmediata de un automóvil BMW de alta gama. Esos movimientos son apenas posteriores a los aportes de campaña de Machado por un monto que, según fuentes vinculadas a la candidatura de Espert, alcanzó un rango de entre unos pocos cientos de miles de dólares a US$2,5 millones, además de la provisión de un avión privado y una camioneta blindada.
También entran en juego la creación de la firma Varianza SA a nombre de Espert y su pareja, Mercedes González, que sería otra pantalla de consultoría para ingresar dinero, según el fiscal. Con el tiempo, la pareja participó de fideicomisos para la adquisición de propiedades y sumó más automóviles de lujo.
En el marco de una estrategia judicial errática de Espert, otro dato anecdótico llamó la atención en la acusación. El 9 de octubre de 2025, agentes judiciales y de la Policía Federal allanaron el domicilio en Beccar, dirigidos por Domínguez. El entonces diputado acababa de bajarse de la cabeza de lista de La Libertad Avanza para las elecciones legislativas que se realizarían ese mes. En un archivo muy a mano en la computadora, aparecieron supuestos textos de Espert sobre la actividad minera. Un cotejo posterior permitió dilucidar que esos informes no eran más que copias textuales de contenido fácilmente hallable en internet, por lo que se sospecha que fue un intento burdo de plantar una prueba que permitiera argumentar que el economista contaba con experiencia en el rubro minero.
Una pista en paralelo surge de transferencias a Espert de personas en situación económica muy precaria en los años posteriores, ya cuando el economista se había asociado, primero, a Juntos por el Cambio, y luego a La Libertad Avanza, en bruscos movimientos políticos, difíciles de explicar. En 2024 y 2025, cuando “el Profe” se había reconciliado con Javier Milei y pasó a ser la espada más aguerrida del gobierno en la Cámara de Diputados, se produjeron depósitos hormiga que servirían para cubrir gastos con tarjeta de crédito de la pareja Espert-González por varias decenas de miles de dólares.
En un archivo, aparecieron supuestos textos de Espert sobre la actividad minera. Un cotejo posterior permitió dilucidar que esos informes no eran más que copias textuales de contenido fácilmente hallable en internet
Los intercambios de whatsapp entre Espert, su contador en Buenos Aires, Mariano Cosentino, y el estudio contable de Fernando Escobar en Pergamino reflejan la preocupación por dar legalidad a ingresos irregulares y, en particular, a aquel contrato con Machado de 2019.
La tensión de los contadores creció cuando Machado fue detenido en Bariloche en abril de 2021, acusado de narcotráfico, fraude y lavado a gran escala por un tribunal en Texas.
A partir de entonces, el empresario argentino permaneció en prisión domiciliaria en Viedma hasta noviembre pasado, cuando, al cabo de un dilatado trámite de extradición, fue enviado a Estados Unidos. Con el correr de los meses, Machado llegó a un acuerdo con la fiscalía federal de Texas, mediante el cual se dejaría caer la acusación por narcotráfico y recibiría una pena pactada por los otros dos delitos. El acuerdo debe todavía ser homologado por el juzgado texano. La socia de Machado, Mercer-Erwin, fue condenada a 16 años de prisión en 2023.
Desde que este diario comenzó a publicar una serie de notas sobre el vínculo entre Espert y Machado hace un año, el exdiputado mostró cartas cambiantes. Primero, optó por ignorar el tema en público y minimizarlo en privado. Luego, ante la información sobre la transferencia de US$200.000, se declaró víctima de una operación y logró un enfático respaldo de los hermanos Milei, pero a los días debió admitir que, en efecto, había tenido una relación económica con Machado.
Una vez abierta la investigación judicial en San Isidro, los vaivenes de la defensa se multiplicaron. Primero, Espert adujo que los fondos que le permitieron comprar la casa en Beccar y el BMW eran producto de una herencia y de trabajos de consultoría en países tan distantes como Australia. En el camino, se vio forzado a admitir la existencia de cuentas bancarias en el exterior que había omitido en declaraciones juradas.
En la última movida, la presentación de un escrito en ocasión de la indagatoria, Espert circunscribió el incremento en sus ingresos al contrato de asesoría con Minas del Pueblo.
El cambio de penalistas, en abril pasado, desde Santiago Kent y Alejandro Freeland a Claudio Lamela estuvo vinculado al fallido intento de mudar la causa a los tribunales federales de la Ciudad de Buenos Aires (Comodoro Py), un territorio en el que Mauricio Macri y Javier Milei manejan terminales. La ratificación de la sede en San Isidro significó una mala noticia para Espert.
Ahora, el exdiputado pidió que el fiscal Domínguez sea desplazado de la instrucción de la causa, para que quede a cargo el juez Mirabelli. “Declararé la verdad de los hechos cuando la instrucción sea objetiva e imparcial”, posteó Espert en X.
Son movimientos previos a lo que parece altamente probable: el procesamiento por lavado de activos.
El Gobierno resiste esa hipótesis. En mayo, cuando Machado se declaró culpable de fraude y lavado en Texas, Milei intentó hacer creer que, en realidad, el empresario era inocente, por la caída de la acusación de narcotráfico. El Presidente y los activistas digitales del oficialismo se precipitaron a exigir que se le pidieran disculpas a Espert. “Hicieron MIERDA a un tipo inocente”, denunció el Presidente en una intervención soez.
El intento de reivindicación de Espert fue archivado de inmediato, cuando quedó claro que los delitos por los que su financista, Machado, asumió culpabilidad —fraude y lavado— son suficientemente graves como para no hacer ruido.
SL

A cuarenta años de México 86, Argentina e Inglaterra vuelven a enfrentarse en una ronda decisiva de un Mundial. Atrás quedó la derrota 3-1 a Suiza en el suplementario con un golazo decisivo de Julián Álvarez. Con un un rendimiento opaco, la Selección se metió entre los cuatro mejores del Mundial.
ARCHIVO - La historia detrás de la foto más icónica de un Mundial de fútbol: a 40 años de Maradona y ‘La mano de Dios’
Después de una hora de partido, Julián Álvarez recibe la pelota volcado a la izquierda de su ataque, afuera del área. Nadie espera demasiado ni de la jugada ni de él: el arco queda lejos y entre Alvarez y el gol, al menos en USA 26, parece haber una perimetral.
Entonces el crack surgido en River hace lo que hizo decenas de veces en Atlético Madrid pero nunca desde que llegó hasta aquí: hamacarse y descerrajar un derechazo inmaculado, eterno. La pelota dibuja una cartografía hermosa, que no hace más que elevar la categoría del momento. Al goce estético del instante se añade el movimiento armonioso y leve de la red, que se infla, como una ampolla de felicidad. Es el segundo gol de Argentina, que de esta manera pasa a ganarle a Suiza en el suplementario de los cuartos de final del Mundial. Explota el Kansas City Stadium, plagado de argentinos y de fans de Messi que deliran con el golazo del delantero. El derechazo exorciza los fantasmas, tanto los del cordobés como los de su equipo que, una vez más –a esta altura, su marca de agua– debió atravesar un purgatorio para alcanzar el cielo de la victoria. Ya está entre los cuatro mejores del torneo.
El campeón volvió a sufrir, volvió a ganar. Esta vez, como reconoció Scaloni en la rueda de prensa, ni siquiera tuvo momentos para rescatar: todo fue bastante vulgar, todo fue bastante lúgubre. Suiza fue un rival de una estatura impensada y de una envergadura física también inesperada, que solo sucumbió al final cuando se vio en inferioridad numérica. Antes de eso le había quitado la pelota a la Argentina, que sin su elemento se vio quizás no desbordada, pero sí fuera de foco, atrapada en un laberinto del que solo salió cuando se vino abajo la pared roja con la roja.
¿Condicionó o tuvo que ver el hecho de que el equipo se pusiera en ventaja muy temprano? Tal vez, pero, en cualquier caso, si hacer un gol es un problema, el problema entonces es anterior, y es de quien lo marca. Como sea, es innegable que el tanto de cabeza anotado por McAllister determinó el desarrollo posterior del duelo. Gracias al pressing, Suiza se adueñó de la pelota y Argentina pasó a depender de los pelotazos a la nada –o a Alvarez, que perdía sistemáticamente con los centrales suizos–, infrecuente incapacidad que terminó de cristalizar la sensación de que el campeón no tenía radiación, de que solo producía antimateria.
Entre el tedio y el desencanto se fue el primer tiempo y la sensación era que lo único bueno había sido el resultado. Argentina había jugado su peor primera parte en lo que iba del Mundial. Era un equipo invertebrado y desconectado, como si todo su flujo de energía se hubiera agotado en los ardientes minutos finales contra Egipto.
Era obvio que debía mejorar, como también era obvio que Scaloni sacudiría las cabezas y los ánimos de sus dirigidos. Los interrogantes se acumulaban, como los deseos insatisfechos: ¿alcanzaría esta vez con la voluntad? ¿Era esperable que Suiza, un equipo de segundo orden europeo, preocupase tanto al campeón del mundo?
Argentina mejoró en el segundo tiempo, pero esa mejora duró solo diez minutos. Pasado ese lapso, Suiza volvió a dominar y el equipo de Scaloni se atrincheró, limitándose a interrumpir el juego del rival. Ausente sin aviso, Messi estaba en modo flâneur, un caballero andante que atravesaba de a pie y sin pelota las llanuras escarpadas de Kansas. Siempre lejos de la amenaza, parecía hacerse las mismas preguntas que nos hacíamos todos: ¿había manera de desentrañar el acertijo helvético?
Difícil, porque lo que desprendía el campo de juego era que el gol de los europeos era una cuestión de tiempo. Y así fue: llegó a través de Ndoyé, luego de una muy buena combinación con Ricardo Rodríguez. La jugada sucedió por la derecha de la defensa argentina, el lado de Molina, uno de los más apuntados hasta aquí. Pero digamos todo: si bien al lateral fue a quien se le escapó el autor del gol, tuvo un mejor rendimiento que en los partidos anteriores. Lo mismo podríamos decir de Dibu Martínez, pero no así de De Paul, Enzo Fernández y McAllister, quienes jugaron bastante por debajo de sus posibilidades.
Pocos minutos después, el destino le hizo un guiño otra vez a la Argentina. En una jugada algo bizarra, Émbolo simuló una falta de Paredes sobre él, que fue sancionada en un principio por el árbitro y rectificada luego por el VAR. Suiza quedaba con diez. Las puertas del alivio parecían abrirse.
La roja fue un hito dentro del partido. Argentina comenzó a jugar en campo contrario por primera vez en toda la noche. Scaloni además hizo cambios: los metió a Thiago Almada y a Nico González, que le dieron dinámica al equipo. Sin ser un torbellino, el campeón aumentó su ritmo de juego.
El partido era una guerra de voluntades. Acantonada, Suiza había montado su infantería en la retaguardia y cada tanto amenazaba con algún chispazo de peligro. Argentina iba, pero su caballería chocaba contra el fuerte de madera sangre. Como siempre hasta aquí, la escasa, escasísima claridad del campeón llegaba a través de Messi, quién si no. Un enganche suyo de izquierda fue seguido por un derechazo que salió muy cerca.
Vacío de ideas, el equipo se repetía, como una letanía algo triste, por momentos desesperante. El partido se iba. Los nervios aumentaban.
El suplementario potenció el melodrama del equipo, que buscaba el gol como quien intenta cazar su ballena blanca. Todo era suyo: Suiza solo defendía, con una concentración que parecía inquebrantable. Hasta que Julián Alvarez tomó la pelota una vez más. Nadie confiaba demasiado en él: el arco, en el partido y el torneo, era un planeta lejano. Obstinado, Julián sacó ese derechazo apasionante que hundió sus raíces en la red y enterró las esperanzas suizas. Tras más de una hora de tensión, Kansas era una fiesta, alegría que el 3 a 1 de Lautaro Martínez –un alivio que ambos delanteros hayan anotado– convirtió en delirio.
A cuarenta años de México 86, Argentina e Inglaterra vuelven a enfrentarse en una ronda decisiva de un Mundial. Por más que Scaloni haya señalado que “es solo un partido”, todos sabemos que el campo simbólico que acaba de abrirse tiene el tamaño de una catedral de ambiciones. La historia en mayúsculas acaba de ser convocada. El mundo entero acudirá a la cita. De regreso a Atlanta, Messi y los suyos todavía tienen cosas qué decir.
PP/MG

Alexis Mac Allister abrió el marcador y, tras el empate de Dan Ndoye en el complemento, el encuentro se definió en el tiempo extra con los tantos de Julián Álvarez y Lautaro Martínez. La Albiceleste volverá a jugar este miércoles en Atlanta por un pase a la final.
La Selección argentina se clasificó esta noche a las semifinales del Mundial 2026, tras derrotar por 3 a 1 a Suiza en tiempo suplementario, en un partido disputado en el Kansas City Stadium, por los cuartos de final del certamen.
El elenco nacional se impuso con goles de Alexis Mac Allister, a los 10 minutos del primer tiempo, Julián Álvarez a los 7 minutos del segundo tiempo suplementario, y Lautaro Martínez, a los 16 del mismo período, y en la próxima instancia enfrentará a Inglaterra.
En tanto, Suiza había igualado de manera transitoria por intermedio de Dan Ndoye, a los 22 minutos del complemento, pero luego se quedó con diez jugadores por la expulsión de Breel Embolo, a los 27 de la segunda etapa.
La Selección abrió el marcador a los 10 minutos del primer tiempo con un cabezazo de Alexis Mac Allister tras un preciso córner ejecutado por Lionel Messi. Sin embargo, ese tanto no se tradujo en un dominio del juego. Suiza monopolizó la posesión, movió la pelota con paciencia y controló el desarrollo, aunque generó pocas ocasiones claras.
Argentina mostró imprecisiones, dependió de la firmeza defensiva de Lisandro Martínez y del esfuerzo de Julián Álvarez, mientras que Emiliano Martínez solo intervino con seguridad ante un remate de Granit Xhaka.
En el complemento, el conjunto suizo mantuvo su propuesta y encontró el empate gracias a Dan Ndoye, que culminó una buena acción colectiva con un remate rasante que pasó por debajo de las piernas del arquero argentino. Antes, Xhaka ya había obligado al Dibu a una buena respuesta desde media distancia.
El partido cambió cuando Breel Embolo fue expulsado tras recibir la segunda amarilla por simular una infracción luego de una falta sancionada a Leandro Paredes.
Con un hombre más, Scaloni movió el banco con los ingresos de Lautaro Martínez, Nicolás González, Gonzalo Montiel y posteriormente Thiago Almada. Argentina monopolizó la pelota, aunque chocó contra una defensa suiza muy cerrada. Messi estuvo cerca con un derechazo junto al palo y Lisandro Martínez tuvo otra oportunidad en un córner, pero Gregor Kobel evitó el gol y llevó la definición al tiempo suplementario.
En el primer tiempo extra, Argentina asumió el protagonismo y Almada estuvo cerca con un remate desde afuera del área, mientras que Suiza respondió con otro intento lejano de Xhaka.
En el segundo suplementario llegó el desequilibrio definitivo: Julián Álvarez sacó un espectacular remate al ángulo para poner el 2 a 1.
Con el rival obligado a adelantarse, la Albiceleste administró la ventaja y sentenció el resultado con un contraataque definido por Lautaro Martínez para sellar el 3 a 1 y asegurar el pase a las semifinales, donde se medirá con Inglaterra en Atlanta.
NB

La Albiceleste enfrentará a los ingleses el miércoles 15 de julio. Previamente, el martes 14 en Dallas, Francia y España definirán al primer finalista.
La Selección Argentina volvió a conquistar otro sufrido triunfo en el Mundial 2026: venció a Suiza en la prórroga y enfrentará a Inglaterra, que le ganó en el primer turno a Noruega. Se enfrentarán el miércoles 15 de julio en Atlanta desde las 16 (hora de Argentina).
El primer duelo de semifinales se celebrará en el Dallas Stadium y tendrá como protagonistas a dos de los seleccionados más poderosos de esta Copa del Mundo: Francia chocará con España el martes 14 de julio. Al día siguiente, el miércoles 15, se definirá al otro finalista en el Mercedes Benz Stadium de la ciudad de Atlanta: Inglaterra jugará ante Argentina.
Luego de eso, la agenda sólo tendrá dos partidos más por completarse: el choque del tercer puesto entre los perdedores de las semifinales será el sábado 18 de julio en el Miami Stadium y servirá como antesala del plato principal. El domingo 19 de julio, a partir de las 16 (hora Argentina), se definirá al 23° campeón del Mundial en el MetLife Stadium, estadio de la sede New York/New Jersey.
Los ingleses, campeones por única vez en 1966 como locales, vienen de disputar unas semifinales mundialistas en Rusia 2018: cayeron en tiempo suplementario contra Croacia y luego perdieron el partido por el tercer puesto contra Bélgica.
La selección argentina disputará la tercera semifinal de sus últimas cuatro presentaciones en los mundiales. Teniendo en cuenta que fue tres veces campeón del mundo (1978, 1986 y 2022), la Albiceleste eliminó a Países Bajos en los penales en el 2014 (cayó en la final contra Alemania) y goleó a Croacia en Qatar 2022 (venció a Francia en el partido por el título). Hasta ese momento, la Albiceleste había contabilizado dos semifinales consecutivas entre México 86 (superó 2-0 a Bélgica) e Italia 90 (se impuso en los penales al local).
Martes 14 de julio
Francia-España (Dallas Stadium)
Miércoles 15 de julio
Inglaterra-Argentina (Atlanta Stadium)
Horarios de las semifinales: 16 (hora argentina)
Sábado 18 de julio
Francia/España vs. Inglaterra/Argentina (Miami Stadium)
Horarios del tercer puesto: 18 (Argentina)
Domingo 19 de julio
Francia/España vs. Inglaterra/Argentina (MetLife Stadium, New Jersey/New York)
Horarios de la final: 16:00 horas (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) / 15:00 horas (Chile, Bolivia, Venezuela y Miami, Estados Unidos) / 14:00 horas (Ecuador, Perú, Colombia y Panamá) / 14:00 horas (México, El Salvador, Honduras y Costa Rica) / 21:00 (España)
NB

Axel Kicillof no será el candidato de Cristina y ambos sectores acumulan para poder para enfrentarse en 2027. La interna consume todo y lleva a que el kirchnerismo observe las negociaciones del Gobierno con los gobernadores con pasividad. La búsqueda de un culpable por si la ruptura deriva en una derrota electoral.
Karina Milei tardó tres años en abrazar el ABC de la casta política en tiempos de elecciones: fracturar al enemigo sin romper el propio electorado. El desembarco de Diego Santilli, a quien le dio libertad de acción para hacer lo que sea necesario para suspender las PASO, es la culminación de un proceso político que solo piensa, ahora, en la reelección de Javier Milei. El Gobierno apuesta a que el peronismo continúe consumido por su propia interna y pretende que la eliminación de las primarias obligatorias sea el tiro de gracia. El kirchnerismo lo sabe, pero no tiene Plan B. Solo busca culpables.
Axel Kicillof no es el candidato de Cristina Fernández de Kirchner y, desde hace una semana, los dos se esfuerzan en dejar en claro esta premisa. En el cristinismo son más vocales: desde el acto encabezado por Máximo Kirchner en Parque Lezama que la estrategia de acumulación de La Cámpora consiste en encontrar una narrativa que les permita diferenciarse del gobernador bonaerense. El problema no es ideológico, es personal, pero necesita una justificación política para ir a disputar el voto kirchnerista en la Provincia de Buenos Aires.
La Cámpora optó por migrar del discurso de “Cristina libre” a “Cristina presidenta” para apelar al votante duro kirchnerista en el marco de una eventual interna con Kicillof. Pero no es suficiente: en el cristinismo saben, en el fondo, que la narrativa por la candidatura de CFK, por más que se repita en los streamings, no termina de permear en la sociedad, por lo que la clave es dejar en claro que fue el gobernador bonaerense quien rompió primero con Cristina. Y que es él quien tiene que pagar los platos rotos de una eventual ruptura en 2027 que derive en una derrota electoral.
“La decisión de Axel Kicillof de tomar distancia de Cristina es un parteaguas”, explicó, en una extensa entrevista con Futurock, la mano derecha de Máximo, Facundo Tignanelli. El diputado provincial, que preside el bloque oficialista en la Legislatura bonaerense, recordó que fue el dedo de CFK quien permitió que Kicillof fuera candidato a gobernador y que, luego, fue él quien decidió distanciarse del espacio en 2025 cuando se negó a respaldar la candidatura de CFK para la presidencia del PJ.
Una arqueología de la culpabilidad, que para CFK fue clave porque sostiene que la dejó vulnerable ante el fallo condenatorio de la Corte Suprema, y que La Cámpora pretende convertir en el hito fundacional del poderío de Milei. Las dos rebeldías de Kicillof: la desautorización de CFK en el PJ, primero, y el desdoblamiento de la elección bonaerense, después. Lo primero debilitó a Cristina, lo segundo al peronismo.
Frente a este escenario, el cristinismo trabaja en presentar su propia propuesta electoral. Una propuesta real –no la de CFK– con la que disputarle a Kicillof las pretensiones de liderazgo y construir una alternativa a Milei que respete la jefatura de la expresidenta. “Es Axel el que no quiere saber nada con Cristina, es un amor no correspondido. Bueno, habrá que construir una candidatura competitiva, que tenga viabilidad para ganar pero que a la hora de ejercer el poder no cague a la gente que lo votó”, explica un dirigente de La Cámpora, aludiendo, sin sutilezas, al experimento fallido del Frente de Todos.
Todavía no hay un nombre. Cristina no anticipa candidatos con un año de anticipación y, además, todavía falta definir la estrategia. Hay dos posibilidades. Opción 1: elegir un candidato corrido al centro que permita ampliar el electorado, como se hizo con Martín Insaurralde, Daniel Scioli, Alberto Fernández y Sergio Massa. La estrategia funcionó solo una de las cuatro veces, pero es la gran apuesta de Massa, quien pretende erguirse como candidato a presidente con los votos prestados de Cristina. Tanto el massismo como un sector de La Cámpora están convencidos que existen ingenierías posibles para ganarle una interna a Kicillof.
La Opción 2 es ir con un candidato ideológicamente puro, fiel a la expresidenta y que represente la continuidad de la “década ganada”. Ahí se anotan figuras como “Wado” de Pedro o el propio Máximo. Fue la estrategia que utilizó Cristina, recuerdan en La Cámpora, cuando eligió a Kicillof como candidato a gobernador de PBA. “Cristina siempre buscó ampliar, excepto cuando eligió a Axel a pesar de la resistencia de gran parte del peronismo. Pero algunos se olvidan”, desliza un dirigente de confianza de la ex presidenta.
El control de calidad ideológico que el cristinismo ejerce sobre Kicillof dificulta, sin embargo, la posibilidad de pronunciarse sobre cualquiera de las dos estrategias. Ambas, advierten (esperan) en el kicillofismo, obligan a dar explicaciones a la base militante que no entiende por qué Massa sí, pero Kicillof no. Es una campaña en construcción, una búsqueda de sostén político a una disputa que es personal y que amenaza con convertir la elección de 2027 en un electorado de tercios. Uno de Milei, otro de Cristina y otro de Kicillof.
El peronismo no mileísta observa las negociaciones del “Colo” Santilli para eliminar las PASO como un espectador pasivo. Las declaraciones del gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, generaron una ola de indignación, pero la respuesta fue mínima. “Las PASO no le sirven a la sociedad, es una encuesta muy cara que no fortalecen a los partidos políticos”, aseguró el peronista con peluca, anunciando lo que, hace semanas, era un secreto a voces: son los gobernadores peronistas quien le darán los votos a Karina Milei para sellar la condena electoral del peronismo.
Después de estas declaraciones, el riojano Ricardo Quintela lo llamó por teléfono para convencerlo de cambiar de opinión. Fue un diálogo breve que rápidamente chocó con los límites de una negociación desigual: el peronismo tiene hoy menos incentivos para ofrecer que el Gobierno. Los gobernadores quieren reelegir, y Karina está dispuesta a allanarles el camino para lograrlo. El peronismo, en cambio, no.
Esa es la premisa, al menos, de los gobernadores del Norte, quienes justifican su alineamiento automático con la gestión libertaria acusando al kirchnerismo de no tener vocación de construir poder.
“Con esa gente no hay nada que hacer. Si se llegan a caer las PASO habrá que señalar la responsabilidad de quienes lo hicieron. Y ponerles un candidato a gobernador propio en la provincia. Si no se las ganamos, al menos se la haremos perder”, propone un dirigente cristinista. Si no hay diálogo, que haya guerra.
El kicillofismo tampoco está pensando en un Plan B. La estrategia del gobernador, hasta ahora, fue mantener el silencio frente a las embestidas del cristinismo. “Los vuelve locos que no responda”, se jacta un funcionario kicillofista que apela a un axioma: el que se enoja pierde. No tiene respuesta, en cambio, sobre qué hacer si el Gobierno logra eliminar las PASO.
Una cosa es segura y es que nadie está pensando en una interna abierta. Se intentó hacer en 2002, durante el gobierno de Eduardo Duhalde, y fue imposible. “Supondría consolidar los padrones de todos los partidos que integren la alianza. Y después depende de quiénes te llevan a votar, porque con el voto no obligatorio la interna se transforma en una elección de aparatos. Es un quilombo”, graficó uno de los principales negociadores del massismo, que ha participado de varios cierres electorales.
No hay punto medio. Sin PASO, el peronismo se encamina a presentar listas separadas o una unidad forzada que, a esta altura, no parece posible. Los más optimistas advierten que la tensión seguirá escalando hasta el último día pero que, cuando llegue el deadline, las expectativas electorales ordenarán la discusión. “Nadie rompe lo que gana. Y si nosotros vamos unidos y ellos divididos, que creo que puede pasar, ganamos en primera vuelta”, señala, entusiasmado, un dirigente cercano al tigrense.
La alternativa, en cambio, es la ruptura. Y, con la ruptura, la eventualidad de la derrota. Por eso todos empiezan a escribir desde ahora el relato del quiebre. Si Milei consigue la reelección, nadie quiere cargar con la responsabilidad de haber roto primero.
MCM/MG