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Las sentencias por el crimen de Báez Sosa: el porqué de las penas en el fallo unánime del tribunal

Las sentencias por el crimen de Báez Sosa: el porqué de las penas en el fallo unánime del tribunal

Todo esto puede pasar en trece minutos: ocho jóvenes de entre 21 y 23 años, de pie, la cabeza alta y la vista al frente, escuchan que tres jueces han decidido que les corresponde a cinco de ellos una condena a perpetua y a tres, quince años de cárcel. Hay suspiros, se oye el tintineo de las cadenas de las esposas. Y el quejido de una madre y el aullido de otra y una mamá que llama a su hijo como si lo despertara de la siesta: “Machu, Machu”. La madre pide estar con el hijo porque el chico se desvaneció y prefiere ser ella quien lo despabile y no esos tres agentes del servicio penitenciario que lo atajaron, apenas, con las manos. Después, vendrá el insulto: "Esto es todo una mentira, saquen a todos los periodistas, la puta que los parió. Tres años torturándolo, no me importa más nada". Lo dice la madre que pidió por el hijo. La madre tiene un cáncer bravo y rápido, y el hijo, un destino de encierro. Entonces la transmisión se corta. 

No es posible volver el tiempo atrás. Los tres jueces que componen el Tribunal Oral en la Criminal N°1 de Dolores se expidieron. Prisión perpetua para Máximo Thomsen, Ciro Pertossi, Enzo Comelli, Matias Benicelli y Luciano Pertossi, y quince años de cárcel para Ayrton Viollaz, Blas Cinalli y Lucas Pertossi, por considerarse partícipes secundarios. Todos han tenido responsabilidad en el crimen de Fernando Báez Sosa, el chico que estaba veraneando en Villa Gesell con amigos y en la madrugada del 18 de enero de 2020 murió a causa de los golpes que los condenados le propinaron en patota y a traición. La defensa apelará la sentencia. La querella ya adelantó que también lo hará, porque les resulta insuficiente.

La imputación -homicidio agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas- varió levemente respecto del delito con la que llegaron a juicio: cinco eran coautores y tres partícipes necesarios, pero el Tribunal entendió que estos últimos fueron secundarios. Por eso les corresponde una pena menor. "Participaron en la ejecución del acto, pero realizando una acción criminal que si hipotéticamente se suprimiera el resultado homicidio igual se habría producido", dice la sentencia. Es decir, que sin su participación Báez Sosa igual hubiera muerto.

No quedaba hueco sin ocupar en la sala de audiencias y el aire era un solo bloque: denso, de hielo. Antes de que el secretario leyera el veredicto y la sentencia, Marcos Pertossi, el padre de Lucas, se quejó. Los acusados ya estaban en la sala, les habían retirado las esposas y se habían quitado los barbijos, cuando una periodista atinó a sacar una foto, algo prohibido durante todo el juicio. “No se puede sacar fotos”, increpó el padre de Lucas. La mujer intentó disculparse. “No sabía”, se excusó. Pertossi se indignó: “Sí sabías. Todos sabían”. Una fila de policías se ubicaron en el pasillo que divide a las familias de los condenados de los bancos ocupados por los amigos de los padres de Báez Sosa. Fue un refuerzo de seguridad. La modelo y conductora Karina Mazzocco se recostó sobre el marco de la puerta de ingreso a la sala. Esta vez, El Oso, el personal trainer de Fernando Burlando se quedó afuera.

Pruebas sobran. La suela de la zapatilla de Thomsen quedó tatuada en el mentón de Báez Sosa. Quedó impregnada la sangre de Báez Sosa en la camisa, el pantalón y una zapatilla de Matías Benicelli, el chico que usaba el pelo atado en un rodete y sonreía a la cámara frontal del teléfono cuando promediaba enero y empezaban las vacaciones con amigos: de él no queda más que la cara de hueso, angulosa. Luciano fue y vino a las patadas, moviéndose entre Báez Sosa y los amigos que intentaban defenderlo. En los videos, no hay dudas, Ciro Pertossi va por derecha y Enzo Comelli por izquierda, cada uno con una trompada que deja de rodillas a Báez Sosa. Máximo Thomsen llega a la escena hacia el final, siempre está “sobre” Báez Sosa. Para el Tribunal, Lucas Pertossi -el que filmaba todo y por eso se había ganado el mote de “Croniquita”-, Ayrton Viollaz -el arengador- y Blas Cinalli -cuyo ADN quedó impregnado en el meñique de Báez Sosa- “tomaron parte en el hecho, pero sus aportes no resultaron esenciales para que la conducta de los coautores pudiera consumarse".

Fue una venganza, determinó el Tribunal. El ataque fue desquite por el cruce que Thomsen había tenido dentro del boliche con la víctima y dos amigos. Bastó un empujón y golpe en el estómago para que el asunto siguiera afuera. En la sentencia los jueces pusieron en duda que la paliza haya estada destinada solo a Báez Sosa, entienden que los agresores fueron contra el grupo de amigos de Fernando pero aprovecharon que la víctima estaba inconsciente. “La situación para los acusados cambia -dice la sentencia- cuando la víctima queda inmovilizada, semi inconsciente y a merced de los atacantes. La brutalidad de los golpes que en tal situación parte del grupo continuaron propinándole hasta dejarlo sin signos vitales, me permite afirmar que en tales circunstancias, internalizaron -actualizando su propio conocimiento- y encaminaron su voluntad conjunta y en un todo de acuerdo, a darle muerte a Fernando Báez Sosa”, afirman los jueces.

Los jueces, entonces, afirman que hubo un plan organizado para matar a Fernando y que los atacantes se aprovecharon del estado de indefensión de la víctima, algo que la defensa de los ahora condenados puso en duda desde el principio y reforzó en los alegatos. Estos fundamentos no fueron leídos en aquellos trece minutos que se emitieron en vivo y en directo por todos los canales de televisión. Al regreso de la transmisión, Máximo Thomsen ya no estaba, tampoco los familiares de los condenados. Ayrton Viollaz, las manos en la espalda, lloró por primera vez en todo el juicio. Al cierre de esta nota, a tres años de haber sido detenidos, luego quince audiencias y 87 testigos, los ocho responsables de la muerte de un chico de su misma edad están camino a la alcaidía de Melchor Romero, en La Plata.

"Máximo Pablo Thomsen y Ciro Pertossi estuvieron en todo momento atacando a la víctima", sostuvo la jueza María Claudia Castro en su voto, al que adhirieron los otros magistrados Christian Ariel Rabaia y Emiliano Javier Lázzari. Sobre ellos, la presidenta del Tribunal resaltó que "las pericias de ADN como así también el resultado de la escopométrica en relación al calzado marca Cyclone perteneciente a Thomsen", y que en las "botamangas" del pantalón de Ciro Pertossi "se detectó sangre humana con el patrón genético de Fernando Báez Sosa", lo que los vincula con el hecho, en el que "la mayoría de los golpes que ocasionaron la muerte fueron patadas dirigidas a la cabeza del fallecido".

Luciano Pertossi y Enzo Comelli, inmediatamente del comienzo del ataque, fueron directo al lugar donde Báez Sosa había caído desmayado “efectuando movimientos de ataque". Según Castro, "la actividad desplegada por Matías Benicelli en su rol de coautor, se extrae sin esfuerzo (…) habiendo resultado elocuente el hallazgo de sangre en la que se detectó el perfil genético de la víctima en todas las prendas que vestía aquella noche". Por eso, para la jueza formó parte de los “actos del ataque mortal”.

Thomsen, Comelli, los hermanos Ciro y Luciano Pertossi, y Benicelli son los cinco que “pusieron mano sobre Fernando Báez Sosa, o bien realizaron una conducta indispensable, una vez que la víctima se encontró rendido y en estado de absoluta indefensión", sostuvo Castro. Mientras tanto, "los tres restantes tomaron parte en el hecho, pero sus aportes no resultaron esenciales para que la conducta de los coautores pudiera consumarse".

Ayrton Viollaz, que pasó en los alegatos de las partes acusadoras, de mero arengador a agresor directo hizo, según el fallo, “un aporte no esencial en el hecho porque no se corroboró con el grado de certeza que requiere esta etapa, que haya ejercido acciones directas contra Fernando Báez Sosa”. Respecto de Lucas Pertossi, la jueza entendió que "su aporte resultó secundario". "Fue quien filmó el inicio del ataque, grabación que dura siete segundos", indicaron. Descartaron que haya sido uno de los que chequeó, como Viollaz, que la zona estuviera liberada. Lo mismo corre para Blas Cinalli.

VDM

Un “clan criminal”: para los jueces el ataque “fue previamente acordado” y Fernando "estaba indefenso”

Un “clan criminal”: para los jueces el ataque “fue previamente acordado” y Fernando

El tribunal que condenó este lunes a los ocho imputados por el homicidio de Fernando Báez Sosa, definió a los imputados como un “clan criminal” organizado para iniciar un “ataque” a golpes que luego, cuando vieron a la víctima indefensa y tirada en el piso, derivó en un asesinato ejecutado por los cinco sentenciados a prisión perpetua y con la colaboración de los tres partícipes secundarios. Para el tribunal, "la intención de los sujetos activos del delito estuvo dirigida a causar la muerte " de Báez Sosa.

Así se desprende de la descripción del hecho que el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de Dolores plasmó en su fallo de 163 páginas, al momento de detallar la secuencia del asesinato del joven estudiante de 18 años.

“El día 18 de enero de 2020, pasadas las 4.30 hs., en la localidad de Villa Gesell, en la vía pública, más precisamente en las inmediaciones de las calle 3 entre Avenida Buenos Aires y Paseo 102, los ocho acusados Máximo Pablo Thomsen, Ciro Pertossi, Ayrton Michael Viollaz, Lucas Fidel Pertossi, Enzo Tomás Comelli, Matías Franco Benicelli, Blas Cinalli y Luciano Pertossi, acordaron atacar a golpes a quien en vida fuera Fernando Báez Sosa”, señaló el texto.

Los jueces explicaron que, con Fernando, parte de los acusados “había mantenido un altercado en el interior del local bailable Le Brique, lo que motivó que personal de seguridad del local expulsara a algunos de ellos y que otros salieran por propia voluntad” y que por el mismo motivo, también fue sacado del boliche la propia víctima.

“Así fue que en circunstancias que Fernando Báez Sosa se encontraba junto a su grupo de amigos en la vereda de enfrente a Le Brique conversando, conformando un círculo, todos de pie, los ocho imputados se organizaron para atacar a golpes al nombrado, por sorpresa y desde dos frentes sin que la víctima pudiera advertir lo sorpresivo del ataque”, describieron los jueces.

Luego, indicaron: “De tal modo, a las 4.44 horas, aproximadamente, Enzo Tomás Comelli lo golpeó por la espalda a la vez que Ciro Pertossi -en simultáneo- lo hizo de frente. Como consecuencia de tales golpes, Fernando Báez Sosa, cayó de rodillas al piso”.

En el siguiente párrafo, los jueces identificaron quiénes fueron los cinco coautores del homicidio, los define como un “clan criminal” y describieron el desenlace del ataque.

“Luego, cuando ya se encontraba reducido, en el suelo y sin posibilidad de defensa, parte del clan criminal -Máximo Pablo Thomsen, Ciro Pertossi, Luciano Pertossi, Matías Franco Benicelli y Enzo Tomás Comelli, aprovechando el estado de indefensión en el que luego de los dos primeros golpes quedó la víctima, con claras intenciones de acabar con la vida de Fernando Báez Sosa, continuaron agrediéndolo brutalmente, con patadas esencialmente dirigidas a la cabeza y otras al cuerpo, como así también con golpes de puño, causándole lesiones de tal entidad que le provocaron la muerte por paro cardiorrespiratorio por shock neurogénico”, detallaron.

Sobre los partícipes secundarios, los jueces dijeron: “A su vez, los tres sujetos restantes, Lucas Fidel Pertossi, Ayrton Michael Viollaz y Blas Cinalli, luego de ver en el estado de absoluta indefensión en que quedó la víctima inmediatamente después de recibidos los dos primeros golpes y el accionar de sus consortes, apoyaron a los coautores y, de acuerdo al rol que cada uno asumiría en el ataque focalizado en la víctima fatal, prestaron una colaboración, si bien no imprescindible, lo suficientemente apta para favorecer la consumación del crimen”.

“Lejos estuvo la presencia de los acusados de conformar una mera reunión casual; la pluralidad de intervinientes logró la disminución de actos de defensa en favor de Fernando Báez Sosa, dotando a los agresores de mayor peligrosidad, quienes aprovecharon también la mayor facilidad material que este panorama les brindaba para lograr su designio y esto fue previamente concertado”, agregaron.

En ese sentido, concluyeron que “resulta aplicable la agravante en cuestión, esto es, el homicidio calificado cometido por el concurso premeditado de dos o más personas, habida cuenta que la reconstrucción histórica del hecho, llevada a cabo durante el transcurso de la audiencia de debate, ha permitido acreditar los extremos”.

En cuanto a la alevosía, sostuvieron que la víctima “estaba indefensa y dicha circunstancia fue aprovechada por los sujetos activos para asegurar el resultado sin correr riesgos”.

“Desde que la víctima cayó al piso como consecuencia de los primeros golpes -momento en que gran parte de sus amigos se retiraron o fueron retirados del lugar- hasta que se produzco el óbito, se encontró en absoluto estado de indefensión, ya que producto de aquellos primeros golpes, quedó tendida en el piso en un estado de semi inconsciencia que obturaba cualquier posibilidad de resistencia”, argumentaron.

“Dichas circunstancias, sumadas a que el ataque se produjo durante una escasa porción de tiempo por una pluralidad de agentes, quienes desplegaron su accionar con una violencia inusitada, constituyen un cúmulo de condiciones excluyentes de cualquier forma de defensa”, añadieron.

El comportamiento, dice el fallo, “da cuenta de un plan mancomunado originario (o inicial resolución en común) por parte de los ocho acusados para atacar a golpes a Fernando Báez Sosa, atacándolo mientras estaba distraído, conversando con un grupo de amigos. A tal fin, se organizaron para golpearlo, aunando fuerzas mediante acuerdo de voluntades tendiente a alcanzar el objetivo perseguido en común”, concluyeron.

Los jueces también descartaron de plano los argumentos de la defensa en cuanto a que pudo haber existido en el ataque a Fernando Báez Sosa un homicidio en riña, un preterintensional o bien un homicidio con dolo eventual.

“Se debe descartar de plano que haya existido una riña, pues para que se configure la misma se debe dar un contexto de recíprocos acometimientos de hecho (no basta un simple altercado u ofensivas verbales, sino que se requiere el empleo de medios vulnerantes) entre tres o más personas”, dice el fallo del Tribunal.

“Deben darse acciones de ataque y defensa por parte de los integrantes de cada grupo, esto es, la reciprocidad de las acciones. En esa inteligencia, no se da la riña cuando, como en el presente caso, el acometimiento es de varios contra uno (o contra varios sujetos que se mantienen pasivos), pues no se verifica la reciprocidad de las acciones”, sostiene.

En cuanto al homicidio preterintencional, esto es que la defensa planteó que le fueron a pegar y sin representarse o buscarlo, Fernando murió, el Tribunal dijo “los fundamentos esgrimidos al abordar la cuestión segunda del veredicto, la intención de los sujetos activos del delito estuvo dirigida a causar la muerte de la víctima, luego que los dos primeros golpes la dejaran en estado de semi inconsciencia”.

Respecto a la figura de homicidio con dolo eventual, también lo rechazaron. La defensa había planteado este tercer escenario como posibilidad que los acusados se pudieron representar que podían causarle la muerte a Fernando con los golpes que le dieron e igual siguieron adelante. Tiene una pena de hasta 25 años de prisión.

“En relación al planteo introducido en relación a la ausencia de dolo directo, tal cuestión ha sido exhaustivamente abordada durante el desarrollo del veredicto”, dijeron los jueces al recordar que para ellos los ochos acusados desde el inicio del ataque tuvieron como objetivo común matar a Fernando.

Con información de Télam y NA

La madre de Fernando Báez Sosa dijo que "sintió emoción al escuchar prisión perpetua"

La madre de Fernando Báez Sosa dijo que

La madre de Fernando Báez Sosa aseguró hoy que salió "muy conforme" con la sentencia que condenó hoy a los ocho acusados por el crimen de su hijo ocurrido hace tres años en Villa Gesell, y que sintió "emoción al escuchar prisión perpetua", mientras que su esposo expresó su satisfacción con la sentencia y que se consiguió "los que se buscaba; Justicia".

En una conferencia de prensa realizada esta tarde en el salón de un hotel de Dolores, Graciela Sosa admitió que el dolor que sienten por la ausencia de su hijo es "perpetuo" y que le resulta "muy difícil" perdonar a los asesinos y agregó que escuchar que cinco de los imputados fueron condenados a perpetua le trajo “algo de paz”.

"Perdonarlos es muy difícil. A mí me arrebataron un hijo que solamente había ido a divertirse. Mi hijo regresó, pero en un cajón cerrado del que nunca más va a salir", expresó la mujer pasadas las 19, casi seis horas después de haber escuchado la sentencia del Tribunal Oral en lo Criminal 1 de Dolores, que condenó a prisión perpetua a cinco de los acusados y a 15 años de cárcel a los otros tres.

Acompañada de su esposo Silvino Báez y de sus abogados Fernando Burlando, Fabián y Facundo Améndola, Graciela dijo que “la ausencia de Fernando también es perpetua y el dolor nuestro es perpetuo, para siempre”.

“Después de tanta espera durante tres años, escuchar el veredicto sonó muy fuerte cuando dijo perpetua. Sentí una emoción que también me dio un poco de paz en mi corazón porque sé quiénes fueron los que realmente asesinaron a mi hijo”, afirmó.

Respecto al hecho, la mujer señaló que “eran ocho contra un indefenso” y que su hijo fue atacado “como en una emboscada, atacaron a su persona como una hiena”.

“Siempre tengo presente la forma que le dio la patada y se me presenta en la cabeza la sangre de mi hijo, en la zapatilla, en las ropas. Ellos sabían lo que hacían, disfrutaron el asesinar a mi hijo, llamándole ´negro de mierda´, que ´caducó´. Eso lo tengo muy gravado en mi corazón”, afirmó.

El matrimonio coincidió que están conformes con el fallo, aunque adelantó que sus abogados apelarán la pena de 15 años dispuesta por el tribunal para Blas Cinalli, Ayrton Viollaz y Lucas Pertossi.

“Hoy estoy muy conforme y puedo sonreír un poco y seguir como podamos nuestra vida, no es fácil. Ya Dios proveerá”, aseguró Graciela, y agregó que “ahora culmina una etapa que hace mucho tiempo esperábamos y se inicia una nueva que de a poco iremos viendo. Ahora haremos nuestro duelo y aprenderemos a convivir con el dolor”.

En tanto, Silvino Báez sostuvo que “se consiguió lo que se buscaba, que era justicia” y recordó a su hijo. "A mi hijo le diría que conseguimos lo que buscamos, que era justicia. Estamos conformes con el fallo y a Fernando lo vamos a llevar todos los días presente", expresó Silvino.

El hombre, aún emocionado, destacó que su esposa es un gran sostén para él, ya que lo ayuda en los momentos que se siente sin fuerzas y aseguró que “hoy se consiguió algo importante, que es que cinco (imputados) vayan a perpetua”.

“Yo lo voy a seguir extrañando a mi hijo, lo voy a seguir queriendo, Fernando está siempre”, resaltó.

Al retomar la palabra, Graciela contó que siempre fue creyente, pero que desde que su hijo fue asesinado en enero del 2020 se aferró más a la religión y a Dios.

“Siempre fui una persona religiosa, pero desde que pasó lo de mi hijo me aferré más a Dios rezando el rosario. Sentí que Fernando desde el más allá me ayuda a estar fuerte y poder sobrellevar este dolor. Es difícil, pero voy aprendiendo a convivir con el dolor porque la verdad extraño muchísimo a mi hijo”, añadió.

La madre de Fernando contó que después de escuchar la sentencia sintió la presencia de su único hijo, a quien vio “muy sonriente”. “Sentí como una luz como que veía a Fernando muy sonriente, entonces pienso que tengo que dejarlo volar para que descanse. Creo que él no me quiere ver llorando todo el tiempo”, sostuvo, con la voz al borde del llanto.

“Yo como madre y Silvino como padre siempre hemos dicho que no vinimos a buscar venganza, sino justicia por nuestro hijo”, remarcó.

Sobre el final de la conferencia, Graciela afirmó que la sentencia de hoy “fue un paso muy importante que va a marcar no solo un antes y un después para muchas personas”. “Pienso que fue muy justa la decisión que tomaron los jueces”, dijo la mujer, quien remarcó nuevamente que le dio paz.

Por último, Graciela afirmó “estar destrozada” y que desde que asesinaron a su hijo “no es la misma persona”, que antes “era feliz” y que “tenía proyectos” junto a su hijo y esposo.

“Con la perdida de él se nos fue toda esa alegría que teníamos, se acabaron muchísimas cosas como fiestas, Navidad, Año Nuevo, el Día de la Madre, que las madres siempre queremos escuchar un ´feliz día´, un ´te quiero´ o recibir un abrazo. O el cumpleaños de él, que tanto le gustaba, que no puedo hacerle una tortita o decirle ´feliz cumple´, pero trataremos de seguir adelante”, finalizó Graciela, a punto de llorar y con el aplauso cerrado de los presentes.

DA

Crimen de Báez Sosa: condenaron a prisión perpetua a cinco de los acusados y a 15 años a los tres restantes

Crimen de Báez Sosa: condenaron a prisión perpetua a cinco de los acusados y a 15 años a los tres restantes

El Tribunal Oral en lo Criminal N°1 de Dolores condenó a Máximo Thomsen, Enzo Comelli, Matías Benicelli, Ayrton Viollaz, Blas Cinalli, Luciano, Lucas y Ciro Pertossi como culpables del asesinato de Fernando Báez Sosa, cometido el 18 de enero de 2020 frente a la discoteca Le Brique en Villa Gesell.

Thomsen, los hermanos Ciro Pertossi y Luciano Pertossi, Enzo Comelli y Benicelli fueron condenados a prisión perpetua por el delito de homicidio doblemente agravado por homicidio premeditación y alevosía en concurso real con lesiones leves.

Ayrton Viollaz, Blas Cinalli y Lucas Pertossi: participes secundarios de homicidio doblemente agravado por alevosía lesiones leves, una pena de 15 años. 

Tras la decisión María Claudia Castro, Christian Rabaia y Emiliano Lázzari, el proceso llega a su fin, luego de trece audiencias y 87 testigos, a 3 años y 17 días del hecho.

Máximo Thomsen, uno de los condenados esta tarde a prisión perpetua por el crimen de Fernando Báez Sosa se descompensó al escuchar el veredicto del Tribunal Oral en lo Criminal 1 de la ciudad de Dolores que, ante esta situación, interrumpió la lectura del fallo, dispuso que el joven reciba asistencia médica y que se retire el público del recinto.

Los padres de los condenados rompieron en llanto al escuchar el fallo.

Las siguientes son las ocho condenas dispuestas hoy, en un fallo unánime, por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de Dolores por el crimen de Fernando Báez Sosa, el joven estudiante de 18 años asesinado a golpes el pasado 18 de enero de 2020 en Villa Gesell.

Máximo Thomsen (23): prisión perpetua, como coautor de "homicidio doblemente agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y por alevosía, en concurso ideal con lesiones leves".

Ciro Pertossi (22): prisión perpetua, como coautor de "homicidio doblemente agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y por alevosía, en concurso ideal con lesiones leves".

Enzo Comelli (22): prisión perpetua, como coautor de "homicidio doblemente agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y por alevosía, en concurso ideal con lesiones leves".

Matías Benicelli (23): prisión perpetua, como coautor de "homicidio doblemente agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y por alevosía, en concurso ideal con lesiones leves".

Luciano Pertossi (21): prisión perpetua, como coautor de "homicidio doblemente agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y por alevosía, en concurso ideal con lesiones leves".

Ayrton Viollaz (23): 15 años de prisión, como partícipe secundario de "homicidio doblemente agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y por alevosía, en concurso ideal con lesiones leves".

Blas Cinalli (21): 15 años de prisión, como partícipe secundario de "homicidio doblemente agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y por alevosía, en concurso ideal con lesiones leves".

Lucas Pertossi (23): 15 años de prisión, como partícipe secundario de "homicidio doblemente agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y por alevosía, en concurso ideal con lesiones leves".

Todos los condenados salieron de Dolores y viajaron directamente rumbo a Melchor Romero. Luego se definirá su destino.

El Tribunal Oral en lo Criminal 1 de la ciudad de Dolores ordenó este mediodía que se investiguen a Juan Pedro Guarino y a Tomás Colazo por los delitos de falso testimonio, tal como había sido solicitado la fiscalía.

Los jueces María Claudia Castro, Emiliano Lazzari y Christian Rabaia hicieron lugar al planteo de la fiscalía para que se extraigan copias de la causa y se inicie una investigación para establecer si los dos jóvenes que no fueron sometidos a juicio cometieron falso testimonio.

María Claudia Castro -presidenta del Tribunal-, Emiliano Lazzari y Christian Rabaia resolvieron en su fallo que todos los acusados por el crimen de Fernando Báez Sosa son culpables.

La lectura del veredicto se pudo seguir vía streaming, por el canal de YouTube de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, y el encargado de hacerlo fue el secretario Federico Omar Marasco.

Para los fiscales y la querella, los ocho imputados idearon un plan con el objetivo de asesinar a golpes y en grupo a Fernando Báez Sosa. Para la defensa, en cambio, la organización no existió y la muerte se produjo por exceso.

Máximo Thomsen (23), Enzo Comelli (22), Matías Benicelli (23), Blas Cinalli (21), Ayrton Viollaz (23), y Luciano (21), Ciro (22) y Lucas Pertossi (23) llegaron a juicio imputados como coautores del delito de “homicidio agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas”, y el mismo fue sostenido en sus alegatos por los fiscales Juan Manuel Dávila y Gustavo García, y por los abogados que representan a los padres de la víctima.

Fernando Báez Sosa murió el 18 de enero de 2020 cuando tenía 18 años, frente del boliche Le Brique de Villa Gesell después de recibir una paliza por parte del grupo de amigos de Zárate.

VDM / NB

Con más policías, periodistas y calles cortadas, Dolores espera el fallo por el crimen de Fernando Báez Sosa

Con más policías, periodistas y calles cortadas, Dolores espera el fallo por el crimen de Fernando Báez Sosa

La Ciudad de Dolores sabía que este lunes 6 de febrero no iba a ser un día más, desde el día que la jueza María Claudia Castro anunció que hoy iban a dar a conocer el veredicto por el crimen de Fernando Báez Sosa.

Los alrededores de los Tribunales amanecieron vallados (son entre tres y seis cuadras cerradas) con la presencia de aproximadamente 150 efectivos de la policía bonaerense, por la seguridad de los involucrados en el juicio y para que todo se desarrolle con comodidad y tranquilidad.

Los cortes afectan las intersecciones de las calles San Martín con Castelli, Rico y Márquez; Rivadavia y Belgrano, Aristóbulo del Valle en los cruces con Rico y Márquez, y la esquina de Castelli y Belgrano, en pleno centro de la ciudad.

Graciela, la mamá de Fernando, habló antes de entrar a la sala de Tribunales donde escuchará la sentencia que recibirán los acusados por la muerte de su hijo. "Pedimos justicia para que Fernando descanse en paz. Llegó el día, estamos fuertes porque Fernando nos está dando fuerzas desde arriba".

"Por fin ha llegado el momento de la sentencia, estamos confiados de que se va a hacer justicia por Fernando. Han pasado tres años pero para nosotros fue ayer", manifestó. 

Y sumó: "Hemos tenido una noche muy angustiante, no he podido concebir el sueño. La única paz es conseguir justicia por mi hijo, que es la perpetua para todos los asesinos". 

Muchos familiares de víctimas de casos similares al de Báez Sosa se juntaron en la plaza de Dolores para manifestar su apoyo a los padres de Fernando. Les pidieron que lo hagan en ese lugar para no entorpecer en los alrededores de Tribunales. Son unas 30 personas. "Vinimos a apoyarlos", dijeron. También están presentes Madres del Dolor.

El papá de Lucio Dupuy y el abuelo están en Dolores. En el hotel Plaza se encontraron con Graciela y con Silvino, donde se fundieron en un profundo abrazo, lágrimas de por medio.

Los padres de Fernando están muy conmovidos, saben que es el día por el que esperaron a lo largo de tres años. Sólo piden justicia.

Julieta Rossi, la novia de Fernando Báez Sosa, no fue nunca a Dolores, ni cuando estaba convocada para declarar. Está mal de salud, muy conmovida por todo lo que pasó, con tratamiento psicológico. Por eso hoy tampoco estará presente. Sí están sus padres, quienes fueron a acompañar a Graciela y Silvino.

Ella no ve la tele, no quiere informarse, la palabra "Dolores" le hace mal.

Entidades bancarias, gubernamentales y comercios de distintos rubros ubicados en la zona aledaña al tribunal de la ciudad bonaerense de Dolores se encuentran abiertos a pesar de las vallas de contención que protegen el perímetro del edificio judicial a la espera del dictado de la sentencia del juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa.

Las sucursales del Banco Provincia y Nación de Dolores, ubicadas en el cruce de las calles Belgrano y Rico, se mantienen abiertas en su horario habitual a pesar de la restricción vehicular en las principales calles del centro de la mencionada ciudad. La sede de la Anses de Dolores también se encuentra abierta para quienes deben realizar algún trámite en el lugar. También abrieron sus puertas maxikioscos, comercios de venta de indumentaria deportiva y farmacias, entre otros rubros.

Medios televisivos, radiales y de prensa escrita de la Argentina y de países limítrofes se encuentran abocados a la cobertura de la sentencia del juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa, que se dará a conocer este mediodía en los Tribunales de la ciudad bonaerense de Dolores.

Cerca de 50 periodistas, fotógrafos, camarógrafos y asistentes de distintos medios televisivos se concentran en la esquina de Rico y Belgrano, a metros del ingreso al Palacio Judicial.

Canales de televisión de cobertura nacional, provinciales y locales realizan sus coberturas periodísticas a la espera de que los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de Dolores, a partir de las 13, den a conocer el veredicto y la eventual sentencia.

En tanto, varios medios de Paraguay, de donde son oriundos Graciela y Silvino, padres de Fernando Báez Sosa, llegaron en las últimas horas para la cobertura de la sentencia.

“Este caso impactó en la sociedad paraguaya porque involucra a dos paraguayos migrantes a quienes le asesinaron a su único hijo. El discurso de Graciela, la transversalidad que tuvo en la sociedad argentina tuvo sus repercusiones en Paraguay, donde también se hicieron movilizaciones de apoyo a los padres de Fernando”, aseguró a Télam Mabel Díaz, periodista de Telefuturo de Paraguay.

VDM / NB