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Prueba recolectada en el expediente demuestra que el exdiputado se alteró y se movió rápido cuando su financista de campaña fue detenido en abril 2021. Tensión y sigilo en el vínculo con el estudio contable. "Un tema delicado", "un desastre", "están allanando", "limpien antecedentes". Más allanamientos y evidencias "sólidas"
El empresario que conectó a Machado con Espert también es investigado por las presuntas coimas de Spagnuolo
Durante años, José Luis Espert simuló haber tenido un vínculo puntual, sin ningún relieve, con Federico “Fred” Machado. Hace dos meses, abrumado por la evidencia, el entonces diputado y candidato admitió haber recibido un pago de US$200.000 en febrero de 2020 por una supuesta asesoría profesional a una firma minera guatemalteca, pero lo desligó por completo de cualquier sospecha de fraude o narcotráfico, delitos por lo que se acusa a Machado en Texas. Sin embargo, surgen pruebas en el expediente que tramita en un tribunal federal de San Isidro de que Espert se alteró cuando Machado fue detenido en Argentina, en abril de 2021, y que sus contadores se apresuraron a “limpiar antecedentes”.
Machado fue detenido el 16 de abril de 2021 en el aeropuerto de Neuquén, por un pedido de extradición originado en una causa por narcotráfico y fraude de cientos de millones de dólares que investiga un tribunal federal de Texas. Dos años antes, en 2019, el empresario había aportado centenares de miles o incluso millones de dólares —las fuentes difieren en el monto— a la campaña presidencial de Espert, además de proveerle un avión privado y una camioneta Jeep Cherokee.
Ante el arresto de Machado, Espert apeló de urgencia al estudio contable Escobar, radicado en Pergamino, que había supervisado el contrato por US$1 millón con Minas del Pueblo, una de las firmas que utilizaba el presunto narco para girar dinero.
Los contadores del tradicional estudio Escobar entraron en fricción con Espert. “Nos mintió”, escribió una de ellas en el chat grupal. “Vos nos dijiste que era asesoramiento para restructurar la deuda pública y creímos (que) era con el Estado”, le reprochó Mercedes Armendrares, la profesional que llevaba la contabilidad del entonces aspirante a diputado nacional y sus hermanos. El diálogo, ocurrido el 25 de abril de 2021, días después de la detención de Machado, consta en intercambios de whatsapp que están incorporados a la causa producto de los allanamientos solicitados por el fiscal Fernando Domínguez y aprobados por el juez Lino Mirabelli, ambos del fuero federal de San Isidro.
“Buen día, tengo un tema delicado”, le escribió Fernando Escobar, titular del estudio pergaminense, a su colega Mariano Cosentino, socio de la firma BA Estudio, de Buenos Aires. Era el 26 de abril de 2021. Machado pasaba sus primeros días en una prisión de la Policía de Seguridad Aeroportuaria en Bariloche y Espert acusaba a sus rivales de derecha y ultraderecha de haberle armado una operación para desplazarlo de la carrera legislativa de ese año.
Cosentino evaluó el caso y respondió a Escobar cinco horas más tarde, a las 16. “Uf, qué cagada esto. Fijate si conseguís el extracto a ver cómo fue la transferencia. Leí todo y está todo revinculado, ya se sabe que la empresa es de ese tipo (Machado). ¿Querés que te llame para ayudarte a pensar?”.
Finalmente, ambos contadores aceptaron tomar el caso para realizar un “diagnóstico” y un “informe con sugerencias”. Evaluaron cobrarle hasta US$5.000 a Espert, pero finalmente le facturaron $150.000, unos US$1.500 de mayo de 2021.
Cosentino tomó la posta y mantuvo varias reuniones con Espert y sus abogados. El 8 de mayo, le escribió a Escobar: “Locura, recordar limpiar WA —whatsapp—, antecedentes operación. Contrato. Y cuando puedas, me pasas sueldo de JLE y esposa en Varianza. Abz y buen finde. Portate bien”.
Varianza es una firma creada por Espert y su esposa, Mercedes González, en diciembre de 2019, semanas después de la elección presidencial en la que el candidato del Frente Despertar obtuvo 1,4% de los votos. Días antes, la pareja había comprado una casa de 450 metros cuadrados en Beccar, con piscina y quincho, y en marzo siguiente, el economista adquirió un BMW valuado en unos US$80.000.
Locura, recordar limpiar WA —whatsapp—, antecedentes operación. Contrato. Y cuando puedas, me pasas sueldo de JLE y esposa en Varianza. Abz y buen finde. Portate bien
En medio de esas compras, Espert recibió los US$200.000 de Minas del Pueblo por la consultoría que nunca realizó. Ése es el único pago de Machado a Espert del que hay prueba documental hasta ahora, además los aportes en especias de la camioneta y el avión. El contrato con Minas del Pueblo estipulaba giros por US$1 millón y hay testigos e indicios que apuntan a aportes millonarios durante 2019.
Una contadora del estudio mantuvo una larga charla con Espert cuando el estudio Escobar brindó el informe final y compartió su sensación al grupo: “Agotador JLE. ¡Que paciencia!”.
Mercedes “Mechi” González solicitó a los mismos contadores que le armaran la “justificación de los fondos de 2021”. Un año después, en junio de 2022, Espert —ya diputado— pidió darse de baja de todos los impuestos y pasar a la categoría de monotributista.
El nexo entre Espert y Machado volvería a la superficie por las notas de este diario a partir de julio de este año. El Estudio Escobar se volvió a alterar. “Tremendo”, “un desastre”, comentaban sus integrantes mientras el caso crecía. Relataban paso a paso en el whatsapp grupal: “Están allanando la casa de Espert”, “le dieron con Tuti en la tele”.
A comienzos de octubre, con el caso en llamas, Mariano Cosentino volvió al ruedo. La esposa de Espert le pidió las declaraciones juradas de varios años para atrás. El estudio de Pergamino le envió a su colega de Buenos Aires toda la documentación referida a los manejos económicos de Espert.
En 2023, los hermanos Alejandra, Gustavo y José Luis Espert habían conformado el fideicomiso Encuentro de Castello, estructurado por el estudio Escobar. Los dos primeros temieron que el expediente Machado los afectara, pero Cosentino llevó tranquilidad. “La sociedad no tiene nada que ver”, les dijo en una reunión virtual del 8 de octubre pasado. Alejandra estaba “indignada” con su hermano José Luis.
El estudio Escobar trató de cortar amarras con José Luis Espert. “Le dije (a Cosentino) adelante de ellos (Alejandra y Gustavo) que aquí lo de JLE no lo llevamos más”, informó la contadora Armendrares a sus colegas el mismo día.
No sería tan fácil. “Allanaron el estudio”, informó lacónica Armendrares a sus compañeros. Ocurrió lo propio con el domicilio de Ignacia Escobar, hija del titular de la firma. Fernando Escobar subió el tono, aparentemente contra Espert. “Qué tipo hijo de re mil putas. Arrastra a mucha gente, sin comerla ni beberla”, escribió.
Espert le había ofrecido a Fernando Escobar la candidatura a intendente de Pergamino en 2019. Premonitoriamente, el contador, adherente radical, rechazó el convite. “¡Le dije que no!”, informó a sus colegas y empleados el 21 de junio de 2019. No sabía lo que le esperaba.
Ignacia Escobar dijo a este medio que nadie del estudio había intervenido para maquillar o borrar pruebas del nexo entre Espert y Machado, y negó cualquier vínculo con las causas que tienen al primero imputado por lavado de dinero en el juzgado de San Isidro, y al segundo, por narcotráfico en Texas. Cosentino, en tanto, declinó hacer comentarios.
El jueves, Domínguez llevó a cabo el allanamiento de una propiedad y un comercio de Cosentino en Parque Leloir e Ituzaingó, y de la sede del fideicomiso Encuentro de Castello, de los hermanos Espert, en Pergamino.
Los allanamientos a Cosentino surgieron del contenido comprometedor de los whatsapps del estudio Escobar, mientras que el de la empresa de los hermanos Espert estaba demorado desde mediados de octubre, debido a una intervención de la jueza Sandra Arroyo Salgado.
La magistrada, quien reemplazó a su colega Mirabelli unos días, sostuvo que esa firma estaba protegida por la inmunidad que le correspondía a Espert en tanto diputado, en una interpretación laxa de esa garantía.
El fiscal Domínguez presentó un pedido de declaración de inconstitucionalidad de la inmunidad de allanamiento de oficinas y propiedades de legisladores nacionales. Entendió que la protección constitucional previene el arresto, pero no la posibilidad de allanar oficinas, y menos aún, un domicilio de un fideicomiso que Espert comparte con sus hermanos. Por otra parte, la propia Cámara de Diputados había autorizado a requisar la oficina de Espert en el Congreso. Según Domínguez, el hecho de que la inmunidad de allanamiento sólo alcance a legisladores nacionales y no, por ejemplo, a un presidente, constituye una diferencia ante la ley que no está prescripta en la Constitución.
El planteo no fue tratado y el juez Mirabelli autorizó el allanamiento recién cuando el mandato de Espert concluyó el 10 de diciembre.
Prima facie, el registro de las oficinas del fideicomiso de los hermanos Espert no arrojó ningún resultado relevante. De todas formas, entre el contrato de Espert con Minas del Pueblo, lo ya recolectado en otras requisas y evidencias clave por analizar, como los celulares y computadoras de Machado, la prueba acumulada en el expediente es sólida y podría haber novedades próximamente, indicó una fuente con acceso a la causa.
SL

En apenas días, un acuerdo entre veinte familias de una escuela de Mendoza se transformó en un movimiento que ya reúne a cientos de padres y busca retrasar el acceso de los chicos al celular y a las redes sociales. Impulsado por la preocupación por la salud mental infantil y el impacto de la hiperconexión, el Pacto Parental crece mientras se abre el debate: ¿sirve para todos? ¿Qué pasa con el uso que le dan los adultos a los dispositivos?
Lo que empezó como una charla entre veinte familias de sexto grado en un colegio privado de Mendoza se convirtió, en apenas días, en un movimiento que ya reúne a cientos de padres y se expande a otras provincias. La propuesta del Pacto Parental, un acuerdo para retrasar el acceso de los chicos al celular propio hasta los 13 años y postergar las redes sociales hasta los 16, busca poner un freno colectivo a la hiperconexión infantil y a sus efectos sobre la salud mental.
La clave, explican sus impulsores, es que sea un pacto entre adultos para que lo cumpla la mayoría y los chicos que no usan celular no queden marginados. Todo comenzó en el colegio San Nicolás, de Mendoza, pero ya trascendió los límites de la escuela. Las madres y los padres crearon un grupo de WhatsApp, la web pactoparental.org y un manifiesto que define la propuesta como “un compromiso colectivo para acompañarlos, cuidarlos y poner límites en un mundo que empuja a la hiperconexión”.
Sin embargo, tras el primer entusiasmo por la propuesta, también se abrió el debate. ¿Incluye a todos? ¿Qué pasa con el uso que hacemos los adultos del celular?
Ignacio “Nacho” Castro, comunicador, publicista y padre de dos adolescentes, fue de los que encendió la alarma. “No estoy para esperar que el Estado haga algo, de mis hijos me ocupo yo”, señaló en declaraciones a la prensa. Según él, la industria está diseñada para mantener la atención “frita” a fuerza de notificaciones y estímulos constantes: “Nuestros hijos no están capacitados para discernir cuándo es mucho”.
La chispa que terminó de encender el movimiento fue la lectura compartida del libro La generación ansiosa, del psicólogo social Jonathan Haidt. “El cerebro de un chico menor de trece años no está preparado para la dopamina que libera un celular”, resume Castro. Al revisar en el teléfono de su hijo de 11 la cantidad de notificaciones diarias, el número lo dejó helado: 150 alertas por día.
El acuerdo se sostiene sobre una premisa simple: si no se hace en grupo, no funciona. Las familias lo explican con claridad: la razón por la cual muchos chicos reciben su primer smartphone antes de tiempo no es la necesidad, sino la presión social.
Los cambios no tardaron en aparecer. Para algunos padres, el impacto fue inmediato. “Los chicos inventan juegos nuevos, vuelven a relacionarse. Lo que al principio parece un sacrificio se transforma en una oportunidad”, cuenta Castro. Uno de los testimonios que circulan en el grupo lo resume mejor que cualquier estadística: un nene dejó el celular y, en su lugar, volvió a jugar en el club, conoció a un vecino y empezaron a jugar al tenis.
La propuesta ya comenzó a expandirse fuera de Mendoza: se sumaron padres de Córdoba, Buenos Aires y otras provincias. La web del Pacto Parental recibe adhesiones a diario.
El debate mendocino no ocurre en el vacío. Es uno de los temas del momento. A miles de kilómetros, Australia acaba de avanzar en la primera prohibición a nivel mundial del acceso a redes sociales para menores de 16 años, una medida que obligó a plataformas como TikTok, Instagram, Facebook, YouTube o Snapchat a eliminar millones de cuentas pertenecientes a adolescentes. El gobierno australiano argumentó que el impacto de las redes en la salud mental justifica un estándar nacional claro, aun cuando los menores intenten evitar los controles. España aspira a aplicar una medida parecida a la australiana en 2026.
En nuestro país, el debate no comenzó con la iniciativa mendocina. Hace unas semanas, la activista y ex legisladora porteña por el Frente de Todos Ofelia Fernández lanzó un documental de 50 minutos que analiza qué le está pasando a su generación. En ¿Cómo ser feliz?, explora cómo la hiperconectividad, la presión por estar siempre disponibles y el uso intensivo de redes afectan la salud mental y la calidad de los vínculos entre jóvenes.
La pieza detalla fenómenos como ansiedad, soledad, dispersión y una constante sensación de ausencia a pesar de la conexión permanente. Pero no se queda en el diagnóstico: también plantea interrogantes sobre cómo recuperar la atención y el tiempo propio, y qué responsabilidad tienen tanto las plataformas como los usuarios. En definitiva, el documental abre un debate sobre qué significa el bienestar en la era digital y cómo volver a estar verdaderamente presentes.
Pero volviendo al Pacto Parental, para la psicoanalista Gimena Sozzi no está tan claro que les sirva a todos. “Antes que prohibir, es necesario leer qué función tiene ese objeto en cada niño, en cada familia. Eso no es posible de generalizar, no hay pacto-para-todos que funcione de antemano”, asegura.
Para ella, “por supuesto que el uso de dispositivos en los niños requiere de la regulación del adulto a cargo”, pero en este caso “lo que definitivamente convoca la atención de la noticia no es el uso de dispositivos en los niños, sino la voracidad de esas familias por los objetos de circulación común al punto de necesitar prohibirlos”.
“¿Acaso la prohibición busca tener efecto más en la parentalidad que en los niños en sí? ¿Acaso un pacto-para-todos acolchona la responsabilidad que atañe al adulto de cada familia?”, se pregunta. “Si para algún niño la prohibición será disparador de juegos analógicos, para otro será una convocatoria a la avidez, mientras que a otro le quitará su modo de comunicación singular”.
De hecho, para muchos padres, el pacto implicó un desafío doble. Primero, sostener el límite. Y segundo, revisar su propio vínculo con el celular. “Un día mi hijo me dijo: ‘Vos estás todo el día con el teléfono’. Y tenía razón”, cuenta Castro. Un pediatra les advirtió que “ningún humano debería pasar más de tres horas al día con un celular”.
El retiro del smartphone en familias que ya lo habían entregado fue un momento tenso. Hubo lágrimas, enojo, resistencia. Pero, coinciden, la adaptación fue sorprendentemente rápida. “A los cinco minutos están jugando a la pelota”, dicen.
Malena, madre de dos niñas, de 9 y 5 años, en Buenos Aires, está muy entusiasmada con que se esté instalando el debate. Ella también leyó La generación ansiosa. “Me generó un sentido de urgencia muy grande sobre hacer algo en relación al consumo de pantallas, particularmente el celular, y una preocupación también por todo lo que están mostrando los estudios en relación a una caída muy abrupta de todos los índices de salud mental en las de las nuevas generaciones, que son las que se criaron con ya 100% en la era de los smartphones”.
“También me motivó a mí a salir de las redes sociales y me impactó muchísimo enseguida ver cómo mejoraba mi salud mental cuando dejé de entrar a Instagram”, añade. “Es impresionante el efecto colateral que tiene en un montón de aspectos de tu vida que no te das cuenta. Desde el consumo, la cantidad de cosas que te querés comprar, cómo te ves y cómo te sentís con vos misma. Hay un montón de efectos muy estudiados por quienes crearon estas redes sociales. No somos conscientes del control que tienen sobre nuestras vidas”.
CRM/MG

El organismo fiscal acusó a la entidad que preside Tapia de apropiación indebida de impuestos y aportes a la seguridad social por más de $7.000 millones. La causa quedó en manos del fuero penal económico y se suma a las investigaciones por presunto lavado de dinero.
El Gobierno redobló la embestida que mantiene contra Claudio “Chiqui” Tapia y este viernes la Dirección General Impositiva presentó una denuncia penal contra la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) por la presunta apropiación indebida de tributos y recursos de la seguridad social por una cifra de más de $7.000 millones.
La denuncia fue presentada ante el fuero penal económico por la jefa de la División Penal del sector de Control de Grandes Contribuyentes de ARCA, Vanina Vidal, y viene a sumar más presión contra el titular de la AFA quien ya está siendo investigado por la justicia por posible lavado de dineero.
El juez Diego Amarante es quien deberá llevar adelante ahora esta nueva investigación para determinar si los reportes recibidos en ARCA muestran efectivamente “la falta de pago dentro del plazo legal” de aportes y de retenciones desde diciembre de 2024.
Según la denuncia de ARCA, la AFA actuó como agente de retención, es decir descontó dinero a terceros a terceros por impuestos o cargas sociales, sin embargo no se constató que luego hayan realizado los correspondientes depósitos en el fisco. Se trata de delitos previstos en los artículos 4° y 7° segundo párrafo del Régimen Penal Tributario de la ley 27.430.
En el escrito presentado, ARCA destaca que ese dinero que la AFA descontó a terceros “no constituyen fondos propios de los cuales puede disponerse libremente con la finalidad de solventar otras obligaciones de la sociedad”.
Hoy, por orden del juez federal Daniel Rafecas, quien luego fue apartado de la causa, se realizó un allanamiento en una mansión en Villa Rosa, en Pilar, que se atribuye a testaferros de Tapia. Allí, en un galpón propiedad de la firma “Real Central SRL” se secuestraron 45 autos de alta gama. Además, en otra causa que lleva adelante el juez federal Luis Armella, se realizaron allanamientos por supuesto lavado de dinero contra Sur Finanzas, tambián vinculada al titular de la AFA.

El Ministerio para la Transformación Digital ya tiene preparada la herramienta de verificación de edad y está a la espera de la aprobación de la ley de protección de los menores en el entorno digital, que contempla esta edad mínima, y del visto bueno de la UE
Millones de adolescentes australianos pierden el acceso a sus redes sociales tras la primera prohibición a nivel mundial
Australia vive estos días un debate nacional, a raíz de la entrada en vigor de un límite de edad para el uso de redes sociales por parte de los menores de 16 años. Se trata del primer país que pone en marcha una medida así, destinada a controlar los efectos perniciosos que estas plataformas tienen en los niños, como adicciones o exposición a contenidos para adultos. Una medida que el Gobierno español espera emular tan pronto como en 2026.
Así lo ha anticipado el ministro para la Transformación Digital, Óscar López, este jueves. Actualmente el límite de edad para el uso de estos servicios en España son los 14 años, pero una nueva norma plantea elevarlo hasta los 16. Se trata de la ley orgánica para la protección de los menores en entornos digitales, que arrancó en septiembre su tramitación en el Congreso. Fuentes parlamentarias explican que el texto tiene posibilidades de conseguir apoyos por parte del resto de grupos, incluido el PP.
Si se aprueba, quedaría bloqueado el acceso a las redes sociales para los niños y adolescentes menores de 16 años que no cuenten con aprobación parental.
No obstante, López ha recordado que la discusión sobre la edad mínima “no es oportuna si no hay un verdadero sistema de verificación de edad”. “La herramienta es tan importante como la legislación”, ha recalcado. En este sentido, el ministro ha confirmado que la herramienta de verificación de edad para poner en marcha la medida, Cartera Digital Beta, ya está a lista a nivel técnico, como adelantó elDiario.es.
En este momento está siendo testada en un proyecto europeo junto a las soluciones propuestas por otros países, pero el ministro ha recordado que la española “es la más adelantada y la única que está lista”. Se trata de un proyecto en el que el Ejecutivo quiere ir de la mano con la UE, pero su objetivo es que el proyecto termine de poner todos sus mecanismos en marcha “en 2026”, ha recalcado.
Cartera Digital Beta es una herramienta de verificación de edad que permite demostrar si un usuario tiene más de una determinada edad sin revelar datos personales innecesarios, según ha explicado el Gobierno en su documentación técnica. Funciona como una credencial digital emitida por la Administración: el celular genera una prueba criptográfica que las plataformas pueden comprobar, pero sin acceder al DNI ni almacenar información sensible.
El objetivo es que los menores no puedan abrir cuentas en redes sociales o acceder a páginas pornográficas sin este control y, a la vez, garantizar que el proceso respete la privacidad de los adultos.
López ha hecho este anuncio en una rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo Asesor sobre Inteligencia Artificial del Ministerio, integrado por algunos de los expertos internacionales en este campo más reputados. Este órgano consultivo, cuyos miembros no reciben una compensación económica por asesorar al Gobierno en esta cuestión, se ha reunido este miércoles y jueves en Madrid.
Uno de los temas que han centrado las conversaciones ha sido precisamente lo que está sucediendo en Australia. Una de las personas que integran el consejo es la australiana Kate Crawford, cofundadora del centro de investigación AI Now Institute y autora de El Atlas de la IA, una de las obras de referencia en este campo, que ha documentado el intento del país de apartar a los menores de los algoritmos de las plataformas y sus efectos más perniciosos.
“Es un paso que va claramente en la buena dirección”, ha manifestado en la rueda de prensa Jeroen van den Hoen, filósofo especializado en tecnología e IA, profesor de la Universidad Tecnológica de Delft (Países Bajos) y miembro del Consejo Asesor. “A partir de nuestras conversaciones creemos que lo correcto es proporcionar herramientas de verificación de edad respetuosas con la privacidad y que a la vez garanticen cierto control a los padres sobre lo que ocurre con sus hijos online. Todo el mundo está preocupado por lo que está pasando”, ha revelado.
“Durante mucho tiempo hemos estudiado lo que les ocurre a los jóvenes y a los niños en redes sociales y lo que sabemos es que no es bueno”, ha continuado el profesor en respuesta a la pregunta de elDiario.es. “Las personas que proporcionan estas plataformas, servicios y aplicaciones no están interesadas en la salud mental de los menores. Al contrario, obtienen beneficios de eso, por lo que tienen todos los incentivos para desarrollar todo tipo de productos que no están orientados a su bienestar, sino todo lo contrario. Su interés es que cada vez sean más adictivos”.
Para contextualizar el debate, que en Australia ha movilizado a muy diversos sectores de la sociedad civil, así como el actual en torno a la regulación de la inteligencia artificial, el experto ha querido recuperar una opinión de la ex comisaria de la Comisión Europea Margrethe Vestager. “Si hace 20 años, cuando se introdujeron las redes sociales, hubiéramos sabido cuál sería el impacto completo en la sociedad, no habríamos sido tan ingenuos. Habríamos tomado las medidas que estamos tomando ahora”.

Qué significa la marca de la Unesco que consiguió esta semana el género cordobés. Su valor cultural, la historia y las barreras que atravesó en sus 80 años de historia.
La primera vez que fui a un baile de cuarteto en Córdoba corrían los 2000. Era adolescente y en el ingreso al lugar –un club deportivo popular– la policía no solo te hacía el clásico cacheo, te pedía sacarte hasta las zapatillas. La Mona Jiménez era el “mandamás” pero parte de la ciudad lo tildaba de “negro”. Tru-la-la era de los grupos más famosos y en los boliches sonaba La Barra. Rodrigo era visto como el renegado que se había ido a Buenos Aires a buscar la fama. Hace apenas dos sábados, La Mona llenó el campo del Estadio Único de La Plata –en 2023 tocó en el Obelisco–.
En noviembre La K’onga agotó –otra vez– la cancha de Vélez. En mayo se hizo la segunda edición del Festival Nacional del Cuarteto. Y en el Spotify Wrapped 2025, Euge Quevedo –vocalista de La Banda de Carlitos– apareció en el top 5, por encima de Lali y solo detrás de Emilia, María Becerra, TINI y Nicky Nicole. Esta semana la Unesco declaró al cuarteto como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. ¿Qué pasó para que algo históricamente popular –y muchas veces despreciado– haya alcanzado ese estatus a 80 años de su nacimiento?
El cuarteto nació de la mano de una mujer en 1943. Fue Leonor Marzano –hija de un empleado del ferrocarril que trasladó a su familia de Santa Fe a Córdoba– la creadora del tunga tunga. Inventó con su mano izquierda el golpe característico en el teclado que acentúa el primer tiempo fuerte (“tun”) y, con la derecha, el suave (“ga”). Le dio un giró inesperado a la mezcla de pasodoble español y tarantela italiana que sonaba en la provincia tras la llegada de los inmigrantes. Con la base de ese ritmo, su padre, Augusto Marzano, juntó el piano con su contrabajo, un acordeón –a cargo de Miguel Gelfo– y un violón. Nació El Cuarteto Característico Leo.
Oigan, señores, yo les quiero así contar / Con muchísima emoción dónde nació mi canto / Chispa, tonada, piano, bajo y acordeón / Así tocaba Leonor, ritmo de cuartetazo, homenajea Rodrigo a La Leo en su clásico “Soy cordobés”. La canción se editó en 1999, el mismo año en que La Mona grabó “Nuestro estilo cordobés”, que dice:
Yo sé que hay gente que rechaza la verdad / Y se avergüenza de esta pura realidad, / Al ritmo nuestro no lo van a sepultar, / Por que es muy puro, tiene estilo natural / Y defendemos con orgullo y mucho amor / Aquella herencia que mi Córdoba nos dio, / Y desde entonces late en mi corazón / Y lo percibe una nueva generación / Buenos Aires tiene el tango, y La Rioja con la Chaya, / Los Salteños con la zamba, en Corrientes el Chamamé, / En Santiago del Estero gozan de la Chacarera, / Y nosotros los cordobeses, cuarteteamos hasta morir / Al Tunga Tunga Tunga, no lo van a sepultar, / El ritmo del cuarteto nunca, nunca morirá…
El cuarteto es Córdoba y Córdoba es cuarteto. El folklore de mi provincia empezó en los márgenes y tuvo que transitar mucho para traspasar los límites de un fenómeno musical. La Leo debutó en la radio LV3 la tarde del viernes 4 de junio de 1943, pero tocó por primera vez en vivo en un pueblo rural, en Colonia Las Pichanas, a 153 kilómetros de la ciudad. El público iba en sulky a los bailes y los salones se alumbraban con sol de noche. El mito cuenta que Marzano le ponía sapos a su hija arriba del piano para que comieran los bichos que le daban vuelta por el peinado batido en esas noches campestres.
Recién en los 60 La Leo logró hacer pie en Córdoba capital. Y así le abrió paso a las otras tres bandas madre del estilo: Cuarteto Berna, Cuarteto de Oro y Carlitos Rolán. Sus miembros se cruzaban por amistad o parentesco. Y en ese escenario apareció un joven Juan Carlos Jiménez Rufino. Coquito Ramaló, que era novio de su tía Chela, le aconsejó probarse en el Cuarteto Berna –de Bernardo Bevilacqua– porque estaban buscando un cantante. Entonces La Mona tenía 15 años.
“Ni bien empecé a cantar con Berna mis amigos del barrio dejaron de darme bola. Un cantante de cuarteto era como una peste de la que había que huir”, cuenta el propio CMJ en su biografía. El cuarteto ya se escuchaba, pero el estigma también existía. En la dictadura los bailes eran suspendidos y los discos censurados. Durante el Mundial de 1978, los vinilos fueron retirados de las disquerías, se prohibieron las publicidades de los bailes y se requisaban los clubes. “El sonido del acordeón era prácticamente un insulto para los militares cordobeses”, destaca un documental del diario La Voz.
Entre 1971 y 1984 La Mona formó con Coquito Ramaló –ya formalmente su tío– el Cuarteto de Oro y a mediados de los 80 se lanzó como solista. En el país había terminado la dictadura y Jimenéz lo aprovechó. Gracias al éxito de canciones como “Quién se tomó todo el vino” o “Con una agujita de oro”, llegó al festival de Cosquín el sábado 27 de enero de 1988. Cien mil personas agotaron las bebidas y alimentos, la policía reprimió el desborde y el show se suspendió al quinto tema. El prejuicio sobre el cuarteto como expresión popular se profundizó: los diarios titularon “La noche negra de Cosquín”. Y recién en 2012 el artista volvió a tocar en la plaza Próspero Molina.
La Mona ya estaba fundido con la base social cordobesa y su historia refleja el valor popular del cuarteto. Ahí están las señas que inventó con las manos de todos los nombres de Córdoba –que luego expandió a todas las provincias del país–. Y sus letras –como las de otros cuarteteros– hablan de historias posibles en los márgenes y hacen protagonistas a los invisibles. “Amor secreto”, habla de una relación entre una mujer y un cura; “El Federal”, es la historia de un padre que asesina a su hijo ladrón; “Luis”, refleja a un taxista que sueña con cantar; “Mary la del burdel”, es una prostituta que muere en la calle solo acompañada por su hija; “La novia blanca”, le canta a la cocaína.
Aunque resistida, la música popular floreció en Córdoba con la primavera alfonsinista. También los cordobeses querían divertirse y apaciguar sus penas. Entonces sonaban Chebere, Tru-la-la, Sandunga, Los Principes del compás, Orly, Grupo Fuego, Santamarina. Y de mis 90-2000 recuerdo de memoria una lista interminable: el tridente clásico de Trula con El Loco Amato, Claudio Toledo y Ale Ceberio, pero también Sabroso, Banda XXI, Banda Express, Track 1 –que regresa este fin de año–, Megatrack, La Banda de Carlitos, Cachumba, La Fiesta...
El cuarteto llegó a fusionarse con el merengue gracias al dominicano Jean Carlos y al percusionista peruano Bam Bam Miranda –que tocó con La Mona–. Rodrigo dejó “sucesores” como en su momento lo fue Walter Olmos –que era catamarqueño y se escuchó mucho en Buenos Aires– y ahora Ulises Bueno o Magui Olave. Damián Córdoba homenajea mucho a Jiménez. Y hoy el ritmo adoptó sonidos pop y hasta trap, y le dio otra vuelta de rosca al ritmo con la nueva generación que representan La K’onga, Q’Lokura, Euge Quevedo, Luk Ra.
Tantos nombres, marcas, estilos y propuestas reflejan la riqueza de un género que se abrió paso a fuerza de pura pasión por la música. Y por lo inherente de lo popular que siempre sale a la superficie y no se puede negar. Con el tiempo ganó masividad hasta convertirse en una marca distintiva del cordobés, como el vino con Pritty, el fernet con Coca, el “culiado”, los chistes exagerados y las pretensiones de autonomía y grandeza, como dice el cartel a la salida del aeropuerto: “Welcome to the Republic of Córdoba”. Y logró quebrar todos los prejuicios, si hasta el Lollapalooza invitó en 2019 a La Mona en el hipódromo de San Isidro (no como mero consumo “irónico”).
Hoy el cuarteto representa el sentir de una ciudad y que llega a todo el país. Atraviesa a las clases sociales y representa una verdadera industria cultural: desde el permanente repertorio de bailes nocturnos hasta el último puesto de choripan callejero.
Tiene su día –el 4 junio– y su festival nacional. Tiene sus monumentos –a La Leo, La Mona o Rodrigo en el centro de Córdoba–. Su templo –el Sargento Cabral, donde tocaba todos los fines de semana Jiménez–. Un museo, que se inauguró en 2021. Y tiene, sobre todo, músicos, públicos y mucha vida por delante. Ya dejó de ser un patrimonio cordobés y es del mundo entero. Porque el tunga tunga es una música que hace bailar y hace feliz. Y no hay frontera que limite la alegría.
MC/CRM