Estancia Despedida

Código Postal 9420

Noticias de Tierra Del Fuego

La oposición apura el debate sobre movilidad jubilatoria en el Senado y el oficialismo renueva sus tácticas dilatorias

La oposición apura el debate sobre movilidad jubilatoria en el Senado y el oficialismo renueva sus tácticas dilatorias

Mientras la definición de la ley de Bases en su vuelta a Diputados se lleva la mayor atracción política y parlamentaria de lo que resta de junio, los bloques opositores del Senado comienzan a afilar la estrategia para completar la sanción del proyecto de movilidad jubilatoria, que con amplia mayoría lograron aprobar a principios de mes, en Diputados, y que el presidente Javier Milei ya anunció que lo vetará.

Los senadores opositores buscan apurar el debate de la iniciativa con la aspiración de poder llevarla al recinto el miércoles 26 o a más tardar el miércoles 2 de julio, mientras que en el oficialista LLA bosquejan un diagrama de trabajo que incluya expositores y al menos dos o tres reuniones de los plenarios de comisiones: la idea, como en tantos otros temas que pasaron por la agenda parlamentaria desde diciembre hasta hoy, es dilatar los tiempos.

El texto aprobado por Diputados por 160 a 72 establece una recomposición del 8,1% (por lo que los haberes perdieron por la inflación de enero), más un ajuste mensual por IPC (el índice de inflación del Indec) y un aumento anual adicional, en marzo de cada año, que se establecería a partir de un cálculo por el cual se reconocería una suba del 50% de la variación del Ripte (otro índice oficial, de variación salarial) por sobre la variación de la inflación durante el año calendario anterior.

En la sanción también se fijó que el haber mínimo será de 1.09 respecto del valor de la Canasta Básica Total de un adulto, por lo que un jubilado que recibe la mínima pasaría a cobrar $285.000.

La media sanción llegó luego de que la oposición apurara el debate del tema tras haber conseguido que el Gobierno quitara el tema del proyecto de ley de Bases, ya que durante el debate de enero-febrero era uno de los puntos que generaba mayores desacuerdos.

Iniciada la ofensiva de la oposición, en marzo, y luego de vencidos los intentos dilatorios de La Libertad Avanza, el Poder Ejecutivo intentó neutralizar la discusión parlamentaria con un DNU que estableció una fórmula atada a la inflación que recién se aplicaría, con un aumento del 12,5% en el mes de abril y con un “adelanto” en mayo.

Debido al gasto fiscal que se estima que implica (un 0,4% del PBI), Milei trató a los diputados de “degenerados fiscales”, y adelantó: “Les voy a vetar todo, me importa tres carajos”. El ministro del Interior, Guillermo Francos, completó: “Lo que va a hacer el Gobierno es cortar otras partidas para poder financiar lo que salga en esa ley”.

Ante la certera posibilidad del veto, diputados y senadores de la oposición ya hacen números para poder llegar a reunir los dos tercios en cada recinto que les permitan anular el veto y confirmar la ley.

La Constitución Nacional, en su artículo 83, consigna que el Congreso podrá volver a insistir con el proyecto, siempre que cuente con la mayoría de dos terceras partes —sin aclarar si es sobre los miembros presentes o totales—, por lo que se interpreta la primera de las opciones.

En Diputados, con los 160 votos, estuvieron a solo 11 de ese porcentaje, y no descartan alcanzarlo en el eventual rechazo al DNU, porque las cinco abstenciones de la izquierda pasarían a ser rechazos y algunos ausentes de la UCR, Unión por la Patria y Hecemos, que por cuestiones personales estuvieron ausentes el 5 de junio, participarían de esa presunta sesión.

En el Senado, en cambio, los dos tercios ya quedarían plasmados en la propia sanción de la ley: para alcanzar los 48 de los 72 miembros totales, la oposición sumaría a los 33 de Unión por la Patria y a los 13 radicales, espacios que en Diputados encabezaron la ofensiva para aprobar la ley.

A ellos se sumarían, en caso de que actúen en espejo con los posicionamientos que tuvieron en Diputados, los dos representantes de los gobiernos de Misiones, los dos de Santa Cruz; la de Neuquén; la de Córdoba y la de Río Negro. Totalizando 53.

En Unión por la Patria evitarán así tener que ir a buscar el apoyo de los dos exintegrantes de su bloque, Edgard Kueider y Carlos Espínola; que en la última semana fueron claves en la ayuda al Gobierno para la aprobación de la Ley de Bases.

Como parte del contexto de la política previsional, que impactaría indirectamente en los cálculos que se hacen sobre la movilidad jubilatoria: el jueves pasado, en el marco de las negociaciones con la oposición, el oficialismo del Senado retiró del texto la reconfiguración de las jubilaciones, por lo que los eventuales beneficiarios podrán seguir haciéndolo sin contar con 30 años de aportes.

Ese es uno de los puntos que ahora la Cámara baja –posiblemente la última semana de junio— deberá resolver si acepta o rechaza. En despachos opositores desconfían de los acuerdos con el Gobierno para los cambios hechos en el Senado; en otros prefieren seguir confiando.

LF/JJD

Los gobernadores, un polo de poder aliado que obliga al Gobierno a la negociación permanente

Los gobernadores, un polo de poder aliado que obliga al Gobierno a la negociación permanente

La agónica discusión en el Senado de la ley Bases y el paquete fiscal reconfiguró el mapa de los gobernadores, que se convirtieron en articuladores claves para la aprobación. Con poca convicción y mucho más de conveniencia, la mayoría de los mandatarios jugó para sus propios intereses, constituidos en un polo de poder aliado a la Casa Rosada que obligará al Gobierno a la negociación permanente.

Una de las fotos que deja la ajustada aprobación en el Senado es la consolidación del radicalismo que gobierna. Son cinco representantes que lograron mantener la cohesión del bloque de la UCR a pesar de la solitaria jugada del presidente del partido, Martín Lousteau, de votar en contra y facilitar el quórum. Se trata de Alfredo Cornejo (Mendoza), Leandro Zdero (Chaco), Gustavo Valdes (Corrientes), Carlos Sadir (Jujuy) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe), este último con asteriscos. Todos actuaron con poder de veto frente a los senadores, que les respondieron sin pestañear. 

Los únicos atisbos de rebeldías radicales los jugaron los sin techo: Maximiliano Abad (Buenos Aires) y Pablo Blanco (Tierra del Fuego). El fueguino facilitó la aprobación de las facultades delegadas que tanto había cuestionado en los días previos. Si votaba en contra, como hicieron los otros dos senadores radicales, el artículo se caía. Tuvo que desempatar Victoria Villarruel. El intento de desmarque terminó siendo anecdótico. 

Ese muro de poder de los gobernadores de la UCR será clave de cara al futuro. A nadie se le escapa que los votos están para que, como ocurrió en la cámara de Diputados, se apruebe también en el Senado una nueva fórmula de movilidad jubilatoria y la recomposición de los haberes por la pérdida de los primeros meses del año. Fue un proyecto del bloque radical.

El único de los gobernadores que está en situación más complicada es Pullaro. Necesita recursos y es amigo personal de Lousteau. Le debe mucho en su ascenso a la gobernación. El santafesino quedó en medio de la polémica cuando trascendió que no había firmado el comunicado de Juntos por el Cambio en el que sus colegas reclamaban la aprobación de la ley. Tiene un problema adicional. No maneja a los senadores de su propia provincia. Poco para negociar en un contexto económico complicado. Le queda coquetear con los opositores, como hizo con Axel Kicillof. Parece poco.

Guillermo Francos junto a los gobernadores Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Hugo Passalacqua (Misiones), Raúl Jalil (Catamarca) y Carlos Sadir (Jujuy). El debate de estos seis meses parió a la liga del “peronismo amigo”.

Los radicales y los provinciales le impusieron cambios sustanciales al Gobierno. Muchos del Pro mastican bronca por la nula negociación partidaria. Aprobaron todo como si fueran gobierno. 

La UCR se llevó a último momento la quita de Aerolíneas Argentinas, Correo Argentino y los medios públicos de la lista de empresas a privatizar. 

Los partidos provinciales tuvieron también un rol clave. Martín Llaryora se movió para sacar concesiones en tándem con los radicales. El martes, en la cena de Conciencia en la Bolsa de Comercio, que congregó a buena parte de la dirigencia nacional, se mostraba muy activo para conseguir que se mantuviera la moratoria previsional. El Gobierno lo hizo y se garantizó así el voto de la senadora Alejandra Vigo. Lo mismo hizo Alberto Weretilneck, que aportó el apoyo de Mónica Silva, aunque se desmarcó en Ganancias y Bienes Personales. Era cantado. Lo mismo hicieron en el debate en Diputados.  

En otro escenario quedó Rolando Rolo Figueroa, de Neuquén, después del escandaloso avance del nombramiento en la Unesco de la senadora Lucila Crexell. Cuentan quienes estuvieron al tanto de la negociación que se trata de un acuerdo de Rodrigo de Loredo. El lugar de Crexell, de irse, lo ocupará el actual diputado radical Pablo Servi. Hay sospechas de que el gobernador, en plena negociación con el Gobierno, filtró el dato después de que la senadora firmara el dictamen del oficialismo antes de tiempo. En el voto de Crexell  se interesaron también gobernadores como Ignacio Torres (Chubut) y Marcelo Orrego (San Juan) que se movieron desde el Pro para garantizar la sanción. También Rogelio Frigerio (Entre Ríos). 

Con menos poder de fuego en el Senado (sólo tienen seis representantes), a los gobernadores del Pro se les abrió una grieta por Ganancias. Torres mandó a votar en contra. Frigerio a favor. Será a todo o nada en el regreso del proyecto a Diputados. 

Martín Llaryora (izquierda) se movió para sacar concesiones en tándem con los radicales. En la foto, junto a Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe).

Los últimos cambios anunciados por el Gobierno en la mañana definitoria se consiguieron gracias al portazo que dieron los senadores por Santa Cruz, José Carambia y Natalia Gadano, que en un giro dramático después de haber firmado el dictamen del oficialismo, decidieron no dar quórum y votar en contra en general. A sabiendas del nerviosismo de la Casa Rosada, hubo contactos de ellos con los radicales para avisarles que aprovecharan la movida para negociar algo más. La desesperación del Gobierno era palpable esa noche. 

El sinuoso accionar de los santacruceños terminó por transparentar la relación del gobernador Claudio Vidal con la Casa Rosada: necesidad y conveniencia. No dieron quórum, votaron en contra en general y se retiraron, para facilitar que no cayeran, por ejemplo, las facultades delegadas. Igual, el voto del radical Blanco, a favor, rebalanceó el riesgo. 

Vidal les había pedido a los dos senadores que al menos se abstuvieran. Coordina, pero no los maneja. Vienen de polos opuestos. El mandatario, de origen sindical, fue aliado del kirchnerismo en 2015 Alicia Kirchner fue gobernadora. Carambia siempre estuvo en la vereda de enfrente. Se juntó con Vidal en las últimas elecciones y juntos derrotaron al kirchnerismo. Comparten ideas, pero desde orígenes distintos. Ahora, Vidal pone demasiado en juego en la relación con Javier Milei: desde las represas con fondos chinos paralizadas, hasta la caída del acuerdo por el traspaso de los pozos maduros de YPF a la provincia. Bastante claro el doble juego. Espera que le cumplan. Carambia se encargó de negociar directamente con Santiago Caputo, a quien conoce de cuando hacía campaña junto a Eduardo Costa y el asesor presidencial los asesoraba. 

El sinuoso accionar de los senadores santacruceños terminó por transparentar la relación del gobernador Claudio Vidal con la Casa Rosada: necesidad y conveniencia.

Mientras tanto, el debate de estos seis meses parió a la liga del “peronismo amigo”. Son los representantes de Osvaldo Jaldo (Tucumán), el primero en acercarse a Milei, Raúl Jalil (Catamarca) y Gustavo Sáenz (Salta), que volvieron a jugar con el Gobierno en el Régimen Especial para Grandes Inversiones (RIGI) y votaron a favor del regreso de Ganancias con los senadores que les responden. Tienen menos poder de fuego, pero el que tienen, lo usan. Deberían preguntarse en el Instituto Patria por qué se le fugan legisladores en el articulado que más cuestionaron Cristina y Máximo Kirchner. También con la vuelta de Ganancias. Podrían ser claves también esos votos en Diputados para el regreso de la cuarta categoría. 

Impotente, el kirchnerismo dueló antes de tiempo. Llegó a la sesión sin haber podido conseguir el senador, uno solo, que le faltó para bloquear el tratamiento. Debería haber sido Martín Lousteau. La abstención sólo podían buscarla en los votos negativos. Hubo contactos, de Máximo Kirchner y de Eduardo Wado de Pedro, pero no alcanzaron para convencer al porteño. 

Testigos de esa madrugada se mostraban sorprendidos de ver a gran parte de los 33 senadores de Unión de por la Patria en los sillones del Salón Rosado del Senado, resignados y sin margen de maniobra. “Jugaron a que la ley no saliera en general y después abandonaron la pelea en particular”, contaron desde otros bloques. 

El kirchnerismo llegó a la sesión sin haber podido conseguir el senador, uno solo, que le faltó para bloquear el tratamiento.

Es verdad que no tenían nada para ofrecer, a juzgar por cómo se movió el Gobierno para conseguir adhesiones. Será tema de la Justicia. “Ni circulaban”, contó un dirigente para graficar la escasa rosca. Al menos, se juramentaron fidelidad en la votación general, sin fisuras. Es el único logro en el magro resultado que puede exhibir el peronismo. 

Con este nuevo mapa, el Gobierno no necesita a los peronistas más cercanos a Cristina. Está claro que con los aliados que construyó en el largo debate de la ley Bases le alcanza. También sabe que no los puede soltar. Es muy finito. Los gobernadores tienen un as en la manga: la media sanción a la recomposición de las jubilaciones. Suficiente amenaza con la garantía de los dos tercios en el Senado que evitaría el veto presidencial.  

MV/DTC

Milei, Comodoro Py y la prensa del "me dicen", un eje que pone en riesgo valores democráticos esenciales

Manifestantes atacados por la Policía con gas pimienta se abrazan, en las inmediaciones del Congreso, el 12 de junio de 2024

La detención de al menos 33 manifestantes, vendedores ambulantes y transeúntes en la tarde en que el Senado trató la ley Bases encuentra en un documento oficial una prueba primaria y reveladora del peligro que representan el Gobierno de Javier Milei y el fuero penal federal de Comodoro Py para la democracia.

Cuando los detenidos llevaban una noche privados de la libertad y muchos de sus familiares desconocían su paradero, el Ministerio de Seguridad difundió la imputación efectuada por el fiscal federal Carlos Stornelli. La historia de contubernios entre ese emblema de Comodoro Py y Patricia Bullrich aporta nuevos capítulos.

En el texto del jueves, Stornelli escribió que el objeto procesal de su denuncia radicaba en “el conjunto de acciones y conductas, en algún caso bajo posible forma organizada, tendientes a incitar la violencia colectiva en contra de las instituciones, a imponer sus ideas o combatir las ajenas por la fuerza…, infundiendo un temor público y suscitando tumultos o desórdenes, a la vez de erigirse en un posible alzamiento en contra del orden constitucional y la vida democrática”.

Esas hipótesis, que suponen penas de varios años de cárcel, fueron esbozadas por el fiscal que compartió con Bullrich la intermediación con el falso abogado y espía ilegal condenado por extorsión Marcelo D’Alessio. Este panelista del programa Animales Sueltos —hoy condenado y detenido— se valía de sus probados intercambios con Bullrich y Stornelli para amedrentar a sus víctimas.

Una mujer protege su rostro por el efecto de los gases lanzados por la Policía en las inmediaciones del Congreso, el 12 de junio de 2024

La ilustración de Stornelli

El fiscal reconoció en su presentación ante la jueza María Romilda Servini de Cubría que debía construir las pruebas y delimitar responsabilidades, pero, “a título ilustrativo”, aportó indicios. “Evocaré distintos fragmentos de reportes periodísticos y publicaciones oficiales, de los cuales se desprenden circunstancias relacionadas con los eventos y que entiendo pertinente tener en cuenta”.

Los fragmentos fueron tres: un mensaje en X de la Oficina del Presidente y sendas notas de los portales de Clarín y La Nación.

El posteo en X fue un típico texto desorbitado y provocador en los que incurre a diario el Presidente ultra y sus cuentas oficiales. “La Oficina del Presidente felicita a las Fuerzas de Seguridad por su excelente accionar reprimiendo a los grupos terroristas que, con palos, piedras e incluso granadas, intentaron perpetrar un golpe de Estado…”.

Las notas citadas de los dos principales multimedios del país reproducían partes del ministerio de Bullrich y del Gobierno de la Ciudad, sin la menor distancia de la versión oficial. Nada nuevo.

Un fiscal federal no es un empleado del Gobierno ni le debe obediencia. Si Milei o el estratega Santiago Caputo alegan un “golpe de Estado” y actos de “terrorismo”, sin ningún indicio al respecto, no tiene por qué acudir presuroso a solicitar detenciones

Ese material le valió a Stornelli la petición de prisión preventiva e indagatoria a los 33 detenidos y la imputación, “prima facie”, de lesiones, daño, incendio, intimidación pública, resistencia a la autoridad, incitación a la violencia colectiva, atentado al orden constitucional y contra la autoridad, con el probable agravante introducido en la ley antiterrorista.

Una manifestante pasa delante de una formación policial durante el debate por la ley Bases en el Senado, el 12 de junio de 2024.

La sordidez de la mano estatal plagó la jornada en que los bloques oficialistas y un puñado de senadores seducidos con prebendas aprobaron la ley Bases, pero el texto de Stornelli, por sí sólo, demuestra que el derecho a la protesta, constitutivo de la vida democrática, está amenazado en la Argentina de Milei.

Un fiscal federal no es un empleado del Gobierno ni le debe obediencia. Si Milei, el vocero Manuel Adorni o el estratega Santiago Caputo deciden alegar un “golpe de Estado” y actos de “terrorismo”, sin ofrecer ningún indicio al respecto y ni siquiera formular una denuncia formal en esos términos, un representante del Ministerio Público Fiscal no tiene por qué acudir presuroso a solicitar detenciones bajo esas figuras.

Antes, su tarea podría ser investigar si el Presidente y sus adláteres incurrieron en denuncias falsas contra sus adversarios políticos, al alegar actos de “terrorismo” sin certezas. Y más aun, le corresponde indagar sobre las posibles violaciones a los derechos humanos perpetradas por fuerzas de seguridad, cuya venalidad quedó filmada al arremeter contra manifestantes pacíficos y dejar hacer a encapuchados que aparecieron de la nada, se tomaron varios minutos para volcar e incendiar un auto y se marcharon sin que nadie los perturbara.

En segundo orden, multimedios que desbordan oficialismo en espacios centrales y en notas editoriales tienen derecho a informar del modo que les parezca, pero su versión no es prueba ni indicio de nada. Su abordaje de hechos públicos, difundidos durante el día a través de múltiples pantallas de televisión y redes sociales, es tan válido como el de otros medios que informaron de modo muy distinto, como elDiarioAR.

La secuencia involucra al Gobierno de Milei, los medios oficialistas y el fuero federal:

  • El Gobierno anega el área de la manifestación con un despliegue infernal de fuerzas policiales que, en sí mismo, amedrenta.
  • Bullrich implementa un protocolo que procura delimitar el espacio de una manifestación multitudinaria, imposible de cumplir..
  • Con la excusa del protocolo, las fuerzas de seguridad avanzan sobre manifestantes que se perciben pacíficos, sin la menor intención de producir incidentes. En el ataque de los policías a un grupo de diputados y dirigentes sociales y sindicales, quedó registrado cómo las fuerzas de Bullrich, en lugar de prevenir desmanes, los provocan.
  • Funcionarios del Gobierno, como el director de Comunicación Digital, Juan Pablo Carreira, o el diputado bonaerense con acceso privilegiado a Casa Rosada Agustín Romo agitan desde sus cuentas personales o con pseudónimos. Otros, como el médico Daniel Parisini, tuitero de las filas libertarias que se presenta como Gordo Dan, pareja de la contratada en la Subsecretaría de Políticas Universitarias Belén Casas y probable socio del canal de streaming Blender, atizan la violencia con sadismo. Pronto, Parisini podría asumir responsabilidades de otra escala.
  • “Me dicen” guía la acción periodística que está de moda. Llegan peligros en ciernes vía whatsapp y se reproducen en pantallas y redes sociales. El “terrorismo” está al acecho, informa el presentador con la mirada orbitando entre el celular y la cámara.
  • Disparados los incidentes, la versión de los portales de Clarín, La Nación e Infobae es unánime: grupos de izquierda y piqueteros atacan a la Policía con piedras y bombas molotov e incendian autos.
  • Como si hubiera zona despejada para lograr una imagen con destino a ser tapa de diarios y portales, un grupo de encapuchados vuelca un vehículo de una radio de alta audiencia y lo incendia. Los autores se toman todo el tiempo que necesitan y parten sin que nadie los moleste. Orlando Morales, cronista de Cadena 3, relata que los atacantes no pertenecían a ninguna agrupación y actuaron de modo extraño, con saña e impunidad. Luego, las autoridades de la Ciudad y del ministerio de Bullrich explicarían que no trató de complicidad sino de cautela, ante el riesgo de intervenir y causar males mayores. Son las mismas fuerzas policiales que arrojaron gas sobre el rostro de adultos mayores y detuvieron a un hombre, su hija y su nieta, que trataban de proteger las empanadas que vendían, acusados por Milei y Stornelli de probables actos de terrorismo.
  • Puestas en el lugar de víctimas y custodias del orden, las fuerzas policiales recrudecen una cacería con decenas de detenidos al caer la tarde.
  • Entran en acción el fiscal Stornelli y la jueza Servini de Cubría.

La cocina de Comodoro Py

Con el amparo del macrismo, Stornelli maniobró para que las causas por presunta extorsión que lo involucraban junto al falso abogado D’Alessio fueran tramitadas en Comodoro Py, su casa.

Semanas atrás, la Corte Suprema confirmó la absolución del fiscal porque en una apelación faltaba una fotocopia. Los jueces federales no encontraron pruebas que confirmaran que la dupla Stornelli-D’Alessio se proponía plantarle droga a la expareja de la mujer del fiscal, ni que pretendían orquestar una cámara oculta contra Juan Manuel Ubeira, abogado defensor de una de las presuntas víctimas de la extorsión. Todo ello surgió de los peritajes del celular de D’Alessio, pero las pruebas no conmovieron a los colegas de Stornelli.

Marcelo D'Alessio, Carlos Stornelli y el gobernador salteño Gustavo Sáenz, en el balneario CR de Pinamar, el 8 de enero de 2019.

En Comodoro Py, voces que se mantienen a salvo del rumbo tóxico que tomó el fuero coinciden en definir a Stornelli como un fiscal sólido en sus argumentos jurídicos, que en el pasado se sometió a los vaivenes de la política sin ser del todo previsible para las distintas camadas que pasaron por la Secretaría de Inteligencia.

Desde la causa Cuadernos, —otro capítulo de la relación tóxica entre espionaje, medios, política y los tribunales, cuando quedó expuesta su relación con D’Alessio y el periodista de Clarín Daniel Santoro—, “Stornelli se pintó la cara”, describe un juez de los que reconocen solvencia técnica en el fiscal. Stornelli pasó a ser totalmente previsible, “porque su prioridad fue sellar las alianzas que necesitaba para defenderse”, explica la voz.

Los caminos de Servini

El caso de Servini de Cubría es distinto. La jueza, de 87 años, una de las más antiguas de Comodoro Py, “es apta para todo servicio”, indica un abogado que lleva causas en el juzgado nacional en lo criminal y correccional federal número 1.

En esta ocasión, la magistrada decidió aceptar el precario criterio expuesto por Stornelli. El viernes por la noche ordenó liberar a 17 de los 33 detenidos, sin desvincular a ninguno de la causa ni desescalar los presuntos delitos de los que se los acusa.

La mayoría de quienes quedaron detenidos en cárceles federales fueron inculpados prima facie por tirar piedras, prender fuego a un tacho de basura o pegar una patada a un policía. Esta última acción fue adosada a la contadora y funcionaria del Ministerio de Economía María de la Paz Cerruti, quien cruzó una calle cartera en mano y fue sometida por media docena de policías. ¿Terrorismo?

La jueza que adopta este criterio es la misma que el 20 de diciembre de 2001 se plantó en Plaza de Mayo para frenar la cacería policial disparada por el Gobierno de Fernando de la Rúa en su despedida. “Vine porque me enteré de que había represión policial y no sé quién dio la orden”, encaró la magistrada a los policías. Se trata de la misma Servini de Cubría que abrió la única vía que encontraron víctimas del franquismo para conseguir una reparación ante la impunidad reinante en España, también la “Burú burú budía” del menemismo que intentó censurar a Tato Bores y la que designó a Luis Barrionuevo como interventor del Partido Justicialista cuando le vino bien al Gobierno de Mauricio Macri.

“No es cautiva de nadie, pero debe favores a medio mundo. Segunda y tercera generación de su familia transitan varios pasillos de tribunales”, narran en el edificio de Retiro.

Comodoro Py puro: los 16 detenidos (a uno de ellos le asignan la portación de una granada de gas lacrimógeno) y los 17 liberados ahora quedan sometidos a un tortuoso camino de peritajes y recursos procesales, llevados a cabo por los mismos jueces, fiscales y camaristas que mecen parsimoniosamente otros expedientes por años, a conveniencia de alguna causa innombrable.

“Tanto la represión y las detenciones arbitrarias posteriores a la marcha, como el uso de figuras relacionadas con la tipificación de 'terorismo' y 'golpe de Estado', sumadas a la judicialización posterior, aplicando desproporcionadamente varias de esas figuras, buscan tener un chilling effect sobre la sociedad para que no salga a la calle a reclamar por sus derechos”, sintetiza Gastón Chillier, miembro de la red internacional de derechos humanos INCLO.

El rastro de Bullrich

La secuencia de represión indiscriminada y acusaciones por delitos graves en fuero federal remite inexorablemente a las protestas del 14 y 18 de diciembre de 2017 contra la reforma previsional que llevó a cabo Macri. También entonces, en dos jornadas, hubo instancias de zona liberada, desmanes de grupúsculos de izquierda y alborotadores de Inteligencia, decenas de manifestantes heridos (varios perdieron un ojo por balas de goma) y detenidos. El macrismo agrupó esas protestas bajo el título “14 toneladas de piedras”. Los arrestados el 18 de diciembre fueron liberados de inmediato por el juez Sergio Torres, pero los del 14 quedaron a merced del hoy fallecido Claudio Bonadio.

El juez llegó a argumentar que quienes portaban bicarbonato o limones para contrarrestar el efecto de los gases eran sospechosos de delitos similares a los que ahora agitan Stornelli y Servini de Cubría. Entre aquellos hechos de siete años atrás y los de esta semana, hay un factor común: la ministra de Seguridad, Bullrich.

El entonces juez Claudio Bonadio cenó con Sebastián Eskenazi en La Pecora Nera, un restaurante de Recoleta, en octubre de 2018

Bonadio procesó a 33 personas y mantuvo en prisión durante varias semanas a seis. Entre ellas, a Esteban Rossano, un chico de 19 años que iba a jugar al fútbol la tarde de su arresto. Que llevara una remera en la mochila fue un indicio que llevó al juez a sospechar y dejarlo en prisión durante 42 días. Está escrito. Su padre, Pablo Rossano, vendedor ambulante en un puesto cercano a la estación de trenes de Morón, llevó adelante la lucha hasta que logró la liberación. Pablo murió a los pocos meses a raíz de una crisis diabética.

Escarmiento

Los agitadores de Milei afirman que los tiempos cambiaron. Que su líder no es Macri y no retrocederá. Los llamados a la represión son enarbolados a toda hora por el Gobierno y sus terminales mediáticas.

El mandatario ultraderechista lleva contadas media docena de manifestaciones masivas en su contra, motivadas en causas sindicales, feministas, de derechos humanos y universitarias. La aguerrida Bullrich elige cuándo y con qué intensidad actuar. Frente a la comunidad universitaria y el movimiento de derechos humanos que salió a las calles el 24 de marzo, mínima presencia policial y protocolos laxos. Las protestas de desocupados, asambleas populares y organizaciones sociales —es decir, los trabajadores y los más humildes— aparecen como las más vulnerables al rigor de un Gobierno destinado a “destruir al Estado desde adentro”.

Funcionarios que obedecen a Caputo difunden que podría ocupar un lugar en la AFI el citado Parisini, el “Gordo Dan” de redes que pregona muertes, venganzas y fuego

Llevar a cabo una redistribución regresiva del ingreso de la magnitud que se propone Milei sin protestas es un objetivo osado. El propósito pone en riesgo la vida democrática.

Otras armas

No es el único trazo en ese sentido. Los relatos sobre el creciente dominio de diversas áreas del Ejecutivo por parte del asesor Santiago Caputo se multiplican. Reemplazos intempestivos, hackeos de celulares, seguimientos, mensajes anónimos y denuncias de cajas negras conforman una narrativa subterránea, que cuando asoma a la superficie, encuentra eco en altercados dentro de la prensa oficialista. El falso intento de intrusión en un domicilio de Sandra Pettovello, que encontró a unos denunciando y a otros desmintiendo, fue un ejemplo.

La reorganización de la Agencia Federal de Inteligencia tras la salida del defenestrado Nicolás Posse habilita un juego de nombres. Funcionarios de la línea de Caputo difunden que el citado Parisini, el “Gordo Dan” de redes que pregona muerte, venganza y fuego, podría ocupar un puesto clave. Ello es recibido como una hipótesis probable y/o un alarde propio del goce cruel que varios le atribuyen al temible asesor de Milei.

Fernando Seresevsky dejó de ser jefe de Gabinete de Pettovello porque, –según dijo– tenía planeado acompañar la gira de los Ratones Paranoicos, grupo del que es manager. Para la ministra de Capital Humano, significó la pérdida de su mano derecha y uno de los pocos funcionarios de confianza.

Javier Milei y la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello

En reemplazo de Seresevsky fue designado Lucas Fernández Aparicio, hombre cercano a Guillermo Dietrich y Jorge Triaca. No hay mayores exponentes de “la casta” y de los verdaderos intereses de Mauricio Macri que esos dos exministros de Cambiemos. El expresidente da un paso adelante para intervenir en áreas por las que puja desde que Milei ganó las primarias presidenciales.

En despachos oficiales circula una versión, hasta ahora no probada, sobre el motivo real de la salida de Seresevsky, que daría cuenta de métodos delictivos para dirimir internas.

El tándem Santiago Caputo-Karina Milei tiene en Guillermo Francos a un ejecutor y en Pettovello a un blanco de primer orden.

Si la mejor amiga de Milei deja intervenir su megaministerio por hombres de Macri, podría leerse como una táctica defensiva: juntar fuerzas ante un enemigo en común. 

SL/DTC

Disciplinamiento y estado de excepción en la Argentina de Milei

Disciplinamiento y estado de excepción en la Argentina de Milei

La democracia está en declive en Argentina. La situación de los detenidos por manifestarse, así como las graves e arbitrarias imputaciones en su contra, recuerda a regímenes autoritarios. Se está instaurando un estado de excepción donde se suspenden los derechos constitucionales más básicos.

Pero la democracia no se suicida sola. Con la ley de Bases, la derecha y la centroderecha entregaron el país en bandeja a la extrema derecha, que solo contaba con siete votos propios en el Senado. Ahora, con dicha “ley de leyes” casi aprobada, se avecinan tiempos aún más ominosos en Argentina: más represión, más autoritarismo, menos derechos y más destrucción del Estado.

La arbitrariedad de las detenciones durante la manifestación del pasado miércoles 12 de junio deja en evidencia que forman parte de una estrategia de persecución política y un ataque deliberado a la libertad de expresión y el derecho de protesta. El pedido de detención del fiscal federal Carlos Stornelli enumera circunstancias de manera genérica y tendenciosa, expresando una condena política antes de tiempo. Legalmente, en lugar de describir detalladamente persona por persona y con pruebas concretas las razones para privar de libertad a un ciudadano, se presenta un contexto general y sesgado, sin distinguir casos ni precisar pruebas. Es evidente que la Justicia no está actuando conforme a elementos objetivos del caso ni respetando las normas procesales, sino respondiendo a la presión política del gobierno.

El pedido de detención del fiscal federal Carlos Stornelli enumera circunstancias de manera genérica y tendenciosa, expresando una condena política antes de tiempo. Legalmente, en lugar de describir detalladamente persona por persona y con pruebas concretas las razones para privar de libertad a un ciudadano, se presenta un contexto general y sesgado, sin distinguir casos ni precisar pruebas

Todos los organismos estatales involucrados están operando con una absoluta falta de transparencia y de manera antidemocrática. El Ministerio de Seguridad de la Nación, que ordenó la represión y se presentó como querellante en la causa penal; la Policía en las calles; y la Fiscalía, que solicitó las detenciones basándose en tuits de un organismo inexistente en la estructura estatal (“Oficina del Presidente”, solo existente en la red social X). Durante las primeras 24 horas tras las detenciones, los funcionarios responsables negaron información sobre el paradero de los detenidos a familiares y organizaciones de derechos humanos.

La represión, en consonancia con la infiltración de agentes en la marcha, comenzó alrededor de las 15-16 horas. No fue coincidencia; el plan de Patricia Bullrich era generar imágenes a través de medios oficialistas (La Nación, TN y redes sociales amplificadas por Infobae) para dispersar la multitudinaria manifestación y sembrar el miedo e inacción entre los manifestantes que planeaban llegar a la plaza Congreso después de sus jornadas laborales. Y lo lograron, pues a las 18 horas, debido a la brutal represión, la plaza estaba casi vacía, a pesar de que aún quedaban varias horas de debate parlamentario.

La “Banelco del siglo XXI” dio un paso más en la compra de votos: el nombramiento de la senadora Lucila Crexell de Neuquén como embajadora de la UNESCO en París, quien dio su voto positivo a la Ley de Bases, contradiciendo su historial previo. Miembro de la oligarquía política y económica de Neuquén, Lucila Crexell Sapag se destacó en la sesión con una cartera imponente de US$2.000 en un Senado que la conoce por sus frecuentes viajes al extranjero. Hija de Luz Sapag, forma parte del clan político del poder neuquino y del emporio empresarial Crexell, representante de una burguesía local enriquecida gracias a la actividad petrolera en Vaca Muerta. Este patrón se repite en otras provincias, como en los servicios mineros, donde los millonarios contratos de transporte, hospedaje y catering casi siempre están en manos de la clase política-empresarial local.

Hija de Luz Sapag, la senadora Lucila Crexell forma parte del clan político del poder neuquino y del emporio empresarial Crexell, representante de una burguesía local enriquecida gracias a la actividad petrolera en Vaca Muerta. Este patrón se repite en otras provincias, como en los servicios mineros, donde los millonarios contratos de transporte, hospedaje y catering casi siempre están en manos de la clase política-empresarial local.

Además, a pesar de su discurso anticasta, la extrema derecha ha normalizado rápidamente la corrupción. El diputado nacional Oscar Zago (expresidente del bloque La Libertad Avanza y ahora líder de la bancada del Movimiento de Integración y Desarrollo, MID, aliada del oficialismo) admitió que a la senadora Crexell le ofrecieron una embajada a cambio de su voto, aunque argumentó “consensos y acuerdos”, confundiendo de manera torpe y malintencionada el debate político con el delito evidente de cohecho.

A esto se suman los casos de los siempre resbaladizos senadores Carlos “Camau” Espínola (Corrientes) y Edgardo Kueider (Entre Ríos), electos bajo la boleta del Frente de Todos (ahora, Unión por la Patria), quienes aseguraron la aprobación de la ley a cambio de favores personales, hecho que se revela día a día. Otro caso menos notorio fue el de la senadora peronista Carolina Moisés (Jujuy), quien votó en contra generalmente pero a favor específicamente del polémico Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI).

Para explicar estos eventos, no hace falta recurrir a la ciencia política o la sociología, sino al Derecho Penal. Es evidente que hubo compras de votos y regalos que constituyen delitos tipificados en el Código Penal.

En cuanto a los detenidos, ninguno de ellos está implicado en el incendio de un automóvil. Los responsables están identificados en vídeos y siguen en libertad. Ningún detenido tiene ni siquiera una fotografía participando en actos violentos. Esto es prueba de una cacería arbitraria de manifestantes, parte de un plan premeditado de represión y criminalización.

Entre los detenidos en prisiones de máxima seguridad se encuentran tres estudiantes de la Universidad Nacional de San Martín: Camila Juárez (estudiante de Sociología), Nicolás Mayorga (estudiante de Relaciones Internacionales) y Sasha Lyardet (estudiante de Comunicación), quienes se retiraban lejos del Congreso; Lucía Belén Puglia, estudiante de Letras de la Universidad de Hurlingham; Juan Spinetto, ambientalista, y María de la Paz Cerruti, profesora de Historia (detenida mientras cruzaba la calle, incidente grabado), todos por ejercer su derecho a manifestarse. Esto no es casualidad; es un intento de disciplinar a las clases medias y especialmente a aquellos que representan lo que el presidente Javier Milei, junto a su asesor estrella, el ultraderechista Agustín Laje, consideran expresiones del “marxismo cultural”.

La represión y las detenciones forman parte de la “batalla cultural” que el gobierno de extrema derecha libra contra la educación pública, la ciencia y la cultura, sectores que ha demonizado acusándolos repetidamente de “adoctrinamiento”. Específicamente, las ciencias sociales y humanas, así como los movimientos ambientalistas y feministas, están en el punto de mira de esta campaña de intimidación, que ahora se ha materializado en golpes y represión.

Uno de los casos conocidos personalmente es el de Juan Ignacio Spinetto, ambientalista, docente y abogado. Fue detenido en San Telmo, a cinco cuadras de su casa. Cualquiera que conozca a Juan sabe que es una persona pacífica y encantadora, incapaz de generar violencia por mínima que sea.

Mientras tanto, pasó desapercibida la Resolución 499/2024 del Ministerio de Seguridad Nacional (publicada el 10 de junio pasado en el Boletín Oficial), que permite blindar los territorios del extractivismo contra cualquier resistencia social. El Gobierno ha establecido una “unidad de seguridad productiva” que autoriza el despliegue de fuerzas federales en las provincias para “analizar situaciones de inseguridad” en sectores económicos sensibles debido a su contribución al crecimiento del país, el valor de sus productos o la sensibilidad de los materiales derivados de su actividad.

Estos primeros siete meses del gobierno de Milei nos han catapultado rápidamente hacia el precipicio del suicidio político en términos de valores, ideas y creencias democráticas. Cada día trae consigo una nueva noticia o un evento político, todos ellos empeorando lo sucedido en el día anterior. Nunca antes en tiempos de régimen institucional los argentinos hemos estado tan cerca de un gobierno autocrático y de un estado de excepción como hasta ahora. Más que nunca, no debemos bajar los brazos ni ceder al disciplinamiento social y político. Es crucial defender la democracia argentina, conquistada con la lucha de muchas mujeres valientes defensor de los derechos humanos que nos dejaron hace poco, como la gran Norita Cortiñas.

No basta con pensar que en el futuro, ojalá próximo, nos avergonzaremos como sociedad de todo lo sucedido y cedido en este período funesto. La regresión política es hiperbólica, desmesurada y vertiginosa, pero no por ello irreversible. Nuestra historia, rica en luchas y resistencias justas, nos lo ha demostrado con creces. Es momento de apelar a la imaginación política y a la solidaridad nacional e internacional para desactivar este cuadro político y social demencial y antidemocrático en el que el gobierno actual nos ha sumergido.

MS/EV/JJD

La revolución del placer post menopausia

La revolución del placer post menopausia

El 27 de marzo último el Viagra cumplió 26 años. Originalmente, el sildenafilo (tal el nombre del fármaco de la hoy famosa pastilla azul) fue pensado para tratar la hipertensión arterial pulmonar. Las pruebas de laboratorio revelaron, sin embargo, que aunque el efecto de la droga era moderado para el tratamiento de la angina de pecho, tenía una acción notable para inducir erecciones en el pene. 

Fue quizá el mayor momento eureka desde Arquímedes: hacía siglos que los varones buscaban la fórmula del sexo eterno (para ellos) y el descubrimiento fue patentado por Pfizer inmediatamente. La disfunción eréctil salió entonces del clóset con voceros populares y poderosos como Bob Dole y Pelé. Si el Rey se animaba a hablar en un comercial del sufrimiento silencioso de la impotencia, era cuestión de probarlo. La publicidad decía que el medicamento cambiaría la vida “de millones de hombres y sus parejas”. 

Era un gran paso para el hombre, aunque algo pequeño para la otra mitad de la humanidad. Del climaterio se hablaba menos, mucho menos y no parecía que nadie estuviera interesado en mejorar la vida sexual femenina durante y después de esa etapa. ¿Por qué iba a importar en un mundo donde el goce se asociaba casi exclusivamente a la penetración y parecía que el acto sexual dependía de eso y de ellos, mientras el rol de ellas se limitaba a sus habilidades para excitarlos?

Si la “vida útil” de las mujeres estuvo durante tanto tiempo ligada a su fase reproductiva, asumir la menopausia era incluso para las mujeres más abiertas y liberadas algo así como declararse fuera de juego. Lo que pasó con el Viagra fue un boom que revolucionó a las sociedades más puritanas: millones de hombres rejuvenecidos “cambiaron” a sus mujeres por lo que consideraban “modelos más nuevos”, nuevas parejas más jóvenes que ellos y sin problemas de lubricación ni dolor al tener relaciones, nuevas parejas que para los cánones de belleza edadistas resultaban “más excitantes”. Mientras ellos encaraban una plenitud impensada, ellas se jubilaban del sexo en absoluto silencio. 

Las investigaciones sobre cómo prolongar el placer de las mujeres llevaron más tiempo. Décadas. Se lograron, en general, gracias al empuje de científicas y médicas que comenzaron sus trabajos desde la clínica y en relativa soledad. Hasta hace demasiado poco, las mujeres se resignaban a irse de los consultorios ginecológicos con alguna indicación de un lubricante en el mejor de los casos. Su salud sexual parecía indisociable de la reproductiva, por lo que si ya no estaban en edad de procrear, no había mucho más para ofrecerles que eso. La menopausia era un tabú, pero más lo era el sexo de las mujeres después del climaterio. 

La menopausia como tabú y la falta de información lleva a que muchas mujeres den por terminada su vida sexual. Pero existen alternativas con distintos niveles de intervención médica.

Primer paso: investigar con perspectiva de género

María Emilia Caro es directora ejecutiva de la Fundación GEDYT y presidente de Women in Global Health (WGH) Argentina y trabajó durante la última década por una atención de la salud con perspectiva de género. Para ella, son dos las grandes barreras que impidieron y aún impiden que más mujeres tengan acceso a herramientas para su salud sexual y el placer después del climaterio: “Por un lado, en entornos bastante contenidos donde circula más la información sobre género se está hablando cada vez más del tema, pero hay un montón de burbujas en las que la menopausia sigue siendo tabú y no es asunto de conversación. La cuestión es que además de poco hablado, es algo poco investigado; por lo que la falta de conocimiento científico es real, se empieza a tratar en congresos como problemática, pero todavía está muy rezagado”. 

El problema, dice Caro, no sólo alcanza a la salud sexual en la menopausia, sino a la salud de las mujeres en general. Como ejemplo, cuenta que sólo en 2023 se testearon por primera vez los productos de gestión menstrual con sangre verdadera. “Hasta entonces se usaba solución salina y eso explica las molestias que muchas sufrimos al usarlos. Y lo que puedo inferir en base a lo que sé es que eso es porque quienes tomaban las decisiones e invertían eran siempre varones. Entonces, ¡daba lo mismo solución salina que sangre menstrual! No lo hacían desde un lugar de crueldad o desidia, sino que faltaban mujeres en los equipos que pensaran en nuestras necesidades reales”, dice. Es un buen parámetro teniendo en cuenta que sobre la menopausia pesa además un velo cultural y social. 

María Emilia Caro, presidenta de Women in Global Health Argentina. Reclama que en muchos espacios la menopausia sigue siendo tabú y que la investigación sobre los cuerpos de las mujeres está todavía rezagada

Eso explica también por qué se avanzó tanto antes con la salud sexual de los varones post andropausia: “¿Quiénes deciden el flujo de dinero que se aporta a las investigaciones?”, se pregunta Caro. “Las drogas que salieron al mercado hace 20 años, tienen como mínimo otros 20 años de desarrollo previo. Y los que estaban en los lugares de decisión entonces eran mayoritariamente hombres. Por eso es tan importante que las mesas de decisión sean diversas, y eso es lo que está cambiando”.

Mariana Strika es una de esas profesionales que impulsan el cambio. Médica y miembro del staff de Ginecología del Hospital Alemán, se dedica a la ginecología estética, funcional y regenerativa, además de endocrinológica. “Es una rama que tiene que ver con mejorar no solamente la estética y la cosmética genital, sino que también está enfocada a la parte funcional, a mejorar la lubricación, la sexualidad de aquellas pacientes que tienen alguna alteración para tener una vida sexual plena”, explica. Las herramientas disponibles cada vez son más, pero en la Argentina comenzaron a extenderse sólo en los últimos años, a medida que la información comenzó a circular más y la menopausia y sus síntomas dejaron de ser algo reservado a una intimidad incómoda.

“Como yo me formé en ginecología endocrinológica, recibía muchas pacientes menopáusicas con alteraciones sobre todo de sequedad vaginal, de atrofia, de dolor en las relaciones, y las únicas herramientas que teníamos hasta ese momento eran el uso de lubricantes o de óvulos de estrógenos locales, o hacer una terapia de reemplazo hormonal en la que hay toda una gama de pacientes que no pueden contar con eso por antecedentes oncológicos, por ejemplo, o migrañas o antecedentes de trombosis”, dice Strika.

Dice que sentía que con eso no alcanzaba: “Tenía pacientes que andaban bien, pero muchas venían con atrofias de muchos años y me decían que igual les molestaba tener relaciones. Yo no tenía muchas más respuestas para darles”. Así fue como empezó a investigar. A hacer cursos de formación, porque todavía no hay residencias o especialidades, pero sí muchas profesionales como ella que no se conforman con ofrecer soluciones a medias. “Me formé en la parte clínica y quirúrgica. Y una cosa fue llevando a la otra, al hacer mis primeros cursos comencé a escuchar sobre terapias hormonales con hormonas bioidénticas. No con las hormonas convencionales que conocíamos y usábamos hasta el momento, sino con testosterona y lo que llaman ‘chips sexuales’. Así descubrí todo un mundo que funciona y muy bien”.

Mariana Strika trabaja en el Hospital Alemán de CABA. Comenzó a investigar alternativas cuando sintió que las herramientas que tenía no alcanzaban para garantizar la plenitud sexual de sus pacientes

El famoso “chip” sexual 

Rebecca Glaser es una médica de la Universidad de Wright en los Estados Unidos que se especializó en el tratamiento del cáncer de mama y, con el tiempo, como Strika, comenzó a buscar mejores resultados para que sus pacientes también pudieran recuperar el placer, como parte de una mejor calidad de vida después de las terapias. Sus estudios sobre el implante de pellets (o chips sexuales) están revolucionando el campo y las posibilidades de seguir disfrutando del sexo ya no sólo para quienes padecieron enfermedades oncológicas, sino para muchas mujeres después del climaterio. 

Para Caro, como en toda intervención médica –y sobre todo porque implican tratamientos con hormonas– hay contraindicaciones a tener en cuenta. “Hubo frenos en las investigaciones, porque durante mucho tiempo se extendió la creencia de que los tratamientos hormonales aumentaban el riesgo de cáncer de mama. Pero más adelante otros estudios demostraron que ese porcentaje de riesgo no era tan significativo como se pensaba (sólo afectaba al 0,5% de las pacientes). Hoy las grandes corrientes promueven el tratamiento hormonal porque ayuda mucho no sólo en cuanto al placer y la libido, sino para los otros síntomas que tiene la menopausia, como los famosos calores o lo que se llama ”brain fog“ o neblina cerebral. Sin embargo, la mayoría de los ginecólogos lo siguen desaconsejando, porque fue algo que pregnó mucho en la comunidad médica. De nuevo, se trata de cómo circula la información y de cómo y sobre que se investiga”, dice.

Lo importante es conocer a cada paciente –dice Strika– porque estas terapias no son para todo el mundo. Entonces hay que tener una mirada integral, que sea clínica y bioquímica, viendo qué es lo que le pasa a cada mujer y qué es lo que muestra su laboratorio”. Hay algo que suele pasar en las consultas, dice la ginecóloga: “Los médicos no preguntamos mucho, y eso también tiene que cambiar, está cambiando. Hay todavía mucho tabú y a las pacientes les cuesta contar lo que les pasa. Los médicos tenemos que animarlas a hablar”. 

Las que llegan a los consultorios especializados suelen hacerlo recién después de largas búsquedas. En general, se sorprenden: “No pueden creer que exista todo esto y todavía no sea masivo”. Por eso, en reuniones de amigas, en las redes y hasta en el prime time televisivo, el tema saltó por fin el círculo del silencio, o está empezando a hacerlo, con voceras populares que van desde Drew Barrymore abanicándose en su show a Jane Fonda y Lily Tomlin hablando abiertamente de vibradores en la comedia de Netflix Grace & Frankie (2015-2022) y en cientos de entrevistas posteriores donde Fonda llegó a contar que tiene un cajón lleno de juguetes sexuales que le enviaron sus fans a partir de su personaje. 

Incluso así, muchas pierden las esperanzas demasiado pronto: “Una paciente me dijo, resignada, ‘bueno, yo tengo 48 años, es normal que me moleste y ya no quiera tener relaciones’ –cuenta Strika–. Y yo le digo: ‘Justo porque tenés 48 años, te queda muchísimo para olvidarte de pasarla bien, ¡los 50 son los nuevos 40! Si vamos a vivir mucho más (y trabajar mucho más) es lógico que también podamos prolongar el disfrute. Y esa es la edad en la que las pacientes más consultan, alrededor de los 50, porque la mayoría busca que no se termine todo ahí como siempre se le dijo. Hoy por suerte tenemos más respuestas para darles”.

Lubricación, hormonas, dilatación y procedimientos más complejos. La información empieza a circular y las mujeres la reclaman en los consultorios.

Nuevos tratamientos todavía para pocas

Uno de los tratamientos más extendidos ahora es la aplicación de plasma rico en plaquetas, que consiste en la extracción de sangre de la paciente de la que se aísla el plasma mediante centrifugación y después se vuelve a colocar mediante inyecciones muy pequeñas en la vagina o en la piel, previa anestesia local. Las profesionales consultadas dicen que es inocuo y da muy buenos resultados. El tratamiento se hace en consultorio una vez por mes durante los primeros tres meses y su efecto es simple: “Como la plaqueta tiene factores de crecimiento, al introducirlos en la célula, ésta empieza a fabricar colágeno y elastina y le devuelve la elasticidad al tejido”, explica Strika. También se hacen hidrataciones con ácido hialurónico, que tiene efecto higroscópico, es decir, que atrae moléculas de agua. No es el mismo hialurónico que se aplica en otros rellenos, sino que está diseñado especialmente para la zona vulvovaginal. 

Un cambio que no es para todas

Hay casos que demuestran que las posibilidades de una vida más plena no son sólo para las que acaban de pasar por el climaterio: “Tengo una paciente que llegó al consultorio con 80 años y me contó que había conocido a un señor por Facebook –cuenta Strika–. El era menor que ella y habían intentado tener relaciones pero no habían logrado la penetración porque a ella le dolía mucho. Le dije que no sabía qué resultado íbamos a lograr, pero probamos plasma rico en plaquetas, dilatadores y vitaminas locales. Me acuerdo que después de la tercera sesión me mandó un mensaje feliz, me escribió: ‘¡Pudimos!’”

Después está el aspecto estético, que aunque parece menor y hace imposible no preguntarse si no se trata de una nueva imposición de estándares sobre cómo deberíamos vernos (¡hasta en nuestras zonas más privadas!), para muchas mujeres también es limitante. Juzgarlas por querer verse de un modo más acorde a sus expectativas (propias o impuestas) sería como hacerlo con quienes eligen hacer dieta, operarse la nariz o estirarse la cara. Nuevas cadenas sobre las cadenas que ya existen. 

En concreto, dice Strika: “Puede pasar que los labios mayores se arruguen o se oscurezcan y para eso hay blanqueamientos, rellenos para mejorar el aspecto y terapias con láser, que también se usan para las incontinencias leves”. Conocer y ofrecer las terapias disponibles es parte del trabajo. Son tratamientos que se hacen en equipo: es ideal que colaboren kinesiólogos para trabajar con el piso pelviano. “Los ejercicios de Kegel –de la manera más coloquial, se trata de cortar el chorrito de pis a repetición– deberían ser una práctica habitual que sí podría ser accesible a todas si hay información”

El sólo hecho de compartir información mejora la experiencia, sobre todo para las mujeres con menos acceso y posibilidades. Como dice Caro: “Poner a disposición lubricantes e hidratantes es fundamental y todavía es algo bastante inaccesible para las mujeres con menos recursos. El cambio que empieza a verse en algunos entornos tiene que poder llegar a todas. Es un tema de impacto para la vida y por eso es tan fundamental: porque puede marcar un salto de calidad en una sociedad cada vez más longeva y activa”. 

MF/MA