Código Postal 1727

La senadora y el émulo de Eliseo asumen un choque tarde o temprano por la candidatura en 2027, pero ninguno quiere aparecer como autor de la ruptura. Sugerencias, pedidos y clamor del círculo rojo ante Bullrich, para salvar "el rumbo". La receta contra Villarruel no funciona contra la exministra. Endiablada discusión por las PASO
Patricia Bullrich presta el oído a diario. Los mensajes llegan en primera persona o vía terceros, en sus oficinas, su despacho en el Senado, cafés o salones VIP. Voces de la Asociación Empresaria Argentina, ejecutivos de Vaca Muerta, dueños de medios, banqueros, influyentes de las ONG liberales y estamentos judiciales deslizan que “el rumbo” está en riesgo con Javier Milei y le piden que presente su candidatura presidencial.
La senadora comparte con Javier Milei la capacidad de leer el escenario y activar el juego corto. No sólo reaccionan ante los acontecimientos, también los provocan.
Más de una vez durante seis décadas de vida pública, Bullrich pareció quedarse sin nada o tuvo que retroceder casilleros. Sobrevivió a su propia temeridad.
En cambio, el émulo de Eliseo apenas lleva diez años en política. Avanza a los empujones, ensordece con sus gritos e insultos, lo acompaña el viento de la historia, cuenta con padrinos a los que les entregó áreas enteras del Gobierno, pero nunca abandona la cornisa.
La economía entró en recesión luego de tres años de motosierra cruel sobre los que menos tienen y ni siquiera está garantizado lo que se supone que es el fuerte del ultra: el financiamiento externo para mantener calmo al dólar en el año electoral. El ambiente está siempre alterado. Si no se habla de una grosería de Milei o del 3% de Karina, surge una estafa con una cripto, o Adorni, o Espert, o Santiago, o los Menem. El círculo rojo está preocupado.
El émulo de Eliseo apenas lleva diez años en política. Avanza a los empujones, ensordece con sus gritos e insultos, lo acompaña el viento de la historia, cuenta con padrinos a los que les entregó el Gobierno, pero nunca abandona la cornisa
La virtud de la gambeta en el juego corto porta su contracara. A Milei y a Bullrich los gana la ansiedad. Aunque son conscientes de que a ninguno le conviene quedar como autor de la ruptura, ambos escapan al consejo de sus mesas chicas de ir con el freno de mano puesto y no acelerar los acontecimientos, a la espera de que el rival se equivoque.
Los Hermanos Milei barajaron algunos meses la idea de avanzar a 2027 con Bullrich arriba del barco, y así ampliar la potencialidad electoral de La Libertad Avanza. En los bocetos optimistas del oficialismo, una senadora con capacidad para desmarcarse, como forma de contener fugas “institucionalistas”, podría darle a la candidatura de Milei un plus para lograr la reelección. Ese boceto ya fue descartado.
Se repite de alguna manera la dinámica que llevó a la enemistad con Victoria Villarruel. Primero fue Karina la que instaló la semilla de la desconfianza y circunscribió a la vicepresidenta a su despacho en el Senado. Javier mantuvo el pulso un tiempo para simular normalidad, incluso más allá de que su compañera de fórmula lo describiera como “pobre sanguchito”, pero aguantó sólo algunos meses y pasó al insulto público. “Bicho Cruel”, le hizo decir a Majul.
Con Bullrich, la desconfianza se materializó a comienzos de año, cuando Karina intervino el grupo de whatsapp del bloque de senadores de La Libertad Avanza. La secretaria general de la Presidencia empezó a monitorear acciones y dar órdenes; instaló el miedo en la bancada ultra. Con un mandato de seis años por delante en el Senado (recién terminaría con el fin del próximo Gobierno), Bullrich tomó nota y se sentó a esperar los traspiés parlamentarios del karinismo.
El axioma “¿cuál es el problema de que la doctora Bullrich piense distinto, si los liberales no somos manada?” dio lugar en los últimos días a desacuerdos que se ventilan en público, al punto de que se complica siquiera compartir encuentros frente a terceros. En algunas de las reuniones de gabinete a las que la senadora acudió como invitada, Javier o Karina escenificaron desplantes hirientes. “Están peor de lo que te imaginás”, le dijo la senadora a un empresario.
Los Menem (Karina) salieron a marcar la cancha y sugieren a quien los quiera escuchar que se consumó una traición. “Pato” está bastante sola en el gabinete, pero no le preocupa. Sus activos están afuera. Con Santiago Caputo tuvo acuerdos tácticos, pero sus intereses hoy divergen. A Luis Caputo, Bullrich le reprocha la penuria económica interminable y el mal cálculo de haber anunciado los mejores 18 meses de la historia en abril pasado, cuando se desató una recesión sin final a la vista.
“En 2024 bajamos la inflación, pero hace dos años que no tenemos una buena noticia para dar”, es citada Bullrich. Transmite estar convencida de que lo que queda del mandato será “igual o peor”, y los mensajes de un líder desencajado, en España, en la Fundación Faro, por Radio Mitre o en la Universidad Di Tella, no hacen más que acelerar el deterioro.
Los Milei se tientan con aislar a Bullrich como se hizo con bastante eficiencia con Villarruel. A la vicepresidenta se le cortaron las terminales y se la empujó a quedar como una pieza solitaria a la que le queda la opción invalidante de articular con la oposición. La repetición del esquema no luce sencilla en Bullrich, una mujer con más experiencia y contactos, que además no carga el estigma de haber escrito libros junto a terroristas de Estado ni haberlos visitado en la cárcel.
La cuenta que hacen en Casa Rosada y comparten en el macrismo acuerdista es que Bullrich como “plan B” cosecha, hoy por hoy, apenas un sexto de la intención de voto del Presidente. El combo oficialista tiene a Milei en unos 35 puntos y a Bullrich, en unos seis. “Y no es lo mismo que Patricia vaya por afuera, como opositora, percibida como una figura que pone en riesgo la victoria de Javier. Ahí puede bajar a lo que sacaría cualquier ‘moderado’, y hay que ver si la reciben en otro lado”, evalúa una fuente mileísta.
La repetición del esquema no luce sencilla en Bullrich, una mujer con más experiencia y contactos, que además no carga el estigma de haber escrito libros junto a terroristas de Estado ni haberlos visitado en la cárcel
El laboratorio electoral de Bullrich concibe factible despegarse en los próximos meses de un gobierno que se mostró, desde el día uno, autoritario, despectivo del funcionamiento de la democracia, y gozó el virtual abandono de cualquier acción de gobierno que no fuera la motosierra y conseguir los dólares del FMI o de Donald Trump.
La dirigente que abandonó el PRO en noviembre de 2023, tras ser vilipendiada por Milei como nunca le había ocurrido, para actuar dos años largos como una soldada oficialista dispuesta para todo servicio. Recién en los últimos meses, tras la intervención del bloque de senadores de LLA por parte de Karina, “Pato” comenzó a interesarse por hacer pública su disidencia.
Si se hunde Milei, ¿no se hunde Bullrich? Ahí entra a jugar la osadía de la senadora que vio cómo se reconvirtió Galimberti de jefe montonero a empresario, cómo Menem se devoró a los renovadores de Cafiero, cómo se desmoronó De la Rúa y toda una generación política, cómo las aventuras personalistas de Cavallo y Carrió perdieron el rumbo, cómo se licuó Macri… y ella, que estuvo al lado de todos esos nombres, sigue dando batalla.
Con el pronóstico de que Milei no tiene más para dar en el terreno económico y de que los escándalos de corrupción tienden a crecer, Bullrich sabe que es mejor aguardar a que el Presidente descargue su ira contra ella.
“Toda la vida es mejor que nos echen antes que dar un portazo”, admite una voz dispuesta a acompañar una candidatura presidencial bullrichista.
La dirigente que abandonó el PRO en noviembre de 2023, tras ser vilipendiada por Milei como nunca le había ocurrido, para actuar dos años largos como una soldada oficialista dispuesta para todo servicio
En el campamento de la senadora, estiman que hoy el bloque de apoyo al oficialismo se divide entre 10 puntos para Bullrich y 25 para Milei, situación bastante más pareja que lo que narran en Casa Rosada. “Es una relación dos a uno, con tendencia al empate”, dice la fuente, que vislumbra un giro completo si se llega a la situación de ruptura.
Sin un calendario electoral ni un modo de votación establecidos —con o sin primarias, elecciones unificadas o separadas en Provincia de Buenos Aires—, ni el bloque de derecha ni el peronismo pueden anticipar candidaturas ni estrategias.
Para más incertidumbre, Bullrich tiene un papel relevante en la negociación en el Senado para eliminar las primarias obligatorias. Se trata de un mandato de Karina, quien con buen tino cree que sin ese instrumento podría complicarle la existencia al peronismo, en caso de que Cristina y Kicillof profundicen su enfrentamiento.
Con bloques tan desarticulados del PRO, la UCR y los provinciales —todos ellos, muy permeables a las inquietudes del establishment de que un Milei en recesión puede arruinar “el rumbo”—, el número en el Congreso para derogar o suspender las PASO que dice tener al alcance de la mano Diego Santilli es una quimera. En los papeles, a Bullrich le convendrían las primarias, contra Milei u otro, para darle volumen a su candidatura, lo que dispara la sospecha entre los Menem y en el propio Santilli —interesado en el tema por su propia postulación bonaerense— de que está obstruyendo las negociaciones.
En un escenario con mayor rivalidad interna en los campos oficialista y opositor, la ausencia de primarias podría dar lugar a una competencia entre cuartos (Milei, el “Plan B”, Cristina-Massa y Kicillof), o más bien, entre quintos, si se tiene en cuenta una opción de centroderecha (Hernán Lacunza o un “outsider”) y la izquierda.
A un año vista, los cálculos electorales en un tablero tan dividido alimentan las sobremesas políticas, pero son poco útiles.
SL

Del segmento C1 que recorta prepagas y viajes al D1 que pasó de la carne al pollo, el ajuste de los gastos personales atraviesa toda la sociedad. El pesimismo ya le gana al optimismo y el consuelo es la “bolucompra” en Shein y Temu o los bazares chinos en expansión.
“No era lo que yo esperaba de (Javier) Milei”, admite el ingeniero Juan Carlos Iorio, jubilado de 85 años, vecino de Villa Martelli, que lo votó en 2023. “Si bien su política me resultaba adecuada, no fue así con respecto a los ingresos personales. Hoy sobreviven bien los políticos, la gente que trabaja totalmente en negro o la minoría que logró buenos empleos. Yo me sentí muy perjudicado en la relación entre gastos y jubilación. El caso más significativo es la liberalización de la cuota de las prepagas. En noviembre de 2023, la prepaga representaba el 23% de mi jubilación y hoy es el 42%. Cobro la jubilación máxima, pero no puedo mantener la vida que tenía y lamento tener que recurrir a los ahorros de toda la vida para sostener aunque sea una parte de esa vida”, refunfuña Juan Carlos. Es parte de la clase media acomodada que lleva tres años ajustándose el cinturón, pasándole la motosierra a su presupuesto personal, y que ya empieza a cansarse.
“La pérdida de capacidad de consumo es un tema central de la agenda”, señala un reciente informe de la consultora W, de Guillermo Oliveto, que publica esta semana por Paidós el libro Hiperconsumo. Deseo y frustración en la vidriera infinita. Las caídas del empleo formal y de los ingresos de asalariados y trabajadores independientes explican por qué se impone limitar, restringir, ajustar y recortar, y por qué se hace difícil llegar a fin de mes. Es una preocupación transversal a todas las clases sociales, según releva W en focus groups en las principales ciudades del país: desde el ABC1, el 5% de las familias más ricas del total, hasta el D1, la clase baja que está por encima de la línea de pobreza y que reúne al 29% de los hogares. W no releva el D2, es decir, el 23% de los hogares más pobres.
“La caída del consumo es un tema de todos”, advierte la consultora de Oliveto, aunque no incluye al mercado del lujo, que crece, como contamos hace una semana en elDiarioAR. Los hogares C1, que ganan más de $14 millones y forman parte de la clase alta, el 4% del total de la sociedad, entraron en la era del “consumo atento, sensato, eficiente y prudente”: redujeron gastos fijos, como servicios, seguros y prepagas, y recortaron los extras, como salidas, recitales, viajes y aplicaciones. Buscan ofertas y promociones, y ahorran menos.
La clase media alta, el C2, que cobra entre $6,5 millones y $14 millones, intensifica sus ajustes y dice que llega “con lo justo”. Según W, pone el foco en “lo básico”, es decir, la comida y los impuestos, palabra con la que muchos ciudadanos engloban también las tarifas. Busca evitar las deudas con la tarjeta. Limita viajes, salidas, recitales y gastos fijos. Ya no se da lujos ni se premia, y esquiva los “excesos”. Aquí la búsqueda de promociones es permanente.
“No más comidas afuera, solo salir a tomar algún café, no ir más al teatro ni al cine, salvo con los bonos del gremio docente. No más vacaciones ni fines de semana largos saliendo a algún lado, no más peluquería, poca compra de libros, salvo para capacitaciones de mi trabajo”, cuenta Verónica Williner, docente universitaria e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). “Si no, no puedo pagar los impuestos ni llegar a fin de mes”, explica.
El C3, la clase media baja, que gana entre $3 millones y $6,5 millones, hace malabares para llegar a fin de mes, según la firma de Oliveto. “Cualquier imprevisto rompe la economía. Viven al límite”, describe a quienes no compran primeras marcas, solo ofertas, ven crecer sus deudas, toman préstamos para tapar baches, se privan de cualquier gusto y apuntan a las compras hormiga para que el dinero rinda. El D1, la clase baja no pobre, con ingresos inferiores a $3 millones, enfrenta problemas para sostener la alimentación básica: come menos y peor, lo que puede; redujo de cuatro comidas diarias a una, pasó de la carne al pollo, de la verdura a la harina, de la leche líquida a la leche en polvo y abandonó las marcas.
“Encontramos un consumidor que profundiza desde 2024 su conducta estoica: prudente, frugal, muy controlador, que trata de optimizar al máximo un poder adquisitivo que se acota, que no alcanza para lo que rendía antes y que dificulta la cotidianeidad”, describe Oliveto. “Esto impacta en el humor social: hay creciente incertidumbre, preocupación, tensión; todavía no decepción, pero sí incomodidad por una economía cotidiana que cada día cruje un poco más y es más difícil de sobrellevar”.
La consultora Moiguer encuestó a 3.000 personas de los segmentos C1 a D en la ciudad de Buenos Aires y nueve provincias, y también detectó que, por primera vez, la mayoría perdió la expectativa que mantenía en los primeros dos años de gobierno libertario de que su situación personal mejoraría. El pesimismo (41% de los encuestados) comienza a superar al optimismo, que cayó 14 puntos porcentuales respecto del mejor momento de Milei (del 52% en 2025 al 38% actual). “El futuro pierde fuerza como organizador del presente. La expectativa de mejora se debilita incluso entre quienes más habían sostenido el optimismo: los jóvenes y el ABC1”, señala el reporte. Martín Eandi, manager de Moiguer, apunta que los jóvenes se encuentran más vulnerables frente a las deudas y el empleo, mientras que el ABC1 empieza a perder poder de compra en dólares, ve encarecerse el acceso a sus consumos habituales y enfrenta problemas en sus negocios e inversiones.
“Los gastos fijos se vuelven cada vez más impredecibles”, concluye el informe. “Las boletas de servicios son como un unboxing: cuando las abro, descubro cuánto me toca pagar esta vez”, cuenta un encuestado joven de clase media del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Eandi agrega que el ingreso disponible, es decir, lo que queda en el bolsillo tras pagar los servicios básicos, se redujo 17% en la era Milei. Cuatro de cada diez hogares recortan gastos esenciales para darse algún gusto, como ropa, electrónica, salidas y viajes.
Para disfrutar, muchos también se consuelan con la “bolucompra”, según cuentan los encuestados por Moiguer, es decir, “pequeñas compras de bajo costo que satisfacen el deseo de consumir sin comprometer demasiado el presupuesto”. Así, las importaciones puerta a puerta crecieron 641% respecto de 2024, de la mano de portales como Shein y Temu. La mitad de la gente compró algo en alguno de los tantos bazares chinos que se multiplican al calor de la apertura comercial y de esta necesidad de comprar tonterías baratas. “No compro carne, recorro todo y compro solo lo que está barato. Pero en otras cosas sí gasto. Mis hijas fueron a Bariloche y les compramos siete outfits distintos por Shein, $100.000 con botas incluidas”, relata una madre salteña de clase media. Habrá que ver cómo vota el bolsillo cuando llegue a las urnas dentro de 11 meses.
AR/CRM

Desde este 1 de noviembre está al frente de la redacción, en reemplazo de Mariana García. Una nueva etapa para seguir construyendo un medio independiente, comprometido con el rigor informativo y sus lectores.
Queremos compartir con nuestros lectores una novedad: Alejandro Rebossio asume hoy, 1 de noviembre, como director de elDiarioAR, en reemplazo de Mariana García.
Alejandro integra nuestra redacción desde el lanzamiento del diario y es una de las firmas de nuestra cobertura económica. En su nueva función tiene a su cargo la conducción periodística de elDiarioAR. Seguirá, además, escribiendo sobre economía, con la mirada y la capacidad de explicar asuntos complejos que nuestros lectores conocen.
Su trayectoria incluye el trabajo en Ámbito Financiero, La Nación, El País de España y la revista Noticias, además de su participación en Deutsche Welle y Radio Con Vos. Es coautor, junto con Alejandro Bercovich, de los libros Estoy verde. Dólar, una pasión argentina y Vaca Muerta.
Agradecemos a Mariana García su trabajo y su compromiso al frente del diario, así como su aporte a la construcción de este proyecto periodístico.
Esta nueva etapa se apoya en las convicciones que nos acompañan desde el comienzo: hacer periodismo independiente y dar lugar a firmas y miradas que ayuden a comprender la Argentina y el mundo. Un periodismo que pueda investigar al poder y discutir sus decisiones con libertad.
La confianza de nuestros lectores y el apoyo de nuestra comunidad hacen posible ese trabajo. Con Alejandro al frente de la redacción, seguiremos fortaleciendo ese vínculo y la propuesta periodística de elDiarioAR.

La jefa del oficialismo se ausenta en la reunión de Gabinete, contradice la narrativa oficial sobre la victoria electoral de Lula y se mueve incómoda en el armado de LLA. Charlas en la gala solidaria de la Fundación de la Familia Policial y los llamados de los gobernadores. Bullrich fantasea con una salida "a lo Alberto Fernández" para Milei.
- Nosotros somos un gran equipo, vos tenés que ser mi vicepresidenta.
- No es el momento todavía, Javier.
Javier Milei le ofreció la vicepresidencia a Patricia Bullrich cuando se reunieron en Olivos hace tres semanas. No era la primera vez que se lo proponía y, como las veces anteriores, Bullrich se hizo la distraída. Desconfía de que Karina Milei le pueda ofrecer lo que ella quiere –una sociedad de iguales–, pero también de que Milei pueda reelegir el año próximo. Las encuestas que le llegan todas las semanas le muestran que el Presidente puede perder las elecciones y que ella, cuando la miden por fuera de La Libertad Avanza, aparece como la opción opositora más competitiva después del peronismo. Bullrich se siente incómoda en LLA, y busca excusas para el despegue.
El lunes, Bullrich estaba furiosa. En la última reunión a solas que habían tenido, Milei le había prometido que bajaría el tono de los insultos a los periodistas. “No podés decirles hijos de puta todo el tiempo”, presume que le dijo al Presidente, en conversaciones con muchos de los aliados del Gobierno que hacen fila para lanzarla como candidata. Dos semanas después, en la cena de aportantes millonarios de la Fundación Faro, Milei llamó a prender fuego a periodistas en una hoguera. Bullrich estaba presente y, después de subir una foto abrazada con Milei, se ausentó sin dar explicaciones de la siguiente reunión de Gabinete.
Karina Milei le hizo saber de su descontento, pero Bullrich esperó unos días y redobló la apuesta. El mismo día que Flavio Bolsonaro huyó del país rumbo a Estados Unidos, en un operativo que contó con la cooperación de Milei y Santiago Caputo, Bullrich rompió la línea oficial y reconoció el triunfo electoral de Lula da Silva. “Ella tenía miedo de que hicieran una barbaridad y dijeran que había habido fraude”, admite uno de sus colaboradores más cercanos. Caputo, principal impulsor de la narrativa del fraude electoral, le envió sus trolls a responderle.
Al día siguiente, el vocero político de Mauricio Macri, Fernando de Andreis, le transmitió a través de terceros que estaban esperando su lanzamiento. “¿Cuándo arranca?”, preguntó el ex secretario de la Presidencia de Macri, en una gala solidaria de la Fundación de la Familia Policial que reunió a toda la clase política de la Ciudad de Buenos Aires. La cena fue organizada por Genoveva Ferrero, la administradora del Poder Judicial de la Ciudad, y reunió en un mismo lugar a Jorge Macri, Horacio Rodríguez Larreta, el peronista Juan Manuel Olmos, el radical Emiliano Yacobitti, la karinista Pilar Ramírez y el ex macrista Emilio Monzó.
Muchos aprovecharon la cena para preguntar por los planes de Bullrich para el año próximo.
Todas las semanas, Bullrich se reúne con empresarios, gobernadores, intendentes y hasta sindicalistas que le prometen que, si decide lanzarse, le ofrecerán plata y estructura. Los principales interesados son los dirigentes que quedaron huérfanos tras el derrumbe de Juntos por el Cambio y negocian por separado con los Menem para sobrevivir políticamente. Con los gobernadores Nacho Torres (Chubut), Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Rolando Figueroa (Neuquén) habla casi todos los días.
Bullrich, para los ex cambiemitas, es una vía de escape a la polarización. La única alternativa a una dinámica de negociaciones que los tiene atados a Karina Milei por miedo a que LLA se coma todo su electorado. “Están desesperados porque así resuelven sus elecciones nacionales. Rompen con Milei y cierran con ella sus listas de diputados”, explica un dirigente bullrichista.
La jefa de LLA en el Senado se deja seducir, conciente de que no tendrá muchas otras oportunidades para jugar por la presidencia. Le gusta bromear con que tiene la misma edad que tenía Donald Trump cuando asumió por primera vez la presidencia de Estados Unidos (70 años), pero sabe que es ahora o nunca. Las encuestas que le llegan a su oficina colaboran con el exitismo, no solo porque aparece como una de las dirigentas con mayor imagen positiva, sino por lo que pasa cuando la miden compitiendo contra Milei por afuera de LLA. Hace tres meses, Bullrich medía solo 3 puntos. Ahora mide 8. “¿Te imaginás lo que puede medir en tres meses más?”, se entusiasman en su equipo.
Bullrich asegura sentirse cada vez más incómoda con el armado político de LLA. A Milei le insiste que, para garantizar la reelección, necesita implementar algunas medidas de alivio a la clase media, aunque sea con bajas temporales de impuestos. Le propuso reducir el impuesto al cheque y, pese a que Milei se muestra receptivo, la senadora dice que es como hablarle a una pared. La ex ministra de Seguridad, responsable de los operativos de represión de la primera etapa del gobierno libertario, quiere mostrarse ahora como la cara amable del ajuste. Pero Milei no se toma en serio su asesoría económica.
La senadora se mueve con cautela. “Yo no me voy a tirar a la pileta si no hay agua abajo. Pero tampoco voy a ser la vicepresidenta de un frente perdedor”, les repite a sus asesores, que juegan con la idea del Plan A (la vicepresidencia) y el Plan B (la presidencia).
Quiere esperar a marzo para tomar una decisión: fantasea con una salida “a lo Alberto Fernández”. Bullrich cree que si para entonces Milei no mide más de 20 puntos, el mismo Presidente aceptará designarla como su reemplazo. Como ocurrió con el ex presidente del Frente de Todos, Bullrich aspira a que Milei acepte su condición de pato rengo y la nombre a ella como sucesora para continuar el proyecto.
Son pocos los mileístas que creen que eso pueda suceder.
MCM/CRM

Los Milei barajan una designación "en comisión" del actual ministro de Justicia en la jefatura de los fiscales a partir de diciembre. Evitaría así la mayoría especial de dos tercios que se requiere en el Senado. Su hermano Esteban, propuesto para ascender a embajador, mientras el padre de ambos, Carlos, puja para presidir Casación Federal.
Diciembre próximo, con el inicio del receso de las sesiones ordinarias del Congreso, podría dar lugar a una decisión institucional que está en el centro del interés de los hermanos Milei: la designación del ministro Juan Bautista Mahiques como procurador general.
El nombramiento, en reemplazo del interino Eduardo Casal, sería en comisión, sin acuerdo del Senado, y duraría hasta el fin del primer mandato de Milei en Casa Rosada, en diciembre de 2027.
La versión es barajada en Casa Rosada como una probabilidad de la que “se habla, sin nada concreto por ahora”, y comenzó a ganar cuerpo esta semana en Comodoro Py. En el edificio del fuero penal federal se vive un clima alterado por las incorporaciones y ascensos que orquestó el propio Mahiques, y por la implementación del sistema acusatorio, agendada para febrero próximo.
El nombramiento de más de 160 jueces y fiscales con aval del Senado y el intento meticuloso de enterrar la causa $LIBRA, la presunta criptoestafa que tiene a Milei en el centro de la escena, pusieron a Mahiques en lo más alto de la consideración de Karina, en un año que termina con la amenaza de recesión económica y un marcado deterioro de la popularidad presidencial.
Mahiques no oculta su objetivo de ser designado procurador general, puesto estratégico en la organización de los fiscales federales. Para ello, necesita dos tercios del Senado, una mayoría calificada que no alcanzó ningún gobierno desde la renuncia de Alejandra Gils Carbó, en 2017, sometida a una intensa ofensiva del gobierno de Mauricio Macri.
Desde entonces, Casal ocupa el puesto en forma interina. Como jefe de los fiscales, ese funcionario de carrera mantuvo una aceitada convivencia con el macrismo, pero la relación con el mileísmo se enturbió con la llegada de Mahiques al Ministerio de Justicia, en marzo pasado.
Días atrás, en ocasión de la inauguración de dependencias del Ministerio Público Fiscal en el predio de la ex Esma, el ministro le recriminó a Casal la demora en cubrir fiscalías federales.
Completar los casilleros pendientes resulta clave de cara a la implementación del sistema acusatorio en el fuero penal federal de la Ciudad de Buenos Aires. El cambio, que ya rige en tribunales de algunas provincias, representa un profundo cambio en el funcionamiento de Comodoro Py. Los fiscales pasarán a ser los instructores de las causas —una función que ahora cumple si delega el juez—, mientras los titulares de los juzgados se ocuparán del control de garantías y la resolución de controversias.
La reestructuración genera recelos, porque implica un redireccionamiento de fondos y acortamiento de plazos para llevar a cabo los procesos, lo que disparó reagrupamientos entre las facciones del edificio de Retiro.
La necesidad de una implementación quirúrgica del sistema acusatorio y el carácter interino de Casal son esgrimidos por una fuente del Gobierno como razones que ameritan la designación de Mahiques sin acuerdo del Senado.
El nombramiento podría hacerse al amparo del artículo 99 de la Constitución Nacional, que establece que el Poder Ejecutivo “puede llenar las vacantes de los empleos, que requieran el acuerdo del Senado y que ocurran durante su receso, por medio de nombramientos en comisión que expirarán al fin de la próxima Legislatura”.
Ese cargo sería de enorme relevancia en un año electoral, con varias causas abiertas que afectan los intereses de los hermanos Milei. Entre ellas, la de las presuntas coimas masivas en la Agencia Nacional de Discapacidad es la que se encuentra más avanzada, con unos 25 procesados y una nueva ronda de indagatorias, que llegan hasta la familia Kovalivker, soporte financiero de las campañas de Macri y de Milei. Además, se suman los casos de presunta corrupción que tienen a Manuel Adorni y José Luis Espert en el banquillo, y el expediente $LIBRA, si se reabre.
Aunque la designación “en comisión” despierta un encendido rechazo entre juristas, porque la consideran un abuso de un artículo de la Constitución escrito para cubrir posiciones administrativas en tiempos en que el receso del Senado era de cinco meses y no existía el automóvil ni el teléfono, el Gobierno tiene razones para tentarse con ese procedimiento.
Juega a su favor el antecedente de los dos jueces de la Corte Suprema nombrados “en comisión” por Macri, en diciembre de 2015. Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz aceptaron el cargo en esas condiciones y luego fueron ratificados por el Senado. Más tarde, en 2025, Milei optó por la misma vía. Ariel Lijo rechazó asumir con ese procedimiento mientras se debatía su pliego en el Senado, aunque Manuel García Mansilla llegó a ocupar la cuarta silla de la Corte, hasta que la Cámara alta rechazó la postulación.
Una voz clave de Comodoro Py elucubra que, si Mahiques permanece como procurador hasta diciembre de 2027 y Milei es reelecto, el Ejecutivo podría podría renovar la “comisión” o formalizar el nombramiento con nuevas mayorías en el Senado.
Una designación precaria de Mahiques podría no encontrar mayor resistencia en el Senado. En el bloque peronista, los asuntos de tribunales pasan centralmente por Eduardo Wado de Pedro, un hombre de Cristina y, a la vez, cercano a los Mahiques, producto de su origen común, en Mercedes.
Como antecedente, cabe recordar que el bloque peronista prestó su acuerdo a la designación de gran parte de los más de 160 magistrados impulsados por Mahiques, incluido Yadarola. Este juez, el ministro Mahiques y su padre, el camarista de Casación Carlos Mahiques, fueron algunos de los pasajeros de la excursión a Lago Escondido, organizado por el Grupo Clarín en octubre de 2022.
El ministro Mahiques se anotó un punto consagratorio con el sobreseimiento dictado en octubre por Marcelo Martínez de Giorgi, a instancias del fiscal Eduardo Taiano, de todos los apuntados en la presunta criptoestafa $LIBRA, incluidos Javier y Karina Milei.
El 22 de octubre, día en que se emitió el sobreseimiento, Milei celebró el resultado en la cena de gala de la ultraderechista Fundación Faro. Reclamó una reparación de su “honor”, calificó a cinco periodistas como “hijos de puta” y anunció que serían quemados en “la hoguera”. Mahiques y el viceministro de Justicia, Santiago Viola, estaban entre los comensales.
Aunque Milei dio por enterrado el expediente, el viernes, la Procuración de Investigaciones Administrativas (PIA), a instancias de una presentación del Centro de Investigación y Prevención de la Criminalidad Económica (CIPCE), formuló una apelación para subsanar la deserción de Taiano.
Ese intento, dirigido por el fiscal Sergio Rodríguez, deberá ser analizado por Martínez de Giorgi y la sala de la Cámara Federal que componen Mariano Llorens, Pablo Bertuzzi y Pablo Yadarola.
Esos jueces, de vínculos muy fluidos con Mahiques, validaron la decisión de Martínez de Giorgi de separar del expediente a las supuestas víctimas de la estafa que se habían constituido como querellantes. Sin querella y con Taiano a favor del sobreseimiento, la causa languidecía.
Los querellantes acudieron en queja ante la sala de Casación Federal compuesta por Alejandro Slokar, Ángela Ledesma y Guillermo Yacobucci. Es una de las pocas composiciones de Comodoro Py no sujetas enteramente a la trama Mahiques o la de su rival, Ricardo Lorenzetti.
Por ahora, los jueces de Casación no tienen una decisión tomada, pero podría haber una “síntesis” en cuestión de días.
Antes de fin de año, la familia Mahiques podría tener más buenas noticias.
Carlos “Coco” (75), el patriarca y exministro de María Eugenia Vidal en Provincia, reclama ser designado presidente de la Cámara de Casación.
Ese puesto brinda un enorme poder en Comodoro Py para regular tiempos de los acuerdos del tribunal, intervenir en la designación de subrogancias de jueces de tribunales orales y manejar la “intendencia” del edificio. La decisión debe ser tomada en las próximas semanas.
El juez de Casación pulsea fuerte entre sus pares, en lo que siente como una reivindicación personal. Hasta este año, su presencia en Casación Federal obedeció a un traslado a dedo orquestado por Macri. Ahora, en cambio, obtuvo acuerdo del Senado por otros cinco años de mandato, prórroga firmada por su hijo, el ministro.
Hay más. El 19 de octubre, el Ejecutivo envió al Senado la solicitud de acuerdo para el ascenso de personal diplomático. En el listado aparece Esteban Mahiques, tercer hijo de “Coco” y hermano de Juan Bautista. Se lo postula para ministro plenipotenciario categoría C, lo que lo habilita para ocupar un puesto de embajador. Mientras aguarda el ascenso, Esteban actúa como jefe de asesores del Ministerio de Justicia, aunque conserva el sueldo de Cancillería, que es más alto.
Otro hijo de Mahiques, Juan Ignacio, juez de Cámara Penal en el fuero ordinario de CABA, fue designado en junio por Jorge Macri como “rector organizador” del Instituto Universitario de Seguridad.
¿A quién reemplazó? A su hermano Juan Bautista.
SL/CRM