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El declive en la popularidad y el estancamiento económico despiertan la hipótesis para "ganar volumen" y obturar disidencias por afuera. El obstáculo de la psiquis presidencial y el riesgo Bullrich. La candidatura de Kicillof entra en "modo Clío" hacia un lanzamiento presidencial autónomo de San José 1111. Massa suma fotos para su Instagram muteado
Un negociador clave de Casa Rosada plantea la idea como un ejercicio teórico, hoy indecible en las inmediaciones de los Hermanos Milei: una primaria dentro de la alianza oficialista podría servir para apuntalar la candidatura a la reelección.
No es un escenario que esté sobre la mesa de negociaciones con probables aliados, ni el más deseable para la ultraderecha, pero la fuente, transmite una lógica que describe como “realista”.
Ocurre que la anulación de las primarias abiertas, simultáneas s obligatorias (PASO), como pretende el Ejecutivo, está lejos de tener el camino allanado en el Congreso. La moneda está en el aire, los antecedentes juegan a favor de conseguir a algún imitador del senador Kueider dispuesto a dejarse convencer, pero nadie puede asegurar un resultado favorable para el objetivo de los Milei.
A la resistencia del peronismo y la izquierda, que supuestamente serían los más perjudicados por una reforma tendiente a atomizar la oferta opositora y dar rienda suelta a la privatización total del financiamiento de las campañas, se suma la de algunos dirigentes de la UCR, el PRO y algún partido provincial. Los socios del oficialismo temen ser borrados del mapa por La Libertad Avanza (LLA) si se va directamente a la primera vuelta, sin primarias. En el mejor de los casos, podrían quedar recluidos a gobiernos locales, sin peso nacional.
Siempre en el plano teórico, la fuente razona que un Milei con un nivel de aprobación personal en torno a 35%, con tendencia a la baja, y un apoyo al gobierno algo superior, enfrenta demasiados riesgos si acude a la cita de las primarias de dentro de un año como nombre único de la boleta oficialista y un desgaste marcado por la economía.
En el Palacio de Hacienda ya rebajan la previsión de Caputo a un pasaje árido hasta el último bimestre del año, con un hipotético repunte en 2027, que —admiten— no será nada del otro mundo
El pronóstico de los mejores 18 meses de la historia anunciado por Luis Caputo en abril compite por quedar como una frase antológica del estilo “hay que pasar el invierno” de Alsogaray, “qué lindo es dar buenas noticias” de De la Rúa, “los brotes verdes” de Macri. Las caídas interanuales de 5% en la industria y la construcción aceleraron la percepción de que el país se metió en una recesión que afecta todo, menos Vaca Muerta, el agronegocio y las finanzas. Aparecieron economistas y comunicadores imbuidos de fe mileísta que piden aflojar el dogma. Vislumbran que, con el deterioro acelerado del mercado laboral, las estadísticas retorcidas de Milei y Federico Sturzenegger no sirven para mucho.
En el Palacio de Hacienda ya rebajan la previsión de Caputo a un pasaje árido hasta el último bimestre del año, con un hipotético repunte en 2027, que —admiten— no será nada del otro mundo. El propio Caputo dejó de repetir aquel anuncio rimbombante incluso ante los sets amigables que le preparan en LN+ o en la Universidad Di Tella. Mantiene la sorna, se ancla en que “la gente se dio cuenta”, les pide a sus admiradores que insten a sus padres a sacar los dólares del colchón, pero de los 18 meses fantásticos, ni noticias.
La fuente —siempre en el plano teórico— razona que un Milei con lo propio, “con un piso similar superior al 30% que obtuvo en las PASO de 2023”, más lo que pueda aportar dentro de la primaria de LLA y aliados una postulación menos insultante, menos negadora del estancamiento, podría ganar competitividad para la primera vuelta.
Así, las PASO actuarían como un reaseguro. “No sólo aumentás el volumen frente a una primaria peronista que puede estar más entretenida, sino que bloqueás aventuras por afuera que nos podrían costar caro”, indica el teórico oficialista, que en su fase práctica se suma al objetivo urgente pero improbable de eliminar las primarias.
Otra fuente de primer orden del gobierno descarta toda posibilidad de primarias entre Milei y un aliado. “El gobierno va a eliminar las PASO, y si no lo hace porque la política juega en contra, Milei va solo. Jamás habría una PASO en el oficialismo”.
Hasta ahora, una eventual primaria oficialista no formó parte de las discusiones bimensuales LLA-PRO entre Diego Santilli, Eduardo Menem, Martín Menem, Cristian Ritondo y Fernando de Andreis en Casa Rosada. Ante un cambio de criterio, de ese grupo —al que se sumó Karina Milei esta semana— tendrán que salir argumentadores capaces de convencer a la singular psiquis del Soez de que “el mejor Presidente de la historia”, “el domador de mandriles”, el impartidor de “masterclasses” se queda sin nafta y necesita de alguna alquimia innovadora.
Mientras el proyecto de eliminación de las PASO mantenga vida en el Senado, el foco estará puesto allí. ¿Patricia Bullrich da todo de sí para lograr el objetivo?
Por algún motivo, la Hermana intuye que la senadora —cada vez más explícita en sus matices y “preocupación por la velocidad, para que el crecimiento llegue a los hogares”— no termina de sumarse al clamor anti-PASO.
Acaso tanto Karina como Patricia barajan que el escenario virtuoso de una primaria que “aumentaría el volumen” de la boleta oficialista podría transformarse en un enorme riesgo para Javier. Aquella “terrorista que ponía bombas en jardines de infantes” atacada por el ultra en 2023 sabría cómo protagonizar su enésima reinvención hacia la opositora interna capaz de quedarse con todo, para entusiasmo del círculo rojo.
Mientras el proyecto de eliminación de las PASO mantenga vida en el Senado, el foco estará puesto allí. ¿Patricia Bullrich da todo de sí para lograr el objetivo?
Hay una explicación menos grandilocuente sobre la trabazón en la cámara alta. “Karina se sumó al whatsapp de los senadores y eso a Patricia le embola un montón. Patricia puede no estar poniendo toda su energía para mostrarle a Karina que la necesitan”, razona una voz conocedora de esa relación.
Subyace una pregunta de fondo. ¿La Patricia que se permite hablar como disidente, casi como una opositora amigable que critica, pero banca, obedece a una estrategia coordinada con los Milei como carta “catch all” de la derecha, o los Milei filtran esa versión de alta política porque no están en condiciones de frenarla, menos ahora que la senadora tiene banca hasta 2031 sin depender de nadie?
La cumbre peronista en el Hotel Emperador en agosto fue presentada como la primera de varias, a la que se sumarían eventualmente mujeres, ya que fue 100% masculina. La cita en el hotel de Retiro reunió a los jefes parlamentarios, los gobernadores opositores y los líderes de espacios internos (Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa) y habilitó la idea de una estrategia conjunta, porque “hay 2027”, en rememoración de aquel “hay 2019” de Alberto Rodríguez Saá que activó las máquinas para llegar al Frente de Todos.
Un mes después, no hay nueva cita en ciernes y el único acuerdo vigente es la resistencia conjunta a la derogación de las PASO.
Kicillof viajó el miércoles a Misiones, territorio de un partido provincial aliado del peronismo que jugó como oficialista de Milei desde diciembre de 2023. Esa provincia norteña, entre las más perjudicadas por el esquema económico libertario medido en empleos destruidos y recursos del Estado, transita la mayor novedad política en dos décadas: el fin del imperio de Carlos Rovira, informado en detalle en este diario por Pedro Lacour. El gobernador, Hugo Passalacqua, movió fichas en el momento adecuado y lo que parecía una fortaleza feudal se desmoronó como un castillo de naipes.
En pleno plan de emancipación, Passalacqua pasó de aplaudir un insulto de Milei a los opositores y un vaticinio de reelección asegurada el 4 de septiembre, en Puerto Iguazú, a recibir a Kicillof con máxima visibilidad cinco días más tarde como no hizo ningún gobernador en las excursiones del mandatario bonaerense en su proyecto de candidato a la Presidencia.
Al cabo de una jornada intensa, Kicillof encabezó un concurrido acto callejero frente a la sede del PJ de Misiones, poco más que un mero sello en los años de Rovira. Al gobernador bonaerense, sus críticos lo denuestan por tener formas y discurso “color sepia”. Si Kicillof hace política a la antigua, demostró capacidad de congregar un miércoles cualquiera de septiembre, bien entrada la noche, a una manifestación numerosa en una provincia difícil. Cabe preguntarse si hay otro político peronista —además de Cristina— que hoy demuestre el activo la convocatoria, con su sola presencia, para escucharlo hablar.
Kicillof mantendrá visitas a provincias como candidato presidencial no declarado, pero no explicitará la postulación hasta marzo de 2027. “Cuando fue candidato a gobernador, recorrió la provincia en el Clío —de su amigo y alfil político Carlos Bianco—, fortaleció el contacto personal y pasó por el costado a las internas. Ahora hace lo mismo, pero como figura nacional, dos veces electo gobernador. A cada lugar que vamos, nos encontramos con una fuerza que demuestra que el peronismo está apunto de comenzar una nueva etapa”, describe un integrante del gabinete bonaerense. La última opción que transmite Kicillof es sellar un acuerdo con los Kirchnero o Massa que reparta la vicepresidencia, cabezas legislativas y la candidatura a gobernador de la Provincia de Buenos Aires a cambio de sellar “listas de unidad” bajo su postulación a la presidencia.
“Todo lo que hacen Máximo y Massa es para quedarse con la Provincia. Creen que se gana con cualquiera, y es lo opuesto de lo que pensamos nosotros”, dice otra voz cercana al despacho de La Plata. “No negociamos de esa manera. Hace dos años que construimos para resistir que nos armen las listas el último día antes de la inscripción”, agrega.
El grado de desconfianza de Kicillof hacia Cristina y Máximo lleva a su entorno a pensar que los “outsiders” que aparecen en el firmamento, con los empresarios Daniel Hadad, Jorge Brito y Dante Gebel a la cabeza, son ensayos para probar si alguno prende o, sobre todo, diluir el nombre de Kicillof entre varios, para que la expresidenta recupere el pulso como gran electora. Ninguno de los nombrados, más cercanos a la política económica de Milei que a la de Cristina o Kicillof, se muestra propenso a postularse bajo la unción de la exmandataria.
San José 1111 va a jugar a ganar o, como previenen en el kicillofismo, a hacer daño. El gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, es una carta que suena, pero nadie en La Cámpora excluye ir “con uno nuestro”. ¿Quién? “No va a ser nadie testimonial, Cristina no piensa así”.
Si se habla de 2027, corresponde enumerar los mundos que habitan bajo el nombre de Massa. Massa es Massa, el esposo de Malena, el yerno de Moria, el padre de una egresada de la Universidad de San Martín, el ucedeísta que se transformó en peronista y va a las marchas del 24 de marzo, el odiado por Mauricio Macri, el jefe del voluble Frente Renovador, el exintendente de Tigre o el “político que mejor conoce el Estado” que definen los propios. Pero también, el que maneja terminales en la Embajada de Estados Unidos, el tiene llegada a Wall Street, el amigo de Jorge Brito, Daniel Vila, Alejandro Bulgheroni y Francisco de Narváez —ganadores por excelencia del plan Milei—, el que tejió un swap con el gobierno chino, el que financió y les llenó las listas a Milei, el que calla ante las acusaciones de que orquestó un sistema de coimas para destrabar dólares bajo las restricciones de 2023 o el asesor de Greylock Capital.
Massa es todo eso, pero para la memoria colectiva más reciente, es antes que nada el ministro de Economía que entregó la silla con 211% de inflación anual. Tras cartón, se guardó tres años y ni siquiera atinó a explicar que una parte de ese 211% se explica por la irresponsabilidad de un rival como Milei que llamaba en plena campaña a comprar dólares y desprenderse del “excremento” peso.
Hay más significados de Massa, muy presentes en el cuadro político de hoy. Dejan trascender que es el mediador entre Cristina y Kicillof, como antes lo fue entre Cristina y Alberto Fernández, y eso lo condujo a inscribir su candidatura presidencial minutos antes del cierre.
Esta semana, el exministro se dejó ver en un homenaje en CABA a José Manuel de la Sota y sumó fotos para su Instagram muteado. Se saludó con alguien que resultaría decisivo hace tres años para la victoria de Milei, el exgobernador de Córdoba Juan Schiaretti.
En simultáneo, circula la explicación en el cristinismo de que Massa puso el cuerpo en el tramo final del gobierno del Frente de Todos y que, a diferencia de Kicillof, fue “leal” a Cristina ante la sentencia a prisión.
Sentencia que —cabe recordar— Massa vaticinó que llegaría, en tiempos de enemistad, años atrás.
SL

La central de inteligencia se involucró en la ofensiva por las islas mientras el Gobierno amplía sus recursos. La jugada le permite al asesor presidencial exhibir el modelo que impulsa desde hace meses y poner a prueba cuánto hay de transformación detrás del relato.
Durante meses, la transformación avanzó casi exclusivamente puertas adentro. Santiago Caputo comenzó a mover el centro de gravedad de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) que, mientras reducía el peso de algunas delegaciones del interior, buscaba fortalecer las capacidades destinadas a detectar amenazas provenientes del exterior. La idea, que en el entorno del asesor repetían desde comienzos de año, era correr al organismo de las pequeñas guerras del poder local y acercarlo al modelo de la CIA, con la mirada puesta hacia afuera y en la protección de los intereses estratégicos de la Argentina.
El giro soberanista de Javier Milei alrededor de la causa Malvinas le ofreció a Caputo una oportunidad inesperada para avanzar con esa transformación, pero también para contarla. La posibilidad de exhibir una SIDE supuestamente distinta de aquella que durante décadas quedó asociada a operaciones domésticas y bajo la sospecha recurrente de espionaje ilegal entusiasmó al asesor estrella, que ya había convencido al Presidente de la necesidad de reconstruir las capacidades de La Casa.
La intervención comenzó antes de la cadena nacional del 3 de septiembre. Durante los días previos hubo reuniones del canciller Pablo Quirno y del ministro de Defensa, Carlos Presti, con funcionarios vinculados al organismo en el Salón Martín Fierro de la Casa Rosada, donde Caputo instaló hace tiempo su base de operaciones. La SIDE aportó información sobre las compañías involucradas en el proyecto petrolero Sea Lion, los países detrás de ellas y los plazos previstos para comenzar la explotación de hidrocarburos alrededor de las islas.
Según pudo saber elDiarioAR, el trabajo reconstruía, a partir de imágenes satelitales y otros datos, el movimiento de los buques en la zona. Además, proyectaba una producción de 55.000 barriles diarios y estimaba ingresos de entre US$2.000 y US$8.000 millones durante los próximos 30 años. “Estamos mirando”, fue la leyenda que la SIDE eligió para acompañar una publicación en su cuenta de X. La dimensión del informe, sin embargo, estaba lejos de parecerse a una operación de inteligencia de gran escala. Para Caputo, su importancia pasaba en realidad por otro lado: la posibilidad de convertirlo en una demostración concreta del tipo de organismo que pretende construir.
En mayo pasado, elDiarioAR contó que el asesor avanzaba en la construcción de una SIDE “al estilo CIA” y que uno de los primeros pasos consistía en reducir su despliegue territorial para concentrar recursos en las áreas centrales. El cambio de la antigua Agencia de Seguridad Nacional (ASN), creada en 2024, por la Agencia Nacional de Contrainteligencia, que continúa al mando del excomisario Alejandro Cecati, tampoco había sido concebido simplemente como una modificación de nombres. Expresaba una pretensión doctrinaria más ambiciosa: desplazar el centro de gravedad hacia el contraespionaje, el terrorismo y la protección de infraestructura crítica.
Desde entonces, la construcción de esa nueva identidad combinó modificaciones concretas con una cuidadosa producción de símbolos. La fotografía que mejor condensó esa aspiración ocurrió el 24 de marzo, cuando el titular de la SIDE, Cristian Auguadra, viajó hasta Langley y se reunió con el director de la CIA, John Ratcliffe. Después de una insólita controversia alrededor de un comunicado que apareció y desapareció, el propio organismo terminó difundiendo una imagen de ambos en el reconocible hall de la central estadounidense. Caputo la celebró desde sus redes porque la visita tenía para él un significado que excedía el vínculo bilateral.
Un mes después llegó otra señal. La SIDE inauguró el Centro Nacional Antiterrorista (CNA) con presencia de funcionarios del FBI —una agencia federal de investigación y seguridad que también posee funciones de inteligencia— y del embajador estadounidense Peter Lamelas, mientras la cooperación con Washington comenzaba a ocupar un lugar cada vez más visible en la narrativa oficial. Cerca de Caputo hablaban entonces de construir una inteligencia más “occidental” y preparada para responder a amenazas que no necesariamente nacieran dentro de las fronteras argentinas. El problema era que todavía resultaba difícil establecer cuánto de esa transformación había conseguido modificar las prácticas profundas del organismo y cuánto correspondía a una nueva manera de presentarlo.
En ese proceso comenzaron a aparecer episodios que servían para ponerle nombres concretos al nuevo mapa. Uno de ellos tuvo lugar esta semana, con el subsecretario de Operaciones, Diego Kravetz, como protagonista. Según se supo, a fines de abril un servicio de inteligencia europeo transmitió una advertencia, atribuida a una fuente libanesa, sobre un supuesto plan de Hezbollah para asesinar a cinco personas en la Argentina, entre ellas Kravetz. Dos semanas después llegó una segunda alerta desde un organismo saudita, esta vez con tres posibles objetivos. La información llevó a reforzar la seguridad del funcionario y de su familia y recién trascendió después de que Cristian Ritondo preguntara por el asunto durante la reciente visita de los funcionarios de la SIDE al Congreso.
El dato resultó llamativo por el momento en que se conoció. En esa misma reunión del 25 de agosto, Auguadra y su segundo, José Lago Rodríguez, habían ofrecido ante la Comisión Bicameral una evaluación bastante menos alarmante sobre el escenario local: calificaron como “baja” la probabilidad de que se produjera un atentado terrorista en la Argentina. La aparente contradicción no pasó inadvertida entre algunos de los presentes. Una cosa es que un servicio extranjero haga llegar una alerta sobre un posible objetivo y otra que la inteligencia argentina considere probable que esa amenaza llegue a concretarse. De hecho, en la propia Bicameral relativizaron después la consistencia de los informes sobre Kravetz y el verdadero alcance del riesgo.
La distinción sirve también para mirar con cierta distancia la manera en que el episodio salió a la luz. La amenaza existió como información recibida por la SIDE y fue considerada suficientemente seria como para reforzar la custodia del funcionario, pero no modificó, al menos según lo que la propia conducción explicó ante los legisladores, la evaluación general sobre el riesgo terrorista en el país. En medio de la escalada entre Estados Unidos e Irán y del alineamiento de Milei con Israel, el caso resultaba de todos modos funcional al perfil que Caputo busca darle a La Casa: una central atenta a amenazas que pueden originarse a miles de kilómetros de Buenos Aires.
Esa transformación tuvo también un correlato bastante menos simbólico: dinero. Menos de 24 horas después de la cadena nacional, el Gobierno publicó una nueva modificación presupuestaria que incorporó otros $30.519 millones para la SIDE. Milei no había mencionado ese refuerzo durante su discurso, aunque el aumento quedó incluido dentro de un paquete mucho más amplio que también fortaleció las partidas destinadas a Defensa y las Fuerzas Armadas.
Buena parte de esos recursos estarán destinados a equipamiento y tecnología. De acuerdo con las planillas presupuestarias, unos $10.905 millones corresponden a gastos corrientes y otros $19.614 millones a inversiones de capital. A diferencia de ampliaciones anteriores, esta vez el decreto no incrementó directamente los fondos reservados, aunque volvió a engordar de manera considerable los recursos generales de La Casa.
El aumento tampoco llegó sobre terreno vacío. El DNU 594 ya había agregado en julio $49.261 millones al presupuesto de la SIDE, incluidos unos $7.466 millones para gastos secretos, un incremento que la conducción del organismo justificó ante la Bicameral por las necesidades de seguridad vinculadas a la visita del papa León XIV, prevista para noviembre. Entre ambas modificaciones, el organismo recibió cerca de $79.780 millones adicionales en menos de dos meses y su crédito vigente quedó alrededor de los $176.000 millones, aproximadamente un 82% por encima de los $97.135 millones con los que había comenzado el año.
La expansión presupuestaria permite entender mejor una aparente contradicción del modelo. Caputo pretende una SIDE territorialmente más acotada, con menos delegaciones y menos recursos destinados a seguir los movimientos de la política local, pero eso no supone una central más pequeña. La apuesta no consiste tanto en achicar La Casa como en concentrarla, aunque el aumento de recursos tampoco alcanza por sí mismo para convertir una estructura con décadas de inercias en la CIA del Cono Sur.
La próxima señal sobre la verdadera dimensión de esa apuesta llegará en cuestión de días. Todavía es una incógnita cuánto dinero tendrá asignado la SIDE en el Presupuesto 2027, que Milei deberá presentar formalmente el próximo 15 de septiembre. La discusión comenzará a tomar forma un día antes: el Presidente convocó para este lunes a los diputados y senadores de La Libertad Avanza al Salón Héroes de Malvinas de la Casa Rosada, justo en la previa del envío del proyecto al Congreso. Después de un año en el que La Casa recibió sucesivos refuerzos por decreto, el número que aparezca finalmente en la “ley de leyes” permitirá saber hasta dónde el Gobierno está dispuesto a llevar, esta vez desde el presupuesto ordinario, la transformación que Caputo viene ensayando alrededor del organismo.
PL/MG

La revelación de que el empresario amigo de Milei tiene, desde 2005, acciones en la Falkland Islands Company destapó la magnitud de su conglomerado que va de los centros comerciales porteños a cerca de 880.000 hectáreas agropecuarias, pasando oro en San Juan, un naufragio financiero en Israel y sociedades en paraísos fiscales.
Si se busca en Google “Dueño de la Argentina”, el motor con base en Estados Unidos responde automáticamente con un nombre: el de Eduardo Elsztain. El dato digital puede ser anecdótico —es el algoritmo del buscador el que devuelve esa afirmación— pero revela el imperio que ostenta el empresario amigo de Javier Milei, que esta semana reconoció que es accionista de la Falkland Islands Company, la compañía británica que administra buena parte de la actividad económica de las islas Malvinas.
El propio Elsztain salió a explicar en una carta que difundió en LinkedIn que compró esas acciones “porque la causa Malvinas es tan importante para todos los argentinos” que no quiso “quedarse callado”, y evocó que Juan Domingo Perón había intentado comprar la compañía “más de una vez”. Se trata de una participación minoritaria cercana al 2% del capital de la compañía, que Elsztain empezó a acumular en el mercado desde 2005/2006 y que en 2017 intentó ampliar hasta quedarse con el control, en una operación que terminó bloqueada por el entonces gobierno británico de Theresa May. El canciller Pablo Quirno lo bancó en redes con un escueto “todo lo contrario a traidor”, mientras en las islas y en Londres la noticia cayó como un exabrupto. Pero la inversión en Malvinas, con ser llamativa, es apenas una arista minúscula de un entramado empresario que Elsztain construyó durante más de tres décadas y que hoy combina bienes raíces, agro, minería, energía y finanzas en al menos cuatro países.
Elsztain se formó en el Colegio Nacional de Buenos Aires y cursó los primeros años de la carrera de Economía en la UBA, que no llegó a terminar. Tomó el control de IRSA (Inversiones y Representaciones Sociedad Anónima) en 1991, un año antes de que la empresa —fundada en 1943— saliera a cotizar en la Bolsa de Buenos Aires. Desde entonces construyó una arquitectura societaria en cascada: Elsztain controla, de forma directa e indirecta, un 38% de Cresud S.A.C.I.F. y A., la sociedad agropecuaria que a su vez es accionista controlante de IRSA con el 53% de su capital, según el último informe de calificación crediticia de FIX SCR (afiliada de Fitch Ratings), fechado en enero de 2026. El otro 62% de Cresud cotiza libremente en los mercados de Buenos Aires y Nueva York. Es, en los hechos, un control corporativo que le permite a Elsztain manejar un imperio de miles de millones de dólares en activos con una porción relativamente acotada de capital propio. elDiarioAR intentó comunicarse con el área de comunicación de su empresa, pero no hubo respuestas al cierre de esta nota.
El negocio más visible del grupo es el inmobiliario comercial. A través de su subsidiaria Alto Palermo S.A. (APSA), IRSA es dueña o coinversora de una red de shoppings que incluye a Abasto, Alto Palermo, Alto Avellaneda, Alcorta Shopping, Patio Bullrich, Distrito Arcos Premium Outlet, Dot Baires, Soleil Premium Outlet, Alto Rosario y Terrazas de Mayo, entre otros. Según reportes financieros de la compañía difundidos este año, el portafolio suma 18 centros comerciales con más de 410.000 metros cuadrados de área bruta locativa, con presencia en Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mendoza, Salta, Neuquén, Santa Fe y Mar del Plata.
El grupo sigue expandiéndose: en 2025 pagó US$9 millones por el shopping de Haedo que reconvirtió en “Oeste Outlet”, y en junio de 2026 sumó el shopping Los Gallegos de Mar del Plata por 13,5 millones de dólares. Además, construye un nuevo shopping en La Plata (Distrito Diagonal, con apertura prevista para 2027) y desarrolla sobre la Costanera Sur porteña el proyecto residencial y comercial Ramblas del Plata, un megaemprendimiento de unas 70 hectáreas que la propia compañía valuó en alrededor de US$1.800 millones.
A los shoppings se suma un negocio de oficinas premium —con torres en el corredor Catalinas Norte, entre ellas el Edificio República— y una cartera hotelera integrada por el Intercontinental de Montserrat, el Llao Llao de Bariloche y el Libertador de la avenida Córdoba, este último conocido en 2023 por haber sido, durante meses, la residencia y el búnker de campaña de Javier Milei. IRSA participa también en emprendimientos residenciales de lujo a través de una alianza con la brasileña Cyrela Brazil Realty, y mantiene una extensa reserva de tierras, con un foco histórico en Puerto Madero. El grupo, además, controla una porción relevante de Banco Hipotecario, uno de los bancos con más historia del sistema financiero argentino.
El otro gran pilar del conglomerado es agropecuario y corre por cuenta de Cresud, que según el mismo informe de FIX SCR de enero de 2026 tiene 728.015 hectáreas propias y 149.183 hectáreas arrendadas —cerca de 880.000 hectáreas en total— distribuidas entre Argentina, Brasil, Bolivia y Paraguay, estas últimas tres a través de su controlada BrasilAgro. Los ingresos consolidados de Cresud en el último año móvil informado rondaron los US$765 millones, con un EBITDA de 182 millones, activos totales por 4.273 millones y una deuda financiera de US$1.108 millones; la calificadora le asignó la nota máxima local, AAA(arg). Esa escala territorial tiene, sin embargo, un costado cuestionado: la organización Global Witness documentó más de 170.000 hectáreas de bosque nativo desmontadas por Cresud en Argentina, Brasil, Bolivia y Paraguay desde 2001, mientras que Greenpeace había contabilizado antes unas 120.000 hectáreas desmontadas en propiedades salteñas de la compañía entre 1998 y 2018, con más de 60.000 hectáreas arrasadas solo en la Estancia Los Pozos desde 1997. Una investigación revelada por elDiarioAR reconstruyó además el rol del Banco Santander como financista histórico de esas operaciones, a través de la compra de bonos y préstamos directos a la compañía por cientos de millones de dólares.
Menos conocida es la faceta minera y energética del empresario, que en 2026 lo puso, de manera inesperada, en tensión con el propio Gobierno que integra su círculo de confianza. Elsztain es presidente y principal accionista de Austral Gold Ltd., que opera la planta de procesamiento de oro y plata de Casposo, en Calingasta (San Juan), y controla además, a través de Golden Mining S.A. —subsidiaria de la australiana Challenger Gold—, el proyecto aurífero de Hualilán, en Ullum, cuyo mineral viaja 165 kilómetros por camino hasta la planta de Casposo.
Tras una audiencia pública convocada por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) mediante la Resolución 219/2026, las dos compañías de Elsztain objetaron formalmente que el megaproyecto de cobre Vicuña —de las multinacionales BHP y Lundin Mining, insignia de la política minera de Milei— se quedara con acceso prioritario a la línea de 500 kV que conecta Nueva San Juan con Rodeo por los próximos 25 años. El ENRE, sin embargo, les dio la espalda: mediante la Resolución 330/2026, de julio de 2026, rechazó las once oposiciones presentadas —entre ellas las de Golden Mining y Casposo Argentina, pero también las de Barrick, Minera Argentina del Sol y Andes Corporación Minera (dueña de Los Azules)— y ratificó que Vicuña se queda con el 90% de la capacidad remanente de la línea, equivalente a cerca del 71% del total del corredor.
El negocio internacional de Elsztain tuvo, por otra parte, un fracaso de proporciones que marcó su trayectoria. En 2012 le compró al empresario Nochi Dankner el control de IDB Holding, uno de los mayores conglomerados de Israel —con activos como la aseguradora Clal Insurance, la cadena de supermercados Shufersal (a través de Discount Investment Corporation) y la telefónica Cellcom—, control que un tribunal israelí terminó de convalidar en enero de 2014. Elsztain sostiene haber destinado unos 25.000 millones de shekels (varios miles de millones de dólares al tipo de cambio de cada momento) a lo largo de ocho años para hacer frente a las deudas del grupo con los tenedores de bonos. No alcanzó: tras negarse a afrontar un pago de 70 millones de shekels, el 25 de septiembre de 2020 un tribunal de Tel Aviv decretó la insolvencia y liquidación de IDB Development, removió a su directorio y designó un síndico para las acciones del grupo, según consta en un informe presentado por la propia IRSA ante el regulador bursátil estadounidense (SEC). Elsztain perdió así, de manera definitiva, el control de su aventura empresaria en Israel.
La arquitectura financiera del grupo también quedó expuesta en las filtraciones internacionales de los Panama Papers y los Paradise Papers, que identificaron una serie de vehículos offshore vinculados a Elsztain e IRSA en jurisdicciones de baja tributación: entre ellos, Latin America Capital Partners II LP, registrada en Bermudas en 1997 —con el financista George Soros entre sus socios—, y el Dolphin Global Fund, radicado en la Isla de Man, que en la década de 1990 y nuevamente en 2013 sirvió de vehículo para canalizar inversiones hacia el grupo. Ninguna de esas estructuras implicó imputaciones penales contra el empresario en la Argentina.
Elsztain conoció personalmente a Milei en abril de 2023, en el Foro Llao Llao que él mismo organiza cada año en su hotel de Bariloche y que reúne a buena parte del empresariado argentino más rico. Desde entonces se convirtió en uno de sus principales nexos con el mundo de los negocios: le facilitó contactos con empresarios como Marcelo Mindlin y Gerardo Werthein, le cedió el Hotel Libertador como sede de campaña y, ya electo, lo acompañó a Nueva York a visitar la tumba del rabino Menachem Mendel Schneerson, en un viaje que profundizó el acercamiento de Milei a la corriente judía ortodoxa. Elsztain integra además el Foro Económico Mundial, el Council of the Americas y es vicepresidente del Congreso Judío Mundial, credenciales que lo instalaron como uno de los empresarios con más llegada directa a la Casa Rosada.
El Foro Llao Llao es un capricho personal de Elsztain por hacer un “Davos argentino”. El proyecto nació a partir del impulso de Endeavor para emprendedores. El “dueño de la Argentina” maneja codo a codo el foro junto con el magnate online Marcos Galperín, pero tienen fuertes diferencias entre ambos. Mientras Elsztain busca que cada edición sea abierta a periodistas, el dueño de Mercado Libre es muy celoso a cualquier acceso de intrusos, al punto que en una edición pidió a los guardias de seguridad que saquen del bar del hotel a un grupo de periodistas. Las charlas en el foro —donde este año estuvo invitado el tecnofascista Peter Thiel, aunque no fue— se dan bajo las reglas Chatham House, que permite a los asistentes a una reunión usar libremente la información recibida, pero prohíbe revelar la identidad de los participantes.
Un dato conecta al Llao Llao con Elsztain y su impulso patriota por Malvinas: en una sala del primer piso del Llao Llao, el mismo en el que está el bar que custodia Galperín, hay mapas históricos encuadrados. Uno de ellos es una réplica del Colton's Patagonia de 1869. Allí las islas aparecen con su identificación colonial, como “Falkland Islands”.
MC

El tigrense se mostró en el acto homenjae de De La Sota y hace saber que volvió al ruedo. Los tres círculos de una futura gobernabilidad peronista. La larga marcha del principal candidato, el gobernador bonaerense.
Sergio Massa llegó al Hotel Savoy por el homenaje a José Manuel de la Sota y repartió besos y abrazos como si fuera el anfitrión. Se saludó afectuosamente con los cordobeses Martín Llaryora (gobernador) y Juan Carlos Maqueda (ex juez de la Corte Suprema), se dio un largo abrazo con el salteño Juan Manuel Urtubey y se besó con la bonaerense Victoria Tolosa Paz y el banquero Jorge Brito. Se encargó, luego, de que el video circulara por todas partes. El modus operandi del tigrense para decir que volvió al ruedo (del que nunca se fue). Después viene el operativo clamor.
No hace falta que dé entrevistas: Massa hace saber cuando quiere blanquear que va por algo. Una candidatura, un cargo, una paritaria interna. Primero en el homenaje por la muerte del ex gobernador cordobés, de quien fue amigo y socio político, después con un asado en San Fernando con intendentes peronistas. “Lo que tenemos que promover es la unidad con competencia”, les dijo a los jefes comunales. Lo escuchaban Federico Otermin, Mariel Fernández, Federico Achaval y Nicolás Mantegazza: cuatro de los más de 12 dirigentes bonaerenses que ya se anotaron en la pelea por la gobernación de la Provincia de Buenos Aires.
Cristina Fernández de Kirchner no esconde que tendrá candidato propio para competirle a Axel Kicillof, y ensaya estrategias para desgastarlo. Massa es una de ellas, por más que la estrategia oficial sea sostener la bandera de Cristina presidenta. Mientras Máximo Kirchner promueve la precandidatura presidencial de su madre, quien sabe que está inhabilitada por la Justicia, Cristina baraja opciones. No descarta a Massa, a quien ya respaldó en 2023 y observa que es de los pocos con ambición y posibilidades de competirle una interna a Kicillof, pero deja correr nombres.
Uno es el santiagueño Gerardo Zamora, quien comenzó a deslizar, en la última semana, que puede atraer gobernadores del extrarradio panperonista a un frente electoral. Zamora, como el sanjuanino Sergio Uñac y otros globos de ensayo provinciales, funciona como una garantía de que los gobernadores tendrán una pata en el futuro armado electoral del peronismo. Aún aquellos que rompieron con el peronismo K, se aliaron a Javier Milei y le prenden la vela a cualquier candidato del círculo rojo –hasta a Patricia Bullrich– antes que a Kicillof.
Uno de los dirigentes que organizó la cumbre en el Hotel Emperador, hace ya tres semanas, suele hablar de los “tres círculos de la gobernabilidad”. El primero es el de ellos, el círculo chico de opositores duros a Milei (que se caracteriza, además, por ser el que está enfrascado en la interna fratricida). El segundo círculo son los gobernadores peronistas que rompieron con el kirchnerismo y que “se fueron” a cuidar el pago chico. Y el tercero son los gobernadores radicales, como Juan Pablo Valdés o Carlos Sadir, que acompañan las leyes de Milei pero se han visto perjudicados por el ajuste económico.
El contacto entre los peronistas y los gobernadores radicales no se cortó nunca. Massa, Kicillof, Máximo, Cecilia Moreau, Germán Martínez y José Mayans tienen un vínculo aceitado con muchos de los mandatarios, incluso con los del PRO. La fantasía es poder cerrar una gran coalición que los incluya a todos. Idealmente para la elección, de mínima para generar la gobernabilidad de un futuro gobierno peronista.
“A estos tipos les conviene más que ganemos nosotros, y lo saben”, asegura uno de los interlocutores semanales de los gobernadores radicales. Fueron esas charlas las que lograron desactivar el capítulo de extranjerización de tierras y de la ley de manejo del fuego en la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, y son las charlas que están manteniendo, hace ya semanas, para evitar que Karina Milei suspenda las PASO.
En los bloques peronistas del Congreso hacen cuentas y calculan que, de ganar las elecciones, el peronismo tendrá la mayoría en ambas Cámaras para avanzar con las futuras reformas (y deshacer las de Milei). Un optimismo aritmético que contrasta con el desorden interno. Y es que antes de pensar en un futuro gobierno, el peronismo debe definir un candidato. Y si bien el peronismo coquetea con sumar a los gobernadores como tercera pata de la mesa, para Massa, Kicillof y parte del cristinismo el futuro no vislumbra muchas opciones, sino solo dos.
El motivo por el cual Massa y varios jefes provinciales –Zamora, Uñac, incluso el riojano Ricardo Quintela coquetea para ganar peso interno– empiezan a mostrarse es porque todos observan lo mismo: el principal candidato, Kicillof, tiene un techo electoral que no logra perforar.
En todas las encuestas que pasan por los despachos peronistas, Kicillof aparece como el dirigente opositor con mayor intención de voto. En los últimos meses, Cristina comenzó a superarlo en el ranking de imagen positiva –en algunos sondeos que llegan a la calle Libertador, incluso, lo supera por 8 puntos a Kicillof– pero, al no poder ser candidata, es una fortaleza que funciona más como factor de negociación en la pelea que realmente le importa a CFK: la Provincia de Buenos Aires.
Kicillof aparece, por lo general, como la figura mejor posicionada para encarar la carrera presidencial. El problema, observan incluso dentro del mismo kicillofismo, es que no crece.
La caída de la imagen de Milei se explica, en parte, por la pérdida de adhesión de los jóvenes de sectores populares que, en 2023, fueron el motor de la candidatura del presidente. Esos votos, sin embargo, no terminan volcándose hacia otra opción alternativa, sino que viran a algo que, en el Observatorio Pulsar de la UBA, definen como el “auge del ningunismo”.
Massa, hace tiempo, accede a un tracking diario que le mide quién ganaría una hipotética interna en el peronismo. Estos informes, hasta hace unas semanas, le mostraban que Kicillof se imponía. Pero, en los últimos días, el escenario se dio vuelta: el tigrense mira números que le hacen creer que no solo el peronismo puede ganar la elección –la mayoría son escenarios de empate con Milei–, sino que podría ser él quien lidere esa victoria.
“Axel no solo no está creciendo, se achica. No podés ser el heredero peleándote con tu mamá”, grafica un dirigente massista. La interna entre CFK y Kicillof, advierten en el Frente Renovador, le hizo perder votos a Kicillof. Votos que el tigrense, en su fuero íntimo, fantasea con que puedan ir a él si Cristina lo bendice.
En el kicillofismo, sin embargo, toman esos números con sorna. La cuenta que hacen en La Plata es mirando los resultados de un ballotage con Milei –los resultados les dan 50-50, a veces gana Milei, a veces gana el gobernador– y en todos les aparece el gobernador como principal figura de la oposición a competirle al Presidente. “La única manera de que Sergio gane una interna es con el diseño electoral, poniendo candidatos de izquierda que saquen votos. Pero con los votos naturales no alcanza, y lo sabe”, señala un funcionario bonaerense que trabaja en la candidatura de Kicillof.
Hay una discrepancia sobre el resultado final, pero en el equipo de Kicillof coinciden en que la batalla final del peronismo tendrá solo dos competidores. El gobernador, por un lado. Y Massa, con el aval de Cristina, por el otro. “No va a aparecer nada más. Hadad, Brito: cualquiera que salga de la polarización lo van a cagar a piñas. Es lo que hay, ese es el problema”, se resigna, con un suspiro, un dirigente massista.
MCM/MG

El ministro de Economía, Luis Caputo, había prometido en abril que vendría tiempos gloriosos, pero en ese segundo trimestre la economía habría caído. Julio continuó a la baja y agosto tampoco fue mucho mejor. El resultado de la suba las tasas de interés para mantener el dólar barato, el deterioro de los salarios y el ajuste fiscal pro cíclico.
En abril, en el comienzo del segundo trimestre del año, el ministro de Economía, Luis Caputo, prometió ante empresarios que “los próximos 18 meses” iban “a ser los mejores que Argentina haya visto en décadas”. No pareciera que el arranque de esa era dorada haya sido como la que preveía. Este jueves, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informará el nivel del desempleo y del PBI en ese trimestre y, a partir de los datos del estimador actividad mensual económico (EMAE) del organismo, economistas temen que el periodo abril-junio haya finalizado en contracción. Julio dio mal, agosto tampoco fue nada espectacular... si se encadenan dos trimestres seguidos de baja es técnicamente recesión, pero la mayoría de los analistas que más aciertan por ahora prefieren mantenerse cautos y hablan de estancamiento.
“En agosto hubo un recorte importante de expectativas del REM (Relevamiento de Expectativas del Mercado, que elabora el Banco Central) respecto a cuánto va a crecer la economia en 2026 que refleja una desaceleración de corto plazo”, comenta uno de los más precisos en ese sondeo, que prefiere guardar el anonimato en tiempos en que el presidente Javier Milei descalifica como “mierda humana” a quien lo critique. “Pero no da para una recesión”, aclara.
La consultora Analytica, de Ricardo Delgado, relevó una merma económica del 1,1% en julio, mes en que el Indec detectó que no sólo siguieron cayendo sectores que venían en descenso, como construcción e industria, sino también uno de los que son estrella del modelo libertario, la minería, que también había empeorado en junio. El reporte advierte sobre el retroceso de la producción automotriz y siderúrgica, señales mixtas en el comercio y sólo mejoras en el agro. “Agosto está todavía en análisis, pero no vemos nada espectacular a priori. No sé si habrá tanto como una recesión, pero sí que vamos a reptar en torno a cero”, advierte Delgado. Hasta el primer trimestre del año la actividad en general crecía porque volaban el campo, la minería, los hidrocarburos y las finanzas, mientras bajaban las manufacturas, el consumo y la construcción, sectores que emplean más que los pujantes.
“La economía sí cayó en el segundo trimestre en los sectores relacionados al consumo doméstico y lo preocupante es que en julio la industria cayó”, analiza Mauricio Monge, experto de la consultora británica Oxford Economics. “Difícil decir que vayamos a una recesión, pero el sector doméstico sigue sin despegar. Puede ser que con las nuevas medidas del Gobierno para apuntalar crédito y soltar el tipo de cambio le ayuden a partir de septiembre”, se refiere al incentivo para que los bancos entreguen 18.000 créditos hipotecarios y la intención de bajar las tasas de interés y permitir que al menos el dólar haya superado la barrera de los $1.500.
“En julio dio negativo la producción industrial (-5%) y la construcción (-4,9%), siempre respecto del mes anterior, aunque cifras anuales dieron algo positivo”, sopesa el consultor Orlando Ferreres. “No sé si habrá recesión en este año, pero las cifras nos sorprenden por su fragilidad. La inversión bruta interna fija (IBIF) anda muy mal, nos dio cifras muy bajas, del 11,6% del PBI. Sin esto es difícil crecer. Por eso que el Gobierno quiere concentrarse en la inflación, para bajarla aún más, en julio el 1,7%, fue bastante bajo”, comenta Ferreres, aunque otros colegas suyos advierten de que ese menor índice de precios al consumidor (IPC) resultó posible justamente por el enfriamiento de la economía.
La economista Melisa Sala, de la consultora LCG, sostiene que “el EMAE ya anticipó una caída del 0,9% trimestral desestacionalizada” en abril-junio, pero es “consistente con un crecimiento del 1,6% anual”, “A nosotros nos da caída de 0,8% en julio. No sé si es recesión, pero definitivamente no puede esperarse un crecimiento marcado. De los seis meses con datos en el año, tres fueron con crecimiento y tres con caída. Vemos un dinámica parecida para lo que resta del año”, pronostica Sala.
Ariel Ferrari, economista de la Fundación Economía y Sociedad (Fundecos), reconoce que en el segundo trimestre el PBI cayó entre 0,6% y 1%, respecto del periodo anterior. Fundecos prevé, al igual que el consenso de los economistas consultados para el REM, un crecimiento del 2,1% para todo 2026. Ferrari aclara de que depende de una mejora del consumo, pero eso es lo que está en duda para otros de sus colegas.
Un académico que prefiere resguardar el anonimato había pronosticado al comienzo del gobierno de Javier Milei en 2023 que, al igual que en EE.UU. en los 80, la receta antiinflacionaria iba a derivar en una larga y profunda recesión, incluso en una depresión económica. Ahora admite que no todo ocurrió como él preveía, lo atribuye a los cambios de la política económica, pero advierte que el resultado terminó siendo similar al previsto.
AR/MG