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"Creo que matamos a uno", los mensajes que se enviaron los imputados después de la muerte de Fernando

Juan Pedro Guarino le escribió a su novia poco después de las seis de la mañana: "Esta noche fue rara, no me siento bien”. Blas Cinalli chateó con un amigo entre las 5.16 y las 5.21 de la madrugada: "Nos agarramos adentro contra unos pares; ganamos; los recagamos a palos mal; mal; creo que matamos a uno". A las 10.17 de la mañana del 18 de enero de 2020, veinte minutos antes de que la policía llegara para allanar la casa que habían alquilado, Ciro Pertossi googleó "pelea en Gesell" siete veces en su teléfono. Para los imputados era el cierre de una madrugada agitada. El diario La Nación ya había dado la noticia: un chico muerto en Villa Gesell a la salida de un boliche.

El instructor Javier Laborde terminó la declaración que había empezado ayer. Su tarea fue analizar los videos de las cámaras de seguridad, domos municipales y filmaciones hechas con los teléfonos por Lucas Pertossi, uno de los acusados, y turistas que subieron filmaciones a la redes. Hoy se ocupó de exponer los chats entre los imputados. Hubo 5.735 movimientos en los diez teléfonos incautados en dos días: dos discos externos de un tera cada uno de fotos, videos, mensajes, reenvío de tuits, capturas.

Blas Cinalli apareció nombrado por primera vez desde que empezó el juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa en los Tribunales de Dolores. En un grupo de WhatsApp llamado El club del azote contó a los integrantes: "Nos peleamos. Ganamos contra unos chetos los rompimos. Nos vamos al centro a premiar". Y envía una foto tomada en el momento con la frase: "Contando toda la secuencia". Eran las 5.08. Allí están los imputados sentados alrededor de una mesa. Laborde identificó en la imagen a Ciro Pertossi y Máximo Thomsen, y aclaró que salvo uno del grupo, el resto ya se había cambiado la ropa.

A las 6.47 un amigo le pregunta a Cinalli: "¿Qué onda, Blas, se dieron masa?". Cinalli responde: "Sí, pero no digas que lo dije yo porque no sé si es heavy o no" y agrega: "Le dimos murra a uno con el Perto (N. de la R. se refiere a uno de los tres Pertossi), lo recargamos a palo, pero mal. Nos vinimos corriendo a la casa". A esa altura Ciro Pertossi ya había enviado el audio en el que dice a sus amigos "caducó", por Báez Sosa. A 7.53, Cinalli envía una foto al grupo con este texto: "Yo lo único que quiero es tomar vino y fumar flores".

En No seas tan trolo, un grupo de WhatsApp en el que participa Guarino -quien fue sobreido en la causa en febrero pasado- un tal Emilio envía una noticia del sitio La Nación. Eran las 13.05 y la policía ya le había sacado el teléfono a Guarino, pero los amigos opinan igual: "No quiero hablar al pedo, en algún momento les iba a pasar. Son un problemita para la sociedad". El aporte de Jero es "o se olvidan la patada en la cabeza que le dio Maxi. Nadie les dice nada porque con las pibas son buena onda pero con los pibes son unos animalitos". "Estoy sufriendo por Juampi (Guarino)", dirá Manu y otro manda un audio: "Estoy recontra podrido de que se hagan famosos por cagar a piñas a alguien, que se recontra re caguen". Cierra Jero con "Monitos orangutanes".

La defensa de los acusados cuestionó que no se haya hecho el mismo análisis con la contraparte del caso, es decir, con la víctima y sus amigos. "¿No tuvo la posibilidad de identificar cada movimiento (en los teléfonos) de las víctimas?, preguntó Tomei. Laborde dijo que eso lo había hecho ayer, cuando analizó los videos. ¿Pero cuántas víctimas tiene el expediente?, repreguntó el abogado. Laborde respondió "una" y Tomei volvió a la carga: "¿Y los cinco amigos de la víctima que presentaron lesiones?". "A mí me convocaron por un homicidio", cerró Laborde.

Para cerrar su declaración, Laborde pasó en limpio el antes, durante y después del ataque a Báez Sosa. Sus conclusiones están basadas en la visualización de las filmaciones y el cruce con los horarios de los mensajes. "Constatamos que Lucas filmaba, vimos a Ciro atacando por delante a la víctima. Por detrás, a la personas que vestía camisa blanca y bermuda marrón. Máximo Thomsen estaba a metros del lugar", dijo el investigador. Confirmó que de acuerdo a la cámara de enfrente de la disco, tres personas están pegandole a alguien que está en el piso detrás de un auto. "Del analisis del video no tengo una idea clara, pero estimo que el ataque duró un minuto, o quizás un poco menos", cerró Laborde.

VDM/MG

Golpes, coartadas y videos: la cronología de los imputados la madrugada del ataque

Golpes, coartadas y videos: la cronología de los imputados la madrugada del ataque

A Fernando Báez Sosa le pegaron dos trompadas que lo desmayaron. Las piñas vinieron en simultáneo, una por la espalda y otra por delante, de imprevisto. De los ocho imputados, Máximo Thomsen, los primos Lucas y Ciro Pertossi, y Matías Benicelli -"el de rodete"- son claramente distinguibles durante el ataque y la fuga de la escena. Son las conclusiones que compartió con el Tribunal, Juan Pablo Laborde, secretario del Ministerio Público Fiscal, quien analizó los videos tomados por los teléfonos (de los imputados y testigos), cámaras de seguridad y domos municipales durante la madrugada del 18 de enero de 2020, cuando murió Fernando Báez Sosa. De acuerdo a los horarios de las cámaras, de haber habido un plan, la ventana de tiempo para repartir los roles habría sido de cuatro minutos.

Según las grabaciones expuestas al Tribunal, los agresores salieron en fila de la cocina del boliche a las 4.30. Al frente iba Thomsen, tomado por la espalda y cuello por dos patovicas. "Le falta el aire", mencionó Laborde, y Tomei -abogado defensor de los imputados- pidió al Tribunal que tomara nota. Thomsen se desmarca del resto del grupo por la ropa que llevaba puesta: camisa y bermuda oscura y zapatillas negras con suela blanca. Los atacantes son expulsados de Le Brique por una salida que da a la vuelta del acceso principal. A Fernando lo sacaron por esa puerta. Luego cruzó al kiosco a comprar un helado y se reunió con sus amigos.

Lucas Pertossi vestía remera negra y pantalón claro la noche del asesinato. A las 4.32 lo tomó un domo municipal ubicado en Avenida 3 y Buenos Aires con esas prendas. Parte del grupo camina de vuelta a la disco. Cuatro minutos más tarde, a las 4.36, Thomsen y Benicelli se integran. Todos caminan a la zona donde está Fernando con los amigos. Entre las 4.41 y las 4.43 se habría producido el ataque. Si los agresores decidieron atacarlo en patota -tal como plantea la fiscalía y la querella- se organizaron en cinco minutos, durante el camino de vuelta de Le Brique.

Lucas Pertossi iba filmando con su celular. De ese video, Laborde distinguió a Ciro Pertossi como el autor del primer golpe y a otro imputado vestido con camisa blanca y bermuda marrón, cuyo nombre dijo "no recordar". Luego Lucas dejá de filmar, dice Laborde, para sumarse a la pelea. Otro video exhibido fue tomado por un turista desde la vereda de enfrente de la disco. La pelea se produjo detrás del auto. En ese video, el analista identificó a Ciro Pertossi y a Thomsen, de quien se ve medio cuerpo pero los movimientos indicarían que está pegando patadas.

"Ciro Pertossi arroja una patada que, a mi criterio, detiene antes de impactar (en Báez Sosa). Habrá advertido que estaba inconsciente", refirió Laborde sobre otro video que obtuvo el sitio de noticias Infobae y que muestra la pelea desde la vereda del kiosco, es decir, a pocos metros del lugar donde se produjo. Luego, Máximo Thomsen, Ciro Pertossi y otro de los imputados se retiran. Sobre este último, Laborde no lo identificó pero sí lo distinguió por su vestimenta: camisa blanca y jean. No huyen, caminan.

A las 4.45 la cámara del restorán Cipriany capta a Benicelli abrazando a otro de los imputados, que viste camisa y pantalón negros. Es, según la causa, Luciano Pertossi, pero Laborde no lo nombra. Sí destaca que la persona que es abrazada no reacciona a ese gesto. Parte del grupo emprende el regreso al chalet que alquilaban. La cámara del Supermercado Marino registra el momento en que Infantería intercepta a Ciro Pertossi, Enzo Comelli, Matías Benicelli, Juan Pedro Guarino -sobreseído el año pasado- y Luciano Pertossi. Laborde aclaró al Tribunal lo evidente: "Ciro Pertossi se lame los dedos". Fue, según la fiscalía, una maniobra, la forma rápida que encontró para que no se notara que tenía sangre en las manos. Cuando Infantería los deja seguir, los cinco corren a la casa que alquilaban. El último registro es de la cámara privada instalada en el estacionamiento del hotel Inti Huasi que toma a Thomsen entrando como una flecha al chalet.

Lucas Pertossi se acerca a la zona de Le Brique a las 4.52. Un minuto después toma el teléfono. Sería el momento en el que envía el mensaje: "Estoy acá cerca donde está el pibe y están todos ahí a los gritos, está la policía, llamaron a la ambulancia... caducó". En ese momento, según la causa, Blas Cinalli, Máximo Thomsen y Ciro Pertossi se cambiaban la ropa y volvían a salir. Es cuando arman, a consciencia o no, la coartada: ir a desayunar a un lugar público. En los videos analizados hoy, Lucas Pertossi aparece en el local de Mc Donald´s con una ropa distinta a la que vistió para ir a bailar. Thomsen también se cambió. Lucas se puso una chomba azul a rayas y Thomsen, se sacó la camisa y se vistió con una remera gris. La cámara del local Mc Donald´s los filma haciendo la fila en la caja y luego ocupando una mesa. Lucas Pertossi entra en la escena. A las 6.06, Ciro Pertossi escribe en el grupo de WhatsApp: “Chicos no se cuenta nada de esto a nadie”.

El análisis de Laborde sobre los videos se extendió por más de dos horas. El Tribunal dispuso un cuarto intermedio. Al regresar, aceptó el pedido de las partes: que Laborde parta su declaración en dos y continúe mañana. Se esperan cuatro horas de videos, la mayoría material que estaba en los teléfonos de los imputados. Es probable que nunca antes en la historia penal argentina haya habido tanto registro fílmico de un delito y sin embargo sea tan complicado determinar responsabilidades.

VDM/MG

Para el fundador del club Arsenal Zárate Rugby, la muerte de Fernando Báez Sosa "fue un accidente"

Para el fundador del club Arsenal Zárate Rugby, la muerte de Fernando Báez Sosa

El fundador del Náutico Arsenal Zárate Rugby, el club donde jugaban los ocho rugbiers acusados de asesinar a Fernando Báez Sosa, defendió en las últimas horas a los imputados al decir que "no son asesinos" y que la muerte del joven de 18 años "fue un accidente".

"Lamentablemente peleas hay, hubo y van a seguir habiendo. Fue un accidente. Decir que estos chicos forman un grupo que fue a matar es una payasada total", afirmó el fundador del Náutico Arsenal Zárate Rugby, Bernardo Ditges, en diálogo con Radio con Vos.

En ese sentido, Ditges continuó: "No salían a atacar, no son perros. Se pelaban. Hay gente que se pelea más y otra que se pelea menos. No son personas que salían a atacar".

Además, el referente del club, que aseguró que jugó al rugby con algunos de los acusados y que es amigo de sus familias, señaló a quienes fueron testigos del crimen y no intervinieron.

"Todos los que estaban filmando y tienen las evidencias son partícipes también. En vez de estar con la camarita divirtiéndose viendo cómo lo estaban matando, tendrían que haber dejado la camarita y parar la pelea", opinó.

Al respecto, Ditges apuntó contra uno de los custodios del boliche "Le Brique" que declaró en el juicio: "Había un patovica que se largó a llorar en el juicio. ¿Un tipo de dos metros no se puede meter a separar?"

Por último, el hombre aclaró que "se tiene que condenar a los culpables, pero como cualquier juicio. Tiene que ser condenado por el juez, los testigos y no por la parte mediática".

"No son asesinos. Mataron a una persona y tienen que pagar. No fueron los ocho", concluyó.

Luego, Ditges negó que los jóvenes sean "hijos del poder" y remarcó: "Son humildes sus familias. Lástima que se hizo tan mediático esto. Si me preguntan si conozco a la gente, la conozco.

 ¿Qué opinión tengo? Los papás, que son mis amigos, son excelentes.   A los chicos los conozco bastante".

Al ser consultado sobre si los familiares de los acusados deberían haber llamado a los padres de la víctima, planteó: "Estoy seguro que si se hubiesen comunicado, los hubiesen atacado porque se comunicaron. Si no se comunicaron, los atacan porque no se comunicaron. Los chicos están condenados socialmente".

"Lamentablemente si hubiese forma de recuperar a Fernando, bárbaro. Lamentablemente lo que pasó, pasó y los chicos están condenados y tienen que ser juzgados. No quiero que lo saquen de contexto, me parece horrible que se peleen dos personas, pero lamentablemente pasa. Las peleas que pasan en los boliches. Si hay uno, el amigo se mete", concluyó Ditges.

Con información de agencias.

IG

Para el forense, Fernando murió "instantáneamente por golpes multidireccionales" en la cabeza

Para el forense, Fernando murió

A simple vista no es más que un rostro que ha sido golpeado. El resto del cuerpo, de la cintura para arriba, tiene marcas: fileteados, moretones, rasguños. Pero no hay heridas abiertas de las que haya emanado una cantidad suficiente de sangre más que la que salpicó las zapatillas y las ropas de algunos imputados. El cerebro de Báez Sosa estaba contenido en el cráneo, pero reventado. Es lo que explicó hoy Diego Duarte, traumatólogo y perito forense que realizó la autopsia en el cuerpo de Fernando. "Cuando abrimos el cráneo, encontramos sangrado y coágulos en cerebro, cerebelo y tronco cerebral, es decir, en casi todas las regiones del cerebro", dijo al Tribunal.

Duarte hizo una tomografía computada sobre el cadáver en el Hospital de Villa Gesell. Como los resultados de los estudios iban a demorar, miró en la pantalla de la computadora para anticipar lo que encontraría después, cuando trasladaran el cadáver al Hospital de Pinamar, donde harían la autopsia. Dijo que, por experiencia, que no falló: "En cara y cráneo presentaba la mayoría de los golpes. Son áreas centrales porque allí se alojan la mayoría de las funciones del organismo. Las lesiones cerebrales generaron la muerte instantánea del paciente".

Ni Graciela Sosa ni Silvino Báez, los padres de Fernando, estuvieron en la sala de audiencias para escucharlo. Se retiraron antes de oír los detalles de como murió su hijo.

Consultado por la defensa de los imputados, Duarte descartó cualquier chance de sobrevida dadas las lesiones que presentaba en el cuerpo de Báez Sosa. Dijo, además, que no es posible medir la intensidad de los golpes durante la operación de autopsia y que tampoco se puede determinar la cantidad de golpes que recibió Fernando. Sí confirmó que las lesiones más importantes estaban en el hueso temporal y occipital, y que había hematomas en el área retroauricular, es decir cerca del oído, que afectan el equilibrio.

"Se destacaba una lesión de siete centímetros en el maxilar derecho, una imagen compatible con una zapatilla. Y en el mentón del lado izquierdo, un importante traumatismo producto de golpe directo", agregó Duarte. El forense ratificó con su declaración el informe que presentó en la causa: que Báez Sosa murió por un paro cardiaco luego de sufrir un shock neurogénico por traumatismo cerrado de cráneo y que "las lesiones en el hígado y pulmón no son suficientes para generar el deceso". El de Duarte fue el segundo testimonio de la sexta jornada del juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa. Antes, declaró Carolina Garibaldi Larrosa, la primera médica que lo asistió cuando estaba inconsciente.

VDM/

El asalto ultra de Brasil evidencia los riesgos de cuestionar los resultados electorales

El asalto ultra de Brasil evidencia los riesgos de cuestionar los resultados electorales

Jair Bolsonaro no felicitó a Lula por su victoria electoral. Como tampoco lo hizo Donald Trump con Joe Biden hace dos años. Es más, Bolsonaro se fue de Brasil y se instaló en Tampa dos días antes de la toma de posesión de Lula, en el muy republicano Estado de Florida, en uno de cuyos hospitales se recupera de un dolor abdominal sobrevenido. Cerca de Disneyland, disfrutando de las buenas temperaturas y del privilegio concedido a un gobernante por parte de uno de los países más estrictos con la política migratoria. Mientras, sus seguidores, que intentaron colapsar las carreteras ante el triunfo de Lula, decidieron este domingo asaltar las sedes de los poderes constitucionales en Brasilia.

Bolsonaro nunca reconoció su derrota ni concedió legitimidad a la victoria de Lula, entre otras cosas porque nunca dejó de sembrar dudas sobre el recuento electoral, como recopila un reportaje de The New York Times, en el que se desgrana cómo fue creando la falacia de las elecciones amañadas basada en imprecisiones, datos fuera de contexto, pruebas circunstanciales, teorías de conspiración y mentiras descaradas, muy al estilo del expresidente de EEUU.

El manual de Bolsonaro recuerda mucho al de Donald Trump. Es verdad que no es lo mismo ocupar el Capitolio –el 6 de enero de 2021– con congresistas dentro que asaltar instituciones un domingo en Brasilia –8 de enero de 2023–, cuando no había nadie porque las instituciones están vacías los festivos. Pero sí es cierto en que la línea de puntos deja pocas dudas: cuestionamiento del recuento electoral, campañas de desinformación amplificadas por poderosos medios de comunicación y no reconocimiento de la legítima victoria del rival político en el momento del traspaso de poderes.

De esta manera, el nuevo conservadurismo recurre al gatillo movilizador, una suerte de 18 brumario de una derecha subida a la ola del populismo nacionalista, el negacionismo pandémico, el neotrumpismo, el neoliberalismo extremo y la xenofobia. Eso sí, con la compañía de algunos medios de comunicación poderosos para amplificar sin filtros ni comprobación toda suerte de mensajes apocalípticos.

Como en aquel 18 brumario de Luis Bonaparte –bautizado así por Karl Marx como espejo del 18 brumario de Napoleón Bonaparte del 9 de noviembre de 1799–, cuando los dos grandes partidos tradicionales franceses –orleanistas y legitimistas, todos monárquicos–, se unieron en diciembre de 1851 –tres años después del proceso revolucionario francés de 1848– en lo que se llamó el Gran Partido de Orden, el 18 brumario de las derechas en el siglo XXI supone también una confluencia de diferentes sectores conservadores frente a una supuesta amenaza al sistema, e intentan presentarse como los agentes del orden aunque sea subvirtiendo el mismo orden constitucional e institucional que dicen defender.

En aquel caso histórico de hace siglo y medio, orleanistas y legitimistas se unieron a pesar de representar a sectores sociales distintos –unos, a la burguesía financiera; y otros a los terratenientes–, incluso cada uno defendía una dinastía distinta, pero les unía el supuesto orden frente a los socialistas y sus revoluciones. Y más de 150 años después, el 18 brumario de las derechas recurre ahora a los mismos fantasmas –socialcomunistas; globalistas; dictadura progre, filoterroristas; rompepatrias– para defender un orden por la vía del desorden.

A partir de ahí, los seguidores más leales escriben su propio final de la línea de puntos con actos que se parecen más a golpes de Estado que a caceroladas, con la connivencia de mandos policiales y militares.

Mientras, el líder observa desde la distancia con su Twitter en stand by hasta ver el desenlace de los acontecimientos. Una vez derrotados los asaltantes del Capitolio o de Brasilia, el líder publica una tibia censura de unos actos cuya autoría intelectual rechaza al tiempo que rebaja su gravedad comparando unos hechos inéditos con otros sucesos del pasado. Y, eso sí, sin expresar apoyo ninguno al Gobierno legítimo, ya sea de Lula o Biden.

Una tibieza que recuerda el tono de los tuits publicados este domingo por el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, y su portavoz parlamentaria, Cuca Gamarra. Ninguno condena nítidamente el asalto y ambos evitan mostrar su apoyo al gobierno de Lula da Silva, elegido democráticamente. Es más, en el caso de Gamarra, llega incluso a aprovechar los sucesos para golpear a Pedro Sánchez por la reforma del Código Penal.

No en vano, la legitimidad del Gobierno de Pedro Sánchez la niegan tanto que Feijóo ha llegado a defender su bloqueo a la renovación del CGPJ como mecanismo de para "para proteger” el Poder Judicial del Ejecutivo.

Más lejos aún fueron las Nuevas Generaciones de Madrid, comparando el asalto de Brasilia con las medidas del Gobierno para renovar los órganos judiciales que llevan años bloqueados por el partido de Feijóo. "Muy grave lo de Brasil. Igual de grave que querer controlar a los jueces e instituciones públicas como quieres hacer en España", tuiteaban las juventudes de Isabel Díaz Ayuso.

No es lo mismo un tuit de Cuca Gamarra que asaltar el Capitolio, del mismo modo que no es lo mismo negarse a cumplir la Constitución bloqueando la renovación del CGPJ que tomar Brasilia, aunque sea en domingo.

Ahora bien, los parecidos comienzan a aparecer cuando se niega la legitimidad del Gobierno elegido, cuando la derecha judicial impide incluso debatir proyectos de leyes en el Senado; o cuando se usan todos los resortes en Bruselas para sembrar todo tipo de dudas sobre el Ejecutivo; o cuando se vincula al Consejo de Ministros con ETA, Venezuela o la antiEspaña. ¿Hasta dónde guiará a los más exaltados la línea de puntos que escriben cada día los líderes del PP, Vox y Ciudadanos?

Trump y Bolsonaro tienen mucho en común. Entre otras cosas, el proyecto de Internacional de extrema derecha mundial que intentó lanzar el ex asesor del ex presidente de EEUU Steve Bannon, fundamentado en la soberanía patriótica de las naciones; las fronteras contra los migrantes y la resistencia contra el feminismo conectó a ambos líderes.

Eduardo Bolsonaro, hijo de Jair Bolsonaro, confirmó en su día –febrero de 2019– que sería el hombre de Bannon para América Latina. "Estoy muy orgulloso de unirme a Steve Bannon como líder del Movimiento en Brasil. Trabajaremos con él para expandir el nacionalismo de sentido común para todos los ciudadanos de América Latina", anunció Bolsonaro, antes de que colapsara ese proyecto político que acabó con Bannon detenido por presunto fraude en la construcción del muro con México.

"Restauraremos la dignidad, la libertad y las oportunidades económicas para nuestra gran nación y sus vecinos. Caminaremos a través de nuestro programa de unir las fuerzas del nacionalismo. El trabajo de Bannon en Europa es vital y apoyamos su esfuerzo contra el peligroso Pacto Mundial sobre Migración. Podremos ser más fuertes si unimos nuestras fuerzas para promover la prosperidad y nuestra cultura occidental compartida", añadió Eduardo Bolsonaro.

"Es un honor dar la bienvenida a Eduardo Bolsonaro como un socio distinguido, y a Brasil, un aliado clave en América Latina", dijo Bannon: "Nos mantenemos unidos en nuestra búsqueda de una agenda nacionalista populista para la prosperidad y la soberanía de los ciudadanos de todo el mundo".

Cuatro años después, en enero de 2023, Lula no sólo ya no está en la cárcel como entonces, sino que se anuló la sentencia por atropellos en la instrucción, ganó las elecciones y acaba de tomar posesión como presidente del país. Y lo es en un contexto de recientes victorias progresistas en todo el continente, como en Chile y Colombia, a la que también se suma la de hace algo más de dos años en Bolivia, después de que el MAS venciera en las urnas a quienes habían ejecutado un golpe contra Evo Morales, que se exilió en México.

Pero antes, aunque no mucho antes, América Latina ha vivido un golpe contra Manuel Zelaya en Honduras en 2009; un intento de golpe en 2010 contra Rafael Correa en Ecuador; el golpe contra Fernando Lugo en Paraguay en 2012; la destitución de Dilma Rousseff en 2017, dos años antes del encarcelamiento de Lula; y, en 2022, el intento de asesinato a Cristina Kirchner.

El asalto ultra de Brasil es una nueva evidencia de lo que pasa cuando las derechas cuestionan los resultados electorales. A partir de ahí, los seguidores más leales escriben su propio final de la línea de puntos con actos que se parecen más a asonadas que a simples manifestaciones. Ya sea en Washington, en Brasilia o en cualquier otro lugar del mundo.