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El dilema de Karina para llegar a 2027: construir poder propio o pactar con los gobernadores

El dilema de Karina para llegar a 2027: construir poder propio o pactar con los gobernadores

Mientras las provincias reclaman recursos y garantías políticas, en el oficialismo reaparece una discusión estratégica: avanzar con listas propias en todo el país o sellar acuerdos para asegurar la gobernabilidad y la reelección en 2027. Otra vez, la interna con Santiago Caputo.

El Gobierno paralizado ante la muerte del Indio: la oposición presionó para que se lo vele en el Congreso, pero Menem se negó

Esta es una guerra fratricida, y Karina va a ser quien entierre a Milei”. La frase de un histórico operador peronista del Norte, aliado del Gobierno, no refiere ni a la pelea de la hermana presidencial con Patricia Bullrich ni tampoco al escándalo patrimonial de Manuel Adorni. Refiere a la negociación política con las provincias. Los gobernadores están dispuestos a ordenarse detrás de la lógica del palo sin zanahoria que impera en las negociaciones políticas con el Gobierno por unos meses más. Pero no para siempre: exigen que Karina se comprometa a no intervenir, como en 2025, en sus provincias, y advierten que el tiempo se acaba

La discusión que Luis Caputo tuvo con Karina Milei hace más de un mes, desmentida en público por el ministro de Economía pero reconocida en privado por el resto de los participantes de la reunión, volvió a irrumpir con furia en Casa Rosada. Primero fue “Toto” Caputo, luego fue Bullrich y ahora empiezan a reclamarlo, como el año pasado, las golpeadas fuerzas del cielo que responden a Santiago Caputo: si Milei sueña con reelegir, tendrá que cerrar un acuerdo con los gobernadores

Los gobernadores del Norte Grande recibieron a Diego Santilli en el CFI.

Ya lo empezaron a advertir los mandatarios aliados, como los norteños Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta) y Osvaldo Jaldo (Tucumán) o los radicales como Alfredo Cornejo (Mendoza). Piden más obra pública, piden fondos, piden adelantos de coparticipación. Negocian su acompañamiento casi ciego en el Congreso a cambio de la promesa –a veces es solo eso, una promesa– de que al final del mes llegará un Aporte del Tesoro Nacional (ATN) que permitirá cubrir los sueldos provinciales de ese mes. 

Con Diego Santilli simulan dureza. En el último encuentro, cuando se reunieron en el CFI, el ministro del Interior intentó seducirlos para que acompañaran la reforma electoral que se encuentra trabada en el Senado. Volvió a insistir con la eliminación de las PASO –no la eliminación de la obligatoriedad, como viene impulsando el PRO, sino la eliminación de todas las primarias–, pero los gobernadores le respondieron con un pliego de demandas. 

A los gobernadores peronistas y radicales no les conviene eliminar las PASO, que funcionan como grandes ordenadoras de la oposición en tiempos de disgregación política. Con el apoyo del PRO, que tampoco quiere regalarle a Karina el control absoluto de la lapicera, los mandatarios han logrado sostener su resistencia. En el karinismo responsabilizan a Bullrich por no poder arribar a un acuerdo para avanzar con la reforma total: no creen que sea un tema de números, sino que es la propia senadora la que boicotea la negociación. 

Bullrich y senadora del bloque radical, en una reciente sesión en la Cámara alta.

La reforma electoral es el único proyecto que al Gobierno le interesa aprobar este año, por lo que la hermana presidencial no cederá en la discusión: es eliminación de las PASO o nada. Y los gobernadores advierten que, si la hermana presidencial realmente presiona, no habrá espacio para resistirse. “El federalismo no existe, este es un país unitario. Yo no quiero eliminar las PASO, pero si de repente hacen como en ‘Zonas Cálidas’ y ofrecen plata, ¿qué voy a hacer? Somos una provincia chica, es la única manera que tenemos de pagar los sueldos”, admite una de las manos derechas de Raúl Jalil. 

Ya empezaron a aparecer grietas en el muro de contención: entre los mandatarios del norte comenzó a hablarse de la posibilidad de suspender las PASO. Un punto intermedio –similar al que se llegó el año pasado con la suspensión de las primarias para las elecciones de medio término– que parte de la necesidad de supervivencia política de las provincias en un contexto de asfixia financiera y de caída de la recaudación. Hasta ahora, el Gobierno ha logrado ordenar a los gobernadores con este mecanismo, pero esta estrategia tiene fecha de vencimiento: después del Mundial, los gobernadores empezarán a demandar respuestas políticas. No solo económicas. 

Después del Mundial, los gobernadores querrán saber si Milei, en el caso de que se mantenga firme en las encuestas y Donald Trump no sufra una grave derrota en las elecciones, estará dispuesto a llegar a un acuerdo político. 

Pragmatismo o construcción nacional

En el Gobierno se reedita la discusión de 2025, cuando Santiago Caputo le discutía a Karina Milei que no había que armar listas en todas las provincias, sino que había que priorizar los acuerdos políticos con los gobernadores para sostener su apoyo en el Congreso. El caputismo argumentaba que no tenía sentido organizar La Libertad Avanza en las provincias solo para perder la batalla y, luego, enemistarse con el gobernador. La pelea, sin embargo, la ganó Karina, quien insistió en construir listas propias en todos los distritos y terminó llevandose el triunfo en gran parte del país. 

Manuel Adorni abraza a Santiago Caputo previo a dar su informe de gestión en el Congreso.

El 2027 será distinto. El Gobierno llegará más golpeado y con mayor necesidad de enviar mensajes de gobernabilidad, especialmente si el resultado de las elecciones norteamericanas no es favorable para los republicanos. En un escenario de debilidad, el Gobierno querrá sentarse a negociar. Y en el karinismo no le cierran la puerta a esa posibilidad: la secretaria de la Presidencia, insisten, siempre fue pragmática.

“Nosotros tenemos que llegar a 2027 con una estructura armada y sólida. A los partidos preparados, con diálogo con el territorio, con presidentes del partido que sean conocidos, por si hay que competir. Después se definirá provincia a provincia en base a lo que convenga”, explican cerca de Martín y Lule Menem, los armadores de la hermana presidencial en el territorio. Karina apuesta, incluso, a poner a Martín Menem en la boleta presidencial: no confía en nadie más para ese lugar

Martín Menem suena como candidato a vice de Milei

Algunas conversaciones están más avanzadas que otras. En Casa Rosada admiten que hay principios de acuerdo con Cornejo en Mendoza, con Leandro Zdero en Chaco y con Rogelio Frigerio en Entre Ríos. Otras alianzas son más sutiles, como con Sáenz en Salta o Carlos Rovira en Misiones. “Hay provincias que podemos ganar, como Córdoba o Santa Fe. Pero hay otras en la que los nuestros quieren competir, como en Salta o Tierra del Fuego que, si les decimos, se van a ordenar. Porque los votos son de LLA”, señala un dirigente que responde a los Menem. 

En otras provincias, como Santa Fe y Córdoba, las conversaciones pasan por otros carriles. Hay un chat de WhatsApp de gobernadores de Provincias Unidas que comienza a impulsar la idea de convocar a elecciones provinciales el mismo día, una suerte de “superdomingo electoral” previo a las elecciones nacionales desde donde posicionarse con fuerza. Incluye también a Jujuy, Chubut y Corrientes, aunque en el espacio desconfían de que todos terminen alineándose: en la lógica del sálvese quien pueda, los gobernadores que puedan cerrar con Milei, lo harán. 

La fortaleza del Gobierno depende de una sola cosa: de las elecciones en Estados Unidos. Si Trump gana, los gobernadores irán corriendo a alinearse y Karina podrá ser mucho más exquisita en las alianzas que elige. Si no, el escenario cambia y será el Gobierno el que tenga que ir a buscarlos a ellos. La decisión está en manos de la hermana presidencial, quien, como advierten en las provincias, podrá ser la salvadora o la sepulturera de Milei.

MCM/MG

En un funeral histórico y con más de 7 kilómetros de fila, miles de personas despiden al Indio Solari

En un funeral histórico y con más de 7 kilómetros de fila, miles de personas despiden al Indio Solari

Sin duelo nacional, el velatorio se realiza en Avellaneda tras la negativa del Gobierno nacional a hacerlo en el Congreso. La muerte de Solari movilizó a miles de seguidores.

Con una fila que arrancó a la madrugada y se extiende por más de 7 kilómetros, cientos de miles de fanátícos del Indio Solari despiden al artista en el Polideportivo Gatica, junto al Anfiteatro “Hugo del Carril”, dentro del Parque Los Derechos del Trabajador, en Villa Domínico, Avellaneda, sur del Conurbano.

Es, a esta altura, un funeral histórico como lo fue su arte que lo convirtió en uno de los artistas más importantes del país.

El gobierno bonaerense montó un importante operativo de seguridad en el lugar con 700 policías asignados, aunque no se descarta que se sumen más, incluso hasta 1500, disponiendo además tres postas de emergencias, 17 ambulancias, 60 promotores de salud y los cuatro hospitales del distrito preparados ante cualquier contingencia. 

Desde que la familia del exlíder de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota y de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado reveló dónde sería velado el artista, comenzó la procesión de fanáticos desde distintos puntos del país hasta el lugar, pasando algunos la noche allí en una vigilia que incluyó a grupos procedentes de Laferrere e Isidro Casanova al reparo del frío y el rocío.

La familia del Indio Solari compartió una publicación en la cuenta de Instagram del cantante, donde informó que “la despedida del Indio ya comenzó” y destacaron que “todo el mundo está peregrinando en paz hasta donde él espera y dejándole ofrendas, cantos, aplausos y lágrimas”

El gobierno nacional había ofrecido Tecnópolis, actualmente en proceso de privatización a pesar de que la familia y la oposición habían pedido el Congreso.

El velatorio comenzó pasadas las 11 de la mañana, en Avenida Bartolomé Mitre 5000. “Para dar tiempo a la gente que viene de lejos”, confirmó la familia. La Autopista Buenos Aires-La Plata no cobra peaje. Los trenes llegan a las estaciones Villa Domínico y Wilde, desde donde arranca la última peregrinación ricotera.

Carlos

El Parque Los Derechos del Trabajador fue fundado el 18 de noviembre de 1949. Tras el golpe de Estado de 1955, la dictadura lo rebautizó “Presidente Sarmiento”. En 1991 recuperó su nombre. Allí, en el microestadio que lleva el nombre de José María “El Mono” Gatica, ídolo popular del boxeo, que terminó viviendo en una villa en ese mismo barrio después de que el gobierno de la Revolución Libertadora le quitara la licencia de boxeador por peronista, será alojado el cuerpo del Indio Solari. A pocas cuadras, en el Cementerio Municipal de Avellaneda, también descansan los restos de Luca Prodan, el otro mito fundacional del rock nacional.

La muerte que paralizó al país

Carlos Alberto Solari murió el viernes 5 de junio a las 8:30 de la mañana, en su casa de Parque Leloir, Ituzaingó. Tenía 77 años. Su cuidadora llegó a las 8 y lo encontró en la pileta interior climatizada. Junto con Virginia Mones Ruiz, su esposa, sacaron el cuerpo del agua y llamaron a la emergencia médica. Las maniobras de reanimación no funcionaron.

La autopsia, realizada ese mismo viernes en la Morgue de Ituzaingó, determinó que murió de un accidente cerebrovascular hemorrágico. El fiscal Lucio Rivero, a cargo de la UFI N°2, fue claro: “En horas de la madrugada se había introducido en la pileta y, a raíz de haber sufrido un ACV hemorrágico, falleció en forma inmediata. No hubo ahogamiento.” El golpe que se detectó en la cabeza ocurrió cuando lo sacaron del agua.

Solari padecía la enfermedad de Parkinson desde 2016. Lo había hecho público ese año, en un recital en Tandil. Tenía el hábito de meterse en la pileta de noche para calmar los dolores que le generaba la enfermedad. El Parkinson fue la razón del retiro después de Olavarría en 2017, el último recital que dio con más de 400.000 personas. Veinte días antes de morir, el 15 de mayo, la UBA le otorgó el Doctorado Honoris Causa. No pudo ir. Mandó un mensaje grabado desde su casa: “Habla Indio. Quería agradecerles tanto al rectorado como a todos aquellos que han tenido que ver e impulsar esta distinción, que a mí me pone muy feliz. Les mando un gran abrazo y muchas gracias.” Fueron sus últimas palabras públicas.

La controversia por el velatorio

Horas después de confirmada la muerte, legisladores opositores pidieron formalmente al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, que el Palacio Legislativo abriera sus puertas para el velatorio. Firmaron Germán Martínez, Paula Penacca y Cecilia Moreau por Unión por la Patria, y el radical Pablo Juliano. Argumentaron que el Congreso, “como ámbito de representación de todos los argentinos”, era el espacio correspondiente.

Menem rechazó el pedido. Consultó con la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que concluyó que “la realización de un velatorio público de esta magnitud en el Congreso de la Nación no resultaría la alternativa más conveniente”. El edificio, dijeron, no tiene la infraestructura necesaria. En ese mismo edificio fueron velados Eva Perón, Juan Domingo Perón, Raúl Alfonsín y Mercedes Sosa.

La despedida del Indio Solari en Plaza de Mayo

El Gobierno ofreció Tecnópolis, en Villa Martelli. La ministra Monteoliva dijo: “Tuvimos consultas de parte de las provincias por si venían micros, entonces se pensó en un lugar donde los micros puedan llegar”. Según la versión que dio el Gobierno, la familia no respondió a ninguna de las dos alternativas y confirmó Avellaneda.

Sin duelo nacional pero con miles de ricoteros en las calles

La muerte generó en el entorno oficial una jornada incómoda. Ni Milei, ni Karina Milei, ni ningún ministro emitió declaraciones durante el viernes. El único funcionario que escribió algo fue el secretario de Cultura, Leonardo Cifelli. “Su obra perdurará para siempre en la historia del rock nacional. QEPD”, comentó. No hubo duelo nacional ni acción oficial prevista.

“Yo puse mensajitos”, dijo la ministra Monteoliva sobre su intento de comunicarse con la familia del Indio. “Karina y Manuel también, estamos los tres”, agregó hacia las 20, ya con una Plaza de Mayo colmada de ricoteros. El entorno del Indio no respondió.

La noticia llegó un viernes a la mañana y en pocas horas se organizaron misas ricoteras en todo el país por WhatsApp y redes sociales. Plaza de Mayo, el Monumento a la Bandera en Rosario, Patio Olmos en Córdoba, Plaza Belgrano en Jujuy, el Monumento a San Martín en Mar del Plata. En La Plata –ciudad donde se formaron Los Redondos– la misa fue en la esquina de 7 y 50.

En Plaza de Mayo, a las 16:30, ya había fanáticos con banderas y bombos una hora y media antes del horario pautado. La Policía de la Ciudad avanzó con escudos y disparó gases lacrimógenos. Hubo corridas. Luego volvió la calma. A las 18:20 arrancó “Ji ji ji” y el centro de la plaza se convirtió en un pogo. Minutos después, los presentes cantaron el Himno Nacional. Bengalas rojas y negras, fuegos artificiales, fanáticos trepados a las rejas de la Casa Rosada. “Es loco que cuando nos pasa algo venimos a la Plaza de Mayo, es como un refugio”, dijo una chica a un canal de televisión. “Por eso también en su momento fue bombardeada. Este lugar es nuestro punto de encuentro”

Misa ricotera en Plaza de Mayo.

Ayer, volvieron a reunirse en el Obelisco. Y hoy llegarán más personas desde distintos puntos del país. Vendrán de las provincias más alejadas del norte y del sur, quienes mejor representan el peregrinar ricotero. Se harán presentes los que lo vieron por primera vez en los 80 y los que lo descubrieron en los 2000. Habrán trabajadores del conurbano, el núcleo duro que hicieron propio cuando el público de clase media de los primeros años se fue, y universitarios que discuten el significado de las letras. Rolingas con campera de cuero y viejos que vieron a la banda en Obras. Pre-adolescentes que conocieron al Indio por el teléfono de sus padres, y familias enteras llorarán por el último artista que conmovió multitudes.

“El Indio ya no estará para crear nuevas canciones, pero la belleza que destiló sobre nuestras vidas no dejará de producirnos felicidad. Nuestra responsabilidad es continuar esa obra”, concluyó el círculo íntimo del Indio.

Con información de NA

LN/MG

El Indio Solari será despedido este domingo en Parque Domínico con un operativo de 1.500 efectivos

El Indio Solari será despedido este domingo en Parque Domínico con un operativo de 1.500 efectivos

La ceremonia comenzará a las 11 en el Parque Domínico, luego de una despedida privada realizada por familiares y allegados. Se espera una convocatoria masiva de seguidores de todo el país.

Carlos “El Indio” Solari, fallecido este viernes a los 77 años, será despedido este domingo desde las 11 en el Parque Domínico de Avellaneda, donde se realizará un homenaje público acompañado por un operativo de seguridad de al menos 1.500 efectivos.

La confirmación llegó después de varias horas de especulaciones sobre el lugar elegido para el último adiós al exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. La ceremonia se desarrollará en el predio conocido como Parque de los Derechos del Trabajador, ubicado sobre la avenida Bartolomé Mitre al 5000.

Una despedida abierta a los seguidores

Según había informado la familia, el homenaje público fue programado para este domingo 7 de junio, luego de una despedida privada realizada durante la noche del viernes. El cambio de fecha respondió a la intención de facilitar la llegada de seguidores que viajarán desde distintos puntos del país.

La despedida de Solari se espera multitudinaria y convocará a miles de personas que buscarán rendir homenaje a una de las figuras más influyentes de la historia del rock argentino.

Las alternativas que se evaluaron para el velatorio

En las últimas horas se analizaron distintas opciones para organizar el velatorio. Legisladores de varios bloques impulsaron gestiones para que se realizara en el Congreso Nacional, aunque la propuesta fue descartada. El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, señaló que, tras consultas con el Ministerio de Seguridad, se concluyó que el edificio no reunía las condiciones necesarias de infraestructura, logística y seguridad para un evento de esa magnitud.

También trascendió que el entorno del músico mantuvo conversaciones con Boca Juniors y Racing Club para evaluar la posibilidad de utilizar instalaciones de esas instituciones, aunque finalmente ambas opciones quedaron descartadas.

Por su parte, el secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, confirmó que el Gobierno ofreció el predio de Tecnópolis para la despedida pública. “Tenemos Tecnópolis para ofrecer, pero no pudimos comunicarnos con el abogado de la familia”, indicó el funcionario, quien además precisó que la seguridad del evento hubiera estado a cargo de la Policía Federal.

Del “comunista Indio Solari” al silencio: el dilema de Milei frente a una despedida multitudinaria

Del “comunista Indio Solari” al silencio: el dilema de Milei frente a una despedida multitudinaria

El Presidente evitó pronunciarse sobre la muerte del músico y apenas replicó un mensaje de Martín Menem. En 2017 lo había cuestionado duramente en redes sociales. La magnitud de la movilización obligó al Gobierno a involucrarse en la organización de la despedida.

Javier Milei eligió el silencio. O, más precisamente, eligió hablar de otra cosa. Mientras millones de argentinos despedían a Carlos “el Indio” Solari y las convocatorias espontáneas se multiplicaban en plazas, parques y calles de todo el país, el Presidente no emitió ningún mensaje de condolencia ni reconocimiento público a la figura del músico. Por el contrario, durante toda la jornada del viernes mantuvo una actividad habitual en sus redes sociales, dedicada casi exclusivamente a replicar mensajes vinculados a la marcha de la economía, elogios a la gestión oficial y videos del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger.

La muerte de Solari colocó al Gobierno frente a una incomodidad difícil de administrar. No porque existieran dudas sobre la dimensión cultural del personaje, sino precisamente por lo contrario. El Indio representa uno de los fenómenos populares más masivos y perdurables de la Argentina democrática, pero también encarna un universo simbólico que históricamente estuvo en las antípodas de la narrativa libertaria. Entre aquellos tuits de confrontación y el silencio institucional de estas horas se despliega un dilema que atraviesa a toda la administración Milei: cómo reaccionar frente a símbolos colectivos que desbordan la lógica de la batalla cultural y conservan una capacidad de movilización que ni la política ni las redes sociales consiguen explicar del todo.

La Misa ricotera en homenaje al Indio Solari tuvo como epicentro la Plaza de Mayo.

Durante buena parte del día, en la Casa Rosada pareció imponerse una reacción de cautela que rozó la indiferencia. Distintas versiones provenientes de despachos oficiales señalaban que no estaba previsto decretar duelo nacional ni habilitar el Congreso para una despedida pública. La explicación formal apuntaba a cuestiones de seguridad y logística. Hubo un único reconocimiento oficial. La Secretaría de Cultura, a cargo de Leonardo Cifelli, emitió un comunicado en el que expresó su “profundo pesar” y definió al Indio Solari como “un gran ícono de la música argentina”.

La distancia entre el ecosistema libertario y la sensibilidad ricotera no es solamente conceptual. Milei se expresó públicamente sobre Solari en al menos una oportunidad. Fue el 5 mayo de 2017, apenas dos meses después del multitudinario recital de Olavarría que terminó con dos personas fallecidas y marcó el final de la carrera en vivo del músico. “Si al Indio Solari le gusta tanto el paraíso comunista que viva en Cuba o Corea del Norte. También tiene Venezuela que adhiere a ese lujo!!!”, escribió entonces en su cuenta de X. Ante las respuestas de otros usuarios, redobló la apuesta: “En principio el comunista Indio Solari pasa parte de sus días en NY al margen de moverse en un avión privado (ej cuando rajó del desastre)”, agregó en referencia al polémico cierre de aquel recital.

Contraste cultural

El líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota encarnó durante años una sensibilidad cultural que el Gobierno suele asociar con tradiciones políticas y estéticas ajenas a su propia identidad. Sin ir más lejos, en el último tiempo, Solari se expresó como un abierto simpatizante “kirchnerista”. Sin embargo, cualquier intento de reducirlo a una etiqueta ideológica siempre resultó insuficiente. El Indio logró trascender las fronteras de la política partidaria para convertirse en uno de los pocos fenómenos culturales capaces de movilizar multitudes y ocupar un lugar singular dentro del imaginario colectivo argentino.

Quizás por eso las primeras horas posteriores a su fallecimiento encontraron al oficialismo sin una respuesta clara. En los pasillos de Balcarce 50 no parecían comprender que una cosa era confrontar con dirigentes opositores, periodistas o artistas desde el terreno de la pelea tuitera y otra muy distinta administrar la muerte de una figura cuya influencia desborda, mal que les pese, cualquier frontera ideológica y moviliza a sectores sociales tan diversos como difíciles de encasillar.

La situación comenzó a cambiar cuando las convocatorias espontáneas para homenajear al músico empezaron a multiplicarse en distintos puntos del país y cuando desde el entorno familiar se confirmó la intención de realizar una despedida pública. Recién entonces el Gobierno tomó verdadera dimensión de la magnitud del acontecimiento. En paralelo, se reforzó la seguridad en los alrededores de la Casa Rosada y se activaron contactos entre distintas áreas del Estado para monitorear posibles concentraciones de fanáticos.

Fue en ese contexto que Martín Menem debió salir a fijar una posición oficial. A través de un mensaje publicado en sus redes sociales, el presidente de la Cámara de Diputados descartó la posibilidad de realizar la despedida en el Congreso de la Nación. Según explicó, tras consultas con el Ministerio de Seguridad y las áreas técnicas correspondientes, “se concluyó que el Palacio Legislativo no reúne las condiciones de infraestructura, logística y seguridad necesarias para un evento de esta magnitud”.

El Indio Solari, atrás Skay Beilinson.

Al mismo tiempo, Menem buscó despejar la idea de un desinterés estatal frente al fallecimiento del músico. “Con la mayor y absoluta predisposición, el Gobierno nacional se encuentra a disposición de la familia para trabajar conjuntamente en la elección de un lugar que esté a la altura de lo que el Indio Solari representa para la sociedad argentina”, afirmó. La frase no fue casual. Funcionó como un intento de amortiguar las críticas que comenzaban a acumularse sobre la aparente frialdad oficial. El propio Milei acompañó esa postura limitándose a replicar el mensaje de Menem.

Sin embargo, el viernes por la tarde, puertas adentro del Gobierno comenzaba a imponerse otra preocupación: la dimensión que podía adquirir la despedida pública. En la Casa Rosada daban por hecho que la movilización sería masiva, con fanáticos llegando desde distintos puntos del país e incluso con consultas provenientes de varias provincias sobre la organización de los traslados. La posibilidad de que cientos de micros desembarcaran en la Ciudad de Buenos Aires durante el fin de semana obligó a las autoridades a involucrarse rápidamente en la búsqueda de una alternativa para el velatorio y a garantizar las condiciones de seguridad necesarias para una convocatoria de semejante magnitud.

A partir del mediodía del viernes, grupos de fanáticos del Indio Solari comenzaron a llegar a la Plaza de Mayo.

La cuestión ocupó buena parte de la agenda oficial durante toda la jornada. En el Ministerio de Seguridad, encabezado por Alejandra Monteoliva, trabajaban en el diseño de un operativo para contener la afluencia de seguidores que pretenden darle el último adiós al músico, mientras distintas áreas de la Casa Rosada y de la Cámara de Diputados mantenían contactos permanentes para evaluar escenarios y coordinar definiciones. La discusión ya no giraba únicamente alrededor de la figura del Indio ni de la relación histórica del oficialismo con el universo ricotero. El desafío pasaba por administrar una manifestación popular de dimensiones imprevisibles.

Aun así, el episodio expuso una tensión más profunda. El Gobierno puede sentirse cómodo cuestionando determinados sectores del mundo cultural o polemizando con artistas desde las redes sociales. Pero la muerte del Indio lo obligó a enfrentarse con algo bastante menos sencillo: la persistencia de símbolos colectivos que atraviesan generaciones y siguen formando parte de la identidad emocional de millones de argentinos. Y frente a fenómenos de esa escala, las categorías habituales de la batalla cultural libertaria parecen ofrecer respuestas bastante más limitadas.

PL/MG

Milei, el presidente que se cree un rockstar pero se negó a despedir a la mayor leyenda del rock nacional

Milei, el presidente que se cree un rockstar pero se negó a despedir a la mayor leyenda del rock nacional

La muerte del Indio Solari volvió a mostrar un gobierno que no puede sentir empatía ante el dolor ajeno. El miedo ante una multitud ricotera que no pide permiso. La falta de reacción para poder despedir a uno de los mayores artistas del país.

La muerte, como cualquier situación extrema, nos deja al descubierto. Nos muestra tal cual somos. Ni el Indio Solari, o más bien su muerte, ni Javier Milei, son una excepción. La noticia del fallecimiento de uno de los mayores artistas que tuvo este país mostró al Gobierno libertario sin capacidad de reacción y volvió a exponer la falta de empatía ante el dolor ajeno.

El Indio tendrá hoy su funeral a la altura de quien fue. Desde hace dos días, sus fans no paran de rendirle homenaje. Rebalsaron la Plaza de Mayo, volvieron a juntarse en el Obelisco y se agolparon en cada rincón del país. Ni la familia ni sus fans son los perjudicados por la decisión del Gobierno de negarle un funeral cómo si lo tuvieron otros artistas de su embergadura –Mercedes Sosa, Sandro, Gustavo Ceratti–. El que termina padeciendo esa decisión es este Estado maltrecho que otra vez vuelve a ponerse de espaldas a quienes sufren.

El Indio Solari, no hay ninguna duda, estaba en las antípodas de este gobierno y de los hermanos Milei. No sólo por lo que pensaba, por las fotos con Cristina Kirchner o los elogios a su hijo. Más bien porque el Indio fue la voz de esas generaciones de desangelados, le dio cuerpo a un fenómeno tan único e inmanejable que dificílmente pueda encontrarse en este planeta otro artista con la capacidad de convocatoria que él tenía. Y sobre todo, porque mostró que para ser masivo y popular no hace falta ser vulgar.

Mientras en todo el país se replican las “misas” ricoteras para llorar la muerte del héroe, el Gobierno prefirió enfrascarse en un debate sobre la conveniencia o no de darle espacio a semejante multitud. Un debate esteril, porque la multitud se terminó convocando sola sin pedir permiso a nadie. Es, en definitiva, lo que Indio enseñó en todo estos años.

Vi por primera vez a los Redondos en el año '89 en alguna disco de la calle Corrientes de la cual no recuerdo su nombre. Era un lugar atestado de gente y humo. La banda empezaba a salir del under y todos los espacios le quedaban chicos. No era fanática pero tenía varios cassettes grabados, me sabía varias letras y tenía claro que el cantante era pelado y que Patricio Rey no existía. La primera impresión fue un poco decepcionante. El tipo llevaba una chomba parecida a la que usaba mi ex novio jugador de rugby y se movía en el escenario sin demasiada gracia. No tenía ninguna de las parafernalias del rock and roll. ¿Donde estaban los pantalones de cuero y los gestos provocativos? Pero no, nada de eso hacía falta, porque como escribió Pablo Perantuono en este diario, el Indio era una rayo de energía musical que te atravesaba de cabo a rabo. Y sí, desde entonces, el Indio, los Redondos fueron parte de la banda sonora que musicalizó mi vida.

Ese mismo rayo, inexplicable y tan argento, que no necesita de cueros y parafernalias, es el mismo que atravesó a miles y cientos de miles y que convirtió a los Redondos y al Indio en un fenómeno único, y volvió sus conciertos en una ceremonia tan amplia que necesitó de misa y procesión.

Inmerso en el mundo que le dicta el algoritmo de su cuenta de X, el Presidente no supo que hacer frente al ídolo muerto y esa multitud que se avecinaba. Prefirió ignorarlos. Extraño de parte de alguien que se autopercibe como un rockstar.

No hubo hasta el cierre de esta columna una sola muestra de condolencias por parte del Gobierno –a excepción del tweet del secretario de Cultura que de tan escueto pareció una provocación– ante la muerte de uno de los mayores artistas del país. No pasará mucho tiempo, cuando ya no cuente con los privilegios del poder, que Javier Milei será recordardo por haber tomado una decisión tan obtusa.

El Indio Solari logró convocar multitudes como nadie lo hizo y vivió toda su vida como un auténtico rocker, un rocker sin cueros pero como un auténtico outsider. Eligió vivir fuera del sistema y construyó el suyo.

En estos días en que las imágenes de sus conciertos aparecen en loop me vino a la memoria aquel “recital” que el presidente Milei ofreció en el Movistar Arena. La banda de aduladores, los excesos de cuero en la vestimenta, los movimientos exagerados sobre el escenario, la inexplicable necesidad de hacerlo, transformaron el espectáculo en un concierto de rock hecho con ofertas de Temu.

Hoy, el Indio Solari tendrá su misa ricotera. El Presidente podrá conformarse con la que le ofrece por streaming un tal Gordo Dan.

MG