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Este jueves hay sesión en la Legislatura para suspender las PASO y el kirchnerismo buscará avanzar para que haya elecciones concurrentes. La pelea se podría judicializar y, si el gobernador desdobla por decreto, Cristina amenaza con ir como diputada provincial.
Axel Kicillof enfrentará este jueves un día decisivo en el marco de su pelea con Cristina Fernández de Kirchner, en el que podría dar alguna definición sobre el calendario electoral de la Provincia, el tema que mantiene en vilo a las distintas tribus del peronismo.
La sesión en la Legislatura, prevista para las 14, tiene en su temario cinco proyectos para suspender las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). A unas pocas cuadras y una hora después, arrancará un acto en el teatro Argentino de La Plata, organizado por la subsecretaría de Economía Popular, encabezada por Daniel Menéndez, en el que disertará el gobernador.
Las diferencias que arrastran hace meses Cristina y Kicillof se profundizaron en las últimas semanas debido a la discusión por el cronograma electoral. Mientras que el gobernador quiere desdoblar la elección provincial y suspender las PASO, la presidenta del PJ presiona por elecciones concurrentes, es decir, que se hagan el mismo día que las nacionales, previstas para el 26 de octubre.
Además de Cristina y Kicillof con sus respectivos equipos, la pelea se amplificó a los intendentes, que se sintieron presionados a elegir bandos. El gobernador consiguió que unos 45 se expresaran a favor de su pedido de desdoblamiento. En el PJ lo chicanean con que, si bien ese número es contundente sobre el total de 84 intendentes peronistas, representa una minoría en términos de votos. “En las PASO de 2023, esos intendentes peronistas obtuvieron 1.303.262 votos. El total de votos de Kicillof al ser reelecto fue de 4.330.382. Tendrán muchos municipios, pero no tantos votos”, sacan cuentas desde el Patria.
El kirchnerismo intentó una jugada para que la Legislatura fije la fecha en los comicios provinciales, por eso presentó un proyecto a través de Teresa García en el que además de suspender las PASO –como reclamó el gobernador– le agrega un artículo para fijar que las elecciones sean concurrentes (en la msima fecha que las nacionales que se llevarán a cabo el 26 de octubre). La pulseada se profundizó al punto de que tanto el Poder Ejecutivo como el Poder Legislativo se arrogan la facultad constitucional de fijar la fecha electoral. García, presidenta del bloque de senadores de UP, llegó a deslizar que sería “inconstitucional” que esa fecha la fije el gobernador por decreto.
En caso de que el kirchnerismo y La Cámpora acudan a los tribunales por el desdoblamiento, el axelismo no descarta dar la pelea en la Justicia. “Igual queremos creer que no cruzarán ese límite”, respondieron a elDiarioAR fuentes de la gobernación bonaerense.
Lo cierto es que, en esta discusión que parece estar fuera de control, tampoco descartan una fractura. “El martes, el kirchnerismo estaba negociando con el PRO y LLA para meter de prepo la concurrencia en el proyecto de (el massista) Rubén Eslaiman”, afirmó una fuente cercana al gobernador.
En La Plata repiten que este jueves no habrá novedades sobre el desdoblamiento, porque se tomarán el tiempo para pensar una respuesta y aun siguen apostando a “encontrar una salida consensuada”. Pese a eso, en el peronismo corre la versión de que el decreto para desdoblar ya está redactado y que la fecha elegida para la elección bonaerense sería el 13 de agosto.
El domingo a la noche, Cristina participó de una cena en un restaurante de Ezeiza con intendentes y gobernadores afines, a quienes les sugirió que podría presentarse como primera diputada provincial por la Tercera Sección Electoral en caso de que Kicillof avance con el desdoblamiento. Sería una jugada muy audaz, que abre distintas lecturas: ¿se trató solamente de una amaneza para que llegue a los oídos de Kicillof y evitar que desdoble, o de verdad está dispuesta a jugar a fondo? Desde el Patria no lo confirman, pero en La Plata no descartan que de verdad esté dispuesta a hacerlo.
El tema resulta sensible, porque la Tercera comprende a los municipios más grandes en términos electorales y en algunos de ellos los intendentes están inclinados por Kicillof, como en el caso de La Matanza o Avellaneda, donde Jorge Ferraresi se convirtió en uno de los principales promotores de la emancipación.
La pelea entre ambos espacios ya empezó a impactar en la gestión. El martes, Kicillof tuvo la primera baja de un funcionario de La Cámpora en su gobierno. El subsecretario de Deportes, Leandro Lurati, dejó su cargo con críticas explícitas a Andrés “Cuervo” Larroque, ministro de Desarrollo de la Comunidad y su jefe directo según el organigrama bonaerense. La salida despertó dudas sobre qué podrían hacer otros camporistas en el gobierno, como Juan Martín Mena (Justicia), Florencia Saintout (Cultura) y Daniela Vilar (Ambiente).
En el axelismo consideran que se llegó a una situación de no retorno por el hecho de que La Cámpora y Cristina no quisieran aceptar que Kicillof formara parte de una mesa de discusión de la estrategia. “Es tan sencillo como eso: no le quieren dar el lugar que sí le dieron a (Martín) Insaurralde en el 23”, afirmó a elDiarioAR uno de sus colaboradores. Si bien insisten en que el desdoblamiento debe ser “un entendimiento con reglas claras de todas las partes”, también culpan al otro sector por avanzar sin intentar llegar a un consenso. Mientras tanto, los distintos sectores analizan candidatos y estrategias, sin descartar una fractura.
LA/DTC
Los aranceles anunciados por el presidente norteamericano comenzarán a regir el 5 de abril e imponen un nuevo piso del 10% para todos los países. Trump aseguró que "los empleos y fábricas volverán a nuestro país". En Argentina, las medidas tendrán efecto sobre productos alimenticios, químicos, plásticos y textiles, además del acero, el aluminio.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido imponer un arancel global del 10% a todas las importaciones y avanzará con gravámenes adicionales para aquellos países que tienen elevadas barreras comerciales y fiscales —como el IVA europeo— sobre productos y servicios estadounidenses, adelantaron funcionarios estadounidenses.
Esos aranceles específicos para cada país o bloque económico, como la Unión Europea, comenzarán a aplicarse a partir del 9 de abril, detallaron esos funcionarios en una llamada con la prensa. El arancel base del 10% comenzará a aplicarse antes, el sábado 5 de abril, según esas fuentes.
Trump se encuentra en estos momentos ofreciendo detalles de los aranceles que cada uno de esos países pagará, además del 10% que afectará a todo el mundo, en un gran evento en la Rosaleda de la Casa Blanca titulado 'Make America Wealthy Again' (“Hacer a EE. UU. rico de nuevo”).
Desde los jardines de la Casa Blanca, Trump dijo que con estas medidas se iniciará “una nueva era dorada en los Estados Unidos”.
Trump acusó al resto de los países de “aprovecharse de los Estados Unidos” y los acusó de “manipular la moneda en perjuicio del dólar”. El presidente dijo que impondrá un arancel del 25% a todos los autos fabricados en el exterior.
Trump adelantó que firmará una orden ejecutiva en la que establecerá aranceles recíprocos generalizados contra los socios comerciales de la potencia norteamericana: “Firmaré una histórica Orden Ejecutiva que instituye aranceles recíprocos a países de todo el mundo. Recíprocos quiere decir: ellos nos lo hacen a nosotros, y nosotros se lo hacemos a ellos”, dijo en la Casa Blanca.
“Este es uno de los días más importantes, en mi opinión, de la historia de Estados Unidos”, sostuvo Trump. “Con estas acciones vamos a lograr hacer de Estados Unidos un gran país nuevamente. Trabajos y empresas volverán a nuestro país, romperemos barreras comerciales”.
“Esta va a ser la era dorada de Estados Unidos”, resaltó el republicano, en lo que llamó “el Día de la Liberación”.
Trump anunció aranceles del 10% para las importaciones de Argentina, Brasil, Colombia y Chile, entre otros países latinoamericanos, como parte de una batería de aranceles “recíprocos” en todo el mundo. Justificó esta medida porque, según dijo, estos países contemplan aranceles del 10 % para productos estadounidenses. Resta esperar la reacción del presidente Milei y su comitiva, que en estos momentos está realizando un viaje a EEUU en el marco de las negociaciones con el FMI.
“Estos aranceles no son totalmente recíprocos, son recíprocos amables. Mi respuesta es muy simple, si se quejan y quieren un arancel cero, entonces fabriquen aquí en Estados Unidos, por que no hay arancel”, aseveró Trump.
“A los presidentes extranjeros, primeros ministros, reyes y reinas y embajadores que nos han llamado pidiendo exenciones a estos aranceles, les dijo terminen sus propios aranceles, bajen las barreras y no manipulen las divisas”, añadió el mandatario.
En este sentido, explicó que China posee 67% de aranceles que se cargan a Estados Unidos. “Estaremos cargándole un arancel de 34%”.
También habló sobre la Unión Europea. “Son muy difíciles, ellos nos estafan, es tristísimo de ver. 20% les vamos a cargar”.
Sobre Vietnam, dijo que les cargan 90% de aranceles y que Estados Unidos solo aplicará 46%.
En tanto, sobre Japón, aclaró que dijo que son “muy inteligentes”, pero que le cargarán 24% de aranceles en comparación con el 46% que la nación del sol naciente le aplica a autos.
También dijo que aplicarán una tarifa recíproca a Suiza (31%); Reino Unido (10%); Brasil (10%); Pakistán (58%).
Anunció a su vez un arancel del 17% para Israel, que se suma al gravamen global del 10% que el mandatario anunció sobre todos los países, de modo que el mayor socio de Washington en Oriente Medio enfrentará un arancel total del 27%.
MU con información de agencia EFE
El anunciado "día de la liberación" de Trump ya deja las primeras consecuencias negativas en la economía mundial.
Los aranceles anunciados por Trump, país por país
Donald Trump finalmente está cumpliendo con su promesa de campaña de “construir el muro”. Solo que en lugar de vallas de acero a lo largo de la frontera con México, el muro está hecho de aranceles y rodea a todo Estados Unidos.
En su estilo incoherente, Trump expuso durante un discurso pendenciero el miércoles en los jardines de la Casa Blanca los planes para un arancel generalizado a la importación que irá desde el 10% hasta más del 40%.
El Presidente prometía una “liberación”, pero lo más probable es que el primer impacto sea un aumento en los precios para los consumidores estadounidenses y una incertidumbre destructiva para las empresas, exacerbando una desaceleración económica que puede haber comenzado ya.
Fuera del muro arancelario, los países se verán afectados en función de su dependencia económica de las exportaciones a Estados Unidos y de su exposición al sistema de comercio mundial. Para algunos, el efecto podría ser devastador.
El Reino Unido respirará aliviado al verse abofeteado solo con el mínimo del 10% tras la estrategia de seducción desplegada por Keir Starmer, y es posible que la UE se estuviera temiendo un arancel peor que el 20%. A otros países Trump les puso tipos mucho mayores: 46% para Vietnam, 49% para Camboya y 29% para Pakistán, por ejemplo.
Es difícil predecir el efecto preciso que tendrán unos aranceles históricos por su magnitud. Un factor clave es la reacción de las economías afectadas: poner aranceles de represalia tiende a empeorar una situación que ya es mala, aunque en el corto plazo puedan tener sentido político, tal y como demuestran las encuestas de Mark Carney en Canadá.
Otra cuestión es la posibilidad de una apreciación del dólar, algo que suavizaría el golpe para los importadores estadounidenses y podría limitar el alza en los precios al consumidor debido al encarecimiento de los productos y materiales importados.
Pero el principal desafío para evaluar con exactitud el impacto de los planes es otro, y es que la declaración de Trump no pone punto final al periodo de profunda incertidumbre económica que comenzó con su llegada a la Casa Blanca, sino todo lo contrario. Es el pistoletazo de salida para una nueva pelea, impredecible por naturaleza, donde los gobiernos de otros países responderán con sus propios aranceles punitivos a la vez que negocian duramente para acogerse a posibles exenciones.
Es probable que estas negociaciones tengan sus propias consecuencias económicas. En el Reino Unido, por ejemplo, el “acuerdo económico” que aspiran a alcanzar los ministros parece incluir concesiones a las grandes tecnológicas estadounidenses y una reducción de aranceles a los alimentos importados de EE.UU.
También sigue sin estar claro hasta qué punto Trump cederá a la persuasión. Por un lado, parece disfrutar del teatro de los aranceles, exigiendo concesiones políticas que luego presenta como un acuerdo ganador.
Los analistas han argumentado en varias ocasiones que el presidente podría dar marcha atrás con sus políticas más duras ante una caída drástica en el precio de las acciones. Su secretaria de Prensa, Karoline Leavitt, insistió el martes en que Wall Street “estará bien” tras la entrada en vigor del paquete de aranceles.
Pero en otros momentos, Trump ha parecido sugerir que un poco de turbulencia en los mercados podría formar parte del plan. “Hay un período de transición, porque lo que estamos haciendo es muy grande”, dijo hace poco durante una entrevista en Fox News en la que también se negaba a descartar la posibilidad de una recesión.
También está la cuestión menor de los ingresos que su Gobierno espera generar con los aranceles para financiar recortes impositivos. El asesor comercial de la Casa Blanca, Peter Navarro, ha sugerido que podrían recaudar la extraordinaria cifra de 600.000 millones de dólares al año (unos 546.000 millones de euros), y eso no es muy compatible con ofrecer exenciones a cada gran economía que llame a la puerta.
Ceder también atentaría contra otro de los objetivos, a veces contradictorios, de Trump: persuadir a las empresas para que creen nuevos puestos de trabajo industriales al abrigo del muro arancelario.
Adivinar lo que va a suceder es prácticamente imposible. Es lo que venían diciendo los atónitos expertos en comercio internacional antes del “día de la liberación” de Trump, y probablemente es lo que seguirán diciendo tras el discurso de Trump en los jardines de la Casa Blanca.
Todo ello significa un nivel de incertidumbre alarmante, algo que detestan tanto los consumidores como las empresas. Los índices de confianza del consumidor en EEUU ya venían en fuerte caída. No han contribuido a mejorar el ánimo las semanas de noticias sobre los ambiguos planes arancelarios ni las decenas de miles de puestos de trabajo perdidos en el gobierno por la labor del “departamento de eficiencia gubernamental” de Elon Musk.
Sin saber cuánto tiempo durarán los aranceles, los desconcertados ejecutivos de las salas de juntas pueden mostrarse reacios a seguir adelante con grandes inversiones como las que requerirían traer las fábricas de nuevo a EEUU, por ejemplo, que es lo que Trump espera que ocurra.
Cualesquiera que sean las posibilidades a medio plazo de que los puestos de trabajo y las fábricas “vuelvan en todo su esplendor” a EEUU, como predijo Trump, por ahora una “Trumprecesión parece significativamente más probable” que la “edad de oro” que había prometido.
Traducción de Francisco de Zárate
La decisión del republicano es equiparar las tasas de importación locales al mismo nivel que cobran otros países para la compra de productos estadounidenses. En el caso de la Argentina, el arancel mínimo será del 10% y comenzará a regir el próximo 5 de abril.
Las ventas de sectores estratégicos de la Argentina, como el aluminio y el acero, se verán afectadas por la suba de aranceles a las importaciones anunciada este 2 de abril por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La medida que tendrá un fuerte impacto en las exportaciones argentinas.
Aunque la Argentina no fue nombrada durante el anuncio de Trump, en una tabla que se difundió entre los acreditados de prensa en la Casa Blanca se precisa que Estados Unidos aplicará un 10% de aranceles a las importaciones argentinas.
La decisión del republicano es equiparar las tasas de importación locales al mismo nivel que cobran otros países para la compra de productos estadounidenses.
En el caso de la Argentina, el arancel mínimo será del 10% y comenzará a regir el próximo 5 de abril.
Si bien aún restan conocer los detalles, sí se sabe que la medida implicará un aumento en los costos de importación en muchos rubros.
Según datos de Cancillería, la Argentina comercializó US$352 millones en aceite de soja en bruto al mercado estadounidense en el primer bimestre de 2025.
Estados Unidos es uno de los principales destinos de las exportaciones nacionales, liderados por el sector del oil y el gas, metales primarios y alimentos procesados.
De acuerdo con un informe sobre el comercio bilateral entre Estados Unidos y la Argentina, elaborado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham), en 2024 la Argentina logró revertir la tendencia deficitaria de años anteriores, generando una balanza comercial superavitaria para la Argentina de aproximadamente US$302 millones.
“Esto se explica principalmente por una reducción importante de las importaciones argentinas, que representaron US$6.193 millones y un leve aumento de las exportaciones que sumaron US$6.395 millones”, indicó.
Sin embargo, hasta ahora, se presentaban importantes diferencias arancelarias entre ambos países según los respectivos productos.
En cuanto a los aranceles, en algunos casos Estados Unidos no cobra por las exportaciones argentinas, como en el caso de productos eléctricos, mientras que la Argentina cobra 8,8% a las exportaciones del gigante americano.
A partir de la decisión de Trump, ambos aranceles se equipararían, es decir que los fabricantes locales que vendan a Norteamérica comenzarán a pagar 8,8% de arancel.
Con información de NA.
IG
El presidente de EEUU ha anunciado en un evento desde la Casa Blanca la imposición de aranceles del 25% sobre todos los vehículos fabricados fuera del país e impuestos a la importación de productos desde el 10% hasta casi el 50% en el caso de algunos países.
El presidente estadounidense, Donald Trump, presentó una serie de “aranceles recíprocos” a la importación de productos de diferentes países con porcentajes que varían desde una tasa mínima del 10% hasta el 50% en función de las tarifas que la administración norteamericana considera que estos países aplican a los productos de EEUU.
Trump afirma que los Estados Unidos aplicarán estos aranceles en base a las tarifas que cada país impone a ciertos productos procedentes de EEUU y “otras formas de hacer trampas”. Entre los países afectados por la política arancelaria anunciada este miércoles por la nueva administración no se encuentran ni Canadá ni México.
En las principales economías del mundo:
China: 34%
España y la Unión Europea: 20%
Reino Unido: 10%
Japón: 24%
Corea del Sur: 25%
India: 26%
Brasil: 10%
Indonesia: 32%
Malasia: 24%
Sudáfrica: 30%
Suiza: 31%
Tailandia: 36%
Taiwán: 32%
Vietnam: 46%
Arabia Saudí: 10%
Argentina: 10%
Australia: 10%
Chile: 10%
Colombia: 10%
Egipto: 10%
Emiratos Árabes Unidos: 10%
Nueva Zelanda: 10%
Perú: 10%
Singapur: 10%
Turquía: 10%
Otros aranceles superiores al 10%
Angola: 32%
Argelia: 30%
Bangladés: 37%
Bosnia y Herzegovina: 35%
Botswana: 37%
Brunei: 24%
Camboya: 49%
Camerún: 11%
Chad: 13%
República Democrática del Congo: 11%
Costa de Marfil: 21%
Fiji: 32%
Filipinas: 17%
Ghana: 17%
Guinea Ecuatorial: 13%
Guyana: 38%
Irak: 39%
Islas Malvinas: 41%
Isla Norfolk: 29%
Israel: 17%
Jordania: 20%
Kazajistán: 27%
Laos: 48%
Lesoto: 50%
Libia: 31%
Liechtenstein: 37%
Macedonia del Norte: 33%
Madagascar: 47%
Malawi: 17%
Mauricio: 40%
Moldavia: 31%
Mozambique: 16%
Myanmar: 44%
Namibia: 21%
Nauru: 30%
Nicaragua: 18%
Nigeria: 14%
Noruega: 15%
Pakistán: 29%
Reunión: 37%
San Pierre y Miquelon: 50%
Serbia: 37%
Siria: 41%
Sri Lanka: 44%
Túnez: 28%
Vanuatu: 22%
Venezuela: 15%
Zambia: 17%
Zimbabue: 18%
Además, los siguientes países recibirán los aranceles mínimos del 10%: Afganistán, Albania, Andorra, Anguila, Antigua y Barbuda, Armenia, Aruba, Azerbaiyán, Bahamas, Barbados, Baréin, Belice, Benín, Bermudas, Bolivia, Burundi, Bután, Cabo Verde, República Centroafricana, República del Congo, Comoros, Costa Rica, Curaçao, Djibouti, Dominica, República Dominicana, Ecuador, Eritrea, Etiopía, Gabón, Gambia, Georgia, Guadalupe, Guatemala, Guinea Bissau, Guinea, Granada, Guayana Francesa, Haití, Honduras, Irán, Islandia, Islas Caimán, Islas Cocos, Islas Cook, Isla de Natividad, Islas Vírgenes Británicas, Islas Heard y McDonald, Islas Marshall, Islas turcas y caicos, Islas Salomón, Jamaica, Kenia, Kirguistán, Kiribati, Kosovo, Kuwait, Líbano, Liberia, Maldivas, Mali, Martinica, Marruecos, Mauritania, Mayotte, Mónaco, Montenegro, Montserrat, Micronesia, Mongolia, Nepal, Níger, Omán, Panamá, Papúa Nueva Guinea, Paraguay, Polinesia Francesa, Qatar, Ruanda, Sudán, Sudán del Sur, Santo Tomé y Principe, Sierra Leona, Svalbard, Saint Maarten, El Salvador, Samoa, San Marino, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Santa Helena, Senegal, Suazilandia, Saint Kitts y Nevis, Surinam, Tanzania, Tayikistán, Tímor-Leste, Togo, Tonga, Trinidad y Tobago, Tokelau, Turkmenistán, Tuvalu, Ucrania, Uganda, Uruguay, Uzbekistán y Yemen.