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Exportadores, industriales y las economías regionales alertan por los aranceles que Trump impuso para la Argentina

Exportadores, industriales y las economías regionales alertan por los aranceles que Trump impuso para la Argentina

Primeras reacciones de la suba de aranceles del 10% para la Argentina. Una radiografía de los sectores afectados y las voces de expertos. El Presidente hizo un viaje relámpago a EE.UU. pero no consiguió su foto con el republicano.

Milei anunció que la Argentina readecuará su legislación para atenuar el impacto de los aranceles de Trump

Donald Trump cumplió una de sus promesas de campaña: aplicar aranceles a las importaciones de Estados Unidos. En lo que el llamó el “Día de la Liberación”, anunció un arancel base del 10% para la mayoría de los países, incluyendo a Argentina, con guarismos más elevados China ( 32%), India (26%) y la Unión Europea (20%), naciones con las que EE.UU. mantiene déficits comerciales significativos o considera que tienen prácticas comerciales desleales. El carácter transversal de esta medida marca un giro en la política comercial norteamericana –el Wall Street Journal lo calificó como un nuevo orden económico mundial–.

Si bien Argentina no aparece como protagonista, tiene inevitablemente impacto en el país: tanto de manera directa por el encarecimiento de productos que el país exporta al norte –energía, alimentos y bebidas y metales– como indirectamente por los efectos que puede causar esta medida en el comercio internacional (por ejemplo, la posibilidad de contramedidas por parte de China y otros países que elevaría la volatilidad de los mercados y los precios de las commodities).

La pregunta central sigue siendo si esta nueva estrategia arancelaria de EE.UU. es una táctica de negociación temporal o el inicio de una reconfiguración duradera del comercio internacional. Anoche el presidente Javier Milei se quedó sin su ansiada foto con Trump en su viaje relámpago a Florida, pero aprovechó la ocasión para volver a darle un guiño al republicano: sin criticar las medidas, dijo que su gobierno será un buen alumno. “La Argentina va a avanzar en readecuar la normativa de manera que cumpla con los requerimientos de las propuestas de aranceles recíprocas elaborados por el presidente Donald Trump”, lanzó, y agregó: “Vamos a avanzar en la armonización de los aranceles de una canasta de cerca de 50 productos para que fluyan más libremente entre nuestras dos naciones”.

La nueva relación carnal, en números

Estados Unidos es el tercer mayor socio comercial de Argentina, detrás de Brasil y China, con un intercambio de aproximadamente USD 12.000 millones anuales (promedio de los últimos diez años), según la consultora Abeceb. “El comercio bilateral entre Estados Unidos y Argentina es un pilar clave en la relación económica y política entre ambos países”, complementa un informe la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham) que, consultados por este diario, prefieren no hablar “hasta no tener más clara la información más allá del anuncio”. 

Argentina mantuvo históricamente una balanza comercial deficitaria con Estados Unidos de U$S3.000 millones promedio, con solo seis períodos de superávit entre 1990 y 2024. En 2024 se registró un leve superávit por una caída de las importaciones, motivada por la corrección de precios relativos y recesión local.

Según la consultora del exministro de Producción Dante Sica, el principal complejo exportador es el de Oil & Gas, junto con la industria química. Los productos destacados incluyen petróleo crudo, nafta y químicos orgánicos e inorgánicos, que en conjunto representaron el 36% de las exportaciones totales en 2024. El sector alimenticio y de bebidas –entre los que se destacan vino, miel, limón y carne bovina– representa el 17% del total exportado, mientras que los metales –oro, plata, aluminio y acero– representan el 22,6% de los productos vendidos.

Importantes subproductos en dos de los tres segmentos más relevantes para el comercio de Argentina con Estados Unidos quedaron fuera del alcance de las nuevas tarifas: las importaciones de petróleo crudo y gas natural, el acero, el aluminio, el cobre y el oro. Acero y el aluminio ya se encuentran alcanzados por un arancel del 25% que se mantiene vigente desde una medida anterior adoptada por la actual administración. 

Frente a esta situación, distintos sectores de la economía nacional analizan cómo puede afectarles esta nueva política comercial estadounidense.

Las exportaciones de cereales serían muy afectadas por los aranceles que impuso Trump.

Finanzas: más incertidumbre global, menos margen para Argentina

En contextos de alta volatilidad, los inversores tienden a optar por posiciones conservadoras, retirando apuestas en países con calificaciones crediticias de riesgo alto. Paula Gándara, CIO de Adcap Asset Management, considera que esta medida funciona como un shock externo por un exceso de oferta que agrava la incertidumbre global. Según su visión, estas medidas y el primer impacto a la baja en los mercados internacionales es una señal que prolonga la volatilidad.

La combinación de esta incertidumbre con el calendario electoral argentino podría demorar decisiones clave como la salida del cepo cambiario o una mejora en el riesgo país. “Quizás va a llevar más tiempo para que Argentina reaccione a los mercados internacionales”, señala Gándara. 

Agroindustria: riesgos de pérdida de mercado y alguna oportunidad

El informe de la Bolsa de Cereales “Trump y el inicio de una nueva era” concluye que, para el agro argentino, la medida puede traer tanto riesgos como oportunidades. En productos como carne bovina y limones –donde Argentina compite directamente con México y Canadá– podría haber pérdida de competitividad, ya que estos países están exentos de los nuevos aranceles. “Sin embargo, lo inestable de la relación con EE.UU. de ninguna manera nos permite descartar que en el futuro cercano sean sujetos de otro tipo de medida restrictiva”, asegura el informe elaborado por  Maximiliano Moreno y Juliana Inda.

En productos como vinos, aceite de oliva, azúcar y artículos de confitería, la Argentina podría mejorar su posición relativa frente a competidores como la Unión Europea (que enfrentará un arancel del 20%) y Sudáfrica (30%).

En el agro señalan que podría abrirse una ventana si otros países empiezan a reemplazar importaciones desde EE.UU. y buscan nuevos proveedores. “América Latina, y en especial Argentina y Brasil, podrían beneficiarse si logran posicionarse en esos mercados”, asegura en diálogo con elDiarioAR Javier Preciado Patiño, miembro del IDAA y exsubsecretario de Mercados Agropecuarios.

Los aranceles de Trump afectarían aún más la industria, que viene golpeada: ya en enero las exportaciones de automóviles y utilitarios fabricados en la Argentina disminuyeron interanualmente un 27,3%, de acuerdo con el Indec.

Economías regionales: el arancel llega en un momento crítico

Las economías regionales argentinas atraviesan una situación delicada, con baja competitividad y márgenes de rentabilidad erosionados por la política cambiaria. Marcelo Alós, doctor en Economía y secretario de Alimentos y Desarrollo Regional del Ministerio de Agricultura entre 2019 y 2021, advierte que este nuevo arancel podría ser “el golpe de gracia” para muchas de estas economías. Productos como la miel, que ya enfrentan dificultades para sostener exportaciones, podrían perder aún más terreno en el mercado estadounidense. “El consumidor va a ver ese producto más caro, y lo va a cambiar por otro más barato”, resume Alós.

Valentina Antuña, de Epyca Consultores, complementa que los alimentos son de los sectores más sensibles al cambio arancelario, dado que hoy enfrentan aranceles promedio de 4,6%. “Una suba al 10% podría volverlos directamente no competitivos. La miel, por ejemplo, tiene a EE.UU. como su principal destino: cerca del 50% de las exportaciones se dirigen allí”.

Industria: menos competitividad y más presión externa

“Estamos preocupados, muy preocupados”, expresó en una entrevista radial Daniel Funes de Rioja, titular de la Unión Industrial Argentina. Señaló que el 67% de las exportaciones argentinas a EE.UU. se concentran en 10 productos clave, entre ellos petróleo, oro, aluminio, vinos, carne y miel. “Esto no es de impacto neutro”, afirmó, y llamó a revisar la estrategia comercial del país frente a un contexto internacional cambiante.

Para Paloma Varona, economista y cofundadora de Misión Productiva, una red de profesionales que impulsa el debate sobre el desarrollo, la producción y la innovación, la medida afecta directamente la competitividad de sectores industriales argentinos que exportan a EE.UU., como los ya mencionados petróleo, aluminio, metales y alimentos procesados.

“Desde el punto de vista financiero, el anuncio de Trump suma incertidumbre a un contexto macroeconómico ya frágil, lo que puede desalentar la inversión y el consumo. En el plano comercial, los productos argentinos se encarecen, pierden competitividad y podrían enfrentar una menor demanda por parte de un consumidor estadounidense más cauteloso”, asegura.

Al igual que en otros sectores, Varona también advierte que si se escala a una guerra comercial, los excedentes productivos de potencias como China y la UE podrían ser redirigidos hacia mercados donde compite Argentina, tanto local como internacionalmente.

Las primeras réplicas del terremoto económico que generó Trump este miércoles ya se sienten en el país, muy vulnerable a cambios bruscos en la dinámica global. Y los temblores, según el pronóstico de los expertos, continuarán.

NR/MC

El Senado le marcó la cancha a Milei y dejó a García-Mansilla al borde de la ilegalidad

El Senado le marcó la cancha a Milei y dejó a García-Mansilla al borde de la ilegalidad

Con un quórum amplio y votos de todos los bloques, la Cámara alta rechazó las designaciones que el Presidente había realizado por decreto en la Corte Suprema. Lijo quedó fuera del máximo tribunal, mientras que el catedrático amaga con continuar en su cargo pese al revés legislativo.

El revés era previsible, pero no por eso dejó de doler. A las 20.30 del jueves, el tablero electrónico del Senado confirmó lo que en Balcarce 50 venían temiendo en silencio desde hacía días: los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, los dos candidatos que Javier Milei había designado por decreto para completar la Corte Suprema, habían sido rechazados. El resultado fue claro: el juez federal recibió 27 votos a favor y 43 en contra y el jurista, que ya asumió en la Corte, recibió 51 votos en contra: más de dos tercios del recinto. Pero lo que terminó de dejar al desnudo la fragilidad del oficialismo no fue la matemática parlamentaria sino la falta de control sobre el tablero institucional.

Milei se enteró de lo sucedido desde el exterior. Estaba en Estados Unidos, buscando su foto con Donald Trump y explorando terminar de concretar un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En Buenos Aires, mientras tanto, se desmoronaba la principal jugada política de su asesor más influyente. Santiago Caputo había diseñado la estrategia con un diagnóstico implacable: no hay mayorías legislativas, pero hay tiempo y hay audacia. El plan parecía simple: aprovechar el receso del Congreso, designar por decreto a los candidatos, darles un poco de aire con una jura exprés, y empujar luego el acuerdo parlamentario como si fuera apenas una formalidad. Nada salió como estaba previsto.

El peronista Mayans y el libertario Abdala, en medio de la sesión de este jueves en el Senado.

En un gobierno que se jacta de no negociar con la política tradicional, la votación del Senado fue algo más que una derrota. Fue la confirmación de que hay límites que ni siquiera un presidente en modo guerra puede forzar sin consecuencias. Lijo permanecerá en su juzgado en Comodoro Py, despojado de la proyección suprema que había imaginado. García-Mansilla, en cambio, parece elegir resistir. Juró en febrero como juez de la Corte y en el Gobierno sostienen que se quedaría hasta noviembre, pese a la negativa explícita del Senado. En la Casa Rosada avalan esa decisión y dan a entender que la única manera de removerlo de su cargo sería a través de un juicio político.

“García Mansilla va a seguir hasta el 30 de noviembre”, aseguró este jueves el jefe de Gabinete, Guillermo Francos. Según el funcionario, la continuidad del catedrático “es sin perjuicio de lo que defina el Senado”. Y añadió que, “de la misma manera, si su pliego se rechaza en este Congreso, el próximo que se instale a partir del 10 de diciembre va a ser otro y el Presidente podrá insistir con estos pliegos u otros para que sean tratados” en la Cámara alta. A esta altura, no está claro si el conflicto es institucional, jurídico o simplemente político. Lo único claro es que está abierto.

García-Mansilla juró en febrero como miembro de la Corte Suprema de Justicia, designado vía decreto por Milei.

El punto de inflexión fue la resolución 176/2025 de la Corte Suprema, firmada a comienzos de marzo por Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y el propio García-Mansilla, que dejó sin efecto la licencia extraordinaria que Ariel Lijo había pedido para dejar en pausa su juzgado federal. Con ese fallo, la Corte no solo cerró la puerta jurídica a su incorporación inmediata, sino que le marcó un límite al experimento institucional del oficialismo.

La sesión de este jueves fue un capítulo aparte. A la ofensiva del peronismo, que garantizó sus 34 votos, se sumaron los senadores de la UCR y el PRO. Hubo contactos de último momento, incluso un pedido de Eduardo Vischi, el jefe del bloque radical, a Santiago Caputo para que el Gobierno retirase los pliegos. Pero la decisión del oficialismo ya estaba tomada: que la suerte de los jueces quede en manos de los senadores.

Victoria Villarruel, presidenta del Senado.

La vicepresidenta Victoria Villarruel no estuvo presente en el recinto, en su rol de presidenta interina por el viaje del mandatario. En su lugar, el senador Bartolomé Abdala presidió un debate cargado de acusaciones cruzadas. Sin embargo, desde sus redes, la titular del Senado envió un mensaje frío pero claro: recordó que los pliegos habían ingresado “hace más de un año” y que no sería ella quien pusiera la cara por una votación que el Gobierno sabía perdida. “Ante las operaciones de la casta y la vieja política, no está de más aclarar que dado el viaje del Presidente, me encuentro en el ejercicio de la Presidencia”, escribió en X.

La publicación coincidió —o no— con un tuit teledirigido desde la cuenta que se le atribuye a Caputo, acusándola de incurrir en una supuesta ilegalidad. “Que hace la Vicepresidente de la Nación en ejercicio de la Presidencia de la Nación en su despacho del Senado operando la sesión de hoy? Casi seguro que es un delito eso”, lanzó al mediodía @MileiEmperador, alias “John”, el avatar del asesor presidencial todoterreno, cuyas publicaciones son leídas atentamente por todo el arco político.

Pero no fue la primera vez que un viaje de Milei genera conflicto en el Ejecutivo. En diciembre del año pasado, fue el propio Presidente el que acusó a Villarruel de avanzar con la sesión para la expulsión del senador Edgardo Kueider, detenido por contrabando en Paraguay, a pesar de saber que él se encontraba en un vuelo rumbo a Italia. En ese entonces, el mandatario había argumentado que ella debía reemplazarlo y que, por ello, la sesión era inválida. La polémica también había sido motorizada, al igual que este jueves, por @MileiEmperador.

La incógnita García-Mansilla

El más perjudicado por toda esta novela es García-Mansilla. Hasta hace un mes, su pliego generaba cierta simpatía entre sectores dialoguistas. Pero su decisión de aceptar la designación por decreto y jurar sin esperar el acuerdo del Senado fue interpretada como una traición. “Nos mintió en la audiencia”, repetían en el peronismo. En el radicalismo también lo desautorizaron. Su permanencia en la Corte, para muchos, ya no es legítima. Él insiste en quedarse. Pero si lo hace, deberá lidiar con el riesgo de un proceso de destitución.

Así y todo, la posibilidad de que García-Mansilla renuncie por su cuenta no está descartada. Algunos, en la Corte y en el Gobierno, lo ven probable: no por presión política, sino por coherencia doctrinaria. Es un constitucionalista, y sabe que está ocupando un cargo que la carta magna le asigna al Senado. Pero su silencio, por ahora, se mantiene.

García-Mansilla y Lijo, jueces de la Corte designados por Milei vía decreto. Uno juró como ministro del máximo tribunal. El otro, no. Este jueves ambos fueron rechazados por el Senado.

Lijo, en cambio, vuelve a su hábitat. No renunció nunca, no juró, y su regreso al Juzgado Federal N°4 es más una continuidad que una retirada. Eso no evita, sin embargo, que su postulación haya sido un fracaso rotundo. Lo que pudo ser su salto a la cima del poder judicial se volvió una escena incómoda: un juez que pidió licencia, que se la denegaron, que recibió un pliego rechazado y que ahora vuelve al llano como si nada.

En la Casa Rosada toman nota. Ya no se habla de avanzar con una nueva terna, ni de insistir con un acuerdo relámpago, sino de dejar que el tiempo haga su trabajo. Mientras García-Mansilla se aferra a su cargo con una legitimidad discutida y Lijo recompone su lugar en Comodoro Py, el Gobierno calcula costos y espera. En el fondo, lo que terminó de destruir la estrategia oficial fue la idea de que se podía construir poder institucional sin acuerdos. Eso que Milei creía domar a fuerza de voluntad, demuestra una vez más que también responde a reglas, ritmos y silencios que no se pueden decretar.

PL/MG

Lorenzetti presiona a García-Mansilla en la Corte: “Yo nunca aceptaría ser designado por decreto”

Lorenzetti presiona a García-Mansilla en la Corte: “Yo nunca aceptaría ser designado por decreto”

El miembro de la Corte Suprema, además, calificó el rechazo del Senado a los pliegos como "respetable". “Creo que más allá de las discusiones que puedan haber, lo cierto es que funcionan las instituciones", dijo el magistrado.

El juez de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, señaló que “es respetable” la opinión del Senado que el jueves rechazó los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla para integrar el máximo tribunal.

“El Senado se pronunció contra el Decreto, no contra los Candidatos, su decisión era predecible. El Senado opinó y eso es respetable”, expresó.

Además, tras asegurar que el futuro de García-Mansilla, el juez que asumió “en comisión” por un decreto del presidente Javier Milei, dependerá de una decisión personal, indicó: “Yo nunca aceptaría ser designado por decreto”.

“Creo que más allá de las discusiones que puedan haber, lo cierto es que funcionan las instituciones. El Senado opinó y eso es respetable. Si uno analiza lo que se discutió ayer, se habló más del decreto que de los candidatos. Si uno suprime mentalmente el decreto, la situación de los candidatos hubiera sido distinta”, dijo en diálogo con Radio Mitre.

Además, indicó: “La Corte es una institución que va más allá de las personas que la integramos. Estamos funcionando correctamente, se dictan sentencias, vamos a seguir haciéndolo más allá de todas las opiniones”.

Para Lorenzetti, “en estas situaciones, lo importante es ser claro, aplicar el Derecho, sino creamos una confusión muy perjudicial para la gente. Hay que ser muy serios”, sentenció. Y agregó: “La decisión del Senado hay que respetarla, no hay ganadores o perdedores. Soy muy respetuoso de las instituciones. Respeto al doctor Lijo”.

Sobre la decisión que debe tomar el máximo tribunal frente al recurso de queja que presentó Cristina Fernández de Kirchner y la recusación de García-Mansilla, en el marco de la causa Vialidad, por la que está condenada, Lorenzetti explicó: “Lo que entra en el tema de Vialidad es una queja porque no le concedieron un recurso. La Corte tiene que analizar si es correcto o no, y es un tramite interno muy transparente. Hay que dar una imagen institucional fuerte para la población”, concluyó.

Con información de agencias.

IG

Una medida cautelar prohibe a García Mansilla dictar sentencias mientras sea juez en comisión

Una medida cautelar prohibe a García Mansilla dictar sentencias mientras sea juez en comisión

Fue dictada por el juez federal Alejo Ramos Padilla quien aseguró que su designación “compromete gravemente el cumplimiento de los estándares constitucionales e internacionales de independencia e imparcialidad judicial”.

El Senado rechazó los pliegos de los dos candidatos de Milei a la Corte Suprema de Justicia

Apenas conocida la decision del Senado de frenar la incorporación a la Corte Suprema de los candidatos propuestos por el Gobierno, l juez federal de La Plata Alejo Ramos Padilla dictó una medida cautelar y le ordenó a Manuel García-Mansilla que se abstenga de intervenir en causas judiciales .

Es que el decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Austral fue designado en comisión por el presidente Javier Milei para ocupar un puesto en la Corte Suprema. La votación en contra del Senado da marcha atrás con esa designación.

En la cautelar, de cumplimiento obligatorio, Ramos Padilla advirtió que la situación de García-Mansilla “compromete gravemente el cumplimiento de los estándares constitucionales e internacionales de independencia e imparcialidad judicial”.

La medida de Ramos Padilla es en respuesta a la presentación realizada por el abogado Jorge Rizzo y el constitucionalista Andrés Gil Domínguez en el Juzgado Nacional en lo Civil y Comercial Federal N°2. Los abogados entienden que la incorporación de García-Mansilla a la Corte  vulnera la independencia judicial.

Para Ramos Padilla, el artículo 99 inciso 19 de la Constitución Nacional impide que un juez designado en comisión ejerza funciones jurisdiccionales, en tanto no haya recibido acuerdo del Senado. La cautelar es , de cumplimiento obligatorio, fue adoptada a través de una resolución firmada este miércoles, en el marco de una Ambos impugnaron la designación de García-Mansilla , por entender que

“La falta de acuerdo del Senado de la Nación no puede ser soslayada ni sustituida por una decisión del Poder Ejecutivo Nacional”, sostuvo el juez. Además, enfatizo que se trata de una “condición esencial para la validez del nombramiento” y que, en su defecto, “no puede válidamente ejercer la función jurisdiccional”.

Con información de Noticias Argentinas

El Senado rechazó los pliegos de los dos candidatos de Milei a la Corte Suprema de Justicia

El Senado rechazó los pliegos de los dos candidatos de Milei a la Corte Suprema de Justicia

A un mes de la designación por decreto de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, el Gobierno perdió la votación en la Cámara alta. El juez federal recibió 27 votos a favor y 43 en contra. Mientras que el jurista, que ya juró como juez de la Corte, recibió 51 votos en contra: más de dos tercios del recinto

El Gobierno jugó a todo o nada con la Corte Suprema y perdió. A un mes de la designación por decreto de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, el Senado rechazó los pliegos en el recinto con una mayoría abrumadora. En el caso de Lijo, el oficialismo solo logró sumar 27 votos a favor y 43 en contra (con la sorpresiva abstención del riojano libertario Juan Carlos Pagotto). El caso de García-Mansilla, que apenas sí recibió 20 votos a favor, fue más devastador: el actual juez de la Corte fue rechazado para ocupar ese cargo por más de dos tercios del recinto.

Ni las llamadas de último momento de Casa Rosada, ni las promesas grandilocuentes ni las presiones electorales, surtieron efecto: el Senado rechazó los pliegos propuestos por Javier Milei y dejó a García-Mansilla en una encerrona, ya que deberá definir si renuncia o si continúa en la Corte a pesar de que el Senado le quitó su respaldo. 

Santiago Caputo logró plegar a la UCR y a las fuerzas provinciales, pero no fue suficiente. El peronismo logró habilitar la sesión con ayuda de Mauricio Macri, los radicales Pablo Blanco y Martín Lousteau, y un herido exlibertario, Francisco Paoltroni, y terminó de hundir, así, la estrategia que el asesor todoterreno trazó junto a Sebastian Amerio, hace más de un año. 

En el caso de García-Mansilla, solo acompañaron con su voto los seis senadores libertarios, los dos santacruceños, Natalia Gadano y José Carambia, los dos misioneros, Sonia Rojas Decoud y misiones, y un grupo de PRO y radicales cercanos al Gobierno. Fue el caso de Luis Juez, Carmen Álvarez Rivero y Cristina Andrada, en el caso del PRO, y Mercedes Valenzuela (Corrientes) y Víctor Zimmermann (Chaco), en el caso de la UCR. En rechazo votó todo el peronismo y el resto de la UCR y el PRO. Fueron 51 votos en contra.

Lijo, en cambio, contó con más adhesiones de parte del peronismo. Entre los 43 votos a favor hubo avales de Carolina Moisés, los santiagueños José Neder y Claudia Ledesma Abdala, la formoseña María Teresa Gonzalez, el sanjuanino Sergio Uñas el tucumano Juan Manzur. En contra votaron, en cambio, muchos de los que no habían dado quórum pero que, al final, manifestaron su rechazo a Lijo. Este es el caso de la mayoría de los radicales, así como de algunos PRO como Luis Juez. 

Todos contra García-Mansilla

El futuro de los magistrados designados por decreto se selló apenas comenzó a sonar la chicharra y el peronismo consiguió el quórum para dar inicio a la sesión. El Ejecutivo se había negado a retirar los pliegos, como le habían rogado sus aliados en el radicalismo, y había decidido apostar todo o nada a que la sesión no se realizaría. Pero falló. Solo lograría ahuyentar al bloque radical que, a pesar de prometer que daría quórum, no bajó y dejó solos a Martín Lousteau y Pablo Blanco. También logró ahuyentar a la cordobesa Alejandra Vigo - otra que había prometido bajar y, al final, no lo hizo - y la jujeña Carolina Moises, la única peronista que pegó el faltazo al momento de la verdad. 

“Defender la Constitución Nacional no es cuestión de capricho o partidaria. ¿Los senadores que están sentados qué van a decir que situación como esta se convierta en regla?”, advirtió la larretista Guadalupe Tagliaferri, quien se señaló que nunca antes se habían rechazado pliegos en el recinto porque había existido una “regla de cortesía” que suponía que el Ejecutivo los iba a retirar antes. Esta vez no sucedió. 

El principal apuntado durante todo el debate fue García-Mansilla, incluso entre aquellos que habían defendido antes su candidatura. El jurista conservador, decano de la Universidad Austral, era el único que había jurado como juez de la Corte y lo había hecho aún después de haber dicho que no aceptaría ser designado por decreto durante su audiencia en el Senado el año pasado: un episodio que se recordaría sistemáticamente a lo largo de toda la sesión. 

“Nos mintió tres veces en la cara a los senadores. Terminó aceptando. O la ambición le gana o le gana las presiones del Ejecutivo, en cualquiera de los dos casos no puede ser Juez de la Corte”, masculló Lousteau, y agregó: “Acá estamos votando por el mecanismo de designación del Presidente. Los antecedentes pasan a otro plano. El resto son excusas para avalar esta barbaridad, algo que a todas luces es inconstitucional”.

Lousteau le hablaba, así, a los pocos senadores que habían amagado con defender el decretazo de Milei bajo la premisa de que había que discutir a los candidatos y no al mecanismo. Una fue la bullrichista Carmen Álvarez Rivero, que argumentó que “las candidaturas no se evalúan según quien propone, sino por idoneidad”. Y, acto seguido, se puso a explicar que la Justicia tenía que ser independiente. 

Desde la cuenta de Twitter que se le atribuye a Santiago Caputo salieron a festejar el discurso de Álvarez Rivero. Hasta que, mientras hablaba, le recriminaron que hubiese leído todo el discurso y la senadora cordobesa respondió: “Es un orgullo para mí, me enseñaron a leer en primer grado”. Acto seguido, la supuesta cuenta de Caputo agregó: “Bueno la cagó al final”. 

Luis Juez, que votaría en contra de Lijo pero a favor de García-Mansilla, también intentó sostener la misma premisa: “No estamos analizando la constitucionalidad de un ministro. Es abstracto porque no vamos a discutir la constitucionalidad de un decreto para jurar como juez de la Corte”, argumentó.

El peronismo, sin embargo, fue tajante: la jura de García-Mansilla era inconstitucional y el magistrado tenía que renunciar una vez que el Senado rechazase su designación. “No se puede designar juez de la Corte por decreto. Los jueces no son empleados del Poder Ejecutivo, no pueden estar a tiro de la lapicera presidencial”, argumentó el camporista Martín Doñate, aludiendo al artículo de la Constitución que refiere a la designación en comisión de empleados del Poder Judicial del que se había agarrado Milei para designar a los jueces por decreto. Doñate, como luego haría Anabel Fernández Sagasti, advirtieron que cualquier fallo firmado por García-Mansilla a partir de hoy sería “nulos de nulidad absoluta”.

“No es legítimo. No puede nombrar jueces por decreto. El señor Mansilla está usurpando el cargo, no es legítimo. No nos den ese ejemplo porque si llegamos a volver no les va a gustar esto”, ironizó, ya sobre el final, el jefe del interbloque de Unión por la Patria, José Mayans. 

Algunos contra Lijo

A diferencia de García-Mansilla, Lijo, que aún no juró, sufrió menos impugnaciones. Tuvo, incluso, algún que otro apoyo suave dentro del peronismo. Por ejemplo de Moisés, quien no quiso quedarse callada después de haberse ausentado para el quórum. “Lijo tiene dictamen a favor con firmas de nuestro propio interbloque. No mezclemos las cosas. Hay un juez designado por decreto que juró, sí. Pero hay un juez con dictamen favorable que espera nuestra definición”, sostuvo la jujeña, que fue la única peronista que atinó a defender a alguno de los postulantes. 

Quien salió con los tapones de punta, en cambio, fue Paoltroni, cuya enemistad con Lijo fue lo que motivó su expulsión del bloque libertario. El formoseño, sin embargo, no olvidó quien fue quien mandó a echarlo y optó por arrastrar a Caputo con Lijo en su alocución: “Me llamó este insolente de la Casa Rosada, Santiago Caputo, y me pidió que me calle porque sabía cómo iba a votar, pero le advertí que no solo no quiero que llegue a la Corte, sino que debería dejar de ser juez”, manifestó.

Al final, Lijo solo recibiría 43 votos en contra, muchos de los cuales hubieran sido positivos si no hubiera aceptado ser designado por decreto. García-Mansilla, en cambio, apenas si logró reunir a un puñado de oficialistas y aliados libertarios. A pesar de esto, cuando finalizó el día, García-Mansilla continuaba siendo juez de la Corte y había firmado, en las últimas 24 horas, un total de 50 fallos.

MC/JJD