Código Postal 5184

Una comunidad de intereses contrapuestos se aferra a la impugnación de los audios del 3% de Karina como tabla de salvación. El extitular de ANDIS no deja de pensar en los Menem. Nostalgia por las cenas con Javier en Olivos y un triste menú comprado en La Farola.
Diego Spagnuolo siente que lo abandonaron. Aquellas noches en Olivos —38 visitas en los primeros 16 meses de gobierno— son un recuerdo surrealista bajo este frío otoño. Todo un abismo que va del privilegio de arreglar sobre la marcha una cena con su íntimo amigo Javier Milei, con menú comprado en La Farola de la avenida Maipú, a cinco cuadras de la Quinta, a este presente del teléfono callado y un procesamiento como jefe de una asociación ilícita y fraude al Estado.
“McBain” —como lo llamaban en el mundo Milei-Espert-Villarruel antes de llegar a la cumbre— se sitúa protagonista de una pesadilla que comenzó a vivir apenas echó a andar el gobierno ultra. Al constatar que la “traición” provino de personas en las que confió y lo elevaron adonde nunca creyó llegar, y verse ahora indagado de hecho por la cronista Mercedes Ninci frente a un ascensor de Comodoro Py, se asume como chivo expiatorio de un latrocinio perpetrado por otros. No concibe una salida aceptable. Tiene que rearmar su vida y necesita despejar el horizonte de la cárcel.
Con tiempo libre infinito que pasa en la galería reformada de su casa en un barrio cerrado de Pilar, Spagnuolo observa cómo “los Menem” —a quienes se ocupó de describir en infinidad de diálogos como jefes de una gavilla que copó la Agencia de Discapacidad (ANDIS)— se pasan la gran vida y administran poder.
Para colmo, la Justicia mantiene incautados los USD 82.000 hallados en una caja de seguridad de la casa de Pilar. Spagnuolo dice que puede justificar ese tesoro y piensa que es poco y nada para acusarlo de recibir coimas. Al fin y al cabo, no le alcanzaría ni para comprar medio departamento de esos baratos que consiguen Manuel Adorni y Bettina Angeletti.
Ni las viejas relaciones pueden dar la cara por él. José Luis Espert, a quien alguna vez Spagnuolo creyó su mejor amigo, también cayó en desgracia y transcurre sus días a la sombra de otra galería reformada. Otra amiga, Victoria Villarruel, esa mujer chispeante que hacía bromas homofóbicas y tomaba de punto a “McBain” —por un personaje de los Simpsons que resolvía todo a los tiros—, quedó raleada del mundo Milei. Cuando se dividieron las aguas entre la fórmula presidencial, el contertulio de las noches de Olivos quedó del lado del Soez. ¿La sombra del despoder volvió a encontrar a esos compinches —Victoria y Diego— que viajaban por las montañas del Norte? ¿Habrá insistido la vicepresidenta en la humillación de Spagnuolo como su caniche toy?
A la filtración de los audios que se le atribuyen al extitular de ANDIS y titularon una era, “el 3% de Karina”, le siguió un cúmulo de pruebas documentales, mails, cientos de miles de dólares en efectivo apilados en cajones y mochilas, y whatsapps indiscretos.
Las noticias de que los Menem y Karina habían instalado una burocracia proveniente del macrismo “para afanar” de los fondos de discapacitados dispararon una investigación que, entre agosto de 2025 y febrero pasado, llevaron al juez federal Sebastián Casanello y el fiscal Franco Picardi a revelar una red de corrupción sistemática. La pregunta de fondo: ¿Se trató de una célula autónoma compuesta por decenas de personas para robar uno de los presupuestos más diezmados por la motosierra, o fue otra de las terminales para satisfacer la avidez por el dinero de los Hermanos Milei?
¿La sombra del despoder volvió a encontrar a esos compinches —Victoria y Diego— que viajaban por las montañas del Norte?
El trayecto desde esa trama a la mentada voracidad de Karina y los Menem requiere ser probado en el expediente. Antes de dejar la causa en manos de Ariel Lijo, en febrero, Casanello procesó a 19 personas: empresarios, ejecutivos de droguerías, lobistas y exfuncionarios de segundas líneas. Esta semana comenzó un nuevo capítulo con la nueva ronda de 35 indagatorias y el horizonte de decenas de nuevos procesamientos relacionados a sobreprecios en insumos de alto costo por un valor estimado en $75.400 millones, con beneficio en las firmas Indecomm; Laboratorio Ortopédico Sagues; Probock; Prolite Orthopedics y Resposane Salud. Ese monto se suma otros $43.000 millones detectados en otra instancia del expediente, con sobreprecios estimados en 1.900%.
Las citaciones a indagatoria fueron el primer paso de Lijo en la trama ANDIS. Significativo, porque había expectativa sobre la actitud que adoptaría el excandidato a juez de la Corte Suprema que congregó las causas más sensibles para Ejecutivo en el último bimestre, a excepción de la más grave, la estafa $LIBRA, que la mantiene secuestrada el fiscal Eduardo Taiano.
El segundo paso del juez a cargo de ANDIS fue ordenar, el jueves, un peritaje sobre los audios atribuidos a Spagnuolo. La dirección de Criminalística de Gendarmería deberá dilucidar si esos archivos fueron adulterados mediante inteligencia artificial. Esa fuerza, sometida a injerencias de Patricia Bullrich, se transforma en una usina sórdida que puede llegar a cualquier conclusión —como se demostró en el caso Nisman—. El peritaje asoma como una herramienta de negociación entre la polifacética senadora y su amiga/enemiga Karina. Probablemente, la candidatura de la ultraderecha en la Ciudad para 2027 se jugará en el dictamen de un grupo de gendarmes.
Spagnuolo se aferró a la impugnación de los audios como su tabla de salvación. La estrategia le sirve a él, al resto de los procesados y a los hermanos Milei, aunque sus objetivos finales sean divergentes. Se formó así una comunidad de intereses en torno a un frágil silencio, que pende de un hilo, porque impera la desconfianza mutua.
La llegada del abogado Mauricio D’Alessandro a la defensa de Spagnuolo, en noviembre de 2025, tres meses después de iniciada la causa y con la victoria legislativa de La Libertad Avanza de por medio, apuntó a que los audios del “3% de Karina” eran creaciones de inteligencia artificial. En paralelo, los Kovalivker —los supuestos “helvéticos” de la Droguería Suizo-Argentina en los diálogos de la banda que pactaba licitaciones y coimas— habían avanzado en una estrategia similar. Los helvéticos denunciaron tempranamente que los audios difundidos por el sitio Carnaval y el portal Data Clave obedecían a una operación de inteligencia y, por lo tanto, toda la investigación debería caer como fruto del árbol prohibido.
Se formó así una comunidad de intereses en torno a un frágil silencio, que pende de un hilo, porque impera la desconfianza mutua
En la línea sostenida por Casanello y Picardi, los audios fueron apenas un indicio que disparó una noticia periodística y luego una denuncia judicial, y así comenzó la investigación, como ocurrió decenas de veces en Comodoro Py. Para no pisar el palito del “árbol prohibido”, el juez y el fiscal se ocuparon de evitar cualquier mención al contenido de los audios en sus resoluciones. Ambos situaron el componente de verosimilitud de la sospecha en el hecho de que el Ejecutivo licenció a Spagnuolo de su puesto en ANDIS en cuanto se conocieron los audios. ¿No eran artificiales?
La apuesta a anular la causa tendría un altísimo costo político para un gobierno anegado por casos de corrupción, desde las pequeñas a las grandes estafas, pero no deja de ser el mal menor para los Hermanos Milei. Confirmar la percepción generalizada de que el Presidente y su hermana manejan los hilos del poder para garantizar impunidad a ellos mismos y sus elegidos es una mala opción. Dar lugar a que se investigue una sospecha de que coparon el Estado para succionar fondos de los más vulnerables de la sociedad es peor.
Con los expedientes Adorni, préstamos del Banco Nación al equipo de Luis Caputo y ANDIS en un mismo juzgado, la dupla que comanda el Ministerio de Justicia, Juan Bautista Mahiques y Santiago Viola, trata por todos los medios de incidir en la voluntad de Lijo. En un territorio —Comodoro Py— en el que inciden estamentos del macrismo, una corporación judicial a la defensiva, tentáculos de Inteligencia y los grupos Clarín y La Nación, el engranaje ya no funciona como antes.
Spagnuolo mide su silencio. En las dos indagatorias que enfrentó —la última, el miércoles—, eligió hacer uso de su derecho a no declarar. Lo mismo hizo el jueves Daniel Garbellini, un hombre del riñón del PRO que reingresó a ANDIS con Milei para —según Spagnuolo— manejar la caja. Con intereses enfrentados, a ambos les conviene el paso del tiempo, con la mira en la invalidación de las grabaciones.
A poco de ingresar al expediente, el defensor D’Alessandro presentó un peritaje privado a cargo del experto español Miguel Ángel de la Torre. El estudio indica que la parte del audio en la que Spagnuolo aparece hablando en un bar tiene una probabilidad “baja” de ser una creación de inteligencia artificial, pero otro segmento de una conversación telefónica tendría chances “razonables” de contener “trazos de voz sintetizada”. El contenido más grave de los dichos atribuidos a Spagnuolo —incluido el 3% de Karina (8% de coimas totales sobre el precio de venta de medicamentos e insumos) y el comentario de que puso al tanto a Javier Milei de la situación— está en la parte del diálogo en el bar.
D’Alessandro afirma que los audios fueron editados, y que se incorporó ruido ambiente de una confitería para enmascarar la voz artificial. Tanto Mauro Federico e Ivy Cángaro, los periodistas que difundieron las grabaciones en Data Clave, como fuentes de la fiscalía de Picardi dan por sentado que los audios fueron editados, pero no adulterados. El fin de la edición fue borrar al interlocutor de Spagnuolo, que sería quien registró y divulgó la grabación.
Hay que prestar atención a dónde llega la explicación del extitular de ANDIS. Su desmentida es sobre haber denunciado el 3% de Karina, pero no sobre el papel de los Menem. Según fuentes que escucharon sus argumentos, tampoco niega haber transmitido a Milei el desfalco que estaban cometiendo Garbellini y el exfuncionario del PRO y exempleado del laboratorio Roche Pablo Atchabahian, a quienes definió como “delincuentes”. A partir de su aviso al Presidente, hace exactamente un año, cesaron las invitaciones nocturnas a elegir comida en el menú de La Farola de Olivos.
Spagnuolo afirma que lo único que lo vincula a los delitos investigados son los audios. Le interesa salir del foco de la causa, pero se desentiende de la suerte de “los delincuentes” y los Menem. En la fiscalía de Picardi leen eso y no entierran la posibilidad de lograr la adhesión a la figura del arrepentido. Es por ello que el silencio del extitular de ANDIS es tanto una estrategia que agradecen los Milei, como una bomba de tiempo. Aunque “McBain” parezca disimular el papel de Karina y guarde mayor encono con los Menem, dos más dos es cuatro. Por lo pronto, Spagnuolo dejó una frase sugestiva el miércoles, durante la indagatoria informal ante la periodista Ninci en un pasillo de Comodoro Py: “No es la única oportunidad en que se puede declarar”.
Una mano estuvo detrás del abismo que se creó entre Spagnuolo y quienes le manejaban la caja en ANDIS: Santiago Caputo.
El poderoso asesor tiene bajo su órbita al ministerio de Salud, a cargo de Mario Lugones, padre de su socio, Rodrigo Lugones. Esa cartera, aun diezmada por la motosierra, es una fuente inagotable de negocios. Por el reparto inicial de responsabilidades en el gobierno ultraderechista, los medicamentos y tratamientos para discapacitados fueron capturados por los Menem. Se desató entonces una sórdida batalla por esa caja. Spagnuolo, un abogado sagaz, con poca experiencia política, débil de carácter y nulo conocimiento del mercado de la salud, fue la vía a través de la cual intentó penetrar Santiago Caputo.
En sus extensas tardes en Pilar, frente a la pantalla en negro de su celular, Spagnuolo también piensa en la impunidad del asesor que imita a los personajes de Peaky Blinders.
En la fiscalía de Picardi surgen datos incesantes sobre el desfalco al Estado. Emanuel y Jonathan Kovalivker, Atchabahian, el lobista Miguel Calvete, Laboratorios Roche y Garbellini tienen motivos para preocuparse, pero la pelota está en la Cámara Federal. Se bifurca otro capítulo.
A partir de su aviso a Milei, hace exactamente un año, cesaron las invitaciones nocturnas a Olivos a elegir comida en el menú de La Farola de la avenida Maipú
La sala de la Cámara Federal que trata el expediente está compuesta por Roberto Boico, Martín Irurzun y Eduardo Farah. El primero —exabogado de Cristina— y el segundo —veterano del fuero penal federal, vinculado a la UCR— impusieron su voto mayoritario para hacer lugar al reclamo de los Kovalivker y ordenaron a Casanello que investigara el origen de esas grabaciones. Casanello tiró la pelota afuera con medidas procesales, Boico e Irurzun insistieron y ahora Lijo hizo lugar al peritaje.
Los movimientos de Boico, una de las pocas designaciones en el Poder Judicial que pudo concretar Alberto Fernández, vienen provocando desconcierto en estamentos de Comodoro Py que esperaban romper el statu quo que se había instalado. Si la mirada se detiene en Irurzun —el autor de la doctrina de la influencia de los exfuncionarios que sirvió para mantener a kirchneristas en la cárcel durante años—, la historia se vuelve más compleja. Cumple 75 años el próximo 18 de julio, por lo que debería cesar su función de camarista. El juez bregó para que se enviara al Senado la prórroga de su designación por otros cinco años, como ocurrió con colegas muy allegados al Ejecutivo, pero hasta ahora no tuvo suerte y es probable que no la tenga.
Boico e Irurzun tienen en sus manos reproducir la mayoría contra Farah para cortar la causa ANDIS de raíz, con la teoría del fruto del árbol prohibido, y satisfacer así los múltiples intereses cruzados de los imputados y de quienes miran de afuera, por ejemplo, desde varios despachos de Balcarce 50. No sería una decisión fácil para ambos camaristas, que no están entre lo más desprestigiado de Comodoro Py. De todas maneras, quedaría la instancia de Casación, donde la conformación de la sala que intervendría no sería la más oficialista posible.
En la exposición de argumentos frente a la Cámara Federal, Picardi citó jurisprudencia asentada en la causa por el soterramiento del tren Sarmiento, un fraude millonario que abarca los gobiernos de los Kirchner y Macri e involucra al gigante brasileño Odebrecht. Allí los imputados también plantearon que la acusación debía desmerecerse porque provenía de filtraciones de celulares de lobistas asociados al Lava Jato de Brasil.
En esa instancia, la Cámara Federal sostuvo que el planteo de nulidad debía fundarse en la “verificación fehaciente” de que la prueba había sido originada de forma ilegal, y no una mera suposición. Uno de los jueces firmantes de aquella resolución fue Irurzun, el 11 de marzo de 2019.
SL

Ocurrió durante una travesía en el Atlántico a bordo de un buque de expedición polar. La OMS confirmó al menos un caso y hay otros en estudio bajo seguimiento epidemiológico.
Un crucero de expedición que había partido desde Ushuaia con destino a Cabo Verde quedó bajo vigilancia sanitaria luego de que se confirmaran tres muertes y se investigue un posible brote de hantavirus entre los pasajeros.
El episodio ocurrió en el buque MV Hondius, que transporta cerca de 170 pasajeros y 70 tripulantes. Según informó la Organización Mundial de la Salud (OMS), al menos uno de los fallecidos fue diagnosticado con hantavirus, mientras que otros casos permanecen en estudio.
De acuerdo con la información disponible, las primeras personas afectadas comenzaron a presentar síntomas durante la travesía y luego se registraron cuadros compatibles con la enfermedad en otros ocupantes del barco. Además de las víctimas fatales, hay pasajeros bajo observación médica mientras avanzan las investigaciones epidemiológicas.
Fuentes sanitarias indicaron que se evalúan medidas de aislamiento selectivo y el refuerzo de controles a bordo para contener posibles contagios, en el marco de un seguimiento internacional coordinado.
El hantavirus es una enfermedad viral que se transmite principalmente por contacto con roedores infectados o sus excreciones. Puede provocar cuadros graves, con compromiso pulmonar, y presenta una tasa de mortalidad elevada. Si bien la transmisión entre personas es poco frecuente, especialistas advierten sobre la necesidad de extremar precauciones ante brotes en espacios cerrados.
El caso generó preocupación internacional por las condiciones propias de la travesía y la posibilidad de que surjan nuevos casos sospechosos, mientras la OMS y otros organismos continúan monitoreando la situación.

Es una de las tres regiones con mayor desempleo y donde vive un cuarto de los argentinos. En la cabecera del partido de Presidente Perón los locales del centro y las ferias informales están despobladas de clientes, mientras vuelve el trueque pero organizado por redes sociales. Mucho trabajo, poco dinero, menos salud y más inseguridad.
Jóvenes ociosos y jubilados deslomados: el modelo que invirtió la pirámide laboral
En Guernica, tercer cordón bonaerense, no cayó un bombardeo nazi como en la Guernica española en 1937 ni se oyen gritos ni llantos como los del cuadro que inmortalizó Pablo Picasso. Pero sí derrapó el consumo como en ningún otro lugar del Gran Buenos Aires, donde vive un cuarto de los argentinos, y se nota en que este miércoles hay más feriantes y manteros que clientes en la feria informal de la plaza de la escuela 13, un pastizal de una manzana sin juegos, rodeada de casas bajas, como en casi todo Guernica.
“Vos ves la feria como está... vacía. Solamente somos los puesteros”, comenta Jeanette Castilla, que vende productos de almacén en esta feria que nació en la pandemia, mientras Guernica era noticia nacional por las tomas de tierras por parte de 1.900 familias. Esta es la cabecera de Presidente Perón, el partido del conurbano donde más cayeron las ventas en el primer trimestre de 2026, un 18,5%, según un informe del Banco Provincia a partir de las operaciones con sus tarjetas de débito, crédito y Cuenta DNI. Apenas por encima aparece Florencio Varela y General Rodríguez (-15%), Merlo (-14%), José C. Paz, San Vicente, Almirante Brown y Ezeiza (-13%) y Pilar, Berazategui y Avellaneda (-12%).
“Los precios subieron. Por ejemplo, lo que manejo yo, 100 o 200 pesos por producto. Y en este sector de Guernica hay mucha gente que prácticamente vivía de los planes”, comenta Jeanette, un día después de que vecinos se manifestaran por estos pagos en reclamo contra la eliminación de los $78.000 del programa Volver al Trabajo –un fallo ordenó restituirlo, pero el Gobierno apeló–. “Acá hay poca gente que trabaja en capital, que va y viene diariamente porque son $6.000 de boleto ida y vuelta para un sueldo mínimo de 30.000 o 35.000 por día”, continúa la vendedora ambulante. A principios de año su feria estaba abarrotada de manteros, pero la intendenta Blanca Cantero, massista, ordenó que se retirasen los que no fueran de Guernica y se marcharon a ferias de otros pagos.
“Este año, para atrás. Mal, mal, mucha gente saca ropa de su casa y viene a vender, se ponen una mantita, la competencia es mucha y no se vende nada”, lamenta Margarita Ezeiza, que vende ropa usada mientras su marido hace lo propio con muebles que compra con su camioneta y a golpe de megáfono en la ciudad de Buenos Aires. Son de los pioneros de la feria de la plaza de la escuela 13, como la llaman. “A veces me voy con $2.000 a veces con 3.000, a veces con 10.000, 20.000, según la fecha que sea. Antes se vendía bien, podíamos juntar plata. Venias contento y te ibas contento. Ahora no”, se entristece.
La malaria de esta plaza puede que sea un caso extremo, pero para nada aislado. elDiarioAR conversó con tres intendentes, tres manos derechas de otros jefes comunales y tres referentes barriales de organizaciones sociales y la descripción de la crisis se repite, sin distinción desde este sur del Gran Buenos Aires hasta el oeste y el norte. Los alcaldes cuentan que la recaudación se les cae, pero les crece el pedido de vecinos por trabajo y comida –preocupa la suspensión del reparto de cajas del plan Mesa, por la que el gobierno bonaerense culpa al nacional–, cierres y despidos en fábricas y comercios –admiten que a los locales también les afecta la venta electrónica–; pauperización de negocios, donde había una perfumería abre una verdulería; boom de oferta de productos de importados baratos, aunque tampoco consiguen muchos clientes.
La gente que está con las aplicaciones andan 16 horas por día porque tiene que pagar el alquiler del auto $60.000 por día más 30.000 o 40.000 porque son todos a nafta
La lista sigue con algo más de inseguridad –San Isidro, Morón y Avellaneda crearán su policía local, a imagen y semejanza de otros partidos de diverso color político como Escobar y San Miguel–; más gente en situación de calle, incluidos adultos mayores; agobio de clases media y baja por los alquileres, las tarifas y el combustible, que impacta en automovilistas y usuarios de un transporte público que circula menos e irrita más.
Y también registran un nuevo regreso del trueque pero a través de las redes sociales; trabajadores que deben tener varios empleos y no descansan; malestar de la salud física y mental en tiempos de recortes nacionales en medicamentos y vacunas que se daban en salitas municipales y de desatención en las obras sociales –los despedidos pierden su cobertura–; los que apuestan a las apps de chofer o repartidor, otros que se suman a las ferias o recorren las calles ofreciendo pan; más jóvenes drogándose en las esquinas, más ausentismo escolar en familias rotas; comedores que funcionan menos días pero reciben más demanda; hartazgo, apatía y desilusión de cada uno en su casa, sin conflictividad social por ahora, por falta de liderazgo político alternativo.
“El desafío es la elección en el Gran Buenos Aires el próximo año”, advirtió hace pocos días uno de los economistas que más admira Milei, Ricardo Arriazu. En una presentación del fondo BlackToro Asset Management, advirtió que la destrucción de empleo en el conurbano, zona industrial, es más rápida que la creación en Vaca Muerta o las provincias mineras. Claro que el reto no sólo para el Presidente sino también para el gobernador bonaerense y aspirante a sucederlo, Axel Kicillof. El desempleo en el conurbano llega al 9,5%, la tasa más alta del país, al igual que en La Plata y Río Gallegos.
En el centro de Guernica, por la calle Jauretche, también escasean los clientes y sobran las ofertas, incluso al 50%, y a pagar con tarjeta de crédito... para el que no esté sobreendeudado ni moroso. Una farmacia y una óptica advierten que no atienden a los jubilados del Programa de Asistencia Médica Integral (PAMI), mientras se luce una nueva sucursal de esas cadenas que venden medialunas a la mañana y a la tarde y empanadas al mediodía y la noche, Ricatti.
También se repiten los locales vacíos. “Normalmente aquí en la Jauretche, entre calle 7 y 8 se desocupaba un local y a los dos días ya estaba alquilado. Ahora hay cuatro locales desocupados”, comenta Angie Quintana, que atiende un negocio de ropa. “La economía ha bajado un montón. Y no solamente en ropa. En cualquier local que vas, escuchás decir que ha mermado muchísimo desde las fiestas”, añade Angie, que vende prendas nacionales e importadas. No entiende qué sucede, pero oye que hay más inflación y “no hay plata”, como dijo Milei el día en que asumió la presidencia hace dos años y medio.
“A mí me despidieron hace un año y medio de un trabajo que tuve 17 años y no me quedó otra que ponerme a hacer remís”, cuenta Daniel, de 59 años. Como tenía un auto de más de diez años, no pudo sumarse a Didi ni Uber. Y como la competencia con esas apps resulta feroz en precio, Daniel confiesa: “La baja del consumo es tremenda y la competencia de Didi es tremenda, llegaron cobrando $500, ahora están a $1.800 o 2.000. Vamos directo al cierre y ya no nos queda otra. Somos toda gente grande que no conseguimos trabajo. La gente que está con las aplicaciones andan 16 horas por día porque tiene que pagar el alquiler del auto $60.000 por día más 30.000 o 40.000 porque son todos a nafta”, se queja el remisero de Guernica del impacto de la guerra de Irán.
“La salida es con el celular: las apuestas online, las estafas, Onlyfans”, alerta que es no sólo Uber y Rappi el exsecretario general de Unión de Trabajadores de la Economía Popular y esposo de la intendenta de Moreno, Esteban Castro, alias Gringo. “Hay alimentos caros y objetos baratos hechos China. El Uber está barato porque está estallado de choferes. Hay comerciantes en caída libre que ahora cobran lo mismo que sus empleados. Avanza informalidad. Hay mayor nivel de marginalidad, más gente en calle, más nivel de violencia, desde delincuencia hasta pelea de vecinos. En las ferias se ven productos contrabandeados, pero hasta leche y comida. Hay implosión social porque ya no tenemos la capacidad de organización en la calle, antes garantizábamos el alimento en los comedores -el Gobierno cortó ese suministro y lo compensó con más asignación universal por hijo (AUH)-. Hay protestas por los $78.000 del Volver al Trabajo. Cuando la estapa está seca, cualquier llama la prenda. Por ejemplo, con los que colectivos que no pasan y van llenos. Sólo podrán frenarlo con represión”, completa Castro.
Hay mayor nivel de marginalidad, más gente en calle, más nivel de violencia, desde delincuencia hasta pelea de vecinos. En las ferias se ven productos contrabandeados, pero hasta leche y comida
Otra mano derecha de un intendente pero de zona sur observa despedidos abriendo kioscos en su casa pero sin ventas, vecinos que llevan sus cubiertos y platos a rematarlos en la tradicional feria de San Francisco Solano y clase media que tarjetea la carne o se va de la salud y la educación del sector privado al Estado. Un asesor, pero de zona norte y de la centroderecha, reconoce que hay más inseguridad, “a fin de mes te roban la garrafa o la bici”, pero destaca como positivo que los que antes vivían de planes sociales ahora tengan que trabajar a destajo del amanecer a la anochecer y que los negocios ganaron en eficiencia. “La gente valora que los precios ya no suban tanto”, confía en que Milei puede reelegir en 2027, más allá de la crisis actual no sólo en el conurbano bonaerense sino también en otros centros industriales, como los de Córdoba y Rosario.
En Presidente Perón no hay tantas fábricas como sí countries, pero el costo de la construcción en dólares ha ralentizado las obras en general en el conurbano. También marcha lenta la edificación de más de 800 viviendas para parte de las familias que participaron de las tomas de 2020, como la de Ana Torrado, quien entonces empezó a militar en el Frente de Organizaciones en Lucha (FOL). Esperan respuesta del gobierno bonaerense, mientras sobreviven.
“Vamos a otras localidades para hacer las compras del día a día”, cuenta Ana, al señalar que los supermercados de la zona apuntan al bolsillo de los vecinos de los barrios cerrados. Y ex“lica Lo que más se ve comparativamente a un año y medio son los vendedores ambulantes, los feriantes, los manteros, en todas las plazas, frente a las escuelas, vendiendo churros, bolitas de fraile o cosas saladas. Se va replicando ahora el trueque. ¿Me conviene vender una campera que mi hijo va dejando o me conviene cambiársela a alguien que tenga una campera más grande o ver por qué cambiársela? Te contactás en Facebook o grupos de Whatsapp y quedás en un punto de encuentro, en la estación de tren o la municipalidad.”
¿Me conviene vender una campera que mi hijo va dejando o me conviene cambiársela a alguien que tenga una campera más grande o ver por qué cambiársela? Te contactás en Facebook o grupos de Whatsapp y quedás en un punto de encuentro, en la estación de tren o la municipalidad
En La Matanza, otra militante de barrios populares que también se movilizó por el plan Volver al Trabajo, Victoria Cardozo, suman pinceladas al cuadro del Gran Buenos Aires: “La gente ya no come carne. La fruta es muy cara. Cada vez más jóvenes en consumo (de drogas). Los chicos salen a robar cada vez más chicos. La asistencia a clase bajó. El otro día hablaba con unos pibes que salen a vender pan casero y no habían vendido ni uno”.
Al norte del conurbano, Emilce Lumbrera, militante que mantiene un comedor en un barrio de Campana, aporta lo suyo después de una larga jornada cocinando hamburguesas, albondigas, empanadas y sorrentinos para vender: “Mucha gente buscando comida en los tachos. Empresas que te exigen trabajar 14 horas y si no te gusta, que venga otro. Hay pibes quemados por la droga, van como zombies”.
Ana va del centro de Guernica, a donde manda a su hijo a la escuela, hasta su asentamiento por la Jauretche. Después de diez cuadras céntricas se pasa a un barrio de clase media trabajadora. Allí, Miguel Vieyra, que antes trabajaba en un supermercado, abrió una de las tantas tiendas de artículos de limpieza hace un año y medio. “Se nota que hay una baja de las marcas un poco más costosas”, admite a pesar de repetir el discurso del gobierno de Milei de que en el gobierno anterior los consumidores se sobrestockeaban por temor a la suba de precios. A media cuadra de allí, la panadera Laura, de 28 años, celebra que “las ventas están bastante bien, aunque hay más competencia porque muchos empezaron a abrir más locales”. En cambio, en una lateral de la Jauretche, en una verdulería armada con tablones al frente de una casa, otra joven confiesa que cada vez vende menos porque la gente trabaja pero no le alcanza.
AR/MG

Tolosa Paz lanza un espacio de centro en Parque Norte por el 1 de mayo y la CGT moviliza a Plaza de Mayo. Kicillof moviliza a los intendentes por la falta de fondos y prepara una visita a Córdoba. La Cámpora disputa el liderazgo y Massa especula con su candidatura.
La ex albertista Victoria Tolosa Paz se junta con el massista Guillermo Michel y el operador porteño Juan Manuel Olmos, y lanza un nuevo espacio peronista desde Parque Norte. La CGT moviliza a Plaza de Mayo y dice que quiere armar un gran frente nacional para desafiar a Javier Milei y que no descarta que esté el pastor Dante Gebel. Axel Kicillof moviliza a los intendentes bonaerenses al Ministerio de Capital Humano por fondos para alimentos, y se prepara para desembarcar en Córdoba. Máximo Kirchner impulsa la agenda “Cristina Libre”, viaja a Santa Fe y despotrica contra quienes dicen que Cristina Fernández de Kirchner no es la conducción del peronismo.
La hiperactividad del panperonismo en la última semana es un síntoma. El sistema político toma nota de que Milei puede no reelegir el año que viene, y se mueve en consecuencia. Mira encuestas y ensaya estrategias. Que si hay que apostar a la polarización y diseñar un gran frente anti Milei anclado en una idea progresista y desarrollista del Estado. Que sí, en cambio, hay que ofrecer un candidato de centro que recupere para el peronismo la bandera del déficit cero.
Los hay, especialmente dentro del massismo, quienes ya empiezan a hablar de la necesidad de instalar un candidato de “derecha” que divida el voto libertario. La aritmética es similar a la que se ensayaba en 2023, cuando Sergio Massa financió y organizó la candidatura de Milei para romper el voto de Patricia Bullrich. “Tenés un 35% (del electorado) en el polo de derecha y un 35% del polo peronista o progresista. En el medio hay un 20% que no vota y un 10% que define la elección. Nosotros tenemos que poner un candidato de centro que seduzca a ese 10% y poner a otro que rompa el voto del otro lado”, explica, como quien repite una receta para hacer pan, un dirigente de peso del peronismo.
Esta estrategia escandaliza a un sector del kicillofismo, pero no a muchos más. Nunca lo reconocerían en público, pero gran parte del cosmos panperonista reivindica la decisión de haber avanzado con una ingeniería política que derivó, finalmente, en el triunfo electoral de Milei. “No salió mal, salió bien. Si no lo hubiéramos hecho hoy estaría gobernando Patricia y nosotros estaríamos todos presos”, señala un dirigente que estuvo detrás de la estrategia.
Existe un sector del sindicalismo peronista, incluso, que especula con que la instalación del pastor influencer, Dante Gebel, podría robarle votos por derecha a Milei. Algunos, como el triunviro Cristian Jerónimo, deslizan la posibilidad de sumarlo a una gran PASO junto a Axel Kicillof. En el massismo y el cristinismo, sin embargo, niegan estar detrás de su instalación. Agarran las encuestas que le llegan todas las semanas y las esgrimen como prueba irrefutable: Gebel mide menos de 10 puntos, arrastra un elevado nivel de imagen negativa y no funciona como ariete para romper el voto libertario.
A quien sí miran con interés es a la vice Victoria Villarruel, que viene coqueteando con un sector del peronismo históricamente anti cristinista que, en el último año, devino en anti kicillofista. Es el círculo de Guillermo Moreno y Miguel Ángel Pichetto, que retomaron el diálogo con Cristina Fernández de Kirchner y pretenden instalar un candidato de “centro” que le compita a Kicillof. Una posibilidad que CFK no mira con malos ojos.
“Vamos a ganar las elecciones. El tema es qué hacemos hasta que esto (el peronismo) se ordene”, se entusiasma un dirigente peronista de peso que dialoga con los tres principales socios actuales del panperonismo: CFK, por un lado, Kicillof, por el otro, y Massa, como articulador entre los dos frentes.
La lógica tripartita que rigió durante los últimos tres años comenzó a mutar, sin embargo. La ilusión de la victoria tiene un efecto ordenador: lo que antes era una atomización dirigencial que giraba alrededor de tres vértices de poder, hoy busca reordenarse para acumular poder y sentarse en la mesa de negociación.
Es el caso, por ejemplo, del lanzamiento en Parque Norte de un espacio de centro que incluye a ex albertistas, como Tolosa Paz y Olmos, massistas que quedaron heridos tras el cierre de listas en sus provincias, como Michel, y referentes territoriales del interior que se muestran “hartos” de la interna bonaerense entre La Cámpora y Kicillof. Este espacio, que aún no tiene ni nombre ni candidatos, apuesta a mostrarse como una opción market friendly que dispute lugares en la mesa donde se defina la estrategia electoral.
No son los únicos. Massa, que nunca estuvo quieto, comenzó a instalar la posibilidad de su candidatura. Un sector del peronismo que le responde fantasea con la posibilidad de lanzarse con el respaldo de CFK, quien está en la búsqueda de un candidato que le haga frente a Kicillof. Ya se anotó en la competencia el ex gobernador de San Juan, Sergio Uñac.
Preocupada por su situación judicial, que cree que solo podrá empeorar a menos que el peronismo gane las elecciones en 2027, CFK los deja hacer. “Cristina les dice a todos que corran, pero no eligió un candidato todavía. Todavía Axel puede llamarla y cerrar un acuerdo”, desliza una dirigenta bonaerense cercana a la ex presidenta que espera, como muchos en el cristinismo no camporista, que el gobernador bonaerense levante el teléfono y llame a CFK para ponerle un fin a la guerra fría.
La Cámpora, mientras tanto, también trabaja en instalarse. Máximo Kirchner viajó a Santa Fe cuando Kicillof estaba encabezando la primera reunión del PJ bonaerense, y señaló en una reunión privada que CFK era la conducción del peronismo. Un mensaje que llegó apenas un par de días después de que se filtrara el comentario de Mayra Mendoza sobre la intervención quirúrgica al ministro de Gobierno, “Carli” Bianco, en el chat de intendentes: “Entiendo la preocupación de Axel. Insisto con que hubiera sido HUMANO que exista también por la mujer que le dio la posibilidad de ser gobernador”.
El mensaje de la ex intendenta de Quilmes cayó pésimo en el peronismo, incluso en algunos sectores de La Cámpora. Pero fue sintomático de una disputa interna por el liderazgo que no encuentra solución y que, según coinciden en la mayoría de las tribus peronistas, tiene tiempo hasta diciembre para empezar a resolverse. Una interna, además, que no se traduce solo en las candidaturas, sino en las estrategias. Como cuando Bianco cuestionó la consigna de que lo que estaba proscripto era el peronismo, no Cristina, y en el cristinismo salieron a cruzarlo con fiereza.
Kicillof, en público, intenta mantenerse al margen. Su mayor preocupación radica en la amenaza de que le estalle una crisis alimentaria y sanitaria en la recta final de su candidatura presidencial. Esta semana tuvo que suspender, por el recorte de la transferencia de fondos de Nación, el plan MESA, que asistía en materia alimentaria a 2 millones de bonaerenses.
El gobernador bonaerense apuntó la responsabilidad contra el gobierno nacional y organizó una marcha de intendentes hacia el Ministerio de Capital Humano en reclamo de mayores fondos. Pero existe, una preocupación creciente en La Plata sobre cómo la crisis y el ahogo financiero de la Nación puede repercutir, a mediano plazo, en PBA. “Es el momento más duro para Axel de los últimos seis años de gobierno. Sabemos que el próximo año va a ser muy malo, pero hay que anticiparse, tomar decisiones y comunicarlas”, explica, optimista, uno de los armadores de Kicillof.
No todos son así de optimistas.
MCM/MG

En Famesick, Lena Dunham cruza fama y enfermedad como dos formas de exposición: experiencias que vuelven vulnerable, pero también egocéntrica. Más allá del chisme, el libro encuentra por fin un acontecimiento y una tesis: la víctima como figura millennial por excelencia.
Un amigo me preguntó, cuando quise convencerlo de leer la memoir de Lena Dunham, qué hacía ella escribiendo sus memorias tan joven. Lo gracioso es que Famesick, publicado a meses de que Dunham cumpliera los cuarenta, no es ni siquiera su primer libro de memorias; los auténticos fans ya habíamos leído No soy ese tipo de chica, la colección de ensayos que publicó en 2014, casi cuando Girls acababa de salir. Yo, que amaba Girls, leí el libro con un entusiasmo que se me fue desinflando a medida que avanzaba. Me pareció que no le hacía justicia a su autora, a su talento e inteligencia. Me dio la sensación de que la forma del libro no le quedaba bien a Dunham. La tradición del ensayo personal norteamericano es peligrosa; tiende demasiado a la moraleja y la educación, y hay que estar muy inmunizado contra el optimismo y las conclusiones para evitar terminar sonando como la versión sexy y millennial de un manual protestante. Todo eso era cierto, pero leyendo Famesick entiendo otra cosa: el problema central es que, en 2014, a Lena Dunham todavía no le había pasado nada. El libro no tenía acontecimiento, en el sentido más metafísico de la palabra de algo que irrumpe y transforma mundos y subjetividades, y por eso tampoco tenía tesis: dos cosas que Famesick, y deberán aceptarlo incluso sus detractores, tiene de sobra.
Famesick es una palabra inventada, un neologismo construido a imagen y semejanza de la palabra carsick (que se arma con las palabras car —auto— y sick —enfermo— para referirse al mareo que algunas personas sufren en medios de transporte) y en cruza con la palabra fame, fama: significa algo así, entonces, como “enferma de fama”. Y el libro se trata de eso, en varios sentidos: de la enfermedad y la fama, de cómo la fama puede enfermar o ser una enfermedad, de cómo pueden llevarse la enfermedad y la fama, y quizás, sobre todo, de lo que la enfermedad y la fama tienen en común.
En las redes sociales se estuvo comentando, más que nada, el chisme; que si Jack Antonoff engañó a Lena Dunham con Lorde, que quiénes serán los actores y directores a los que refiere sin nombrar, que si Adam Driver le tiró una silla a Dunham durante una grabación de Girls, que si su socia Jenni Konner habrá sido tan manipuladora como el libro la pinta o por qué no aparece mencionada Taylor Swift (si será, tal vez, la única persona a la que Dunham auténticamente le tiene miedo). El chisme solo es divertido; hay que decir que poca gente viva y trabajando tiene tan poco pudor con los nombres propios como ella, y hay algo valioso, en este momento del mundo en que todos quieren quedar bien con Dios y con el diablo, en ese desparpajo. Es parte de lo que hizo que Girls fuera tan buena como fue: una verdadera exposición de las miserias millennials, y no solamente una serie más sobre cuatro amigas.
Pero más allá del exhibicionismo, o más bien, ahondando en él con más profundidad, aparece entonces lo más interesante que tiene Famesick: la tesis central del libro, según la cual la fama y la enfermedad serían experiencias más similares de lo que puede parecer a primera vista. Esta idea puede sonar absolutamente banal; incluso irrespetuosa del sufrimiento de la amplia mayoría de las personas que sufren padecimientos crónicos y que, a diferencia de Dunham, no tienen para compensarlas los recursos que proporcionan la fama y la fortuna. Es probable que lo sea, banal e irrespetuosa; pero también parece incluir algo cierto, profundo, y bastante difícil de explicar.
Hay dos líneas narrativas dominantes en el texto: el nacimiento de Girls y la carrera profesional que Dunham construye a partir de esa serie, por un lado, y el deterioro de su salud y la búsqueda de explicaciones y soluciones, por el otro. En el relato de los problemas en torno a su endometriosis, es muy interesante seguir el vínculo con el productor musical Jack Antonoff, su novio de esos años. Mientras gente que conoce menos a Dunham la va juzgando por hacerse famosa (cada persona que la vio dos veces en la vida y le escribe pidiéndole un favor piensa que ella se hace “la importante” si no satisface su demanda), Antonoff, que sí la conoce, parece ir tomándole bronca por sus malestares sempiternos. Hay algo en común en esos dos roces que a primera vista son tan distintos: es el resentimiento contra quien se pone en el centro de la escena, sea por algo “bueno” o por algo “malo”. En el primer caso, la implicancia es que en el fondo Dunham no se merece su éxito; en el segundo, que está mintiendo o exagerando sobre su dolor, o que incluso si no lo estuviera, ella goza de la atención en algún sentido. Algunos críticos y lectores en internet dan por hecho que Dunham deja mal parado a Antonoff en el texto; yo creo que no es así. Creo que efectivamente ella le concede, a él y a todo el mundo, que es insoportable; no insoportable y encantadora como un personaje de Diane Keaton, insoportable en serio. Dunham afirma varias veces que su dolor es real frente a la desconfianza a la demás; y así y todo, acepta también que eso te puede convertir en alguien que, hacia el afuuera, no puede evitar unos despliegues de hipersensibilidad y egocentrismo que la hacen difícil como amiga, como colega, como hija o como novia. Dunham no culpa a Antonoff por ir abandonándola a medida que ella se enferma cada vez más; por el contrario, se venga como una persona de bien, engañándolo con un amigo de la infancia. Es un final desprovisto de moralina para una relación que se merecía exactamente eso: todos estuvimos un poco mal, a otra cosa mariposa. Creo que es en el relato de esta relación donde se despliega la tesis sobre la doble cara de la exposición, el modo en que exponerte, en tu arte y en la vida, te hace al mismo tiempo vulnerable y narcisista.
Hay más cosas valiosas en Famesick, un libro muy bien escrito: grandes retratos de Adam Driver y Jemima Kirke, la radiografía de una una relación madre e hija tremenda, plagada de codependencias, complicidades y envidias, y un fresco completísimo de la clase cultural de NY (Lena no es nepobaby en el sentido de hija de millonarios, sino en el de hija de artistas, más como lo son acá los niños criados a clases de teatro con padres sociólogos que como lo sería la hija de una celebridad; ella hace mucho hincapié en la diferencia, y Bourdie le daría la razón). Pero lo profundo de Famesick es esa exploración de la figura de la víctima, el tropo millennial por excelencia, valiéndose de la intersección entre notoriedad y padecimiento; en esa investigación está la inteligencia y la capacidad de observación que hizo posible Girls, y que hace que sí, que a pesar de ser infumable, Lena Dunham sea la voz de una generación.
TT/MG