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Las dos prioridades del Ejecutivo atraviesan una carrera contra el tiempo, ya que LLA sospecha que, una vez que finalice el Mundial, los gobernadores comenzarán a buscar un perfil propio.
El plan es copar la agenda, inundarla con iniciativas de alto y bajo perfil que imposibiliten cualquier avanzada opositora y esperar llegar entero al Mundial de Fútbol. El Gobierno tiene dos prioridades reales en el mar de anuncios destinados a simular el internismo: el Super RIGI y la reforma electoral. El resto son ensayos, reformas cuyo principal objetivo es sostener la narrativa de que Javier Milei, pese al descontrol interno, todavía conserva el poder para torcerle la mano a los gobernadores y mantener el control del Congreso. Al menos hasta el Mundial.
El “Super RIGI”, que es como el Gobierno denominó al nuevo régimen de inversiones destinado a proyectos de más de US$ 1.000 millones en actividades vinculadas a la inteligencia artificial e infraestructura digital, comenzará a debatirse la semana que viene en la Cámara de Diputados. El debate comenzará en las comisiones de Presupuesto y de Industria y, pese al interés del Gobierno en aprobar la iniciativa mientras Peter Thiel todavía está en el país, las autoridades del oficialismo advierten que no habrá media sanción antes de que Argentina juegue su primer partido en el Mundial.
La fecha no es una ironía: el inicio del Mundial de Fútbol representa uno de los dos momentos claves para la gestión libertaria de este año. El primero es el comienzo de la fiebre mundialista, un hito que el Gobierno espera que le represente un respiro frente al teleobjetivo político y mediático sobre los escándalos patrimoniales de Manuel Adorni o las internas del Gobierno. El segundo es la elección de medio término en Estados Unidos, cuyo resultado definirá la muñeca política –y financiera– que Milei tendrá para encarar la campaña electoral.
El Gobierno pretende liquidar todo el paquete de reformas que quiere aprobar este año antes de que lleguen esas dos fechas. Porque después, advierten en el oficialismo, será cada vez más difícil acordar con los aliados. Especialmente con los gobernadores que apunten a reelegir en 2027 y desdoblen las elecciones locales para tomar distancia de la influencia de las nacionales. Varios mandatarios, incluso, están conversando para coordinar una misma fecha de comicios en varias provincias, de modo de organizar un “super domingo electoral” que impida que Milei pueda concentrar su atención en una sola provincia.
Es por este motivo que el Gobierno buscará apurar una media sanción del nuevo “Super RIGI” antes del 12 de junio. En la Cámara de Diputados, sin embargo, son poco optimistas. Si bien no anticipan, todavía, que participarán funcionarios del debate, sí sospechan que no será un debate express. Recién la semana próxima podrá comenzar el debate en comisiones y, aún con el apoyo de los gobernadores –que ratificaron su alianza con Milei la sesión de la semana pasada, cuando aprobaron los cambios del régimen de zonas frías aún cuando los perjudicaba directamente–, habrá que abrir una negociación que llevará tiempo.
La Ley de Lobby, mientras tanto, tendrá otro derrotero. La iniciativa busca crear un registro público de “gestores de intereses” que deberán dar cuenta de cuándo representantes de algunas empresas o colectivos se reúnen con legisladores, funcionarios o asesores del Poder Ejecutivo. Basada en la legislación norteamericana, la Ley de Lobby comenzará a debatirse en las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Legislación General. También la semana que viene, aunque con menos apuro.
Sin los 129 votos garantizados, Menem no se arriesgará a abrir el recinto. El riojano prefiere, antes de tratar el “Super RIGI”, someter a votación proyectos que vienen siendo debatidos hace más tiempo. Es el caso del Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT) con Estados Unidos, que el oficialismo analiza tratar en las dos semanas que le quedan antes de que comience el Mundial.
El verdadero dolor de cabeza del Gobierno es la eliminación de las PASO, una negociación fallida que quedó en stand by luego de la escalada de la interna entre Karina Milei y Patricia Bullrich. La jefa del oficialismo en el Senado había comenzado a negociar introducir modificaciones al proyecto de reforma electoral del Ejecutivo pero la hermana presidencial se negó: era la eliminación de las PASO o nada. Con el correr del tiempo, sin embargo, Karina tuvo que aceptar que no podría eliminarlas, así que le exigió negociar una suspensión. O que al menos las Primarias dejasen de ser Abiertas, Simultáneas y Obligatorias.
Hay un principio de acuerdo respecto a eliminar la obligatoriedad, una propuesta del PRO, que se resiste a acompañar al Gobierno con esta iniciativa. El resto de los reclamos, mientras tanto, continúan siendo objeto de debate. Pero no hay mucho tiempo: Bullrich necesita apurarse porque los tiempos corren especialmente para ella, ya que la reforma electoral necesita ser aprobada antes de que termine 2026.
Y más de un senador sospecha que, una vez que comience el Mundial, habrá varios legisladores que decidan viajar al norte a participar del espectáculo deportivo.
MCM/MG

El oficialismo, a través de la Secretaría General de la Presidencia que conduce Karina Milei, envió al Senado de la Nación el pedido de retiro del pliego de María Verónica Michelli, quien estaba nominada para ocupar una vacante como jueza del Tribunal Oral Criminal Federal 3 de La Plata.
El Gobierno nacional envió este miércoles al Senado de la Nación el pedido de retiro del pliego de María Verónica Michelli, quien estaba nominada para ocupar una vacante como jueza del Tribunal Oral Criminal Federal 3 de La Plata.
La medida de la Casa Rosada se fundamenta en un veto de naturaleza política: la candidata es cuñada del periodista del diario La Nación, Hugo Alconada Mon, autor de recientes investigaciones que salpicaron a figuras de la administración libertaria.
La postulación de Michelli ya había reunido las nueve firmas necesarias dentro de la Comisión de Acuerdos, compuesta por 17 integrantes, para convertirse en dictamen y quedar en condiciones de ser votada en el recinto.
Sin embargo, el presidente de dicha comisión, el senador libertario Juan Carlos Pagotto (La Rioja), se había negado a presentar el despacho, en una maniobra reñida con los usos reglamentarios de la Cámara alta.
La orden de frenar el ascenso judicial, que el propio presidente Javier Milei había firmado a mediados de marzo, provino de la Secretaría General de la Presidencia.
La nota formal remitida al Senado para retirar la postulación lleva las firmas de Milei y del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.
En contraste con este bloqueo por razones de parentesco, la Casa Rosada decidió habilitar de manera simultánea el avance de los pliegos de Juan Galván Greenway y Alejandro Catania, propuestos como camaristas del fuero Penal Económico.
Ambos magistrados de primera instancia habían sido inicialmente objetados por el Ejecutivo debido a sus estrechos vínculos con la cúpula de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), comandada por Claudio “Chiqui” Tapia.
Tras intensas negociaciones reservadas de los jueces con emisarios de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y de la propia jefatura libertaria, el veto gubernamental se levantó y Pagotto dio luz verde para recolectar las firmas que convaliden sus despachos de cara a la próxima sesión.
Greenway y Catania están propuestos para integrar la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Penal Económico.

El reciente modelo de vigilancia masiva propuesto por el Gobierno, en alianza con corporaciones tecnológicas e inteligencia artificial que concentran información íntima de millones de personas, erosiona, en nombre de la eficiencia y la modernización, derechos básicos ligados a la libertad y la democracia. La advertencia de la Iglesia frente al silencio generalizado.
Hace más de cien años que la ciencia ficción nos ofrece vívidas descripciones de sociedades totalitarias ficcionales en las que el espionaje sobre la vida privada es fundamental para sostener un orden opresivo. En su extraordinaria novela Nosotros (1920), Yevgueni Zamiatin imaginaba que las personas eran obligadas a vivir en casas transparentes, enteramente construidas de vidrio, para que cualquiera pudiese ver lo que sucedía dentro a toda hora. El Estado contaba, además, con una extensa red de espionaje y de delaciones para saberlo todo sobre cada individuo. No había escapatoria posible: la privacidad había desaparecido. En la más conocida 1984, publicada por George Orwell en 1949, el Gran Hermano –el líder supremo que nadie sabía si existía realmente o si era también él una creación de la propaganda oficial– lo veía todo. Los dispositivos tecnológicos le daban el régimen una vigilancia total sobre las personas: cámaras y micrófonos por todas partes, una “policía del pensamiento” que analizaba las microexpresiones de los rostros para saber lo que pensaba cada uno, agentes infiltrados por todas partes, espías infantiles. La idea quedaba clara: sin espacio privado, sin privacidad, solo queda lugar para la obediencia. La libertad se extingue.
Desde que la humanidad comprendió esta verdad muy simple, las sociedades instauraron derechos y garantías para evitar ese riesgo. Algunos principios para proteger la privacidad son muy antiguos, como la inviolabilidad del domicilio o de la correspondencia. Otros son más recientes, como el habeas data. Pero siempre estuvo claro que la información personal en manos de los Estados podía ser un problema.
En esta carrera alocada a la barbarie en la que ingresó el mundo en los últimos tiempos, no hay semana que no veamos un retroceso en los derechos y garantías de todo tipo. El derecho a la privacidad no es la excepción. Su erosión acelerada comenzó hace no tanto tiempo, pero en verdad no fue el Estado el que primero empujó en ese sentido, sino el sector privado. En pocos años, se erigieron un puñado de megacorporaciones que lo saben casi todo sobre nuestras vidas: nuestro domicilio y número de tarjeta, nuestras preferencias sexuales, nuestro gusto de helado favorito, las bandas que escuchamos y también a qué cosas le ponemos like o retuiteamos. Conocen nuestro rostro por las fotos que publicamos o porque nos los exigen para validar usuarios. También nuestra voz. Hasta nuestra huella digital les damos y ya están escaneando nuestros iris. Con todo eso construyen perfiles de consumidores para llenarnos de spam –eso todo el mundo ya lo sabe–, pero también perfiles políticos, que venden a empresas que se dedican a brindar servicios a candidatos en busca de votos. A nadie pareció importarle demasiado nada de esto porque toda esta información la manejan empresarios, no políticos. Ni Zamiatin ni Orwell nos advirtieron sobre ellos. Tampoco la filosofía política, que tendió a ver al Estado como fuente única del riesgo totalitario. El problema es el escenario actual, en el que poder político y poder corporativo están confluyendo de una manera inédita.
En nuestro país, Milei viene de anunciar un plan por el que pondrán toda la información de nuestra población que manejan las diversas reparticiones del Estado en manos de una corporación estadounidense que, dicen, ayudará a mejorar las políticas públicas con herramientas de IA. El principio es sencillo: recopilan todo lo que el Estado sabe de una persona –donde vive, de qué trabaja, cuánto gana, nivel educativo, si tiene o no propiedades o vehículos, antecedentes de salud, vínculos familiares, salidas del país, etc.– y crean un “gemelo digital”, un avatar único con sus mismas características y hábitos. Luego, la IA ayuda a predecir los comportamientos de esos avatares, lo que permite anticipar cómo se comportará colectivamente la sociedad y, así, en teoría, mejorar las políticas públicas. Todo esto, publicitado con las hermosas palabras habituales: “futuro”, “eficiencia”, “modernización”, “cambio”.
A los tontos les dicen, para tranquilizarlos, que son “metadatos”, que van sin la identidad real de cada ciudadano. Tranqui, juegan con tu gemelo virtual, no con vos. Pero incluso si uno fuera a creer que no entregan nombre y apellido, cualquiera comprende hoy la facilidad con la que la IA puede reponer esa información si cuenta con datos como domicilio y edad, simplemente cruzándola con los datos del padrón electoral. Agreguemos que toda esa masa de información personal va a una corporación privada que maneja o puede manejar toda la otra masa de datos personales, incluso más minuciosa, que está en manos corporativas. Empresas como Meta –dueña de Facebook, Instagram, WhatsApp y otras plataformas– colaboran con la policía y los servicios de inteligencia de Estados Unidos, al menos desde 2007, compartiendo mensajes privados y otra información de los usuarios. Eso ya es suficientemente malo. Pero imaginemos por un momento que no sea un presidente maléfico el que quiera erigir un régimen autoritario aprovechando todo lo que sabe sobre cada uno de nosotros. Imaginemos lo que ni Zamiatin ni Orwell imaginaron: que el riesgo totalitario pueda venir del sector privado o, lo más probable, de una alianza de políticos y corporaciones.
Esto ya es suficientemente preocupante y todavía no comenzamos a hablar del magnate en cuestión, el que recibirá todos nuestros datos: Peter Thiel. Thiel reúne todas las características de un villano de dibujos animados. Antes de reunirse con Milei y comprar una residencia en Buenos Aires, ya había aclarado que está en contra del sistema democrático. No es que uno lo deduce: el hombre lo dijo con todas las letras. Con orgullo. La democracia, para él, es un obstáculo para el capitalismo. Habría que dejar de vivir en sociedades democráticas. Terminar con la democracia. Literal. A esta persona entregaremos todos los datos de los argentinos. Sabrá todo sobre cada uno de nosotros y podrá anticipar qué haremos. No es demasiado alocado pensar que podrá usar esa información para favorecer al político de su preferencia (que además le asegura un contrato suculento con el Estado).
Nos seguimos haciendo los desentendidos, pero desde el punto de vista material, técnico, hoy ya estamos en el escenario de las casas transparentes de Zamiatin. Ya está disponible la posibilidad de llevar el ojo del Gran Hermano, literalmente, hasta el último rincón de nuestra existencia. Los rayos X totales ya están en funcionamiento. Las paredes de nuestra existencia ya son traslúcidas para el que quiera mirar y tenga el poder suficiente. La tecnología disponible vuelve incluso superfluas las extensas plantillas de espías que imaginaba la ciencia ficción. Hoy es mucho más fácil y barato.
Está claro, sin embargo, que, al menos por ahora, eso no se ha traducido en la aparición de regímenes totalitarios pesadillescos, al menos no como los imaginábamos. El autoritarismo sin dudas viene en avance, pero no llevamos vidas parecidas a las de los habitantes del mundo de Zamiatin, que ni nombre tenían, apenas un código alfanumérico. Pero aquí viene a perturbarnos esa última tranquilidad otro de los clásicos distópicos, Un mundo feliz (1932), de Aldous Huxley, en el que el orden totalitario no está asegurado por la vigilancia policial y el miedo; por el contrario, el control se logra a través del placer, la distracción, el consumo y la gestión de las actitudes de cada uno mediante métodos de inducción psicológica. Gran Hermano S.A. avanza mientras también nosotros jugamos a espiar y controlar las vidas ajenas en el Gran Hermano (el productor holandés que bautizó así al popular programa de televisión tenía un sentido de la ironía exquisito o un cinismo siniestro, una de dos).
Hablando de Orwell, se le atribuye una frase que no hay prueba de que sea suya, pero que bien podría haber dicho: “el fascismo regresará bajo el nombre de la libertad”. Dice mucho de la realidad en la que vivimos que la infraestructura más impresionante que se haya diseñado para la infiltración en la vida privada de las personas la esté por erigir un gobierno fervorosamente liberal en alianza con un magnate que también es libertario. Muchos se reconfortan con la idea de que no son “verdaderamente liberales”, pero eso ya es insostenible. Porque es un hecho que los que sí son liberales “verdaderos” tampoco están reaccionando contra eso: más bien lo contrario, permiten que avance desde hace años haciéndose los distraídos. Incluso lo fomentan.
Su estruendoso silencio contrasta con la intervención más enérgica que tenemos hasta hoy contra la “vigilancia invasiva” mediante herramientas de IA, que es la que acaba de hacer el Papa, en una encíclica que tiene toda la claridad que le falta a la política tradicional: advierte sobre los “pequeños grupos muy influyentes” que, mediante el control de la IA, pueden “condicionar procesos democráticos” e imponernos “su propia visión moral” convertida en una “infraestructura invisible de los sistemas” y llama a “desarmar la IA” (lo que no quiere decir desmantelarla, sino quitarle su carácter de arma de los poderosos, que hoy tiene).
Saquen sus conclusiones.
EA/MG

El Presidente participará este jueves del evento que se llevará a cabo en el salón Golden Center de Parque Norte, Ciudad de Buenos Aires, que comenzará a partir de las 9 con la intervención del ministro de Economía, Luis Caputo.
En medio de las tensiones internas que tienen al escándalo por el patrimonio de Manuel Adorni, los cruces entre las huestes de Santiago Caputo y las de Karina Millei, y el avance de Patricia Bullrich con sus aspiraciones para 2027, Javier Milei volverá a exponer sobre el tema que más le interesa: la economía, con la intención de volver a poner en agenda los próximos proyectos que el Gobierno intentará que apruebe el Congreso. Lo hará en el Latam Economic Forum de este jueves, evento que se llevará a cabo en el salón Golden Center de Parque Norte, Ciudad de Buenos Aires, que comenzará a partir de las 9 con la intervención del ministro de Economía, Luis Caputo.
El Presidente no exhibirá sorpresas en su exposición que comenzará a las 12 del mediodía. Repasará los puntos más sobresalientes de la gestión y brindará los lineamientos centrales de su plan económico para lo que queda de mandato.
Milei intenta reforzar su eje de los últimos días: retomar la agenda pública eclipsada por el caso judicial de Manuel Adorni y señalar que los sobresaltos de los últimos meses en materia económica son “parte del pasado”.
El jefe de Estado ya dejó trascender en su última entrevista algunas ideas de lo que pretende. Precisamente, reconoció que su agenda encuentra límites en el Parlamento y que le gustaría que algunas reformas tengan otros tiempos.
En ese sentido, comentó que hay muchos proyectos que ya están en marcha y que “uno de los paquetes de leyes que se viene ahora” estará vinculado a lo que definió como una “revolución de los seguros”. Un eje que, según sostuvo, permitirá avanzar hacia un esquema de menor intervención estatal.
También habló de la interrelación de fuerzas en las cámaras. “Hoy tenemos una mejor composición, pero seguimos siendo primera minoría y no tenemos quórum propio”, expresó. Bajo ese concepto, remarcó que cada iniciativa requiere negociación política: “requiere mucho diálogo, requiere mucho consenso”, lo que impacta tanto en la velocidad como en el alcance de las reformas.
La jornada comenzará a partir de las 9, con la inauguración institucional. Luego, a las 9.15 de la mañana, el titular del Palacio Hacienda, Luis Caputo, ofrecerá el primer discurso. Acto seguido, 9.30, el economista Claudio Zuchovicki será el encargado de exponer su visión de la Argentina junto al politólogo Fabián Calle.
El director de YPF, Horacio Marín, aparecerá en el escenario a las 11.15 hasta las 12.15, cuando le paso al jefe de Estado. El jefe del Poder Ejecutivo hablará durante 45 minutos, tal como se informó.
El Latan Economic resaltó que el impacto solidario constituye uno de los pilares de la organización y uno de sus principales diferenciales. Porque lo recaudado entre entradas y sponsors permite financiar tanto programas estructurales de asistencia social como intervenciones concretas en salud y condiciones de vida de sectores vulnerables.

En base a datos relevados por el portal Surtidores en base a información oficial de la Secretaría de Energía, durante abril se comercializaron 1.333.298 metros cúbicos de combustibles en todo el país. La cifra representó una caída interanual del 2,38% frente al mismo mes de 2025. Respecto de marzo, el retroceso fue del 1,98%.
La venta de combustibles volvió a caer en Argentina y acumuló en abril su tercer mes consecutivo en baja, en un contexto marcado por el aumento de precios en los surtidores y la pérdida del poder adquisitivo.
En base a datos relevados por el portal Surtidores en base a información oficial de la Secretaría de Energía, durante abril se comercializaron 1.333.298 metros cúbicos de combustibles en todo el país.
La cifra representó una caída interanual del 2,38% frente a los 1.365.814 metros cúbicos despachados en el mismo mes de 2025. Además, respecto de marzo, el retroceso fue del 1,98%.
El sector observa con preocupación la continuidad de la baja en el consumo, ya que la tendencia negativa se mantiene desde comienzos de año.
Uno de los factores que más impactó en la demanda fue el fuerte incremento de los combustibles en Argentina, cuyos valores medidos en dólares ya se ubican entre los más altos de la región.
En ese escenario, muchos usuarios comenzaron a reducir la cantidad de litros cargados o directamente optaron por cargas fijas para controlar el gasto cotidiano.
El informe mostró además un comportamiento dispar entre los distintos segmentos de combustibles.
La nafta súper cayó 1,63% interanual, mientras que el diésel Grado 2 se desplomó 9,96%.
En contrapartida, los combustibles premium mantuvieron cifras positivas. La nafta premium avanzó 0,76% interanual y el gasoil Grado 3 creció 5,85%.
Especialistas del sector atribuyen esta situación a las promociones y descuentos que algunas petroleras aplican sobre los productos premium, reduciendo la diferencia de precios respecto de la súper.
La provincia de Buenos Aires volvió a concentrar el mayor volumen de ventas del país con 468.312 metros cúbicos comercializados durante abril.
Córdoba quedó en el segundo lugar con 141.750 metros cúbicos y registró una caída interanual del 5,74%, mientras que Santa Fe mostró una variación prácticamente estable.
Entre las provincias con mejores desempeños aparecieron San Juan (+4,12%), Neuquén (+3,08%) y Tucumán (+2,88%).
En cuanto a las empresas, YPF fue la única gran petrolera que consiguió aumentar sus ventas durante abril.
La compañía estatal comercializó 746.648 metros cúbicos y mostró un crecimiento interanual del 1,79%.
El resto de las firmas registró fuertes caídas. Shell retrocedió 8,58%; Puma Energy cayó 10,61%; Axion perdió 3,89%; y Dapsa mostró una baja del 10,4%.
Varias estaciones de servicio comenzaron además a ajustar horarios nocturnos para reducir costos operativos y reforzar medidas de seguridad.
En el sector advierten que, si no mejora el poder adquisitivo y continúan las subas en los surtidores, la retracción del consumo podría profundizarse durante los próximos meses.