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Cristina Kirchner y Kicillof entran en la recta final de la negociación y no descartan una fractura para las elecciones

Cristina Kirchner y Kicillof entran en la recta final de la negociación y no descartan una fractura para las elecciones

El kirchnerismo volverá a presionar el martes con un proyecto para forzar los comicios concurrentes. “Apostamos a que no consumen un golpe legislativo”, se atajan en el entorno del gobernador. Ambos bandos se miden y esperan culpar al otro por la ruptura.

Máximo Kirchner lidera una carta abierta contra el desdoblamiento de las elecciones que quiere Kicillof

Kicillof argumenta a favor del desdoblamiento: “Hay que ir a votar en dos días distintos”

Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof se metieron de lleno en una discusión que parece sin retorno, pese a los esfuerzos que realizan distintos referentes del peronismo en acercar posiciones. Las negociaciones entrarán en tiempo de descuento este fin de semana, en la previa a la sesión especial convocada por el kirchnerismo para el próximo martes en la Legislatura, donde insistirán con un proyecto para forzar las elecciones concurrentes. Desde el entorno del gobernador juran que apostarán al consenso, aunque apelan a la estrategia de sentarse a esperar para ver hasta dónde La Cámpora y el massismo se animarán a avanzar. Las definiciones se dilatan porque cada sector buscará culpar al otro por la materialización de la ruptura.

En la previa al fin de semana, la senadora Teresa García lanzó un ultimátum a Kicillof: “Está advertido que si hay desdoblamiento, Cristina será candidata”. En declaraciones a FutuRock, insistió: “Si el desdoblamiento se plantea como una cuestión irrefutable, no hay otra posibilidad, no es un capricho de Cristina”. De ese modo blanqueó la posibilidad, que corre hace días en el peronismo luego de que la propia Cristina lo insinuara en una cena con algunos dirigentes en Ezeiza, de que compita como diputada provincial por la Tercera sección electoral, una estrategia que golpearía al armado de Kicillof en el Conurbano, sobre todo en municipios como Avellaneda o La Matanza, donde los intendentes están volcados al bando del gobernador.

“Está advertido que si hay desdoblamiento, Cristina será candidata”, dijo la senadora provincial Teresa García.

No es la única presión que recibió Kicillof en las últimas horas. Sus propios aliados e intendentes que le responden comenzaron a impacientarse, mientras que el dirigente social Juan Grabois dio una entrevista incendiaria al canal de streaming Cenital, en la que amenazó con competir por afuera si el peronismo no llega a un acuerdo en las próximas horas. “Lo que hay acá es un nivel de irresponsabilidad de la vida de los argentinos que yo no me banco más”, afirmó, con críticas a Cristina pero también a Kicillof, a quien apuró: “Si quiere desdoblar la elección, que tenga las pelotas y que lo haga”.

En la última sesión en la Legislatura, el kirchnerismo intentó avanzar con las concurrentes. La Cámpora, en sociedad con el massismo y otros legisladores afines, tanteó apoyos entre las filas del PRO y los libertarios de Javier Milei para juntar los dos tercios que les permitieran tratar sobre tablas el proyecto del massista Rubén Eslaiman para suspender las PASO por única vez. La intención era, a ese mismo texto, agregarle un artículo para establecer la fecha electoral el 26 de octubre, el mismo día que las elecciones nacionales. Lo curioso fue que la sesión estuvo unas horas interrumpida a raíz de un cuarto intermedio mientras Kicillof cerraba un plenario de Barrios de Pie a una cuadra de la Legislatura, donde afirmó que las elecciones concurrentes resultarían “un caos” e hizo explícita su voluntad de votar “dos días distintos”. También pidió “unidad sin sometimiento”.

Si bien kirchnerismo no logró juntar el número necesario para avanzar con las concurrentes, encontró una maniobra: el camporista Facundo Tignanelli, presidente del bloque de Unión por la Patria (UP), propuso que el proyecto de Eslaiman vaya al Orden del Día de la sesión del próximo martes, para que pueda ser aprobado por la Cámara “con o sin despacho”. Es decir, que pueda tener luz verde con mayoría absoluta y no requiera de los dos tercios. También sostuvo que podrían sumarse a ese proyecto los agregados que se consideren pertinentes en los días previos a la sesión, por lo que dejó abierta la puerta para agregar el artículo que exige la votación concurrente. De esta forma, el cristinismo dejó allanado el camino para conseguir los votos y torcerle el brazo al gobernador.

“Lo que hay acá es un nivel de irresponsabilidad de la vida de los argentinos que yo no me banco más”, protestó Juan Grabois, ex precandidato presidencial de Unión por la Patria.

“Seguimos buscando un consenso. Y esperamos que el martes no consumen un golpe legislativo”, dijo a elDiarioAR un dirigente de trato diario con Kicillof. También aseguró que en La Plata no tienen previsto publicar el decreto de desdoblamiento antes del martes. De ser así, la estrategia resulta evidente: buscarán dejar avanzar al kirchnerismo con el proyecto que consideran “extorsivo”, para luego disponer de un arco narrativo en el que los acusarán de haber quebrado el espacio. “Si se rompe, no será por una decisión nuestra. Y los que decidan la fractura deberán explicar por qué”, sostienen en la mesa chica axelista.

Desde ninguno de los dos sectores descartan que lo que hasta ahora se conoce como UP pueda fracturarse antes de las elecciones, algo que hace dos meses era un escenario que minimizaban todos los actores, con la excepción de algunos intendentes enemistados con la conducción de Cristina.

Seguimos buscando un consenso. Y esperamos que el martes no consumen un golpe legislativo

Dirigente cercano a Axel Kicillof

Las presiones cruzadas no cesan. Unos días después de que los intendentes afines a Kicillof publicaran un pedido para que desdoble la elección, el kirchnerismo hizo correr otra carta con firmas de intendentes, legisladores, concejales, rectores y sindicalistas, y que exige elecciones concurrentes: “Néstor Kirchner no insistiría en vano que no hay proyecto local sin proyecto nacional”, señalan. Un dato curioso fue que algunos firmantes se despegaron del escrito, como el intendente Ariel Sujarchuk (Escobar) y el senador provincial Pedro Borgini, que aseguran haber sido incluidos sin ninguna autorización. En el caso de Borgini incluso se despegó del Patria y pidió desdoblar.

En ese contexto de alta tensión, Massa reunirá este sábado a su tropa en el municipio de San Fernando para analizar una salida “consensuada”, que apele a la “unidad y cordura” dentro de Unión por la Patria. Kicillof, mientras tanto, permanece en una encrucijada. Optó por la estrategia de estirar la pelea sin romper y jugó al desgaste, pero ahora quedó en el centro de presiones cruzadas. Si desdobla, sabe que será víctima de la revancha de Cristina y foco del “fuego amigo” en la Legislatura y en la gestión. Si no desdobla, sufrirá el alejamiento de los intendentes que apostaron a su propio proyecto político. Esos mismos intendentes que hoy se empiezan a impacientar y le exigen definiciones.

LA/JJD

Crece la presión en la Justicia para que García-Mansilla renuncie a la Corte tras el rechazo del Senado

Crece la presión en la Justicia para que García-Mansilla renuncie a la Corte tras el rechazo del Senado

Lorenzetti cuestionó públicamente al actual magistrado que entró en comisión al máximo tribunal, quien aún se mantiene en el cargo. En el Palacio de Justicia y en Comodoro Py aseguran que el postulante del Presidente no debería ingresar ni a su actual despacho.

El Senado le marcó la cancha a Milei y dejó a García-Mansilla al borde de la ilegalidad

Rechazado su pliego como juez de la Corte Suprema por prácticamente dos tercios de los votos en el Senado, Manuel García-Mansilla aún continúa como magistrado del máximo tribunal hasta tanto no presente su renuncia. Él mismo dejó trascender que le pedirá una opinión al resto de los supremos antes de tomar una decisión, pero ya recibió presiones públicas y por lo bajo para que dé un paso al costado.

Fuentes judiciales consultadas por elDiarioAR al cierre de esta nota plantearon que aún no hubo una comunicación formal al menos con el titular de la Corte, Horacio Rosatti, y su segundo, Carlos Rosenkratz. Temprano esta mañana salió a hablar Ricardo Lorenzetti, que veladamente le pidió que se corra del cargo y aseguró: “Yo no hubiera aceptado asumir por decreto”.

Operadores de la Justicia en contacto con este medio afirmaron, a su vez, que García-Mansilla en los hechos no es más juez de la Corte. “No puede entrar a su despacho, lo tiene que sacar la fuerza policial si no se corre”, dijo con vehemencia una fuente que conoce los pasillos de Tribunales y de Comodoro Py. El académico, hasta hace poco decano de la facultad de Derecho en la Universidad Austral, ocupó la oficina que dejó Juan Carlos Maqueda cuando dejó de ser juez en diciembre pasado, al cumplir 75 años.

La salida de García-Mansilla parece tan escandalosa como su ingreso. Juró en la Corte en una reunión que no fue transmitida públicamente, sino que se supo una vez que ya había ocurrido, y que según informó el propio tribunal -ante un pedido de acceso a la información que hizo el constitucionalista Andrés Gil Domínguez- no tuvo ni siquiera recaudos administrativos y burocráticos.

La Corte Suprema el día de la jura de Manuel García-Mansilla.

“Te lo dice el originalismo, la deliberación, el neoconstitucionalismo y el bidartcampismo, Manuel tenés que renunciar por el bien de la República y para evitar una crisis de legitimidad de la CSJN sin precedentes”, tuiteó hoy Gil Domínguez.

El profesor de Derecho Constitucional (UBA/Austral) Jorge Alberto Diegues, tras un largo hilo en redes sociales, expresó: “Ante la decisión adoptada por el Senado el día de hoy, el tiempo constitucional de los jueces de la Corte nombrados el pasado 26 de febrero ha terminado. En el sistema constitucional argentino, ningún magistrado puede ser miembro del Poder Judicial con el rechazo expreso del Senado. Esa y no otra es la recta interpretación de la Constitución Nacional. Es el Senado de la Nación, como lo dice la Constitución, quien tiene (y espero siga teniendo) la última palabra”.

Con el resultado en contra del Senado, hoy mismo salió de su ostracismo Lorenzetti para presionarlo. “Yo nunca aceptaría ser designado por decreto”, dijo en radio Mitre, y planteó: “El Senado se pronunció contra el Decreto, no contra los candidatos, su decisión era predecible. El Senado opinó y eso es respetable”.

Hasta ahora García-Mansilla se aferra al cargo porque está sostenido políticamente por el Gobierno, donde se interpreta que su rol en comisión dura hasta el fin del actual periodo legislativo, que termina el 30 de noviembre. Pero un sinfín de especialistas ya plantearon que estaría violando la Constitución y que mantenerse como supremo sería un delito. Por caso, el juez Alejo Ramos Padilla le ordenó abstenerse de firmar fallos en la Corte. Ayer mismo, antes de conocerse la votación en la Cámara alta, García-Mansilla, despachó al menos unas 50 sentencias.

En la Corte el clima que se encontró esta mañana fue de extrema incertidumbre. “Silenzio stampa”, graficó una fuente del Palacio de Tribunales. Llamó la atención el trascendido de que García-Mansilla iba a consultarle a sus colegas. “Básicamente, no hay nada regulado sobre esto”, planteó un vocero consultado.

Al menos Lorenzetti le soltó la mano: “Yo no puedo opinar porque son temas juridicos. El doctor García-Mansilla es una persona honorable, que esta trabajando con nosotros, y él es el que va a opinar sobre esto. Dirá 'yo consideró que voy a continuar' o 'no voy a continuar’. Es una decisión personal que él estará evaluando”, planteó el supremo que supo ser presidente del tribunal.

“Es un usurpador este juez de la Corte. Hay un delito”, afirmó un juez federal con mucha experiencia a elDiarioAR. “García-Mansilla está en aprietos; resultó ser el más político. Tiene que renunciar. Y además quedó muy desprestigiado como experto académico”, comentó un operador judicial.

Una cuarta fuente insistió con la idea de que García-Mansilla ya está afuera del ámbito judicial: “Puede caminar por Tribunales o por Comodoro Py como cualquier persona, pero legalmente ya no puede estar más en su despacho”.

MC

Una atroz lectura de la Constitución

Una atroz lectura de la Constitución

El Senado evitó esta semana la posibilidad de una interpretación constitucional directamente atroz en su contenido y consecuencias, una propuesta impulsada por el Gobierno que volvió a poner a la democracia argentina al borde del abismo institucional.

Quisiera hacer algunos breves comentarios sobre el importantísimo hecho ocurrido esta semana, cuando el Senado rechazó los dos pliegos presentados por el Presidente en favor de dos candidatos para integrar la Corte Suprema –dos candidatos que, luego, el Presidente pretendió designar “en comisión” y por decreto–. La decisión del Senado, frente a la gravísima e irresponsable maniobra presidencial, no era obvia (nunca estuvo claro que el Senado terminaría por tomar una decisión semejante) y resultó por tanto importantísima (aun cuando deba, todavía, terminar de consolidarse). Permítanme, de todos modos, introducir la cuestión con un rodeo previo referido a la interpretación constitucional, destinado a subrayar la relevancia de la decisión senatorial y la gravedad de la situación institucional en la que nos colocara el Gobierno (con la ayuda, al menos, de uno de sus “comisionados”). 

Ante todo: es esperable y habitual que las Constituciones generen debates acerca de cómo deben ser interpretadas, en los casos concretos. Es esperable porque las Constituciones no son “guías telefónicas” o “tratados completos”, es decir textos larguísimos que procuran cubrir todos los escenarios o conflictos posibles. Por el contrario, las Constituciones suelen contentarse con afirmar algunas reglas de juego básicas (los procedimientos de la democracia) y algunos valores fundamentales (libertad, igualdad, etcétera). Y es habitual que las Constituciones generen debates interpretativos, dado que vivimos en sociedades plurales, caracterizadas por el hecho del desacuerdo. Quiero decir, en el marco de comunidades multiculturales, normalmente, disentimos: desacordamos sobre cómo entender, por caso, las ideas de libertad e igualdad frente a casos como el del aborto o la protesta social. Ahora bien, nuestros esperables y habituales desacuerdos interpretativos no revisten siempre la misma dificultad. Algunos de nuestros desacuerdos los resolvemos muy fácilmente. Por ejemplo, podemos disentir acerca del significado preciso de “libertad de expresión” pero tendemos a acordar fácilmente en que la censura a una obra de teatro o de cine violenta la libertad de expresión. Del mismo modo que hay diferencias interpretativas fáciles de resolver y otras muy complejas, hay desacuerdos interpretativos que nos refieren a posturas interpretativas más o menos razonables y otras –excepcionales– que nos colocan frente a lo extraordinario: postulaciones interpretativas –que llamaré, por su contenido e implicaciones– “atroces” o “disparatadas” (“outrageous”), a través de las cuales algunos de los protagonistas del conflicto del caso terminan colocando a la comunidad al borde de una crisis o quiebre del sistema. 

Pues bien, quiero postular que nos encontramos, en estos días, frente a un problema interpretativo sencillo de resolver, basado en propuestas interpretativas atroces o descomunales, que han vuelto a poner a la democracia argentina al borde del abismo institucional. En mi opinión, son muy pocas las ocasiones en que un país se enfrenta a conflictos semejantes. Pienso, por ejemplo, en el momento en que el equipo jurídico de Carlos Menem (algunos de cuyos protagonistas volvimos a ver en estos tiempos de LLA) postuló la posibilidad de una “tercera” reelección presidencial para Menem, aun cuando la Constitución que él mismo había hecho reformar poco tiempo antes autorizaba sólo una reelección. Pienso también en el caso de Evo Morales, quien procuró sortear su propia limitación para ser reelecto (también, conforme a lo establecido por la Constitución que él mismo había prohijado) a través de un “plebiscito popular” (destinada a dejar de lado la prohibición constitucional) y que, ante la derrota en el plebiscito, consiguió que el Tribunal Plurinacional lo autorizara a postularse, sosteniendo que, en caso contrario, se violaba su “derecho humano” a la reelección. En tales casos, los oficialismos propusieron lecturas atroces o disparatadas de la Constitución, que pusieron a sus respectivos países directamente al borde de un quiebre institucional. Pues bien, en el caso de las designaciones en comisión impulsadas por el Presidente nos enfrentamos a una situación semejante: un conflicto interpretativo sencillo de resolver, pero que nos coloca(ba) al borde de un quiebre del sistema (como dijeron algunos Senadores, de un “golpe institucional”). Concluyo, entonces, aclarando antes dos de las ideas recién expuestas: lo sencillo de la disputa interpretativa en juego y lo “atroz” de la propuesta interpretativa del Gobierno y, consiguientemente, de la crisis institucional frente a la cual nos dejó situados.

El desacuerdo interpretativo que enfrentamos resulta, en efecto, “sencillo” de resolver. Ello es así, entre otras razones, porque la Constitución del 94 nació, en buena medida, para restringir los poderes presidenciales y plasmó dicho objetivo de muchos modos, y en particular a través de cambios en las formas de elección de los jueces. Así, incluyó un Consejo de la Magistratura para el caso de jueces inferiores (de modo tal de limitar aún más la intervención y discrecionalidad presidenciales), y exigencias de consenso/acuerdo altísimas (dos tercios de los Senadores más “sesión pública”) para el caso de los jueces de la Corte. En tal sentido, quienes quieran (como en este caso) resolver las dudas interpretativas que pueda generarle la Constitución (por ejemplo, en cuando a su significado preciso a la hora de determinar el alcance del poder presidencial en materia de designaciones “en comisión”) haciendo primar un principio de “mayor libertad o discrecionalidad del Ejecutivo”, se están equivocando de Constitución. La Constitución nació y se justificó a partir del objetivo exactamente opuesto, y así lo dejó establecido en las reformas que explícitamente incorporó (por ejemplo, en materia de designación de jueces). Todo lo anterior, sin necesidad de mencionar una cantidad de factores adicionales que refuerzan el carácter disparatado de la interpretación presidencial (las exigencias de la Constitución en materia de género, los requerimientos de publicidad y diversidad establecidos por el vigente Decreto 222; el sentido ridículo que pretendió asignársele a los términos “receso” o “empleos”, del art. 99 inc. 19; etc).

El carácter “atroz” de la propuesta interpretativa del Presidente (o, luego, de su comisionado García Mansilla) se reconoce, por un lado, en lo manifiestamente absurdo de pensar que puede resultar constitucional que (frente a una Constitución cada vez más exigente en cuanto a los niveles de acuerdo “federal” para la designación de jueces de la Corte) el Presidente, “si tiene ganas”, y cuando vea que el Senado “se va al receso” (i.e., a fin de año, cuando, según el Gobierno y su candidato, debería dejar su cargo García Mansilla) vuelva a designar a un juez de la Corte por decreto, por otro año, dado que “se produjo una nueva vacante durante el receso del Senado”… y así por siempre. O también, en lo absurdo y muy grave que es que se le habilite al Ejecutivo una “nueva vía” –una “colectora” sencilla y sin costos– para designar jueces que resultarán “amigos” (o se mantendrán sólo si son “amigables”) dado que se trataría de jueces de la Corte con designación precaria y dependiente de la confirmación del poder político. Nos encontraríamos, por tanto, frente a una peculiar “nueva vía” de designación de jueces que, por lo demás, promovería la emergencia de jueces plenamente dependientes del gobierno de turno.

Esta posibilidad –la de una interpretación constitucional directamente atroz en su contenido y consecuencias institucionales– es la que evitó el Senado, esta semana: el Senado (contra mis prejuicios) se mostró a la altura de su misión, y cumplió muy dignamente con su responsabilidad institucional. En todo caso, sólo nos queda asegurar el pleno cumplimiento de esta crucial decisión senatorial, para despejar por completo, de nuestro horizonte institucional, la alternativa de un quiebre institucional.

RG/DTC

Radicales, motosierra y olor a pis: las estrategias para la campaña porteña toman forma en el territorio digital

Radicales, motosierra y olor a pis: las estrategias para la campaña porteña toman forma en el territorio digital

Ciudadanos y cibermilitantes amplifican las discusiones políticas con memes y lemas proselitistas. Los libertarios, los más avezados en la discusión virtual, le suben el precio a las “segundas marcas” de sus rivales más competitivos y convierten a exvillanos en héroes. El PRO opta por un discurso defensivo.

El debate digital alrededor de las elecciones porteñas del 18 de mayo muestra cómo intervienen y participan ciudadanos y cibermilitantes en el clima de interna que las caracteriza. Más organizados algunos, otros un poco menos, pero en cualquier caso los grupos políticamente orientados alimentan los algoritmos de recomendación con los lemas y palabras clave de las líneas discursivas de sus candidatos. Frases como “Hay olor a pis”, “Santoro es radical”, “Es ahora”, “Terminar con los fisuras” o “Llevar la motosierra a la Ciudad” entre otras, organizan la discusión de cara a las legislativas en CABA. Subiendo cortes de entrevistas televisivas y memes, cada bando busca amplificar la línea argumental propia (y ocasionalmente también, intervenir en la interna de otros espacios) para ganar ventaja en una disputa peleada, donde abundan los nombres.

Manuel Adorni anuncia su candidatura a legislador con una versión del meme “evil” (malo), en el que se invierten los colores de la fotografía de alguna personalidad pública y se adjunta un texto con ideas opuestas a las que esta suele decir, en este caso “inicio”, opuesta al “fin” que caracteriza su estilo de tweets y que anuncia aquí el comienzo de su campaña, con la motosierra como emblema.

La Libertad Avanza tiene todavía el mejor y más coordinado grupo de replicadores digitales. Basta con ver las publicaciones del Gordo DAN (Daniel Parisini) en Twitter/X, donde aparecen reposteados otros exponentes de su sistema de difusión: Juan Doe, El Trumpista, Traductor, USDTermo, entre otros. Los llamados “Trolls Libertarios” con línea directa a Casa Rosada y que responden a Santiago Caputo, salieron en estos días a bancar a Manuel Adorni, cuya línea es llevar el modelo de gestión nacional a la Ciudad. 

En varios clips de una entrevista con Horacio Cabak, el vocero presidencial describe al Estado porteño como ineficiente. “Yo no te voy a decir que tiene olor a pis porque no creo que sea así”, comenta Adorni haciendo referencia al lema de Horacio Rodríguez Larreta (y quienes leyeron a George Lakoff recordarán su célebre “No pienses en un elefante”). “Pero si creo que hay un modelo de manejo de recursos que se terminó y que tiene que modificarse”, continúa en referencia al Estado subnacional porteño, del cual señala que tiene más ministerios que el nacional y funcionarios mejores pagos, incluso mejor que el propio Presidente. “En el concepto de motosierra hay más respeto al dinero de los contribuyentes, es lo que estamos haciendo en la Nación y es lo que vamos a hacer en la Ciudad, desde nuestro lugar legislativo: nosotros no vamos a gestionar la Ciudad al menos hasta el 2027” apuntala el candidato en la entrevista que replicaron sus seguidores. 

“Vote por Milei, votando a sus candidatos”, reza una imagen generada con IA con estilo de afiche propagandístico soviético. El tweet no solo difunde esta imagen con la versión libertaria de “el candidato es el proyecto” (recuerdos de la campaña presidencial de Daniel Scioli en 2015) sino que marca a sus partidarios quién es quién en la oposición: Silvia Lospennato –acaso la enemiga circunstancial de los libertarios en esta contienda– es definida como “abortera”; Alejandro Kim como “Peronista” y Leandro Santoro como “Radical K”.

A pesar del rechazo libertario a estas figuras es notable que reproducen el encuadre de la campaña de Kim en la interna con Santoro: un enfrentamiento identitario entre supuestos “peronistas puros” e “infiltrados” (del radicalismo o el progresismo en general). Esta es la línea de Guillermo Moreno desde la elección presidencial de 2019, cuando se opuso al armado de unidad del Frente de Todos, y fue también la línea en 2023, con jingles que criticaban a Cristina Fernández de Kirchner por haber hecho al peronismo votar a “un radical” (por Alberto Fernández, más elogioso de Alfonsín que de Perón) y “un liberal” (por Sergio Massa).

Juan Doe (Juan Carreira, Director de Comunicación Digital del gobierno) comparte un fragmento de entrevista de Moreno y Kim, y alimenta el encuadre “Santoro es radical” de la interna peronista.

Tweet de la cuenta Hagov Luis Ventura (los “hagoveros” son los seguidores de Tomás Rebord) que replica un video de la reacción entusiasta de Guillermo Moreno al cántico de su militancia: “votalo a Kim porque Santoro es radical”.

Con la picardía troll que los caracteriza, los libertarios le suben el precio a las “segundas marcas” de sus rivales más competitivos: a Kim y Moreno en detrimento de Santoro, en la interna peronista, y a Larreta en su disputa con el PRO. El levantamiento del ex Jefe de Gobierno es llamativo, considerando que el colectivo libertario ha hecho de pegarle e insultarlo prácticamente un deporte en elecciones pasadas.

Un tweet de la cuenta oficial de Carajo, el canal de stream libertario, difundió sus últimas declaraciones críticas sobre Mauricio Macri con una caracterización de Larreta como Severus Snape, uno de los personajes más populares de la saga de Harry Potter. Este personaje (spoilers a continuación, para quien no vio la historia completa) fue un doble agente, clave para la eventual destrucción del villano Lord Voldemort, personaje con el que se lo solía comparar a Larreta en muchos memes. Así, para el pragmatismo libertario –que no tiene problemas en levantar figuras que denostaba hace pocos minutos (Patricia Bullrich será siempre el caso paradigmático)– la confrontación de Horacio con sus antiguos aliados lo “asciende” de Voldemort a Snape, es decir de villano a héroe.

María Eugenia Vidal hace el camino inverso. El año pasado los libertarios compartían fotomontajes de la exgobernadora toda musculosa para celebrar su apoyo a los proyectos de ley del gobierno en el congreso. Ahora, en cambio, se jactan de que Karina Milei, a la que Macri denomina despectivamente como “la repostera”, les “llenó el culo de crema pastelera”, en respuesta a un fragmento de entrevista donde Vidal señala a la secretaria de la presidencia como responsable de abrir un nuevo frente de batalla con el PRO en la Ciudad, funcional al kirchnerismo. La línea de Vidal, que replicaron usuarios en las redes, es que el macrismo previno que la Ciudad se convirtiera en un “feudo kirchnerista”, y que el gobierno nacional debería acompañarlos en su lucha contra los feudos de otras partes del país, como el de Formosa.

Tweet que replica la línea del PRO de apelar al antikirchnerismo y acusar al gobierno.

Estas expresiones demuestran que el PRO ha optado por una línea de discurso defensiva, en la que acusa al Gobierno de no dar la batalla contra el kirchnerismo que pretende buena parte del electorado que ambos espacios, presumiblemente, tienen en común. De manera coherente con las declaraciones de Macri, el target de esas acusaciones es Karina, mientras que se busca –todavía al menos– conservar el buen trato hacia Javier Milei.

Un intercambio de chicanas entre Gordo DAN y la cuenta JPRO Tuitera lo ilustra a la perfección. Haciendo uso de un meme popular de esta semana: muñequitos de personas públicas generados con la nueva versión de ChatGPT, Gordo DAN posteó uno de Jorge Macri con los accesorios de una berenjena, una cámara de fotos y un tacho de basura, alusivos a rumores que puso a correr la diputada nacional Lilia Lemoine de que el Jefe de Gobierno envía fotos de índole sexual no consentidas a mujeres. JPRO Tuitera (que en su biografía se define como “Dando las peleas que el PRO no se anima a dar”, toda una declaración) respondió con un muñequito de Karina, con accesorios de criptomonedas, plata y un sobre, que alimentan las sospechas de su tráfico de influencias en el escándalo de Libra. La respuesta de DAN (con el mismo estilo) fue refregarle la negativa del Gobierno de darle a Mauricio Macri su ansiada concesión para la Hidrovía.

Este debate electoral excede por mucho el escenario de los problemas de la Ciudad. Aunque haya propuestas y discursos más localistas, como en los casos de Leandro Santoro, Horacio Rodríguez Larreta o Ramiro Marra (que le abre una interesante cuasi-interna a La Libertad Avanza, hasta ahora aparentemente sin hostilidades entre ambos), también se superponen discusiones de carácter nacional: “plebiscitar” el modelo de gestión de Milei a través de Adorni; la reconfiguración del peronismo hacia una versión más doctrinaria y menos permeable a otras sensibilidades políticas, con Kim y Moreno; o el más difuso y un tanto anacrónico “seguir enfrentando al kirchnerismo” con el que el PRO busca salir airoso de una batalla con dos frentes.

Las redes pueden bien ser el sótano de esta discusión, donde estas líneas de debate adquieran sus formas más grotescas y festivas. También pueden ser el lugar para interesantes alquimias discursivas que asciendan a lo más vistoso de la discusión. Habrá que seguir mirando, de acá al 18 de mayo.

NC/DTC

¿Somos insufribles los padres para la escuela?

La escuela pública de nuestro país alcanzó prestigio internacional en la era liberal

En un contexto de cambios sociales y tecnológicos, las familias demandan y buscan intervenir cada vez más en la educación de sus hijos, a veces desde un lugar virtuoso y otras veces como usuarios indignados. Algunos directivos, mientras, intentan pensar cómo debería canalizarse ese vínculo transformado.

En las reuniones entre amigos con hijos en edad escolar, “la escuela” siempre es un tema: que si las docentes son buenas, que si les enseñaron o no las cursivas, que la ESI, que el caso de bullying mal resuelto. Algunos mencionan que pueden comunicarse con cada uno de los docentes y directivos de la escuela de sus hijos por medio de una plataforma, otros que tienen un cuaderno de comunicaciones que leen poco, otros que reciben un newsletter con las novedades. Hace poco, una amiga me dijo que estuvo a punto de poner un comentario en el muro de una plataforma que usa la escuela privada a la que manda a sus hijos para responder un posteo con el menú mensual del comedor que le pareció muy poco saludable para las criaturas. Pero cuando estaba por hacerlo, se contuvo: está tratando de regular el enojo constante que le provocan las redes sociales y algo está mal si le genera la misma indignación la escuela donde deja a sus hijos ocho horas al día que un emergente desconocido de la manósfera. 

La anécdota, sin embargo, funciona. Progresivamente, el rol de las familias y su búsqueda de intervención en la escuela está cambiando, en parte gracias –y por culpa– de las propias herramientas tecnológicas que las escuelas brindan, desde plataformas educativas sofisticadas hasta números de WhatsApp o mails para comunicarse de manera inmediata. Algunos padres hacen uso y abuso de la posibilidad de intervenir, otros se mantienen más bien ajenos a la cotidianidad escolar, mientras que en otros persiste una incomodidad: ¿siempre los padres nos excedemos y nos desubicamos o la escuela podría proveer mejores espacios para canalizar inquietudes válidas?

Para Mariano Narodowski, director del área de Educación de la Universidad Torcuato Di Tella, la transformación del vínculo escuela-familia viene de larga data: “Desde los años sesenta, las familias vienen cambiando de manera radical, a lo que se suma la aceleración en los cambios tecnológicos y sociales. Frente a eso, las escuelas siguen siendo una tecnología del siglo XVII a la que es muy difícil cambiar sin romperla. Esto provoca que la alianza escuela familia que tradicionalmente se sustentaba en el ajuste de la familia a la escuela se ha invertido y ahora es la escuela la que se adecúa a la demanda buscando la satisfacción de la demanda a la que se convierte en cliente, también en escuelas públicas. La situación siempre está al borde del conflicto y la modalidad que se utiliza normalmente desde las escuelas y con el aval estatal es conceder, no por convicción pedagógica sino para evitar conflictos”.

El avance tecnológico es clave en este vínculo de formas bien variadas. Desde plataformas que facilitan reaccionar ante cada comunicado de la escuela o contactar a los docentes hasta los grupos de WhatsApp. Los padres –y muy especialmente las madres– se conectan y opinan de cada cosa que cuentan sus hijos: cotejan versiones, se envían links con noticias de escuelas de otros países o con influencers de crianza, rumian, se organizan colectivamente y eventualmente conspiran. Una campaña para que el Gobierno de la Ciudad entregue almuerzos con menos azúcar, reclamos para que se realice un acto por el 24 de Marzo, reclamos para que no se realice, para que les pongan menos videos a los niños, para que sean menos exigentes en las evaluaciones, para que sean más exigentes, para que no los reten tanto, para que los reten más. En muchos grupos de madres de WhatsApp nada de lo escolar les es ajeno. (Un caso extremo reciente: en el Reino Unido, una pareja de padres fue detenida por la policía a causa de lo que la escuela interpretó como acoso y comunicaciones maliciosas en redes sociales contra la institución y los padres en cuestión, todavía en shock, describieron como “algunas consultas y algunas bromas en un grupo de WahtsApp”). 

La rebelión de los papis y las mamis

En definitiva, las instituciones educativas son excelentes ejemplos de diseños basados en jerarquías fuertes, centralizadas, que ejercen su autoridad de arriba hacia abajo, todo eso que hoy está atravesando una crisis de confianza a partir de lo que Martin Gurri llama “la rebelión del público”

Narodowski indagó en la pérdida de la autoridad adulta y el aplanamiento de las relaciones sociales –y su vinculación con la escuela, la familia y otras instituciones– en su libro Un mundo sin adultos (2016) y observa un estadío paradójico y novedoso. “A diferencia de otras épocas, el cuestionamiento de la autoridad no conduce a la ‘emancipación’ sino a un proceso de retroalimentación que erosiona cada vez más las relaciones asimétricas indispensables para la enseñanza. Al mismo tiempo, se produce la paradoja de la liberación que señala Baudrillard: la ‘autoridad’ tampoco está interesada en dominar, por lo que cuestionamos para liberarnos de la autoridad cuando, en realidad, la autoridad se libera de nosotros”, explica.

Patricia Doria Medina, rectora de la secundaria del Colegio Esquiú profundiza en la mirada sobre el vínculo con las familias mediada por tecnologías: “La tecnología tiene su lado bueno: si está pasando algo en el colegio que no sabíamos, como algún caso de bullying, podemos accionar inmediatamente y uno resuelve problemas más rápido, especialmente en cuestiones de comunicación. Después existe lo tremendo que es lo que se genera en esos chats de mamis o papis donde hay un montón de gente opinando y a veces amplifican algo que era minúsculo y eso genera muchísimos temas entre la familia y el colegio”. La pandemia, señala, también implicó una especie de apertura de la “caja negra”: los padres empezaron a ver qué se enseñaba y cómo, si bien eso que pasó en la educación virtual poco se aproximaba a lo que sucede en un aula presencial.

Con más de tres décadas en la gestión educativa, señala que hay un cambio importante en la relación de las familias con la escuela: “Antes los padres confiaban totalmente en la escuela, confiaban en que los iba a educar en lo académico, en lo personal y en los valores. No preguntaban. Nunca sugerían ni pedían cosas a la escuela. Ese cambio se fue dando de a poco. Los padres empezaron a querer saber, se interesaban, pero también le empezaron a reclamar a la escuela que se ocupe de cosas que no necesariamente le corresponden a la escuela. El involucramiento de los padres no es necesariamente negativo, porque muchas veces generan un cambio positivo en la escuela”. 

Pero no se trata solamente de la tecnología. Una docente de nivel inicial de un jardín estatal de Villa Lugano señala que, en los más de diez años que lleva trabajando en escuelas, la demanda de padres y madres aumentó notoriamente: “La escuela tiene que resolver muchas cuestiones que no son solo lo educativo. Las familias se acercan con todo tipo de inquietudes, desde una vacuna hasta cosas más heavies como violencia familiar. Hay veces que tengo que ayudar a algunas familias a hacer la inscripción online o sacar un turno médico porque nadie los ayuda. En otro tipo de colegios, los padres te dicen fijate que tome agua o todo el tiempo están marcando lo que deberías hacer vos como docente. A veces tienden a pensar que solamente existe su hijo o su hija y no se fijan que hay muchos otros niños”. Giselle Bevacqua, directora de un colegio primario de gestión estatal, suma una mirada: “Me parece que en el escenario actual son pocas las instituciones que representan al Estado que tienen una persona que responde, como puede ser la escuela o un hospital: la gente se acerca y se encuentra con alguien que los puede recibir y escuchar. Y hay una mayor demanda de este encuentro en distintos niveles: puede ser por asesoramiento en cuestiones pedagógicas, de crianza, vida cotidiana y en muchos casos hay un acercamiento a la escuela desde la denuncia, el reclamo, la crítica de ciertas situaciones, a veces con cierto tono más beligerante o un tono más de diálogo”.

Hay distintos puntos de vista para observar el fenómeno. Alicia García, directora de la primaria de la Escuela Nro. 26 de la ciudad de Buenos Aires en Parque Patricios y con casi treinta años de experiencia en escuelas de gestión estatal, señala como algo positivo el cambio en el interés de las familias aunque sostiene que depende mucho de la escuela: “Ahora están muy al tanto, si bien hay diferencias entre las escuelas. En esta escuela están pendientes de lo que aprenden, de cómo están. Tiene una comunidad muy presente y muy demandante, pero también te devuelve un montón de cosas, en comparación con otras escuelas en las que estuve: cuando necesitás algo vienen, están en las reuniones de padres, en las clases abiertas, en la cooperadora, te agradecen”. 

Los padres como usuarios enojados

Así como en las escuelas de gestión privada aparece más a menudo el miedo a que las familias se vayan o se quejen, la idea de los ciudadanos como usuarios indignados excede el tipo de gestión: “Yo no creo que haya grandes diferencias –sostiene Narodowski–. La posición de cliente está en todos lados, se cobre o no. En las escuelas privadas la participación o la intervención de las familias es más aceptada por motivos financieros o por pertenencia comunitaria pero difícilmente esté institucionalizada. En las escuelas públicas, lamentablemente, la participación de los padres está circunscripta a cuestiones muy menores: a diferencia de otros países latinoamericanos, las familias no tienen ámbitos de participación institucionalizados y regulados, desde la escuela hasta el consejo federal de educación”. 

La posibilidad de encauzar o institucionalizar el lugar de los padres y especialmente madres actuales –mucho más activas y menos sumisas en general y en particular en relación a la crianza de sus hijos– parece ser la única opción para acomodar una relación que tiene el potencial de ser mucho más virtuosa. Una vice directora de un colegio privado concluye que sin las familias no hay ninguna construcción posible: “Probablemente en otro momento el discurso escolar y el familiar estaban más alineados. Creo que ahora hay que repactar más seguido. Eso implica convocar a las familias para pensar juntos, lo cual lleva mucho tiempo y trabajo, pero en el fondo me parece que es el modelo de escuela que va a permitir educar a estos niños. El tema es que no puede partirse siempre del reclamo, la queja o la sospecha. Hay que filtrar y entender las normas también. Porque hay un deseo de muchas familias de empujar el límite y hacer de la excepción la regla”.

Como reconoce Doria Medina: “Cuando tenés un alumno con alguna problemática y trabajás codo a codo con la familia el resultado es lindísimo. En eso es que está bueno que las familias puedan venir, involucrarse y decir lo que les está pasando para buscar que ese alumno salga adelante y termine bien. En esos casos, como educador, es cuando ves que tu función cumplió su rol”.

NS