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Los bloques opositores en el Senado están más cerca de rechazar los pliegos de Lijo y García-Mansilla para la Corte Suprema

Los bloques opositores en el Senado están más cerca de rechazar los pliegos de Lijo y García-Mansilla para la Corte Suprema

UxP, con ayuda de Mauricio Macri, el ex libertario Francisco Paoltroni y los radicales Pablos Blanco y Martín Lousteau, consiguió quórum para rechazar los nombramientos por decreto de los magistrados. Se espera una sesión corta, ya que el oficialismo no tiene el número para evitar la derrota.

Javier Milei sufrirá las consecuencias de haber firmado por decreto la designación a la Corte Suprema de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla. Un bloque opositor formado entre el peronismo, los macristas Alfredo de Angeli y María Victoria Huala, el ex libertario Francisco Paoltroni y los radicales Martín Lousteau y Pablo Blanco consiguió quórum en el Senado y se prepara, ahora, para voltear los nombramientos en el recinto. El Gobierno, que fracasó en su intento por desactivar la sesión, no tiene el número para evitar el rechazo.

La Libertad Avanza se rindió casi sin luchar. La UCR le había advertido al Gobierno que, si no retiraba los pliegos, no tendría otra que dar quórum. Eduardo Vischi le pidió, le rogó, a Santiago Caputo que los retirara pero no hubo manera: el asesor todoterreno decidió ir a matar o morir en el recinto y definió que la decisión quedaría en manos de los senadores. Si bien hubo llamadas presionando para boicotear la sesión hasta último momento, parecía casi una rendición.

El jefe de bloque libertario, Ezequiel Atauche, intentó un último manotazo de ahogado en la previa de la sesión. Reunidos en el despacho de la presidencia del Senado, aunque sin la presencia de Victoria Villarruel -que reemplaza a Javier Milei en el Ejecutivo mientras el presidente está de viaje-, Atauche le pidió ayuda a los aliados para suspender la sesión. Les dijo de firmar una resolución y aplazar el debate para dentro de dos semanas, de modo de poder ganar mayor tiempo para negociar. “Confíen en mi”, les dijo el jujeño, pero del otro lado solo recibió risas. Después de la decisión de Milei de designar a Lijo y García-Mansilla por decreto ya nadie creía en la palabra de Atauche.

El último clavo en el ataúd de la designación de los jueces por decreto lo había terminado de clavar, sin embargo, Mauricio Macri. El ex presidente había bajado línea de dar quórum en la sesión impulsada por el peronismo el día anterior: era el último gran dardo de Macri en medio de la guerra total con LLA por el control de la Ciudad de Buenos Aires. Fue el PRO, en efecto, y no la UCR quienes terminaron volcando el escenario en contra del oficialismo.

El grueso del quórum lo dieron los senadores de Unión por la Patria, que fueron entrando en banda poco después de que sonara la chicharra de inicio la sesión. El primero en sentarse, sin embargo, fue el radical Pablo Blanco, quien venía de librar una batalla interna en el bloque para rechazar los pliegos. Consiguió que Vischi y el resto de los radicales aliados del Gobierno se comprometieran a dar quórum y rechazar los pliegos, aunque al momento de la verdad solo bajaron al recinto él y Martín Lousteau. El resto de la UCR, en cambio, ingresó más tarde. 

La Corte Suprema luego de la jura de Manuel García-Mansilla, designado hasta ahora por decreto.

“Vamos que las Malvinas son argentinas”, le gritó el puntano Fernando Salino, apenas ingresó al recinto. Blanco es fueguino y fue una de las figuras más críticas al discurso de Milei por el 2 de abril, en donde aludió al derecho de autodeterminación de los kelpers. Blanco sonrió, casi en soledad: su lado del hemiciclo estaba vacío. 

La presencia de Salino, que ingresó junto a Juliana Di Tullio, sirvió para poner fin a las especulaciones sobre lo que haría el flamante subbloque peronista Convicción Federal, que rompió recientemente con el resto de Unión por la Patria (aunque sin terminar de abandonar el interbloque) por sus diferencias con la conducción de Cristina Fernández de Kirchner. Había dudas sobre si darían su respaldo para voltear los pliegos y, finalmente, se sentaron como el resto del interbloque peronista. Hubo una sola excepción: la jujeña Carolina Moises no dio quórum y solo sentó después de que hubiera comenzado la sesión.

Estuvo presente casi desde un principio, a su vez, el formoseño Francisco Paoltroni. El ex libertario había sido expulsado del bloque por sus críticas al nombramiento de Lijo y se cobrabra, así, su venganza ayudando al resto de la oposición para voltear los pliegos. Desde los palcos observaba el equipo de su némesis en el Gobierno, Santiago Caputo.

Ante la ausencia de gran parte del bloque radical y de la peronista Moisés, quien terminaró de definir el partido fue el PRO. El jefe de bloque amarillo, Alfredo de Angeli, fue uno de los primeros en bajar. Así como la pampeana María Victoria Huala. Ambos senadores que responden directamente a Macri y que demostraron, con su presencia, que el ex presidente había decidido jugar en contra del Gobierno.

Hubo varios que prometieron que darían quórum y, sobre el final, se ausentaron. La mayoría del bloque radical, con figuras críticas como Carolina Losada y Maximiliano Abad, por un lado. Pero también la cordobesa Alejandra Vigo, que integra el bloque que preside “Camau” Espínola y había tuiteado, hace un mes, que colaboraría para rechazar los pliegos y, al final, no dio quórum.

MC/MC

Mientras Milei busca verse con Trump, los mercados mundiales colapsan y sacuden la Argentina por múltiples vías

Mientras Milei busca verse con Trump, los mercados mundiales colapsan y sacuden la Argentina por múltiples vías

Las bolsas de la mayoría de los países caen por el temor a la inflación y la recesión. En la plaza local, salta el riesgo país a 877 puntos y los dólares paralelos a alrededor de $1.320. Salvo que el Presidente convenza al republicano, se exportará menos a EE.UU. Además, llegarán más productos importados de Asia. Se devalúan las materias primas que vende el país y las monedas de las naciones vecinas.

Lo que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llamó Día de la Liberación, en que impuso aranceles a todas las importaciones para recuperar la industria local, está sacudiendo este jueves los mercados financieros mundiales. Las guerras comerciales siempre han provocado inflación y recesión en la historia. Los norteamericanos deberán pagar más por los productos propios, que son más caros, o los rivales importados, con sobrecarga de aranceles del 10% al 34%, y eso acarreará menos consumo. Quienes vendían a EE.UU., mayor mercado mundial, deberán pelearse para ubicar sus bienes en otros países, desde aquellos que responden al proteccionismo con la misma medicina hasta una Argentina que marcha a contramano con apertura a las importaciones y un peso sobrevaluado que las favorece.

En la bolsa de Buenos Aires, el índice S&P Merval cae en pesos 2,8% y las acciones argentinas en Wall Street, los llamados ADR, bajan hasta 4,9% en dólares, como es el caso del Grupo Supervielle. El riesgo país salta 6,5%, a 877 puntos, por el derrape de los bonos de la deuda, de hasta 4,9%. Los dólares paralelos suben 0,3% el blue, a $1.320; el MEP o bolsa y el contado con liqui, ambos 0,6%, ambos a $1.318. El oficial, tranquilo y sobrevaluado, a 1.094. No es tiempo de metáforas de mandriles como le gustan al presidente Javier Milei.

Los índices de la bolsa de Nueva York, Dow, S&P 500 y el tecnológico Nasdaq, caen 3,6%, 4,3% y 5,7%, respectivamente. El japonés Nikkei 225 bajó 2,7% y el chino de Shanghai, sólo 0,2%. Pese a que los productos chinos fueron los más castigados, con un 34% de arancel, se espera que ante un hostil EE.UU. el régimen de Beijing consiga nuevos aliados. De hecho, acaba de anunciar un acuerdo comercial tripartito con dos potencias antes recelosas de su poder, Japón y Corea del Sur.

En Europa, donde la Unión Europea analiza responder con aranceles a los servicios digitales que lideran las grandes tecnológicas estadounidenses (Alphabet, dueña de Google; Amazon, Apple; Meta, propietaria de Instagram, Facebook y WhatsApp; X, del secretario de Eficiencia Gubernamental, Elon Musk), retroceden los índices londinense FTSE 100 un 1,5%, alemán DAX un 2,7% y el francés CAC 40 un 3,3%. Lo de gravar a las llamadas big tech sería toda una novedad: son de las empresas más rentables del mundo y, sin embargo, apenas pagan impuestos porque declaran que dan sus servicios desde naciones de baja tributación, como Irlanda, aunque sus clientes están radicados en todo el planeta.

Previendo un mundo en recesión, las materias primas, principales exportaciones de la Argentina, pierden valor. El petróleo se desvaloriza 7,6% para desgracia de Vaca Muerta. La soja, el 1,2% para lamento de la región pampeana e incluso también de parte del Norte Grande.

A su vez, algunos países reaccionan a la guerra comercial devaluando sus monedas para tornar más baratos sus productos. Con excepción de la Argentina, que apuesta al peso fuerte para bajar la inflación aun a costa del empleo. Es así que el peso oficial sube este jueves 0,1% frente al dólar, mientras el real brasileño baja 1%, el peso chileno 0,5%; el mexicano 1,3%, el yen japonés 2,5%, la rupia india 0,5% y el won surcoreano 1%. El yuan crece 0,1% por las expectativas de que a China le vaya bien en el medio del tembladeral.

Los aranceles de Trump afectan entonces de modo indirecto a la economía argentina, pero también de manera directa. Por un lado, las exportaciones de energía (petróleo y nafta) y alimentos (aceite de soja, vino, maní, miel) de la Argentina a EE.UU. pagarán arancel del 10%, salvo que Javier Milei consigue este jueves que su amigo Trump los rebaje. Es curioso que el Presidente se ufane de haber recibido el menor nivel de tarifas -a la UE le impusieron un 20%, por ejemplo-, pero sin darse cuenta de que también el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el chileno Gabriel Boric y el colombiano Gustavo Petro, en las antípodas ideológicas de su par norteamericano, también están incluidos en la lista del 10%. Por otro lado, al aluminio y al acero le propinaron un 25% en todo el mundo, incluida la Argentina, que exporta estos productos a EE.UU.

“Estamos en tránsito de la guerra comercial a la depresión global, hoy es un jueves negro”, describe Miguel Ponce, experto en comercio exterior. “Los más afectados en la Argentina son las empresas que comercian con Asia”, advierte Ponce, dado que los países asiáticos son los que más exportan a EE.UU. y los más castigados por Trump. “En menor medida se afectarán las compañías que trabajan para el mercado interno.”

Una duda es cómo reaccionará la Reserva Federal (Fed, Banco Central de EE.UU) porque si dejar de bajar la tasa de interés y la sube ante la amenaza de inflación, eso perjudica siempre a los países emergentes como la Argentina porque deteriora el precio de las materias primas y empuja a los capitales especulativos a naciones más seguras, agrega Ponce. Otra incógnita es si China y los demás países asiáticos buscarán vender “a precios de saldo” acá y en otras plazas lo que dejan de comerciar en EE UU. “Eso dañaría a la industria nacional y perderíamos el superávit comercial”, apunta el ingeniero, que se pregunta si Milei, el primer presidente que vería a Trump tras el Día de la Liberación, consigue algún beneficio comercial más allá de renovar el apoyo en el demorado préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI).

“No deben descartar negociaciones bilaterales, sea por el arancel del 10% general o por productos específicos”, opina Juan Miguel Massot, vicerrector económico de la Universidad del Salvador. “Algo importante: la Argentina no es un país objetivo de esta estrategia, sino China, Unión Europea, entre otros, por lo que podría esperarse cierta flexibilidad, al menos en algunos productos”, se esperanza Massot.

AR/MC

“No lo sabemos”: en el Gobierno dudan sobre el encuentro Milei-Trump en Florida

“No lo sabemos”: en el Gobierno dudan sobre el encuentro Milei-Trump en Florida

El vocero Adorni aseguró que hubo un cambio en la agenda del norteamericano que podría afectar la reunión que el libertario quiere tener junto con el ministro Caputo, en horas claves para cerrar el préstamo del FMI.

El viaje relámpago de Javier Milei a Estados Unidos para verse con Donald Trump en medio de las negocaciones con el FMI podría quedar en la nada. Un cambio a último momento en la agenda del republicano llenó de dudas al Gobierno sobre la posibilidad de que haya una cumbre informal con el libertario en Florida, donde llegó hoy el mandatario junto a su hermana Karina y el ministro Luis Caputo.

“No lo sabemos”, admitió el vocero presidencial, Manuel Adorni este mediodía en conferencia de prensa. Según reconoció el propio funcionario, el encuentro entre ambos presidentes estaba previsto para antes de una cena de gala en la residencia de Mar-a-Lago pero ahora sería para después del postre. En la Casa Rosada buscaron envolver el viaje en la formalidad de la entrega de un premio para Milei conocido como Make America Clean Again (MACA) que entrega el republicano a sus lacayos de la derecha norteamericana.

“La reunión estaba planificada previa a la entrega del premio; ocurriría cerrando la jornada. Probablemente sea a ultima hora del día”, dijo Adorni a los periodistas acreditados en la Casa de Gobierno. Florida tiene una hora menos que Buenos Aires y el vocero estimó que el encuentro sería post las 21.30 locales.

Adorni buscó quitarle dramatismo al viaje relámpago y negó que “algo esté mal” en la economía del país o en las negociaciones con el Fondo para que el Presidente viaje de un momento a otro a EEUU junto con Caputo. El viaje se supo hace menos de 48 horas y se concretó anoche 2 de abril. Según Adorni, se iba a hacer la semana próxima.

Con todo, la travesía de Milei llena de expectativas sobre el nivel de acuerdo entre el país y el FMI porque en las últimas semanas hubo cortocircuitos en la comunicación oficial: Caputo salió a revelar que el monto del préstamo sería de US$20.000 millones, cifra que primero fue negada por el Fondo y luego admitida, con la aclaración de que un primer desembolso alcanzaría apenas el 40%.

Milei necesita la venia definitiva de Trump porque EEUU es el primer accionista del Fondo y podría tener un rol determinante en la decisión del board del organismo multilateral, que aún no aprobó la nueva deuda para la Argentina.

En ese contexto se lee el apuro de Milei para encontrarse con Trump, así sea en una reunión informal en su residencia privada y no en la Casa Blanca. Además, en el Gobierno salieron a “festejar” la imposición de aranceles de EEUU a la Argentina, que afectará sus exportaciones: “La medida es excelentísima. Trump no es proteccionista, sino que hace geopolítica con los aranceles. Su criterio es pro-comercio. Sube aranceles en los paises que considera donde tienen un nivel de arancelamiento desproporcionado. No creemos que sea un ataque al libre comercio”, concluyó hoy Adorni.

MC

El Gobierno llega a la sesión sin los votos para aprobar los pliegos de García-Mansilla y Lijo para la Corte

El Gobierno llega a la sesión sin los votos para aprobar los pliegos de García-Mansilla y Lijo para la Corte

El desafío de La Libertad Avanza es dejar a la oposición sin quórum. Apuesta a convencer a gobernadores radicales y peronistas, pero el número está fino. El respaldo del radicalismo y el PRO podría sellar la derrota del Gobierno.

Javier Milei no tiene los votos para aprobar los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla en el Senado. No los tuvo hace un año, cuando propuso sus candidaturas y amagó con cerrar un acuerdo más amplio con el peronismo para completar la Corte Suprema. No los tuvo hace un mes, cuando decidió avanzar vía DNU y Horacio Rosatti solo le tomó juramento a uno: García-Mansilla, el decano de la Universidad Austral que prometió, antes de jurar, que nunca asumiría vía decreto. Y no los tiene ahora, cuando, a partir de las 14 horas, la oposición abra el recinto para voltear los pliegos. El Gobierno tiene una sola carta disponible y es vaciar la sesión antes de que comience. El quórum es una moneda en el aire y, hasta que suena la chicharra, todos los alfiles juegan.

Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri, Sergio Massa, Santiago Caputo, Guillermo Francos: todas los grandes líderes de la oposición y el oficialismo se pusieron a levantar el teléfono para medir voluntades. En Casa Rosada se mueven con sigilo: para afuera manifiestan querer dar la discusión por terminada —“Que se sienten y voten”, es una frase que se repite en las filas libertarias—, pero para adentro siguen conversando y negociando con los senadores del peronismo y del radicalismo. Saben que no tienen los votos para aprobar los pliegos —se necesitan los dos tercios—, por lo que el objetivo es impedir que Unión por la Patria llegue al mágico número de 37 para el quórum

Hay otra salida elegante, que es retirar los pliegos. Pero pese a las súplicas de los gobernadores radicales, el Gobierno se niega. Los mandatarios aliados insisten, ruegan: si el Ejecutivo retira los pliegos —como hicieron siempre los oficialismos ante la imposibilidad de arribar a un acuerdo en el Senado— no había sesión y se acababa el asunto. La propia Victoria Villarruel, incluso, le había sugerido a su Gobierno que avanzara en esa línea: le prometía conseguir los votos para retirar los pliegos —que requieren una mayoría simple— y terminar con la novela. Pero no había manera: el Gobierno quería ir a matar o morir en el recinto y, en su cruzada, arrastraba a los aliados.

La UCR estaba en una encerrona: no podía acompañar la designación de los jueces por decreto pero no se animaba a oponerse abiertamente al Gobierno. Los radicales Pablo Blanco y Martín Lousteau presionaban, puertas adentro, para voltear los pliegos, pero el resto de la bancada se resistía. Especialmente aquellos que responden a los gobernadores radicales de Mendoza, Chaco y Corrientes. El jefe de bloque, Eduardo Vischi, se reunió con Caputo en su oficina de Casa Rosada y le explicó que, si no retiraban los pliegos, su bloque insistiría por el rechazo. Y así fue: unas horas después, luego de una breve reunión de bloque, la UCR definió que daría quórum para rechazar los pliegos de Javier Milei

Con la UCR en la cancha, la posibilidad de llegar al quórum resulta casi inevitable. Ya hace tiempo que el jefe de la bancada de UxP, José Mayans viene afirmando que tiene “más de 30 votos” para rechazar los pliegos de Lijo y García-Mansilla. Pero al momento de contar los votos para dar quórum el número se volvía, sin embargo, más elusivo. El problema eran los gobernadores peronistas, que se resisten a soltarle la mano a Lijo —ya sea por amistad o por temor a que hubiera consecuencias judiciales en Comodoro Py— y que amenazan con vaciar la sesión antes de que comience. 

De acompañar los radicales, sin embargo, el cristinismo podría suplir las cuatro o cinco ausencias propias —la mayoría provenientes del nuevo subbloque peronista llamado Convicción Federal, que rompió con UxP por su rechazo a la conducción de CFK— con las presencias radicales. Aunque varios peronistas sospechan: el recuerdo de la creación de la comisión investigadora por el caso $Libra está presente en la mente de muchos, que sospechan que si Vischi se animó a votar en contra de un proyecto de su autoría fácilmente podría ausentarse en una sesión que perjudica al Gobierno.

Los radicales, sin embargo, no son los únicos que juegan. En las últimas horas, varios senadores del PRO comenzaron a deslizar la posibilidad de dar quórum. Una es Guadalupe Tagliaferri, que es la presidenta de la comisión de Acuerdos y firmó uno de los dictámenes de rechazo al pliego de García-Mansilla. Pero no solo ella: Alfredo de Angeli, el presidente del bloque PRO, también advierte que podría bajar a dar quórum. De Angeli fue designado como jefe de bloque luego de la renuncia de Luis Juez, quien fue acercando posturas a Javier MileI, y responde directamente a Mauricio Macri

Macri ya había manifestado su rechazo a la designación de Lijo y, en medio de la guerra declarada por el control de la Ciudad de Buenos Aires, está dispuesto a subir la apuesta.

Los números para el rechazo

El principal desafío de la oposición será conseguir los 37 para el quórum porque, una vez iniciada la sesión, el rechazo a los pliegos será casi un trámite. Solo se necesitan 25 votos para rechazar los pliegos y, en ambos casos, UxP tiene el número para voltear a los magistrados. Aunque será un tetris compuesto de voluntades contrapuestas.

En el caso de Lijo, el mayor dolor de cabeza lo tendrán los peronistas. Especialmente quienes responden a los gobernadores y son quienes vienen negociando cargos en la Justicia Federal a cambio de no dinamitar los planes del Gobierno. Se espera que, en el caso del juez federal, haya al menos una docena de peronistas que no acompañen el rechazo. El cristinismo, sin embargo, podría conseguir fácilmente el número con el PRO y la UCR: dos partidos que nunca quisieron mucho a Lijo. 

El caso de García-Mansilla es más sencillo, ya que todo UxP está en contra de su designación. Se podría dar la situación paradigmática, incluso, de que el actual juez de la Corte Suprema sea rechazado por casi todos los bloques del Senado. Lo que abriría una incógnita que supera lo que pueda suceder el jueves, ya que el Gobierno advierte que García-Mansilla seguirá en el cargo hasta fin de año aunque se rechace su pliego. Es decir que podría haber un juez de la Corte cuya designación fue rechazada por el Congreso firmando fallos hasta fin de año. Un escenario que tiene todos los condimentos de una futura crisis institucional.

MC/JJD

Kicillof cree que el peronismo debe evitar la fragmentación si quiere tener una nueva oportunidad de gobernar

Kicillof cree que el peronismo debe evitar la fragmentación si quiere tener una nueva oportunidad de gobernar

Consideró que la nueva etapa debe construirse con un verdadero apoyo político hacia la figura presidencial, algo que no ocurrió en la gestión anterior. "Gobernar bajo mucha presión, bajo ataque, con dificultad permanente, requiere el apoyo de toda la fuerza política", insistió, en lo que pareció ser una alusión a su propia situación como gobernador de la Provincia de Buenos Aires.

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, dejó planteada su postura respecto de los errores que, en su opinión, llevaron al fracaso del Frente de Todos, ahora Unión por la Patria. Aunque no mencionó explícitamente a Cristina Fernández de Kirchner, sus críticas parecieron dirigirse a la exvicepresidenta y su estrategia de distanciamiento progresivo del gobierno de Alberto Fernández, cuando ambos fueron presidente y vicepresidenta de la Nación, entre 2019 y 2023.

“Esto que no se tome con una defensa de Alberto, que no pienso asumir, pero creo que hay muchos elementos y responsabilidades enormes ahí”, aclaró Kicillof, al encabezar el cierre de un plenario de Barrios de Pie en el Teatro Argentino de La Plata.

Fue contundente al señalar que “el gobierno que tuvimos fue un gobierno sin decisión, sin autoridad” y que, para él, esa falta de cohesión y conducción fue una de las principales razones por las que el peronismo perdió las elecciones presidenciales. Y sostuvo que el peronismo, si llegara de nuevo a ser gobierno, necesita de “una fuerza política que apoye las decisiones que va tomando el gobierno”.

“Logramos la unidad, y electoralmente le fue muy bien [al Frente de Todos], ganamos con el apoyo de todos los sectores. Pero después no pudimos gobernar con ese sistema. En el propio gobierno había posiciones distintas, no tenía unidad. ¿Qué unidad es esa?”, se preguntó.

El gobernador bonaerense, que mantiene una interna feroz precisamente con Fernández de Kirchner, sostuvo que en el gobierno del Frente de Todos se generó “un espectáculo bastante triste” con las divisiones internas. Según su análisis, el peronismo debe evitar esa fragmentación si quiere tener una nueva oportunidad de gobernar con éxito. “El programa que tengamos en la etapa que viene va a tener que tomar decisiones fuertes, y necesita autoridad. Va a necesitar decisión y un funcionamiento armónico, un funcionamiento coordinado”, explicó.

Kicillof reclamó “discutir para mejorar” y “no tachar al que no piensa igual de traidor”, aunque aclaró que su postura “no es contra nadie”. “Gobernó el antiperonismo, el macrismo, Juntos por el Cambio (JxC), que eran todos y les fue mal. Después, por mérito nuestro se le ganó la elección en unidad y estábamos con la construcción de una unidad que nos permitiera superar la experiencia del gobierno de (Mauricio) Macri”, reseñó.

El mandatario provincial sostuvo que la gestión del Frente de Todos “salió mal” y añadió: “Quiero tomarlo como una autocrítica.Después de esa experiencia fallida, lo que corresponde es deliberar, tener autocrítica y discutir. Por qué, ¿para pasar factura? No”, aclaró. “Creo que es un tema de futuro discutir qué nos pasó y que no anduvo bien para no repetirlo. Es lógico, evidente y no es contra nadie. Hay que discutir para mejorar. No se puede no dar un discusión después de lo que pasó”, insistió. 

Y añadió: “Lo que no nos puede pasar es no tengamos una respuesta y algo que, además, entusiasme e interese, genere confianza y representación. Para eso tenemos que mostrar la capacidad de dar las discusiones. No tenemos remedio si no somos capaces de discutir en los lugares adecuados. Sin tachar al que no piensa igual de traidor”, subrayó.

Para Kicillof, la falta de cohesión se manifestó en la práctica cotidiana del gobierno de Alberto Fernández, al punto de que “había ministros que no tenían instrucciones o que no sabían lo que debían hacer”. También remarcó que “el gobierno tiene que funcionar en unidad” y que “no puede ser que uno haga una cosa y otro otra”.

El gobernador bonaerense consideró que la nueva etapa debe construirse con un verdadero apoyo político hacia la figura presidencial, algo que no ocurrió en la gestión anterior. “Gobernar bajo mucha presión, bajo ataque, con dificultad permanente, requiere el apoyo de toda la fuerza política”, insistió, en lo que pareció ser una alusión a su propia situación como gobernador de la Provincia de Buenos Aires.

Finalmente, dejó planteado un desafío para la reconstrucción del peronismo: “No puede ser que lleguemos al gobierno sin un equipo armado, sin saber quién va a ocupar cada ministerio o cómo vamos a funcionar ante condiciones adversas. Hay que construirlo antes, no después”.

Kicillof se manifestó en estos términos mientras la sesión de la Cámara de Diputados provincial para suspender las PASO permanecía en un cuarto intermedio.