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Axel Kicillof: "La tarea es mucho más grande que buscar el candidato"

Axel Kicillof:

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, en su visita a España, pidió perdón por los votos de Milei en la ONU: "Estamos dándole la espalda a aliados históricos por una agenda norteamericana". Además, no tuvo rodeos al momento de hablar sobre su posible candidatura presidencial en 2027.

El gobernador de Buenos Aires llegó a la cumbre progresista de Barcelona convencido de que “existe una internacional ultra” y de que la izquierda no puede limitarse a resistir: “Hay que plantear una propuesta para el mundo que viene”. Axel Kicillof (Buenos Aires, 1971), economista y una de las principales figuras del peronismo, habló sin rodeos sobre el fracaso del plan económico de Milei, la interferencia de Trump en las elecciones argentinas y su propia candidatura presidencial para 2027: “La tarea es mucho más grande que buscar el candidato”.

-¿Cómo describiría la situación económica y social de Argentina en este momento?

-El modelo de Milei está fracasando, se mire por donde se mire. La enorme mayoría de los argentinos lo está pasando muy mal desde hace dos años. Y la novedad no es ni la guerra, ni Trump, ni los conflictos. Es la política económica que está aplicando Milei. Hay 270.000 nuevos desempleados formales y cerraron 22.000 empresas. Son números parecidos a los que hubo en los peores momentos económicos. Y junto con esa pérdida de empleo está habiendo una precarización muy rápida de trabajos que no tienen protección ni derechos.

-El gobierno de Milei presume de que ha logrado el nivel más bajo en pobreza de los últimos siete años. ¿Es así?

-No es lo que se ve en ningún lado. Ha sido muy polémico porque han echado a las autoridades del instituto estadístico. Tiene que ver con el modo de medición, está basado en estadísticas de ingresos y salarios que no se corresponden con ninguna otra fuente. No tiene ningún rigor y no es lo que se vive en Argentina. 

-¿Qué hicieron mal los gobiernos de la izquierda argentina para que alguien como Milei pudiera alcanzar la presidencia?

-Hay un fenómeno mundial. Más allá de la experiencia nacional, hay cuestiones de época. El gobierno previo al de Milei en Argentina fue un gobierno de unidad de todos los sectores del peronismo que habíamos estado enfrentados. Hubo muchas dificultades y, sin duda, fue un gobierno que terminó decepcionando bastante por los resultados económicos. Uno le puede dar una explicación más general sobre la etapa de la economía mundial, pero también hubo disputas internas. Así que hay muchos elementos para la autocrítica. 

Milei dijo que venía a destruir el Estado desde adentro, como si fuera un topo, una persona absurda. Se presentó para manejar un Estado al que viene a destruir

-Como gobernador de Buenos Aires, que es la provincia donde reside el 40% de la población argentina, ¿qué margen de maniobra tiene frente a los recortes del Gobierno de Milei?

-Está siendo muy difícil. Hemos cumplido seis años y medio de gobierno. En la primera etapa construimos el equivalente a mil escuelas, centros de atención primaria de la salud y reequipamos muchísimos de nuestros hospitales. Pusimos centros universitarios en 80 localidades pequeñas. Hicimos muchísimo en todas las áreas, lo que explicó en parte la reelección. Luego vinieron los primeros dos años de Milei y empezó a notarse muy fuerte la ausencia de un gobierno nacional. Milei dijo que venía a destruir el Estado desde adentro, como si fuera un topo, una persona absurda. Se presentó para manejar un Estado al que viene a destruir.

-El propio Milei está reconociendo que el dato de la inflación, que ha vuelto a repuntar, es malo. 

-No está funcionando. Aplicó un plan antiinflacionario que consiste en dejar fijo el tipo de cambio. Es un tipo de cambio atrasado, que hace que sea más barato ir de vacaciones fuera que dentro del país, o que sea más barato comprar alimentos de afuera. El otro elemento es una enorme recesión: limitar los ingresos. Desde que Milei asumió el poder planteó aumentos salariales de cero con una inflación que el año pasado fue del 31%. El último número es un 3,4% de inflación mensual. 

-Como economista, ¿cuál sería su plan para la inflación? 

-A mí me tocó ser ministro de Economía en los años 2014 y 2015, durante la época de Cristina Kirchner. Y el último indicador de inflación que tuvimos en el último año fue del 23% sin una recesión. Aún es alto, pero sin una recesión profunda, sin destruir los puestos de trabajo, sin destruir salarios, salud, educación y la vida de las personas. 

La tarea es mucho más grande que buscar el candidato. Esa sería más bien la culminación de un proceso, no su inicio

-En las elecciones de septiembre de 2025 en la provincia de Buenos Aires obtuvo una victoria muy contundente que lo proyectó como líder de la oposición y como una alternativa electoral frente a Milei. Pero después llegaron los comicios legislativos nacionales de octubre y en ellos Javier Milei ganó con relativa holgura. ¿Qué lectura hace ahora de estas dos elecciones?

-En la provincia de Buenos Aires pasamos de una victoria contundente a una elección muy polarizada, con listas nacionales, no provinciales. Se perdió, pero fue prácticamente un empate. Nosotros sacamos la misma cantidad de votos y todo el que había votado a diferentes expresiones regionales o locales se acumuló en Milei. En la provincia de Buenos Aires logró aproximadamente 20.000 votos de diferencia para un padrón de más de 10 millones. Fue una diferencia muy pequeña. Pero sí, Milei a nivel nacional sacó 40 puntos. Él lo presentó como una enorme victoria y dice: ‘Ahora voy a ir a fondo’, ‘ahora me voy a llevar el mundo por delante’. Y la verdad es que con 40 puntos nacionales tampoco estaba para tal prepotencia. 

-Muchos en su espacio político le sitúan como candidato en las próximas elecciones argentinas frente a Milei. ¿Se lo está planteando?

-La provincia de Buenos Aires es la más grande y muchas veces ha tenido candidatos a presidente después de que se cumplan los dos períodos como gobernador. No es raro que vean en mí una posibilidad de candidatura presidencial. 

Hay una tarea previa a una campaña y una candidatura: la reconstrucción del campo popular, de la fuerza política. Estamos en una situación muy excepcional, en un mundo que está reconfigurando sus esquemas de poder. Cada país tiene la obligación de enfrentar ese mundo planteando cosas nuevas ante fenómenos nuevos. La tarea es mucho más grande que buscar el candidato. Esa sería más bien la culminación de un proceso, no su inicio.

Cristina Kirchner, hoy presidenta del Partido Peronista a nivel nacional, está presa injustamente cumpliendo una condena

-¿Hace falta primero una mayor unidad interna?

-Sí. Eso también tiene que ver con algo que es habitual en fuerzas políticas como la nuestra, que tienen una historia tan larga. Hemos tenido discusiones, tenemos todavía disputas y hemos hecho un gobierno con el que no hemos tenido los resultados esperados. Además, Cristina Kirchner, hoy presidenta del Partido Peronista a nivel nacional, está presa injustamente cumpliendo una condena. 

Axel Kicillof, gobernador de Buenos Aires, durante su entrevista con el director de elDiario.es, Ignacio Escolar

-Hablemos de la cumbre progresista que se celebró este fin de semana en Barcelona, en la que usted participó junto con muchísimos otros dirigentes y líderes de todo el mundo. ¿Qué esperaba de este encuentro?

-Fue una agenda muy, muy interesante, pero creo que fue una reacción también. Y una apuesta ante una ultraderecha que, si bien es un fenómeno nuevo, ha mostrado que conforma una red internacional coordinada, que comparte un discurso.

-¿Existe una internacional ultra?

-Sí, existe.

-Y no existe una internacional progresista.

-La ultraderecha nos pone un desafío a todos. Lo importante de estos días es no discutirlo solo como una cuestión defensiva. También qué proponemos para el mundo que viene. Lo tenemos que pensar desde Latinoamérica, y desde Europa. Y si lo podemos pensar juntos es original, novedoso y potente.

-¿Cuál es su posición frente a la guerra desatada por EEUU e Israel frente a Irán?

-Quieren resolver con guerras problemas que la guerra solo viene a agravar. Es una aberración y tiene nuestra condena, con la particularidad de que el presidente argentino por el seguidismo, por la subordinación, por ideas tontas —casi diría pereza intelectual y deseo de agradar—, nos está metiendo como país en esos conflictos. Irán ha declarado a Argentina prácticamente enemigo. Estamos en la peor de las situaciones. Hay que dar una respuesta que sea a favor de los pueblos y claramente no la guerra.

-Uno de los planes de Trump es precisamente reconstruir la hegemonía de EEUU en América Latina y ha encontrado en Milei uno de sus principales aliados. ¿Está subordinándose Argentina a Washington bajo ese eje Milei-Trump?

-Argentina ha tenido otros episodios de subordinación de gobiernos de derecha y uno clásico ha sido el de Menem durante la década de los 90, que se autodenominaron “relaciones carnales” con Estados Unidos. Esto es peor. En Naciones Unidas, por ejemplo, solo tres países hemos votado en contra de determinar a la esclavitud como la aberración más grande en términos de delitos: Israel, Estados Unidos y Argentina. Es absurdo. Quiero pedir perdón por esos votos en nombre de una mayoría de argentinos. Estamos dándole la espalda a aliados históricos con cuestiones que tienen que ver con una agenda norteamericana. Me parece aberrante y vergonzoso para la Argentina.

En las elecciones de octubre ocurrió algo que tiene que ver con Estados Unidos: intercedió con una ayuda directa cuando el Gobierno estaba zozobrando y además intervino Trump pidiendo que se votara a Milei. Es una interferencia en política interna que pocas veces se había visto. 

Vemos a Trump peleándose con el Papa. Ha traspasado ya las últimas barreras.

-Acaba de reeditar su libro ‘De Smith a Keynes siete lecciones de historia del pensamiento económico’. Milei se reivindica liberal. ¿Qué diría Adam Smith si pudiera ver las políticas de Milei?

-Prácticamente todas las escuelas de pensamiento económico le dan un papel protagónico a Adam Smith como padre de la economía moderna, menos una, que es la escuela a la que pertenece Milei: la austriaca. Los autores de la escuela austríaca no ahorran en reproches, críticas y hasta prácticamente insultos a Adam Smith. Ser austriaco es ser antiliberal en el sentido del liberalismo de Smith. Smith reconoce que hay funciones que tiene que desempeñar el Estado y que son indelegables, como la educación. O que hay un peligro en los monopolios. Adam Smith critica los monopolios y Milei los reivindica. 

-¿Qué opina de la posición y de la imagen internacional de Pedro Sánchez? En los últimos meses ha tenido bastante repercusión su oposición a Trump. 

-Por eso estoy aquí también: porque en toda Europa y en todo el planeta las posiciones a favor de la guerra y de la ultraderecha son criticadas, resistidas y combatidas. Pedro Sánchez, también por decisiones que ha tomado y posiciones que ha adoptado contra la evolución más reciente de estas políticas, creo que se ha convertido en un referente internacional. 

Por supuesto que se pueden discutir muchas cosas, pero hoy vemos a Trump peleándose con el Papa León. Ha traspasado ya las últimas barreras. Y a mí me parece muy importante que, a pesar de las amenazas y los insultos, se pongan de pie diferentes referentes internacionales a defender sus posiciones. Yo estoy acá no para tomar partido en cada una de las decisiones, sino básicamente para decir que a esta ultraderecha hay que ponerle un límite y un dique. Y no solo eso. Hay que presentarle una alternativa.

-Hemos visto este fin de semana la derrota de Orbán en Hungría, que es también la derrota de JD Vance, que lo fue a apoyar. Meloni ha perdido recientemente un referéndum muy importante en Italia, que es también su primera derrota en las urnas, en Chile ha ganado Kast... ¿En qué momento está el ciclo en el mundo, en América Latina y en Argentina?

-Históricamente había algo pendular en América Latina que hacía que en los países ganaban posturas de base popular, progresistas o de izquierda. Y luego venía la derecha. Pero ahora está la ultraderecha y las grandes transformaciones que están ocurriendo creo que hacen la cuestión bastante más compleja. Estamos en un mundo en transición de un centro hegemónico muy fuerte después de la segunda posguerra, pero particularmente desde la caída del Muro. Era una hegemonía norteamericana que tenía que ver con cuestiones de reglas del juego internacional, pero también ideológicas, que en América Latina se le conoció como el neoliberalismo o el Consenso de Washington. Hoy vemos que ese pensamiento canónico está en discusión por la propia ultraderecha. Y la ultraderecha no es globalista.

Entre elogios a Lula y críticas a Milei, Axel Kicillof endureció su discurso desde España

Entre elogios a Lula y críticas a Milei, Axel Kicillof endureció su discurso desde España

En el marco de su gira por España, Kicillof combinó elogios a Lula con un duro diagnóstico sobre Argentina y acusó al gobierno de Milei de debilitar la economía y la inserción internacional.

Axel Kicillof profundizó su posicionamiento internacional y endureció sus críticas al gobierno de Javier Milei durante su reciente gira por España, en un contexto global que, según planteó, atraviesa una creciente inestabilidad. El mandatario bonaerense combinó una agenda institucional con definiciones políticas de alto voltaje, tanto en Europa como tras su encuentro con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.

El eje central de su mensaje, luego de haber participado de la Reunión para la Defensa de la Democracia, quedó plasmado en sus redes sociales luego de la reunión con el líder brasileño, donde destacó su figura en contraposición al avance de sectores de ultraderecha. “En estos tiempos de inestabilidad mundial y mientras la ultraderecha quiere imponer sus discursos de odio y violencia, Lula nos enorgullece con su ejemplo de dignidad, paz y justicia social”, expresó Kicillof en X, subrayando además la necesidad de fortalecer la unidad regional.

En ese mismo mensaje, el gobernador agradeció el encuentro y remarcó la importancia de sostener una agenda común en América Latina. “Gracias por esta linda charla y por seguir manteniendo encendida la esperanza de una Latinoamérica unida en favor de los intereses del pueblo”, escribió, en una señal clara de alineamiento político con el mandatario brasileño.

En territorio español, particularmente en Barcelona, Axel Kicillof profundizó sus cuestionamientos al rumbo económico de la gestión de Javier Milei. Allí, donde mantuvo un encuentro con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, afirmó que en Argentina “se ve un desplome de la economía, con caída de la demanda y ausencia total del Estado”, marcando un fuerte contraste con los debates que, según describió, se dan actualmente en Europa.

“Mientras acá se discute reducir la jornada laboral y fortalecer el salario mínimo, en Argentina el gobierno de Milei quita derechos y desmantela la industria”, sostuvo durante una entrevista radial. En esa línea, aseguró que crece el escepticismo entre actores económicos respecto del programa oficial: “Ya casi nadie se cree la propaganda de éxito y estabilidad”.

El gobernador también cuestionó la falta de inversiones y el deterioro del consumo interno. Según indicó, empresarios le transmitieron preocupación por el escenario actual: “Ven que la inversión extranjera es negativa y que el consumo se hundió”. Además, apuntó contra la política antiinflacionaria del Ejecutivo nacional: “Cambia de teoría como de campera para acomodarse a cada fracaso”.

En el plano internacional, Axel Kicillof advirtió sobre un supuesto aislamiento de Argentina y cuestionó la orientación diplomática del Gobierno. Reivindicó, en cambio, la necesidad de fortalecer vínculos con referentes como Lula, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez. “Milei nos mete en conflictos ajenos por sus anteojeras ideológicas y eso es una locura que nos pone en peligro”, afirmó.

Con información de redes y agencias

JIB

Entre el veto pragmático y el riesgo de la impostura, desafíos de la candidatura de Kicillof

Axel Kicillof y Luiz Inacio Lula da Silvia, en Barcelona, el 18 de abril de 2026

Tras una década de ambigüedades, un proyecto peronista de izquierda choca con la aversión por las definiciones ideológicas y la realpolitik. El laberinto del eje Patria-Campora, con salidas por derecha. Contradicciones y juego a las escondidas en una cumbre progresista en Barcelona. Kicillof se apresta a profundizar las diferencias.

Entrevistado el jueves por la noche en la radio española Cadena SER, Axel Kicillof describió un cuadro ruinoso de la Argentina de Milei y apeló a palabras de la actriz Dolores Fonzi para alertar sobre los riesgos de un avance de la ultraderecha ibérica (Vox o PP de Isabel Díaz Ayuso): “Vengo del futuro”.

El periodista preguntó: “Ante esto que sucede en Argentina, la izquierda, ¿qué puede ofrecer para volver a ser competitiva?”. La escena se repitió en la entrevista con el director de elDiario.es, Ignacio Escolar, reproducida en esta edición. “¿Qué hicieron mal los gobiernos de izquierda en Argentina para que alguien como Milei pudiera alcanzar la presidencia?”, consultó.

Para el gobernador bonaerense, el abordaje en términos ideológicos clásicos le suena más familiar que a cualquier dirigente peronista de primer orden, desde su vida universitaria —cuando era de izquierda no peronista— hasta su reelección como gobernador, en 2023, cuando apeló al eslogan “derecha versus derechos”.

En el diálogo con la radio, Kicillof comenzó a responder, pero enseguida se vio en la necesidad de aclarar. “Bueno, es una discusión. Lo que hace el peronismo, el campo popular —nosotros llamamos izquierda a partidos más pequeños, de origen trotskista— es una propuesta electoral, pero antes que eso, en el marco del desorden mundial que tenemos, presentar una alternativa que dé respuestas y una perspectiva”.

La aclaración del gobernador no es una mera cuestión taxonómica ante la ubicuidad histórica del peronismo. Representa, más bien, un desafío sobre una existencia política —para resumir, “el kirchnerismo”— en disputa, y ello constituye un problema en una era que demanda identificaciones claras. Hoy, en el despacho de La Plata, hablan con cierta naturalidad de un proyecto “peronista de izquierda”, aunque ponen el freno de mano para no herir susceptibilidades, no sólo entre los adversarios internos y gobernadores con los que tarde o temprano habrá que negociar, sino también entre algunos kicillofistas, como Andrés “Cuervo” Larroque, poco apegado a esas definiciones.

De Javier Milei se pueden decir muchas cosas, pero su vocación y arrojo por definir un perfil inequívoco está fuera de duda desde el primer minuto que piso un estudio de televisión, hace ya una década. Quiso ser ultra y lo sostuvo mucho más allá de lo que algún asesor de marketing le hubiera aconsejado.

Con el peronismo nacional pasa lo opuesto desde hace una década: no se sabe qué es. Del Daniel Scioli presidenciable de 2015, nadie puede aventurar si hubiera gobernado muy distinto de Mauricio Macri. El candidato era ambiguo y terminó siendo un farsante. ¿Cuál de los Sergio Massa conocidos estaría hoy en Casa Rosada si hubiera obtenido el mínimo margen que le faltó para ganar en la primera vuelta de 2023? Hubo un peronismo ganador, el de 2019, con los Fernández al mando, pero tampoco se sabe qué intentó hacer.

Del Daniel Scioli presidenciable de 2015, nadie puede aventurar si hubiera gobernado muy distinto de Mauricio Macri. El candidato era ambiguo y terminó siendo un farsante

Devaneos y escondidas

Fuera de las fronteras argentinas, los devaneos sobre el lugar ideológico del peronismo se resuelven con simplicidad, por razones de tiempo y espacio. Para la prensa internacional, Kicillof y Cristina son “peronistas de izquierda”; Menem y Pichetto, “peronistas de derecha”, y Massa, pragmático. Lula en Brasil, Gabriel Boric en Chile, Elly Schlein en Italia, Pedro Sánchez en España, Yamandú Orsi en Uruguay, Gustavo Petro en Colombia, Claudia Sheinbaum en México, el SPD en Alemania, el laborismo británico y un largo etcétera se afirman en “la izquierda”, la “centroizquierda”, o “el progresismo”. Tienen recorridos disímiles y posiciones incluso opuestas ante determinados temas; hay moderados y radicales; liberales y populistas; varios tienen competencia por izquierda, aunque a todos los une la identificación de un rival o enemigo: la derecha y sus versiones extremas.

Todos los nombrados estuvieron presentes en la cumbe anti ultraderecha de Barcelona, convocada por Sánchez, que terminó ayer por la tarde. Kicillof mantuvo encuentros con buena parte de ellos, y más de uno le dio un trato de postulante presidencial. “No soy candidato”, aclaró el gobernador ante la confusión generalizada. No le creyeron.

La aversión a la identidad de “izquierda” encuentra ecos diversos en el peronismo. Por empezar, es el estandarte del máximo “peronista de Perón” y a la vez uno de los peronistas con menos votos y, sugestivamente, más minutos de streaming, Guillermo Moreno. Hasta hace poco, Miguel Ángel Pichetto —cuando combatía a bolivianos, paraguayos, mapuches e iraníes, votaba las leyes que proponía Milei y reclamaba a Macri que no cediera protagonismo— vetaba a Kicillof por “comunista”. Es el mismo lugar en el que lo ubican las profusas pantallas de la ultraderecha.

En el cristinismo —reconciliado con Moreno y Pichetto— arriesgan un argumento asombroso, alguna vez hecho público por su líder. “Izquierda y derecha son conceptos eurocéntricos”, impropios de América Latina. La idea barre con la historia del continente y la del propio peronismo, un siglo de enseñanza en la universidad pública y el lenguaje político de varios países de la región. A su vez, somete al cristinismo a tropezarse con sus contradicciones.

El Partido Justicialista (PJ) acaba de enviar una delegación de una docena de personas al encuentro organizado por la “Movilización Progresista Global” (MPG), cuyo objetivo fue “ofrecer una alternativa necesaria a las fuerzas conservadoras y de extrema derecha”. Nada de esa terminología parece seducir demasiado a quienes rodean a la expresidenta.

Entre foto y foto, y panel y panel, la delegación del PJ no se cruzó con la bonaerense en los pabellones del predio ferial FIRA, en L’Hospitalet de Llobregat, afueras de Barcelona. Habrá sido todo un desafío evitar un pantallazo ocasional que encontrara a rostros de ambas facciones en el mismo encuadre.

Kicillof estuvo acompañado por su mano derecha y ministro de Gobierno, Carlos Bianco, la ministra de Comunicación, Jésica Rey, y la parlamentaria del Mercosur Cecilia Nicolini. La Provincia afrontó el costo de los cuatro pasajes. La organización MPG cursó tres invitaciones al PJ. En una muestra de gran ecumenismo, fueron asignadas por Cristina a las camporistas Soledad Magno, Lucía Cámpora y Valentina Morán.

El senador Eduardo “Wado” de Pedro, quien supo cultivar una red de relaciones internacionales y es el “progre” más nítido del cristinismo, fue intitulado como presidente de la delegación del PJ. Pagó sus pasajes y estadía de su bolsillo, y regresó con dos fotos con alto valor simbólico para su sector. Lula y Sheinbaum posaron con un cartel “Cristina Libre”. Además de alertar sobre los “peligros” de Milei, la denuncia de la “proscripción” de la exmandataria era un objetivo de principal para la comitiva oficial peronista, indican cerca de De Pedro.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, pidió por la libertad de Cristina, en el marco de la cumbre anti ultraderecha en Barcelona, el 18 de abril de 2026.

La representación punteada por Cristina incluyó a los diputados Eduardo Valdés, Nicolás Trotta, Lorena Pokoik y Roxana Monzón, el intendente de Merlo y secretario de RRII del PJ, Gustavo Menéndez (pareja de Monzón), la economista Delfina Rossi y el parlamentario del Mercosur Franco Metaza. Jorge Taiana cercano a Kicillof— fue anotado inicialmente en el listado del PJ, pero declinó. Sí apareció por los pasillos del FIRA de Barcelona el abogado de Cristina Gregorio Dalbón. Abordó a Sheinbaum al paso y se llevó como premio un video en reclamo de la libertad de su representada.  

La concurrida delegación del PJ para una conferencia que no resulta del todo amigable para la narrativa cristinista estuvo motivada en la voluntad de impugnar a Kicillof. Máximo Kirchner denuncia un juego individualista y victimista del gobernador, por lo tanto, no obediente del liderazgo de Cristina, y un escamoteo del reclamo por la libertad de la exmandataria.

Sobre la no obediencia, no hay mucho por agregar. “Sería totalmente absurdo presentarnos con la consigna ‘Cristina Libre’ como eje central en un encuentro de este tipo. Corresponde denunciar el autoritarismo y los abusos judiciales contra Cristina, pero una convocatoria para organizar una resistencia internacional ante la ultraderecha no es el ámbito para que ésa sea la bandera central del gobernador”, dice una voz próxima a Kicillof.

Aunque ambas comitivas manifiestan haber dado testimonio de una variante de la ultraderecha en su caracter más extremo —como perfilan a Milei—, en el eje Patria-Cámpora interpretan que el objetivo de Kicillof consistió en poner un peldaño en su candidatura presidencial, y no mucho más.

Distancia

El gobernador se apresta a encarar una precampaña presidencial con dos premisas. “Viene advirtiendo a nuestros dirigentes del peligro de creer que Argentina necesita las mismas políticas de Milei, pero con buenos modos. Hay que terminar con políticas que crean pobreza, matan a la industria, desfinancian a las universidades y generan deuda externa; no es sólo una cuestión de insultos, que por supuesto están mal”, cita la fuente bonaerense.

El segundo pilar permite avizorar la magnitud de la brecha que se abrirá con el kirchnerismo ortodoxo en los próximos meses. Va a dejar claras posiciones contrarias a las de Milei, pero también marcará diferencias con los doce años de Néstor y Cristina, anticipan. Así planteado, en el mundo de Cristina, que sólo se habilita un recuerdo idílico de aquellos años, será concebido en términos de traición. Kicillof es consciente “de las respuestas que dejamos de dar”, sobre todo —pero no sólo— desde 2019, argumentan en su entorno.

Un abordaje analítico, menos comprometido con la interna partidaria, sostiene que los trazos ideológicos no deben formar parte de una propuesta peronista “porque no les interesan a los votantes”. Son —sostiene la mirada pragmática de los asesores— “ajenos” a las preocupaciones de los hogares, a los que se supone más atraídos por temas vinculados a su salario, la calidad de su trabajo, la escuela de los pibes, el precio de la boleta de gas y el transporte público.

Cualquier 'postureo', sea progre o neoliberal, genera irritación en cuanto es detectado

La mirada tiene algún parentesco con el “antiwokismo”, no necesariamente por la voluntad de restaurar definitivamente el machismo, llenar de petróleo los glaciares, gritar libremente contra los bolivianos y combatir las transexuales, si no para evitar distraer la atención de los asuntos centrales, que serían los del ingreso.

Hay un sustrato de realidad en que nadie ganaría una elección meramente por decirse de “izquierda” o de “derecha”, menos si se lo hace bajo la forma de la impostura. Más bien, cualquier “postureo”, sea progresista o neoliberal, genera irritación en cuanto es detectado. Una “feminista” que milite por la “e” inclusiva y, al mismo tiempo, maltrate a su secretaria y fomente medidas que redundan en rebajas salariales y mayor informalidad en las empleadas del hogar, o, por derecha, un honestista que dispare contra los políticos como una “casta de ladrones” y manotee todo lo que tiene a mano para acumular propiedades y millas en avión privado lo pagará caro.

Algo de eso se ha visto, pero esa aversión no dice mucho sobre la inconveniencia de asumir un discurso con componentes ideológicos, que siempre están, aunque no se los explicite. La hipocresía y la corrupción son mal vistas, bajo cualquier ideología.

El corto alcance de los realpolitikers a ultranza es que no conciben la elaboración de un texto político que aborde el gran relato de “vivir mejor” —porque el trabajo no está en peligro y el sueldo alcanza— y que ello conforme un todo con los “pequeños relatos”, como evitar la contaminación del río, que millones de personas puedan asumir su sexualidad sin ser oprimidos, las mujeres no padezcan violencia machista, se denuncie el genocidio en Gaza aunque ocurra a 12.000 kilómetros y el Nunca Más siga confrontando al terrorismo de Estado. No existe ningún motivo para disimular luchas que —bien leídas— van de la mano de la “recomposición del ingreso de los hogares”.

Como primer paso, ello significa plantarse ante la reacción conservadora, sin inhibiciones ante zócalos de la tele, editoriales, pronunciamientos de ONG y bullying en redes sociales. Y luego, la huida de una identidad de “izquierda” parece más una exageración del análisis y una sumisión ante el estigma que se configura desde aparatos de derecha, que una demanda real de los trabajadores precarizados, quienes podrán no conducir su vida con un libro de Noam Chomsky en la mano, pero tampoco saldrán corriendo si alguien promete fomentar la igualdad a través de un impuesto a la riqueza o combatir el gatillo fácil contra adolescentes. La propuesta exige, claro está, pericia para explicarla y llevarla a cabo, y capacidad de resistir las represalias.

A sus 80 años, alguien que tiene algo para decir al respecto es Lula, y lo dijo ayer en su presentación en Barcelona.

“Estoy ante cinco mil personas que se identifican como progresistas. Siempre, la política se dividió en dos campos: de un lado, los que piensan que los individuos se sobreponen a la colectividad; y los otros, los que creen que el bienestar de cada uno depende de la garantía de una vida digna y decente para todos.

Esa división ya tuvo muchos nombres: derecha, izquierda, conservador y progresista, pero el extremismo impone un nuevo desafío. El campo progresista logró avanzar en la agenda de los derechos. La situación de los trabajadores, de las mujeres, de las personas negras y de muchas minorías es mejor hoy que lo que fue en el pasado. No es una coincidencia que la reacción de los jueces reaccionarios viniera de forma tan violenta, con la misoginia, el racismo y el discurso de odio. Pero el progresismo no logró superar el pensamiento económico dominante. El proyecto neoliberal prometió prosperidad y entregó hambre, desigualdad e inseguridad. Provocó crisis tras crisis. Aún así, nosotros sucumbimos a la ortodoxia; hemos sido los gerentes de las miserias del neoliberalismo. Los gobiernos de izquierda ganan las elecciones con discursos de izquierda y creen en la austeridad. Desistimos de políticas públicas en nombre de la gobernabilidad, nos transformamos en el sistema; por eso no nos sorprende ahora que el otro lado se presente como el 'antisistema'.

El primer mandamiento para los progresistas tiene que ser la coherencia. No podemos elegirnos con un programa e implementar otro. No podemos traicionar la confianza del pueblo, aunque buena parte de la población no se vea como progresista. Ella quiere lo que nosotros proponemos: quiere comer bien, vivir bien, con escuelas de calidad, con hospitales de calidad; una política climática seria y responsable; una política de medio ambiente sana; un mundo libre y saludable; un trabajo digno, con jornada laboral equilibrada y también con un salario que permita una vida cómoda.

La extrema derecha supo aprovechar el malestar de esas poblaciones, aprovechó la frustración de las personas inventando mentiras: hablando de las mujeres, de los negros, de la población LGBTQ+, de los inmigrantes. Es decir, utiliza a las personas que más necesidades tienen para servir al discurso de odio. Nuestro rol es apuntar con el dedo a los verdaderos culpables: un puñado de multimillonarios que concentra la mayor parte de la riqueza mundial. Ellos quieren que las personas crean que 'cualquiera puede hacerlo'. Alimentan falacias de la meritocracia, pero patean la escalera para que otros no tengan la misma oportunidad de subir. Ellos pagan menos impuestos —o nada—, explotan a los trabajadores, destruyen la naturaleza y usan el algoritmo. Entonces, la desigualdad no es un hecho, es una elección política. Y nosotros, ¿qué debemos elegir? La igualdad".

Pedro Sánchez y Lula da Silva, en el cierre de la cumbre anti ultraderecha.

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SL

Corrección: En la veresión original, fue incluido Jorge Taiana como uno de los asistentes al encuentro de Barcelona. Se trató de un error.

Advierten que los industriales devenidos en importadores venden hasta 7 veces más caro de lo que compran

Advierten que los industriales devenidos en importadores venden hasta 7 veces más caro de lo que compran

Un estudio del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas concluye que Lumilagro vende los termos chinos 5,4 más caros que lo que le cuesta importarlos, pero la empresa niega tanta rentabilidad. Essen embolsa 7,7 veces más que lo que paga por las ollas orientales; Easy saca la misma brecha con las sillas y Adidas, 3,7 con las zapatillas.

Se suele esgrimir y con razón que en una economía cerrada los empresarios locales cazan en el zoológico, es decir, venden los productos que fabrican acá al precio que se les antoja porque total no hay competencia extranjera. Pero cuando se abre la economía, como está ocurriendo en estos dos años y medio de gobierno de Javier Milei, esos hombres de negocios cada vez más se reconvierten en importadores y cierran parcial o completamente su producción criolla. Es decir, ellos continúan haciendo negocios en un mercado que ya de por sí controlaban y los que dejan de ver un mango son sus empleados despedidos. Pero no sólo eso: además aprovechan esa posición dominante para vender los productos extranjeros hasta siete veces más caro de lo que los compran, es decir, con una alta rentabilidad, según un estudio del economista Gustavo García Zanotti y el sociólogo Martín Schorr en el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP).

Ollas Essen.

“Los ejemplos son contundentes”, citan los autores. “En Lumilagro, un termo con costo de importación de $8.178 se vende a $44.000 sin impuestos: 5,4 veces más. En Essen, una cacerola con costo de importación de $50.055 se ofrece a $384.000: 7,7 veces más. En Easy, una silla plegable con costo de importación de $4.230 se vende a $32.000: 7,6 veces más. Y en Adidas, una zapatilla con costo de importación cercano a $26.790 se comercializa a $100.000: 3,7 veces más”, advierten este economista de la Universidad de Rosario y el sociólogo que trabaja en la Universidad de San Martín, ambos investigadores del Consejo de Investigaciones Científicas (Conicet).

Los expertos tomaron los precios de cada importación, incluido el flete y el seguro para llegar a la Argentina, a partir de una base de datos que releva las transacciones registradas en la Aduana, les sumó el costo del arancel para bienes extranjeros y la tasa de estadística que abonan y ese resultado final fue comparado con el valor al que se ofrece en las páginas web oficiales de las empresas correspondientes menos el IVA, dado que eso no es parte de la ganancia. Relevaron productos bien diversos de marcas conocidas, como artículos de cocina, autos, electrodomésticos, calzado, muebles, celulares, alimentos e higiene, pero a la hora de la conclusión destacaron los casos de mayores rentabilidades entre costos de importación y precio final, como la bonaerense Lumilagro, que despidió a 170 empleados en este gobierno, aunque sigue fabricando acá la mitad de los termos; la santafesina Essen, que echó a 30, aunque asegura que sólo importa el 2% de las cacerolas; la chilena Easy, que más que cuadruplicó las cantidad de sillas y muebles importados entre 2023 y 2025, y la alemana Adidas, cuyo proveedor brasileño Dass cerró su planta en Coronel Suárez (sur de la provincia de Buenos Aires) y dejó en la calle a 360 personas.

Sólo Lumilagro respondió a la consulta de elDiarioAR. Lo hizo el propio dueño, Martín Nadler, el mismo que se hizo famoso hace unas semanas porque ante un usuario de redes sociales que reclamó por los despidos le contestó: “¿Ustedes qué opinan? Preferirías que los volvamos a contratar y vuelvas a tener que gastar $100.000 de más para conseguir un termo de calidad?”. Después borró el mensaje.

Zapatillas Adidas.

“Así funciona el capitalismo”

“La importación está totalmente liberada. Si hubiera rentabilidades extraordinarias, todo el mundo importaría hasta llegar a un equilibrio de mercado. Así funciona el capitalismo”, respondió Nadler a este cronista. “Nuestra contribución marginal, al igual que la mayoría de los importadores, está entre el 10 y el 20%. Esto es una tasa normal en cualquier mercado del mundo. Del precio al que nosotros vendemos al mayorista, se multiplica por tres para llegar al público”, aseguró. Según él, hay que tener en cuenta el impuesto provincial a los “ingresos brutos, los costos logísticos internos, el almacenamiento, la distribución, la estructura comercial, los márgenes de mayoristas y minoristas, además de los costos fijos propios de operar en el país”.

Cuando se le aclara que no se toman en cuenta los precios ofrecidos en mayoristas o minoristas sino la propia web de Lumilagro, Nadler contesta: “La rentabilidad que tenemos vendiendo en Mercado Libre o en nuestro shop respecto de la que tenemos vendiendo a mayoristas es muy similar porque Mercado Libre tiene comisiones altísimas, porque ellos con lo que vos les pagás tienen que hacer la distribución hasta la ultima milla, más allá de la rentabilidad que ellos tienen. Además de los costos que te cobran por transacción, que son altos en comparación con la región. Nosotros tenemos que mandar las cosas al depósito de ellos, envolver uno por uno cada producto con un estuche especial, manejar la venta online con los costos que tiene... porque para que te compren por Mercado Libre vos tenés que hacer una publicidad”. En su página web, Lumilagro también contrata el servicio de cobro de Mercado Pago y el correo le cuesta parecido que en la empresa de Marcos Galperin.

Essen, Easy y Adidas no respondieron a este diario. García Zanotti y Schorr también analizaron los casos de las fabricantes de lavarropas Whirlpool –que cerró su fábrica en Pilar– y Siam –del grupo Newsan, que multiplicó por 39 la cantidad de unidades importadas entre 2023 y 2025–; los celulares de este grupo propiedad de Rubén Cherñajovsky –en el primer bimestre de 2026, ante la eliminación de aranceles decidida por Milei, despidió a 45 empleados y suspendió a 70 en Tierra del Fuego mientras importó 498.000 teléfonos, contra ninguno de 2023 y 2.000 de 2025–; la automotriz china BYD, la francesa Peugeot Citroën, las alimenticias Mondelez, de EE.UU., y Nestlé, de Suiza, y el supermercado Coto.

Cazar en el zoológico

“En todos los casos relevados aparece una misma tendencia: más importaciones de bienes finales, menos producción local y deterioro del empleo industrial”, señalan los autores. “Esta reconversión viene acompañada por despidos, suspensiones, cierres de plantas, levantamiento de líneas de producción y reemplazo de fabricación nacional por mercadería importada. Pero el dato decisivo es que esta estrategia no implica resignar rentabilidad. Por el contrario, los bienes importados llegan al consumidor final con precios muy por encima de sus costos de importación, lo que permite sostener márgenes brutos muy elevados”, añaden.

“Es decir, la apertura importadora no sólo acelera el desplazamiento de producción local, sino que además habilita un esquema en el que grandes firmas reemplazan actividad industrial por importación y comercialización con altos márgenes”, advierten los investigadores del IPyPP. “En ese marco, la desindustrialización no aparece como un efecto colateral, sino como parte de una reconfiguración empresaria que erosiona capacidades tecnoproductivas acumuladas durante décadas y debilita el mercado interno al destruir empleo e ingresos. En síntesis, la apertura importadora no sólo desplaza producción nacional, empleo y capacidades industriales: también consolida una forma de rentabilidad basada cada vez menos en producir y cada vez más en importar y comercializar con amplios márgenes”, completan.

Justo esta semana, al mismo tiempo en que se publicaba el estudio, el ministro de Economía, Luis Caputo, elogiaba a Lumilagro y contrastaba su caso con la fabricante de neumáticos Fate. Consideraba que ante la apertura importadora la empresa de Javier Madanes Quintanilla había cerrado su planta, mientras que la de Nadler había comenzado a importar parte de su oferta, pero mantenía otra parte en su fábrica de Tortuguitas. Y señaló que antes estos industriales como el resto cazaban en el zoológico, pero que ahora deben adaptarse a la competencia extranjera y eso favorece a los argentinos que pagan menos por los termos, las gomas y demás bienes.

García Zanotti pone en duda su afirmación. “Antes cazaban en el zoológico porque había proteccionismo y podían vender al precio que quería, ¿pero eso cambió en parte con las importaciones? Puede ser que algo cambió, pero tampoco cambió mucho en el sentido de que estas empresas siguen formando precios porque son grandes y controlan los canales de comercialización”, comenta el economista rosarino.

El otro punto es que “todas estas empresas dependen del mercado interno –una de las pocas excepciones es Essen, que exporta el 30% al resto de Latinoamérica– y hay una paradoja porque tienen un techo en su crecimiento porque al despedir el conjunto de las firmas industriales están atentando contra la demanda local, hay menos empleos, menos ingresos y, por tanto, las compañías van a ganar menos en un futuro”. “Si bien importar barato y vender caro es un beneficio de corto plazo, en el largo se les puede venir en contra”, concluye.

El Presidente y su gente repiten que es mejor que entre un producto importado más barato, aunque destruya algunos empleos, porque la mayoría de la población podrá gastar menos y destinar el sobrante a otros consumos. Efectivamente, hay un efecto sustitución por el bien más económico y un efecto ingreso, es decir, que el mismo salario mejora su poder de compra. Pero uno de los padres de la economía, François Quesnay, en el siglo XVIII elaboró la teoría del flujo circular de la renta, que consiste en que el gasto de uno es el ingreso de otro. Vale decir que si los trabajadores despedidos de Fate, Lumilagro, Essen, Newsan y de tantas otras empresas dejan de contar con ingresos, gastarán menos y otros también contarán con menos entradas. Es decir, los bienes costarán más baratos –de hecho, la ropa está a un tercio del valor que en 2023 y los electrodomésticos, a la mitad–, pero los argentinos en conjunto tendrán menos plata para comprarlos. Los que ganan: los empresarios importadores y las compañías y los trabajadores sobre todo de China, la fábrica del mundo con la que casi nadie puede competir y que opera con un capitalismo de fuerte intervención estatal.

AR/MG

Milei profundiza su alineamiento con Israel y anuncia una ruta directa a Tel Aviv y acuerdos en IA

Milei profundiza su alineamiento con Israel y anuncia una ruta directa a Tel Aviv y acuerdos en IA

El presidente Javier Milei inició una nueva visita oficial a Israel –la tercera desde que asumió– con una agenda centrada en profundizar la relación bilateral, en un contexto internacional atravesado por tensiones en Medio Oriente. Durante su estadía, el mandatario argentino mantuvo un encuentro con el primer ministro Benjamin Netanyahu, con quien encabezó una conferencia conjunta en Jerusalén.

En ese marco, Milei anunció que “a partir de noviembre comenzará a funcionar la primera ruta aérea directa de la historia entre Buenos Aires y Tel Aviv”, una medida que, según sostuvo, apunta a consolidar una “unión moral, espiritual y política” entre ambos países.

Además, el Presidente informó la firma de un memorándum de entendimiento en inteligencia artificial para el desarrollo conjunto de modelos, la formación de especialistas y su aplicación en sectores productivos. En esa línea, planteó que la Argentina puede convertirse en un “hub de inteligencia artificial” a nivel global.

Una agenda política y estratégica

Durante la conferencia, Milei también presentó los llamados “Acuerdos de Isaac”, una iniciativa que busca replicar en América Latina el esquema de cooperación impulsado en Medio Oriente con los Acuerdos de Abraham. El objetivo, según explicó, es fortalecer vínculos diplomáticos, comerciales y estratégicos con Israel, así como coordinar acciones contra el terrorismo, el antisemitismo y el narcotráfico.

Milei en el Muro de los Lamentos.

El mandatario argentino reafirmó además su intención de trasladar la embajada argentina a Jerusalén “cuando las condiciones lo permitan”, una decisión que forma parte de su política de alineamiento con Israel y Estados Unidos. En ese contexto, también hizo referencia al rol de ese país en la región y recordó los atentados contra la AMIA y la Embajada de Israel en Argentina.

Recepción y gestos simbólicos

La llegada de Milei fue destacada por Netanyahu, quien le dio la bienvenida públicamente y lo definió como “un gran amigo del Estado de Israel”. El mensaje reforzó la cercanía entre ambos gobiernos y el peso que la Argentina busca tener en la agenda regional.

Como parte de su agenda, el Presidente visitó el Muro de los Lamentos, uno de los sitios más sagrados del judaísmo, y participará de actividades vinculadas al Día de la Independencia israelí. También está previsto que reciba un reconocimiento por su respaldo durante el conflicto en Medio Oriente.

Milei y Netanyahu.

La comitiva oficial incluye a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, junto a funcionarios del área económica, de relaciones exteriores y de justicia. El cronograma contempla además reuniones privadas con autoridades israelíes para avanzar en acuerdos de cooperación y en la agenda diplomática.

Con información de NA