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Sun Valley, el viaje secreto de Milei con multimillonarios donde el Gobierno ubica el origen del "pasaporte dorado"

Sun Valley, el viaje secreto de Milei con multimillonarios donde el Gobierno ubica el origen del

El ministro Caputo dijo que la idea de vender la ciudadanía argentina nació en la cumbre de súper-ricos a la que viajó con el Presidente hace dos años. Fue una escala sin agenda oficial, en un chárter de US$ 376.000, con reuniones bajo reserva. El Gobierno nunca informó quiénes pidieron el pasaporte.

Cuando presentó en París la semana pasada el Programa de Ciudadanía por Inversión, Luis Caputo eligió un lugar para fijar su origen: Sun Valley. El ministro de Economía contó que la iniciativa nació “en uno de los primeros viajes que hicimos con el Presidente a Sun Valley hace dos años”, donde, según su relato, empresarios tecnológicos les pidieron a él y a Javier Milei que habilitaran la posibilidad de acceder al pasaporte argentino. Es la única pista oficial sobre quién reclamó el régimen que hoy permite naturalizarse por US$350.000 sin haber vivido en el país. Y remite a uno de los viajes más reservados de la gestión.

Milei viajó a Sun Valley, Idaho, entre el 11 y el 15 de julio de 2024, para participar de la conferencia anual de Allen & Company, el banco de inversión que desde hace más de cuatro décadas reúne cada verano a los dueños de las mayores compañías de tecnología, medios y finanzas de Estados Unidos. La prensa estadounidense la llama “el campamento de verano de los multimillonarios”. La lista de invitados es cerrada, no se permiten cámaras y rige una regla que el empresario argentino Martín Varsavsky, asistente habitual, resumió así: “Todo lo que pasa ahí, queda ahí”.

Esa regla rigió también para el Gobierno. Ese año asistieron, entre otros, Mark Zuckerberg (Meta), Tim Cook (Apple), Sam Altman (OpenAI), Sundar Pichai (Google), Jeff Bezos, Bill Gates y Bob Iger (Disney). La Casa Rosada no informó con cuáles de ellos se reunió el Presidente. La agenda oficial difundida antes del viaje incluía solo un encuentro con la presidenta del Banco Santander, Ana Botín; una exposición de 25 minutos ante los asistentes, y una reunión con Herbert Allen, titular de Allen & Company. Del resto no hubo información ni fotos. Según publicó en su momento el diario La Nación, el vocero Manuel Adorni atribuyó el silencio a las condiciones impuestas por los organizadores, y en Casa Rosada advirtieron que “si se filtra información no renuevan las invitaciones”.

La comitiva estuvo integrada por Caputo y el entonces jefe del Consejo de Asesores Económicos, Demian Reidel, organizador de la gira, además del embajador en Washington, Gerardo Werthein. También estaban en Sun Valley los empresarios argentinos Marcos Galperin (Mercado Libre), Wenceslao Casares y Martín Migoya (Globant), además de Varsavsky, quien afirmó en redes que había tenido un encuentro a solas con el Presidente. En su exposición, según la cobertura de esos días, Milei defendió la reducción del Estado y presentó a la Argentina como destino seguro para las inversiones.

El viaje tampoco fue barato. Como el avión presidencial tenía vencido su permiso de vuelo, la comitiva viajó en un Gulfstream alquilado a la empresa Flyzar. Según la respuesta a un pedido de acceso a la información publicada por el sitio LetraP, el chárter costó US$ 376.000; los viáticos de los acompañantes, $4,1 millones, y el alojamiento, otros $8,3 millones.

La versión de Caputo agrega una pieza a la cronología del “pasaporte dorado”. Diez meses después de Sun Valley, el 28 de mayo de 2025, el Gobierno firmó el DNU 366, que incorporó la ciudadanía por “inversión relevante” a la Ley 346 y creó la Agencia de Programas de Ciudadanía por Inversión en la órbita de Economía. Por esas semanas, según los registros de ingreso a la Casa Rosada que ya publicó elDiarioAR, el CEO de la consultora británica Henley & Partners, Juerg Steffen, se reunía en la Jefatura de Gabinete con Guillermo Francos y Lisandro Catalán. La firma asegura haber mantenido reuniones con el Gobierno durante “los últimos 18 meses”. En diciembre, Economía llamó a un concurso internacional para contratar a una consultora que diseñara y promocionara el programa. Henley ofreció hacerlo por hasta US$ 25 millones, perdió, impugnó y el concurso terminó anulado.

La referencia a Sun Valley se cruza con la principal crítica opositora. La diputada Florencia Carignano, ex directora nacional de Migraciones, sostuvo que el régimen “fue pedido por muchos empresarios de Silicon Valley que necesitan venir a comprar tierras argentinas”, en referencia a la desregulación de la venta de tierras rurales a extranjeros dispuesta por el DNU 70/2023.

En septiembre 2025, antes de grabar un video por el Presupuesto 2026, Caputo se mostró con Milei usando la campera de Sun Valley.

El Gobierno lo niega y presenta el programa como una herramienta para atraer capitales. Pero el propio ministro ubicó el pedido en un encuentro de magnates tecnológicos. De hecho, el 16 de marzo pasado, Milei y Caputo recibieron a Herbert Allen Jr. en Olivos, titular de Allen & Co. En la edición de este año de Sun Valley estuvo Peter Thiel, dueño de Palantir, el tecnofascista cercano a Milei que se instaló en una mansión en Barrio Parque.

La pregunta que el Gobierno no respondió es la más simple: quiénes pidieron en su momento el pasaporte argentino. Caputo no dio nombres en París, y el carácter reservado de la cumbre, que el Ejecutivo invocó en 2024 para no informar la agenda presidencial, vuelve a funcionar como respuesta.

El 16 de marzo pasado, Milei y Caputo recibieron a Herbert Allen Jr. en Olivos, titular de Allen & Co.

La Corte le sacó las papas del fuego a Milei y el Gobierno recupera aire para negociar con el Congreso

La Corte le sacó las papas del fuego a Milei y el Gobierno recupera aire para negociar con el Congreso

El nuevo fallo sobre la Ley de Tierras descomprime la amenaza de una sesión para rechazar el DNU 70/2023. En la Casa Rosada admiten que el conflicto complicaba los acuerdos con los bloques dialoguistas para avanzar con las PASO y el Presupuesto.

“Es realmente una buena noticia”. La frase, pronunciada por un funcionario con despacho en Balcarce 50, resume el alivio con el que la Casa Rosada recibió este viernes el nuevo fallo de la Corte Suprema sobre la Ley de Tierras. La decisión de suspender provisoriamente el artículo 154 del DNU 70/2023, que había derogado las restricciones a la compra de campos por parte de extranjeros, le permite al Gobierno descomprimir un conflicto que amenazaba con trasladarse al Congreso el próximo jueves 15 de octubre. En el oficialismo no estaban convencidos de que la oposición consiguiera los votos para rechazar el decreto completo, pero admitían que la controversia se había convertido en un obstáculo para otras negociaciones que consideran mucho más importantes.

El problema no era solamente el DNU, sino todo lo que podía quedar atrapado en esa discusión. El ala política del Gobierno trabaja para reunir apoyos alrededor de dos de las principales prioridades legislativas de Javier Milei: la eliminación de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y la aprobación del Presupuesto 2027. Ambas iniciativas requieren acuerdos con gobernadores y bloques dialoguistas, algunos de los cuales habían comenzado a reclamar una solución al conflicto por la extranjerización de tierras. La posibilidad de tener que defender el decreto completo en el recinto amenazaba con introducir una nueva tensión en esas conversaciones.

El presidente Javier Milei.

La resolución judicial llegó, además, cuando la oposición intentaba convertir el malestar por la Ley de Tierras en una ofensiva más amplia contra el programa de desregulación libertario. La convocatoria a una sesión especial para el jueves 15, a las 14, había empezado a sumar adhesiones entre legisladores que cuestionaban la eliminación de los límites a la propiedad extranjera, aunque no necesariamente estaban dispuestos a rechazar los demás artículos del DNU 70. Con las restricciones nuevamente vigentes, al menos de manera provisoria, ese punto de encuentro pierde parte de su fuerza.

El respiro oficial, sin embargo, no equivale a una victoria definitiva. La Corte no resolvió la constitucionalidad de la derogación de la Ley de Tierras: dictó una medida cautelar interina y remitió el expediente a la Justicia Federal de Bariloche. La decisión fue adoptada por Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti y los conjueces Diego Barroetaveña y Juan Ignacio Pérez Curci, con la disidencia de Carlos Rosenkrantz. El conflicto judicial continúa abierto, aunque su impacto inmediato sobre la agenda parlamentaria podría ser muy distinto al que había provocado la sentencia anterior.

La Corte Suprema de la Nación.

El Gobierno venía siguiendo de cerca las conversaciones opositoras para reunir los 129 diputados necesarios para abrir la sesión. Los impulsores de la convocatoria contaban con entre 122 y 124 legisladores, después de sumar el respaldo de los diputados catamarqueños que responden al gobernador Raúl Jalil. La diferencia dependía de un puñado de bloques dialoguistas que compartían las críticas a la derogación de la Ley de Tierras, pero desconfiaban de las consecuencias de hacer caer el DNU completo.

Durante los últimos días, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el jefe del bloque libertario, Gabriel Bornoroni, habían multiplicado los contactos con aliados del PRO, la UCR y espacios provinciales. Una de las alternativas que se evaluaban consistía en incorporar restricciones a la venta de tierras a extranjeros dentro del proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que ya cuenta con media sanción del Senado. Para avanzar con esa discusión, el oficialismo había convocado a un plenario de comisiones para el miércoles 14.

Recinto de la Camara de Diputados.

El fallo modifica las condiciones de esa negociación. Los diputados que reclamaban restablecer las restricciones a la extranjerización ya no necesitan, al menos por ahora, votar contra la totalidad del decreto para conseguir ese objetivo. Eso no garantiza que la oposición desista de la sesión, cuyo temario también incluye otros asuntos sensibles, pero le ofrece al Gobierno nuevos argumentos para convencer a los bloques intermedios de no acompañar la convocatoria.

En la Casa Rosada, la preocupación de fondo pasa por administrar los votos disponibles para las próximas discusiones legislativas. La eliminación de las PASO constituye una de las principales apuestas de la reforma política que impulsa el oficialismo de cara a 2027, mientras que el Presupuesto del año próximo ocupa un lugar central en las conversaciones con los gobernadores. Son dos negociaciones diferentes, pero atravesadas por los mismos interlocutores y por una dificultad compartida: La Libertad Avanza necesita apoyos que no puede garantizar por sí sola.

Martín Menem.

La controversia por la Ley de Tierras había comenzado a interferir en ese esquema. La actual decisión de la Corte no elimina las dificultades, pero permite sacar momentáneamente una de ellas del centro de la escena. El oficialismo gana margen para volver a concentrarse en las negociaciones que considera prioritarias, mientras la oposición deberá decidir si mantiene su convocatoria del jueves 15 o recalcula su estrategia ante un escenario judicial diferente.

PL

La oposición insistirá con la derogación completa del DNU de Milei pese al fallo de la Corte sobre la Ley de Tierras

La oposición insistirá con la derogación completa del DNU de Milei pese al fallo de la Corte sobre la Ley de Tierras

Diputados de Unión por la Patria, la Coalición Cívica, la izquierda y Provincias Unidas ratificaron que buscarán rechazar el decreto en la sesión del próximo 15 de octubre. La Corte Suprema suspendió provisoriamente la derogación de la Ley de Tierras, pero los bloques opositores advierten que la discusión debe abarcar toda la norma.

El fallo de la Corte Suprema sobre la ley de tierras parece no haber puesto punto final a la discusión. Por el contrario, desde distintos sectores de la oposición adelantaron que insistirán el próximo jueves en la Cámara de Diputados con la derogacion del DNU 70/23.

Este viernes, el máximo tribunal de justicia resolvió suspender provisoriamente los efectos del artículo 154 del DNU 70/2023, que derogaba la Ley de Tierras Rurales, mediante una medida cautelar interina dictada en el marco de una causa iniciada por la Asociación Civil Árbol de Pie. Sin embargo, de los distintos bloques opositores anunciaron que el objetivo sigue siendo dar marcha atrás con todo el decreto de necesidad y urgencia, una norma clave con la que el gobierno libertario comenzó su gestión desreguladora. Así lo expresaron desde el peronismo, la Coalicion Cívica, la izquierda y Provincias Unidas.

Cecilia Moreau, diputada de Unión por la Patria, aseguró en declaraciones a Radio 10: “Tenemos que sostener la sesión convocada para el 15. Hay destacar que en una semana la Corte tuvo que recular y hay que decirle no definitivamente a la extranjerización de las tierras”. La bonaerense Agustina Propato agregó que el DNU “no es solamente una amenaza para nuestras tierras. También afecta el bolsillo de los argentinos, profundiza la desregulación de la economía, favorece la concentración económica y mata las PYMES y abre las puertas a la privatización de empresas estratégicas”. Y señaló que “el 15 de octubre tenemos una oportunidad para dar un debate de fondo. No alcanza con proteger nuestro territorio, si dejamos intactas las medidas que comprometen nuestra economía y nuestros recursos estratégicos. Defender la soberanía nacional es defender nuestra integridad territorial, nuestros recursos, y el trabajo de los argentinos”.

Desde la izquierda, Myriam Bregman también ratificó la decisión de mantener la sesión del 15. “Ahora que logramos ponernos de acuerdo y convocar a una sesión para rechazarlo y conseguir que caiga definitivamente -como siempre reclamamos desde la izquierda-, aparecen otras maniobras peligrosas. Una de ellas consiste en desviar toda la atención hacia el artículo referido a la Ley de Tierras, mientras el gobierno intentar avanza con la extranjerización mediante otras normas. No podemos dejar que se burlen de nosotros nuevamente: hay que derogar ya todo el DNU”, escribio en su cuenta de X.

El socialista Esteban Paulón también usó su cuenta de X para cuestionar a la Corte: “RECULANDO EN CHANCLETAS”, dijo sobre el fallo y enfatizó: “La Corte toma nota del moco que se mandó con la ley de tierras y da marcha atrás. Vuelve a poner en vigencia la normativa original. El escenario de rechazo parlamentario al DNU 70 y el repudio social que generaron su decisión le paso factura”, y aclaró: “Más allá de esta decisión, HAY QUE VOLTEAR EL DNU 70 de todos modos”.

Desde la CC-ARI, el presidente del bloque, Maximiliano Ferraro, sostuvo que la decisión del máximo tribunal “se apoya en la tutela judicial efectiva y la protección del ambiente, reconocidas por los artículos 41 y 43 de la Constitución Nacional y el Acuerdo de Escazú. No tengo dudas de que la movilización y el reclamo de organizaciones, comunidades y ciudadanos de todo el país fueron fundamentales para esta decisión. Hasta tanto el juzgado de Bariloche no se pronuncie, ¡la Ley de Tierras vuelve a estar vigente! No nos distraigamos, sigamos alerta”.

Pablo Juliano, de Provincias Unidas, afirmó que las idas y vueltas en torno a la extranjerización de las tierras es “el péndulo jurídico de un país gobernador a decretazos”. Tras ratificar la decisión de mantener la sesión del 15, enfatizó: “10 días después del fallo contra el CECIM, la Corte vuelve a frenar de manera provisoria la derogación de la Ley de Tierras. La protección de nuestra tierra no puede depender de cuánto dure una medida judicial”.

La Corte Suprema dictó una cautelar que suspende el artículo del DNU 70 que derogaba la Ley de Tierras

La Corte Suprema dictó una cautelar que suspende el artículo del DNU 70 que derogaba la Ley de Tierras

La decisión responde a un reclamo ambiental y regirá hasta que los tribunales de Bariloche resuelvan. Votaron a favor de la suspensión Horacio Rosatti y Ricardo Lorenzetti, junto con los conjueces Diego Barroetaveña y Juan Ignacio Pérez Curci.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación suspendió provisoriamente los efectos del artículo 154 del DNU 70/2023, que derogaba la Ley de Tierras Rurales, mediante una medida cautelar interina dictada en el marco de una causa iniciada por la Asociación Civil Árbol de Pie.

La resolución fue adoptada por los jueces Horacio Rosatti y Ricardo Lorenzetti, junto con los conjueces Diego Barroetaveña y Juan Ignacio Pérez Curci. El ministro Carlos Rosenkrantz votó en disidencia.

La suspensión se mantendrá hasta que el Juzgado Federal de Bariloche se pronuncie sobre la legitimación de los demandantes y examine el pedido de medida cautelar presentado por la asociación.

El máximo tribunal consideró necesario adoptar una decisión provisoria para garantizar la tutela judicial efectiva y evitar posibles daños irreparables al ambiente, debido a que los tribunales inferiores no habían resuelto los planteos formulados por los demandantes.

Por qué la Corte suspendió la derogación de la Ley de Tierras

La Asociación Civil Árbol de Pie y otros particulares iniciaron a fines de diciembre de 2023 una acción de amparo colectivo ante la Justicia federal de Bariloche.

En su presentación solicitaron que se declarara la inconstitucionalidad del artículo 154 del DNU 70/2023, al considerar que la derogación de la Ley 26.737 comprometía el derecho a un ambiente sano y equilibrado, reconocido por el artículo 41 de la Constitución Nacional.

Los demandantes sostuvieron que la eliminación de esa legislación ponía en riesgo la utilización racional de los recursos naturales, la preservación de la naturaleza y la diversidad biológica.

Sin embargo, el Juzgado Federal de Bariloche remitió el expediente a la Cámara Federal de La Plata, donde tramitaba otra causa vinculada con la misma disposición del decreto.

Posteriormente, el expediente llegó a la Corte Suprema sin que los tribunales anteriores se pronunciaran sobre la legitimación de los actores ni sobre la medida cautelar solicitada.

Las diferencias entre los casos Árbol de Pie y CECIM

El 29 de septiembre de 2026, la Corte Suprema rechazó la demanda presentada por CECIM, que cuestionaba la derogación de la Ley de Tierras a partir de una presunta afectación de la soberanía nacional.

En aquella resolución, el tribunal consideró que la entidad carecía de legitimación activa para impulsar el reclamo, sin pronunciarse sobre la constitucionalidad del artículo 154 del DNU 70/2023.

Tras ese fallo, los representantes de Árbol de Pie solicitaron que se aclarara si la decisión también alcanzaba a su presentación y reiteraron el pedido de protección cautelar.

La Corte distinguió ambos expedientes porque el planteo de Árbol de Pie se encontraba vinculado con la protección del ambiente, mientras que CECIM había fundamentado su demanda en cuestiones de soberanía.

El tribunal destacó que el trámite judicial había dejado sin respuesta los pedidos de los demandantes y que estaban comprometidos tanto el derecho a obtener una decisión judicial oportuna como la protección ambiental.

En ese contexto, resolvió suspender los efectos de la derogación hasta que el juzgado competente examine los planteos pendientes.

La disidencia de Rosenkrantz

El juez Rosenkrantz se pronunció en contra de la medida adoptada por la mayoría. Aunque reconoció que la legitimación invocada por Árbol de Pie difería de la planteada por CECIM, consideró que la Corte Suprema carecía de competencia para dictar una medida cautelar o interina en ese expediente.

Por ese motivo, sostuvo que correspondía remitir la causa a la Justicia federal de Bariloche sin disponer ninguna suspensión. Esa posición habría mantenido vigentes los efectos derogatorios del artículo 154 del DNU 70/2023 mientras continuaba la tramitación judicial.

La decisión mayoritaria, en cambio, establece una protección provisoria y no constituye un pronunciamiento definitivo sobre la constitucionalidad de la derogación de la Ley de Tierras.

¿Qué significa el fallo en la práctica?

Que queda suspendida la derogación del artículo 154 del DNU y rige de nuevo el tope del 15% para titularidad extranjera, el límite de mil hectáreas en zona núcleo y la prohibición de vender tierras con agua o en frontera.

¿Por qué ahora sí y antes no?

Porque son dos legitimaciones distintas. En CECIM, la Corte dijo que invocar soberanía no alcanza para ser colectivo. En Árbol de Pie, el derecho a un ambiente sano sí es colectivo y la ONG ambiental de Bariloche más las comunidades Lafkenche y Lof Fvta Anecon tienen legitimación para pedirlo.

¿Qué implica lo de “interina”?

Que la Corte no esperó a que un juez de primera instancia dicte cautelar. La dictó ella misma de forma provisoria y excepcional para evitar que se vendan tierras mientras tramita el amparo, que estuvo paralizado desde diciembre de 2023 por la regla de conexidad.

¿Qué sigue?

El expediente vuelve al juzgado de origen para que analice la constitucionalidad de la derogación. Hasta entonces, Registro de Tierras Rurales no puede inscribir compras que violen la 26.737.

“No puedo ser la madre que me gustaría”: por qué la maternidad resulta tan imposible para las 'millennials'

“No puedo ser la madre que me gustaría”: por qué la maternidad resulta tan imposible para las 'millennials'

En comparación con generaciones anteriores, las mujeres de hoy en día tienen un mayor nivel de estudios, trabajan y participan más en el cuidado de los hijos. ¿Hay alguna forma de evitar sentirse completamente abrumada?

Una psicóloga, sobre la carga física y mental de las madres: “Un Google Calendar humano que no descansa ni cuando te sentás”

Una mañana temprano, desesperada, Katherine tomó el móvil y le preguntó a ChatGPT cómo hacer que su vida funcionara. Introdujo su horario de trabajo, el horario laboral de su marido, los días en que su hija de tres años tenía escuela infantil, el horario escolar —además de los horarios de antes y después del colegio— de su hija de seis años; la flexibilidad que le ofrecía su trabajo y el apoyo que recibía de los abuelos, y le preguntó a la IA si podía ayudarla a que las cosas le resultaran un poco más llevaderas.

Le contó al chatbot que se levanta entre las 5:00 o las 5:30 de la mañana, para poder “adelantarse a los niños”. Aprovecha ese tiempo para ducharse tranquilamente, empezar a preparar la vianda de su hija o, si le va muy bien, hacer un poco de ejercicio. Las niñas se despiertan entre las 5:30 y las 6:00 de la mañana y, a partir de ese momento, empieza una frenética carrera para tenerlas listas para salir hacia el colegio y la guardería a las 7:00 horas. No es precisamente el comienzo tranquilo del día que a ninguna de ellas le gustaría.

“Bajan y quieren un abrazo en el sofá, y yo no paro de decirles: 'Lo siento mucho, tengo que preparar las viandas'”, cuenta Katherine.

Tras el frenético sprint doméstico, las niñas salen por la puerta con su padre, que las deja de camino al trabajo y las busca al final del día.

“Entonces tengo muy poco tiempo para prepararme y salgo corriendo por la puerta; el trayecto en colectivo me sirve para bajar las revoluciones un poco”.

Al final del día, vuelven a hacer lo mismo, pero al revés.

Katherine describe su dilema junto a una piscina cubierta con exceso de calefacción en Sídney, donde nuestras hijas tienen clases la misma tarde entre semana.

Ella y yo no nos conocemos fuera del contexto de las clases de natación, pero ambas tenemos hijas de seis años que han empezado este año en colegios de primaria locales y otras de tres que se turnan para intentar escaparse de la piscina cuando las clases ya no les divierten, así que hemos acabado charlando.

Y surge el tema del malabarismo imposible de las madres millennials —en términos generales, las nacidas entre 1980 y 1994—, como ocurre casi inevitablemente cuando las mujeres de nuestra edad y etapa de la vida nos reunimos. Porque, aunque las preguntas de Katherine a ChatGPT puedan parecer gritos desesperados de ayuda de una mujer al límite, la realidad es que no es un caso aislado.

A los pocos minutos de conocernos en las gradas de los partidos de fútbol, al dejar a los niños en la escuela o al recogerlos de las extraescolares, las mujeres nos bombardeamos con preguntas. ¿Cómo lo haces? ¿Qué cosas se te escapan de las manos? ¿Por qué te sientes así?

A los pocos minutos de conocernos en las gradas de los partidos de fútbol, al dejar a los niños en la escuela o al recogerlos de las extraescolares, las mujeres nos bombardeamos con preguntas. ¿Cómo lo haces? ¿Qué cosas se te escapan de las manos? ¿Por qué te sientes así?

“No estás criando a tus hijos como querías”

Unas semanas atrás se puso de relieve el impacto económico que supone para los padres de hoy en día el malabarismo diario, con un nuevo estudio que revela que el coste que supone para las familias australianas criar a dos o más hijos ha aumentado hasta al menos 36.500 dólares al año. El costo de mantener a flote a una familia ha aumentado un 134% en dos décadas, mientras que los ingresos familiares solo han crecido un 102% en el mismo periodo. [En Argentina, el gasto medio por niño al mes en agosto de 2026 oscila entre los 300 dólares y los 450 dólares, según la Canasta de Crianza del INDEC)

Georgie Dent, directora ejecutiva de The Parenthood, organización que publicó el estudio, afirma que tener hijos reduce los ingresos de las mujeres australianas en una media del 55% durante los primeros cinco años y que las familias australianas necesitan ahora dos fuentes de ingresos para salir adelante. No es una exageración. En un cambio bastante radical para la estructura laboral del país, en 2024 se convirtió por primera vez en la situación más habitual que ambos padres trabajaran a tiempo completo en los hogares con hijos menores de 15 años. A pesar de ello, afirma Dent, hay menos margen de maniobra en los presupuestos familiares. Mientras tanto, el último informe intergeneracional del Gobierno federal advierte de que se prevé que cada vez menos australianos tengan hijos en las próximas décadas.

Katherine siente esta realidad económica de forma aguda, como un gran peso opresivo.

Tras introducir todas las variables de su vida en ChatGPT, las sugerencias que le dio el chatbot resultaban imposibles. Le sugirió que trabajara desde casa —algo que no es una opción— o a tiempo parcial.

Katherine ya trabaja cuatro días a la semana; trabajar menos días remunerados significaría que la familia tendría dificultades económicas. Todo su sueldo se destina a la hipoteca. Antes cubría los gastos, pero, tras las múltiples subidas de los tipos de interés, ya no es así.

“Si pudiera pasar a cinco días, supondría un aumento del 20%, lo cual no es poca cosa. He estado muy tentada de hacerlo”. Sin embargo, eso significaría pasar aún menos tiempo con sus hijas.

Bajar de los cuatro días a la semana no solo sería una imposibilidad económica, sino que significaría que ya no podría desempeñar su trabajo como ella quiere, ni de una forma que le permitiera que la tomaran en serio. “Me ahogaría y no valdría la pena contratarme”, afirma.

Al final, lo más importante que ChatGPT le ofreció a Katherine fue empatía y un espejo sin concesiones ante el que se reflejaba su vida.

“ChatGPT me dijo algo así como: 'Vaya, qué interesante, lo que acabas de decir es que no estás pudiendo ejercer la maternidad como siempre has querido y… te sientes limitada, y creo que esa es una experiencia muy común'”.

El hecho de que una máquina diseñada para rastrear los confines más recónditos del conocimiento humano publicado, sintetizar toda esa información y ofrecer diagnósticos y soluciones solo pudiera ofrecerle una valoración cruda de su vida y ninguna respuesta real la dejó destrozada. “Me quedé allí sentada con los ojos encharcados”.

“No es que quiera estar en casa cinco días a la semana. No quiero ser exactamente como era mi madre. Pero quiero recogerlos del colegio y llevarlos a casa, y terminar el día tranquilamente con ellos. No hay forma alguna de que pueda hacer eso”.

Es como si no pararas de quejarte de lo mismo a tus amigas una y otra vez y nadie tuviera ni idea de cómo solucionarlo

Katherine

Una cuestión de tiempo

Aunque el creciente coste económico de tener hijos subyace en todo ello como unos cimientos podridos, para muchos es solo una parte de las dificultades de la paternidad. Para numerosos padres, cuyas vidas parecen una goma elástica tan estirada que se vuelve translúcida, esa tensión se extiende también al tiempo y al bienestar.

Según un importante estudio realizado por la Oficina Australiana de Estadística, el grupo con mayor estrés por falta de tiempo en el país eran las madres solteras con hijos menores de 15 años, de las cuales el 56% afirmaba sentirse “siempre o a menudo” con prisas o presionadas por el tiempo.

Tener pareja apenas parece marcar la diferencia en cuanto a la sensación de presión por la falta de tiempo que experimentan las madres: el 54,6% de las mujeres con hijos menores de 15 años que tienen pareja afirman sufrir estrés por falta de tiempo.

Los hombres con hijos pequeños presentan la tasa más alta de estrés por falta de tiempo (46,6%) de entre todos los grupos de hombres del país. En las parejas sin hijos, el número de personas que se sienten muy presionadas por la falta de tiempo es aproximadamente la mitad que el de sus amigos con hijos.

Y es que, a pesar del enorme aumento del trabajo remunerado de las mujeres en los últimos 60 años, las madres de hoy en día no dedican menos tiempo al cuidado de los hijos. Una de las conclusiones que se repite una y otra vez en las investigaciones sociológicas a nivel mundial es que los padres de hoy en día —sean del género que sean— dedican más tiempo al cuidado de los hijos que los padres de mediados del siglo pasado.

Las investigaciones sociológicas a nivel mundial demuestran una y otra vez que los padres de hoy en día —sean del género que sean— dedican más tiempo al cuidado de los hijos que los padres de mediados del siglo pasado

En uno de los estudios más exhaustivos sobre el tema, los investigadores analizaron datos de 11 países a lo largo de casi 50 años y descubrieron que, en todos y cada uno de ellos, la cantidad de tiempo dedicado diariamente al cuidado directo de los hijos aumentó de forma espectacular, duplicándose de media para las madres entre 1965 y 2012 y triplicándose para los padres (aunque partiendo de una base mucho más baja).

En Australia, los hombres (y estos datos se refieren a todos los hombres, no solo a los padres) han aumentado el tiempo que dedican al cuidado —de los hijos y de familiares discapacitados o mayores— en media hora a la semana durante los últimos 20 años: 5,5 horas a la semana en 2022, frente a las cinco horas de 2002. Sin embargo, las mujeres siguen dedicando casi el doble de horas al cuidado que los hombres, y su trabajo de cuidados también ha aumentado: dedican 10,7 horas a la semana a este fin en 2022, frente a las 10,1 horas de 2002. La carga de trabajo de todo el mundo ha aumentado —la de las mujeres en el sector del trabajo remunerado, la de los hombres en el hogar y la de las mujeres en el hogar— y no se ha producido una disminución compensatoria ni en el trabajo remunerado de los hombres ni en las tareas de cuidado de las mujeres.

“El mundo laboral es demasiado exigente”

“Me da la sensación de que se han ido retirando muchas de las piezas del Jenga, una a una, y la torre se está tambaleando”, afirma la profesora Lyn Craig, investigadora destacada en dinámicas de género y trabajo doméstico de la Universidad de Melbourne. “Creo que las presiones sobre las mujeres jóvenes en particular, pero sobre los jóvenes en general, son cada vez mayores”.

Hay menos margen económico, lo que ofrece a las personas menos opciones para reducir el trabajo remunerado cuando aumentan las necesidades de cuidados.

Y aunque es más habitual que las parejas den por hecho que habrá un reparto más equitativo de las tareas domésticas, el mundo no ha cambiado lo suficiente como para que eso sea posible. “Creo que no se ha prestado suficiente atención, en el ámbito político, a cómo reducir la cantidad de tiempo que se espera que los hogares dediquen actualmente al mercado laboral”.

Craig afirma que mucha gente esperaba que, como consecuencia de que las mujeres dedicaran más horas al trabajo remunerado, los hombres dedicaran más tiempo a las tareas domésticas. Pero, aunque más de la mitad de las mujeres australianas de entre 25 y 44 años tienen ahora estudios universitarios, y muchas más ocupan puestos de trabajo remunerado en cargos cada vez más altos, eso no es lo que ha ocurrido. Los cambios en el ámbito doméstico han sido mucho más lentos que los cambios en el ámbito laboral.

“Simplemente creo que el mundo laboral es demasiado codicioso”, afirma Craig.

Las mujeres realizan menos tareas domésticas que antes, pero no menos tareas de cuidado, incluso aunque tengan más trabajo remunerado.

“La gente simplemente hace más cosas al mismo tiempo”, explica Craig. “Se duplican las tareas”.

Esto se debe a que, como escribe Craig en un artículo de 2006: “Delegar el cuidado de los hijos es potencialmente más problemático que externalizar otras tareas domésticas. El cuidado de los hijos es una complicada mezcla de trabajo y amor. Equilibrar las necesidades de los niños de recibir cuidados y las necesidades de las mujeres de independencia sin sobrecargarlas es el reto pendiente del feminismo'”.

Veinte años después de que escribiera esas palabras, le pregunto si sigue considerando que este es el principal reto pendiente del feminismo. “Creo que sí”, responde.

“¿Quién diseñó esto?”

En 1963, Betty Friedan identificó “el problema que no tiene nombre”: una desesperación generalizada entre las amas de casa blancas de clase media estadounidenses que se veían atrapadas por la expectativa de que su vida doméstica les proporcionaría una plenitud total. Pero, sesenta años después, la “mística femenina” ha dado un giro.

Las mujeres de la generación millennial, al parecer, no están atrapadas por sus hogares, sino por la expectativa imposible de mantener todo —carrera profesional, maternidad, relación de pareja, cuidado personal— al mismo tiempo y sin quejarse.

Una de las cosas más difíciles de este problema para esta generación de mujeres no es que no tenga nombre, sino que parece un problema sin solución.

Una amiga que ocupa un alto cargo en la administración pública, tiene un marido que viaja con frecuencia por trabajo y un hijo de un año que ha estado enfermo y sin dormir, me envía un mensaje a las siete y media de la tarde para contarme que su hijo de cinco años ha tenido “una crisis de nervios monumental esta tarde”.

Me solidarizo con ella y le pregunto si el niño de cinco años ya está en la cama y si ella puede tirarse en el sofá con un helado o un vino y ver algo de telebasura.

Debería estar, por así decirlo, en mi mejor momento, como en la cima de mi carrera profesional. Y, sin embargo, me siento atascada

Annie

Me responde: “En serio, pero ¿cuándo hace eso la gente? Cuéntame tu secreto. Miro a mi alrededor después de acostar a los niños y la casa está completamente destrozada, y para cuando hemos terminado de ocuparnos de ello —desde luego, no la hemos LIMPIADO ni nada por el estilo, literalmente solo hemos recogido la comida y los restos de lo que se ha derramado—, ¡ya es hora de irse a la cama!”.

Le respondo con una foto de mi salón, que parece como si alguien hubiera tomado el contenido de una cesta de la ropa sucia, una caja de juguetes y una bolsa de pañales y hubiera salpicado el suelo al estilo de Jackson Pollock. “Así están las cosas ahora mismo” —le respondo por mensaje—. “No hay secretos”

“Ese es el problema”, dice Katherine mientras damos por terminada nuestra charla junto a la piscina, porque un niño de tres años, al que quizá le esté goteando pis por una pierna o quizá no, ha salido del agua y está temblando sobre el hormigón frente a nosotras. “Es como si no pararas de quejarte de lo mismo a tus amigas una y otra vez, y nadie tiene ni idea de cómo lidiar con ello, aparte de ganar la lotería y luego echar por la borda por completo tu carrera, que también te importa”.

Llevo meses recopilando historias de madres de todo el país y hay algo que se repite en todas ellas: un sentimiento común de agobio total, de no tener margen alguno, de que la casa es un castillo de naipes que se ha construido demasiado alto y la más mínima ráfaga podría tumbarlo.

“Ahora me encuentro en un momento de mi carrera en el que debería estar, en cierto modo, en mi máximo nivel, como en mi momento profesional más álgido”, dice Annie (nombre ficticio), madre de dos niños pequeños. “Y simplemente me siento atascada. Me siento dividida… No puedo dedicar el tiempo y la energía necesarios para ofrecer el resultado profesional que quiero ofrecer y ser la madre que quiero ser. Es demasiado”.

En cuanto a cómo resolver el problema, Annie afirma que es necesario corregir lo que ella denomina “desastres estructurales”: el horario escolar, que va de las 9:00 a las 15:00 horas, o las semanas de vacaciones escolares que eclipsan con creces las vacaciones pagadas de cualquier padre o madre.

“¡Por el amor de Dios! ¿Quién diseñó eso?”, pregunta. “Lo diseñaron hombres que trabajaban y tenían esposas que se quedaban en casa”.

Dent y su organización, The Parenthood, proponen soluciones políticas que incluyen un permiso parental más largo y que incentive a los hombres a disfrutarlo, junto con un mejor acceso a servicios de escuela infantil asequibles y de calidad.

Annie afirma: “De hecho, creo que la otra cuestión —que es mucho más difícil— es reducir las horas que trabaja la gente y las expectativas sobre lo que significa ser un buen profesional”.

En su sector, el “éxito” viene marcado por una cultura de jornadas largas y ajetreo visible. Tener una agenda repleta y estar ocupada más allá de lo que se puede contar. Mantener una carga de trabajo completa pero sostenible y hacer bien tu trabajo, pero estar en casa por las tardes para pasar tiempo con la familia, no lo es.

“No sé cómo se cambia ese tipo de presión cultural”. A pesar del agotamiento, la presión económica y la sensación de que todos estamos girando frenéticamente nuestras ruedas para mantener nuestras vidas en movimiento, las mujeres con las que he hablado no odian sus vidas. No se arrepienten de ser madres.

Soy una madre millennial. Adoro a mis hijas. Si alguien hubiera podido hacerme sentir la realidad de lo que sería la maternidad antes de quedarme embarazada, volvería a elegir tener a estas encantadoras agentes del caos sin dudarlo.

Muchos padres y madres millennials estamos viviendo la vida con la que soñábamos: con trabajos y familias que amamos y por las que hemos luchado con uñas y dientes. Estamos agradecidos por ello, pero todo resulta mucho más difícil de lo que imaginábamos.

Porque, del mismo modo, si antes de quedarme embarazada alguien hubiera podido hacerme sentir la realidad de lo que sería la maternidad, habría dicho: “Seguro que podemos hacerlo mejor que esto”.