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El juez federal Lino Mirabelli consideró que existen pruebas suficientes para vincular al exdiputado con una maniobra de lavado de activos provenientes de una organización criminal ligada a Federico "Fred" Machado. También procesó a su contador, Mariano Cosentino, y a la empresa Varianza SA. Los tres recibieron embargos millonarios y los dos imputados tienen prohibido salir del país.
El juez federal de San Isidro Lino Mirabelli procesó este jueves al exdiputado José Luis Espert por el delito de lavado de activos, en el marco de la investigación por los 200.000 dólares que recibió en 2020 de una estructura empresarial vinculada con Federico “Fred” Machado, investigado en Estados Unidos por narcotráfico y lavado de dinero. El magistrado dispuso un embargo de 1.000 millones de pesos sobre sus bienes y le prohibió salir del país sin autorización judicial.
La resolución, de 129 páginas, también alcanza al contador Mariano Alejandro Cosentino, procesado como partícipe necesario del delito de lavado de activos, con un embargo de 700 millones de pesos. Además, el juez dispuso el procesamiento de Varianza SA, una sociedad presidida por Espert que, según la investigación, habría sido utilizada para incorporar fondos de origen ilícito al circuito económico formal. Sobre la empresa recayó un embargo de 500 millones de pesos.
Los procesamientos fueron dictados sin prisión preventiva. Tanto Espert como Cosentino deberán informar cualquier cambio de domicilio y las ausencias prolongadas de su lugar de residencia por más de 72 horas. La resolución también dispone que se comunique información del expediente a la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), por su posible relevancia tributaria.
El eje de la investigación es una transferencia de 200.000 dólares que Espert recibió el 5 de junio de 2020 en una cuenta personal del banco Morgan Stanley, en Estados Unidos. Según reconstruyó la Justicia, el dinero provenía de una cuenta de la firma Wright Brothers Aircraft Title Inc., vinculada con Machado y utilizada en operaciones investigadas por las autoridades estadounidenses.
El empresario fue acusado en Estados Unidos de integrar una organización dedicada a maniobras de fraude y lavado de dinero, en el marco de una investigación que también comprende operaciones vinculadas con el narcotráfico. Para el juez Mirabelli, la transferencia recibida por Espert debe analizarse en ese contexto y no como una operación comercial aislada.
La resolución sostiene que el dinero habría sido incorporado al patrimonio del exdiputado mediante mecanismos destinados a disimular su verdadero origen. Entre ellos, el magistrado señala la existencia de documentación contractual que, según la hipótesis judicial, habría sido utilizada para justificar los fondos recibidos.
En particular, Espert había presentado un contrato de locación de servicios fechado el 9 de junio de 2019, mediante el cual supuestamente se comprometía a realizar tareas de asesoramiento para una empresa vinculada con Machado. El acuerdo contemplaba honorarios por un millón de dólares, con un anticipo de 100.000 dólares y pagos posteriores durante tres años.
Sin embargo, el juez puso en duda la autenticidad económica de esa relación contractual y consideró que el documento habría servido para otorgar una apariencia de legalidad a los fondos transferidos. La investigación también examinó las declaraciones patrimoniales y tributarias del exlegislador, así como las operaciones financieras realizadas después de recibir el dinero.
Uno de los aspectos centrales de la resolución es la intervención de Mariano Alejandro Cosentino, contador de Espert, a quien el juez atribuye una participación necesaria en las maniobras investigadas.
De acuerdo con la reconstrucción judicial, Cosentino habría prestado asesoramiento contable para disimular el origen de los fondos y justificar operaciones que no se correspondían con la actividad económica declarada.
La investigación también se concentró en Varianza SA, una sociedad constituida en diciembre de 2019 y presidida por Espert. Según el fallo, la empresa habría sido utilizada para canalizar parte de los fondos mediante registros contables y operaciones que permitieron darles una apariencia de ingresos legítimos.
Para el magistrado, estas operaciones deben analizarse de manera conjunta con la transferencia recibida desde Estados Unidos, los movimientos posteriores del dinero y las explicaciones aportadas por los imputados.
El procesamiento de Varianza SA constituye otro de los puntos relevantes de la decisión judicial, ya que la empresa fue considerada parte de la estructura mediante la cual se habrían realizado las maniobras de lavado.
El fallo también reconstruye distintas operaciones patrimoniales del exdiputado, entre ellas la adquisición de vehículos de alta gama y movimientos de dinero en cuentas bancarias del país y del exterior.
Entre las operaciones examinadas figura la compra de un automóvil BMW y una camioneta Lexus, así como transferencias de fondos que la Justicia relaciona con la investigación sobre el origen y la utilización del dinero.
El magistrado también analizó documentación presentada por Espert para justificar sus ingresos, incluidos contratos, certificaciones contables y declaraciones ante organismos fiscales. La hipótesis judicial es que parte de esa documentación habría sido utilizada para encubrir el origen de los fondos y facilitar su incorporación al circuito económico legal.
El juez consideró que los elementos reunidos permiten sostener, con el grado de probabilidad exigido en esta etapa del proceso, la participación de Espert en el delito de lavado de activos. El procesamiento no implica una condena, sino que establece la existencia de pruebas suficientes para que la investigación avance hacia las siguientes instancias judiciales.
La decisión representa un nuevo avance en la causa que investiga los vínculos económicos entre el exdiputado y Machado, cuya relación adquirió relevancia pública por las transferencias de dinero y los contactos comerciales que mantuvieron.
Con los procesamientos, los embargos y las restricciones para salir del país, la Justicia profundiza la investigación sobre el origen de los fondos que recibió Espert y el destino que tuvieron dentro de su patrimonio personal y de la empresa que presidía.
CRM

El indicador de JP Morgan subió unos 270 puntos desde su mínimo de julio y llegó a superar los 700 esta semana. Los economistas apuntan a las tasas de Estados Unidos y a la elección de 2027, pero también a la recesión y a los grandes vencimientos de deuda que vienen.
El riesgo país argentino se consolida bien arriba del mínimo de julio. Aquel mes , el indicador de cuánta más tasa de interés debería pagar Argentina en caso de colocar deuda en los mercados internacionales había tocado su piso del año, con 402 puntos básicos (es decir, 4% más tasa que EE UU). El martes llegó a superar los 700 y al día sigiente se amesetó en 674.
“Desde julio hasta hoy subió alrededor de 270 puntos, lo cual es mucho, especialmente comparado con países vecinos que tienen un riesgo país de alrededor de 100 o algo más”, dice el consultor Orlando Ferreres. La explicación más habitual es la externa: suben las tasas en Estados Unidos y los inversores salen de los mercados emergentes. Pero la mayoría de los analistas consultados coincide en que eso no alcanza para explicar por qué Argentina se aceleró más que sus vecinos. Al temor inversor a una derrota electoral del libertario Javier Milei se suman la caída de la actividad y una montaña de vencimientos de deuda en 2027 y 2028 que todavía no tiene financiamiento asegurado.
El exviceministro de Economía Ferreres enumera cinco razones. La primera es la confianza: “¿Quién, cuando llegue el momento, va a ganar las elecciones? Si no estoy seguro, no pongo plata”. La segunda, la menor actividad, sobre todo en el tercer trimestre, que hace caer la recaudación tributaria. La tercera, la suba de las tasas internacionales, “que afecta a todos los países”. La cuarta, que “los vencimientos son muy grandes para 2027 y 2028”. Y la quinta, que la falta de inversión bruta interna fija “deja dudas sobre 2027”.
El frente externo es el punto de partida. “Principalmente fue por la suba de tasas de los bonos de Estados Unidos. Eso hizo que subieran las tasas a nivel internacional, aunque en Argentina se vio una aceleración más rápida comparado con otros países”, explica el analista Gino Penacchioni, analista de la sociedad de bolsa DA Valores. Su compañera de trabajo Leila Mara Ali agrega el precio del petróleo por la guerra de Irán y la caída de la Bolsa en las últimas ruedas “por el ruido político de las elecciones del próximo año”.
Ese sonido reverbera en los bonos. “El Bonar que vence en 2028 rinde aproximadamente 10% en dólares, porque no se sabe qué gobierno lo tendrá que pagar, casi el triple que el de 2027”, señala Ali. Un economista de un banco local, que pidió no ser identificado, describe la combinación: la suba de la tasa estadounidense “llevó al desarme de posiciones en economías emergentes”, mientras que en el plano local “se empieza a pensar ya en los efectos de la elección” y los inversores internacionales “van desarmando gradualmente de cara al año que viene”.
Pero el diagnóstico no termina en Washington ni en las encuestas. “Uno de los puntos altos del Gobierno actual era la actividad económica, que a pesar de su heterogeneidad mostró fuertes números de crecimiento después del ajuste de principios de 2024”, recuerda Penacchioni. “Recientemente, los datos del segundo y el tercer trimestre muestran que la actividad cayó, y eso puede influir en el análisis de los tenedores de bonos”. Suma otro dato: la desinflación “parece ser más lenta de lo esperado por el Gobierno y los analistas”.
El economista Pablo Singerman, del estudio Singerman & Makón, es el más crítico. Reconoce el shock externo, con el bono del Tesoro estadounidense a 10 años en máximos, el conflicto de Irán y la suba del petróleo. “Pero fundamentalmente el tema es la política local”, sostiene. “La política monetaria y fiscal de ajuste profundo de este modelo de Milei y el (Luis) Caputo (ministro de Economía) está haciendo que la actividad se desplome, salvo tres o cuatro sectores, como hidrocarburos, minería, algo de agro y el sector financiero”. Y pone en duda las cuentas públicas: “El supuesto superávit fiscal es precario”. Alude a la caída de la recaudación y al ocultamiento del gasto en intereses de la deuda al capitalizarlos.
El primer costo del riesgo país alto es la dificultad del acceso al crédito externo. Con un riesgo país cerca de 700 puntos, Argentina debería pagar unos 7 puntos porcentuales anuales por encima de lo que paga el Tesoro de Estados Unidos para colocar deuda en dólares. “El nivel de tasas un poco más alto retroalimenta que el Gobierno no pueda emitir deuda en dólares, por lo que se pone en juego el programa financiero en dólares de 2027, año electoral y factor de suba del riesgo país de por sí”, advierte Penacchioni.
Ese es el nudo para otro economista de un banco local, que también habló en off the record: “Hay dudas sobre el costo del cierre del programa financiero del año que viene, ahora que la emisión de Bonares se complicó”. Si no consigue dólares prestados, el Tesoro tendrá que juntar pesos para comprarlos. “Deberá sumar muchos pesos para poder comprar los dólares, si con la aprobación de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central se le bloquea el giro de utilidades” de este organismo al Tesoro, explica.
Singerman describe un círculo vicioso. El refinanciamiento de los vencimientos “se empieza a complicar y encarecerse muchísimo”, lo que trae “mayor presión sobre las reservas del Banco Central, sobre el tipo de cambio y la expectativa de devaluaciones cada vez más altas”. A eso se suma que el crédito privado se vuelve más caro. “Con lo cual se genera más recesión, más tensión política, menos actividad económica, y esto realimenta el riesgo país”.
No todos ven un impacto tan fuerte en la economía real. El economista Ariel Ferrari, de la Fundación Economía y Sociedad (Fundecos), sostiene que mira “sin demasiada preocupación en cuanto al frente interno”. Argumenta que hoy invierten en Argentina sobre todo las grandes empresas energéticas, por lo que la suba “no va a afectar la inyección de inversiones en Vaca Muerta”. Aun así, admite que “siempre es bueno tener un numerito bastante más bajo”, porque en la región la prima es mucho menor.
Nadie se anima a poner un techo firme al indicador que elabora el banco JP Morgan a partir del valor de los bonos en dólars. “Hasta hace un rato te hubiera dicho que el rango era de 600 de piso y que probablemente no superara los 700, pero terminó superando los 700”, cuenta Singerman. Para él, Wall Street “está mirando las encuestas”, que “empiezan a ser adversas al oficialismo”. Si esa tendencia sigue y el financiamiento no aparece, el indicador tiene margen para seguir subiendo.
Ferrari ve el escenario opuesto. Sostiene que Milei, “al menos hoy, visto en perspectiva, va a repetir una elección exitosa”, porque la oposición no tiene un candidato definido y “los nombres que se mencionan tienen una carga bastante negativa”. Por eso cree que hay “más riesgo externo que interno”. Según su lectura, lo que pase afuera puede mover el número en cualquier dirección: un triunfo de la ultraderecha de Flávio Bolsonaro este domingo en Brasil “consolidaría bastante la región” y “puede llegar a dar aire”, mientras que un mal resultado de los republicanos de Donald Trump en las legislativas de Estados Unidos en noviembre haría subir el riesgo país. Es que un Congreso norteamericano en manos demócratas podría complicar otro rescate de Trump a Milei en 2027, como el de 2025.
La distancia con la meta oficial es grande. Milei espera que el riesgo país perfore los 100 puntos en algún momento de 2027, el nivel que hoy tienen varios vecinos de la región. Si las causas son varias, la salida también. Sobre las tasas de Estados Unidos o la guerra en Irán, el Gobierno puede hacer poco. Sobre el resto, los economistas marcan tres frentes.
El primero es cerrar el programa financiero de 2027 antes de que el calendario electoral lo complique más. Caputo menciona como respaldo el swap (canje de monedas) con China y una línea de US$20.000 millones con Estados Unidos.. Pero mientras las tasas sigan altas, salir a colocar Bonares sale caro, y comprar los dólares con pesos del Tesoro depende de cuántos pesos tenga disponibles.
El segundo es reactivar la economía. Una actividad que vuelve a crecer mejora la recaudación y, con ella, la capacidad de pago. El tercero es la credibilidad. Para Ferreres, todo vuelve a la pregunta inicial: quién ganará en 2027. Hasta que el mercado tenga esa respuesta, o al menos un plan para pagar los vencimientos de 2027 y 2028 gane quien gane, el riesgo país difícilmente vuelva a los 400 puntos de julio.
AR / NB

Hasta este mediodía, llegó a los 707 puntos, un 4,9% por encima del cierre de este miércoles. El avance es producto de una nueva caída de los bonos argentinos, que muestran bajas de hasta 0,9%.
El riesgo país vuelve a superar los 700 puntos en el inicio de las operaciones de este jueves. El indicador que elabora JP Morgan saltó a 707 unidades, con un alza de 33 puntos con relación al último cierre, un 4,9%.
El avance es producto de una nueva caída de los bonos argentinos, que muestran bajas de hasta 0,9%.
Este movimiento es producto de la continuidad de un escenario internacional adverso, donde el precio del petróleo superó los US$110 y multiplica la presión sobre los valores de la energía y la inflación.
En el plano local impacta la debilidad de la economía, luego de conocerse los últimos datos oficiales que dan cuenta de que la actividad ingresó en un ciclo recesivo.
El INDEC informó este miércoles que en agosto la economía cayó 1,7% interanual, la contracción más fuerte del año.
Esto obliga a que septiembre tenga una expansión superior a 8% para evitar que el tercer trimestre tenga resultado negativo y se confirme la recesión.
Los datos anticipados de actividad sugieren que el noveno mes del año no cerró con un resultado muy favorable.
Por otro lado, el mercado sigue esperando que el Gobierno precise cómo va a conseguir los dólares que le faltan para pagar los vencimientos de 2027.
La suba de la tasa de interés internacional obligó a pausar la emisión de dólares en el plano interno y obtura completamente la opción de colocar deuda global.

El sector industrial y el relacionado con el comercio fueron los dos sectores que tuvieron las mayores incidencias negativas, con -3,2% y -3,5% respectivamente. La nueva caída en el indicador se posiciona, a su vez, como la más agravada en dos años, cuando la actividad económica había anotado una contracción del 2,4% en septiembre.
La actividad económica anotó una contracción del 1,7% en agosto respecto del mismo mes de 2026, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
Este desempeño quedó registrado como la mayor caída en lo que va de 2026. A su vez, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) anotó su segunda contracción consecutiva.
El acumulado del año sigue quedando en terreno positivo, con un incremento del 1,2% en comparación con el período enero-agosto del último año.
En tanto, en la medición desestacionalizada anotó una leve expansión de 0,1% respecto a julio. El índice serie-tendencia-ciclo, que descuenta los factores de estacionalidad, se mantuvo sin cambios.
El sector industrial y el relacionado con el comercio fueron los dos sectores que tuvieron las mayores incidencias negativas, con -3,2% y -3,5% respectivamente. Entre los dos le restaron 0,9 puntos porcentuales (p.p.) a la variación interanual del EMAE.
La nueva caída en el indicador se posiciona, a su vez, como la más agravada en dos años, cuando la actividad económica había anotado una contracción del 2,4% en septiembre.
A pesar del mal desempeño, el ministro de Economía Luis Caputo buscó resaltar el crecimiento mensual y afirmó que el indicador tendencia-ciclo se ubicó 6,6% por encima del nivel de diciembre de 2023.
El sector minero mantiene su tendencia alcista (11,1%) y, junto a Electricidad, gas y agua (4,3%), quedaron como los dos sectores de mayor expansión año vs. año.
En tercer lugar quedó Hoteles y restaurantes (3,1%). La sumatoria de los tres le aportó 0,6 p.p. al índice general de la actividad económica.
Por su parte, diez sectores de actividad registraron caídas en la comparación interanual, entre los que destacó el pesquero (-15,7%).
Sin embargo, el dato que llamó la atención provino del agro: el sector cayó un 1% luego de doce meses de incrementos sostenidos, la mayor pérdida desde septiembre de 2023 (-1,8%).
Con información de NA

Christopher Landau y Juan Pablo Segura desembarcan en Buenos Aires para profundizar la cooperación bilateral. La hermana del Presidente se reunió con Peter Lamelas, mientras la Casa Rosada busca consolidar el vínculo que fue clave para conseguir el respaldo estadounidense en 2025.
Donald Trump vuelve a poner los ojos sobre la Argentina. Esta vez no será a través de una llamada telefónica, una declaración de respaldo a Javier Milei o una fotografía compartida en Washington, sino con el desembarco de dos funcionarios de peso de su administración. Christopher Landau, número dos del Departamento de Estado, y Juan Pablo Segura, responsable de los asuntos del Hemisferio Occidental, llegarán este jueves a Buenos Aires con una agenda que combina inversiones, seguridad, narcotráfico y reuniones con algunos de los principales ministros del Gobierno.
La llegada de Landau y Segura tiene lugar a pocos días de las elecciones del 3 de noviembre y luego de una escala en Paraguay, donde ambos mantuvieron encuentros con el gobierno de Santiago Peña, otro de los aliados regionales de Trump. La visita forma parte de una recorrida sudamericana de funcionarios del Departamento de Estado orientada a profundizar la cooperación en materia de comercio e inversiones.
Pero antes de que los enviados de Trump aterrizaran en Buenos Aires, hubo un movimiento político en Balcarce 50. Karina Milei recibió este miércoles al embajador estadounidense, Peter Lamelas, en un encuentro destinado a repasar el estado de la relación bilateral, los proyectos de inversión de empresas norteamericanas y la situación política y económica argentina. La reunión, difundida oficialmente por la Casa Rosada, funcionó como antesala de la visita y volvió a colocar a la secretaria general de la Presidencia en un lugar central dentro del vínculo con Washington.
El antecedente más inmediato remite a 2025, cuando Milei necesitaba asegurarse el respaldo de Trump antes de las elecciones legislativas y Santiago Caputo se convirtió en una pieza clave de las negociaciones informales con el entorno del republicano. El asesor presidencial fue uno de los principales operadores de aquel back channel que, por fuera de los mecanismos habituales de la diplomacia, permitió acelerar las gestiones que desembocaron en el apoyo político y económico estadounidense.
Un año después, con Caputo alejado de la estrategia política directa del Gobierno y Karina consolidada como principal articuladora del poder en la Casa Rosada, la relación con Washington vuelve a mostrar la importancia de los contactos personales y las conversaciones que no siempre pasan por la Cancillería. Aunque esta vez los protagonistas de esos movimientos son otros.
Según la agenda prevista, los representantes estadounidenses serán recibidos por el canciller Pablo Quirno en el Palacio San Martín este jueves a las 14. La actividad diplomática se extenderá durante el viernes e incluirá reuniones de trabajo y una conferencia de prensa conjunta. También están previstos contactos con el ministro de Economía, Luis Caputo; el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques; y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva. En las conversaciones comerciales tendrá participación el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Fernando Brun, uno de los funcionarios involucrados en las negociaciones económicas con Washington.
Christopher Landau es uno de los funcionarios de mayor jerarquía de la diplomacia estadounidense. Ocupa desde marzo de 2025 el cargo de subsecretario de Estado, el segundo escalón del Departamento de Estado, inmediatamente por debajo de Marco Rubio. Abogado formado en Harvard, fue embajador de Estados Unidos en México entre 2019 y 2021, durante el primer mandato de Trump, y conoce de primera mano las discusiones en torno a América Latina.
Su acompañante, Juan Pablo Segura, un hijo de argentinos que asumió en agosto de este año como subsecretario adjunto para los Asuntos del Hemisferio Occidental. Su recorrido combina la política republicana con el sector privado: fue secretario de Comercio y Desarrollo Económico de Virginia durante la administración de Glenn Youngkin y participó en el desarrollo de Babyscripts, una empresa tecnológica dedicada al seguimiento remoto de embarazos.
Segura también mantiene posiciones públicas especialmente duras contra el gobierno cubano. Antes de emprender su viaje por Sudamérica, cuestionó la resolución que se presenta anualmente ante Naciones Unidas para reclamar el levantamiento del embargo estadounidense a Cuba. En sus publicaciones sostuvo que La Habana representa una amenaza para la seguridad de Estados Unidos y pidió rechazar la iniciativa.
La visita de ambos funcionarios ocurre, además, después de una conversación entre Milei y Rubio durante el reciente viaje del mandatario argentino a Washington. El Presidente podría recibir a los enviados estadounidenses este viernes, una vez que regrese de España, aunque todavía no hay confirmación oficial al respecto.
PL/MG