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Peso sobrevaluado, importaciones y crecimiento con desocupación se repiten con Menem y Milei, pero ahora el empleo está bajo asedio por la tecnología y el gigante asiático. Debate en la UIA por la inacción ante los productos chinos. Críticas por rebajas tributarias y compre local en megainversiones. El Papa desmascara la inteligencia artificial.
Un director de uno de los cinco mayores bancos de la Argentina admite un parecido entre el país que está revolucionando Javier Milei y aquel de la segunda mitad de los 90 que había transformado Carlos Menem. Entonces el dólar se mantenía estable, la inflación también, el peso se apreciaba y eso encarecía los bienes hechos en la Argentina, que enfrentaban la apertura importadora. El turismo local sufría con el extranjero, la economía crecía, pero el desempleo también. Como entraban dólares -en aquel tiempo por la revolución de la soja transgénica- y crecían las inversiones extranjeras y el endeudamiento externo, parecía que el tipo de cambio estable había llegado para quedarse. Tardó 11 años en explotar la convertibilidad de un peso un dólar.
Con las divisas que trajo Vaca Muerta gracias las inversiones en los tres gobiernos anteriores, con los proyectos de litio que también vienen de antes, con el campo impulsado por el clima y las políticas de la actual gestión -aunque el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, se queje de que no lo aplauden- y con el seguro anticrisis que le aseguró Donald Trump -al menos hasta las elecciones legislativas de EE.UU. en noviembre próximo-, tampoco hay hoy crisis cambiaria a la vista. El riesgo es que crezca la economía mientras se deteriora la situación social, en un proceso lento que quizás llegue a las elecciones de 2027 con algo de aire como para que Milei sea reelecto, como Menem en 1995, que tenía 17% de desocupación. O tal vez se acelere su desgaste entre bolsillos flacos y casos de corrupción engordados, y pierda como le ocurrió al peronismo en las legislativas de 1997, cuando la economía creció al 8% pero el desempleo apenas bajó al 13%. En el primer trimestre de 2026, el PBI aumentó sólo 1,7% y el desempleo en el periodo anterior subió al 7,5%, en un tiempo donde existen las apps como refugio precario para los despedidos del empleo formal.
Pero también existen otras diferencias entre aquellos años 90 y la actualidad. En ese tiempo había echados de las empresas estatales y de la industria, pero también había algunos sectores manufactureros en expansión, como Citroën, que en 1998 volvía a producir en la Argentina, después de casi 20 años. Ahora, casi 30 años más tarde, la marca francesa deja de fabricar en el país, importará desde Brasil y España, aunque tal vez venga a instalarse una fábrica china, Omoda & Jaecoo. Pero los mayores cambios vienen por la tecnología, del fax al celular, por ejemplo, que destruye puestos de trabajo en pos de la eficiencia en todo el mundo, y por la hegemonía industrial de China en el planeta, ya no como vendedor de baratijas sino a la vanguardia.
Ante ese avance asiático, EE.UU., Europa y Latinoamérica se defienden más que la Argentina. Este martes, en la reunión habitual de la Unión Industrial Argentina (UIA), el presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (Adimra), Elio Del Re, pidió que la entidad reclame con más fuerza: apuntó contra el secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne, para que adopte medidas concretas para frenar el aluvión de productos chinos en un mercado en contracción, donde hay menos para repartir.
Lo apoyaron otros como su par de la Cámara de Indumentaria, Claudio Drescher, y el representante de la del Calzado en la UIA, Alberto Sellaro. El presidente de la UIA, Martín Rappallini, y uno de los vicepresidentes, David Uriburu, están de acuerdo pero quieren mantener el buen tono con el Gobierno. Rappallini acaba de recibir la aprobación de un proyecto minero suyo, el de cobre San Jorge, en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), y Techint, el grupo para el que trabaja Uriburu, presentó en el RIGI una iniciativa de extracción petrolera de su firma Tecpetrol en Vaca Muerta.
Pero este año Lavigne se ha ocupado más de firmar resoluciones para determinar el origen de mercancías asiáticas o cuestiones inherentes al régimen de electrónica de Tierra del Fuego o del automotriz. Son empresas las que empujan esos expedientes, a veces bien asesoradas por consultores influyentes. Lavigne, que también supo ser consultor antes de incorporarse al gobierno libertario, tampoco tiene que firmar tanto expediente como cuando su antecesor, Matías Tombolini, secretario de Comercio Interior, y su subsecretario de Política Comercial, Germán Cervantes, aprobaban o rechazaban los trámites del derogado Sistema de Importaciones (SIRA).
Lavigne no comunicó que haya investigado los rumores de pagos de supuestas coimas en el Hotel Madero, pero ahora el fiscal Franco Picardi está poniéndoles la lupa. Quizás se le ocurra indagar en las sociedades que creó Tombolini cuando era funcionario del gobierno anterior, la constructora Malquele o la de venta de obras de arte Artemati, o las exitosas inversiones de Cervantes en bolsa o la renovación de su Jeep, según constan en sus declaraciones patrimoniales de fines de 2023, cuando terminaron su gestión a las órdenes del presidente Alberto Fernández y del ministro de Economía, Sergio Massa.
Milei, mientras tanto, habla de nueva industrialización de la mano del bajo costo energético por Vaca Muerta: habrá tres RIGI en la materia, la siderúrgica Sidersa, de uso intensivo de gas, y Profertil, de Adecoagro, y Pampa Fértil, de Marcelo Mindlin, ambas de fertilizantes, que utilizan el recurso gasífero como materia prima. O sea que no sólo hay dualidad entre sectores que crecen y que caen sino que también dentro de la industria hay subsectores que caminan y otros que no.
Lo mismo sucede con el supermercadismo: en marzo la venta cayó 5%, pero al mismo tiempo abrieron este año sucursales en Mar del Plata, Puerto Rico (Misiones), San Martín de los Andes, Resistencia, Córdoba, Junín y Bahía Blanca. Sólo en Neuquén y San Luis se mantuvieron las ventas en marzo, apenas cayeron en la ciudad de Buenos Aires, Mendoza y Río Negro, mientras que se derrumbaron sobre todo en Corrientes, La Rioja, el conurbano bonaerense y Tucumán. En regiones con Vaca Muerta o campo hay más consumo y en las de más empleo público e industrial, menos.
Milei, Caputo y Marcos Galperin, dueño de Mercado Libre, están difundiendo en equipo que la economía va bien y está lejos de una recesión. Se ilusionaron con el repunte de actividad de marzo, tras el derrape de febrero. “Más allá del rebote de marzo, no esperamos un crecimiento elevado para este año”, advierte la consultora LCG, que dirige Javier Okseniuk. “Mantenemos nuestra proyección de una expansión de la actividad por debajo del 3% anual promedio, traccionado por unos pocos sectores (petróleo, minería, agro e intermediación financiera). Para el resto no hay drivers claros que impulsen el crecimiento”, señaló.
“La demanda interna no logra consolidar una recuperación, afectada por el bajo poder adquisitivo y la retracción del crédito. A su vez, parte del consumo se desplaza hacia bienes importados, en un entorno de mayor competencia asociada a la apertura comercial y a un tipo de cambio real relativamente apreciado. El posible derrame de los sectores ganadores hacia el resto estará limitado, y los beneficios de una eventual persistencia de la tranquilidad cambiaria serán compensados por el perjuicio que generaría dicha estabilidad; en tanto que el tipo de cambio se estaría ubicando en niveles que afectan los márgenes de varios sectores mano de obra intensivos”, completa LCG, una de las consultoras que más acierta en sus pronósticos.
Otras que también pronostican bien están en la misma. Ecolatina, que preside Santiago Paz, tituló “La dualidad de la economía argentina” su informe de mayo. La de Orlando Ferreres calculó que en abril hubo crecimiento cero en relación a un año antes y una baja del 0,7% respecto de marzo. “No esperamos que esta dinámica de marcha a dos velocidades cambie en el corto plazo”, admite el centro de estudios de Ferreres, aunque augura que si baja la inflación podrían mejorar los ingresos de las familias y eso revertiría el cuadro del comercio y la industria.
En el Latam Economic Forum, que reunió este jueves sobre todo a empresarios de la colectividad judía, Milei y Caputo argumentaron que agro, minería, Vaca Muerta y economía del conocimiento crean empleo. En el mismo foro, Marcelo Mindlin, dueño de Pampa Energía, también se quejó: “Cuando periodistas y economistas dicen que el sector energético es ganador pero no genera empleo, no es así”. Y mostró un video de Pro Pymes, fundación de Techint, que muestra toda la industria, el comercio, el servicio y el transporte que moviliza el gas. Claro que el peso está sobrevaluado y los costos son altos, entonces los proveedores de bienes se buscan en el exterior, desde galpones enteros hasta camionetas.
Por eso, no hay que ser kirchnerista para criticar al RIGI, que rebaja el impuesto a las ganancias del 35% al 25% y exige sólo un 20% de compre nacional, que en general se gasta en la obra civil y no en insumos nacionales.
Juan Carlos Hallak, doctor en Harvard, y Ricardo Carciofi, master en Sussex, ambos investigadores de la Universidad de Buenos Aires, expresan reproches. Hallak considera excesivo haberles bajado el impuesto a las ganancias del 35% al 25% porque considera que lo que se gana con las inversiones se pierde por recaudación tributaria y habla de “escándalo” que se haya extendido este año el beneficio a la extracción de hidrocarburos. Le preocupa que el proyecto de ley del Súper RIGI reduzca la alícuota al 15% y advierte que quizás los sectores inexistentes que se radicarían también lo harían sin tanto incentivo. Por ejemplo, los data centers de empresas tecnológicas como Palantir, del vecino palermitano Peter Thiel.
Hallak también alerta que falta una política de desarrollo de proveedores locales, más allá del 20% de compre nacional. Carciofi también plantea la ausencia de recetas para asegurar el derrame de los RIGI y el riesgo de dar estímulos a negocios que se hubiesen concretado sin ellos, en alusión a la explotación petrolera y gasífera.
El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, alertó que sólo el 2% de los US$95.000 millones de inversiones anunciadas en 36 proyectos del RIGI entrará al país en los primeros dos años del régimen. A esa cifra llega a partir del dato que el cuestionado jefe de Gabinete, Manuel Adorni, admitió en su último informe al Congreso: calculó que 12 iniciativas traerán US$1.920 millones en este bienio. A su vez, de esos desembolsos, hasta un 80% se puede ir en importaciones de maquinarias e insumos extranjeros, lo que reduce la entrada de capital. Las llegadas de divisas por exportaciones también serán menores a las esperadas: a partir del primer año sólo debe liquidarse el 80% de las ventas externas y desde el cuarto el 0%.
Pero Milei está por la tarea de seguir bajando impuestos y achicar al Estado. Ahora con su ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, apunta a reemplazar servicios básicos del Estado como la salud, la educación y la seguridad, financiados por tributos, por la contratación individual de seguros. Leyeron esa idea anarcocapitalista en el libro que el presidente regaló esta semana a los miembros de su gabinete, Chaos Theory (“La teoría del caos”, del economista norteamericano de la escuela austríaca Robert Murphy).
Otro estadounidense presentó libro esta semana sobre un aspecto central de la vida actual, la inteligencia artificial: Robert Prevost, más conocido como León XIV. En su LinkedIn, el economista Eduardo Levy Yeyati, actual asesor sobre IA en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), comentó su primera encíclica como papa: “Leí Magnifica Humanitas como un agnóstico de mente abierta. Es un documento largo, profundamente arraigado en la Doctrina Social de la Iglesia Católica, con la que no estoy familiarizado. Aun así, varios pasajes merecen ser tomados seriamente independientemente de la fe de cada uno, especialmente por quienes creemos —como yo— que la dimensión humanista de este debate debería eventualmente ocupar el centro de la escena”.
“No alcanza con moralizar las máquinas si los marcos éticos que se incorporan en ellas son definidos por un pequeño número de actores. Es una objeción política, y resuena con las críticas crecientes a la idea de la IA como un árbitro neutral e independiente del contexto para los problemas morales”, plantea Levy Yeyati. También se refiere al impacto laboral: “La preocupación no es la automatización en sí, sino quién controla su ritmo y dirección. Una transición demasiado acelerada corre el riesgo de destruir empleo de manera subóptima”.
“Algoritmos, plataformas, infraestructura digital y datos son colocados junto a la tierra y el agua como bienes que pertenecen a todos”, señala el economista y agrega que surgen “de un 'común' de la ”cultura humana extraído del comportamiento y las interacciones de millones de personas que no capturan ninguno de los retornos“. ”Estamos ocultando sesgos algorítmicos bajo una presunción de neutralidad. El modelo es un espejo de quienes lo construyeron y de aquello que optimizaron, vuelto ilegible por la escala y la complejidad“, comenta también Levy Yeyati sobre la obra del papa que quiere domar la IA.
AR/MC

El presidente contó que con Sturzenegger aspiran a un proceso de reemplazar de forma paulatina al sector público como prestador de servicios básicos. Sostuvo que la desregulación de alquileres bajó los precios, pero sucedió exactamente lo contrario.
Javier Milei está decidido a tapar la agenda del bajo consumo y los escándalos como los de su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, con una ametralladora de propuestas radicales. Este jueves, en el Latam Economic Forum, que organiza la financiera Research For Traders y convoca sobre todo a empresarios de la comunidad judía, el presidente planteó: “Si ustedes quieren achicar el Estado, deben sustituir sus servicios por los seguros”. Y puso como ejemplo la medicina prepaga -donde ya se puede derivar el aporte directo a empresas privadas-, la seguridad privada y la educación privada.
“Como no están satisfechos con el Estado, buscan al sector privado”, ahondó. No es de extrañar que durante décadas de malas prestaciones estatales hayan crecido estos y otros servicios privados, pero la motosierra que Milei aplicó está deteriorando aún más la calidad de las prestaciones médicas estatales y de las escuelas y universidades públicas. La excepción es la seguridad, donde a pesar del ajuste, el presidente celebró que bajaran los índices de criminalidad, de por sí bajos en el contexto latinoamericano, a niveles históricamente mínimos. Se lo agradeció a la exministra de Seguridad Patricia Bullrich, más allá del supuesto distanciamiento reciente de la senadora. También la felicitó por pasar de 9.000 piquetes a cero.
“Ahí se desarrollan seguros”, ejemplificó Milei. No mencionó otros como los de jubilación. “Eso nos permitirá seguir bajando impuestos”, se entusiasmó. Y contó que con el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, están planeando la “revolución de los seguros”. Contó que hay que terminar con la visión del Estado como prestador de seguros. “Vamos a hacer una transición ordenada hacia un nuevo sistema, no se puede hacer de manera instantánea, va a demandar tiempo. Si es instantáneo, el remedio puede ser peor que la enfermedad”.
Antes de su alocución, el dueño de Research For Trades y excandidato a presidir la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) Darío Epstein y un rabino que dirige la corriente judía Jabad Lubavitch Argentina, Tzví Grunblatt, le otorgaron un galardón. “Este premio me sacude emocionalmente”, admitió Milei.
“Los argentinos van a ser investment grade (calificación de menor riesgo crediticio para un país) el día en que los argentinos definitivamente decidan abrazar las ideas de la libertad y terminen de sepultar al populismo”, planteó el presidente mientras el riesgo país aún se mantiene en torno a los 500 puntos básicos, lejos de los 200 que se requerirían para acceder a crédito barato en el exterior. Es decir, Milei considera que deben ganarse las elecciones presidenciales de 2027 para alcanzar esa meta.
“Nunca hubo en Argentina un spread (diferencia) tan grande entre lo que sucede en la economía y lo que cuentan los medios”, siguió con la perorata que horas antes había pronunciado su ministro de Economía, Luis Caputo, en el mismo auditorio. “Desde que llegamos la economía está 11% arriba de cuando recibimos el poder”, contó. “La tendencia es clara: Argentina va a un escenario de menor inflación y mayor crecimiento.
“Vamos a seguir abriendo la economía argentina”, prometió y quiso dar un ejemplo: “Sacamos ley de alquileres, multiplicamos la oferta y bajaron los alquileres 30% en términos reales”, alegó. La realidad que muestra el propio Instituto de Estadística (Indec) es lo contrario: la inflación fue del 303% en la era Milei y los alquileres se encarecieron 562%.
Milei volvió a hablar de una “nueva industrialización” de la Argentina “por el bajo costo energético”. “Argentina se está convirtiendo en un polo de atracción industrial”, alegó pese a la caída del sector. Sólo tres proyectos industriales aspiran al Régimen de Incentivo de Grandes Inversiones (RIGI): la acerera Sidersa, la fabricante de fertilizantes Profertil, que ampliará la conversión del gas en urea para el trigo, y otra competidora que se instalará, Fértil Pampa, de Marcelo Mindlin.
AR/CRM

El Gobierno busca recuperar iniciativa con anuncios, ajuste y proyectos de ley enviados al Congreso pese a no tener asegurados los votos. Con la confianza ciega de Milei, el ministro de Desregulación coordina la avanzada sobre el Estado junto a Luis Caputo.
Federico Sturzenegger volvió a ocupar el centro del tablero libertario. Después de varias semanas en las que el Gobierno quedó atrapado entre internas políticas, problemas de gestión y el escándalo patrimonial que rodea al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, la Casa Rosada decidió reactivar uno de los ejes más identitarios del proyecto de Javier Milei: la motosierra. Y el encargado de conducir esa nueva etapa vuelve a ser el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, acaso el funcionario que mejor logró preservar influencia real dentro de un oficialismo atravesado por tensiones permanentes.
La escena del miércoles pasado buscó transmitir justamente esa idea. Adorni recibió a Sturzenegger para avanzar sobre la denominada “agenda de planificación 2026/2027”, un programa que contempla nuevas reducciones de estructuras estatales y recortes de personal, además de fusión de organismos públicos y un nuevo paquete de leyes de desregulación económica y administrativa. En el Gobierno sostienen que se trata de la próxima fase del programa libertario: una profundización del ajuste estatal después de los primeros meses de shock económico y estabilización fiscal.
La reunión ocurrió apenas horas después de la reactivación política interna del oficialismo. Tras la cumbre de gabinete del lunes y la tregua sellada el martes en la mesa política, el Gobierno intenta recuperar iniciativa pública mediante una estrategia que en la Casa Rosada ya describen casi como una doctrina: inundar la agenda con anuncios y proyectos legislativos. Aunque muchos de ellos no tengan todavía garantizados los votos en el Congreso.
La estrategia de saturación legislativa ya empezó a tomar forma concreta esta misma semana. Mientras Sturzenegger avanzaba con el nuevo esquema de ajuste y reorganización estatal, el Gobierno envió al Congreso distintos proyectos vinculados a desregulación económica y reformas estructurales. Entre ellos aparecen iniciativas asociadas al denominado “Súper RIGI”, que busca ampliar beneficios fiscales y regulatorios para sectores estratégicos como litio, uranio, hidrógeno verde y vehículos eléctricos; modificaciones a la Ley General de Sociedades; cambios regulatorios para el mercado de capitales y nuevos proyectos orientados a simplificar trámites administrativos y reducir controles estatales. La lógica detrás de esa avanzada ya no parece exclusivamente parlamentaria. En la Casa Rosada entienden que la acumulación simultánea de reformas también funciona como una forma de reconstruir centralidad política y volver a instalar la idea de un Gobierno en movimiento.
En ese esquema, Sturzenegger se transformó en una pieza central. Mientras otros ministros quedaron absorbidos por conflictos internos o desgaste político, el ex presidente del Banco Central consolidó un lugar singular dentro del ecosistema libertario. No solamente como ejecutor técnico del ajuste, sino también como uno de los pocos funcionarios capaces de ofrecer una narrativa consistente de transformación estatal. En distintos despachos oficiales reconocen que Milei sigue viendo en él al principal arquitecto del proceso de reformas estructurales.
Ese alineamiento volvió a quedar expuesto este jueves durante la participación presidencial en el Latam Economic Forum, organizado por la financiera Research For Traders ante un auditorio integrado mayoritariamente por empresarios de la comunidad judía. Allí Milei dejó entrever hacia dónde pretende avanzar la próxima etapa del experimento libertario. “Si ustedes quieren achicar el Estado, deben sustituir sus servicios por los seguros”, planteó el Presidente, antes de poner como ejemplo la medicina prepaga o la seguridad y la educación privada. La definición no apareció aislada. Funcionó como una suerte de marco doctrinario para el nuevo ciclo de reformas que impulsa Sturzenegger.
“Como no están satisfechos con el Estado, buscan al sector privado”, insistió Milei. El Presidente celebró además la baja de los índices de criminalidad y volvió a elogiar públicamente a Patricia Bullrich por haber pasado “de 9.000 piquetes a cero”, pese a los rumores de tensión política recientes dentro del oficialismo. “Ahí se desarrollan seguros”, ejemplificó después. Y fue entonces cuando mencionó directamente a Sturzenegger: “Con Federico estamos trabajando en la revolución de los seguros”. Según explicó, el objetivo consiste en abandonar progresivamente la idea del Estado como principal prestador de coberturas sociales. “Vamos a hacer una transición ordenada hacia un nuevo sistema, no se puede hacer de manera instantánea, va a demandar tiempo”, sostuvo Milei. “Si es instantáneo, el remedio puede ser peor que la enfermedad”.
La frase terminó de confirmar algo que en la Casa Rosada ya venían describiendo en reserva: Sturzenegger dejó de ser solamente el ministro encargado de recortar estructuras estatales para convertirse también en uno de los principales diseñadores ideológicos de la segunda etapa libertaria. La discusión ya no pasa únicamente por el ajuste fiscal o la reducción de organismos públicos. Empieza a abarcar cuestiones mucho más profundas vinculadas al propio modelo de protección social que imagina Milei.
El plan que impulsa el ministro apunta, mientras tanto, a reducir cerca del 20% de la estructura estatal, incluyendo empleados permanentes y contratados. Según pudo reconstruir elDiarioAR, Adorni les solicitó a las distintas carteras propuestas concretas para avanzar con recortes de personal. A fines de mayo vencen además cientos de contratos estatales que no serían renovados, en lo que aparece como el primer movimiento visible de esta nueva etapa de ajuste.
La ofensiva se desarrolla además en un contexto económico particularmente sensible. La caída de la recaudación, las metas comprometidas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la obsesión presidencial por sostener el equilibrio fiscal empujan al Gobierno a profundizar el recorte del gasto público. Hace apenas dos semanas, Milei modificó por decreto el Presupuesto 2026 y aplicó recortes por más de 2,5 billones de pesos sobre partidas de salud, educación y otras áreas sensibles. Paralelamente, ordenó una reducción del 2% de los gastos corrientes dentro de cada ministerio.
En ese punto, el vínculo entre Luis Caputo y Federico Sturzenegger, que durante el gobierno de Mauricio Macri protagonizaron una de las internas económicas más feroces del entonces oficialismo, adquirió una lógica completamente distinta. Ya no funcionan como polos en tensión, sino como un doble cerrojo sobre el gasto público. El ministro de Economía controla el flujo de recursos y administra los márgenes financieros, al tiempo que fija prioridades bajo una premisa innegociable: sostener el equilibrio fiscal a cualquier costo. Sturzenegger, en paralelo, opera sobre la estructura misma del Estado. Empuja recortes, bloquea expansiones presupuestarias y presiona para reducir organismos, personal y capacidad regulatoria. Entre ambos delimitan el margen de maniobra del resto del gabinete. Lo que no encaja dentro de esa arquitectura de ajuste y desregulación, simplemente no avanza.
En la lógica de Sturzenegger, sin embargo, el ajuste no constituye solamente una necesidad fiscal. También representa una oportunidad política e ideológica. Cerca suyo aseguran que el objetivo es aprovechar la ventana política abierta por Milei para avanzar sobre transformaciones que otros gobiernos jamás se animaron siquiera a discutir.
Esa centralidad creciente también expone una paradoja del oficialismo. Mientras La Libertad Avanza continúa mostrando dificultades para ordenar su funcionamiento político, el ministro de Desregulación logró avanzar de manera relativamente sostenida con su agenda. Incluso durante las semanas más turbulentas del Gobierno, cuando las internas volvieron a dominar buena parte del clima interno.
En ese tablero, Sturzenegger aparece cada vez más como el funcionario que mejor expresa el núcleo doctrinario del experimento libertario. Mientras el resto del Gobierno sufre un ahogo generado por el mismo afán ajustador de “el Coloso”, como lo bautizó Milei, él sigue empujando la misma obsesión que acompaña a Milei desde el inicio de la gestión: reducir el tamaño del Estado argentino hasta límites que ningún gobierno democrático reciente intentó alcanzar.
PL/CRM

El oficialismo ya arma para la semana que viene una primera sesión informativa en el plenario de comisiones de la Cámara baja. La iniciativa busca inversiones en tecnología, como Palantir del magnate tecnofascista, por al menos US$1.000 millones y con fuertes beneficios impositivos.
El “súper RIGI” de Milei: inversiones de US$1.000 millones sin retenciones, 30 años de protección y arbitraje externo
“¿Va a ir Peter Thiel a la comisión a hablar sobre el Súper RIGI?”, preguntó elDiarioAR a miembro de La Libertad Avanza que está en las principales conversaciones parlamentarias y la respuesta fue de sorpresa: “¡No tengo idea quién es! Jaja”.
La contestación que transmitió la voz legislativa revela el clima en la Cámara de Diputados a partir del proyecto estrella que el gobierno de Javier Milei envió en los últimos días para atraer inversiones tecnológicas de al menos US$1.000 millones de dólares, con amplios beneficios fiscales. La iniciativa comenzará a rodar la semana próxima en un plenario de comisiones y ya el oficialismo está armando la agenda de funcionarios del Ejecutivo para exponer al respecto. Pero la presencia del tecnomagnate dueño de Palantir –que vive en Buenos Aires desde hace unas semanas– no aparece en los planes de los libertarios. Thiel puede ir a jugar al ajedrez a un club de barrio, pero difícil que se exponga ante los legisladores.
El Gobierno busca acelerar el Súper RIGI para antes del Mundial –como anticipó temprano elDiarioAR este jueves– pero el calendario apenas prevé un primer paso formal para la semana próxima. Se está organizando una audiencia informativa con funcionarios nacionales para tantear el terreno, según confirmaron a este medio fuentes parlamentarias. No están los nombres aún, pero estarían vinculados al Ministerio de Economía, de Luis Caputo, y específicamente a las áreas de Industria e Innovación, a partir de la iniciativa de ley busca atraer inversiones tecnológicas.
En ese sentido, una presencia posible como expositora es la de Daniela Verónica Ramos, actual subsecretaria de Industria y Economía del Conocimiento. De Economía suele ir a exponer al Congreso el secretario de Hacienda, Carlos Gumerman, quien en su momento defendió el RIGI dentro del paquete de la Ley Bases.
El plenario de comisiones estará integrado por Presupuesto –a cargo del libertario Bertie Benegas Lynch–, Industria –José Luis Garrido, de la fuerza provincial de Santa Cruz, aliada al Gobierno– y Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva –Martín Yeza, del PRO–. “La primera será una reunión informativa, con algunos funcionarios. Como para arrancar y ver qué onda”, alegó una de las fuentes consultadas.
Con la agenda aún cerrada, tampoco se sabe qué expositores invitaría la oposición, pero es probable que se busque a expertos que cuestionan que el proyecto de ley beneficiaría a magnates como Thiel y empresas tecnológicas para instalar data centers y demás industrias que aún no existen en el país. La plataforma Palantir se especializa en el cruce de bases datos ciudadanos para la videovigilancia, la seguridad y la defensa, y es usada por la CIA y otras agencias de seguridad a nivel global.
El reciente anuncio del Gobierno del “Gemelo Digital Social”, desde el ministerio de Capital Humano, generó controversias en ese sentido, al punto que hubo un pedido de informes por parte del diputado socialista Esteban Paulón, mientras el diputado Agustín Rossi (Unión por la Patria) presentó una acción de Hábeas Data Colectivo ante el Juzgado Federal Nº 2 de Rosario. Rossi reclama al Ministerio de Capital Humano que informe cuál es el marco legal del proyecto, qué datos personales serán utilizados, qué organismos públicos y empresas participan en su desarrollo, cuáles son los mecanismos de control previstos y entre quienes se producen las transferencias o cesiones de datos personales de los 46 millones de argentinos.
Lo que sí está claro es el contenido del proyecto del Súper RIGI que los funcionarios del Ejecutivo tendrán que defender. El texto –115 artículos, 13 capítulos, firmado por Milei, Caputo y Manuel Adorni– establece que solo pueden acceder las empresas que comprometan al menos mil millones de dólares en activos computables, con la obligación de invertir un 20% en los primeros dos años. Las actividades elegibles son las que “hoy no existen” en el país: semiconductores, inteligencia artificial, biotecnología avanzada, infraestructura digital. Cada proyecto debe constituir un Vehículo de Proyecto Único (VPU), una sociedad de objeto exclusivo cuyos activos no pueden mezclarse con otros negocios.
El paquete fiscal no tiene precedentes en la historia argentina reciente. Los VPU pagarán Ganancias a una alícuota del 15% –frente al 35% del régimen general–, con dividendos al 7% los primeros cuatro años y 3,5% después. Las importaciones de bienes del plan de inversión quedan exentas de todos los tributos, y las exportaciones no pagan retenciones: cualquier restricción futura sobre ese punto será declarada “nula de nulidad absoluta”. Las contribuciones patronales de las nuevas relaciones laborales caen al 10%, menos de la mitad del mercado formal. En materia cambiaria, el esquema es escalonado: los VPU quedan progresivamente eximidos de liquidar sus exportaciones –20% al año, 40% al segundo, 100% al tercero–, desde donde los dólares son de libre disponibilidad total.
El artículo 74 fija el plazo que más llama la atención: 30 años de estabilidad normativa tributaria, aduanera, previsional y cambiaria desde la adhesión. Ninguna ley futura puede afectar a los VPU. Si sube una alícuota, el VPU la rechaza mostrando su constancia de adhesión. Y si hay un conflicto con el Estado, el proyecto lo resuelve afuera: las disputas irán a arbitraje internacional ante la Corte Permanente de Arbitraje, la Cámara de Comercio Internacional o el CIADI, a elección del inversor. La sede debe estar fuera de Argentina; ninguno de los tres árbitros puede ser argentino. No es necesario agotar ninguna instancia local previa.
Un debate que podría aparecer en la primera reunión informativa: el alcance preciso de qué constituye una “nueva actividad económica” –y por lo tanto quién puede acceder al régimen–, aunque lo definirá la reglamentación que dicte el Ejecutivo en los 90 días posteriores a la hipotética sanción de la ley. El Gobierno podrá moldear a su criterio quién califica para décadas de beneficios impositivos, cambiarios y legales. Esa delegación es la letra chica más política del texto.
Aún es temprano para el poroteo, pero en el oficialismo confían en que tendrán las firmas de los habituales aliados del PRO, la UCR y las fuerzas provinciales para que avance el proyecto en comisión y luego en el recinto que las bancas que responden a los gobernadores acompañen el proyecto. “No es que hay un acuerdo de toma y daca con ellos, sino que a los gobernadores les interesa porque necesitan inversiones, si no tienen un peso”, graficó un diputado. Y cuando se lo consultó sobre el desembarco de Thiel, se limitó a acotar: “Lo que se busca es darle seguridad jurídica a los inversores”.
MC

El empresario y filántropo británico visitó Casa Rosada este viernes. Según trascendió, Ostro exploraría invertir en centros de procesamiento de datos bajo el nuevo régimen de beneficios para grandes inversiones que el Gobierno impulsa en el Congreso.
El presidente Javier Milei recibió este viernes en Casa Rosada al empresario y filántropo británico Maurice Ostro. La reunión se inscribe en la campaña oficial para atraer grandes capitales al Súper RIGI, el nuevo régimen de incentivos para inversiones que el Gobierno envió al Congreso días atrás.
Según trascendió, Ostro exploraría volcar fondos en centros digitales de procesamiento de datos (data centers), enmarcados en el nuevo esquema que ofrece estabilidad fiscal y cambiaria por 30 años, tasa corporativa del 15% y libre disponibilidad de divisas para proyectos de más de USD 1.000 millones.
No es el primer cruce entre los dos. El registro oficial de obsequios revela que el 16 de junio de 2025, durante una audiencia en una de sus giras internacionales, Milei recibió de Ostro un par de gemelos y una pulsera de la marca familiar. Un regalo de la misma empresa cuyo producto estrella, el topacio azul más grande del mundo, fue donado al Museo de Historia Natural de Londres: 15 centímetros de largo, 9.381 quilates, casi dos kilos. Su valor no se revela.
El puente entre Milei y Ostro lo habría tendido Boris Johnson. Los dos británicos se conocieron a fines de los 80 en un debate de la Oxford Union y mantuvieron el vínculo. Johnson visitó Casa Rosada en 2024 y, según consignó La Nación, habría sido quien acercó al magnate de las piedras preciosas al presidente argentino.
Ostro no es solo un gemólogo. Es abogado, exalumno de la Universidad de Nueva York y de la Escuela de Negocios de Harvard, fue nombrado Oficial de la Orden del Imperio Británico y tiene antecedentes en logística aeronáutica, alimentos y medios. En 2011 le regaló a la reina Isabel II un collar con nueve topacios y 70 diamantes. El mes pasado, Milei se reunió también con Peter Thiel, cofundador de Palantir, empresa igualmente vinculada al negocio de los data centers —y a la inteligencia artificial aplicada a defensa—.
El intercambio con Ostro se da mientras el oficialismo comienza a debatir en Diputados el Súper RIGI, un proyecto que también apunta a atraer inversiones en inteligencia artificial, drones y tecnología de defensa.
Este mismo viernes Milei mantiene un cónclave con representantes de la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEME), en un clima de tensión por el Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT), una de las piezas del acuerdo comercial con Estados Unidos firmado en febrero. El proyecto tiene dictamen favorable en Diputados pero el oficialismo no fijó todavía fecha de votación, lo que genera incertidumbre en el sector farmacéutico sobre los cambios que implicaría en el régimen de patentabilidad de medicamentos.