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“¿Por qué no?”: Cristina le abre la puerta a una candidatura presidencial y Kicillof le responde con una PASO

“¿Por qué no?”: Cristina le abre la puerta a una candidatura presidencial y Kicillof le responde con una PASO

Cristina se muestra presidenciable en línea con una estrategia judicial que busca instalar su caso a nivel internacional. La expectativa que genera su candidatura en el cristinismo y la respuesta del kicillofismo de abrazarse a las PASO. La construcción nacional del gobernador bonaerense.

Cristina Fernández de Kirchner aguarda con impaciencia una señal del comité de derechos humanos de la ONU. El organismo anticipó que tardará años en resolver la cuestión de fondo de la causa Vialidad, pero la ex presidenta es optimista: espera que, como sucedió con Lula da Silva, le concedan una cautelar que suspenda la inhabilitación política. La estrategia judicial y la estrategia política son una misma cosa y, para fortalecerse, Cristina necesita mostrarse presidenciable. “¿Por qué no?”, se pregunta, en diálogo con el Washington Post, obligando al resto del panperonismo a reordenarse detrás de esa posibilidad.

Las palabras de la ex presidenta fueron recibidas con entusiasmo en el cristinismo, donde vienen impulsando la consigna “Cristina presidenta” como salida a una interna que los encuentra, todavía, sin un candidato presidencial concreto para 2027. CFK ratificó, con sus propias palabras, el operativo clamor que nació de las entrañas de la dirigencia camporista. Consultada por el Washington Post, ella aseguró que consideraría volver a presentarse a la presidencia en 2027 si la Justicia se lo permitiese. “Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?”, razonó. 

La entrevista se realizó hace 15 días en su domicilio como parte de la estrategia que impulsa su equipo de abogados, conducido por el brasileño Rafael Valim y el español Javier Borrego, para instalar su caso a nivel internacional. La denuncia por la proscripción y la persecución política de CFK ya llegó a la ONU, pero el comité de derechos humanos le comunicó, a través de una consulta que le hizo la agencia EFE, que “una decisión sobre la admisibilidad y el fondo del asunto suele tardar varios años” y que una resolución sobre el caso “no es inminente”.

Cristina Fernández de Kirchner saluda por el balcón, retratada por el Washington Post

El comité se encuentra reunido en Ginebra desde el 19 de octubre y continuará sesionando hasta el 6 de noviembre. Pese al malestar que generó la primera respuesta del organismo, la defensa de Cristina se agarra de la cautelar que solicitó para que le restituyan sus derechos políticos. La cautelar tramita por un carril separado y no requiere que el organismo se exprese sobre el fondo de la condena para poder intervenir sobre uno de sus principales efectos: la inhabilitación. Cristina se mira en el espejo de Lula, quien, antes de ser absuelto, fue favorecido con una cautelar para rehabilitar sus derechos políticos. 

“Puede suceder en cualquier momento”, se entusiasman en el equipo, aunque reconocen que la decisión final quedará en manos de la Justicia argentina. El comité de la ONU puede dictaminar si se violaron los derechos de la acusada, pero no tiene autoridad para revocar las decisiones de los tribunales nacionales: sus decisiones no son vinculantes, aunque la defensa de Cristina argumenta que, como Argentina es firmante del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la Corte Suprema debería aceptar la cautelar. 

“Dada la tradición argentina en materia de derechos humanos y la apertura de su sistema jurídico a las decisiones internacionales en este ámbito, veo una posibilidad mucho mayor de cumplimiento, incluso en el caso de Cristina, a pesar de que se trata de un sistema que busca perseguirla”, argumentó Valim, en diálogo con el Washington Post. 

Que decidan las urnas

El pronunciamiento de Cristina sobre su voluntad política de ser candidata si puede –“Si la dejan”, aclaran, en La Cámpora– abre un nuevo escenario en el peronismo. La ex presidenta aparece, en la mayoría de las encuestas que circulan por los despachos de Axel Kicillof y Sergio Massa, como la dirigenta opositora con mayor imagen positiva. Ninguno de los dos cree que Cristina quiera lanzarse realmente como presidenta –no creen que la Justicia la habilite–, pero sí reconocen que es una estrategia de instalación política que deja al resto de los candidatos del peronismo como candidatos por default. 

La respuesta inmediata de Kicillof al desafío de Cristina fue abrazarse a las PASO: las candidaturas, insiste el gobernador, no pueden seguir resolviéndose “a control remoto”, por lo que la única salida es ir a una interna. “Cada uno de los sectores propondrá candidaturas y como nosotros creemos que es lo más sano en este momento, el pueblo peronista va a definir quién nos representa como candidato a presidente”, declaró el ministro de Gobierno bonaerense, “Carli” Bianco, unas horas después de que se publicara la entrevista a CFK. 

El gobernador ya había hecho un comentario similar el miércoles, durante una reunión privada con ministros e intendentes del Movimiento Derecho al Futuro (la agrupación de Kicillof). “Ni decisiones individuales ni acuerdos de cúpulas. Si queremos construir una alternativa política con legitimidad, tenemos que abrir la competencia y dejar que sea la gente la que decida”, afirmó, entonces, Kicillof. 

Uno de los participantes del encuentro le dijo luego a Clarín, en off the record, que había que terminar con “el toma y daca del dedo” y La Cámpora respondió con furia. Durante todo el día, la organización que lidera Máximo Kirchner se agarró de la tapa de Clarín para criticar a Kicillof, acusándolo de quejarse del dedo que, en 2019, lo propuso como candidato para la Gobernación. 

En el entorno del gobernador negaron que hubiese dicho eso: “Axel no habla de dedo ni con su almohada porque sabe perfectamente que es lo que están deseando Máximo y compañía”, se limitó a responder un dirigente de confianza del Gobernador. 

Axel Kicillof junto a Rubén Rivarola (h), intendente de Palpalá

Dedo o no dedo, el mensaje de Kicillof es el mismo: aunque Cristina compita, él está dispuesto a ir a una interna. No lo dice en público, ya que no quiere lanzarse oficialmente este año, pero sí lo dice en privado. “No es el tiempo de las candidaturas”, repite, mientras intenta construir un armado nacional juntando dirigentes y militantes de distintas provincias. 

La última recorrida fue a Jujuy, adonde viajó el viernes para, entre otras cosas, reunirse con el gobernador radical Carlos Sadir. Kicillof tiene un diálogo cotidiano con casi todos los gobernadores del país, incluso aquellos que intentan mostrarse lejos ideológicamente de él, como el cordobés Martín Llaryora o los ex cambiemitas, Ignacio Torres (Chubut) y Sadir. La visita, sin embargo, generó ruido en la interna peronista jujeña, ya que Kicillof decidió reunirse –por segunda vez– con Rubén Rivarola, quien está enemistado con la senadora Carolina Moisés. 

“¿Vas a Jujuy a hablar de capitalismo al lado del más millonario de la Provincia? ¿Vas a Jujuy a dividir más al peronismo en una interna con el que aniquiló y vendió al PJ a Gerardo Morales? ¿Vas a Jujuy y te recibe el responsable de hacer perdedor al PJ desde el 2015 a un acto político financiado por todos los jujeños?”, lo cruzó, a través de las redes sociales, Moisés, quien aprovechó para recordar el apoyo que Rivarola le dio a Gerardo Morales para aprobar la reforma constitucional de 2023 que prohibió los cortes de calles y rutas. 

Moisés es la senadora que conduce el bloque que responde a los gobernadores peronistas alineados con Milei, Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta) y Osvaldo Jaldo (Tucumán). Hace dos meses, el G10 peronista –Massa, Kicillof, Máximo, los gobernadores, el senador José Mayans y el diputado Germán Martínez– se reunió en el Hotel Libertador y acordó presionar a los mandatarios del Norte para que no acompañaran al Gobierno en la eliminación de las PASO. Una de las estrategias fue amagar con apoyar competidores locales de cara a las elecciones locales de 2027, como Kicillof con Rivarola o Massa con el tucumano Osvaldo Jaldo. 

“¿Eso es lo único que pueden hacer los genios del Hotel Libertador? ¿No tienen fórmula presidencial y creen que se nos mueve un pelo? Una cosa es que cierren entre los tres y ahí te llamen para que votes con ellos porque si no te meten a otro candidato, ¿pero así?”, ironizó, furioso, un importante dirigente norteño.

MC/CRM

Cristina Kirchner apuesta por una derrota de Trump y aspira a ser candidata en 2027 para competir con Milei

Cristina Kirchner apuesta por una derrota de Trump y aspira a ser candidata en 2027 para competir con Milei

"Paradójicamente, el hombre que hizo todo lo posible para ayudar a los gobiernos de derecha a ganar en América Latina perderá las elecciones en su propio país", dijo la expresidenta al medio estadounidense. Y mostró sus ganas de competir con Milei para volver al poder en la Argentina: "Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?".

Cristina Fernández de Kirchner vaticinó desde su arresto domiciliario en su departamento de San José 1111 una derrota del presidente Donald Trump y los republicanos en las elecciones de mitad de mandato del martes en Estados Unidos, al tiempo que no descartó volver a ser candidata presidencial en 2027, en la primera entrevista que concedió a un medio internacional desde su condena por corrupción y mientras el peronismo se debate entre quiénes deberían jugar fuerte para competir con Javier Milei en los próximos comicios a fines del año que viene.

“Paradójicamente, el hombre que hizo todo lo posible para ayudar a los gobiernos de derecha a ganar en América Latina perderá las elecciones en su propio país”, dijo la expresidenta al diario The Washington Post, que la entrevistó en su departamento de 200 metros cuadrados de Buenos Aires, donde cumple seis años de arresto domiciliario con inhabilitación de por vida para ocupar cargos públicos.

La exmandataria, de 73 años, dijo esperar que los votantes estadounidenses impulsen una ola progresista y comparó su situación con la de su aliado Luiz Inácio Lula da Silva, reelegido presidente de Brasil, quien pasó 580 días preso antes de que sus condenas fueran anuladas. En ese sentido, CFK contó qué le aconsejó el presidente brasileño: “Me dijo 'hacé ejercicio y no te deprimas'”.

Según relata la nota del Washington Post, la líder del PJ “estableció una rutina: come sano; hace ejercicio cuatro o cinco veces por semana en una cinta, una plataforma de escalones y pesas; pasa las tardes leyendo y siguiendo los acontecimientos políticos en todo el mundo en televisión; y estudia inglés y chino”. “Es para evitar que mis neuronas envejezcan”, citan que dijo la expresidenta.

Además, el reportaje relata que la parte “más difícil, dijo, es no poder compartir sus pensamientos con amigos y aliados. Se le permiten cuatro horas de visitas a la semana, repartidas en dos días, con no más de tres personas a la vez en el total. Puede usar un teléfono móvil, pero teme que sus comunicaciones estén vigiladas”. “Pero no tengo derecho a deprimirme ni a atormentarme ante el sufrimiento de los demás. Sé por qué estoy aquí: por lo que represento, el gobierno que construimos y mi negativa a someterme a los poderes establecidos”, le aseguró a la periodista Marina Dias en la entrevista.

Sobre un posible regreso a la presidencia en 2027, elecciones en las que Javier Milei buscará la reelección y resta saber qué papel jugará Patricia Bullrich, Cristina Kirchner prefirió la cautela, pero mostró sus ganas: “Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?”.

De acuerdo al reportaje que publica el medio estadounidense, la expresidenta “negó haber cometido delito alguno y describió su procesamiento como motivado políticamente”. “Decime dónde puse el dinero. Porque, sinceramente, si lo hubiera robado, no estaría en la cárcel. Sería libre, porque habría podido comprar al sistema judicial argentino, que es corrupto”, afirmó.

Kirchner y su abogado, Rafael Valim, solicitaron al Comité de Derechos Humanos de la ONU que revise su caso alegando que se le negaron garantías procesales. Valim, quien es abogado y profesor de Derecho Público, doctor y máster por la Pontificia Universidad Católica de São Paulo, con más de veinte años de trayectoria académica en Derecho Constitucional y Administrativo, y fue asesor de Lula en sus causas judiciales, dijo que la prioridad es restablecer los derechos políticos de la expresidenta. “Si Argentina no cumple, preveo una movilización social irresistible por parte del pueblo argentino”, sostuvo.

En la entrevista, además, Kirchner reconoció que los peronistas contribuyeron a su derrota en 2023, cuando la inflación anual alcanzó el 211 por ciento bajo el gobierno de Alberto Fernández. “Se produjo un colapso en la cultura laboral”, dijo. Y agregó: “La gente veía que quienes trabajaban jornadas de ocho horas, soportaban jefes y largos desplazamientos ganaban igual o menos que los vecinos que recibían ayudas gubernamentales”.

De acuerdo a CFK, “ahora muchos argentinos están frustrados porque sus vidas no mejoraron, su dinero no dura hasta final de mes y ven un gobierno que no solo no hace nada por los pobres, sino que los ataca activamente”. En el reportaje, The Washigton Post cuenta que para Cristina Kirchner, “no se trata simplemente recuperar el poder, sino entender la ira que impulsó a los votantes hacia líderes que prometen trastocar el sistema y ofrecer una alternativa creíble. Lo que se necesita son propuestas que la gente crea que realmente pueden implementarse, especialmente para abordar las preocupaciones económicas cotidianas y la deuda”.

Y concluyó con una pregunta: “¿Es posible gobernar racionalmente una sociedad en la que el 50 por ciento piensa que el otro 50 por ciento debe desaparecer?”.

Milei y Bullrich se miden: el que parpadea pierde

Milei y Bullrich se miden: el que parpadea pierde

La senadora y el émulo de Eliseo asumen un choque tarde o temprano por la candidatura en 2027, pero ninguno quiere aparecer como autor de la ruptura. Sugerencias, pedidos y clamor del círculo rojo ante Bullrich, para salvar "el rumbo". La receta contra Villarruel no funciona contra la exministra. Endiablada discusión por las PASO

Patricia Bullrich presta el oído a diario. Los mensajes llegan en primera persona o vía terceros, en sus oficinas, su despacho en el Senado, cafés o salones VIP. Voces de la Asociación Empresaria Argentina, ejecutivos de Vaca Muerta, dueños de medios, banqueros, influyentes de las ONG liberales y estamentos judiciales deslizan que “el rumbo” está en riesgo con Javier Milei y le piden que presente su candidatura presidencial.

La senadora comparte con Javier Milei la capacidad de leer el escenario y activar el juego corto. No sólo reaccionan ante los acontecimientos, también los provocan.

Más de una vez durante seis décadas de vida pública, Bullrich pareció quedarse sin nada o tuvo que retroceder casilleros. Sobrevivió a su propia temeridad.

En cambio, el émulo de Eliseo apenas lleva diez años en política. Avanza a los empujones, ensordece con sus gritos e insultos, lo acompaña el viento de la historia, cuenta con padrinos a los que les entregó áreas enteras del Gobierno, pero nunca abandona la cornisa.

La economía entró en recesión luego de tres años de motosierra cruel sobre los que menos tienen y ni siquiera está garantizado lo que se supone que es el fuerte del ultra: el financiamiento externo para mantener calmo al dólar en el año electoral. El ambiente está siempre alterado. Si no se habla de una grosería de Milei o del 3% de Karina, surge una estafa con una cripto, o Adorni, o Espert, o Santiago, o los Menem. El círculo rojo está preocupado.

El émulo de Eliseo apenas lleva diez años en política. Avanza a los empujones, ensordece con sus gritos e insultos, lo acompaña el viento de la historia, cuenta con padrinos a los que les entregó el Gobierno, pero nunca abandona la cornisa

La virtud de la gambeta en el juego corto porta su contracara. A Milei y a Bullrich los gana la ansiedad. Aunque son conscientes de que a ninguno le conviene quedar como autor de la ruptura, ambos escapan al consejo de sus mesas chicas de ir con el freno de mano puesto y no acelerar los acontecimientos, a la espera de que el rival se equivoque.

Los Hermanos Milei barajaron algunos meses la idea de avanzar a 2027 con Bullrich arriba del barco, y así ampliar la potencialidad electoral de La Libertad Avanza. En los bocetos optimistas del oficialismo, una senadora con capacidad para desmarcarse, como forma de contener fugas “institucionalistas”, podría darle a la candidatura de Milei un plus para lograr la reelección. Ese boceto ya fue descartado.

Javier Milei

Se repite de alguna manera la dinámica que llevó a la enemistad con Victoria Villarruel. Primero fue Karina la que instaló la semilla de la desconfianza y circunscribió a la vicepresidenta a su despacho en el Senado. Javier mantuvo el pulso un tiempo para simular normalidad, incluso más allá de que su compañera de fórmula lo describiera como “pobre sanguchito”, pero aguantó sólo algunos meses y pasó al insulto público. “Bicho Cruel”, le hizo decir a Majul.

Con Bullrich, la desconfianza se materializó a comienzos de año, cuando Karina intervino el grupo de whatsapp del bloque de senadores de La Libertad Avanza. La secretaria general de la Presidencia empezó a monitorear acciones y dar órdenes; instaló el miedo en la bancada ultra. Con un mandato de seis años por delante en el Senado (recién terminaría con el fin del próximo Gobierno), Bullrich tomó nota y se sentó a esperar los traspiés parlamentarios del karinismo.

El axioma “¿cuál es el problema de que la doctora Bullrich piense distinto, si los liberales no somos manada?” dio lugar en los últimos días a desacuerdos que se ventilan en público, al punto de que se complica siquiera compartir encuentros frente a terceros. En algunas de las reuniones de gabinete a las que la senadora acudió como invitada, Javier o Karina escenificaron desplantes hirientes. “Están peor de lo que te imaginás”, le dijo la senadora a un empresario.

Los Menem (Karina) salieron a marcar la cancha y sugieren a quien los quiera escuchar que se consumó una traición. “Pato” está bastante sola en el gabinete, pero no le preocupa. Sus activos están afuera. Con Santiago Caputo tuvo acuerdos tácticos, pero sus intereses hoy divergen. A Luis Caputo, Bullrich le reprocha la penuria económica interminable y el mal cálculo de haber anunciado los mejores 18 meses de la historia en abril pasado, cuando se desató una recesión sin final a la vista.

“En 2024 bajamos la inflación, pero hace dos años que no tenemos una buena noticia para dar”, es citada Bullrich. Transmite estar convencida de que lo que queda del mandato será “igual o peor”, y los mensajes de un líder desencajado, en España, en la Fundación Faro, por Radio Mitre o en la Universidad Di Tella, no hacen más que acelerar el deterioro.

Los Milei se tientan con aislar a Bullrich como se hizo con bastante eficiencia con Villarruel. A la vicepresidenta se le cortaron las terminales y se la empujó a quedar como una pieza solitaria a la que le queda la opción invalidante de articular con la oposición. La repetición del esquema no luce sencilla en Bullrich, una mujer con más experiencia y contactos, que además no carga el estigma de haber escrito libros junto a terroristas de Estado ni haberlos visitado en la cárcel.

La cuenta que hacen en Casa Rosada y comparten en el macrismo acuerdista es que Bullrich como “plan B” cosecha, hoy por hoy, apenas un sexto de la intención de voto del Presidente. El combo oficialista tiene a Milei en unos 35 puntos y a Bullrich, en unos seis. “Y no es lo mismo que Patricia vaya por afuera, como opositora, percibida como una figura que pone en riesgo la victoria de Javier. Ahí puede bajar a lo que sacaría cualquier ‘moderado’, y hay que ver si la reciben en otro lado”, evalúa una fuente mileísta.

La repetición del esquema no luce sencilla en Bullrich, una mujer con más experiencia y contactos, que además no carga el estigma de haber escrito libros junto a terroristas de Estado ni haberlos visitado en la cárcel

¿Es posible el despegue?

El laboratorio electoral de Bullrich concibe factible despegarse en los próximos meses de un gobierno que se mostró, desde el día uno, autoritario, despectivo del funcionamiento de la democracia, y gozó el virtual abandono de cualquier acción de gobierno que no fuera la motosierra y conseguir los dólares del FMI o de Donald Trump.

La dirigente que abandonó el PRO en noviembre de 2023, tras ser vilipendiada por Milei como nunca le había ocurrido, para actuar dos años largos como una soldada oficialista dispuesta para todo servicio. Recién en los últimos meses, tras la intervención del bloque de senadores de LLA por parte de Karina, “Pato” comenzó a interesarse por hacer pública su disidencia.

Patricia Bullrich junto a Javier Milei, en uno de sus últimos encuentros en Olivos

Si se hunde Milei, ¿no se hunde Bullrich? Ahí entra a jugar la osadía de la senadora que vio cómo se reconvirtió Galimberti de jefe montonero a empresario, cómo Menem se devoró a los renovadores de Cafiero, cómo se desmoronó De la Rúa y toda una generación política, cómo las aventuras personalistas de Cavallo y Carrió perdieron el rumbo, cómo se licuó Macri… y ella, que estuvo al lado de todos esos nombres, sigue dando batalla.

Con el pronóstico de que Milei no tiene más para dar en el terreno económico y de que los escándalos de corrupción tienden a crecer, Bullrich sabe que es mejor aguardar a que el Presidente descargue su ira contra ella.

“Toda la vida es mejor que nos echen antes que dar un portazo”, admite una voz dispuesta a acompañar una candidatura presidencial bullrichista.

La dirigente que abandonó el PRO en noviembre de 2023, tras ser vilipendiada por Milei como nunca le había ocurrido, para actuar dos años largos como una soldada oficialista dispuesta para todo servicio

En el campamento de la senadora, estiman que hoy el bloque de apoyo al oficialismo se divide entre 10 puntos para Bullrich y 25 para Milei, situación bastante más pareja que lo que narran en Casa Rosada. “Es una relación dos a uno, con tendencia al empate”, dice la fuente, que vislumbra un giro completo si se llega a la situación de ruptura.

Sin un calendario electoral ni un modo de votación establecidos —con o sin primarias, elecciones unificadas o separadas en Provincia de Buenos Aires—, ni el bloque de derecha ni el peronismo pueden anticipar candidaturas ni estrategias.

Para más incertidumbre, Bullrich tiene un papel relevante en la negociación en el Senado para eliminar las primarias obligatorias. Se trata de un mandato de Karina, quien con buen tino cree que sin ese instrumento podría complicarle la existencia al peronismo, en caso de que Cristina y Kicillof profundicen su enfrentamiento.

Con bloques tan desarticulados del PRO, la UCR y los provinciales —todos ellos, muy permeables a las inquietudes del establishment de que un Milei en recesión puede arruinar “el rumbo”—, el número en el Congreso para derogar o suspender las PASO que dice tener al alcance de la mano Diego Santilli es una quimera. En los papeles, a Bullrich le convendrían las primarias, contra Milei u otro, para darle volumen a su candidatura, lo que dispara la sospecha entre los Menem y en el propio Santilli —interesado en el tema por su propia postulación bonaerense— de que está obstruyendo las negociaciones.

En un escenario con mayor rivalidad interna en los campos oficialista y opositor, la ausencia de primarias podría dar lugar a una competencia entre cuartos (Milei, el “Plan B”, Cristina-Massa y Kicillof), o más bien, entre quintos, si se tiene en cuenta una opción de centroderecha (Hernán Lacunza o un “outsider”) y la izquierda.

A un año vista, los cálculos electorales en un tablero tan dividido alimentan las sobremesas políticas, pero son poco útiles.

SL

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Milei le ofreció la vicepresidencia a Bullrich, pero la senadora prepara su despegue

Milei le ofreció la vicepresidencia a Bullrich, pero la senadora prepara su despegue

La jefa del oficialismo se ausenta en la reunión de Gabinete, contradice la narrativa oficial sobre la victoria electoral de Lula y se mueve incómoda en el armado de LLA. Charlas en la gala solidaria de la Fundación de la Familia Policial y los llamados de los gobernadores. Bullrich fantasea con una salida "a lo Alberto Fernández" para Milei.

- Nosotros somos un gran equipo, vos tenés que ser mi vicepresidenta. 

- No es el momento todavía, Javier.

Javier Milei le ofreció la vicepresidencia a Patricia Bullrich cuando se reunieron en Olivos hace tres semanas. No era la primera vez que se lo proponía y, como las veces anteriores, Bullrich se hizo la distraída. Desconfía de que Karina Milei le pueda ofrecer lo que ella quiere –una sociedad de iguales–, pero también de que Milei pueda reelegir el año próximo. Las encuestas que le llegan todas las semanas le muestran que el Presidente puede perder las elecciones y que ella, cuando la miden por fuera de La Libertad Avanza, aparece como la opción opositora más competitiva después del peronismo. Bullrich se siente incómoda en LLA, y busca excusas para el despegue. 

El lunes, Bullrich estaba furiosa. En la última reunión a solas que habían tenido, Milei le había prometido que bajaría el tono de los insultos a los periodistas. “No podés decirles hijos de puta todo el tiempo”, presume que le dijo al Presidente, en conversaciones con muchos de los aliados del Gobierno que hacen fila para lanzarla como candidata. Dos semanas después, en la cena de aportantes millonarios de la Fundación Faro, Milei llamó a prender fuego a periodistas en una hoguera. Bullrich estaba presente y, después de subir una foto abrazada con Milei, se ausentó sin dar explicaciones de la siguiente reunión de Gabinete. 

Karina Milei le hizo saber de su descontento, pero Bullrich esperó unos días y redobló la apuesta. El mismo día que Flavio Bolsonaro huyó del país rumbo a Estados Unidos, en un operativo que contó con la cooperación de Milei y Santiago Caputo, Bullrich rompió la línea oficial y reconoció el triunfo electoral de Lula da Silva. “Ella tenía miedo de que hicieran una barbaridad y dijeran que había habido fraude”, admite uno de sus colaboradores más cercanos. Caputo, principal impulsor de la narrativa del fraude electoral, le envió sus trolls a responderle. 

La foto que publicó Patricia Bullrich por el cumpleaños de Milei

Al día siguiente, el vocero político de Mauricio Macri, Fernando de Andreis, le transmitió a través de terceros que estaban esperando su lanzamiento. “¿Cuándo arranca?”, preguntó el ex secretario de la Presidencia de Macri, en una gala solidaria de la Fundación de la Familia Policial que reunió a toda la clase política de la Ciudad de Buenos Aires. La cena fue organizada por Genoveva Ferrero, la administradora del Poder Judicial de la Ciudad, y reunió en un mismo lugar a Jorge Macri, Horacio Rodríguez Larreta, el peronista Juan Manuel Olmos, el radical Emiliano Yacobitti, la karinista Pilar Ramírez y el ex macrista Emilio Monzó. 

Muchos aprovecharon la cena para preguntar por los planes de Bullrich para el año próximo. 

El Plan B

Todas las semanas, Bullrich se reúne con empresarios, gobernadores, intendentes y hasta sindicalistas que le prometen que, si decide lanzarse, le ofrecerán plata y estructura. Los principales interesados son los dirigentes que quedaron huérfanos tras el derrumbe de Juntos por el Cambio y negocian por separado con los Menem para sobrevivir políticamente. Con los gobernadores Nacho Torres (Chubut), Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Rolando Figueroa (Neuquén) habla casi todos los días. 

Bullrich, para los ex cambiemitas, es una vía de escape a la polarización. La única alternativa a una dinámica de negociaciones que los tiene atados a Karina Milei por miedo a que LLA se coma todo su electorado. “Están desesperados porque así resuelven sus elecciones nacionales. Rompen con Milei y cierran con ella sus listas de diputados”, explica un dirigente bullrichista. 

La jefa de LLA en el Senado se deja seducir, conciente de que no tendrá muchas otras oportunidades para jugar por la presidencia. Le gusta bromear con que tiene la misma edad que tenía Donald Trump cuando asumió por primera vez la presidencia de Estados Unidos (70 años), pero sabe que es ahora o nunca. Las encuestas que le llegan a su oficina colaboran con el exitismo, no solo porque aparece como una de las dirigentas con mayor imagen positiva, sino por lo que pasa cuando la miden compitiendo contra Milei por afuera de LLA. Hace tres meses, Bullrich medía solo 3 puntos. Ahora mide 8. “¿Te imaginás lo que puede medir en tres meses más?”, se entusiasman en su equipo. 

Patricia Bullrich durante el Mundial de Fútbol

Bullrich asegura sentirse cada vez más incómoda con el armado político de LLA. A Milei le insiste que, para garantizar la reelección, necesita implementar algunas medidas de alivio a la clase media, aunque sea con bajas temporales de impuestos. Le propuso reducir el impuesto al cheque y, pese a que Milei se muestra receptivo, la senadora dice que es como hablarle a una pared. La ex ministra de Seguridad, responsable de los operativos de represión de la primera etapa del gobierno libertario, quiere mostrarse ahora como la cara amable del ajuste. Pero Milei no se toma en serio su asesoría económica. 

La senadora se mueve con cautela. “Yo no me voy a tirar a la pileta si no hay agua abajo. Pero tampoco voy a ser la vicepresidenta de un frente perdedor”, les repite a sus asesores, que juegan con la idea del Plan A (la vicepresidencia) y el Plan B (la presidencia). 

Quiere esperar a marzo para tomar una decisión: fantasea con una salida “a lo Alberto Fernández”. Bullrich cree que si para entonces Milei no mide más de 20 puntos, el mismo Presidente aceptará designarla como su reemplazo. Como ocurrió con el ex presidente del Frente de Todos, Bullrich aspira a que Milei acepte su condición de pato rengo y la nombre a ella como sucesora para continuar el proyecto. 

Son pocos los mileístas que creen que eso pueda suceder.

MCM/CRM

El riesgo país llegó a 803 puntos, su nivel más alto del año

El riesgo país llegó a 803 puntos, su nivel más alto del año

El indicador acumula una suba cercana al 30% en el último mes, presionado por el derrumbe de los mercados de Brasil tras la reelección de Lula y la cautela de los inversores frente al escenario electoral argentino.

El riesgo país de Argentina subió este lunes a 803 puntos básicos, su máximo del año, después de varias ruedas de fuerte tensión en las que ya había tocado la barrera de los 800 puntos. El viernes había cerrado en 787 puntos.

Según analistas financieros, el indicador que elabora J.P. Morgan acumula un salto cercano al 30% en los últimos treinta días. La suba responde a dos factores: el efecto contagio de Brasil, donde los mercados se derrumbaron tras el triunfo de Lula da Silva, y la creciente cautela de los inversores frente al escenario electoral y económico de mediano plazo en Argentina.

El lunes posterior al balotaje del 25 de octubre, la Bolsa de San Pablo cayó 13,88%, su peor jornada desde marzo de 2020, y el real sufrió su mayor caída diaria desde 1999, por la preocupación de los inversores sobre el rumbo fiscal del nuevo mandato.

Qué mira el mercado

El nivel del riesgo país muestra que el costo de financiamiento del Estado argentino sigue bajo la lupa de los mercados externos, condicionado por la volatilidad global y por la necesidad de sostener señales firmes de consolidación fiscal.

Durante la rueda, la fuerte baja del petróleo y una leve mejora inicial de los bonos soberanos (Bonares y Globales) llegaron a moderar la suba, aunque los títulos terminaron la jornada en baja.

El mercado sigue de cerca la dinámica de los activos energéticos y la evolución de las reservas internacionales. Los analistas advierten que cualquier episodio de estrés financiero o ruido político podría volver a presionar al alza las tasas de los bonos argentinos.