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Nueve de las diez familias más ricas de la Argentina figuran en los Pandora Papers con sociedades y fideicomisos offshore

Nueves de los apellidos más ricos de Argentina figuran en Pandora Papers con sociedades y fideicomisos offshore

Miembros de nueve de las diez familias más ricas de Argentina participaron en sociedades offshore para hacer inversiones inmobiliarias en Estados Unidos y Reino Unido, administrar herencias, invertir en negocios energéticos, integrar empresas extranjeras o comprar un avión, según los documentos obtenidos por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y analizados por el equipo argentino de Pandora Papers, que integra elDiarioAR

Bulgheroni, Galperin, Rocca, Pérez Compan, Rommers, Sigman-Gold, Werthein, Eurnekian y De Narváez integran el ranking de los diez más ricos de Argentina, según publicó la Revista Forbes en 2020. Todos recurrieron a compañías, fundaciones y fideicomisos radicados en Islas Vírgenes Británicas, Belice, Panamá, Bahamas y Nueva Zelanda. El equipo argentino consultó a los involucrados durante las últimas cuatro semanas y les solicitó documentación sobre sus estructuras radicadas en paraísos fiscales.

Algunos aseguran que declararon sus activos ante la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), otros respondieron que son residentes fiscales en Uruguay y en ciertos casos obviaron responder si habían declarado sus bienes offshore ante las autoridades. De las nueve familias consultadas, sólo Hugo Sigman y Silvia Gold, los sextos más ricos según el ranking de Forbes de 2020, accedieron a mostrar las declaraciones juradas ante la AFIP y el fisco español para confirmar que sus estructuras están declaradas ante los organismos.

Algunos de los consultados, además, respondieron que decidieron radicar sus sociedades en paraísos fiscales por recomendación de sus asesores financieros y de los grandes bancos globales con los que operan.

Alejandro Bulgheroni y su familia encabezan el ranking de los más ricos de Argentina en 2020, según Forbes, con una fortuna de US$5.400 millones. Junto a su hermano Carlos, fallecido en 2016, lideraron la empresa Pan American Energy (PAE), la principal compañía privada de petróleo y gas del país.

Ambos hermanos figuran como beneficiarios finales de Starcross Assets Limited, una firma de Islas Vírgenes Británicas, según un formulario de la firma Trident Trust Company, que actuó como agente registrado en el archipiélago del mar Caribe.

“Starcross Assets Limited era una compañía incorporada y administrada por JP Morgan Chase”, respondieron desde PAE ante la consulta del equipo argentino de ICIJ. De hecho, según el formulario que surge de Pandora Papers, la firma operó con JP Morgan Trust Company de Bahamas.

La offshore se creó en 2008 y sus accionistas son otras dos compañías offshore creadas en Bahamas, que, según explicaron en PAE ante la consulta, son “compañías del JP Morgan”. “Posteriormente al fallecimiento de Carlos Bulgheroni, en septiembre de 2016, JP Morgan disolvió Starcross Assets Limited”, agregaron en la petrolera. La firma fue dada de baja en 2017.

Para esa misma época es que los Bulgheroni aparecen mencionados en el formulario como los verdaderos dueños de la compañía de Islas Vírgenes Británicas en un formulario datado en junio de 2017.  

A pesar de que ambos hermanos figuran en el documento como los dueños de la compañía, en PAE afirmaron que “Starcross Assets Limited actuó como fideicomiso en beneficio de Carlos Bulgheroni”, quien, según PAE, buscaba obtener un crédito de US$10 millones para invertir en negocios en Europa.

“El mencionado crédito sólo se efectivizaría en la medida que fuera necesario, conforme al devenir de los nuevos desarrollos de negocio vinculados al trading de gas natural y la construcción de infraestructura en Europa. JP Morgan Chase participó en el financiamiento de los citados emprendimientos”.

De acuerdo con el formulario de Pandora Papers, los fondos de la compañía offshore provenían de “combustibles y gas natural”. Los activos fueron valuados en U$12,6 millones, pero PAE dice que la firma no tuvo cuentas bancarias.

“El crédito nunca se efectivizó y consecuentemente Carlos Bulgheroni nunca recibió nada del fideicomiso”, agregó la compañía. “Alejandro Bulgheroni y Pan American Energy no tienen vinculación alguna con la consulta realizada”, concluyeron.

En el formulario, Alejandro y Carlos Bulgheroni figuran con domicilios en Buenos Aires. Ante la consulta sobre si Alejandro y Carlos Bulgheroni declararon ser los beneficiarios finales de Starcross, PAE respondió: “Carlos Bulgheroni se había radicado en Italia a principios de los 2000 y fue allí donde realizó los emprendimientos de negocio mencionados. Argentina no tiene vinculación alguna con Starcross Assets Limited ni tampoco con el desarrollo de los mencionados proyectos en Europa”.

En 2020, el fundador de Mercado Libre era el empresario más rico de Argentina en patrimonio individual: US$4.200 millones. También es el más joven de la lista de Forbes. Marcos Galperin fue designado en 2010 director de Mail.ru Group Limited, una sociedad creada en 2005 en las Islas Vírgenes Británicas, según los documentos que surgen de las bases del proveedor offshore Trident Trust Company.

Mail.ru Group, es una empresa rusa de Internet. Se inició en la década de 1990 como un servicio de correo electrónico y a partir de 2013, según comScore, los sitios web propiedad de Mail.ru colectivamente tenían la audiencia más grande en Rusia.

En la lista de directores de Mail.ru Group Limited, Galperin comparte directorio con diez personas radicadas en distintos países, entre ellos Rusia, Emiratos Árabes Unidos, Sudáfrica, Hong Kong y Corea del Sur. Galperin renunció como director de la sociedad el 24 de octubre de 2013.

Ante la consulta del equipo argentino de ICIJ, Galperin respondió a través de voceros de Mercado Libre que nunca fue accionista de Mail.ru y que sólo ofició de “director independiente”, es decir, como ejecutivo. “Tuvo interés en conocer más sobre una empresa de tecnología líder en Rusia, un mercado emergente importante donde Mercado Libre no tiene ninguna participación ni presencia. También conocía a los fundadores a través de un accionista común, Tiger Global”, respondieron en Mercado Libre.

Sobre la compensación que recibió por oficiar de director independiente entre el 5 de noviembre de 2010 y el 25 de octubre de 2013, respondieron que “Marcos Galperin declara sus ingresos” y que “durante el período que se desempeñó como director independiente en Mail.ru Galperin, no residía en Argentina”.

El empresario se radicó en Uruguay entre 2002 y 2016, volvió a fijar domicilio fiscal en Argentina tras la asunción de Mauricio Macri en la Presidencia y regresó a Uruguay a principios de 2020.

La familia dueña de la multinacional ítalo-argentina Techint, cuyo fuerte es el mercado global de caños de acero para la industria petrolera y gasífera, es la tercera fortuna más grande de Argentina, con US$3.400 millones. Los negocios que lidera Paolo Rocca incluyen a Ternium y Tenaris; Tecpetrol y Tenova (energía); Techint Ingeniería & Construcción; y Humanitas (servicios de salud). A partir de 2020, Forbes sólo tuvo en cuenta parte del patrimonio de los herederos de Techint, aunque no informó las razones.

En Pandora Papers, Elena Francisca Bonatti Rocca, integrante de la gran familia de Techint, figura como principal beneficiaria de un fideicomiso creado en Nueva Zelanda, Margot Trust, según los documentos del proveedor Asiaciti Trust. La estructura se armó en marzo de 2013 para adquirir a su nombre un departamento ubicado en la calle Onslow Square, en Londres, valuado, según uno de los documentos, en 2.950.000 de libras esterlinas (otro documento eleva el valor de la propiedad a casi 4 millones de libras).

El origen de los fondos que se utilizaron para adquirir el departamento en Londres es la participación de Elena en el imperio de su familia: Techint. La mujer es hija de Roberto Bonatti, también director de Tenaris, principal compañía de la multinacional.

El protector del fideicomiso es el abogado de Techint Fernando Mantilla. En caso de fallecimiento de Elena, los beneficiarios de Margot Trust pasarían a ser otros dos miembros de la familia; y en caso de sus fallecimientos, dos fundaciones de la familia Rocca: Fondazione Hercanos Agustín y Enrique Rocca; y Fundación Hospitalaria.

En agosto de 2013, Elena y Mantilla instruyeron que se abra una cuenta bancaria en el BSI (Banca della Svizzera Italiana), en Ginebra, Suiza, a nombre del fideicomiso.

La estructura del fideicomiso offshore es compleja. El administrador del fideicomiso es la compañía Auckland Sourcing Trust Limited, de Nueva Zelanda. El fideicomitente es BSI Trust Corp Limited, una compañía del banco suizo en la isla de Malta. A su vez, esta compañía de Malta es la propietaria/fideicomisaria de otra estructura: Agomar Settlement, cuya beneficiaria principal también es Elena Bonatti y el abogado Mantilla, su protector.

El 30 de junio de 2017, los administradores del fideicomiso deciden alquilar la propiedad en Londres. También aplicaron ante las autoridades del Reino Unido para poder recibir renta por la propiedad y no pagar impuestos en ese país, según el formulario que surge de Pandora Papers.

Techint rechazó responder las consultas del equipo argentino de ICIJ sobre el fideicomiso de Bonatti, si el departamento en Londres había sido declarado ante la AFIP y si Bonatti había o no ingresado al blanqueo de capitales de 2016, como publicaron algunos medios. En cambio, se limitaron a afirmar que Elena Bonatti era residente italiana -aunque en los documentos figura con un domicilio sobre avenida Las Heras- y que falleció en febrero de 2021, “después de una larga lucha contra el cáncer”.

Techint sostuvo que “motivada por esta lucha contra la enfermedad, a fines de 2019 Elena Bonatti donó a la provincia de Corrientes el Centro Oncológico Anna Rocca de Bonatti, con una inversión de US$15 millones”. El centro médico se radicó en Curuzú Cuatiá “con profesionales médicos capacitados en Europa y tecnología de última generación para pacientes con y sin cobertura médica”.

La obra, afirmaron en Techint, tiene 2.150 metros cuadrados y “emplea 30 colaboradores entre profesionales médicos, técnicos en diagnóstico por imágenes, psicólogos, asistentes sociales, además de enfermeros y personal administrativa”, “con equipamiento médico de última generación, también donación de la señora Elena Bonatti”.

La cuarta familia más rica de Argentina, con un patrimonio de US$2.700 millones, también aparece en los documentos de Pandora Papers. Los siete hijos de Jorge Gregorio "Goyo" Pérez Companc, dueños de Molinos Río de la Plata, controlaron una firma de Islas Vírgenes Británicas con activos por U$28 millones. La compañía se destinó a desarrollar inversiones en Sunny Isles, en Miami. Jorge, Rosario, Pilar, Luis, Cecilia, Catalina y Pablo figuran como los beneficiarios finales de la sociedad: Leariver Finance Limited.

Los fondos, según registraron los dueños de la compañía de alimentos, provienen de Santa Margarita LLC, la offshore dueña de las acciones de Molinos y el resto del grupo de Pérez Companc, según un formulario del proveedor de servicio offshore Trident.

Voceros de la familia respondieron al equipo argentino de ICIJ que las inversiones se canalizaron a través de una offshore en Islas Vírgenes Británicas por “recomendaciones de los asesores en los Estados Unidos para una inversión inmobiliaria en dicho país” y aseguraron que todos los hermanos declararon ante la AFIP “su tenencia indirecta en la sociedad Leariver Finance Limited”, desde su constitución en 2014.

Un segundo formulario de Trident aportó información más completa, incluso con anotaciones a mano. Allí se señaló que la compañía sería un “vehículo de inversiones” y un “portfolio de acciones” en otras dos sociedades, “SM La Playa Holding #1 Inc” y “SM La Playa Holding #2 Inc”, que han invertido en Miami en condominios en Sunny Isles.

“Las 3 sociedades sólo tienen cuentas bancarias y se utilizaron para invertir en la sociedad La Playa Beach Associates”, dueña del terreno en Miami donde se construyeron los condominios. Actualmente, tanto Leariver Finance Limited como SM La Plata Holding #1 y #2 continúan activas.

Gregorio Pérez Companc anunció en 2009 en la Bolsa de Buenos Aires que había cedido gran parte de su patrimonio en vida y de manera directa a sus siete hijos. Para completar la transferencia, la familia creó la sociedad Santa Margarita LLC, con sede en Delaware, un territorio considerado un paraíso fiscal dentro de Estados Unidos. Esa estructura estuvo bajo la lupa de la AFIP durante siete años porque les habría permitido a los Pérez Companc no tributar impuesto a las ganancias por sus inversiones en el extranjero, como reveló elDiarioAR en diciembre de 2020.

Con un patrimonio de US$2.400 millones, Alberto Roemmers ocupa el quinto lugar del ranking de los más ricos de Argentina, según Forbes. La familia del empresario tiene el 44% del laboratorio Gador y es propietaria de Investi Farma y Rofina, una de las mayores distribuidoras del mercado farmacéutico.

Uno de sus tres hijos, el empresario y escritor Alejandro Roemmers, adquirió un avión Gulfstream G-550 en abril de 2017 por US$15 millones a través de una ingeniería offshore en las Islas Vírgenes Británicas, según los documentos de Pandora Papers. Alejandro cobró notoriedad en febrero 2018, cuando festejó sus 60 años con una fiesta de tres días para 600 invitados en Marruecos, que incluyó un concierto privado del cantante Ricky Martin. 

Meses antes de la megafiesta, el empresario creó el 3 de abril de 2017 la compañía Air 31 Holding Corp, en Islas Vírgenes Británicas, que lo tuvo como único accionista. Los formularios de Trident Trust Company, el proveedor de servicios offshore, detallaron que el objetivo de la compañía era controlar a otra firma offshore de Delaware, Air 31, que sería, a su vez, la controlante directa del avión.

Ante la consulta del equipo argentino de ICIJ, representantes de los Roemmers afirmaron “Alejandro Guillermo Roemmers no es residente fiscal en Argentina desde 2016. Es residente panameño” por lo que no debió informar la adquisición del avión a la AFIP.

Su hermano Alfredo Pablo Roemmers también aparece en los documentos de la nueva filtración. Fue accionista, beneficiario final y director de Black Stone Group Ltd., una sociedad de Belice inscripta en septiembre de 2015. El propósito de la compañía era “llevar a cabo el negocio de una sociedad de inversión”, según el acta de inscripción.

Voceros de la familia respondieron que la firma de Belice fue creada a los efectos de optimizar las inversiones financieras y que fue declarada por el empresario ante la AFIP. “Sus activos y ganancias tributaron los impuestos correspondientes (ganancias, bienes personales y aporte solidario), oportunamente”, aclararon. ¿Por qué eligió un compañía de Belice? “Esta estructura es aconsejada por los bancos para administrar más eficientemente las inversiones en distintas plazas financieras”, explicaron.

El matrimonio era en 2020 dueña de la sexta fortuna más importante del país, con US$2.000 milones. Ese año, cedieron en vida sus acciones en el Grupo Insud a sus hijos, según informaron ante la consulta del equipo argentino de ICIJ. La multinacional tiene acciones en las farmacéuticas Elea-Phoenix, Biogénesis Bagó, mAbxience, principales activos del grupo. También invierten en cine con K&S; libros (Capital Intelectual y Siglo XXI); y revistas (El Diplo). Sus operaciones centrales están en Argentina y España.

A través del laboratorio mAbxience, fabrican el principio activo de la vacuna AstraZeneza contra el Covid-19, que se envasa en México. Además, Biogénesis Bagó está en negociaciones con China para producir la vacuna Sinopharm en el país.

Sigman eligió Panamá para gestionar el portfolio de inversiones de su holding farmacéutico, el Grupo Insud GmbH, según los documentos que surge de Pandora Papers. La compañía manejó al menos US$120 millones de su nave insignia durante tres años, explicó un vocero ante la consulta.

Además, el matrimonio formó una fundación offshore para planificar la herencia de su imperio farmacéutico, una operación que luego canceló. A través de la fundación, el matrimonio cobró dividendos por más de 75 millones de euros en 2015.

Ambas estructuras fueron declaradas por el matrimonio ante la AFIP y el fisco español, lo que avalaron con documentación fiscal ante el pedido del equipo argentino de ICIJ. La historia completa fue publicada el 7 de octubre último.

En Pandora Papers hay cuatro sociedades ligadas a distintos integrantes de la familia Werthein, la séptima fortuna argentina, con US$1.900 millones. Participan en el mercado de seguros (fueron dueños de La Caja), inversiones agropecuarias y la marca Cachamai. Vendieron sus activos en Telecom y Standard Bank a ICBC, según publicó Forbes. En julio último, el grupo alcanzó un acuerdo con AT&T para adquirir la unidad de negocios Vrio Corp., dueña de DirecTV, SKY Brasil y DirecTV Go.

En Pandora Papers, Darío Werthein, quien estuvo involucrado activamente en la adquisición de Vrio Corp., figura como miembro del directorio de Ducal Investments Limited. La sociedad se creó en Islas Vírgenes Británicas el 12 de mayo de 1998 y fue gestionada por el estudio panameño Aleman, Cordero, Galindo & Lee (Alcogal). Al menos hasta enero de 2011, Darío Werthein recibía las facturas del estudio panameño que gestionaba los trámites de la sociedad, Alcogal.

La compañía tuvo distintos cambios de directorio entre 1998 y 2005 y allí asumieron, alternadamente, Dario Werthein; su esposa, Jacqueline Parisier de Werthein; y Marcelo Wegbrait (ejecutivo del Grupo W).

Carnold Overseas Limited fue creada en Islas Vírgenes Británicas, en abril de 1998. La firma Whitepine SA fue su accionista. Asumieron como directores en distintos momentos, entre 1998 y 2013, Leo Werthein, Darío Werthein, Cynthia Werthein, Alberto Martín Iribarne y Norma Gold de Werthein. Un documento de diciembre de 2010 señala que el beneficiario es Darío Werthein; que el origen de los fondos es “la herencia de su padre Leo Werthein”; y que el propósito de la compañía es hacer “inversiones financieras”. 

Hinslet Overseas Ltd. fue creada en noviembre de 1997, también en archipiélago de bandera británica. De acuerdo con un borrador elaborado por los asesores de la sociedad, Norma Gold Werthein, madre de los empresarios, es la beneficiaria final y el origen de los fondos de la compañía es una “herencia”. La firma tuvo como objetivo hacer “inversiones financieras”. Como apoderados de hecho figuran los hijos de Norma, Darío, Judith y Cynthia Werthein.

La cuarta offshore vinculada a la familia es Chai 18 Limited, creada en Islas Vírgenes Británicas. Isaías Werthein (padre de los empresarios) es su beneficiario final. El propósito de la compañía es “inversiones inmobiliarias” y controla un inmueble en Fisher Island, “el barrio más rico de Estados Unidos”, según un artículo de El País.

Fuentes allegadas al Grupo Werthein se limitaron a señalan que las firmas Ducal Investments Limited y Carnold Overseas Limited “fueron creadas para oportunidades de negocios en el exterior que finalmente no se concretaron” y que “ninguna tuvo ningún movimiento”. Sobre la sociedad Hinslet Overseas Ltd. afirmaron que “fue creada para una cuestión sucesoria de Norma Gold Werthein con sus hijos, que ella es la beneficiaria y sus hijos, únicamente apoderados”. Respecto a Chai 18 Limited, fue creada por Isaías Werthein (padre de los empresarios), quién ha fallecido y que la familia “desconoce qué destino tuvo”.

En 2020, Eduardo Eurnekian ocupó el novelo puesto del ranking de Forbes, con una fortuna de US$1.100 millones. El holding se extendió por distintos rubros, como medios de comunicación, gas y petróleo, construcción, financiero y real estate, pero su principal compañía es Corporación América, que opera 52 aeropuertos en siete países.

En los Pandora Papers figura uno de sus herederos y colaboradores en el holding, su sobrino Martin Francisco Eurnekian Bonnarens, director de Corporación América y presidente de Aeropuertos Argentina 2000. Según los documentos, el empresario figura como beneficiario final de Mayville Capital Corporation, una firma creada en mayo de 2005 en Panamá, “dedicada a la inversión financiera y el real estate”.

Los directores de la offshore son ejecutivos de Corporación América y su accionista controlante es otra sociedad, Southern Cone Foundation (de Liechtenstein). Esta sociedad radicada en Europa, en un territorio considerado paraíso fiscal, es a su vez la controlante última de CGC, la compañía de petróleo y gas de Eurnekian.

“Mayville Capital Corporation fue constituida por Martin Eurnekian en 2005, período durante el cual no era residente fiscal en Argentina”, se limitaron a informar voceros de Corporación América ante la consulta del equipo argentino de ICIJ.

Martin Eurnekian también figura como uno de los accionistas de otra firma, Viskert Enterprises, una compañía de Islas Vírgenes Británicas administrada por el estudio panameño Alcogal. Esta compañía fue creada el 12 de julio de 2012. El apoderado de esa firma es Carlos Lecueder, empresario y contador público uruguayo, quien dirige un estudio que presta servicios a argentinos, según surge de Pandora Papers.

Lecueder impulsó la construcción de las torres del World Trade Center (WTC) en Montevideo, emplazada en el Complejo del Buceo. Corporación América había presentado proyectos para ampliar y modernizar el Puerto del Buceo. La compañía opera el aeropuerto de Carrasco.

“Fue una sociedad holding, accionista de un centro comercial en Uruguay. La participación de Martin Eurnekian en dicha sociedad fue minoritaria y a título personal. La misma fue adecuadamente informada a las autoridades impositivas correspondientes. Se desconoce cualquier vínculo con el complejo del Buceo en Montevideo”, respondieron voceros de Corporación América ante la consulta.

Sobre si el director ejecutivo de Corporación América había declarado ante la AFIP ambas sociedades, voceros de la compañía respondieron que “Martin Eurnekian reside en Uruguay desde 2004”, por lo que “no es residente fiscal argentino” desde ese año. El empresario regreso temporalmente al país sólo en 2018 y 2019 “por cuestiones personales”, período en el que “declaró sus activos e ingresos ante la AFIP de conformidad con la normativa impositiva”.

Viskert Enterprises tuvo a Eurnekian entre otros 16 accionistas, todos con domicilio en Uruguay. La sociedad se disolvió el 28 de marzo de 2018, pero Corporación América sostuvo que para ese año, el empresario ya no era accionista de la sociedad.

El empresario Francisco De Narváez y su familia tenían una fortuna valuada en 2020 en US$920 millones, ocupando el puesto número diez del ranking de los más ricos. Conformaron un conglomerado de al menos cinco fideicomisos, creados en diciembre de 2004, y por los que el empresario y su familia tuvo denuncias de la AFIP por la supuesta evasión del impuesto a las ganancias entre 2004 y 2006, pero la Justicia falló a favor de los particulares en al menos tres casos entre 2015 y 2016, según los fallos aportados por los De Narváez.

La familia es heredera de la cadena de tiendas Casa Tía, que a fines de los 90 se vendió por US$630 millones, según informó su abogado. En 2020, Francisco De Narváez adquirió los supermercados Waltmart. El empresario había incursionado en política durante el kirchnerismo, espacio al que se opuso. Llegó a ganarle una elección legislativa a Néstor Kirchner y fue electo diputado. Recientemente, se acercó al presidente Alberto Fernández con quien tuvo una reunión en Casa Rosada. 

Los trusts (fideicomisos, en inglés) llevan los nombres Galeodea, Cingula, Marquise, Sunrise y Flint, según los documentos de Pandora Papers y hay decenas de resoluciones donde se autorizan distintos movimientos de dinero (que oscilan entre los US$200.000 y los US$10 millones). Los beneficiarios son Francisco De Narváez, Luis Carlos de Narváez Steuer y otros ocho familiares.

A través de estas estructuras movilizaron fondos millonarios a favor de sus beneficiarios. Los documentos surgen de los proveedores Treuco Trust Company (de Nueva Zelanda) y CitiTrust o Asiaciti como agentes registrados. Eran gestionados desde Suiza, donde también se registraron cuentas bancarias. En los Pandora Papers, además, figura una sociedad llamada Flint Investments Pte. Ltd., radicada en Singapur.

“Todos esos trust están debidamente declarados y vienen de una tradición familiar que viene de la época de mis abuelos. Sus beneficiarios son mis hijos y los hijos de mis hijos”, respondió Francisco De Narváez ante la consulta del equipo argentino de ICIJ. Los fideicomisos, agregó el empresario, “obedecen a la administración de la fortuna familiar”.

Todos los fideicomisos fueron constituidos en 2004 y con bienes de Doris Steuer, madre de Francisco, Carlos, María y Juanita De Narváez, informó el abogado de Francisco De Narváez. Ese año, la hija del fundador de Casa Tía había fallecido. 

Los beneficiarios de cuatro de estos fideicomisos, los hijos y descendientes de Doris, fueron recibiendo dinero de los fideicomisos a partir de esa fecha, agregó el abogado. “Las percepciones de dinero fueron declaradas ante la autoridad fiscal argentina por parte de los beneficiarios”, aseguró. “Al recibir estos fondos, sus beneficiarios fueron cuestionados por la AFIP”, ya que la familia De Narváez entendía que no estaban alcanzados por impuestos, lo que originó reclamos y procesos tanto administrativos como penales.

El abogado aclaró que los procesos judiciales y fiscales fueron concluidos, sin sanciones de ningún tipo para la familia y adjuntó copia de las resoluciones judiciales a favor de los De Narváez.

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ED

El laberinto de Kicillof, un "antiduhalde" obligado a reinventarse

El laberinto de Kicillof, un

Axel Kicillof recuerda el momento preciso en que su carrera dio un vuelco inesperado. Estaba en la autopista Buenos Aires-La Plata, con su esposa, Soledad Quereilhac, camino al búnker del Frente de Todos, el día de las últimas PASO. Antes de salir había recibido mensajes de Diego Santilli y Cristian Ritondo, rivales de Juntos, para felicitarlo por lo que parecía una victoria del oficialismo. Un dirigente de Morón, que acaba de participar del escrutinio de una mesa testigo, le advirtió alarmado vía Whatsapp que, pese a que esperaban un triunfo holgado, se habían sorprendido con un empate. Después de digerir el golpe, envió un texto idéntico a sus ministros y a “PBA”, el chat que comparte con los principales referentes del oficialismo en la provincia: “Ojo. El resultado no es el que dicen los boca de urna”.

A partir de ese momento, el gobernador entró en un laberinto político del que todavía busca la salida. Frustrado por no haber podido desarrollar su proyecto de gobierno y por una derrota que atribuye a factores ajenos a su gestión, y con el poder recortado por un cambio de gabinete que desnudó tensiones con intendentes peronistas y hasta con Máximo Kirchner, Kicillof quedó obligado a reinventarse.

Después de una etapa de adaptación exprés, se recostó en Martín Insaurralde y Leonardo Nardini, los jefes comunales que se sumaron a su gabinete, para fortalecer el enfoque territorial de su gobierno, involucrar a los intendentes y pacificar el vínculo con el resto de los accionistas del Frente de Todos; retomó las recorridas para reestablecer el contacto cara a cara con la gente; empezó a alzar la voz en discusiones económicas nacionales, y, decidido a pelear por la reelección en 2023, trabaja para construir una épica de la pospandemia, la épica de la reconstrucción.

El contexto no es el que imaginó al asumir. Kicillof y su nuevo jefe de Gabinete no son amigos, pero tienen buena relación, coinciden en los dos campamentos. Antes de las PASO se reunían cada 15 días, detalla el gobernador, que rechaza de plano la idea de que la designación del intendente de Lomas de Zamora implique una intervinieron de su gobierno por parte de Máximo. Asegura que en las horas posteriores a las PASO se convenció de que tenía que sumar intendentes. “Los elegí yo, en consulta con todos los sectores. Son dos intendentes con los que me llevo muy bien”, dice, sobre Insaurralde y Nardini, nuevo ministro de Obras Públicas, en diálogo con elDiarioAR, en su despacho. Los dos son cercanos a Máximo, lo mismo que la nueva ministra de Gobierno, Cristina Álvarez Rodríguez, que ocupó el mismo cargo con Daniel Scioli. “Eso es lo que más le debe haber jodido a Axel”, arriesga, socarrón, un dirigente de la Primera Sección.

Los que participaron de las negociaciones para el recambio coinciden en que el gobernador resistió el desplazamiento de Carlos Bianco, de jefe de Gabinete a jefe de asesores. No sólo porque lo considera un colaborador leal y eficiente, sino porque en el diagnóstico que Kicillof hace de la derrota no hay elementos vinculados a la gestión provincial. El malestar social que generó la pandemia y la caída estrepitosa de la economía son, a su entender, las razones del resultado.

No hay una autocrítica, ni siquiera respecto del momento del regreso de la presencialidad a las escuelas. “Fueron dos o tres semanas de diferencia con la Ciudad, no fue determinante, y en distritos del interior donde casi no se suspendió la presencialidad también perdimos”, responde el gobernador. “La sociedad fue a votar en estado de conmoción. No era un buen momento para tomar decisiones importantes. El tiempo irá poniendo las cosas en su lugar”, dice. Recuerda además que triplicaron las camas críticas en los hospitales de la provincia, lo que evitó un desborde que, afirma, sí se produjo en la Ciudad: “Las prepagas, Los Arcos, Otamendi, Suizo, la Trinidad derivaron pacientes a los hospitales de la provincia”.

Presionado por sus socios, Kicillof terminó de validar los nombres de su nuevo gabinete en un viaje relámpago a El Calafate, con Cristina Kirchner, su única jefa política. Esa visita reactivó las tensiones con los dirigentes que propiciaron los cambios, en especial con Máximo. La tirantez tiene su origen en la conformación del primer elenco del mandato Kicillof. Entonces el gobernador había ofrecido ministerios al intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi; a Malena Galmarini y Cecilia Moreau, las dos del Frente Renovador. Pero, ante la negativa, no cedió esos lugares al jefe político de ese espacio, Sergio Massa. Tampoco reservó butacas para Máximo Kirchner. Pero sí completó casilleros con nombres que le acercó Cristina: Teresa García (Gobierno), Julio Alak (Justicia) y Sergio Berni (Seguridad). Un dirigente de la Tercera Sección evalúa que ahí nació la ofensiva posterior a la derrota: “Axel los salteó a Máximo y a Sergio, y en política, los vueltos no son caramelos”.

La carrera política de Kicillof puede contarse como una serie de peleas, siempre encendidas, siempre vestidas con un relato épico. La pelea contra los fondos buitre, como ministro de Economía, en la última etapa del gobierno de Cristina. La pelea que dio como diputado opositor contra la política económica de Mauricio Macri. La pelea contra María Eugenia Vidal, como candidato gasolero, a bordo de un Renault Clío. La pelea contra el coronavirus, ya como gobernador, que derivó en la pelea con Horacio Rodríguez Larreta, cuando la Ciudad empezó a acelerar las medidas de flexibilización.

“No me reconozco como un peleador, no invento los conflictos. Tengo convicciones y eso a veces genera enfrentamientos -dice Kicillof-. Pero este es un momento distinto. Después de seis años muy duros, ahora se viene una etapa de reconstrucción, en la que el Estado debe tener un papel estratégico, como tuvo en el Plan Marshall o en el New Deal. Esa es la épica que hay que lograr, una épica positiva, la de un tren que avanza. Eso sí, esperemos que nadie se pare en la vía para no dejarnos avanzar.”

Esta semana, el gobernador dio otra pista del papel que piensa interpretar en esta nueva etapa: encabezó una reunión con el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, y los intendentes peronistas del conurbano, para organizar el control del congelamiento de los precios. “La reconstrucción tiene que tener mucha sensibilidad territorial. Por eso es importante que en esta política esté la mirada de los que más conocen el territorio, que son los intendentes. De la pandemia no se sale solo con la macro, se necesita mucha micro, políticas locales con implementación local, y eso solo se puede hacer a través de los intendentes”, dice, para justificar los cambios en su gabinete.

Los dirigentes del oficialismo en la provincia de Buenos Aires apuestan a que la renovación de nombres consolide una reformulación política del gobierno y el inicio de un cambio en el propio Kicillof. “Perdió poder, pero le va a venir bien. Hoy reconoce que la reforma en el gabinete era necesaria. Hay cambios que la realidad te impone, que terminan siendo para mejor. Hay que ver cómo evoluciona su proceso de politización. Está empezando a cambiar su lógica vanguardista, de rechazo al sistema político”, dice un referente kirchnerista que valora al gobernador.

Los cambios de gabinete fueron celebrados por un sector de los intendentes del peronismo, que había definido a Bianco como el enemigo y que todavía mira con recelo a Kicillof. Lo cuestionan por la concentración de fondos en la provincia y, en especial, por un modo de hacer política que les resulta distante y sectario. “Es falso que me llevo mal con los intendentes, o que no hablo con ellos, más allá de que algunos pueden tener críticas y enojarse conmigo”, dice el gobernador, pero enseguida aclara: “Yo no les impongo funcionarios en sus distritos. Cada uno se hace cargo de sus responsabilidades”.

Aunque no hay una postura homogénea entre los jefes comunales, las tensiones son reales y parten de una mirada contrapuesta sobre el funcionamiento del sistema político de la provincia. Es un choque de planetas, entre dirigentes con recorrido territorial y experiencia en cuidar los intereses propios, y un gobernador que no pretende conducirlos y que se formó en una cultura política que combatía la lógica de los “barones del conurbano”. Aunque no es el primer gobernador importado desde la Ciudad de Buenos Aires, Kicillof es el primer antiDuhalde, un “extranjero” que no convoca a asados ni seduce con abrazos, que no aspira a adaptase y reproducir el sistema, sino a modificarlo.

“Hay una falta de registro de la lógica política en general y de la provincia de Buenos Aires en especial. Por eso los intendentes no lo quieren a Axel ni al axelismo”, dice un diputado bonanerense, y cuenta que en una reunión reciente un concejal del interior lo definió así: “No hablan como nosotros”. Coincide en el diagnóstico un intendente cercano a Cristina. “Faltó apertura política, no se escuchó lo suficiente lo que pasaba en el territorio. Tus ideas las tenés que poner en común. Si querés imponer una lógica sin acordar con los sectores territoriales, es inviable.”

"No somos conservadores"

El gobernador insiste en que trabajó codo a codo con los intendentes en la gestión de la pandemia, pero no reniega de sus aspiraciones de renovación: “No somos conservadores. Venimos a transformar la política de la provincia de Buenos Aires. Para transformar la realidad se necesita que la política modifique su funcionamiento y administrar los conflictos con el sistema que se viene a transformar”. Kicillof también da la discusión sobre la administración de los fondos que llegan desde Nación: “Estoy tratando de fortalecer al gobierno de la provincia, que estaba ausente hace muchos años. Tenemos que ir articulando con los intendentes qué papel tiene el gobierno provincial. Los intendentes se habían acostumbrado a hacer todo ellos, porque la provincia no hacía nada”.

Las tensiones expuestas en el cambio de gabinete pusieron de relieve diferencias al interior del kirchnerismo que hasta hace unos meses solo podían distinguir dirigentes muy acostumbrados al entorno, como los esquimales, que pueden diferenciar más de treinta tonos de blanco. En cuestión de semanas, quedó claro que Kicillof no es de La Cámpora y que no es lo mismo que Máximo Kirchner. También que el hijo de Cristina Kirchner no piensa en todo como su madre.

La relación entre el gobernador y el presidente del bloque de diputados del FdT combina cuestiones políticas y personales. Aunque se conocieron de grandes, son, en política, hijos de la misma madre. “Axel habla directo con Cristina, sin pasar por Máximo. Lo que no se encuadra con Máximo y sí con Cristina entra en tensión con Máximo”, describe un dirigente que los conoce muchos a los dos. El enfrentamiento entre el hijo de la vicepresidenta y Berni es una versión extrema de esa tensión. El ministro de Seguridad reconoce la jefatura de Cristina y la autoridad institucional de Kicillof. El gobernador piensa mantenerlo en el cargo después del 14 de noviembre.

Kicillof niega que la relación con Máximo haya quedado dañada después de los cambios de gabinete. “Maxi es mi amigo, un soporte de mi gobierno y tiene una participación permanente”, dice a elDiarioAR, y discute la idea de que están peleados: “No sé qué se espera, ¿que estemos siempre de acuerdo en todo? El frente está sólido, después de una pandemia y una derrota electoral. El sistema de consultas interno se va consolidando”.

Los dirigentes del FdT que conocen la relación destacan que se llevan bien y que acuerdan en la mayoría de los temas, pero reconocen las tensiones. “Máximo dice que hay que fortalecer a Axel, pero quiere hacerlo aplicando su propia receta, y eso genera rispideces”, analiza un intendente de la Primera Sección. Las diferencias, advierte un diputado nacional por la provincia, son metodológicas: “Máximo es más contenedor de los compañeros. Axel va más para adelante sin dar explicaciones”. Un dirigente que integra la mesa chica del frente oficialista agrega: “Axel tiene una lógica de él y la sociedad, pasando por alto al sistema político. Como Cristina, pero sin ser Cristina”.

Hijos de la misma madre política, Kicillof y Máximo no tuvieron el mismo padre: el gobernador, que se incorporó al gobierno de Cristina en 2009, no llegó a conocer a Néstor Kirchner.

GS/WC

Los Fernández y el día después del 14-N: el peronismo redacta su contrato de supervivencia

Los Fernández y el día después del 14-N: el peronismo redacta su contrato de supervivencia

De la unidad en la diversidad, el abracadabra político del 2019, a la diversidad para reconstituir la unidad malherida. En la matemática del poder, el orden de los factores altera el producto. La unidad, como lo demostró el 12-S, no fue suficiente para ganar y la diversidad, que en este tiempo se tradujo en una tribuna abierta y críticas públicas, renace como un recurso del panperonismo para ordenar lo inmediato y plantear, si es posible, un destino común.

Con el 14 de noviembre casi como accidente, sin expectativas sobre el resultado, Alberto Fernández y Cristina Kirchner bosquejan el contrato de la convivencia futura que, en el capítulo político, tiene una cláusula primaria y básica: garantizar, camino al 2023, la participación y competencia interna. Fue una de las promesas que, como tantas, los Fernández no cumplieron. El presidente propuso, incluso, construir la institucionalidad al FdT, una mesa donde se definan la política y se discuta el rumbo del gobierno. La idea, no solo por la pandemia, naufragó.

"Los cinco principales dirigentes del frente tiene 70% de imagen negativa: ¿cómo se recupera credibilidad?", se pregunta un dirigente, operador todoterreno con varias terminales en Casa Rosada, sobre el día después de la general y escarba en un mal compartido entre los Fernández, Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner, el quinteto oficial. La sola su enumeración explicita otra debilidad: excluye a otros actores del dispositivo del FdT, como los gobernadores del interior, la CGT y las organizaciones.

"Alberto era el garante de que esos sectores iban a tener protagonismo y voz. Pero eso no pasó: terminamos con una agenda muy urbana y una agenda política demasiado cristinista", plantea un integrante del gabinete. Hasta el ingreso de Juan Manzur como jefe de Gabinete, el staff de Fernández fue ambeño casi de punta a punta, un porceñocentrismo que la semana pasada volvió a empantanar al gobierno en una crisis que de lejos no es fácil de procesar: el conflicto mapuche.

El jueves, el presidente se zambulló en persona en ese barro. Molesto por las críticas de la gobernadora rionegrina Arabella Carrera, Fernández redactó una carta y la hizo difundir con lo que anudó, en un solo episodio, varios errores: dio a entender que Nación se desentendía de problema -un micro déjà vu de la ocasión que Cristina Kirchner tardó en asistir a Córdoba en medio del levantamiento policial, hecho que figura como hora cero del anti kirchnerismo cordobés-, fue equívoco sobre la responsabilidad federal y, aunque puede parecer periférico, hizo circular la nota 15 minutos antes de que Gabriela Cerruti debutara como "portavoz de la presidencia". El protocolo sugería que lo contara la flamante funcionaria.

Ni hubo lecturas previas que puedan subsanar alguna línea equívoca o el tono político del texto ni Fernández delegó en un ministro en o la portavoz con rango de ministra, el protagonismo y la vocería en una disputa que es todo costo. Antes de la carta había empezado a resolverse con el envío de efectivos federales dispuesto por el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández.

- ¿Cuándo se termina de ordenar Alberto?-, pregunta, cada tanto, Antoni Gutiérrez Rubí, el consultor catalán que se convirtió en artífice de dos procesos post derrota: la campaña del Sí y el bajo perfil presidencial, con menos sobreexposición y charlas mano a mano. Es lo que en el mundo Fernández llaman, casi en clave autoayuda, "reconectar". El presidente, que históricamente subestimó a los consultores, escucha los planteos y las sugerencias de Rubí pero no siempre acata.

Según el manual del gurú catalán, que en el 2017 colaboró en la campaña de Cristina Kirchner a senadora por Unidad Ciudadana, Fernández debe estar lejos de la política, de los actos masivos y del relato militante. Rubí, validado por los Fernández, enfoca su campaña a lo que define como el "metro cuadrado de la gente", un concepto de las urgencias solitarias o más cercanas. Es un contrasta con las pancartas de la patria es el otro. En el modelo de campaña de Rubí, la patria es uno mismo.

Los ideas y vueltas sobre las movilizaciones del 17 de octubre concentran esa confusión. "Al final, hubo dos marchas y Alberto no capitalizó ninguna de las dos", se queja un armador cercano al presidente. Puede haber, con esto, otra deriva respecto al aniversario por la muerte de Néstor Kirchner, que comenzó con un acto en Lanús este sábado pero tendrá un episodio oficial, con la presencia de Fernández. Máximo Kirchner propuso que haya un acto "grande". Aún no está claro que se hará.

En la doble jornada del 17-18 se apilaron todas las contradicciones del panperonismo. La postura anti acuerdo con el FMI que expuso Hebe de Bonafini -que luego se mostró con Kicillof-, y que reforzó Amado Boudou, sembraron confusión y mensajes cruzados. El lunes los Fernández charlaron y, según cuentan en el FdT, compartieron su malestar por el tono de los discursos del domingo, que expresa a un sector militante, en general alineado con Cristina que cuestiona el manejo de las negociaciones con el fondo que lleva adelante Martín Guzmán.

"Martín está haciendo lo correcto: la demora en firmar es porque busca un mejor acuerdo porque si fuese por el FMI, ya se hubiese firmado con sus condiciones", explican en el kirchnerismo. Desde el entorno de Máximo Kirchner emiten una postura similar aunque en el discurso público, por pudor histórico o político, no hay voces K que planteen abiertamente lo que se dice en privado. Que no hay plan B, que el acuerdo es inevitable, que lo que hay que lograr es que sea lo mejor posible, sobre todo sin imposición de reformas estructurales, especifican.

Hay un hilo invisible que une todas las puntas. En el gobierno entienden que la estampida inflacionaria, que derivó en un conflicto con un sector empresario, no tiene solución sin un ordenamiento macro, cuyo principal elemento es el acuerdo con el FMI. "No hay margen para otra cosa: hay que arreglar lo mejor posible con el Fondo y de ahí, ordenar lo que se pueda ordenar, no hay resto para hacer un salariazo", plantean en el corazón del gobierno. "En todos los frentes, el ordenamiento es político", apunta un funcionario.

La cruzada de Roberto Feletti encontró como primer socio público a Kicillof que armó una cumbre con intendentes en La Plata para prometer un mega operativo de control de precios en el conurbano. Esa cruzada ofrece múltiples dobleces. En la discusión pública no intervinieron ministros como Guzmán y Matías Kulfas, a pesar de que el tema precios e inflación encabezan las las demandas al gobierno. Parece imposible planificar la macro sin un pie en el capítulo inflación, por el efecto económico pero sobre todo político, anímico y social. Tampoco abrazó esa bandera La Cámpora, al punto que "Wado" De Pedro apareció tarde en el debate.

El jueves Fernández almorzó con Manzur y los ministros Jorge Ferraresi, Gabriel Katopodis, Santiago Cafiero y Juan Zabaleta, el ala bonaerense del gobierno, lo más parecido al albertismo que se puede encontrar en este tiempo. Fue una charla larga donde se resolvió que el presidente, a 20 días de la elección, tratará de ganar centralidad en la campaña, algo que intentó el viernes cuando encabezó una reunión en Olivos con ministros e intendentes bonaerenses.

Fernández volvió, luego de varias semanas casi fuera de la campaña, a sentarse en la mesa política y lo hizo junto a Manzur, que estaba a cargo de la arenga campañista de cara al 14-N. A un mes de su irrupción como funcionario en medio de una semana traumática para el FdT, la magia inicial del tucumano, madrugador y proactivo, se esfumó casi antes de empezar.

Un informe privado de estos días, que circula solo entre suscriptores, alguno con oficina en Casa Rosada, refleja que el 59,3% de los consultados está "poco o nada de acuerdo" con el cambio de ministros. En el segmento "clase media", ese universo tan esquivo para el peronismo, el desacuerdo con esa medida sube a casi 65%. Hay un elemento adicional: el recambio de ministros lo forzó, con renuncias y una carta, Cristina pero Alberto lo hizo a las apuradas, de manera defensiva, y con un menú de opciones muy acotado.

La incorporación de Aníbal Fernández, por caso, fue un contrafuego para bloquear la propuesta de Cristina que sugirió a Sergio Berni como reemplazo de Sabina Frederic en Seguridad. Aquel registro sirve, además, para leer lo que hace y dice el funcionario bonaerense y para tratar de entender cuántas terminales, incluso antagónicas, administra la vice que esta semana volvió a mostrarse activa. Cristina encabezó dos actos, con un tono menos efervescente, sin el fuego amigo de otras exposiciones, quizá con un único objetivo: reaparecer tras la semana post derrota, esa bomba sucia que dañó a todos. Volverá, todo indica, a aparecer esta semana con alguna actividad por los 11 años de la muerte de Néstor Kirchner.

Con las semanas, el recambio de Gabinete confirmó lo que se suponía: el modelo tucumano no es, por ahora, más que un cambio de huso horario que, como dato positivo, abrió el teléfono a intendentes y gobernadores, tarea que se suponía que hacía bien De Pedro, el encargado de esa tarea. Manzur ejercita, más que la gestión, la arenga preelectoral con la ilusión de ser el artífice de una leve mejora, en el norte del país o en el conurbano, los dos territorios que están en su mapa personal.

El informe de octubre de la Universidad Di Tella, que elabora la consultora Poliarquía, muestra que a pesar de los recambios y la ráfaga de medidas económicas, la confianza en el gobierno siguió a la baja, con un promedio peor que el de la gestión de Mauricio Macri. Discriminados los cuatro componentes que conforman el Indice de Confianza en el Gobierno (ICG), hubo uno en el que mejoró la mirada: el referido a la capacidad para resolver problemas.

"El cambio de gabinete es como el control de precios: pasajero", apunta un consultor de mucho diálogo con la cima del gobierno. Si el congelamiento es hasta el 7 de enero ¿hasta cuándo sigue el nuevo gabinete?. No hay certezas, primero, si el despliegue territorial alcanzará para acercar o emparejar la elección en la provincia de Buenos Aires, El viernes, en Olivos, el presidente arengó con la idea de que es posible darla vuelta, pero nadie se anima a ese diagnóstico: Las encuestas, en general, reflejan que nada cambió demasiado.

Un sondeo de la consultora Trespuntozero aporta, entre otros, un foco interesante. En el ejercicio del "second best" refleja que la presencia de José Luis Espert y Florencio Randazzo parecen "funcionales" al Frente de Todos porque si esos dos candidatos no estuviesen, la migración hipotética de sus votantes, sería mayoritariamente a Diego Santilli que, por otro lado, solo captura 7 de los 10 votos que fueron a Facundo Manes.

Santilli logra, con poco, la diversidad que ahora aparece como objetivo central del FdT hacia el futuro y que aparece en todos los análisis del oficialismo, en particular a partir de la decisión de no permitir primarias. Se vio, en su momento, como una buena señal: se comprobó, luego, como una determinación que le restó volumen y atractivo a la elección.

Berni, que volvió a tensar con el gobierno con su postura frente al conflicto mapuche, es la figura que amenaza con abandonar el FdT y que levanta como bandera la idea de que necesita garantías de que podrá participar. Teoriza, con una proyección larga, que Máximo Kirchner quiere motorizar PASO para las presidenciales del 2023 pero ser el único candidato a gobernador en la provincia.

En La Cámpora señalan a los intendentes como los principales interesados en que no haya competencia. En el albertismo lo validan. "¿Por qué el Movimiento Evita no puede tener una lista en La Matanza? ¿O Grabois en Ezeiza? Si Espinoza y Granados ganarían sin ningún problema", explica un funcionario que admite que Fernández no empujó lo suficiente para lograr esa apertura que se vería como un atentado a la unidad pero fue, al final, un problema de táctica electoral.

Pocos días antes del cierre de listas, un intendente propuso una idea curiosa. "Traigamos a Ricardito Alfonsín que está cobrando como embajador en Madrid, que arme una lista interna en el FdT y salga por el interior a pelearle votos a Manes". Otro sugirió habilitar a Berni a competir o, incluso, se habló de incentivar a Fernando Gray, intendente de Echeverría, para que vaya con una lista peronista.

Eran los días en que la unidad parecía el remedio a todos los males, cuando la unidad parecía incluir a la diversidad.

PI

El Presidente cree que hay intencionalidad política detrás de la suba del blue, pero sabe que la escalada de precios es una señal del desconcierto

El Presidente cree que hay intencionalidad política detrás de la suba del blue, pero sabe que la escalada de precios es una señal del desconcierto

El Presidente está convencido de que detrás del movimiento del dólar blue hay motivaciones políticas, una intencionalidad. Es común escuchar en el gobierno de Alberto Fernández la idea de que con apenas 100.000 dólares se puede alterar ese mercado paralelo. No es una novedad. Pero Fernández no se engaña: sabe al mismo tiempo que lo que refleja la escalada de precios es el desconcierto. Qué va a pasar el 15 de noviembre, la duda que obsesiona a la política argentina. 

En la mirada de Fernández, en diez días de octubre los precios subieron sin ningún fundamento como no sea el clima de incertidumbre política hijo de las Paso. De la crisis de gobernabilidad que le siguió, se podría agregar. “La única explicación que hay es el desconcierto”, le dijo el Presidente a uno de los intendentes con los que habló esta semana. “La gente siente que frente al resultado electoral pueda haber una situación que se desborde”, admitió. Inflación psicológica o autoconstruida, como lo entienden en Olivos, por la cual la expectativa de inflación -o de devaluación- conduce al aumento de precios. Riesgo de cobertura, si se traslada al dólar y a la fraseología de los economistas. Fernández comprende que lo que está ocurriendo es que los precios se están moviendo cada vez más con la música del blue. Un mecanismo de autodefensa, con una dinámica propia, ingobernable, como la historia enseña. 

El congelamiento que implementó Roberto Feletti desde Comercio es consecuencia de este escenario, explican en la Casa Rosada. Su resultado, sin embargo, también es incierto. El Presidente almorzó el miércoles en la residencia de Olivos con un grupo de intendentes para afinar su participación -la de los alcaldes- en este programa. Hubo una promesa de ponerle el cuerpo, como se vio ayer en algunos municipios del conurbano. Fernández les anticipó, pudo saber elDiarioAr, que con el mismo propósito convocará el miércoles a los gobernadores a una cena en el quincho de la quinta presidencial. En el peronismo siempre se morfó, podría decir la elegante Victoria Tolosa Paz.

Fernández dice ver buena disposición entre productores y supermercadistas a hacer su contribución al programa de precios máximos. “Los veo queriendo colaborar”, comentó ayer en un encuentro reservado después de una semana difícil. “Hay más ruido en los diarios del que en verdad hay”, dijo. El ruido lo generó en realidad el fuerte comunicado que difundió el martes la Copal, la coordinadora que nuclea a los productores de alimentos, que rechazó la iniciativa y habló de falta de condiciones para el intercambio y el diálogo en el Gobierno.    

En cuanto a la política específicamente, el Presidente les pasó el miércoles una factura, parece que cordial, a los alcaldes. Pidió mayor involucramiento en la campaña, en el entendimiento de que eso es lo que escaseó en las primarias, como se ha dicho otras veces. “Confiamos en los datos que teníamos y dimos por hecho que no exigía esfuerzo de nuestra parte. Nos pasó a todos. Hoy hace falta más militancia”, les dijo allí. El clima fue bueno, dicen algunos de los que asistieron. Y la sensación general, aseguran, es que el malestar social ya se expresó, que la cachetada se encajó y el costo ya se pagó en las primarias. Qué quiere decir exactamente eso se sabrá recién dentro de tres domingos. 

Fernández viajará la noche del jueves a Roma para participar el fin de semana de la cumbre del G20, el grupo de naciones en desarrollo y emergentes, una membresía que la Argentina -y los últimos cinco presidentes- le debe a Carlos Menem, todo hay que decirlo. Saltará de allí a Escocia el lunes para la cumbre del clima de las Naciones Unidas, en Glasgow.    

Se verá qué agenda han conseguido armarle en Roma al Presidente. Ese foro que mezcla a países ricos y de ingreso medio -categoría generosa hoy para el nuestro- siempre puede traer alguna foto sorpresa. Fernández llegará con el espaldarazo que el G20 le dio días atrás a la ambición argentina de que el Fondo acceda a un recorte de la sobretasa de interés que debe pagar por  la excepcionalidad de la deuda de US$44.000  contraída por el gobierno de Mauricio Macri. También a la iniciativa de que los países más ricos redirijan sus Derechos Especiales de Giro (DEG, la "moneda" del FMI) a los países más vulnerables, de ingresos bajos y medios a través de un Fondo de Resiliencia y Sostenibilidad para reducir riesgos futuros. El directorio del Fondo no se pronunció, pero en el Gobierno se tientan con vender la piel antes de cazar el oso. Hablan de un ahorro de 10.000 millones de dólares en una década sólo por el recorte en la sobretasa, de lo que debe inferirse que apuntan a un acuerdo de facilidades extendidas -a diez años- para renegociar la deuda, como disponen los estatutos del organismo.  

La Argentina tiene que pagar US$1.800 millones de dólares en diciembre, casi US$ 19.000 en 2022 y otro tanto en 2023. Es una deuda que jamás fue pensada para ser honrada en estos plazos. La expectativa del  Presidente es cerrar el acuerdo con el FMI tan pronto se pueda, como se ha acostumbrado a decir. ¿Qué significa? “No queremos que por apurarnos perdamos algunos de los objetivos que nos hemos propuesto”, sostiene Fernández. El directorio del Fondo tiene previsto reunirse en diciembre, y en Economía confían en que podría definir el recorte de la tasa. “De allí en más habría un camino bastante abierto para poder discutir”. Martín Guzmán habló de todo esto la semana pasada en Washington con la directora Kristalina Georgieva y con David Lipton, asesor principal de la secretaria del Tesoro de EE.UU., Janette Yellen, y quien trabajó en la ingeniería del préstamo a la Argentina cuando se desempeñaba como número dos del FMI dirigido por Christine Lagarde. No hubo gran sintonía entre el hombre que diseñó el stand by que ordenó Donald Trump y el ministro Guzmán. 

El Gobierno difundió ayer temprano el encuentro que mantuvo en Washington el secretario de Asuntos Estratégicos Gustavo Beliz con el consejero de la seguridad nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan. ¿Se habló allí de un contacto en Roma entre los presidentes, en el que ha trabajado el embajador Jorge Argüello? En Washington dicen que la foto "no es imposible". Sullivan estuvo en agosto pasado en la Argentina y fue recibido con un almuerzo por el Presidente. Entonces le dio a Fernández una medida de los desafíos de la Argentina peronista en el poder político en Washington: “Presidente, con Joe Biden somos keynesianos. Pero no todos los demócratas son keynesianos, y los tenemos en lugares clave...”. Para el Presidente, con todo, la mirada en Estados Unidos se ve distorsionada por voces argentinas que deliberadamente atentan contra los intereses nacionales. Martín Guzmán, dice Fernández, le transmitió ayer un dato que recogió en su reciente visita a EE.UU.: la "confusión" que generan algunos actores que llegan a Washington para hablar mal de la Argentina. "Una comunidad antiargentina", según el Presidente.

¿Fernández negocia esta agenda sensible con verdadera autonomía? Nadie responde a eso. El Presidente abandonó la consigna “Cristina y yo somos lo mismo”, que consagró en momentos menos aciagos. Hoy dice: “con Cristina no somos iguales”, según pudieron escuchar esta semana los intendentes bonaerenses. “Cuando en su momento tomé distancia de Cristina lo hice cansado de los discursos únicos. Hoy les digo que no hay que ver nuestras diferencias como una amenaza de ruptura”, señala ahora. Alberto Fernández sostiene que aquello que fue interpretado como un gesto de debilidad y capitulación ante su vicepresidenta ha sido en realidad la manifestación de templanza de un hombre que sabe administrar las tensiones del poder y conoce sus límites. Una “virtud”, lo específico de un político, aquello de lo que para muchos carece.       

   

WC

Efecto Manzur: más diálogo con las provincias, pero sin apoyo en bloque de los gobernadores

Efecto Manzur: más diálogo con las provincias, pero sin apoyo en bloque de los gobernadores

En su intento por institucionalizar al peronismo tras la dictadura, el renovador Antonio Cafiero repetía una metáfora. Una metáfora netamente eclesiástica. “Que los cardenales elijan al Papa”, planteaba el exgobernador bonaerense. Si bien llegó a gobernar la provincia, su trayectoria quedó marcada por una frustración: la de no haber pegado el salto a la presidencia. Durante el ciclo alfonsinista, Cafiero imaginaba una liga de gobernadores del PJ poderosos y organizados, con capacidad para digitar al próximo presidente. 

El inesperado triunfo de Carlos Menem en 1989 no respondió a esa lógica. Y el sueño de establecer un club de mandatarios provinciales nunca terminó de funcionar. Más de una década después, Eduardo Duhalde ensayaría una idea similar durante su breve paso por La Rosada. Pero la consagración de Néstor Kirchner, centralizando la toma de decisiones desde la Capital, volvió a dejar trunca esa posibilidad. 

Alberto Fernández dio señales de apuntalar una Argentina más federal, cediendo protagonismo a los gobernadores. "No aspiro a ser un gran presidente, aspiro a construir una gran Argentina", aseguró junto a todos los jefes provinciales peronistas, pocos días antes de las PASO de 2019. Fue en Rosario, con Omar Perotti como anfitrión. "Un día vamos a poder decir que en el patio de la Facultad de Derecho de Rosario comenzó a gestarse una nueva Nación", se esperanzaba el gobernador de Santa Fe. El encuentro desbordaba de ilusión federalista. Pero aquella declamación quedó congelada en la foto. En una postal nostalgiosa, en realidad, en parte por culpa de la pandemia. Aunque no solamente por la irrupción del Covid. 

“Después de la presidencia de Menem y de la reforma constitucional de 1994, la competencia política se concentró en el AMBA. Además las provincias dependen mucho de los recursos de la Nación, especialmente en momentos de crisis. Y La Rosada negocia radialmente de a uno en uno”, opina la politóloga María Esperanza Casullo. 

Investigadora del populismo y el sistemas de partidos, Casullo afirma que la liga de los gobernadores ya no existe, si es que alguna vez nació. Y agrega otro punto para justificar su mirada: “Se nacionalizó el mercado de la opinión de temas políticos. Es muy difícil meter un tema de las provincias en la discusión nacional. Ni la sequía del río Paraná entró”. Si bien considera que la elección de Juan Manzur sirve para “desporteñizar” el gabinete de Fernández, existen determinantes estructurales que atentan contra la constitución de un scrum de las provincias del interior. 

Tras la paliza cambiemita de las últimas PASO, el presidente buscó darle un nuevo impulso a la alianza con los gobernadores. Para lograrlo, reemplazó al ambeño Santiago Cafiero, nieto de Antonio, por el tucumano Juan Manzur. “El problema de Santiago no era que viniera del AMBA. Era ser más albertista que el propio Alberto. Eso lo volvía muy receloso en la relación con nosotros. Juan viene de la gestión provincial, habla ese lenguaje y no está concentrado exclusivamente en cuidar a Alberto”, elogia un líder territorial. 

En funciones desde hace más de un mes como jefe de Gabinete, Manzur todavía es formalmente un gobernador más. El tucumano se encuentra en uso de licencia. Y sus colegas provinciales, en especial los del noroeste, valoran esa condición. Y le sacan todo el jugo que pueden. “Los gobernadores siempre cuidan los intereses de sus distritos antes que nada. Y en materia electoral ahora priorizan retener sus territorios”, comentan cerca del cordobés Juan Schiaretti. El Gringo es el continuador de un concepto creado por su antecesor, el fallecido José Manuel de la Sota: el del cordobesismo. Pero ya no es el único que ejerce esa suerte de prioridad por lo provincial, un poco al margen de la dinámica y la suerte nacional. El provincialismo es una mancha de aceite que ya rige en Neuquén, Río Negro, San Luis, entre otros distritos. El derrumbe en la imagen de Alberto Fernández apura ese proceso en la campaña, rumbo a las legislativas del 14 de noviembre. La ola cambiemita potenció la lógica del sálvese quien pueda electoral entre los peronistas con responsabilidad de gestión. “El objetivo de todos ahora es asegurar el territorio y contribuir desde ahí a la elección nacional”, admite un mandatario afín al presidente. 

En los últimos cinco días, Manzur se reunió cara a cara con diez gobernadores y decenas de intendentes. Fueron citas de gestión, anuncios y seguimiento de obras. Se juntó con Gustavo Melella (Tierra del Fuego), Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Ricardo Quintela (La Rioja), Oscar Herrera Ahuad (Misiones), Raúl Jalil (Catamarca), Axel Kicillof (Buenos Aires), Gustavo Valdés (Corrientes), Mariano Arcioni (Chubut) y Gerardo Morales (Jujuy). 

A Kicillof lo visitó en La Plata. Manzur cuida especialmente su relación con el bonaerense. Y también con Eduardo Wado de Pedro, el ministro del Interior que se había convertido en un interlocutor eficiente de los gobernadores. El tucumano intenta minimizar las diferencias y recelos con ambos cristinistas. 

“Tiene una mirada federal. Gracias a eso Catamarca es protagonista del norte”, destaca Jalil. Del encuentro en La Rosada el gobernador se llevó el compromiso de obras en dos rutas de su provincia y el dique Potrero del Calvillo. 

Perotti es otro de los beneficiados por el arribo de Manzur a La Rosada. Sólo en la última semana, el santafesino inauguró la obra que permite el cruce en tren sobre la laguna La Picasa, la circunvalación de la ruta que pasa por la Capital y la ampliación de un gasoducto en Rosario. Cerca del gobernador reconocen que aumentó el ritmo de trabajo y mejoró el vínculo con la Nación. Bajo la gestión de Cafiero como jefe de gabinete, Perotti había quedado en penitencia por oponerse en público al congelamiento de las exportaciones de carne.

Así, entre los gobernadores peronistas hay consenso respecto a que la entrada del tucumano al gabinete nacional mejoró el vínculo con las provincias. Lo hizo más fluido y dadivoso. Pero ese cambio no sólo se explica por los atributos y la ideología de Manzur. La derrota en las PASO potenció esa tendencia. La articulación entre La Rosada y las provincias, sin embargo, no excede la del trato uno a uno. No hubo ni hay un apoyo en bloque de parte de los gobernadores. Y tampoco existen planes claros respecto al panorama posterior al 14 de noviembre. El Frente de Todos vive al día y, por momentos, se mueve a tientas.   

“Manzur tiene ascendencia sobre los gobernadores del NOA. Pero tampoco es el jefe de ese grupo. La oleada electoral negativa además dificulta una articulación amplia. Nadie quiere quemarse con el clima nacional”, reflexiona el politólogo Diego Reynoso. Para este consultor, el tucumano quedó acotado al plano de la gestión y de la resolución de problemas cotidianos, sin capacidad para definir una estrategia de largo aliento o coordinar un armado orgánico con los gobernadores. 

AF