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El riojano Quintela suma a Máximo Kirchner a un acto y le hace prometer a Kicillof que también viajará

El riojano Quintela suma a Máximo Kirchner a un acto y le hace prometer a Kicillof que también viajará

El gobernador de La Rioja apuesta a romper un año de silencio entre el cristinismo y el kicillofismo. En La Plata relativizan la posibilidad de asistir al acto y desconfían de cualquier acercamiento con La Cámpora.

Ricardo Quintela imagina una foto que, hasta ahora, parece imposible: Máximo Kirchner y Axel Kicillof sentados en la misma mesa en medio de la guerra abierta por la conducción del peronismo. Aprovechando el acto por el 50° aniversario del asesinato del obispo Enrique Angelelli, el gobernador de La Rioja organiza una cumbre peronista para acercar a los dos dirigentes que llevan un año sin hablarse. El hijo de Cristina Kirchner ya confirmó que viajará y dejó la pelota del lado del mandatario bonaerense, que le prometió asistir, aunque todavía se resiste.

El gobernador riojano conversó con ambos dirigentes por separado, antes de abrir la convocatoria a otros mandatarios provinciales, senadores, diputados y representantes de las tres tribus peronistas. Con el líder de La Cámpora se reunió hace dos semanas, cuando el “Gitano” Quintela estaba de paso por Buenos Aires. No fue una conversación fácil: el riojano rompió su relación con el cristinismo después de disputarle la presidencia del PJ a Cristina Fernández de Kirchner en 2024. Ese episodio marcó, además, el origen de la ruptura con Kicillof, quien optó por respaldar –por lo bajo, juntando avales– a Quintela antes que a su ex líder política.

En el último año, sin embargo, el riojano comenzó un proceso de reacercamiento. En junio de 2025, se reunió con Cristina en San José 1111, poco después del fallo condenatorio de la Corte Suprema. En La Cámpora desconfiaban de Quintela por ser uno de los principales impulsores de la candidatura presidencial de Kicillof por fuera del círculo chico del kicillofismo, pero el gobernador retomó el contacto con Máximo hace unas semanas. En una oficina porteña, el “Gitano” le propuso participar del acto homenaje a Angelelli, el obispo asesinado por la dictadura militar que el Papa Francisco beatificó, y Máximo le dijo que sí.

Cristina Fernández de Kirchner recibió al gobernador de La Rioja Ricardo Quintela

Maximo escuchó de Quintela lo que quería escuchar de él, que es imposible la unidad del peronismo sin Cristina”, explica un dirigente riojano al tanto de la conversación. A partir de ese encuentro, Quintela y el líder de La Cámpora acercaron posiciones. “Máximo dice que él está dispuesto a acordar”, aseguran en La Rioja.

Quintela, que aspira a ganar visibilidad en su rol de articulador interno, se comunicó después con Kicillof. Tiene con el gobernador bonaerense una relación de confianza y, pese a que a veces se irrita con la resistencia de Kicillof a abrir su armado político, mantienen una sociedad política de cara a 2027. Lo invitó a participar. Kicillof dudó, Quintela insistió y el gobernador bonaerense le prometió que iría.

En La Plata matizan la promesa. “No es parte de nuestra estrategia, todavía no hay nada definido”, se desentienden en el kicillofismo, en donde desconfían de cualquier actividad que cuente con la participación de La Cámpora. En el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), la agrupación de Kicillof, están convencidos de que cualquier instancia de diálogo con Máximo o Cristina es una trampa. Que el objetivo del cristinismo es desgastarlos y eliminarlos del mapa político, y que cualquier gesto de acercamiento es una excusa para poder limarlo.

Si te dicen ‘Vandor’ mucho no quieren conversar”, masculla un funcionario de peso del kicillofismo. Se refiere a cuando días atrás el diputado provincial Facundo Tignanelli, mano derecha de Kirchner, comparó a Kicillof con el dirigente sindical Augusto Vandor, asesinado por cinco balazos en 1969 tras proponer un peronismo sin Perón. “Mis abuelos militaron la Resistencia Peronista, creyendo y trabajando para que Perón vuelva. No para ver cómo encontraban una alternativa con Vandor”, deslizó Tignanelli hace 20 días, en el momento de mayor tensión de la escalada comunicacional de La Cámpora contra Kicillof.

Máximo Kirchner en Parque Lezama

Desde entonces, el kicillofismo le cerró la puerta a cualquier instancia de diálogo con La Cámpora. Kicillof bajó línea de no responder a las provocaciones, de guardar silencio, pero puertas adentro está furioso. “Para Axel la cosa no tiene retorno”, grafica un dirigente del MDF de confianza que, a diferencia del núcleo duro kicillofista, está convencido de que la estrategia de La Cámpora es pegar para después negociar. Que la búsqueda es tensionar para que Kicillof ceda la candidatura a la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires, y que ese es el único motivo por el que el camporismo subió la apuesta de la confrontación con Kicillof.

Cumbre de unidad riojana

El “Gitano” Quintela se mueve con cuidado, atento a que no le suceda lo que le sucedió a Mariel Fernández este domingo. La intendenta de Moreno organizó un gran acto por el 74 aniversario de la muerte de Eva Perón e invitó a representantes de todas las tribus peronistas, incluidos Máximo Kirchner y Kicillof. Pero ninguno de los dos fue. El Gitano pretende evitar ese desenlace, que viene repitiéndose, indistintamente, en todas las actividades peronistas del último año.

En La Rioja no esconden que el deseo de Quintela es posicionarse desde un rol de armador interno que le permita tener visibilidad nacional y ganar peso por fuera de las fronteras del pago chico del PJ. Pretende ser quien consiga lo que ningún otro dirigente pudo hasta ahora: poner fin a la guerra fría entre Cristina y Kicillof antes que sea demasiado tarde. “Empecemos a caminar juntos porque a este tipo (Milei) no lo paramos”, le dijo el gobernador a uno de sus interlocutores, luego de invitarlo al acto del sábado que viene.

Otros tiempos. Ricardo Quintela y Axel Kicillof detrás de Cristina Fernández Kirchner en un acto homenaje a Néstor Kirchner, el 25 de mayo de 2023.

El desafío de Quintela no es sólo mostrar a Kicillof y Máximo en un mismo escenario, sino a toda la diáspora panperonista. El “Gitano” le anticipó la jugada a Sergio Massa cuando estuvo por Buenos Aires hace un par de semanas, pero el tigrense aún no confirmó su participación. “Si Axel y Máximo van, ni dudes que se suma”, afirmó, risueño, uno de los participantes que viaja el viernes a La Rioja.

El gobernador riojano también invitó a sus pares provinciales, incluso los que están alineados con el gobierno de Milei, como Gustavo Sáenz (Salta) o Raúl Jalil (Catamarca). No obtuvo respuesta, pero sospecha que no participarán: a excepción de Massa, gran parte del peronismo coincide en que los gobernadores son unos “traidores” y adelantan que no serán bien recibidos. Sí participarán, en cambio, los jefes de bloque peronistas que vienen resistiendo las leyes libertarias en el Congreso, Germán Martínez (Diputados) y José Mayans (Senado).

Los dirigentes kirchneristas que quedaron huérfanos en el divorcio observan la cumbre riojana del sábado con expectativa. En medio del hastío por la batalla bonaerense, predomina cierta esperanza. “Tal vez Angelelli obre el milagro”, ironiza un dirigente que estará el sábado en el escenario.

MCM/MC

Entre la motosierra y una camiseta de la Selección: así fue el primer día de Georgieva en la Argentina

Entre la motosierra y una camiseta de la Selección: así fue el primer día de Georgieva en la Argentina

La titular del Fondo pasó por el Ministerio de Economía y la Casa Rosada, donde se reunió con el Presidente y su gabinete ampliado. El Gobierno buscó exhibir respaldo internacional en la antesala de una nueva revisión del programa.

Kristalina Georgieva eligió despedirse de su primera aparición pública en Buenos Aires con una pregunta que, para muchos, sonó más cerca de la ironía que del aliento. Después de casi una hora de conferencia de prensa junto a Luis “Toto” Caputo, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional dejó de lado los tecnicismos, miró a la sala y lanzó: “¿Ustedes, los argentinos, pueden ser perseverantes para transformar el país?”. La frase, repetida varias veces y pronunciada por la máxima autoridad del organismo al que el país más le debe en todo el mundo, provocó un breve silencio antes de despertar algunas sonrisas incómodas entre los presentes. “El escepticismo tampoco es malo”, remató enseguida, consciente quizá de que el comentario admitía más de una lectura.

La escena terminó condensando el tono de una visita cargada de gestos políticos: la primera de un director gerente del FMI a la Argentina desde que Christine Lagarde desembarcó en Buenos Aires en 2018, en pleno gobierno de Mauricio Macri. La jornada había comenzado unos minutos antes, en el histórico quinto piso del Ministerio de Economía. Allí, en el despacho de Caputo, el ministro recibió a Georgieva con un regalo bien argentino: una camiseta de la Selección Nacional, antes de que ambos descendieran para ofrecer la conferencia de prensa en el Palacio de Hacienda. El gesto distendido buscó imprimirle un clima de cercanía a una reunión atravesada por una agenda mucho más exigente que protocolar.

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, con Luis Caputo en la sede del Ministerio de Economía, este lunes.

La titular del organismo llegó al país para una estadía de dos días que combina gestos políticos, reuniones técnicas y contactos con empresarios, académicos y representantes del sector energético. El momento central de la jornada, sin embargo, estaba reservado para la Casa Rosada. Tras la conferencia, Georgieva y Caputo recorrieron las pocas cuadras que separan ambos edificios para reunirse con Javier Milei en el despacho presidencial, donde también participó el director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo, Nigel Chalk.

La imagen del encuentro volvió a reunir varios de los símbolos que el Presidente suele exhibir ante los visitantes extranjeros. Sobre la mesa del despacho permanecía la motosierra convertida en emblema del ajuste libertario. Después de la reunión privada con Milei, Georgieva también participó del gabinete ampliado que encabezó el Presidente, una fotografía cuidadosamente buscada por la Casa Rosada para exhibir el respaldo institucional del organismo al rumbo económico del Gobierno.

En público, la directora gerente del FMI no ahorró elogios. Destacó los avances del programa económico, reivindicó la consolidación fiscal y sostuvo que la reforma laboral aprobada este año puede transformarse en un incentivo para ampliar el empleo formal. También puso el foco en el potencial energético argentino, al señalar que la seguridad energética constituye una de las principales ventajas competitivas del país.

Kristalina Georgieva se sumó a la reunión de gabinete ampliado que encabezó Milei.

Detrás de las fotografías y las declaraciones, la visita tiene un objetivo mucho más concreto: encaminar la tercera revisión del acuerdo de Facilidades Extendidas, paso indispensable para habilitar un nuevo desembolso del organismo. La revisión está prevista, en principio, para septiembre y llega en un contexto singular: la Argentina continúa siendo, por amplio margen, el principal deudor del FMI, con un crédito pendiente de 42.552 millones de Derechos Especiales de Giro (DEG), equivalentes a unos US$57.700 millones. Esa exposición representa cerca del 35% de toda la cartera de préstamos vigente del Fondo y es casi cuatro veces superior a la de Ucrania, el segundo país de la lista. El actual programa, por US$20.000 millones, fue acordado en abril de 2025 y ya implicó desembolsos por alrededor de US$15.800 millones.

Reformas

Según pudo saber elDiarioAR, buena parte de las conversaciones con Milei giró alrededor de las reformas estructurales comprometidas por el Gobierno, con la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central como principal prioridad. Ese proyecto figura desde hace años entre los reclamos históricos del Fondo y, según el cronograma vigente, debía estar aprobado antes de septiembre. Aunque el Gobierno decidió postergar algunas semanas su presentación, la iniciativa ingresará al Congreso durante los primeros días de agosto y en la Casa Rosada incluso evalúan que sea el propio Milei quien la anuncie, posiblemente mediante una cadena nacional. El texto buscará blindar la independencia del Banco Central, prohibir por ley el financiamiento monetario del Tesoro, restringir el reparto de utilidades y endurecer las condiciones para remover a sus autoridades.

Con la motosierra en primer plano, Javier Milei recibió en su despacho a la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva.

La agenda de reformas, sin embargo, no termina allí. También permanece pendiente la reforma tributaria comprometida para antes de fin de año, un proyecto que el Fondo considera clave. En la antesala de un año electoral y con una recaudación que continúa mostrando signos de debilidad, el oficialismo admite cada vez con mayor naturalidad que el margen para avanzar con cambios de alto costo político es mucho más estrecho de lo que imaginaba meses atrás.

Tras su paso por la Casa Rosada, la agenda de Georgieva continuó este lunes en el Palacio Libertad, donde mantuvo un encuentro con estudiantes de la UBA, la UCA, la Universidad Torcuato Di Tella y la Universidad de San Andrés. Por la noche compartirá una cena con referentes del ámbito económico y empresarial. Mañana viajará a Neuquén para recorrer Vaca Muerta, donde visitará Loma Campana —el desarrollo insignia de YPF y Chevron— y mantendrá intercambios con trabajadores y ejecutivos del sector, entre ellos el presidente de YPF, Horacio Marín. La elección de ese destino no es casual: el Gobierno considera al complejo energético como la principal fuente estructural de generación de divisas para los próximos años. Después regresará a Buenos Aires y el miércoles partirá rumbo a Montevideo, en una gira regional que, llamativamente, no incluirá una escala en Brasil, la mayor economía de América Latina.

PL/CRM

La jefa del FMI en la Argentina de Milei: el país que más le debe, la meta fiscal ya rota y la reforma previsional en el horizonte

La jefa del FMI en la Argentina de Milei: el país que más le debe, la meta fiscal ya rota y la reforma previsional en el horizonte

La titular del Fondo Monetario Internacional está en Buenos Aires en su primera visita desde que asumió el libertario. Detrás del gesto político hay una agenda de fondo: el mayor deudor del organismo viene de incumplir por primera vez la meta fiscal acordada y tiene pendiente una batería de reformas que están en discusión ante el organismo. El proyecto de Máximo Kirchner.

Kristalina Georgieva pisa suelo argentino este lunes por invitación expresa de Javier Milei, en la primera visita de un director gerente del FMI al país desde que Christine Lagarde estuvo en 2018, durante la presidencia de Mauricio Macri. La jefa del Fondo Monetario viene a conocer a su principal deudor: al 23 de julio de 2026, la Argentina le debe al organismo 42.552 millones de Derechos Especiales de Giro (DEG), equivalentes a unos US$57.753 millones al tipo de cambio que informa a diario el propio organismo.

El país es, por lejos, el mayor deudor individual del Fondo: concentra el 34,5% de toda la cartera de créditos pendientes de cobro del organismo (123.170 millones de DEG en total), muy por encima de Ucrania, segundo en el ranking con apenas el 8,9%. Si se mira solo la ventanilla de créditos no concesionales —el Departamento General, por donde se canalizan los préstamos ordinarios como el argentino—, la proporción trepa al 45,9%: casi uno de cada dos dólares prestados por el núcleo financiero del FMI está colocado en el país.

Esa montaña de deuda tiene tres capas. La base es el stand-by de US$44.500 millones que el FMI le aprobó a Macri en 2018, el mayor crédito otorgado por el organismo hasta entonces; ese préstamo fue refinanciado en 2022, durante la presidencia de Alberto Fernández, mediante un acuerdo de Facilidades Extendidas que evitó la cesación de pagos pero no redujo el capital adeudado. Sobre esa base —que al momento de firmarse el programa actual, en abril de 2025, rondaba los US$42.000 millones—, el gobierno de Milei acordó un nuevo Extended Fund Facility (EFF 2025) que habilitó un financiamiento adicional de US$20.000 millones, de los cuales ya se desembolsaron cerca de US$15.800 millones. En criollo: alrededor de tres cuartas partes de la deuda actual con el FMI es la herencia de los acuerdos de Macri y Fernández, y aproximadamente un cuarto es deuda nueva tomada por Milei en poco más de un año.

Detrás de esa arquitectura financiera está, en última instancia, Estados Unidos. Washington es el principal accionista del FMI, con el 16,49% de los votos, y al ser el único país que supera el umbral del 15% tiene poder de veto de facto sobre las decisiones que exigen una mayoría del 85%, como la aprobación de nuevos programas o cambios de cuotas. Esa centralidad es la que explica por qué la visita de Georgieva no puede leerse solo en clave técnica: el alineamiento explícito de Milei con Donald Trump —desde los elogios públicos hasta los gestos de política exterior— opera, en los hechos, como una moneda de cambio adicional en la relación con un organismo donde buena parte de la última palabra la tiene la Casa Blanca.

Christine Lagarde estuvo en el país en 2018, cuando Mauricio Macri recibió el mayor préstamo en la historia del FMI.

Por eso la escala de Giorgieva tiene, ante todo, un contenido político: es un respaldo explícito al programa económico de Milei en la previa del tramo final de su gestión y de cara al año electoral 2027. Pero la visita también llega en un momento clave del calendario técnico con el Fondo. Según el dossier “FMI-Argentina: puntos clave de la visita del organismo”, elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en julio de 2026, “se presume que la presencia de Giorgieva ayudará a apuntalar la tercera revisión del Extended Fund Facility 2025 (EFF 2025), referida a las metas al 30 de junio, instancia clave para habilitar un nuevo desembolso”.

La meta incumplida

La Argentina llega a esa revisión con la meta fiscal ya incumplida. Según el mismo informe de CEPA, “en junio, el Gobierno registró un déficit primario de $696.843 millones que le impidió cumplir, por primera vez, la meta fiscal con el FMI. En el primer semestre el superávit fiscal alcanzó $6,3 billones, quedando $573.974 millones por debajo del objetivo acordado a junio de 2026”. El desvío se produjo, además, después de que el organismo ya le hubiera bajado la vara al Gobierno: “El incumplimiento ocurrió incluso después de que el organismo flexibilizara la meta en mayo en $1,6 billones, reduciéndola de $8,5 billones a $6,9 billones”. Caputo atribuyó el resultado de junio a la postergación del pago de Ganancias de personas humanas y al pago del medio aguinaldo, aunque reconoció públicamente que el margen para seguir ajustando es cada vez más chico: “Para eso tenés que recaudar más porque seguir generando superávit vía ajuste ya es muy difícil. Estamos en un nivel de gasto de 15 puntos del Producto Bruto Interno. Para dar una idea, es el nivel de gasto que había en los 90 y es 10 puntos menos de lo que fue el pico hace ocho años”, dijo el ministro en el programa Economía de Quincho.

El desafío para lo que resta del año es todavía mayor. Según CEPA, “la meta para diciembre de este año exige un superávit de $16,3 billones, lo que implica que el Gobierno debería acumular $10 billones adicionales de superávit entre julio y diciembre para cumplir con ese objetivo”. Proyectando el resultado fiscal con la estacionalidad del año pasado, el Tesoro llegaría a acumular $10,5 billones para fin de 2026, es decir, “le faltarían, según esta proyección, unos $5,7 billones para cumplir con las exigencias del organismo”. El propio dossier concluye que, si se repite el patrón de los primeros dos años de gestión de La Libertad Avanza —dos tercios del superávit concentrados en el primer semestre y apenas un tercio en el segundo—, “el cumplimiento de la meta fiscal de fin de año resulta sumamente improbable”.

Resultado fiscal acumulado y metas del FMI.

A la par de la meta fiscal, hay otra tensión de fondo entre el Fondo y el equipo económico: el regreso a los mercados de deuda. El Programa Financiero del Gobierno prevé emisiones por US$4.000 millones en 2026, de los cuales ya habrían ingresado unos US$3.200 millones a través de préstamos garantizados por el Banco Mundial y el BID. Para 2027, el propio esquema oficial “no prevé realizar nuevas emisiones de deuda en moneda extranjera durante todo 2027”, mientras que el FMI, en su segunda revisión del EFF 2025, proyectaba emisiones por US$5.000 millones en la primera mitad del año y US$8.000 millones para todo 2027. Según CEPA, “para el FMI, resulta imprescindible que la Argentina vuelva a los mercados internacionales de crédito. Para el ministro Caputo, eso puede esperar y, de hecho, busca evitarlo”, en la apuesta de que el propio mensaje de “no necesitar al mercado internacional” ayude a bajar el riesgo país.

Ese contraste de expectativas se completa con la agenda de reformas estructurales que el Fondo dejó planteadas en la segunda revisión del acuerdo, con vencimientos concentrados a fines de este año y del próximo. Entre ellas figuran una reforma tributaria integral —que contempla eliminar exenciones impositivas, bajar el umbral de Ganancias para alcanzar a al menos el 20% de la población, subir las escalas del Monotributo y reemplazar Ingresos Brutos por un IVA dual provincial— con plazo hasta fines de diciembre de 2026; un registro de riesgos de cumplimiento tributario y un plan contra el lavado de dinero, ambos con el mismo vencimiento; y una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central orientada a fortalecer su independencia, que el Gobierno ya empezó a impulsar en el Congreso.

A esa lista se suma la reforma previsional: según CEPA, “con una base de propuesta ya planteada por el FMI, el Gobierno deberá presentar el proyecto final a fines de diciembre de 2027”, es decir, recién en un eventual segundo mandato si Milei logra la reelección.

El cronograma de pagos y desembolsos con el FMI.

El cronograma de pagos con el organismo explica, en gran medida, por qué esta relación no admite pausas. Según el informe de CEPA, en el segundo semestre de 2026 vencen US$1.130 millones de capital y US$1.694 millones en intereses, con desembolsos esperados por apenas US$863 millones. En 2027 los vencimientos de capital saltan a US$4.408 millones, más US$3.256 millones en intereses, con desembolsos previstos por US$1.725 millones. Los años siguientes profundizan esa tendencia: en 2028 vencen US$6.568 millones de capital y US$2.934 millones en intereses, y en 2029, US$8.066 millones de capital y US$2.504 millones en intereses. “Los desembolsos restantes del organismo se realizan dos veces al año (enero y julio) entre julio de 2026 y enero de 2029. Estos cubren apenas el 60% de los pagos de intereses hasta esta fecha, pero sirven como un buffer frente a los pagos que debe enfrentar el Gobierno, no solo con el FMI, sino que con el resto de acreedores”, señala el dossier.

Ese es el trasfondo que acompaña la escala de Georgieva: una foto de respaldo político al Gobierno, en un año en el que los mercados todavía dudan de la capacidad argentina de honrar sus compromisos y del resultado electoral de 2027, combinada con una revisión técnica que llega con la meta de junio ya perdida y un cúmulo de reformas —tributaria, previsional, financiera— que definirán buena parte de la agenda económica del oficialismo, gane o no un segundo mandato.

Máximo Kirchner propone discutir qué parte de la deuda es “legítima”

En paralelo a la visita de Georgieva, el diputado nacional Máximo Kirchner presentó junto a otros trece legisladores de Unión por la Patria un proyecto de “Ley Marco de Defensa de la Posición Argentina frente a los Organismos Financieros Internacionales y Reforma del Convenio Constitutivo del Fondo Monetario Internacional”. El objetivo declarado es discutir qué parte de la deuda es “legítima”: “Recuperar para el Congreso la decisión sobre el endeudamiento externo, distinguir lo que la Argentina debe pagar siempre (la cuota) de lo que fue una decisión política tomada por fuera de las reglas (el excedente), y dejar planteada —puertas adentro con ley propia, puertas afuera como agenda de negociación— una salida sostenible que no dependa de un nuevo ajuste”. No es la primera vez que Kirchner marca distancia pública en esta materia: en julio de 2022 renunció a la jefatura del bloque de diputados del Frente de Todos en desacuerdo con el rumbo económico del entonces ministro Martín Guzmán, en medio de la negociación y renegociación del acuerdo con el FMI por la deuda tomada durante el gobierno de Macri, un quiebre hacia Alberto Fernández que fue definitivo.

Martín Guzmán, entonces ministro de Economía; Sergio Massa, jefe de la Cámara de Diputados, y Máximo Kirchner, jefe del bloque del Frente de Todos, cuando el gobierno de Alberto Fernández discutía en plena pandemia la renegociación de la deuda con el FMI.

El proyecto de Kirchner se organiza en siete títulos. Fija principios rectores como la soberanía económica y la “corresponsabilidad acreedor-deudor”; instruye al Poder Ejecutivo a impulsar ante el board del FMI una reforma del Convenio Constitutivo en cuatro ejes —que el Artículo VI para administrar la fuga de capitales deje de ser discrecional y pase a ser obligatorio, la creación de una “Facilidad de Recuperación Soberana” para exposiciones extraordinarias, una excepción a la uniformidad de los plazos de recompra y un principio de corresponsabilidad institucional del propio Directorio—; reconoce la regulación de la cuenta capital como herramienta permanente; y exige que toda operación de crédito con organismos financieros internacionales sea aprobada por ley del Congreso, con expediente técnico completo y prohibición expresa de DNU o decreto delegado. Crea además una Comisión Bicameral de control con acceso a información reservada, y establece una regla fiscal permanente: un techo de deuda pública externa equivalente al 200% de las exportaciones de los últimos tres años, superable solo con mayoría de dos tercios.

El texto no plantea desconocer la deuda ni suspender pagos, sino revisar el tramo que —sostiene— excede los parámetros normales de acceso del FMI: según los fundamentos del proyecto, el stand-by de 2018 fue el mayor de la historia del organismo y equivalió a 1.110% de la cuota argentina, muy por encima del límite entonces vigente (145% anual y 435% acumulado). El excedente cuestionado ronda, según el cálculo del propio proyecto, los US$37.800 millones si se toma el límite de acceso vigente en 2018, o unos US$30.000 millones si se toma el límite actual, más generoso (200% anual y 600% acumulado desde diciembre de 2024). Para ese tramo, la iniciativa propone una renegociación a entre 20 y 30 años, con período de gracia, sin sobrecargos y con pagos atados al crecimiento, las exportaciones y las reservas del país. El proyecto invoca además una evaluación de la Oficina de Evaluación Independiente del FMI, publicada en diciembre de 2024, que reconoció que el programa de 2018 quedó en una “zona gris” de sostenibilidad, y un informe de la Auditoría General de la Nación de 2023 que documentó que el acuerdo se firmó sin dictamen previo del Banco Central, sin traducción oficial y sin intervención del entonces órgano competente en materia de crédito público.

La iniciativa llega, además, con una disposición transitoria dirigida al acuerdo vigente con Milei: si se sanciona la ley, el Poder Ejecutivo tendría 90 días para enviar al Congreso un proyecto de ratificación o rechazo del programa actual, que fue instrumentado por el DNU 179/2025 y nunca tuvo aprobación por ley del Congreso en los términos que exige la Ley 27.612. Se trata, por ahora, de un proyecto de un bloque opositor sin mayoría propia en ninguna de las dos cámaras, por lo que su tratamiento y eventual aprobación dependerán de una discusión legislativa que recién empieza.

MC

Georgieva se reunió con Milei y Caputo: "No va a haber necesidad de un nuevo financiamiento del FMI"

Georgieva se reunió con Milei y Caputo:

La jefa del organismo multilateral brinda una conferencia con el ministro de Economía. Dio un fuerte apoyo al programa del Gobierno. Habló del nivel de empleo, la actividad de las PyMEs

La directora del FMI, Kristalina Georgieva, expresó un fuerte respaldo a la gestión económica de Javier Milei y en una conferencia al lado del ministro Luis Caputo negó que el país necesite volver a tomar un préstamo del organismo multilateral. “No va a haber necesidad de un nuevo financiamiento del FMI”, aseveró la búlgara, que llegó este lunes a Buenos Aires por primera vez.

Tras la conferencia en el Ministerio de Economia, la jefa del Fondo cruzó hacia la Casa Rosada y se reunión con Milei en su despacho. El Gobierno comunicó la foto del Presidente con la titular del organismo junto a la emblemática motosierra que simboliza el ajuste libertario.

Georgieva abrió su intervención en el microcine de Economía con un balance elogioso del “marco macroeconómico y la estabilidad financiera” del país. “Una escena más saludable desde la posición fiscal”, dijo, al señalar que “el déficit primario cambió a superávit”. Agregó que “no estoy preocupada por la posición externa de Argentina” y sostuvo que “la confianza del mercado ha regresado”. Sobre la inflación, remarcó que “es una presión para todos pero en especial para los pobres”, y dijo que el organismo observa “buena proyección de inversiones” y valoró “el marco del RIGI”, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones que impulsó el Gobierno. Planteó, además, que la prioridad hacia adelante es “crear puestos de trabajo y elevar el consumo para que mayor cantidad de pequeñas empresas puedan ser prósperas”.

La titular del FMI apeló también a su propia experiencia personal para respaldar el proceso económico argentino. “Sé que la transformación que está atravesando Argentina es difícil. Lideré tres de ellas, en mi país, Bulgaria”, dijo, y sostuvo que “la perseverancia y contar con estabilidad macroeconómica y financiera, así como abrir la economía, trae sus beneficios”. “La transformación es difícil, pero cuando es exitosa nos llena de confianza”, agregó.

Consultada sobre si el organismo aportará nuevos fondos frescos a la Argentina y sobre la posibilidad de una salida de capitales de los mercados locales, Georgieva respondió que “los riesgos siempre están allí, tienen que gestionarse” y que ve “una completa alineación” en contar con “buffers de tipo fiscal” como los que, dijo, se vienen ejerciendo en la Argentina. Fue en ese tramo cuando lanzó la definición principal de su intervención: “No tenemos necesidad de que Argentina vuelva a volver al FMI. El país está por un buen camino y no va a haber necesidad de un financiamiento del FMI”. También afirmó: “No me preocupa que Argentina no tenga el dinero para pagar”, y llamó a “seguir comprando”, en referencia a la acumulación de reservas por parte del Banco Central.

Sobre los sectores que explican el desempeño reciente de la economía, Georgieva destacó “un fuerte desempeño en gas, petróleo y energía”, que dijo está “arraigado en la mejora de la confianza”. Reconoció, en cambio, que “es difícil elevar la economía” en sectores como “construcción, logística y servicios”, y señaló tres áreas con margen de mejora: ampliar el mercado de capitales y el acceso a créditos hipotecarios, remover obstáculos físicos al crecimiento —mencionó específicamente la construcción de rutas— y avanzar en la formalización del empleo. En ese punto planteó que, si bien “el desempleo no es alto” en la Argentina, “una gran parte” del trabajo es informal, y calificó a la reforma laboral impulsada por el Gobierno como “una parte muy sana” de ese proceso. Cerró el capítulo laboral con una definición más crítica: consideró que el mercado de trabajo argentino “no es suficientemente vibrante” y remarcó la necesidad de sostener “un crecimiento fiscal responsable”.

Las definiciones de Georgieva llegan pocos días después de que el propio Gobierno reconociera el primer incumplimiento de la meta fiscal acordada con el FMI, correspondiente al segundo trimestre de este año, y en la antesala de la tercera revisión del programa vigente, de la que depende un nuevo desembolso. El respaldo explícito de la titular del organismo a la continuidad del esquema económico, sumado a su descarte de la necesidad de un nuevo acuerdo de financiamiento, opera como una señal política hacia los mercados en un año marcado por la incertidumbre electoral de cara a 2027.

Giorgieva completará su agenda este lunes con una conferencia en el Palacio Libertad. Y este martes tiene previsto viajar a Vaca Muerta, donde recorrerá yacimientos junto al presidente de YPF, Horacio Marín.

MC

Organizaciones sindicales, sociales y políticas se movilizaron en rechazo a la visita de Georgieva

Organizaciones sindicales, sociales y políticas se movilizaron en rechazo a la visita de Georgieva

La concentración se llevó a cabo en el Ministerio de Economía, ante la visita de la directora gerente del FMI.

Organizaciones sociales, sindicales y políticas se concentraron en la puerta del Ministerio de Economía, en rechazo al Fondo Monetario Internacional (FMI), en momentos en que su directora, Kristalina Georgieva, y otras autoridades de la entidad, visitaban el edifcio para reunirse con el ministro de Economía, Luis Caputo.

La Central de Trabajadores de la Argentina (CTA Autónoma y Trabajadores), la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y La Cámpora, que además difundió un video en redes sociales en contra del FMI, fueron los impulsores de esta manifestación.

Bajo la consigna “fuera ingleses de Malvinas, fuera FMI de Argentina”, la marcha finalizó en Casa Rosada con críticas a Georgieva por considerarla coresponsable del plan económico implementado por el Gobierno Nacional.

De acuerdo a las consignas que expresaron las agrupaciones participantes, el organismo actúa como un cogobernante que prioriza los intereses financieros internacionales por encima del bienestar social y el desarrollo soberano de nuestro país.

Asimismo, repudiaron los acuerdos que el Ejecutivo mantiene con el FMI porque consideran que generan más pobreza, imponen ajustes fiscales, destruyen el poder adquisitivo de los ciudadanos, mientras que precarizan el trabajo.

En la misma línea, denunciaron que las metas fiscales del Fondo establecen “techos a las paritarias” y colocan a los salarios de los trabajadores y a los haberes jubilatorios “muy por debajo de la inflación”.

También indicaron que los esquemas del FMI le “exigen” reducir el gasto público al Estado, situación que impacta directamente en las tarifas de los servicios públicos y provocan aumentos significativos.

ATE definió un paro nacional con movilización hacia el Ministerio de Economía, para el lunes 3 de agosto, para reclamar un aumento salarial de emergencia y manifestarse en contra del “vaciamiento” de organismos públicos y despidos en el Estado y las dos CTA, junto a la CGT, acordaron participar de la tradicional movilización de San Cayetano, el próximo 7 de agosto, mientras planean avanzar con nuevas medidas de fuerza o un posible paro general.