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Detuvieron en El Bolsón a Facundo Jones Huala, líder de la RAM, prófugo desde febrero de 2022

Detuvieron en El Bolsón a Facundo Jones Huala, líder de la RAM, prófugo desde febrero de 2022

Este lunes a la madrugada detuvieron a Jones Huala en la Reserva forestal Loma del Medio - Río Azul, un área protegida ubicada en cercanías de la localidad de El Bolsón, departamento Bariloche. El líder de la agrupación Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) se encontraba prófugo de la Justicia de Chile desde el 15 de febrero de 2022 cuando debía presentarse ante los tribunales luego de que un fallo le revocara su libertad condicional.

Así lo confirmó la gobernadora de Río Negro, Arabela Carreras: "Jones Huala fue detenido en El Bolsón a las 4 de la mañana. Estaba en estado de ebriedad. Había violado un domicilio, en busca de refugio. Policía de la provincia venía realizando operativos para su búsqueda. Finalmente, se dio con esta persona, tras un llamado de una vecina por disturbios en el hogar".

De acuerdo a El Cordillerano, personal de policial capturó a Francisco Facundo Jones Huala, en la zona de El Bolsón. El líder mapuche pudo ser localizado tras la denuncia de una mujer que divisó a un extraño en el patio de su casa. Con ese dato, personal policial acudió al lugar y tras recorrer el terreno, dieron con una persona acostada en el quincho de la casa.

De acuerdo al medio rionegrino, el líder de la RAM "vestía una pollera de jeans hasta la rodilla y una blusa color negro con tachas doradas y una remera manga larga floreada debajo de la misma y tras el pedido de identificación, este se identificó como Jones Huala". 

"A partir de la determinación de la fuga de Jones Huala en Chile, y la posibilidad que se trasladara a la Patagonia para refugiarse, la Policía de Río Negro y el Ministerio de Seguridad de la Provincia llevaron a cabo distintos operativos, que incluyeron intensos trabajos de búsqueda a través de sus unidades especiales y de la Brigada de Investigaciones para poder dar con su paradero. En la jornada de hoy, dichos esfuerzos rindieron sus frutos", reza el documento con firma del Gobierno de Río Negro.

Tras su detención, se reactivaron los trabajos coordinados con la Justicia Federal y con la Justicia Ordinaria respecto a pasos procesales a seguir dado que Jones Huala presenta vigente una alerta azul de Interpol, que apunta a socavar información "sobre la identidad de una persona, su paradero o sus actividades delictivas en relación con una investigación penal".

En el marco de una causa provincial podría ser imputado por distintos cargos.

El dirigente mapuche fue condenado a 9 años de prisión por ser el autor de los delitos de incendio y portación ilegal de arma de fuego ocurrido en el fundo Pisu Pisué, en diciembre de 2016. El 11 de febrero de 2022, el líder de la RAM dejó de presentarse ante los tribunales de Temuco, en Chile, para acreditar su domicilio de acuerdo a la exigencia que debía cumplir para poder gozar del beneficio de libertad condicional, y el 15 de ese mes fue declarado “prófugo” por el gobierno de ese país.

Jones Huala debía retornar a prisión tras permanecer 24 días en libertad, una vez que la Corte Suprema de Justicia de Chile hizo lugar al recurso que presentó el gobierno del ex presidente Sebastián Piñera para revertir el fallo que le permitió cruzar el umbral del Centro de Cumplimiento Penitenciario de Temuco.

La detención del líder de la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), quien se encontraba prófugo de la Justicia de Chile desde el 11 de febrero de 2022, se produjo tras varios meses de investigaciones de la fuerza de seguridad rionegrina, que tuvieron su resultado en la madrugada de hoy.

En el procedimiento, los efectivos de la Policía rionegrina atraparon a Jones Huala mientras se encontraba escondido en el quincho de la vivienda de una vecina del barrio La Esperanza.

A partir de la determinación de la fuga de Jones Huala en Chile, y la posibilidad que se trasladara a la Patagonia para refugiarse, la Policía de Río Negro y el Ministerio de Seguridad de la Provincia llevaron a cabo distintos operativos, que incluyeron intensos trabajos de búsqueda a través de sus unidades especiales y de la Brigada de Investigaciones para poder dar con su paradero. En la jornada de hoy, dichos esfuerzos rindieron sus frutos.

Inmediatamente se produjo su detención al tiempo que se está trabajando de manera articulada con la Justicia Federal y con la Justicia Ordinaria respecto a pasos procesales a seguir.

Actualmente Facundo Jones Huala presenta vigente una ALERTA AZUL de INTERPOL, destinada a conseguir más información sobre la identidad de una persona, su paradero o sus actividades delictivas en relación con una investigación penal.

Actualmente el Juzgado Federal de Bariloche mantiene comunicaciones con el Juzgado de origen Chile que emitió la alerta, para que en el término de 4 horas informe si transformará la misma en ALERTA ROJA para habilitar la captura internacional y el correspondiente pedido de extradición.

No obstante a ello, en el marco de una causa provincial podría ser imputado por distintos cargos.

Con información de agencias.

IG

Los cinco aumentos previstos para febrero, con foco en los servicios

Los cinco aumentos previstos para febrero, con foco en los servicios

A diferencia de enero, que llega con ajustes por la temporada de verano, y de marzo, momento en el que se relanza el año escolar y laboral, febrero no es un mes de alta estacionalidad inflacionaria. Sin embargo, viene acompañado con importantes aumentos, focalizados sobre todo en los servicios. En febrero habrá un nuevo ajuste de tarifas y también subas en las cuotas de prepagas y telecomunicaciones, entre otras.   

En el primer mes del año se realizaron audiencias públicas con el fin de definir las subas tarifarias para los servicios de transporte y distribución, que son parte del precio final de las boletas de gas y luz. Los aumentos definidos serán aplicados a partir de febrero, pero todavía no fue comunicado oficialmente el porcentaje. De todos modos, los usuarios recibirán el impacto concreto cuando lleguen las facturas de febrero, a partir del mes siguiente. 

A partir de febrero comenzará a regir la nueva metodología de ajuste de prepagas definida por el Gobierno a fines de 2022, año en que este servicio escaló por encima de la inflación y superó el 100%. La nueva fórmula de aumento para las cuotas toma como referencia la variación salarial (la remuneración promedio sujeta a aportes al Sistema Integrado Previsional Argentino, conocido como Ripte). 

Por un plazo de 18 meses el incremento de las cuotas no podrá ser mayor al 90% del índice Ripte del mes anterior. Pero esto se aplicará solo a los clientes que tengan ingresos netos inferiores a seis salarios mínimos, vitales y móviles ($406.458 en febrero). Para los titulares que superen ese tope, en cambio, las prepagas aplicarán incrementos mensuales que se regirán de acuerdo al Índice de Costos de Salud, de 8,21% para febrero.

El Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) autorizó incrementos de hasta 9,8% en febrero y 7,8% en abril para los servicios de telecomunicaciones. Desde 2020, año en que se definió a las telecomunicaciones como un servicio esencial, el Gobierno debe controlar y autorizar las subas en este sector, algo que en los hechos sucede en pocos casos. Las grandes compañías proveedoras del servicio judicializaron la decisión oficial y están protegidas por medidas cautelares que les permiten continuar disponiendo de sus propias tarifas y aplicar aumentos por encima de los definidos por el ente regulador. 

El Ministerio de Economía acordó a fines de 2022 con las empresas petroleras un esquema de subas para la nafta y el gasoil según el cual tendrán un incremento de 4% en febrero, aunque no se confirmó todavía qué día. Para marzo hay otra suba prevista, que es del 3,8% en un intento por mostrar un sendero de desaceleración de la inflación. 

Quienes deban renovar sus contratos de alquiler en febrero y estén regidos por la ley vigente tendrán subas en torno al 86%. Ese porcentaje surge del índice de actualización establecido por la Ley de Alquileres vigente, que contempla en partes iguales las variaciones mensuales del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y la variación de los salarios (Ripte). De esta manera, un alquiler de $70.000 pasaría a $130.200. 

Además de estos cinco aumentos, a partir de marzo se sumarán otros ya previstos, también en servicios: transporte público, agua y colegios privados, entre otros. En esta línea, un informe de la consultora Focus Market asegura que una familia tipo de cuatro integrantes (dos adultos y dos menores) que a septiembre de 2022 gastaba $179.000 necesitará casi $320.700 en marzo –un 79% más– por mes solo para pagar los servicios. 

El informe toma gastos promedio a septiembre de 2022 y contempla los aumentos derivados de la quita de los subsidios a las tarifas y también las subas en internet, cable y telefonía. Además, suma el alquiler, los gastos en combustible de automóvil particular, seguro de auto, transporte público y uso esporádico de un traslado en taxi. Por otra parte, asume que los dos menores asisten a un colegio privado, con una cuota mensual que pasaría de $20.000 a $55.000, incluyendo a los dos.

De acuerdo con el ejercicio teórico, esta familia testigo que pagaba por su canasta de servicios $178.928 en septiembre 2022 (fecha en que comenzó el sendero hacia la normalización del precios de los servicios públicos) deberá desembolsar en marzo $320.683 por exactamente lo mismo. Es decir, tendrá un incremento de un 79,2% de su canasta de servicios en solo un semestre.                                                                                                                                                                                                 

"Es importante considerar que hay servicios que aún no aumentaron en relación al nivel de la inflación acumulada en los últimos años o quedaron retrasados frente a los porcentajes de aumento determinados a principios de 2022, cuando se proyectaba una inflación anual de 33%, que terminó siendo casi tres veces superior", apunta Damián Di Pace, director de Focus Market. "Esto dejará precios de servicios retrasados frente a la inflación pasada y futura por lo cual a lo largo de 2023 se proyectan más aumentos que lo estimado en el informe", advierte.  

Si a los servicios se sumara la canasta básica de alimentos, los gastos mensuales de esta familia tipo se elevarían a $402.983 en marzo. El informe considera una inflación en alimentos moderada del 4% para los próximos meses, lo que llevaría la canasta a $82.300 en marzo. Si tomamos en cuenta que el salario mínimo vital y móvil a marzo de 2023 que será de $69.500, está familia requerirá 5,8 salarios para cubrir su costo de vida. 

DT

La economía global cambia la recesión por la estanflación

La economía global cambia la recesión por la estanflación

Algo extraño se mueve en el núcleo más profundo de la coyuntura mundial. Hasta el punto de alterar el pulso entre las potencias industrializadas y de romper la conciliación del análisis de los mercados y de los organismos oficiales. El ejercicio 2023 parece haber emprendido su vuelo con una especie de decoupling interpretativo que suscita todavía más incógnitas sobre el devenir de la economía del planeta.

La fragmentación no es espectacular, pero deja la percepción de que 2023 estará sometido a fuerzas telúricas de primer orden que se unirán a los temblores sísmicos que surgirán desde la esfera geopolítica. Como suele ocurrir en la historia económica reciente, EEUU marca el paso. Cualquier estornudo del primer mercado global provoca resfriados en otras latitudes y el invierno reporta síntomas de debilidad en la actividad estadounidense. A pesar de que, en el cuarto trimestre, el PIB repuntó por encima de las predicciones, hasta un 2,9%, tres décimas menos que entre julio y septiembre.

Así lo atisba el barómetro de Indicadores Económicos de The Conference Board que advierte en su versión predictiva de enero, con datos de diciembre, la inminente entrada en recesión del PIB estadounidense debido a un “deterioro expansivo y creciente” del clima empresarial. El índice cayó un 1%, hasta los 110,5 puntos, tres décimas por encima de las expectativas inversoras. Este think tank, al que acude habitualmente el Comité de Mercados Abiertos de la Reserva Federal para examinar escenarios económico-financieros, pone sobre aviso de que cada vez más compañías estadounidenses atraviesan por dificultades.

La radiografía del LEI -acrónimo con el que se conoce a este termómetro-, situó ya en febrero de 2022 el inicio del receso productivo del PIB de EEUU, un augurio que se corroboró de manera oficial con posterioridad, con dos trimestres consecutivos de números rojos. A pesar de lo cual, y bajo el razonamiento de la especial efervescencia que mostraron las contrataciones laborales y los resultados empresariales hasta el inicio del invierno, la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, según sus siglas en inglés) se resistió a proclamar oficialmente la recesión.

Sin embargo, ahora, con el cambio de año, el panorama se transformó -explicaba Ataman Ozyildirim, director de Conference Board- con “evoluciones contractivas” en siete de los diez índices que conforman el barómetro y que revelan que “la anemia se propagará a lo largo de los próximos meses por los mercados laboral, manufacturero, constructor o bursátil”. Su pronóstico apunta a una recesión “en los primeros trimestres” de 2023, antes de que el PIB despegue de nuevo en el tramo final del ejercicio.

La NBER también vigila los datos del LEI como árbitro oficial de los ciclos de negocios estadounidenses y tiene como misión determinar la fecha exacta de todo comienzo y final de las fases de prosperidad y contracción. En su seno, varios de sus economistas se decantan por transmitir que la etapa post-Covid, engendrada con estímulos fiscales y monetarios, ya tiene su epitafio.

Esta tesis fue refrendada por encuestas como la de la National Association for Business Economics, en la que el 52% de los economistas que participan en su muestra de opinión cree que EEUU no podrá eludir la recesión. “Por primera vez desde 2020, hay más visionarios de los números rojos por las expectativas de pérdidas de empleo”, avisa Julie Coronado, su presidenta, que también alerta de “aumentos en los gastos de capital”.

No es que sea mucho más favorable, porque unas décimas por encima o debajo de los recesos de actividad no resultan un aliciente, pero la panorámica que domina en el mercado desvela una combinación de bajo crecimiento y persistente espiral de precios. El gradual encarecimiento de las materias primas está detrás de esta reaparición del fantasma de la estanflación. La idea de su análisis incide en que el balón de oxígeno de sus cotizaciones en la primera mitad del año alentará un tibio crecimiento que se traducirá tras el ecuador del ejercicio en nuevas presiones inflacionistas.

Es el mensaje que emergió de Davos. Por ejemplo, en boca de Nicolai Tangen, el CEO del fondo soberano noruego, el de mayor tamaño global con más de 1,3 billones de dólares de activos, para quien esta conjunción de fenómenos “deja borrascas a los inversores porque perdemos las pistas sobre las ganancias”. A su juicio, el interrogante más trascendental es el de conocer “qué ocurrirá con la inflación en Occidente una vez la economía china eleve su intensidad” y recoja el testigo de la “anémica actividad” estadounidense.

Porque un “fuerte impulso del PIB chino” después del final de la política Covid cero y de que el régimen de Pekín haya restablecido el objetivo de “dinamismo” diluido con el plan quinquenal 2021-2015 “podría catapultar el valor del petróleo y del resto de materias primas energéticas y sumarse al rally alcista de las metálicas”, augura Fatih Birol, jefe de la Agencia Internacional de la Energía. “Si China bate las expectativas de crecimiento, desaparecerá con celeridad el freno a los precios energéticos” y espoleará la inflación, añade. El gigante asiático se prepara para ejercer otra vez de motor del PIB global y, en primer término, sortear la recesión.

La estanflación no evitará el retroceso del gasto de las familias ni de las decisiones de inversión de empresas y carteras de capital; muy en especial, en EEUU, alerta Moody’s. Todo ello, en medio de demandas de incrementos salariales que se justifican por las lustrosas ganancias que todavía manifiestan las corporaciones frente a la pérdida de poder adquisitivo de sus residentes.

Luca Paolini, estratega jefe de Pictet, incide en que el pesimismo sobre los riesgos inflacionistas y de recesión “fue erróneo” y en que, mientras la atmósfera se despeja “es el momento de invertir en mercados emergentes, bonos y oro”. En su opinión, los precios están en “un significativo descenso” mientras el ambiente bursátil “es más benévolo” de lo que dicen los datos; “incluso en Reino Unido”, el actual enfermo económico mundial. Hace unos meses, el consenso hablaba de “una corrección lenta de los precios”, pero su evolución “fue más rápida de lo previsto, con cotizaciones moderadas de la energía, suficientes garantías de suministros y ejercicios de resiliencias notables por parte de las economías”. Paolini insiste en que “si la reapertura de China es abrupta, 2023 deparará sorpresas positivas” sin descartar una “cierta exuberancia”, en caso de un cese el fuego en Ucrania.

El boceto de JP Morgan se inclina por el vaso medio lleno, aunque con ciertos trazos gruesos. En su pintura, plasmada a partir de una encuesta entre gestores de fondos de inversión, figura una trayectoria económica distinta a la del recién finalizado 2022. Según sus resultados, los activos del S&P 500 han corregido desde el 98% de octubre al 73% de enero las probabilidades de que una recesión en EEUU reduzca el retorno de beneficios y los índices de rentabilidad para 2023.

Nikolaos Panigirtzoglou, su estratega jefe, hace hincapié en que “la reanimación de la economía china, la estabilidad bursátil en enero, el freno sobre la inflación estadounidense y la ausencia de cualquier atisbo de colapso en los precios europeos del gas dejan más margen al crecimiento económico y al capital bursátil”. E insiste: sobre todo, en Europa.

El EuroStoxx navega en aguas poco turbulentas y sus firmas redujeron del 33% al 18% su apuesta sobre una contracción en la eurozona, según anticipa la métrica predictiva de JP Morgan. De igual modo que el PMI, su índice compuesto, aumentó hasta el nivel 50,2 en enero y se encarama de nuevo a territorio expansivo, con mejoría tanto de los servicios como de las manufacturas. Quizás por ello, el canciller alemán, Olaf Scholz, predijo en Davos que la locomotora europea eludirá la recesión.

Sin embargo, gran parte de la luz que se cuela sobre la economía del euro sólo cobrará visibilidad real con una política monetaria más propensa al dinamismo. Algo a lo que parecen resistirse los halcones del BCE. A pesar de las voces que reclaman a los bancos centrales -a la Fed, el BCE y el Banco de Inglaterra (BoE)- menos esfuerzos por fortalecer su credibilidad hasta dejar la inflación a raya. El mercado les pide que prioricen el crecimiento en lugar de su orgullo.

Desde el BCE, el holandés Klaas Knot, avanza dos aumentos de medio punto, en febrero y marzo, un planteamiento similar al de su colega Olli Rehn, para quien “hay terreno para elevar de forma significativa el precio del dinero” en invierno y al comienzo de la primavera.

IJD

Las subidas de las tasas de interés en Europa aumentan la desigualdad y las bajadas apenas la reducen

Las subidas de las tasas de interés en Europa aumentan la desigualdad y las bajadas apenas la reducen

Mario Draghi, antecesor de Christine Lagarde en la presidencia del Banco Central Europeo (BCE), fue un defensor de "los efectos redistributivos [de la riqueza]" de la política monetaria durante su mandato (entre 2011 y 2019). En síntesis, el economista, que antes fue vicepresidente para Europa del banco de inversión Goldman Sachs (entre 2002 y 2005) y después primer ministro de Italia (entre 2021 y 2022), sostuvo que las políticas monetarias expansivas "reducen el desempleo, lo que beneficia más a los hogares más pobres".

Draghi aplicó medidas heterodoxas en la eurozona para favorecer la salida de la Gran Crisis Financiera. Bajó las tasas de interés de referencia hasta el mínimo histórico del 0% y diseñó sistemas de inyección de liquidez para la banca y de 'creación' de dinero para comprar deuda de los países y las grandes empresas.

Con ambas medidas, que antes habían ejecutado la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos o el Banco de Japón, abarató el acceso a la financiación para apoyar la recuperación de la actividad, que fue lenta y dolorosa para las familias trabajadoras. Sobre todo en economías como la de España, donde se sufrieron reglas de austeridad que implicaron recortes en servicios públicos básicos, dramáticas tasas de desempleo, una histórica pérdida de poder adquisitivo y definitivamente un aumento de la desigualdad.

Muchos expertos reaccionaron entonces ante la tesis de Draghi, y las conclusiones que se sacaron entonces sirven para posicionarse hoy ante la respuesta que está ofreciendo la política monetaria a la crisis de inflación. Uno de los informes más detallados lo firmaron los economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) Davide Furceri, Prakash Loungani y Aleksandra Zdzienicka en 2018. En su texto, titulado "Los efectos de los shocks de política monetaria sobre la desigualdad", aseguraron que las subidas de las tasas de interés aumentan la desigualdad, y que las bajadas apenas la reducen.

En primer lugar, los economistas recopilan argumentos en favor de esta afirmación. "Por ejemplo, la política monetaria expansiva [bajadas de tipos y programas como los que implementó Draghi y después Lagarde durante la pandemia] puede aumentar la desigualdad a través de sus impactos en los precios de los activos financieros y la inflación [al mejorar la liquidez en general, crecen los precios en los distintos mercados, también de la vivienda, lo que beneficia a las empresas y las rentas altas que invierten en bolsa o son propietarias]", explican.

"En 2019, mientras el 50% [de las familias] con menores ingresos apenas recibía el 2,4% de todos los dividendos y otros rendimientos financieros repartidos por la economía, el 1% con mayores ingresos se llevaba el 64,9 % (27 veces más)", recopila Oxfam Intermón en su informe "Sobra mucho mes a final de sueldo", publicado hace algunas semanas.

"Cuanto mayor sea el porcentaje del PIB repartido como rentas de capital frente a las rentas del trabajo, mayor será la desigualdad económica, por la fuerte concentración en pocas manos que presentan las primeras. 86 de cada 100 euros repartidos como rentas de capital acaban en manos de apenas un 10% de la población", añaden en la organización española.

"Dado que los hogares con mayores ingresos reciben una mayor proporción de las ganancias financieras que los hogares de ingresos bajos, tienden a beneficiarse más", resume el informe de los economistas del FMI. Sobre el efecto de la inflación en el consumo, bien conocido está siendo en los últimos meses el daño a la capacidad de compra, más grave en el caso de las familias más vulnerables.

Los expertos del FMI añaden el argumento de Draghi sobre que las políticas monetarias expansivas efectivamente favorecen la creación de empleo, y eso impacta en mayor medida en las rentas bajas, principalmente los que salen del paro, remando en contra de la desigualdad. Pero es esclarecedor que el BCE no incluya entre sus objetivos la reducción del desempleo, y solo se centre en una inflación moderada (cerca del 2%).

"Actualmente, tenemos un shock externo que implica una caída de las rentas. La inflación importada afecta especialmente a los hogares con ingresos más bajos, ya que los productos que más han aumentado el precio (alimentos y energía) tienen un peso relativo más alto en sus cestas de consumo. Ante este shock externo, subir las tasas de interés es una forma muy imperfecta de solucionar el dilema redistributivo, poniendo el peso del ajuste sobre los hogares de bajos ingresos, que acaban perdiendo por partida doble, y que, como demuestra muy bien el estudio, contribuye a seguir aumentando la desigualdad", reflexiona Jordi Schröder, investigador de Positive Money Europe.

"Esto demuestra hasta qué punto es ineficiente nuestro marco de políticas económicas actual ante este tipo de shocks. Básicamente, el BCE va a aumentar el paro (y por ende la desigualdad) porque los precios de la energía y alimentos han subido", prosigue.

Finalmente, el informe pone números a este debate, y acaba deduciendo que la política monetaria según se ha aplicado hasta ahora en la eurozona aumenta la desigualdad. Con mayor incidencia en los ciclos de subidas de las tasas de interés y retirada de liquidez, como el actual. "Los resultados muestran que el endurecimiento de la política monetaria conduce a un aumento duradero de la desigualdad de rentas", termina.

"El estudio tiene conclusiones muy preocupantes, ya que demuestra que la política monetaria convencional tiene un impacto asimétrico que afecta negativamente a los hogares con ingresos más bajos", reconoce Jordi Schröder.

"Entonces, podemos afirmar que los bancos centrales han sido partícipes del incremento de la desigualdad que dio lugar a partir de los ochenta", continúa. "El informe, sumado con otros que tienen resultados parecidos, desvela que, contra lo que dice la teoría monetarista —sobre la cual se construye el actual diseño institucional de la Eurozona— la política monetaria tiene un impacto redistributivo, que afecta la economía tanto en el corto como en el largo plazo", observa el investigador de Positive Money.

"El BCE tiene que considerar el impacto redistributivo de sus decisiones en sus análisis de proporcionalidad, que deberían tener un grado más alto de rendimiento de cuentas ante el Parlamento Europeo", considera el economista del centro de análisis. Y finaliza: "Estos resultados deberían abrir el debate de si una política tan poco focalizada como la subida de las tasas de interés es la forma más eficiente de combatir la inflación".

El hombre mediocre y la clase media

El hombre mediocre y la clase media

En el artículo anterior de esta serie conté un poco la historia de Chapadmalal, una de las grandes afrentas del peronismo al status quo. A partir de la recuperación de una estancia mal habida que ocupaban los Martínez de Hoz, la acción de gobierno permitió una masiva democratización del turismo: los hijos de los cabecitas, hasta entonces excluidos de gozar de las playas como los niños de otras clases, tenían derecho al mar

¿Cómo puede haber seres humanos tan repugnantes que se oponen a la igualdad esencial que existe entre todos los niños? Porque el resentimiento de los Martínez de Hoz es comprensible, al fin y al cabo perdieron “su” estancia. Pero que existan personas que sólo por maldad se oponen a que los chicos disfruten del agua es un fenómeno social triste. La categoría superior de villanía la integran personas que no sólo se oponen a la igualdad y lo dicen sin ruborizarse, sino que militan explícitamente la inequidad social y el aplastamiento de las clases populares.

El sofisma fundamental de estos militantes de la segregación consiste en calificar a los sectores populares como una masa ignorante, idiota y embrutecida que opera como base de maniobra para intereses perversos del populismo. Así, la figura del populista perverso permite disfrazar la inhumanidad del planteo central de estos ideólogos del apartheid social: hay una clase de personas que no merecen ser feliz ni gozar de los mismos derechos porque en el mejor de los casos nació para servir a otra como “mano de obra” pedaleando 14 horas para llevarte una hamburguesa o ganando sueldos por debajo de la línea de indigencia para limpiarte el inodoro. Todo otro ideal social genera grieta, vagancia, populismo, discordia.

Por eso, para el tradicional diario La Nación la solución a la discordia entre clase media y la patria choriplanera es simple: “que la clase media vuelvan a mirar a esas personas como potencial mano de obra y no como vagos irrecuperables” (sic). Voilà! Le faltó sincerarse y decir “mano de obra barata”.

Pese a que los principales segregacionistas pertenecen a las clases altas rentistas, su héroe social, antagonista del choriplanero, es el hombre de clase media que “se rompe el lomo laburando”. Las clases altas toman prestado este personaje esforzado, sufrido e incomprendido, “la gente común”, porque la defensa del privilegio de nacimiento y las fortunas faraónicas es demasiado difícil de sostener; porque además sin una porción de la clase media como base política no son nada. Por eso tanto alica, alicate, tanto “soy común”, fotos familiares…. Pero no seamos bobos, ninguno de ellos vive como clase media.  

Ayer La Nación ofreció un espectáculo patético de racismo y clasismo publicando un artículo titulado La discordia histórica entre la clase media y la “patria choriplanera”, con firma de Marcelo Gioffré. La patria choriplanera son los “millones de personas vampirizadas por mafias” que perdieron su “individualidad”, son “almas secuestradas”, “que corta la calle, acampa en plena calzada y petrifica al trabajador en la maraña del tránsito”, que se presentan “impermeables a asumir el desafío de la dignidad” o aceptara “el nutritivo riesgo de la libertad” (sic).

Más allá de que el mentecato articulista hace una interpretación totalmente forzada y deshonesta del cuento “Cabecita Negra” de Germán Rozenmacher, sus propias anteojeras ideológicas lo llevan a reproducir los prejuicios más infames definiendo a los descamisados del presente, los trabajadores de la economía popular, como “choriplaneros”, del mismo modo que se identificaba a los obreros del siglo pasado como “cabecitas”, “peronchos”, “patasucias”. Es la tirria contra los negros, doblemente punzante cuando estos negros deciden desafiar el lugar que se les asigna en la sociedad… la aversión al negro no es un pensamiento, es un sentimiento… o mejor dicho una perversión moral que anida en el corazón de ciertos tristes hombres que no observan la realidad con sus propios ojos sino que repiten prejuicios como una manada.

Pero ojo el piojo: esos hombres no son “la clase media” que describe la sociología, sino “el hombre mediocre” que describe José Ingenieros: "Producto de la costumbre, desprovisto de fantasía, ornado por todas las virtudes de la mediocridad, llevando una vida honesta gracias a la moderación de sus exigencias, perezoso en sus concepciones intelectuales, sobrellevando con paciencia conmovedora todo el fardo de prejuicios que heredó de sus antepasados" que “no inventa nada, no crea, no empuja, no rompe, no engendra; pero, en cambio, custodia celosamente la armazón de automatismos y prejuicios”

Para Gioffré clase media es equivalente a “los Lanari de la vida” (sic). Vale la pena leer el cuento, es una obra maestra que describe a la perfección un arquetipo de “alma secuestrada” por la mediocridad: “los Lanari de la vida” (sic) son personas horribles cargas de prejuicios y malicia, cobardes, falsas, rutinarias, con bibliotecas cargadas de libros que no leen, que no se conmueven ante el espectáculo de una niña abusada, que se comportan con servilismo abyecto frente al poder y con infinita crueldad ante los débiles. Son aquellos que padecen la necesidad histérica de contar con la fuerza pública como protección de su permanente miedo a caer en la escala social.

Entre las citas potentes que deshonestamente omite Gioffré para hacer del detestable Lanari un personaje tolerable está su reivindicación de la dictadura militar y la represión cómo forma de tranquilizar su odio de clase: “La chusma”, dijo para tranquilizarse, “hay que aplastarlos, aplastarlos”, dijo para tranquilizarse. “La fuerza pública”, dijo, “tenemos toda la fuerza pública y el ejército”, dijo para tranquilizarse. Sintió que odiaba”

Los propagandistas de la mediocridad como Gioffré son intelectuales orgánicos de las minorías privilegiadas. Su tarea es secuestrar el alma de personas que por su condición socioeconómica pertenecen clase media para llevarlas a la condición espiritual-ideológica de lo que Ingenieros describe como mediocridad.

Por eso, su deber es atacar a toda expresión política que desafíe a las minorías privilegiadas con el trillado argumento de que “corrompen al pueblo”. Gioffré denomina kirchnerismo a esta expresión y le atribuye la multiplicación de las capas sociales sumergidas. El kirchnerismo es la denominación vernácula de lo que más genéricamente denominan populismo latinoamericano: Evo Morales, Lula da Silva, Rafael Correa, Andrés Manuel López Obrador, Gustavo Petro, Xiomara Castro. En todos estos países se reproduce el mismo argumento: hunden a la clase media y corrompen a los pobres.

El problema que tienen los relatos como el de Gioffré es que mueren en los datos. Basta leer el informe “La movilidad económica y el crecimiento de la clase media en América Latina” del Banco Mundial para notar que los años dominados por este populismo permitieron “duplicar la clase media” en Nuestramérica. El economista jefe del Mundial para América Latina y el Caribe, Augusto de la Torre, describió las causas de esta significativa mejora: "la suerte de la región mejoró significativamente gracias a ciertos cambios de política pública que enfatizaron la prestación de programas sociales junto a la estabilidad económica".

No te lo dice Grabois, te lo dice el Banco Mundial: los programas sociales junto a la estabilidad económica permitieron el crecimiento de la clase media y mejorar la situación de la región. Pero a los patrones de Gioffré no les interesa duplicar la clase media, les interesa otra cosa que queda bien clara en su artículo: tener mano de obra barata. Por eso promueven dentro de la clase media al hombre mediocre que desprecia a todos los que luchan por mejores ingresos y salarios para los sectores populares, sean sindicatos, movimientos sociales o corrientes políticas. 

Los que sumergieron a la Argentina en la miseria y pulverizaron la clase media son los neoliberales. Hay que recordar que Patricia Bullrich y Gerardo Morales fueron altos funcionarios de las dos mayores maquinarias de empobrecimiento de la Argentina: el gobierno de la Alianza encabezado por Fernando de la Rúa (1999-2001) y el gobierno de la Segunda Alianza encabezado por Mauricio Macri (2015-2019). Ambos se decían representantes de la clase media y ambos la jodieron bien jodida, llevando millones de ellos a la pobreza y precarizando al resto, mientras endeudaban el país, enriquecían a los ricos y fabricaban hombres mediocres con su poderosa maquinaria (in)cultural.

Pero existe otra clase media que, para usar los términos de Ingenieros, es idealista, “causa inquietud entre los que viven a la sombra de intereses creados". Estos jóvenes, hombres y mujeres de la clase media son “adversarios de la mediocridad: soñadores contra los utilitarios, entusiastas contra los apáticos, generosos contra los calculistas, indisciplinados contra los dogmáticos”. La diferencia fundamental, sin embargo, estriba en que el hombre mediocre siempre va a proyectar su odio contra quien está más abajo o tiene menos poder, mientras el idealista deposita en ellos su amor y solidaridad, rivalizando con poderosos, privilegiados y opresores.

Para Ingenieros “un ideal no es una fórmula muerta, sino una hipótesis perfectible”. Luchar porque haya tierra, techo y trabajo para todos, que nadie tenga que ser sirviente de otro para evitar discordias, es perfectamente factible. Ojalá la clase media se llene de idealistas y se vacíe de mediocres.

Nunca seas una Lanari.

JG