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Reforma laboral: crece la presión sindical y empuja a la CGT a un paro general

Reforma laboral: crece la presión sindical y empuja a la CGT a un paro general

Los sindicatos industriales, junto a las CTA y ATE, se preparan para avanzar con una huelga nacional, pero quieren que la CGT convoque primero. La conducción cegetista observa que se reduce el margen de acción y analiza llamar una reunión la semana próxima. La estrategia comunicacional con los senadores que salió mal.

“Todo lo que no hagamos hoy nos va a inhabilitar para reclamar en el futuro. ¿Con qué cara vamos a pedir después que nos devuelvan los derechos perdidos si no peleamos nada cuando tuvimos que hacerlo?”, exclamó el secretario general de la CTA, Hugo Yasky, en la sede de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) donde unos 50 sindicatos anunciaron el plan de lucha contra la reforma laboral de Javier Milei. El mensaje tenía un destinatario, y era la CGT. Los sindicatos más combativos suben la presión contra la central sindical, que reunirá al consejo directivo la semana próxima y analiza, puertas adentro, que cada vez queda menos espacio para no convocar un paro general.

En Azopardo intentaron bajarle el tono a la movida del secretario general de la UOM, Abel Furlán, pero fue imposible esconder la incomodidad. “Es una movida autónoma, que Furlán haga lo que quiera. Pero sí, a los triunviros no les causó gracia”, señaló un dirigente de la CGT, horas después de que unos 50 sindicatos industriales, ATE (trabajadores estatales) y las dos CTA anunciaran un plan de lucha en todo el país, con marchas en Córdoba y Santa Fe, y la antesala de un paro general. 

Los sindicatos no llegaron a anunciar el paro, pero solo porque están a la espera de que la CGT lo haga primero. Rodolfo Aguiar, el secretario general de ATE, ya convocó a uno para el 11 de febrero –que es cuando el Gobierno pretende tratar la reforma laboral en el Senado– y la CTA pretende hacer lo mismo el próximo martes, cuando convocará a una asamblea plenaria. El resto de los sindicatos, sin embargo, están a la espera de que la CGT llame al consejo directivo la semana próxima y haga el anuncio. No para el día de la sesión, sino antes. 

Abel Furlán, secretario general de la UOM, es uno de los principales impulsores de la idea del paro general

Queremos dejar abierto el escenario para que la CGT reaccione”, advirtió un referente sindical, que exige endurecer la postura y llevar la estrategia de confrontación a las calles.

El triunvirato de la CGT –compuesto por Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Arguello– todavía apuesta, sin embargo, a una estrategia de negociación política que le permita condicionar la ley de modernización laboral. La conducción cegetista está convencida de que el Gobierno tiene el número para aprobar el proyecto, por lo que el objetivo principal es blindar los derechos colectivos de los trabajadores. Es decir, voltear los artículos anti sindicales –como la limitación de la ultraactividad de los convenios colectivos de trabajo y la restricción del derecho a huelga– que ponen en peligro la supervivencia de la negociación colectiva. 

Parar, presionar o negociar: el dilema de la CGT

Desde un principio, la apuesta de la CGT fue apelar a todas las herramientas posibles para frenar la reforma laboral de Milei (que, entre otras cosas, reduce las indemnizaciones, fragmenta las vacaciones, habilita la eliminación de las horas extra y limita la acción gremial). Se reunió con los bloques peronistas en el Senado y Diputados para diseñar una estrategia legislativa, encaró una agenda comunicacional y mediática y abrió una ronda de conversaciones con gobernadores y senadores. Todo mientras, en paralelo, sostenía una conversación informal con algunos voceros del Gobierno, como Santiago Caputo, para intentar modificar la letra chica del proyecto. 

Los secretarios generales de la CGT junto a Juliana Di Tullio en el Senado

La estrategia no siempre salió bien. Hubo chispazos con las bancadas peronistas, a quienes la CGT acusó de dejarlos solos juntando los votos. La conversación con el Gobierno –siempre negada en público por la central de trabajadores, pero reconocida por los funcionarios de Casa Rosada– se estancó. La CGT buscó equilibrar un discurso que fuera lo suficientemente duro para los sindicatos más combativos pero lo suficientemente blando como para no ahuyentar a los senadores aliados que buscaba convencer. Y no siempre tuvo éxito.

Un ejemplo de ello fue la campaña de comunicación en redes sociales que un sector de la CGT, de manera no oficial, activó contra los senadores que dudaban si acompañar la reforma laboral. Con la cuenta “Dicho en criollo” se publicaron más de 150 videos, algunos explicativos sobre las consecuencias del proyecto del Gobierno, pero otros con presiones directas contra algunos de los senadores aliados de La Libertad Avanza. 

“Sandra Mendoza cuando pedía los votos de los tucumanos prometía que lo más importante eran los trabajadores y sus derechos. Pero ahora quiere cambiar su postura, ya votó el Presupuesto del Gobierno y ahora planea acompañar la reforma de Milei”, sostiene una de las locutoras en uno de los videos, mostrando fotos y videos de la senadora tucumana que ahora responde al gobernador Osvaldo Jaldo. Lo mismo hace, luego, con casi todos los senadores radicales, PRO y representantes de fuerzas provinciales. 

Los videos apuntan, incluso, contra senadores peronistas con los que la conducción cegetista se reunirá la semana próxima. Este es el caso, por ejemplo, de la peronista jujeña, Carolina Moisés, quien votó a favor del Presupuesto y que, pese a estar en guerra con Cristina Fernández de Kirchner y la conducción del PJ Nacional, deja entrever que votará en contra de la reforma laboral. Hay, además, muchos senadores que responden a los gobernadores Martín Llaryora (Córdoba) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe), con los cuales la CGT se reunirá también la semana que viene, que aparecen en los videos y que dejaron transmitir su furia a la central sindical

Pese a algunos traspiés, la cúpula cegetista pretende reactivar las giras federales la semana próxima como parte de la recta final antes del debate en el Congreso. Cuando viaje a Santa Fe y Córdoba, sin embargo, se cruzará con las movilizaciones convocadas por las CTA, ATE y la UOM. Allí a donde vaya, el reclamo persiste: los sindicatos combativos reclaman un paro general y la CGT deberá darles una respuesta.

La CGT movilizó a Plaza de Mayo el 18 de diciembre contra la reforma laboral

Se espera que, el miércoles o jueves de la semana próxima, los triunviros de la CGT convoquen al consejo directivo nacional. La expectativa es que se anuncie un paro o una nueva movilización, tal como hubo el 18 de diciembre. “Van a tener que convocar a un paro, no queda espacio para otra cosa”, señaló un dirigente sindical con mesa en el consejo que presiona, puertas adentro, para que la CGT convoque la mayor medida de fuerza posible. 

Hasta entonces, la CGT sostiene su lógica pragmática. Todo es funcional para los intereses de la CGT, insisten en la central sindical, tanto la conflictividad callejera como las conversaciones de palacio. Como dice un vocero de la CGT: “El sindicalismo es como un tero, te cacarea por un lado y te negocia por el otro”.

MCM/MG

El fuego se coló en la mesa política y el Gobierno declaró por decreto la Emergencia Ígnea

El fuego se coló en la mesa política y el Gobierno declaró por decreto la Emergencia Ígnea

El núcleo duro del oficialismo descartó incluir el tema en las sesiones extraoridnarias de febrero y resolvió avanzar a través de DNU (que fue publicado este viernes en el Boletín Oficial), mientras la reforma laboral se negocia voto a voto con los gobernadores por el impacto de Ganancias.

La mesa política de la Casa Rosada terminó este jueves pasadas las 13 con una definición de urgencia: el Gobierno avanzaría con un DNU para declarar la Emergencia Ígnea e incrementar partidas presupuestarias destinadas al combate del fuego en la Patagonia, (algo que se materializó este viernes con la publicación del DNU 73/2026 en el Boletín Oficial). La decisión, acordada en medio de la presión de los gobernadores del sur, se coló en el corazón de una reunión que en teoría estaba dedicada al sprint final de las negociaciones por la reforma laboral, el proyecto madre de febrero.

Al igual que el lunes pasado, Karina Milei encabezó el encuentro desde el mediodía en el despacho del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, rodeada del núcleo que hoy administra la agenda política del Gobierno: el asesor Santiago Caputo; el ministro del Interior, Diego Santilli, encargado del puente con los gobernadores; la senadora Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario en la Cámara alta; Ignacio Devitt, secretario de Asuntos Estratégicos; y Martín Menem, presidente de Diputados, conectado de manera virtual.

La mesa política del gobierno reunida el lunes pasado en el despacho de Manuel Adorni.

El temario formal era el de siempre. Pero en la sala flotaba otra urgencia, todavía no anunciada públicamente: qué hacer con la emergencia por los incendios. La posibilidad de incluir una Declaración de Emergencia Ígnea para ser tratada en sesiones extraordinarias fue uno de los puntos centrales del encuentro, luego de que cinco provincias afectadas por el fuego reclamaran el martes que el Congreso tome cartas en el asunto, aunque la discusión terminó cerrándose con la decisión de resolverlo por DNU, fuera del temario parlamentario.

El decreto que firmó Milei declara la Emergencia Ígnea en las provincias del Chubut, Río Negro, Neuquén y La Pampa por el plazo de un año “con el fin de adoptar las medidas que resulten necesarias para propiciar y atender con carácter inminente la presupresión y combate de incendios, la restauración de las zonas afectadas y la prevención de nuevos focos”.

Declárase la Emergencia Ígnea

La última vez que se había declarado la Emergencia Ígnea había sido a través del Decreto 2/2023 firmado por Alberto Fernández, que tuvo vigencia hasta el 13 de enero de 2024.

Diego Santilli de visita en Chubut junto al gobernador Ignacio Torres.

La Casa Rosada intentó mostrar movimiento antes de decidir. Admiten que el fuego se convirtió en un problema político. No porque cambie la lógica fiscal del mileísmo, sino porque expone un límite: el ajuste no sirve como explicación cuando las llamas avanzan. En la madrugada del jueves apareció en el Boletín Oficial la Resolución 91/2026 del Ministerio de Seguridad, conducido por Alejandra Monteoliva, que refuerza el financiamiento del sistema de Bomberos Voluntarios. Más de $100.810 millones distribuidos entre 1.062 asociaciones, partidas para federaciones provinciales, fondos para capacitación. La resolución había sido firmada el martes por la tarde, el mismo día en que los gobernadores del sur reclamaron formalmente la emergencia.

No fue casualidad, aunque en el Gobierno se apuren a aclarar que el pedido no fue el disparador. Fue, más bien, una forma de amortiguar el golpe. En Chubut, además, se confirmó una transferencia por $4.000 millones en concepto de Aportes del Tesoro Nacional (ATN). En Balcarce 50 nadie lo dice en voz alta, pero todos lo saben: los incendios también se negocian. La emergencia ígnea, en ese sentido, empezó a leerse como un gesto componedor: una ficha para aceitar el vínculo con mandatarios que serán decisivos cuando llegue la votación fina de febrero.

Ya hay más de 40.000 hectáreas arrasadas por el fuego en la Patagonia.

Porque detrás del fuego está la otra discusión, la que de verdad le importa a la Casa Rosada. La reforma laboral que Milei quiere votar el 11 de febrero en el Senado sigue en pie, pero está en discusión si saldra intacta. Como publicó elDiarioAR, en eso coinciden peronistas kirchneristas y libertarios con vocación negociadora, como Santiago Caputo o la propia Bullrich: la ley va a salir, pero no sin cambios. Lo repiten con resignación unos y con desafío otros.

El nudo es Ganancias. La rebaja del impuesto para empresas incluida en el proyecto es vista por los gobernadores como un golpe directo a la coparticipación, y en la mesa política ya se discute si habrá algún mecanismo de compensación o si el Gobierno sostendrá la reforma sin anestesia, aun a riesgo de tensar el vínculo con las provincias aliadas. En paralelo, los gobernadores de Tucumán, Salta y Jujuy denunciaron a la transportadora Transnoa por “negligencia y falta de inversión” tras apagones masivos que afectaron a más de 900.000 usuarios y reclamaron al ENRE auditorías y sanciones.

Santilli llegó a la reunión de este jueves con esa agenda marcada por sus recorridas federales y después de haber pasado por la Casa de Salta, donde se reunió por la mañana con los gobernadores dialoguistas en el sprint final de las negociaciones. En el oficialismo lo describen como el traductor del humor provincial: el que escucha el reclamo, mide el costo y vuelve a Balcarce 50 con el poroteo en la mano, en un momento en que cada voto se negocia como parte de un paquete mayor.

Diego Santilli en la Casa de Salta reunido con los gobernadores Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán).

El problema es que dentro del Gobierno conviven dos impulsos. Está el ala pragmática, que entiende que el Senado es una mesa con patas provinciales y que hay que ceder para ganar. Y está la línea dura, encarnada por el ministro de Economía Luis “Toto” Caputo, que insiste en avanzar con el texto tal como fue dictaminado: sin concesiones por Ganancias, sin concesiones a la CGT, sin concesiones a nadie. El tironeo atraviesa cada párrafo del proyecto.

Bullrich, mientras tanto, se mueve como si la ley ya estuviera aprobada. Delegó en su asesora Josefina Tajes la recepción de reclamos sindicales y empresariales, y se concentra en coordinar una mayoría que ella misma bautizó como “los 44”: todos menos los 28 del peronismo. Radicales, PRO, provinciales, aliados sueltos. Un cálculo optimista, pero posible.

El número funciona como un mantra: una mayoría imaginada que ordena el optimismo oficialista, aunque todos saben que en el Senado los acuerdos no se firman con discursos sino con concesiones. La votación en particular será el campo de batalla. Allí se jugará el verdadero partido: cuánto pierde cada provincia por Ganancias, cuánto está dispuesto Milei a ceder, cuánto puede soportar el Gobierno sin romper su relato de pureza fiscal.

PL

El fuego no da tregua en la Patagonia y los incendios forestales ya arrasaron 45.000 hectáreas

El fuego no da tregua en la Patagonia y los incendios forestales ya arrasaron 45.000 hectáreas

Si bien el verano es la temporada más propicia para la propagación de incendios en el bosque andino patagónico, por las características habituales del clima, el aumento del promedio de la temperatura y la menor acumulación de nieve y precipitaciones durante el resto del año multiplican la probabilidad de que el fuego se inicie, ya sea por eventos naturales o por la acción -u omisión- humana.

La Patagonia argentina afronta desde el inicio del verano austral una de las peores temporadas de incendios en décadas, en un contexto de crecientes cambios en las condiciones climáticas y de reducción de recursos estatales para prevenir y contener el avance de las llamas, que ya destruyeron más de 45.000 hectáreas de zonas protegidas, viviendas e infraestructura.

En el Parque Nacional Los Alerces, en la provincia de Chubut, 20.000 hectáreas de terreno montañoso cubierto de bosque y vegetación fueron alcanzadas por incendios atribuidos a la caída de un rayo en diciembre pasado y que bomberos y brigadistas no logran contener en su avance hacia zonas residenciales aledañas.

Unos 200 kilómetros más al sur, un incendio en un sector boscoso conocido como Puerto Patriada superó en los últimos días la cifra de 23.000 hectáreas quemadas y afectó numerosos hogares en las localidades turísticas de Epuyén y El Hoyo.

En la zona de El Turbio, también en Chubut, otras 3.000 hectáreas se quemaron desde comienzos de 2026.

A estos focos se suman varios más pequeños distribuidos en otros puntos de la Patagonia y cuyo impacto todavía no ha podido ser calculado.

Diferentes brigadas locales, provinciales y nacionales se desplazaron a los distintos focos para frenar el fuego con cientos de bomberos especializados, voluntarios y asistentes, a la par del despliegue de transportes terrestres, carros bomba, helicópteros y hasta aviones hidrantes de gran tamaño.

A través de la articulación de la Agencia Federal de Emergencias, organismo dependiente del Ministerio de Seguridad Nacional, recursos y efectivos fluyeron desde todo el país, e incluso bomberos de Chile concurrieron a brindar apoyo.

¿Por qué ocurren los incendios?

Si bien el verano es la temporada más propicia para la propagación de incendios en el bosque andino patagónico, por las características habituales del clima, especialistas consultados por EFE explicaron que el aumento del promedio de la temperatura y la menor acumulación de nieve y precipitaciones durante el resto del año multiplican la probabilidad de que el fuego se inicie, ya sea por eventos naturales o por la acción -u omisión- humana.

En el caso de Puerto Patriada, la Justicia investiga un posible origen intencional tras haber encontrado combustible en la zona.

Si bien el Gobierno argentino apuntó contra “grupos terroristas autodenominados mapuches”, fuentes judiciales aclararon rápidamente que no manejan esa hipótesis como parte de la investigación.

En la provincia de Santa Cruz se quemaron desde finales de diciembre de 2025 unas 700 hectáreas por causa de una fogata mal apagada, y en Río Negro, otras 3.000 hectáreas fueron afectadas por una quema de pastizales que inició de manera controlada por parte de productores agropecuarios pero se extendió mucho más allá de lo esperado.

“El 95 % de los incendios son producto de los seres humanos, pero eso no implica que sean intencionales”, explicó a EFE Hernán Giardini, coordinador de la Campaña de Bosques de la organización Greenpeace, en referencia a que los fuegos pueden deberse a negligencias puntuales pero también a errores en la administración de zonas con potencial de incendios.

Organizaciones como Greenpeace y la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) señalan que, en paralelo a las condiciones climáticas actuales, las decisiones presupuestarias y estratégicas del Gobierno del presidente Javier Milei han provocado retrasos en la lucha temprana contra el fuego.

Andrés Nápoli, director ejecutivo de FARN, advirtió en diálogo con EFE que el Ejecutivo gastó en el último año solo el 75 % del presupuesto destinado al manejo del fuego y que los fondos nacionales aprobados por el Congreso para prevenir y combatir incendios forestales fueron recortados en un 71 % en 2026.

“Los legisladores que representan a las provincias afectadas por los incendios aprobaron esas reducciones por un acuerdo global con el Gobierno”, subrayó Nápoli.

Los gobernadores de estas provincias, encabezados por Ignacio Torres, de Chubut, solicitaron este martes al Congreso la declaración de una Emergencia Ígnea nacional debido a los incendios, algo que los ejecutivos provinciales ya hicieron en octubre pasado ante lo que describieron como “la sequía más severa desde 1965”.

Tanto FARN como Greenpeace coinciden en que la mejor medida para controlar los incendios es la prevención, porque cuando el fuego está desatado es muy difícil contenerlo sin lluvias.

“Está perfecto que intervengan aviones hidrantes, pero es como que tu casa esté prendida fuego e intentes apagarla con un vaso de agua”, mencionó Giardini a EFE, y graficó la extensión de los incendios en Chubut al señalar que el territorio incendiado equivale al doble de la superficie de la ciudad de Buenos Aires, capital del país y donde viven más de tres millones de personas.

Por Sebastián Rodríguez Mora, para la Agencia EFE.

El fotógrafo de Maradona, una serie perturbadora

El fotógrafo de Maradona, una serie perturbadora

Libros, series, películas y un montón de cosas para aferrarse en medio del desconcierto.

Vidas de ficción, las series del futuro

Uno. Hace unos días, el fotógrafo japonés Masahide Tomikoshi –sí, ese que retrató como nadie a Maradona y a multitudes de argentinos anónimos durante el Mundial ‘78– subió un montón de fotos de aquellos días mundialistas a sus redes. Aunque por suerte lo hace con frecuencia –como si machacara en él ese momento, como si no pudiera dejar de volver a esos años ni a su propia fascinación (de paso: una época es también un desvelo particular)– esta vez fueron varias y muy hermosas las imágenes que eligió. También un poco laterales: algunas tomas de transeúntes en Plaza de Mayo, otras en estaciones de trenes porteñas, otras en Mar del Plata. Al mismo tiempo que las redes se embarcaban en un nuevo desafío (esta vez fue el de recordar fotos y situaciones de 2016: una curiosa nostalgia de algo que ni siquiera terminó de pasar), el artista japonés eligió su propia retromanía. Me lo imaginé hurgando entre sus archivos, revisando cámaras viejas, viendo negativos a contraluz. Con ganas de arrancar el año lo más despejado posible, quizá tomado por ese imperativo del orden y de la ligereza que a veces le da sentido a cualquier comienzo (quien no haya sido presa de ese impulso alguna vez que arroje la primera piedra o el primer objeto en desuso que aparezca en algún cajón). Pero él, en lugar de acomodar ese tipo de cosas que no sabemos bien dónde poner ni cómo nombrar (esa madeja de tiempos, de obsolescencias, de recuerdos empastados, de cosas y cositos para conectar otras cosas y cositos en desuso) revisa sus propias cosas –esas fotos sobre las que vuelve una y otra vez– las hace circular.

Dos. Las cosas tienen movimiento y también volumen. Las cosas –tozuda, irremediablemente– insisten. Las fotos también. La mayoría se quedan con nosotros, viven varias vidas. En un cajón, en la billetera, expuestas en una galería de arte. Lo anota César Aira entre sus Ideas diversas (Blatt & Ríos, 2024): “Las fotos envejecen bien. Muy bien. Una foto de hace cien años, cualquier foto, es ‘museum quality’. Una pintura no. Un cuadro pintado hace cien años, o doscientos, es tan bueno o tan malo como el día en que se lo pintó. La foto es algo así como un cazador de tiempo. El obturador le tiende una trampa. El cebo que usa es el instante”. Las imágenes que rescata de su archivo Masahide Tomikoshi son prueba de esa capacidad de anzuelo temporal que tienen las fotos. Muchos años después de haber sido tomadas, nos atrapan a miles que las admiramos hipnotizados a través de Instagram.

Tres. Una de aquellas fotos de Masahide Tomikoshi llama la atención de muchas personas: en ella se ve un grupo de ocho niños sentados al borde de un muro bajo en el frente de una casa con fachada de piedra. El comentario generalizado, sobre todo entre los internautas argentinos, se detiene en el gesto de los chicos (“podríamos ser nosotros con mis hermanos y mis amigos”, escriben varios); en ese día soleado pese al frío, en lo que implica la infancia y también en las cosas: la ropa que usan, las botas de goma, la casa típicamente marplatense (de paso: una época es también un espesor particular). En un gesto parecido al de Martín Kohan en su reciente libro Argentinos, ¡a las cosas! (para Kohan, de hecho, identidad, es crisis, es movimiento, es contingencia, como me dijo por acá), la mirada del fotógrafo parece haber quedado prendada de una serie de objetos, pero todavía más de sus huellas. Como si los estuviera extrañando antes de su desaparición, como si los fotografiara para anticiparse a un futuro en el que ya no van a estar. ¿Será una suerte de nostalgia anticipatoria? ¿Será que no puede sino verse irremediablemente invadido por las cosas, las fotos, las cosas en las fotos? Cazador cazado, se detuvo en una escena identificable y al mismo tiempo evanescente (de paso, también: por supuesto que no faltó por estas horas quienes buscaron a los chicos de la foto y la casa. Algunos de los protagonistas, de hecho, se reunieron frente a la casa para replicar la escena). 

Cuatro. ¿Qué vino primero, entonces, la nostalgia por esas cosas que en un tiempo no van a estar o las ganas de que quede un registro de ellas, de prolongarles la vida aunque sea a través de la imagen? En Sobre la fotografía, ese ensayo canónico y maravilloso, Susan Sontag dice que las dos cosas –ejem– en realidad van de la mano. “Esta es una época nostálgica, y las fotografías promueven la nostalgia activamente. La fotografía es un arte elegíaco, un arte crepuscular. Casi todo lo que se fotografía, por ese mero hecho, está impregnado de patetismo. Algo feo o grotesco puede ser conmovedor porque la atención del fotógrafo lo ha significado. Algo bello puede ser objeto de sentimientos tristes porque ha envejecido o decaído o ya no existe. Todas las fotografías son memento mori. Hacer una fotografía es participar de la mortalidad, vulnerabilidad, mutabilidad de otra persona o cosa. Precisamente porque seccionan un momento y lo congelan, todas las fotografías atestiguan la despiadada disolución del tiempo. Las cámaras comenzaron a duplicar el mundo en momentos en que el paisaje humano empezaba a sufrir un vertiginoso ritmo de cambios: mientras se destruye un número incalculable de vida biológica y social en un breve período, se obtiene un artefacto para registrar lo que está desapareciendo”. 

Cinco. A quienes no sacamos profesionalmente fotos, pero solemos quedarnos atrapados en ellas, nos queda, entonces, ir a nuestros propios álbumes, ver cómo acomodar nuestros propios cajones. Pero también pispear las fotos ajenas, reparar en las cosas de otros. Lo hacemos casi a diario en las redes –la pobre antena de nuestros tiempos– como zombies que pululan de retromanía en retromanía (ese movimiento que con tanta lucidez el crítico británico Simon Reynolds detectó para la música pop de comienzos de siglo, pero llevado a otros terrenos, a casi todas nuestras cosas). Las imágenes ahora se parecen a estampitas que veneramos a través del teléfono. Vuelvo a Aira, que lejos de un escenario catastrófico, ofrece algo de luz entre sus ideas diversas. “La imagen digital es fantasma del objeto –propone el escritor–. Tengo la teoría de que el objeto va a volver, con toda su realidad, su dignidad, su belleza, su apelación a los cinco sentidos. No creo que la humanidad se resigne al mundo espectral de las pantallas, teniendo a su alcance a los objetos. Sobre todo porque el objeto nunca se fue del todo. Los mismos dispositivos del mundo digital, pasablemente fetichizados, están ahí para recordarlo”. 

Empieza una nueva edición de Mil lianas. Un cajón con un enjambre deforme y cada vez más atiborrado de cosas para aferrarse en medio del desconcierto.

1. El robo. Al comienzo hablábamos de las cosas y de los objetos que hacen a determinadas épocas. Lo distintivo de la impactante serie británica El robo, lanzada por estos días a través de la plataforma Prime Video, es que pese a tener como puntapié el atraco que le da nombre, en ningún momento los espectadores se encontrarán con las clásicas imágenes de fajos de dinero, ni boquetes, ni cajas fuertes que sí suelen verse en otros relatos de robos bancarios. Porque el relato arranca con un perturbador ataque comando a las oficinas de una entidad financiera en el centro de Londres, pero allí todas las transacciones –por lo general vinculadas con fondos millonarios que provienen de las futuras jubilaciones de los trabajadores británicos que este lugar promete multiplicar–, son virtuales.

A ese lugar llamado Lochmill Capital se dirige todos los días Zara (interpretada por Sophie Turner, seguramente recordada por quienes siguieron Game of Thrones), una empleada bastante cansada de su trabajo y a la vez anestesiada por una rutina que se repite sin piedad: los números en las pantallas que representan millones de libras que ella a los que ella nunca accederá, las noches de alcohol con otros empleados, el regreso a su departamento anodino y su constante sentimiento de vacío.

Hasta que una mañana, que arranca de modo más o menos habitual, los movimientos de Lochmill Capital se ven violentamente trastocados cuando irrumpe un grupo armado que encierra a los empleados, les quita los teléfonos e interfiere todo tipo de comunicación. Serán Zara y otro colega quienes, instruidos por los atacantes, se verán obligados a hacer una transferencia millonaria a unas cuentas off-shore difíciles de identificar. Una transacción que en segundos borra de un plumazo los ahorros y las pensiones de miles de personas. 

A partir de entonces, la narración ofrecerá una historia donde se suceden por un lado la investigación policial para determinar las responsabilidades y seguir la ruta del dinero, y, por el otro, los vaivenes de las vidas de Zara y algunos de sus colegas. Con investigadores no del todo confiables, con trampas, con giros inesperados, con el dinero puesto en el centro, con persecuciones y pocos espacios de amabilidad o reparo, la serie ofrece una mirada sutil y crítica a un sistema despiadado donde todo parece tener un precio y donde la pregunta sobre quién le roba a quién no deja de resonar.

Sophie Turner es la protagonista de la serie británica

Los seis capítulos de la serie El robo están disponibles en Amazon Prime Video.

2. Hamnet por dos. En pocos días llegará Hamnet a los cines de Argentina, dirigida por la cineasta Chloé Zhao. Se trata de una película dura, bella y también audaz (por acá pueden leer un poco más). El largometraje es la adaptación de la novela homónima de la escritora irlandesa Maggie O’Farrell publicada en castellano en 2021 por el sello Libros del Asteroide.

La autora se propuso recrear algunos episodios de la vida familiar de William Shakespeare, como les conté en esta edición de Mil lianas dedicada a los desvelos. De hecho, en la novela, y en parte en la película, hay varias escenas de noches pesadas e insomnio. “Él no duerme; nunca puede conciliar el sueño en noches como esta, con la sangre todavía corriendo desbocada por las venas, el corazón todavía al galope, en los oídos todavía los ruidos, los gritos, las exclamaciones, las pausas”, se lee en sus páginas.

Aunque no abundan los datos certeros de la biografía del dramaturgo británico, O’Farrell quedó impactada cuando escuchó, mientras cursaba sus estudios secundarios, que el autor de Macbeth había tenido tres hijos y que uno de ellos llamado Hamnet murió cuando tenía apenas 11 años

Hamnet, de Maggie O'Ferrell, salió en castellano en 2021 y se convirtió en un suceso editorial.

Según pudo investigar más adelante, Hamnet y Hamlet en aquellos tiempos eran dos formas intercambiables del mismo nombre, lo que la llevó a indagar más y a analizar cuánto del dolor por aquella pérdida impregnó la escritura de una de las obras literarias más célebres de todos los tiempos. Más allá de las cuestiones biográficas, lo que logra O’Farrell con su libro es un retrato bellísimo de época y también el rescate de pequeñas escenas, en su mayoría protagonizadas por mujeres, como la propia madre de Hamnet (en el libro, Agnes; en la vida real llamada Anne Hathaway, como la actriz).

A fuerza de descripciones puntillosas, donde la naturaleza y lo mágico cobran protagonismo, lo que consiguió es un relato íntimo y profundo sobre el duelo y también sobre el amor. Algo parecido ocurre con la película de Zhao, con sus colores pregnantes, con su belleza dolorosa.

La novela Hamnet, de Maggie O’Farrell, fue publicada por Libros del Asteroide. Su versión cinematográfica, con dirección de Chloé Zhao, llega a partir del 5 de febrero a los cines argentinos.

3. Concurso abierto. Mientras siguen los preparativos para la edición 50 de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que tendrá lugar este año del 23 de abril al 11 de mayo, sus organizadores anunciaron que está abierta la convocatoria para uno de sus tradicionales certámenes literarios. Se trata del VIII Premio Literario Fundación El Libro que recibe hasta el 13 de febrero postulaciones de libros de cuentos inéditos.

“La octava edición del Premio Literario Fundación El Libro para un volumen de cuentos inédito cuenta con un jurado integrado por los escritores Agustina Bazterrica, Enzo Maqueira y Ricardo Romero. El autor o autora de la obra ganadora recibirá $7.000.000, en tanto que para el 2° y 3° puesto las sumas serán de $2.000.000 y $1.300.000, respectivamente”, informaron desde la Fundación en un comunicado. Las obras presentadas deberán ser inéditas, escritas en idioma español y no haber sido presentadas o premiadas en otros concursos. Podrán participar escritores y escritoras mayores de 18 años. Les dejo por acá el enlace con las bases y condiciones completas.

Hasta el 13 de febrero se puede participar del concurso literario que organiza Fundación El Libro.

Banda sonora. “A veces buscamos en ciertas lecturas o en ciertas música el eco de una paz o calma supuestas y anheladas. Les traigo algo de eso: elementos ambient, coros celestiales y un arpa. ¡No falla!”, escribió en su cuenta de Facebook Gustavo Álvarez Nuñez, amigo de esta casa virtual y musicalizador excelso (un recordatorio si se distrajeron: el año pasado publicó en Tusquets la novela Qué hago con la noche; si todavía no la leyeron, por acá pueden conocer de qué se trata y cómo surgió). Se refería a Tragic Magic, el reciente y delicadísimo disco compartido entre Julianna Barwick y Mary Lattimore. Como me gustó mucho y estuvo sonando bastante en casa estos días, elegí algo de ahí para nuestra banda sonora compartida. Se escucha, como siempre, en este enlace.

Bonus track. La semana pasada comentamos algunos asuntos vinculados con la hermosa banda sonora de la serie española Los años nuevos, de Rodrigo Sorogoyen. Por estos días Mubi subió el capítulo final. Si después del cierre quedaron con algún tipo de abstinencia, esta plataforma también ofrece en su menú la excelente película Las bestias, del mismo director. Aclaro, por las dudas, que se trata de un thriller que transcurre en un contexto completamente alejado de la ciudad y de los vaivenes amorosos y está basado en una historia real que se ubica en la supuestamente idílica campiña española. Allí va a vivir una pareja de franceses que quiere dedicarse a la agricultura orgánica. Pero nada saldrá como esperaban porque los lugareños van a ofrecer todo tipo de resistencia ante sus planes. Les dejo el tráiler, la película es muy buena y muy tremenda.

¡Hasta la próxima!

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Se me apagó la tele

Se me apagó la tele

Dormir no es una retirada absoluta del mundo, sino una forma particular de permanecer en él. Aunque el repliegue previo al sueño pensado por Freud podría sugerir desconexión, la observación de los animales muestra lo contrario: se descansa sin romper el lazo con el entorno, en una calma atenta.

Dormir implica retirarse del mundo, pero no abandonarlo. La idea freudiana de que hay un repliegue que antecede al sueño podría conducir a pensar que quien duerme ya no está en el mundo. Sin embargo, no hay más que ver cómo duermen los animales para notar cómo están saludablemente relacionados con el entorno.

¡Quién pudiera dormir como un animal! Pocas cosas más gratificantes que ver a un gato o un perro echarse en el suelo y cerrar los ojos, para permanecer en un reposo silencioso. Es cierto que, mientras descansan, también están alertas. Lo advertimos cuando el menor sonido hace que muevan la oreja en una dirección u otra.

Para dormir, es preciso estar en una relación de suma comodidad con el ambiente. Los seres humanos, que también somos animales –nunca está demás aclararlo–, pero atravesados por las consecuencias mortíferas del lenguaje, tenemos toda una serie de rituales para dormir. Lo mismo que para ir al baño. Acaso, ¿no hay personas que no van al baño en cualquier parte, de la misma forma en que hay otras (quizá algunas son las mismas) que duermen solo en su cama?

Algunas personas incluso trasladan sus sábanas y la almohada cuando están de viaje. ¡Quién pudiera dormir como un animal y dejarse descansar en lugares hasta incómodos, tal como pueden serlo un colectivo o la sala de espera de un odontólogo! Curiosamente, esta es una capacidad que tienen los niños, pero que se pierde con los años.

Estamos acostumbrados a reflexionar sobre la temporalidad del dormir. Buscamos el sueño en el interior del fluir de la conciencia. Lo buscamos en los pliegues del cerebro, en algún sentido inconsciente; pero así descuidamos su proyección mundana, lo que implica como vía de estar en íntimo acuerdo con lo que nos rodea.

Pensemos en la situación siguiente: cualquiera de nosotros se sube a una bicicleta, o se dispone a manejar el auto, mientras se dispone a que su cuerpo adquiera ese nuevo espacio. No hace falta hacer cálculos mentales para doblar, porque ahora tenemos un cuerpo extendido que va más allá de la racionalidad.

La locomoción asistida es un ejemplo claro para reconocer el carácter expansivo de la corporalidad. Los bordes de nuestro cuerpo son móviles. El Yo, como decía Freud, es sobre todo una superficie y, como tal, se proyecta y adquiera las tonalidades de aquello que está a su alrededor.

Gracias a este fenómeno proyectivo es que hablamos de un “hogar”, que no es solo nuestra casa. En el hogar están nuestras cosas, que no son solo nuestras pertenencias, sino un reflejo de nuestra vida. El hogar no es solo un refugio –como la cueva animal–, sino una sede de un modo de vida singular.

Por eso algunas personas no pueden dormir fuera de su casa, porque no pueden llevar el hogar a cuestas. Por eso también es que hay quienes no pueden dormir ni en su casa, si esta no está investida libidinalmente de acuerdo con la proyección de la que hablamos. Pensemos en lo que ocurre, por ejemplo, después de una separación.

Asimismo, hay personas que solo pueden dormir con otras personas, apoyándose en el Yo de quien está a su lado. Otras requieren un apoyo animista y, para el caso, como el niño pequeño utiliza un oso, u otro objeto, en el que deposita, la capacidad que está en el camino de desarrollar, del mismo modo, ponen los almohadones de cierta manera o, como alguna vez escuché a alguien que no podía dormir en una cama cuyas sábanas no estuvieran tendidas, precisa que haya un orden exterior en que encontrar el sostén psíquico.

¡Quién pudiera dormir como los animales, por el mero placer del descanso y como una manera de estar presentes en el mundo! Algunas personas solo pueden dormir si, por ejemplo, se anulan psíquicamente. Necesitan llegar al agotamiento –a través de la lectura, o mirando una pantalla, si no es que toman alguna pastilla– para que el cuerpo se apague. Así es que lo dicen: “Se me apagó la tele”.

Habría que pensar si acaso esto es dormir. La consecuencia, a veces, es que despierten en un estado de sobresalto, alertas, o más cansados que antes. Creería que dormir es un tipo de placer psíquico tan importante como comer y la sexualidad.

Si alguna vez alguien dijo que podía aplicarse el aforismo “Dime cómo comes y te diré cómo eres en la cama”, tal se pueda pensar en una variante sobre el dormir; aunque no sería muy original, porque ya Freud dijo una vez que el modo de la satisfacción sexual está en el bebé que dormía después de mamar.

LL/MF