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De Magnetto a Fontevecchia, de Saguier a Aranda: los dueños de los principales medios de la Argentina han abierto sociedades en paraísos fiscales y en Uruguay

De Magnetto a Fontevecchia, de Saguier a Aranda: los dueños de los principales medios de la Argentina han abierto sociedades en paraísos fiscales y en Uruguay

Empresarios y ejecutivos de tres de los principales medios de comunicación del país -Clarín, La Nación y Perfil- aparecen mencionados en Pandora Papers con sociedades en Islas Vírgenes Británicas y una empresa en Uruguay, según los registros de dos proveedores del mundo offshore analizados por el equipo argentino del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) que integra elDiarioAR

Parte de la cúpula del Grupo Clarín, Héctor Magnetto y José Antonio Aranda; y el co-fundador de Editorial Perfil, Jorge Fontevecchia, aseguraron ante la consulta del equipo argentino de Pandora Papers que sus estructuras estuvieron siempre declaradas en Argentina. Alejandro Saguier, accionista de La Nación a cargo del área de administración, afirmó que declaró su sociedad offshore en 2016 con el sinceramiento fiscal que promovió Mauricio Macri y que desde entonces se encuentra en regla con la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). Al cierre de esta edición, los empresarios no habían accedido aún a mostrar sus declaraciones juradas con secreto fiscal. 

Dos de los accionistas y autoridades de Clarín, Héctor Magnetto y José Antonio Aranda, junto a la fallecida directora del medio, Ernestina Herrera de Noble, figuran en el directorio de una sociedad  radicada en Islas Vírgenes Británicas desde principios de la década de 1990, según los documentos. Se trata de Mather Holdings Limited (creada en 1990). Ejecutivos del grupo también figuran en el directorio de Silkwood Investments Limited (radicada en el archipiélago del Caribe en 1991). Ambas compañías se entrelazan con una serie de sociedades creadas en otras jurisdicciones, como Delaware (considerada un paraíso fiscal dentro de los Estados Unidos) y una pequeña isla del Caribe, cercana al archipiélago de bandera británica: San Cristóbal y Nieves. Las sociedades también se relacionan con cuentas bancarias en los Estados Unidos y conducen a otra compañía offshore cuyos beneficiarios finales son dos hijos de Magnetto y dos hijos de Aranda. 

Tanto Mather Holdings Limited como Silkwood Investments Limited estuvieron en la lista de argentinos con cuentas supuestamente secretas en el JP Morgan de Nueva York, que denunció en 2008 Hernán Arbizu, un exejecutivo del banco. Voceros de Clarín, sin embargo, respondieron que las cuentas en ese banco estaban declaradas ante las autoridades. “Esto fue confirmado por inspecciones impositivas e investigaciones judiciales de nuestro país, que ratificaron la legalidad de las operaciones”, afirmaron.

La estructura en la que figuran los accionistas de Clarín es la más compleja del capítulo de los empresarios de medios de Pandora Papers. Parte de las acciones del grupo son controladas indirectamente por el fideicomiso creado por Herrera de Noble en Nueva York, según informa la compañía en su sitio web oficial. Este fideicomiso o trust (su equivalente en inglés) controla a su vez a parte de las sociedades offshore y “también está debidamente declarado en la República Argentina”. Ante la consulta, los accionistas controlantes de Clarín no respondieron qué activos están a nombre de las compañías radicadas en Islas Vírgenes Británicas, Delaware y Nieves, ni qué tipo de función cumplen en el grupo.

La documentación sobre Mather Holdings Limited y Silkwood Investments Limited surge de un intercambio de correos electrónicos, en distintos años, entre Trident Trust Company (que actuó como agente registrado de las offshore) y el estudio Fox Horan & Camerini LLP, de Nueva York, que tramitó una serie de certificados de incumbencia de las compañías (para avalar la conformación de los directorios). “Los representantes legales de los señores Magnetto y Aranda confirmaron que todas las sociedades mencionadas, durante toda su vigencia, han estado declaradas en la República Argentina por el sujeto obligado correspondiente, de acuerdo con la legislación tributaria vigente”, respondieron desde el grupo ante la consulta del equipo argentino de ICIJ.

“Cada uno de los negocios de servicios corporativos y fiduciarios de Trident está regulado en la jurisdicción en la que opera y está totalmente comprometido con el cumplimiento de todas las regulaciones aplicables. Trident coopera habitualmente con cualquier autoridad competente que solicite información. Trident no habla de sus clientes con los medios”, respondió a ICIJ el proveedor.

En Mather Holdings Limited, desde julio de 1991 hasta enero de 2010, Herrera de Noble figura como directora de la compañía. Magnetto aparece como el secretario y Aranda, el tesorero, en uno de los documentos, y como directores, en otros. El 4 de enero de 2010, la directora de Clarín dejó de figurar en el directorio de la offshore y asumieron nuevos directores, quienes se desempeñaban como ejecutivos de Clarín: Julio César Trapes, Alfredo E. Kahrs y Susana Aida Leo. 

Las acciones fueron emitidas al portador -es decir, sin identificar a los accionistas-, hasta que el 3 de junio de 2009 las acciones fueron transferidas a otra firma, Mather Holdings LLC. En 2014, un notario de Nueva York certificó el registro de directores de la sociedad. 

“Mather es una sociedad que forma parte de The 1999 Ernestina Laura Herrera de Noble New York Trust, fideicomiso creado por la fallecida directora de Clarín, Ernestina Laura Herrera de Noble. Ni Héctor Magnetto ni José Aranda fueron accionistas de esa sociedad, sino miembros del consejo de administración de la misma, tal como los designara en su momento la propia señora de Noble", respondió el Grupo.

La segunda compañía del grupo en Pandora Papers, Silkwood Investments Limited, tuvo como director a Raúl Antonio Morán (ejecutivo del Grupo Clarín) y las acciones están a nombre de otra firma: Silkwood Investments LLC. La misma estructura que se pensó para la primera sociedad. 

Silkwood Investments Limited tiene ramificaciones. Tuvo las acciones de otra compañía vinculada a los hijos de Magnetto y de Aranda: Med Star Investments Corp. El objetivo de la compañía radicada en la Isla de Nieves, en el mar Caribe es ser “vehículo de inversión”. “Silkwood y Med Star también estuvieron siempre debidamente declaradas en la República Argentina, al igual que sus subsidiarias en forma directa o indirecta”, acotó el grupo ante las consultas sobre qué inversiones y activos se canalizaron a través de estas compañías.

Alejandro Sagueir, accionista del diario La Nación, figura en los documentos de la filtración como director de Danias Holdings Ltd, una firma de las Islas Vírgenes Británicas, inscripta el 9 de agosto de 2012. Tanto él como su esposa figuran en los documentos como accionistas con 50.000 acciones “en tenencia conjunta con el derecho de supervivencia”. La compañía aparece en los registros de Trident Trust Company, una firma especializada en estructuras offshore, en particular en el archipiélago caribeño.

“La sociedad era titular de una cuenta en el JP Morgan. En junio del 2016, ingresé al sinceramiento fiscal cumpliendo con toda la normativa correspondiente”, explicó Saguier ante la consulta del equipo argentino de ICIJ. El empresario también agregó que tanto él como su esposa eran además los beneficiarios finales de la compañía.

Danias Holding Ltd fue cerrada en enero del 2017. En cambio, la cuenta en el JP Morgan sigue activa y está declarada a nombre del empresario “cumpliendo con todas las obligaciones impositivas vigentes”, agregó Saguier. 

Alejandro integra el directorio de SA La Nación, junto a sus hermanos Fernán, Julio y Luis, quienes lanzaron el canal LN+ en 2016. Ingresaron en la década de 1990 al diario con la compra de numerosas acciones a la familia Mitre, con la que tienen lazos familiares. La madre de los hermanos Saguier es Matilde Noble Mitre de Saguier, también accionista y directiva de la empresa. Es sobrina de Roberto Noble, fundador del diario Clarín. 

En 2016, Macri promovió una ley de blanqueo de capitales para argentinos que tenían activos no declarados en el exterior, a la que adhirieron varios empresarios. La ley permitió extinguir la acción penal contra quienes se sinceraran ante el fisco y declararan sus bienes en el exterior.

El periodista y empresario Jorge Fontevecchia aparece en Pandora Papers como accionista y presidente de Akriluy Corporation SA, una empresa radicada en 2008 en Montevideo, Uruguay. “Se creó para que, transitoriamente, fuera la holding del grupo para las sociedades y operaciones en el exterior, básicamente en Brasil”, afirmó el co-fundador de Editorial Perfil y actual CEO de Perfil Network, ante la consulta del equipo argentino de ICIJ.

Fontevecchia, quien actualmente dirige la rama audiovisual del medio, asumió como presidente de Akriluy Corporation SA el 10 de octubre de 2008, dos meses y medio después de la creación de la sociedad. Además, figura también como accionista de la compañía uruguaya, según un acta que surge de entre los casi 12 millones de documentos de Pandora Papers. 

La compañía fue capitalizada con 400 millones de pesos uruguayos el 30 de diciembre de 2008, una suma entonces equivalente a unos US$21 millones, según una publicación en el Diario Oficial del gobierno uruguayo. “Fue incluida en mis declaraciones juradas ante la AFIP durante 2008 y 2009. En el transcurso de 2010, (la empresa) fue aportada íntegramente a Grupo Perfil Inversora SA, nueva y definitiva holding del grupo, 100% de mi titularidad”, explicó Fontevecchia. Grupo Perfil Inversora SA “fue constituida en 2009 y también fue siempre incluida en mis declaraciones juradas”, aclaró. 

Fontevecchia resaltó además que tanto Akriluy Corporation SA como Grupo Perfil Inversora SA nunca fueron SAFI (sociedades innominadas con fines tributarios), una figura que permite Uruguay, sino que se trató de sociedades anónimas domésticas.

Akriluy Corporation SA estuvo abierta durante una década, según surge de los documentos de Pandora y de los registros públicos en Uruguay . Se había constituido el 12 de junio de 2008 con un capital inicial de 200.000 pesos uruguayos, entonces equivalentes a US$10.500. Los socios fundadores eran dos integrantes del estudio contable Pereira & Castagno, de Montevideo, una firma dedicada a crear sociedades comerciales. El objeto principal de la compañía era “participar en otras sociedades comerciales en Uruguay o en el exterior”. Como actividad secundaria, se inscribió para “realizar y administrar todo tipo de activos de inversiones en títulos, bonos, cédula, debentures, letras, valores inmobiliarios, en el país o en el exterior, por cuenta propia o de terceros”, según el acta que surge de Pandora Papers.

Luego, tras el desembarco de Fontevecchia pasó a tener un capital de 1.600.000 pesos uruguayos (unos US$84.200) y en una asamblea celebrada el 31 de diciembre de 2008, se decidió que “el capital social será de 400.000.000 de pesos uruguayos y estará formado con títulos representativos de una o más acciones nominativas de $1 cada una”, dice el boletín oficial uruguayo, que se publicó recién el 16 de abril de 2009. Esa suma equivalía en 2008 a más de US$21 millones.

“El aumento (del capital de la empresa) obedeció al aporte de las acciones de Perfil Exterior Ltd., que es dueña de los negocios de Brasil y Portugal, cuyo patrimonio neto era de US$17 millones”, amplió el empresario y periodista.

“Decidimos organizar en un solo holding todas las empresas del grupo, incluyendo Argentina, además del exterior. Constituir una sociedad nueva que llevara el nombre Perfil llevaba tiempo, entonces se compró una sociedad vacía, de las que se venden hechas, sin actividad previa, para ese interregno. Grupo Perfil Inversor S.A. es también una sociedad con operaciones en Uruguay, como la revista Caras Uruguay y la venta y distribución de todas las publicaciones de Perfil Argentina en ese país”, ahondó el co-fundador de Perfil en sus respuestas al equipo argentino de ICIJ.

Fontevecchia compartió Akriluy Corporation SA con Luis Angel Moretti, abogado, quien figura como el segundo accionista y el vicepresidente de la sociedad. Fontevecchia y Moretti son los únicos miembros del directorio de la compañía. Los estatutos de la sociedad llevan la firma de Moretti, quien se desempeñó durante años como abogado y editor responsable de Editorial Perfil.

Tras la revelación de Panama Papers, en 2016, Fontevecchia escribió sobre el tema en una de sus columnas semanales en Diario Perfil: “Obviamente simpatizamos con el trabajo del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), pero nuestro afecto a esos valores que compartimos no nos debe hacer dejar de publicar informaciones relevantes que nos incomoden, como sucedió la semana pasada, que faltaba la mención de que los propios medios también tenemos empresas offshore”.

Luego, el periodista y empresario publicó en su medio los nombres de las sociedades offshore con las que opera su grupo. “En nuestro caso: Perfil Exterior de British Virgin Island, controlante de Caras Portugal y Angola; Grupo Perfil Inversor de Uruguay, controlante de Caras Brasil; y Perfil Asia de Hong Kong, controlante de cuatro revistas en Shanghai”. 

Akriluy Corporation SA surge en Pandora Papers porque se encuentra entre los registros de la firma OMC Group, uno de los 14 proveedores cuyos documentos aparecen en la filtración global. Fontevecchia explicó que acudió a este estudio en enero de 2017 para la liquidación y disolución de la sociedad uruguaya Perfil Exterior Ltd. (controlada de Akriluy Corporation SA). El periodista y empresario acreditó su identidad y domicilio en Buenos Aires ante el bufete con copia de su DNI y una factura de servicios a su nombre. “Se disolvió y fue absorbida por su controlante, Grupo Perfil Inversora SA”, explicó Fontevecchia. 

Silkwood Investments Limited, una de las dos compañías de Islas Vírgenes Británicas que surge en Pandora Papers con apellidos de la cúpula de Clarín, tuvo a su nombre acciones de otra compañía de los hijos de Magnetto y de Aranda: Med Star Investments Corp. 

Según los documentos de Pandora Papers, Med Star Investments Corp fue creada el 29 de septiembre de 2010 en la Isla de Nevis, en el mar Caribe. OMC Group y Overseas Management Company actuaron como agente registrado de la firma. Los hijos de ambos accionistas controlantes de Clarín aparecen como los verdaderos titulares, según el formulario. Ante la consulta, representantes del Grupo redujeron su respuesta a que la sociedad Med Star Investments está debidamente declarada pero no explicaron su objetivo ni sus activos.

Los beneficiarios finales de Med Star Investments Corp. son Horacio Ezequiel Magnetto, Marcia Ludmila Magnetto, Antonio Román Aranda y Alma Rocío Aranda. Cada uno figura con el 25% de la sociedad y se identificaron como empresarios argentinos, con domicilios en Buenos Aires. Los cuatro integran directorios de empresas del Grupo Clarín, según las publicaciones en el Boletín Oficial.

El formulario de Med Star Investments Corp. señala que la actividad de la compañía es ser un “vehículo de inversión” y que el origen de los fondos de los beneficiarios finales son “las ganancias recibidas por uno de los mayores conglomerados de medios de la Argentina”. El documento confirma que la sociedad tiene una cuenta bancaria en el JP Morgan Chase Bank (Estados Unidos). 

Las acciones, sin embargo, estuvieron a nombre de compañías offshore, en dos etapas distintas. En 2010, las accionistas eran Nighway LLC y Pocono LLC (con domicilio en Nueva York). Entre el 2 de mayo y el 30 de junio de 2016, la accionista fue Romanoof Corp. En agosto de 2019, según el formulario más actual, las accionistas eran la ya mencionada, Silkwood Investments (Islas Vírgenes Británicas) y otras dos de Delaware, Alagon Investments LLC y Robin Bay LLC. El directorio de la compañía estaba integrado por miembros del estudio con sede en Nueva York que ofició como intermediario. Recién desde 2020, los beneficiarios finales de este tipo de estructuras tienen la obligación de declararlas ante la AFIP.

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ED

Los Pandora Papers y los empresarios invisibles

Los Pandora Papers y los empresarios invisibles

En 2015 fueron los Swiss Leaks. Al año siguiente llegaron los Panamá Papers, seguidos poco después por Bahamas Leaks y Paradise Papers. Hoy son los Pandora Papers. Filtraciones con decenas de miles de casos de evasión fiscal en plazas de secreto bancario y paraísos fiscales o mediante oscuros entramados de sociedades offshore. El impacto de las filtraciones en cada país fue dispar. En varios provocó la inmediata caída de figuras políticas. En otros poco y nada. Argentina figuró siempre prominentemente en los listados expuestos, a pesar de lo cual los efectos políticos y judiciales fueron cercanos a cero. En los Pandora fue el tercer país en cantidad de beneficiarios. Nada menos. Los expertos en justificar la evasión lo adjudican a la supuesta presión tributaria del país –mito falso que no se cansan de repetir– pero lo cierto es que el podio lo tuvo Inglaterra, un “país serio” sin populismo ni estatismo agobiante. No hay presión intolerable, lo que hay es voluntad de no pagar.

En el modo en que los principales diarios presentaron la información en Argentina y en el mundo otra vez lo que debería haber sido el eje principal apareció desdibujado. Los casos paradigmáticos sobre los que cayó el dedo acusador fueron los de los políticos. A ellos se sumaron alguna que otra celebrity, tal cantante, tal otro futbolista. La principal categoría ocupacional entre los evasores quedó más bien invisibilizada. Entre los miles de casos registrados, la abrumadora mayoría eran obviamente empresarios. Con suerte los grandes medios nos informaron de alguno de los pocos cuyos apellidos somos capaces de reconocer. A veces ni siquiera de esos. Todos registramos el apellido Macri otra vez en los Pandora Papers (como había figurado en casi todas las anteriores). Sabemos del ex secretario de Néstor Kirchner. Todo muy bien. Pero ¿cuántos de ustedes podrían mencionar el apellido de algún empresario involucrado? De los 2.521 nombres de esta vez, sólo retenemos los de dos o tres políticos.

El problema no es sólo de proporcionalidad entre tipo de casos y tipo de casos informados/recordados. La corrupción política es un tema grave en muchos países, muy grave en Argentina. Afecta el normal funcionamiento de las instituciones, tuerce la voluntad popular. Pero si hablamos de los efectos concretos sobre la economía y sobre la vida cotidiana de las personas, la evasión fiscal es incomparablemente más nociva. El cálculo de lo que los Estados pierden por ese concepto es infinitamente superior a lo que se va por coimas y beneficios indebidos. Y sin embargo este, que es el principal problema que exponen las filtraciones, permanece en un segundo plano. Sabemos que Shakira y Tony Blair evadieron. Pero ¿son sus nombres realmente representativos para hablar de la cuestión? Por otra parte, casi siempre la corrupción política es, en verdad, político-empresarial: del otro lado de la coima recibida está el empresario que la paga. Súmese a eso la corrupción inter-empresarial. Poca gente sabe que las firmas deben cambiar sus gerentes de compras frenéticamente para evitar el cohecho de los proveedores, por el que las empresas pierden fortunas y generan mayores costos (que obviamente paga el consumidor). La corrupción en el sector privado es colosal.

La invisibilidad de los principales protagonistas de las filtraciones no es casual. El mundo empresarial está protegido por toda una arquitectura de invisibilidad. El capital requiere y produce esa opacidad, indispensable para blindar sus privilegios. Las filtraciones nos permiten ver por un momento algunas de sus aristas: el secreto bancario, las acciones al portador, las marañas de sociedades que, como cajas chinas, borran las huellas de los dueños verdaderos, los estudios y bufetes especializados en administrar todas esas estructuras en las sombras. Pero no son las únicas. Estamos rodeados de secretismo en favor de quienes tienen dinero. ¿Es necesario recordar que tuvimos una ley de blanqueo que obligaba al Estado a defender el anonimato de quienes se acogían, al punto de que el proyecto original preveía castigo judicial a cualquier periodista que los expusiera? El derecho al secreto por encima de la libertad de prensa. Uno podría ir incluso más atrás y más profundo. Nuestros propios sistemas legales apuntan a garantizar el secreto empresarial, comenzando con la posibilidad de que existan “sociedades anónimas” que resguarden el nombre y el patrimonio de los inversores y limiten su responsabilidad frente a los demás, un invento moderno que se incrustó en la legislación de todo el mundo. 

No hay otra categoría de personas a las que se beneficie de esta manera. No podemos saber quién evadió durante años y luego obtuvo un perdón del Estado y garantía de inmunidad legal. Pero con un click podemos ver en internet quién recibe un plan social. Si cae un puente mal construido sabremos el nombre del ingeniero que hizo mal los cálculos y quizás deba responder ante la justicia. Acaso también los ejecutivos. Pero los dueños de la empresa que lo construyó tendrán derecho a permanecer en las sombras y no responderán con su patrimonio particular.

Es notable lo poco que sabemos del 1% más rico de la población, el que en las sombras concentra el grueso de la riqueza. Un ejército de encuestadores, trabajadores sociales y sociólogos recorren los barrios populares y de clase media. Sabemos cuánto ganan sus habitantes, qué consumen, incluso cómo votan. Del 1% más rico no sabemos casi nada. Nadie les toca el timbre. Encuestas no responden. Los economistas tienen que hacer complicadísimas estimaciones para tener alguna noción de cuánto ganan realmente. Nadie lo sabe a ciencia cierta. 

Más aún, el modo en que visualizamos las diferencias de ingreso en nuestros debates públicos los deja en las sombras: cuando hablamos del “decil más rico de la población” como si fuesen “los ricos”, estamos hablando de personas que acaso superan en tres o cuatro veces el monto de los salarios más bajos, niveles de ingreso a los que puede llegar un obrero calificado. Literalmente. Eso son “los estratos altos” en el modo en el que el INDEC agrupa la información. El puñado de los verdaderamente ricos quedan disimulados, promediados sus ingresos con los de millones de personas de sectores medios. Invisibles.

Las encuestas confirman los efectos de ese disimulo: puestos a imaginar cuánto más ganan los más ricos, la mayoría de la gente supone que ganan cinco, diez, acaso veinte veces más. Pocos sospecharían que la escala se mide más bien en cientos o miles de veces. Hace algún tiempo Mayra Arena contó cuál era su representación de “los ricos” cuando era niña y vivía en una villa. “Los ricos”, en sus ojos, era una familia cercana a su barrio cuyo baño había podido usar. Tenían bidet. Un rico, para ella, era alguien con baño y bidet. Algo parecido noté hace unos años, cuando participé de un taller con adolescentes detenidos en institutos para infractores a la ley penal. Obviamente todos de clase baja. Cuando tuvieron que imaginar una historia que involucraba a “los ricos”, las únicas caras que tenían para representárselos eran las de Tinelli y Mirtha Legrand. Ni ellos, ni en rigor la mayoría de nosotres, contamos con parámetros para imaginar la distancia abismal que nos separa del mundo de los verdaderamente ricos, para quienes una Mirtha o un Marcelo serían más bien simpáticos extranjeros. Hagan ustedes la prueba: lean la lista Forbes de los 50 argentinos más ricos. Ni siquiera los más informados reconocerán todos los apellidos de los primeros diez (para la mayoría de la población serán todos ilustres ignotos). Hagan otra prueba: pidan a alguien que estime cuántos millones atesora el número 1. Vean si se acerca remotamente al número real de los 5.400 millones de dólares que parece que tiene (digo “parece” porque vaya uno a saber a cuánto asciende la parte que oculta). ¿Se asombra por el dato? Aclárenle entonces que el dueño de esa millonada es de todos modos apenas un primo pobre de la familia mundial de los billonarios, en cuya cima se ubica un hombre que posee 186.000 millones de dólares. Apostemos a ver si conocen su nombre: se llama Bernard Arnault. Aparece en los Paradise Papers, claro. 

Sin información básica sobre el mundo de los ricos nuestra realidad cotidiana se vuelve ininteligible (lo que es, por otro lado, uno de los sentidos de mantenerlos en las sombras). Cuando discutimos, por ejemplo, sobre las presiones para quitar los subsidios al consumo del gas y aumentar la factura, se nos escapa de la vista que lo que cada uno de nosotros paga con el gas termina, en parte, en los bolsillos del señor más rico de la Argentina (a propósito, pongámosle nombre, se llama Alejandro Bulgheroni y apareció en los Panamá Papers). Cuando nos indignamos por la presencia de Shakira o de Macri en los Pandora Papers, no sospechamos que también figura en la lista el empresario sin rostro que administra los subterráneos de Buenos Aires y que presiona para aumentar el precio del pasaje. Y cuando nos preocupamos por el caudal de votos que recibe un político novel que finge ser “antisistema”, justifica la evasión fiscal y propone el desmantelamiento del Estado, no tenemos forma de entender que desde hace años financia su carrera el número 5 de la lista de Forbes (se llama Eduardo Eurnekian), quien también aparece en la lista de los Panamá Papers.

En fin, hay un hilo bien real y concreto que conecta nuestros bolsillos, las penurias de las arcas públicas y nuestra dificultad de llegar a fin de mes con las cuevas, las islas fantásticas y los bufetes contables por los que el 1% más rico elude el pago de impuestos y embolsa ganancias fabulosas. La arquitectura de invisibilidad (mediática, legal, estadística, política) que protege a los ricos está allí para que no podamos verlo. A veces –sólo a veces– nuestra obsesión por fiscalizar exclusivamente el mundo de la política colabora con la ceguera.

EA

Por la apertura de fronteras y el cambio favorable, el Gobierno espera un boom de compras de extranjeros

Por la apertura de fronteras y el cambio favorable, el Gobierno espera un boom de compras de extranjeros

Hubo un tiempo, no tan lejano, en que los argentinos hacían kilómetros de fila en la frontera con Chile o Paraguay para cruzar a comprar televisores, ropa de cama, termos. Con la reapertura del ingreso de personas de países limítrofes y un peso devaluado, los comerciantes locales (y el Gobierno) se ilusionan con la postal opuesta y anticipan una ola de turistas en plan de compras, sobre todo orientada a electrodomésticos y bienes electrónicos. 

Las fronteras con los países vecinos comenzaron a abrir progresivamente los últimos días de septiembre, luego de permanecer más de un año y medio cerradas. A partir del 19 de este mes se termina oficialmente el cupo para los ingresos, lo que aumentará la oferta de transporte, y a partir del 1° de noviembre la frontera queda liberada para las personas provenientes de todo el mundo. 

En el Ministerio de Turismo dijeron a elDiarioAR que en la primera semana de apertura a países limítrofes Aerolíneas Argentinas tuvo una demanda de 20.000 turistas de Brasil, lo que "es un indicio de que van a explotar de brasileños y también de chilenos y uruguayos".  "Tenemos la intuición de que el turismo de países vecinos va a funcionar muy bien", anticiparon. Según los cálculos de la cartera que encabeza Matías Lammens, hasta fin de año entrarán entre 150.000 y 200.000 turistas, que generarán un movimiento de alrededor de US$50 millones.

"Afortunadamente, a medida que se abran las fronteras y empiece a venir gente del exterior no solo van a estar muy contentos los hoteles y restaurantes sino que las cadenas de electrodomésticos van a vender una cantidad de productos que no te podés imaginar", anticipó dijo Marcelo Girotti, CEO de BGH, grupo empresario con una división dedicada a la fabricación de televisores, aires acondicionados, microondas y computadoras portátiles. 

Según Girotti, en pesos equivalentes, resulta mucho más barato comprar un televisor o un microondas en la Argentina que en Estados Unidos. "Esta distorsión que hay entre el dólar oficial, al que están asociados nuestros precios, y el cambio paralelo que puede obtener un turista en la calle hace que nuestros precios sean realmente competitivos", precisó. 

Días atrás, en una convención de la Red Acero —que reúne a cadenas de venta de electrodomésticos del interior— se habló sobre esto y algunos ejecutivos señalaron que “nunca antes” vieron una diferencia de precio tan fuerte con Chile y Uruguay. 

El Gobierno ya fantaseaba con la posibilidad de explotar la billetera de los extranjeros desde hace meses. En noviembre de 2020 se realizó una "prueba piloto” y se decidió abrir las fronteras para residentes de países vecinos que viajaran por un plazo menor a los 10 días y solo a la ciudad de Buenos Aires, donde se esperaba que realizaran compras estimuladas por un tipo de cambio favorable. Sin embargo, el 25 de diciembre se debió dar marcha atrás con la medida para retrasar el ingreso de nuevas variantes de coronavirus que comenzaron a circular en el mundo. 

En una economía con una dinámica inflacionaria acelerada, la pregunta es si esta mayor demanda que se anticipa ejercerá una mayor presión sobre los precios, que terminarán por sufrir los argentinos. En el sector señalan que ya resulta un “desafío” para los fabricantes no trasladar la suba de los insumos importados a los precios locales.

En el caso de las computadoras, se suma el hecho de que hay escasez de un insumo central, los microprocesadores. Es un problema global que se arrastra desde el primer momento de la pandemia, cuando la producción en China se alteró por la cuarentena, y que se conjugó con una mayor demanda no prevista de computadoras para estudiar o trabajar desde el hogar. Según anticipan en el sector, esta situación recién se normalizará hacia fines de 2023.  

Por otro lado, hay una suba de costos de logística en el mundo, también derivados de la crisis pandémica. "En un momento pagábamos US$1.000 o US$2.000 el flete de un contenedor y hoy llegamos a pagarlo US$20.000. Cuando traes celulares a lo mejor el prorrateado del aumento es chico, pero cuando traes componentes grandes el impacto es mucho mayor", apunta un empresario. 

En abril pasado el Ministerio de Desarrollo Productivo firmó un acuerdo con la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (Afarte) para mantener estable hasta el 31 de octubre el precio de televisores, teléfonos celulares, microondas y aires acondicionados, con la posibilidad de introducir ajustes mensuales desde junio en base a la evolución del tipo de cambio y la variación del costo de los insumos. 

Según el Índice de Precios al Consumidor que elabora Indec, en los últimos 12 meses la categoría "equipamiento y mantenimiento del hogar" aumentó 49,5%, por debajo del nivel general de inflación, que escaló 52,5%. Sin embargo, a partir de noviembre el acuerdo ya no tendrá vigencia. 

Consultados por este medio sobre la posibilidad de una prórroga, en el Ministerio de Desarrollo Productivo guardaron silencio, aunque el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, anticipó en declaraciones a la prensa que luego del congelamiento de una canasta de bienes de consumo masivo anunciado recientemente avanzará con “otros sectores”. 

Según los fabricantes, que el acuerdo se pueda sostener depende de distintas variables, pero sobre todo de lo que ocurra con el dólar, dado que los componentes importados de algunos productos rondan el 50%. También de lo que suceda con las paritarias, que podrían reabrirse y elevar el componente de los salarios de los trabajadores del sector. 

Girotti consideró que es un "buen negocio" comprar electrodomésticos, porque es una forma de hacerse de un bien ligado en dólares que con los programas vigentes se puede comprar hasta en 30 cuotas. Según el Centro de Estudios de la Producción (CEP XII), del Ministerio de Desarrollo Productivo, si se mira la composición de las compras hechas con Ahora 12 se advierte que antes de la pandemia el rubro de electrodomésticos y tecnología promediaba el 27,5% de las ventas del programa. Entre marzo y diciembre de 2020 esa cifra escaló a 37,3% (con un pico de casi el 50% en abril de 2020) y entre julio y agosto de 2021 volvió a estabilizarse, en 31,4%.

DT

Larreta le jura al establishment que aprendió del error de Macri

Larreta le jura al establishment que aprendió del error de Macri

El larretismo ya lo relata como un cuentito con moraleja. Si hasta el miércoles pasado era una fábula de circulación reservada, el alcalde la explicitó en Costa Salguero ante los principales CEOs de la Argentina. El relato dice así: Mauricio Macri ganó con el 50 por ciento de los votos, pero gobernó con el apoyó del 35 por ciento del sistema político. El egresado del Cardenal Newman creyó que polarizar con el kirchnerismo le alcanzaba para partir al peronismo y seducir al resto de la sociedad despolitizada. Una estrategia que le evitaba la molestia de convidar el poder a sus aliados, ya sean radicales, lilitos o peronistas portadores sanos. O, en sus propias palabras, enunciadas antes de enemistarse definitivamente con Sergio Massa, con el “peronismo racional”.

Siguiendo esa receta simple, Macri podía prescindir de instrumentar un gobierno de coalición. La fórmula se comprobó con éxito en las legislativas de 2017. Su gestión amigable hacia el mercado a su vez resultaba plebiscitada por los votos hasta en la provincia de Buenos Aires. Así, el ingeniero de la UCA daba por terminado el ciclo kirchnerista, un accidente en la evolución de la historia, según su mirada. En adelante, el núcleo duro de la expresidenta quedaría reducido a una tribu de fanáticos electoralmente impotentes. Dos años después, el cálculo macrista fracasó de manera estrepitosa.

Ahora, Horacio Rodríguez Larreta jura haber aprendido de esa experiencia traumática para el PRO. El alcalde estima que su acceso a La Rosada se parecerá al de Macri: por balotaje y con la mitad más uno de los votos. La enorme diferencia llegaría después. A diferencia del fundador del espacio amarillo, el alcalde aspira a gestionar con el aval del 70 por ciento del sistema político. Ese colectivo incluye una porción del peronismo que al momento forma parte del Frente de Todos. Un ministro porteño lo resume de esta forma: “Aprendimos que es posible llegar a la presidencia, pero que eso no alcanza para poder gobernar”. 

Con camisa blanca y saco azul, el alcalde lo aseguró en el coloquio de IDEA: “Hay que poder convocar al resto a un gobierno de coalición, que represente al 70% del sistema”. En una suerte de lanzamiento presidencial no verbalizado, aclaró que su plan de un acuerdo amplio "no implica llegar al 70% de los votos, porque eso tampoco es bueno para el equilibrio democrático. Lo que hay que tener, si llegamos al 23, es convocar al resto que represente el 70% del sistema. Es la única forma de sostener un plan a largo plazo incluso sosteniendo la alternancia. Como pasó en Chile y España para la salida de la dictadura y el franquismo ".

Para el alcalde, esa es la única vía para lograr una carambola de tres pasos: ganar las elecciones; establecer una alianza que garantice gobernabilidad; e imponer una serie de reformas consideradas necesarias ya la vez reclamadas por el establecimiento. Por ejemplo, una nueva legislación laboral, fiscal y previsional.

“Vamos a llegar a 2023 con la gente convencida de que hacen falta las reformas. Pero si no es así, podemos implementar una consulta popular al respecto ”, explicó el economista y candidato a diputado por la Capital Martín Tetaz. La afirmación de Tetaz se dio en el ciclo "Medio Término: Rumbo a las elecciones", organizado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham). Frente a periodistas y empresarios, el candidato radical dio detalles sobre su mirada de la situación política y económica.

“Se adelantó todo. El 2023 se dio en 2021. Y vamos a gobernar con mayoría en ambas cámaras. No es como pasó en 2015, que Mauricio Macri gastó los dos primeros años en sumar gobernabilidad ”, afirmó exultante. No es el único dirigente cambiemita que percibe esa modificación del sentido común en favor de las reformas de mercado. Si en la campaña de 2015 Macri escondía su agenda ideológica, en el 2021 Larreta blanqueó su intención de terminar con las indemnizaciones por despido. Y lo hizo antes de ir a las PASO. El empleo registrado a la baja desde hace una década amortigua el impacto antipático de ese discurso.  

Amigo de Sergio Massa, Rodríguez Larreta apuntó su mensaje en el coloquio de IDEA hacia los dirigentes y los grupos sueltos del peronismo. Pero también hacia aquellos que, tras la paliza de las PASO y la crisis de convivencia en el Frente de Todos, comienzan a considerar que por fuera del oficialismo hay algo más que un desierto. 

“Tenemos que peronizar al PRO. Volverlo más amigable. Vamos a mostrar que respetamos la política, a diferencia de Macri. Y que no representamos un salto al vacío. El peronismo sometido por el kirchnerismo ya ve de forma distinta a Horacio que a Mauricio ”, se ilusiona uno de los armadores de Rodríguez Larreta. 

En paralelo al trabajo de Patricia Bullrich como presidenta del PRO, el larretismo organizó una mesa nacional personalizada. Su único objetivo es promocionar a Larreta por fuera del AMBA rumbo a La Rosada. No acumulan para Juntos por el Cambio. Cuentan con un catecismo exclusivo: volver presidente a Larreta. En el grupo de varones se llaman así mismos “los facilitadores”. El título busca exhibir humildad, en contraste con los tiempos en los que Marcos Peña daba órdenes y bajaba línea federal desde la Capital. Los facilitadores de Larreta en el interior son: el Secretario de Ambiente porteño Eduardo Macchiavelli; el subsecretario de asuntos interjuridiccionales Maxi Corach, hijo del mítico menemista Carlos Vladimiro; el exviceministro de Desarrollo Social de Carolina Stanley, Carlos Pedrini; el expresidente de ACUMAR Lucas Figueras; el exdiputado Marcelo Wechsler; el legislador Esteban “Larry” Garrido; más los dirigentes Marcelo Cano y Antonio Demarco. La mayoría tiene origen peronista. Y todos comparten un atributo: el perfil bajísmo. 

En la semana saltan de provincia a provincia. Preparan las condiciones para que, entre viernes y domingo, el jefe se tome un avión para empujar a los candidatos cambiemitas. Este fin de semana, al alcalde porteño le tocó visitar San Juan, San Luis y Mendoza

En sus recorridas provinciales, los ángeles larretistas exportan el know how porteño: le ofrecen a los candidatos que quedarán en carrera sus servicios. ¿Cuales? Las herramientas de comunicación segmentada, focus group y expertise de campaña. “No vamos a decir cómo son las cosas. Primero escuchamos y después colaboramos ”, revela uno. 

En JxC se ilusionan con ampliar la ola de triunfos de las PASO. En Formosa, la oposición cerró un acuerdo para que la peronista disidente Gabriela Neme baje su lista y apoye a JxC. La coalición quiere sumar una victoria de peso simbólico: derrotar al espacio de Gildo Insfrán. En La Rioja, el diputado PRO Julio Sahad hizo lo mismo que Neme. Tras sacar solo 11 puntos, declinó su postulación para favorecer a la lista de la UCR y pelearle el primer puesto al peronismo.

Mientras, el economista Hernán Lacunza prepara una suerte de plan de gobierno tentativo para el 2023. “El 2023 depende mucho de las condiciones que hoy no están claras, con una dinámica muy errática del programa actual”, se atajan cerca de Lacunza. Pero lo cierto es que el director actual de la consultora privada Empiria se reúne cada dos semanas con el alcalde porteño y los encuentros organizacionales con otros economistas, con empresarios y potenciales inversores. El establishment argentino todavía tiene bajo estudio a Larreta. Lo mira con una mezcla de ilusión y desconfianza, tras la experiencia fallida de Macri. Pero el alcalde jura que aprendió la lección. 

AF

Aira, un escritor de pueblo, un escritor de campo

Aira, un escritor de pueblo, un escritor de campo

César Aira es un escritor de pueblo, lo que por deslizamiento lo convierte en un escritor de campo. Ocurre lo mismo con los escritores costeros que derivan en escritores marítimos. Incluso con los habitantes no escritores de esas mismas costas que derivan en pescadores. 

No hay una ciencia de la revelación que lo haya descubierto. En todo caso, no más que la biografía de Aira, que nació y vivió en Coronel Pringles su infancia y adolescencia, las etapas insobornables de la vida, las que no se pueden negar. Uno es de donde es, y Aira es de Pringles.

Si olvidamos su insistencia de feligrés en rascarse en los palenques de Marcel Duchamp y Raymond Roussel, y la información y erudición que se filtran en sus libros de ficción y sus ensayos, si olvidamos lo patente de los nombres y las ideas, veremos que lo que más peso tiene en su literatura es esa velocidad cansina, rural, a paso de hombre, que corre como un río transparente arrastrando sus propios camalotes de barroquismo allí donde surjan. 

¿Y el silencio? ¿No hay un silencio de campo en la prosa de Aira, como el que hay entre dos notas musicales? Es un silencio constitutivo de ese ritmo. No hay ritmo que no incluya su propia suspensión, y esa alquimia, que está en el fraseo de Aira, y muy posiblemente en su manera de caminar (¿lo vieron caminar alguna vez?) y de hablar es la composición integrada del sujeto del arte y su obra. 

De esa manera de hablar, plagada de exhalaciones, de agitaciones de convaleciente o de gimnasta hay muestras de sobra. Una, mi preferida, es la que dialoga en 2016 con José María “Negro” Martel en FM Pringles, que Diego Cano colgó en YouTube.

Martel, al que Aira llama siempre Martel sin condescender ni por asomo a la demagogia del “Negro”, es “un comunicador de pueblo” con una entonación que sigue la estela de euforia folclórica de Julio Mahárbiz. Está siempre al borde del “¡Aquí Cosquín!”, pero es preciso para preguntar, y no le teme a la figura de la estrella distante que se pasea por el pueblo una o dos semanas por año.

FM Pringles recibe a Aira con Los Auténticos Decadentes cantando: “Se viene el tutá tutá, tutá tutá, tutá tutá…”, estimulo del que podemos deducir la reacción del entrevistado al otro lado del teléfono. Luego, la pregunta alucinatoria de Martel: “¿Quién sos, César?”. 

Aira le pide que no empiece con preguntas metafísicas, pero Martel insiste y obtiene una contestación del tipo del “había una vez…”:  “Uf… Soy un pringlense, nacido hace sesenta años en la calle Alvear, que en aquel entonces era casi las afueras del pueblo. Era la última calle asfaltada la calle Alvear. Después empezaban las calles de tierra. Hice la primaria en la Escuela N°2, ahí a la vuelta de casa; y el secundario, en el viejo Colegio Nacional, frente a la plaza”.

La conversación es muy buena. Aira le dice que ve el pueblo siempre igual, “con los ojos de mi infancia, de mi juventud”, que disfruta las visitas a sus pequeñas sobrinas nietas, que le encantan los niños, que “el ser humano empieza su decadencia a los seis años”, que las ideas para escribir “caen del cielo” y que escribe su “paginita diaria” como el enfermo toma su pastilla.

Martel agita el orgullo pueblerino y habla de los desequilibrios o las negaciones mutuas entre las grandes ciudades y los pueblos, y Aira le dice: “Pringles no es una excepción en haber dado algunos escritores como Arturo Carrera o como yo.  En todos lo pueblos siempre hay ese germen, esa semilla que muchas veces va a fructificar a las ciudades grandes. Eso no es propio de la Argentina, en todo el mundo pasa así”. Semilla y fruto. Imposible decirlo mejor.

Es la semilla el corazón que hace palpitar la literatura de Aira. La paginita diaria, las caminatas por las ciudades de “tres continentes” a las que lleva sus conferencias, la respiración como de EPOC que marca el ritmo de su voz, su cansancio, son de Pringles, el pueblo inamovible, inalterable, que sus ojos siguen viendo en el pasado. 

La ola que lee – Artículos y reseña (1981 – 2010), publicado este año por Random House, se inclina por razones obvias hacia el lado de lo que fructifica en las ciudades. Son ensayos, comentarios, ensañamientos dictados por el afán de tomar posición firme del artista que va a ser. 

La intransigencia conmueve tanto como la genialidad para leer por afuera de todas las rutas trazadas. Los abordajes de contra en el sentido del personaje de Juan Carlos Calabró, encuentran en el proceso de lectura (lo mismo ocurre con la escritura de sus ficciones) las revelaciones del “adentro” propias del acto de leer y escribir. En esa actualidad, en es “estar leyendo”, en ese “estar escribiendo”, Aira emerge de su propio misterio como un artista superdotado e insuperable. 

Pero en ese libro, hay un artículo sobre Manuel Puig, llamado “El sultán”, pura semilla pringlense. Allí, Aira no menciona las convenciones de lectura que cristalizaron apresuradamente las novelas de Puig como astillas, por no decir estalactitas, del pop art, el camp, el kitsch y todas sus ramificaciones melifluas. ¿Por qué la primera lectura es la que pega dos veces, la que queda?

En su lectura, sin dudas una lectura de pueblo, lo que importa en Puig es la voz. La voz verdadera, la voz de la vida: “No necesitamos un lenguaje para vivir pero sí necesitamos una voz para hacer saber a distancia, en la noche, que estamos vivos”.   

La alusión al sultán es por Las mil y una noches, e invierte la estructura de la leyenda. El problema no es que Sherezade va a morir si deja de hablar sino que es el Sultán el que muere si ella no habla. El terror es del Sultán, y la voz de Sherezade, como la de los personajes de Puig, “es una luz lejana en el corazón de las tinieblas”.

El último ajuste a esta idea ocurre cuando Aira imagina a Puig, y muy posiblemente a sí mismo en su casa de la calle Alvear, yendo a la cama durante la infancia. Dice: “Fue así como pudo ser el niño obediente que ha ido a la cama, ha aceptado que le apagaran la luz y se aferra al desciframiento de las voces de los mayores que llegan hasta su miedo y desamparo”.   

No se pueden no alimentar las especulaciones biográficas cuando Aira habla de un niño. Por lo que vamos a suponer que ese niño es él, que todavía no ha entrado en la decadencia humana que se desata a los seis años, que ya es una semilla de campo que va a fructificar en la gran ciudad y, como le dice Martel, en el mundo (“¡En España te aman!”). 

Sólo queda revisar un detalle de este ensueño especulativo. ¿Por qué ha de ser solamente el niño de pueblo, el niño Aira, el niño Puig, quien encuentre en la voz de los mayores una compensación al miedo? ¿Por qué no podría ocurrirle lo mismo a un niño de la gran ciudad? ¿Qué es lo que le falta el niño urbano en este cuadro?  El silencio de fondo, conocido con el nombre de Oscuridad.    

JJB