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Una semana después de los primeros ataques, analizamos por qué comenzó la agresión, cuáles fueron sus consecuencias hasta ahora y qué puede pasar.
La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que entra ya en su segunda semana, incendió Medio Oriente y amenaza la vida y el sustento de millones de personas, a medida que la violencia se expande en un arco cada vez más amplio que se extiende desde Asia Central hasta los confines de Europa.
La operación conjunta, denominada “Furia épica” por Estados Unidos y “León rugiente” por Israel, se promocionó como una demostración de poder intimidatorio de gran impacto, pero su repercusión más allá del caos y el derramamiento de sangre no está clara. Lo que sí es evidente ya es que las predicciones de que una operación así desestabilizaría toda la región se han materializado rápidamente.
Durante décadas, Irán, que considera a Israel y a Estados Unidos sus archienemigos, trató de extender su influencia por todo Medio Oriente respaldando a grupos militantes, como Hezbolá en el Líbano o los hutíes en Yemen. También desarrolló un programa nuclear que, según afirma, tiene fines civiles. Washington lo niega y estaba negociando para limitar las ambiciones nucleares de Teherán hasta el sábado pasado, cuando rompió las negociaciones comenzando los bombardeos.
La política regional de Israel desde hace mucho tiempo, en particular hacia Irán, Líbano, Irak, Gaza, Yemen y Siria, consiste en mantener “débiles” a las fuerzas enemigas mediante el uso regular de un poder militar abrumador y destructivo, incluidos los asesinatos. El resultado fue la muerte de decenas de miles de civiles, el abandono de la diplomacia y el endurecimiento del odio mundial contra Israel. Las figuras destacadas de las facciones armadas que Israel mató suelen ser sustituidas rápidamente por sus adjuntos, mientras que los grupos militantes a los que Israel atacó se reconstruyeron o fueron sustituidos por otros.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, lleva años instando a Estados Unidos a que considere seriamente un ataque contra Irán y rechazó los acuerdos internacionales para poner límites a su programa nuclear. Las sucesivas administraciones de Washington habían evitado hasta ahora adoptar esa postura beligerante, y los diplomáticos y los gobiernos de Medio Oriente habían advertido repetidamente de que, además de ser una herramienta desmesurada e ineficaz para destruir un programa nuclear, una campaña de bombardeos contra Irán sumiría a la región en el caos. Esto es exactamente lo que está ocurriendo ahora.
Como dijo esta semana Donald Trump, ningún otro presidente de Estados Unidos “estaba dispuesto a hacer lo que yo estaba dispuesto a hacer”.
Se dieron varias explicaciones, entre ellas: combatir las amenazas generalizadas de Irán y sus aliados; destruir el programa nuclear de Teherán (a pesar de que Trump afirmó que ya lo había “destruido” con los ataques del verano pasado); e intentar un cambio de régimen mediante bombardeos aéreos. El viernes, Trump dijo que quería una “rendición incondicional” y hoy que baraja “la destrucción total” del país.
Algunos círculos evangélicos cristianos estadounidenses ven los bombardeos como parte de una guerra santa que conducirá al Armagedón, algo que anhelan porque creen que precipitará el regreso de Jesucristo.
Horas después de los primeros ataques, Trump dijo que su objetivo era “defender al pueblo estadounidense eliminando las amenazas inminentes del régimen iraní”. Netanyahu dijo, por su parte, que su objetivo era eliminar la amenaza nuclear y de misiles de Irán, pero que también acogería con satisfacción el “derrocamiento del régimen” iraní si ese fuera el resultado.
Un objetivo llamativo que está empezando a visibilizarse es que Estados Unidos e Israel animaron a los grupos antigubernamentales dentro y fuera de Irán, incluidos los militantes kurdos, a levantarse y luchar. Esta estrategia de “balcanización” con levantamiento de diferentes grupos étnicos enfrentados al régimen podría conducir a una guerra civil impredecible.
Según la Media Luna Roja Iraní, los ataques de Estados Unidos e Israel han causado la muerte de 1230 personas en Irán desde que comenzaron los bombardeos hace una semana. Uno de los ataques más sangrientos de EE.UU. e Israel fue el bombardeo contra una escuela primaria de niñas en Minab, en el sur de Irán, en el que murieron más de un centenar de menores.
Otro ataque con torpedos de un submarino estadounidense contra un buque de guerra iraní frente a la costa sur de Sri Lanka causó la muerte de al menos 87 marineros, aunque las autoridades de Sri Lanka pudieron salvar a algunos de ellos.
Los ataques de Israel contra el Líbano, un país que bombardeó e invadió repetidamente durante décadas, desplazaron a cientos de miles de personas. El Ministerio de Salud libanés informó de que los ataques israelíes causaron la muerte de 217 personas y heridas a 798, y el Gobierno de ese país advirtió de una catástrofe humanitaria fruto del enorme volumen de personas desplazadas.
Doce israelíes murieron en ataques iraníes y seis estadounidenses, en este caso militares, perdieron la vida. También hubo víctimas en los Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Kuwait a causa de drones y misiles iraníes. Otros ataques iraníes afectaron a países fuera de la región, como Azerbaiyán y Chipre.
El primer día de la guerra, el líder supremo iraní, Ali Jamenei, fue asesinado. El régimen puso en marcha entonces los engranajes para elegir a un posible sucesor, y el hijo del ayatolá fallecido, Mojtaba, es considerado un posible heredero del título. No se anunció ningún nuevo líder, aunque un órgano provisional se encarga de gestionar los asuntos.
Hasta el momento, el régimen iraní mantiene el control de las fuerzas armadas y la policía del país. El gran peligro es un colapso total del Estado, ya que las potencias regionales temen que el gran país se fragmente y se sumerja en una situación volátil.
La historia reciente muestra que las operaciones militares estadounidenses que inicialmente se celebraron como éxitos se consideraron posteriormente fracasos, incluyendo la guerra de Afganistán de 2001 y la guerra de Irak de 2003, que derrocaron a los talibanes y al presidente Sadam Hussein respectivamente, solo para conducir a años de guerra y vacíos de poder.
El ejército convencional de Irán no es comparable al de Estados Unidos e Israel, y cuenta con un suministro mucho más limitado de misiles y drones. Sin embargo, el régimen iraní tiene un largo historial de uso de la guerra asimétrica, en la que fuerzas superadas pueden llevar a cabo ataques devastadores contra grandes potencias militares mediante grupos paramilitares.
Al lanzar ataques contra múltiples países vecinos, la represalia de Teherán ya generó un caos geopolítico y económico. Cerró efectivamente el estrecho de Ormuz, lo que obstaculizó el suministro mundial de petróleo, y sus misiles y drones interrumpieron el transporte aéreo mundial.
Es difícil saberlo. Teherán afirmó repetidamente que las bases militares estadounidenses, de las cuales hay muchas, y los “intereses” estadounidenses en la región, son el objetivo de sus ataques. Aun así, la paciencia se agota en el Golfo tras los ataques a hoteles, rascacielos, instalaciones petroleras y aeropuertos, que, aparentemente, este sábado Irán anunció tener intención de detener.
Varias monarquías del Golfo, como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, consideran al régimen iraní un adversario, pero también existe la preocupación de que puedan verse arrastradas a una guerra destructiva en la región que acabe dañando los intereses de todas las partes involucradas.
Son múltiples las voces que afirman que esta guerra no es legal, tanto en el ámbito internacional como en el estadounidense. Los más críticos son los juristas expertos en derecho internacional, pero también hablaron abiertamente de su ilegalidad políticos estadounidenses y algunos aliados de Washington en el extranjero.
Estados Unidos e Israel intentan justificar los ataques como un acto de legítima defensa preventiva. El primer ministro británico, Keir Starmer, se negó a unirse a la ofensiva, afirmando que no comprometería a las fuerzas británicas en “acciones ilegales” y advirtiendo que su gobierno “no cree en un cambio de régimen desde el cielo”.
Entre quienes criticaron la guerra de Estados Unidos e Israel en el ámbito internacional figura el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, que describió el creciente conflicto en Medio Oriente como jugar a la “ruleta rusa con el destino de millones de personas”. El viernes, Sánchez volvió a criticar los ataques entre Estados Unidos e Israel, calificándolos de “error extraordinario” e “incompatibles con el derecho internacional”.

El secretario general de la ONU denunció "todos los ataques ilegales en Oriente Próximo" que "están causando un enorme sufrimiento y daño a la población civil", al tiempo que EE.UU. se está preparando para desplegar un tercer portaaviones cerca de Irán, según la cadena Fox.
Naciones Unidas alertó de una “espiral fuera de control”. Mientras, siguen los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán, así como la respuesta de Teherán contra aliados de Washington y Tel Aviv en la región. Al mismo tiempo, el presidente de EE.UU., Donald Trump, cierra la puerta a una salida diplomática al exigir una “rendición incondicional” a Irán y el establecimiento de un Gobierno amigo en el país. Además, se está preparando para desplegar un tercer portaaviones cerca de Irán: según la cadena Fox, el USS George H. W. Bush y su grupo de ataque de portaaviones se espera que zarpen de la base naval de Norfolk, en Virginia, antes de que finalice el mes de marzo. Sin embargo, se desconoce si relevará al USS Gerald R. Ford, que entró en el mar Rojo el jueves y lleva desplegado casi 11 meses, o si llegará para reforzar aún más a la Armada de los Estados Unidos en Oriente Próximo.
“Todos los ataques ilegales en Oriente Próximo y más allá están causando un enorme sufrimiento y daño a la población civil de toda la región, y suponen un grave riesgo para la economía mundial, en particular para las personas más vulnerables”, afirmó el secretario general de la ONU en un comunicado: “La situación podría derivar en una espiral fuera de control. Es hora de detener los combates y entablar negociaciones diplomáticas serias. Lo que está en juego no podría ser más importante”.
El presidente de EE.UU., a su vez, afirmó: “No habrá ningún acuerdo con Irán excepto la rendición incondicional. Después de eso, y tras la selección de uno o varios líderes grandes y aceptables, nosotros, junto con muchos de nuestros maravillosos y valientes aliados y socios, trabajaremos sin descanso para sacar a Irán del borde de la destrucción y convertirlo en un país económicamente más grande, mejor y más fuerte que nunca”.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, añadió más tarde que la “rendición incondicional” podría producirse incluso si Irán no está en condiciones de decirlo por sí mismo.
En paralelo, aviones de combate israelíes han seguido bombardeando Beirut y Teherán, mientras Irán lanzaba otra oleada de ataques en respuesta contra Israel y los países del Golfo que acogen a las fuerzas estadounidenses.
Además, los medios estadounidenses publicaron que Rusia está proporcionando a Irán información que podría ayudar a Teherán a atacar buques de guerra, aviones y otros activos estadounidenses en la región, lo cual supone un primer paso en la implicación de Moscú en la guerra.
Trump, por su parte, bromeó sobre la noticia el viernes por la tarde en la Casa Blanca durante una mesa redonda sobre deportes universitarios: “Ese es un problema fácil en comparación con lo que estamos haciendo aquí. Qué pregunta más estúpida para este momento”.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijo, asimismo, en una entrevista en la CBS, que Estados Unidos está “siguiendo todo” y teniéndolo en cuenta en sus planes de batalla: “El pueblo estadounidense puede estar seguro de que su comandante en jefe sabe perfectamente quién habla con quién. Y cualquier cosa que no debería estar sucediendo, ya sea en público o en canales extraoficiales, se está abordando y confrontando con firmeza”.
Leavitt se negó a decir si Trump había hablado con el presidente ruso Vladímir Putin sobre el supuesto intercambio de información de inteligencia o si creía que Rusia debería enfrentarse a repercusiones, afirmando que dejaría que el presidente hablara de ello él mismo.
De lo que sí informó Trump es de la reunión que mantuvo con los principales fabricantes de armas en la Casa Blanca. Y anunció un acuerdo para cuadruplicar la producción de “armamento de clase exquisita”.
“Acabamos de concluir una reunión muy positiva con las mayores empresas fabricantes de material de defensa de EE.UU., en la que hemos hablado sobre la producción y los calendarios de producción”, afirmó Trump en Truth Social.
Según Trump, “han acordado cuadruplicar la producción de armamento de 'clase exquisita', ya que queremos alcanzar, lo antes posible, los niveles más altos de cantidad. La expansión comenzó tres meses antes de la reunión, y las plantas y la producción de muchas de estas armas ya están en marcha. Contamos con un suministro prácticamente ilimitado de municiones de grado medio y medio-alto, que estamos utilizando, por ejemplo, en Irán y que recientemente se ha utilizado en Venezuela”.
“Las empresas representadas [en la reunión] fueron los directores generales de BAE Systems, Boeing, Honeywell Aerospace, L3Harris Missile Solutions, Lockheed Martin, Northrop Grumman y Raytheon”. Según Trump, habrá otra reunión similar dentro de dos meses.

Durante la cumbre “Escudo de las Américas”, Donald Trump propuso una alianza militar regional contra los cárteles y destacó la participación del presidente argentino Javier Milei.
El tablero geopolítico del continente registró un giro significativo tras la cumbre “Escudo de las Américas”, realizada este sábado en Florida, donde el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció ante una docena de mandatarios latinoamericanos la puesta en marcha de una “nueva coalición militar” regional.
La iniciativa, planteada con el objetivo de combatir a los cárteles del narcotráfico y sus vínculos con organizaciones consideradas terroristas, coloca al despliegue de capacidades militares como eje central de la estrategia hemisférica impulsada por Washington. “La única manera de derrotar a nuestros enemigos es utilizando nuestros aparatos militares”, sostuvo el mandatario estadounidense, al trazar un paralelo con las operaciones que se llevaron adelante contra Islamic State en Medio Oriente.
En ese contexto, la participación del presidente argentino, Javier Milei, reflejó su alineamiento con el esquema de alianzas que la Casa Blanca intenta consolidar en la región. El mandatario libertario aparece como uno de los socios relevantes dentro de esta arquitectura de cooperación en materia de seguridad.
Si bien Trump dedicó elogios especiales al presidente salvadoreño Nayib Bukele, la ubicación de Milei en la foto oficial del encuentro fue interpretada como una señal del peso que Washington le asigna al Gobierno argentino dentro de su estrategia para el Cono Sur.
De acuerdo con información a la que accedió la Agencia Noticias Argentinas, el encuentro también evidenció el endurecimiento del discurso estadounidense hacia México, país que Trump describió como el “epicentro de los cárteles”.
Aunque remarcó que mantiene un trato cordial con la presidenta Claudia Sheinbaum, el jefe de la Casa Blanca fue enfático al referirse a la situación de seguridad: “Vamos a hacer lo que sea necesario para detenerlos; los cárteles están manejando México y no podemos permitirlo”.
Con este planteo, Washington busca sumar respaldos regionales para habilitar el uso de herramientas militares frente al crimen organizado. La propuesta reconfigura el esquema de seguridad en América Latina y profundiza un proceso de creciente militarización bajo liderazgo directo de Estados Unidos.

El Presidente encabeza con mandatarios aliados la "Argentina Week" en Manhattan, en busca de inversiones para la minería y Vaca Muerta. Repartió $20.000 millones antes de las votaciones clave del verano. El insólito tuit de Cornejo.
Jorge Macri (de CABA), Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Leandro Zdero (Chaco), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Alfredo Cornejo (Mendoza), Marcelo Orrego (San Juan), Claudio Poggi (San Luis) y Rogelio Frigerio (Entre Ríos). El palco de los gobernadores que acompañaron el discurso de Javier Milei ante la Asamblea Legislativa, el domingo por la noche, reveló en parte la trama de alianzas que construyó el Gobierno en los últimos meses para que avancen leyes clave durante el verano, desde la reforma laboral a la baja de edad de imputabilidad y la modificación de la Ley de Glaciares.
Lo que no mostró esa foto es que el pacto de la Nación con las provincias tiene mucho más que ver con la cuestión económica que la simpatía política o ideológica. Porque Milei reunió a mandatarios provinciales del PRO, de la UCR, el peronismo no-kirchnerista y de fuerzas locales: alianzas transversales que le aportaron votos en el Senado y Diputados al libertario. Evitaron mostrarse junto al Presidente otros gobernadores que le hicieron el favor en las últimas votaciones, como el salteño Gustavo Sáenz, el tucumano Osvaldo Jaldo, el misionero Hugo Passalacqua, el catamarqueño Raúl Jalil, el santacruceño Claudio Vidal o el neuquino Rolando Figueroa.
Apenas horas después del discurso de Milei, se conoció que el Gobierno repartió en febrero sugestivamente unos $20.000 millones en concepto de Aportes del Tesoro Nacional (ATN). Fue el mes en que el Congreso avanzó con las sesiones extraordinarias mileístas. Así, Misiones, Salta y Santa Cruz recibieron $4.000 millones cada una; Corrientes y Jujuy, $3.000 millones cada una; y Neuquén, $2.000 millones, según analizó la consultora Politikon Chaco.
Otra provincia que benefició Milei con más partidas fue Córdoba, donde gobierna Martín Llaryora: la Nación duplicará los fondos que le envía mensualmente a la provincia para cubrir el déficit de su caja de jubilaciones no transferida. Los giros de la ANSES pasarán de 5.000 a 10.000 millones de pesos por mes.
Esos montos parecieron ser el precio que le costó al Gobierno la reforma laboral, luego del tour federal que armó el ministro del Interior, Diego Santilli, en enero de este año. En el poroteo, en la votación de la reforma laboral fueron clave los legisladores que responden directamente a los mandatarios de Misiones, Salta, Tucumán, San Juan, Entre Ríos, Chaco, Mendoza, Corrientes, Corrientes y Santa Cruz. Más allá del beneficio particular, el mayor triunfo de los gobernadores fue voltear el articulado que proponía la reducción de alícuotas del impuesto a las sociedades y del Impuesto a las Ganancias.
Eso hubiera impactado en la coparticipación en un total de $3,1 billones en 2026, equivalente a 0,3 puntos del PBI. De ese total, $1,7 billones corresponderían a las provincias, según estimaciones privadas. Un escenario que preocupaba a los gobernadores, cuando ya la coparticipación cayó en febrero con respecto al año anterior en un 7,5%. En ese marco, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) informó que la recaudación de impuestos volvió a caer en febrero en un 9%.
En los pasillos de Balcarce 50 niegan que la relación sea solo por fondos y aseguran que la negociación es abierta, con idas y vueltas. Las provincias también necesitan de la Nación gestiones de créditos, habilitaciones de trámites, obra pública o alguna gestión en particular con deudas de cajas previsionales. En los últimos días varias provincias abrieron sus sesiones ordinarias y algunos gobernadores aprovecharon para exigir fondos y obras a la Nación. “No me cansaré de ir y volver de Buenos Aires”, dijo Sáenz al abrir el período legislativo de Salta. “Si a las provincias les va bien, nos irá bien como país. Hay que dejar de lado el federalismo al revés”, completó, pese a acompañar cada votación oficialista.
En ese marco la Casa Rosada ya prepara varios gestos hacia los gobernadores aliados. Milei se lleva de viaje este fin de semana a casi todos los ya mencionados a Nueva York: Alfredo Cornejo (Mendoza), Ignacio Torres (Chubut), Marcelo Orrego (San Juan), Claudio Vidal (Santa Cruz), Rolando Figueroa (Neuquén), Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy) y Gustavo Sáenz (Salta).
Son las provincias cuyo motor económico está en la minería o el petróleo. Es que entre este lunes y martes, Milei encabezará el llamado “Argentina Week”, un “road show” de inversiones que se realizará en Manhattan. Mientras Milei y su equipo económico –también irán Luis Caputo y Federico Sturzenegger– tendrán presentaciones y reuniones con bancos de Wall Street y grandes corporaciones energéticas, tecnológicas y financieras, los gobernadores tendrán un desayuno en el Council de las Americas y disertarán en el consulado argentino sobre las oportunidades de inversiones de sus respectivas provincias.
Tras esa cita, Milei estará el 19 de marzo en Tucumán como invitado de honor del Foro Económico del NOA 2026, invitado por Jaldo. Poco antes, el domingo 15, Santilli reiniciará su gira federal para consolidar la mayoría circunstancial del oficialismo en el Congreso: el Gobierno busca sancionar la nueva Ley de Glaciares en Diputados y avanzar con una nueva Ley de Financiamiento Universitario.
Milei destacó ante la Asamblea Legislativa las posibilidades del RIGI para las provincias: “Los 32 proyectos presentados se distribuyen en 11 provincias y demandarán más de 60.000 puestos de trabajo directos e indirectos”, apuntó. En otro tramo les exigió bajar impuestos: “Solo falta que las provincias y los municipios hagan su parte, por lo cual hemos facilitado una herramienta para denunciar tasas excesivas”. Fueron de las pocas referencias al federalismo, palabra que no mencionó en todo su discurso.
A poco de subirse al avión, uno de los aliados de Milei sacó chapa de libertario y festejó insólitamente el desempleo en todo el país. “Mientras en gran parte del país el empleo privado retrocede, en Mendoza se sostiene y fortalece”, tuiteó Cornejo, que acompañó el mensaje con un cuadro por demás llamativo: la provincia aparece con un retroceso del empleo del 0,6% según un ranking de variación en el empleo privado. Todas las jurisdicciones tienen su números en rojo, salvo dos: Neuquén (+3,4%) y Río Negro (+0,7), impulsadas por Vaca Muerta.
MC

El economista formado en la Universidad de Chicago y referente del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social, se integrará al equipo de asesores del Ministerio de Economía.
El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció este sábado la incorporación del economista uruguayo Ernesto Talvi al equipo de asesores de la cartera económica.
Talvi es un economista con un extenso recorrido tanto en el ámbito académico como en la gestión pública. Nacido en Montevideo, desarrolló gran parte de su carrera como investigador y analista de políticas económicas, además de ocupar cargos relevantes en la política uruguaya. En 2019 fue electo senador por el Partido Colorado, desde donde lideró el sector Ciudadanos, y al año siguiente asumió como canciller de Uruguay.
Formado en la Universidad de la República, Ernesto Talvi completó posteriormente estudios de posgrado en la Universidad de Chicago, en Estados Unidos, donde obtuvo un doctorado en Economía y un MBA en Finanzas, una de las instituciones más influyentes en la formación de economistas de orientación liberal.
Además de su actividad política, el economista se desempeña como director académico del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social, un think tank dedicado al análisis de políticas públicas y la investigación económica.
Luis Caputo destacó su llegada al equipo económico al señalar que se trata de “un economista de extensa trayectoria y reputación”, cuya experiencia contribuirá a fortalecer el trabajo del ministerio. “Su visión será un gran aporte para seguir consolidando la recuperación de la economía argentina”, expresó el funcionario a través de sus redes sociales.
La incorporación también fue celebrada por el viceministro de Economía, José Luis Daza, quien resaltó el perfil académico y técnico del economista uruguayo, al que definió como un destacado “académico, policymaker e investigador en organismos internacionales”.
El anuncio tuvo además la reacción del presidente Javier Milei, quien replicó la noticia en sus redes sociales con un breve mensaje en respaldo a la decisión del equipo económico.