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Intrigas, dólares y auspicios en el aterrizaje del chamán de Disneylandia

Intrigas, dólares y auspicios en el aterrizaje del chamán de Disneylandia

Proveniente de un templo próximo al primer parque de Walt Disney Company, Gebel concitó una inusitada atención de medios y analistas. Trazos de origen peronista en la promoción presidencial del predicador y de un pacto sindical-evangélico, en otro peligroso ensayo de laboratorio. La lectura de Massa.

El 30 de enero de 2022 fue una fecha trascendente para Dante Gebel. Ese día inauguró el River Arena sobre la calle Broadway, en Anaheim, California. Desde 1950, esa ciudad es la sede de Disneyland, el primer parque temático de Walt Disney Comany. La River Church, cuatro pisos de estacionamiento, estudios de radio y TV, el River Café, un teatro, una librería y las oficinas administrativas de Gebel ocupan una manzana entera, a unos tres kilómetros del parque de Mickey y la Sirenita. Para Gebel, ese fin de enero coronó su propio día de la independencia, tras catorce años de vida en EE.UU.: dejaría de depender de recursos y permisos de otras iglesias evangélicas estadounidenses, y se sacaría de encima el alquiler itinerante de templos.

“Dios nos prometió 'les tengo un Arena propio', y así fue”, dijo el pastor a su feligresía.

Con toda esa fortuna enterrada en California, Gebel baraja un regreso a Buenos Aires, al menos momentáneo, y esta semana se ocupó de organizar su bienvenida.

En un viaje exploratorio, previo a una decisión sobre una candidatura presidencial que será tomada después del Mundial, Gebel inauguró un argumento novedoso, probablemente inédito en la historia de la política universal. Dijo que no opinaría de Javier Milei como persona porque es el Presidente, y como eso equivaldría a hablar en público de un jefe, es de sentido común no hacerlo. Es decir, entiende que el Presidente del país es su jefe. Por las dudas, tampoco se permitió evaluar ninguna medida de gobierno, porque él “respeta”.

En política puede haber opiniones chocantes, insultantes, descomprometidas, inteligentes, tontas, amigables o especulativas. La obediencia bloquea la crítica si se pertenece al mismo partido o proyecto político, y ello vale como razón para preferir el silencio. De lo que no hay registro es de un aspirante presidencial que considere como su “jefe” a quien —lo diga o no— quiere destronar de la Casa Rosada, y se valga de eso para no opinar.

El vuelo de Gebel desde el River Arena venía largamente promocionado. El predicador anunció su llegada a Buenos Aires el martes pasado, con una foto en un restaurante de Puerto Madero junto a su amigo y socio Mario Pergolini, y el CEO de su iglesia, Daniel Darling. Una iglesia con CEO, toda una rareza.

Ninguna encuesta conocida hasta ahora ubicó a Gebel como un candidato mínimamente competitivo, pero, por algún motivo, se generó un súbito interés por entrevistarlo. Una gira de tres días incluyó medios como América 24, Gelatina, Urbana Play, Radio Mitre e Infobae. Sumó unas diez horas de respuestas. Logro otro mérito llamativo. No brindó ninguna definición.

Mario Pergolini, Dante Gebel y Daniel Darling, CEO de River Church (sí, la iglesia de Gebel tiene CEO), en Puerto Madero, el 21 de abril de 2026

Pergolini como auspiciante, estrellas muy taquilleras —Susana Giménez, Adrián Suar, los Midachi, Marcelo Tinelli— que acuden a sus espectáculos motivacionales de dos horas y media de duración, políticos y sindicalistas peronistas y libertarios que viajan a Europa a sacarse una foto para analizar la realidad argentina en torno a una botella de agua, terminales en multimedios como Clarín e Indalo, una huella evangélico-manochanta omnipresente y exhibición de fondos ilimitados configuran un combo que dificulta la respuesta a las preguntas de qué representa y quién está detrás de Gebel.

¿La agenda social y la crítica a la violencia verbal que el político en ciernes esboza tenuemente sirven para dividir el voto opositor, llegar al oído del “no politizado” y arrinconar una propuesta nítida contra Milei, como podría ser la de Axel Kicillof? ¿La aparición de otro outsider, alguien que no-es-político, con penetración en el mundo evangélico, quita una tajada en el mercado del Soez? Gebel, ¿funciona a favor o en contra de Milei?

Las conclusiones son prematuras, probablemente contradictorias, pero hay señales de cómo es leído en el sistema de poder.

Trazos

Un analista con unos 50.000 seguidores en X (Twitter), afín al kirchnerismo y muy crítico del gobierno ultraderechista, fue contactado en la primavera de 2025 por un colega “del palo”. Le propuso un trato. Si tuiteaba un video de Gebel con alguna frase que denotara apoyo, le pagarían $50.000. Lo hizo avanzada la noche, y a las tres horas tenía ese monto transferido a su cuenta bancaria.

El exmileista Eugenio Casielles, Dante Gebel, el aeronavegante Juan Pablo Brey, el textil José Minaberrigaray y el CEO Daniel Darling, en Europa, convocados en torno a una botella de agua, el 11 de abril de 2026

Esta semana, el analista recibió una propuesta similar de otro colega, también filokirchnerista. Debía reproducir fotos de los encuentros de Gebel con Pergolini y sus entrevistadores de la semana, a cambio de $100.000. La figura del pastor evangélico y conferencista había tomado otro cariz, y quien recibió la oferta tenía mayor holgura económica que un año atrás, por lo que decidió preservarse. Rechazó la propuesta.

¿Un caso aislado de una mano kirchnerista detrás de la promoción a Gebel? No. Medios de perfil opositor y crítico fueron sondeados por agentes de prensa de dirigentes que juran lealtad a Néstor y Cristina para promover al ilustre visitante.

La práctica del pago de posteos en redes sociales se hizo cotidiana. Comenzaron los famosos o “influencers” con “presencias” en restaurantes, spas, locales de ropa y otros emprendimientos comerciales, a veces a cambio de canjes, y otras de importantes cachets. Posteaban que les gustaba determinada marca y ganaban un dinero fácil. Eso se extendió a negocios turbios, como los esquemas ponzi y las apuestas online. La periodista de espectáculos Yanina Latorre contó en el verano que una vez pactó con Mauricio Novelli, el socio de Milei en la supuesta criptoestafa $LIBRA, una “recomendación” que ofrecía a incautos “ganarse US$5.000 en quince minutos”.

En los últimos tiempos, surgieron posteos auspiciados por opiniones políticas, económicas y sociales. Pueden leerse como forma de compensar los bajos sueldos periodísticos y docentes, o por lisa y llana corrupción. No hace falta más que leer los mensajes de un implacable elenco oficialista que ocupa horarios de gran audiencia, cuando sale en cadena a reproducir argumentos de la Casa Rosada, para “aclarar los hechos”, en coautoría con la ineficiente Oficina de Respuesta Oficial.

Hay consultoras que se dedican a construir el vínculo entre auspiciantes e individuos de las redes. Detectan el potencial cliente, transmiten el texto y transfieren el pago. A veces pautan parrafadas interminables para elogiar a un empresario, porque es “un buen ejemplo de superación y liderazgo”. No es más que un correlato atomizado del tradicional “chivo” o publinota en los medios, que —claramente— no murió. Un presidente de una empresa con mayoría estatal muy cercano a Milei ya lleva leída al menos media docena de perfiles personales en la gran prensa, escritos desde la profunda admiración que provoca su inigualable gestión, y desde allí se disparan elogios en las redes manifestados a título individual.

Gebel utiliza lo que supo cosechar en su trayectoria mediática y artística. En 2025, realizó varias presentaciones en el Gran Rex con “PresiDante”. Figuras de la tele, futbolistas, influencers y artistas se sintieron convocados a ese teatro del centro porteño, y los portales se ocuparon de difundir prolijas carpetas de prensa. Ese mismo año, el pastor condujo quince presentaciones de “Divina Noche” en Canal 13 (Grupo Clarín), y durante 2024 y 2025 estuvo a cargo de “Dante de 10”, por Radio 10 (Indalo), los domingos a las 22.

La fortuna de Gebel, que surge —según explicó— de sus espectáculos y la monetización de sus redes, le alcanza para darse una vida de jeque árabe, con traslados en avión privado y autos de alta gama. Ante cada paso que da en los medios, surge la duda de cuánto es genuino interés y cuánto compra de espacios. En el caso de Radio 10, su contratación desde 2024 fue sugerida por Jorge Rial y decidida por el entonces director, Sebastián Pedrón (hoy en Radio 750), con el objetivo de ampliar audiencia y generar contenidos con figuras famosas a las que entrevistaba Gebel, de modo de morigerar el perfil intensamente político de la emisora. Gebel se encargaba de la grabación del programa en su propio estudio en California y Radio 10 le daba amplio rebote a lo largo de su programación. La movida —resalta su responsable— se tradujo en mayor audiencia. Ahora, con el recambio de gerentes que supuso que Cristobal López se hiciera cargo del multimedios en 2025, en reemplazo de su socio Fabián de Souza, Indalo prefirió seguir de largo ante la agenda de Gebel de esta semana. No hubo entrevistas ni promociones en los medios de López.

“Un distinto”

La Sastrería, empresa de análisis político y encuestas, posó su mirada sobre Gebel. Elaboró un extenso informe titulado “El nacimiento de otro outsider”. El texto repasa su biografía, sus libros de autoayuda y el éxito del espectáculo “PresiDante”, y le concede elogios. “Una persona con visión”, “una historia de superación personal”, “un pastor distinto” y “mensajes de superación y fe”. Aunque La Sastrería —de los experimentados consultores Raúl Timerman y Juan Carlos Malagoli— reconoce que el influencer tiene alto desconocimiento público y carece de estructura social y política, arriesga una proyección: “El posible candidato de los 'ninguno'”, otra forma de llamar a la avenida del medio.

En la lógica de estrategas que miran con buenos ojos a Gebel, la gira de la semana le sirvió para “instalarse”, hacer que se hable de él, bien o mal. Ya habrá tiempo —estiman— para definiciones de algún calado. Bajo las condiciones de la politica de hoy, disponer de fondos para “generar conversación” en las redes es un punto de partida atendible.

El informe de La Sastrería sondea el mercado para un postulante no peronista y opositor a Milei, y anuncia que “la calle empieza a decir”: muestra pintadas con el apellido del evangélico que algún ser humano, por algún motivo insondable, decidió impregnar en paredes de Buenos Aires y alrededores. Quizás no se trate de fervor por Gebel que crece desde el pie sino de un pago desangelado a un grupo de obreros de la pintada.

Las cuentas en redes de La Sastrería y el propio Timerman pasaron del análisis al entusiasmo. “El Sr. @DanteGebelOk, sin lugar a dudas, tiene las condiciones de liderazgo que el rol de candidato a presidente requiere”, posteó el director de la firma.

Pintadas a favor de Dante Gebel

El discretísimo armado político del pastor de Disneylandia se apoya por ahora en el cofundador de La Libertad Avanza y legislador de la Ciudad Eugenio Casielles, el secretario gremial de Aeronavegantes, Juan Pablo Brey, el ex PRO Yamil Santoro y pocas figuras más. Gebel desliza que tiene muchos más vínculos que prefieren una momentánea reserva. En estos días, se reunió con dirigentes sindicales y el gobernador cordobés, Martín Llaryora, a quien definió como “un tipo auténtico, macanudo”. Puede funcionar esa sociedad. Fuera de las fronteras de Córdoba, Llaryora, que lleva décadas de vida política, no es afecto a definiciones mucho más trascendentes que las que brindó Gebel en su incursión.

Una voz clave de la gobernación de la provincia de Buenos Aires tiene una respuesta sobre quién está detrás de Gebel. “Por supuesto que está impulsado por la UTE Massa/Máximo”. La fuente remite a la historia ya canonizada que alumbró a Milei, cuando sectores del peronismo —en especial del exministro de Economía— inflaron su figura y fiscalizaron sus votos en las primarias de 2023. Lo vieron como una forma de bloquear a los postulantes de Juntos por el Cambio Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich. Cuando se dieron cuenta, el ultraderechista ya estaba camino a Casa Rosada.

Dante Gebel, a bordo de su avión privado rumbo a Costa Rica, el 5 de marzo pasado

“Las personas que andan promoviendo a Gebel son los mismos que puso la UTE —unión transitoria de empresas— Cámpora/Massa a armar a Milei”, y anotan en la lista al integrante del triunvirato de la CGT Cristian Jerónimo (Vidrio). El jueves, Gebel se encontró con él y otros tres pesos-pesado sindicales de excelente relación con el gobierno de Milei: Andrés Rodríguez (UPCN), Gerardo Martínez (Construcción) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias). El silencioso clan Moyano, con fe evangélica en la mesa familiar, está ocupado en otras cuestiones no fotografiables.

Otra voz muy relevante del peronismo bonaerense puntualiza en los nombres de Sergio Massa y el principal ladero de Cristina, Oscar Parrilli, como principales motores de Gebel: “Viven al pedo haciendo ingenierías, y así lo hicieron presidente a Milei”.

El candidato de Unión por la Patria derrotado por el ultra en el ballottage de 2023 está convencido de que la disputa del año próximo será entre Milei y el peronismo, y no habrá espacio para terceros. En ese marco, Massa piensa que hay que multiplicar al peronismo y “guardar el rifle santiario”, en referencia a que no haya vetos, ni siquiera ante gobernadores que se transformaron en incondicionales del gobierno de La Libertad Avanza, como el tucumano Osvaldo Jaldo y el catamarqueño Raúl Jalil, o exmacristas connotados como Miguel Ángel Pichetto y Emilio Monzó.

Mientras eso se dirime, el excandidato presidencial valora que el principal opositor a Milei sea “el espejo de Milei”, que devuelve una imagen de corrupción y recesión.

Tanto Massa como Gebel afirman no haberse visto nunca. La pregunta que queda abierta es si —para Massa— ese “peronismo ampliado”, que debería dirimir el liderazgo en 2027, incluye al predicador de Disney.

En la lectura del entorno de Kicillof, la estrategia de que florezan mil candidatos, en un abanico ideológico difuso, de izquierda a derecha, entre tradicionales a outsiders, y el peronismo llegue al año próximo en estado asambleario y loteado entre provincias es una vía para que lo que algún referente llama la “UTE Cámpora/Massa” se apersone cerca de las elecciones y decida poner orden mediante una bendición.

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SL

Evacúan a Trump por un tiroteo durante la cena de corresponsales y detienen al atacante

Evacúan a Trump por un tiroteo durante la cena de corresponsales y detienen al atacante

El presidente de EEUU fue evacuado de la cena tras oírse varios disparos en la entrada del hotel Hilton donde se celebraba el acto, el mismo lugar donde Ronald Reagan sufrió un intento de asesinato en 1981

CLAVES - ¿Quién es el atacante? ¿Hay heridos? Todo lo que sabemos del intento de atentado a Donald Trump

Iba a ser la primera vez que Donald Trump interviniera en la cena de la asociación de corresponsales de la Casa Blanca. Los mismos a los que día sí y día también el presidente de EEUU insulta y desprecia. Pero, a los pocos minutos de comenzar el acto, se oyeron unos disparos y el presidente de EEUU fue escoltado por el servicio secreto fuera del salón en el que se celebraba la cena, donde todos los asistentes se tiraron al suelo por indicación del servicio secreto y los cuerpos policiales allí presentes. Un hombre ha disparado intentando acceder a la zona. Ha sido neutralizado y detenido.

“Un hombre que se abalanzaba contra un control de seguridad armado con múltiples armas fue derribado por unos miembros muy valientes del Servicio Secreto, que actuaron con gran rapidez”, ha explicado Donald Trump en una rueda de prensa en la Casa Blanca el sábado por la noche, en la que ha aplaudido “lo rápido que actuaron el Servicio Secreto y las fuerzas policiales en nombre de nuestro país; realmente hicieron un gran trabajo. Un agente recibió un disparo, pero se salvó gracias a que llevaba, obviamente, un chaleco antibalas de muy buena calidad. Le dispararon a muy corta distancia con un arma muy potente, y el chaleco cumplió su función. Acabo de hablar con el agente. Está muy bien”.

Según Trump, “es un lobo solitario”, y el hotel “no es un edificio especialmente seguro, y no quería decir esto, pero por eso tenemos que contar con todas las medidas de seguridad que estamos planificando en la Casa Blanca. En realidad es la sala más grande, y es mucho más segura”. Las primeras informaciones señalan a Cole Thomas Allen, un profesor de California de 31 años. La investigación apunta a que el sospechoso que tenía objetivos en la Administración Trump, incluido el presidente.

“Como saben”, ha dicho el presidente de EEUU, “esta no es la primera vez en los últimos años que nuestra república ha sido atacada por un aspirante a asesino que me intentó matar en Butler (Pensilvania), hace menos de dos años, ya historia— y en Palm Beach, Florida. Unos meses después de eso, hemos estado a punto. De verdad que volvimos a estarlo. Pero a la luz de los acontecimientos de esta noche, pido a todos los estadounidenses que renueven su compromiso de corazón y resuelvan nuestras diferencias pacíficamente”.

Jeff Carroll, jefe interino de la Policía Metropolitana de DC, ha explicado: “Aproximadamente a las 20:36 de esta noche, un individuo irrumpió en un puesto de control del Servicio Secreto de los Estados Unidos aquí, en la zona del control de metales. Iba armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos. Cuando irrumpió en ese puesto de control, miembros de las fuerzas del orden del Servicio Secreto de los Estados Unidos interceptaron a ese individuo. Se trata de una investigación muy preliminar en este momento”.

A partir de ahí, “las fuerzas del orden intercambiaron disparos con el individuo. Sabemos que un agente de la división uniformada del Servicio Secreto de EE. UU. recibió un impacto en el chaleco. Fue trasladado a un hospital local para recibir tratamiento. Por el momento, el sospechoso parece estar bien. En este caso, no resultó herido por los disparos. Sin embargo, fue trasladado a un hospital local para ser evaluado de nuevo. Estamos en una fase muy temprana de la investigación”.

Janine Pirro, fiscal federal en el distrito de Columbia, ha señalado que “el acusado está siendo imputado por dos cargos: el 920, 4c, por el uso de un arma de fuego durante un delito violento, y un segundo delito en virtud del 111, que es la agresión a un agente federal con un arma peligrosa. Ahora bien, como todos ustedes saben, hubo un agente del Servicio Secreto uniformado que recibió un disparo y, afortunadamente, se encuentra bien y se recuperará. El acusado comparecerá el lunes ante el tribunal federal de distrito, pero no se equivoquen: habrá muchos más cargos basados en la información que estamos recabando en esta situación tan cambiante. Gracias”.

El detenido en la cena de corresponsales de la Casa Blanca.

Las autoridades indicaron que el incidente tuvo lugar fuera del salón donde se encontraban sentados Trump y otros invitados.

“Menuda noche la que hemos vivido en Washington DC”, ha publicado en Truth Social Donald Trump: “El Servicio Secreto y las fuerzas policiales han hecho un trabajo fantástico. Han actuado con rapidez y valentía. El autor de los disparos ha sido detenido”.

En un post posterior, añadía: “Las fuerzas del orden nos han pedido que abandonemos el recinto, de acuerdo con el protocolo, lo cual haremos de inmediato.[...] La Primera Dama, el Vicepresidente y todos los miembros del Gabinete se encuentran en perfecto estado. Hablaremos con ustedes dentro de media hora. He hablado con todos los representantes a cargo del evento y lo reprogramaremos en un plazo de 30 días”.

“El Servicio Secreto de los Estados Unidos, en coordinación con el Departamento de Policía Metropolitana, está investigando un tiroteo ocurrido cerca de la zona principal de control con detectores de metales en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca. Una persona se encuentra detenida. Aún se desconoce el estado de los implicados, y las fuerzas del orden están evaluando activamente la situación”, ha publicado Anthony Guglielmi, jefe de comunicaciones del Servicio Secreto.

Algunas personas entre el público informaron de que habían oído lo que creían que eran entre cinco y ocho disparos. El salón de banquetes —donde cientos de periodistas destacados, celebridades y líderes nacionales esperaban las declaraciones de Trump— fue evacuado de inmediato. Miembros de la Guardia Nacional tomaron posiciones dentro del edificio mientras se permitía a la gente salir, pero no volver a entrar inmediatamente. La seguridad en el exterior también era extremadamente estricta.

Entre los asistentes se encontraban Trump, el vicepresidente JD Vance, el secretario de Defensa Pete Hegseth y el secretario de Estado Marco Rubio, además de muchos otros líderes de la administración Trump.

Fuera del hotel, miembros de la Guardia Nacional y otras autoridades inundaron la zona mientras los helicópteros sobrevolaban el lugar.

Por lo general, el hotel Hilton, donde se celebra la cena desde hace años, permanece abierto a los huéspedes habituales durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, y la seguridad se ha centrado normalmente en el salón de baile y no en el hotel en su conjunto, con pocos controles para las personas que no asisten a la cena en sí. En años anteriores, esto ha dado lugar a incidentes en el vestíbulo y otros espacios públicos, incluidas protestas en las que los servicios de seguridad tuvieron que intervenir para expulsar a los invitados que desplegaban pancartas u organizaban manifestaciones.

Quién es Cole Thomas Allen, el “lobo solitario” sospechoso del intento de tiroteo en la cena de Donald Trump

Quién es Cole Thomas Allen, el “lobo solitario” sospechoso del intento de tiroteo en la cena de Donald Trump

Tiene 31 años, vive en California y fue detenido tras intentar ingresar armado al evento de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca. Las autoridades lo acusan de delitos vinculados a armas y agresión.

Un hombre armado fue reducido y detenido por el Servicio Secreto de Estados Unidos cuando intentó ingresar a la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA), a la que asistían el presidente Donald Trump, la primera dama Melania Trump y el vicepresidente JD Vance.

Según la información oficial, el sospechoso no logró atravesar el perímetro de seguridad. Durante el incidente se registraron disparos y uno de los agentes resultó herido, aunque se encuentra fuera de peligro gracias al chaleco antibalas.

Tras lo ocurrido, Trump definió al atacante como un “lobo solitario” y aseguró que la situación fue contenida antes de que implicara un riesgo mayor dentro del evento.

Quién es el principal sospechoso

Aunque las autoridades no confirmaron públicamente su identidad en un primer momento, distintos medios identificaron al detenido como Cole Thomas Allen, de 31 años, residente en Torrance, California.

De acuerdo con esos reportes, Allen es ingeniero mecánico e informático, con estudios en el Instituto Tecnológico de California y un máster en ciencias informáticas obtenido en 2025 en una universidad estatal de California.

También habría trabajado como desarrollador de software, realizado prácticas en la NASA y se desempeñaba como profesor en una empresa de preparación académica, además de definirse como desarrollador independiente de videojuegos.

Personas de su entorno lo describieron como alguien “inteligente”, “amable” y “tranquilo”, con dominio en áreas como biología, matemáticas y ciencias.

La investigación y las acusaciones

El sospechoso fue trasladado a un hospital tras su detención, sin heridas de gravedad. La fiscal federal para el distrito de Columbia, Jeanine Pirro, informó que enfrenta dos cargos graves vinculados a la tenencia de armas y agresión, y sostuvo que “tenía intención de causar el mayor daño posible”.

Tanto Trump como la alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, y autoridades policiales coincidieron en que, hasta el momento, no hay indicios de la participación de otras personas.

En paralelo, el presidente difundió en su red social imágenes del detenido —incluida una fotografía en la que aparece esposado— y fragmentos de las cámaras de seguridad, donde se observa el momento en que el hombre corre hacia el control de acceso antes de ser reducido por los agentes.

La investigación continúa para determinar con precisión la secuencia del hecho, el origen de las armas y las motivaciones detrás del intento de ataque en uno de los eventos políticos y mediáticos más relevantes de Washington.

Con información de agencias

Trump afirma que el atacante de la cena de corresponsales “expresaba odio” y era “muy anticristiano”

Trump afirma que el atacante de la cena de corresponsales “expresaba odio” y era “muy anticristiano”

El presidente de EEUU señala el manifiesto de Cole Thomas Allen: "Su familia lo sabía, tenía dificultades, quizás deberían haberlo denunciado con un poco más de firmeza"

Motivos religiosos. Así está explicando Donald Trump las motivaciones del atacante de la cena de corresponsales este sábado por la noche. En una entrevista con Fox, el presidente de EEUU ha afirmado: “Tenemos información bastante fiable, llevaba bastante tiempo expresando mucho odio en sus discursos. Era una cuestión religiosa, era muy anticristiano. Es una situación muy, pero su familia lo sabía, había notado que tenía dificultades, quizás deberían haberlo denunciado con un poco más de firmeza, probablemente. Pero es algo difícil de hacer, supongo”.

Según publican medios de comunicación estadounidenses, Cole Allen envió un manifiesto contra el presidente Trump antes de abrir fuego, en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca del sábado por la noche, autodenominándose el 'Asesino Federal Amistoso' y revelando que sus objetivos eran los representantes de la Administración Trump.

“Poner la otra mejilla es para cuando uno mismo está oprimido. Yo no soy la persona violada en un campo de detención. No soy el pescador ejecutado sin juicio”, escribió Allen en el documento, que un familiar entregó a la policía: “No soy un estudiante que ha muerto en una explosión, ni un niño que se muere de hambre, ni una adolescente maltratada por los numerosos criminales de esta Administración. Poner la otra mejilla cuando otra persona es oprimida no es un comportamiento cristiano; es complicidad en los crímenes del opresor”.

En el texto, Allen describió sus objetivos, entre ellos “funcionarios de la Administración: son objetivos, ordenados de mayor a menor rango.

“No estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor manche mis manos con sus crímenes”, escribió Allen, aparentemente refiriéndose al presidente: “Para minimizar las bajas, también utilizaré perdigones en lugar de balas (menor penetración a través de las paredes). Aun así, atravesaría a casi todo el mundo aquí para llegar a los objetivos si fuera absolutamente necesario (partiendo de la base de que la mayoría de la gente eligió asistir a un discurso de un pedófilo, violador y traidor, y, por lo tanto, son cómplices), pero realmente espero que no se llegue a eso”.

Allen, según lo publicado, se refería a la “demencial” falta de seguridad en el Washington Hilton, el hotel de la cena, afirmando que agentes iraníes podrían haber traído un armamento aún más devastador y “nadie se habría dado cuenta de una mierda”.

“Lo primero que noté al entrar en el hotel fue la sensación de arrogancia, entré con varias armas y ni una sola persona allí considera la posibilidad de que pueda ser una amenaza”, escribió: “La seguridad del evento está toda fuera, centrada en los manifestantes y en los que llegan en ese momento, porque al parecer nadie pensó en lo que pasaría si alguien se registrara el día anterior. Este nivel de incompetencia es una locura, y espero sinceramente que se corrija para cuando este país vuelva a tener un liderazgo realmente competente. Es como si, si fuera un agente iraní, en lugar de un ciudadano estadounidense, hubiera podido traer aquí una maldita Ma Deuce [ametralladora] y nadie se hubiera dado cuenta de nada. Es realmente una locura”.

El documento estaba firmado por “Cole ‘coldForce’ ‘Friendly Federal Assassin’ Allen”.

Las autoridades afirman que Allen compró dos pistolas y una escopeta en Cap Tactical Firearms y las guardó en la casa de sus padres, que se entrenaba regularmente en un campo de tiro, que formaba parte de un grupo llamado The Wide Awakes, y que asistió a alguna protesta de No Kings en California, donde estudió en la universidad y trabajó como profesor.

Llevo una década cubriendo a Trump. En la cena de los corresponsales de la Casa Blanca, sentí la oscuridad de forma visceral

Llevo una década cubriendo a Trump. En la cena de los corresponsales de la Casa Blanca, sentí la oscuridad de forma visceral

Hombres de esmoquin y mujeres con vestido se lanzaron bajo las mesas; parecía una escena de una película de Hollywood, pero ahora me estaba pasando a mí

Quién es el Cole Thomas Allen, el “lobo solitario” sospechoso del intento de tiroteo en la cena de Trump

Claves - Todo lo que sabemos del intento de atentado a Donald Trump

Impactante. Desconcertante. Impredecible. Violento. Durante una década he seguido los giros y vaivenes de la América de Donald Trump con el privilegio de la distancia periodística. Este sábado por la noche, sentí que esa oscuridad se acercaba de forma visceral.

¡Bang! ¡Bang! ¿Qué ha sido eso? ¿De dónde venía? A las 20:36 h, el pánico y el caos se apoderaron del enorme salón de baile del hotel Washington Hilton. Había hombres corriendo y se oían gritos de “¡Al suelo!” y “¡No se levanten!”.

Vi a los invitados de la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca —hombres de esmoquin, mujeres con vestido— lanzarse bajo las mesas circulares y, casi como siguiendo una señal, hice lo mismo. Era una escena de tantas películas de Hollywood, pero ahora me estaba pasando a mí, justo aquí, justo ahora.

Agentes del Servicio Secreto recorrieron la sala a toda velocidad, empuñando sus armas. Se produjo un silencio inquietante. Para cuando me levanté para mirar hacia el estrado, Donald y Melania Trump ya habían sido evacuados a toda prisa. En su lugar, había cuatro oficiales con cascos y rifles haciendo guardia con la imagen de la Casa Blanca de fondo y las palabras: “Celebrando la Primera Enmienda”.

Entonces, un hombre de pelo cano con esmoquin pasó junto a nuestra mesa, apoyado en dos hombres porque no podía caminar sin ayuda. ¿Quién era? ¿Se había lesionado durante este drama? No lo sabíamos.

¿Cómo me sentí? Esta es una pregunta que los periodistas hacemos a los entrevistados todo el tiempo. Lo que sentí en ese momento fue una profunda confusión e incertidumbre. Estábamos en el ojo del huracán, pero no teníamos idea lo grande que era ni de qué aspecto tenía.

Este debería haber sido el lugar más seguro de Estados Unidos. El Hilton fue blindado tras ser testigo del intento de asesinato de Ronald Reagan hace 45 años. Tuve que mostrar mi entrada varias veces y pasar por un detector de metales como los de los aeropuertos, ya que Trump asistía a la cena por primera vez como presidente.

De hecho, aquello ya significaba que sería una noche de alta tensión: ¿atacaría Trump a los medios de comunicación en su propio terreno? ¿Los periodistas y demás invitados le aplaudirían, guardarían silencio o se marcharían en señal de protesta? En el aire flotaban las inquietantes preguntas de la era Trump: cuestiones sobre la verdad, la normalización, la resistencia, la capitulación y el autoritarismo.

Hubo algunos vítores y aplausos cuando Trump entró en la sala bajo los acordes familiares de Hail to the Chief. El presidente mantuvo el saludo militar durante todo el himno nacional. Weijia Jiang, presidenta de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca le dijo: “Es significativo que esté usted aquí esta noche”.

Los invitados conversaban entre sí, comían una ensalada de guisantes de primavera y burrata y bebían vino cuando se produjo el incidente. Más tarde descubrimos que un asaltante que portaba armas de fuego y cuchillos embistió un puesto de control del Servicio Secreto en el vestíbulo del hotel antes de ser detenido. Un oficial recibió un disparo, pero se salvó gracias al chaleco antibalas.

Poco a poco, una extraña calma se apoderó sobre el salón de baile a medida que se hacía evidente que el peligro había pasado. Una metáfora de la nueva normalidad. Los periodistas llamaron a sus editores o grabaron vídeos con sus teléfonos. Uno que se encontraba cerca del lugar del incidente me dijo que escuchó cinco disparos; otro dijo haber oído cuatro. Un funcionario de una embajada comentó que el sonido de los disparos le había recordado a su época en Afganistán.

Jamie Raskin, congresista demócrata por Maryland, me contó que el Servicio Secreto lo había arrojado al suelo. “La gente gritaba y chillaba”, me dijo. “La gente estaba aterrorizada. Ahora parecen aliviados, pero definitivamente parece que la noche ha terminado”.

Frank Luntz, consultor y encuestador que lleva mucho tiempo advirtiendo sobre el veneno que se filtra en la política, comentó: “Me molesta que parezca que la gente se siente justificada para gritar, vociferar, amenazar, tirar rocas, tirar piedras, comportarse de una manera espantosa; espero que vosotros en el Reino Unido nunca tengáis que pasar por esto. Pasasteis por esto durante la época del IRA. Esperemos que no llegue aquí mañana”.

Por un momento pareció que la cena se reanudaría. Imaginé a Trump aprovechando el momento —tal como hizo, ensangrentado, tras el intento de asesinato en Butler, Pensilvania— con una actuación al estilo de “el espectáculo debe continuar”, que podría haber cautivado incluso a sus críticos en la sala. Pero el protocolo dictó lo contrario y la cena se pospuso.

El presidente se retiró a la Casa Blanca y ofreció una rueda de prensa ante los periodistas, muchos de los cuáles aún lucían sus mejores galas. No pudo resistirse a utilizar el incidente para justificar uno de sus proyectos predilectos: “No quería decir esto, pero por esto es por lo que necesitamos tener todos los atributos de lo que estamos planeando en la Casa Blanca. Necesitamos el salón de baile”.

Peter Doocy, de Fox News, preguntó por qué esto le sigue pasando a Trump. El presidente citó a Abraham Lincoln y dijo: “He estudiado los asesinatos, y debo decirles que las personas más influyentes... las personas que más hacen, las que causan el mayor impacto, son a por las que van”.

Pero esa no era la verdadera historia. Los últimos diez años han sido testigos de un tiroteo en un entrenamiento de béisbol del Congreso, una marcha mortal de supremacistas blancos en Charlottesville, la insurrección del 6 de enero en el Capitolio de EEUU y los asesinatos de la ex presidenta de la Cámara de Representantes de Minnesota, Melissa Hortman, y su marido, así como del activista de derecha Charlie Kirk. La violencia política está a la orden del día y el sábado, en un lujoso salón de baile de Washington, Trump y los medios de comunicación vislumbraron el borde del abismo.