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El presidente habló ante hombres de negocios que lo vienen apoyando, pero no todos se unieron a los aplausos. Destacó a Adorni por su elección porteña de 2025 y explicó cómo planea contrarrestar el dato del 3,4% de inflación de marzo que le "repugnó".
El presidente Javier Milei llegó molesto y se la pasó golpeando el atril en el cierre de la cumbre anual de la Cámara de Comercio de Estados Unidos (AmCham, según sus siglas en inglés) en la Argentina, este martes en el Centro de Exposiciones de Buenos Aires. “Odio la inflación, el dato me repugnó”, dijo después de que dos horas antes el Instituto de Estadística (Indec) informara que en marzo la inflación saltó a 3,4%, el nivel más alto desde hace un año y medio, en septiembre de 2024 (3,5%).
Milei le echó la culpa a un supuesto intento de golpe de Estado después de que “Manuel (Adorni) hizo esa extraordinaria elección”, en referencia al comicio porteño de 2025. Fue su manera de reivindicar al jefe de Gabinete cuestionado por sus compras de inmuebles y viajes caros. Es decir, la culpa es de la oposición. “Desde entonces hubo ataque feroz al corazón del modelo, hubo más de 40 de leyes intentando romper el equilibrio fiscal... no lo lograron”, dijo entre aplausos permanentes de un grupo de empresarios entregados a su líder, aunque no todos estaban tan entusiastas sino más bien preocupados por la continuidad de un modelo que les gusta.
Milei opinó que aquellas leyes de la oposición, incluidas las incumplidas de financiamiento universitario y a la discapacidad, provocaron una tremenda caída de la demanda de dinero, lo que derivó en subas de la tasa de interés y del tipo de cambio en ese entonces. “Este mes impactó la educación, todo lo que tiene que ver con guerra, el transporte, y por una cuestión estacional, la carne. Estamos purgando todavía la caída de la demanda de dinero más los efectos estacionales”, dio su explicación.
“La política monetaria no cambió, por lo que no es inflación estrictamente, es un salto de precios”, ensayó Milei, que se jactó de trabajar 16 horas por día, de hacerlos laburar a la par a sus ministros y de que sus “valores morales dicen que mentir y estafar está mal”. Más de uno de los empresarios no quiso recordar su promoción de la criptomoneda $LIBRA.
“Superado esos efectos, la tasa de inflación va a caer”, prometió. “Tenemos que terminar de acomodar los precios relativos. Lo único que hay que hacer es tener paciencia”, volvió a pedirla en menos de una semana. “La demanda de dinero ha empezado a crecer. Menor tasa y menor tipo de cambio significa que volvió a subir demanda de dinero. En marzo la actividad económica empezó a rebotar, empezó a revivir”, dijo quien en 2024 había pronosticado que la economía iba a “crecer como pedo de buzo”. “La economía va a retomar el fuerte sendero de crecimiento que teníamos previo al ataque de la política”, dijo Milei.
“Estamos en récord de PBI, consumo, exportaciones, el RIGI (Régimen de Incentivo de Grandes Inversiones) está volando”, enumeró el presidente, aunque las ventas minoristas no registran semejante afirmación. “El crédito está creciendo fuertemente”, sorprendió el libertario mientras se derrumban los créditos hipotecarios en 2026, tras un 2025 que bien aprovecharon sus funcionarios para tomarlos con condiciones preferenciales para los empleados públicos. “Cuando se recomponga el capital de trabajo, la Argentina vuelva a crecer”, mareó Milei... ¿ya crecemos o hay que esperar?
El presidente rechazó el supuesto planteo del “círculo rojo”, es decir, el establishment, así como de los periodistas y los “econochantas” de que él debe elegir entre crecimiento y empleo o desinflación. “El círculo rojo hace una hipótesis de que si queremos crecer, tenemos que aceptar tener más inflación. Entonces deberíamos relajar la política fiscal y monetaria. Así podamos crecer y ganar una elección. Desde mi visión me parece inmundo, repugnante. El camino de la inflación lleva al infierno”, dijo el economista al que Lali Espósito parodió como fanático.
Milei dijo que emitir dinero implica “dinamitar la reputación, no ser creíbles, así no van a lograr expandir, van a ir para atrás y eso nos va a castigar en las urnas”. Por eso, prometió: “Vamos a mantener el equilibrio, seguir apretando, la motosierra no se detiene. Di la orden expresa en la reunión de gabinete, vamos a seguir bajando impuestos porque los impuestos son un robo”, bramó ante el aplauso de quienes más se beneficiaron con esas reducciones, los que más tienen.
“Vamos a continuar con la política monetaria apretada, vamos a sacar todos los pesos de la calle”, siguió profesando su fe. “No vamos a ceder un ápice en la desregulación”, continuó con su credo, más allá de que sus liberalizaciones hubiese provocado un fuerte alza de alquileres, prepagas y telefonía. “Vamos a seguir abriendo la economía, porque se amplía la economia, libera más rendimientos crecientes”, aseveró, aunque la baja de precios no necesariamente se traduce en una mejora para quienes pierden el empleo a costa de la apertura.
“Después la gente podrá elegir otro camino, será responsabilidad de los argentinos”, advirtió. “Cuando vean cómo cae la inflación, la pobreza, la economía se recupera, suben los salarios, probablemente nos acompañen”, auguró. “Si no nos acompañan, nos volvemos a casa”, bramó antes de volver sobre su nuevo discurso de moral, que arrancó casi en simultáneo con el caso Adorni, y sobre la reivindicación de los “valores judeocristianos”. Hasta a algunos empresarios elogiosos del giro libertario de la Argentina les pareció demasiado.
AR/CRM

De acuerdo a la consultora Equilibra, "tras haberse compensado en el primer bimestre, las diferencias entre el IPC vigente -ponderadores de la Encuesta de gastos (ENGHo) de 2004/05- y el IPC actualizado (ENGHo 2017/18) que iba a implementar INDEC a partir de enero (con base 100=2025) fue relevante en marzo: la inflación mensual habría sido 3,65%, acumulando 9,7% en el primer trimestre. ¿La razón principal? Educación y nafta pesan 3 p.p. más entre ambos rubros en el IPC actualizado y este mes impulsaron la inflación".
La inflación de marzo se aceleró al 3,4% y superó el techo de los 3 puntos que había anticipado el ministro Luis Caputo. El índice revela una suba de diez meses consecutivos y acumula ya 9,4% en el primer trimestre del año y en términos interanuales alcanza el 32,6%, según informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).
Sin embargo, si la medición se hubiera hecho con el método que Marco Lavagna estuvo a punto de aplicar a comienzos de este año y que Javier Milei decidió postergar, lo que llevó a la renuncia del extitular del Indec, la inflación mensual hubiera sido 3,65%, con un acumulado de 9,7% en el primer trimestre, una diferencia que se basa en que las subas en Educación y Combustibles, los rubros que dominaron el alza del mes pasado, se ubica 3 puntos porcentuales más arriba que lo que mide actualmente el Instituto que comanda desde inicios de febrero Pedro Lines.
De acuerdo a la consultora Equilibra, “tras haberse compensado en el primer bimestre, las diferencias entre el IPC vigente -ponderadores de la Encuesta de gastos (ENGHo) de 2004/05- y el IPC actualizado (ENGHo 2017/18) que iba a implementar INDEC a partir de enero (con base 100=2025) fue relevante en marzo: la inflación mensual habría sido 3,65%, acumulando 9,7% en el primer trimestre. ¿La razón principal? Educación y nafta pesan 3 p.p. más entre ambos rubros en el IPC actualizado y este mes impulsaron la inflación”.
En tanto, desde Equilibra anticipan que para abril “esperamos una reducción de la inflación de casi 1 punto, en base a nuestros relevamientos de las primeras semanas de este mes, por lo que esperamos que se encuentre en torno a 2,5%, ya que el shock alcista de la carne y de la educación quedaron atrás”.
La metodología que había comenzado a poner en marcha Lavagna antes de los desencuentros con Caputo y Milei, que dieron marcha atrás, le da una incidencia mayor a los servicios públicos y al transporte, rubros que tienen pendiente ajustes para corregir distorsiones en sus mediciones.
Este martes, tanto el presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo se pronunciaron tras conocerse el dato de inflación de marzo, que registró una suba mensual del 3,4%, con mensajes que combinaron críticas al número y una defensa del programa económico.
Milei reconoció que el índice no cumplió con las expectativas oficiales. “El dato es malo. El dato no nos gusta ya que la inflación nos repugna”, expresó, aunque sostuvo que existen “elementos duros” para explicar lo ocurrido y proyectó que en los próximos meses “retorne a su sendero decreciente”. El mandatario anticipó además que ampliaría su análisis en una exposición pública.
Por su parte, Caputo ofreció una lectura más técnica del índice y destacó algunos componentes que, según su visión, muestran señales de desaceleración. Detalló que la inflación núcleo fue del 3,2%, mientras que los precios regulados subieron 5,1% y los estacionales 1,0%. En ese marco, subrayó la desaceleración de la Canasta Básica Alimentaria, que pasó de 3,2% en febrero a 2,2% en marzo, y una leve baja en la Canasta Básica Total, de 2,7% a 2,6%.
El ministro atribuyó parte de la suba a factores externos, en particular al impacto de la guerra en Medio Oriente, que —según indicó— se reflejó en aumentos como el 9% en combustibles, el 24% en pasajes aéreos de cabotaje y el 22% en transporte interurbano. También señaló que la economía atraviesa un proceso de “corrección de precios relativos”, visible en rubros como servicios regulados y carnes.
En febrero pasado, Caputo buscó bajarle dramatismo a la renuncia de Marco Lavagna al frente del INDEC, pero en el mismo movimiento dejó expuesta la tensión de fondo: el Gobierno no quiere tocar por ahora el índice con el que se mide la inflación, aun cuando el propio organismo venía trabajando en una actualización metodológica.
En aquel momento, el ministro confirmó que el Instituto seguirá utilizando el IPC actual —basado en patrones de consumo de hace más de 20 años— y que el nuevo indicador impulsado por Lavagna quedará en pausa “hasta que el proceso de deflación esté consolidado”. La frase no fue casual: en un contexto donde la inflación sigue siendo el principal capital político del oficialismo, cualquier modificación técnica corre el riesgo de abrir una zona de especulación pública sobre el dato.
“No hay necesidad de cambiar ahora el índice. Da prácticamente lo mismo”, sostuvo el ministro de Economía, y agregó un elemento clave: según sus cálculos, en enero el índice nuevo habría dado “un punto más abajo”. Es decir, el Gobierno admite que el cambio podría alterar el número final, aunque insiste en que no se trata de una manipulación sino de una cuestión de timing político. “Nos parece razonable no dar lugar a la especulación”, remarcó.

El Presidente y el ministro de Economía admitieron que el dato de marzo no cumplió las expectativas, pero lo atribuyeron a factores transitorios y ratificaron que la inflación retomará su sendero descendente en los próximos meses.
El presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo se pronunciaron tras conocerse el dato de inflación de marzo, que registró una suba mensual del 3,4%, con mensajes que combinaron críticas al número y una defensa del programa económico.
Milei reconoció que el índice no cumplió con las expectativas oficiales. “El dato es malo. El dato no nos gusta ya que la inflación nos repugna”, expresó, aunque sostuvo que existen “elementos duros” para explicar lo ocurrido y proyectó que en los próximos meses “retorne a su sendero decreciente”. El mandatario anticipó además que ampliaría su análisis en una exposición pública.
Por su parte, Caputo ofreció una lectura más técnica del índice y destacó algunos componentes que, según su visión, muestran señales de desaceleración. Detalló que la inflación núcleo fue del 3,2%, mientras que los precios regulados subieron 5,1% y los estacionales 1,0%. En ese marco, subrayó la desaceleración de la Canasta Básica Alimentaria, que pasó de 3,2% en febrero a 2,2% en marzo, y una leve baja en la Canasta Básica Total, de 2,7% a 2,6%.
El ministro atribuyó parte de la suba a factores externos, en particular al impacto de la guerra en Medio Oriente, que —según indicó— se reflejó en aumentos como el 9% en combustibles, el 24% en pasajes aéreos de cabotaje y el 22% en transporte interurbano. También señaló que la economía atraviesa un proceso de “corrección de precios relativos”, visible en rubros como servicios regulados y carnes.
En ese sentido, destacó que la inflación núcleo sin carnes se mantuvo en 2,5%, en línea con febrero, lo que —según planteó— indicaría estabilidad en el componente subyacente. Además, remarcó que el capítulo Educación registró una suba del 12,1%, la más baja para un mes de marzo en los últimos ocho años.
Caputo insistió en que la inflación es “un fenómeno monetario” y sostuvo que, a medida que se consolide el orden fiscal y monetario, el índice continuará desacelerándose. En esa línea, vinculó la dinámica actual con el impacto rezagado de la caída en la demanda de dinero durante el período preelectoral.
Las declaraciones de ambos funcionarios se dan en un contexto en el que el Gobierno busca consolidar la baja de la inflación como principal ancla de su programa económico, pese a las tensiones que persisten en precios regulados y en el costo de vida.

El ministro de Economía admitió que la inflación saltó 3% en marzo, pero prometió que bajará a partir de abril. También espera que las inversiones se traduzcan en "crecimiento sostenido" en el tiempo que así creará empleo. Una nueva promesa de que el futuro será mejor, que contrasta con vaticinios anteriores de este gobierno.
En la cumbre anual de la Cámara de Comercio de Estados Unidos (Amcham, según sus siglas en inglés) en la Argentina, el ministro de Economía, Luis Caputo, prometió este martes que “los próximos 18 meses van a ser los mejores que Argentina haya visto en décadas”. Después de que ayer admitió que la inflación de marzo superó el 3% por el aumento del combustible ante la guerra de Irán, pero vaticinó que bajará a partir de abril, en el Centro de Exposiciones de Buenos Aires ante ejecutivos de empresas norteamericanas y de otros orígenes especuló que en la medida en que hay inversión, habrá “crecimiento sostenido” y entonces se generará empleo. Una nueva promesa de que el futuro será mejor, que contrasta con presagios anteriores de este gobierno.
El ministro reconoció que hay sectores en los que baja el consumo y el trabajo, pero sostuvo que son actividades que están sustentadas de manera artificial en el hecho de que antes la gente recibía pesos que no valían nada y los terminaban gastando. Reconoció que por ahora lo que crece es el empleo informal, pero se esperanzó con que las inversiones, que por ahora se centran en la explotación de materias primas, provoquen aumento de la actividad económica que impulse la creación de más puestos de trabajo. Contrastó dos ejemplos: la fabricante de neumáticos Fate, que cerró sus puertas ante las importaciones, y Lumilagro, que por un lado optó por traer termos de China pero aún sigue produciendo parte de sus productos en la Argentina.
“La inflación es un fenómeno monetario que es consecuencia de un exceso de oferta, una caída de la demanda, o una combinación entre ambos”, comentó Caputo. Según su visión, por las elecciones legislativas de octubre pasado, hubo más demanda de dólares y cayó la demanda de pesos. “Generó una suba de la inflación y del riesgo país, además de una caída del crecimiento económico”, agregó. Es decir, la culpa, como siempre en el relato del jefe del Palacio de Hacienda, es el riesgo “kuka”, el temor de los inversores a que vuelva el kirchnerismo al poder.
“Estamos purgando esa caída en la demanda de dinero”, aseguró Caputo. “La parte positiva es que se empieza a ver recuperación en la demanda de dinero. A partir de abril vamos a ver una desaceleración de la inflación importante”, volvió a vaticinar.
En este encuentro también disertó el embajador de EE.UU. en Buenos Aires y empresario de origen cubano, Peter Lamelas, y harán lo propio el presidente Javier Milei y sus ministros de Salud, Mario Lugones –hombre clave en la discusión sobre la reforma de la legislación de patentes, que exige el gobierno de Donald Trump–, de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, y del Interior, Diego Santilli. Entre las compañías que tendrán oradores en la cumbre figuran la química Dupont, la siderúrgica Acindar, Aeropuertos Argentina, los bancos Citibank y JP Morgan, las eléctricas AES y Central Puerto, Telecom Personal, Amazon Web Services, la auditora PwC, las petroleras Chevron y PAE, el grupo Newsan, las agrícolas Corteva y Cargill, la láctea Danone, las mineras Newmont, Rio Tinto y Glencore, el laboratorio Roche y Bagó, la fabricante de productos de higiene Johnson & Johnson, entre otras.
AR/MG

El INDEC publicó el dato correspondiente al tercer mes del año. El IPC nacional superó la marca de los tres puntos que había anticipado el ministro Caputo.
La inflación de marzo se aceleró al 3,4% y superó el techo de los 3 puntos que había anticipado el ministro Luis Caputo. El índice revela una suba de diez meses consecutivos y acumula ya 9,4% en el primer trimestre del año y en términos interanuales alcanza el 32,6%, según informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).
El IPC nacional pasó de 1,5% mensual en mayo de 2025 a 3,4% en marzo de 2026. El dato de marzo no solo supera el 2,9% de enero y febrero sino que marca el décimo mes consecutivo de aceleración desde el piso de 1,5% que tocó en mayo de 2025. En ese lapso, la inflación no tuvo ni un solo mes de pausa: fue subiendo escalón por escalón hasta triplicar aquel valor mínimo: 1,6% en junio, 2,1% en septiembre, 2,3% en octubre, 2,5% en noviembre, 2,8% en diciembre y 2,9% en los dos primeros meses de 2026, hasta llegar al 3,4% de marzo.
Los principales motores del mes fueron la Educación, con un salto del 12,1% por el inicio del ciclo lectivo, y las carnes, que en el GBA treparon hasta 8,4% en el caso de la carne picada y 8% en la paleta. El Transporte también aportó con una suba del 4,1% impulsada por combustibles y transporte público. Por categorías, los precios Regulados lideraron con un incremento del 5,1%, seguidos por el IPC núcleo con 3,2%. Para no quedar por debajo de la línea de pobreza, una familia tipo de cuatro integrantes necesitó en marzo más de $1.434.000.
La división de mayor aumento en el mes fue Educación, con una suba del 12,1% a nivel nacional —que alcanzó el 22,7% en la región Noreste y el 18,1% en el Noroeste—, como ocurre todos los años al inicio del ciclo lectivo. Le siguió Transporte con un alza del 4,1%, impulsada principalmente por los combustibles —que subieron 7% en GBA—, el transporte público y los pasajes aéreos.
Por categorías, los precios Regulados —que incluyen tarifas de servicios públicos, transporte y educación— registraron el mayor incremento con un 5,1%, seguidos por el IPC núcleo con 3,2% y los precios Estacionales con apenas un 1,0%. Estos últimos se vieron traccionados al alza por el turismo y el cambio de temporada en indumentaria, pero esos aumentos fueron compensados por las bajas en verduras y frutas.
La división Alimentos y bebidas no alcohólicas subió 3,4% a nivel nacional y fue la que tuvo mayor incidencia en la variación mensual en todas las regiones. Dentro de ese rubro, las Carnes y derivados fueron lo más destacado: subieron 6,9% en el GBA y hasta 7,9% en el Noroeste. Los cortes vacunos tuvieron aumentos contundentes en el Gran Buenos Aires: el asado subió 5,5%, la carne picada 8,4%, la paleta 8% y los cortes como cuadril y nalga un 7,7% cada uno. El pollo también se encareció un 7,5%.
Por zonas geográficas, las regiones Noreste (4,1%) y Noroeste (4,0%) lideraron las subas, por encima del promedio nacional. El GBA y la región Nacional quedaron en 3,4%, la Pampeana en 3,3%, Cuyo en 3,2% y la Patagonia fue la de menor inflación del mes con 2,5%. En el Noreste, la división Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles trepó 9,7%, muy por encima del resto del país.
En paralelo, el INDEC publicó la valorización de las canastas básicas para el Gran Buenos Aires. La Canasta Básica Alimentaria (CBA), que determina la línea de indigencia, subió 2,2% en marzo y acumuló 11,6% en el año, con una variación interanual del 32,8%. Su valor para un adulto equivalente ascendió a $212.949. La Canasta Básica Total (CBT), que define la línea de pobreza, aumentó 2,6% en el mes y acumula 9,6% en 2026, con una suba interanual del 30,4%; su valor para un adulto equivalente llegó a $464.228.
Para un hogar tipo de cuatro integrantes —un varón de 35 años, una mujer de 31 y dos hijos de 6 y 8 años—, la línea de indigencia se ubicó en $658.011 y la de pobreza en $1.434.464. Un hogar de cinco miembros —pareja de 30 años con tres hijos de 1, 3 y 5 años— necesitó $692.083 para no ser indigente y $1.508.740 para no caer en la pobreza. En tanto, un hogar de tres personas —mujer de 35 años, su hijo de 18 y su madre de 61— requirió $523.853 para la CBA y $1.142.000 para la CBT.