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La provincia presentó un amparo para frenar la norma y pidió su inconstitucionalidad, mientras organizaciones ambientalistas lanzaron una demanda colectiva a nivel nacional al advertir que la modificación implica un retroceso en la protección del agua.
El gobierno de La Pampa presentó un amparo colectivo ambiental ante la Justicia federal para frenar la aplicación de la reforma de la Ley de Glaciares, en una ofensiva que se da en paralelo con una demanda impulsada por organizaciones ambientalistas a nivel nacional contra la norma recientemente sancionada por el Congreso.
La acción pampeana fue promovida junto a la Universidad Nacional de La Pampa, la Fundación Chadileuvú y la Asamblea por los Ríos Pampeanos, y quedó radicada en el juzgado federal de Santa Rosa. La presentación, patrocinada por la fiscala de Estado Romina Schmidt y el constitucionalista Andrés Gil Domínguez, solicita la suspensión inmediata de la ley hasta que se resuelva su validez constitucional.
El gobernador Sergio Ziliotto encabezó el anuncio y advirtió sobre el impacto directo que podría tener la norma en la provincia. “La Pampa no tiene glaciares, pero sí depende del único río que hoy corre por la provincia, que es de origen glacial. También los otros dos que ya no corren. A partir de esta ley va a haber menos agua”, afirmó.
Según el mandatario, la reforma vulnera derechos ambientales consagrados en la Constitución Nacional y tratados internacionales, además de violar el principio de no regresión ambiental previsto en el Acuerdo de Escazú. En ese sentido, el amparo pide declarar la inconstitucionalidad y nulidad absoluta de la ley, así como la suspensión de cualquier acto administrativo derivado de su implementación.
La disputa por los recursos hídricos es estructural para La Pampa, que mantiene desde hace décadas un litigio con Mendoza por el río Atuel y reclama el cumplimiento de un fallo que garantiza un caudal mínimo. En ese contexto, el gobierno provincial sostiene que cualquier modificación en el manejo de cuencas aguas arriba impacta directamente en su territorio.
Ziliotto también subrayó la importancia estratégica del río Colorado, que abastece a cerca del 45% de la población pampeana. En la misma línea, Schmidt advirtió que el daño “no es abstracto, sino real”, ya que una eventual disminución en la cantidad o calidad del agua afectaría a toda la población.
El planteo judicial sostiene que la reforma de la ley, que modifica el régimen de presupuestos mínimos de protección ambiental establecido por la norma 26.639, vulnera los artículos 41, 43 y 75 inciso 22 de la Constitución Nacional, además de la Ley General del Ambiente y tratados internacionales. Entre otros puntos, cuestiona que reduce el nivel de protección ambiental y configura un retroceso normativo.
La iniciativa cuenta con el respaldo de distintos sectores. El rector de la Universidad Nacional de La Pampa, Oscar Alpa, destacó el compromiso histórico de la institución con la defensa del agua. El diputado provincial Hernán Pérez Araujo advirtió, en tanto, sobre tensiones políticas en torno a un tema que consideró estratégico.
Desde las organizaciones sociales, el presidente de la Fundación Chadileuvú, Héctor Gómez, sostuvo que el río Colorado es “vital” para la provincia, mientras que Roberto Rodríguez alertó que la reforma podría priorizar la inversión minera por sobre el consumo humano de agua.
En paralelo, organizaciones ambientalistas como la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), la Asociación Argentina de Abogados/as Ambientalistas y Greenpeace lanzaron una demanda colectiva contra la reforma y convocaron a la ciudadanía a sumarse a la presentación judicial.
Las entidades advirtieron que la modificación representa un “retroceso” en la protección de reservas estratégicas de agua dulce y cuestionaron el proceso de sanción parlamentaria. “Si no quisieron escuchar en el Congreso, van a escuchar en la Justicia”, señalaron en un comunicado.
Entre los puntos más criticados, remarcaron que la nueva ley otorga a las provincias la potestad de definir las zonas periglaciales en las que se podrán habilitar actividades como la minería, lo que, según advirtieron, pone en riesgo ecosistemas clave y el acceso al agua de millones de personas.
También denunciaron que el tratamiento legislativo se realizó “a espaldas de la sociedad”, con limitaciones en las instancias de participación pública y sin incorporar aportes científicos y técnicos.
La reforma, aprobada por la Cámara de Diputados con 137 votos afirmativos, modifica una norma considerada pionera en América Latina en materia de protección de glaciares. Ahora, con múltiples frentes judiciales abiertos, su implementación queda bajo revisión mientras crece la disputa por el alcance de la política ambiental en el
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Con 137 votos a favor, 111 negativos y tres abstenciones, se sancionó la inicativa que redefine los alcances de la protección de glaciares y zonas periglaciales, y flexibiliza las condiciones para desarrollar explotaciones de recursos. El oficialismo, con el apoyo de los legisladores de las provincias mineras, destacó la defensa del "federalismo". La oposición se prepara para la judicialización.
Luego de más de 11 horas de una sesión tensa y con Karina Milei presente en uno de los balcones del recinto para presenciar el desenlace, La Libertad Avanza y sus bloques aliados lograron convertir en ley la reforma pro minera a la Ley de Glaciares.
Con 137 votos a favor, 111 negativos y tres abstenciones, a las 2.30 de este jueves se sancionó la inicativa que redefine los alcances de la protección de glaciares y zonas periglaciales, y flexibiliza las condiciones para desarrollar explotaciones de recursos.
Además de La Libertad Avanza, votaron afirmativamente el PRO, la UCR, Innovación Federal, Elijo Catamarca, Producción y Trabajo (San Juan), Karina Banfi (Adelante Buenos Aires), José Luis Garrido (Por Santa Cruz), Nicolás Massot (Encuentro Federal) y un grupo de seis diputados de Provincias Unidas (Gisela Scaglia, José Nuñez, Sergio Capozzi, Jorge Rizzotti, Alejandra Torres y Jorge Ávila). Además, acompañaron el proyecto libertario dos diputados de Unión por la Patria: los sanjuaninos Cristian Andino y Jorge Chica.
Predominó la lógica provincial por sobre la lógica partidaria. El interés de los gobernadores por reformar la ley de Glaciares sancionada en 2010 atravesó todo el debate, y el Gobierno aprovechó para posicionar a Javier Milei como un defensor del federalismo en un contexto de ahogo financiero a las provincias. “La reforma devuelve a las provincias la competencia que les corresponde”, celebró, a través de un comunicado, la Oficina del Presidente.
Las abstenciones vinieron de la mano de los dos diputados del MID, Oscar Zago y Eduardo Falcone, y Karina Maureira de La Neuquinidad.
En contra de la reforma se pronunció la enorme mayoría de Unión por la Patria, el grueso de Provincias Unidas (11 de sus integrantes), los dos diputados de la Coalición Cívica (Maximiliano Ferraro y Mónica Frade), Miguel Pichetto (Encuentro Federal), los cuatro miembros del Frente de Izquierda, Natalia de la Sota (Defendamos Córdoba), Marcela Pagano (Coherencia) y Jorge Fernández (Primero San Luis).
Los primeros manifestantes comenzaron a instalarse en los alrededores del Congreso desde temprano. “Diputados no traicionen a los argentinos”, rezaba la bandera que los activistas de Greenpeace colgaron en el Monumento a los Dos Congresos, antes de que la policía los detuviera. Con el correr de las horas, a medida que se desarrollaba el debate en el Palacio Legislativo, llegaron las primeras columnas de agrupaciones y personas sueltas. Llevaban carteles que decían “La ley de Glaciares no se toca” y predominaba un clima de resistencia que contrastaba con la resignación que se vivía en el recinto: la oposición sabía que el Gobierno tenía el número (consiguió el quórum con 129 diputados, la mitad más uno del recinto) y que, pese a los discursos, la sanción de la reforma de la Ley de Glaciares era solo cuestión de tiempo.
Lo primero que hizo José Peluc, el presidente de la comisión de Recursos Naturales, cuando comenzó el debate fue pedir un aplauso por cómo se había llevado a cabo la audiencia pública. La oposición estalló a los gritos, recordándole que de 100 mil personas inscriptas solo se había permitido participar a 200: una irregularidad que la oposición ya archivó como causal para impugnar la ley luego de que se sancione. “Ustedes tratan de desdibujar el concepto de la Ley de Glaciares, diciendo que no los vamos a cuidar, pero decir eso es no haber leído el proyecto”, les respondió el diputado libertario.
El discurso oficialista, que contó con el respaldo de varios legisladores de provincias mineras, giró en torno a la necesidad de “aclarar conceptos” y de fortalecer el “federalismo” de la legislación vigente desde 2010.
“El presidente Milei dijo que apoyaría a las provincias y cumple su palabra”, se jactó Nicolás Mayoraz, aludiendo a la modificación clave que introduce el proyecto del oficialismo: dejar en manos de los equipos técnicos de las provincias la definición de si un glaciar o ambiente periglaciar cumple una función hídrica estratégica y merece, en consecuencia, formar parte del Inventario Nacional de Glaciares, que es lo que garantiza la prohibición de la explotación productiva en la zona.
El argumento del Gobierno, así como el de los gobernadores, era que la reforma no venía a cambiar el objeto de la ley, es decir la protección hídrica de los glaciares. En efecto, la reforma no modifica el artículo primero, que hace referencia al objeto de la ley, pero sí los artículos que refieren a la operatividad del inventariado y la definición de qué glaciares y ambientes periglaciares corresponde proteger. Un punto sobre el que la oposición insistió a lo largo de todo el debate.
“Se pasa de un régimen que protege glaciares y periglaciares por su condición objetiva a uno que protege sólo después de que una autoridad provincial verifique determinadas funciones hídricas de esos glaciares”, señaló la radical jujeña, María Inés Zigarán, quien pese a responder a un gobernador aliado de Javier Milei, que además tiene interés en desarrollar la explotación de litio en la provincia, fue una de las voceras más críticas de la reforma.
“El proyecto del oficialismo sobre esta reforma se presenta como respeto a las autonomías provinciales mientras descentraliza el costo político, económico, social y jurídico que tendrán que asumir las provincias”, agregó la diputada radical.
“Los glaciares inventariados alimentan las cuencas que dan de beber a 7 millones de habitantes. Y se están basando para defender esta ley datos que no son científicos, ¿cómo voy a creer que esas provincias, porque ya no va a haber una autoridad competente unificada y hegemónica, van a garantizar una transparencia de criterio cuando se utiliza una palabra que no es científicamente válida como ‘relevancia’?”, sumó la peronista Adriana Serquis, quien aprovechó para llevar una maqueta para explicar cómo funcionan los glaciares.
Otro de los ejes de las impugnaciones opositoras giró en torno a lo que será la estrategia de las organizaciones ambientales luego de que la nueva ley se publique en el Boletín Oficial: la inconstitucionalidad de la reforma y su inevitable judicialización. “Son las reservas de agua dulce más significativas que tiene la Argentina, creo que vamos a una balcanización del federalismo de concertación ambiental. Están rompiendo la uniformidad establecida en nuestra Constitución. Están haciendo una modificación encubierta de la Constitución al romper el establecimiento de presupuestos mínimos”, cuestionó el lilito Maximiliano Ferraro.
Ferraro, a su vez, apuntó contra el lobby minero y denunció que la reforma había sido redactada por las empresas mineras. “Las mineras redactaron esta ley, hicieron la conducción del proceso deliberativo. Estamos acostumbrados a la historia de la Argentina corporativa. ¿Vamos a mirar para otro lado en relación a lo que es la agenda corporativa de las mineras en lo que es un escandaloso conflicto de intereses que se lleva adelante en muchísimos de estos proyectos, y que hasta tienen que ver muchas veces con el financiamiento de la política?”, cuestionó el diputado de la Coalición Cívica.
Otras intervenciones, mientras tanto, aprovecharon para chicanear al oficialismo por el escándalo patrimonial que rodea a Manuel Adorni. “Esta ley es tan mamarracho que solo le falta una jubilada que se presente para hipotecar el país”, ironizó el neuquino peronista Pablo Todero, aludiendo a las jubiladas que le prestaron 300 mil dólares al jefe de Gabinete para comprar la propiedad en Caballito y el country en Exaltación de la Cruz.
“Me pregunto si esto lo redactó Adorni o algún genio por el estilo, porque dice una cosa que es distinta a lo que quiere decir el bloque oficialista”, agregó Eduardo Falcone, del MID, que pese a su discurso crítico adelantó que iba a votar a favor de la ley en general.
Remató Juan Grabois, quien señaló que la reforma de la Ley de Glaciares “es equivalente a poner a Yiya Murano en el tanque de agua de tu casa”. “Piensan que la Tierra es plana y tienen fundamentos más truchos que las hipotecas de Adorni y las criptomonedas de Milei; quieren sustituir una política de Estado gestionada por los mejores científicos del mundo”, cuestionó el líder de Patria Grande.
MCM/MC

El proyecto redefine los criterios de protección sobre los cuerpos de hielo y transfiere poder de decisión a las jurisdicciones. Gobernadores, funcionarios, compañías y fondos globales confluyen en una discusión atravesada por inversiones millonarias y cambios regulatorios de fondo.
Cinco provincias con actividad minera y seis grandes mineras. Ese puñado de intereses fue clave para la reforma de la Ley de Glaciares que este jueves a la madrugada concretó el Gobierno en la Cámara de Diputados. El proyecto modifica el régimen de protección vigente desde 2010 y habilita condiciones para el desarrollo de inversiones por miles de millones de dólares en la cordillera de los Andes.
El cambio central que introduce la reforma es en la definición de qué se protege. La ley vigente hasta ahora establecía una tutela amplia sobre glaciares y ambiente periglacial, sin distinción. El nuevo esquema limita esa protección a los cuerpos de hielo que demuestren una “función hídrica efectiva”, delegando en las provincias la potestad de determinar qué queda alcanzado y qué no. En la práctica, implica pasar de una protección general a una protección condicionada, con un cambio en los criterios técnicos y en la autoridad que define las áreas vedadas a la actividad minera.
San Juan, Catamarca, Salta, Jujuy y Mendoza aparecen como los principales impulsores territoriales de la iniciativa. Del lado empresario, el mapa se concentra en BHP, Glencore, Barrick Mining, Lundin Mining, Rio Tinto y McEwen Copper, con participaciones cruzadas y financiamiento común. El presidente de la Cámara Argentina de Industrias Mineras, Roberto Cacciola, afirmó ante el Congreso que el 75% de los proyectos cupríferos del país necesitan que “el tema glaciares se resuelva”. La frase condensa el interés en juego y ordena el debate.
El impulso a la reforma fue construido durante años por las provincias con actividad minera. La Mesa del Litio, creada en 2021 por Catamarca, Salta y Jujuy, y la Mesa del Cobre, conformada en 2024 con San Juan y Mendoza, funcionaron como espacios de articulación política. Los fundamentos del proyecto reconocen ese origen y el reclamo de los gobernadores para que cada provincia tenga mayor margen de decisión sobre qué áreas proteger.
Ese alineamiento territorial quedó expuesto en el plenario de comisiones de Diputados que firmó el dictamen este martes en un clima de fuerte tensión. La propia lista de expositores funcionó como una radiografía del mapa político detrás de la reforma. Participaron, de manera presencial, el vicegobernador de Catamarca, Rubén Dusso; la ministra de Minería de esa provincia, Teresita Regalado; el ministro de Minería de Jujuy, José Gómez; la ministra de Energía y Ambiente de Mendoza, Jimena Latorre; el ministro de Minería de San Juan, Juan Pablo Perea; el ministro de Producción sanjuanino, Gustavo Fernández; el secretario de Gestión Ambiental de esa provincia, Roberto Moreno; el secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero; el subsecretario de Ambiente nacional, Fernando Brom; el subsecretario de Desarrollo Minero, Mario Thiem; y el subsecretario de Política Minera, Federico Caeiro. De forma remota expusieron el gobernador de San Juan, Marcelo Orrego; el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil; el secretario de Minería de Salta, Gustavo Carrizo; el coordinador de esa área, Juan José Martínez; el secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable salteño, Alejandro Aldazabal; y el coordinador de esa cartera, Sebastián Varela.
La nómina exhibe una fuerte presencia de funcionarios de provincias mineras y áreas productivas vinculadas al sector, con escasa participación de distritos sin proyectos en cartera. Ese sesgo fue parte de las críticas durante el debate. Desde el Frente de Izquierda, Romina Del Plá sostuvo: “Las mineras y los funcionarios a sueldo de las mineras son los que han tomado por asalto este plenario de comisiones”. La diputada Sabrina Selva, de Unión por la Patria, agregó que la reforma no había sido consensuada en el Consejo Federal de Medio Ambiente ni con todas las provincias.
Del lado de los respaldos, el gobernador sanjuanino Marcelo Orrego defendió el desarrollo de la actividad y afirmó: “La minería y el ambiente van de la mano, es el mundo que viene y sin minería no va a haber futuro”. La discusión volvió a mostrar una lógica que ya había atravesado el Senado: más que por pertenencia partidaria, las posiciones se ordenaron por intereses territoriales vinculados a los proyectos.
En ese contexto, la figura del secretario de Minería, Luis Lucero, quedó en el centro de la discusión. Horas antes del plenario fue denunciado penalmente por la Asociación Argentina de Abogados/as Ambientalistas por presunto conflicto de intereses, en base a su trayectoria previa como abogado de empresas mineras en el estudio Marval O’Farrell Mairal. Según la presentación, el funcionario había sido formalmente excusado de intervenir en decisiones vinculadas a proyectos como El Pachón y Agua Rica–Alumbrera, pero esa excusación “no fue efectiva” y habría participado en iniciativas orientadas a flexibilizar la Ley de Glaciares. El diputado de la Coalición Cívica Maximiliano Ferraro cuestionó la presencia del secretario de Minería y advirtió: “No está participando como un mero actor del Poder Ejecutivo, asesoró a una o más de decenas de empresas mineras”.
La reforma de la Ley 26.639 se inserta en un esquema más amplio de incentivos a la inversión minera. El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) garantiza estabilidad fiscal por 30 años, beneficios impositivos y acceso a arbitrajes internacionales. A eso se suman la eliminación de retenciones a productos mineros y acuerdos sobre minerales críticos. En ese contexto, la modificación de la ley apunta a remover un límite específico: la protección de glaciares y ambiente periglacial en zonas donde se ubican varios de los proyectos en cartera.
Recién en ese marco aparece el detalle de los desarrollos concretos. San Juan concentra el eje más dinámico. Allí opera Veladero, de Barrick Mining, con antecedentes de al menos cinco derrames de solución cianurada desde 2015; El Pachón, controlado por Glencore, con una inversión proyectada de 9.500 millones de dólares; y Los Azules, de McEwen Copper, aprobado dentro del RIGI con una inversión estimada en 2.700 millones.
Este último proyecto cuenta con declaración de impacto ambiental aprobada bajo la normativa vigente de la Ley de Glaciares y fue diseñado en ese marco. Según la empresa, su factibilidad “está completamente compatible con la ley como está”, aunque su CEO, Michael Meding, sostuvo ante elDiarioAR que “una mejora en las definiciones de la ley de glaciares […] te mejora la financiabilidad de proyectos porque sacás incertidumbre”.
El proyecto Vicuña, el joint venture entre BHP y Lundin Mining que integra Filo del Sol y Josemaría, prevé inversiones cercanas a los 18.000 millones de dólares. Desde la compañía aseguran que el desarrollo no requiere una modificación de la ley para avanzar, aunque respaldan la reforma como sector. En Catamarca, el proyecto MARA —también bajo control de Glencore— se apoya sobre la infraestructura de Minera Alumbrera y registra antecedentes judiciales por violaciones a la normativa ambiental vigente.
Los accionistas de Vicuña Corp fueron recibidos por Javier Milei en Casa Rosada nueve días antes de la votación en el Senado, donde el proyecto obtuvo media sanción el 26 de febrero con 40 votos a favor. En la foto se mostraron Jack Lundin, CEO de Lundin Mining y miembro del directorio de Vicuña; Carlos Ramírez, vicepresidente en BHP y presidente del directorio de Vicuña; Ron Hochstein, CEO y José Luis Morea, Country Director en la Argentina.
Las posiciones empresariales convergen en un punto: no plantean la reforma como condición excluyente para avanzar, pero sí como un mecanismo para reducir incertidumbre regulatoria. El CEO de Glencore en Argentina, Martín Pérez de Solay, sostuvo que en el área de El Pachón hay glaciares que “no tienen función hídrica contundente”. En la misma línea, Meding planteó que “hay que entender cuál es la contribución de un glaciar o de un glaciar de escombro al sistema hídrico”.
El nivel más profundo del mapa aparece al observar la estructura del capital. El informe “Los ganadores del deshielo”, del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, identifica una presencia transversal de los fondos BlackRock y Vanguard en las principales mineras. BlackRock posee el 5,6% de BHP y el 7,3% de Glencore, mientras que Vanguard controla alrededor del 5,36% de BHP. El documento lo sintetiza: “Los principales beneficiarios de esta reforma comparten accionistas comunes, entre ellos los grandes fondos de inversión globales”.
El mismo informe describe el cambio que introduce la reforma en términos precisos: “Se reemplaza la protección general de glaciares y ambiente periglacial por un esquema condicionado a la demostración de su funcionalidad hídrica”. Y agrega: “Se invierte la carga de la prueba: ya no son las actividades las que deben demostrar que no afectan, sino que el glaciar debe probar que merece protección”. También advierte que “la fijación de umbrales mínimos excluye glaciares de pequeñas dimensiones que cumplen un rol clave en el sistema hídrico andino”.
En ese marco, concluye que “la reforma habilita el avance de proyectos mineros que actualmente se encuentran limitados por la legislación vigente”. Más de 85 constitucionalistas advirtieron que estos cambios podrían implicar un retroceso en materia de protección ambiental en relación con el artículo 41 de la Constitución Nacional.
*Con la colaboración de Alejandro Rebossio
MC

El fiscal Pollicita avanza sobre el patrimonio del jefe de Gabinete. La Justicia recibió documentación que revela que el vuelo de regreso de Nueva York, junto a su esposa, costó más de 10.000 dólares y fue reservado desde una casilla oficial del gobierno.
La investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sumó este jueves nuevos elementos que profundizan el escrutinio sobre su situación patrimonial. El fiscal federal Gerardo Pollicita solicitó levantar el secreto fiscal y bancario tanto de Adorni como de su esposa, Julieta Bettina Angeletti, y citó a declarar a cinco nuevos testigos. En paralelo, la Justicia recibió documentación que revela detalles del viaje del funcionario a Nueva York en el marco de la “Argentina Week 2026”: los pasajes de regreso superaron los 10.000 dólares y la reserva quedó registrada a nombre de una casilla oficial del Estado.
Según informó Infobae, la Justicia recibió información sobre el vuelo de regreso del viaje desde Nueva York de Adorni y su esposa, luego de participar de la comitiva oficial en la denominada “Argentina Week 2026”.
El informe describe que el importe total de los tickets superó los 10.000 dólares: el pasaje del jefe de Gabinete se facturó en 4.910,35 dólares, mientras que el de Angeletti en 5.154,55 dólares. En cuanto a la reserva, aparece asociada a “RESERVASPASAJES//JEFATURA.GOB.AR”, Cytric y marcas de “MISIÓN OFICIAL”.
Ambos figuran como pasajeros en el mismo vuelo JFK-EZE, DL 115, del 14 de marzo de 2026, con partida a las 22:25 desde Estados Unidos y arribo a Ezeiza a las 10:15 del día siguiente. El servicio fue directo y sin escalas.
La documentación que recibió la Justicia, a pedido de la fiscalía, parecería chocar con la versión pública que dio el jefe de Gabinete: que tanto él y su esposa habían pagado su pasaje de regreso, luego de que la ida la hicieran en el Tango-01 junto a Javier Milei. Adorni reconoció haber llevado a Angeletti en el avión oficial y lo consideró un “error y no un delito”, aunque viola el artículo 2 de la ley de Ética Pública, que impide a los funcionarios hacer uso de recursos del Estado para beneficio personal o de sus familiares.
En el marco de la misma causa, el fiscal Pollicita solicitó también el levantamiento del secreto fiscal y bancario de Adorni y Angeletti. La medida apunta a permitir el acceso a cuentas bancarias, plazos fijos, créditos, préstamos, consumos con tarjetas de crédito y posibles vinculaciones con billeteras virtuales.
El objetivo es cotejar la evolución patrimonial del funcionario con los datos declarados ante los organismos de control, para determinar si hubo enriquecimiento ilícito o si las adquisiciones registradas tienen respaldo suficiente en ingresos legítimos.
El fiscal también dispuso la citación de cinco nuevos testigos vinculados a las operaciones inmobiliarias del jefe de Gabinete. Entre ellos figura Pablo Martín Feijoo, amigo de Adorni e hijo de una de las jubiladas que fue propietaria del departamento ubicado en la calle Miró, en el barrio porteño de Caballito, que luego adquirió el funcionario.
Su nombre surgió a partir del allanamiento a la Inmobiliaria Rucci, que comercializó la propiedad; deberá presentarse en los tribunales el 22 de abril. Feijoo visitó a Adorni en la Casa Rosada el 21 de octubre de 2025, un mes antes de que Adorni escriture el inmueble donde vive actualmente.
La investigación busca esclarecer cómo funcionó esa operación desde su origen. Según lo declarado ante la Justicia, Adorni habría adquirido el departamento abonando un adelanto de 30.000 dólares y otros 200.000 financiados a un año, sin intereses.
Los otros cuatro convocados son: la dueña de la inmobiliaria, la martillera Natalia Rucci, y su esposo Marcelo Trimarchi (citados para el 20 de abril); el encargado del edificio de la calle Miró (22 de abril); y Juan Ernesto Cosentino, quien le habría vendido al matrimonio Adorni la casa en Exaltación de la Cruz, dentro del country Indio Cuá (27 de abril).
MC

La periodista y escritora Teresa Donato nos habla de "Desaparecida dos veces", su primer libro.
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En este nuevo episodio de La Ventana Indiscreta conversamos con la periodista y escritora Teresa Donato nos habla de “Desaparecida dos veces”, su primer libro.
La ventana indiscreta es un podcast para mirar qué hay detrás de un libro, una serie, una historia. Cada episodio tiene un tema y un entrevistado. Así nos metemos con las historias que se cuentan en los libros, en las películas, en las canciones y también con temas actuales como la inteligencia artificial, los trolls, las redes sociales.
Por supuesto que es un homenaje a la película del mismo nombre dirigida por Alfred Hitchock, que advertía que nos estábamos convirtiendo en una sociedad de mirones pero a la vez es una invitación a quedarse un poco quietos y mirar más allá de lo que vemos al pasar.
La Ventana Indiscreta
Conduce Ana Correa
La producción es de Pablo Waimann
En la edición está Jorge de Tezanos