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El organismo destacó avances en el frente fiscal y monetario y valoró el impulso reformista del Gobierno, aunque el desembolso quedará sujeto a la aprobación del Directorio Ejecutivo.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Gobierno argentino alcanzaron un acuerdo a nivel técnico por la segunda revisión del programa vigente, lo que abre la puerta a un desembolso cercano a los 1.000 millones de dólares, sujeto a la aprobación del Directorio Ejecutivo del organismo.
Según informó el Fondo, el entendimiento se enmarca en el acuerdo de Facilidades Extendidas (EFF) y refleja un “fortalecimiento del impulso reformista” en los últimos meses, tras la aprobación del Presupuesto 2026 y de un paquete de leyes consideradas clave para la agenda económica oficial.
El organismo destacó, además, los avances en el frente monetario y cambiario, que permitieron una recomposición inicial de reservas -con compras del Banco Central superiores a los 5.500 millones de dólares en lo que va del año- y una mejora en la capacidad del país para enfrentar shocks externos.
En ese sentido, el FMI subrayó que la economía argentina logró amortiguar el impacto del conflicto en Medio Oriente, en un contexto de mejora de sus fundamentos y consolidación como exportador neto de energía. También remarcó que las empresas pudieron girar dividendos al exterior por primera vez en seis años.
El acuerdo incluye un paquete de políticas orientado a consolidar la desaceleración inflacionaria, sostener la estabilidad externa y apuntalar el crecimiento, con el objetivo de recuperar el acceso a los mercados internacionales de crédito en condiciones más favorables.
En materia fiscal, el Gobierno se comprometió a mantener el equilibrio en términos de caja como ancla del programa, con un superávit primario proyectado de 1,4% del PBI para este año. En paralelo, se prevé avanzar en reformas tributarias, previsionales y del esquema fiscal para reforzar su sostenibilidad.
En el plano monetario, el Fondo avaló la continuidad de una política contractiva para consolidar la baja de la inflación, junto con medidas para reducir la volatilidad de tasas y mejorar la transmisión del crédito. También se anticipa una ampliación de las bandas cambiarias y mayor transparencia en la comunicación oficial.
Respecto del frente externo, se proyecta un incremento de al menos 8.000 millones de dólares en las reservas internacionales durante 2026, apoyado en nuevas fuentes de financiamiento y compras de divisas por parte del Banco Central.
El programa contempla además una estrategia para refinanciar vencimientos en moneda extranjera mediante emisiones de deuda, venta de activos estatales y créditos externos, con el objetivo de normalizar el acceso a los mercados internacionales.
Por último, el FMI valoró el compromiso del Gobierno con la implementación del programa y señaló que la revisión será elevada al Directorio Ejecutivo una vez que se completen las medidas pendientes.
CRM

Beatriz Viegas, de 72 años, y Claudia Sbabo, de 64 años, se presentaron a declarar este miércoles en los tribunales de Comodoro Py. Fueron quienes le vendieron el año pasado al jefe de Gabinete el departamento de la calle Miró.
Las jubiladas Beatriz Viegas, de 72 años, y Claudia Sbabo, de 64 años, quienes le vendieron el año pasado al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el departamento de la calle Miró, en el barrio porteño de Caballito, se presentaron este miércoles a declarar en los tribunales de Comodoro Py ante el fiscal Gerardo Pollicita.
Sbabo llegó a pasadas las 7 aunque la esperaban a las 9, con la intención de esquivar las guardias periodísticas. Tras esperar casi dos horas en los tribunales, la mujer prestó su declaración testimonial durante casi dos horas y se retiró con custodia policial, sin responder las preguntas de la prensa que la aguardaba y la perseguía por la calle. Inmediatamente después, ingresó Viegas.
Las mujeres le vendieron la propiedad a Adorni en noviembre de 2025 a un precio declarado de 230.000 dólares y, según precisó la escribana Adriana Nechevenko, quien participó de esta operación, las vendedoras le financiaron a Adorni 200.000 dólares, sin intereses, monto que el funcionario deberá devolverles en noviembre próximo.
Viegas y Sbabo iban a declarar la semana pasada, pero el abogado de Adorni, Matías Ledesma, pidió postergar la testimonial porque coincidía con el juicio de los cuadernos de las coimas, donde también interviene.
Las mismas le compraron el departamento al exfutbolista Hugo Morales, quien ya declaró en la causa penal y dijo que lo había vendido por 200.000 dólares.
La semana pasada declararon en los tribunales Graciela Molina, comisaria retirada de la Policía y Victoria María José Cancio, su hija y contadora en la misma fuerza, quienes detallaron que fue la primera vez que participaban de un préstamo con garantía hipotecaria con Nechevenko, la escribana de Adorni.
Según indicaron, el funcionario les pagó 30.000 dólares y todavía les debe otros 70.000 y los intereses de la operación, lo cual deberá saldarlo en un plazo de siete meses.
Mientras tanto, el fiscal Gerardo Pollicita espera las respuestas a varios pedidos que hizo la semana pasada a diferentes organismos públicos, después de que el juez Ariel Lijo levantó el secreto fiscal y bancario de Adorni y su mujer, lo cual le permitirá conocer todas sus declaraciones de bienes, gastos con tarjetas de crédito, ingresos, movimientos de sus cuentas, inversiones y otras operaciones del matrimonio.
La ronda de citaciones continuará el próximo lunes, cuando deben declarar a partir de las 9 los dueños de la inmobiliaria que intervino en la operación de compraventa de la propiedad de la calle Miró, en Caballito, Natalia Rucci y su esposo, Marcelo Trimarchi.
Con información de NA.

"Tuvo una actitud que a la gente no le gustó y eso todavía convirtió en más negativo el tema", dijo el exjefe de ministros, quien consideró que la figura de Adorni quedó vulnerable ante lo que definió como un clima de hostilidad informativa. "Cuando el Gobierno genera algún espacio, hay una especie de acribillamiento mediático desde distintos lugares, no solamente de los periodistas, sino en las redes", señaló.
Guillermo Francos, ex Jefe de Gabinete de la Nación, se refirió por primera vez a la crisis que atraviesa el Gobierno por la situación de Manuel Adorni, remarcando que su sucesor “falló en las explicaciones”.
“Claramente ha sido un golpe para el Gobierno toda esta situación”, admitió Francos, marcando una distancia evidente con el hermetismo que suele reinar en la Casa Rosada ante temas judiciales.
Para el exjefe de ministros, la figura de Adorni quedó vulnerable ante lo que definió como un clima de hostilidad informativa. “Cuando el Gobierno genera algún espacio, hay una especie de acribillamiento mediático desde distintos lugares, no solamente de los periodistas, sino en las redes”, señaló en una entrevista en La Nación+, sugiriendo que el entorno digital fue determinante para amplificar el desgaste de la imagen oficial.
Sin embargo, Francos fue tajante al evaluar el desempeño personal de Adorni frente al micrófono: “Yo creo que, por supuesto, el vocero falló en dar su explicación, tuvo una actitud que a la gente no le gustó y eso todavía convirtió en más negativo el tema”.
A pesar de la autocrítica por la comunicación, Francos recordó que el vocero aún cuenta con el blindaje de la mesa chica de Balcarce 50. “Hay algún motivo por el cual el Presidente y la Secretaria General (Karina Milei) lo apoyan, supongo que ellos tienen mucha más información que la que tenemos nosotros”, especuló.
Sobre los pasos a seguir, Francos subrayó que la continuidad de Adorni en el Gabinete quedará atada estrictamente a los expedientes: “Hay que esperar si él puede dar respuesta a los requerimientos de la Justicia”, afirmó. Y concluyó: “El Presidente va a proceder como corresponde”.
En cuanto a su futuro, el exfuncionario dijo tener “la vocación de ser candidato”, aunque aclaró: “Estas decisiones políticas son en conjunto. Yo estoy dentro de esta fuerza, dentro de este espacio y, por supuesto, lo conversaré con el Presidente y Karina Milei en el momento que les parezca oportuno”, anticipó.
Con información de NA.

El presidente habló ante hombres de negocios que lo vienen apoyando, pero no todos se unieron a los aplausos. Destacó a Adorni por su elección porteña de 2025 y explicó cómo planea contrarrestar el dato del 3,4% de inflación de marzo que le "repugnó".
El presidente Javier Milei llegó molesto y se la pasó golpeando el atril en el cierre de la cumbre anual de la Cámara de Comercio de Estados Unidos (AmCham, según sus siglas en inglés) en la Argentina, este martes en el Centro de Exposiciones de Buenos Aires. “Odio la inflación, el dato me repugnó”, dijo después de que dos horas antes el Instituto de Estadística (Indec) informara que en marzo la inflación saltó a 3,4%, el nivel más alto desde hace un año y medio, en septiembre de 2024 (3,5%).
Milei le echó la culpa a un supuesto intento de golpe de Estado después de que “Manuel (Adorni) hizo esa extraordinaria elección”, en referencia al comicio porteño de 2025. Fue su manera de reivindicar al jefe de Gabinete cuestionado por sus compras de inmuebles y viajes caros. Es decir, la culpa es de la oposición. “Desde entonces hubo ataque feroz al corazón del modelo, hubo más de 40 de leyes intentando romper el equilibrio fiscal... no lo lograron”, dijo entre aplausos permanentes de un grupo de empresarios entregados a su líder, aunque no todos estaban tan entusiastas sino más bien preocupados por la continuidad de un modelo que les gusta.
Milei opinó que aquellas leyes de la oposición, incluidas las incumplidas de financiamiento universitario y a la discapacidad, provocaron una tremenda caída de la demanda de dinero, lo que derivó en subas de la tasa de interés y del tipo de cambio en ese entonces. “Este mes impactó la educación, todo lo que tiene que ver con guerra, el transporte, y por una cuestión estacional, la carne. Estamos purgando todavía la caída de la demanda de dinero más los efectos estacionales”, dio su explicación.
“La política monetaria no cambió, por lo que no es inflación estrictamente, es un salto de precios”, ensayó Milei, que se jactó de trabajar 16 horas por día, de hacerlos laburar a la par a sus ministros y de que sus “valores morales dicen que mentir y estafar está mal”. Más de uno de los empresarios no quiso recordar su promoción de la criptomoneda $LIBRA.
“Superado esos efectos, la tasa de inflación va a caer”, prometió. “Tenemos que terminar de acomodar los precios relativos. Lo único que hay que hacer es tener paciencia”, volvió a pedirla en menos de una semana. “La demanda de dinero ha empezado a crecer. Menor tasa y menor tipo de cambio significa que volvió a subir demanda de dinero. En marzo la actividad económica empezó a rebotar, empezó a revivir”, dijo quien en 2024 había pronosticado que la economía iba a “crecer como pedo de buzo”. “La economía va a retomar el fuerte sendero de crecimiento que teníamos previo al ataque de la política”, dijo Milei.
“Estamos en récord de PBI, consumo, exportaciones, el RIGI (Régimen de Incentivo de Grandes Inversiones) está volando”, enumeró el presidente, aunque las ventas minoristas no registran semejante afirmación. “El crédito está creciendo fuertemente”, sorprendió el libertario mientras se derrumban los créditos hipotecarios en 2026, tras un 2025 que bien aprovecharon sus funcionarios para tomarlos con condiciones preferenciales para los empleados públicos. “Cuando se recomponga el capital de trabajo, la Argentina vuelva a crecer”, mareó Milei... ¿ya crecemos o hay que esperar?
El presidente rechazó el supuesto planteo del “círculo rojo”, es decir, el establishment, así como de los periodistas y los “econochantas” de que él debe elegir entre crecimiento y empleo o desinflación. “El círculo rojo hace una hipótesis de que si queremos crecer, tenemos que aceptar tener más inflación. Entonces deberíamos relajar la política fiscal y monetaria. Así podamos crecer y ganar una elección. Desde mi visión me parece inmundo, repugnante. El camino de la inflación lleva al infierno”, dijo el economista al que Lali Espósito parodió como fanático.
Milei dijo que emitir dinero implica “dinamitar la reputación, no ser creíbles, así no van a lograr expandir, van a ir para atrás y eso nos va a castigar en las urnas”. Por eso, prometió: “Vamos a mantener el equilibrio, seguir apretando, la motosierra no se detiene. Di la orden expresa en la reunión de gabinete, vamos a seguir bajando impuestos porque los impuestos son un robo”, bramó ante el aplauso de quienes más se beneficiaron con esas reducciones, los que más tienen.
“Vamos a continuar con la política monetaria apretada, vamos a sacar todos los pesos de la calle”, siguió profesando su fe. “No vamos a ceder un ápice en la desregulación”, continuó con su credo, más allá de que sus liberalizaciones hubiese provocado un fuerte alza de alquileres, prepagas y telefonía. “Vamos a seguir abriendo la economía, porque se amplía la economia, libera más rendimientos crecientes”, aseveró, aunque la baja de precios no necesariamente se traduce en una mejora para quienes pierden el empleo a costa de la apertura.
“Después la gente podrá elegir otro camino, será responsabilidad de los argentinos”, advirtió. “Cuando vean cómo cae la inflación, la pobreza, la economía se recupera, suben los salarios, probablemente nos acompañen”, auguró. “Si no nos acompañan, nos volvemos a casa”, bramó antes de volver sobre su nuevo discurso de moral, que arrancó casi en simultáneo con el caso Adorni, y sobre la reivindicación de los “valores judeocristianos”. Hasta a algunos empresarios elogiosos del giro libertario de la Argentina les pareció demasiado.
AR/CRM

De acuerdo a la consultora Equilibra, "tras haberse compensado en el primer bimestre, las diferencias entre el IPC vigente -ponderadores de la Encuesta de gastos (ENGHo) de 2004/05- y el IPC actualizado (ENGHo 2017/18) que iba a implementar INDEC a partir de enero (con base 100=2025) fue relevante en marzo: la inflación mensual habría sido 3,65%, acumulando 9,7% en el primer trimestre. ¿La razón principal? Educación y nafta pesan 3 p.p. más entre ambos rubros en el IPC actualizado y este mes impulsaron la inflación".
La inflación de marzo se aceleró al 3,4% y superó el techo de los 3 puntos que había anticipado el ministro Luis Caputo. El índice revela una suba de diez meses consecutivos y acumula ya 9,4% en el primer trimestre del año y en términos interanuales alcanza el 32,6%, según informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).
Sin embargo, si la medición se hubiera hecho con el método que Marco Lavagna estuvo a punto de aplicar a comienzos de este año y que Javier Milei decidió postergar, lo que llevó a la renuncia del extitular del Indec, la inflación mensual hubiera sido 3,65%, con un acumulado de 9,7% en el primer trimestre, una diferencia que se basa en que las subas en Educación y Combustibles, los rubros que dominaron el alza del mes pasado, se ubica 3 puntos porcentuales más arriba que lo que mide actualmente el Instituto que comanda desde inicios de febrero Pedro Lines.
De acuerdo a la consultora Equilibra, “tras haberse compensado en el primer bimestre, las diferencias entre el IPC vigente -ponderadores de la Encuesta de gastos (ENGHo) de 2004/05- y el IPC actualizado (ENGHo 2017/18) que iba a implementar INDEC a partir de enero (con base 100=2025) fue relevante en marzo: la inflación mensual habría sido 3,65%, acumulando 9,7% en el primer trimestre. ¿La razón principal? Educación y nafta pesan 3 p.p. más entre ambos rubros en el IPC actualizado y este mes impulsaron la inflación”.
En tanto, desde Equilibra anticipan que para abril “esperamos una reducción de la inflación de casi 1 punto, en base a nuestros relevamientos de las primeras semanas de este mes, por lo que esperamos que se encuentre en torno a 2,5%, ya que el shock alcista de la carne y de la educación quedaron atrás”.
La metodología que había comenzado a poner en marcha Lavagna antes de los desencuentros con Caputo y Milei, que dieron marcha atrás, le da una incidencia mayor a los servicios públicos y al transporte, rubros que tienen pendiente ajustes para corregir distorsiones en sus mediciones.
Este martes, tanto el presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo se pronunciaron tras conocerse el dato de inflación de marzo, que registró una suba mensual del 3,4%, con mensajes que combinaron críticas al número y una defensa del programa económico.
Milei reconoció que el índice no cumplió con las expectativas oficiales. “El dato es malo. El dato no nos gusta ya que la inflación nos repugna”, expresó, aunque sostuvo que existen “elementos duros” para explicar lo ocurrido y proyectó que en los próximos meses “retorne a su sendero decreciente”. El mandatario anticipó además que ampliaría su análisis en una exposición pública.
Por su parte, Caputo ofreció una lectura más técnica del índice y destacó algunos componentes que, según su visión, muestran señales de desaceleración. Detalló que la inflación núcleo fue del 3,2%, mientras que los precios regulados subieron 5,1% y los estacionales 1,0%. En ese marco, subrayó la desaceleración de la Canasta Básica Alimentaria, que pasó de 3,2% en febrero a 2,2% en marzo, y una leve baja en la Canasta Básica Total, de 2,7% a 2,6%.
El ministro atribuyó parte de la suba a factores externos, en particular al impacto de la guerra en Medio Oriente, que —según indicó— se reflejó en aumentos como el 9% en combustibles, el 24% en pasajes aéreos de cabotaje y el 22% en transporte interurbano. También señaló que la economía atraviesa un proceso de “corrección de precios relativos”, visible en rubros como servicios regulados y carnes.
En febrero pasado, Caputo buscó bajarle dramatismo a la renuncia de Marco Lavagna al frente del INDEC, pero en el mismo movimiento dejó expuesta la tensión de fondo: el Gobierno no quiere tocar por ahora el índice con el que se mide la inflación, aun cuando el propio organismo venía trabajando en una actualización metodológica.
En aquel momento, el ministro confirmó que el Instituto seguirá utilizando el IPC actual —basado en patrones de consumo de hace más de 20 años— y que el nuevo indicador impulsado por Lavagna quedará en pausa “hasta que el proceso de deflación esté consolidado”. La frase no fue casual: en un contexto donde la inflación sigue siendo el principal capital político del oficialismo, cualquier modificación técnica corre el riesgo de abrir una zona de especulación pública sobre el dato.
“No hay necesidad de cambiar ahora el índice. Da prácticamente lo mismo”, sostuvo el ministro de Economía, y agregó un elemento clave: según sus cálculos, en enero el índice nuevo habría dado “un punto más abajo”. Es decir, el Gobierno admite que el cambio podría alterar el número final, aunque insiste en que no se trata de una manipulación sino de una cuestión de timing político. “Nos parece razonable no dar lugar a la especulación”, remarcó.